GESTAPO CAMPO ESPECIAL

Gilda Weiss era una fiel nazi, unida al partido Nazi desde sus inicios cuando apenas contaba con 21 años, Fue parte de la Gestapo hasta que se volvió una de las favoritas de Heinrich Himmler el líder de las temidas SS, Gilda de grandes senos y nalgas era una delicia de mujer, fue por eso que Himmler la asigno como comandante de un campo a solo 50 Km de Berlín en 1939, su misión era llevar el campo con mano dura y disciplina Himmler le dio carta blanca en una palabra ella era una Diosa de aquel campo el numero 36 conocido como el campo de los eunuco años después......


GESTAPO CAMPO ESPECIAL
Gilda Weiss era una fiel nazi, unida al partido Nazi desde sus inicios cuando apenas contaba con 21 años, Fue parte de la Gestapo hasta que se volvió una de las favoritas de Heinrich Himmler el líder de las temidas SS, Gilda de grandes senos y nalgas era una delicia de mujer, fue por eso que Himmler la asigno como comandante de un campo a solo 50 Km de Berlín en 1939, su misión era llevar el campo con mano dura y disciplina Himmler le dio carta blanca en una palabra ella era una Diosa de aquel campo el numero 36 conocido como el campo de los eunuco años después.

[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [PENECTOMIA] [NULIFICACIÓN] [FEMDOM] [SNUFF]

Categoria: Hetero      Autor: DarkSoul





Gilda Weiss era una fiel nazi, unida al partido Nazi desde sus inicios cuando apenas contaba con 21 años, Fue parte de la Gestapo hasta que se volvió una de las favoritas de Heinrich Himmler el líder de las temidas SS, Gilda de grandes senos  y nalgas era una delicia de mujer, fue por eso que Himmler la asigno como comandante de un campo a solo 50 Km de Berlín en 1939, su misión era llevar el campo con mano dura y disciplina Himmler le dio carta blanca en una palabra ella era una Diosa de aquel campo el numero 36 conocido como el campo de los eunuco años después.

Aquella fresca mañana de primavera de 1940 Gilda llegaba a su campo en su auto convertible,  acompañada de  Hans un hombre de 50 años que era su lame suelas, secretario particular en el campo él haría cualquier cosa por ella, Gilda lo recompensaba de vez en cuando con alguna mamada o incluso dejando que la penetrara cuando estaba de buen humor pero esa mañana no lo estaba de hecho estaba furiosa, su superior el General Straus deseaba que le mandara 50 especímenes masculinos para unas investigaciones en Berlín pero debían ser hombres castrados.

-“Es una pena desperdiciar a 50 machos ¿no lo crees Hans?”. Pregunto Gilda al bajar del auto.
-“Asé es comandante”. Respondió Hans condescendientemente.

Gilda solo sonrió, para luego ver a los 15,000 hombres formados en la plaza central del campo en cuyo centro sobre una pequeña explana de piedra que se levantaba a 70 cm sobre el suelo ella mando colocar una guillotina pero no para cortar cabezas, por lo menos no de las que estaban sobre solo los hombros sino para cercenar virilidades, todos los hombres estaban desnudos en posición de firmes perfectamente bien formados, Gilda prácticamente iba desnuda.

Con una panty (calzón o braga) muy pequeño color blanco con un sostén (corpiño) que a duras penas lograba mantener sus enormes senos, un pequeño chaleco de piel, medias por arriba de las rodillas y sus botas del uniforme, completaba su atuendo su gorra de oficial de las SS, a la cintura su cinturón que sostenía la funda de su arma automática, aquella mañana debía seleccionar a 50 de aquellos hombres, todos eran hombres entre 18 y 50 años en su mayoría muy bien constituidos, Gilda comenzó a pasearse entre ellos seguida de cerca de su fiel Hans.

