Sexo con mi prima

En este relato erótico os voy a contar la primera vez que tuve sexo con mi prima. Su nombre es Jhasmin, era una prima lejana que llegó para ayudar en los quehaceres del hogar mientras buscaba un mejor futuro en la capital de Perú, llegó cuando yo tenía 15 años y ella tenía 20, ya me había percatado de queContinuar leyendo »

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La profesora particular

Hola a tod@s, este es mi primer relato erótico y aunque sea un novato espero que les guste esta historia de sexo en la que me follé a mi profesora particular. Mi nombre es Andrés y esta historia comienza hace unos años. El inicio del curso fue bastante difícil ya que yo al ser un estudiante mediocre me costó adaptarmeContinuar leyendo »

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Una noche ardiente con felación incluida

Este relato erótico es de la felación que le hicieron a un amigo mío. A nosotros nos gusta contar cosas que hicimos cuando eramos mas liberales, espero les guste. Hola mi nombre es Cris soy un chavo de 23 años, mido 1,74 y de complexión normal, ella una chica de 1,53, piel clara, ojos oscuros, cabello corto y complexión delgada.Continuar leyendo »

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Relato erótico de una infidelidad femenina

Saludos. Soy nuevo en esta página web de relatos eróticos. Este relato erótico es de una experiencia sexual totalmente real. Quizás a los que leáis esto os parezca lo típico y no os llame la atención pero es mi vivencia y algo que me pasó y que jamás pensé que me sucedería a mí.              Soy músico profesional de giras yContinuar leyendo »

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Sexo en las clases de salsa

Hola somos Selena y Bryan, nos hemos apuntado a un club que tiene de todo, en principio la idea era hacer piscina y un poco de gimnasio, pero a la semana me dijo que le gustaría aprender salsa. Claro que en eso momento yo no sabía que en realidad lo que buscaba era tener sexo en las clases de salsa.Continuar leyendo »

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Orinando a mi madre en la ducha

Serían aproximadamente las nueve de la mañana, cuando me levanté justamente a la vez que mi madre, mientras levantaba la persiana, mi madre (Pilar) me dijo que si íbamos a desayunar, y le dije que me iba a lavar y desayunábamos. Serían aproximadamente las nueve de la mañana, cuando me levanté justamente a la vez que mi madre, mientras levantabaContinuar leyendo »

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Relato amor filial: Una mamada diferente

La mamada que os voy a contar en este relato erótico me la hizo mi propia madre. El día comenzaba como cada día a las nueve de la mañana, me levanté, subí la persiana de mi habitación y a la vez se levantó mi madre que como he mencionado en relatos anteriores se llama Pilar. Mi madre me dio unContinuar leyendo »

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La Primera vez de Loreto

Loreto había sido una niña con mucha confianza en sí misma, siempre el centro de su mundo, todos la querían y hacían su voluntad. Ella siempre fue más amiga de los niños que de las niñas y en definitiva siempre supo que le atraía una clase muy específica de hombre. Pasaron los años, Loreto se convertía día con día enContinuar leyendo »

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Relato erótico: Tras las cortinas

Hace un día precioso, prístino y diáfano como la curva de tu espalda. Apenas se mueve una brizna de aire entre las dos piezas de la cortina que me oculta. Quizás ella podría vislumbrarme desde la acera si adivinara lo que estoy haciendo. Estoy seguro de que no le gustaría y eso hace nacer en mi interior ansias de venganza. Cuántas veces habré sitiado esa fortaleza… La hembra inexpugnable, invencible, distante, inquebrantable. Tenía que ser tu mejor amiga, son cosas que dicta el destino.

Estate quieto. Apenas un murmullo sólo a mí destinado, mientras ella pregunta si irás hoy a la peluquería. Al principio me lo pienso, pero se hace difícil renunciar a las amplias curvas de tus posaderas, nada disimuladas por las braguitas blancas. La charla sigue. Tú apoyada en el alféizar de la ventada y ella cambiando el peso del cuerpo a uno y otro lado, en la acera. La miro, oculto tras la cortina, mientras los dedos siguen el contorno cálido de tus nalgas. Sueño el cuerpo de abajo mientras recorro con los dedos el que descansa justo delante de mi entrepierna, donde la temperatura sube rápidamente haciendo nacer volúmenes que antes no existían.

