Relato XXX de fantasía sexual: Voraz

Espero que mi primer relato XXX de fantasía sexual sea totalmente de su agrado.

Lo conocí un día soleado (la verdad no me interesó inmediatamente, no me pareció especial). Me lo presentó mi amigo Tomás en una de sus famosas “tardes de estudio”:

Tomás – July te presento a Patricio.

Yo– hola Patricio.

Él –Un placer July.

Solo fueron esas las palabras las que cruzamos aquel día, después solo lo olvidé toda la tarde, pero cómo no, una de mis amigas hizo comentarios lujuriosos sobre él, yo solo me limité a oír y reír con el grupo, sabía que solo era fascinación por el juguete nuevo.

Pasaron unos días después de la “tarde de estudios” y donde iba en la facultad me lo encontraba. La verdad es que era un tipo muy amable y simpático, un tanto mayor que yo, quizá unos 6 años, era ayudante del profesor de Matemáticas. Materia en la que yo me destacaba, así que sin pensarlo nos comenzamos a hacer cercanos.

Fue una mañana en la que al entrar a la facultad nos enviaron a una reunión en el casino, al cual nos dirigimos sin preguntar con mi grupo de amigas. Ahí estaba él, parado al lado de una ventana bañado por el sol matinal, lo que hacía que su camisa se transparentara un poco y dejara ver una espalda y unos brazos envidiables. Desde ese momento quedé atrapada por miles de pensamientos y más de una fantasía sexual… siendo él mismo el protagonista de cada fantasía sexual.

Más que una fantasía sexual

Sin pensarlo comencé a hacerme indispensable en su vida, con pequeños detalles, ayudas. Era demasiado evidente que me gustaba, todos lo notaban, incluso él, y yo no podía disimularlo… ese día me puse una falda amplia que quedaba por arriba de la rodilla y una polera con un generoso escote (solo quería llamar su atención). Me senté en la oficina a esperar su arribo, llego tarde como siempre. Entro sin notarme al principio y al verme saludo amable como siempre:

Patricio Hola July, ¡guau te ves infartante!

Yo Hola Patricio, no me digas ese tipo de cosas…

Entonces él se da la vuelta y saca de su bolsillo una llave y cierra la puerta lentamente hasta que la llave topa y la saca lentamente de la cerradura. Por alguna razón esto me éxito sobremanera, sentí que comenzaba a mojar mi pantaleta. Él se voltea y me mira de pies a cabeza como un leopardo a su presa, avanza lenta y elegantemente como esperando mi reacción, como no me muevo me toma de la mano y hace que me pare de mi silla. Yo como una autómata me paro y me quedo quieta, él se abalanza sobre mí y me da un beso ansioso, goloso y demandante (el cual yo no esperaba), pero me adapto rápido y le respondo con igual hambre, me pego a él, a su cuerpo tonificado y fibroso, siento hasta el más mínimo de sus movimientos. Sus manos comienzan a explorar mi cuerpo, primero mis pechos que son grandes redondos suaves y con una leve fragancia de Rosas, baja con sus besos hasta ese pronunciado escote y con sus dedos comienza a destapar ese pecho poco a poco hasta que lo libera y este queda levantado solo por la copa del sostén, comienza a chupar y besar mientras con la otra mano libera el pecho que falta y lo masajea como un poseso -mmm lo siento delicioso-.

Yo aún no me muevo, me siento como estacada en suelo, pero la sensación de su toque sobre mi comienza a enloquecerme, así que tímidamente comienzo a acariciar su pelo mientas le dejo hacer. Mis pezones se yerguen como un par de estandartes y comienzo a sentir ese pequeño cosquilleo eléctrico desde la cabeza recorriendo la columna y alojándose en lo más profundo de mi vientre, además siento su erección golpear en mi sexo, el cual cada vez está más preparado para lo que se viene.

