BAITER

"Hombres, para ustedes la guerra ha terminado". El comandante se presentó como el director de una escuela secundaria dirigiéndose a una asamblea. "Compórtense, obedezcan las reglas, y serás repatriado tan pronto como termine el conflicto. Rompan las reglas y serán severamente castigados. "Excepto por un par de sargentos canosos de veintitantos años, la mayoría de nosotros habíamos sido chicos de escuela secundaria hacia un año y algunos todavía estarían en la escuela si no hubieran mentido sobre sus edades......


BAITER
"Hombres, para ustedes la guerra ha terminado". El comandante se presentó como el director de una escuela secundaria dirigiéndose a una asamblea. "Compórtense, obedezcan las reglas, y serás repatriado tan pronto como termine el conflicto. Rompan las reglas y serán severamente castigados. "Excepto por un par de sargentos canosos de veintitantos años, la mayoría de nosotros habíamos sido chicos de escuela secundaria hacia un año y algunos todavía estarían en la escuela si no hubieran mentido sobre sus edades.

[ADOLESCENTE] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [GUERRA] [TORTURA]



Categoria: Adolescente      Autor: Zipper





"Hombres, para ustedes la guerra ha terminado". El comandante se presentó como el director de una escuela secundaria dirigiéndose a una asamblea. "Compórtense, obedezcan las reglas, y serás repatriado tan pronto como termine el conflicto. Rompan las reglas y serán severamente castigados. "Excepto por un par de sargentos canosos de veintitantos años, la mayoría de nosotros habíamos sido chicos de escuela secundaria hacia un año y algunos todavía estarían en la escuela si no hubieran mentido sobre sus edades. Para alistarse tempranamente.

Como el caso de Baiter que aun tenía 17 años como era mi caso propia ambos mentimos para poder enlistarnos.

Nuestra unidad de la Guardia había sido rodeada dos semanas después de nuestra llegada a la frontera y había sido entregada por nuestro oficial. Luego, nos registraron, interrogaron y luego nos transportaron a un campo de prisioneros en el interior, los cuarenta compartimos un gran semirremolque que estaba completamente oscurecido, por lo que no teníamos idea de dónde estábamos, lo que dificultaba la fuga. No hemos sido maltratados; los interrogadores eran intimidantes pero en realidad no eran amenazantes y en realidad sabían más que nosotros sobre los detalles de nuestra unidad. La comida que nos habían dado era básica pero adecuada y nos habían permitido bañarnos cuando llegamos al campamento, que ya albergaba a más de cien prisioneros de guerra.

Ahora estábamos reunidos junto a nuestro cuartel escuchando el discurso de bienvenida del Comandante.

"Solo hay unas pocas reglas", dijo, "y están enlistadas en las pequeñas tarjetas que les dieron cada uno, así como en las que se publicaron aquí y allá durante todo el campamento. No hay excusa alguna para romperlas. "La mayoría de nosotros ahora estábamos leyendo las tarjetas laminadas de plástico mientras recitaba las reglas.

"Uno, nunca debes intentar escapar". De acuerdo.

El campamento estaba rodeado de altas cercas cubiertas con alambre de púas y había torres de vigilancia en cada esquina. Además de eso, parecía que estábamos en el medio del desierto sin ningún lugar para escapar de todos modos.

-"Dos, debes mantener el orden y la disciplina". Lo entienden. No disturbios o peleas de comida.

-"Tres, deben obedecer todas las órdenes". Igual que la escuela secundaria.

-"Cuatro, nunca debes involucrarte en sodomía o relaciones sexuales de ningún tipo con otros prisionero". Eww. ¿De Verdad? No hay problema en eso.

-"Cinco. Mantendrás un alto nivel de limpieza. Duchado y afeitado todos los días y mantenga sus cuartos limpios. Ser cautivo no es razón para no ser civilizado". De acuerdo. No tenía que afeitarme todos los días de todos modos, y seguro como el infierno no vivir como un cerdo.

Luego miró cuidadosamente a la asamblea, haciendo una pausa para hacer contacto visual con cada uno de nosotros, como si ambos manejaran su punto sobre las reglas y también para recordar cada una de nuestras caras. O eso pensé, de todos modos.

-"Estás allí", señaló a uno de nuestro grupo. "Presentarse"

-"¿Quién es?" Susurró el tipo que estaba a mi lado.

"Baiter", respondí. John Master había sido uno de mis compañeros de clase en el octavo grado cuando alguien contaba una broma acerca de ir a trabajar en un barco de pesca, comenzando como un aprendiz de baiter y trabajando en su camino hacia el estado de maestro. El apodo fue colgado inmediatamente de Master y desde entonces se lo ha llamado Baiter. Había sido el payaso de la clase de cuando, e incluso los sádicos superiores no podían suprimirlo por completo.

"Maestro, John C. 04896742 a su servicio, señor", dijo, frente al comandante. De ninguna manera un tipo como Baiter no podría actuar como un listillo.

-"De rodillas, soldado", ordenó el Mayor.
-"¿Eh?" Dijo Baiter, desconcertado por la orden.
-"¡Dije que se ponga de rodillas, soldado!", Repitió el Mayor.

Baiter hizo una pausa y miró a su alrededor, como si esperara que viniéramos en su ayuda antes de finalmente arrodillarse y mirar hacia arriba al comandante. El comandante se bajó la cremallera de los pantalones para sacar un pene regordete rechoncho y grueso. "Chúpalo", dijo, arrastrando los pies hacia delante, de modo que estaba justo en la cara de Baiter, quien retrocedió como si le hubieran dado una descarga eléctrica. "Chúpalo o enfrenta las consecuencias por desobedecer la regla número tres", dijo el comandante. Los labios de Baiter permanecieron sellados y simplemente miró al Mayor y negó con la cabeza en señal de negativa.

"¡Guardias! ¡Prepara a este prisionero para el castigo! "El mayor gritó en voz alta, metiéndose su pene en el pantalón. Cuatro fornidos guardias agarraron a Baiter mientras seis carabinas más blandidas nos señalaban. "Regla dos. Mantener el orden. "Dijo el comandante, recordándonos con las armas que apuntaban hacia nosotros. Mi visión fue bloqueada por los muchachos antes que, pudiera escuchar claramente a Baiter mientras él maldecía y suplicaba, y también susurraba comentarios de los otros prisioneros. "¡Mierda!" "¡Hombre!" "¡Maldición!"

Baiter estaba desnudo cuando finalmente los guardias lo obligaron a ponerse de pie, y sus manos se habían asegurado a sus espaldas, pero era algo más que atraía la atención mía y de los demás. Se había asegurado un cordón o alambre alrededor de su escroto, comprimiendo sus huevos en un bulto duro y peludo que ahora estaba sujeto a una cuerda. Respondiendo a un asentimiento del mayor, uno de los guardias coloco un pequeño taburete. Otro guardia tiró la cuerda unida a los huevos de Baiter sobre una viga del techo que sobresalía y comenzó a tirar.

"Sube", ordenó el Mayor, y Baiter obedeció lentamente, un paso a la vez, hasta que se paró en la parte más estrecha del taburete tratando de mantener el equilibrio a un metro del suelo. El guardia aseguró la cuerda apretada a una cala en la pared y se echó hacia atrás. "Él permanecerá aquí hasta que lo vea apropiado para soltar la cuerda", anunció el comandante. "Cualquiera que interfiera se unirá a él". Luego se volvió hacia Baiter. "Espero que hayas aprendido tu lección", dijo, y luego le dio una patada al taburete.

Baiter estaba boca abajo en un instante, suspendido por sus estirados huevos, su cabeza a medio pie del suelo. Sus bolas estaban a medio camino de sus rodillas, y la piel estirada de su escroto oscureció completamente su pene. Se retorció y forcejeó mientras colgaba allí, tratando de obtener una cuerda delgada con los pies descalzos. "¡Ayuda! ¡Por favor! ¡Alguien! ", Suplicó. Cerré los ojos mientras él continuaba dando tumbos hasta que el comandante nos ordenó que fuéramos a nuestros aposentos.

Nadie dijo mucho el resto del día. No había una regla en contra de hablar; fue todo un shock para nosotros, y fueron solo los gritos y súplicas ocasionales de Baiter desde afuera de la puerta con barrotes lo que nos recordaba que todavía estaba colgado de sus huevos. A la mañana siguiente, se había ido, la cuerda aún estaba sujeta al listón, el pequeño lazo que había estado alrededor de sus huevos meciéndose con la brisa con el trozo de carne muerta que era prueba de su castración.

Me sentí especialmente mal; éramos los mejores amigos de octavo grado que habíamos estado caminando cuando una señora en un viejo autobús de VW se detuvo para ofrecernos un aventón. Bajó por una carretera solitaria junto al río y se sentó en el asiento trasero donde Baiter y yo estábamos sentados uno al lado del otro. Luego nos dio a cada uno de nosotros nuestras primeras mamadas seguidas de nuestros primeros cigarrillos, y hasta el día de hoy, Baiter es el único que me ha visto correrme. Nos separamos en la escuela secundaria, pero siempre tendremos esa tarde en el autobús de VW en común. Además, me sentí culpable de tener suerte. El comandante no tenía interés en una mamada de un prisionero; él solo quería demostrar su punto y podría habernos seleccionado a cualquiera de nosotros para colgarlo.

John Master regresó con nosotros dos semanas después, no estaba bien de ninguna manera, sino vivo. "Un guardia se apiadó de mí y me cortó. Literalmente", nos dijo, dejando caer su pantalón para mostrar la herida que todavía estaba fresca. Simplemente no parecía correcto llamarlo Baiter nunca más.

El armisticio se firmó cuatro meses después y fuimos repatriados. Esos cuatro meses habían sido tensos pero sin incidentes. No hubo intentos de fuga, disturbios o disputas, nos mantuvimos limpios y nos aseguramos de obedecer siempre las órdenes del Comandante.




Historia Original Aquí.




Autor: Zipper       Traductor: DarkSoul

HETEROS ASUSTADOS

"Mierda. Solo mantén la calma y estarás bien", aconsejó James a los otros pasajeros del corto autobús en el que viajaban. "Recuerde, un juez no nos ha condenado a prisión por lo que no nos pueden tocar, simplemente tratan de asustarnos". James era el abogado del grupo. "Será como cuando visitaron la escuela. Un tipo con aspecto de culo malo te atravesará la cara y te dirá que te van a dejar indiferente y convertirte en la perra de todos, pero eso es todo lo que pueden hacer"......


HETEROS ASUSTADOS
"Mierda. Solo mantén la calma y estarás bien", aconsejó James a los otros pasajeros del corto autobús en el que viajaban. "Recuerde, un juez no nos ha condenado a prisión por lo que no nos pueden tocar, simplemente tratan de asustarnos". James era el abogado del grupo. "Será como cuando visitaron la escuela. Un tipo con aspecto de culo malo te atravesará la cara y te dirá que te van a dejar indiferente y convertirte en la perra de todos, pero eso es todo lo que pueden hacer".

[GAY] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [ADVERTENCIA] [VIOLACIÓN] [PRISIÓN]


Categoria: Gay      Autor: Zipper





"Papá dijo que a veces a los chicos en la cárcel les quitan los huevos, y dejan que los más viejos los penetren", dijo Kevin, el niño gordo.

"Sí. Escuché algo así en las noticias", dijo otro adolescente.

"Mierda. Solo mantén la calma y estarás bien", aconsejó James a los otros pasajeros del corto autobús en el que viajaban. "Recuerde, un juez no nos ha condenado a prisión por lo que no nos pueden tocar, simplemente tratan de asustarnos". James era el abogado del grupo. "Será como cuando visitaron la escuela. Un tipo con aspecto de culo malo te atravesará la cara y te dirá que te van a dejar indiferente y convertirte en la perra de todos, pero eso es todo lo que pueden hacer".

Los chicos tenían catorce a diecisiete años; todos habían pasado un tiempo en la cárcel juvenil del condado por diversas ofensas como hurtos en tiendas, robos, vandalismo, peleas y asaltos menores. Todos habían probado drogas hasta cierto punto y todos habían soportado una sesión de intimidación en la que los contras experimentadas acudían a las escuelas locales y se les ponían cara y les contaban lo que les esperaba en la cárcel, donde se dirigían sin duda alguna.. Ninguno de ese grupo había prestado atención a las advertencias y por consiguiente, había reincidido y se le había ofrecido la oportunidad de reducir su tiempo si visitaban una prisión estatal.

"Simplemente será una búsqueda de bandas, y luego un grupo de tontos perdedores se volverán a enfrentar, como antes". James estaba tratando de aliarse con sus propios miedos, así como con cualquier otro que los otros muchachos pudieran haber tenido.

James tenía solo seis años cuando entró en conflicto con la ley. Su padre se había detenido a buscar combustible y James lo había acompañado para pagar el combustible. Había una pantalla de caramelo casi a la altura de los ojos y el chico le había pedido a su padre que le comprara un bar de Snickers. Papá se negó, por lo que el chico se embolsó un bar de todos modos y fue abordado por el gerente de la tienda. Devolvió el dulce y se le ordenó a papá que pagara dos dólares o se enfrentara a un enjuiciamiento, una suma que posteriormente sacó de la piel del culo del joven. ¿La lección aprendida fue? Que no te atrapen

Cuando James cumplió doce años, era un hábil ladrón. Mercancía, dinero de monederos sin protección, juguetes de otros niños, incluso una bicicleta misteriosamente encontraron su camino a su posesión. Cuando los huevos del muchacho cayeron, se volvió más audaz y continuó su juerga de un solo hombre, siempre limitando a tomar al menos de mil dólares y nunca recurriendo a la violencia que le ganaría un año en el Reformatorio del Estado en lugar de una breve visita a las instalaciones juvenil en la cárcel del condado.

Su primera exposición al programa Hetero Asustados fue a los catorce años cuando lo atraparon saqueando automóviles estacionados. Los desacuerdos de la prisión del estado hablaron duro y asustaron a algunos niños, pero James los vio a través de ellos y sonrió y se rió cuando se pusieron en cara y trataron de intimidarlo. Justo después de cumplir los diecisiete años, lo atraparon nuevamente, esta vez por elegir el bolsillo de un joven. El juez era un funcionario electo preocupado por el presupuesto del condado y, en otras épocas, le habría ofrecido al muchacho la opción de pasar un año en la cárcel después de lo cual seguramente sería reclutado o alistado de inmediato en el Ejército o Cuerpo de Marines, cualquiera de los cuales Les daba la bienvenida a jóvenes tontos que creían que eran duros. Las cosas eran diferentes ahora, y en cambio el juez exigió un mes en la cárcel juvenil o una visita durante la noche a la Penitenciaría del Estado para que el niño obtuviera una vista previa de su futuro como adulto.

El autobús fue admitido a través de una serie de puertas cerradas y finalmente descargó a sus pasajeros en el Centro de procesamiento de admisión. James estaba familiarizado con eso; Había sido procesado en la sala de aduana una docena de veces y siempre era lo mismo. Primero se verificaba su identidad, luego se le liberaba de todas las posesiones y, finalmente, lo revisaban y entregaban su ropa. La primera vez, cuando era un adolescente, fue una prueba humillante y degradante desvestirse, rodar hacia atrás el prepucio, levantar su pene y balancear sus huevos, finalmente, ponerse en cuclillas sobre un espejo y abrir sus nalgas para inspeccionarlo todo el tiempo siendo observado por la vieja guardia ficticia. Más tarde, cuando adquirió confianza y supo que su cuerpo era normal, se volvió divertido intentar que el guardia hiciera una mueca, y sospechó que, si le hubieran dado suficiente tiempo, podría incluso hacer que el viejo hijo de puta lo golpeara.

Este tipo no era diferente, y a James le pareció que disfrutaba realmente de su trabajo, un trabajo que incluía ponerse guantes de goma y hacer un examen exhaustivo del escroto de cada chico, como si esperara sentir el contrabando en su interior, y luego pasaba un dedo por el vello, entre los dedos de los pies, y finalmente subía a su culo mientras cada niño se agachaba a la vista de los demás.

James fue el último en la fila, y mientras esperaba, se tomó el tiempo para examinar a los otros niños. Larry, el más joven, parecía apenas adolescente pero su asalto a su maestro con un cuchillo lo convirtió en el delincuente más serio del grupo. Kevin era un repetidor de una tienda con una voz como la de una niña y era tan gordo que su pata rechoncha y sus pequeños huevos eran apenas visibles. Él se retorció y gritó una obscenidad aguda cuando se le insertó el dedo en su agujero, pero cuando se puso de pie luego tuvo una erección. Kyle era un auténtico y duro culo que consiguió que sus jovencitas intimidaran a niños más pequeños. Él también estaba bien dotado y lo sabía, y él era el único del grupo que no parecía intimidado o avergonzado por el proceso. Varios otros chicos que James no sabía que habían tenido que pasar, y luego fue su turno para el control demencial de la cavidad.

Una vez que se completó el control de seguridad, el grupo, aún desnudo, fue arrastrado por el largo bloque de celdas al centro de admisión donde completarían el procesamiento de admisión. "Disfruten de su estancia, chicos", el hombre se rió mientras se iban.

"¡Hey gordo! ¿Ocultas un pene detrás de las manos o algo más? Una de los presos dijo cuando el grupo pasó por su celda.

"Hey pene de cabello, ¡eres mío!"
"¡Mío mío mío! ¡Qué dulce eres!"
"¡Tienen caras de bebes!"

"Mira lo que tengo para ti, muchacho" James escuchó una voz baja al pasar la última celda. Se giró para ver a un negro agitando su enorme pene a él, y por primera vez se preguntó si era real o simplemente otra parte orquestada del espectáculo.

Finalmente, el grupo llegó al centro de examen de admisión. "Tomen asiento en el banco y esperen a que los llamen por su nombre", anunció el carcelero, "y no hagan ruido". James se dejó caer en el banco abarrotado, tratando de mantener suficiente espacio a cada lado de él para evitar tocar a los chicos desnudos a su lado. Unos minutos más tarde, el chico gordo fue llamado a la oficina, y quince minutos más tarde salió el carcelero. "Carter, James. Anuncio".

James se puso de pie y el carcelero lo hizo pasar por una puerta a una habitación bien iluminada que se parecía a cualquier otro consultorio médico. Dos ayudantes blancos se sentaron sonrientes en la esquina, comiéndose su desnudez, mientras el doctor se sentaba en el pequeño escritorio leyendo un gráfico. "Siéntate en la mesa", dijo secamente, sin molestarse en agregar 'por favor' a la orden. James se sentó en la mesa de examen cubierta de papel mientras el médico escuchaba su corazón y su pecho con un estetoscopio y revisaba sus oídos, ojos, nariz y garganta. "Está bien, ahora acuéstate en tu lado izquierdo y dobla ligeramente las rodillas". James escuchó el ruido del grifo y algunos otros ruidos no específicos detrás de él mientras el médico se metía con algo o con el otro. "Está bien, vas a tener un enema ahora, así que mantente quieto".

James sintió un escalofrió involuntario cuando sintió que el pequeño tubo de plástico entraba en él, y escuchó la risita contenida de los asistentes disfrutando de su incomodidad, luego sintió la cálida presión hinchada mientras sus intestinos se llenaban de agua. "Está bien, el inodoro está allí", dijo finalmente el médico, apuntando hacia el inodoro. James apenas pudo sostenerlo y él anuló con un grito fuerte incluso antes de que estuviera completamente sentado. Buscó un rollo de papel higiénico, luego el mango para limpiar el lío pero tampoco pudo encontrarlo. Tal vez los conserjes ficticios estaban planeando ordenar su mierda, buscando contrabando. Bien, déjalos.

"Cruza los brazos de esta manera", dijo el médico, cruzando los brazos sobre su pecho. "Inclínese sobre la mesa y extienda tus piernas". James hizo lo que se le indicó, y sintió la textura áspera de una toalla de papel grueso pasar a través de sus nalgas, seguido por los médicos que exploraban el dedo entrando en él.

"¡MIERDA!" Él gritó involuntariamente ante la intrusión, y bruscamente se levantó y se dio vuelta. Los dos encargados entraron y le agarraron los brazos y ninguno lo empujó suavemente hacia abajo sobre la mesa y lo sostuvo con seguridad. Su cara se puso roja cuando sintió que el médico le separaba las nalgas, luego sintió una sensación cálida y resbaladiza cuando una especie de sustancia grasienta fue forzada por su recto. "¡Doble Mierda!" Fue todo lo que pudo decir.

"Me lo agradecerás más tarde", dijo el médico, quitándose el guante de látex. "Está bien, sácalo de aquí". Un carcelero fuerte lo escoltó desde la oficina, a la vuelta de la esquina, a través de una habitación de suministros llena de ropa, y aún desnudo, de vuelta al bloque de celdas. "Aquí tienes, niño", anunció el carcelero, abriendo una celda. "Que te diviertas".

