Mi vecino voyeurista. Parte 5. Final

La zorra riquilla de mi voyeurista Entonces me tomó, él, varios centímetros más bajo que yo, y muy delgado, me tomó con una fuerza increíble entre sus brazos. Me tomó y me apretó contra él, como si fuera de su propiedad. Y yo sentía esa fuerza, esa ira, ese deseo correr por sus venas. Y me sentía asustada, amedrentada, meContinuar leyendo »

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Sexo con mi prima

En este relato erótico os voy a contar la primera vez que tuve sexo con mi prima. Su nombre es Jhasmin, era una prima lejana que llegó para ayudar en los quehaceres del hogar mientras buscaba un mejor futuro en la capital de Perú, llegó cuando yo tenía 15 años y ella tenía 20, ya me había percatado de queContinuar leyendo »

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Una noche de sexo en el taxi

Hola soy Selena de nuevo, y esta vez es para contaros una de mis aventuras de sexo en el taxi: Brian mi marido, se encontró un día de repente en la calle, pues la empresa para la que trabajaba hizo ajustes, y tras pagarle una indemnización, se encontró con un dinero en el banco……. pero con 49 años y sinContinuar leyendo »

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Relato erótico de una infidelidad femenina

Saludos. Soy nuevo en esta página web de relatos eróticos. Este relato erótico es de una experiencia sexual totalmente real. Quizás a los que leáis esto os parezca lo típico y no os llame la atención pero es mi vivencia y algo que me pasó y que jamás pensé que me sucedería a mí.              Soy músico profesional de giras yContinuar leyendo »

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Follando por el culo a mi madrastra la puta

Era fin de año y como es costumbre salí de viaje con mi papá, su ahora nueva esposa y sus hijos pequeños. El viaje fue a un lugar de clima cálido, por lo que vería a mi madrastra con poca ropa. Y para ser sincero, esa idea me calentaba mucho. De hecho, me hice más de una paja al pensarContinuar leyendo »

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Sexo en las clases de salsa

Hola somos Selena y Bryan, nos hemos apuntado a un club que tiene de todo, en principio la idea era hacer piscina y un poco de gimnasio, pero a la semana me dijo que le gustaría aprender salsa. Claro que en eso momento yo no sabía que en realidad lo que buscaba era tener sexo en las clases de salsa.Continuar leyendo »

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Orinando a mi madre en la ducha

Serían aproximadamente las nueve de la mañana, cuando me levanté justamente a la vez que mi madre, mientras levantaba la persiana, mi madre (Pilar) me dijo que si íbamos a desayunar, y le dije que me iba a lavar y desayunábamos. Serían aproximadamente las nueve de la mañana, cuando me levanté justamente a la vez que mi madre, mientras levantabaContinuar leyendo »

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Follando a mi prima por el culo

Follando a mi prima por el culo no es como pensaba terminar aquel día en el que ocurrió esto que os voy a contar en este relato de incesto. Pero la verdad es que no pude haber terminado mejor la jornada que follando a mi prima por el culo como a una auténtica puta. Resulta que mi prima está cursandoContinuar leyendo »

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Relato amor filial: Una mamada diferente

La mamada que os voy a contar en este relato erótico me la hizo mi propia madre. El día comenzaba como cada día a las nueve de la mañana, me levanté, subí la persiana de mi habitación y a la vez se levantó mi madre que como he mencionado en relatos anteriores se llama Pilar. Mi madre me dio unContinuar leyendo »

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Amor filial con mi madre en Madrid

Acababa de llegar de clase, cuando me encontré con mi madre ya mencionada en relatos anteriores, Pilar, haciendo las maletas, al llegar a casa, le pregunté a mi madre que si pasaba algo, entonces me dijo que me había llamado unas cuantas veces pero que no le cogía el teléfono. A continuación, me explicó lo que pasaba, me preguntó queContinuar leyendo »

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Relato erótico: Tras las cortinas

Hace un día precioso, prístino y diáfano como la curva de tu espalda. Apenas se mueve una brizna de aire entre las dos piezas de la cortina que me oculta. Quizás ella podría vislumbrarme desde la acera si adivinara lo que estoy haciendo. Estoy seguro de que no le gustaría y eso hace nacer en mi interior ansias de venganza. Cuántas veces habré sitiado esa fortaleza… La hembra inexpugnable, invencible, distante, inquebrantable. Tenía que ser tu mejor amiga, son cosas que dicta el destino.