Él sigue en su camino a mi perdición, sus manos bajan por mi espalda y desabrochan en un rápido movimiento la falda que cae al piso como el pétalo de una flor, entonces me agarra con toda confianza el trasero y lo aprieta lo amasa de repente me vuelve a besar la boca y me mira sonríe pícaro y comienza a bajar mis pantaletas de encaje sin decir palabra, como si supiera que yo no lo impediría, estas caen y quedo expuesta de la cintura para abajo solo con mis sandalias de medio taco. Me observa con una expresión satisfecha y dice:

 Sé que no lo esperabas, pero ya no lo resisto más y ese escote me provocó hasta el límite, ahora te haré mía y será mejor de lo que imaginaste, si quieres puedes gritar, ya que estamos solos en este piso.

Yo solo asentí y me tiré hacia él con ganas, solté su cinturón y comencé a bajar el cierre… pero él me detuvo y me sentó sobre el borde del escritorio, me besó y bajó su mano hasta mi ya inundada vulva.

 ¡Qué lista esta señorita! Pero quiero más.

Así comenzó a jugar con sus dedos en mis labios mayores, a separarlos llegando a ese pequeño vértice de placer mimándolo con múltiples tocadas pequeñas y rápidas, se agachó y haciendo que separara bien las piernas observó con una lujuria sin fin ese mar rosado y jugoso, acercó su cara e inspiró profundo. Acto seguido comenzó a besar y chupar como un bebé a su chupete. Yo sentía que iba a explotar de placer, solo podía acariciar sus fuertes brazos y su cabeza, comencé a temblar y arquear mi espalda. Él lo supo por mi temblor, por lo que metió su dedo medio en mi vagina y justo ahí hice la más increíble y húmeda explosión que jamás había hecho… pero este no es el fin de este relato XXX de fantasía sexual.

 

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Sexo con mis profesoras favoritas: Araceli y Marisa

Empezaba un día como otro cualquiera: por la tarde tuve clases particulares como cada semana. Llegué el primero antes que ellas.
Araceli llegó antes que Marisa, mientras que me saludaba, se puso en cuclillas para abrir la trampilla de la academia, cuando llegó Marisa y me saludó.
Ese día estaba yo y tenía dos horas seguidas clases particulares si ningún alumno, así que tanto Araceli como Marisa me dieron las clases en la misma aula.
Pasada una media hora de clase más o menos, Araceli se levantó de la silla, y me quedé mirándola varias veces de arriba a abajo. Llevaba unas sandalias, unos shorts y una camiseta de tirantes mientras que Marisa, llevaba un vestido con estampados. Nada hacía presagiar que tendría sexo con mis profesoras favoritas, así que hicimos un pequeño descanso cuando llegamos a la hora de clase cuando Marisa se levantó a buscar mi ficha y se puso en cuclillas, entonces, inmediatamente, le pregunté que si alguna vez Araceli le había tocado el culo inconscientemente, me dijo que por qué le preguntaba eso y le respondí que simplemente era mera curiosidad. Al cabo de unos segundos entró Araceli de nuevo a la clase y dejamos el tema, no dejaba de darle vueltas a esa pregunta, así que dejé la clase y hablé con las dos aprovechando que estaban en ese momento conmigo en el aula. Me levanté de la silla cuando, tanto Araceli como Marisa, se fijaron disimuladamente en que tenía el pene erecto. Más tarde, me dejaron las dos y se fueron al almacén. Entonces, escuché toda la conversación, pudiendo oír a Marisa:
¿Has visto cómo tenía Raúl el pene? -No pude escuchar la respuesta porque acto seguido empezaron a imprimir una hoja.