James escuchó el grito agudo del niño gordo desde alguna parte del bloque de celda y luego un golpe cuando la puerta se cerró detrás de él. Una mano callosa lo agarró del hombro y lo obligó a ponerse de rodillas mientras otra mano se disparaba entre sus piernas y se apoderaba de su escroto. "Abre tu boca, muchacho". James miró hacia arriba para ver el mismo enorme negro con el torso desnudo que le había agitado su pene antes, y al menos a otros cuatro hombres sin camisa.

********

"Hasta luego, pastelitos", dijo alguien a la celda a la mañana siguiente mientras el carcelero escoltaba al muchacho sangrante y cojeando a través de la sala de suministros y hacia el consultorio médico para su examen de partida. Le dolía el culo y, con cada paso que daba, provocaba una descarga involuntaria de semen, que corría por sus nalgas y piernas. Sus huevos estaban hinchados al doble de su tamaño normal, después de haber sido exprimidas y golpeadas durante toda la noche para alentarlo a abrir la boca. James había escuchado y usado términos como "chupasangres", "chupadas" y "carajo", pero nunca había soñado que a una persona se le pudiera hacer tal depravación; de hecho, nunca se dio cuenta de que algunos de los actos que había tenido que realizar eran incluso posibles. Él sabía una sola cosa con certeza, y eso era que nunca bajo ninguna circunstancia se involucraría en ninguna situación que pudiera resultar en una sentencia de prisión, y prometió comenzar de nuevo su vida.

El médico verificó cualquier hematoma o signos de abuso obvios, pero las desventajas habían sido cuidadosas y las únicas lesiones visibles del niño eran sus huevos obviamente hinchados y aparentemente tiernos. Soportó otro enema de limpieza y luego se inclinó dócilmente sobre la mesa mientras el médico aplicaba un poco de salvia analgésica sobre el tejido desgarrado y tierno. James se estremeció cuando el médico palpó suavemente sus testículos hinchados. "Te sentirás mucho mejor en un par de días", dijo el médico, y luego apuñaló al chico en su nalga con una jeringa.

James se despertó con la boca seca y desorientado, y tardó unos minutos en darse cuenta de que estaba en algún tipo de clínica u hospital o algo así, y que su tobillo izquierdo estaba esposado al marco de la cama. Él se estiró para rascarse, como cualquier otra mañana, pero en lugar tener su trusa (slip) que siempre llevaba en la cama, descubrió que estaba desnudo. Levantó la cabeza y miró hacia abajo para ver un tubo de orina un catéter sobresaliendo de su pene, y otro tubo, rojo de drenaje, que sobresalía de una herida suturada en su escroto recién afeitado pero ahora vacío. Cerró los ojos y volvió a bajar la cabeza, finalmente abrió los ojos para mirar a su alrededor. Había media docena de otras camas en el pabellón, todas ocupadas, e inmediatamente reconoció el gordo y el culo desnudo de Kevin en la cama junto a él y la forma leve del inconsciente Larry en otra cama.

Aunque aún estaba confundido, recordó lentamente los acontecimientos de los últimos días, hasta su examen de alta. Eventualmente se dio cuenta de que el televisor montado en la pared transmitía las noticias.

"Las autoridades han publicado los nombres y las fotos de los once jóvenes desaparecidos en lo que se cree es el robo de un autobús de la prisión. El autobús transportaba a los once jóvenes a la prisión del Estado de Nuevo México para un programa cuando los jóvenes aparentemente dominaron al guardia y al conductor, escapando con el autobús. El guardia y el conductor fueron puestos en libertad y el autobús fue encontrado abandonado en México. Estos jóvenes deben ser considerados armados y peligrosos y se les advierte a los ciudadanos que no traten de aprehenderlos.

"En otra historia, los funcionarios de la prisión afirman que los rumores que afirman que los hombres jóvenes están siendo mutilados y mantenidos como esclavos sexuales en la prisión son manifiestamente falsos y completamente infundados, y que una investigación interna no ha encontrado evidencia que respalde tales sucesos".




Historia Original Aquí.





Autor: Zipper       Traductor: DarkSoul

CASA BLAIR

Blair House había sido construido en un vecindario tranquilo por el abuelo del propietario actual en los años 30, cuando el campus cubría solo una docena de cuadrados y la mayoría de los 800 estudiantes se alojaban en los dormitorios o las casas griegas de las fraternidades. La universidad en expansión finalmente obligó a la casa Blair actual a huir más lejos del ruido y el bullicio, y la vieja casa del abuelo ahora se alquilaba como vivienda estudiantil. Dos baños se habían añadido, y cada uno de los cuatro dormitorios equipados con tres camas individuales, y cada ocupante pagaba doscientos dólares al mes de alquiler era una de las mejores ofertas fuera del campus......


CASA BLAIR
Blair House había sido construido en un vecindario tranquilo por el abuelo del propietario actual en los años 30, cuando el campus cubría solo una docena de cuadrados y la mayoría de los 800 estudiantes se alojaban en los dormitorios o las casas griegas de las fraternidades. La universidad en expansión finalmente obligó a la casa Blair actual a huir más lejos del ruido y el bullicio, y la vieja casa del abuelo ahora se alquilaba como vivienda estudiantil. Dos baños se habían añadido, y cada uno de los cuatro dormitorios equipados con tres camas individuales, y cada ocupante pagaba doscientos dólares al mes de alquiler era una de las mejores ofertas fuera del campus.

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Categoria: Gay      Autor: Zupper





"Así que, ¿quieres, saber, como pasar el rato con tus amigos en mi casa el sábado"? -preguntó Jaydon.

"Si seguro. Eso sería genial, "Clay inmediatamente respondió. Le gustaba Jay. No era como la mayoría de los otros estudiantes de primer año, obsesionado con las chicas, el sexo y todo eso; estaba más relajado. Además, Jay vivía en una vieja casa fuera del campus con un montón de chicos cool, mientras que Clay estaba atascado en un dormitorio con un compañero con quien no tenía mucho en común. El tipo estaba bien, algo así, pero él nunca se mostraba excepto en la ducha y solo brevemente, y se enojaba si Clay miraba sus cosas encogidas. Jay no era así; estaba en el baño adyacente cuando Jay se había vuelto hacia él, con su pantalón bajado mostrando todo al que pasaba y le hacía una pregunta sobre algo u otro.

Nada más eso pero Clay había tomado el gesto como una invitación, solo que él no tenía las suficientes agallas como para responder a fin de que se cierre y lo calificara como un maricón.

-“Trae uno dos o más” -le dijo Jay a Clay-, tomaremos unas cervezas y pediremos una pizza. Oh sí: asegúrese de traer algunos, ya sabes, protección. ¿Bueno?"

Blair House había sido construido en un vecindario tranquilo por el abuelo del propietario actual en los años 30, cuando el campus cubría solo una docena de cuadrados y la mayoría de los 800 estudiantes se alojaban en los dormitorios o las casas griegas de las fraternidades. La universidad en expansión finalmente obligó a la casa Blair actual a huir más lejos del ruido y el bullicio, y la vieja casa del abuelo ahora se alquilaba como vivienda estudiantil. Dos baños se habían añadido, y cada uno de los cuatro dormitorios equipados con tres camas individuales, y cada ocupante pagaba doscientos dólares al mes de alquiler era una de las mejores ofertas fuera del campus. No a todo el mundo le gustaba, sin embargo, y algunos solo duraban unos días antes de empacar e irse, refiriéndose a los otros inquilinos como un "puñado de putas".

Clay hizo una pausa a media cuadra de la casa para poner en orden sus pensamientos. Nunca había hecho nada abiertamente homosexual y no estaba seguro del protocolo. ¿Estaría arreglado como en una "cita" que lo llevaría a su habitación y saldría con él? O tal vez, todos estarían sentados desnudos y sería como una orgía o algo así. De cualquier manera estaba bien, pero él no estaba seguro de que su equipo estuviera a la altura. Ninguna de las chicas con las que había tenido relaciones sexuales se había reído o se había quejado, pero sabía que no estaba tan bien dotado como otros chicos. En realidad, ni siquiera estaba seguro de que fuera gay: había disfrutado tanto de ser chupado y acostado por chicas, pero no podía dejar de pensar en lo que sería estar en el extremo receptor de las cosas.

No estaba seguro de que pudría dejar que me la chupara otro hombre o si lo podría probar o si tenía que tragar. Anal era otra cosa: ¿Qué posición? ¿Le dolería? ¿Qué tan sucio iba a ser, qué con la mierda y todo eso? Finalmente se endureció y se acercó para llamar a la puerta.

"¡Clay!" Jaydon abrió la puerta. "¡Oigan chicos, este es Clay!" Otros ocho  chicos en sofás, sillas, y en el suelo delante de la televisión de pantalla grande estaban viendo una película. Clay tomaba clases con un par de ellos, pero en realidad no los conocía. Todos estaban vestidos como Clay; camiseta, pantalón corto, y zapatos atléticos, y ninguno de ellos parecía estar haciendo nada. Clay se unió a ellos en el suelo y vio la película. Alguien le pasó una cerveza y le sugirió que hiciera una donación para el fondo de la pizza.

"Hey chicos", dijo Jaydon mientras la película finalmente terminaba, "¿Quién quiere ir al volante?"

-"¡Sí, yo quiero jugar!"
-"Yo igual"
"¡Ya estoy dentro!" Un tercer tipo anunció, y los otros rápidamente accedieron".
-¿Clay? -preguntó Jaydon. -¿Quieres entrar en esto?
-¿De qué se trata? -preguntó Clay.

-"Solo es un poco de diversión y juegos. Vamos, anímate. Será divertido, y explicaremos las cosas a medida que avancemos".

"Está bien, supongo", Clay consintió cuando dos de los muchachos buscaron un dispositivo grande de uno de los armarios.

La rueda era más antigua que cualquiera de esos estudiantes. Un padre en la escuela primaria la había construido para una feria de recaudación de fondos de la PTA. Tenía tres 90 cm de diámetro y giraba libremente sobre cojinetes de rodillos recuperados de un remolque viejo. En la superficie había sido seccionada alrededor como la rueda en el popular programa de juegos de televisión, pero en lugar de dinero que otorgaba premios de una gama de productos horneados. El comprador pagaba dos dólares y giraba la rueda para ver lo que su dinero había comprado. La mayoría ganaba un plato de galletas pero unos pocos afortunados se iba con pasteles.

Fue un éxito enorme y había sido utilizado muchas veces mientras el chico del artesano crecía, pero el juego en las funciones de la PTA había sido finalmente considerado inapropiado y la rueda había sido utilizada por la tropa Scout de los muchachos y luego por un Grange para propósitos de recaudación de fondos similares. El chico había superado los Boy Scouting y el Grange se había disuelto, y el joven, para entonces en la universidad, había ideado otro uso para la rueda y lo había llevado con él a la casa de Blair. El nuevo papel para carteles había sido pegado a la superficie y el perímetro exterior estaba marcado cada doce grados con clavos introducidos en el borde.

-¿Cómo funciona esto? -preguntó Clay, mirando a la rueda.

"Cada espacio corresponde con uno o más espacios", explicó Jaydon. "Dos de los espacios están marcados con un 6, y dos tienen un 9. Dos dicen 'Té para dos', y dos dicen 'Me gusta el té', y dos dicen 'Nueva propiedad y dos tienen' Nueva gestión'. ¿Ves?"

Clay pudo ver que el resto de los espacios estaban divididos en partes iguales con mensajes que decían Penétrame, Penétralo, Mamada y ¡Esto apesta! Entonces, ¿cómo funciona? "

"Cada tipo gira la rueda. Digamos que aterrizas en uno de los seis. Nada sucede hasta que alguien aterrice en un nueve. Seis y nueve hacen sesenta y nueve. ¿Lo captas? "Me gusta el té", te trae la bolsita de té por cualquiera que aterrice en "Té para dos", y por "Nueva propiedad" te doblas y separas las piernas para que el nuevo gerente te pueda agarrar tus huevos. Probablemente puedas imaginar los demás por tu cuenta.

-¿Qué hay de este pequeño espacio? -preguntó Clay, señalando el punto de media pulgada que había sido marcado como "Especial".

Nadie ha aterrizado allí. Mira, la forma en que la aleta de la tarjeta está colocada no se detendrá allí de todos modos, "dijo Jay, girando la rueda para que Clay pudiera ver que la aleta sobresalía demasiado para acoplarse en el pequeño espacio entre las uñas. "Entonces, ¿quieres jugar o no?"

-Sí, claro. El pulso de Clay se aceleró. "Estoy dentro." El recién llegado iba primero y Clay hizo su primera vuelta. La rueda giró suavemente sobre el cojinete engrasado, e hizo varias vueltas antes de asentarse en "Me gusta el té." Jay giró a continuación y se detuvo en "Esto apesta".

-¡Está bien! -exclamó Lee, girando la rueda-. "Vamos '¡Mamada!" Vamos,' ¡Mamada! '"La rueda se detuvo en Tea para Dos en lugar de uno de los espacios marcados como ¡Mamada!'. "¡Todo bien! ¡Una bolsita de té! -exclamó Lee-. Clay fue dirigido a tumbarse en el suelo, boca arriba, mientras que Lee se quitó los zapatos y se bajó su pantalón corto como la ropa interior y cabalgó al muchacho en el suelo. Lee era ideal para la tarea a mano. Estaba muy delgado, y aunque sus huevos no eran demasiado grandes, colgaban lujosamente bajos entre sus muslos.

Se dejó caer de rodillas y luego se agachó aún más, colgando su saco justo sobre la cara de Clay. Clay miró el escroto con asombro; aunque la entrepierna y los muslos de Lee estaban cubiertos de vello rizado y denso, el escroto estaba completamente sin vello y a medida que se acercaba, Clay podía ver claramente el rastrojo de un afeitado reciente. ¿Todos estos tipos se afeitaban los huevos? ¿Se suponía que se había afeitado?

Lee se puso en cuclillas aún más abajo y arrastró su escroto por el mentón, la nariz y la frente de Clay, en la dirección invertida para hacerlo de nuevo. Actuando por impulso, Clay extendió su lengua y lo lambió, y cuando Lee hizo una pausa, Clay se abrió de par en par y chupó primero uno y luego los dos testículos del muchacho en su boca y escuchó la habitación estallar con aplausos y aplausos. Acarició los testículos unas cuantas veces con su lengua antes de empujarlos suavemente hacia fuera de su boca, y él no podía dejar de ver que el pene del otro muchacho se estaba poniendo duro y se preguntó si alguien notó que el suyo los estaba demasiado.

Lee sonrió a Clay mientras se ponía su ropa interior y pantalón, y los otros se turnaban para girar la rueda, pero no había partidas y finalmente fue el turno de Clay. La habitación estalló en aplausos y Clay fue empujada al centro de la habitación. Jay se dejó caer de rodillas delante de su amigo, lo miró a los ojos y se desabrochó el pantalón corto de Clay y le bajo su ajustado bóxer, y vaciló solo un segundo antes de tomar el pene suave con su boca.

Clay había sido mamado antes por klutzy un inepto chico queriendo complacer al muchacho alto y guapo, pero eso siempre había venido después de una sesión y Clay siempre había estado duro desde el principio. Eso era diferente, y la sensación de su miembro creciendo mientras estaba en la boca de un hombre dispuesto fue increíble. Sus manos encontraron la cabeza de Jay, y el orgasmo que vino un minuto después fue el más intenso de su vida. Jay se desenganchó y abrió la boca para mostrar la prueba al público antes de tragar la carga y volver a lamber su pene hasta dejarlo limpio.

El juego continuó durante las siguientes cuatro horas, tiempo durante el cual Clay aprendió varias cosas: estaba más que adecuadamente dotado; no le gustaba el sabor del semen, pero podía tolerarlo; el culo de un chico se sentía tan bueno como la vagina de una chica; Realmente no dolía tenerlo en el culo, siempre y cuando el hombre estuviera bien lubricado y se tomara su tiempo; y un tipo que tiene por tus huevos agarradas tiene la propiedad completa de usted y hará lo que él ordene.

-De acuerdo, chicos. Última ronda. -preguntó Jay antes de indicar a Clay que girara la rueda. Al igual que los demás, Clay ya estaba desnudo, sin haberse molestado en ponerse su ropa interior de nuevo después de su tercer orgasmo. Había experimentado todo en la rueda, a excepción de un 69, y no estaba seguro de que estaba a la altura de todos modos, pero dio la rueda de su giro final. Se detuvo con la aleta de la tarjeta de juego en la parte superior de los dos clavos que bordeaban el estrecho espacio "especial", y después de unos segundos la rueda se movió tan ligeramente y la aleta cayó en la estrecha abertura. Era la primera vez que ocurría.

-¿Y qué gano? -preguntó Clay.

-No lo sé -contestó Jay nervioso, obviamente mienten sobre algo. Clay advirtió entonces que la cuña negra era en realidad una capa superpuesta que había sido pegada en la superficie del papel. Lo desprendió y lo volteó. Adiós, muchacho.

"¿Huh? No lo entiendo. "Clay dijo, preguntándose qué significaba.
"Eso, uh, significa que tu, eh, chicos se van". Jay tartamudeó.

"¿Chicos? ¿Qué chicos? "Fue entonces cuando Clay vio que Jay y Lee y varios de los otros tipos estaban extraños.

-Tus chicos. Ya sabes, tus huevos.

"¿Qué? De ninguna manera! Clay se dirigió hacia la puerta, y solo vaciló cuando se dio cuenta de que seguía desnudo. "¿Castración? ¿Están bromeando no?"

"No, no, Amigo", dijo Jay sin una pizca de humor. -¿Tienes tu equipo, Kevin?

"Sí, aquí mismo." Kevin, un especialista en Ciencias Veterinarias, abrió su kit de cirugía de campo. "Vamos a tener que afeitarlo primero".

A Kevin le tomo solo unos pocos minutos castrar a Clay apenas tuvo que abrirle su escroto, extrajo sus dos huevos, suturo los conductos y antes de cortar por debajo de la sutura Clay se vino con violencia mientras era sujetado por cuatro de los otros chicos. Cuando Kevin corto el último de sus testículos Clay se desmayo.

* * *

"Oye, ¿acaso escuchaste algo sobre la casa Blair?" Un tipo que vivía a pocas casas de distancia le preguntó a sus compañeros de cuarto.

"Parece que los chicos de Blair se están volviendo un poco raros", dijo uno de los chicos, dando una aspirada al cigarro antes de pasarlo al chico que estaba a su lado. Esperaba que se pusiera de humor antes de que estuviera demasiado drogado para conseguirlo. -Ya sabes cómo es. Amor verdadero y todo eso dijo uno de los chicos.




Historia Original Aquí.




Autor: Zipper       Traductor: DarkSoul

HUEVOS DE LOREN

Solía oír acerca de cómo algunos chicos eran "malos hasta los huesos" y había nacido con una "semilla del demonio en su interior" que se podía utilizar para influir en otros para hacer el mal. Mis padres consideraban que eso era solo una excusa laxa para padres pobres, y ningún niño podría ser naturalmente malvado. Todo lo que se requería, según ellos, era amor y respeto, junto con el trabajo duro y los buenos valores familiares, un golpe ocasional en el culo. Supongo que era una prueba de que funcionaba, porque yo era un chico razonablemente educado que se mantenía fuera de problemas y conseguía calificaciones decentes......


HUEVOS DE LOREN
Solía oír acerca de cómo algunos chicos eran "malos hasta los huesos" y había nacido con una "semilla del demonio en su interior" que se podía utilizar para influir en otros para hacer el mal. Mis padres consideraban que eso era solo una excusa laxa para padres pobres, y ningún niño podría ser naturalmente malvado. Todo lo que se requería, según ellos, era amor y respeto, junto con el trabajo duro y los buenos valores familiares, un golpe ocasional en el culo. Supongo que era una prueba de que funcionaba, porque yo era un chico razonablemente educado que se mantenía fuera de problemas y conseguía calificaciones decentes.

[ADOLESCENTE] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [ADVERTENCIA]


Categoria: Adolescente      Autor: Zipper





Solía ​​oír acerca de cómo algunos chicos eran "malos hasta los huesos" y había nacido con una "semilla del demonio en su interior" que se podía utilizar para influir en otros para hacer el mal. Mis padres consideraban que eso era solo una excusa laxa para padres pobres, y ningún niño podría ser naturalmente malvado. Todo lo que se requería, según ellos, era amor y respeto, junto con el trabajo duro y los buenos valores familiares, un golpe ocasional en el culo. Supongo que era una prueba de que funcionaba, porque yo era un chico razonablemente educado que se mantenía fuera de problemas y conseguía calificaciones decentes. Hasta que conocí a Loren, eso es.

Loren, su mamá y su hermana pequeña se mudaron a una casa en la calle al llegar la primavera de trece años. Mamá arrastro a papá y a mí para conocer a los recién llegados, y acepté mostrar a Loren  la escuela y ayudarla a instalarse en la jerarquía del séptimo grado. Parecía estar bien y estaba ansioso por aprender todo sobre su nueva escuela y cuál de los poderosos estudiantes de octavo grado tenía que evitar al ir al baño.

