sexo con sonia

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Disfruta de un super relato de sexo desenfrenado:
Hetero, primera vez. Dos compañeros de facultad se reúnen para preparar un examen de matemáticas. Y así salen a veces las cuentas en la vida, que terminan por experimentar el amor y el sexo unidos en gozosa armonía.
Estaba yo estudiando en la facultad, cuando ingresé era algo mayor comparándome con los compañeros que me tocaron en suerte (tenía 29 años). La mayoría de ellos difícilmente superara los 21 años.
La carrera era una de ingeniería, y la casi totalidad de mis compañeros no tenían una base sólida para encarar este tipo de carreras por no tener una base técnica, por lo tanto, yo me sentía como el tuerto en el país de los ciegos, no es que sea el único con base técnica para encarar esta carrera, sino que era el más abierto y el que trataba de solucionar todas las dudas que ellos no querían o no se atrevían a consultar con el profesor por diferentes motivos que sólo ellos sabrían.
Entre ellos había una chica que provenía del interior del país, había venido para estudiar a la capital y trabajaba en una empresa comercial para costearse los estudios, tenía 19 años y se llama Sonia.
En todo el año no reparé mucho en ella, lo único que me interesaba era que ella pudiera ocupar un asiento lo más adelante posible porque tenía un problemita en la vista, aparte de ello, lo que más podía destacar es que era muy introvertida.
Llegaron los exámenes a fin del ciclo lectivo, y ya casi todos estábamos preparados para pelear la batalla intelectual que esto representa, pero, un buen día se me acerca Sonia y me dice que está totalmente colgada con matemáticas.
- ¡Pero Sonia! ¿Ahora me lo decís? Faltando muy poco para el día del examen.
Debo destacar que era jueves y el examen estaba programado para el próximo lunes, a mí no me vendría mal un repaso de todo lo visto hasta ese momento, quedamos en que nos encontraríamos en un bar cerca de su casa para que yo le explicara lo mínimo indispensable como para que tenga sus armas para ese examen.
Llegó el sábado y nos encontramos en el bar que ella me había señalado como posible lugar de estudios, no quiero recordar cómo era ese bar, cuando llegamos habría ya en el lugar unas veinte personas, pero lo destacable de todo es que Sonia era la única mujer en el lugar, yo no me sentía cómodo en ese ambiente, no me permitía concentrarme con facilidad.
Sonia no era una chica de las que se puede llamar atractiva, es de estatura baja, su cara no era del tipo de esas de las que uno se enamora a primera vista, pero su cuerpo, en el cual yo no había reparado hasta ese día, era bastante deseable, me atrevería a calcular que sus medidas eran 95-65-95, estaba enfundada en un vestido liviano de color blanco, sin mangas pero con hombros, y amplio a los costados, por lo que pude apreciar unos brazos bastante velludos y por debajo de ellos se dejaba ver un corpiño de color rojo, creo que eso es lo que más me llamó la atención puesto que es mi color favorito para la ropa interior femenina, aunque también yo mismo tengo algunos slips de ese color para mi uso personal.
La cosa es que yo no me sentía bien en ese local y se lo comenté, a lo que ella respondió que no había otro lugar para poder estudiar, ella compartía el departamento con dos amigas y no quería que fuéramos para allá.
- Bueno – le dije – en este barrio tiene que haber un hotel de pasajeros, de esos en los que se puede alquilar una pieza por todo un día.
- Sí, por acá hay muchos de esos, pero desconozco las calidades. – - Busquemos uno donde podamos alquilar una habitación por toda la tarde y estudiaremos tranquilos, si no te parece mal.
La miro a los ojos y noto que baja la cabeza mirando al piso y con un acentuado color rojo en sus cachetes, quizás por vergüenza, por el calor reinante o por ambas. Estábamos al fin de la primavera, a escasos 20 días del inicio del verano.
- Perdón – dije con un tono entre apesadumbrado y excitado – te avergoncé.
- No, está bien – respondió – lo que pasa es que no estoy acostumbrada a este tipo de propuestas y mucho menos a la idea de pasar todo un día encerrada con un muchacho entre cuatro paredes.
- Estudiando – repliqué
- Estudiando o lo que sea, el t
ema es que no estoy acostumbrada.
- Bueno, entonces si eso te pone mal tampoco es una solución viable, puesto que te va a costar mucho trabajo concentrarte en el estudio.
Se quedó pensativa un rato y terminó aceptando mi propuesta, no sin antes acotarme que iríamos a estudiar y nada más, a lo que respondí que por mi cabeza no había pasado otra idea, y era cierto, hasta ese momento, mi único objetivo era hacer lo imposible para que Sonia no reprobara el examen. Le pregunté si conocía algún lugar acogedor donde poder estar cómodos, que por lo menos no nos caminaran las cucarachas por encima mientras estudiábamos, a lo que respondió afirmativamente, que ella había estado viviendo allí unos meses cuando llegó a la capital, pero que no quedaba ahí nomás, salimos del bar y tomamos un taxi hasta el hotel.
Luego de las registraciones de rigor nos dieron una habitación doble con una cama matrimonial que tenía, además, un placard y una mesa con dos sillas, esto último era lo que necesitábamos. Debo decir que el lugar era muy limpio y que daba gusto estar en esa habitación que poco o nada tenía que envidiarle a un hotel de tres estrellas, aunque el precio que debería pagar era irrisorio.
Entramos en la habitación y nos acomodamos, yo, como buen curioso, lo primero que revisé fue el baño y me agradó por parecerme cómodo.
Miro hacia el lugar donde estaba Sonia y la veo de nuevo con la cabeza baja y colorada de vergüenza, me paro delante de ella, le acerco una mano a su mentón y, tratando de levantarle la cara para mirarla a los ojos le pregunto con tono de broma, tratando de cortar el hielo.
- Quizás tu incomodidad se deba a que todavía eres virgen.
- No, virgen no soy, pero…
- Pero ¿qué? Ahora no te quedes cortada, termina la frase. – Se quedó pensativa de nuevo y como tomando coraje me dijo
- Pero es como si lo fuera
- ¿Querés hablar al respecto? Yo no te quiero obligar a nada, pero si necesitas desahogarte contando algo que te tenga mal, acá estoy yo, para escucharte.
Cuando dije esto me invadió un sentimiento de ternura tremendo, como creo que nunca había sentido por nadie que no fuera mi hermana o mis padres, pensé que si largaba su rollo nos íbamos a sentir más cercanos y que podría ser el comienzo de una hermosa amistad. Inmediatamente ella respondió
- No se si debo comentártelo a vos, si bien nos conocemos hace varios meses, también es cierto que nunca hubo, entre nosotros, un acercamiento tal que me influya a contarte una parte tan importante de mi vida.
- Está bien – repuse – comprendo y respeto tus sentimientos.
- ¡Que dulce que sos! Gracias por tu comprensión.
De nuevo se quedó como cortada y terminó diciendo que me iba a contar su historia.
- Resulta ser que del lugar de donde provengo las chicas difícilmente lleguen vírgenes a los 15 años, en ese lugar la mujer no tiene derechos, no es que sea algo explícito, pero hasta las mujeres agachan la cabeza delante de un hombre, es parte de la cultura, yo no fui la excepción, pero mi historia, y creo que la de muchas chicas, no es del todo agradable. Volvía de la escuela una tarde de verano, con mi pollera tableada color verde y una camisa blanca con corbata verde, mis tetas eran chiquitas y ni cola tenía, cuando al llegar a una esquina se para un muchacho delante de mí, era muy alto y tenía un cuerpo muy grande y forzudo, calculo que tendría alrededor de 18 años, quizás más, me miró de tal manera que me asusté, tuve ganas de salir corriendo pero la piernas me temblaban de miedo, quise gritar y sentí mi garganta cerrada por el mismo motivo, en ese momento, me puso una de sus manotas sobre mi boca y con la otra en la cintura me levantó y me llevó dentro de un terreno vacío.
Mientras Sonia contaba esto yo me imaginaba el final y agradecí no ser ella para no tener que pasar por una situación similar, y poniéndome en su lugar imaginé su sufrimiento, tanto el del momento, como el de ahora que lo estaba contando, la interrumpí diciéndole que si le hacía mal recordar que no siguiera, me contestó que le hace mal recordar pero que le hace muy bien comentármelo a mí, porque estaba entrando en confianza.
Me acerqué un paso más, de manera que estuve muy cerca de ella, acerqué mis brazos a sus hombros, la acerqu&ea
cute; hacia mí, la abracé y le di las gracias en su oído, a lo que ella respondió dándome un beso muy tierno en mi mejilla. Yo alejé mi cabeza ligeramente y la miré a los ojos, noté el brillo típico de las lagrimas cuando se asoman a la luz, estaba notablemente emocionada.
Terminó contando que la tiró al suelo, entremedio de algo de basura que estaba desparramada por el terreno, le arrancó su bombacha y la ensartó (nunca mejor utilizado este término para describir una violación) sin más preámbulos. Contó también que, luego de moverse cinco o seis veces (que le parecieron miles) dio por terminada su labor enchastrando el interior de su vagina y se retiró con una sonrisa de oreja a oreja.
Ese fue su debut en las lides del sexo, su primera vez no creo que sea la envidia de ninguna mujer, sino todo lo contrario, tenía frente a mí a la protagonista del relato y no lo podía creer, yo no sé (porque no soy psicólogo) si su gran introversión se debe a una cuestión de cultura o si es una postura que adoptó desde esa experiencia, el hecho es que su forma de vestir nunca fue muy atrevida, sino todo lo contrario, lo más atrevido que le vi lucir en todo el año lectivo, es el vestido que llevaba puesto ese día y no era para arrancar suspiros, precisamente.
Al escuchar el fin de su relato, me invadió un sentimiento de ternura con Sonia como única destinataria, en ese momento fui yo el que la besó en la mejilla, a lo que ella respondió poniéndome una de sus manitas sobre una de mis mejillas, luego hizo algo parecido con la otra mano, al tener mi cara entre sus manos, acercó su cara y besó mis labios con una suavidad y cariño como nunca recuerdo que me haya ocurrido.
Quise cambiar de tema diciendo que estábamos allí para estudiar matemáticas, a lo que ella respondió sin soltar mi cara de entre sus manos
- Ahora no estoy tan segura de querer aprobar este examen, si no lo apruebo ahora, lo podré aprobar en marzo del año que viene, es más, no sé si estoy tan segura de presentarme el lunes.
Esta respuesta me dejó helado, y hasta me hizo sentir un hormigueo en mi pene, no sabía que hacer, si seguir besando sus labios buscando alguna reacción muy erótica en sus ánimos o enojarme por estar en esa situación a la que no había ido preparado, en último de los casos podríamos estar ahí hasta la mañana del día siguiente sin que nadie nos dijera nada al respecto.
Retomando el tema del examen, yo le contesté que era mejor terminar aprobando ahora, dentro de lo posible, para así poder disfrutar plenamente de las vacaciones sin la preocupación de tener que prepararse para, a fines de febrero o principios de marzo, rendir un examen de matemáticas. Sinceramente, esto último que dije no me lo creería nadie, ni yo mismo, pero lo dije como para poder darle un giro alternativo a la situación que ya se estaba poniendo demasiado romántica y posiblemente termine en una encamada de la que, por lo menos, Sonia no se iba a olvidar por mucho tiempo y no es que yo sea el supermacho ni que sea el superdotado, sino que trato de ponerme en el lugar de Sonia e imaginarme lo que ella pudiera pensar o sentir y eso me asustaba, hasta este momento yo no me había enganchado con ninguna chica con las que he salido, pero tampoco rompí ningún corazón y engancharme con Sonia podía significar que ella se haga ilusiones de algo a lo que yo no quería enfrentar a pesar de que todos mis amigos de la misma edad ya estaban casados.
El asunto es que Sonia respondió a mis palabras y me contestó:
- Justamente eso es lo que estaba especulando, yo no tengo problemas en ninguna otra asignatura, la única que me quedaría pendiente sería esta y tendría todo el verano para prepararla.
- Ah, entonces ya nos podemos ir – repliqué con un gesto irónico y pícaro al mismo tiempo, como para poder darme cuenta de lo que podría llegar a estar pensando Sonia, en realidad lo que quería hacer era confirmar mis sospechas.
- No te hagas el malo conmigo, yo sé que no sos así, vos sos muy dulce y sé que no te querés ir. – Eso era justamente lo que yo me estaba temiendo y no quería escuchar, me hubiera sentido mucho mejor si me contestaba que bueno, que nos vayamos, pero ella, a pesar de que no le interesaba presentarse a rendir este examen, todavía se quería quedar.
- E
scúchame Sonia, y préstame atención. – - Soy todo oídos.
- Hay algo que quiero dejar claro entre nosotros. – Y cuando dije esto ella no quiso escuchar nada más, ya sabría que iba a terminar diciendo y no lo quería escuchar, interrumpió mis palabras con un beso, un beso de verdad, largo, húmedo y apasionado.
Yo la tomé de la cintura y arrimándola más hacia mí, la estrujé en un fuerte abrazo mientras le acariciaba la espalda por sobre su vestido. De repente, mientras la acariciaba sin dejar de besarnos, algo arañó mi mano, me di cuenta de que había pasado mi mano sobre el cierre de su vestido y ahí mismo pensé en bajárselo, dudé, estuve acariciándola por unos minutos más mientras en mi cabeza me debatía entre la posibilidad de bajarlo y no bajarlo, pero me decidí y comencé a descender mi mano por su espalda con el cierre de su vestido entre mis dedos, cuando hube llegado a la mitad de su espalda, percibo que ella comienza a besarme con más audacia, con más sensualidad, como diciendo, en un lenguaje sin palabras, "Por fin te decidiste". Al notar este cambio yo continué bajando el cierre hasta el final de su recorrido.
Pasé mi mano por dentro del vestido y comencé a acariciar, suavemente ese hermoso cuerpo que ya me estaba pareciendo el de Miss Mundo con la calentura que estaba sintiendo en mis genitales, la respuesta de Sonia no se hizo esperar, ella había pasado sus manos alrededor de mi cuello y al sentir las mías tocando la piel de su cintura, llegando al comienzo de sus glúteos, comenzó a apretarme contra ella, como queriendo que su cara y la mía sean una sola, nuestros dientes chocaron, imagino que nuestros rasgos faciales ya habrían desaparecido por la presión de nuestros rostros, ya me estaba doliendo ese gesto de cariño (¿o de amor?).
Como para tratar de zafar de esa presión puse mis manos en los hombros de su vestido y comencé a desplazarlos hacia adelante, en un claro ademán de intentar sacárselo, eso hizo que aminorara su presión puesto que, como aprobando mis intenciones, desplazó su cuerpo ligeramente hacia atrás para dejarme hacer, al pasar la parte superior de su vestido por encima de su corpiño pude escuchar un suspiro pronunciado que se escapaba de ella sin dejar de besarme. Alejé sensiblemente mi cara de la suya porque quería hablar y ella lo entendió, mientras, muy a su pesar, dejó de besarme por un momento.
- Déjame ver tu cuerpo – le dije mientras acariciaba sus brazos hasta llegar a sus muñecas y sacar sus manos de mi cuello y nuca para alejarla un poco de mí y poder contemplar su cuerpo casi desnudo. – - Me da vergüenza – exclamó – - No tengas vergüenza, mirá, yo me voy a sacar la camisa como para que no te sientas en inferioridad de condiciones.
¿Inferioridad de condiciones? Ella no sabía lo que podía llegar a conseguir de mí a esta altura de las circunstancias, ya me tenía en su poder y ella no lo sabía o al menos no sabría el poder que podía ejercer sobre mí en ese mismo instante.
Comencé a desabrocharme la camisa pero, contrariamente a mi costumbre, lo hice muy lentamente como para que se vaya haciendo a la idea de a poco, de que iba a verme con el torso desnudo, estaba muy lejos de mi inspirar una reacción erótica con mis movimientos y mucho menos intentar parecerme a un striper.
Pero Sonia me miraba expectante, como si quisiera ver enseguida qué es lo que había bajo mi camisa, mientras tanto, yo podía apreciar su cuerpo, ya que estaba algo alejado de mí, a pesar de estar a menos de un metro de distancia, pero podía observar que toda su ropa interior era de color rojo, con encaje, y que los vellos que había podido ver en sus brazos se repartían, casi, por todo su cuerpo, lo que me puso más excitado aún fue pensar que en su entrepierna podía llegar a tener una mata de pelos muy espesa, y eso contradiciéndome yo mismo, puesto que toda mi vida me gustaron los pubis con muy poco o sin nada de vello, pero este cuerpo era distinto, acá no quedaría bien ver una vulva afeitada y todo el resto del cuerpo con vello por donde mires, era un vello liviano apenas algo más oscuro que una pelusa, lo que más me ratoneaba era ver que desde su ombligo salía una línea de pelusita, ligeramente más espesa que el resto, que presumo terminaría en su zona pubiana.
Pero volviendo a mí, Sonia obtuvo
lo que esperaba, a pesar de mi parsimonia simulada, pudo ver mi torso desnudo, acto seguido extendió una mano y la acercó a mis pectorales que si bien no son nada del otro mundo, son el producto de haber practicado natación durante 15 años de mi vida, estaba como en otro planeta, creo que yo, en ese momento, no existía para ella, sino que tenía frente a si un cuerpo masculino a punto de explorarlo y nada más, esto no me molestó, puesto que sus exploraciones me gustaban.
Le puse las manos en la cintura como para acariciarla, pero apretándosela la acerqué hacia mí, ella no salía de su asombro por lo que se estaba dejando hacer, pasé mis manos hacia atrás, en su espalda y busqué el broche de su corpiño, cuando lo encontré, con una rápida exploración digital pude detectar de que tipo era y se los desabroché sacándoselo para adelante.
- Pará… pará… despacio. – me dijo – Yo no podía creer lo que escuchaba, todavía estaba sintiendo vergüenza, ya me puse a pensar que no llegaríamos muy lejos en ese día. Le dije que me sacaría también los pantalones así quedábamos ambos en igualdad de condiciones (con respecto a la vestimenta, porque en lo que respecta a los cuerpos, Sonia lleva las de ganar) y mientras tanto, haríamos cosas que nada tuvieran que ver con nuestra desnudez y así ella podía ir acostumbrándose. Aceptó con un tono rojizo en su cara, yo creo que nunca se le fue, pero su condición de vergonzosa aún no la había perdido.
En ese momento quise aprovechar para poder observarla bien, Sonia tiene un lindo cuerpo, su piel es de color cobriza sus pezones son oscuros de un marrón muy intenso y su cintura se diferencia perfectamente de su busto y de sus caderas, su vientre existe, pero es apenas perceptible, es lo que se puede decir un bomboncito, aunque con vellos, en este punto yo quería que llegase el momento de sacarle su bombachita que por su color y por su tela se veía bastante sexy, aún no la había visto de atrás, en ese instante, como leyendo mi pensamiento, me dijo que tenía ganas de orinar, le pregunté si podía acompañarla y por respuesta tuve una cara colorada y un "No, todavía no", ese "todavía" me terminó de hacer pelota los sesos. Cuando hubo dicho esto último, se dio vuelta para dirigirse hacia el baño, ocasión en la que pude contemplar su cola, la bombacha que tenía puesta no era de esas diminutas pero era un triángulo que no llegaba a tapar, en su totalidad, las nalgas de Sonia, realmente me gustó lo que vi, en las nalgas también tenía vellos apenas perceptibles pero mucho más notorios que el común de las mujeres que yo había conocido hasta ese momento.
Mientras Sonia estaba en el baño, me puse a reflexionar acerca de cómo habíamos llegado a esta situación, y no pude más que reconocerme a mí mismo que Sonia me excitaba por lo distinta que es, su cuerpo tiene ese toque de distinción que tanto me atraía, su excesiva cantidad de vello en todo su cuerpo generaba en mi una sensación distinta pero un deseo irrefrenable de experimentar un cuerpo totalmente distinto a lo que había conocido hasta ahora, si a eso le sumaba su inocencia llegaba a un resultado muy atractivo y que poco a poco iba dejando una marca en mis pensamientos.
Cuando Sonia salió del baño no pude dejar de contemplarla, yo sentía que estaba teniendo una erección de las buenas y no pude, aunque tampoco quise, disimularla. Ella lo notó y se avergonzó aún más todavía, aunque todavía tenía la cara colorada como un tomate, en sus ojos se notaba una mirada de curiosidad, yo ya no encontraba palabras para expresar nada, estábamos los dos solos en la habitación de un hotel, casi totalmente desnudos, sólo teníamos nuestra ropa interior que tapa nuestras zonas a la altura de la cadera, me limité a acercarme a ella para fundirnos en un abrazo, nada ocurrió, Sonia también me abrazó y sentía como trataba de alejar su zona pubiana de la mía, yo bajé mis manos, las puse sobre sus nalgas y la atraje hacia mí para que sintiera el efecto de mi excitación, como Sonia es un poco más baja que yo, mi pene erecto se le apoyaba en la zona entre el ombligo y su pubis. Ese abrazo se prolongó en un beso muy apasionado por parte de ambos, mientras nos besábamos, yo trataba de friccionar mi pene contra su cue
rpo ya que sentía que necesitaba ese tipo de caricias y aún no me atrevía a pedírselo, para no echar por tierra todo lo que hasta el momento estábamos logrando, yo estaba en lo mejor de la fricción cuando siento que la respiración de Sonia suena algo más agitada y entrecortada, lo que me indicó que se estaría excitando también ella, ese indicio me incitó a dar un paso más y subí una mano hasta uno de sus senos, acariciando suavemente, durante el recorrido, su costado y algo de su abdomen, en el trayecto su respiración se sintió más profunda, hasta que llegué a apoyar una de mis manos en su seno derecho en ese momento su respiración se transformó en un largo gemido, solamente ahogado por mi boca debido al beso del que ambos estábamos disfrutando.
Comencé acariciando su seno lentamente, sin presionar demasiado, trataba de no tocar su pezón, lo esquivaba a propósito, pero los pocos roces que le hacía, los hacía parecer casuales, eso la excitaba mucho, mientras tanto, ella me acariciaba la espalda llegando hasta el borde de mi slip y volviendo a subir sus manos, intuí que no se atrevía a seguir bajando, yo ya tenía mi mano derecha sobre sus nalgas y las estaba acariciando, alejando un poco mi boca de la suya le dije que a mi también me gusta que me acaricien las nalgas, poco a poco se fue atreviendo más hasta que luego de un rato ya su terreno acariciado se extendió desde mi nuca hasta mis nalgas, en ese mismo instante, a modo de premio por su audacia, yo comencé a acariciarle el pezón derecho que estaba demasiado duro y puntiagudo debido a mis caricias casuales.
Yo no podía respirar, mi excitación era tal que me dificultaba la respiración, pero reparando en ese mismo detalle, en ella, comprobé que pasaba por un trance similar y me decidí a continuar avanzando, a sabiendas de que este momento iba a ser inolvidable para ambos, comencé bajando mi mano hasta llegar a su ombligo y me quedé un rato acariciándolo mientras con mi pulgar tocaba el borde de su bombacha y trataba de ingresarlo por dentro de ella, acaricié todos sus vellos, como si estuviera viendo lo que hacía mi mano, no dejaba de acariciar su ombligo con mis dedos anular y meñique, mientras con el pulgar ya estaba acariciando su vello púbico, lo encontré tal como lo había imaginado, abundante y espeso, ella no modificaba mucho sus caricias, eran como al principio, pero ahora ya se atrevía a presionar más mis nalgas.
Dejé de acariciarla como lo venía haciendo hasta ese momento para poner mis manos en sus caderas, justo en el elástico de su bombacha e ir tomándolo con suavidad mientras lo deslizaba hacia abajo con mayor suavidad todavía, una vez que tuve la parte superior de su bombacha de manera que ya se encontraba debajo de la línea de sus glúteos por detrás y de su zona pubiana, por delante, siento que Sonia hace lo mismo con mi slip, la dejo hacer, no emito sonido alguno, ella deja de besarme para poder seguir bajándolo con comodidad, ahora es ella la que quiere mirar y poniéndose en cuclillas de manera que su cara se encuentra frente a mi pene, que aún está dentro de mi slip, pero con mi vello ya al aire, continúa con sus intenciones de despojarme de mi ropa interior, yo no sé si se imagina lo que va a pasar cuando siga bajando y deje mi pene entero al aire, pero ella sigue inspeccionando, de repente repara en una mancha húmeda, bastante grande, que se presenta ante sus ojos, y como tomando coraje me pregunta: – ¿Ya acabaste?
- No – le respondo – ese es el líquido preseminal, pero no me falta mucho.
- ¿Me vas a dejar que yo te lave tu ropa interior?
- No importa, de acá hasta que nos vayamos ya se va a secar.
Le contesté como queriendo zafar de una situación que estaba llegando hasta donde yo no quería que llegase porque solamente una mujer enamorada te lavaría la ropa interior.
- Por favor, me encantaría hacerlo, yo no voy a permitir que mi hombre ande por la calle con un calzoncillo manchado, aunque no se le vea.
En ese momento pensé: "cagamos, dijo la expresión que yo no quería escuchar, mi hombre", pero ahora sé el motivo por el cual no quería escucharla, porque lejos de molestarme su comentario, me agradó y vaya si me agradó, yo no lo quería reconocer, pero no se puede evitar lo inevitable, yo también me estaba enamorando, y no sabiendo que responderle le dije:
- Bueno, si es
tu deseo, lo hacemos juntos, pero después.
- Sí. Sí, después. – Su mirada, que yo veía desde arriba, ya no era la de la nena tímida que había entrado avergonzada a esa habitación, ahora su mirada tenía un brillo especial, era la mirada de una niña animada, como la de aquella que está esperando el regalo prometido. Continuó bajando mi slip y sucedió lo que tenía que suceder, al liberar mi pene, este salió disparado hacia delante, apuntando directo a su cara como un resorte, Sonia se sorprendió y tiró su cara para atrás, quizás pensando que este le iba a pegar en la cara lo que me causó gracia y riendo le dije:
- No es tan largo como para que llegue a pegarte en la cara.
- Pero es duro – contestó