Sexo con mis profesoras favoritas sin esperármelo

Cuando ya me iba a mi casa, me dijeron que si podía hablar con ellas un momento y les dije que no tenía prisa. Me dijeron que entrase en el almacén y esperase. Araceli entró en el baño junto con Marisa, algo que me extrañó un poco. Cuando salieron las dos del baño, se sentaron cada una a un lado mío y me dijeron que si estaba cómodo. Me puse de pie cuando me dijeron que me quitara toda la ropa, les hice caso e hice lo que me dijeron.
Unos segundos más tarde, ambas se quedaron asombradas y me empezaron a tocar el pene, tanto Marisa como Araceli. Araceli se quitó los shorts y la camiseta de tirantes, y se quedó en ropa interior; me preguntó que si me gustaba lo que estaba viendo, y le dije que me encantaba, entonces, acto seguido, Marisa hizo la misma operación que Araceli.
Una vez que las dos estaban en ropa interior, se quitaron lo que le quedaba, Marisa aprovechando que Araceli se había puesto en cuclillas para hacerme una mamada, le hizo un dedo por la vagina mientras que Marisa me daba un beso. Más tarde, le metí el pene a Marisa por la vagina no sin antes mirarle de arriba a abajo y sonreírle, tenía la vagina completamente depilada y me preguntó que si me estaba gustando lo que veía, contestándole yo muy sorprendido que me encantaba. Un rato después de estar teniendo sexo con mis profesoras favoritas, Araceli y Marisa se pusieron las dos en cuclillas frente a mí, mientras que me hacía una paja. Finalmente, terminé de tener sexo con mis proresoras favoritas eyaculando sobre la cara de Marisa y sobre los pechos de Araceli para terminar dándome un beso tanto Marisa como Araceli.

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Mi novia tuvo sexo con otro hombre

Mi fantasía sexual más grande es ver a mi novia teniendo sexo con otro hombre y poder verla gozar y gritar de placer, al mismo tiempo que yo disfruto mirando desde un lado.

La primera vez que le comenté lo que me excitaba ella pensó que yo estaba bromeando, por lo que al verla así, dudé y seguí la corriente. La segunda vez estaba mucho más excitado, y se lo dije completamente serio y decidido. Ella se molestó porque definitivamente no le gustó la idea y estuvimos peleados por una semana.

Ella es profesora de inicial en un colegio particular. En este colegio lógicamente trabaja con otros profesores en su mayoría mujeres, pero también hay personal administrativo. Dentro de este personal administrativo hay un chico del área de contabilidad que le diremos Julio. Según lo que mi novia me ha contado Julio está muy atraído por ella y frecuentemente busca situaciones para conversar, coquetearle, invitarla a salir e incluso en alguna oportunidad mi novia me comentó que Julio le habría tocado las nalgas, según él de forma casual (dicho sea de paso, mi novia tiene unas caderas y unas nalgas grandes y hermosas), pero según ella lo hizo intencionadamente.

Algo que también me comentó mi novia y que pude comprobar en alguna oportunidad que fui al colegio donde trabaja es que el baño tanto para docentes como para personal administrativo es compartido, es decir tanto para hombres como para mujeres. Es un baño grande que tiene, se podría decir, dos partes. La primera parte al entrar es como un pequeño lobby con casilleros donde el personal guarda sus pertenencias, no es muy grande pero hay un pequeño lavatorio. La segunda parte del baño empieza al doblar a la derecha en U después de este pequeño lobby apenas al doblar hay un gran espejo y cuando vuelves a doblar para hacer la vuelta en U encuentras a la izquierda y en fila los cubículos con los baños naturalmente cada uno con su puerta y a la derecha están los lavatorios y un espejo grande para todos.

Recuerdo ese sábado a la perfección y estoy seguro de que nunca lo olvidaré, ya que mi novia fue a mi departamento por la noche y estaba excitada de una forma que nunca antes la había visto. En cuanto entró, nos fuimos al sofá y tuvimos sexo como nunca antes ella lo había hecho, estaba demasiado excitada, yo diría que estaba en modo salvaje. Cuando terminamos el segundo “round” estábamos ya en el cuarto y echados en la cama le pregunté el porqué de haber estado así. Ella me evitó la pregunta y me preguntó si no me había gustado, obviamente que me había gustado, pero algo tenía que tener para que hubiese actuado de una forma que generalmente no hace. Estuve intentando hacerla hablar hasta que por fin cedió y me contó lo que había pasado en el colegio:

Al ser profesora de inicial, realiza diversas actividades con los niños en fechas importantes, una de ellas, el día de la madre. Ese día hubo un evento en el colegio y ella se tuvo que vestir con un vestido para recibir a los padres y guiarlos hasta la zona donde se realizaba el evento. Todo transcurrió con normalidad hasta que llegó el final del evento, todo salió bien y no hubo ningún percance. Ella se tuvo que quedar hasta el final para despedir a los padres y arreglar algunas cosas así que poco a poco se fue quedando sola hasta que termino lo que tenía que hacer y se fue al baño para cambiarse ya que íbamos a ir a una reunión por el cumpleaños de un amigo y ella llegaría lista para salir. Entró al baño que describí en líneas anteriores, recogió su bolso de los casillero, pasó el lobby y se dirigió hacia la parte posterior del baño para poderse cambiar y salir. Ella llegó a los lavatorios, donde se lavó los dientes y justo cuando estaba por sacarse el maquillaje escuchó que la puerta se abría y ella se quedó inmóvil atenta saber quién era, y cuando vio a través del espejo al inicio baño pudo ver por el reflejo a Julio, ella por alguna razón se sintió nerviosa y se agitó, empezó a excitarse con la idea de que algo pueda suceder, esta excitación hizo que ella se subiera un poco el vestido y se inclinó hacia adelante como si estuviera acercándose al espejo para verse mejor, dejando ver una parte de sus hermosas nalgas y el hilo rojo que llevaba puesto. Julio se fue acercando hasta que llegó donde estaba y se quedó parado al inicio de esa parte del baño, mi novia me contó que ella lo miró por el reflejo del espejo y él estaba pegado en su trasero, grande, redondo, durito y hermoso. Ella lo saludó y el devolvió el saludo, conversaron brevemente un par de cosas acerca del evento hasta que se quedaron callados. Ella sintió el ambiente un poco tenso, ya que él no paraba de mirarla de pies a cabeza y se le hacía agua la boca. Ella estaba muy excitada, tanto así que sentía que se mojaba demasiado y el líquido de su vagina caía por sus piernas, él se acercó más hasta llegar a su lado, la miro fijamente al rostro y ella volteó a mirarlo también, aún seguía con maquillaje, de pronto en medio del silencio él la cogió de la cintura y la jalo hacia él y la besó.

Mientras me contaba cómo tenía sexo con otro, yo me ponía cachondo

Mientras ella me contaba cómo comenzaba su infidelidad teniendo sexo con otro, yo estaba con una erección enorme y quería que siguiera para después cogérmela otra vez.

Mientras la besaba, ella sentía a través del vestido cómo su pene se ponía cada vez más grande y duro mientras que él bajaba su mano desde el cuello pasando por la espalda, hasta llegar a sus nalgas, él le cogió poto muy fuerte y luego metió su mano por debajo del vestido, empezó a recorrer con sus dedos por dentro desde la cintura, bajando por el anito, hasta llegar a su cosita, que estaba muy mojada. Ella disfrutaba no sólo de cómo él la tocaba, sino del contexto en el que estaban. Él empezó a meter el dedo y ella, que ya no podía más, también metió su mano dentro del pantalón de Julio y encontró una bestia dentro, cosa que la excitó más aún, y fue entonces cuando él la subió a los lavatorios y le subió el vestido, ella se lo sacó. Él se arrodilló y le sacó el hilo y le empezó a hacer sexo oral, según lo que me dijo no era tan bueno aunque en ese momento ella estaba muy excita y cualquier cosa la estimulaba aún más. Ella decidió devolverle el favor, así que se bajó e intercambió lugares con Julio: se arrodilló y le bajó el pantalón liberando a la bestia, como ella decía. Se lo metió en la boca y se atragantaba con lo dura y mojada que estaba. Luego de un rato, él la levantó y la apoyó nuevamente contra el lavadero, pero esta vez de espaldas. En ese momento, sintió cómo entraba por detrás todo el pene de Julio. Él la cogía de las caderas y le besaba el cuello, mientras ella se retorcía de placer. Después, él se sentó en el baño y ella se sentó encima mirando hacia él, luego fueron al piso. Ella llegó como 3 veces, entonces le dijo a Julio que terminase. Él quería terminar dentro, pero ella tenía mejores planes: se quería tomar la leche. Así que empezó con el sexo oral nuevamente y luego de un rato él la apartó y se empezó a correr hasta que llegó, ella cerró los ojos, abrió la boca y recibió un chorro de semen caliente en toda la cara. Terminó toda embarrada, y aún así se tomó hasta la última gota que había salido del pene de Julio. Después de tener sexo con otro, se lavaron y ella le pidió que se fuera para poder terminar de arreglarse. Fue entonces cuando pasó por mi departamento.

