Mi vecino voyeurista. Parte 5. Final

La zorra riquilla de mi voyeurista Entonces me tomó, él, varios centímetros más bajo que yo, y muy delgado, me tomó con una fuerza increíble entre sus brazos. Me tomó y me apretó contra él, como si fuera de su propiedad. Y yo sentía esa fuerza, esa ira, ese deseo correr por sus venas. Y me sentía asustada, amedrentada, meContinuar leyendo »

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Mi vecino voyeurista 4: Una necesidad

Esa noche no pude dormir, me sentía demasiado culpable para hacerlo. Todo había llegado demasiado lejos. Sentía que ahora definitivamente le había sido infiel, paradójicamente mientras él me hacía el amor. Sentía que había traicionado su confianza, su bondad. Por eso, esa misma noche me juré que todo iba a terminar. Mire el reloj y marcaban las 5 de laContinuar leyendo »

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Orinando a mi madre en la ducha

Serían aproximadamente las nueve de la mañana, cuando me levanté justamente a la vez que mi madre, mientras levantaba la persiana, mi madre (Pilar) me dijo que si íbamos a desayunar, y le dije que me iba a lavar y desayunábamos. Serían aproximadamente las nueve de la mañana, cuando me levanté justamente a la vez que mi madre, mientras levantabaContinuar leyendo »

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Relato amor filial: Una mamada diferente

La mamada que os voy a contar en este relato erótico me la hizo mi propia madre. El día comenzaba como cada día a las nueve de la mañana, me levanté, subí la persiana de mi habitación y a la vez se levantó mi madre que como he mencionado en relatos anteriores se llama Pilar. Mi madre me dio unContinuar leyendo »

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Amor filial con mi madre en Madrid

Acababa de llegar de clase, cuando me encontré con mi madre ya mencionada en relatos anteriores, Pilar, haciendo las maletas, al llegar a casa, le pregunté a mi madre que si pasaba algo, entonces me dijo que me había llamado unas cuantas veces pero que no le cogía el teléfono. A continuación, me explicó lo que pasaba, me preguntó queContinuar leyendo »

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La mamada de Marian

Todo ocurría a la salida de clase, bajábamos las escaleras y yo me quedé el último, ya no quedaba nadie en clase excepto mi profesora, Marian, yo (Raúl) estaba bajando las escaleras cuando me encontré con Marian que se dirigía a la biblioteca a cerrarla cuando de repente se resbaló y se cayó al suelo, fue entonces cuando rápidamente fui hacía ella para preguntarle si se había hecho daño, y me dijo que no.

Llevaba una blusa, un pantalón vaquero y unas sandalias, entonces, de repente me entró una erección y acto seguido Marian se dio cuenta debido a que la estaba notando en su espalda inconscientemente aunque ella no me dijo absolutamente nada. Al momento, Marian se levantó sin ayuda alguna y en un acto involuntario, mi mano fue directamente a su culo, inmediatamente se dio la vuelta y me asestó un bofetón en la cara y se fue corriendo al servicio de profesores debido a que se estaba haciendo pis.

La seguí hasta el baño de profesores, al verme, me dijo que sentía mucho el bofetón que me había pegado antes y que si estaba bien. Le dije que no pasaba nada, y entonces me dijo que yo tenía las hormonas revolucionadas (echándose ella a reír). Entonces, ella me dijo que esperara en el baño, ya que no quedaba nadie en el instituto, estaba escuchando cómo hacía pis Marian cuando de repente me dice que no había papel en el baño en el que había entrado (pura casualidad), me preguntó que si tenía pañuelos y le dije que no; busqué en los servicios de al lado y tampoco había excepto en uno, así que cogí el papel y como no se lo podía dar por debajo, abrí la puerta sin decírselo a ella y acto seguido se tapó la vagina con sus propias manos. Con el susto, le entraron más ganas de hacer pis, entonces, dejé la puerta abierta, y me dijo que llevaba tres horas sin hacer pis.

Pasados un par de minutos, Marian se volvió a fijar en mi pene. Intentado disimular su cara de asombro me preguntó que si me masturbaba. Al hacerme esa pregunta, me quedé del otro lado ya que no me la esperaba, acto seguido, Marian miró el reloj y me dijo que mis padres estarían preocupados debido a que había pasado ya más de hora y media de que saliera todo el mundo del instituto, así que me dijo que ella me acompañaría a casa. Fuimos andando desde allí a mi casa debido a que el instituto está a unos cuatro kilómetros. En el camino, estuvimos hablando de sexo debido a la pregunta que me había hecho en el baño y a que le había visto haciendo pis.