Terminó de bajarme los calzoncillos los que, al llegar a mis tobillos, le ayudé a sacar, la tomé suavemente de los hombros y le hice una ligera presión hacia arriba, indicándole que quería que se pusiera de pié de nuevo, así lo hizo, comprendiendo perfectamente mi deseo, yo quería continuar sacándole su ropa interior, ahora era yo el que se ponía en cuclillas, no sin antes premiarla con un hermoso beso, tan dulce como apasionado. Al tener su pubis frente a mis ojos no pude evitar mi deseo de besárselo y así lo hice, le di un par de besitos cariñosos en esa zona y terminé quitándole la bombacha, la que quedó en el piso junto a mi slip. Poniendo mis manos en sus rodillas, como abrazando una con cada mano, comencé un lento ascenso hacia su entrepierna a lo largo de sus muslos, al llegar mis manos a su destino, pude comprobar que ella tenía también su vagina muy mojada, ya que la humedad se notaba en sus muslos unos cinco o seis centímetros antes de llegar, pasé mis manos por detrás de ella, llegando a tocar de nuevo sus glúteos que ahora estaban desnudos y subiendo mis manos dejé un brazo abrazando su cintura y con el otro abrazaba su espalda a la altura de sus pechos, esta posición me ayudó a que, con un leve empujoncito haga arquear su cuerpo hacia atrás a lo que ella respondió con un abrazo a mi cuello pero más por temor a caerse que por cualquier otro sentimiento. En esa posición la besé con frenesí y ya casi con lujuria, mientras retiraba mi mano de su cintura para pasar a su entrepierna, en esta posición no tenía más remedio que tener las piernas abiertas, fui directamente a la entrada de su vagina, yo quería acariciarle esos labios y sí, estaba realmente mojada, a tal punto que yo pensé que ella ya había tenido un orgasmo, presumo que mientras le acariciaba un pezón. Pero ahora era distinto, yo ya había ingresado un dedo entre sus labios y estaba buscando su clítoris, quería provocarle un orgasmo sin penetrarla, mi pene estaba tocando el costado de uno de sus glúteos, como tomando coraje bajó una mano acariciándose su costado hasta llegar a él y comenzó a acariciar mi pene, con mucho temor, no sé a qué, pero esto hizo que sus caricias sean tan suaves que me volvieron loco por demás, en ese mismo instante yo encontré su botoncito del placer, no necesité acariciarlo por mucho tiempo que ya me hizo sentir que ella estaba llegando al orgasmo, fue en ese momento que pude comprobar que antes no había tenido un orgasmo, puesto que ahora separó su boca de la mía para poder gemir con mucha pasión, casi al borde de la locura y llegando a dejar escapar algunos gritos, mientras que su vagina se mojaba como nunca había visto mojarse vagina alguna, la cantidad de líquido segregado se puede comparar perfectamente a un orgasmo masculino por su cantidad y consistencia, mientras tanto, sus caricias en mi pene fueron aumentando en velocidad y presión ejercida llegando a un punto tal que ya tenía mi orgasmo en la punta de mi pene lo que me costó mucho retener, decidí no continuar con las caricias por un momento y en medio de un abrazo que, retribuyó con más fuerza aún, y un beso ya demasiado amoroso, la fui invitando a ir a la cama, con ligeros empujoncitos que entendió a la perfección.
Una vez acostados, ella comenzó a acariciar mi pene de nuevo y decidí dejarla hacer lo que quisiera conmigo, quería ver hasta donde podía llegar sólo con su instinto de mujer, pero no pude disfrutar mucho tiempo más de sus caricias, no pasó mucho tiempo que mi pene se endureció más todavía y comenzaba a latir, cada vez
con mayor velocidad hasta que iba a explotar eyaculando, suspiré, gemí, y le dije, ya me vengo amor, estoy acabando y acto seguido comencé a eyacular con tanta violencia y cantidad como nunca antes lo había logrado mujer alguna, Sonia, lejos de asustarse, parece que eso la excitó aún más y no paraba de acariciar en un acto de masturbación perfecto, lo que si pude notar fue que la presión de sus manos era muchísimo más liviana, llegando a ser una caricia, como agradecida del regalo que le había dado o como si se sintiera muy feliz de haberme hecho gozar de semejante manera. Levanté mi mirada buscando la suya, cuando la encontré la miré con mi mejor mirada de agradecimiento y le dije:
- ¿Te sentís bien?
- Sí, yo no creí nunca que una situación así me podría llegar a gustar, la primera vez que sentí el líquido masculino en mi cuerpo me dio mucho asco, pero ahora me doy cuenta de que una se puede sentir muy bien con este acto, hasta satisfecha, porque le provoca mucho gozo a la persona que quiere.
- Sí mi amor, esto es muy placentero para mí, pero hay sentimientos superiores todavía que podemos disfrutar juntos, pero ahora me toca a mí hacerte feliz.
- ¡Yo soy feliz si vos sos feliz!
Eso fue lo ultimo que le escuché decir, porque ya estaba besando su ombligo y bajando por el caminito natural que lo une con su pubis. Su jadeo no sólo no cesaba, sino que se hacía cada vez más notorio para transformarse, cuando llegué a besar su zona pubiana, en auténticos gemidos, no quería imaginarme lo que haría o diría cuando se encontrara su clítoris con mi lengua; pero el momento llegó y al fin se encontraron, mi lengua y su clítoris en una lucha sin cuartel, mi lengua lo presionaba, lo rodeaba, ahora que lo tenía más cerca pude apreciar su real tamaño, tendría alrededor de dos centímetros de largo y como un centímetro de diámetro, sin exagerar, esas eran sus dimensiones y entonces me decidí, tome ese apéndice entre mis labios y comencé a succionarlo tranquilamente, mientras que de su boca se escapaba un leve quejido:
- Ay… ay… ay… – - ¿Te estoy haciendo doler? – le pregunté. – - No. No me duele, pero es una sensación extraña. – - ¿Pero te molesta o te agrada? – - No sé, no lo puedo definir, pero seguí, seguí, a ver qué pasa. – Ni lerdo ni perezoso continué con lo que estaba haciendo para terminar dando pequeños mordiscos en su clítoris, en ese momento tuvo el orgasmo más intenso que había tenido en toda la tarde y al estar tan cerca de la entrada de su vagina pude corroborar que su orgasmo concluía en una eyaculación, en cantidad y color similar al semen pero de una consistencia algo más liviana, más líquida. Decidí parar, no quería agotarla físicamente tan pronto, apenas hacía una hora u hora y media que habíamos ingresado a esa habitación y todavía teníamos toda la tarde por delante. Me recosté a su lado y ella me abrazó, nos quedamos así un largo rato, sin decirnos nada, yo sólo escuchaba su respiración entrecortada y ella no hacía más que abrazarme y besar mi cara, por todos sus rincones, hasta los ojos me besó; cuando Sonia se decidió a continuar bajando con sus besos me di cuenta de que ya estaba más repuesta, besó mi cuello, mi pecho, se detuvo un poco en mis tetillas, cada una a su turno para luego seguir bajando, yo estaba extasiado, no quería que pare porque quería ver hasta dónde podía llegar sin decirle nada, hasta donde se permitía llegar, siguió bajando, se detuvo en mi ombligo pero me hacía muchas cosquillas, hasta el punto de que era una molestia, a pesar de que no le dije nada ella lo percibió y no siguió haciéndolo, siguió bajando y, para mi sorpresa, llegó con su cara a mi pene, lo tomó con una mano y se lo pasó por los cachetes de su cara, luego de unos segundos lo arrimó a sus labios y le propinó unos besitos muy suaves en la punta, no se atrevía a más, por lo que decidí no decirle nada, me hubiera gustado que siguiera y que abrazara la cabeza ardiente de mi pene con sus labios, pero callé. Ella se incorporó volviéndose a recostar a mi lado y le pregunté:
- ¿Querés sentirme dentro de ti?
- Sí, ahora siento que lo necesito, quiero sentir
una penetración placentera por primera vez en mi vida. – Atrás quedaron los días de autorrepresión de Sonia y lo estaba haciendo conmigo, me puse encima de ella a lo que respondió abriendo las piernas para dejarme a mi acomodarme entre ellas, inmediatamente estuve sobre ella, sintiendo el calor de la entrada de su vagina en la punta de mi glande, a lo que mi pene respondió con un endurecimiento superior al que ya tenía, estaba tan cerca que podía sentir un pequeño y suave latir de sus labios, no me apuré, empujando suavemente penetré apenas un centímetro más sin dejar de mirar la expresión de su rostro, ella había cerrado los ojos y el resto de su cara tenía una expresión relajada, aflojando mi presión volví atrás el corto camino recorrido para volver a entrar, esta vez un poco más, había colocado la mitad de la cabeza de mi miembro en su interior, sus suspiros eran muy fuertes, estaba esperando la plena penetración, pero yo, sin intenciones de torturarla, me había propuesto que esta penetración la iba a disfrutar con todo su cuerpo y de nuevo retrocedí el camino andado, aguardé unos segundos para volver a entrar, esta vez, hice que toda la cabeza de mi pene estuviera en su interior, y comencé a mover mi cintura de manera tal de salir y entrar pero nunca llegué más allá de donde había llegado hasta ahora, yo me contuve, sentía que mi orgasmo estaba pronto a llegar pero quería que este acto fuese más placentero para Sonia que para mí, quería lograr que llegara a su orgasmo sin mayor penetración que la que estaba aplicando, no tardó mucho, en menos de un minuto Sonia se retorcía en un orgasmo terrible, tan así que yo temí por su agotamiento antes de que concluyera con mis intenciones, en medio de su fuerte orgasmo, era el punto que yo esperaba, hice que mi penetración fuese completa, llegando a sentir que tocaba la pared superior de su útero y de esta manera comenzar un coito completo, salía hasta dejar solamente un par de centímetros dentro de ella, entraba mi pene en su totalidad y así sucesivamente, de nuevo sentí los espasmos de mi orgasmo, contuve la eyaculación otra vez, trataba de contenerlo hasta el próximo de ella, no tardó mucho en tener otro orgasmo tan fuerte como el anterior a lo que aproveché para sacar mi pene de su interior justo en el momento que soltaba mi eyaculación, cayendo esta en todo su vientre y algunas gotas llegaron a chocar contra sus senos, su ombligo contenía un charquito blanco provocado por mí, me retiré de encima de ella y me recosté de nuevo a su lado, para mi sorpresa, ella se pasó un dedo por su ombligo y lo llevó a sus labios como quien prueba un dulce, creía que Sonia era incapaz de un acto así, pero creo que estaba presenciando el nacimiento de una nueva Sonia. Me miró con un gesto pícaro y se incorporó para poner su cuerpo sobre el mío, se apretó a mí y hasta hizo un movimiento de manera tal que nuestros cuerpos quedaron impregnados de mi semen. En ese mismo instante, ella me dijo:
- Uy… mirá cómo nos ensuciamos. – - Sí, lo veo – contesté con un gesto más pícaro que el de ella – vamos a tener que bañarnos.
- Bueno, pero primero dejame descansar un poco, me dejaste agotada.
- Por supuesto, mientras vos descansas yo me ducho.
Dije esto sin sentirlo así, yo también me sentía agotado.
- No. ¿Estás loco? ¿Cómo te vas a duchar solo? A ver si te resbalás y te caes, no señor, nos bañamos juntos. – A lo que respondí con una corta carcajada y una mirada de complicidad. Descansamos un rato, abrazados, besándonos suavemente los labios, a veces no tan suavemente y nuestros besos eran muy apasionados. Estuvimos así hasta que Sonia fue la que rompió el silencio:
- Estoy muy agradecida mi amor. Quiero que sepas que soy toda tuya, que nunca te voy a decir que no a nada, quiero experimentar todo lo que se nos ocurra, pero lo quiero hacer contigo y con nadie más.
- No Sonia, vos no sos mía ni de nadie, nadie pertenece a nadie y yo también estoy muy agradecido con vos, me entregaste tu virginidad y eso no tiene precio.
- ¿Mi virginidad? Pero si…
Antes de que continuara hablando sellé sus labios con un beso, lo que ella entendió perfectamente, si bien yo no fui el que atravesó su himen, fui el primero que le proporcionó placer. Nos levantamos y nos
dirigimos hacia el cuarto de baño, lo hicimos abrazados y besándonos, creo que debimos de haber tardado unos cinco minutos para caminar dos metros, mi pene ya estaba erecto de nuevo y Sonia lo miró con su mejor cara de pícara. Una vez en el cuarto de baño, me dijo que tenía ganas de orinar y se dirigió hacia el inodoro con intenciones de sentarse en él, a lo que le dije:
- No, por favor, ahí no, hazlo acá, bajo la ducha y sobre mi pene. – A ella se le notó un brillo especial en su ojos y un gesto de asombro, pero caminó dos pasos hacia mí, me abrazó por la cintura y, levantando una pierna hacia mi comenzó a orinar relajada, yo me agaché un poco para que su hilito dorado pudiera mojar mi pene como yo quería, al sentir su calorcito abrazando todo el cuerpo de mi pene, este se me puso más duro todavía, cuando hubo acabado, le pedí que no bajara su pierna que descansaba sobre un costado de mi cadera, yo también tenía ganas de orinar y me dispuse a hacerlo apuntando a su clítoris, lo que le provocó una sensación de placer a juzgar por sus gestos y su mirada, no toda mi orina fue a dar contra su clítoris, yo me iba moviendo hasta llegar a la entrada de su vagina, y enviar el resto allí adentro.
- Si hace unas horas alguien me hubiera dicho que yo iba a mear a alguien o que alguien me iba a mear a mí, podría haber vomitado de asco, pero esto fue hermoso mi amor. Estoy muy feliz de haberlo hecho. Ahora se, más que antes, que todo lo que me pidas va a ser para provocarnos placer. – Al oír estas palabras lo único que se me ocurrió hacer fue darle un beso. Luego abrí la ducha y nos metimos debajo, ella me enjabonó a mi primero, cuando le tocó enjabonar a mi amigo lo hizo con tal suavidad y dulzura que este se endureció más todavía, cosa que me sorprendió sobremanera, luego yo hice lo mismo con ella, le enjaboné todo el cuerpo, me detuve en sus pechos, enjaboné su entrepierna quedándome algo más sobre su clítoris para luego enjabonar su espalda y su trasero, llegado a este punto, Sonia se puso de espaldas a mí y con un movimiento de cintura envió su cola exageradamente hacia atrás, me entretuve demasiado con su ano y el jabón, al punto de que un dedo entró sin querer y sin problemas dentro de su agujero, de su boca se escapó un gemido de placer, no lo había pensado pero en ese momento se me ocurrió que podíamos gozar ambos de ese lado, seguí enjabonando y probé introducir dos dedos dentro de su ano, sus gemidos fueron aún más intensos, comencé a entrar y sacar mis dedos sin problemas y de repente Sonia me dice entre suspiros:
- ¡Qué lindo mi amor! ¡Cómo me gusta! – Al escuchar esto dejé un rato su ano para enjabonarme yo mismo el pene, me agaché un poco para ponerme a su altura y apoyé a mi amigo en esa entrada tan estrecha pero relajada, intuí que si lo hacía bien y sin desesperarme no habría dolor, sólo placer y comencé a empujar suavemente dentro de su ano, este no ofreció mayor resistencia, pero no había puesto ni la cabeza dentro de el, sólo estaba en el trámite de provocar la dilatación, aflojaba la presión y volvía a empujar, quería que se dilatara solo, sin provocarlo con mis embates, retiré mi pene para pasar más jabón por ese agujero que se me hacía cada vez más dulce, al enjabonar presionaba más con el jabón de lo que había hecho con mi pene, pude hacer que se lubricara el interior con la misma espuma ayudado con mi dedo índice, cuando conseguí esto y Sonia no hacía más que gozar, me decidí a ir más adentro, apoyé mi pene en esa entrada divina y empujé suavemente hasta que luego de unos cuantos segundos entró toda la cabeza de mi amigo en ese túnel oscuro, no sin inconvenientes pero sin dolor, cosa que le pregunté:
- ¿Te duele?
- No, siento un escalofrío que me recorre todo el cuerpo, como el que siento un rato antes de acabar, pero no me duele.
Entonces comencé un movimiento de salir y volver a entrar pero sin pasar el límite al que ya había llegado, ella se retorcía de gozo y en una de mis entradas fue Sonia la que empujó hacia atrás provocando que mi pene penetrara completamente en su canal anal.
El grito que escapó de su boca no fue de dolor, según ella misma dijo en ese mismo instante, porque me dijo
que estaba gozando mucho, mis movimientos comenzaron de nuevo, en este momento el recorrido era más extenso, mi amigo salía y volvía a entrar, pero esta vez en toda su plenitud, de repente Sonia se convulsiona en lo que a mí me pareció el mejor orgasmo que tenía ese día, y yo seguía con mi movimiento, sin exagerar, calculo que ese orgasmo (o esos orgasmos) debió durar como medio minuto, el mismo tiempo que me llevó a mí llegar al mío para eyacular dentro de su culito precioso, no me moví más y ella se incorporó, pero ninguno de los dos hizo movimiento alguno para intentar sacar mi pene de su ano. Dando vuelta su cabeza buscó, con su boca la mía y nos besamos así hasta que mi pene perdió totalmente su erección y salió solito del lugar que lo cobijaba; hecho que aprovechó Sonia para voltearse totalmente hacia mí y continuar besándonos.
Terminamos de bañarnos y nos fuimos a la cama, con todas las intenciones de acostarnos a descansar, de repente ella me dice:
- Tengo ganas de hacer popó. ¿Querés venir?
A lo que respondí:
- No. Ahora no, en otra oportunidad.
En realidad, no se me ocurría nada que nos provocara placer con la caca; me acosté y me quedé dormido antes de que Sonia volviera del baño, no me había dado cuenta pero estaba destruido, mientras dormía, en sueños recordaba la sensación que me había provocado la desfloración del ano de Sonia, sentía cómo me apretaba todo el pene, cómo (gracias al jabón) entraba y salía como si fuera una vagina muy estrecha y cómo Sonia llegó a un orgasmo terrible que no me explicaba cómo tuvo fuerzas para llegar hasta la cama.
No sé cuánto tiempo estuvimos dormidos pero ya eran las diez de la noche cuando Sonia se despertó antes que yo y se propuso despertarme de la forma más agradable posible, besándome en los labios y acariciando mi pene, cuando logró despertarme yo le sonreí y me dijo que tenía hambre, fue ahí cuando miré el reloj y me percaté de la hora, según mis cálculos debemos de haber dormido alrededor de cuatro horas.
- Bueno – le contesté – vos viviste en este barrio. ¿Hay algún buen restaurante por acá?
- Sí. Acá a la vuelta hay un restaurante chino de esos de tenedor libre. – - Entonces vamos a comer.
Nos levantamos y Sonia se puso su vestido encima de su cuerpo desnudo, como no era un vestido muy sexy no se notaba que no tenía ropa interior, yo la imité y me puse los pantalones sin mis calzoncillos, y mi camisa, salimos y llegamos al restaurante, nos sentamos y un chino de alrededor de los treinta años se apresuró a recibirnos y acompañarnos a una mesa apartada, creo que algo se nos notaba en las caras. Nos indicó que la comida era autoservicio y que él nos traería las bebidas que elijamos, nos recomendó una marca de vino que yo no conocía y que quise probar, Sonia aceptó cuando le pregunté y nos alcanzó una botella de vino rosado y algo dulce, cosa que pude comprobar cuando me sirvió un poco para degustarlo y cuando le di mi aprobación nos sirvió a ambos, antes de que se retirara le pedí que me recomendara algún plato, lo que me respondió con un nombre en chino que no entendí y se debió de notar en mi rostro, porque inmediatamente el chino me dijo que era lo que estaba en la tercera bandeja de la derecha, y que a la señorita le recomendaba la de al lado.
Me levanté con los dos platos y serví exclusivamente lo que nos recomendó el chino, no mucho, por si no nos gustaba cuando lo hubiéramos probado, fui con los dos platos hacia la mesa y nos dispusimos a probarlos no sin antes proponer un brindis
- Por la nueva Sonia – dije
A lo que Sonia respondió levantando su copa y sonrojándose de nuevo. Cuando observé lo que contenía mi plato, antes de probarlo, pude observar que era una especie de guisado con brotes de soja, algunas legumbres y carne que tenía sabor a fruto de mar, no era pescado, al menos alguno que yo conociera porque su color era amarronado similar al del pollo, pensé que sería algún marisco. Era un plato exquisito.
Nos servimos otro plato de eso mismo que nos habían recomendado y cada uno probó el del otro, el de Sonia también era riquísimo, luego nos servimos otro plato pero ya buscamos otras cosas, no comimos lo mismo, y
o me serví un par de mejillones a la provenzal, un poco de calamares de similar preparación y lo acompañé con una ensalada de brote de soja, a lo que le agregué un poco de tomate y de lechuga; Sonia se sirvió una ensalada similar a la mía pero para acompañar a una porción de carne vacuna.
Realmente teníamos mucho apetito, porque ya íbamos por el tercer plato, en realidad sería el segundo porque del primero serví muy poco. Cuando pasé por al lado del mismo señor que nos atendió le pedí que nos acercara otra botella de vino, cosa que hizo al instante. Llegamos al postre y nos sirvieron, a pedido nuestro, un helado de chocolate para mi y otro de frutillas para Sonia.
Nos quedamos haciendo sobremesa bastante tiempo, casi una hora más luego de haber terminado nuestros platos, esto lo hicimos, más por mí que por Sonia, porque ella me había excitado con su piecito sobre mi entrepierna y yo ya no me podía parar sin que se me notara la erección, que no bajaba, puesto que yo, ahora, estaba con un pié entre sus piernas y con el dedo gordo dentro de su vagina, masturbándola de esta manera hasta que le sobrevino un orgasmo.
Volvimos al hotel, cuando el conserje nos dio nuestra llave le dije que quizás nos quedaríamos un día más, agradeció mi aviso y nos fuimos a la habitación. Nos desvestimos, nos besamos, Sonia me acarició el pene y se agachó con intenciones de llevárselo a la boca, esta vez lo tomó con una mano y acarició toda la cabeza con sus labios, me miró desde abajo y me dijo que quería hacerlo, que tenía muchas ganas de hacerlo pero que no sabía cómo y no quería que no me gustara ni hacerme daño, yo le dije que comenzara que le iba a ir indicando, aprendió rápido, aprendió incluso, a dejar descansar a mi amigo en su garganta sin que le dieran arcadas, tanto hizo que yo ya estaba al borde del orgasmo, le avisé lo que pasaba pidiéndole que se retire, a lo que respondió con una negativa porque quería saber qué se siente y siguió con su felación hasta que acabé eyaculando en el interior de su boca, fue una eyaculación terrible, estuve más de veinte segundos mandando mi semen al interior de esa boquita que tantas veces había besado ese día, no sé dónde iba a parar, porque por los costados de sus labios no se escapaba nada, cuando terminó se levantó y me besó apasionadamente, permitiéndome sentir el sabor de mi propio semen en su boca, diciendo:
- ¡Qué feliz que soy haciéndote gozar! ¡Gracias por darme la oportunidad de sentirme tan mujer por primera vez en mi vida! – A lo que respondí con otro beso apasionado, yo no sabía qué decir, me había quedado sin palabras. Nos acostamos y yo le pedí que nos durmiéramos, que no era bueno hacer el amor después de comer porque se corta la digestión, me miró con cara de nena caprichosa a la que la mandan a estudiar cuando quiere mirar televisión y asintió no de buena gana, ella se dio vuelta dándome la espalda, yo pensé que se habría enojado, que no había entendido mi razonamiento pero me equivoqué, Sonia pasó una mano por detrás de ella buscando mis testículos, los que acarició muy suavemente provocando una erección superior a la anterior, yo no lo podía creer, no podía creer que tuviera una erección así luego de todo lo que había pasado ese día, pero en ese momento se me cruzó por mi mente la imagen del chino que nos atendió en el restaurante, el vino, y el plato que nos había recomendado, estaba seguro de que se trataría de alguna combinación de comida y bebida con atributos afrodisíacos.
Cuando Sonia se percató de mi erección me dijo que no me preocupara, que ella iba a hacer todo para que yo no tuviera una indigestión y tomando mi pene con su mano derecha se lo fue arrimando a la entrada de su ano, se movió muy lentamente, trataba de no moverme a mí por nada del mundo, hizo un rápido movimiento de cintura hacia atrás que provocó que la cabeza de mi amigo entrara en su ano, pero a ambos nos dolió, estaba todo muy seco, se lo sacó, se puso la mano en la boca y procedió a mojar tanto su agujero como mi pene con reiteradas idas y venidas de su mano hacia su boca y vuelta a su ano o a mi pene.
Lo volvió a intentar y esta vez la penetración no tuvo ningún inconveniente, ella se movía con mi pene dentro de su rabito y yo acompañaba los movimientos, como a modo de broma me dijo con aire irónico:
- No, vos dejame a mí, no vaya a ser cosa que se te corte la digestión. – Yo me sentí mal por esa expresión pero ya sabía lo que era despertarse en medio de la noche con ganas de vomitar debido a hacer el amor después de cenar y no sabía cómo decírselo, estaba gozando tanto con la sodomización que ella misma había provocado que no encontraba palabras para decir nada que no fuera como "me gusta" o "cómo te quiero".
Estuvimos así algo más de cinco minutos (creo que los siete del promedio del que hablan las estadísticas) cuando llegamos a un espectacular orgasmo los dos juntos, ya no me cabía ninguna duda, lo que el chino nos había recomendado tenía capacidades afrodisíacas, no podía ser que yo todavía estuviera eyaculando como si fuera el primer orgasmo del día.
Nos quedamos dormidos en esa misma posición, yo todavía con mi pene dentro del ano de Sonia y ella abrazándome tomada de una de mis nalgas como queriendo que yo no saliera de dentro de ella.
Nos despertamos pasado el mediodía del domingo y fuimos a almorzar al mismo restaurante, no estaba el chino que nos había atendido la noche anterior, pero pedimos el mismo vino y comimos lo mismo que nos había recomendado, volvimos al hotel y tuvimos un día de sexo y lujuria como si nada hubiera pasado el día anterior, ya pasaron quince años de esto, tanto Sonia como yo nos recibimos de ingenieros y estamos casados, tenemos nuestra propia empresa y todos los fines de semana volvemos al mismo hotel y comemos en el mismo restaurante. No tuvimos hijos, pero porque la vida no nos los dio, creo que por un poco de egoísmo tampoco consultamos a un profesional para saber el motivo y hacer algún tratamiento, de ser necesario. Estamos muy bien juntos, tanto como ese primer día, ella me tiene a mí y yo la tengo a ella.
Nos amamos.
mi email mariedurane95@gmail.com