Naturalmente, cuando terminó de contarme cómo tenía sexo con otro me tiré encima de ella y volvimos a tener sexo de forma increíble. Esto ayudó a nuestra relación. Ambos sentimos que de alguna forma estamos mejor que antes y, por supuesto, los dos felices.

Volveré pronto con un par de situaciones que se presentaron, esto en un nuevo relato erótico.

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La Donacion de Semen 3

Anteriormente: La Donación de Semen 2

Ahora la enfermera, de 110 centímetros de senos (talla 36DD), recibe una grata sorpresa en el ascensor. Un sexo anal inesperado.

Otro día más termina en la clínica. La enfermera; de cabello negro corto, arrebatadora sonrisa y pechos generosos; se disponer a terminar su día de trabajo. Tras realizar un papeleo final en su escritorio se dispone a volver a su casa. Como no tiene, ni ganas, de hacer el camino por las escaleras, para bajar a la planta baja, decide usar el ascensor.

Sube en el tercer piso y comienza a bajar hasta la planta baja. Se detiene en el segundo piso y entra un hombre. Se para a su izquierda. Ella lo mira un instante, lo conoce, se llama Alberto. Es un hombre de unos treinta años, calvo y algo fornido. A la mujer le parece guapo. Más de una vez, le pareció, que él le miraba con atención.

El ascensor vuelve a ponerse en movimiento hacia abajo. Pocos metros después, cuando está a la altura del primer piso, Alberto, de repente, pasa un brazo por delante de ella y oprime el botón para detener el ascensor.

Ella lo mira extrañada mientras levanta una ceja. El gira la cabeza y le dice:

-¿Crees que no se de las “ayuditas” que les das a los voluntarios, para donar?-

-Esas son cosas que dicen las malas lenguas-.

-Mmm…Pues las malas lenguas dicen, también, que tienes una lengua traviesa- Ella no pudo evitar sonrojarse. El se dio cuenta.

-Creo que te atrape-

Acto seguido le paso la mano por la nuca, y mientras la bajaba por su cuello y espalda le decía:

-Si eres tan generosa con otros. ¿Por qué no serlo con tu buen, compañero de trabajo, Alberto?-.

Ella se limitó a no decir nada. Con lo que él se ubicó detrás y apoyó las manos en sus hombros.

-A que si-. Mientras bajaba sus manos por los brazos de la mujer.

Hizo que se girara para ubicar la de frente al espejo del ascensor. Ahora podía ver el rostro cargado de deseo y “travesura” del hombre.

-¿Veamos que tenemos aquí?-Preguntó, mientras le desabrochaba la camisa y bajaba el corpiño/sostén. La enfermera sintió el miembro del, endureciéndose, contra su trasero cuando sus senos quedaron a la vista. Dos generosos pechos, redondos, firmes y de 110 centímetros de talla

-Tienes lindas tetas. Pero lo que más te gusta es tu trasero-El hombre tomó un glúteo de ella con la mano, y comenzó a apretarlo con suavidad y erotismo. La mujer cerró los ojos por el gusto. Gimió cuando le tomo ambos y los acarició a la vez.

-Sí, sííí… Mmm, me encanta tocarte. ¿Te gusta?-La enfermera asintió.

Metió las manos debajo de su pantalón y continuó acariciándole los glúteos. Le dabas cosquillas con sus dedos tocándole las nalgas. Después le bajo el pantalón. La excitación, por la expectativa, aumento aún más cuando escuchó el sonido del cierre del pantalón de Alberto. Giró la cabeza y pudo ver su pene, firme y erecto al descubierto.