Estate quieto. Apenas un murmullo sólo a mí destinado, mientras ella pregunta si irás hoy a la peluquería. Al principio me lo pienso, pero se hace difícil renunciar a las amplias curvas de tus posaderas, nada disimuladas por las braguitas blancas. La charla sigue. Tú apoyada en el alféizar de la ventada y ella cambiando el peso del cuerpo a uno y otro lado, en la acera. La miro, oculto tras la cortina, mientras los dedos siguen el contorno cálido de tus nalgas. Sueño el cuerpo de abajo mientras recorro con los dedos el que descansa justo delante de mi entrepierna, donde la temperatura sube rápidamente haciendo nacer volúmenes que antes no existían.

Pero qué pesaditoooo… Me divierte ver cómo me hablas con disimulo, torciendo apenas la cabeza, y me pregunto si ella lo notará. Dejo bajar las manos por tus muslos.

– Puede que vaya por la tarde, sí. A eso de las seis.

Mientras ella responde noto un cierto estremecimiento en tu espalda. Acaricio despacio los muslos, aproximando los dedos a su cara interior, rozándolos apenas. Joseeeee… Te ha temblado la voz.

– Ha venido un peluquero nuevo que está muy bien.

– ¿Ah, sí?

Esta voz se hará trémula en unos segundos. Sólo tengo que dejar caer el calzoncillo, apoyarme delicadamente en tu grupa e iniciar un lento y sensual vaivén.

– Sí, claro.

Tus respuestas empiezan a ser algo inexpresivas y se te ha erizado la piel de la espalda, bajo la camiseta. Me adapto a tu contorno y abrazo tu cintura. Ella espera tu respuesta que no llega, incapaz de percibir como tu respiración se acelera poquito a poco. Continúa la charla como si tuviera miedo de los silencios mientras mis dedos rozan apenas tu entrepierna. Conozco bien ese suspiro profundo y el modo en que echas la cabeza hacia atrás. Dices algo sobre los precios y noto ese temblor, ya franco… me pregunto si ella lo notará también.

Deslizo tus braguitas blancas hacia atrás, lentamente y a medida que las nalgas asoman las acaricio despacio con lo que tengo más cerca, arriba y abajo, con toda lentitud. Eres un cabronazo… Lo has dicho con esa voz cavernosa que tan bien reconozco, como reconozco el movimiento circular apenas perceptible que han iniciado tus caderas. Llevo una brasa entre las piernas que sólo necesitaba esa señal. Haces una pregunta, escueta, con la voz a punto de descomponerse y ella entiende por fin que algo no encaja. La conversación se ha interrumpido.

– ¿Estás bien?

Mientras la pregunta llega a la ventana, hago descender las bragas por tus piernas largas y recorro el camino entre las nalgas con la lengua, con una lentitud que te arranca un pequeño estertor en cuanto me acerco al delicado orificio.

– Sí… Claro…

Ahora desearías estar en otro sitio pero ella sigue ahí abajo, mirándote, seguramente con cierta expresión de incredulidad.

– ¿Estás segura?

Se te escapa un pequeño gritito cuando la lengua vibra como una mariposa sobre el pozo sonrosado.

– Sí… Es que…

Recupero la posición y tanteo entre tus piernas hasta que el enrojecido capullo encuentra tu delicado y tibio pozo. Encuentro tu vagina sorprendentemente húmeda para el tiempo que llevamos en esta situación y no lo dudo.