primera vez con un superdotado

Los Mejores relatos erotico
Disfruta de un super relato de sexo desenfrenado:
Les recuerdo que como les había dicho cuando relate 2 anteriores experiencias, soy un afortunado joven uruguayo con un miembro de 27 cms. Que hace las delicias de más de una mujer. Yo estaba en mi casa "celebrando" el rencuentro con Noelia (una ex novia con la que me separé hace varios meses), aunque no volvimos como novios sino como "amigos con sexo".
Actualmente tampoco estoy de novio: ).
Estaba en plena sesión de sexo con Noe en la pileta cuando aparecieron Federico y su prima Gabriela. Fede es amigo mío desde la escuela, y Gaby, su prima, es una chica de 17 años recién cumplidos. Cuando la vi a ella me sorprendí. Su cuerpo es una mezcla extraña y sensual a la vez: es muy flaca y mide 1,70 mts., pero tiene los pechos muy pequeños. Eso sí: tiene unas piernas y un trasero de película. Yo no veía a Gaby desde que ella tenia 10 o 11 años, porque vive en otra ciudad y sólo a veces visitaba a Fede y su familia.
Los hice pasar (me había tapado con una toalla y ya no tenía erección, así que estaba otra vez en 18 cm).
Gaby me miraba con interés mientras yo hablaba con Fede. Noe se puso la malla y se unió a nosotros.
Estaba enojada porque tenía una excitación que se notaba a través de sus duros pezones, pero disimuló bien. Por supuesto Fede conocía mis atributos, y me había visitado para decirme que quería que yo desvirgara a Gaby. Mientras lo decía ella se sonrojaba, y mucho más yo , que me daba vergüenza la soltura con que hablaba delante de su prima. Trataré de recordar mas o menos exactamente lo que allí hablamos, porque fue muy determinante de lo que paso después. Me dijo que es muy "liberal" en el tema sexo, pero que no ha pasado hasta ahora de simples toqueteos con él y unos amigos de ella. Cuando él quería seguir hablando, Gaby lo interrumpió y continuó hablando ella (cosa que me sorprendió por que ella siempre fue tímida). Me dijo que quería tener su primera vez conmigo porque sabia que la tenia enorme.
me excito mucho y le pregunté como sabía. Me dijo que recordaba la época en que íbamos a la pileta de Fede cuando era chico y cómo se me marcaba el slip cuando salía. En esa época ella no se excitaba porque no sabía lo que era, pero le llamaba la atención la diferencia con su primo (Fede es normalito, 15×4 cms erecto) . Cuando empezó a pensar en el sexo siempre creyó que aquella diferencia era porque yo era superdotado, y cuando le preguntó a Fede él se lo confirmó, pero sin decirle las medidas para que ella misma las comprobara.
Por supuesto que acepte y Noelia no solo no se puso celosa sino que le excito mas pensar que desvirgaría a alguien. Le pregunte a Gaby cuando podíamos encontrarnos y me dijo que podíamos hacerlo ya mismo .
El problema es que Noe me pedía mas sexo y al menos un orgasmo, que se había interrumpido cuando llegaron ellos . Pero Gaby también estaba desesperada, así que al mismo instante me propusieron las dos que fuéramos a mi habitación para coger a Noe hasta el orgasmo y eso le sirviera a Gaby para "medirme con la vista" y calentarse.
Pero yo dije que así no, que no quería con las dos, me daba vergüenza (¡¡¡hoy me arrepiento de esa respuesta!!!). Fede propuso entonces coger él con Noelia y que yo me encargara de su prima. La mire a Noe y aceptó , un poco porque Fede es muy buen mozo y otro poco porque, con la excitación que tenía, hubiera aceptado tener sexo hasta con un perro.
Fuimos a mi pieza con Gaby y cerramos la puerta.
Apenas la miré , se sacó su remera y se desabrochó su corpiño. Su cara me excitó mucho, a la vez que también sus pechos pequeños, pero que a su vez eran casi todo pezones. Me acerque a ella y la abracé fuerte para que nuestros cuerpos se tocaran (yo estaba todavía con la toalla). La besé en el cuello y su cara de éxtasis hizo que inmediatamente le tocara su trasero (la parte q e más me gustaba de ella) y le empecé a levantar la polllera . Habrían pasado 5 minutos desde que habíamos e
ntrado. Toqué su bombacha y se la bajé de un tirón. A ella eso le gustó y decidió sacarme la toalla de golpe. Mi pene estaba más o menos como en la foto que te mandé, alrededor de 21 o 22 cms. Todavía tengo grabada su cara cuando lo vio . Abrió los ojos muy grandes y antes de que lo pensara dos veces le saque también la pollera. Ahora estábamos los dos completamente desnudos. Gaby gritó un No!!! muy fuerte y se asusto. Eso no hizo mas que aumentarme la excitación y mi pene empezó a crecer mucho más rápido . Gaby me dijo que no le fuera a meter eso, que no iba a entrar (¡¡pensar que todavía faltaba crecer 4 o 5 cms más!!). La tranquilice diciéndole que lo haríamos despacio, pero en realidad su miedo era también una excitación muy grande . Me pregunto cuanto media y le dije la verdad: 27 cms en erección. Me dijo enseguida que las amigas le habían dicho que los más grandes median 20 o 21. Cuando termino de decir eso yo estaba con una erección al máximo . Se excitó mucho más todavía y lo tocó con timidez. Lo empezó a agarrar suavemente con las dos manitos (con una no llegaba a rodearme la circunferencia) y dio un suspiro muy profundo. Se acostó rápidamente en la cama y me gritaba que la cogiera ya mismo. Recién ahí miré su vaginita y realmente tuve miedo: un pene normal hubiera tenido problemas para entrar ahí, imagínate el mío!!. Y acá empezó lo bueno Como ella ya estaba muuuuyyyy mojada, comencé a penetrarla. Apoyé la cabeza y ya jadeaba. empujé suavemente para ver como reaccionaba: imposible.
Necesitaba por lo menos el doble de abertura. Entonces le puse dos almohadas debajo de las caderas para elevarla un poco, y yo me quedé apoyado en mis rodillas, perpendicular a ella, para ir guiando la penetración y viéndola a la vez. después de probar diez minutos sin resultado le dije que iría a buscar las cremas que usaba Noe. Gaby me dijo que no, que quería hacerlo así, al natural, sin cremas ni nada, que aunque le doliera o la desgarrara quería tener ese recuerdo para toda la vida. Cuando me lo dijo de esa manera me excité demasiado y empujé mucho más fuerte.
Resultado: la cabeza adentro y un grito de dolor de Gaby. Dejé el pene así para que se acostumbrara y no dije nada . A los veinte o treinta segundos seguí introduciéndome unos 2 o 3 cms nada más, con lo cual habría adentro de ella 5 o 6 cms. y ya estaba tocando su himen. Gaby gritaba constantemente de dolor, pero a la vez su calentura le hacía pedirme más y más. Le pregunté si estaba lista para ser desvirgada (una estrategia para calentarla aún más) y me dijo que sí.
Contuvo la respiración y yo empujé un poco como para "testear". Fui hacia atrás 2 o 3 cms. y entré de golpe. Rompí el himen y en el envión dejé metido adentro un poco menos que la mitad (más o menos 12, 13 cms). Gaby gritaba con desesperación que la había hecho mujer, pero a la vez me decía que estaba desgarrada. Se arqueaba constantemente hacia arriba.
Yo veía sangre que salía, producto del desvirgamiento.
Lo más difícil ya había pasado, ahora había que ver cuanto entraba hasta tocarle la matriz. Me pidió que esperara un momento . Le pregunté si quería que lo sacara y me dijo que no, pero que no entrara mas porque le estaba faltando el aire y se sentía mareada . Me asusté y le dije que ya estaba bien por ese día, que podíamos seguir a la mañana siguiente y empecé a salir poco a poco. pero Gaby se enojó y casi lloriqueaba porque quería más. Mi excitación por su cara y sus ruegos era tan grande que no solo dejé de salir sino que comencé a entrar de nuevo, poco a poco. Cambio su cara por una sonrisa. Yo entraba muy dificultosamente porque su vagina estaba demasiado cerrada.
Aprovechando esa mezcla de dolor y excitación seguí entrando despacio pero sostenidamente. Gaby seguía gritando, cada vez más , y muy arqueada. Hacía alrededor de media hora desde que la penetré. Yo sentía De a poco como su vagina se ensanchaba .Ya me costaba mucho seguir penetrándola y entonces espere un momento para que se fuera acostumbrando, sabia que quedaba muy poco para tocar su m
atriz. Gaby seguía jadeando y como se dio cuenta que paré me dijo: por fin terminó de entrar, no puedo creer que sea tan larga!! . Lo que ella no sabía era que recién había 20 cms adentro . Se lo dije. Ella no lo podía creer.
Miró hacia su conchita (antes no quería hacerlo porque le daba náuseas, según me dijo) y vio lo que quedaba afuera. Dio un grito de alegría y se movió como para que siguiera. Avancé muy despacio, porque ya era casi imposible seguir. Fueron 10 eternos minutos en los que entraba muy despacio pero seguí metiendo un poco. Yo calculé que tendría adentro 21 o 22 cms cuando toqué su matriz. Gaby hizo un gesto de dolor y sonrió. Como ya había llegado al fondo, solamente me quedaba empezar con los movimientos y cogerla hasta morir.
Me acosté, ahora si, encima de ella, y muy suavemente saqué unos centímetros para volver a entrar también muy despacio. Gaby me pidió fuerza . Se la di. La saqué casi por completo y se la metí hasta el fondo (de ella) en 3 segundos. Casi se muere de placer. Su espalda se arqueó por la excitación y sus ojos se pusieron blancos. Hice lo mismo 2 veces más y Gaby vivió su primer orgasmo con un pene adentro de su conchita milagrosa. Yo estaba a punto de acabar así que saque mi pene y la bañe en un segundo con mucho esperma encima de sus tetitas y su cara. Ella me miraba con una sonrisa lujuriosa y su conchita abierta de par en par. Ese agujero era casi el triple que una hora antes. Ese día terminó así, pero seguiría toda 1 semana de placer (mientras Gaby se quedó en la casa de Fede), que ya voy a contar.
mi email mariedurane95@gmail.com