Él no se registró hasta tarde al día siguiente, y me fui a casa con él después de la escuela y le mostré el atajo a través del parque que siempre tomó.

"Hombre", dijo, "Tengo que orinar".

"Bien", le respondí, "aquí", y lo llevé a través de una rendija en una zona aislada donde a veces me detenía a orinar. Mi plomería adolescente me permitía mantenerlo todo el día si era necesario, pero también podía ir casi cada vez que surgía la necesidad, por lo que para ser sociable he desabrochado y lo dejó volar contra la base de un árbol pequeño. Terminé y me volví para ver cómo estaba Loren y para, ya sabes, echarle un vistazo. Estaba apoyado contra un árbol y tenía la camisa abierta y el pantalón alrededor de los tobillos. Él estaba jugando con sus huevos con una mano y agarrando su pene con la otra. Me quedé allí con mi boca abierta, ¡totalmente sorprendido!

"¿No sabes cómo?" Dijo mientras seguía mirando.

"Lo sé". Lo que me sorprendió fue que alguien más lo hacía. Sólo había unos cuantos hombres en mi clase de educación física y no me había atrevido a hablar del tema con ellos. Era obvio que Loren no era sólo un Hombre, sino que también compartía mi perversión.

"Lo necesitaba con urgencia", explicó después. "Mamá siempre me hace dormir con la puerta de mi habitación abierta y ella me reprende si paso más de dos minutos en el baño".

"Cosas de hombres". Fue todo lo que pude pensar en decir.

"Solía ​​tener un amigo, me refiero a donde yo solía vivir", en el que confiaba. "Íbamos a su casa y lo haríamos juntos. Era grandioso".

Una semana después yo era su nuevo compañero, y poco tiempo después dos  otros, Tom y Gene, también se habían unido a nosotros en mi dormitorio del sótano. Nuestro único estímulo, aparte de trece años, era una vieja copia de Playboy que guardaba secretamente debajo de mi colchón. Comparamos dimensiones y cantidad de eyaculación pero nunca nos tocamos. Unas semanas más tarde, Loren sugirió que compitiéramos; todos comenzamos al mismo tiempo y el primer individuo a través de la línea de final sería declarado el ganador.

Un mes más tarde, Loren sugirió que revirtiéramos las reglas, y que el último tipo de llegar sería el ganador. Rápidamente se hizo obvio que se podía ir a pesar de lo lento que se necesitaba para retrasar lo inevitable, así que otra vez, Loren tenía una solución: Nos arrodillábamos en un círculo apretado y lo hacíamos el uno al otro, evitando así el engaño.

Hicimos algunas otras cosas de las que me avergüenzo. La mayoría de los psiquiatras afirman que la experimentación homosexual es normal e inofensiva para los adolescentes jóvenes, pero yo estaba tan lleno de culpa después que juré que nunca volvería a hacerlo, y Tom y Gene compartieron ese punto de vista. Unas semanas antes había sido un adolescente ligeramente reprimido normal que se sentía culpable de masturbarse. Ahora, gracias a la tutela de Loren, yo era un círculo desvergonzado: degenerado, obsesionado con la masturbación y también con un terrible secreto.

Dado el tiempo suficiente Loren probablemente podría convertirnos a su religión, tan grande fue su influencia sobre nosotros, pero en cambio nos tomó en una dirección diferente.

"¿Alguna vez pensaste en lo que sería tener a un chico de sus huevos, quiero decir literalmente tener una bodega de ellos?", Preguntó una tarde. No todos los de nuestra reunión, resultando en maldad. A veces nos sentábamos alrededor de mi habitación conversando de muchas cosas.

-No. Nunca había pensado en el asunto.

Piensa en el poder. El tipo tendría que hacer lo que pidieras.

-Sí, supongo que sí -respondí. No tenía ni idea de hacia dónde se dirigía.

-Aquí -dijo él, bajándose rápidamente su pantalón y ropa interior-. "Agárrame. No es muy difícil, solo agárramelas. "Se inclinó hacia delante y abrió las piernas.

-"No lo creo".
-"Adelante, no es como si fuera mi pene".

Finalmente tomé sus colgantes huevos en mi mano y di un apretón suave, tentativo.

-Más duro -ordenó-.

Se las apreté un poco, y gradualmente sentí su escroto apretarse como sus huevos subiendo como queriendo escapar.

"¡Detente!" Gritó de repente, con voz quebrada. Fue sólo cuando se dio la vuelta que me di cuenta de que tenía una erección, y con unos pocos golpes rápidos que terminó lo que había comenzado. Yo estaba un poco avergonzado, pero al mismo tiempo yo estaba en negación para explicar la tensión en mi propio pantalón.

-¿Quieres que te lo haga? -preguntó Loren, mirando mi protuberancia.

-No, gracias -respondí.

Había jurado que otra persona tocaría mi pene. Con cualquier parte de su cuerpo. La visita guiada de Loren a Queersville había sido suficiente para convencerme de que no era mi tipo de lugar. Tom y Gene se apresuraron, cada uno de repente deseando privacidad. Estábamos de vuelta en mi habitación la próxima semana. Tom y Gene tenían algo más que hacer, así que éramos solo Loren y yo.

-“Aprieta de nuevo” -dijo Loren, poniéndose el pantalón-. -Sólo esta vez finge que me estas cortando los huevos.

"¿Huh?" Pregunté.

-Haz como si eso fuese un cuchillo -explicó, mientras me daba el peine de cola de rata que siempre llevaba en el bolsillo de su cadera-.

-No lo sé, hombre. Vamos a hacer otra cosa".
"¡Gallina!" Él emitió el desafío adolescente final.

"Bien, pero esta es la última vez". Agarré sus huevos a la espera y sujetaba la parte trasera del peine contra la delgada piel de su escroto y la pase varias veces. El efecto fue inmediato y él arrojo lo que parecía ser lo de una semana sobre el piso. Tan pronto como limpió las cosas, se fue, dejé caer mi pantalón e intenté duplicar el procedimiento con mi propio peine. A pesar de que estaba duro como roca ninguna cantidad presión en mis huevos y pretendiendo verlos me trajo al orgasmo. Tenía que hacerlo de la manera tradicional; pensando en chicas.

Eso estaba empezando a convertirse en un problema para mí. Me quedé imaginando cómo cada chica que yo sabía podría verse sin ropa, y que por lo general resultaba en que alcanzaba una erección. En casa en la cama que no era mucho un problema. De pie en los pasillos hablando con ellas era otra cuestión y tratar de controlar mis fantasías o el resultado me era imposible. Eso no parecía ser un problema para Loren, y al final me di cuenta de que estaba conectado un poco diferente a mí, y le dije que no iba a hacer nada desagradable con él.

"¿No tienes un cuchillo de verdad?" Preguntó una semana después. Él me había convencido a que hiciera lo del peine con sus huevos una vez más. Definitivamente la último vez, ambos estuvimos de acuerdo. Se puso duro, pero a pesar de arrastrar ambos lados del peine repetidamente a través de la piel estirada de su escroto, no hubo estallido como lo había hecho antes.

"Sí", contesté a regañadientes, y desenfunde un cuchillo de caza que mi tío me había dado. Dejé la bolsa a un lado y puse el dorado borde trasero del cuchillo contra su piel. Retrocedió al tocar el metal frío y comenzó la serie de pequeñas convulsiones sacudidas que sólo terminan en una dirección.

A día de hoy sinceramente no sé cómo sucedió. Un segundo estaba tirando de sus huevos tratando de hacerle disparar su carga. Al segundo siguiente los estaba sosteniendo en mi mano mirando fijamente, y como el vaquero en la canción de Marty Robbin, estaba "sorprendido por la mala acción malvada que había hecho".

-¿Por qué? -¿Qué pensabas? -¿Cómo pudiste hacer una cosa así? -Debo haber escuchado esas preguntas mil veces de casi tantas personas durante los próximos cinco años. La opinión profesional dominante era que había reaccionado subconscientemente a una amenaza percibida contra mi masculinidad, sin embargo no había opción era un tipo peligroso para la escuela pública; Estuve internado con el Instituto de Correccionales de Rockville, esencialmente una escuela de reformatorio, hasta mi decimoctavo cumpleaños, momento en el cual mi caso sería reevaluado. Mamá y papá murieron dos años más tarde en lo que se consideró un accidente, pero papá era demasiado bueno conduciendo para perderse una esquina en un camino que conocía bien y nunca condujo a noventa kilómetros por hora en su vida. Mi indiscreción ya había roto sus corazones y los había arruinado, así que supe que sus muertes también eran culpa mía.

El mismo juez que me envió a Rockville revisó mi caso la semana en que cumplí dieciocho años y determino que debía terminar la escuela en Rockville, entonces podría unirme al Ejército o tomar mis oportunidades con una junta de revisión formal. Yo opté por el ejército y Vietnam y se establecí en la costa oeste después. Nunca he vuelto a mi vieja ciudad natal, y desde el día en que lo castré no he visto, ni recluido a Loren.




Historia Original Aquí.





Autor: Zipper       Traductor: DarkSoul

TILLY

Tilly era de herencia indeterminada, pero supongo que ella era una especie de cruza entre Labrador y Shorthair. Ella era de color amarillo, pero no tenía el pelo largo como un labrador típico y también era algo más pequeño, quizás 15 kilos. Pague sesenta y cinco mil dólares por ella en 1980, lo cual fue un montón de dinero, incluso si el precio de compra incluía cuatro acres de tierra, una antigua casa de labranza, un pequeño granero y un tractor John Deere desgastado. La salud de la pareja estaba en descenso y era hora de que se mudasen a un centro de atención asistida, y me dejaron claro que cuidar a Tilly era parte de la venta......


TILLY
Tilly era de herencia indeterminada, pero supongo que ella era una especie de cruza entre Labrador y Shorthair. Ella era de color amarillo, pero no tenía el pelo largo como un labrador típico y también era algo más pequeño, quizás 15 kilos. Pague sesenta y cinco mil dólares por ella en 1980, lo cual fue un montón de dinero, incluso si el precio de compra incluía cuatro acres de tierra, una antigua casa de labranza, un pequeño granero y un tractor John Deere desgastado. La salud de la pareja estaba en descenso y era hora de que se mudasen a un centro de atención asistida, y me dejaron claro que cuidar a Tilly era parte de la venta.

[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [ZOOFILIA]


Categoria: Hetero      Autor: Zipper





Cuando eras un niño ¿alguna vez has tenido tu propio perro? No me refiero al perro de la familia; ¿Me refiero a tu propio perro, uno que alimentes, cuides y se te sea leal solo a ti? ¿Lo entrenaste para hacer algunos trucos ordenados como estar en sus patas traseras y bailar o arrebatar una galleta de su hocico a tu mando? ¿Todos tus amigos estaban envidiosos porque nunca tuvieron una mascota tan genial? Bueno, yo tampoco tuve una. Claro, papá tenía un pequeño perro que se sentaba en su regazo y gruñía amenazadoramente cada vez que me acercaba. Se cagaba en el suelo y luego subía su pierna y orinaba cuando estaba limpiando. Ladraba y gruñía en lo general, hizo mi vida aún más miserable de lo que ya era y odiaba al pequeño hijo de puta con una pasión por lo general reservada para matones escolares o ex esposas. No fue hasta que estuve cerca de los treinta que tuve mi propio perro.

Tilly era de herencia indeterminada, pero supongo que ella era una especie de cruza entre Labrador y Shorthair. Ella era de color amarillo, pero no tenía el pelo largo como un labrador típico y también era algo más pequeño, quizás 15 kilos. Pague sesenta y cinco mil dólares por ella en 1980, lo cual fue un montón de dinero, incluso si el precio de compra incluía cuatro acres de tierra, una antigua casa de labranza, un pequeño granero y un tractor John Deere desgastado. La salud de la pareja estaba en descenso y era hora de que se mudasen a un centro de atención asistida, y me dejaron claro que cuidar a Tilly era parte de la venta.

Tilly tenía tan sólo un año de edad, perfectamente domesticada, y tan dulce y adorable como el perro que siempre deseé cuando era niño. Dormía en el interior, pero era lo suficientemente digna de confianza como para correr afuera libremente cuando quería hacerlo, y la primera modificación que hice en la casa fue instalar una puerta para mascotas en la parte trasera para que pudiera ir y venir cuando quisiera mientras estuviera en el trabajo. Pronto se hizo evidente que ella también estaba perfectamente en casa en el asiento delantero de mi camioneta pick-up, por lo que por lo general iba conmigo cada vez que instalaba los gabinetes que hacía. El resto del tiempo me hacía compañía en el granero, que había convertido en mi despacho o en la casa. Ella amaba a la gente pero también ponía un frente defensivo cuando alguien entraba al patio, y después de un mes ella parecía considerarme como su hombre principal, amo y mejor amigo.

No aprendí de sus talentos especiales hasta la noche en que tuvimos una tormenta. Son comunes en el este de Washington en el verano y me desperté al primer ruido de truenos y me quedé despierto cuando la tormenta se acercó. A Tilly no le gustaban los truenos y tan pronto como la tormenta se acercó, entró silenciosamente en el dormitorio y saltó al pie de la cama. Iba a regañarla y enviarla de regreso a su habitual lugar junto a la estufa en la sala de estar, pero me quedé dormido antes de llegar a ella. Me desperté a la mañana siguiente con una erección, como de costumbre, y cuando me enrollé me ​​di cuenta de que Tilly se había deslizado bajo las sábanas y ahora estaba en la cama conmigo.

Antes de que pudiera espantarla, acarició mis huevos con su cálida nariz y las lambió hábilmente varias veces. Había oído la vieja broma sobre el maricón en el bar con un perro que podía dar mamadas, solo el maricón tenía que mostrarle cómo una vez más, pero sabiendo que los perros habían evolucionado con la capacidad de matar con la boca no había de manera que alguna vez iba a dejar que uno se apoderara de mi pene.

"Abajo, muchacha", dije, empujándola lejos. Ella vino de vuelta y empezó a lamer mis huevos de nuevo, y esta vez incluido mi pene. Finalmente rodé, extendí mis piernas, y dejé que ella tuviera su camino conmigo. Ella comenzó en mi culo y trabajó su camino hasta y alrededor de la cabeza de mi pene, volviendo con frecuencia a mis huevos, repitiendo los largos y lentos latidos con su lengua flexible hasta que explote en uno de los orgasmos más intensos que nunca había experimentado.

Me habían hecho mamadas muchas veces antes, durante y después de mi matrimonio de cinco años, y había experimentado algunas de las putas más exóticas del mundo durante mi gira por Vietnam, pero nunca me había venido simplemente con mi pene y huevos siendo lambidos. A excepción de la masturbación ocasional que había sido célibe durante más de un año y ahora las gruesas cuerdas de mi semen comprimido casi me cubrían el vientre. Tilly ni siquiera vaciló: ella lo lamió con avidez, como si fuera su mascota favorita, luego saltó y se retiró a su propia cama de perro en la sala de estar mientras me preparaba el café de la mañana y tomaba una ducha.

¿Estaba mal? Sí. ¿Le obligué a hacerlo? No. ¿La hice parar? Demonios no. Estos pensamientos y muchos más corrían por mi cabeza ese día mientras seguía mi trabajo. Me dije a mí mismo que porque no había ninguna penetración sexual en realidad no era realmente bestialidad, como si eso hiciera el acto pervertido más aceptable. Finalmente lo deseché y resolví salir y socializar más a menudo, y tal vez incluso desarrollar una relación de algún tipo de chica.

Esa noche Tilly durmió en su propia cama de perro, y fue sólo cuando me oyó que me movía y se dirigió a mi lado de la cama, donde me miró como esperando una invitación para presentarse. La envié de vuelta a la sala de estar antes de salir de la cama. Ella era solo un perro, pero por alguna razón todavía no quería que ella viera que tenía una erección. Mi resolución se había desvanecido por la mañana siguiente, sin embargo, y le permití a Tilly otro de mis orgasmos más excelentes. Era como si yo fuera un chico joven y acababa de descubrir la masturbación: sabía que estaba mal, y juré que nunca lo haría de nuevo, pero era de alguna manera impotente para detenerme.

Cuando era un niño, al final aprendí que todos los demás lo hacían también y finalmente llegué a la conclusión de que cazar era perfectamente normal, pero ahora no había manera de que pudiera convencerme de que obtener una mamada de un perro era normal, saludable y actividad adulta.

Sin embargo, me detuve un poco y sólo permitió que Tilly me atendiera dos veces a la semana. Eventualmente, ambos llegamos a mirar hacia el miércoles y el domingo por la mañana y creo que ella estaba tan ansiosa por complacerme como yo estaba a conseguir su mamada. Después de unas semanas me las arreglé para castigar mis sentimientos de culpa sólo para tenerlos superficie en momentos extraños.

-Hey, Jeff -le preguntó un amigo un día. -¿Viste que la chica Fred ha estado andando? Cristo, qué perro. Podría hacer mucho mejor que eso. "No recuerdo cómo respondí, pero seguro que recuerdo que mi cara se puso roja.

-"¿Qué pasa Jeff?", Preguntó John un día en la calle.
-Lo mismo, viejo,  -contesté-, ¿y tú?

"Solo follando al perro," respondió John, usando la vieja broma cansada que describía perfectamente que estaba desempleado.

A pesar de que estaba avergonzado por mi comportamiento, no perturbara a Tilly un poco. Ella siguió siendo tan entusiasta como esa primera vez, y aunque ahora tomaba más tiempo para hacer estallarme ella respondió trabajando aún más duro en conseguir que me viniera. Casi actuaba como si no tuviera nada mejor que hacer.

Puede que estuviera un poco abrumado, pero en el fondo yo seguía siendo un hombre y a veces coqueteaba con una dama que trabajaba en el almacén de madera. Fui a la secundaria con Charlene, camino de regreso cuando, pero en realidad no nos conocíamos. Ahora estaba divorciada, igual que yo, y también buscaba compañero. No me tomo en serio ni nada y solo coqueteamos un poco durante mis frecuentes visitas a la maderería hasta el sábado por la noche me detuve en Safeway y la vi jugando bajo el capo de su auto. "¿Grandes problemas?" Pregunté.

"Creo que debe ser el Brain Box", respondió, refiriéndose a los módulos de encendido electrónico que los coches acababan de salir y de lo  que nadie sabía nada. Probablemente tendré que hacerlo remolcar.

-¿Necesitas un viaje a casa o a cualquier otro sitio? Le pregunte

-Bueno, iba a llamar a un taxi, pero si lo estás preguntando, sí. Ella puso sus cosas en la parte trasera de mi camioneta y subió. Me invitó a tomar una cerveza fría y lo siguiente que supe es que estábamos arriba teniendo sexo como un par de adolescentes alimentados por las hormonas.

Llegué a casa justo después de la medianoche, le di un golpecito a Tilly en la cabeza, y me fui directamente a la cama, completamente agotado. Tilly entró a la mañana siguiente, como de costumbre, listo para complacerme, y echó una ojeada tentativa a mi entrepierna antes de meter su cola entre sus piernas y escabullirse por la puerta. Estaba a punto de salir a dormir después de la noche con Charlene y realmente no me importaba, así que me levanté, tomé una ducha y fui a hacer el café. Tilly no estaba en ninguna parte, pero había dejado su tarjeta de visita en el suelo de la cocina. Era la única vez que había cagado en la casa.

Ella se había ido todo ese día y cuando llegó a casa esa noche ella todavía parecía estar enfadada conmigo y ella se enfurruñó durante la mayoría de los próximos dos días, pero el miércoles por la mañana estaba de vuelta a mi lado en la cama. Me quise negar, pero finalmente cedí y me trato con su mejor actuación. Era una especie de presumir de mi ego tener dos perras competir por mis afectos, así que no hice nada para desanimarla, pero el próximo sábado por la noche estaba de vuelta en el cama con Charlene.

Hice una concesión a Tilly esta vez, sin embargo, y tomé una ducha larga y jabonosa antes de ir a casa. Tilly me encontraba en la puerta, metió el hocico en mi entrepierna y se retiró a su cama. La rutina de la ducha podría haber engañado a un ser humano, pero no a un perro. Ella me ignoró el día siguiente y el lunes, pero de vuelta a mi cabecera el martes por la mañana. Así fue que pasé el resto del verano siendo compartido por dos perras: Tilly el martes por la mañana y Charlene el sábado por la noche. Charlene nunca sospechó mi infidelidad y Tilly llegó a aceptarlo, y si no hubiera sido tan impetuoso como para presentarlas a las dos las cosas todavía podrían estar bien.

Me gustaba Charlene y quería llevar nuestra relación a un nuevo nivel, así que la invité a mi lugar un sábado por la tarde. "Eso es Tilly", le expliqué mientras el perro venía saltando alegremente hasta mi camioneta. "Ella vino con el lugar, así que estoy un poco atascado con ella".