Pero qué pesaditoooo… Me divierte ver cómo me hablas con disimulo, torciendo apenas la cabeza, y me pregunto si ella lo notará. Dejo bajar las manos por tus muslos.

– Puede que vaya por la tarde, sí. A eso de las seis.

Mientras ella responde noto un cierto estremecimiento en tu espalda. Acaricio despacio los muslos, aproximando los dedos a su cara interior, rozándolos apenas. Joseeeee… Te ha temblado la voz.

– Ha venido un peluquero nuevo que está muy bien.

– ¿Ah, sí?

Esta voz se hará trémula en unos segundos. Sólo tengo que dejar caer el calzoncillo, apoyarme delicadamente en tu grupa e iniciar un lento y sensual vaivén.

– Sí, claro.

Tus respuestas empiezan a ser algo inexpresivas y se te ha erizado la piel de la espalda, bajo la camiseta. Me adapto a tu contorno y abrazo tu cintura. Ella espera tu respuesta que no llega, incapaz de percibir como tu respiración se acelera poquito a poco. Continúa la charla como si tuviera miedo de los silencios mientras mis dedos rozan apenas tu entrepierna. Conozco bien ese suspiro profundo y el modo en que echas la cabeza hacia atrás. Dices algo sobre los precios y noto ese temblor, ya franco… me pregunto si ella lo notará también.

Deslizo tus braguitas blancas hacia atrás, lentamente y a medida que las nalgas asoman las acaricio despacio con lo que tengo más cerca, arriba y abajo, con toda lentitud. Eres un cabronazo… Lo has dicho con esa voz cavernosa que tan bien reconozco, como reconozco el movimiento circular apenas perceptible que han iniciado tus caderas. Llevo una brasa entre las piernas que sólo necesitaba esa señal. Haces una pregunta, escueta, con la voz a punto de descomponerse y ella entiende por fin que algo no encaja. La conversación se ha interrumpido.

– ¿Estás bien?

Mientras la pregunta llega a la ventana, hago descender las bragas por tus piernas largas y recorro el camino entre las nalgas con la lengua, con una lentitud que te arranca un pequeño estertor en cuanto me acerco al delicado orificio.

– Sí… Claro…

Ahora desearías estar en otro sitio pero ella sigue ahí abajo, mirándote, seguramente con cierta expresión de incredulidad.

– ¿Estás segura?

Se te escapa un pequeño gritito cuando la lengua vibra como una mariposa sobre el pozo sonrosado.

– Sí… Es que…

Recupero la posición y tanteo entre tus piernas hasta que el enrojecido capullo encuentra tu delicado y tibio pozo. Encuentro tu vagina sorprendentemente húmeda para el tiempo que llevamos en esta situación y no lo dudo.

– Es que… es que…

Veo la mirada estupefacta abajo, en la acera, mientras embisto desde atrás un par de veces, suavemente, divertido por tu fracasado intento de disimular lo que ya no puede disimularse. Por fin te has erguido lo suficiente para dejarme llegar al fondo de este delicioso infierno, así que empujo con la furia de un arma de repetición, mientras tu melena oscila en el aire. Observo su boca abierta, estupefacta, el rostro contraído en una expresión de sorpresa infinita mientras tus pechos se agitan convulsivamente dentro de la camiseta de algodón. Hasta que me apartas de un empellón y huyes dejando en el aire un veredicto.

– ¡¡Cabronazo!!

¡Sí, eso exactamente! ¡Venga, lárgate, date prisa! No puedo negar que disfruto de cada uno de los golpes que producen tus pasos desbocados sobre los escalones de madera. Pero al final duele la urgencia con la que has ido a buscarla. Te importa tanto que te has olvidado de ponerte los pantalones. Jamás habrías hecho lo mismo por mí.

 

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La mamada de Marian

Todo ocurría a la salida de clase, bajábamos las escaleras y yo me quedé el último, ya no quedaba nadie en clase excepto mi profesora, Marian, yo (Raúl) estaba bajando las escaleras cuando me encontré con Marian que se dirigía a la biblioteca a cerrarla cuando de repente se resbaló y se cayó al suelo, fue entonces cuando rápidamente fui hacía ella para preguntarle si se había hecho daño, y me dijo que no.