– Es que… es que…

Veo la mirada estupefacta abajo, en la acera, mientras embisto desde atrás un par de veces, suavemente, divertido por tu fracasado intento de disimular lo que ya no puede disimularse. Por fin te has erguido lo suficiente para dejarme llegar al fondo de este delicioso infierno, así que empujo con la furia de un arma de repetición, mientras tu melena oscila en el aire. Observo su boca abierta, estupefacta, el rostro contraído en una expresión de sorpresa infinita mientras tus pechos se agitan convulsivamente dentro de la camiseta de algodón. Hasta que me apartas de un empellón y huyes dejando en el aire un veredicto.

– ¡¡Cabronazo!!

¡Sí, eso exactamente! ¡Venga, lárgate, date prisa! No puedo negar que disfruto de cada uno de los golpes que producen tus pasos desbocados sobre los escalones de madera. Pero al final duele la urgencia con la que has ido a buscarla. Te importa tanto que te has olvidado de ponerte los pantalones. Jamás habrías hecho lo mismo por mí.

 

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Un fatídico día para mi madre (2ª parte)

Habían pasado unos cinco meses desde que ocurrió la desgracia contada en la primera parte de este relato XXX, desde entonces, mi madre (Pilar) estaba más distante conmigo que nunca. Cuando entraba en el baño, y ella se estaba duchando rápidamente se ocultaba sus partes ya fuese con las manos o con la toalla porque no quería que la viese desnuda, o por ejemplo, cuando llegó verano, íbamos a pasar muchos domingos a la piscina como cada verano y cada vez que me veía con el móvil, me preguntaba que que estaba haciendo, aunque uno de esos días que estábamos en la piscina, le hice fotos en bikini, y al llegar a casa las pasé al ordenador.

Al día siguiente, del día de piscina, me levanté sobre las ocho de la mañana y me fui al baño, casualmente, mi madre estaba en bragas y sujetador e inmediatamente, me dijo que saliese del baño. Sobre las nueve y media, me dijo que se iba a comprar, entonces, llamé a Marian mi antigua profesora de FOL y a mi tía Amparo para ver si podían venir a casa para lo que ellas ya sabían, pero hubo un problema, y era que a lo mejor Marian no podía venir, entonces me dijo que me avisaría.

Finalmente, dos horas más tarde, me confirmaron las dos que si podían venir tanto Marian como Amparo. Sobre las tres y media llegaron a casa y les pregunté que si habían comido y me dijeron que sí. Mi madre las saludó con un beso a cada una y preguntándoles qué tal y si habían comido.

Para disimular un poco, le dije a Amparo que si podía venir a mi habitación porque le quería enseñar una cosa de clase y me dijo que encantada. Al entrar en mi habitación, cerré la puerta y le di un besazo y me dijo que estaba deseando verme.

Cuando Marian y mi madre terminaron de recoger la cocina, fuimos todos al salón y cuando mi madre se iba a sentar, llegó Marian y la agarró del pelo, acto seguido, Amparo la desnudó por completo y le esposó las manos a una silla. Más tarde, Amparo cambió las esposas por una cuerda y le ató de nuevo las manos, acto seguido, me quité toda la ropa, al igual que Marian, y al verla soltó una pequeña carcajada y me dijo que se le olvidó depilarse aunque a mí no me importaba como le dije; al decirle eso, me dijo: “aisss, pero qué bueno eres” dándome un beso después.

Una vez que todos estábamos desnudos, Marian le metió a mi madre un dilatador eléctrico por la vagina y a los pocos segundos, empezó a gritar del dolor que padecía. Al rato, Amparo le azotaba el culo a mi madre con una vara de madera redonda durante unos veinte minutos aproximadamente mientras que le hacía una mamada a Marian en la vagina.

Después, le empecé a hacerle un dedo a mi madre por la vagina mientras que Marian se ponía en cuclillas para hacer pis mientras que yo me acercaba para darle un beso y tocarle los pechos.

