La profesora particular

Hola a tod@s, este es mi primer relato erótico y aunque sea un novato espero que les guste esta historia de sexo en la que me follé a mi profesora particular. Mi nombre es Andrés y esta historia comienza hace unos años. El inicio del curso fue bastante difícil ya que yo al ser un estudiante mediocre me costó adaptarmeContinuar leyendo »

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Una noche ardiente con felación incluida

Este relato erótico es de la felación que le hicieron a un amigo mío. A nosotros nos gusta contar cosas que hicimos cuando eramos mas liberales, espero les guste. Hola mi nombre es Cris soy un chavo de 23 años, mido 1,74 y de complexión normal, ella una chica de 1,53, piel clara, ojos oscuros, cabello corto y complexión delgada.Continuar leyendo »

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Historia de sexo: Reencuentro con mis profesoras

La historia de sexo que os voy a contar ocurrió en una excursión de final de carrera, pues estaba terminando mis estudios. El día de la excursión se acercaba, era miércoles y todo iba con total normalidad estábamos todos los amigos hablando de la excursión y genial. El jueves, al término de las clases, nos dijeron que al final del día, nosContinuar leyendo »

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Orinando a mi madre en la ducha

Serían aproximadamente las nueve de la mañana, cuando me levanté justamente a la vez que mi madre, mientras levantaba la persiana, mi madre (Pilar) me dijo que si íbamos a desayunar, y le dije que me iba a lavar y desayunábamos. Serían aproximadamente las nueve de la mañana, cuando me levanté justamente a la vez que mi madre, mientras levantabaContinuar leyendo »

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Primer relato erótico

Bueno, yo entré a esta página de relatos eróticos porque me gusta leer relatos XXX de experiencias reales. A veces hay quienes pueden ver lo que estoy viendo en mi computadora, y como me gusta ver vídeos porno, no puedo hacerlo a todas horas porque me daría vergüenza si se dan cuenta de lo que estoy viendo, pero leer historiasContinuar leyendo »

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Orgía en clase: Actividades extraescolares (1)

La orgía de un conserje… Llevaba trabajando como conserje en aquel centro de estudios para mayores casi siete años, siendo de natural solitario y silencioso. Viendo a profesores y alumnos ir y venir sin darle demasiado apego a aquel trabajo, que a fin de cuentas me había caído casi a modo de caridad, ya que para poco más parecía servir aContinuar leyendo »

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Fantasía lésbica: ¿Te atreves a jugar conmigo? (continuación)

Siguiendo el juego de fantasía lésbica que comencé hace unos días con este relato XXX y según el comentario de Ricardo:

Estamos las dos, tú y yo, con las hormonas revolucionadas y entregadas a la pasión y el morbo de comenzar el placer.

Has estado un rato a 4 patas, y con mi lengua he lubricado completamente tu vagina. Todo sin contar el placer que he sentido de saborear tu cuerpo. Tonos dulces con toques salados y templados que últimamente eran más calientes. Después de esto, yo me canso de sólo dar placer y no recibirlo, al igual que tú, que siento cómo ardes en deseos de poder disfrutar de mi cuerpo.

Así que te volteas en la cama y te pones boca arriba, yo me giro y me coloco al revés para encajar en un perfecto 69 lésbico.

Como todo el tiempo tienes una actitud más paradita y sumisa, en cuanto pongo mis rodillas por los laterales de tu cuerpo, te falta tiempo para estirar el cuello y sacar la lengua para llegar a mí. Yo antes de notarte sigo con mi juego. Aprovecho mis pechos voluptuosos y pezones duritos que tengo, para arrastrarlos por tu ombligo, vientre bajo y llegar al pubis. Lo intercalo con hacer una especie de péndulo y moverlos también de un lado a otro. Tu inquietud ya es palpable, presiento la fuerza de la pasión en tu interior. Estás muy inquieta y con tus manos me sujetas por las caderas y parte del culo. Con la boca intentas moverte de un lado para otro para ver si en algún momento llegas a tocar mi cuerpo. Te revuelves entre el placer de las cosquillas, las caricias que te produzco y tus propias ganas de darme sexo oral.

Para no ser muy mala contigo, me incorporo un poco como si fuera a sentarme sobre mis talones, pero en lugar de usar mi cuerpo, uso tu cara. Según lo hago siento una oleada de placer. Tu lengua está justamente entre mis labios vaginales. Tus manos que se habían apartado por un instante, vuelven a mi cuerpo. Esta vez abrazando mis piernas y juntándose delante de mí, en mi regazo. Yo disfruto de sentirte y voy dándote juego de cadera para que si quieres, puedas recorrer todo mi sexo. Sutilmente roto mis caderas hacia adelante para que tu boca pase de mi vagina a mi ano. Casi te obligo a que me hagas un beso negro.