Llevaba una blusa, un pantalón vaquero y unas sandalias, entonces, de repente me entró una erección y acto seguido Marian se dio cuenta debido a que la estaba notando en su espalda inconscientemente aunque ella no me dijo absolutamente nada. Al momento, Marian se levantó sin ayuda alguna y en un acto involuntario, mi mano fue directamente a su culo, inmediatamente se dio la vuelta y me asestó un bofetón en la cara y se fue corriendo al servicio de profesores debido a que se estaba haciendo pis.

La seguí hasta el baño de profesores, al verme, me dijo que sentía mucho el bofetón que me había pegado antes y que si estaba bien. Le dije que no pasaba nada, y entonces me dijo que yo tenía las hormonas revolucionadas (echándose ella a reír). Entonces, ella me dijo que esperara en el baño, ya que no quedaba nadie en el instituto, estaba escuchando cómo hacía pis Marian cuando de repente me dice que no había papel en el baño en el que había entrado (pura casualidad), me preguntó que si tenía pañuelos y le dije que no; busqué en los servicios de al lado y tampoco había excepto en uno, así que cogí el papel y como no se lo podía dar por debajo, abrí la puerta sin decírselo a ella y acto seguido se tapó la vagina con sus propias manos. Con el susto, le entraron más ganas de hacer pis, entonces, dejé la puerta abierta, y me dijo que llevaba tres horas sin hacer pis.

Pasados un par de minutos, Marian se volvió a fijar en mi pene. Intentado disimular su cara de asombro me preguntó que si me masturbaba. Al hacerme esa pregunta, me quedé del otro lado ya que no me la esperaba, acto seguido, Marian miró el reloj y me dijo que mis padres estarían preocupados debido a que había pasado ya más de hora y media de que saliera todo el mundo del instituto, así que me dijo que ella me acompañaría a casa. Fuimos andando desde allí a mi casa debido a que el instituto está a unos cuatro kilómetros. En el camino, estuvimos hablando de sexo debido a la pregunta que me había hecho en el baño y a que le había visto haciendo pis.

Cuando llegamos a casa, le invité a comer ya que mi madre se había ido a trabajar, me ayudó a recoger la cocina y me explicó un par de cosas de su asignatura, al término de la explicación, me dijo que si podía ir al baño ya que todavía no había terminado del todo de hacer pis, cuando escuché que estaba haciendo pis, volví a entrar en el baño, al verme, soltó una carcajada y se lo tomó con total naturalidad, entonces me preguntó: ¿qué pasa, te gusta verme haciendo pis? Al momento, me dijo: tranquilo, cariño, que era una broma. De nuevo me empecé a excitar cada vez más.

Una mamada de experta…

Cuando Marian salió del baño, nos tomamos un pequeño descanso y cuando ya no pude más y le di un beso, acto seguido, me levantó la mano para darme un guantazo aunque se la sujeté y le empecé a quitar toda la ropa hasta dejarla completamente desnuda. Sin posibilidad de dar marcha atrás (metafóricamente hablando), y viendo la excitación que tenía, se levantó del sofá para buscar una cosa en su bolso, finalmente, lo que sacó fue un condón, aunque yo estaba poniéndomelo en ese momento, me dijo que no me preocupase que me lo iba a poner ella. Entonces, me levanté del sofá y me puse de pie y me dijo que si necesitaba algo, respondiéndole que no, así que me dijo que le daba igual la posición para ponerme el condón tanto en el sofá como en cuclillas como si me lo ponía yo. Finalmente, Marian me puso el condón, se puso en cuclillas para ponérmelo y a la vez recibir la mamada de Marian, mientras me hacía una mamada de campeonato, yo le masajeaba los pezones y me dijo que esa era una de las cosas que más le excitaba.

Unos minutos después de que me hiciera la mamada de auténtica viciosa, le introduje el pene por la vagina, al instante empezó a gemir como una bestia. A continuación, y después de meterle el pene en la vagina, se levantó y se puso en cuclillas para después terminar eyaculándole en su cara tras recibir una nueva mamada de ensueño.

 

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Mamada de mi madre por sorpresa

Acababa de llegar de clase, cuando al abrir la puerta de casa, me di cuenta de que no había nadie en casa. Normalmente suele estar mi madre, que como ya he mencionado en relatos XXX anteriores se llama Pilar, pero justamente ese día no estaba en casa, cosa que me extrañó bastante. A los cinco minutos de llegar yo, escuché la puerta de casa. Al verme, mi madre se sorprendió un poco y me dijo: “¡hombre, qué pronto has llegado!” respondiéndole que hoy había terminado un poco antes.