-Es una verdadera hermosura, ¿no es así, muchacha? -susurró Charlene, dándole palmaditas a Tilly en la cabeza. Tilly emitió su saludo estándar que le daba todas las personas, metió la nariz en la entrepierna de Charlene, pero luego se levantó bruscamente y gruñó. Era la primera vez que actuaba de esa manera.

"¡Tilly!", Exclamé, "Sé amable ahora, ella es una amiga". Ella retrocedió y se sentó, pero estaba obviamente desconfiada de esta criatura con la que evidentemente había estado intimando. Le di a Charlene un tour de la pequeña superficie, mi oficina, y finalmente la casa. La última habitación que visitamos fue mi dormitorio, y Charlene se dejó caer en el borde de mi cama, se quitó el suéter y se quedo en sujetador. Fue una oferta que no pude rechazar, pero antes de que llegáramos mucho más lejos, Tilly entró en la habitación y saltó sobre la cama entre nosotros.

"¡Abajo, muchacha!" La regañé, y luego le expliqué a Charlene, "Ustedes saben lo celosas que ustedes las chicas son.

"Sí, yo supongo que sí. A ella no parece que me quiera, ¿verdad?

"Ella lo superará", le contesté, "Después de todo, ella es sólo un perro." Puse a Tilly afuera y cerré  la puerta del dormitorio, la primera vez que lo hacía. -¿Dónde estábamos? -le pregunté a Charlene mientras me quitaba mi pantalón. Tilly se quejó y rascó la puerta e incluso ladró un par de veces cuando me fui con ella a la cama, pero ella finalmente se dio por vencido y nos dejó tener sexo en paz.

Sabía que habría otro montón de mierda de perro en el piso de la cocina, pero por ahora tenía otras cosas en mente. Mis encuentros con Charlene implicaban generalmente una cogida rápida duramente furiosa, más una media hora del resto y una charla dulce, y entonces una copulación más suave apacible como a las mujeres les gusta. Fue durante este período de media hora que sucedió. Charlene estaba a mi lado en la parte superior de la cama, acariciando suavemente mi pene todavía flácida, cuando la ventana se rompió hacia dentro y un proyectil amarillo de 15 kilos entró en la habitación.

Tilly estaba en la cama en un instante y metió la nariz en mi entrepierna todavía húmeda. Eso no era un olor casual y exploratorio, ni tampoco era uno de sus trabajos de lamer. En vez de eso, me tomó los dos testículos con la boca. Grité, y Charlene gritó, pero nada pudo disuadir a la perra despreciada. Ella se aferró, sacudió la cabeza como si estuviera matando a una rata, y rápidamente incluso tardo menos que en decirlo me castró.

Las autoridades querían que Tilly fuese dormido, alegando que un perro que mordiera los huevos de su amo era un peligro para la comunidad, pero contraté a un abogado para combatirlo. Charlene es historia, por supuesto, pero Tilly y yo seguimos juntos. Todavía me da trabajos con su lengua, y todavía los disfruto, pero no hay forma de que la deje chuparme mi pene que es lo único que me queda.




Historia Original aquí.




Autor: Zipper       Traductor: DarkSoul

LOTE PARA LA SUBASTA

Los doce de nosotros nerviosamente caminábamos alrededor de la pequeña habitación. Algunos intentaban hacer una pequeña charla mientras que otros prefirieron mantenerse en silencio. El más viejo todavía no tenía 18 años y el más joven tenía unos quince años, pero tenía una tarjeta de identificación que indicaba que acababa de cumplir dieciocho años. Eso no era infrecuente, ya que muchos chicos de la calle falsificaban documentos de identidad......


LOTE PARA LA SUBASTA
Los doce de nosotros nerviosamente caminábamos alrededor de la pequeña habitación. Algunos intentaban hacer una pequeña charla mientras que otros prefirieron mantenerse en silencio. El más viejo todavía no tenía 18 años y el más joven tenía unos quince años, pero tenía una tarjeta de identificación que indicaba que acababa de cumplir dieciocho años. Eso no era infrecuente, ya que muchos chicos de la calle falsificaban documentos de identidad.

[ADOLESCENTE] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [SECUESTRO] [SUBASTA]



Categoria: Adolescente      Autor: Zipper





Los doce de nosotros nerviosamente caminábamos alrededor de la pequeña habitación. Algunos intentaban hacer una pequeña charla mientras que otros prefirieron mantenerse en silencio. El más viejo todavía no tenía 18 años y el más joven tenía unos quince años, pero tenía una tarjeta de identificación que indicaba que acababa de cumplir dieciocho años. Eso no era infrecuente, ya que muchos chicos de la calle falsificaban documentos de identidad.

Algunos de nosotros habíamos estado allí por varias semanas, y el último había llegado hace unos días. Antes de nuestros secuestros, todos habíamos sido adolescentes sin hogar que vivíamos en las calles; ahora estamos siendo retenidos en un sótano pequeño y mal ventilado que parecía ser el vestuario de una escuela abandonada. Las almohadillas para dormir cubrían el piso, y la comida era traída a diario. Habíamos sido drogados y estábamos inconscientes durante nuestro transporte y cada uno de nosotros había despertado para encontrar que una camiseta simple y una trusa (slip) habían substituido nuestra ropa, zapatos, y todos los artículos personales. Agregando a nuestra confusión estaba el hecho de que todos teníamos números, del uno al doce, marcados en nuestro muslo izquierdo con algún tipo de rotulador.

El ruido del perno de la puerta anunciaba la llegada de Martin, nuestro guardián.

-“Bueno, señoras, fórmense alineamos por el número, más bajo primero” -dijo Martin-.

Él es grande y tiene una especie de presencia de mando que es difícil de ignorar; otros tres hombres grandes, cada uno armado con Tasers y latas de gas pimienta, respaldan su aura de autoridad.

-“Está bien” -dijo Martin tan pronto como habíamos formado una línea destartalada-, quítense las camisas y las trusas.

La mitad de los muchachos obedecieron inmediatamente pero el resto vaciló, y uno finalmente habló por todos. –“No” -dijo el número doce, el recién llegado-. Martin apuntó su Taser al chico reacio y repitió su orden de desnudarse.

"¡Hazlo, hombre!", Advirtió el numero tres. -¡La activara si no lo haces, y duele como el infierno!

El arma ya había sido utilizada en algunas de las primeras llegadas, y ninguno de nosotros fue testigo de la manifestación para arriesgarse a una sacudida por el dispositivo. La advertencia fue escuchada, y pronto todos estábamos desnudos, frente al líder. Algunos llevaron la desnudez fácilmente, como las ratas del gimnasio de la escuela secundaria o los adolescentes que acaban de tener sexo; otros se movían nerviosamente como muchachos jóvenes en el primer día de clase de gimnasia, inseguros del protocolo, o chicos gordos avergonzados de sus cuerpos.

-"Ahora me seguirás por las escaleras y subiremos al escenario, donde te alinearan justo como ahora cuando estén detrás de la cortina", dijo Martin. "Cualquiera que intente saltar del escenario será recompensado adecuadamente", agregó, blandiendo su Taser. "Cuando se le mande, se volteará y mirará hacia la izquierda. Cuando lo ordene, gírate y muestren su parte trasera al escenario, abre las piernas e inclínate hacia adelante. Mantenga las manos a los lados en todo momento. ¿Lo entendieron? ¿Alguna pregunta?"

"Sí," Tres habló. "¿Qué pasa, si no queremos?"

-¿Alguna otra pregunta? -preguntó Martin, negándose a responder a la primera pregunta. "Bien, la multitud está esperando, vamos".

Martin nos condujo por las escaleras y subimos al escenario, colocándonos detrás de la cortina. "Está bien, separence un poco. Manos a los costados, número cuatro.

Ese era yo. Inconscientemente, había colocado mis manos delante de mi entrepierna.

"Separa tus piernas un poco más, número seis", continuo ajustando nuestras posiciones hasta que quedó satisfecho.

Podíamos oír la risa de una multitud bulliciosa, pero hasta que se abrió la cortina no teníamos ni idea de que había cincuenta hombres cómodamente sentados en sillas bien acolchadas en pequeñas mesas de cóctel en el antiguo gimnasio. La mayoría tenía bebidas delante de ellos en las mesas, y muchos estaban blandiendo largos como negros puros cubanos. No lo sabíamos en ese momento, por supuesto, pero cada uno había pagado quinientos dólares por el privilegio de estar allí, y muchos gastarían varios miles más de dólares para satisfacer sus perversiones antes de que terminara la velada.

-"Gracias a todos por estar aquí esta noche, caballeros", una voz amplificada se dirigió a la multitud, "y bienvenidos a la quinta subasta anual de caridad de Children's Cancer. Tenemos una selección verdaderamente sobresaliente para que ustedes pueda pujar esta noche, así que sin más preámbulos, echemos un vistazo a ellos para que todos puedan hacer sus selecciones".

La multitud guardo silencio cuando la cortina se levantó para revelar a nosotros doce alineados en el escenario. Cada uno de nosotros era un poco diferente: unos eran peludo, casi como un simio, mientras que otros parecían como si recortaran regularmente sus pubes y afeitaran sus muslos. Algunos eran rubios, algunos morenos, otros de castaños. Uno tenía el pecho masivo y los músculos bien desarrollados con el cuerpo de un obrero, uno era extremadamente flaco, pero todos estaban en forma. Algunos de nosotros habíamos sido circuncidados mientras otros permanecían sin cortar. Dos podrían casi calificar para ser una estrella del porno y tres merecidos como "Shorty" o "Stubby".

Todos tenían huevos adolescentes típicos que colgaban bajos por el calor emitido por las intensas luces centradas en nosotros. Lo único que parecía tener en común era que éramos delgados. Ninguno de nosotros tenía más de de 18 años, e incluso el constructor no pesaba más de 75 kilos.

Los hombres sentados frente a nosotros eran igualmente diversos. Algunos llevaban el sombrero tradicional asociado con los árabes, mientras que otros estaban inmaculadamente adornados en costosos trajes. Unas cuantas botas de vaquero y los Stetson obligatorios, mientras que otros parecían terratenientes justo al lado de los sitios de construcción. La única cosa que todos tenían en común era la expresión lujuriosa y lasciva en sus rostros. La mayoría de ellos nos escudriñaron, pasando de uno a otro, pero uno me miró directamente, como si fuera una serpiente y yo su presa. Tenía el rostro duro y los ojos crueles de un depredador, por primera vez desde mi secuestro comencé a tener un asomo de lo que estaba a punto de suceder. Resultó que sólo tenía la mitad de razón.

-“Hacia la izquierda” -ordenó Martin después de que hubieran transcurrido cinco minutos. Den la media vuelta y agáchese. Extiende tus piernas, número ocho.

Nos mantuvo en esa posición incómoda por lo menos dos minutos antes de ordenar que volvamos a estar de frente a la audiencia.

La pared final del antiguo gimnasio, frente a los hombres sentados, se iluminó de repente mientras un proyector iluminaba una gran pantalla blanca. La imagen finalmente entró en el foco para revelar a un hombre y una chica que estaban en una cama redonda grande. Solo me había venida una vez en las tres semanas que había estado ahí, y el porno tuvo un efecto inmediato. Mire alrededor para revelar que no estaba solo en ese aspecto.

"Las manos a los costados, tres, cuatro y ocho", ordenó Martin. Supongo que no era el único que había intentado ocultar su erección.

"Está bien, gire a la derecha y mire la pantalla". Nos mantuvieron así, con los penes erguidos, hasta el final de la película y luego regresamos al vestuario. Nuestros trusas y camisetas, no estaban ahí, así que nos sentamos en las almohadillas desnudos y tratamos de no mirar los genitales de cada uno.

La puerta finalmente se abrió y el número uno fue escoltado fuera de la habitación. "¿Qué crees que está pasando?" Doce no preguntó a nadie en particular.

"Estamos siendo subastados", respondí.

La mirada en los ojos de ese tipo era suficiente para convencerme.

-¿Para qué? -preguntó Seis. Era casi tan denso como Doce.
"¿Quién te compre te penetrara por el culo?", Le informé.

"Tú sabes todo sobre esas cosas, ¿eh?" Dos, el tipo peludo, era una especie de asno inteligente.

-Conozco a los chicos que les ha ocurrido -respondí-, y unos cuantos más que se venden a sí mismos.

-¿Quieres decir que pasaremos el resto de nuestras vidas siendo esclavos sexuales? -preguntó Ocho. Él era el más pequeño y menos maduro de nosotros, y aunque él afirmó que él tenía dieciocho, creo que quince podría ser más su edad real.

-No lo creo -dijo Dos-. "Martin nos aseguró que todos estaríamos en casa a finales de esta semana, y hasta ahora no nos ha mentido".

-Sí, el viejo Martin es un maldito santo, ¿verdad? -exclamó once.

Nos sentamos y hablamos de ello durante media hora, hasta que finalmente el débil y casi lejano sonido de un grito apenas penetró en las gruesas paredes de hormigón y en las puertas insonorizadas de nuestra prisión.

-"Parece que uno de esos árabes compró a Uno", dijo Once. "He estado alrededor de algunos de esos tipos y todos tienen penes del tamaño caballos".

"¿Más grande que el de Siete?" Preguntó Tres, señalando la entrepierna de Siete. Nuestras erecciones se habían calmado, pero el pene suave de Siete todavía era del tamaño de un plátano grande.

Me pregunto cómo será.

"Uh, depende del tipo", dijo Once humildemente. "Si el tipo es, uh, ya sabes, como si no fuera muy grande, y si estás lubrificado y él va lento no hace mucho daño. Pero si él es grande y acaba por meterla, se siente como si te estuvieran dividiendo en dos. "Once no alzó la cabeza cuando entregó esta información, pero aún podía ver que su rostro estaba rojo como remolacha. Un chico en la calle hace lo que tiene que hacer para sobrevivir. Tengo suerte porque tengo un trabajo como mensajero en bicicleta. Otros lo tienen la misma suerte.

Dos y tres fueron convocados, y media hora más tarde fue mi turno de subir las escaleras. Esperaba regresar al escenario, pero fue llevado al gimnasio, donde se había colocado una plataforma baja acolchada del tamaño de una cama doble. Éste iba a ser el bloque de subastas y al parecer el lugar para la acción subsiguiente, y me ordenaron que me parara sobre él y mostrara mi cuerpo en varias posiciones.

-¿Qué ofrecen por este buen ejemplar joven? -preguntó el subastador-. ¿Quién empezará con quinientos dólares? ¿Oigo cuatro?

"¡Cuatro!" El grito vino de un hombre en la parte de atrás. Yo esperaba que el hombre con ojos crueles hiciera una oferta, pero ni siquiera parecía interesado.

"Cinco", dijo otro hombre, levantando su tarjeta con un número.

-¡Seis! -replicó el primer postor. Su insistencia en ganar debe haber transmitido al resto de los licitadores, porque sólo subió a ochocientos cincuenta dólares antes de que el martillo bajara.

-“En privado” -dijo el hombre, señalando la cortina del escenario-. Por lo menos mi desfloración no iba a ser un espectáculo público.

Un guardia nos escoltó hasta el escenario que había detrás de la cortina y esposó una de mis muñecas a una barra que corría a lo largo de una gran cama que había sido colocada allí.

-“Disfrute, señor” -dijo el guardia-. Estaré de vuelta en quince minutos.

-"Relájate, hijo, no seré yo el que te haga daño, simplemente acuesta y extiende tus piernas", dijo mi comprador en voz baja mientras aflojaba su corbata y se quitaba la camisa. Luego se arrodilló entre mis piernas y comenzó a lamber mis huevos.

¡Había esperado ser penetrado por el culo y estaba recibiendo una mamada en su lugar!

-La audiencia detrás de la cortina asume que estas siendo penetrado, así que tienes que ir junto con esa ilusión -dijo el hombre, su voz fue no más que un susurro.

-“¡Maldita sea, eres demasiado grande! ¡No puedo soportar algo así!” "Prácticamente rogué mientras lambía lentamente todo mi pene. -¡Por favor, señor, no! ¡Me desgarrarás! "Nuestro público invisible rugió con aprobación, y el hombre me sonrió antes de tomar mi pene en su boca. Grité con fingida agonía cuando él no me penetró, y volví a gritar varias veces mientras no se alejaba, todo para el obvio placer de la muchedumbre que escuchaba, pero el gemido que solté cuando me vine en su boca fue real: fue la primera mamada que había recibido, y la cosa más placentera que jamás había experimentado y mi reacción al estímulo me pareció la mayor carga que jamás había disparado.

-“En cuclillas sobre el cubo” -dijo el guardia, dándome un par hojas de papel higiénico. Eché un rápido vistazo al cubo antes de agacharme sobre él; Uno, dos y tres no habían tenido tanta suerte como yo, y habían depositado el placer de su comprador en el cubo oxidado junto con los restos de papel higiénico con los que se habían limpiado después. Me pregunté, como el guardia me llevó a mi comprador y fuera de la etapa, si los otros chicos me creerían cuando les dije lo que había sucedido. Probablemente no.

-La segunda parte comenzará -anunció el subastador tan pronto como me había dado un paso atrás en el bloque de subastas.

Jeez, no de nuevo, pensé cuando la subasta comenzó. Seguramente no tendría suerte dos veces seguidas, y todavía terminaría teniendo un pene por el culo.

"Una vez, dos veces, ¡vendido! ¡Dos mil dólares por el privilegio de castrarlo! -preguntó el subastador mientras bajaba el martillo, vendiendo mis huevos al hombre con ojos crueles. "¿Quién empezará con cien para la liga?" Me quedé allí en estado de shock porque el derecho de aplicar un torniquete alrededor de mi escroto se vendió por doscientos dólares al mismo hombre con los ojos crueles, y si no fuese por los dos fuertes guardias que me sostenían ciertamente habría intentado escapar.

-“De acuerdo” - dijo el subastador-, que pagará cien dólares por retenerlo por las ligas y el corte. Recuerde ahora, necesitamos cuatro personas para que el licitador ganador elija a sus ayudantes. ¿Uno cincuenta? Gracias señor, ahora setenta y cinco. “¡A la una, a las dos, vendido! "

Cuatro hombres jóvenes fuertes rápidamente me llevaron luchando contra la superficie elevada del bloque de subastas y me mantuvieron inmóvil, con las piernas separadas. Mi comprador se puso con calma un delantal para proteger su fina ropa de mis fluidos corporales, luego se coloco un par de guantes quirúrgicos. Podía sentir físicamente mi escroto contraerse mientras mis huevos trataban de enterrarse de nuevo en mi abdomen, y luego el sondeo de sus dedos mientras los buscaba. Era la primera vez desde la secundaria que otro chico había tocado mis huevos.

-“Los tengo” -le anunció a la corona que ahora se movía alrededor, y luego los tiró entre mis muslos y comenzó a envolver el torniquete de látex alrededor del cuello de mi escroto. Grité y forcejee, pero cada vuelta adicional de la tubería elástica solo sirvió para ayudar a sellar mi destino. Finalmente terminó de aplicar el constrictor, luego se levantó y admiró su trabajo durante unos segundos antes de sacar una pequeña navaja de color plateado de su bolsillo. La abrió con un movimiento practicado de su muñeca, luego se inclinó y colocó la punta contra la tierna piel de mi escroto, justo entre mis  abultados testículos. Grité de nuevo.

Sentía la hoja de la navaja, cortando la piel, para unos segundos después sentir mis dos testículos fuera de mi escroto colgando apenas sostenidos por los conductos que los unían a mi cuerpo, el hombre los tomo los jalo con fuerza lo que me hizo gritar de dolor y de un rápido momento me los corto, provocando que diera un alarido de dolor, al sentir un dolor indescriptible.

"¡Despierta, amigo! ¡Vamos despierta! "Mi compañero de cuarto estaba sacudiendo mi hombro. "¡Estas bien! Solo tienes un mal sueño o algo así.

Abrí los ojos, el corazón casi se me salía del pecho, y de inmediato disparé mi mano a mi entrepierna para asegurarme de que había sido sólo un sueño 'luego me destapo de la sabana y se sentó, todavía temblando. "Debe de haber sido un sueño infernal". Mi compañero de habitación dijo, señalando el fluido pegajoso algo acuoso en la sabana.

"Sí," dije débilmente, "lo fue".

Sentía mi mis huevos en mis dedos, aun agitado aun, poco me fui calmando, lo que mi compañero de habitación ignoraba era que mis huevos en realidad eran prótesis colocados luego de mi castración real y que aquello que el tomo como una pesadilla era una remembranza de lo que en realidad me paso varios años atrás.




Historia Original Aquí.
  




Autor: Zipper       Traductor: DarkSoul

MI TRABAJO DEL VERANO II

¿Crees que tu trabajo es una mierda? Bueno, no importa lo malo que creas que hacer hamburguesas o mostrarte feliz todo el tiempo pueda ser, me gustaría apostar que supera por mucho lo que tengo que hacer todo el verano para ganar dinero. Aunque debo admitir que pese a todo me gusta y mucho lo que hago......