Comenzó a frotarle el miembro contra las nalgas. La mujer apoyóla frente en el espejo y lo empaño con su aliento mientras gemía. El pene erecto y firme pasando entre sus glúteos.

Cerró los ojos cuando él le bajó la bombacha/bragas. Sabía lo que venía. La empujó contra el espejo. Sus pechos se aplastaron contra el vidrio. Entre la espada y el.

Le rodeó la cintura con los brazos y la penetró… analmente. Primero lo introdujo, muy lentamente, hasta el glande y lo sacó. En la segunda introdujo un poco más antes de sacarlo. Recién en la tercera introdujo, casi, todo su miembro.

A partir de ese punto no se detuvo. Al principio lentamente, moviendo su cadera de adelante hacia atrás, y después más rápidamente. Para el hombre la sensación era del cálido ano envolviéndole el pene. Para la mujer eran dos cosas a la vez. Detrás el calor del pene dentro de ella y, delante, el frió vidrio sobre el que estaba apoyada. Enfriándole el rostro y endureciéndole los pezones.

La enfermera emitía un gemido con cada penetración. Con cada estocada de ese miembro duro y firme dentro de su trasero. Escuchaba su respiración y las cosas que le decía al oído (“Qué lindo culo”, “No puedo creerlo”, “Por fin eres mía”). El área del espejo, en torno a su boca, se empañaba con su respiración.

Ella solo hablo en tres momentos. La primera para, en modo de broma, advertirle que “Solo se… se puede do…donar semen en…reci…recipientes…mmm…recipientes estériles”. A lo que él respondió “Estoy donando…Pero directamente dentro de tu culito”. La segunda vez, muy a su pesar por que quería que ello durase por siempre, “Tienes que apu…apurarte o…o nos descu…o nos descubrirán”. Por lo cual aumento el ritmo mientras la tomaba de la cintura. Y la tercera vez:

“Más rápido…mas rápido…así…quiero sentir tu…tu pene dentro de mí… ¡Mas fuerte!… ¡No te detengas!… ¡Tu culo es mío!… Sí. ¡Sí! ¡Sííí!… ¡Rómpeme el culo!… ¡Soy tu perra!… ¡Así! ¡Así! ¡Así! ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí!”. Fue en ese momento cuando Alberto explotó y juntos gritaron de placer. Mientras derramaba su semen, cada gota, dentro de su culo.

Cuando se separaron, la enfermera se quedó por un momento con el rostro y el pecho apoyado sobre el espejo. Dio un paso atrás y contemplo el vidrio empañado y con gotas de saliva donde había apoyado el rostro. Sus tetas estaban frías y sus pezones duros. Ambos estaban algo agitados.

Se levanto la bombacha/braga y el pantalón y cerro su camisa. A Alberto, tras subirse él la ropa, decidió regalarle su corpiño/sostén (“Como recuerdo por haberla pasado tan bien”). Aunque al hombre se le había acabado la erección, tras eyacular, tuvo otra, pequeña, al ver los pezones marcados de ella bajo la ropa.

Rápidamente volvieron a poner en marcha el ascensor. Mientras bajaba hasta la planta baja la mujer tomo a su compañero con fuerza y lo besó. Lo besó con intensidad y hasta jugueteó con su lengua recorriendo su boca y tocándole la lengua.

Al salir a la planta baja volvieron a besarse con la promesa de otro encuentro, mas intimo.

La dama se dirigió rápidamente al baño de mujeres. Se contempló en el espejo. Por la excitación sexual, el nerviosismo de poder ser descubiertos, y el estar aprisionada entre un hombre y un espejo; estaba con el rostro empapado de sudor. Se lavó la cara. No dejaba de mirarse el rostro mientras lo recorría con sus dedos. Hasta estaba algo sonrojada.

No recordaba una sesión de sexo anal tan breve e intensa a la vez.

Se acomodo un poco mejor la camisa y se aliso el cabello con las manos. Dedico unos segundos, algo obsesiva, a sacarse cualquier pelusa o eliminar cualquier arruga de la ropa.