No tardo mucho en elegir al primero, un hombre, judía seguramente pues su pene estaba circuncidado pensó Gilda, con un pene nada especial, de pequeños huevos y algo obeso, Hans le hizo una seña a los guardias para que se lo llevaran, uno a uno los hombres fueron seleccionados hasta llegar a la cantidad e 49 que sutilmente Hans le susurro al oído de Gilda quien dejo el grupo en donde estaba para ir a donde estaban formados los hombres de 18 a 20 años, muchos de ellos con tremendas y ostentosas erecciones sobre saliendo de su entrepiernas.

Los ojos de Gilda se posaron en un bello joven rubio de unos 19 o 20 años de un cuerpo fabuloso con una erección completa su pene era de buen tamaño lo mismo que sus huevos, con una enorme mata de vello púbico pelirrojo rodeando sus genitales, no estaba circuncidado, ella de inmediato lo aparto y Hans hizo señas para que se lo llevaran, aterrado el joven antes de que los guardias llegasen por él, se arrojo a los pies de Gilda, llorando en completo terror para suplicar a la comandante del campo.

-“¡Por favor Comandante, por favor hare lo que quiera!” Suplico el joven agarrado de una pierna de Gilda, antes la mirada incrédula de ella y Hans.

Aquella patética suplica del joven con lagrimas en los ojos solo hicieron que ella enfureciera a un nivel colérico, de un sólido golpe hizo caer al desesperado joven al suelo, para luego tomarlo de los cabellos y llevárselo a rastras por el fango usando su gran fuerza física,  Gilda arrastro al desesperado joven que cuyos dedos y pues hicieron profundos surcos en el fango hasta llegar a la guillotina en donde entre varios guardias lo subieron a la explanada para colocarlo en la guillotina.

Ya con los genitales asegurados debajo de la afilada hoja de acero Gilda se paro frente al aterrado joven amordazado e inmovilizado sentado con las piernas muy abiertas en la guillotina, se inclino y tomo su pene para correr su prepucio, exponiendo su glande de color rosa, comenzó a masturbarlo, pronto su pene comenzó a tener contracciones y unos segundos después lanzo un enorme chorro de espeso semen, en ese momento Gilda acciono el mecanismo que liberaba la afilada hoja que bajo a toda prisa, cercenando de una sola vez pene y huevos del joven que puso los ojos en blanco antes de desmayarse.

Gilda tomo el pene y los huevos que quedaron unidos al falo cercenado sangrante para arrojarlo a un cesta, para luego supervisar la anulación de los otros 49 hombres que ese día dejaron de serlo para el resto de sus vida, algunas no muy largas por la infección que algunos desarrollaron por su anulación,  muchos pelearon hasta el último momento otros aceptaron su destino con resignación y no gritaron hasta el último momento cuando la hoja cerceno sus virilidades, la cesta con los despojos de aquellas virilidades, fue puesto en un contenedor refrigerado y enviado a Berlín.

Aquellas castraciones o nulificaciones eran comunes en aquel campo, 1941 fue un año en especial bueno para Gilda ya que muchos soldados rusos muy atractivos llegaron muchos de ellos de apenas 18 años, sobre todo a mediados de otoño en que el ejército alemán parecía imparable por las estepas de Rusia, aquella mañana de otoño, Gilda estaba muy contenta viendo como los nuevos recién llegados todos rusos si acaso de 19 años a lo sumo, se estaban desnudando en el patio central, estaba tan contenta que le dijo a Hans.

-“¡Dale lustre a mis botas Hans! Dijo casualmente Hilda.

Hans casi automáticamente se puso de rodillas frente a Gilda para tomar su bota que reposaba sobre una baja barandilla para comenzar a lamber con su lengua la bota izquierda de Gilda al cabo de unos minutos ya con sus botas brillando ella camino hasta donde la estaban formados los 300 rusos desnudos, ella selecciono a 20 con los penes y huevos más pequeños que logro ver, pero ellos no fueron llevados a la guillotina en el centro de la plaza sino a un campo a las afueras del campo, en cuyo terreno habían sido colocadas minas anti personal varios nuevos modelos de minas castradoras, Gilda les dijo a los 20 jóvenes que si lograban llegar hasta el otro extremo del campo donde estaban los guardias esperando serian enviados a un campo de prisioneros de guerra estándar.