Varios escalofríos más tarde, me tumbo sobre tu cuerpo para controlar mi excitación y no tener el primer orgasmo tan rápido. Según me agacho, mis culo vuelve a subir y mi vagina retoma su posición natural que es en tu boca. Pero ahora con mucha más jugosidad, estoy muy húmeda.

Me recoloco bien para darte todo el placer que pueda. Esto es que tal como estás tú, puesta bocarriba y yo a 4 patas sobre ti, paso mis brazos por debajo de tu piernas entrelazándolos. Justo con las manos por tu ingle y vulva, para así poder manipularla bien y ayudarme mientras te la como. Para empezar, no uso apenas los dedos, solo mi lengua para recorrer tu vagina exteriormente nuevamente. De forma esporádica te doy algún beso por los laterales. A la vez, voy sintiendo que tu subes la intensidad conmigo, yo la subo para ti. Comienzo a usar mis dedos a la vez que mi boca. Tiro de los labios hacia fuera, apartándolos para dejar más expuesta tu vagina. Según abro tu entrepierna surge tu clítoris, que me ocupo de darle cariño con la punta de lengua para luego usar mis dientes. Lo sujeto con ellos y sin apretar excesivamente te muerdo y tiro un poquito de él.

Jugando y jugando presiento tu orgasmo. Cada vez tienes el coño más húmedo y desprende más y más calor. Hasta que de forma progresiva van sonando a lo lejos y taponados por mi vagina, gemidos varios. La última señal son pequeñas contracciones por tu ano y labios. En ese momento coloco mi boca presionando contra tu cuerpo y haciendo un sello entre tus labios y los míos. Muevo la lengua por tu interior en círculos, y en segundos se inunda toda mi boca. Temporalmente paras de darme placer y tu respiración se dispara para casi hiperventilar. Yo estoy disfrutando de tu orgasmo bebiéndome todo lo que sale de tu interior. Un líquido tremendamente caliente y fluido, muy dulce y con algo de acidez a la vez. ¡Riquísimo! De los mejores que he probado, pero yo también quiero correrme en tu boca.

Así que mientras tú te repones un poco, yo me masturbo sobre tu cara con una mano mientras me acaricio las tetas con la otra mano. No tardo mucho tiempo en correrme y soltarte todo lo que llevo dentro en tu boca. Se nota que no estás muy acostumbrada porque te cuesta succionar todo el líquido que sale de mi.

Después de ese momento de placer tan intenso, me tumbo al lado tuya mirando al techo. Aunque como soy un poco viciosa, en cuanto recupero la respiración, por instinto mis manos van a mi coño y me voy masturbando nuevamente.

Sin ni siquiera mirarme, me preguntas: “¿Quieres conocer a un amigo muy complaciente que guardo aquí? Es mi “amigo” fiel para cuando estoy sola

A lo que yo respondo: “Yo soy muy simpática y los amigos de mis amigas, son también mis amigos, preséntamelo

Y ya lo siguiente es cuestión de otra historia que no sé si os gustará conocerla 😉 Contadme qué opináis en los comentarios.

 

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Relatos XXX de mamadas: Casualidades del destino

Mamadas improvisadas, esas son las mejores mamadas… Todo ocurrió hace dos meses, un grupo de amigos decidimos irnos a una especie de campamento durante quince días a Cantabria. Cuando llegamos allí, montamos las tiendas de campaña todos juntos para terminar antes.

Cuando terminamos, planeamos hacer una marcha andando por Cantabria durante cuatro días y buscar alojamiento donde nos dejasen. A todos les pareció una idea fantástica. Tardamos un par de días más en irnos de marcha, sería una experiencia bonita y reconfortante para todos.

El primer día, dormimos al aire libre en una estación de autobuses en el que nos trataron muy bien. A la mañana siguiente, anduvimos 15 kilómetros por la mañana y otros 10 kilómetros por la tarde aunque nos encontrábamos en muy buena forma y sin cansancio aparente.

Por la tarde, llegamos a un pueblo, en el que nos dejaron un polideportivo, no pensábamos ducharnos hasta que llegásemos al campamento, pero tuvimos suerte y nos dejaron utilizar las duchas. Preparamos la ropa, cogimos la toalla y totalmente normal todo, primero nos duchábamos los tíos ya que éramos menos que las chicas en total fuimos ocho personas 5 chicos y 3 chicas, pero justamente, cuando nos íbamos hacia la ducha, las chicas se nos adelantaron y tuvimos que esperar. Cuando salieron de la ducha, Noemy, salió con la toalla puesta para que no la viésemos desnuda, obviamente, cuando se iba a vestir, justamente se quitó la toalla y la pude ver completamente desnuda, tenía la vagina con algo de vello, durante lo que quedaba de marcha, estuve pensando continuamente en aquello que había visto por pura casualidad hasta que regresamos al campamento cuatro días después. Por supuesto, yo no pensaba en mamadas ni en nada así… pero cómo me habría gustado en eso momento que me regalase algunas mamadas.