MI TRABAJO DEL VERANO II
¿Crees que tu trabajo es una mierda? Bueno, no importa lo malo que creas que hacer hamburguesas o mostrarte feliz todo el tiempo pueda ser, me gustaría apostar que supera por mucho lo que tengo que hacer todo el verano para ganar dinero. Aunque debo admitir que pese a todo me gusta y mucho lo que hago.

[ADOLESCENTE] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [ADVERTENCIA] [VIOLACIÓN]


Categoria: Adolescente      Autor: Zipper & DarkSoul





¿Crees que tu trabajo es una mierda? Bueno, no importa lo malo que creas que hacer hamburguesas o mostrarte feliz todo el tiempo pueda ser, me gustaría apostar que supera por mucho lo que tengo que hacer todo el verano para ganar dinero. Aunque debo admitir que pese a todo me gusta y mucho lo que hago.

Ahora no soy perezoso, y estaba emocionado de que papá me consiguiera un trabajo de verano que no solo pagara dinero decente sino que también estaba en línea con el curso de Asistente de Tecnología Médica que estoy tomando en el colegio comunitario, pero después de una semana De que estaba listo para contratar a un equipo de limpieza. Fue que todo cambio.

Todos ustedes saben sobre la Ley de Control de Inmigración de 2003 y cómo se supone que para detener la marea de extranjeros ilegales que estaban drenando el sistema de bienestar social del país y robando los puestos de trabajo de personas legales, y tal vez ustedes están de acuerdo con ella o tal vez no, Pero eso ya no importa. La ley fue aprobada y el trabajo de la policía era detener a los indocumentados, y mi trabajo de verano era ayudar a castrarlos antes de ser deportados. Eso ya lo saben pues lo conté en mi historia anterior.

Pero este nuevo verano ya con 20 años de nuevo estoy en mi caja de trailer convertido en una clínica de castración, y fuimos asignados a California y Arizona nada más, la diferencia le vez pasada en donde recibíamos extranjeros ilegales listos para la deportación de regreso a su país de origen pero sin sus huevos era que esta vez cada uno de nosotros teníamos un tráiler para cada uno, era más trabajo pero mejor la paga, no los voy a aburrir con lo que ya conté la vez pasada solo relatare algo nuevo esta año lay tuvo una modificación no solo los hombres sino los adolescentes que fuesen deportados debían pasar por la castración, y una vez a la semana durante 16 semanas del verano atendíamos solo a adolescentes desde los 13 a los 17 años.

Para cuando llegan a nosotros ellos ya han pasado un buen tiempo en campos de concentración cerca de la frontera. Por lo general colocamos los trailer fuera del campo lo configuramos y nos ponemos a trabajar. El corazón de todo es la caja con ruedas hecha de acero inoxidable. Tiene unos 2.5 metros de ancho y 17 metros de largo, tiene un hueco o ranura en su centro que se estrecha de alrededor de 15 cm de ancho a menos de una pulgada de ancho. Debajo de esta ranura hay un conjunto de rieles de una pulgada de ancho y un cuarto de pulgada de espesor que también están hechos de acero inoxidable. Están a unos cuatro pulgadas de distancia al principio, pero se estrechan a no más de un cuarto de pulgada a medida que avanzan a lo largo de la rampa.

En cada campamento hay guardias, quienes sujetan con esposas o cinchos las manos de los adolescentes y los llevan a la entrada del remolque donde un trabajador por lo general el conductor le quita el pantalón y en su caso ropa interior por completo, hay veces los dejan completamente desnudos que en mi caso así los pido para tener una mejor vista de los cuerpos adolescentes.

Tanto los guardias como el trabajador, trabajan juntos, obligando al adolescente a entrar en la rampa, boca abajo, y sujetan las esposas a una cadena que arrastra al individuo a través de todo el proceso.

El año pasado era la más nueva contratación, así que tenía el pero trabajo. El cual consistía en acercarme a través de la brecha en los carriles y la rampa, agarrar al tipo por sus huevos, y tirar hacia abajo para deslizarlos a lo largo de los rieles. Los rieles se estrechan y atrapan sus huevos, y en ese momento también tengo que empujar su ene fuera del camino para que no quede atrapados en la maquinaria más abajo de la línea, esta vez ya no es necesario un cincho de plástico que se coloca desde el principio atrapa los huevos del adolescente en su lugar.

La siguiente estación lava los el escroto del chico. Los rieles sueltan un par de pulgadas aquí para estirar el escroto y permitir que los cepillos giratorios limpien el cuello con jabón desinfectante. Lo cual es algo automático y ahí como antes no tengo nada que hacer.

Después de la estación de lavado los rieles caen aún más bajos para permitir que el equipo de ligas se apliquen, por duplicado con anillos de aluminio apretado contra la ingle del asustado adolescente en su mayoría no saben para que es todo eso pero lo intuyen. Antes dos hombres trabajaban en esa estación, uno a cada lado ahora todo es automático. Inmediatamente después de la estación de anillado, dos rodillos de espuma aplican una capa final de desinfectante.

Un poco más adelante esta la estación de corte. No es más que una cuchilla de unos cuatro pulgadas de largo que se fija en un ángulo a través de los carriles. Se sustituye dos veces al día y se conservan las viejas para afilar. Los escrotos con los huevos dentro caen en un cubo de plástico de cinco galones, que tengo que reemplazar por uno vacío cuando está lleno. Idealmente, el final se encuentra el lugar donde se les quita las esposas y sale de la caja y ya no es más mi preocupación.

Es un proceso eficiente, se procesa a un adolescente cada treinta segundos o 45 segundos. Lo que lo hace un trabajo algo agotador. Es más caliente que el infierno el remolque, así que no puedo usar ningún equipo o ropa por lo que estoy desnudo, y muchos de los adolescentes se orinan cuando ven que sus huevos están a punto de ser cortados. Tengo una manguera a mano para lavar eso, y aunque no se supone que a veces enojé y golpea a un tipo en los huevos. Él no los tendrá el tiempo suficiente para realmente apreciar el dolor, pero me hace sentir mejor de todos modos cuando lo hago, aunque gritan realmente a nadie le importa y todo piensan afuera que es un grito de dolor al ser castrado no por ser pateado en los huevos.

Lo único realmente difícil de mi trabajo es asegurarme de que ambos huevos estén firmemente atrapados entre los rieles. La mayoría de los chicos están aterrorizados en este punto y sus huevos son succionados contra sus pelvis, lo que significa que a veces tengo que trabajar para conseguir una firme sujeción de ambos. También son de diferentes tamaños, por supuesto, y eso lo hace un poco interesante sobre todo de aquellos que tienen sus huevos inusualmente grandes.

Realmente no me acuerdo de sus rostros luego de un tiempo, pero puedo adivinar qué edad tienen los chicos por sus huevos. Los adolescentes realmente jóvenes no tienen mucho vello, los adolescentes más grandes entre 15 a 17 años suelen tener grandes huevos, que las de los más jóvenes cuyos huevos son pequeños, duros, y cuelgan menos bajos. Una o dos veces durante el día tengo a un chico con bolas absolutamente grandes. Estos, junto con los más pequeños se mantienen separados. No sé qué pasa con ellos, pero el resto es refrigerado y más tarde molido en comida para mascotas.

Algunos adolescentes tienen un huevo enorme y uno muy pequeña, que son los que dan más problemas, aunque son raros, por lo general solo uno por día se ve de esos.

Hay un montón de gritos todo el tiempo, así que uso protectores auditivos. Me gustaría tener auriculares y música desde el año pasado, pero el capataz no lo permite dice que son las reglas.

A diferencia de los adultos en la que un diez o quince por ciento se vienen en algún lugar a lo largo de la línea, en el caso de los adolescentes el 90% de ellos eyacula antes de ser cortado, después de unos pocos minutos los carriles y el piso se cubre con su limo blanco que tengo que limpiar constantemente. No hay mucha sangre liberada con cada castración, pero se suma y cada cosa tiene que ser limpiada varias veces al día. Otra cosa que me disgusta es la mierda. De vez en cuando un tipo defeca por el miedo o al ser castrado, y el vómito es lo peor, se añade al aroma siempre presente de pene sin lavar y semen que impregna el aire. Los ventiladores extractores ayudan, pero no logran llevarse todo el olor.

Casi siempre tengo una erección constante, y tengo masturbarme siempre a la hora del almuerzo, aunque esto ya no pasa con los adultos, me imagino que tiene ver con ver esas nalguitas apretadas todo el tiempo son sus ano contrayéndose cuando son castrados que me mantiene siempre caliente.

También durante este día especial tengo algo de diversión, luego de masturbarme quedo aun más caliente por lo que regreso a la caja, las maquinas se paran durante el almuerzo quedando los adolescentes colgando a la espera de seguir el proceso, por lo general tomo al chico que está más próximo a la cuchilla a menos que el que le sigue tenga mejores nalgas.

Le coloco un trapo en la boca, luego le abro sus piernas y coloco mi pene sobre su ano, luego de abrirle sus nalgas, restregó mi pene entre sus nalgas, me coloco un condón y lo penetro el chico gruñe, por lo general soy el primero que le hace algo así, por lo que lo desvirgo analmente siendo como su ano, me aprieta mi dura erección, siento la estreches de sus intestinos, comienzo a moverme y apenas logro duro 5 o 8 minutos antes de llenar el receptáculo de condón con una norme descarga de mi semen.

Por su parte el adolescente se ha venido también para ese momento, permanezco unos minutos en su interior sintiendo la calidez de su cuerpo, con mi pene aun palpitante, cuando extraigo mi miembro noto como su ano, palpita buscando cerrarse, minutos más tarde veo como sus huevos del chico que viole caen el cubo al ser castrado y me vuelvo a correr,  aun mas fuerte como abundante sin siquiera tocarme viendo como otro par de huevos cae en el cubo mientras aun mi pene sigue arrojando mi espeso semen como algunos de los chicos ya castrados o a punto de serlo hacen también en ese momento.

El año pasado titubee cuando me pidieron volver pero este año si me lo piden de nuevo regresare si pensarlo adoro tener, ver y castrar a los adolescentes y creo que aunque mi trabajo es horrible ese día una vez a la semana compensa todo lo malo que tiene mi trabajo de verano.


http://relatos-de-eunucos.blogspot.com




Autor: Zipper & DarkSoul         Mail: darksoulpgm@gmail.com

MONTANA

Me tomo mi tiempo abriendo mi cuchillo de bolsillo, dejando a su imaginación correr salvajemente, antes de cortar cuidadosamente su camiseta, pantalón, y por último, sus bóxer. Me quedo allí solo mirándolo durante un rato, disfrutando de su vergüenza de estar desnudo frente a un extraño adulto. Aunque totalmente equipado todavía tiene mucho por crecer. Sus brazos son palillos de dientes y sus piernas, en su mayoría sin vello, no son más gruesas que mis brazos. Su delgado pene circuncidado y sus huevos de aspecto caídos se estrellan hacia atrás en el bosque de vello oscuro que cubre su entrepierna......


MONTANA
Me tomo mi tiempo abriendo mi cuchillo de bolsillo, dejando a su imaginación correr salvajemente, antes de cortar cuidadosamente su camiseta, pantalón, y por último, sus bóxer. Me quedo allí solo mirándolo durante un rato, disfrutando de su vergüenza de estar desnudo frente a un extraño adulto. Aunque totalmente equipado todavía tiene mucho por crecer. Sus brazos son palillos de dientes y sus piernas, en su mayoría sin vello, no son más gruesas que mis brazos. Su delgado pene circuncidado y sus huevos de aspecto caídos se estrellan hacia atrás en el bosque de vello oscuro que cubre su entrepierna.

[ADOLESCENTE] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [ADVERTENCIA]


Categoria: Adolescente      Autor: Zipper





Me gusta Montana. Hay algunas ciudades grandes, pero la mayoría de las ciudades son pequeñas, con muchos bares y gente amable, y el campo de hermosos valles fluviales, bosques exuberantes, pastizales ondulantes y campos de trigo son demasiado agradables para ser destruidos por un cigarrillo descuidadamente desechado.

"Recoge eso, ponlo en la tierra, y el bolsillo de la culata, chico. El mundo no es tu cenicero, "amonesté al chico en la patineta. Yo estaba en el hermoso centro de Cut Bank, una ciudad en lo que se conoce como el Hi-Line.

"Vete a la mierda", dijo el adolescente, y me mostro su dedo mientras se alejaba en su monopatín.

Le doy a la juventud su locura; En mis días fumar era aceptable en todas partes y los adolescentes no contenían su humo. Mi escuela secundaria incluso tenía una zona de fumadores en el campus, así que los chicos de dieciocho años podían fumar entre clases. Eso estaba fue de uso en Washington y el protocolo apropiado para apagar los riesgos de incendios fue golpeado contra mí al mismo tiempo que empecé a fumar y no esperaba nada menos de los chicos de hoy.

Parece estúpido para un hombre adulto dejar que un chico de catorce o quince años lo insulte, pero me preocupé por todo el camino a través del norte de Montana y cuando llegué a Wolf Point estaba listo para enseñarle al pequeño cabrón el error cometido.

"Bien, Hijo, eso es un 321.1, Menor en Posesión, Tabaco, y un 481.3, Eliminación de Material Ardiente. ¿Quieres intentar negarlo? "Físicamente estoy en un motel de Wolf Point, pero mentalmente todavía estoy en Cut Bank.

"Uh, no señor" el chico finalmente tartamudeó.

"Bueno. Manos detrás de su espalda. Tengo que esposarte para el viaje a Juvie. "El chico cruza sus manos detrás de su espalda y me permitió esposarlo, y luego lo coloque en el asiento trasero. Sabe que está perdido y que sus padres y el juez lo van a reprender, pero no le asusta mucho. ¿Qué podrían hacer realmente, de todos modos?

"Uh, este no es el camino al Ayuntamiento", dice el chico unos minutos después cuando cruzamos las vías del ferrocarril y nos dirigimos hacia el Norte hacia Canadá. No mierda, Sherlock. "Aquí no hay nada más que trigo", añade el chico al bajar por un pequeño camino de tierra. Tiene razón al respecto; No hay granjas, no hay casas, no hay razón para que nadie más que nosotros deba estar aquí.

-“De acuerdo, chico. Fuera del coche”, digo abriendo la puerta trasera del Cherokee.

"¡De ninguna manera! Llévame de vuelta a la ciudad! ¿Qué tipo de policía eres tú, de todos modos? "El chico sabe que algo se ha levantado y que no va a ser agradable y él pone una lucha mientras lo saco del coche. Una lucha inútil; Soy 30 cm alto y 50 kilos más que el muchacho y la resistencia, como dicen, es inútil. Lo arrastro hasta la parte trasera del coche, y luego lo amarro con cuerdas cortas a cada uno de sus tobillos huesudos, y luego lo alzo y atar las dos cuerdas a las esquinas de la rejilla del techo, dejándolo boca abajo, con sus piernas abiertas anchamente, Solo sus hombros tocan el suelo.

Me tomo mi tiempo abriendo mi cuchillo de bolsillo, dejando a su imaginación correr salvajemente, antes de cortar cuidadosamente su camiseta, pantalón, y por último, sus bóxer. Me quedo allí solo mirándolo durante un rato, disfrutando de su vergüenza de estar desnudo frente a un extraño adulto. Aunque totalmente equipado todavía tiene mucho por crecer. Sus brazos son palillos de dientes y sus piernas, en su mayoría sin vello, no son más gruesas que mis brazos. Su delgado pene circuncidado y sus huevos de aspecto caídos se estrellan hacia atrás en el bosque de vello oscuro que cubre su entrepierna y está avanzando sobre sus muslos. Independientemente de la presión de los compañeros no hay refugio para este chico

Mientras extiendo el cuchillo hacia su escroto, un pequeño chorrito de líquido gotea sobre huesudo pecho. -¡No! ¡Por favor! "Él aboga mientras el cuchillo toca la fina piel de su escroto.

-De acuerdo, no hay problema -respondo, y luego doblo el cuchillo y lo devuelvo a mi bolsillo. Montana es un estado ganadero, y merece el mismo trato humano que los ganaderos dan a los terneros que no son dignos de la raza, así que me alejo y vuelvo con un elastrador.

"¡NO!" Grita, reconociendo al instante la herramienta de castración por lo que es. Él grita, se sacude y lucha, intentando tirar de sus huevos de nuevo a la cavidad de su cuerpo, pero unos minutos más tarde está ya con dos ligas y en camino hacia la castración. Lo dejé caer al suelo, y luego le doblo las rodillas y ato las cuerdas del tobillo alrededor de su escroto, notando que sus huevos están listos ya fríos. Tal vez pueda volver a la civilización antes de convertirse en eunuco, pero probablemente no.

"Quiero que te tomes un minuto y pienses en la última vez que te veniste" le digo al chico. "No importa si fue con una chica o con otro chico o solo con tu pequeña mano delicada. Solo piensa en lo duro que estabas y cómo la presión creció en tus huevos hasta que no lo podías soportarla, y luego lo grande que se sintió cuando finalmente lo metiste. Es algo que estoy seguro que querrás recordar por el resto de tu vida. "Él ha tomado mi consejo, porque él tiene una erección de roca, para masturbarse furiosamente mientras que alejaba conduciendo.

***********

Me dirigí hacia el sur de Wolf Point a la mañana siguiente y después de un par de horas llegamos a Glendive, una pequeña ciudad limpia en el río Yellowstone. A partir de ahí fue una excursión agradable por el valle del río y luego a campo traviesa a Hardin, cerca de donde el General Custer murió.

Yo no estaba prestando mucha atención a los otros en el bar, pero un tipo me pareció diferente de los otros; La manera en que charlaba con la camarera era obvio que pensaba que era un regalo de Dios para las mujeres. Probablemente en sus veinte años, compacto pero no realmente bajo, él era magro y duro como un vaquero y tenía las botas occidentales y una hebilla grande en el cinturón de rodeo para apoyar la imagen. Su pantalón estaban cortados lo suficiente como para que su paquete fuera prominente y se pavoneaba cuando caminaba. Ninguno de los otros actuaba como él. De acuerdo, lo que sea, no era de mi incumbencia. Pero entonces una chica de su edad entró, obviamente si chica y tuvo unas palabras tranquilas con él y se volvió a ir.

"Cierra tu maldita boca", dijo al llegar a la puerta. -Tu hermana es mucho mejor en la cama de lo que nunca serás. En lugar de levantarse y golpearlo, ella se marchó silenciosamente, mientras él se echaba a reír y regresaba con sus compañeros. Muy elegante. Un par de los chicos se rieron un poco, pero la mayoría actuó como si no supieran o quisieran conocer el asunto. Probablemente el hijo del jefe o alguien que odiaban, pero todavía tenía que tolerar. Yo no sabía o quería saber toda la historia, pero no me importaba la forma en que trataba a las mujeres.

La pizza que tuve para la cena volvió para a perseguirme alrededor de la medianoche, así que me levante, tome un par de pastillas, y decido ir a dar un paseo mientras mi estómago se tranquilizaba. Había una bicicleta o algo así, detrás del motel que parecía ir más a cómo era la ciudad. Un cuarto de milla más adelante hay un parque de remolques descuidado, o un señorío móvil como se llaman cortésmente, y la ventana estaba abierta y las luces estaban encendidas en una vieja unidad ancha, o unidad de cubierta manufacturada como para los agentes inmobiliarios tienen. Yo no soy un chismoso pero, las luces estaban encendidas y las cortinas abierta, solo mire. Detiniéndome en mi camino.

Atado con las piernas y manos extendidas en la cama estaba el vaquero de la taberna. Estaba desnudo; Sus brazos y piernas son musculosos y peludos como los de un luchador universitario, y su cuerpo parece estar totalmente desprovisto de grasa. Su torso es peludo y bronceado y contrasta con la blancura de su cintura y muslos. Su pene, sin embargo, es lo que mantiene mi atención inmediata. Es del diámetro de una lata de cerveza y parece ser de más de ocho pulgadas de largo suave. Se deja caer a un lado para revelar un conjunto de huevos que aunque probablemente promedio, lucen ridículamente pequeñas en contraste con su pene.

"¡Kate, uh Karen! ¡No! "A 15 metros de distancia, puedo oírlo claramente.

La mujer que él humillo en el bar sale a la vista. Ella está sosteniendo una mordaza roja de bola. -¿Recuerdas esto, Marty? Lo usaste para que mis gritos no despertaran a los vecinos cuando me penetraste. ¿Te acuerdas? "Ella estira las correas por encima de su cabeza y mete la pelota en la boca. Ella saca un gran par de tijeras y lo agarra por el escroto. Podría apresurarme en su ayuda y salvar el día para él, pero estoy atrapado por la escena cuando ella estira hacia fuera sus huevos y abre la tijera. Ella la cierra lentamente, apenas consiguiendo agarrar sus huevos mientras que él se mueve salvajemente alrededor, y a pesar de la mordaza puedo oír sus gritos.