Con las armas de los varios guardias apuntando los 20 chicos fueron obligados a caminar en el campo de 800 metros de largo por 600 de ancho, cada uno separado por 20 metros, apenas habían avanzados unos cuantos pasos cuando se produjo la primera explosión que hizo saltar a uno de los jóvenes rusos por los aires, al caer al suelo cayo boca arriba y todos vieron quemo sus genitales ya no estaban en su entrepierna.

La cual sangraba profusamente sus genitales fueron hechos pedazos por la explosión de la mina diseñada para ese propósito, Hans tomo nota rápidamente del modelo de la mina, Gilda observo lo que apuntaba Hans sin expresión en su rostro, apenas exclamo.

-“Hans marca ese modelo hace muy buen trabajo”. Dijo Gilda.

Hans se limito a hacer lo solicitado, desde ese momento los 19 jóvenes rusos restantes en tu totalidad siguieron caminando con una erección total, algunos se masturbaba mientras caminaban poniendo especial atención a cada paso que daban ni 10 minutos pasaron cuando se produjo un segunda explosión esta vez el joven ruso quedo de pie, pero con sus escroto destrozado con sus dos huevos colgando de su conductos pero su pene se había desprendido de su entrepierna, un segundo después se revolcaba de dolor en el fango.

-“Hans tacha ese modelo de mida”. Dijo Gilda.

En el lapso de los próximos 20 minutos casi todos los rusos habían perdido sus genitales a causa de las minas en el terreno, apenas tres quedaban pero al cabo de unos pocos minutos solo quedaba uno, quien estaba seguro que iba salir del campo pues solo le faltaban seis metros apresurado por salir de aquel infierno dio un paso en falso y una mina exploto debajo de él, la mina no estaba destinada para dañar sus huevos sino su pene.

Lo que sucedió su pene exploto como si un potente explosivo fuese introducido en su interior, destruyéndolo por completo quedando su pene hecho carne molida, en su desesperación y shock por tomar su pene que salió expulsado a dos metros de su cuerpo, piso otra mina que lo arrojo por los aires fuera del campo pero su escroto totalmente destrozado lo mismo que el contenido del mismo nulificandolo para el resto de sus días.

Gilda se dio la media vuelta sin prestar atención a los gritos de ayuda de los jóvenes rusos en el campo que desesperados se agarraban sus entrepiernas destrozadas para decirle Hans.

-“Hans, espero que este todo listo como lo ordena a las 7 en mi habitación”. Dijo Gilda

Descuide comandante así será, luego se fue para seguir con su recorrido habitual del campo vigilando todo con su mirada inexpresiva que todo lo veía y a la vez nada, cuando era la hora se encamino a su habitación, apenas abrir la puerta se encontró con el magnífico hombre de 21 años, un capitán ruso de un cuerpo supremo, huevos y pene enorme de vientre marcado bien amarrado en su cama.
 
En el rostro de Gilda de dibujo una pequeña mueca de maldad, al ver el pene del hombre sobre su cama, Gilda comenzó a despojarse de sus pocas ropas quedándose solo con su gorra, ella no era de la Gestapo pero eso poco importaba las SS controlaban todo incluso a la policía de Reich, una vez que estaba desnuda abrió la puerta del baño para entrar y tomar una ducha, no cerró la puerta lo que le permitió al hombre en su cama verla bañándose.

Por supuesto aquella vista hico que el pene viril del soldado ruso se pusiera rígido como si fuese el cañón de un fusil, para cuando Gilda salió del baño secándose su larga cabellera, ya la dura y gruesa erección del soldado estaba empapada de abundante liquido pre seminal que no dejaba de brotar de la punta de su pene.