Al día siguiente de regresar de la marcha, por la tarde, nos acabábamos de duchar, cuando entré en mi tienda de campaña. No me acordaba de que Noemy dormía conmigo en la tienda de campaña, cuando al entrar en la tienda de campaña, me la encontré completamente desnuda, al verme, rápidamente, se tapó con la toalla y me dijo en un tono enfadado que llamase antes de entrar. Acto seguido, me dijo que saliese de la tienda porque se iba a cambiar así que eso fue lo que hice.

Mamadas inolvidables

A los cuatro días, nos volvimos a duchar, ese día las chicas se ducharon primero al igual que el día anterior de ducha, cuando se ducharon, Noemy llegó a la tienda de campaña con la toalla puesta y en chancletas, mientras Noemy buscaba la ropa en su mochila, se quitó la toalla y se quedó completamente desnuda, inconscientemente, entré en la tienda de campaña y entonces ocurrió una gran sorpresa.

En principio, al verme, se ocultó sus partes íntimas y me dijo que saliese de la tienda, acto seguido, le dije que no pasaba nada a la vez que mi pene ponía cada vez más y más erecto. Finalmente, ambos cedimos a la presión y ocurrió lo inevitable. Noemy se puso en cuclillas y me hizo una de esas mamadas antológicas, de esas mamadas que quedan para el recuerdo, a la vez que se hacía un dedo por el ano. A continuación, cuando terminó de obsequiarme con sus lamidas y mamadas, se quedó en cuclillas y empezó a hacerse pis mientras que me masturbaba el pene.

Más tarde le metí el pene por la vagina y empezó a gemir bestialmente como jamás había visto a ninguna chica.

Finalmente, me masturbó el pene y eyaculé sobre su cara.

 

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La infidelidad de Irene 2

Alonzo (nombre de A), luego de nuestro pequeño asunto en su fiesta, no me habló durante un tiempo, no contestaba mis mensajes, ni lo veía por ningún lado. Yo no dejaba de pensar en mi primera infidelidad con él, necesitaba hablar con Alonzo de nuevo.

Fantaseando con una infidelidad

Un día no aguante más y fui a su casa, con cualquier escusa, le pregunté a su madre por Alonzo, intentando no parecer interesada, entonces fue cuando su mamá me contó que Alonzo se fue a estudiar a una zona rural, había perdido su celular, y regresaba dentro de tres meses. Mientras tanto yo seguí fantaseando con ese chico, recordaba el sabor de su joven, enorme y virginal pinga en mi boca, la fuerza con la que me penetró, no podía olvidarlo.

El tiempo pasó y cuál fue mi sorpresa cuando un día recibí un mensaje en mi celular;
-A: Hola!!
-Ire: Holaaa, perdido, qué te pasó?
-A: Acá, estudiando jajaja
-Ire: No estudie tanto, mejor venga y estudie conmigo jajaja
-A: Q loquera, ese día jajajaja
-Ire: Sí demasiado, pero quedamos a medias jajaja
-A: Sííí
-Ire: Cuándo vienes?
-A: dentro de un mes más o menos, es algo rápido, luego me regreso para acá.
-Ire: mmmm ya
-Ire: me avisas para hacerte tu comida favorita.
-A: Está bien.
-Ire: y tal vez terminemos lo que tenemos pendiente… jajajaja
-A: jajaja waoooo

El tiempo pasó y el mensaje de su visita me llegó una semana antes, iba a venir entre semana, por lo que me alegró enorme, ya que mi esposo iba a estar trabajando y mis hijos tampoco estarían, yo laboraba como empleada doméstica, y mi horario era flexible y tenía el día libre.

