MASAJE Y SORPRESA

Aquel lugar era un pequeño negocio algo escondido en un barrio comercial arreglado con muy buen gusto. Me recibió un hombre de unos 35 años, delgado y muy atractivo. Me indicó dónde quitarme la ropa y recostarme boca abajo en una cama para masajes, cosa que hice al instante. Sin ninguna objeción lejos estaba de sospechar que era aquel lugar hasta ese momento me parecía un local de masajes como cualquier otro......


MASAJE Y SORPRESA
Aquel lugar era un pequeño negocio algo escondido en un barrio comercial arreglado con muy buen gusto. Me recibió un hombre de unos 35 años, delgado y muy atractivo. Me indicó dónde quitarme la ropa y recostarme boca abajo en una cama para masajes, cosa que hice al instante. Sin ninguna objeción lejos estaba de sospechar que era aquel lugar hasta ese momento me parecía un local de masajes como cualquier otro.

[GAY] [PENECTOMIA] [FANTASÍA] [PENE] [ADVERTENCIA] [TROFEO]


Categoria: Gay      Autor: Anónimo & DarkSoul





Vivo en una ciudad muy grande y suelo trabajar de domingo a domingo, quedándome muy poco tiempo para el descanso, cosa que suele dejarme fuertes dolores y tensión en la espalda y hombros. Estaba saliendo de una rutina algo difícil de trabajo y no soportaba la tensión que me aquejaba, no podía más el dolor me estaba matando. Estuve buscando un lugar donde pudiera recibir un masaje relajante para liberar tensiones, pero casi todos los lugares se encontraban cerrados para mi sorpresa ese domingo.           

Busqué al final por internet y encontré un lugar que se ajustaba a mis horarios, por lo que realicé mi cita y acudí. Sin saber que aquel lugar era una tapadera para una empresa que realizaba pruebas de medicamentos para varios laboratorios que deseaban probar sus nuevos productos en humanos para ver que reacciones tenían en el organismo antes de someterlos a aprobaciones de las autoridades de salud para su venta.          

Aquel lugar era un pequeño negocio algo escondido en un barrio comercial arreglado con muy buen gusto. Me recibió un hombre de unos 35 años, delgado y muy atractivo. Me indicó dónde quitarme la ropa y recostarme boca abajo en una cama para masajes, cosa que hice al instante. Sin ninguna objeción lejos estaba de sospechar que era aquel lugar hasta ese momento me parecía un local de masajes como cualquier otro.        

El masaje comenzó normal, aquel hombre trabajó sobre mi espalda, hombros, piernas, todo iba normal, yo iba relajándome cada vez más, sintiendo sus cálidas como grandes manos recorriendo mi piel estaba a punto de quedar dormido cuando el masajista comenzó a sobar la parte interna de mis muslos, cosa que me comenzó a provocar una sensación extraña, que nunca había esperado sentir con un hombre.     

Por más que intenté no prestar atención, a aquello comenzó a excitarme, mi mis huevos comenzaron a cosquillear por dentro de mi escroto, el dijo llamarse Ángel poco antes de decirme que si quería probar un nuevo aceite que prometía darme una relajación como nunca antes, intrigado y sintiéndome como estaba apenas y asentí con la cabeza para evitar moverme, esto con la intención que no notara mi cada vez más notoria excitación.         

Parece que Ángel, no tardo mucho en notar mi excitación mientras pasaba aquel aceite por mi cuerpo, porque comenzó a trabajar sólo en esa zona, poco a poco se acercaba a mis testículos, los rozaba levemente como sin querer, pero cada vez más constantemente. Mi miembro comenzó a ponerse duro y me ponía más y más nervioso.     

Cuando sentía que mi miembro reventaba, Ángel comenzó a masajearlo suavemente esparciendo aquel aceite por mi pene y huevos, no me lo podía creer, me estaba gustando ser masturbado por la mano de Ángel, a la vez que me estaba muriendo de placer, sentía que estaba a punto de venirme cuando de repente las manos de Ángel se detuvieron de manera súbita lo que me hizo reaccionar de mi delirio.

Ángel me pidió que me pusiera boca arriba para continuar, volvió a trabajar por todo mi cuerpo esparciendo el aceito por la parte frontal de mi cuerpo mientras mi miembro palpitaba deseoso de ser tocado nuevamente por sus manos que eran grandes y fuertes.       

Cuando abrí los ojos, Ángel me miraba pícaramente a los ojos, descubrí que sólo vestía un bóxer y que mostraba una gran erección, me tomó de la mano y me la llevó a su entrepierna donde pude sentir su dura erección, no sabía qué hacer, pero movido por la excitación del momento que extrañamente era muy grande lo obedecí y lo tomé por encima del bóxer.

