Follando a mi prima por el culo

Follando a mi prima por el culo no es como pensaba terminar aquel día en el que ocurrió esto que os voy a contar en este relato de incesto. Pero la verdad es que no pude haber terminado mejor la jornada que follando a mi prima por el culo como a una auténtica puta. Resulta que mi prima está cursandoContinuar leyendo »

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El placer peligroso de la entrega

Mi pareja jugaba al póker, y ya os conté en otro relato XXX que una vez que perdió me toco pagar a mí. Y bueno, eso volvió a suceder, solo que esta vez fue la última. Había ganado por unas semanas y me compró una pulsera preciosa por lo que no podía quejarme. Pero una noche volvió a perder y lo quiero contarContinuar leyendo »

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Le follé el culo a mi mejor amiga

Un día mi mejor amiga me habló, teníamos días sin vernos, sin hablar uno al otro debido a diferencias entre ambos, hasta que ella rompió el hielo y me marcó. Ese día, mis padres habían salido de viaje y me quedé solo en mi casa, observando en mi recámara, pensando en el motivo de mi separación con mi novia, cuando de repente ella marcó.

Citla: ¡hola! Ya no me quieres, ¿verdad?

Yo: por supuesto que te quiero.

Ella, riendo me dijo:

-Necesito verte, quiero abrazarte, acabo de terminar con el tarado de mi novio.

Yo: ¿en serio? Pues vamos a vernos.

Tras una conversación le follé el culo

Salí de mi casa en la madrugada, para que platicáramos, llegue a su casa y todos sus perros ladraban, nunca imagine que ella se escaparía de su casa, y corriendo me dijo, vámonos, caminamos unas cuadras hasta que encontramos un lugar solitario para platicar, mientras platicábamos ambos teníamos frío, así que nos abrazamos…

Al buen rato nos quedamos mirando fijamente y nos empezamos a besar, soy sincero: solo quería estar con alguien en ese momento queriendo olvidar, y arrancar el enojo que traía… ¡Lo mismo sucedía con ella! Pero no esperaba terminar desnudándola, viendo su cuerpo bajo la luz de la luna, y sentir cómo mi pene se ponía más y más duro.

Era mi amiga, pero la verdad tenía unas piernas, unas nalgas riquísimas. Sin duda alguna, tenía unas tetas que no pude resistirme, y me quité el pantalón y el de ella, y empezó a mamar mi verga.

Como no llevé condón, le follé el culo, su riquísimo culo. Aún recuerdo que la nalgueaba y mis manos quedaron pintadas en sus nalgas, me fascinó mamarle su sapito. En realidad nunca imaginé que mi amiga era toda una mujer, ni mucho menos que cogiera tan rico, y no importó el lugar, pero ella se movía que uffffffff…. solo sentía el calor de nuestros cuerpos jugando y el momento en que ella mojó mi pene, ¡fue lo más rico que un hombre puede experimentar!

Perdóname amiga, sabes que te quiero… pero me fascinó el sabor de tus senos, el color de tus nalgas y el ruido que hacías mientras te follé el culo con mi verga… aún recuerdo los rasguños en mi espalda….

 

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Sucia pareja liberal

“¡Oh, amor, eres una puerca sucia!”, le dije, y volví a meter mi lengua en lo profundo de su boca viciosa que olía y sabía a culo. “Tú también eres una marrano, mi marrano, porque te gusta el olor y el sabor que traigo”, respondió, mientras masajeaba con una mano mis pelotas y mi verga dura por encima de mis calzoncillos blancos.

-¿Culo de macho o de hembra, amor? –pregunté.

-De hembra, -respondió, sin dejar de penetrar su lengua sucia en mi boca, hambrienta de su aliento y sus sabores.

Ella venía de la fiesta de su amiga Felicia, una linda y madura lesbiana, a cuyas reuniones también asisten homosexuales y unos pocos tíos de vergas enormes. Allí, en medio de bebidas espirituosas, se abandonan a sucias prácticas colmadas de placeres que los llevan a la cima de los más intensos orgasmos.

Pero ella ya estaba aquí, ofreciéndome el olor y el sabor de Felicia a través de su boca, de su lengua, de sus dedos y sus manos… Al cabo de unos minutos estábamos completamente desnudos y nuestras lenguas ahora se entrecruzaban y las manos tomaban y acariciaban nuestros cuerpos. Un dedo de ella se hundió en la profundidades de mi culo peludo y uno de los míos penetró su culo lleno de semen. Esto me excitó aún más, metí de inmediato un dedo en su chocho afelpado, superpeludo, y también estaba inundado de leche. La miré excitado, pero al mismo tiempo interrogándola con mis ojos. La respuesta no se hizo esperar:

-Tú sabes, amor mío, cuánto necesita mi cuerpo del elixir blanco y cómo me gusta estar llena para ofrecérselo a tu garganta sedienta.

Me tumbé en el piso, ella abrió sus piernas a la altura de mi cabeza y descendió lentamente, muy abierta, hasta mi boca preparada para recibir el semen que tenía almacenado en su chocho y en su culo.