Por último, completa el corte y se desploma sobre la cama, con la sangre brotando de su herida. Solo entonces me doy cuenta de que hay otra persona en la habitación. Ella es más corta, que Kate o Karen o quien sea, y tiene el cabello más oscuro, pero el parecido facial en inconfundible; ellas son hermanas. Kate-Karen sostiene el escroto separado por su cuello y lo sacude juguetonamente mientras que la otra Kate-Karen administra primeros auxilios al vaquero. He visto lo suficiente y regresar al motel, ahora listo para dormir.

Me desperté tarde la mañana siguiente con mi camiseta pegada a mi vientre. No había tenido una eyaculación tan grande en años. La castración sacudió mi imaginación ordeñándome, pero imaginar a la mujer hacerlo al hombre que la maltrató fue incluso mejor.

Sur de Hardin en Wyoming, y luego al oeste sobre las magníficas montañas de Bighorn en Cody. No me gustan las ciudades falsas de frontera turística y normalmente la estancia clara de ellos, pero Buffalo Bill Cody centro interpretativo con la enorme colección de armas de fuego es de visita obligada, y hay una taberna de estilo de barrio a pocas cuadras del motel.

Norte otra vez a la mañana siguiente, encima del paso insano escarpado, torcido, y alto de Beartooth que conduce en Montana. A pocos kilómetros de la parte superior del paso, una furgoneta avanzaba lentamente. ¡PRECAUCIÓN! BICICLETAS EN LA CARRETERA la señal en la parte posterior anunciaba. ¡Mierda! Un grupo de excursionistas en bicicleta. Admiro a los ciclistas por su acondicionamiento físico y resistencia, pero cuando se reúnen entorpecen las carreteras. A pesar de que no pagan ningún impuesto sobre la carretera son militantes en afirmar sus derechos de usar las carreteras e insisten en que los automovilistas los traten como iguales e incluso exigen que el dinero de la carretera se utilice para construir carriles exclusivos para ellos. Pero tan pronto como llegan a la ciudad ignoran las señales de parada y las luces rojas y los carriles para bicicletas y se esculpen a través del tráfico con total desprecio por los automovilistas y los peatones.

Lentamente me abrí camino a través de los aspirantes de Lance Armstrong hasta que solo el líder de la manada estaba por delante de mí. Se deslizó en el medio del carril de tráfico haciendo todo a cerca de tres millas por hora hasta el paso de diez mil pies, se negó hacerse un lado para poder pasar. "¡Estúpido!" Gritó, cuando finalmente logré pasar.

Por el otro lado, a través de la pequeña ciudad elegante de Red Lodge, y en un motel en Columbus, en la carretera interestatal. Me había olvidado del ciclista asswipe para entonces, pero tarde esa noche él volvió a perseguirme.

He conseguido una habitación de motel en Red Lodge y estoy paseando por la ciudad cuando el ciclista me ve. Aparca su bicicleta y viene a tener una palabra conmigo. Él está en sus 17 años tempranos, un chico apenas, es magro y con cuerpo de un atleta de la universidad. Su parte superior del cuerpo parece un poco débil, pero sus muslos masivos son tan grandes como la cintura de un niño. Todavía vestido con su camiseta de ciclismo y short de spandex, es evidente que sus piernas y brazos han sido recientemente afeitados y están sin vello como los de un niño pequeño. "Comparte el camino, idiota", gruñe, invadiendo lo que considero mi zona de confort.

Echo un vistazo alrededor para ver si estamos solos y decimos "¿Huh?" Él se adelanta para llegar a la derecha en mi cara y muevo mi rodilla hacia arriba en la prominente protuberancia en la parte delantera de su short, y luego golpeo su barbilla Como involuntariamente se inclina hacia adelante. Se cae sin sentido. Fríamente le quito sus short para revelar un conjunto decente de colgantes huevos y un pene patéticamente pequeño. No es de extrañar que estuviera enojado con el mundo. Lo coloque sobre su vientre, separé sus muslos masivas para permitir que sus huevos cayeran sobre la cálida acera de hormigón, luego saque mi pene y bañe con mi orina su cabeza. "Oye idiota", le digo cuando empieza a moverse, "comparte esto", y pisoteo con toda mi fuerza que puedo sus huevos haciéndolos estallar.

Me desperté con una tremenda erección y un poco desorientado, y tuve que checar para asegurarme de que estaba en realidad en Columbus y no en Red Lodge. Maldita sea, me encantan estos viajes por carretera.

Al día siguiente fue un fácil pero aburrido viaje de quinientos kilómetros I-90 slog de vuelta a casa. Entré en mi camino justo cuando un tipo llevaba un gran perro negro fuera de mi jardín. Miré al chico y luego al perros en mi césped. "Te veré un poco más tarde", pensé para mí. 




Historia Original Aquí.






Autor: Zipper       Traductor: DarkSoul

NOTICIAS PARA NO IMPRIMIR

Los residentes se sorprendieron cuando miles de partes del cuerpo humano se encontraron preservadas en el sótano de la casa de un director fúnebre recientemente fallecido en Pottsville, una pequeña comunidad agrícola en el valle de Yakima......


NOTICIAS PARA NO IMPRIMIR
Los residentes se sorprendieron cuando miles de partes del cuerpo humano se encontraron preservadas en el sótano de la casa de un director fúnebre recientemente fallecido en Pottsville, una pequeña comunidad agrícola en el valle de Yakima.

[ADOLESCENTES] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS][PENECTOMÍA] [ADVERTENCIA]


Categoria: Adolescentes      Autor: Zipper





Los residentes se sorprendieron cuando miles de partes del cuerpo humano se encontraron preservadas en el sótano de la casa de un director fúnebre recientemente fallecido en Pottsville, una pequeña comunidad agrícola en el valle de Yakima.

Las autoridades le dijeron revisaron más de seis mil testículos humanos preservados en líquido de embalsamiento que se encontraron en la casa de Wilford Hayes, prominente ciudadano y propietario de Hayes Mortuary. Hayes, de sesenta y cuatro años, murió en agosto pasado durante la carrera ciclista del Valle de Yakima cuando se detuvo para aliviarse y fue atropellado por una cosechadora.

Los testículos fueron descubiertos por William Watts, que había sido contratado por la finca para limpiar la casa antes de la venta. "No sabía lo que eran al principio", Watts le dijo al Courier-Review, "pero luego llegué a casa para buscar en Internet y lo averigué. Había más de cien jarras, por lo que debía haber miles de ellos. Algunos no eran más grandes que uvas, pero otros eran, bueno, odiaría tener a alguien que los tuviera enojado conmigo.

Las autoridades especulan que durante más de treinta años el mortificado fallecido debe haber eliminado las gónadas de cada macho que había procesado para el entierro o la cremación.

"Wilford era un gran tipo", dijo su vecino Red Faleen. "Se ofreció como voluntario para la junta escolar y la Cruz Roja local y era miembro de casi todas las organizaciones cívicas locales".

La disposición final de las partes del cuerpo todavía no se ha determinado. Bajo la ley del estado de Washington, todos los restos se convierten en propiedad de los herederos de la finca. "Simplemente no tenemos los recursos o una base de datos adecuada para hacer pruebas de ADN en todos los genitales", dijo el investigador en jefe Willis Dale, "por lo que el hecho de que los testículos coincidan con sus dueños fallecidos será casi imposible".

Galesburg CO

Western News Associates

El abuso de drogas está siendo culpado por la trágica mutilación de cuatro adolescentes en Galesburg la semana pasada. Los cuatro jóvenes, aún sin nombre, aplicaron ligas elásticas de castración animal a sus genitales antes de esposarse en torno a la base de un gran árbol, donde permanecieron durante las siguientes dieciocho horas. Las ligas de elastrador con su herramienta de aplicación fueron reportadas robadas de un camión estacionado de un rancho local.

Los cuatro jóvenes, de entre catorce y diecisiete años, dijeron a las autoridades que habían adquirido una cantidad de una droga que se decía que aumentaba la libido femenino y la potencia masculina  que habían decidido probarla antes de ir a la fiesta de un amigo. No se dieron cuenta de nada después de eso hasta que fueron revividos en el hospital.

El personal del hospital, citando problemas de privacidad, se negó a dar detalles sobre las heridas de los chicos, pero un médico local le dijo a este reportero que la pérdida de tejido sería irreversible después de unas pocas horas sin flujo sanguíneo.

Las autoridades todavía están investigando la fuente de las drogas que los chicos ingirieron.

El Observador Nacional

En lo que se anuncia como una decisión histórica, la Corte Suprema ha confirmado por un voto de ocho a uno el derecho de Alabama a usar la castración como castigo para criminales no violentos. El caso, Alabama contra Davis, implicó a Washington Davis, varón de veintidós años que en un período de cuatro años engendró a ocho niños fuera del matrimonio. El Sr. Davis está desempleado y no ha pagado manutención de los hijos de ninguno de sus hijos a pesar de las órdenes judiciales que le exigen que lo haga.

Citando una ley aprobada en 1869, un Tribunal del Circuito de Alabama sentenció a Davis a la castración y la decisión fue confirmada durante las apelaciones subsiguientes. La ley establece que todo hombre debe sostener a sus hijos o se les niega el derecho a reproducirse.

"Señor. Davis ha tenido todas las oportunidades para cumplir con la ley", dijo el juez Willburger en la opinión del tribunal. La justicia disintió en la decisión, escribiendo que la ley de la castración abroga injustamente a minorías.

Según las autoridades de Alabama la sentencia se llevará a cabo de inmediato. "Si no puedes alimentarlos, no los tengan", comentó el Gobernador de Alabama Walt Georgis.

Nils Feelgood, portavoz de la Unión Americana de Libertades Civiles, declamó la decisión como "un aborto espantoso de la justicia que llevará a las castraciones al por mayor de las minorías".

Hyattville, OR

El Heraldo de Hyattville

En lo que se llama un incidente extraño, un escroto humano desprendido se encontró empalado en un pico de la cerca de hierro forjado.

La policía respondió a una alarma de intrusión silenciosa en Driftwood Acres el jueves por la noche, donde una búsqueda de perímetro de la comunidad cerrada reveló el descubrimiento grotesco. La policía sospecha que el intruso se enredó mientras huía por una valla coronada con piquetes de hierro afilados y se lastimó durante su huida. Un corto rastro de sangre llevó a la policía a la carretera, donde un cómplice estaba aparcado, obviamente.

"Lo encontraremos", dijo el jefe Tracy Fosdick, "Este no es el tipo de lesión que usted trata con un anillado y una aspirina. Tendrá que buscar atención médica en alguna parte.

En una historia relacionada, un joven adolescente de Hyattville fue admitido en el Hospital General con graves heridas laceradas en su área de la ingle. "Aparentemente llevaba un frasco de mayonesa en su regazo cuando se estrelló con la bicicleta", comentó un EMT local. El nombre del joven y la extensión de sus heridas no fueron públicas.

Miami Gerald.

Dos adolescentes practicantes de patineta, perdieron sus genitales, el suceso aconteció cuando ambos adolescentes trataron de hacer una peligrosa maniobra sobre un largo tubo, de una pasa mano en una larga escalera. La maniobra en conjunto resulto bien por lo que los dos adolescentes decidieron volver a intentarlo ante la insistencia de sus amigos.

El segundo intento no salió como esperaban, uno de ellos perdió el equilibrio y tiro al segundo por su desgracia ambos cayeron sobre una parte filosa del pasamos manos uno de ellos perdió el pene y el otro los testículos por completo, apenas al caer al pie de las escaleras ambos adolescentes de 16 años se llevaron su manos a la entrepierna y comenzaron a gritar.

Las autoridades no revelaron los nombres de los chicos, ni de donde fue que sucedió aquello solo que ambos chicos estaban bien de salud atendidos ya en un centro médico de la zona, sin especificar en cual de ellos.



Historia Original Aquí.




Autor: Zipper       Traductor: DarkSoul

VELLO

El año pasó rápidamente y la mayoría de los chicos esperaban la llegada del último día de escuela, pero no yo. Papá había tomado un trabajo en otra ciudad y nos mudaríamos tan pronto como la escuela terminara. Había ido a la escuela con la mayoría de estos chicos desde el primer grado y no estaba muy animado por mudarse a otra ciudad y comenzar la escuela secundaria donde no conocía a nadie. Tan malo sentí que sabía que tenía más suerte ahí: dos de mis compañeros de clase eran todavía niños prepúberes, sin vello, con genitales insignificantes que tendrían que desnudarse y tomar educación física con los hombres de catorce años......


VELLO
El año pasó rápidamente y la mayoría de los chicos esperaban la llegada del último día de escuela, pero no yo. Papá había tomado un trabajo en otra ciudad y nos mudaríamos tan pronto como la escuela terminara. Había ido a la escuela con la mayoría de estos chicos desde el primer grado y no estaba muy animado por mudarse a otra ciudad y comenzar la escuela secundaria donde no conocía a nadie. Tan malo sentí que sabía que tenía más suerte ahí: dos de mis compañeros de clase eran todavía niños prepúberes, sin vello, con genitales insignificantes que tendrían que desnudarse y tomar educación física con los hombres de catorce años.

[ADOLESCENTE] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [ESCOLAR] [ADVERTENCIA]


Categoria: Hetero      Autor: Zipper





Hace cuarenta y tantos años, cuando tenía trece años y comencé el octavo grado, la clase estaba formada por dieciséis chicas, diez chicos y ocho hombres. Todos menos tres de los hombres habían sido chicos el año pasado, y todos menos dos de los muchachos serían hombres al final del año escolar. Había crecido vello en las axilas y la entrepierna durante el verano, era por lo tanto un hombre y tenía derecho a sentarme con los otros hombres en su mesa del almuerzo. Nosotros los hombres como nos decíamos éramos diferentes a los muchachos y disfrutamos en los rizos que adornaban nuestras entrepiernas, y desfilamos alrededor de los vestuarios y duchas desnudaos con las pelvis empujadas hacia adelante, exhibiendo orgullosamente nuestros activos para que todos los vieran.

Más tarde, en la escuela secundaria, la educación de un chico estaría determinada por el tamaño de su erección como por su real o supuestas proezas sexuales, pero no recuerdo haber sido consciente de ninguna diferencia en el tamaño flácido en ese entonces, y mostrar una erección era impensable. Hacerlo habría sido una admisión de que estaba haciendo la práctica sucia, pervertida y malsana de la masturbación, que era una cruz que todos teníamos que soportar en privado en aquellos tiempos oscuros y pocos iluminados.

El año pasó rápidamente y la mayoría de los chicos esperaban la llegada del último día de escuela, pero no yo. Papá había tomado un trabajo en otra ciudad y nos mudaríamos tan pronto como la escuela terminara. Había ido a la escuela con la mayoría de estos chicos desde el primer grado y no estaba muy animado por mudarse a otra ciudad y comenzar la escuela secundaria donde no conocía a nadie. Tan malo sentí que sabía que tenía más suerte ahí: dos de mis compañeros de clase eran todavía niños prepúberes, sin vello, con genitales insignificantes que tendrían que desnudarse y tomar educación física con los hombres de catorce años. Pobres niños.

Papá compró una casa cerca de la tienda donde trabajaba, y pasé los primeros días vagando por el barrio viendo mi nuevo ambiente. Conocí a unos cuantos niños de mi edad y aprendí que iba a ir a la Escuela Secundaria Wilson, así que me paseé allí al día siguiente para echar un vistazo. El lugar parecía enorme y pensé que debía albergar a cinco o seiscientos estudiantes. Había una gran zona de recreo en el terreno de la escuela con varias canchas de baloncesto y tenis, una lechería justo al otro lado de la calle. Incluso en el verano había bastantes chicos alrededor. La puerta principal de la escuela estaba abierta, así que entré y encontré la oficina, anuncié que era nuevo en la ciudad y que sería un estudiante de primer año el próximo otoño. Me pusieron en su lista de correo y me dijeron que la inscripción de los estudiantes de primer año y la orientación sería a finales de agosto y que enviarían y recibirían mi transcripción de mi última escuela.

Hice unos cuantos amigos durante el verano y también perdí el suficiente miedo para hablar con algunas de las chicas que conocí, pero no lo suficiente para pedirles salir en citas o algo parecido. Eventualmente me di cuenta de un grupo de chicos mayores que reclamaban un barranco detrás de un estacionamiento. Tenían dieciséis o diecisiete años y solían fumar. Se veían y actuaban rudamente, me habían aconsejado alejarse de ellos, pero el acceso directo de mi casa a la escuela como el área de recreación corrió a través de la mitad de su territorio, haciendo contacto inevitablemente con ellos.

"¡Hey, Fuzznuts!" Uno de ellos me llamó un día. "¡Trae tu culo aquí!" Fingí no oír y sin siquiera mirar hacia ellos salí de ahí corriendo al estacionamiento lleno de gente. Una vez seguro, eché un vistazo hacia atrás y vi a uno de ellos lanzándome una seña obscena. Tomé el largo camino a casa e intenté evitar su pequeño reino.

Agosto llegó y fui a la orientación de los estudiantes de primer año, visite la escuela, y recibí la asignación de casillero y mi horario de clases. También aprendí que no había ningún servicio de autobús escolar para mi vecindario y tendría que caminar a la escuela todos los días o conseguir un paseo. Eso estaba bien; Era menos de una milla, usando el atajo, y yo podría caminar fácilmente en menos de media hora. Tenía una bicicleta vieja pero eso no era considerado adecuado para un chico de secundaria entonces. Los chicos mayores que me habían molestado en el barrio estaban llegando para registrarme justo cuando me iba. Me dieron unas cuantas miradas duras y sucias pero no actuaron como querían sobre mí o algo así. Todavía no confiaba en ellos y tomó el largo camino a casa, que añadía una milla a mi paseo, pero me evitar su lugar.

Un montón de chicos odiaba la idea de volver a la escuela, pero para el momento en que el día por fin llego estaba realmente entusiasmado. Un hermano mayor me había inyectado toda la diversión que había tenido en la escuela secundaria, y estaba deseando nuevos privilegios, las citas, que ahora tendría derecho. Además, todavía no conocía a mucha gente en mi nueva ciudad y estaba esperando las oportunidades que la escuela traería para mejorar mi situación social.

Me acerqué a las canchas del lugar, solo un poco a jugar y comprobar las cosas. Perdí la noción del tiempo y estaba ya casi oscureciendo cuando me fui, dada la necesidad de llegar a casa me hizo arriesgarme a ir por el atajo a través del estacionamiento. Olía el humo de los cigarrillos y me detuve y luego se volvió para correr, pero antes de que pensé me cerraron el paso. Seis de ellos, todos fumando.

"Oye, idiota", dijo uno amenazadoramente. Tenía grandes dardos amarillos; El tipo que solíamos decir podría quitar el maíz de la mazorca a través de una valla de piquete. Hoy en día, los chicos desarmados de dieciséis años parecen tan inofensivos que es difícil creer que alguna vez tuve miedo de ellos. "Te dijimos que dejes de correr y luego lo haces. ¿Lo entiendes?"

-“Sí, lo siento”. Dije.

Podría haber salido fácilmente corriendo y tan pronto como tuviera la oportunidad eso es lo que estaba planeando hacer, pero en ese momento solo quería evitar que me golpearan.

"Sí, bueno, nos debes".
"¿Huh?" Dije.

"Sí. Mira, este es nuestro camino por aquí, y cobramos un peaje, ¿sabes? Cincuenta centavos por viaje. Supongo que nos debes un total de cinco dólares”.

No les debía mierda y lo sabían. Sólo trataban de sacudirme.

"¡No tengo cinco dólares!" Le respondí.

Tenía algunos centavos de cambio en mi bolsillo y eso era todo. Yo ni siquiera llevaba una cartera en ese entonces.

-De acuerdo, entonces tendrás que pagar de otra manera -dijo Buckteeth-. Quítate la ropa.

¡De ninguna manera iba a hacer eso! Sabía que me quitarían mi ropa interior, para dejarme desnudo sin mi ropa, dejándome para encontrar mi camino a casa desnudo, y yo no iba a cooperar. Ayúdelo, muchachos. Luché, pero contra los seis mis probabilidades fueron inútiles y en unos minutos me quedé atrapado en el suelo, desnudo, por cuatro mientras los otros dos revisaban los bolsillos de mi pantalón.

-“Trae agua”. Le dijo Buckteeth a su lacayo-. Tres tazas deben ser suficientes.

Todavía atrapado en el suelo, observé a los más pequeños de los hombres ir hasta una llave y extraer tres vasos de papel grandes para trotar para llenarlos con el agua caliente, para regresar a donde estaba. No tenía ni idea de lo que estaban planeando hacer con el agua, pero sabía que todos los que pasaban por allí probablemente estaban enfadados en el charco grande y esperaba que no esperaban que bebiera.

El sol estaba casi abajo, pero todavía estaba lo suficientemente iluminado  para ver al líder sacar una navaja de seguridad de su bolsillo trasero.

-"Viertan algo sobre él", le ordenó al chico del agua, y pronto sentí un chorro caliente golpear mi vientre y mi pene.