Cuando llegamos a casa, le invité a comer ya que mi madre se había ido a trabajar, me ayudó a recoger la cocina y me explicó un par de cosas de su asignatura, al término de la explicación, me dijo que si podía ir al baño ya que todavía no había terminado del todo de hacer pis, cuando escuché que estaba haciendo pis, volví a entrar en el baño, al verme, soltó una carcajada y se lo tomó con total naturalidad, entonces me preguntó: ¿qué pasa, te gusta verme haciendo pis? Al momento, me dijo: tranquilo, cariño, que era una broma. De nuevo me empecé a excitar cada vez más.

Una mamada de experta…

Cuando Marian salió del baño, nos tomamos un pequeño descanso y cuando ya no pude más y le di un beso, acto seguido, me levantó la mano para darme un guantazo aunque se la sujeté y le empecé a quitar toda la ropa hasta dejarla completamente desnuda. Sin posibilidad de dar marcha atrás (metafóricamente hablando), y viendo la excitación que tenía, se levantó del sofá para buscar una cosa en su bolso, finalmente, lo que sacó fue un condón, aunque yo estaba poniéndomelo en ese momento, me dijo que no me preocupase que me lo iba a poner ella. Entonces, me levanté del sofá y me puse de pie y me dijo que si necesitaba algo, respondiéndole que no, así que me dijo que le daba igual la posición para ponerme el condón tanto en el sofá como en cuclillas como si me lo ponía yo. Finalmente, Marian me puso el condón, se puso en cuclillas para ponérmelo y a la vez recibir la mamada de Marian, mientras me hacía una mamada de campeonato, yo le masajeaba los pezones y me dijo que esa era una de las cosas que más le excitaba.

Unos minutos después de que me hiciera la mamada de auténtica viciosa, le introduje el pene por la vagina, al instante empezó a gemir como una bestia. A continuación, y después de meterle el pene en la vagina, se levantó y se puso en cuclillas para después terminar eyaculándole en su cara tras recibir una nueva mamada de ensueño.

 

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Mamada de mi madre por sorpresa

Acababa de llegar de clase, cuando al abrir la puerta de casa, me di cuenta de que no había nadie en casa. Normalmente suele estar mi madre, que como ya he mencionado en relatos XXX anteriores se llama Pilar, pero justamente ese día no estaba en casa, cosa que me extrañó bastante. A los cinco minutos de llegar yo, escuché la puerta de casa. Al verme, mi madre se sorprendió un poco y me dijo: “¡hombre, qué pronto has llegado!” respondiéndole que hoy había terminado un poco antes.

Mi madre se fue a su habitación para cambiarse de ropa y ponerse la de estar en casa y nos pusimos a comer. Al terminar de comer, noté a mi madre con algo de prisa, pero no le dije nada. Entonces, me fui a la habitación para mirar unas cosas en el ordenador, cuando mi madre me llama y me dice que si podía hablar conmigo en el salón. Acto seguido, le dije que sin ningún problema.

Espectacular mamada de mi madre

Fui al salón, en el salón, me disponía a sentarme, cuando mi madre me cogió del brazo y me puso al lado de una mesa grande donde celebramos comidas familiares. Me quitó todo, y acto seguido, se puso en cuclillas para hacerme una mamada y masturbarme. Durante la mamada de mi madre, me preguntaba repetidamente que si me gustaba. Por mi parte, mientras disfrutaba de la mamada de mi madre le quité la camiseta y el sujetador, y le empecé a manosear los pechos mientras que me decía, “¡cuánto te gustan mis pechos, cariño!” soltando después una carcajada.

Finalmente, cuando terminó la mamada de mi madre, me separé un poco de ella, me hice una paja y eyaculé sobre sus tetas.

