Diario de la Doctora Miss Love: La vuelta a la rutina

vacas¡Hola a todos! ¿Qué tal estáis querid@s? Espero que muy bien y que no haya alguno por ahí que ande deprimido por haber vuelto de las vacaciones porque la verdad es que no me gustaría saberlo, que una quiere que todos sus seguidores estén contentos (y si no es así quiero saberlo para intentar animaros).
Hoy yo estoy muy contenta así que no me van a quitar la alegría por ningún lado. Seguro que te preguntas por qué estoy tan feliz si se supone que volvemos a la rutina y que hay que olvidarse de hacer lo que uno quiere para centrarse en el trabajo. Y sí, vale, hay que hacerlo pero, ¿quién no ha disfrutado del verano? Porque yo lo he hecho, a más no poder.


Como sabéis, me tomé unos días de descanso donde no sabía qué iba a hacer o dónde ir. ¿Quieres saberlo? Pues me lié la manta a la cabeza, cogí el coche, la tarjeta de crédito, algo de ropa y ale, a la aventura. No sabía dónde ir así que empecé a conducir sin mucho rumbo y así llegué a algunos de los lugares más bonitos que he visto y me lo pasé genial. He estado en la playa (vengo morenita así que ahora, entre mi pelo pelirrojo y lo morena que estoy soy todo un bombón jijiji), pero también tuve unos días en la montaña, en una casa rural… Vamos, que no paraba en un sitio más de dos o tres días porque quería ver de lo que era capaz, encontrar mi sitio.

Esto no es algo que pueda hacer siempre, más que nada porque la economía no está para eso. He visitado a amigos que hacía mucho tiempo que no veía y que me han abierto sus puertas, he conocido gente maravillosa, algunos más que otros, he de decirlo, pero en general me ha encantado hacer esto porque he descubierto mucho.

Y claro, ahora decís que, la vuelta a la rutina, es peor porque, de estar haciendo lo que quería, tiene que costarme tener que estar en un sitio fijo. Bueno, sí, y no. Volver a casa fue bonito porque la echaba de menos, quería estar con mis amigos de aquí, en mi casa, descansar, etc. De hecho volví hace unos días, antes de que empezara septiembre, para limpiar, descansar y esas cosas. Y ahora ya empecé el trabajo.
No me ha dado la depresión post-vacacional porque no he dado lugar a ello. Soy consciente que hay que volver al trabajo (aunque según las noticias vemos que uno está toda la vida trabajando para nada) pero he vuelto con las pilas cargadas y una mentalidad nueva, con nuevos proyectos, como el hecho de no tomarme tanto tiempo de trabajo, que también tengo que desconectar, aunque quiero seguir ayudando, y mucho, a todos los pacientes que quieren que los atienda (a veces hasta fuera de horas). He pensado en que yo también necesito tiempo para mí y… y… jijijiji, para mis ligues. Es que eso de ir de sitio en sitio… ¿Sabéis siquiera que cada 100 kilómetros te puedes encontrar a un tío que te haga tilín? ¡En serio! Creo que me aficioné a eso de ir de un lado a otro solo por ver si el siguiente hombre que conocía era mejor o peor que el anterior. Llegó un momento en que me dije que tenía que superar, encontrar al mejor de todos y echarle el lazo pero, cuando lo hacía, siempre había algo que no terminaba de cuajar y bueno, fue divertido, mucho más que eso, pero no me siento atada a nadie. Eso sí, tengo el móvil cargado de nuevos contactos (menos mal que suelo grabar los teléfonos con alguna característica que me haga saber quién cuernos es cada uno porque si no…).

A ver, anécdotas… Una que os pueda contar (las otras son para mayores de 99 años, ¿hay alguno?). En la playa. Estaba tomando el sol tranquilamente cuando escuché los cuchicheos de un grupo de chicos que estaba mirándome y riéndose por mi bañador (yo no tengo la culpa de que hagan bañadores mini que tapen solo lo que deben y que me queden como un guante). El caso es que pensaron que iba a taparme o algo pero no. Me levanté de la toalla, me puse delante de ellos, con las manos en jarras, me incliné para que apreciaran bien mi parte delantera, me di la vuelta para que vieran mi trasero y así me volví hacia ellos y les dije: ¿Os gusta lo que veis? Pues lo veréis pero no lo cataréis…

Si vierais las caras de bobos que se les quedaron…


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Mi cuñadita 9

Mi CuñaditaLa semana transcurrió con normalidad, casi ni cogimos, la verdad me tenia harto mariana pero si la dejaba se pudría todo, el grupo de amigos se iba a dividir las situaciones iban a ser incomodas, maldecía el hecho de haberme puesto de novio con una compañera pero era tarde y tenía que asumir el hecho.
El sábado volvía mi mejor amigo Cristian, que cumplía sus 15 días de trabajo en las minas (Alumbrera) el loco ganaba un montón de guita era de la primera tanda de egresados en Catamarca en esa carrera así que consiguió laburo y pagaban más que bien, Llevaba ya casi dos años laburando, tenía un Peugeot 307 0km en esa época y cada vez que venía salíamos a buscar minas, y la verdad con ese auto las minas subían solas.

