Sexo en grupo… mi segunda vez. Relato erótico gay

En diciembre de 2006, a mis dulces 18 y entrada la esperada época navideña, tras iniciarme en el mundo del internet y de los chats para conocer personas, conocí a un chico de mi ciudad llamado Alex de 19 años; alto, con un lindo rostro y un cuerpo gordito. Nos vimos casi a ciegas, fui a localizarlo en un café internet donde él se encontraba y al sentarme a su lado vi que chateaba con un tipo de otra ciudad cercana y estaban fijando un encuentro para esa misma tarde. Alex me habló de este tipo y de otro amigo suyo que estaban interesados en verlo ese día para tener sexo en grupo, me preguntó si deseaba acompañarlo a visitar a sus amigos y yo por no quedarme toda la tarde de aquel domingo sin nada que hacer, lo acompañé.

Durante el viaje en bus, Alex me contó que en realidad él no conocía a estos tipos y que les había mentido diciéndoles que ya estábamos en la universidad, por lo cual me convenció de no decirles la verdad, porque al fin y al cabo íbamos a visitarlos únicamente para “hablar” un rato.

Estando ya en la ciudad en la que quedamos de encontrarnos con los otros dos hombres, nos dispusimos a buscar la dirección que nos habían dado y tras buscar y buscar durante unos 10 minutos, encontramos la vivienda. Al entrar en aquella casa se presentaron dos tipos de unos 28 años cada uno. Uno de ellos se llamaba Jorge y el otro también se llamaba Alex, al igual que mi gordito amigo. Jorge era delgado, atlético y bastante amigable; por su parte, Alex era más alto, fornido y un poco distante o antipático para mi gusto. Ambos eso sí, eran guapos, educados y parecían estar muy interesados en nosotros. Me senté en su sala de estar junto a mi amigo, conversamos entre otras cosas de sus trabajos, Jorge era profesor de matemáticas en una universidad y Alex estudiante de alguna carrera universitaria. Para hacer más amena aquella visita los anfitriones de la “fiesta” ordenaron telefónicamente hot dogs mientras tenían una conversación en la cual salió a relucir la verdadera intención de los tres tipos con los que me encontraba: tener sexo en grupo.

Después de haber disfrutado de los hot dogs, Jorge; mi amigo Alex y el otro Alex se dirigieron a la recámara decididos a hacer lo que habían planeado mientras yo detrás de ellos, les pedí el baño prestado, lleno de nervios e indecisión por lo que iban a hacer y en lo cual yo en ese momento no quería participar en la sesión de sexo en grupo.

Estando en el baño pensé en decir alguna mentira y evitar el sexo en grupo, pero no sabía cómo regresar a mi pueblo ya que, aunque la ciudad en la que estaba quedaba a solo 30 minutos de viaje en bus a mi provincia, no tenía conocimiento ni siquiera de que bus tomar ni en donde hacerlo, así que decidí quedarme pero no tener sexo con ellos si me lo pedían. Salí del baño y para mi sorpresa, Jorge estaba esperándome y recuerdo que me dirigió alguna palabra amable que no recuerdo muy bien (creo que me dijo que dejara el miedo o algo así), me sonrió, se lanzó hacia mí y rápidamente me dio un beso, pero no cualquier beso, fue bastante apasionado ya que introdujo su áspera lengua en mi boca haciendo que mis miedos fueran disminuyendo, y de esta manera fue aumentando mi confianza en aquel hombre, me produjo tranquilidad estar entre sus brazos y sí, también empecé a sentir la excitación en mis partes íntimas.

Me llevó de la mano al cuarto y al entrar, vi a los otros dos hombres ya acostados en la cama besándose y empezándose a desnudar para tener sexo en grupo. Me quedé en la puerta de la habitación mirándoles algo aterrado y perplejo, mientras ellos voltearon a verme y Jorge, quien ya se había sentado en la cama también, me hacia señales para que me acostara a su lado. Jorge empezó a quitarme la ropa y yo a él, pude ver lo bien que se veía su cuerpo a media luz, ya que la luz de la habitación estaba apagada y solo entraba luz por la ventana. Los otros dos ya estaban desnudos y Alex empezaba a penetrar a mi amigo que empezó a quejarse de dolor ya que según sus palabras el hombre fornido de 28 años lo tenía muy grueso.

