Mi vecina la coja infiel

Hola como estáis, os quiero contar una historia que me pasó la semana pasada, mi vecina se rompió una pierna, así que no se podía mover de casa. Se pasaba las horas sentada en el balcón mirando hacia la calle. Una maňana me desperté temprano y salí al balcón, yo estaba un poco empalmado como casi siempre al despertar. No me di cuenta pero mi vecina estaba allí, sentada con la pierna levantada apoyada sobre la barandilla, la miré de reojos y pude ver que no llevaba bragas.

-Buenos días vecino, ¿ qué te vas de camping? -Me dijo-
-¿Por qué? -dije yo-.
-Porque ya veo que llevas la tienda de campaña montada

Mientras se reía, yo me sonroje un poco y le dije

-Joder lo siento
-No tienes porqué, me encanta despertar y que me alegren el día. Me gustaría hacer algo para calmar tu irritación me dijo…

Eso me puso aún más cachondo. Ella se giró hacia mi y abrió más aún sus piernas. Se veía que estaba muy mojada. No me pude contener y di un salto hacia su balcón.

Una vecina algo madura y caliente

Ella sentada me cogió por el culo y me apretaba hacia su boca, empezó a morder mi paquete por encima del pantalón. Yo mojé mis dedos y empecé a acariciar su clítoris. Bajó mi cremallera y sacó mi polla que estaba a punto de estallar.

-Que polla más hermosa tienes vecino -cuando me giró y comenzó a chuparme el culo mientras me hacía una paja.-

Yo apretaba sus tetas, los pezones se le pusieron muy duros. Me dió la vuelta y empezó a chuparme la polla como una loca, se notaba que sabía lo que hacía, era una auténtica mamona. Yo me arrodillé ante ella y empecé a chuparle el coňito, de abajo a arriba y de arriba a abajo, de un lado al otro lado, sin dejar ningún rincón sin chupar, me encantaba su jugo.

-Quiero que me folles -me dijo-

Así que yo de rodillas y ella sentada frente a mí abrió sus piernas y se mojó su vagina, empecé a meterle la cabeza nada más, la meto y la saco, la saco y la meto, de repente le meto un empujón que se la clavo entera y la dejo ahí un ratito para que la sienta bien adentro. Luego comienzo a darle fuerte y rápido, ella empezó a gemir, yo empecé a chuparle las tetas, me encantaba.

-Quiero que me metas el dedo por el culito, ¡Ahora mismo!

Me lo chupó y se lo metí bien adentro, moviéndolo en círculos, le veía la cara disfrutar de placer. No puedo aguantar mucho más, y me dijo, córrete en mi boca, se la saqué enseguida y me subí a la altura de su cara, empezó a chupármela y a masajear mis huevos. Empecé a correrme en su cara y ella no paraba de chupar, hasta la última gota, que placer más intenso, yo me quedé aún empalmado, le dije -¿Cómo quieres correrte tú?-

-Ponme a cuatro patas por favor

Así lo hice, podía ver su coňito bien abierto mirando hacia mi. Me acerqué, la cogí por el pelo y le metí la polla hasta el fondo, mis huevos golpeaban sobre su clítoris, me quedé parado para que fuera ella quien diera el ritmo, se movía como una auténtica guarra, se notaba que le encantaba en esa postura, -Méteme un dedo en el culito por favor-, lo moje y empecé a metérselo hasta el fondo, le encantaba, no pudo aguantar mucho y empezó a correrse como una loca. Escuchamos unos pasos por las escaleras, -¡Es mi marido!- dijo, corre date prisa, salta hacia tu casa, así lo hice. Me miró y vi que aún tenía semen sobre su cuello, se lo limpió con la mano y llego su marido. Le dió un beso en la cara, seguro que aún tenía el olor de mi corrida, pero el no dijo nada. Yo con las prisas me dejé allí mis calzoncillos, ella los cojió y se puso a olerlos y a chuparlos, mientras miraba hacia mi balcón. Desde entonces todas las mañanas salgo mirando hacia la derecha esperando ver a mi vecina esperándome a que yo salga con mi tienda de campaña, jijiji.

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