Haciendo realidad una nueva infidelidad

El martes tocaron a la puerta, cuando abrí, era él, nos saludamos con un beso en la mejilla y lo invité a pasar, me preguntó si estaba sola y le dije que sí. Entonces, se me acercó y nos dimos un abrazo, pensé que era normal, cuando sentí sus manos apretarme el trasero, lo hacía fuerte y duro, yo llevaba una falda por lo que podía masajearlo muy bien; él traía una pantaloneta de fútbol por lo que sentí su miembro duro rozarme, empezamos a besarnos, sin darnos cuenta nos estábamos besando con la puerta abierta!! pero nadie nos vio. Rápidamente cerré la puerta, él apoyó su espalda contra la misma, y yo, maliciosamente, me di la vuelta y lo apreté con mi trasero contra la puerta y empecé a sobarlo con mi trasero, sentía su pene apretado contra mi culo.
Sin pensarlo me di la vuelta y me arrodillé, le bajé su pantalón corto, su polla sobresalía de su calzoncillo, también se lo quité, su polla grande y tonta, estaba pegajosa, un hilo de una baba viscosa caía del inmenso gorro, -cada vez la veo más grande- le dije y me reí un poco, ver una pinga grande, dura y bien parada, era un alivio, después de pasar meses viendo al fofo y feo, jajaja.
Me metí su enorme cabeza en la boca, se la succioné con los labios, adentro de la boca le pasaba la lengua, mientras con mi mano derecha le sobaba el tronco, traté de meterlo en la boca, llegaba un poco más de la mitad, pero no podía más.
Me pidió que nos sentáramos en el sofá cerca de la puerta, él se sentó y yo me hinqué en medio de sus piernas y se la seguí mamando, de cuando en cuando me la sacaba de la boca y le decía alguna tontera- Alonzo hoy nadieee nos va a interrumpir- qué pingota más grande, ¿cuánto te mide? tenemos que medírtela un día jajaja- Alonzo solo se reía, él estaba en el paraíso en ese momento según lo que veía en su cara.
No sé cuánto tiempo pasó, cuando Alonzo me dijo que quería montarme, por lo que ni lerda ni perezosa, me quité la falda y el calzón, me pidió que me sentara de espaldas a él, y así fue, me senté encima de él, diablos por el peso caí en la primera, sentí su miembro muy adentro, luego empecé a levantarme y a bajar de nuevo, él me empujaba con sus manos por el culo, no llevábamos ni 5 minutos en esa posición cuando me dijo que ya no podía más.
-No me aguantas, estoy muy pesada??
-No, me voy a correr!!!
Me lo saqué, hizo un sonido como un tapón cuando salió, jajaja, me arrodillé de nuevo, él se puso de pie, me la metió en la boca mientras que yo se la sobaba, al momento la sacó y me disparó una gran carga de semen, parecía que no iba acabar, increíble la fuerza con que lo hizo, me llenó la cara, me cayó en el cabello y en mi blusa rosada (ni siquiera me quité la blusa) dejándola manchada hasta el día de hoy como recuerdo jajaja.
-Qué poquita leche echas… jajajaja
-Poquita? Jajaja pero si estas bañada!!!
-Jajajaja
Nos vestimos y le di su comida favorita como había prometido.
Este fue mi segundo relato XXX de infidelidad, aunque no será mi último relato XXX. Espero poder seguir contándoos mis experiencias sexuales…
Continuará.

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Primer relato XXX: orgía con Cristina

Por relato XXX entiendo un relato porno, algo más caliente y explícito que lo erótico. Por ello no voy a guardarme detalle alguno por guarro o desagradable que puedan parecer. Todo comienza una mañana gris y fría, en la que, tras despertar girando mi cabeza hacia la izquierda y abriendo los ojos, pude ver la cara de una chica joven dormida,Continuar leyendo »

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Sexo pecador en domingo de Gracia

Sexo pecador, el mejor antídoto frente a fanáticos

C. siempre ha odiado a esos religiosos que vienen a molestar los domingos en casa, su torpe forma de explicar a dios, sus frasecitas mal interpretadas de la Biblia, su auto convencimiento de tener autoridad moral sobre todos los que sean diferentes.

Hace poco alguien fundó una iglesia de garaje en el barrio de C, y desde entonces las visitas de estas personas en los domingos, se habían hecho más regulares, y tal parece su influencia, que de a poco han logrado dividir al barrio entre los católicos ortodoxos y ellos. En el caso particular de C, este tipo de visitas se volvían una especial molestia, dada su firme creencia pagana en el “sexo pecador”, relacionada a la adoración de dios a través del placer, y que casi todas las conversaciones que estos portadores de la palabra de “dios” intentaban entablar, estaban relacionadas a privarse del sexo, o como él lo interpretaba, “a negarse a expandir el espíritu”. Por eso en el barrio lo tenían de ateo “irremediable”.

Un día, la hermana V, se dispuso a recuperar al ateo, sentía muy en el fondo de su ser, que nadie debe quedarse sin experimentar algo divino, aquella cosa trascendental que va más allá del humano,  aquella cosa digna y amorosa que lo perdona todo, y creo al humano en su infinita sabiduría. Se preparó con los mejores discursos, de la Biblia sacó los pasajes más hermosos, y los más fieros, como para cautivar y dominar el espíritu pagano, que aquella casa habitaba. se vistió con la falda más atractiva y ligera, se peinó con una trenza, se maquilló levemente, y usó el sombrero mas elegante de su closet, caminó hacia la puerta, la abrió con la seguridad que dios -cualquier dios- le da a un creyente, y sin detenerse caminó hacía la puerta de su vecino para tocar seis veces el timbre, porque el vecino se negaba a contestar.