Eso es suficiente por ahora. De acuerdo, manténgalo firme. No quisiera resbalar.

Entonces sentí el rasguño de la navaja de afeitar mientras se deslizaba de justo debajo de mi ombligo a mi pene. Dos pases más a cada lado y se volvió hacia el interior de mis muslos, luego finalmente sentí que su mano fría rodeaba mis huevos mientras los tiraba con fuerza para raspar alrededor de ellos y la base de mi pene también. Más agua se vertió sobre mis piernas, y después de terminar allí hizo un par de pasadas a través de mis axilas.

-“La próxima vez trae dinero” -dijo Buck Teeth, haciendo girar la navaja en los restos del agua-, o bien usaré una navaja de verdad. Eso podría ponerse un poco peligroso, si sabes a qué me refiero.

Estaba oscuro cuando recogí mi ropa y me vestí, devore la cena que papá había dejado en la estufa para mí y fue directamente a mi dormitorio y me desnudé frente al espejo. Aparte de un cabello solitario se quede sin vello como un bebé y parecía un niño de once años con grandes huevos. Mi pene, que generalmente era bastante grande, estaba tan arrugada, como si acabara de tomar una ducha fría. ¿Cómo podría mostrarme en deportes delante de un grupo de chicos? ¿Cuánto tiempo tardaría en volver a crecer? Tal vez podría fingir algún tipo de lesión y no tomar educación física por un par de meses. No. Tendría que ir a un médico y tendría que desnudarme de todos modos. ¡Mierda! No sabía qué hacer. Experimenté con la colocación estratégica de mis manos y finalmente encontré una posición en la que podía cubrir todo excepto mis huevos. Eso tendría que hacer. De ninguna manera podría esquivar la escuela esperando que mi cabello vuelva a crecer.

Mi cuerpo entero tintineaba y picaba a la mañana siguiente. Deportes era mi segunda clase y tuve que ir al vestuario. El maestro nos dio una conferencia sobre las reglas y la política, luego nos dieron nuestros short, camisas, tirantes y calcetines y se nos dijo que nos vistiéramos. Me despojé de la camisa primero, me puse la camisa de gimnasia de gran tamaño que me habían dado y lo tiró lo más posible sobre mi entrepierna antes de desprenderse de mi pantalón y ponerme rápidamente la correa del jock. Sólo entonces me alejé de la pared que había estado mirando y miré a los demás. Había unos treinta muchachos en la habitación, todos estudiantes de primer año como yo, y obviamente mayores de segundo año. Algunos exhibían con extravagancia sus bienes, y algunos eran modestamente tímidos, pero todos tenían al menos algo de vello corporal, excepto un diminuto niño prepúber y yo. Buckteeth y sus compinches no estaban en la clase. Los habría reconocido en un instante.

El maestro nos condujo al campo para una ronda de calistenia y luego un par de vueltas alrededor de la pista completa el abreviado primer día de clase. De regreso en el vestuario me desnudé, coloque mis manos cuidadosamente sobre mi entrepierna, y me apresuré a entrar en el cuarto de baño con humo esperando evitar la atención. Me vestí frente a la pared, peiné mi pelo, y luego fui al baño para defecar.

"¿Viste a ese estudiante de primer año?" A juzgar por su voz más profunda, el tipo que acababa de subir al orinal junto al puesto de baño era probablemente un estudiante de segundo año.

-¿Te refieres al chico alto y flaco sin vello? -preguntó su compañero invisible.

-Sí, ese es el único. Lenny y su grupo debieron de haber llegado a él. Pobre niño."

"Debe tener. Él tiene huevos y pene, no como ese niño, así que debes estar en lo cierto. O eso o se afeita cada mañana.

Ambos se echaron a reír y pude oírlos retroceder.

Algún día alguien voy a vengarme de Lenny, me dije a mí mismo.

"El imbécil lo merece, eso es seguro".

El ruido de la puerta me dijo que estaba solo, así que me limpié el culo y me fui a la siguiente clase.

Mi vello volvió a crecer y dos meses más tarde volví a parecer casi normal. No fue tanto tiempo, pero fueros los más oscuros y más difíciles de lo que había sido antes de mi desfiguración y podría una vez más vestirme y ducharse sin vergüenza. Sorprendentemente, nadie me dijo nada. Al parecer, había ocurrido antes y no era algo que un hombre tenía que avergonzarse. Lenny y su grupo tenían una mala reputación. Se unirían y atacarían a niños más pequeños, pero invariablemente correrían de cualquier pelea justa. Pasaba horas, muchas de las cuales debían haberse dedicado a estudiar, contemplando todo lo que les haría si la oportunidad se presentaba. Yo no era realmente un sociópata violento o algo así, pero algunas de mis represalias imaginarias habrían hecho estremecer a Stephen King.

También hice muchos nuevos amigos durante ese año, uno de ellos era el pequeño individuo cuyos huevos no habían caído todavía. Su nombre era Paul Allen, pero todos lo llamaban Paulie. El hecho de que él era físicamente un niño en compañía de hombres no parecía molestarle; De hecho, explotó su inmadurez. Él era generalmente el instigador de las bromas inofensivas y del vandalismo mezquino que los chicos de la escuela son anotados para y él utilizó su aspecto angelical para zafarse de los problemas cada vez.

Él pareció conectar conmigo desde el principio, posiblemente debido a mi desnudez, e incluso después de que mi vello creció de nuevo todavía parecía identificarse conmigo. También era algo tímido y solitario, igual que yo. En abril su vello de crecimiento finalmente broto y su voz se profundizó y fue obvio que sus huevos eran cada vez más grandes, y para cuando la escuela termino en junio, una niebla de vello fino como un humo adornaba su entrepierna. Para ese momento era como el resto de nosotros había sido un par de años antes: un idiota de primera clase que estaba constantemente diciendo chistes sucios y que nunca se perdió una oportunidad de pegar a otro tipo en sus huevos.

Dejé la ciudad justo después de la escuela, para pasar el verano en el rancho de mi tío y no regresé a la ciudad hasta la semana antes de que comenzara la escuela. Fui a la escuela para registrarme y casi no reconocí a Paulie. Había crecido alrededor de tres pulgadas durante el verano y había ganado volumen considerable. Todavía estaba en el lado pequeño sin embargo, y se parecía más a uno de los nuevos estudiantes de primer año que el estudiante de segundo año experimentado que él realmente era. Parecía un poco distante cuando lo saludé y actuó como si realmente no me gustara. Se fue con un par de los nuevos estudiantes de primer año, chicos de su propio tamaño y nivel de madurez que era posiblemente más cómodo para él.

Tuve deportes con Paulie de nuevo ese año y era evidente de inmediato que él era ahora un adolescente de pleno derecho que ahora desfilaba desnudo alrededor del vestuario sin vergüenza de su cuerpo. Ese fue el primer día. El segundo día se presentó como lo había hecho el año pasado: completamente desprovisto de vello debajo de su cuello. Lenny y su pandilla habían atacado de nuevo. Paulie parecía estar cerca de las lágrimas mientras se desnudaba y se vestía, y hasta sus nuevos amigos, los estudiantes de primer año, rumoraron al darle un rápido vistazo a su entrepierna sin vello.

Cualquier diversión que Lenny y su grupo salieron de su última broma fue de corta duración. Paulie me había dicho que tenía un hermano mayor, de veintiún años, que vivía en California, pero nunca dijo mucho más acerca de él. Su nombre era Ralph, pero su hermano estaba en el club de motos de Oakland que se llamaba Big Red, y lo grande que era. Él y cuatro de sus compañeros de pandillas viajaron a la ciudad y pasaron solo unos días mostrándose sus maquinas por la ciudad antes regresar a California.

Cinco de los amigos de Lenny regresaron a la escuela con dientes faltantes y huesos rotos, pero Lenny nunca volvió. Ron Harper fue testigo de la pelea y reportó que Lenny había sacado un cuchillo y había intentado defenderse. Pensé que Ron estaba exagerando cuando dijo que los miraba detener a Lenny y usar el mismo cuchillo para castrarlo, pero no se podía negar la prueba. Habían sujetado el escroto de Lenny, cortando cada uno de sus huevos a la vez, para luego clavarlo en lo alto del tronco de un árbol.

La policía no lo descubrió y permaneció allí durante más de un mes como una clara advertencia para cualquiera que quisiera meterse o molestar a su Hermanito.




Historia Original Aquí.





Autor: Zipper       Traductor: DarkSoul

CLIPS

Bueno, me enteré de los clips cuando tuve ese trío con dos chicos. Siempre he sido un gran buscador y básicamente, una puta si se me puede llamar de ese modo. Así que fui a esta convención de sobre la penes y huevos siendo bombeados y electro-estimulación. No me malinterpreten, esa "convención" fue caliente como el infierno......


CLIPS
Bueno, me enteré de los clips cuando tuve ese trío con dos chicos. Siempre he sido un gran buscador y básicamente, una puta si se me puede llamar de ese modo. Así que fui a esta convención de sobre la penes y huevos siendo bombeados y electro-estimulación. No me malinterpreten, esa "convención" fue caliente como el infierno.

[GAY] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [PENECTOMIA] [NULIFICACIÓN]


Categoria: Gay      Autor: Zipper





Bueno, me enteré de los clips cuando tuve ese trío con dos chicos. Siempre he sido un gran buscador y básicamente, una puta si se me puede llamar de ese modo. Así que fui a esta convención de sobre la penes y huevos siendo bombeados y electro-estimulación. No me malinterpreten, esa "convención" fue caliente como el infierno. Ver a estos chicos con sus huevos distendidos fue increíble. Los chicos con inyecciones de silicio en sus penes fue la mejor parte para mí personalmente, y todas las historias reales eran bastante sorprendentes también. Y conocí a gente estupenda, como Mike y Jim.

Mike y Jim eran bastante atractivos lucían como a sus 'principios de los 40 años, pero parecían de 30' y eran pareja. Me encontré con ellos mientras estaba viendo a ese hombre obtener un electro estimulación en su próstata y frenillo, lo que hizo mi erección demasiado evidente para aquellos a mí alrededor. Parecían chicos simpáticos y después de una pequeña charla nos dirigimos a beber, y luego nos fuimos a su habitación del hotel.

Me di cuenta, incluso pese a la falta de luz, que estaban bien, y me refiero a bien, con grandiosos cuerpos. Sus penes tenían esa sensación suave, pero rígida y estaban engullidas más allá de todos los sentidos normales de proporciones. En un frenesí de cocaína y lubricante tomaron turnos para penetrar mi agujero hasta que estaba completamente abierto. Mientras Mike penetraba mi culo, extendiéndolo de par en par, chupaba el palpitante pene de Jim, cuando sentí algo detrás de su paquete. Como sentía alrededor de él se sentía como algo solido, una pinza de metal había sido firmemente sujetada alrededor de su pene y huevos en la base. Cuando tiré de él, él gimió un poco, y continué acariciando el dispositivo de acero. Cuando cambiaron, vi que Mike también tenía uno, un clip metálico pequeño pero apretado alrededor de la base de sus genitales.

Después de que Jim terminó en mi interior, Mike dijo:

-"¿Quieres ver algo realmente especial?" Y por supuesto le dije,
-"Claro, amigo, sí".

Encendió se encendieron las luces. Jim se paró al pie de la cama, su pene todavía estaba rígido a pesar de haberse corrido. Entonces Mike consiguió un par de lo que parecían alicates al lado de la cama. Miró a Jim.

-"¿Estás listo, nene?", Preguntó Mike a Jim.
-"Haría cualquier cosa por esto", dijo Jim.

Me preguntaba qué estaba pasando, exactamente.

Entonces Mike puso el alicate justo debajo del paquete de Jim, en la base cerca del clip. Lo apretó con fuerza por lo menos eso parecía, hizo una cara de "tipo duro" y todo. Luego se alejó y el pene y  huevos de Jim quedaron colgando del alicate, y Jim no tenía nada entre las piernas solo piel. Jim estaba totalmente liso. Mirando el paquete aún pesado de Jim suspendido en el aire, conseguí instantáneamente una erección.

Jim empezó a gemir, pero no con dolor, como esperaba, solo gimoteó y parecía estar disfrutando completamente. Completamente relajado. Cum parecía exudarse de donde estaba su polla. Mike lamió el paquete cortado de Jim, y me dejó tener un gusto rápido también, mientras que febrilmente subía mi verga.

"Parece otro converso." Mike se rió de mí. Jim sonrió también, todavía algo fuera de sí y drogado mirando. Mike me llevó a una lucha libre de repente, y Jim agarró una cuerda. Me ataron.

Cuando me desperté, deben haberme drogado, todavía estaba atado. Pero mi polla había sido bombeada. Fue doloroso, el bombeo fue extremo. Lo miré en su estuche de plástico, el dolor. Mike se acercó, metió unos electrodos en las bolas, disparó y disparó contra la batería mientras se reía de mí. Yo estaba en tanto dolor, pero con la bomba que no podía hacer nada, pero el escape de mi semen en el tubo. Yo estaba humillado.

Jim tomó mi endurecido pene, y luego los electrodos. Mi paquete dolía tanto. Miré la entrepierna estéril de Jim. Siguió tocando el lugar donde había estado su pene, suspirando suavemente para sí mismo. Mike sacó una larga tira de metal, de unos dos centímetros de ancho. Lo enrolló alrededor de la base de mi paquete, y lo puso a través de un pequeño dispositivo de agarre. Pasó la tira a través del broche, y la apretó alrededor de mis genitales. Sonrió ampliamente mientras lo hacía cada vez más apretado, hasta que grité. Fue cuando me soltó.

Me enteré por otro amigo que me habían "cortado". Al parecer, significaba que mi pene se iba a quedar erecta y dura durante unos meses. Entonces, después de ese tiempo, probablemente trataría de tener quitarme aquel broche "de mis genitales", que es básicamente lo que Mike hizo a Jim. Ya, cuando mi amigo me dijo acerca de conseguir "fuera" sentí mi paquete palpitar pese a lo apretado que estaba, y quedar más apretado, aprisionando mi pene aun más. Me encantó la sensación de lo apretado que estaba el clip en mi paquete, por lo que empuje mi pene y la apretó tan fuerte que siempre estaba con líquido pre seminal goteando de la punta.

Mis pantalones se mojaban y tenía que cambiarlos durante el día. Otros hombres a mi alrededor comenzaron a notarlo, se pusieron curiosos, y luego parecían irresistiblemente atraídos hacia mí, siempre queriendo que me bajara, y cada vez con más frecuencia me masturbaba hasta llegar al  cielo pero haciendo que se pusiera aun más apretado.

Entonces me encontré en un grupo de "salida". El impulso se intensificó, tenía que hacerlo. La idea de tener mis genitales extirpados me hacía sentir tan caliente todo el tiempo. No podía dejar de pensar en ello. Diez tipos aparecieron. Algunos no estaban listos todavía, pero unos seis de nosotros. Nos hicimos el uno al otro en parejas. Tome a un chico rubio hermoso, tal vez de 23 años. Lo hice primero. Tome el alicate y lo coloqué en el gancho en la base de su anillo, y luego empecé a tirar. Me tomó un poco de esfuerzo, pero luego su paquete solo salió, de inmediato. Él lo miró fijamente, y vi su semen brotar de su nuevo orificio, lo que ahora parecía ser una pequeña hendidura en su ingle. Yo también me vine por aquella vista de su satisfacción.

Luego tomó el alicate y los puso en la base de mis genitales. Dejé escapar un aullido, básicamente podía sentir al alicate como si estuvieran dentro de mi pene, dentro de mis huevos, enviando corrientes eléctricas por todo mi paquete y profundamente dentro de mi próstata. Sentí el zumbido eléctrico extenderse por mi entrepierna. Entonces empezó a funcionar y quemar por medio de la electricidad que se intensificó, y luego sentí que la carne se desprendía de mi entrepierna, sentía que mis huevos se alejaban de mi cuerpo, sentía mi nueva rendija expuesta al aire, sentía que el semen salía del pequeño agujero que era mi nueva esencia.

Miré mi paquete cortado, y mi pareja y yo sonreímos, sosteniéndonos mutuamente con nuestros pedazos perdidos en nuestras manos.






Historia Original Aquí.





Autor: Zipper       Traductor: DarkSoul

DE IDAHO A ARIZONA

Castré a tres adolescentes la semana pasada. El más joven tenía trece años y apenas era adolescente, mientras que el mayor tenía quizás diecisiete años y casi era un adulto, pero todavía era un niño en mis ojos. No se preocupen; No hubo sangre derramada y nadie resultó herido. Salgo todos los días a la tienda de comestibles o a otros recados y muchas veces solo para conducir alrededor. También viajo bastante y siempre estoy en la búsqueda de muchachos y jóvenes que merecen la castración por una razón u otra......


DE IDAHO A ARIZONA
Castré a tres adolescentes la semana pasada. El más joven tenía trece años y apenas era adolescente, mientras que el mayor tenía quizás diecisiete años y casi era un adulto, pero todavía era un niño en mis ojos. No se preocupen; No hubo sangre derramada y nadie resultó herido. Salgo todos los días a la tienda de comestibles o a otros recados y muchas veces solo para conducir alrededor. También viajo bastante y siempre estoy en la búsqueda de muchachos y jóvenes que merecen la castración por una razón u otra.

[ADOLESCENTES] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [ADVERTENCIA]


Categoria: Adolescente      Autor: Zipper





Castré a tres adolescentes la semana pasada. El más joven tenía trece años y apenas era adolescente, mientras que el mayor tenía quizás diecisiete años y casi era un adulto, pero todavía era un niño en mis ojos. No se preocupen; No hubo sangre derramada y nadie resultó herido. Salgo todos los días a la tienda de comestibles o a otros recados y muchas veces solo para conducir alrededor. También viajo bastante y siempre estoy en la búsqueda de muchachos y jóvenes que merecen la castración por una razón u otra.

El domingo pasado me encontré en un viaje por carretera a cien millas de distancia de mi casa. Había parado por combustible y acababa de llenar el tanque de gasolina cuando otro coche se detuvo en las bombas. Mamá y papá y un niño muy bien vestido y, obviamente, se dirigían a la iglesia. El muchacho bajó del coche para estirar las piernas. Era un muchacho apuesto y guapo, de un cuerpo diminuto y una tez clara que lo hacía parecer joven, quizá de once o doce años, pero tenía la tétrica sombra de un futuro bigote en el labio superior y cuando hablaba era con el tono de un adolescente. -No me gusto el padre Mason -se quejó del muchacho. "Es extraño y no veo porqué debería hablar con él." Típico de adolescentes.

"Hemos pasado por todo eso, Kevin. Harás lo que te diga.

Oh bueno, un Kevin. Cuando yo estaba acerca de la edad de ese niño había sido intimidado por un niño llamado Kevin y desde entonces castraba a cada Kevin que encontraba. Planeé su castración todo el camino a través de Idaho, perfeccionando los detalles, y de momento me vine sobre mi vientre esa noche antes de poder dormir tenía todo que funcionar pensé para mí.

Castrar a un niño inocente es un crimen tan abominable que es totalmente incomprensible para cualquier persona decente, pero ese chico no era inocente. Tenía una perversión potencialmente fatal que había que corregir por cualquier medio; Era un masturbador compulsivo, adicto a una práctica que con el tiempo, a menos que fuera corregida, lo dejaría ciego, loco e incluso más pervertido.

-"¿Cuántas veces la semana pasas te masturbaste, Kevin?" Le pregunté al niño sentado ante mí en el sótano de la iglesia.

-"Uh, sólo tres, Padre Mason. ¡Realmente lo intenté! "

Solo tres veces mi culo. El chico probablemente se masturbo al menos una docena de veces en la última semana, tal vez incluso más. "Inaceptable. Quítate toda tu ropa", le informé al chico.

-"¡Por favor! ¡Intentaré hacerlo mejor! "El muchacho suplicó.
-"Es demasiado tarde para eso. Debemos seguir un curso diferente si alguna vez vas a tener acceso al reino de los cielos”.

Finalmente cedió y se quitó lentamente los zapatos, se quitó el abrigo y la corbata, luego se despojó de su camisa y pantalón.

-"la Ropa interior también". Dije,

Señalando a su camiseta y trusa. Se dio la vuelta para cumplir.

-“Date la vuelta, Kevin”. Le dije.
"Sí Padre", respondió, y lentamente se volvió hacia mí, avergonzado por su desnudez.

Su torso sin vello, era un pre adolescente tímido y un pene circunciso delgado, pero obviamente funcional, que caía delante de los testículos que parecían sobredimensionados para su delgado cuerpo.

-"Acuéstate allí", le dije gesticulando hacia el ancho banco acolchado en la esquina de la habitación.
-“¿Dólera?” El pregunto.
"Sí. Algo. Pero una eternidad en el Cielo es mejor que una en el Infierno. Hará que valga la pena el dolor temporal.