Estando ya Jorge y yo desnudos y al quedar su verga descubierta me dispuse a mamársela, una verga riquísima de unos 17 cm, ricos huevos y vellos a medio salir. Se la chupe durante unos minutos mientras él tocaba mi pene de arriba a abajo y observaba como mi boca se deslizaba por su miembro. Luego, se acostó cómodo en la cama y sacó un condón, se lo puso y no pude tener más pánico por lo que vendría… Me iba a penetrar.

Recuerdo que empezó intentando metérmelo en la posición del misionero, me cogió las piernas y las puso en sus hombros, y tras intentar y no poder hacerlo, ya que me dolía bastante, me pidió que me sentara en su polla pues así entraría más fácil. Y así fue, después de hacerlo despacio, logré meter la cabeza de su pene en mi ano, empecé a bajar despacio con algo de dolor, pero a medida que subía y bajaba el dolor se iba, dando lugar a una sensación que para ese momento desconocía, se sentía bien aunque era algo extraño, ya que al Jorge empezar a metérmelo y sacármelo cada vez más fuerte tuve la sensación de querer ir al baño (lo típico que le pasa a los inexpertos que confunden el placer anal con ganas de hacerse caca). Pese a sentir esto seguí cabalgando en la verga de Jorge, la estaba disfrutando mucho adentro y tras escuchar a mi amigo Alex gemir de placer al ser penetrado (supongo que ya no le dolía tanto), empecé también a gemir como toda una putilla desesperada; los dos gemíamos fuerte como gatas.

Fue excitante, tanto, que después de que el tipo dejó de penetrar a mi amigo, – pues el dolor al parecer siguió y no lo dejaba continuar -, me propuse a mamársela al fornido hombre después de que se quitó el condón; de esta manera mi amigo Alex y yo se la chupábamos mientras Jorge seguía dándome fuerte por mi culito. Nunca pensé que disfrutaría tanto tener una polla dentro del culo y otra polla gruesa y peluda dentro de mi boca.

Mi amigo Alex y el otro tipo se masturbaron y eyacularon, Alex mi amigo, fue a darse un duchazo para limpiar el semen que derramó en su estómago. Mientras tanto yo seguí gozando el pene de mi amado Jorge dentro de mí, hasta que eyaculó quedando toda su leche en el condón. No obstante, ocurriría una de las situaciones más bochornosas que me han ocurrido hasta ahora: en el momento en que Jorge se dispuso a sacar su miembro de mi ano se me escapó un gas (un pedo) y para desgracia mía fue uno de esos de olor nauseabundo, y mi vergüenza no pudo ser mayor. Creo que el hot dog me sentó mal, muy mal.

Después de eso me sentí un poco enfermo, cansado y muy avergonzado por lo que había sucedido. Mi amigo Alex y yo nos despedimos de nuestros amantes de sexo en grupo, quienes nos confesaron que eran pareja desde hace años y también que se habían dado cuenta de que les habíamos mentido en cuanto a nuestras edades, de hecho, dijeron que ya lo sabían pero que nos follaron porque no iban a perder la oportunidad de comerse nuestros culitos jóvenes. Ambos hombres nos dieron dinero para pagar los tiquetes del bus de regreso a casa y de esa manera nos marchamos del lugar.

Mi amigo Alex y yo, estando ya en el bus de regreso a nuestra ciudad, empezamos a hablar de la sesión de sexo en grupo, nos excitamos y él sin pensarlo dos veces metió su mano derecha entre mi pantalón para tocar mi pene, lo tanteó un poco y me dijo que nos hiciéramos una paja, pero yo, ya no tenía ganas de nada más a decir verdad. Así que Alex sacó su pene y se masturbó también en el bus, era ya de noche y el auto iba con pocos pasajeros, estábamos en la parte trasera del bus, con la oscuridad que brinda la noche y empecé a mirar a Alex jalándose la verga, en ese momento tuve un impulso de agacharme y darle un par de lamidas a su glande, pero solo fueron dos lamidas. El se la jaló hasta hacer salir su semen y lo esparció en una de sus manos, tenía un lindo pene, totalmente afeitado, de tamaño pequeño pero lindo y unos huevos rosaditos.

Regresamos a nuestra ciudad, y cada cual se fue a su respectiva casa. Después de ese día no lo volví a ver, solo llegamos a hablar en una u otra ocasión a través de Hotmail MSN jajajja (si, MSN de Hotmail en ese entonces), nunca nos volvimos a encontrar en nuestras vidas, no sé qué habrá sido de la vida de él ni de ninguno de los otros dos hombres, pero me queda el grato recuerdo de que la primera vez que me penetraron fue en esa oportunidad.

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