Fue indescriptible lo que sentí en ese momento, nunca había tocado un pene que no fuera el mío, aquello me excito aún más por alguna razón que no entendía me sentía atraído hacia aquel hombre, mi mano no podía apartarse de su endurecido miembro era como si una fuerza invisible me obligara a mantener mi mano sobre su entrepierna, sintiendo el calor que se irradiaba pese a la prenda que lo cubría.

Ángel siguió masajeando mi pene y testículos mientras por mi parte hacía lo propio, aquello era totalmente delicioso, nada me importo en ese momento por alguna razón todas mis tabúes sexuales sobre las relaciones homosexuales desaparecieron de mi mente, fue como todos los miedos sobre tener sexo con otro hombre desaparecieran de mi mente, en algún momento, se despojo de su bóxer para acomodar su pelvis cerca de mi cara y subió a la camilla quedando en una posición parecida a si estuviéramos haciendo un 69.      

Estuvimos unos minutos tocándonos, sentí como me abrió mis nalgas y yo hice los mismo admirando su apretado ano a escasos centímetros de mis ojos, con sus huevos colgando casi rosando mis labios con su pene endurecido pegado a su vientre. Sus huevos eran lampiños, pesados que sueltos se balanceaban entre sus fuertes piernas.

Luego con la ayuda de una de sus manos dirigió su pene a mi rostro, abrí la boca como por inercia sin que me dijera nada e introdujo su duro pene en su boca. Fue delicioso sentir su firme miembro en mi boca, pero eso no fue nada cuando sentí que él hizo lo mismo con mi pene, cerrando sus labios casi en la base de mi erección casi me vengo en su boca en los primeros segundos, sabía lo que hacía, masajeaba mis testículos como todo un profesional.     

Por mi parte, torpemente se lo lambia, hasta algo me impulso a meterlo de lleno en mi boca, fue extraño, era muy excitante, me gusto su sabor, su firmeza, sentir su glande rosando la entrada de mi garganta, sus huevos casi sobre mis ojos, su aroma era embriagador sin mencionar el placer que él me estaba dando con su mamada.  

Así estuvimos durante unos minutos hasta que no pude más, trate de contenerme pero me fue imposible y terminé en su boca, ¡fue un orgasmo épico! Mis huevos quedaron vacíos por completo de la tremenda eyaculación que tuve, fue simplemente el orgasmo más intenso como prolongado de de toda mi vida.           

Después de unos minutos él sacó su pene de mi boca y se vino sobre mi pecho y cara, se levantó, me limpió y terminó de dar el masaje que me hizo sentir esplendido. Todo ocurrió sin siquiera hablar una sola palabra, antes de marcharme Ángel me entrego una tarjeta y me dijo que si sentía alguna molestia por mínima que fuese que hablara al número que aparecía al reverso de la tarjeta.

Llegue a casa y me sentía como en las nubes, aun no podía creer lo sucedido, me di un baño, me coloque una trusa limpia y me metí a la cama, estaba cansado pero muy relajado, no tarde en quedarme dormido profundamente.

El despertador sonó como de costumbre, me levante, me sentía tan bien, como no me había sentido en años, fui al baño y me baje mi trusa (slip) para poder orinar, escuche que algo cayó en la tasa del baño, fue el sonido de algo golpeando el agua, luego sentí como mi entrepierna se mojaba de un liquido caliente que pronto comenzó a bajar por mis piernas.

Lo que me hizo bajar la mirada para ver con horror como mi pene flotaba en el agua del escusado, mis ojos no daban crédito a lo veían, me lleve mis manos a mi entrepierna para ver que ya solo mis huevos permanecían ahí horrorizado levante mi pene del agua para notar que estaba duro, como si fuese de madera, estaba petrificado en su longitud máxima, como si estuviera en erección pero muerto.

Hable al número de la tarjeta y pronto una ambulancia apareció fue llevado a un centro médico privado me hicieron muchas pruebas, pero nada se pudo hacer para devolverme mi pene, un abogado me ofreció una gran suma por concepto de compensación por mi perdida a cambio que no levantara ninguna denuncia, viendo que nada me devolvería mi pene de vuelta acepte el dinero pero puse como condición adicional que se incluyeran sesiones de masajes con Ángel de manera perpetua las veces que quisiera lo que fue aceptado

Desde entonces acudo a esa sala de masaje tener esas manos sobre mi cuerpo y sentir su pene penetrándome que es la única forma que tengo de venirme ahora es una delicia que repito cada vez que puedo, también uso el que fue mi pene petrificado como un consolador llevándome al orgasmo cada que lo uso de una manera extraordinaria, simplemente soy feliz siendo un eunuco, mientras tenga a Ángel y mi pene nadie sabrá por mí de los efectos de ese gel sobre el pene de un hombre.




Autor: Anónimo & DarkSoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com