retiro sexual

Los Mejores relatos erotico
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Hoy el día fue muy hermoso, y me encuentro muy feliz por lo que me pasó, tanto que me he decidido a escribirlo. Pero la historia no comenzó hoy, sino que empezó en la tarde del sábado (hace 3 días). Mi nombre es Lidia, soy una chava que se preocupa mucho por su imagen personal, acabo de cumplir los 18 años el pasado viernes y he sido modelo para la televisora local. Estudio en la facultad de Licenciatura en Ciencias Políticas y me llama mucho la atención la política desde que era muy pequeña quizá por eso mismo no soy la típica niña insulsa de los fresitas como toda la gente con la que me llevo. He tenido varios novios a lo largo de mi vida, a varios los he llegado a amar pero todos ellos han roto el encanto cuando me doy cuenta de que lo único que desean es mi cuerpo y no a mi. No soy una chava que le gusta presumir por su figura, pero para ser modelo he tenido que ir creando mi figura con extenuantes horas en el gimnasio y con una dieta que sigo como reloj, mas que nada mi disciplina me ha hecho tener el cuerpo que tengo. Mi cabello es largo y negro, me llega hasta la cintura y como se cuidarlo bien pues se ve muy liso y suave. Mi piel es blanca totalmente, nunca me ha gustado estar bajo el sol así que no estoy bronceada y mi piel es color blanco lechoso. Mis ojos son color verde claro, mis ojitos son lo que mas me gusta de mi misma físicamente. Con respecto a mi cuerpo pues una descripción un poco personal pero ahí va. Soy de estatura normal para una chava (entre 1.65, 1.68) y soy delgada, mis medidas son 88, 59, 91. Mis senos están muy bien curveados y a pesar de ser algo pequeños son redondos y paraditos, mis pezoncitos están justo en el centro de mis senos. Son pequeños, rozaditos y es una de mis partes mas delicadas, en especial porque casi siempre tengo el problema de que se me paran de mas y se dejan ver aunque traiga el bra lo cual me llena de pena, pero me gusta la expresión en los rostros de los chavos cuando admiran lo que nunca podrán tener. Mis piernas son largas y atléticas, pero no solo con firmeza, es decir no soy la típica chava llena de músculos. Subiendo mas y mas arriba esta mi orgullo, mi traserito. Es lo que mas le gusta a la gente de mi, quizá porque soy de caderas anchas y lo tengo levantadito, aun así nunca a sido tocado por nadie. Mi parte mas intima y delicada es mi vaginita lugar que por mi suma limpieza siempre tengo bien depilado y como es mi lugar mas intimo siempre esta limpio, nunca e sido tocada por ningún hombre ahí así que es el santuario prohibido que nadie nunca a llegado a tocar. Todo esto me ha causado problemas con chavitos que han querido andar conmigo, pero digamos que nunca he sido tan tonta como para dar lo que me parece ser el regalo mas preciado para alguien que tiene la mente tan inmadura que ni siquiera intenta conocerme primero antes de intentar algo mas.
Era el sábado por la mañana cuando mi amiga Blanca (Mi mejor amiga) me invito a una convención de comics aquí en Monterrey, porque su novio trabaja para una editorial que hace comics así que nos contrato a las dos como modelos para su el stand de su comic. Mi amiga Blanca también es estudiante igual que yo y tiene un cuerpazo quizá mejor que el mío. Ella es de piel morenita, pero no a tal grado que es indistinguible en una sombra. Su cabello es chino y originalmente cafecito oscuro, pero hoy por la ocasión se lo pinto de color rojizo y no se veía nada mal. Como vamos al mismo gimnasio me a tocado bañarme con ella en las duchas así que e visto bien su cuerpo (no con ningún propósito de atracción, sino que simplemente admiro el contorno de su figura). Sus piernas son atléticas y tiene un trasero bonito y bien definido. Pero lo que mas me impresiona es que sus senos son muy grandes, creo que debe de medir por lo menos 98 de senos. Lo mejor es que como ella también hace mucho ejercicio los tiene muy bien delineados y muy paraditos. Sus pezones son muy grandes y morenitos también, le he visto las marcas de las travesuras de su novio alrededor de ellos así que me imagino que es una chava que se divierte mucho con esto del sexo, pero como es mi mejor amiga ella su vida y yo con la mía. Ese día las dos llevamos un traje distinto vestidas como algún personaje del comic. El traje de ella era un spandex blanco con una línea que le pasa por todo el centro de su ropa. Era de mangas cortas y como era de una pieza le llegaba hasta como dos manos arriba de las rodillas. En pocas palabras todos los chavitos que andaban ahí hacían fila para comprar el comic mas que nada para poder ver el hermoso espectáculo de mi amiga. Yo iba vestida con un topp rojo, unos shortsesitos azules pegaditos y unas botas rojas altas, de hecho me veía muy cute con ese atuendo aunque cínicamente estaba casi desnuda. A la mitad de la tarde me aburrí y n
os dijeron que podíamos pasear por la convención si repartíamos volantes del comic, así que como staff salí a hacer mi trabajo. En cuanto salimos sentí las miradas de todos sobre mi, pero no era una sensación nueva, eran solo un montón de adolescentes comprando comics en stands y pues ninguno era algo que me interesara. De repente vi un área en el lugar que me llamo la atención porque se me hizo extraño ver algo así.
En esta área habían muchas personas sentadas en sillas alrededor de una mesa, con unas hojitas y tirando unos daditos medios curiosos mientras platicaban de algo. Me acerque para hacer como que repartía los volantes y enterarme de que se trataba todo esto cuando vi que habían una mesa con unos chavos vestidos de negro oyendo a uno hablar con ellos. Me intrigó todo esta especie de juego y me acerque, además de que siempre me ha llamado la atención la subcultura gótica pero por el medio en el que yo me desarrollo el ser gótica es algo que mis papas nunca permitirán. Me acerque y un tipo gordo se me acerco para intentar sacarme platica, pero lo use para que me explicara de que trataba esto y después me presento con los que estaban jugando, me trajeron una silla para que me sentara y viera el juego y si yo quería después entrara a jugar. Aparentemente dios escogió el lugar donde me tenia que sentar porque me senté justamente al lado del chavo que mas me había llamado la atención. Era un chavo que cuando lo vi pensé que tenia aproximadamente 18 años pero cuando lo oí hablar supe que debía de tener como 19 porque decía cosas que los demás no podían decir con tanta pasión igual que el. Tenia cabello largo y negro, le llegaba hasta los hombros y estaba un poco descuidado, pero la verdad eso me gustaba mas de porque si lo hubiera tenido sedoso como que un chavo no se preocupa tanto como una chava acerca de su cabello, así que de esa manera sabia que no era gay. Estaba todo vestido de negro con unas bandas de piel que le cubrían todo el brazo y se veían muy bonitas, como las del guitarrista del grupo Morbid (mi grupo favorito después de Rammstein). Traía unos pantalones negros y ajustados y sobre ellos se dejaban ver una botas negras de motociclista. Su cara era limpia y cuando lo vi por primera vez note que sus ojos eran negros y profundos, muy descriptivos. Todos ellos aparentemente estaban jugando un juego de vampiros que es un juego narrativo, yo vi solamente un libro grande que decía Vampire y me empecé a sentir bien porque como lo decía soy una amante de la cultura gótica y pues e leído varias obras de Vampiros de diferentes autores. Ninguno de los chavos que estaban ahí me veía bien o se preocupaba por que yo estuviera ahí, así que no me sentía muy a gusto entre ellos y no quería estorbar. En eso este chavo volteo y me vio, lo cual conteste con mi típica sonrisa para que viera que era inofensiva. A diferencia de los demás este chavo no se fijo en algo mas antes de mirarme el rostro y eso me saco mucho de onda. Ese día fue curioso porque me arregle las uñas durante 1 hora para que se vieran bonitas con unas chispitas de colores plateados que había comprado, ni siquiera mi amiga Blanca me dijo algo acerca de eso y eso me había desanimado un poco. Pero recuerdo bien que lo primero que este chavo me dijo fue que mis uñas se veían muy padres y eso me hizo sentir muy bien y mas porque lo había dicho él. Comenzamos a platicar y como que él noto que yo no estaba entendiendo nada y como nadie me quiso explicar él mismo me empezó a hablar acerca del juego. Me dijo que era un juego de rol y que trataba de vampiros, cosa que ya me había imaginado, pero lo que me sorprendió era la fluidez con lo que me decía cada cosa acerca del juego porque citaba a mis autores favoritos como Stoker, Rice, Byron y nunca había conocido un chavo que le gustaran esas cosas y que compartiera tanto conmigo tan libremente sin estar buscando algo de ante mano. Le empecé a hacer preguntas y cuando no entendía yo algo movía los ojos como seña de que no captaba lo que me quería decir y el lo volvía a explicar solo por mi. Me hizo sentir muy especial porque fue el único que se me acerco a pesar de que tuvo que dejar de jugar. Cuando yo empecé a hablar con él ya bien, le empecé a hacer preguntas personales como el como se llamaba. Me dijo que se llamaba Luis y quizá como algo muy tonto me di cuenta que nuestros dos nombres empezaban con L y se lo dije, aunque se me hizo algo muy tonto decirlo en el momento el me sonrió y me dijo que yo era una buena person hizo saber que él no quería ser un cualquiera en el futuro porque esa carrera es la de mas prestigio en esa universidad. Me di cuenta que él era muy parecido a mi así que eso me gustaba mas, el único defecto que le halle es que no le gustaba Rammstein como a mi, pero le gustaba mucho Morbid y muchas otras bandas de Heavy Metal así que eso me llamaba mucho mas la atención. Recuerdo bien que cuando ya nos íbamos él se puso debajo de la tarima que era parte del stand esperándome y
pise mal al bajar los escalones y caí sobre él, solo que su cuerpo amortiguó el golpe porque se vio rápido y me tomó en sus brazos con fuerza antes de caer. Me mantuvo abrazada en ese pequeño momento y levante la vista para ver sus ojos y darle las gracias, cuando vi su rostro tenia una sonrisa dibujada y me gustó mucho la forma en la cual me preguntó que si yo estaba bien. A lo cual no supe como contestar así que tome su mano y le plante un beso en la mejilla derecha. En ese momento él me abrazo y me dijo que esa era la mejor recompensa que alguien le pudiera haber dado, lo cual me encanto como cumplido. Después de esto, me acompaño a mi casa y ahí le escribí en un papelito color rosa mi nombre, mi teléfono y mi cuenta de messenger.
Toda la noche me sentí muy caliente y me acordaba de sus ojos cada vez que cerraba los míos. Como tengo mi cuarto propio que esta alejado de los demás, esta vez cerré con candado y me vi en el espejo durante una hora hasta la medianoche, estaba totalmente desnuda. El calor pasaba por todo mi cuerpo hasta que no me pude controlar mas. Baje dos de mis dedos de mi mano derecha y empecé a tocarme la vagina con un movimiento circular sobre mi clit, mientras con la otra mano empecé a tocarme el pezón de mi seno derecho. El pensamiento de que Luis podía estar conmigo en ese momento haciéndome suya era lo que me llenaba de lujuria como nunca antes lo había sentido. Me toqué durante mucho tiempo hasta que el movimiento empezó a hacerse como un ritmo acelerado que me producía un gran placer. No se porque, pero no quise terminar ahí yo sola, así que me detuve de repente y me acosté a dormir.
Mi sueño fue la continuación de el final de esta noche porque soñé que yo estaba vestida de negro al lado de Luis y que el me proponía que nos casáramos y durante la noche de bodas tenia mi primer orgasmo. Fue un sueño tan hermoso que lo escribí en cuanto desperté a la mañana siguiente. Luis me daba su calor por todo mi cuerpo y me besaba por todos lados, fue lo mas romántico que pude haber sentido en un sueño, tanto que estaba dispuesta a que se hiciera realidad.
Al día siguiente fui de nuevo a la convención, pero esta vez ya no fui por parte del trabajo, sino que fui por mi propia voluntad para buscar a Luis y estar con él un rato, además de que iba con la barra de estaba ahora nada mas acompañando a Blanca. Fui vestida esta vez totalmente de negro, con botas altas, un pantalón de cuero negro y un topp negro con rayitas grises que me encontré entre toda mi ropa. Luis no llegaba y empezaba a perder las esperanzas de que llegara así que acompañe a Blanca a que se cambiara en los vestidores. El cuarto estaba vacío y Blanca entro a uno de los vestidores, la verdad me empecé a sentir muy caliente en cuanto me vi en el espejo así que ahí mismo voltee hacia todos lados a ver si no había nadie mas y me metí a un vestidor para continuar con mi fantasía de la noche de ayer.
Me baje los pantalones y empecé a darme placer de nuevo de la misma manera con los dedos, esta vez cada vez mas y mas rápido. Pensaba en la voz de Luis hablándome al oído y diciéndome que era la mujer mas especial de su vida, diciéndome que yo era la única para él y que quería cuidarme eternamente. Después de eso me empecé ya no a solo frotar el clit, sino que ahora empecé a introducirme los dedos, poco a poco y cada vez mas rápido. Se sentía muy rico así que continué y empecé a respirar mas aceleradamente hasta que llego el punto donde empecé a jadiar sin preocuparme por que me oyera alguien. Sonaba como una mujerzuela pero no me importaba porque estaba sintiendo lo mas rico que alguna vez pudiera sentir en mi vida. Y en ese momento cuando casi me iba a venir toda, Blanca abrió la puerta del vestidor viéndome agarrando toda mi intimidad. Me sentí muy avergonzada pero no sabia que hacer así que intente cubrir mi acto y me detuve, pero la mirada de Blanca se me hizo sospechosa porque cerro la puerta detrás de ella mientras me decía que tenia suerte que solo ellas dos estuvieran en los vestidores porque de haber sido alguien mas hubieran llamado a la policía por tal acto de exhibicionismo. Me hizo sentir peor eso que me dijo pero cuando me disponía a levantar los pantalones, vi que ella se empezó a quitar su trajecito amarillo de heroína de comics sacando sus enormes senos ante mi. Esto me frikio toda, yo no era lesbi, pero ella era mi mejor amiga y la verdad siempre había sentido admiración por su cuerpo que en secreto siempre quise tocarlo como si ella fuera un hombre. Blanca me dijo que no tuviera miedo porque todas las mujeres se masturbaban una vez en la vida pero que ella necesitaba enseñarme como debía de hacerlo bien para llegar en el momento de éxtasis. Vi como se desnudó completamente y empezó ha masturbarse de una forma tan hermosa que me quede atónita, su cara era de placer total y esto me excitaba mucho porque era ver la cara de una persona en el momento antes de un orgasmo. Sus senos brincaban de una manera
muy espectacular así que no se que fuerza me poseyó para hacerlo pero me le acerque y le empecé a besar toda la cara hasta llegar a sus labios. En ese momento mientras ella se masturbaba yo le empecé a agarrar sus hermosos senos con las manos, eran dos melones hermosos y ya muy maduros. Eran suaves y lindos tan lindos que tuve que saborearlos. Baje hasta chuparle cada centímetro de sus enormes tetas y al parecer esto la excitó tanto que empezó a gemir con fuerza hasta que ella se termino viniendo a la altura de mi estomago. Cuando volteé a verla vi que sus manos iba directamente hacia mi vagina, pero las quite antes de que llegaran. Ella se enfadó en ese momento y me preguntó porque si yo le ayude a ella, porque ella no me podía ayudar a mi. A esto yo le conteste que yo no quería que así fuera mi primera vez así que le dije que quizá después en otro momento. Blanca me conoce desde hace mucho así que no se enojo tanto y después de vestirnos nos fuimos de los vestidores.
En cuanto salí me encontré con Luis, lo cual me hizo saber que tome la verdadera solución ya que no eche a perderlo todo con mi amiga en vez de con la persona que yo quería estar. Luis estaba vestido con una camisa de vestir abierta que me permitía ver que tenia vello en el pecho, de hecho los dos juntos hacíamos una muy bonita pareja vestidos de negro y se lo dije. Luis me dijo que para él era igual el color con el que yo estuviera vestida porque para él seguía yo siendo yo y eso me hizo sentir mejor aun porque me decía con eso que yo era alguien para él. Blanca me dijo que ya se iba a ir al concurso de disfraces de la convención, al cual yo ya me había rehusado a formar parte en este día, así que salí con Luis fuera de la convención para platicar y le conté lo que paso con Blanca, y a diferencia de cualquier otra persona el no se altero ni dijo nada y me pregunto que si me había hecho daño a lo cual le conteste que no. No quise decirle el porque de porque Blanca había entrado a mi vestidor a masturbarse, pero le tome la mano y le dije que era la mejor persona que yo había conocido en toda mi vida. Luis se saco de onda y me dijo que el no podía decirme aun nada porque quizá no duraría nuestra relación si el segundo día en el que anduviéramos juntos ya fuéramos novios. Eso me puso a pensar mucho y quede pensando en que quería que esto fuera una aventura y quedara como ello, y como no sabia que opinaría él, pues se lo conté francamente. Luis me dijo que estaba bien porque el también ya me había idealizado y no quería que algún día pensáramos en nuestra relación como algo que empezó muy estúpidamente así que los dos aceptamos el reto como una aventura. Platicamos un rato mas y descubrí que Luis tenia 17 años y no 19 como yo pensaba, eso me gustaba aun mas porque siempre me ha gustado andar con gente mas joven que yo. Y entonces después de platicar fuimos adentro a anunciar nuestro noviazgo a Blanca.
Fuimos al lugar donde estaba el concurso de disfraces pero había mucha gente. La gente empezó a correr a la salida por donde nosotros apenas íbamos entrando y Luis me abrazó haciéndome a un lado para que no me golpeara nadie en ese momento. Me aparto de toda la gente y mientras estábamos abrazados lo vi tan tierno intentando protegerme que no tuve otro remedio mas que dejarme llevar por mi instinto. Bese a Luis justamente en la boca, su beso me supo a miel destilando del panal. Era lo que los dos queríamos, y ya lo teníamos, sin miedo a que algo pasara. Duramos mas de 15 minutos besándonos en ese lugar cuando me empecé a dar cuenta que sentía algo enfrente de mi vagina. Era Luis, estaba realmente levantado dentro de sus pantalones que hasta yo lo podía sentir, fue la cosa mas excitante empezar a fantasear con el tamaño de su miembro y mas porque nunca había visto uno directamente. Me empecé a poner muy caliente y donde estábamos aproveche que la gente ya se había ido para bajar las manos de Luis hasta mi trasero. Luis se sacó de onda y yo le dije con una voz muy suave en su oído: “Bebe, nunca nadie las ha tocado, pero tu eres especial para mi así que quiero que sean tuyas hoy mismo”. Luis me beso y me empezó a tocar todo el trasero haciéndome calentar demasiado. Sentía que su pene quería despedazar sus pantalones y los míos hasta llegar a mi rayita. A Luis le valió madres en ese mismo momento y me metió una mano en mi pantalón ajustado de cuero y me empezó a dar con sus largos dedos con uñas pintadas con esmalte negro. Esto era lo que yo quería así que deje que me diera y deje que mis gemidos fueran opacados por nuestro prolongado beso. Y en ese momento, fue la primera vez que tuve un orgasmo, donde me corrí adentro de mis pantalones de cuero. Me sentía muy sucia así que metí a escondidas a Luis al baño de las mujeres y ahí me empezaría yo a limpiar.
Antes de entrar al baño nos encontramos un letrero de Fuera de Servicio y lo pusimos en el baño para que nadie entrara. De esta forma me baje los pantalones de cuero para empezar a lim
piarme mi conejito húmedo. Luis vio todo el espectáculo que le di y le encanto ver mis pantis de ositos rosas llenas de todo mi jugo, en ese momento me las quite y fui por un poco de papel para limpiármelo, pero justamente cuando me lo iba a limpiar, Luis se me acerco y me empezó a besar desde atrás y empezó a descender hasta llegar a mi vaginita. Luis me subió sobre el lavabo y me empezó a lamer toda la vagina excitándome mas y mas, me estaba poniendo bien caliente, sentir su lengua una y otra vez limpiándome la rayita era la cosa mas rica que yo podía sentir. En eso Luis se levanto y me empezó a besar de nuevo mientras me masturbaba con una mano y se quitaba los pantalones con la otra. Me hizo venir por una segunda vez entre una gran corriente de gritos y gemidos, que lo excitaban a el demasiado y hacían que mi vagina se lubricara mas y mas abriéndose a lo ancho. Las olas que salían de mi vagina saltaban por todos lados, haciéndome sentir como la mujer mas afortunada del mundo. En eso vi por primera vez un pene, debo de admitir que Luis era delgado, pero su verga era gruesa y larga. Yo quería que el sintiera lo mismo que yo así que me arrodille ante el y le dije : Bebe, voy a hacer que te calientes tanto hasta que ya no puedas mas . Metí su enorme miembro en mi boca como pude y con las dos manos empecé a jalarlo hacia delante y hacia atrás. Mi saliva lo cubrió todo de un momento a otro, mientras Luis me tomaba de mi cabeza con delicadeza y acariciaba mi cabello en ese momento. Luis se veía muy feliz mientras recorría su verga con toda mi lengüita y sentía que se paraba un poco mas mientras lo hacia mas rápido así que empecé a mamarlo mas y mas rápido, hasta que un liquidito salió primero cubriendo su cabecita, la verdad no me dio asco tragármelo porque a Luis no le había dado asco tragarse el mío. Entonces paso, cuando sentí dentro de mi boca un gran chorro de leche que se disparo dentro de mi boquita y me lo trague como pude siendo que no sabia muy rico que digamos. Luis se arrodillo hasta llegar a mi nivel y me intento besar y yo le dije : No bebe, deja me lavo la boquita primero porque me ensucie y me dijo que él no me tenia asco de ninguna forma de mi y apasionadamente me tomo y me beso por mucho tiempo. Luis se quito la camisa revelando un montón de cicatrices y note que una de ella decía Lidia y me explico que el día anterior el se había cortado mi nombre mientras se masturbaba y eso me hizo sentir muy excitada y quizá por la mamada que le di me excite a tal grado que me corrí por una tercera vez. Luis noto que se me notaban todos los pezones a través de la ropa así que me quito el top y tiernamente me abrió el bra y empezó a acariciar mis pezoncitos parados. Me empezó a besar el pecho durante mucho tiempo mientras me daba mordiditas y pellizquitos en los pezones y en todo mi pecho. Ya estábamos completamente desnudos cuando Luis se levantó y me ayudó a mi a levantarme y me puso de perrito con el pecho sobre el lavabo. Me empezó a lamer el agujerito de mi trasero y me dijo que estaba hermoso mi trasero. Luis me intento penetrar por ahí con su gran verga pero empecé a gritar de dolor porque su verga era demasiado grande, aun así me gustaba mucho ese dolor. Luis se detuvo y me preguntó si debía de contestar y yo le conteste : Bebe, no pares, nooo nooo no pares, porfaaavor, nooo, nooo no pares, síguele . Yo sentí que no me metió mas de la mitad de su verga pero esto me hacia sentir bien también así que deje que me llenara mi culito con su semen por esta vez. Después de que terminó, me dio la vuelta, me puso primero un beso en mi vaginita y después de eso me dijo : Esto es la muestra de que te amo Lidia . Le ayude metiendome su verga en mi vagina, pero para nuestra sorpresa no cambia, mi agujerito era muy chiquito al parecer. Luis me tomo con su brazo por mi espalda y me dijo al oído : Hermosa, muérdeme el cuello y lo hice
Hoy es Lunes, Luis esta dormido a mi lado en este momento, me hizo 7 orgasmos en mi primer día con esto del sexo y yo estoy agotadísima. Los dos tenemos una herida que recordaremos con mucho gusto y pues somos novios por ahora sin importar lo que pase mañana. Le comentare a Luis que si a la próxima se nos puede unir Blanca a nuestras travesuras, después de todo yo no tengo las tetas como ella y será divertido para mi hombre embestir a dos mujeres al mismo tiempo…