Sexo pecador por sor-presa

Jamás imaginó la hermana V  lo que le iba a pasar; tenía la certeza de encontrar a un hombre solitario y degradado, sin amor alguno por sí mismo, así que al abrirse la puertas se quedó sorprendida con lo que vio: un hombre en bóxer y camiseta acomodándose los lentes, con el pelo suelto totalmente-estaba largo como una melena-, y una mirada somnolienta. Ella lo contempla estupefacta, la piel canela, los muslos fuertes, la espalda ancha y panza de casado, brazos fuertes, cuello y quijada afeitada, ojos negros que se empiezan a abrir completamente, todo le parece como sacado de un lugar oculto en lo más remoto de su mente, era que la hermana V, deseaba en ese preciso momento tocar la entrepierna de su vecino, tenerla entre sus manos y sentirla suya.

-¿Qué quieres?-

-Hola soy V, soy…soy…-

-No me digas qué me despiertas en domingo, día sagrado para conversar conmigo-

-No, bueno sí…sí quiero conversar, sobre dios…-

-Ay, vuelve la burra al trigo…¿ustedes jamás se cansan verdad?-

-Solo queremos que entiendas la palabra de dios…-

-Pasa a la sala y ahí conversaremos con más certeza.-

V entró a la casa motivada por algo que no era su sentido de ética, era que estaba tratando de convencerse a sí misma que ese evento no escapa a su comprensión, es decir, no sabía lo que hacía. Al sentarse sintió algo distinto en el aire, vio libros regados por todo el estudio -sala, y de pronto sintió estar en un lugar donde habitaban las ideas, casi como si estuviese en una iglesia, tomo un cuaderno abierto a su lado y leyó:

“Entre más rienda suelta le des a tu capacidad de producir placer más cerca estarás  de algo divino, porque el placer sexual máximo, expresado el orgasmo, es la unión de dos almas, de dos conciencias…pero no te estoy hablando solo del placer sexual, te estoy hablando de todo tipo de placer, que se yo, escuchar música, ver lacrosse, comer y beber bien, no hacer nada…”. La idea que había leído se le quedó grabada en la mente, no podía parar de intentar interpretarla, por eso la leía una y otra vez.

-Vienes a mi casa sin ser invitada, y ahora lees mis cosas sin pedir permiso.-

-Perdona yo…-

-No pasa nada, déjalo donde lo encontraste, y dime de qué quieres hablar.-

-Quiero hablarte de dios, y de como lo vemos desde mi congregación.-

En ese momento C, se recoge el pelo, se quita los lentes y se acomoda frente a ella abriendo las piernas, ella vuelve a sentir aquella sensación de querer tener el sexo de su vecino en sus manos.

-¿Puedo yo primero hablarte sobre mi forma irrevocable de ver a dios?-

-Está bien-

-Mira, yo creo que hay tres verdades solamente, la vida, la muerte y el placer, el resto es solamente una ficción con la que le damos sentido al hecho de vivir…en mi ficción, dios está en el placer, en eso que otros llaman sexo pecador, por el mero hecho de que generar vida es placentero, y el momento máximo de unión con dios no es el rezar, confinado en el aislamiento, es en la unión, la entrega a la experiencia fantasiosa de la muerte que representa el orgasmo…-

V lo mira con las labios entre abiertos, no había logrado entender lo que intentaba comunicarle, ningún versículo audaz, ningún proverbio, salmo o parábola encajaba en su cabeza para poder responder, solo veía la entrepierna de C atentamente.

De pronto C se quita el bóxer, le expone su sexo medio estimulado a V, lo toma con sus manos y lo estimula.

-No lo entenderías si en este momento no te dejas llevar…

Los caminos del sexo pecador son inescrutables

V, no lo pudo resistir, tomó el pene de su vecino en sus manos y lo apretó muy fuerte, -tranquila- le increpó él, y luego tomó la mano de V para enseñarle a masturbar a un hombre, agarrándola por la nuca la atrajo hacia su boca y la beso de golpe, atrapando sus labios en su boca para soltarlos una y otra vez ; lenguas que se agitan la una a la otra, bocas que quedan atrapadas en otras bocas, V se quedó en esa posición por varios minutos hasta que sintió de forma más intensa la lengua de C, su respiración mas agitada y profunda, en su propio aliento, hasta que poniéndose en encima de ella, bañó su abdomen con su venida.

-Voy a venirme-

-Hazlo, por favor, aquí-, quitándose la blusa.

Después se vieron fijamente, ella se limpió el cuerpo y el aterrizó su cabeza bajo la falda.

-No ahí no…-

Pero ya era muy tarde, C estaba mordiendo los muslos desnudos de V, recorriéndolos con apetito casi caníbal, luego besando el nacimiento de su culo desde la mitad, subió toda la falda hasta las caderas, V respiraba entre cortada, como interrumpiéndose la vida a sí misma, entre mordida y morida del canalillo que formaban sus dos nalgas apretadas, por las manos toscas de aquel pagano.