 

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Sexo con una mujer mujer casada

Hola, ¿qué tal? Soy nuevo en esta página de relatos XXX, y quiero contarles una historia que me pasó hace poco con una mujer casada.
Bueno, yo me dedico a mantenimiento del hogar. El pasado 22 de sep. de 2016 recibí una llamada muy temprano, a eso de las 5 de la mañana. Nunca suelo contestar a esa hora, era un número desconocido, cabe mencionar que desperté con mi pene erecto duro y muy mojado, y por curiosidad contesté al celular. Era una hermosa voz de una mujer excitante que hizo que mi pene se pusiera más duro. Quería que le ayudara porque tenía un problema con una puerta de su recamara que se había dañado la chapa.
Contesté y le dije que sí le podía ayudar, que en una hora estaba en su domicilio. Ella respondió que era urgente, y le dije que en 30 minutos estaría ahí.

Llegué el domicilio indicado, preparé mis herramientas y pasé al jardín. Era una casa de gente adinerada del pueblo. Toqué al timbre y contestó invitándome a pasar por la puerta, que estaba abierta. Entré y cerré la puerta… era una tremenda casa que no podía creer que estuviera yo en ella dando servicio, cuando de pronto se me apareció doña Lucía.
Era una mujer casada de 44 años con un cuerpo escultural, como de 22. Uff, mi pene se despertó en un dos por tres, ella estaba en las escaleras con sostén blanco y unas bragas riquísimas, de sus hombros a sus pies vestía una bata transparente ummmmm. Yo me quedé alucinado, mi pene se podía notar por mi pantalón ajustado. Ella me dijo, “pasa, no tengas miedo joven”. Ella me notaba que estaba caliente. Me llevo a la recámara a la cual tenía que reparar la puerta. De hecho, era su recámara… que lucía perfecta para follar un mañanero, pensé para mis adentros.
Así pues, me dediqué a lo que iba a hacer, mi trabajo. Estaba a medio trabajo cuando ella subió de la cocina con dos vasos de agua, pasó a su cama y los puso en el tocador, se recostó en su cama, se quitó la bata y prendió la tv. Yo seguía trabajando, miraba cómo relamía sus labios y no alcanzaba a ver qué había en la tv; ella frotaba sus piernas intensamente con ganas de que la follaran. Tenía una piel canela para chuparse los dedos, mi pene estaba duro, con ganas de salir, y yo esta incomodo por la situación en la que estaba. No sabía quién era esa señora, si era una mujer casada con un político o si era una mujer casada con un narco, no sé.

La pasión de una mujer casada

Cuando me dijo “estás sudando, hace mucha calor ¿verdad?”. Contesté que sí, y me dijo que fuese a por uno de los vasos de agua que tenía allí. Yo, con mi cara de miedo y mi pene erecto, me acerqué, y me dijo:
– Siéntate en la cama y disfruta el vaso de agua. ¿Por qué no te quitas tu camisa si tienes calor?
A lo que contesté que no podía, pero ella dijo que claro que sí podía, que iba a estar todo el día sola. Entonces, me empezó a quitar la camisa… tocaba mi pierna y miraba mi pene, que estaba por salir. Me dijo con una voz súper cachonda “mijo, ¿esa herramienta por qué no la usas? Yo no decía nada porque tenía mucha vergüenza. De pronto, su mano estaba sobre mi pene, me desabrochó el pantalón, se puso de pie frente a mí y empezó a chupar mi pene sobre mi bóxer diciendo “mijo, quiero comerte todo”.
Yo seguía sin decir nada, solo miraba lo que ella hacía. Se desnudó, me recostó en la cama y me empezó a pasar sus ricas tetas por todo mi cuerpo. Yo estaba súper caliente, cuando sonó su teléfono. Solo escuché que dijo hoy no ocupare nada todo está bien y no saldré de casa, se montó sobre mi pene y se movía como una experta. Uuummmm, lo recuerdo y se me pone dura la verga.
Follamos durante 45 minutos como a ella se le vino en gana. Terminé viniéndome dentro de ella. Me llevó a su baño y nos dimos una ducha juntos. Terminaba de vestirme cuando me abrazó… ¡y en sus maños tenía 3,000 pesos mexicanos! Y me dijo al oído que esperaba que la chapa se volviera a dañar lo más pronto posible… fue una experiencia amarga, pero placentera. Amo a doña Lucía.