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sexo primera vez con vero

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cuando me quedé solo me sorprendió un poco a aquella reacción. NO era lo que yo me esperaba, no era “normal” que una chica recatada, educada, de buena familia se dejara comer y tocar de aquella manera en la primera cita. Pasaron los días, y cada vez nuestra pasión era mayor. Nuestro desenfreno amoroso era cada vez más salvaje y nuestro deseo aumentaba peligrosamente hasta el punto de que fuimos sorprendidos en alguna ocasión, con su vestido o su falda prácticamente anudado a su cintura en los reservados de algún bar. De no ser porque el verano llegó y al terminar el curso nos distanciamos algo, los acontecimientos seguro que se habrían acelerado. Pasó el verano, y de nuevo los exámenes de septiembre volvieron a entonar nuestra relación. Cuando comenzó el curso, yo me agencié un coche, un todo terreno medio destartalado en le que resultaba más fácil dar rienda suelta a nuestros salvajes instintos… hasta que una noche, apenas pasados unos días del inicio del curso sellamos definitivamente nuestro amor cuando ella me entregó su primera vez… su virginidad. Los días y meses siguientes fueron una locura… realmente enloquecimos y nos entregamos al delirio del sexo. Desde primera hora de la mañana nos pirábamos las clases y nos íbamos en el coche a algún campo a gozar de nuestros cuerpos, de nuestro deseo y de nuestra locura. En aquellos meses lo hicimos de todas las formas posibles, de todas las posturas conocidas y de alguna que nosotros inventamos… conocí el placer de todos sus rincones y Vero mejoraba ostensiblemente día a día… su cuerpecito iba dando paso al hermoso cuerpo de una mujer sensual, su vestuario también cambió y poco a poco sus formas de mujer hermosa comenzaron a verse realzadas por sus ropas… sus escotes…sus braguitas fueron dejando sitio a los cada vez mas diminutos tangas, sus sujetadores fueron desapareciendo cada vez más dentro de su armario hasta el punto de no usarlos nunca…. y mi Vero era cada vez más observada, mirada ….. Y deseada por el resto de los hombres. Durante nuestros maratones sexuales nos hablábamos mucho…nos contábamos fantasías…lugares exóticos… placeres prohibidos. Poco a poco, nuestro delirio nos pedía más… nos exigía que aumentáramos las dosis de sexo…de pasión…. y nuestras fantasías comenzaron a ser más salvajes. Comenzamos a imaginarnos otras personas, al principio sin rostro…sin nombre…. luego poco a poco, en nuestras fantasías había gentes conocidas…amigos… compañeros… hombres y mujeres con los que nos imaginábamos increíbles orgías mientras nos entregábamos desesperadamente al goce de nuestros sexos; había también animales, había incesto….en fin, todo lo que fuera sexo…pasión….locura. Durante mucho tiempo, unos dos años, nunca nos planteamos nuestras fantasías más allá de los ratos de sexo…que eran muchos… pero poco a poco, en nuestro interior crecía el deseo ya incontrolable de hacer realidad todo aquello…. de dar vida a nuestras oscuras pasiones y deseos; si bien, aun no nos atrevíamos a dar el paso siguiente. La cosa no pasaba de imaginaciones y de algo de exhibicionismo por su parte. Exhibicionismo que a mi me enloquecía, y que le pedía a veces… como cuando estábamos por la noche, en el coche entregados a la lujuria en un campo muy frecuentado por parejas y mi Vero se erguía mostrando desafiante sus hermosos pechos cuando algún otro coche se acercaba enfocándonos con sus faros o cuando en verano abríamos las ventanilla por el calor y ella gritaba como una posesa haciendo que los ocupantes de los coches cercanos la oyeran en su delirio orgásmico. En fin… supongo que con esta introducción os podáis hacer una idea más o menos de lo que sigue en nuestra historia, y que decidáis si queréis seguir sabiendo más… si deseáis conocer la historia de cómo Vero se convirtió en lo que es hoy… Una diosa del placer, la reencarnación de Afrodita… la mujer más sensual, enloquecedora y viciosa que existe y a cuyo servicio estoy yo, como Sumo Sacerdote de su culto. Hoy Vero es una profesional de éxito en su vida laboral, una preciosa joven que hace que los hombres se volteen a su paso, una mujer que ha tenido y tiene infinidad de amantes tanto hombres como mujeres, una mujer que ha gozado y sigue gozando de todos los placeres, que ha conocido el sexo en su dimensión mas profunda y salvaje, una mujer cuya experiencia sexual a sus 25 añ
os rebasa todos los límites de lo socialmente permitido y establecido, una Diosa hecha mujer… MI MUJER. Sinceramente espero que os haya gustado mi relato, y pronto continuaré con la historia de cómo Vero se convirtió en lo que es hoy. En ocasiones, cuando hablamos de todo esto… ella ría maliciosamente y me dice que soy el culpable… que ella no era así…. que yo la he convertido….MI respuesta es siempre la misma: NO, no tengo el poder de convertir a la gente…. yo solo he sido un “catalizador” simplemente he facilitado que ella sacara lo que llevaba dentro… y lo sigo haciendo, porque estoy seguro de que aun nos queda mucho por vivir… aun nos que da mucho por experimentar…

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Rosa perdio su virginidad

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Les comento que en la actualidad tengo 40 años, mido 1.72 y peso 72 Kg. Soy de complexión delgada y les platico esta bonita experiencia que comenzó en un ambiente de compañeros de oficina conocí a Rosa una joven compañera que trabajaba en el área administrativa, ella es una chica de baja estatura y complexión delgada, con la que usualmente bromeaba, llegamos a salir como buenos amigos, hasta que un día por la mañana entablamos una platica un poco subida de tono, y en la tarde de ese día le ofrecí dar un aventón ya que llovía, en el auto comenzamos a retomar temas cálidos y empezamos un intercambio de caricias y besos que la verdad nos prendieron a los dos, yo llegue a abrirle la blusa y quitarle el sostén para poder besar bien ese bello par de senos pequeños, ella jugueteo por arriba del pantalón con mi pene, ustedes podrán imaginar él animo de los dos, y tome la decisión de salir del estacionamiento y en el camino a casa de Rosa pasamos por un motel al cual me enfile, yo tenia dudas de su actividad sexual, mas sin embargo no le había preguntado acerca de su virginidad, ella al ver que entraba me cuestiono que cual era el propósito de entrar ahí, yo le comente que mi deseo era poder acariciarla en una forma mas intima y que yo llegaría hasta donde ella lo permitiera, pero si ella me lo solicitaba salíamos de ahí sin ningún problema, ella ya no me respondió y accedimos a una habitación, ya adentro empezamos nuevamente a besarnos y acariciarnos y nos fuimos despojando de la ropa hasta quedar completamente desnudos fundidos en un abrazo muy cálido y sensual, recuerdo haberle acariciado la espalda y recorrido con mi lengua hasta llegar a sus nalguitas y voltearla y empezar a besar esa rica y húmeda vaginita, ella gemía de placer, y yo ardía al probar ese delicioso jugo que de ella emanaba, de ahí ella me tomo la boca y nos volvimos a fundir en un largo beso yo procedí a tomar mi pene e introducírselo hasta el fondo, sentir un poco de oposición en la penetración y comenzar con un ritmo mas rápido y sentir como ella vibraba de placer y me pedía mas y mas hasta que culmine en un orgasmo único, cuando se lo saque y me limpie con papel note que estaba con sangre y que de su vaginita corría un hilo pequeño de sangre y le comente si ella era virgen a lo que me indico que si, yo no salía de mi asombro y de agradecerle ese bello momento que ella me había regalado, posteriormente llegamos a salir dos veces mas y después quedamos como dos buenos amigos, ella se caso y siguió con su vida al igual que yo, mas sin embargo añoro volver a sentir la sensación tan bonita de estar con una virgen y convertirla en una mujer, si existe alguna dama que quisiera conocerme y tuviera la inquietud de iniciarse en el sexo no dude en comunicarse con este humilde servidor, que en el encontraran un amigo.

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Sexo con la hermana de mi amigo

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La historia que les voy a contar a continuación, ocurrió hace 9 meses.
Mi nombre es César, soy un muchacho de 21, estudio economía en mi país, mido 1.78, cabello y ojos negros, piel blanca bronceada porque me gusta ir mucho a la playa y de contextura gruesa.
Tengo un amigo al cual conozco desde que teníamos 6 años que entramos juntos al colegio, su nombre es Vicente, nos llevamos muy bien, a pesar que ya no estudiamos juntos ya que él estudia Ingeniería en otra universidad, siempre salimos a rumbear juntos y hemos seguido en contacto, nos vamos de vacaciones a los mismos sitios y su familia me trata como a un hijo al igual que la mía a él.
A mediados del año pasado, el papá de Vicente, alquiló un cuartico que está en la planta baja de su edificio, él cual acomodó con una mesa grande redonda, una computadora estupenda, un pizarrón, un televisor, un equipo de música, una neverita, una máquina para hacer café y aire acondicionado, para tenerlo como salón de estudio a sus hijos. Pero Vicente y yo lo usamos aparte para nuestro sitio de encuentro, siempre nos reunimos a tomar, jugar póker, dominó o simplemente hablar sin que nadie nos moleste o molestar a nadie. Ya que Vicente estudiaba ingeniería de computación, tenía una de las computadoras más completas que yo haya visto ya que como le gustaban tanto la tenía con todo lo nuevo y le había puesto el sistema de banda ancha para poder navegar todo el tiempo que quisiera por Internet.
Un día en el que llamé a Vicente al celular para ir a su casa para quemar unos discos en su computadora, me dijo que estaba estudiando en casa de su novia, que fuera y le tocara a Andrea (su hermana) para que le abriera el localcito ya que terminaría de estudiar a la madrugada y así lo hice.
Fui a su edificio que queda 3 más que el mío y le toqué el timbre a Andre, ella bajó a abrirme el local y se quedó hablando un rato conmigo, como lo hacíamos siempre ya que éramos muy buenos amigos y me contaba muchas cosas que le daba pena hablar con su hermano, de los chicos que le gustaban, estudios y cualquier problema que tuviera. Hablamos como una hora y me dijo que iba a subir a bañarse y cambiarse la ropa y bajaba para que le explicara algo de matemática que no entendía.
Andrea es catirita, con una cara linda y angelical, de estatura baja, delgada, con unas tetas espectaculares, no muy grandes pero bien paradas y redonditas y unas caderas y nalgas que hacen voltear a cualquiera.
A los 45 minutos, bajó con su bulto lleno de cuadernos y vestía un bóxer de Vicente enrollado en la cintura ya que le quedaban grandes y una franelita que le dejaba afuera media barriga, se veía bellísima. Estuve explicándole como dos horas unos ejercicios, en lo que me detuvo para hacerse un café con leche porque le estaba dando sueño tantos números. Cuando terminó de hacerlo en lo que venía retrocediendo, tropezó con su bulto que estaba tirado en el piso, el cual le hizo perder el equilibrio y derramarse medio café con leche hirviendo en la franela, lo que me hizo soltar una carcajada que casi me orino encima, salió corriendo al baño gritando que se quemaba y diciéndome que me callara y no me riera de ella, desde el baño, se oía cómo me insultaba y me gritó que le diera mi franela porque la de ella la tuvo que mojar para que no se manchara y mientras le terminaba de explicar esperar a que se secara y así lo hice.
Al salir ella del baño, volví a reírme al ver que mi franelilla le quedaba como una bata de dormir y ella se molestó conmigo y me dijo que todo había sido mi culpa, pero después me dio un abrazo y sonrió conmigo, luego se sentó otra vez y le seguí explicando en la pizarra, pero cuando fui a corregir un ejercicio que había hecho en su cuaderno y por la forma flexionada hacia delante que estaba sentada escribiendo pude ver por dentro de mi holgada franelilla sin manga algo que me dejó atónito, estaba sin sostén y se le veían sus bellas y blancas teticas. Me quedé mudo y petrificado viendo ese espectáculo, ella me hablaba y yo no respondía, hasta que volví en mí y le dije que lo estaba resolviendo en la mente para salirme de ese embarazoso momento.
A partir de ese momento, dejé de ver a Andre como la hermanita que creía tener en ella y la empecé a ver como una mujer cualquiera. Dejé de explicarle en la pizarra y todo se lo explicaba en su cuaderno para que en cualquier descuido de ella poder ver ese par de senos que tenían unos pezoncitos abultados y rosaditos que me estaban volviendo loco.
Cuando terminé de explicarle, ella me dijo que pusiera el disco que había quemado para ver qué tal, al oír que era de merengue, me dijo que tenía muchas ganas de bailar, que tenía 3 semanas que no salía por quedarse estudiando para los exámenes, yo no perdí la oportunidad para sacarla a bailar y sentir su cuerpo apretado contra el mío, comenzamos a bailar y dejaba de apretujarla, después de varias canciones comencé a sudar y como estaba sin franela, mi sudor se pegaba a la de ella y al ser de color blanco se transparentaban un poco sus rozados pezones, en una de esa que nos pusimos a inventar nuevos pasos, por lo complicados de las vueltas, el tirante de la franelilla se le bajó del hombro, dejando expuesta una de sus tetas, al yo ver eso me hice el que no vio nada y ella se lo subió rápidamente a la vez que sus mejillas se sonrojaban de la vergüenza, pero seguimos bailando, pasado un rato, volvió a ocurrir lo mismo pero esta vez ella no se percató y estuvo un buen rato con su teta al aire hasta que no aguanté la risa y le dije en son de broma que no me sedujera, ella se miró y me dio un golpe en el brazo mientras se arreglaba diciéndome que no sea tonto, que no le importaba ya que yo era de confianza.
Dejamos de bailar por el cansancio, cuando me senté para descansar, ella se me sentó sobre mis piernas y me dio un abrazo de agradecimiento por el buen rato que le había hecho pasar, mientras estaba sentada en mis piernas, me preguntó si me podía hacer una pregunta personal, a lo que respondí que cualquiera que quisiera, me da pena decía, mientras que yo le respondía que dónde estaba la confianza. Respiró profundamente y me dijo: ¿te pusiste así de duro por ver mi seno?, yo no encontraba dónde meterme, estaba rojo como un tomate al saber que mi erección por ella había quedado al descubierto, le dije, me da mucha pena hacia ti pero sí, no sólo el hecho de verte sino también de sentirte entre mis brazos y ahora sobre mis piernas, ella reaccionó parándose rápidamente y se echó a reír, le pregunté porque se reía, si acaso ningún amigo suyo había reaccionado de esa manera con ella, me respondió diciéndome que no, ya que nunca había tenido un novio y que ni siquiera se había dado un beso en la boca con algún muchacho, le dije que si sus amigos eran ciegos, que si no veían no sólo su belleza y sus buenos sentimientos.
Andre me dijo, sí muchos habían intentado hacerse su novio pero ella los rechazaba porque le gustaba otro muchacho, yo le dije aja, no me habías contado nada, me respondió para qué, como es mayor que yo que se va a estar fijando en alguien menor, debe de estar pendiente de chicas de su edad, y se lo has dicho dije, me dijo sí, se lo acabo de decir pero como que no se da cuenta.
Me quedé alucinado, no podía creer que me lo estuviera confesando, me paré le agarré la mano y le dije, no es que no me diera cuenta, es que yo te sentía como una hermanita y no te miraba como la mujer hermosa en que te has convertido, pero ya todo ha cambiado la paré y envolviéndola en mis brazos le di un tierno beso en la boca al que no se negó, me derretí al sentir sus labios que al principio me daban un beso con miedo por ser el primero en su vida pero que después fueron agarrando la maestría de un buen beso, nuestras lenguas se entrelazaban en ese infinito beso, yo mientras iba recorriendo toda su espalda con mis manos inspeccionando su cuerpo a la vez que ella hacía lo mismo en mi.
Al separarnos, nos quedamos tomados de manos viéndonos por un instante hasta que me dijo, no sabes cuánto había esperado este momento y ahora que llegó no voy a desperdiciar ni un minuto, vamos a subir que mis padres se fueron el fin de semana a la playa con unos amigos y mi hermano me dijo que llegaba de madrugada y quiero que me hagas tuya, me he guardado virgen para ti y no lo voy a desaprovechar, yo le dije que si no era muy rápido, que esperáramos un tiempo y ella me dijo que ella sabía que su unión iba a ser para siempre y me dio otro beso.
Le dije que se cambiara y me diera mi franela para poder ir a la farmacia a comprar unos preservativos, ella me dijo que no perdiera tiempo, que se le había ido la menstruación el día anterior, al saber eso, subimos corriendo a su apartamento y apenas entramos la cargué y la llevé a su cuarto, la acosté en la cama y la besé locamente, luego pasé al cuello y me detuve para quitarle la franela y poder apreciar por completo su par de tetas que un instante pasaron a ser mías, se las acariciaba y chupaba, logrando que sus pezones se pararan para así morderlos y jugar con ellos en mi boca, me quité toda mi ropa para dedicarme por completo a ella, luego le restregaba mi ya erecto miembro por encima de sus bóxer para calentarla y mientras bajaba besando y lamiendo de sus pechos a su ombligo, le bajé los bóxer para dejar al descubierto su preciado y virgen conejito, el cual tenía una fina y delicada capa de vellos que apenas le cubrían.
Al ver este regalo que me estaba dando, me olvidé de todo lo demás por un momento y me concentré en darle su primera y magistral chupada, comencé lamiéndolo por encima mientras se retorcía de placer, luego con mucho cuidado le separé sus labios vaginales para darle entrada a mi lengua que no tardó en encontrar a su clítoris, él cual al sentirme le dejó escapar un quejido de excitación, le chupaba con esmero hasta que sentí la necesidad de meterle un dedo en su rajita y comenzar con el mete y saca, cuando le metí el segundo, no tardó mucho para hacerme saber que le había llegado su primer orgasmo llenando mi boca y dedos de sus líquidos vaginales, acompañados de grandes gritos de placer.
Cuando le pasó un poco esa agradable sensación, me ordenó que me acostara y con sus delicadas manos comenzó a recorrer todo mi tieso pedazo de carne, hasta que de un bocado y sin pensarlo se lo metió todo en la boca para hacerme una estupenda mamada que terminó con mis cálidos chorros de leche llenándole su boquita, mientras me limpiaba bien mi flácida verga, le comencé a meter nuevamente los dedos dentro de su rajita, lo que me provocó una nueva erección, ya estaba a mil cuando la acomodé boca arriba con la piernas abiertas a los lados de mi cadera ya que me encontraba situado frente a ella cuando la noté temblar, mientras se la restregaba por encima de su entrada para calentarla aún más, la calmaba susurrándole al oído lo mucho que la amaba y que lo iba a hacer con mucho cuidado que confiara en mí y se dejara llevar.
Cuando ya se había calmado un poco, puse la punta en la entrada de su lubricado conejito y empecé a empujar suavemente, mientras que de ella se oían murmullos de dolor, la tenía muy pequeña, al sentir que entró la cabeza de mi grueso y duro miembro, lo dejé que su estrecha cuevita se fuera acostumbrando mientras que la besaba por el cuello y pecho, luego empujé otro poco, hasta que me encontré con una pared, era su himen que me indicaba su virginidad, lo dejé acostumbrar a tan estrecho lugar y después de unos segundos y ante súplicas de que lo sacara por el inmenso dolor que sentía, de un empujón, se lo terminé de meter, rompiéndole lo que le separaba de ser una niña a ser una mujer, mi mujer, y soltó un llanto de dolor y placer mientras que le salían unas lágrimas, me enterraba sus uñas en mi espalda.
El placer que sentía era inmenso, ya que nunca había desvirgado a nadie y al empezar con el suave mete y saca los quejidos de dolor se fueron convirtiendo en gemidos de placer, como ya no le dolía aumenté la velocidad de mis embestidas, cuando después de un rato de pasiones sentí llegar su delicioso orgasmo lo que provocó el mío provocando la acabada más grande y sensacional de mi vida, quedamos abrazados exhaustos de la actividad, cuando recobramos el aliento y después de un largo beso, que fue interrumpido por la llamada de Vicente, que llamaba para ver cómo estaba su hermanita y decirle que se iba a quedar a dormir en casa de su novia.
Al darme tan buena noticia, llamé a mi casa para decir que me iba a quedar a dormir en casa de Vicente, para poder pasar toda la noche con mi querida Andre. Mientras hablaba por teléfono, ella me besaba por todo el cuerpo provocando una nueva erección, al colgar la acomodé en cuatro patas y se lo metí en forma de perrito mientras le acariciaba sus bamboleantes tetas, estando en esa posición, ella me dice asustada que había sangre en su cama, a lo que respondí que no se preocupara que era normal sangrar cuando se desvirgaba, como ya llevaba dos acabadas mi eyaculaciones se extendían más…
Después de esa posición pasamos a yo acostado boca arriba y ella montada como caballo sobre mí, esa le encantaba ya que se movía a sus antojos clavándose hasta el final mi erecto pene, después al ver que no acababa, decidí poner una almohada y acostarla boca abajo sobre ella para volver a insertarla, pero esta vez me ensalivé el dedo y comencé a jugar con su culito, ella protestó y se negaba, decía que si le había dolido cuando la desvirgué, le iba a partir el culo en dos ya que era más estrecho, después de escuchar mis súplicas, y de decirle que nunca lo había metido por el culo de nadie, me dejó hacerlo, comencé a meterle un dedo, luego dos y cuando ya estaba relajada me unté la verga con una crema que encontré en su mesa de noche y se lo emboqué y empecé a empujar, ella se quejaba y lloraba de dolor, lo que me excitó aún más y agarrándola fuertemente por las caderas se lo empujé de un solo trancazo cuando me pasó el dolor por tenerlo tan apretado comencé a bombearla y ella empezó a disfrutar la culeada que le estaba dando, este placer inmenso me provocó la tercera acabada, cuando se lo saqué noté cómo le salía mi leche de su estirado culo.
Nos metimos a bañar y mientras lo hacíamos, le dije que se afeitara toda su raja, que me gustaba sin un pelito, ella accedió con la condición de que yo también me afeitara mi verga. Esta sensación de sentir sus manos tocándome y yo a ella nos excitó lo que nos llevó a echar otro polvo en la ducha pero esta vez se lo di con ella cargada alrededor de mi cintura, cuando salimos que nos acostamos mientras nos abrazábamos y besábamos, nos quedamos dormidos hasta la mañana siguiente y apenas nos despertamos, hicimos un sensacional 69 para probar la sensación de nuestros sexos completamente depilados, apenas al terminar, sentimos que llegó Vicente, al que le dimos la sorpresa de salir agarrados de manos del cuarto y decirle de nuestra unión.
Pasó como una semana para que lo terminara de aceptar, lo cual estrechó más la relación entre él, su hermana y yo, sus padres también lo aceptaron sin ningún problema y para mi sorpresa, ya me dejan quedarme a dormir con ella.
Ya llevamos 9 meses de novios y nos va de lo mejor, nunca había tenido una relación tan pura y sincera, es de lo mejor y como ella me dijo esto es para toda la vida, ya le pedí su mano a sus padres para casarnos.
Ya no falta mucho y espero ansiosamente el día en que sea mi esposa, como los dos tenemos una buena posición social, ya me falta un año y medio para graduarme y trabajo hace tiempo, ya nos compraron un apartamento en la misma cuadra que el de nuestros padres para que vivamos ahí solos los dos y poder disfrutar de nuestra bella relación.

