Mi primera vez con una puta

Buen día grupo, les dejo aquí mi primer relato porno sobre mi primera vez con una puta. Me dicen si les gustó:

Sentía el nerviosismo recorrer mi cuerpo al momento de llamarle por teléfono solicitando sus servicios. Su voz en el teléfono sonaba tan excitante y atrevida que no podía hacer nada más que imaginar cómo se escucharía gimiendo una vez estuviera con ella. Concretamos la cita: ese mismo día a la noche, en su casa.

Antes de llegar la llamé por teléfono con el pretexto de pedirle indicaciones para llegar, cuando lo único que quería era volver a escuchar esa voz cachonda excitándome antes de por fin poderla escuchar en persona.

Llego a su casa y me dice: “No toques, yo te abro la puerta; ya te vi”. Me acerco y su puerta se abre para dejarme entrar a su casa. Ella me recibe con un beso en la boca por demás excitante que me deja saboreándome su saliva e imaginar esos labios, carnosos y jugosos, besando el tronco de mi verga erecta. Nos besamos un momento en la sala de su casa. Al mismo tiempo que la besaba mis manos se encargaban de preparar un poco más el terreno: con una acariciaba sus nalgas y con la otra jugaba con sus tetas sobándolas o apretando sus pezones. Sin más me lleva al cuarto. Le doy el dinero e inmediatamente después comienza a besarme y a desabrocharme el pantalón. “Quieres que te la chupe, ¿verdad?” me pregunta mientras sus manos acarician mi miembro, duro y caliente por la tremenda excitación que traía. Me baja el bóxer, de licra, pegadito al cuerpo, y mi verga sale brincando y rebotando enfrente de su cara. Ella suelta una risita juguetona. Toma mi verga entre sus manos y la lleva a la boca besándome, primero, la cabeza. Mi respiración comenzaba a cambiar, mi cuerpo comenzaba a sentir el placer. Mis manos la tomaron de la cabeza y, sosteniéndola del cabello, comencé a moverla hacia adelante y hacia atrás, metiendo y sacando mi pene de su boca, sintiendo su lengua deslizándose a lo largo de mi pene y dejando su saliva al pasar. De pronto, se detiene. Se levanta y me tumba en la cama bocarriba…

Primera vez con una puta, algo increíble

Se sube en mí y empieza otra vez a comerse mi sexo. Me siento y le acaricio sus pezones al mismo tiempo que ella devoraba mi verga. Pensé que debía estar haciendo algo bien, ya que al momento de hacer eso sus mamadas empezaron a ser cada vez más y más fuertes, más y más ricas; sus lengüetazos comenzaron a ser más y más constantes: me lamía desde los huevos hasta la cabeza. Entonces me dice: “¿Cómo quieres que me ponga? ¿De rodillas o acostada?” Yo moría de ganas por verla de rodillas y ver ese culo frente a mí, entregándoseme, pero me tumbó de nuevo en la cama y sin más, se sentó en mi verga. Sentir mi verga entrando en esa vagina húmeda y caliente fue lo mejor. Tenerla sentada sobre mí, sentándose una y otra vez, acompañando a eso su cara de placer y, por fin, del sonido de sus gemidos era lo mejor que había visto y escuchado hasta entonces.

La sostengo de las caderas y le acaricio y rasguño sus muslos. Llevo mis manos hacia sus nalgas, un poco pequeñas pero muy bien formadas, y las abro. Sus gemidos eran tan excitantes que no pude contener las ganas, y entre gemidos y jadeos, no dije dos veces “Me vengo” cuando ella ya estaba de rodillas frente a mí. “Anda, échamelo en la cara“. Mejores palabras no pudieron salir de su boca. Jalándomela, hice lo que me pidió. Con un suspiro profundo, mi orgasmo líquido llenó su cara con una sustancia blanca, viscosa. Ella se reía de manera juguetona y traviesa (cómo amé esa risa), mientras, con su lengua, se limpiaba el semen alrededor de su boca. Con sus dedos recogía parte de mi leche y la untaba en sus tetas: “Tus mecos son tan calientes y ricos”. De vez en cuando usaba mi verga para recoger más semen de su cara y llevarlo a su boca y a sus tetas.

Después de habernos quitado las ganas, y de dejarme sin una gota de semen, nos vestimos. Antes de irme me muestra sus tetas, me da un beso y me dice: “Espero volver a verte pronto. Mis pechos siguen.”. Con la promesa de regresar para cogerme sus senos y bañarlos con mi leche me alejo de su casa, ansioso de volverla a ver… aunque ya no sería la primera vez con una puta.

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