Al salir del baño, mientras se dirigía a la salida, no pudo evitar esbozar una gran sonrisa. Y, al salir a la calle, no pudo evitar, tampoco, comenzar a reír con ganas y alegría.

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Un polvo mientras trabajo

Hola, ¿qué tal estáis?, yo vengo super contento con lo que me ha ocurrido. Estábamos montando el cable de televisión en un piso. Hacia mucho calor, estábamos sudando mi compañero y yo, y al llegar a la altura de uno de los cuartos de baño vimos como entraba en él una chica.
Empezó a desnudarse, tenía un cuerpo de infarto, no podía apartar la mirada, ella se dió cuenta de que la podía ver, pero no le molestó, es más, yo diría que le gustaba.
Entró a la ducha y abrió el grifo, empezó a enjabonar su cuerpo, se sobaba las tetas y se tocaba el coňito. Yo no pude evitar empezar a empalmarme, ¡joder que buena estaba!.
Me miro y sonrió, -¿quieres pasar?-, me dijo.
-Me encantaría pero nunca dejo a mí compaňero solo-, contesté.
-Entiendo, pues pasad los dos si queréis-.
¡Joder!, me corrió un escalofrío por todo el cuerpo y nos dijimos, esto no podemos dejarlo escapar. Así que entramos de un salto y entramos con ella en la baňera.
-Voy a lavarme- le dije, y ella me dijo -Ni se te ocurra, quiero saborear tal y como estas, me encanta cuando el chico está sudado, así puedo de verdad sentir su sabor-.

Empecé a besarla mientras le cogía las tetas, que par de tetas más lindas. Mi compañero se agachó y empezó a chuparle el culito, eso a el le encanta. Yo moje mis dedos y empecé a acariciar su clítoris, luego le metí dos dedos en la vagina y los movía en círculos, ella empezó a gemir.
-Estoy muy mojada chicos, a ver que tenéis para mi-. Se arrodilló y sacamos nuestras pollas que estaban ya soltando líquido preseminal. Empezó a hacernos unas pajas a la vez que nos chupaba los huevos, era una chica que le encantaba mamar, eso lo notamos enseguida. Se las metía entera en la boca, las chupaba como una puta.
-Quiero que me folléis los dos ahora mismo-, el se tumbó y ella se sentó sobre su polla, se la metió por el culito, se inclinó hacia atrás abriéndose de piernas mientras me miraba, -Venga es todo tuyo, cógeme-, me arrodille y se la metí hasta el fondo, le chupaba las tetas y le encantaba. Los dos le estábamos dando fuerte y rápido, nunca he visto disfrutar tanto a una mujer follando.

-Quiero que os corráis juntos dentro de mi, que me llenéis con vuestra leche calentita y pueda sentirla dentro de mi, eso me vuelve loca, ¡vamos chicos no esperéis más!-, pues allí vamos nena, toma toda para ti joder, -¡uh!, ¡oh! ¡ah!, dios que gustazo nena-.

Terminó besándonos a los dos juntos, que polvazo más bueno, sin esperarlo. Son los mejores.

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Mi secretaria, sigue la historia

A petición de varios lectores seguiré narrando las aventuras con mi secretaria Moni*. Como ya les había contado la pasión entre los dos ya se había desencadenado desde ese primer día en que nos conocimos y a medida que avanzaban los días se iba acentuando.

Poco a poco nos fuimos volviendo más osados en las charlas por el MSN durante las jornadas de trabajo, incendiando mutuamente nuestras mentes con imágenes propias de una película porno. Al punto de que llegamos a aprovechar lo estrecho del pasillo para rozarnos al pasar, uno contra el otro descaradamente como quien no quiere la cosa.

Y es que a Moni le encantaba darme la espalda solo para rozar con su hermoso culo el bulto que se formaba en mi pantalón. Era un movimiento lento y calculado para hacer reaccionar a mi pene a su máximo esplendor. Sus nalgas duras le daban una caricia sostenida a mi sexo que me incitaba a violarla ahí mismo en medio de la oficina, recostándola contra la pared del pasillo con su culo en pompa y con su pantalón arrugado a la altura de sus tobillos.