Belleza virgen

 
Sofía es una chavita cuyos atributos físicos son evidentes: Rubia, de complexión delgada, cintura muy breve, nalgas paraditas y redondeadas (aseguraría que suaves al tacto, por la tersura propia de su piel), senos grandes pero bien proporcionados para un cuerpo tipo petite como el suyo, pues no mide más de 1.55 m de estatura; su constitución es perfecta. Aunque muchos de sus amigos le hemos recomendado ser modelo, ella nunca ha tomado una carrera con seriedad. En realidad no tiene, o no necesita, trabajo alguno pues gracias a que su belleza es tan notable, no falta más de un varón que dé todo por ella. La verdad es que muchos babeamos por aquella hermosa mujer.
Es común verla siempre divertida, disfrutando de la vida a costa de cualquier hombre que, al sentirse seducido por aquella beldad, pague todos sus caprichos. Sofía vive a costa de su belleza. Sin embargo, además de ser bella, es lista, y nunca se había visto en la necesidad de comprometer su virgo con nadie. Cuando el galán ocasional buscaba propasarse de los límites impuestos por ella, Sofía no tenía más que presumir ser menor de edad y amenazarlo con denunciarle ante las autoridades por tratar de propasarse con una menor. Gracias a su físico, que permanecía en unos eternos 16 años, prácticamente ninguno dudaba del peligro y mejor se alejaban temiendo las repercusiones de su calentura.
La playa le encantaba, y no podía pasar un fin de semana que no fuera a alguna, claro que a costa de algún iluso que pagaba toda clase de comodidades para aquel precioso manjar que nadie había tenido el privilegio de desflorar.
Vestida con un escueto bikini, Sofía solía caminar por la playa disfrutando de su propio poder de atracción, pues ese par de suculentos senos y ese precioso y bien formado trasero cautivaban muchas miradas masculinas. Los piropos le llovían y esta niña-mujer sólo lo disfrutaba. Quién podría pensar que, además de ser mayor de edad, se había conservado virgen pese a sus muchos perseguidores. Pero todo cambió radicalmente cuando conoció a Marcelo.
Marcelo era un tipo un poco mayor que la mayoría de los muchachos a los que solía seducir. Sofía lo conoció en una fiesta VIP y viéndolo guapo, de buen cuerpo y, aparentemente, de buen nivel económico, decidió tender sus redes.
Durante aquella fiesta, Sofía y Marcelo charlaron un buen rato. Ella, fácilmente y sin remordimiento, se deshizo del chico que la había llevado allí y se dedico a aquella nueva captura. Seguramente, pensó, aquel galán le brindaría más y mejores resultados, pues, además de los beneficios materiales que prometía su buen aspecto, al ser tan atractivo le ofrecía la envidia de otras chicas.
Sofía utilizó su convencional plática de chica apenas entrada en su adolescencia, siempre enfocada en su persona, como si todo el mundo girara a su alrededor. Por lo regular, todos los chicos hacían  comparsa cuando ella hablaba así, tratándola zalameramente, pero Marcelo sólo se contentaba con escucharla con una tenue sonrisa en su rostro.
El trato de Marcelo era amable y cordial, sin embargo, nunca servil. Durante la plática, en ningún momento se rió innecesariamente. Tras conversar un rato, Marcelo decidió retirarse y le ofreció llevarla en su Jeep al hotel donde ella se alojaba. Al despedirse, y sin ningún requerimiento por parte de él para verse al día siguiente, Sofía estaba sorprendida del fracaso de sus encantos.
No obstante, días más tarde Sofía se encontró con Marcelo en la playa. Ambos se sentaron en la arena y comenzaron a charlar despreocupadamente. En poco tiempo ya estaban riendo como si tuvieran mucho tiempo de conocerse, como si fueran amigos de siempre.
La feliz pareja decidió caminar por la playa y empezaron a juguetear correteándose entre sí, como dos chiquillos alegres, terminando por meterse al agua. A su alrededor habían pocas personas; unos cuantos niños chapoteando en la parte menos profunda y otros bañistas bastante más lejos. La persecución de Marcelo a Sofía los llevó a introducirse al mar hasta que el agua cubría a Sofía a la altura de su fino cuello, mientras que a Marcelo no le llegaba a cubrir el pecho.
De repente, Sofía notó que su perseguidor había desaparecido y, por más que volteaba para todos lados, no le veía. A ella le pareció extraño y por un breve segundo temió que Marcelo la hubiese abandonado, sin embargo, de pronto sintió una mordida en uno de sus muslos y, tras el susto, vio emerger a Marcelo del agua. Aparentemente, Sofía se molestó de aquella travesura y, pese a que ella le prohibió hacérselo nuevamente, aquél volvió a sumergirse poniéndola en alerta de una nueva mordida. Más de una vez, Marcelo dio dentelladas a aquella figura femenina atrapada bajo el agua. Aquel juego produjo carcajadas en ambos hasta el riesgo de ahogarse, sin embargo, el juego no se detuvo hasta que Marcelo mordió su entrepierna. Una extraña y desconocida ola de sexualidad despertó en Sofía, dejándola vulnerable. Marcelo, rápidamente, tomó de la cintura a su compañera de juego atrayéndola hacia él. La besó y tomando una de sus manos condujo ésta hasta aquella cosa dura debajo del agua, fue en ese momento que Sofía notó que Marcelo ya no traía su traje de baño.
En silencio, Sofía mantuvo sujeta aquella pieza de carne bajo el agua. Ésta no le permitía verla por lo que su curiosidad se mantenía a la expectativa. Ella lo percibía como un tubo de carne viva pues alcanzaba a sentir su leve pero perceptible latir. Nunca había tenido un pene entre sus manos por lo que le maravillaba su extrema dureza. De repente, sorprendida ante sí misma, su otra mano fue a dar a aquellas dos bolas que le parecieron dos saquitos llenos de arena y cubiertos de un profuso pelambre.
Sofía aprendió en aquel momento que aquel falo era como una palanca de control con el que ella dominaba la situación. Para ella el pene de Marcelo era un control de mandos mediante el cual, con sólo apretar o aflojar, o con sólo sobar y acariciar, sometía al hombre a sus antojos. Cada roce de ella le hacía cambiar a él de expresión. Este recién descubierto poder de saber poner a un hombre a tales extremos de excitación a su capricho, era algo nuevo que le terminó gustando.
Sabiéndose con el poder, Sofía se sujetó férreamente a la masculinidad de Marcelo quien, aprovechando que aquella tenía sus manos ocupadas, desató la parte superior de su bikini. Al quedar semidesnuda bajo del agua, Sofía trató de alcanzar su prenda que ya se alejaba de ella pero Marcelo la detuvo en un abrazo y, hábilmente, la tomó del par de cachetes de carne que formaban su hermoso trasero hasta subirla lo suficiente para que sus sexos quedaran a la misma altura. La chica miraba atónita a su atacante. Por un breve instante, pasó por su mente el gritar alegando ser víctima de violación pero se quedó callada.
Marcelo hizo a un lado la parte de la prenda inferior que cubría el sexo de Sofía y, ésta, supo entonces que aquel cilindro de carne que había estado sosteniendo hace unos segundos, con tanta curiosidad, se abriría paso a través de su intimidad jamás vulnerada antes. Quiso gritar con desesperación que aún era virgen, que nada se había introducido por aquel canal vaginal, ni siquiera un tampón pero era demasiado tarde. Sofía podía sentir cómo aquella cosa gorda, dura y, a su parecer, infinitamente larga la iba penetrando. Era una cosa monstruosa, pensó en aquel momento.
Sofía, quien se había aprovechado del deseo y de la ingenuidad de tantos hombres, ahora sufría un embiste doloroso y brutal. Su abertura vaginal se estaba estirando al máximo, haciendo esfuerzos por admitir algo que, a su sentir, era imposible que ingresara en ella por el tremendo tamaño. No se resistió más y emitió un chillido de dolor que nadie oyó, pues en la playa había más voces: los niños reían ruidosamente al jugar; los jóvenes escuchaban música y otros conversaban sus propios temas.
Sin saber cómo, aquel monstruoso pedazo de carne se abrió paso ingresando por completo. Cansada por el esfuerzo, Sofía se abrazó del cuello de su atacador. Se sorprendió al darse cuenta que no sólo eran sus brazos los que rodeaban al joven, pues sus piernas también se sujetaban a él como tenazas, apretándolo con fuerzas mientras la chica se hacía a la idea de que había sido penetrada y de que aquel enorme intruso se alojaba en su interior. Sofía podía sentir como su cavidad hacía un enorme esfuerzo ajustándose al tamaño de aquella cosa que tan sólo unos instantes había tenido en la mano y que, por tanto, había palpado el enorme tamaño. Por ello le parecía pavoroso el sentirla dentro de su menudo cuerpo. Creía que aquel intruso le perjudicaba horriblemente las entrañas.
No miento al decir que Sofía estaba a punto del desmayo, pero logró soportar. El cadencioso menear de las olas animó a mi amiga y muy poco a poco, muy levemente, comenzó a moverse guiada más por su instinto que por voluntad. Al notar su cooperación, aquel chico la besó y su lengua ingresó en la cavidad bucal de mi amiga como un segundo invasor.
Quién iba a pensar que aquella hermosa chica perdería su virgo en el mar, rodeada del agua salada y uno que otro bañista a unos cuantos metros. Ahora el dolor iba menguando y, sentir dentro de su cuerpo un objeto totalmente extraño, dejó de ser molesto para irse convirtiendo en algo placentero. Con total consciencia de causa, Sofía dejaba salir aquel instrumento sólo para volverlo a admitir disfrutando centímetro a centímetro su penetración. Así estuvieron con aquellos movimientos propios de la cópula, ayudados por el vaivén del agua, por varios minutos.
Esperaron a que comenzara a anochecer para salir del agua pues ambos habían quedado prácticamente desnudos. Afortunadamente el vehículo de Marcelo no estaba lejos. Los dos lo abordaron y se alejaron de allí.
Al llegar a una residencia privada, Sofía bajó del Jeep caminando con cierta dificultad pues aún sentía ardor en la entrepierna. Marcelo lo notó y, ya en el interior, mientras bebían vino y comían unos emparedados preparados por él, le preguntó sobre ello.
—Con razón me costó tanto trabajo y te sentí tan apretada. Lo siento, pero eso de hacerlo en el agua es algo complicado —comentó Marcelo.
—Y delante de tanta gente —completó Sofía.
Marcelo la besó y se disculpó de su brusquedad.
—De saber que aún eras virgen hubiera ido más despacio.
—No te fijes, ya pasó y, ¿qué crees? Quiero hacerlo de nuevo. Pero no en el mar.
Marcelo sonrió y la besó.
—Vamos a tratar que ahora no te duela y que sea mejor  –le dijo Marcelo.
—Mejor y más completo, total ya estoy estrenada —dijo Sofía y rió a carcajadas.
Mientras Marcelo se desnudaba nuevamente, Sofía sintió unos tironcitos calenturientos en su entrepierna al ver aquel pene amenazador del tamaño de un tolete, enrojecido y lleno de venosidades por todo el tronco. Aquella chica ya lo conocía, sin embargo, era la primera vez que lo veía colgando oscilante frente a aquellos testículos velludos. Ahora que lo veía en vivo y a todo color le provocó cierto temor. Sofía sintió escalofríos de tan sólo recordar aquella primera intromisión de ese largo y gordo instrumento. No podía explicarse como semejante pieza había podido entrar en su cuerpo.
Durante un largo rato, Sofía tomo aquel falo entre sus manos. Como hipnotizada por la fascinación que le producía ese cilindro de carne viva, comenzó a darle lamidas suaves, indecisas, sin saber bien a bien cómo hacerlo. Tenía un saborcito medio salado. La textura le fascinó, suave como el terciopelo y mientras más lo chupaba más crecía dentro de su boca. De pronto era tan grande que le costaba introducírselo, ya no le cabía por completo y se veía muy chistosa con las mejillas retacadas de carne.
Marcelo le correspondió y también le brindó placer oral. Su lengua recorrió todo el pequeño cuerpo de mi amiga con suavidad y sin prisas. En algunas partes, su recorrido lingual le hacía reír por las cosquillas que producía.
Tras recostarse en una felpuda alfombra, Sofía recibió un tratamiento de lengua en su rinconcito más íntimo. Marcelo había encontrado su entrada secreta y se deleitaba con los jugos propios de la excitación femenina. Envolvía cada uno de los delicados pliegues, aún irritados por la desfloración, con su lengua que traviesa se movía. Después aquella lengua se introdujo como un puñal en el canal vaginal. Sofía no sabía si abrir sus piernas para darle paso libre y así aquella lengua profundizara en su sensible gruta, o si cerrarlas para atrapar con ellas la cabeza de Marcelo.
Sofía, quien nunca había sentido nada parecido, se retorcía y daba gritos mientras su cintura se agitaba violentamente. Lo que no sabía es que Marcelo realizaba aquella labor, no sólo para compensarla de su sufrimiento anterior al haber sido desflorada tan violentamente, sino que la preparaba para lo que vendría.
Cuando aquél se reincorporó, su rostro estaba cubierto con los jugos amorosos de la pequeña Sofía. Así, bien húmeda por la excitación, Marcelo la tomó de la cintura y la levantó en vilo, colocándola sobre sus muslos e indicándole que se pusiera a horcajadas sobre su tremenda estaca. Sofía lo hizo y, posteriormente, se dejó caer lentamente fijándose muy bien, esta vez, cómo es que la cabeza de aquel instrumento se abría paso entre sus pliegues vaginales.
Eufórica por el gusto de volver a sentir el pene de Marcelo en su interior, se dejó caer de un sentón que le hizo rebotar de forma violenta. Por un segundo creyó que la partiría en dos.
—Ufff… creo que ya entró toda —susurró Sofía con voz débil.
—Sí, hermosa. Ya está toda adentro, ahora no te muevas. Quiero que sientas bien lo que te ha entrado. Voy a hacer palpitar eso que aún te lastima, ¿de acuerdo? —le dijo Marcelo.
Sofía, nerviosamente, asintió.
Marcelo, con total seguridad, hizo lo prometido.
—¿Sientes? —le interrogó.
—Mmmm… sí —respondió ella casi en un suspiro.
Sofía podía sentir, en el fondo de su intimidad, aquella cabeza palpitando. Se sorprendió a sí misma, cuando comenzó a hacer contracciones vaginales, como queriendo ajustar la estrechez de su gruta a las dimensiones del invasor.
Al poco rato, Sofía era quien iniciaba el dulce vaivén. Poco a poco, la supuesta adolescente, iba dominando el ritmo y su movimiento era más acompasado, haciendo juego con la cadera y la pelvis. Lento en principio, pero más rápido al proseguir, los movimientos se volvieron arrebatados.
Sofía sentía como si estuviera haciendo una travesura que le causaba mucho placer. Nunca había tenido un orgasmo pero, cuando él soltó aquel chorrazo de leche caliente adentro de ella, dio un monumental grito y empujó tan duro como pudo, tratando de moler ese sabroso trozo de carne con su estrecha vagina. Deseaba que aquello no terminara pero, si bien tuvo que concluir, Sofía ya no era la misma mujer, mejor dicho, ya era una mujer, pues hasta antes de aquel evento había sido una adolescente, ya que se comportaba como tal. No obstante, tras ese evento, fue muy distinta.
Sofía terminó sudorosa y desfallecida. Se dejó caer sobre el pecho de su amante, pero eso sí, sin soltar de su entrepierna el pene que tanta satisfacciones le había brindado. Éste, poco a poco, fue perdiendo volumen dentro de aquella cavidad.
Me contó que lo hicieron tres veces más esa noche. La verdad sentí envidia de aquel tipo, después de todo había tenido el privilegio de desflorar a aquella hermosa amiga, pero, debo admitir que gracias a su acción, a partir de aquel suceso, Sofía duró una temporada en la que todo lo que se le ocurría desear era tener metida una tranca en su menudo cuerpo. Tanto que algunos de sus amigos disfrutamos de algún encuentro ocasional con nuestra renovada y cachonda amiga.

Primera vez tener sexo

 
Mi nombre es Héctor y tengo 23 años, soy delgado no muy alto, de 1,75 mts, pelo negro y corto, sin casi nada de musculatura, soy delgado aunque no tanto, estoy de novio con la chica más bonita del mundo, Jennifer, ella es hermosa con su 1,65 mts rubia ojos claros unos lindos pechos, ni exagerados ni pequeñitos, sino de la talla perfecta para mi, una cintura hermosa, ni tan delgada ni gordita, un muy lindo trasero que hace maravillas, tiene 27 años y es la mejor mujer del mundo, pero hoy hablaré de cuando nos conocimos, como fue nuestra unión y como se convirtió en la mujer que más feliz me hace en este mundo
todo comienzo en una tarde mientras me encontraba yendo a mi casa, en esos momentos con mis 18 años, en la casa junto a la mía estaban entrando cosas de un camión y al acercarme a la puerta de mi casa veo a una pareja de aproximadamente 40 años hablando con mi madre, por lo que me acerco y ella me dice que los señores acababan de mudarse al lado y que los había invitado cordialmente a su casa a tomar algo como buena vecina, -clásico- pensé en ese momento- como siempre pasándote por la vecina perfecta- me decía a mis adentros, en eso escucho detrás mío una hermosa voz-mamá los hombres dicen que ya está todo- cuando me volteo veo a la chica que en esos momentos cumplidos los 21 años miraba con una mueca algo triste a mi parecer, a su madre, al verla creí que estaba viendo un ángel, su rostro, su cuerpo, su mirada, en ese momento simplemente me cautivó como nadie lo había hecho antes. la madre se levanta y con ella el padre que se despiden de mi madre y se marchan no sin antes mirarme a mí sonriendo los dos y saludándome cordialmente, yo devolví el saludo y mi mirada se poso en el cuerpo de la chica que se alejaba hacia la puerta
oye tu, te quedarás como un bobo todo el día? ve acompáñalos y fíjate si necesitan algo de ayuda- me dice mi madre que me ve quieto mirando a la chica irse por lo que rápidamente volviendo en si asentí y fu rápidamente hacia la calle viendo a los nuevos vecinos entrando en su casa, toco la puerta de la misma y me abre el padre
-ho..hola- señor- decía algo nervioso- quería saber si necesitaban que los ayude en algo-
claro- me contesta sonriendo- mi hija recién llega y anda algo deprimida por la mudanza tu pareces un buen chico. ¿Por qué no se presentan y se hacen amigos? así al menos se pondrá mejor
-claro.. Con gusto- dije tímidamente-lo decía en serio? -Pensaba- así de  fácil podré conocerla?- pero por supuesto no lo fue, porque cuando quise hablar con ella solo respondía que no necesitaba “niños buenos”  que se hagan los interesados en ella
niños buenos? jaja claro que no. no soy de esos- dije con mi voz más agradable-por cierto mi nombre es Héctor es un placer conocerte
soy Jennifer.. – me dijo luego de tirar un suspiro al aire sabiendo que no la dejaría tranquila a menos que comience a sociabilizar, comenzamos a hablar de nuestras vidas, de porque tuvo que mudarse tan repentinamente ya que su padre había conseguido trabajo por aquí y una cosa llevó a la otra hasta que me tocó hacerle la pregunta más esperada por mi desde que la vi
-y. dime tienes novio?- mi mirada estaba en sus ojos impaciente por oír su pregunta mientras que sentía como mi corazón latía a mil por horas tanto porque ella podía tomarlo mal como por si ella dijera que si y enterraría mis ánimos toda una semana
No.. de hecho.. terminé con mi novio hace ya tres meses, ya que el cretino solo sabía jugar conmigo- dijo algo molesta, yo en cambio si bien me mostré compasivo en mi interior estaba gritando de alegría
-cómo puedes decirme eso?-le dije al fin- una chica tan hermosa y ese tonto te desperdició? Si fueras mi novia te tendría en el cuadro de honor- en ese momento al entender lo que había dicho sentí como me paralizaba, decirle eso tan pronto y de esa manera me hizo pensar que se enojaría y me echaría sin embargo solo dio una pequeña risa
-solo lo dices para hacerme sentir mejor… además no es cierto. No soy la gran cosa y no creo que sea hermosa.. y tú? Tienes alguna muchacha cerca de ti?
-primero..-empecé diciendo- eres muy hermosa tienes una linda sonrisa y unos ojos claros muy bonitos y dos.. bueno.. aún no conozco a nadie que quiera estar conmigo.. tal vez porque no soy lo suficientemente “hombre” para las chicas
Por qué dices esas cosas?-me respondió confundida- bueno.. es que soy algo. Sensible.. y cursi, digamos que no soy el típico hombre masculino que muestra sus músculos y se hospeda en el gimnasio todo el día
Al decir eso ella comienza a reír casia carcajadas haciendo que me sienta hundido y al ver mi cara pálida se calma sonriéndome
.no lo tomes a mal pero.. “hombre típico”? hoy en día no necesitas tener músculos para ser hombre.. de hecho a mí me gustan los chicos más delgados, no me interesa eso de que los hombres dominen con su fuerza para mí eso está pasado de moda- me dice guiñándome el ojo y haciendo que mi autoestima reviva
Seguimos hablando durante un rato hasta que tuve que volver a mi casa con la idea de volver al otro día. No negaré que esa misma noche no podía dormir y tuve que masturbarme varias veces pensando en su cuerpo, al otro día la voy a buscar para enseñarle el lugar, vamos a distintos lugares a los que acostumbraba ir, al cine, al parque que se encontraba a unas cuadras, hasta fuimos a comer algo a un pequeño restaurant y pasando los días nuestra amistad había crecido mucho, se hizo amiga de varias chicas con las que salía a bailar, eran amigas mías algunas muy jovencitas y otras no tanto, hasta que un día, aproximadamente unos tres meses desde que nos conocimos, me invitó a su casa diciéndome que sus padres habían salido por su aniversario invitándome a su habitación ambos nos sentamos en la cama
-dime… que era lo que querías?- le dije algo nervioso por el momento en que estábamos
-bueno.. Héctor es que. Tu.. me gustas.. me gustas mucho-su cara estaba algo pálida al decírmelo y yo estaba que iba a agarrarme un paro cardíaco, inmóvil y con la garganta seca- tu. Tú también me gustas mucho Jennifer.. desde que te vi por primera vez que me gustaste y.. bueno..- sin poder decir nada mas siento los labios de Jennifer en mi boca besando los míos, yo, inexperto, solo me dejé llevar con torpes movimientos a los cuales ella se percató y se separó sonriendo- dime.. eres virgen?- me preguntó sin preámbulos y yo más nervioso asentí- si…si lo soy- creí que se comenzaría a reír de mi o algo así sin embargo su cara se alumbró completamente dando una gran sonrisa- waw entonces… yo seré la primera?- desviando la mirada asentí- pues.. si. Nunca antes había hecho nada de esto- en eso ella sonriendo se abalanza sobre mí y comienza a besarme con mayor pasión, al rato comienzo a acostumbrando devolviéndole el beso de la misma manera hasta separarnos
-sabes’ no sé por qué.. pero. Me hace muy feliz saber que seré la primera que toque tu cuerpo y lo convierta en un cuerpo adulto- sonreí aliviado al escucharla y la abracé fuerte, hasta que ella misma se separó y suavemente se quitó la blusa y luego su short quedando así solo con su ropa interior puesta
-dime.. qué te parece?-me mira con su sonrisa lujuriosa-es.. estas hermosa. Tu cuerpo es espléndido hermoso-decía nervioso y me acerco sonrojado- pu… puedo? Ella sonriendo asiente- tócame- me acerco mas y comienzo a tocar suavemente sus pechos, eran suaves y cálidos.. aunque los tocaba por encima de su sostén podía sentir la dureza de sus pechos.. estaba excitada y eso hacía que me excite mucho acerque mi boca a su pecho izquierdo y con mi lengua comenzaba a lamer su peso sobre su sostén lo que hizo que lance un pequeño suspiro cerrando los ojos y con una sonrisa comenzó a sacárselo para luego con la misma suavidad se quitó las bragas quedando desnuda frente a mí, en ese momento tenía mi miembro súper levantado y se notaba en mi pantalón lo que sacó una sonrisa de sus labios y con algo de fuerza lo apretó
-que bonito que es-dijo con una sonrisa traviesa para luego abalanzarse y comenzar a besarme apasionadamente mientras pasaba mis manos por debajo de mi pantalón acariciando mi miembro ya bien duro para ese entonces
-mhh que rico es esto.. me gusta*decía sonriendo mientras me masturbaba rápidamente, yo daba pequeños gemidos mientras movía mi cintura de arriba abajo rápidamente, esta así algún que otro minuto para luego levantarse y quitar mi remera y luego mi pantalón dejándome desnudo frente a ella con m miembro erecto a la vista, si bien no tengo un gran miembro al parecer sus 17 cm le parecía gustar porque me sonreía con algo de lujuria y podía notar su vagina mojada
-mhh amor que grande- me dijo y lo tomo apoyándolo en sus labios comenzando a lamerlo suavemente lo que hizo que mi cuerpo sintiera como un leve pinchazo. Comenzó a darle pequeñas lamidas al tronco del mismo para luego ir subiendo y enredar su lengua en mi glande, solo su lengua hacía que mi cuerpo enero se estremeciera hasta que apoyó s boca en mi glande dando pequeñas succiones mientras lamía bien el contorno de mi glande mientras con su otra mano acariciaba suavemente mis testículos, sentía tanta excitación que no pasaron 5 minutos y ya me estaba corriendo en su boca dando un fuerte gemido a lo que ella con gusto lo sostuvo en su boca hasta limpiar hasta la última gota. Sonrojado me disculpé por haberme corrido sin decir nada y ella se volvió a abalanzar besándome, aun no se había tragado mi corrida por lo que podía sentir el gusto salado de la misma dentro de mi boca, aún así yo me sentía en el cielo sin importarme estar tragando mi propia corrida
-ahora sentirás mucho más placer- me dice al separarse de mí y suavemente me tumba boca arriba en la cama y del cajón de la mesita de al lado saca un condón y lo coloca en la puta de mi glande para luego acercar su boca a este y comenzar a tragar mi miembro con el condón y todo haciéndome una pequeña mamada lo que hace que mi miembro vuelva a tomar su dureza, cuando se percata de esto sale de mi y sube a mi cuerpo colocándose en mi cintura y tomando mi miembro lo apoya en su entrada y comienza a bajar. Lo que hace que de un pequeño gemido acompañado por su propio gemido que se intensifica al meter completamente mi miembro en ella, para luego comenzar a moverse de arriba abajo lentamente, se recuesta en mi cuerpo y con suavidad comienza a besarme sintiendo sus pechos en mi pecho, abrazándome y besándome comienza a moverse lenta y suavemente por el contorno de mi miembro hasta meterlo en su totalidad, daba suaves embestidas haciendo que mi cuerpo disfrute al máximo su penetración cada tanto se levantaba hasta la punta de mi miembro y bajaba con todo hasta chocar con mis testículos lo que hacía que ambos gimiéramos fuertemente, así estuvimos por 10 minutos hasta que sentí que mi miembro comenzaba a temblar
-ahh amor me..corro- gemía y comenzaba a moverme rápidamente tomando sus muslos y moviéndolos con rapidez
-córrete..ahh córrete amor- gemía fuertemente lo cual siento como comienzo a correrme llenando el condón para luego quedar ambos abrazados aún sin movernos hasta que ella misma jadeando se separa sonriéndome
-a. amor dime. Te gustó?
-mucho. Fue lo mejor que he sentido en mi vida- le respondo sonriendo, ella me sonríe y me besa para luego bajar y quitar el condón de mi miembro ya flácido y beberlo para luego limpiar bien miembro, luego de esto me abraza y comenzamos a besarnos durante unos minutos. Luego nos fuimos a bañar los dos juntos mientras nos pasábamos la esponja nos besábamos
-tengo hambre.. quieres comer algo?- me dice sonriendo y asiento con una alegre sonrisa
-claro. Yo también tengo mucha hambre- salimos del baño, nos vestimos y la ayudé a preparar la cena. Luego de esto nos hicimos novios, y lo hacíamos prácticamente todos los días. Dos años más tarde nos mudamos a un pequeño departamento en donde vivimos y el fuego de nuestra pasión aún sigue ardiendo pensamos en poner pequeños juegos en nuestras intimidades, a veces con distintos vestidos o trajes usamos dildos, aunque ahora se le dio una idea que a mí me pone algo nervioso, al parecer le gusta mucho esas bragas que tienen incorporado un dildo y dijo que lo quería usar en mi. Le dije que lo pensaré aunque.. nunca había pensado en ser penetrado por ella
Ustedes que piensan? Me animo?,
Gracias por leer