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Un fatídico día para mi madre

El día empezaba como cada día sobre las nueve de la mañana. Mi madre fue a mi habitación para despertarme y me preguntó que si me iba a levantar ya, algo que al principio no le di importancia pero que después pensé que nunca me lo había preguntado antes. Cuando me levanté, subí la persiana y abría la ventana para ventilar la habitación con total normalidad, al salir de la habitación, me encontré con mi madre maquillada pero en ropa interior algo que me tomé con naturalidad aunque tenía mi erección mañanera; me disponía a ir a desayunar cuando mi madre me dijo que Amparo (mi tía) iba a venir a casa porque había quedado con mi madre (Pilar), serían más o menos las once de la mañana cuando sonó el timbre; era mi tía, me dijo que se iba a quedar a comer en casa y a pasar varios días con nosotros así que se trajo su maleta a nuestra casa; cuando llegaron las chicas (mi tía y mi madre), nos pusimos a comer y estuvimos hablando de cómo había transcurrido la mañana. Después de comer, recogimos la cocina y mi tía se fue a su habitación y cerró la puerta aunque no pensé jamás lo que ocurriría poco después.

Sobre las cuatro de la tarde, más o menos, mi tía me dijo que fuese al salón porque mi madre y ella querían hablar conmigo, cuando entré en el salón no había nadie al momento, entró mi tía y me dijo que quería hablar conmigo, entonces, me dijo que Marian mi profesora de FOL iba a venir a casa y que si no me importaría, entonces le dije que para nada.

Sobre las cuatro y media Marian llego a casa le dio dos besos a mi madre, otros dos a mi tía y otros dos a mí. Se dirigieron al salón y estuvieron hablando durante quince minutos tranquilamente, entonces, Amparo y Marian se fueron a la habitación y hablaron sobre una cosa que le iban a hacer a mi madre aunque no les di importancia pero al salir de la habitación, mi tía me dijo que fuera con ellas dos, entonces, Amparo me dijo que entrase en su habitación, que Marian y ella querían hablar conmigo, fue entonces, cuando me explicaron todo.

En la habitación, me explicaron que querían darle un escarmiento a mi madre y que si me apuntaba. Entonces, mi tía sacó una bolsa de debajo de la cama en la que había: unas pinzas para los pezones, unas esposas, una fusta, un par de cuerdas, unas pinzas, entonces, mi tía me dijo que me desnudase yo el primero ya que ellas querían contemplar las vistas, Amparo me quitó la camiseta y Marian los pantalones, ambas se quedaron mirándome el pene y me dijeron que les quitase a ellas toda la ropa. Empecé por mi tía, le quité las sandalias, después seguí por el pantalón y la camiseta y finalmente el sujetador y el tanga que ese día llevaba mi tía, al momento, seguí con Marian le quité las sandalias, el pantalón vaquero, la camiseta y el sujetador y las bragas.

Contemplé por unos segundos el cuerpo de Amparo y el cuerpo de Marian, entonces, sin yo esperármelo, Amparo me dio un beso y acto seguido Marian hizo la misma operación.

A continuación, Amparo se puso una toalla para tapar su precioso cuerpo y se dirigió al salón junto con Marian, Amparo cogió a mi madre por los brazos para agarrarla mientras que Marian le quitaba la ropa que llevaba puesta que era un short vaquero y una camiseta de tirantes y de ropa interior sujetador y un tanga. Una vez que mi madre se quedó completamente desnuda, Marian le ató las manos con una cuerda mientras que Amparo me llamaba para que fuese al salón.

Al llegar al salón, me encontré con mi madre completamente desnuda así que la miré de arriba a abajo fijándome por unos segundos en su vagina, tenía vello, al cabo de unos segundos, Marian se subió a la mesa del salón y se puso en cuclillas para agarrar a mi madre por el cuello, mientras que Amparo, le metía el puño completo a mi madre en la vagina.

A continuación, Amparo, ató a mi madre a unas barras metálicas con unas cadenas mientras que Marián le daba a mi madre con una vara de madera en la vagina, observando como mi madre gritaba cada vez que le daban. Minutos más tarde, Amparo le metió un gancho anal, mientras que Marian se tomaba un descanso para hacer pis.

Tras el descanso, solté a mi madre de las cadenas metálicas, y le metí el pene por la vagina mientras que Amparo le ponía de nuevo unas pinzas en los pezones, a continuación, Marian sacó mi pene de la vagina de mi madre para hacerme una mamada a la vez que le metía a mi madre un dildo eléctrico de bolas.

Más tarde, oriné a mi madre en los pechos y en su vagina mientras que Amparo y Marian terminaban dándose un beso.