Mi madre se fue a su habitación para cambiarse de ropa y ponerse la de estar en casa y nos pusimos a comer. Al terminar de comer, noté a mi madre con algo de prisa, pero no le dije nada. Entonces, me fui a la habitación para mirar unas cosas en el ordenador, cuando mi madre me llama y me dice que si podía hablar conmigo en el salón. Acto seguido, le dije que sin ningún problema.

Espectacular mamada de mi madre

Fui al salón, en el salón, me disponía a sentarme, cuando mi madre me cogió del brazo y me puso al lado de una mesa grande donde celebramos comidas familiares. Me quitó todo, y acto seguido, se puso en cuclillas para hacerme una mamada y masturbarme. Durante la mamada de mi madre, me preguntaba repetidamente que si me gustaba. Por mi parte, mientras disfrutaba de la mamada de mi madre le quité la camiseta y el sujetador, y le empecé a manosear los pechos mientras que me decía, “¡cuánto te gustan mis pechos, cariño!” soltando después una carcajada.

Finalmente, cuando terminó la mamada de mi madre, me separé un poco de ella, me hice una paja y eyaculé sobre sus tetas.

 

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Trío con mi novia y mi prima

Estábamos en una fiesta, habíamos bebido en exceso y la calentura de mi novia y mi prima se notaba, una me metía la mano y me tocaba la verga y la otra me restregaba el culo de una forma deliciosa; la fiesta terminó y nos fuimos a casa de mi prima, pues era la más cercana. Ella solo vivía con su madre en un pequeño apartamento con 2 cuartos, uno de su madre y otro de ella, entramos los 3 en su cuarto, tumbamos un colchón extra que tenía y lo colocamos en el suelo, allí nos acostamos mi novia y yo, mi prima se quedó en su cama.
Mi novia no aguantó mucho la calentura y apenas apagamos la luz empezó a cogerme la verga. Yo no pensaba hacer un trío con mi novia y mi prima, pero mi novia metió la mano en mi pantalón y empezó a masturbarme, no aguanté mucho y me bajé los pantalones y los de ella, mientras ella me seguía masturbando, yo empecé a meterle mis dedos en su rica vagina depiladita. Estaba súper mojada y mi verga estaba durísima, tomé su cabeza y la hice bajar hasta mi verga para que empezara a chupármela.

Trío con mi novia y mi prima, dos putas muy calientes

Al mirar hacia donde estaba mi prima, ella estaba mirando todo, tenía una mano en sus tetas y otra mano en su vagina, se estaba tocando mientras nos veía, la miré y eso me excitó más. Ella no dijo nada, pero el trío con mi novia y mi prima estaba a punto de empezar. Se quitó absolutamente todo, se levantó y puso su culo en mi cara, yo tampoco dije nada y empecé a chupar, sabía tan rico su culo y su vagina en mi cara… mi novia se levantó y empezó a besarle las tetas a mi prima, esta quitó el culo de mi cara y lo colocó en mi verga, qué rico culo, estaba muy estrechito pero mi verga entró con mucha facilidad. La mayor parte del trío con mi novia y mi prima, mi novia se la pasó chupando las tetas de mi prima y sin hacer nada más, mi prima me cabalgaba como una profesional mientras que yo solo le apretaba ese culo y le metía mi verga hasta el fondo, hasta que llegó el momento de follar a mi novia.

Quité a mi prima y la coloqué en 4, hice lo mismo con mi novia, pero mi novia estaba justo detrás de mi prima, y empecé a follarme a mi novia mientras esta le chupaba el culo a mi prima. Estaba a punto de venirme, pero aún no era el momento, tenía que disfrutar más, le saqué la verga de la vagina a mi novia y se la coloqué en la cara a mi prima. Esta empezó a chuparla… ¡lo hacía tan rico! Aún mejor que mi novia y le cabía toda en la boca, después de que me la chupó un rato, era momento de seguir fallándomelas, así que las acosté a ambas en la cama y empecé a follarme a mi prima, mientras le metía casi toda la mano a mi novia en su vagina, ¡qué momento tan delicioso!, ambas gemían, no lo hacían muy duro pues mi tía estaba en la pieza de al lado, pero escuchar esos gemidos reprimidos me calentaba aún más.