pillada masturbacion

Los Mejores relatos eroticoDisfruta de un super relato de sexo desenfrenado:
Mi nombre, aunque es lo de menos, bien podría ser Peter. Ya he cumplido los 40, y no me conservo mal.
En la editorial donde trabajo, comparto despacho con Susana, una compañera de edad similar con la que tengo gran amistad, y he de confesar que siempre me ha gustado… es una mujer atractiva, tiene un cuello largo, que en combinación con sus hombros le confieren una pose elegante, felina diría yo… sin saberlo, ha sido la protagonista de muchas de mis fantasías… si no fuera porque quiero a mi esposa y porque conozco a su pareja… quien sabe si no le habría tirado ya los trastos…
El trabajo de mi esposa no le permite almorzar en casa, así que, al medio día, me quedo comer por la zona, a veces, me compro un bocata y me quedo en la oficina para adelantar trabajo… casi siempre estoy solo… y más de una vez he aprovechado para ver algo de porno y masturbarme antes de empezar la jornada de tarde…
Con la llegada del buen tiempo, también llegan los escotes, y Susana no es la excepción, a veces, mientras está sentada en su escritorio, aprovecho alguna excusa para acercarme a ella, y busco un ángulo desde donde colarme en su escote y acariciar su tersa piel con mi vista… tiene unos pechos deliciosos en lo que puede adivinarse, pero hasta que no ves como se coronan, no se puede decir oficialmente hayas visto los pechos de una mujer… cuántas veces he tratado de imaginarlos mientras me masturbo…
 Cierto día, siguiendo mi rutina, me comí un bocadillo en la oficina… me lo terminé pronto y me quedé tranquilo bebiendo una lata de refresco… no tenía mucho que hacer, y como la cabra siempre tira al monte… empecé a curiosear algunas de mis webs de sexo favoritas… pero mi pensamiento esa tarde estaba con Susana; me gusta buscar entre las chicas de las webs, pechos que sean como yo imagino que serán los suyos…
Me acordé de las fotos de la última fiesta de empresa, Susana estaba arrebatadora, con un traje tipo japonés que realzaba su figura, y que me obligó a masturbarme allí mismo, en los servicios… recordé que esas fotos debían estar en el pc de Susana, me levanté con una erección en su máximo apogeo y fui a su ordenador,  hice una búsqueda de imágenes…  encontré una carpeta “personal” su pc, curioseando fotos,  pude verla con distintos vestuarios, me puse muy caliente, me provocaba mucho morbo aquel acto voyeur, comencé a acarciármela por encima den pantalón mientras seguía curioseando, y aunque no localizaba las de la fiesta,  iba viendo otras; de cuando en cuando, alguna me llamaba la atención, la abría y la ampliaba para fijarme en sus pechos, Susana me tenía a 100… entonces apareció una carpeta de fotos de la playa con su marido ¡En biquini!…
 Mi corazón me golpeaba el pecho como un tambor, no podía con aquello… desabroché el pantalón y el cinturón, me bajé la cremallera y, no sin dificultad, liberé mi erección de la presión de mis calzoncillos, amplié la foto y comencé a masturbarme, los pezones se marcaban bajo la tela del biquini… mi pulso estaba disparado por la adrenalina… y entonces sucedió… oí el ruido de la puerta de la oficina abrirse, apenas tuve tiempo de mal colocarme los pantalones y sentarme en mi sitio antes de que asomara la cabeza de Susana por la puerta; sólo la mesa ocultaba mi pantalón abierto y la mitad de mi pene que asomaba aún fuera de mis pantalones, mi cara debía ser un poema…
-¿Qué haces aquí tan pronto?- Pude por fin decir, tratando de aparentar normalidad.
Susana dejó unas carpetas en su mesa… y miró la pantalla de su pc…¡Joder! las fotos de la playa! ¡Qué vergüenza! ¡Me quería morir!.
-Susana: Voy al baño, que llevo todo el camino aguantando…
Tal y como salió por la puerta, di un salto, guardé mi pene, que empezaba a languidecer del susto, recompuse mi ropa y cerré rápidamente todas las ventanas de su ordenador….
Cuando regresó, me pidió disculpas…
-Tenía que haberte avisado de que hoy vendría antes… disculpa…
-Qué va mujer! ni que esto fuera mío…
El resto de la tarde transcurrió con una extraña calma tensa y silenciosa, que pretendía ser normalidad por parte de ambos… y que por mi parte se prolongó durante dos semanas… era incapaz de superar la vergüenza y recuperar la normalidad; ella de vez en cuando me preguntaba si me pasaba algo y comentaba que me notaba muy serio…
Hasta que una mañana me comentó que se quedaba repasar informes… que comería conmigo… si no me importaba…
Pasé la mañana intranquilo, y llegó el medio día. Todos marcharon a comer… y quedamos solos.
-Susana, voy a comprar un bocata ¿te traigo algo?
-No seas tonto, siéntate…
Sacó fiambreras con comida para dos: empanadillas, ensalada de pasta y dos tenedores… comimos casi en silencio, ella trataba de conversar, pero se seguía notando lo raro del ambiente… hasta que al de terminar de comer, mientras recogía me dijo:
- Mira Peter, sabes que te tengo mucho aprecio, eres un amigo, más que un compañero, así que vamos a hablar y terminar con esto…
Yo me escurría en la silla tras mi escritorio…
-Sé que te masturbas a veces cuando te quedas solo en la oficina… ¿crees que no he visto el historial?
-Lo siento Susana, me siento muy avergonzado, no sé qué decir…
-No seas tonto, soy yo la que lo siente, tenía que haber llamado… sólo quiero que vuelvas a comportarte con normalidad.
Sentí que me quitaba un gran peso de encima… Susana salió a por café a la máquina del pasillo, momento que aproveché para mirarle el culo…
Volvió con los cafés y los puso sobre mi escritorio, momento que aproveché para mirar su escote… (jejeje, ya estoy normal… pensé…) y se sentó al otro lado de la mesa…
-Hay algo más que quiero preguntarte Peter…
Mi sistema de alerta volvió a ponerme en guardia, la respiración se me aceleró de pronto, temía por donde podría ir la cosa…
-El día del “incidente”, cuando llegué, vi que en mi ordenador estaba abierta mi carpeta de fotos… personales…
Había llegado el momento que tanto temía… no sabía cómo explicar aquello.
-ahh ¿si?- acerté a decir con poco convencimiento… – ni idea…
-Peter, pareces un crío, he visto mil veces cómo me miras las tetas en la oficina… y aquel día tenías mis fotos de la playa en pantalla…
-Te juro que no estaba haciendo nada…
Susana se echó hacia atrás dejándose caer en el respaldo de su silla…
-Peter… ¿te gustan mis tetas?
Mis ojos se posaron automáticamente en ellas, pero retiré inmediatamente la vista… no me podía creer que esto estuviera sucediendo… estaba mudo… pero empezaba a tener contra mi voluntad una gran erección tras la mesa…
-Te voy a decir cómo veo yo esta situación Peter… podemos aprovechar esta situación, para ser sinceros y estrechar nuestra amistad, o bien, puedes soltarme ahora mismo una excusa, que explique que hacían mis fotos de la playa abiertas en mi pc y seguimos como si no hubiera sucedido nunca nada… tu eliges ¿Qué me dices?
Mi compañera me estaba pidiendo una confesión en toda regla … ¿era buena idea? ¿cómo reaccionaría? ¿qué esperaba escuchar exactamente? ¿acaso es tan raro que me excite una amiga? no es malo ¿no? ¿cómo afectaría esto a nuestra amistad?… mil preguntas inundaban mi cabeza, pero lo cierto es, que Susana me excitaba mucho, y desde hace mucho, la situación me provocaba una terrible erección… me daba cuenta de que deseaba confesarlo, que me excitaba la idea de complicidad que me estaba proponiendo, y todo empezaría si yo, simplemente confesaba que me encantan sus tetas y que miraba sus fotos de la playa… era un precio asumible…
-Si… – dije con un hilo de voz
-Si ¿Qué?…
-Me gustan tus tetas Susana- oír mi propia voz pronunciando aquellas palabras delante de ella, tuvieron un efecto liberador … la vergüenza había comenzado a ceder en favor de la excitación…
-¿Alguna vez te has masturbado pensando en mi?
Mi excitación iba aumentando en la medida que Susana aumentaba la presión de su “interrogatorio”…
-El otro día te masturbaste con mis fotos de la playa ¿verdad?
-…ehhh… no!… es decir… si no hubieras venido, lo habría hecho, pero te prometo era la primera vez…
-Hazlo ahora…-
No podía creer lo que oía, y ella debió verlo en mi cara…
-Peter, quiero que sigas por donde ibas el otro día… y quizás tengas un premio – desabrochó un botón de su camisa mientras lo decía…
-Vamos… hazlo – dijo en tono a medio caballo entre autoritario y ronroneó… Se notaba el deseo en los ojos de Susana – ya sabes donde están las fotos…
Con mi silla de despacho, me desplacé hasta su pc, me sentí seguro ocultando mi erección tras su escritorio, abrí la carpeta de sus fotos y me fui a las de la playa, elegí unas cuantas y las abrí a la vez, miré a Susana, estaba expectante, radiante diría yo…
Volví a centrarme en las fotos, y desabroche mi cinturón, la respiración de Susana era cada vez más agitada, solté mi botón y bajé la cremallera lo justo para introducir mi mano… no recordaba cuándo fue la última vez que se me ponía tan dura. Hice zoom sobre una de las fotos, en la que podía adivinarse la forma de los pezones de Susana, y comencé a mover mi mano acariciándome ante mi atenta espectadora.
No podía verme tras la mesa, pero me sentía igualmente expuesto, si seguía, me correría en dos segundos, bajé el ritmo y alcé la vista, ella casi no pestañeaba, con la boca entreabierta, permanecía inmóvil sin perder detalle… dejé de mirar las fotos, la miraba a la cara sin ocultar mi placer, entornaba mis ojos y comencé a gemir lento, mi mano seguía su el curso de las caricias recorriendo mi tronco…
 Ella desabrochó un segundo botón de su camisa, brindándome la visión del canalillo de sus pechos, hizo rodar su silla unos pasos en mi dirección, yo la imité, saliendo de detrás del escritorio, quería que me viera bien, ella desabrochó los botones que le quedaban y entreabrió la camisa, podía ver la mitad de cada uno de sus pechos, ocultos tras su sujetador, la tela de encaje me dejaba ver su piel, pero la camisa me impedía la visión de sus pezones…
-¿Te excito? – preguntó
Como respuesta, me bajé los pantalones junto con mis boxers y saqué mi polla exponiéndole mi deseo, ella abrió los ojos, yo aumenté las intensidad de mis gemidos, y sin dejar de masturbarme, fui acercando mi silla… hasta que casi nos tocamos, pero ella se retiró un poco, dejando claro que no habría contacto…
-Te deseo Susana…
Acerqué nuevamente mi silla,
-Yo también te deseo…- pero volvió a retroceder… mientras lo decía
-Quiero follarte – y me puse de pie frente a ella, con mi miembro ante su cara… ella lo miraba hipnotizada mientras tragaba saliva…
-Quiero follarte Susana -  repetí…
Ella alejó de nuevo un poco su silla, y por debajo de la falda se sacó las bragas, acercó de nuevo la silla y sin levantarse me las ofreció…
-Córrete Peter… – dijo casi en un susurro… – córrete…
 Puse la prenda frente a mi falo y aceleré mi ritmo, gimiendo y jadeando; Susana, con las manos sobre las rodillas, apretaba sus piernas, yo miraba desde arriba las tetas de aquella diosa, y ella desde abajo, con su cara a menos de 30 de mi rabo, no perdía detalle de mi paja… miró hacia arriba, y se encontraron nuestras miradas….
-Vamos Peter… córrete…
Juntos, comenzaron a escapar de mi cuerpo, mis gemidos y mi semen… todo mi deseo vertiéndose en aquel trozo de encaje… quería que mi orgasmo fuera eterno… mmmmm, un borbotón sucedía a otro, no sé cuántos fueron, y con cada uno , me iba invadiendo aquella sensación de paz… se me cerraron los ojos, y acabé con un último gemido, coronado por una anchísima sonrisa…
Abrí los ojos; Susana se estaba abrochando la camisa, empezó a invadirme cierta vergüenza, terminé de limpiarme la polla con las bragas, Susana se levantó, terminó de colocarse la camisa y componerse la falda, me quitó las bragas de las manos y comencé a abrocharme el pantalón, ella volvió a sentarse y ante mi atónita mirada, se puso las bragas mojadas de mi semen, me dio un beso en la mejilla, y se fue hasta su mesa…
 - … a trabajar compañero. Creo que almorzaremos juntos más veces….
 Dos minutos más tarde comenzaron a llegar los demás a la oficina…