 

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La infidelidad de Irene 2

Alonzo (nombre de A), luego de nuestro pequeño asunto en su fiesta, no me habló durante un tiempo, no contestaba mis mensajes, ni lo veía por ningún lado. Yo no dejaba de pensar en mi primera infidelidad con él, necesitaba hablar con Alonzo de nuevo.

Fantaseando con una infidelidad

Un día no aguante más y fui a su casa, con cualquier escusa, le pregunté a su madre por Alonzo, intentando no parecer interesada, entonces fue cuando su mamá me contó que Alonzo se fue a estudiar a una zona rural, había perdido su celular, y regresaba dentro de tres meses. Mientras tanto yo seguí fantaseando con ese chico, recordaba el sabor de su joven, enorme y virginal pinga en mi boca, la fuerza con la que me penetró, no podía olvidarlo.

El tiempo pasó y cuál fue mi sorpresa cuando un día recibí un mensaje en mi celular;
-A: Hola!!
-Ire: Holaaa, perdido, qué te pasó?
-A: Acá, estudiando jajaja
-Ire: No estudie tanto, mejor venga y estudie conmigo jajaja
-A: Q loquera, ese día jajajaja
-Ire: Sí demasiado, pero quedamos a medias jajaja
-A: Sííí
-Ire: Cuándo vienes?
-A: dentro de un mes más o menos, es algo rápido, luego me regreso para acá.
-Ire: mmmm ya
-Ire: me avisas para hacerte tu comida favorita.
-A: Está bien.
-Ire: y tal vez terminemos lo que tenemos pendiente… jajajaja
-A: jajaja waoooo

El tiempo pasó y el mensaje de su visita me llegó una semana antes, iba a venir entre semana, por lo que me alegró enorme, ya que mi esposo iba a estar trabajando y mis hijos tampoco estarían, yo laboraba como empleada doméstica, y mi horario era flexible y tenía el día libre.

Haciendo realidad una nueva infidelidad

El martes tocaron a la puerta, cuando abrí, era él, nos saludamos con un beso en la mejilla y lo invité a pasar, me preguntó si estaba sola y le dije que sí. Entonces, se me acercó y nos dimos un abrazo, pensé que era normal, cuando sentí sus manos apretarme el trasero, lo hacía fuerte y duro, yo llevaba una falda por lo que podía masajearlo muy bien; él traía una pantaloneta de fútbol por lo que sentí su miembro duro rozarme, empezamos a besarnos, sin darnos cuenta nos estábamos besando con la puerta abierta!! pero nadie nos vio. Rápidamente cerré la puerta, él apoyó su espalda contra la misma, y yo, maliciosamente, me di la vuelta y lo apreté con mi trasero contra la puerta y empecé a sobarlo con mi trasero, sentía su pene apretado contra mi culo.
Sin pensarlo me di la vuelta y me arrodillé, le bajé su pantalón corto, su polla sobresalía de su calzoncillo, también se lo quité, su polla grande y tonta, estaba pegajosa, un hilo de una baba viscosa caía del inmenso gorro, -cada vez la veo más grande- le dije y me reí un poco, ver una pinga grande, dura y bien parada, era un alivio, después de pasar meses viendo al fofo y feo, jajaja.
Me metí su enorme cabeza en la boca, se la succioné con los labios, adentro de la boca le pasaba la lengua, mientras con mi mano derecha le sobaba el tronco, traté de meterlo en la boca, llegaba un poco más de la mitad, pero no podía más.
Me pidió que nos sentáramos en el sofá cerca de la puerta, él se sentó y yo me hinqué en medio de sus piernas y se la seguí mamando, de cuando en cuando me la sacaba de la boca y le decía alguna tontera- Alonzo hoy nadieee nos va a interrumpir- qué pingota más grande, ¿cuánto te mide? tenemos que medírtela un día jajaja- Alonzo solo se reía, él estaba en el paraíso en ese momento según lo que veía en su cara.
No sé cuánto tiempo pasó, cuando Alonzo me dijo que quería montarme, por lo que ni lerda ni perezosa, me quité la falda y el calzón, me pidió que me sentara de espaldas a él, y así fue, me senté encima de él, diablos por el peso caí en la primera, sentí su miembro muy adentro, luego empecé a levantarme y a bajar de nuevo, él me empujaba con sus manos por el culo, no llevábamos ni 5 minutos en esa posición cuando me dijo que ya no podía más.
-No me aguantas, estoy muy pesada??
-No, me voy a correr!!!
Me lo saqué, hizo un sonido como un tapón cuando salió, jajaja, me arrodillé de nuevo, él se puso de pie, me la metió en la boca mientras que yo se la sobaba, al momento la sacó y me disparó una gran carga de semen, parecía que no iba acabar, increíble la fuerza con que lo hizo, me llenó la cara, me cayó en el cabello y en mi blusa rosada (ni siquiera me quité la blusa) dejándola manchada hasta el día de hoy como recuerdo jajaja.
-Qué poquita leche echas… jajajaja
-Poquita? Jajaja pero si estas bañada!!!
-Jajajaja
Nos vestimos y le di su comida favorita como había prometido.
Este fue mi segundo relato XXX de infidelidad, aunque no será mi último relato XXX. Espero poder seguir contándoos mis experiencias sexuales…
Continuará.