Aumentaba la velocidad con cada gemido y le metía la verga y la mano a mi prima y a mi novia cada vez más duro y rápido, faltaba meterle mi verga al culo de mi novia, así que le saqué la verga a mi prima de su vagina, coloqué a mi novia en 4 y empecé a chuparle el ano para lubricárselo. Después de que se lo chupé bien rico, se la metí, ya mi verga estaba a punto de explotar, la follé muy duro, pensé que le iba a romper el culo y apenas me iba a venir. Le saqué la verga y dejé que mi prima se lo tragara todo. Ahí acabamos, nos recostamos los 3 pero antes de dormir vi cómo se movía la puerta de la habitación, ¡mi tía lo había visto mi trío con mi novia y mi prima!

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Relatos XXX de mamadas: Casualidades del destino

Mamadas improvisadas, esas son las mejores mamadas… Todo ocurrió hace dos meses, un grupo de amigos decidimos irnos a una especie de campamento durante quince días a Cantabria. Cuando llegamos allí, montamos las tiendas de campaña todos juntos para terminar antes.

Cuando terminamos, planeamos hacer una marcha andando por Cantabria durante cuatro días y buscar alojamiento donde nos dejasen. A todos les pareció una idea fantástica. Tardamos un par de días más en irnos de marcha, sería una experiencia bonita y reconfortante para todos.

El primer día, dormimos al aire libre en una estación de autobuses en el que nos trataron muy bien. A la mañana siguiente, anduvimos 15 kilómetros por la mañana y otros 10 kilómetros por la tarde aunque nos encontrábamos en muy buena forma y sin cansancio aparente.

Por la tarde, llegamos a un pueblo, en el que nos dejaron un polideportivo, no pensábamos ducharnos hasta que llegásemos al campamento, pero tuvimos suerte y nos dejaron utilizar las duchas. Preparamos la ropa, cogimos la toalla y totalmente normal todo, primero nos duchábamos los tíos ya que éramos menos que las chicas en total fuimos ocho personas 5 chicos y 3 chicas, pero justamente, cuando nos íbamos hacia la ducha, las chicas se nos adelantaron y tuvimos que esperar. Cuando salieron de la ducha, Noemy, salió con la toalla puesta para que no la viésemos desnuda, obviamente, cuando se iba a vestir, justamente se quitó la toalla y la pude ver completamente desnuda, tenía la vagina con algo de vello, durante lo que quedaba de marcha, estuve pensando continuamente en aquello que había visto por pura casualidad hasta que regresamos al campamento cuatro días después. Por supuesto, yo no pensaba en mamadas ni en nada así… pero cómo me habría gustado en eso momento que me regalase algunas mamadas.

Al día siguiente de regresar de la marcha, por la tarde, nos acabábamos de duchar, cuando entré en mi tienda de campaña. No me acordaba de que Noemy dormía conmigo en la tienda de campaña, cuando al entrar en la tienda de campaña, me la encontré completamente desnuda, al verme, rápidamente, se tapó con la toalla y me dijo en un tono enfadado que llamase antes de entrar. Acto seguido, me dijo que saliese de la tienda porque se iba a cambiar así que eso fue lo que hice.

Mamadas inolvidables

A los cuatro días, nos volvimos a duchar, ese día las chicas se ducharon primero al igual que el día anterior de ducha, cuando se ducharon, Noemy llegó a la tienda de campaña con la toalla puesta y en chancletas, mientras Noemy buscaba la ropa en su mochila, se quitó la toalla y se quedó completamente desnuda, inconscientemente, entré en la tienda de campaña y entonces ocurrió una gran sorpresa.

En principio, al verme, se ocultó sus partes íntimas y me dijo que saliese de la tienda, acto seguido, le dije que no pasaba nada a la vez que mi pene ponía cada vez más y más erecto. Finalmente, ambos cedimos a la presión y ocurrió lo inevitable. Noemy se puso en cuclillas y me hizo una de esas mamadas antológicas, de esas mamadas que quedan para el recuerdo, a la vez que se hacía un dedo por el ano. A continuación, cuando terminó de obsequiarme con sus lamidas y mamadas, se quedó en cuclillas y empezó a hacerse pis mientras que me masturbaba el pene.

Más tarde le metí el pene por la vagina y empezó a gemir bestialmente como jamás había visto a ninguna chica.

Finalmente, me masturbó el pene y eyaculé sobre su cara.

 

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