-Por favor…por favor…para.

Vencida ante el emisario del sexo pecador

C abrió las nalgas de V, metiendo sus dedos desde lo más bajo del culito, luego miró fijamente a los ojos de ella, sacando la lengua, se acerco poco a poco a esa abertura, le lengua moviéndose de un lado al otro mojó la piel entre el ano y la vagina de una sobre excitada V, que ya no tenía cabeza ni para continuar con su lamentable y falso ruego para parar el acto. Luego, C encontró la vagina de la muchacha, una piel muy canela bañada en fluidos, la cual devoró poco a poco, mordiendo y chupando, moviéndose de un lado al otro mientras la tenía en la boca presionada, ella solo atinaba a empujar su culito hacia el rostro de C, gemir y retorcerse mordiéndose el puño para no gritar de placer, los pulgares de C entrando y saliendo de sus entrepiernas, la volvían loca, hasta que en un momento simple y complejo al mismo tiempo, V se dejó caer sobre el sillón empujando unos libros y enviándolos al piso, se había desplomado del placer porque había tenido su primer orgasmo, volviéndose irremediablemente adicta a esa sensación que acaba de vivir.

C se levantó, y se colocó sobre la espalda de V, puso su pene duro entre las nalgas de ella, y empezó a masturbarse impulsándose hacia arriba y abajo, apretando las caderas de ella contra sí mismo y hundiendo su sexo sin penetrarla, ella gemía lentamente, descansaba de la explosión de placer recientemente experimentada dejando llevar por el movimiento del cuerpo de C.

-No, eso sí que no…-, dijo V, cuando sintió la punta del pene de C entrando en su vagina, luego intentó alejarse, pero él la siguió sin despegarse mucho, estuvieron así por el sofá, jugando escapar y a encontrase, hasta que en un descuido de V, C la tomó por el pelo, luego la inmovilizó de una muñeca y sin ningún reparo, la penetró con toda su fuerza, empujándose hasta el fondo, sin retirarla y apoyando sus manos sobre las caderas de V, se incorporó apoyando todo su peso en un solo movimiento, al hacerlo V levantó el culo y comenzó a gemir sin control, mientras  C se empujaba cada vez más, luego tomándola de las muñecas, la sometió y empezó a mover sus caderas de adentro para fuera, con un ritmo muy particular, logrando que el culito de ella se estrellase contra su pelvis causando un ruido particular y continuo.

-No, ya no…-, continuaba repitiendo V entre gemido y gemido, mientras sin notarlo movía las caderas al ritmo que marcaba C, -no me hagas pecar…

C continuaba en silencio, la penetraba con devoción, con una intensidad profunda, motivado por el placer que se tiene cuando se pervierte a un alma pura, una y otra vez empujó se pene a través de la vagina de V, luego aumentando la velocidad y apretando con más fuerza las muñecas, se montó sobre ella y comenzó una danza salvaje y más furiosa, V no lo soportó y cayó en el cama entregada totalmente al placer, ya solo se dedicaba a intentar respirar, entre gemido profundo y sus intentos por no gritar lo que su alma sentía: que no existía experiencia en el mundo más deliciosa o placentera que aquella, que nada de lo vivido, ni siquiera en la misa cuando creía que el amor de dios la bañaba con su invisible manto, se le podía comparar.

Para cuando C terminó, V estaba ya exhausta, solo sintió una última profunda embestida que la levanto contra el espaldar de la cama, su cabeza golpeando allí, y el gemido fuerte de C en su oído, sonido que desde ese momento sería su favorito.

-¿Has entendido a mi dios?

-Sí, pero igual no lo acepto-, comenzó a vestirse lentamente, algo había cambiado en ella, era que en su alma comenzaba una lucha interna por saber a qué deidad se encomendaría   el resto de su vida, V se vestía lentamente, acomodó toda la ropa que en el acto se le había desacomodado, en su cabeza los versículos que condenaban la fornicación se repetían mientras recordaba con placer cada embestida que había recibido hacía poco, sin poderse explicar a sí misma, cómo algo tan placentero es a la vez un pecado: sexo pecador.

El sexo pecador no entiende de prohibiciones

C no se vistió, fue detrás de ella y acarició sus muslos, ella lo permitió reflexionando, luego dijo “Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; pero tanto al uno como a las otras destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo.” 1 Corintios 6:13.

-De todos los dioses del universo, decides seguir al dios prohibicionista…

Entonces se giró y besando a C de una forma pasional dijo -ahora por lo menos sé que hay más dioses.