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Sexo con mis profesoras favoritas: Araceli y Marisa

Empezaba un día como otro cualquiera: por la tarde tuve clases particulares como cada semana. Llegué el primero antes que ellas.
Araceli llegó antes que Marisa, mientras que me saludaba, se puso en cuclillas para abrir la trampilla de la academia, cuando llegó Marisa y me saludó.
Ese día estaba yo y tenía dos horas seguidas clases particulares si ningún alumno, así que tanto Araceli como Marisa me dieron las clases en la misma aula.
Pasada una media hora de clase más o menos, Araceli se levantó de la silla, y me quedé mirándola varias veces de arriba a abajo. Llevaba unas sandalias, unos shorts y una camiseta de tirantes mientras que Marisa, llevaba un vestido con estampados. Nada hacía presagiar que tendría sexo con mis profesoras favoritas, así que hicimos un pequeño descanso cuando llegamos a la hora de clase cuando Marisa se levantó a buscar mi ficha y se puso en cuclillas, entonces, inmediatamente, le pregunté que si alguna vez Araceli le había tocado el culo inconscientemente, me dijo que por qué le preguntaba eso y le respondí que simplemente era mera curiosidad. Al cabo de unos segundos entró Araceli de nuevo a la clase y dejamos el tema, no dejaba de darle vueltas a esa pregunta, así que dejé la clase y hablé con las dos aprovechando que estaban en ese momento conmigo en el aula. Me levanté de la silla cuando, tanto Araceli como Marisa, se fijaron disimuladamente en que tenía el pene erecto. Más tarde, me dejaron las dos y se fueron al almacén. Entonces, escuché toda la conversación, pudiendo oír a Marisa:
¿Has visto cómo tenía Raúl el pene? -No pude escuchar la respuesta porque acto seguido empezaron a imprimir una hoja.

Sexo con mis profesoras favoritas sin esperármelo

Cuando ya me iba a mi casa, me dijeron que si podía hablar con ellas un momento y les dije que no tenía prisa. Me dijeron que entrase en el almacén y esperase. Araceli entró en el baño junto con Marisa, algo que me extrañó un poco. Cuando salieron las dos del baño, se sentaron cada una a un lado mío y me dijeron que si estaba cómodo. Me puse de pie cuando me dijeron que me quitara toda la ropa, les hice caso e hice lo que me dijeron.
Unos segundos más tarde, ambas se quedaron asombradas y me empezaron a tocar el pene, tanto Marisa como Araceli. Araceli se quitó los shorts y la camiseta de tirantes, y se quedó en ropa interior; me preguntó que si me gustaba lo que estaba viendo, y le dije que me encantaba, entonces, acto seguido, Marisa hizo la misma operación que Araceli.
Una vez que las dos estaban en ropa interior, se quitaron lo que le quedaba, Marisa aprovechando que Araceli se había puesto en cuclillas para hacerme una mamada, le hizo un dedo por la vagina mientras que Marisa me daba un beso. Más tarde, le metí el pene a Marisa por la vagina no sin antes mirarle de arriba a abajo y sonreírle, tenía la vagina completamente depilada y me preguntó que si me estaba gustando lo que veía, contestándole yo muy sorprendido que me encantaba. Un rato después de estar teniendo sexo con mis profesoras favoritas, Araceli y Marisa se pusieron las dos en cuclillas frente a mí, mientras que me hacía una paja. Finalmente, terminé de tener sexo con mis proresoras favoritas eyaculando sobre la cara de Marisa y sobre los pechos de Araceli para terminar dándome un beso tanto Marisa como Araceli.