Gilda termino de secarse para luego ir hacia la cama donde se subió y coloco entre las abiertas piernas del soldado ruso que nervioso sintió como sus manos recorrieron sus fuertes piernas hasta llegar a su entrepierna, en donde una de ellas tomo sus grandes huevos y la otra su endurecido pene, para comenzar a masturbarlo, subiendo y bajando su prepucio con lentitud, mientras su mano se movía cadenciosamente, Gilda con su otra mano jugaba con sus huevos, sintiéndolos en su manos, rodándolos y sopesándolos como queriendo saber la cantidad de esperma que contenían en su interior que debía ser mucha, considerando que talvez hacia semanas que ese hombre no se venía desde que fue capturado en el frente oriental.

La mano de Gilda poco a poco aumentaba de ritmo, ninguno de los dos dijo ni una palabra, el soldado ruso temeroso de lo que ella le podría hacer, solo se quedo ahí quieto, mientras su endurecido pene no dejaba de arrojar a raudales líquido pre seminal de la punta; luego de algunos minutos Gilda desnuda suelta aquel pene para aplastar sus grandes senos sobre el pecho peludo de hombre, para acariciarle su rostro.

Gilda estira su mano y toma un pote con cera caliente de su mesita de nuche, la cual vierte por el pecho y vientre del soldado, para luego colocar una tiras de tela que se adhieren a la cera que le quema que hace que el soldado apriete los dientes para no gritar, luego con violencia Gilda arranca la cera, depilando el pecho y vientre del soldado, acto seguido sin darle un respiro a ese hombre, toma una tijera, para cortar lo más que pude de todo el vello púbico del soldado.

Sin más vierte otra cantidad generosa de cera en su pubis, como huevos que casi lo hacen gritar pero la mirada fría de Gilda hace que se contenga, cuando ella retito el vello de sus huevos estuvo a punto de dar un alarido de dolor pero de nuevo se contuvo para cuando Gilda termino en su entrepierna estaba completamente depilada, en ese momento ella dejo la acera y las bandas de tela sobre la mesita de noche para de nuevo aplastar sus pechos cuyos pezones estaban muy duros sobre el lampiño pecho del soldado.

Gilda lo agarro por los cabellos, levantándole la cabeza con fuerza para decirle.

-“Me perteneces, a partir de ahora eres mío, solo mío”.
- “Abre la boca”, le ordeno casi en seguida Gilda.

Cuando la abre ella mete hasta donde puede su seno derecho en ella, su pezón queda dentro de la boca del soldado y ella ordena.

-“Vamos que esperas chúpalo perro”. Ordena Gilda 

Gilda esta en completo control de la situación el soldado hace lo que ella le ordena con una mano siente como ella sigue jugando con su pene mientras que con la otra le mantiene sujeta su cabeza por los cabellos, finalmente luego de algunos minutos en los que ella estuvo frotando su peluda vagina sobre su pene Gilda lo toma y lo dirige a la entrada de su sexo para penetrarse ella misma, lo hace de un solo sentón, introduciendo todo el pene hasta que sus huevos rebotan contra sus nalgas, lo que la hace gemir de placer.

-“¡AAAAHHHHH!” Gime Gilda.

El pene del soldado además de ser largo es muy grueso lo que la hace comenzar a gemir cuando se lo mete hasta el fondo empujando su pelvis hacia delante y atrás con una deliciosa cadencia lo que hace que el pene entra y sale de su vagina Gilda no tarda en comenzar a moverse a un ritmo acelerado, se incorpora, alejando sus senos del rostro del hombre, con ella apoyando sus manos sobre el lampiño pecho, ya con Gilda cabalgándolo a un ritmo salvaje.

Apenas pasaron 15 minutos antes de que ambos alcanzaran el punto culminante, el punto de no retorno Gilda con su vagina sintiendo fuertes espasmos, se mete el pene hasta el fondo, para sentir como sus juegos inundan su vagina, es una sensación inigualable que hacer que sus pechos se sonrojen y una cálida sensación recorra todo su cuerpo Gilda se deja caer hundiendo el rostro del soldado entre sus grandes senos cuando siente como su pene arroja chorro tras chorro de su espeso semen en su interior, haciéndola sentir otro tremendo orgasmo.