Se fue de esa casa en un estado espiritual que nunca antes había experimentado, estaba convencida de que hay ese algo sagrado del que siempre hablan en las reuniones de los sábados en el grupo juvenil, pero al mismo tiempo estaba indecisa sobre creer cuál era el camino que esa existencia suprema quiere para ella. Sin embargo, no se hallaba preocupada, después de todo siempre estarán los domingos para aprender más de su nuevo espiritual en eso del sexo pecador.

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Intercambio de parejas en familia

Hola, soy diego, soy de Valparaíso, Chile. Tengo 38 años y mi mujer Sofía 32, ambos típica pareja ardiente y fantasiosa…Nos gusta probar de todo en el sexo… ¡Incluso el Intercambio de parejas en familia!
Este primer intercambio de parejas en familia pasó un fin de semana muy frío en nuestra ciudad por la época de invierno. A mi mujer la llamó su hermana menor de 26 años, lissett, diciendo que estaban solos en casa y aburridos sin panorama para ese sábado. Estaba muy helado y daban pocas ganas de carrete, por lo que mi Sofía me preguntó si nos íbamos con su hermana y su pareja a beber algo…
-Bueno total no hay nada que hacer –dije.
A las 10 de la noche estábamos en casa de lissette y también estaba Pablo, su pareja. Estaban acomodados en el salón. Buscamos cervezas los hombres, mientras las chicas preparaban algo para picar. Luego preguntaron qué deseábamos hacer: ver películas, karaoke o algo entretenido. Dijimos que algo entretenido. Entonces, Pablo sacó ron y unas cartas muy especiales…eran de parejas filmando.
Dijeron las chicas:
-El que pierda a la carta mayor saca prenda o penitencia…
-Empecemos por las penitencias- dijimos, sin saber que ello daría pie al intercambio de parejas en familia.

Una excusa para el intercambio de parejas en familia

En la primera mano perdí yo…las chicas elegían….mi cuñada dijo que bailase sobre la mesa…luego perdió Pablo… ¡Que haga un baile de caño con la escoba…! Ya estábamos bebidos y perdió mi cuñada. ¡Que gatee por los sillones lo más sexy que pueda…uffff!. ¡Qué gateo! Andaba con un escote soberbio y donde se agachaba se le veían casi los pezones.
Ella es de 167, Tetas algo grandes y un culto regio paradito, rubia… Pablo y yo somos muy parecidos 1,77 trigueños. Y Sofía 1,73, morena tetona algo de guatita y un culazo…
Seguimos y perdió Sofía…Dijimos que bailase sobre una silla. Cuando empezó Pablo casi se cae de espaldas, ya que Sofía andaba con una mini que dejaba apreciar sus tornados muslos y sin meter creo abrió más de la cuenta sus piernas que casi dejaban ver su tesoro… Luego dijimos penitencias más calientes, ya que los cuatro estábamos salidos y ardiendo…carta menor pierde… De nuevo perdí yo… la camisa, dijeron. Después lissette la blusa… ufff que tetas tenía, muy parecidas a su hermana, aunque a diferencia de ella es blanca. Luego Pablo su pollera y mi pareja su blusa. Ya los cuatro estábamos muy calientes. Segunda vuelta, pierde Sofía y se saca su mini de forma muy sexy dando la cola donde estábamos sentados Pablo y yo. Este quedó muy prendido… luego yo perdí y me quité los vaqueros, quedando en bóxer ajustados que no tapaban mi erección. Las chicas silbaban… y Pablo me siguió, se quitó sus pantalones y quedó en unos slips muy sexys… Al final mi casete perdió y sacó su pantalón esta nos dejó locos ya que usaba tanga.
Pablo dijo:
-¿Qué tal si animamos la noche y ponemos música para bailar?
-¡Bravo! -gritamos.
Puso el reggaetón del momento. Bajamos la luz y yo iba a tomar a Sofía cuando Pablo me adelanta y me dice:
-No, cuñadito esta morenaza es mía esta noche…
Ella, muy coqueta, le sonríe en gesto de aprobación. Yo me fui donde lisset, pero no quería, ya que mi verga estaba por arrancarse y ese cuerpo de mi cuñada no ayudaba mucho. Sonaba el primer tema y todos estábamos apretados refregándonos, ya era todo evidente.

¡Que comience el intercambio de parejas en familia!