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Trío con mi suegra y mi cuñada

Hola, mi nombre es Matías de la ciudad de Durango. Bueno, esta experiencia sexual con mi suegra y mi cuñada comenzó hace un año, cuando me casé. Mi suegra es una mujer muy religiosa y tímida, al igual que mi cuñada. Son muy conservadoras.
Cuando nos casamos, mi esposa y yo nos fuimos a vivir con mi suegra, que está soltera y donde vive mi cuñada, que también es soltera. Pues bueno, nos fuimos a vivir con ellas donde yo era el único hombre en esa casa.
A mi mujer y a mí nos gusta tener mucho sexo casi todos los días. El cuarto donde nos quedamos no tiene puerta, por lo cual se escuchan sus gemidos. Una noche no se encontraban mi suegra y mi cuñada, por lo que nos pusimos a tener sexo desenfrenadamente por lo cual no escuchamos cuándo llegó mi suegra.
Se dirigió a nuestro cuarto y nos vio teniendo sexo. Se quedó como unos 3 minutos viéndonos y después se fue. A la mañana siguiente se fue a trabajar mi esposa, y yo entraba más tarde. Mi suegra fue a mi cuarto y me dijo que a su casa se la respetaba, a lo cual le pregunté que a qué se refería, y me contestó que nos había visto teniendo sexo.
Pasaron varios días después de lo sucedido y una tarde llegué bien casando de trabajar, subí a mi cuarto y mi suegra se estaba bañando. Se le olvidó la toalla y en ese momento yo me dirigía a la cocina, cuando nos encontramos. Ahí estaba ella, completamente desnuda, sin decir ni media palabra. Corrió a su cuarto, yo me quedé en shock, pues al mirarla completamente desnuda y con su cuerpo mojado, me di cuenta de que mi suegra tiene un cuerpazo, pues hace ejercicio y tiene unos grandes pechos, unas nalgas de fantasía y, al momento de verle su panocha bien peluda, se me puso firme el pene, tras lo cual subí a mi cuarto a masturbarme.
Pasaron como dos horas cuando me habla mi suegra, que si podía ir a su cuarto, a lo que respondí que sí. Llegué de volada, a lo que ella dijo que de lo que había pasado en la cocina nadie debería de saberlo, yo le contesté que no se preocupara y la estaba mirando con mi más cara de deseo, justo como la miré al verla desnuda. Ella me preguntó que por qué la miraba así, y yo contesté que porque no se me había borrado su imagen desnuda, y le empecé a decir el gran cuerpo que tiene y que ella podría hacer feliz a cualquier hombre en todos los sentidos.
Nos sentamos a platicar, y mi suegra se soltó y me empezó a decir que ella nunca había tenido suerte con los hombres; que nada más la querían para coger y se puso a llorar. La abracé y le empecé acariciar la espalda. Le di un beso, y con palabras suaves me dijo que eso no estaba bien porque era el esposo de su hija, y le contesté que de eso nadie sabría y que se dejara llevar.
Así lo hizo, se dejó llevar: le quité la blusa, y como no traía bra, le empecé a chupar los senos. Gemía muy fuerte y me decía “más, más, no dejes de hacerlo”. Le toqué su panocha y estaba bien mojada; le quité toda la ropa y fui bajando lentamente hasta llegar a su panocha, a la cual la empecé a chupar sin que ella dejase de gemir. Me levanté dispuesto a metérsela, pero ella me dijo que esperara, que ahora le tocaba a ella, y me la empezó a mamar ya cuando terminó me dijo “ahora quiero que me cojas como a mi hija”.
La empecé a coger y mientras más le daba, más gemía. La puse a cuatro patas y se la empecé a meter fuertemente, ella gritaba “¡más, más!”. En eso que estaba a punto de venirse y entra mi cuñada… nos dice que qué estábamos haciendo, y mi suegra le contesta “¡cierra la puerta y únete!”. Me sorprendió ver que mi cuñada le hizo caso y llegó hasta donde estaba yo, empezándome a besar; se desnudó, se puso enfrente de mi suegra y se empezaron a besar, a lo que mi suegra me dice “ahora nos tendrás que coger a las dos, y no te preocupes porque ella no dirá nada, nosotras lo compartimos todo”. Entonces, continué con mi suegra y me vine dentro de ella. Mientras que mi suegra y mi cuñada seguían manoseándose, yo descansé, y después seguí con mi cuñada. Ella me dijo:
-Cuando te vengas, me avisas, que quiero que te vengas en mi boca.
Y así fue, con toda mi leche dentro, mi suegra y mi cuñada se besaban como putas. Cabe resaltar que mi cuñada también tiene buen cuerpo, pero el de mi suegra está mejor.
Desde esa vez, me sigo cogiendo a mi suegra y a mi cuñada, pero ya por separado. Es algo cansado porque también tengo que cogerme a mi esposa, que no sospecha nada. Y de las personas religiosas y conservadoras de tímidas no tenían nada, sino que son bien putas, pero eso a mí me encanta. Esto es todo lo que pasó con mi suegra y mi cuñada, y aún sigue pasando. Espero que les guste.
Tengo otro relato porno sobro lo que pasó con mi maestra de economía forestal pero ese relato porno lo contaré en otro momento.