-“AAAAAAAHHHHH”. Gimen ambos al unísono.

Gilda tambaleándose se baja de la cama, cuando lo hizo una enorme corriente de sus jugos mezclados con una gran cantidad de semen, escurren por sus piernas, ella esta aun en éxtasis pero su mente desea otra clase de placer, va hasta una pequeña estufa de carbón, donde toma un cuchillo curvo pequeñito, la afilada hoja de acero brilla de lo caliente que esta.

Gilda regresa a la cama para colocarse entre las piernas del soldado cuyo pene ya ha perdido su firmeza pero aun estaba semi rígido, aun de su prepucio caen gotas de su semen, ella toma la sensible piel de su pene y la estira lo mas que pueda, el soldado arquea su cuerpo, y cuando ella acerca el cuchillo a su pene, este comienza a suplicar en ruso, pero sin importarle nada ella cercena el prepucio del hombre de un solo corte, el soldado grita de dolor.

-“AAAAAAAAAGGHHTTTGGGG”. Fue un alarido lo del soldado.

Sin darle respiro a aquel hombre ella usando el cuchillo con su pene aun sangrando hace una herida desde la parte alta de su escroto hasta la parte baja, que hace que los ojos del soldado queden en blanco mientras su cuerpo se sacude en convulsiones por el dolor, es tanto el dolor que ni siquiera puede gritar, Gilda extraer sus dos enormes huevos para tomarlos con una de sus manos, los aprieta fuerte para luego cortar los conductos que los unen al cuerpo del soldado de una sola vez, castrando al pobre soldado ruso para el resto de sus días.

Gilda se baja de la cama y abre la puerta de su habitación desnuda con semen aun chorreando por sus piernas, ahí a dos metros de la puerta esta Hans sentado, que al verla salir, se pone de pie y va a su encuentro, Gilda solo dice.

-“Encárgate del eunuco y pon estos en mi colección”. Ordena Gilda.
-“Si Comandante”. Responde Hans tomando los cortados testículos.

Aquella orgia de sadismo, castración, penectomia, circuncisión y nulificación, continuo hasta casi el fin de la guerra, dos semanas antes de la caída de Berlín las tropas rusas estaban a solo 1 kilómetro del campo de Gilda una revuelta se desato, los guardias superados no pudieron a tantos Gilda tuvo que escapar con Hans como pudieron, sin darse cuenta entraron en el campo minado, Hans fue el primero en caer.

Su cuerpo voló por los, para caer al suelo, con su entrepierna destrozada por la acción de la mina castradora, Gilda alcanzo casi a llegar al final del campo cuando activo una de las minas, si bien ella no tenia genitales masculinos la mina hizo añicos su vagina y clítoris, sangrando se arrastro hasta un bosque cercano, nadie la volvió a ver.

Hans con su entrepierna sangrando y gritando de dolor fue ahorcado por los prisioneros junto a otros guardias, Gilda si bien logro escapar, no la paso muy bien los que vieron su herida estimaron que nunca más en su vida volvería a tener sexo placentero mientas viviera además uno de sus enormes como grandiosos senos también resulto destruido.

Hasta el día hoy nadie sabe qué fue de Gilda, simplemente se esfumo, algunos creen que murió desangrada en alguna parte del bosque y que los animales dieron cuenta de sus restos, otros que logro escapar a España o Argentina, algunos otros que murió defendiendo Berlín o que fue abatida por alguna explosión de artillería y fue una de las miles de personas cuyos cuerpos nunca fueron identificados.

En cualquiera de los casos lo que fue de ella sigue siendo una incógnita aunque algunos cazadores de nazis aseguran que aun vive en alguna parte de Sudamérica y sigue despojando a los hombres de su virilidad en alguna campo especial.  



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Autor: Darksoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com