Giré a ver a mi mujer y vi cómo le refregaba el culo en la verga a Pablo mientras este le cogía las tetas…
-¡Guau sí que van adelantados! -dije, viendo cómo una mano tomaba mi cipote tieso y lo comenzaba a jalar… mi cuñada también quería caña.
-Si estamos en confianza, ¿por qué no cantas algo afinadito? –pregunté-.
Ella privadamente me miró, se agachó y se tragó mis 20 cm como un loly… pop… ¡ufff cómo lo mamaba! Mientras yo gozaba, Pablo se había sentado y quitado el slip. Mi mujer se lo follaba, ya sólo se escuchaban quejidos de goce… tomé a mi cuñada y la llevé donde estaban los otros tortolos dándose duro. La agaché frente a mi mujer y se dispuso a chuparle la conchita mientras yo se lo enterraba por su culito, que ya estaba muy mojado y fácil le cabían dos dedos. Mi mujer no aguantó y gritó que se iba a correr. Yo no lo dudé y le dije:
-¡Que te deje rellenita para después comértela!
La acabada que se dieron fue genial, le corría el semen por sus muslos… allí mi cuñada me estiró en la alfombra y se sentó sobre mí, mirándome, y Pablo se lo clavó por el culo. Dio un grito que se enteró toda la cuadra… luego Sofía, aún chorreando, puso su conchita en mi cara para que yo se la comiera mientras ellas se basaban con desenfreno.
Fue un cuadro liberal exquisito. Terminamos agotados, y de premio dormí con mi cuñada y mi mujer con Pablo. Lo que pasó al otro día, y quién nos pilló, eso es para otra ocasión. Espero que les guste este relato porno de intercambio de parejas en familia. Es mi primer relato erótico, pero no será el último….

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Relato erótico: La mejor alumna de sexo

¡Hola amigos de sexo escrito! Como ya se habrán dado cuenta soy nueva. Estos días he leído sus relatos eróticos y me encantan, por eso quiero contarles cómo me convertí en la mejor alumna de sexo de mi profesor favorito.

Bien, tengo 22 años, actualmente voy a la universidad, entré a la carrera esperando destacar siendo la mejor alumna, y vaya que sí lo he hecho, aunque no me ser la mejor alumna de sexo: Estoy saliendo con mi profesor, puede ser que ahora sea algo común, pero yo jamás pensé que a mí algo así me pasaría.
En fin, él es un hombre de 50 años, es guapo y me imagino que lo era aún más de joven, y por cierto muy culto (realmente atractivo). Desde el primer día morí por él y por eso me convertí en su mejor alumna de sexo.
Empezó en las horas de receso mientras yo estaba con mis amigos, él se acercaba para fumar con nosotros y las miradas eran evidentes, en los exámenes me dejaba notas como “Buen examen” “Excelente alumna” etc.
Los jueves salimos hasta las 22hrs y mi madre me mando un mensaje diciéndome que no podría pasar por mí, que tenia guardia, que iba llegar en la tarde del siguiente día. En fin, yo iba a tomar el colectivo, cuando por inercia mire hacia mi lado y estaba él junto a mí. Me preguntó si podía me llevar a casa, sonrojada le dije que no, que tomaría el colectivo, a lo que él me respondió: “vamos no seas tontita, ¿no crees que siendo tan guapa, no te pueda pasar algo?”, yo solamente me reí estúpidamente.
Me subí a su camioneta, yo llevaba un vestido muy corto realmente y todo el camino se la paso viendo mis piernas, cuando el semáforo paró en rojo, sé que no se resistió más, me tocó las piernas subiendo, hasta que llegó a mi clítoris, yo estaba mojadísima, solo me dejé, sentía sus dedos entre mis labios, que entraban y salían mientras mis jugos vaginales bajaban por sus manos, yo solo podía gemir.
No pude más cuando le dije: “Mira, mi madre no estará esta noche, ¿te parece quedarte un rato en mi casa?”, me dijo que sí, se bajó el cierre del pantalón y sacó su gran pene, me agachó la cabeza y empecé a follármelo con la boca. Así fue el camino hacia casa.
Cuando llegamos me tomó por detrás, manoseando mis pechos, mientras yo sentía su erección, fue increíble, subimos a mi habitación, me aventó a la cama, me bajo las bragas y enseguida empezó a chupar mi clítoris, mis, labios y metiéndome la lengua, a lo que yo le respondía masturbándolo lo mejor que podía, nos desnudamos, el besaba mi cuerpo entero, mordía mis pezones, me daba algunas nalgadas y yo me comía su pene a besos chupando hasta que él ya no pudiese más, después me puse en posición de perrito, él me empezó a penetrar con gran fuerza, tomando mi pechos, jalando mi cabello, lo hacía con delicadeza, pero rudo y fuerte a la vez. Cuando se iba a correr, sacó su pene, me besó con fuerza, nalgueándome, yo saqué mi lengua para recibir su leche, la cual salpicó mis pechos y mi cara, pero al fin de todo deliciosa, esa fue la primera vez que me corrí.
Después de convertirme en la mejor alumna de sexo, ahora somos pareja por decirlo así, (no nos gustan los títulos) por supuesto que todo lo escribí con su consentimiento❤❤ . Después escribiré más de nuestras aventuras. ¡Un beso!

 

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