"Le asegure las muñecas al muchacho en las ataduras acolchadas y las aseguré hasta el final del banco, luego hice lo mismo con las piernas antes de afeitarle cuidadosamente toda la ingle. Rodé suavemente cada gónada alrededor del saco, visualizando mentalmente el tejido de conexión que tendría que ser cortado. Luego le lavé cuidadosamente el escroto y el pene, para luego agacharme junto al chico. El siguiente paso fue crucial; Con el fin de comprender plenamente la enormidad de lo que estaba a punto de suceder, tuvo que experimentar de verdad, aunque solo sea una vez, lo que solo había imaginado mientras se masturbaba. Lentamente me llevé toda la longitud de su suave pene a mi boca, rodeando el extremo con mi lengua, hasta que se expandió a su longitud completa de cinco pulgadas. Suavemente succioné mientras apretaba ligeramente cada uno de sus testículos. La explosión fue inmediata e intensa, llenando mi boca con su semen.

-"¡Jesús!" Dijo, cerrando los ojos.

Aislé sus testículos en la parte inferior de su escroto, y luego cuidadosamente hizo una incisión de pulgada y media entre los dos bulbos y suavemente exprimir cada testículo. Dos suturas rápidas y dos rápidos cortes y todo había terminado. A crédito del chico fue no gritar mientras estaba siendo castrado, solo volvió la cabeza hacia un lado, cerró los ojos y murmuró: "¡Jesús! ¡Jesús! Jesús, una y otra vez hasta que su hábito de masturbación fue curado y su alma fue salvada.

***********

La siguiente castración fue dos días más tarde en Colorado. El chico no era particularmente malo, al menos en lo que respecta a los miércoles, pero todavía merecía ser nutrido. Acababa de llegar a la ciudad y me dirigía al motel cuando vi de reojo a un niño en una patineta bajando la colina. Accione los frenos y, por poco, eché de menos al chico mientras él cruzo delante de mí, derramando mi soda en el proceso. "¡Maldito hijo de puta!", Grité involuntariamente por mi enojo.

-"Vete a la mierda, viejo", respondió el chico, sacudiéndome su dedo del medio.

Me serene y volví a mirar al chico. Pantalón de Saggy, sin camisa, un primer intento de chico de quince años con una barba en la barbilla, varias abrasiones en los codos y rodillas de derrapes recientes. Era típico de muchos de los chicos de hoy; Todo huevos y ningún cerebro. Yo no podía hacer una maldita cosa acerca de su cerebro, pero podía estar seguro como el infierno que iba a arreglar el problema de sus huevos.

Lance no tuvo miedo aunque lo había secuestrado a punta de pistola. Él sabía por ver la televisión que los malos siempre acaban mal, e incluso si un hombre le disparó se sana en una semana o así. Además, su apodo era Fearless, ganado por su falta de miedo tanto en un monopatín como en un snowboard. Nada realmente le molestaba y ni siquiera parecía preocupado cuando le espose las manos y los pies con unos cinchos de plástico.

Lo arrastré a las estribaciones de las Rocallosas y por un camino forestal aislado, y luego lo arrojé al suelo en una zona donde los leñadores habían estado trabajando. Fue solo cuando me corté la ropa que él perdió su serenidad. La desnudez forzada nunca pasaba en la televisión y no sabía qué esperar.

Como la mayoría de los chicos de su edad, era delgado y fornido, pero no estaba muy bien dotado. Influenciado por la frescura del aire, así como por el miedo que ahora se arrastraba hacia él, sus huevos habían sido succionados firmemente contra su ingle y su pene se había encogido hasta donde no parecía más grande que su pulgar. Tanto para mi evaluación de todos los huevos y sin cerebro. Él tenía varios tatuajes pero no piercings. Una cosa es usar el monopatín, pensé.

Lo arrastré unos metros y separé sus rodillas y las coloque alrededor de un tocón bajo que los leñadores habían dejado, y luego fui a mi coche para recuperar algunos artículos. Sus ojos se abrieron de par en par con miedo genuino cuando vio el hacha y la cuerda delgada que llevaba, y él gritó su protesta cuando metí mi mano entre sus piernas y comencé a tantear sus huevos.

-"Relájate, no te voy a lastimar". Le dije.
-“No mucho, de todos modos”. Y le sonríe.

Finalmente puse mi mano alrededor de sus pequeños huevos y las tiré hacia afuera, enrollando el cordón firmemente alrededor de ellos para comprimirlas en un bulto peludo no mucho más grande que un albaricoque. El chico de trece años que había castrado hace un par de días no había gritado  como este. Sus gritos crecieron en intensidad mientras estiraba sus huevos cautivas a través de la cuerda, y eran casi ensordecedores cuando tome el hacha.

"No te muevas". le advertí,

Luego saque una grapa grande de mi bolsillo y coloqué los puntos afilados a cada lado de su escroto extendido. Tres golpes rápidos precisos del extremo del martillo del hacha condujeron la grapa profundamente en el extremo del tocón de madera para capturar sus huevos, y un cuarto golpe del hacha en la madera al lado de sus huevos.

Mi siguiente viaje a mi coche fue a buscar una lata de gasolina de dos galones, que derramé por todos sus huevos y la entrepierna del chico, así como el suelo alrededor de sus genitales, y luego driblé más aceite en un sendero de quince pies de largo Lejos del tocón de madera. Libere sus manos y pies, luego saque un encendedor Bic. -De acuerdo, chico. Como te dije, no te voy a lastimar, "dije, agachado hasta el final del camino de combustible hasta el muñón. Inmediatamente agarró el hacha y, por un instante, pensé que podría intentar lanzármelo. Pero él simplemente se congeló por un instante cuando el camino del combustible se incendió y avanzó hacia sus huevos.

Como dije, no le hice daño; Acabo de darte una decisión y debes tomar tu propia decisión. Justo después de eso, aprendió de la manera más dura que mi pene no siempre estaba floja, fue el mismo quien se corto sus huevos para evitar que estos fueran quemados.

****************

Arizona: Sol, Navahos, el Gran Cañón, y un chico curado de una perversión.

Me detuve por la noche en una pequeña ciudad a lo largo de la Interestatal 40, partes de las cuales fueron una vez la famosa ruta 66. La ciudad no era un destino turístico, pero estaba bien para mí. Todo lo que quería era un motel decente y una taberna. El lugar en el que desembarqué estaba en el borde de la ciudad, y como era un poco temprano para ir a la taberna decidí dar un paseo en el desierto y aliviar las torceduras de los últimos días de sentarme detrás del volante.

Me dirigí hacia lo que parecía un viejo depósito de desechos, siempre a la búsqueda de un olvidado de un coche clásico, y cuando me acerqué pude oír el estallido de un pequeño arma de fuego, probablemente una .22.

El adolescente con el rifle parecía fuera de lugar; Él era tan rubio que podría haber sido confundido con un albino donde la mayoría de la gente muestra ascendencia india o española. Estaba rodeado por cuatro muchachos, quizás de once o doce años, que estaban recargando el pequeño rifle. Me quedé detrás de los chicos, fuera de la vista, y vi como el chico rubio entregó el rifle a uno de los muchachos más pequeños, que lo levantó sobre su cadera y lo vació sin apuntar tan rápido como pudo tirar el gatillo, dando en el marcando lado de un coche viejo. El adolescente insertó un nuevo clip en el pequeño arma y se lo dio al otro niño, que también lo vació. Esto no era cosa de familia, papá se divertía con Junior, ni tampoco fue un curso de seguridad de armas de fuego patrocinado por la NRA. Estos chicos estaban solo disparando a las cosas y destruir lo que algún día podrían convertirse en coches clásicos.

-"Eso es todo por hoy, muchachos. Estoy sin munición”. Dijo el rubio.

Dejó el rifle y se apoyó contra la cabina de una vieja camioneta Ford, se despojó de la camisa y dejó caer su pantalón como ropa interior mientras los chicos más jóvenes discutieron entre ellos. En un principio pensé que el chico era probablemente de catorce o quince, pero tan pronto como lo vi desnudo revisé mi estimación. Puede que tuviera el rostro sin barba y el cuerpo de un niño, pero por debajo del cinturón era un hombre con espeso vello, un grueso pene con testículos pesados ​​que colgaban bajos por el calor.

-"Lo hice la última vez", dijo un chico joven,
-"así que estoy fuera"

Los otros finalmente lo decidieron con papel o tijera con sus manos para determinar al ganador. El perdedor se agachó en el suelo junto al chico rubio y agarró con cuidado el pene del muchacho mayor como si cogiera una rata muerta. Comenzó a acariciar al chico mayor, mientras su pene se hizo más duro empujó hacia adelante como si tratara de penetrar más profundamente en la mano del niño más joven. Eso duró más de un minuto, momento en el que el chico más joven se acercó para acariciar los huevos del chico rubio. Eso lo empujó sobre el borde y él explotó con un chorro blanco pesado que apenas esquivo al muchacho más joven. Los espectadores habían estado cruzando y descruzando sus piernas y empujando sus entrepiernas prepúberes, incomodos con los sentimientos que estaban experimentando.

-“De acuerdo”. Dijo el rubio, levantando su pantalón y recuperando el aliento. Los muchachos se marcharon y regresaron a la ciudad.

¡Houston, tenemos un problema! Pensé mientras seguía a los chicos. Este chico no solo era un vándalo, sino también un pervertido de primera clase. Ahora mismo se sentía satisfecho con conseguir trabajos manuales de niños pequeños, pero tenía una idea bastante buena de que iba a escalar y terminaría coaccionando una mamada o penetrando al menos a uno de los chicos, y eso tenía que ser prevenido.

-¿Mañana? -preguntó uno de los muchachos, ansioso por otra oportunidad de jugar con el rifle.

-Sí -respondió el rubio. "Tres treinta".

El grupo se dispersó al entrar en la ciudad, cada muchacho dirigiéndose a su casa. Seguí al chico rubio a un patio de trailers y observé cómo se dirigía a un viejo y destartalado armatoste. Tuvo unas cuantas palabras con un hombre que trabajaba bajo el capó que parecía un viejo Pinto antes de entrar en el remolque.

"¡No te muevas!" Dije en voz alta, bombeando el martillo de la vieja escopeta Remington con la que viajo. "Está bien," dijo, ahora con toda su atención y cooperación. "Los niños más pequeños regresan a la ciudad. Mantén la boca cerrada y no le diré a nadie lo que has estado haciendo aquí. "Utilicé la escopeta como una especie de varita mágica para separar a los niños más pequeños del chico mayor. "Rubio, te quedas".

Mantuve la pistola entrenada sobre el chico rubio mientras los jóvenes volvían a la ciudad.

-“Bien, dale la vuelta y ponte las manos detrás de la espalda”. Le digo

Miró furtivamente hacia donde había dejado el rifle. "Ni siquiera pienses en eso", le advertí. Le amarré las manos y luego lo arrojé al suelo e hice lo mismo con sus pies, y luego ate los pies y las manos a la espalda del cerdo.

Trabajando rápidamente ahora, en caso de que los chicos hubieran decidido pedir ayuda, arrastré al rubio a la puerta abierta de una camioneta vieja. Enrolé mi pedazo favorito de cuerda alrededor de sus huevos y lo arqueé hacia arriba a lo largo de la vieja puerta del camión. Recuperé el pequeño rifle, retrocedí cincuenta pies, y miré a través de la mira. Mi objetivo era un bulto del tamaño de una pelota de tenis, no era un tiro difícil por cualquier medio, pero sigue siendo un desafío para alguien acostumbrado a una vista telescópica.

El primer disparo produjo sólo otro agujero en la puerta, pero el siguiente resultó en gritos sin parar y un pequeño rastro de sangre. Los siguientes ocho disparos fueron más difíciles, ya que el objetivo estaba ahora revoloteando, y me tomó el resto de la munición antes de que el chico finalmente se derrumbara al suelo. Luego le liberé las manos y los pies y lo dejé disfrutar de su miseria. No moriría por sus heridas; Llamaría a la ayuda para el muchacho cuando saliera de la ciudad, pero él seguro como el infierno sería curado de su inclinación de abusar de muchachos jóvenes.

Dos horas más tarde, a cien millas de distancia, caminé hacia una tienda de sándwiches. "Seis pulgadas de trigo integral", le dije al chico con la actitud y un anillo en la nariz, "Doble roast beef, tostado, Provolone, lechuga, cebolla, tomates, un poco de mayonesa".

-¿Uh, seis pulgadas o un pie de largo y qué tipo de pan? -preguntó él, ignorando todo lo que el estúpido y viejo cabrón había dicho. Era demasiado pronto y demasiado cerca de mi última castración, así que el maldito chico estaba de suerte. Pero todavía tengo una semana y todo Nevada, California y Oregón para buscar nuevas víctimas.




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Autor: Zipper       Traductor: DarkSoul

RATERILLO

Desafiante. Confidente. Calmado. Profano. Recogido. Así era el chico sentado al otro lado de la mesa en la sala de interrogatorio era todas esas cosas y más. Nunca había visto, en mi carrera como jefe de seguridad de un centro comercial, a alguien aparentemente joven que estuviera tan seguro de sí mismo......


RATERILLO
Desafiante. Confidente. Calmado. Profano. Recogido. Así era el chico sentado al otro lado de la mesa en la sala de interrogatorio era todas esas cosas y más. Nunca había visto, en mi carrera como jefe de seguridad de un centro comercial, a alguien aparentemente joven que estuviera tan seguro de sí mismo.

[ADOLESCENTE] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [ADVERTENCIA]


Categoria: Adolescente      Autor: Zipper





Desafiante. Confidente. Calmado. Profano. Recogido. Así era el chico sentado al otro lado de la mesa en la sala de interrogatorio era todas esas cosas y más. Nunca había visto, en mi carrera como jefe de seguridad de un centro comercial, a alguien aparentemente joven que estuviera tan seguro de sí mismo.

Uno de los vigilantes del piso había detenido al joven que salía de la tienda con un paquete de baterías que no había pagado. Estaba interrogando al muchacho en un esfuerzo por aprender su identidad y para determinar si era un solitario por primera vez o parte de un grupo organizado que había estado robando en muchas de las tiendas en el centro comercial, y no estaba llegando a ninguna parte con el adolescente.

"Vete a la mierda, Tracy Sin Pene", y sugerencias similares fueron todo lo que pude obtener de él. Era mucho más viejo de lo que parecía, o pudiera bien leído, ya que tenía un vocabulario que normalmente no se encuentra en un adolescente.

Normalmente trato de asustar lo más que puedo a los principiantes, y si vuelven se los entrego a la policía después de que los asusto hasta que se cagan de miedo. Este chico no iba a romperse sin una presión severa, así que le dije a Tony y Roy que lo llevaran al salón de empleados y lo desnudaran.

No pueden hacer eso, tengo derechos y quiero un abogado. Finalmente dijo algo más que una palabrota.

-Puedo hacer lo que yo quiera, joven. Lo accediste, al entrar en el centro comercial, a obedecer las reglas, y lo dice a la derecha de cada una de las puertas que las personas sospechosas de robar serán detenidas y revisadas muy bien antes de ser entregadas a la policía. Los policías tienen que dejarte ver a un abogado, pero yo no.

Tony y Roy me ayudaron a acompañar al chico al salón, donde le dije que se desnudara. Él era reacio a cumplir mi orden, así que le dijimos que le cortaríamos la ropa y que él podría ir a la cárcel completamente desnudo, esto trajo una ligera mejora en su actitud, y él lentamente se desnudó hasta quedar solo en ropa interior.

Dije desnudo por completo. Le ordene. Se ruborizó, se apartó de nosotros y se despojó de su bóxer. Podía haber sido un hombre grande en el vestuario con chicos de su edad, pero estaba decididamente avergonzado de tener que mostrar sus partes privadas a hombres reales.

Lo dejé de pie desnudo junto a la mesa de billar y revise en sus bolsillos y billetera, entregando cada artículo a Roy para documentación.

"John C. Brown", Roy dijo, leyendo la tarjeta de identificación de la escuela. "Fecha de nacimiento, 7 de mayo de 1989. En octavo grado, Escuela Wilson, vive en Unión 1802. Wallet contenido catorce dólares, una tarjeta de cuerpo de estudiante, y un condón, ultra-sensible, lubricado. Este joven debe saber lo que es el verdadero sexo y parece ser muy activo". Roy dijo en su voz monótona antes de colocar cada artículo en la mesa de billar.

-“No me parece que tenga suficiente para ser muy activo” -comentó Tony.

Después de ordenar al chico que para ese momento tenía su rostro de color escarlata que se volviera y nos mirara con las manos detrás. No veo muchos jóvenes desnudos, ya que solo usamos esta táctica un par de veces al año, pero Tony tenía razón. Los huevos del muchacho estaban muy apretados y estaban casi ocultas por su escaso cabello púbico, y su pene estaba encogido de vergüenza o en respuesta a la frescura de la habitación.

Decidí que el chico no era parte de una pandilla, y eso de asustarlo era suficiente para evitar que se convirtiera en un repetidor, así que entré su nombre y número de seguridad social en la computadora para una verificación de antecedentes, luego le pregunté si le gustaba Jugar al billar Él me miró un poco divertido, pero no dije nada mientras extendía un par de toallas en el centro de la mesa de billar. Tony y Roy rápidamente lo agarraron y ataron sus manos y los pies por los bolsillos a la esquina de la mesa con las esposas plásticas para disturbios.

Las toallas eran necesarias porque lo que iba a suceder a continuación, literalmente, asustar hasta la mierda a la mayoría de los ladrones. Tomé un taco del estante y puse la bola blanca entre sus tobillos antes de dibujar un cordón en su entrepierna. Empezó a golpear y gritar incluso antes de comenzar a golpear. Estábamos solos en el centro comercial para entonces, ya que fue mucho tiempo después de cerrar, así que nadie podía oír sus gritos de ayuda. Llevé mi brazo hacia adelante con un rápido broche de presión sobre la pelota con el palo, haciendo que girara inofensivamente hacia un lado, simplemente cepillando su muslo antes de parar. Tony y Roy se quedaron riéndose al final de la mesa, mientras el chico, sollozando de vergüenza, trataba de alejarse de las toallas mojadas por debajo de él.

Debería haberme detenido allí mismo y haberlo enviado con la policía, pero decidí darle otra lección que pudiera llevar de regreso a la escuela, así que metí un pedazo de cordón robusto por el agujero en el fondo de la luz de la mesa de billar y formé un Deslizamiento en su extremo. Coloqué este lazo sobre mi muñeca y masajeé suavemente las nueces del chico hacia abajo lejos de su cuerpo antes de deslizar el lazo sobre ellas y apretar el nudo. Tony entonces apretó el cordón, de modo que el chico estaba sobre sus talones y codos, y luego lo ató a la mesa. Roy desenrolló el condón por encima de la punta del bastón y lo deslizó entre las mejillas del culo del chico, y luego comenzó a empujar. La penetración era imposible desde ese ángulo, pero el malestar del chico por la violación era evidente.

Había practicado mi siguiente movimiento a menudo, así que el chico no estaba realmente en peligro cuando tome dos ladrillos y me acerqué a la mesa con mis brazos extendidos. Sabía que podía cortar los cordones que unían sus huevos a su cuerpo con los bordes afilados de los ladrillos a unos centímetros por encima de sus huevos, pero nunca me había sucedido antes, que le quede mirando su culito sin vello rosadito antes de ponerme a trabajar, puse sus dos huevos sobre uno de los ladrillos y le dije.

-“Estas listo para un abrazo de los ladrillos”. Dije burlonamente
-“NO, NO, POR FAVOR”. Grito con desesperación el chico.

Alce mi mano para aplastar los expuesto huevos del chico con el otro ladrillo pero no había contado con él empuje de sus caderas hacia arriba en desesperación en el último instante condenando así su virilidad, que salió de entre los ladrillos como aplastados y cortados, sus dos orbes rompieron la piel que los contenía y salieron disparados aterrizando en el suelo sucio a mis pies.

El chico se quedo ahí con los ojos en blanco, con todo su cuerpo sacudiéndose, su pene lanzo la que lo más seguro fue la última descarga de su vida viril, dos chorros de blanco semen quedaron sobre la mesa de billar, para luego su pene desinflarse poco a poco y cuando estaba colgando sin vida alguna el chico por fin se desmayo.

Hemos limpiado la mierda, la orina, la sangre y semen, para ir rápidamente a arrojar al chico cerca de un hospital y hemos reunido a algunos testigos para que juren que dejó el centro comercial antes de cerrar y en buenas condiciones de salud.

Todavía vigilamos nuestras espaldas, ya que sabemos que él tratará de obtener venganza por lo que le hicimos, y no es para menos lo privamos de placer sexual como hombre para el resto de sus días.

Aunque la tasa de hurtos en el centro comercial se ha reducido a casi cero desde que castramos a ese adolescente parece que los raterillos se lo piensan varias veces antes de tratar de robar algo sabiendo que pueden exponer más que solo tiempo en prisión.




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Autor: Zipper       Traductor: DarkSoul