Así era, ella lograba encender mis más bajas pasiones con ese roce que duraba medio segundo, tiempo suficiente en que nuestros cuerpos se acariciaban con descaro gritándose el deseo que tenían uno por el otro. Todo esto ocurría en medio de la oficina y rodeados de gente, pero tan discretamente que nadie sospechaba el morbo que nos inundaba y que nos mantenía en celo todo el día.

En alguna ocasión nuestros calentones por el chat llegaron al punto de decirle que iría hasta su puesto de trabajo, en medio de la jornada y con todos los compañeros trabajando en sus puestos, retándola a que me lo sacaría frente a su cara solo para que me diera una chupadita de carrera.

Ella claro me retó a que no podía hacerlo, diciendo que solo hablaba por calentarla. Pues quién dijo miedo (debo confesar que pensaba con la cabeza de abajo pero no me iba a amilanar en este punto), y ante la incredulidad de mi secretaria llegué frente a su cara de niña traviesa, tratando eso sí de ocultar mi erección con alguna carpeta, y empecé a bajar mi cremallera, sin afán, alimentando la desesperación que veía en sus ojos.

Moni se mordía el labio inferior y empezaba a sonreír de forma diabólica mientras yo agudizaba el oído y giraba mi cabeza para que, ni mi jefe (pluma blanca) que estaba en su oficia a 3 metros de nosotros, ni ningún otro de los otros compañeros de la oficina nos fuera a descubrir.

Mientras escuchaba el tecleo en los computadores y a alguien hablando por teléfono, fui asomando la cabeza rosada y ya húmeda de mi pene por la cremallera del pantalón, hasta tenerlo todo al alcance de sus labios. Una gota traslucida brillaba en la punta, Moni no se hizo de rogar, se acercó en su silla de secretaria y cogiéndome el tronco venoso del pene agacha su boca sin dejar de mirarme a los ojos hasta engullir la cabeza.

Uffffff….. aún puedo sentir esa calidez de su boca y cómo su lengua jugueteaba con la piel sensible de la cabeza. Moni lo estaba disfrutando y yo también, aún más sumado al riesgo de que algún despistado cruzara por la recepción en ese momento y nos pescara con mi verga en su boca.

De pronto sin aviso, de un tirón, se engulle la longitud palpitante de mi pene hasta sentir su respiración pegada a mi vientre y su campanilla rozándome la punta, para luego sacarlo despacio mientras veo cómo se forman dos huequitos en sus mejillas al succionar; los ojos de Moni me dicen todas las ganas que tenía de hacerlo. Sin afán mi la secretaria saca mi pene brillante de su saliva, le da un besito en la puntita y me sonríe de nuevo con esa mueca de muñeca lujuriosa que me encanta.

Ya no era tiempo de hacerse el mojigato, y tomándola de la nuca le enfundé mi verga hasta el fondo de la garganta. Ella entendió mi poco delicado mensaje y haciendo uso de su lengua comenzó un húmedo masaje que, sumado al momento, me llevó a venirme a chorros en su boquita de niña perversa. A decir verdad, creo que solté algún pequeño gruñido de placer que en medio del ruido de la oficina no despertó ningún sobresalto.

Entonces, volví a guardármelo lleno de satisfacción y con las piernas algo temblorosas caminé a mi oficina, eso sí aún tapándome con la carpeta. Para mi sorpresa, inmediatamente después de sentarme en mi silla, vi pasar a mi jefe rumbo a una cita. Yo sonreía para mis adentros pensando que el pobre hombre ni se imaginaría la escenita que nos armamos con Moni a tan solo unos metros de su puerta.

Muchas fueron las veces que repetimos esas alocadas experiencias por toda la oficina, pero debo decir que a Moni le atraía mucho hacerlo en el escritorio de mi jefe y en su asiento, chupármelo ahí de rodillas mientras le cogía el cabello en una cola, para marcarle el ritmo de la mamada. Hasta aquí esta segunda parte pero pronto publicaré mas historias todas reales, pero esas se las contaré después.

Un abrazo a todos

* Nombre cambiado

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