Le avise a Mariana que volvía mi amigo, la verdad es que a ella no le gustaba ni un poco que salga con él, pero sabía que es mi mejor amigo así que se la tenía que bancar, me había gastado toda la guita del mes con Steffy, así que ese sábado obviamente pagaba mi amigo, Mariana siempre salía a los lugares más “chetos” siempre con sus amigas a tomar algo y a bailar al boliche de Moda…
Con Cristian todo lo contrario para no cruzármela cambiábamos de ambiente, los más populares bailantas, u algún boliche fuera de la ciudad, donde había pendejas fáciles, esa noche nos fuimos a una villa veraniega a 40 o 50 Kmts. de Catamarca Capital, tocaban unas bandas de Cuartetos , y como las minas aquí son cuartetera, el lugar explotaba, era la primera quincena de enero y el calor se hacía sentir, las pendejas sueltas de ropa y tomando cervezas bailando, era algo espectacular estar en la villa repleta de gente, sobre todo lleno de mujeres, no sé cuantas minas chapamos esa noche, tomamos cervezas hasta emborracharnos, buscamos las mejores minas del boliche y teníamos que llevárnoslas, sobre una tarisma un grupo de minitas espectaculares bailaban, de abajo un ejércitos de hombres las miraban y gritaban de todo, ellas los ignoraban la verdad es que las minas llamaban la atención estaban buenísimas y encima re trolas para bailar.

Nos dirigimos a la barra y compramos 2 botellas de espumantes, nos acercamos les di uno y gesticule que se las regalaba, luego le dimos la espalda y nos hacíamos de hablar con mi amigo…
Habíamos tirado el anzuelo faltaba esperar si resultaba, a los 5 minutos se bajo una rubia y me dijo.
-¡Hola! ¿Te puedo preguntar algo? Me dijo con acento porteño (aquí se les dice porteños no importa si son de provincia o de capital)
-¡si obvio! Conteste con sonrisa tenue
-¿Por qué nos diste la botella? pregunto
-¿vi que no estaban tomando nada? ¡Y qué se yo… por eso! Dije confundido
-¡Bueno Gracias entonces chico de ojos lindos! ¡Soy Euge! ¿Vos? Pregunto con una sonrisa y beso en la mejilla
-¡soy Tobías, y él es Cristian! Dije presentando a mi amigo
Nos quedamos charlando un rato, había funcionado el anzuelo que tiramos, era obvio que iba a bajar otra en cualquier momento y no me equivoque, otra rubia bajo y nos presentaron, las minas ya estaban regaladas, y nosotros los mismo así que empezamos a apretar, Eugenia estaba vestida con una musculosa verde, y una jean ajustado, tenía un culo impresionante, pero Impresionante en serio…

Male, la otra rubia estaba vestida casi igual solo que la musculosa era blanca, estaban divinas las minas, tenían 19 años las dos y estaban de vacaciones, la verdad no recuerdo de que zona de buenos aires eran pero eran de Provincia… el boliche termino a las 7 AM estaba de día ya y empezaba a hacer calor, las minas estaban con todas las pilas (mesclamos el vino con energizantes) gracias al Bendito energizante, y tenían toda las ganas de seguir de caravana(Seguir de Joda) nos subimos al auto y teníamos 2 opciones, o ir a la quinta de mi viejo que estaba a 60 kmts. Y no había nadie (era finde y ellos estaban en Capital) u ir a otro lugar así que decidimos ir a la quinta, compramos mas alcohol y nos fuimos los cuatros, el sol estaba alto por suerte tenía unas gafas en el auto así que no me molestaba tanto, el reggaetón sonaba a todo volumen y las minas cantaban enfiestadas.

Llegamos y pasamos directamente a un rio que pasa por el costado de la quinta, allí nadie nos veía…
Las minas eran divinas súper simpáticas y estaba que partían la tierra, el sol estaba alto mientras apretaba con la porteña sentí un chapuzón, cuando mire estaban los otros dos en el rio, no sé en qué momentos desvistieron pero estaban en ropa interior, euge me miro cómplice y se saco la musculosa y se desabotono el jean, me desprendí la camisa torpemente, el jean voló al instante
Eugenia tomaba el espumante y se reía mientras me dirigía una mirada sexy, lentamente empezó a mostrar más piel, tenía una bombachita blanca con tiritas súper finas a los costados, su culo era impresionante, me provocaba un furioso de deseo de cogerla ahí mismo.