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Sucia pareja liberal

“¡Oh, amor, eres una puerca sucia!”, le dije, y volví a meter mi lengua en lo profundo de su boca viciosa que olía y sabía a culo. “Tú también eres una marrano, mi marrano, porque te gusta el olor y el sabor que traigo”, respondió, mientras masajeaba con una mano mis pelotas y mi verga dura por encima de mis calzoncillos blancos.

-¿Culo de macho o de hembra, amor? –pregunté.

-De hembra, -respondió, sin dejar de penetrar su lengua sucia en mi boca, hambrienta de su aliento y sus sabores.

Ella venía de la fiesta de su amiga Felicia, una linda y madura lesbiana, a cuyas reuniones también asisten homosexuales y unos pocos tíos de vergas enormes. Allí, en medio de bebidas espirituosas, se abandonan a sucias prácticas colmadas de placeres que los llevan a la cima de los más intensos orgasmos.

Pero ella ya estaba aquí, ofreciéndome el olor y el sabor de Felicia a través de su boca, de su lengua, de sus dedos y sus manos… Al cabo de unos minutos estábamos completamente desnudos y nuestras lenguas ahora se entrecruzaban y las manos tomaban y acariciaban nuestros cuerpos. Un dedo de ella se hundió en la profundidades de mi culo peludo y uno de los míos penetró su culo lleno de semen. Esto me excitó aún más, metí de inmediato un dedo en su chocho afelpado, superpeludo, y también estaba inundado de leche. La miré excitado, pero al mismo tiempo interrogándola con mis ojos. La respuesta no se hizo esperar:

-Tú sabes, amor mío, cuánto necesita mi cuerpo del elixir blanco y cómo me gusta estar llena para ofrecérselo a tu garganta sedienta.

Me tumbé en el piso, ella abrió sus piernas a la altura de mi cabeza y descendió lentamente, muy abierta, hasta mi boca preparada para recibir el semen que tenía almacenado en su chocho y en su culo.

-Dámelo todo, amor -supliqué.

-Va todo, macho mío, con algo más, tú sabes… -dijo excitada. Primero fue el culo que ella abría aún más con sus manos, leche saliendo pausadamente, cayendo lentamente en mi boca y luego un pedacito de algo marrón, pastoso y oloroso que mastiqué y tragué. Luego vino el chocho, que lanzó a mi garganta el semen contenido y el chorro líquido y dorado que bebí con ansias. Una vez acabé, ella se tendió encima de mi cuerpo desnudo y sudoroso.

-Quiero sentir los humores y los fluidos de mi culo y de mi chocho a través de tu lengua sucia, marrano mío, -pidió, aún más excitada… La saliva y las lenguas iban y venían en un continuo frenesí, hasta cuando me pidió que nos pusiéramos de pie. Se colocó detrás de mí, hizo que abriera mis piernas y aplicó su boca a mi culo sudoroso, mientras me pajeaba con sus dos manos. Sentía su lengua escarbar profundo en mi culo, llevándome a la cima de una beatitud placentera que aumentó aún más cuando empezó a mamar mi verga y mis pelotas y a meterme los dedos en el culo. Los sacaba untados y los llevaba a su boca mientras me miraba con sus ojos de vicio. Por supuesto expulsé en su garganta “litros” de leche caliente que bebió con especial deleite. Fueron horas chupando, mamando, bebiendo, absorbiendo, comiendo, culeando, rendidos al más exquisito placer, y a través suyo haciéndonos grandes, libres, dioses…

 

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