sexo en la piscina

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Estaba en una fiesta muy divertida: La música, el ambiente y el alcohol estaba a todo lo que daba. Por lo general, soy de los que no sale mucho pero cuando lo hago me divierto de verdad. Este día no iba a ser la excepción, aunque tenía que aguantarme las ganas de tomar ya que mi amigo Germán y su novia me pidieron que los cuidara por hoy. Ellos vinieron conmigo y yo era el conductor designado esa noche.
Recuerdo que Carina se veía espectacular: minifalda y top y tacones con los pies descubiertos. Ella es una mujer muy bella y lo sabe. Mi amigo Germán sabe lo que trae con él y casi siempre nos lo echa en cara. Yo Lo haría también.
Todo es muy raro cuando estás en estado sobrio: Ves las risas exageradas, ves a las personas viendo a las otras de manera graciosa. En fin, es un show y compensa el no tener alcohol en mi sangre.
Yo no podía quitar mis ojos de Carina, de verdad, era el deseo en persona. Si existe alguna diosa del deseo es ella. Piernas torneadas, nalgas trabajadas en gimnasio que sientes su dureza al observarlas nada más, una cintura proporcionada al resto de su cuerpo y unas tetas pequeñas pero redondas y que te encantaría tenerlas en tus manos y en tu boca.
Estábamos todos a tono (yo estaba excitado observando a Carina). Carina tomando y disfrutando su cuerpo al ritmo de la música. Germán, pues es Germán, nunca se le nota su estado etílico a pesar de que yo veía como se tomaba una tras otra. Yo estaba en el sillón observando el freak show a mi alrededor tomando mi vaso de coca cola.
Pasando 40 minutos aproximadamente, Carina se acerca a mi y me pide que la acompañe al baño y accedí. Durante el trayecto veía como los tipos se le quedaban viendo con ojos de deseo. Podía ver en sus pupilas como se la cogían una y otra vez. De repente, volteo y veo como sus nalgas se movían bajo la mini. Yo estaba extasiado, de verdad, era demasiado mirar ese par de nalgas enfrente de mí y ella moviéndolas sin malicia alguna o eso creía.
De regreso, ahi estaba Germán con su rostro normal y nos dijo a Carina y a mi -”Hey ya vámonos!, yo manejo! a lo que yo le respondí: -”Pues si estás bien ok, tú manejas”. Unos minutos después, ya en el carro, nos dijo que fuéramos a terminar las copas en su casa a lo cual accedí sin ningún problema. Su casa es una mansión donde tienen piscina con temperatura controlada y se me antojaba un chapuzón en agua tibia. Además, me daba morbo ver a Carina usar algún bikini o tanga.
Cómo era de esperarse, Germán sugirió la alberca y yo sin dudarlo me quité toda la ropa excepto mi slip ya que no contaba con que estaríamos en piscina hoy. Carina fue a cambiarse con un bikini de dos piezas blanco que se le veía delicioso. Yo intentaba no mirarla mucho, ni desear tanto que ese par de nalgas rebotaran sobre mi verga caliente en ese momento. La imagen se apoderó de mi unos segundos y claramente pude notar mi erección a lo que inmediatamente me acosté en el camastro a la orilla de la alberca levantando una rodilla. Creo que Carina se dió cuenta.
Ella se metió al agua templada y desde ahí seguía bebiendo de su copa mientras Germán y yo platicábamos pendejadas acostados en el camastro. Yo seguía muy excitado con la imagen de las nalgas de Carina, con sus tetas perfectas, su carita hermosa, sus manos. Toda ella me volvía loco.
En un momento, Germán se mete con Carina y se besan apasionadamente, producto del alcohol y lo buenota que está ella. Casi se les olvidaba que yo estaba ahí con la verga paradísima. Afortunadamente, Germán se disculpó, y nos comentó que ahora volvía y se dirigió al interior de la casa.
Al ver esto, Carina me comienza a preguntar que como estoy, que si me la estoy pasando bien y me invita a que me meta a la alberca. No iba en el “vente al agu..” cuando yo ya estaba metido, y recargado en la orilla de la piscina disfrutando la agradable temperatura y la compañía. 
Ella me veía raro y yo le pregunté -”qué pasó?” -”nada” dijo ella. Y sin saber como pasó ese cambio de guión me dijo -”la traes bien parada, amigo”. Eso no me lo esperaba y sólo reí. Lo que vino después fue…mitológico.
Después de su atrevida pregunta, la sangre en mi pene fue a todo lo que dió: tenía que bajarme la calentura o me la iba a terminar violando en la alberca. Ella observando mi reacción observa hacia el interior de la casa y me dice -”puedo?” mientras bajaba mi slip con su mano encontrándose con mi verga durísima. Y así fue, ella observando hacia el interior de la casa de su novio, mientras me masturbaba y yo observando hacia el otro lado disfrutando de la mano de esta mujer.
Yo podía sentir su deseo en la mirada de repente nuestras miradas se cruzaban. Yo estaba en el cielo: sentía como una hermosa mujer sobaba mi verga mientras su novio estaba por venir. Ella sabía lo que hacía; sentía oleadas de placer. La quería besar, tomar ahí mismo. Ella parece que leyó mi mente y me dijo -”entra anda, pero rápido”. Ella se hizo a un lado la tanga, sacó su trasero hacia mi y yo con mi debilidad humana por la carne comencé a meter mi verga dura en ese fruto prohibido, en la novia de mi amigo. Mi verga entraba y salía sin ningún obstáculo. La vista era perfecta: podía ver como mi verga entraba entre ese par de nalgas. Yo sentía como ella de repente hacia círculos con mi verga dentro de ella y me daba sensaciones de placer deliciosas.
Yo estaba detrás de ella bombeándola cuando ella comenzó a agarrarme las nalgas y me jalaba hacia ella mientras checaba que su novio no regresara. Habían pasado como 10 minutos desde que Germán se fue. En ese momento yo apreté sus tetas mientras metía y sacaba mi verga de ella. Se comenzaba a escuchar el chapoteadero ya que estábamos en la parte menos honda de la alberca. Era delicioso escuchar mis huevos pegándole en la cola en cada arremetida. Yo le lamía la espalda y el cuello mientras comenzaba a escuchar pequeños gemidos mientras yo la empujaba contra el filo de la alberca.
Ahí estaba yo cogiéndome a la novia de mi amigo, entrando y saliendo de su panocha con todas las ganas y todo el deseo. Le metía dos dedos en la boca mientras nuestros cuerpos chocaban duro. Sentía un poco de temor al estar haciendo tanto ruido pero parecía que eso excitaba más a Carina porque cada vez ella se empujaba más a mí. Yo no quería salirme, pero sabía que no podía venirme en ella así que le dije al oido -”vamos rápido al camastro”. Ella sin dudarlo se salió y se colocó en un camastro y yo en otro, y comenzamos a cucharear cada quien en su camastro. Así estuvimos de cuchara cogiendo mientras seguía tocándola, disfrutando la vista de sus nalgas mientras veía como le hundía mi verga más y más. Ella seguía observando hacia el interior de la casa un poco levantada sobre el camastro y yo estaba concentrado en darle verga.
Duramos como otros 5 minutos en el camastro cuando de repente, lo inevitable, ocurrió y comencé a venirme dentro de ella. Sentía como el calor iba abandonando mi cuerpo hacia el suyo. Quería morderle la espalda mientras mi verga descargaba en ella todo el esperma de la semana. Justo ahí, Carina me empujó, me tapé la verga y me acomodé en mi camastro, ella igual y entró Germán en escena diciéndonos que se había quedado dormido. Yo estaba con la verga a medio orgasmo aún viniéndome y Carina con restos de mi semen chorreándole por los muslos.
Germán se sentó con Carina y comenzó a besarla y fue ahí cuando me despedí y les dije que los veía luego pero que antes pasaría al baño. Al salir del baño pude ver en el área de alberca: el camastro y las piernas de Carina abiertas en V mientras Germán la penetraba violentamente. Yo no quise molestarlos y me salí de ahí con la verga parada. Tendría que hacerme cargo de mi placer como otras muchas noches.

El secreto de Nerea

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Esta historia comienza con mi amigo Alejandro y yo caminando hacía la discoteca Boss, cuando se paró a nuestro lado una coche. Se bajó la ventanilla y apareció una chica con una polla en la cabeza y de piloto iba otra chica con la misma corona en la cabeza, iban de despedida de solteras.
- Oye sabeis donde hay un sitio para desfasar a tope.- le preguntaron a Alejandro.
- ¿ Nerea?
- ¿Simón?
Resulta que la chica que estaba de copiloto era Nerea la novia de mi primo Jose Carlos.
- ¿Cómo tu por aqui? -
- Pues ya ves de despedida con mis amigas y compañeras de escuela..
Me agaché y dentro había 3 chicas con coronas de pollas,
- Montaos, que os llevamos.
Salieron de la parte de atrás las chicas y se metió dentro Alejandro, de poca vergüenza, y desde dentro me llamó “ Venga cariño, ponte encima mía”, yo estaba un poco dudando cuando Nerea dijo
- Marisa ponte delante, Julia ponte encima de él – señalando a Alejandro – Elisa tu te pones enmedio y yo me pongo encima de Simon.
así lo hicimos, una vez dentro y con Nera encima mía con su falda mirando hacía Elisa y mi rostro a la altura de sus pechos, sentada de lado yo rodé con el brazo su cintura.
- ¿Donde vamos? – preguntó la conductora.
- Pues vamos a Boss que está aquí cerca – dijo Alejandro.
- Dile a Nuria donde está Boss – Dijo Nerea.
Mientras que Nuria, la conductora nos llevaba a Boss estuve mirando a las amigas todas estaban muy buenas requisito indispensable para ser azafata de exposiciones.
Pasamos por delante de Boss y vimos que había mucha gente en la cola, por lo que sería muy difícil entrar así que sin bajarnos decidimos irnos al “ Mao Room ”. El “ Mao Room ” es un local que hay en la alameda estilo moro donde te puedes tomar un té mientras que si quieres puedes fumar de la pipa.
Llegamos al local y nos presentamos formalmente. Rápidamente estábamos sentados en el suelo junto a una mesita en una esquina del local, el cual estaba lleno y pidiendo cada uno un té. Marisa era la que se casaba, así que a ella le pidieron un té con mucha canela ya que era muy afrodisíaco, de hecho se pidió 7 tés de canela. estuvimos hablando de todo un poco resulta que excepto Nerea y Marisa ninguna de las otras tenía novio, Alejandro y yo nos miramos y mientras Marisa contaba no sé qué cosa hicimos una visión al grupo de chica, al cual mejor, todas morenas o castañas excepto Nerea que era rubia, y con lo cachondo que me ponen las rubias.
Cayeron cerca de dos jarras de té antes que se nos ocurriera pedir una pipa con una pastilla de fresa con canela. El camarero que nos encendió la pipa tenía aire musulmanes con ojos claros Marisa la futura novia y Nuria empezaron a bordear lo, el se reía mientras Alejandro estaba teniendo una conversación muy íntima con Julia a mi izquierda, una chica morena con un par de pechos descomunales pero sin duda su trasero bien puesto era lo que más llamaba la atención de esa mujer. Nerea y Elisa, ambas en ese orden sentadas a mi derecha conversaban, yo me estaba fijando en el cuerpo de Nerea, me lo conocía de memoria y de las veces que la había visto en la piscina y en la playa luciendo palmito con sus bikinis, Elisa quizás fuera la menos atractiva de las 5 aunque la chica era muy guapa, pero entre tanto pivon no resaltaba tanto.
Cuando quedó la pipa encendida se marchó el muchacho pese a que Marisa y Nuria le habían dicho que se quedara pero estaba trabajando. Estuvimos fumando y echando el humo hasta que a Nuria, la más picante de ese ramo de mujeres, se le ocurrió pasarnos el humo de boca en boca, todas no pusieron objeción, así que Nuria cogió una bocanada y se la pasó a Elisa, ella a Nerea, esta a mí, yo se lo pasé a Julia, ella a Alejandro, él a Marisa y ella a Nuria. Pocas veces conseguimos hacer el círculo completo pero pasamos un buen rato los 7, cada vez que me tocaba recoger el humo de la boca de Nerea no dudaba en cogerla por los brazos, Alejandro y Julia tampoco se cortaban ni un pelo y parecía que se enrollaban .
Marisa y Nuria se fueron a la barra a seguir dando caña al camarero, Nerea y Elisa se fueron al aseo, yo viendo como Alejandro y Julia estaba hablando en su conversación privada y sus risas cómplices decidí irme al baño. A cruzar la esquina dirección al aseo me encontré con Nerea y Elisa y con una imagen que no se me olvidará en la vida, la imagen de la espalda y el culo de Nerea con su melena rubia recogida en una cola sobre su espalda descubierta.
Sonó el pestillo del baño del aseo de la chicas, entraron ambas al baño de chicas y yo en el de chicos, salí yo antes y las esperé, al momento salieron ellas y nos fuimos a la mesa. Marisa y Nuria seguían dale que te pego al camarero. Antes de llegar a la mesa vimos como Alejandro y Julia seguían hablando, llegamos a la mesa. Nerea y Elisa miraron a Julia y luego entre ellas y dijeron que se iban a casa que estaban algo cansadas, Julia se levantó y también dijo que se iba eran más de las 5 de la mañana, Julia se fue a decírselo a Marisa y Nuria que seguían en la barra mientras Nerea me tomó del brazo y me dijo “ Nos acompañais a coger un taxi, ¿no?” Miré a Alejandro que estaba de pie, el cual asintió con la cabeza miré a Nerea y acepté. Marisa y Nuria se quedaron en el Mao Room, el resto salimos del local dirección de coger un taxi. Caminábamos Nerea, Elisa y Yo delante y detrás cogidos por los brazos Julia y Alejandro, en una de las callejuelas perdí de vista a Alejandro, dije de esperarlo y Nerea y Elisa dijeron de seguir que ya nos alcanzarían. Llegamos a la parada de Taxi, había varios, se metieron Nerea y Elisa en uno, yo les dije que esperaba a Alejandro, ellas se rieron y dijeron que me metiera en el taxi que Alejandro estaba muy “liado” , entonces caí había aumentado el ritmo para dejar a Julia y Alejandro solos. Entré en el taxi fuimos primero a casa de Elisa, la norma era que el último pagaba el taxi los demás iban dando el dinero para pagar el taxi, Se bajó Elisa y nos despedimos de ella con dos besos, la siguiente parada fue la casa de Nerea, nada más llegar Nerea se bajó y me dijo si quería tomar la última que estaba sola ya que sus compañeras de piso se habían ido al pueblo y que mi primo estaba en un encuentro de Paintball, yo acepté, era muy temprano para mí y aún no tenía sueño. Pague el taxi con el dinero de Elisa y el mio.
Nos montamos en el ascensor y Nerea se quitó los zapatos, se había quedado a 10 centímetros más cerca del suelo, la diferencia de altura entre ella y yo no era mucha en ese momento. Llegamos a la puerta de su casa. La llave no estaba echada, ella suspiró, la puerta se abrió y nos encontramos frente por frente a Elena una de las compañeras de piso que se suponía que estaba en el pueblo. Ella no estaba sola estaba con más gente en el salón. Saludé a Elena dándole dos besos y a la gente del salón la saludé con la mano, Nerea se puso detrás mía y me dijo al oído “ Ven que te voy a enseñar algo” me despedí de la gente y seguí a Nerea hacía fuera del piso. Subimos dos tramos de escaleras y nos encontramos en la azotea de su bloque. En la azotea no había tendederos solo maquinas de aire acondicionado una jungla de máquinas de aire acondicionado cada una con su piso marcado a rotulador negro, Nos pusimos cerca de la cornisa teniendo una vista espectacular de la ciudad, Nerea sacó dos vasos y una botella de capitan caribe, mi favorita, de su bolso. Llenó los vasos y bebimos. Yo admiraba las vistas cuando sentí que Nerea se había puesto detrás mío apoyando su cuerpo en el mio, alegando que tenía frío yo le dije que mejor bajábamos pero ella se negó, estuve un rato disfrutando de mi vaso de capitan caribe y las vistas de la ciudad, cuando sentí que Nerea había rodeado mi cuerpo con sus brazos, luego una de sus manos acariciaba mi barriga mientras que la otra se posaba el la hebilla de mi cinturón, pocoa a poco esa manos fue bajando y mi polla que estaba creciendo sintiendo sus pechos en mi espalda. Dejé el vaso en la cornisa y le tomé de las manos parandola y me dí la vuelta mirándole a la cara le pregunté
- ¿ Qué haces Nerea?
- LLevo toda la noche excitada desde que me cogiste de la cintura en el coche, luego al pasarlos el humo y luego en el pasillo del aseo.
- Pero si eres la novia de mi primo.
- No puedo evitarlo, pero tienes razón – se separó de mí pero yo la cogí de la mano luego coloqué mi mano en su cintura, yo sentía lo mismo que ella, y la besé. Al principio ella no hizo ningún gesto pero rápidamente reaccionó y nuestras lenguas empezaron a bailar humedeciendo la una a la otra. Mi manos bajaron por su cintura hasta su trasero, mi manos subieron la falda negra dejando al aire su tanga rojo sus manos no perdieron el tiempo y abrieron mi pantalón y sacaron de mis calzoncillos mi polla dejando caer el pantalón a la espinilla mientras que masajeaban mi falo. Mi mano no aguantó más y con mi dedo índice apartó su tanga mi dedo corazón entraba dentro de su húmedo coño. Estuvimos un largo rato así yo rascandome dentro de su coño y ella masajeando mi polla de arriba a abajo, hasta que ya no pude aguantar más y la cogí de las nalgas ella dio un pequeño salto y estando suspendida en el aire ella rodeo con sus manos mi cara y nos comimos la boca otra vez de forma más salvaje que antes, la coloqué encima de la cornisa a más de 100 metros del suelo, le aparté el tanga y le metí mi polla dentro de su coño, su excitación fue increíble al sentir todo ese trozo de carne dentro de ella, no solo eso que mientras que se la metía y se la sacaba le abrí la blusa y subiendole el sujetador con la mano libre empecé a comerle los pechos de forma salvaje. A las 4 de la mañana en la azotea de un edificio de 5 plantas donde abajo se podía ver el tráfico y a los peatones le estaba metiendo la polla y le estaba lamiendo los pechos a la novia de mi primo y en vez sentir remordimiento me estaba gustando y a ella también solo por los sonidos que producía su boca, yo la cogía de la piernas empujándola más hacía mí mientras que ella colocaba las manos en el borde de la cornisa para no caerse. Ella se corrió y luego yo llenándole todo el coño de semen blanquecino, la bajé de la cornisa y nos sentamos en el suelo de la azotea a abrazarnos y a besarno, ese fue nuestro secreto que Nerea nunca le contó a su novio mi primo no hubo más veces pero siempre que recuerda esa me pongo super cachondo. tu no?

Chica Webcam

 
Desde que lo descubrí me llamó la atención. Ganar dinero comodamente desde el sofa de tu casa emitiendo a través de una cámara web, pero el dinero era lo de menos, me ponía cachonda el hecho de que desconocidos se pusieran cachondos viéndome, pensando que soy sexy, que les gusto y pidiéndome que haga alguna guarrada para correrse viéndome. Sólo le veía un fallo que me aterraba, que algún conocido me encontrase por casualidad. Lo que al parecer no era problema porque podías bloquear los paises que no quieres que te puedan ver. Soy adicta a la webcam, me encanta ponerme guapa, con ropa muy sexy y calentar a los tios que entran en mi sala me pone muy cachonda, enseñarles las tetas a cambio de un poco de dinero…. el que mas dinero me ofrece se lleva toda mi atención… Pero un día cuando estaba haciendo mi sesión, un usuario me llamó por mi nombre! Nunca pongo mi nombre en internet y menos en la webcam. Me dió un vuelco el corazón y como un acto reflejo cerré la sesión y todas las ventanas. Estaba rojísima de vergüenza y el corazón me latía rapidísimo, el peor de mis temores se había cumplido, alguien que me conocía me había visto actuar como una guarrilla cachonda ¿Cuánto tiempo llevaría observandome sin decir nada? Quería que la tierra me tragase. El sonido del movil me sobresaltó, era un mensaje de un número desconocido que decía: “¿Porque te has desconectado? Me estaba gustando mucho, vuelve a conectarte anda” Evidentemente no hice caso, me moría de vergüenza no iba a volver a conectarme! Cuando me llegó otro mensaje “Si no te conectas le diré a todo el mundo lo que haces guarra” Me lo estuve pensando un rato y al final decidí conectarme para averiguar quien era.
- ¿Quien eres? pregunté.
- Eso ahora no importa, lo que importa es que quiero que hagas lo que te diga o le diré a todos los que te conocen lo que haces, he hecho capturas de pantalla así que puedo hasta exhibirte por ahí, así que venga, sigue con lo que estabas haciendo.
Me moría de vergüenza, estaba muy roja y tenía mucho calor por la situación bochornosa pero a la vez también notaba mucho calor por la parte del coñito, ¿esta situación me estaba poniendo cachonda? Llevaba una faldita a cuadros escoceses muy corta, de tablas de colegiala de esas que deja casi ver los cachetes del culo, un sujetador negro y unas botas tipo militar negras.
- Da una vuelta muy despacio y cuando estes de espaldas agáchate para que te vea bien el culo y el coñito, y que te vean los demás claro. En la sala había unas 10 personas mas, casi todos extranjeros que no paraban de insistir que les enseñase todo, cuando me agaché no paraban de decir obscenidades lo cual me estaba poniendo a cien.
- Siéntate en el sofa, quítate el sujetador, apoya los pies en la mesa y ábrete de piernas, hoy el espectáculo es gratis para todos!
Hice lo que me mandó y dejé a la vista mis tetas y mis braguitas blancas húmedas que se pegaban a los labios.
- Juega con todo eso mi putita.
El coño me ardía y palpitaba y empecé a restregarme el dedo índice por encima de las bragas provocando que la mancha se extendiese y cada vez se pegasen mas las bragas a mi coño, los asistentes al show aumentaban en número y cuantas mas guarradas me decían y mas puta me llamaban mas me excitaba.
- Obedéceme solo a mi zorra, dijo el usuario misterioso, no quiero ir a un privado porque quiero que los demás vean lo guarra que eres, pero no hagas lo que ellos te pidan. -Asentí con la cabeza-
- Ponte ese collar de pinchos de perra que tienes que sueles llevar – Es cierto que tenía un collar así, que a veces me ponía para salir a la calle o para mis shows – Obedecí-
- Me pone mucho ese collar, cada vez que te veo con él me imagino paseándote a cuatro patas desnuda con una correa por la calle… Quítate las bragas y sigue tocándote!
Lo hice, y mis dedos se llenaron de flujo creando hilos entre mis dedos y mi coño, estaba dejando el sofá perdido! Me restregué la mano por todo el coño y mi mano quedó impregnada y me puse a darle lametazos como si fuese una perrita.
- Muy bieeeen…. me la estas poniendo durísima perra.
Cojí un consolador que tengo en forma de polla rosa que tengo y me lo restregé por el coño y me lo metí dentro, primero solo la puntita que me daba un gusto enorme y cuando el me ordenó “Métela mas adentro, metela toda…” así lo hice, me moría del gusto. En el chat de la sala todos los demás desconocidos estaban eufóricos. Me la saqué, y empecé a lamerla y chuparla, estaba deseando hacer una buena mamada, con el único inconveniente de que la polla de goma no iba a poder correrse en mi cara… ya que una de las cosas que mas me pone es hacer mamadas y que se corran en mi cara o en mi boca, a veces llego a correrme mientras me estoy comiendo una polla…
- Oh sii… Cómo me gustaría estar ahora ahí y follarte la boca perra…estoy que no aguanto más… ahora juega con el culo. Me puse a 4 patas con el culo mirando hacia la webcam y me chupé un dedo llenándolo de babas y con él empecé a acariciarme el agujerito del culo y a meter la punta del dedito tímidamente en pequeñas ráfagas, de mi coño se desprendía colgando un hilillo de mis jugos
- Métete la polla.
Comencé a introducirla despacio, en el chat todos vitoreaban unos: “Métetela entera!” otros :”Vamos puta!” y algunos cuantos: “Ohh siii cariño…”
- Haz lo que dicen, venga!
Así que con pequeño dolor y excitación empecé a introducirla entera, cuando al fin entró toda comencé a sacarla y meterla repetidamente gimiendo de dolor-placer.
- Quiero que te untes comida en el coño e intentes que tu perro te lo lama.
Eso me dejó impertérrita y estuve dudando un momento, pero tenía que hacer lo que me ordenaba, me volvía loca acatar sus depravadas órdenes así que me di la vuelta, me acomodé en el sofa y me unté un poco de mermelada de fresa, llamé a mi perro, Kaos, y le invité a comerse eso, normalmente quiere comerse todo lo que ve siempre así que…. esta no fue una excepción. Comenzó a darme lametazos fuertemente y  rápido, yo no podía mas, me moría de lo cachonda que me ponía toda esta perversión, en el chat ya había mas de 200 personas como locas, cojí la polla de goma y comencé a mamarla, en menos de 30 seg. me corrí brutalmente no paraban de temblarme las piernas, me quería morir del gusto, aparté al perro y me quede apoyada relajádamente en el sofa mientras se pringaba de mis flujos, mi corrida.
- Me has puesto como una puta moto, eres super guarra perra. La próxima vez nos vamos a ver en persona, te voy a hacer de todo mi putita.
Se desconectó al instante.
Así que aquí estoy, a la espera de que en cualquier momento me llegue un mensaje de el misterioso usuario informándome de sus deseos. los que seguramente tendré que cumplir como hoy, a cambio de que no le cuente a nadie mi secreto…