Camino lentamente hacia el rio dejando la majestuosidad de su culo frente de mis ojos, sentí ese calor que me invade cada vez que me excito, la piel blanca pálida de su rostro estaba tomando color, por la exposición al sol, antes que se note mi excitación por sobre el bóxer me tire como desesperado, el agua estaba un poco fría a pesar del calor que hacía a esa hora…
Nos besamos charlamos, la cosa estaba caliente, mi amigo Cristian me gano de mano y me dijo que se iban a la quinta, le dije donde escondía la llave (para casos como este) y se fue
-¡Que hijo de puta! Dije sin darme cuenta
-¡jajá y bueno quieren privacidad! contesto ella sonriendo
-¿Nunca tuviste sexo en un rio? Conteste como apresurado
-¡No nunca! ¿Vos si? Contesto con sonrisa picarona
-¡no, pero estas a punto de cumplirme una fantasía! Dije riendo
La atraje hacia a mí con violencia y la note excitadísima, mis manos se habían librado ya de su corpiño, tenía unas tetas hermosas, redonditas y paradas, pezones chiquitos y rosaditos como me gustan, como los que tiene Steffy, ella rodeo sus piernas en mi cintura y salimos del agua, la solté un segundo buscando desesperado los forros en mi pantalón, por suerte tenia.
Sin mediar palabra la di vuelta, todavía conservaba su bombachita, que estaba repleta de arena, su cola también tenía arena, tenia piel de gallina por que al salir del agua se sintió una brisa fresca, me puse el forro con una facilidad asombrosa, y corrí su tanga mientras le decía que me hable, me gustaba su acento y me excitaba.
Ni lenta ni perezosa la mina era una especialista en hacer parar pijas, paraba el culito y me decía cosas sucias pero sin perder la sensualidad, su rostro apoyado en la arena mirando hacia tras mordiéndose los labios y hablándome me volvía loco. La penetre violentamente como me gusta hacerlo para ver su reacción, cerro sus ojos y de su boca salió un gemido excitante, la tenía en cuatro dándole duro en medio de la nada, los cachetes de su cola tenían arena, y después de unas palmadas que les di se ponían colorados, tenía el agujerito del culo en un tono más oscuro que de su piel, no aguante y le cole un dedo, la pendeja gemía y gemía cada vez más fuerte, para los costados se podía ver la curiosidad de algunas vacas o caballos que estaban por la zona, por los gritos de la porteña,
Cambiamos de posición jamás le saque la bombachita, tengo una obsesión con las bombachitas puestas, y se subió arriba mío, se movía como los dioses, la mina, gemía y se apretaba las tetas meneaba su cabeza con su pelo rubio al aire, era una escena digna de una buena película, erótica la levante entre mis brazos mi piel estaba repleta de arena, la suya también sudábamos y el sol pegaba bastante fuerte así que me levante sin sacársela y nos metimos al agua, la hice dar vuelta nuevamente, su cola apenas sobresalía del agua, se podía ver cuando entraba y salía mi pija que rozaba el agua, estaba agotándome de tanto coger, siempre que me emborrachaba tardaba muchísimo tiempo en acabar, me tenía que concentrar al máximo.
Comencé a darle duro, el agua quitaba toda la lubricación natural de la porteña, creo que empezó a sufrir más que a gozar, eso realmente me excitaba (Siempre tuve ese toque sádico), la sujetaba con fuerzas de su caderas y mis arremetidas eran más violentas, el agua saltaba por todas parte y mi esfuerzo físico era mayor, la tome fuerte de los pelos e intente penetrarla por el culo pero era imposible, así que con saliva me moje el pene hice que sacara mas la cola del agua y volví a ensartarla por su conchita, los gritos de la mina no cesaban, el sudor corría por mi espalda, no aguante mas, me saque el forro y acabe en su espalda desnuda, todavía agitado le dije:
-¡Espera quedate así un rato! dije casi sin respiración el sol hacia brillar su piel y mi semen estaba desparramado por su espalda
-¡¿te gusto llenarme de lechita?! Me dijo pasándose la lengua por los labios con ese tono de gata que tienen algunas minas
No conteste nada solo asentí con la cabeza, la verdad estaba destruido, coger en el agua no había sido una gran experiencia, me degasto muchísimo…
Volvimos a la quinta, comimos y nos tiramos a dormir los 4, eran las 14Hrs. Y todos estábamos rendidos…
Ese día nos levantamos a las 20hrs, intercambiamos números con las chicas que se quedaban 15 días en Catamarca y recién iban por el tercero.
Llegando a la ciudad, mi celular volvía a tener señal, me llegaron 15 llamadas perdidas y un montón de sms de Mariana tenía que dar una explicación y no sabía qué carajo decirle, ya que todo sonaría a mentira…