Finalmente, Amparo se puso en cuclillas y me hizo una paja mientras le tocaba sus preciosos pechos a la vez que ella se masturbaba la vagina.

 

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Trío con mi novia y mi prima

Estábamos en una fiesta, habíamos bebido en exceso y la calentura de mi novia y mi prima se notaba, una me metía la mano y me tocaba la verga y la otra me restregaba el culo de una forma deliciosa; la fiesta terminó y nos fuimos a casa de mi prima, pues era la más cercana. Ella solo vivía con su madre en un pequeño apartamento con 2 cuartos, uno de su madre y otro de ella, entramos los 3 en su cuarto, tumbamos un colchón extra que tenía y lo colocamos en el suelo, allí nos acostamos mi novia y yo, mi prima se quedó en su cama.
Mi novia no aguantó mucho la calentura y apenas apagamos la luz empezó a cogerme la verga. Yo no pensaba hacer un trío con mi novia y mi prima, pero mi novia metió la mano en mi pantalón y empezó a masturbarme, no aguanté mucho y me bajé los pantalones y los de ella, mientras ella me seguía masturbando, yo empecé a meterle mis dedos en su rica vagina depiladita. Estaba súper mojada y mi verga estaba durísima, tomé su cabeza y la hice bajar hasta mi verga para que empezara a chupármela.

Trío con mi novia y mi prima, dos putas muy calientes

Al mirar hacia donde estaba mi prima, ella estaba mirando todo, tenía una mano en sus tetas y otra mano en su vagina, se estaba tocando mientras nos veía, la miré y eso me excitó más. Ella no dijo nada, pero el trío con mi novia y mi prima estaba a punto de empezar. Se quitó absolutamente todo, se levantó y puso su culo en mi cara, yo tampoco dije nada y empecé a chupar, sabía tan rico su culo y su vagina en mi cara… mi novia se levantó y empezó a besarle las tetas a mi prima, esta quitó el culo de mi cara y lo colocó en mi verga, qué rico culo, estaba muy estrechito pero mi verga entró con mucha facilidad. La mayor parte del trío con mi novia y mi prima, mi novia se la pasó chupando las tetas de mi prima y sin hacer nada más, mi prima me cabalgaba como una profesional mientras que yo solo le apretaba ese culo y le metía mi verga hasta el fondo, hasta que llegó el momento de follar a mi novia.

Quité a mi prima y la coloqué en 4, hice lo mismo con mi novia, pero mi novia estaba justo detrás de mi prima, y empecé a follarme a mi novia mientras esta le chupaba el culo a mi prima. Estaba a punto de venirme, pero aún no era el momento, tenía que disfrutar más, le saqué la verga de la vagina a mi novia y se la coloqué en la cara a mi prima. Esta empezó a chuparla… ¡lo hacía tan rico! Aún mejor que mi novia y le cabía toda en la boca, después de que me la chupó un rato, era momento de seguir fallándomelas, así que las acosté a ambas en la cama y empecé a follarme a mi prima, mientras le metía casi toda la mano a mi novia en su vagina, ¡qué momento tan delicioso!, ambas gemían, no lo hacían muy duro pues mi tía estaba en la pieza de al lado, pero escuchar esos gemidos reprimidos me calentaba aún más.

Aumentaba la velocidad con cada gemido y le metía la verga y la mano a mi prima y a mi novia cada vez más duro y rápido, faltaba meterle mi verga al culo de mi novia, así que le saqué la verga a mi prima de su vagina, coloqué a mi novia en 4 y empecé a chuparle el ano para lubricárselo. Después de que se lo chupé bien rico, se la metí, ya mi verga estaba a punto de explotar, la follé muy duro, pensé que le iba a romper el culo y apenas me iba a venir. Le saqué la verga y dejé que mi prima se lo tragara todo. Ahí acabamos, nos recostamos los 3 pero antes de dormir vi cómo se movía la puerta de la habitación, ¡mi tía lo había visto mi trío con mi novia y mi prima!

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