-Dámelo todo, amor -supliqué.

-Va todo, macho mío, con algo más, tú sabes… -dijo excitada. Primero fue el culo que ella abría aún más con sus manos, leche saliendo pausadamente, cayendo lentamente en mi boca y luego un pedacito de algo marrón, pastoso y oloroso que mastiqué y tragué. Luego vino el chocho, que lanzó a mi garganta el semen contenido y el chorro líquido y dorado que bebí con ansias. Una vez acabé, ella se tendió encima de mi cuerpo desnudo y sudoroso.

-Quiero sentir los humores y los fluidos de mi culo y de mi chocho a través de tu lengua sucia, marrano mío, -pidió, aún más excitada… La saliva y las lenguas iban y venían en un continuo frenesí, hasta cuando me pidió que nos pusiéramos de pie. Se colocó detrás de mí, hizo que abriera mis piernas y aplicó su boca a mi culo sudoroso, mientras me pajeaba con sus dos manos. Sentía su lengua escarbar profundo en mi culo, llevándome a la cima de una beatitud placentera que aumentó aún más cuando empezó a mamar mi verga y mis pelotas y a meterme los dedos en el culo. Los sacaba untados y los llevaba a su boca mientras me miraba con sus ojos de vicio. Por supuesto expulsé en su garganta “litros” de leche caliente que bebió con especial deleite. Fueron horas chupando, mamando, bebiendo, absorbiendo, comiendo, culeando, rendidos al más exquisito placer, y a través suyo haciéndonos grandes, libres, dioses…

 

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Humillada por mi amo para educarme

Soy humillada por mi amo para educarme, sí. Según él la humillación me hace más humilde y me enseña cuál es mi naturaleza y mi lugar.Este es mi primer relato y lo escribo por orden de mi amo para que me sirva para entenderme mejor a mí misma. Por supuesto, es enteramente real y lo que vivo día a día desde que acepté ser su aprendiz de sumisa.En otro relato contaré cómo llegamos a este punto pero ahora solo hablaré de la humillación.

La primera forma de en la que fui humillada fue cuando tiró todas mis bragas, tangas y sujetadores. En casa debo estar siempre desnuda o, si vienen visitas con una batita de raso corta, como mucho. En la calle mi obligación es llevar faldas muy cortas, camisetas ajustadas y nada debajo por supuesto.

Solo el hecho de permanecer todo el día sin ropa interior me hace sentir completamente vulnerable y, sobre todo, en la calle me da vergüenza que la gente lo note. Yo sé que lo hacen porque en muchas ocasiones al agacharme en el supermercado o al subir escaleras mi culo queda totalmente expuesto. Pero lo importante es el sentimiento encontrado de vergüenza y excitación. Mi amo dice que me excita exigirle porque en el fondo siempre he sido muy puta y siempre he sido una sumisa reprimida a la que le encanta que su amo le ordene comportarse así.

Como he dicho antes en casa tengo que estar desnuda y desde hace unos días (llevamos una semana con mi educación) con un plug anal desde que me levanto hasta que el llega a casa. Esto es debido a que la penetración anal me dolía muchísimo y él tenía que pasarse un buen rato cada vez que le apetecía dilatándome el agujero para poder entrar. Como su idea no es hacerme daño físico, sino hacerme entender que soy suya por todos mis agujeros y que además me gusta serlo, decidió este método de dilatación. Así que ahora me levanto por la mañana, me ducho y aseo bien mi culo y después de poner lubricante en mi dedo lo introduzco para lubricar, después lubrico el plug y me lo inserto. Así me paso la mañana haciendo las tareas y sintiendo mi culo lleno a cada movimiento. Mmmmm, enseguida mi coño empieza a mojarse y tras un rato mis jugos empapan hasta mis muslos.

A la hora de comer siempre llega un mensaje a mi wasap:

“Acabo de aparcar. Ponte en posición que en cinco minutos estoy en casa”

Lo que toca entonces es esperarlo en el salón de pie, con las piernas abiertas y las manos agarrando los tobillos. Lo siguiente es la llave entrando en la cerradura y al momento oír: “ahora tocan tus azotes, que quiero ese culo rojo como un tomate”. Me azota las dos nalgas con la palma de la mano, no sé cuántas veces porque varía según el resultado de para cuando mi culo está bien rojo.

El primer día me explicó que no era un castigo y que no iba a doler en exceso, pero que mis nalgas después de ser azotadas lo volvían loco y por tanto yo debía soportarlo y me aseguró que acabaría por gustarme. Tenía razón. Sólo escuece un poco, pero me excita mucho que lo haga porque sé que eso le da placer y a mí me hace sentir más humilde. Soy suya, estoy a su lado para darle todo el placer que quiera, y es lo que intento día a día.

Después de eso me quita el plug, jugando con él. Una vez fuera me manda separar las nalgas con las manos para ver cómo está de abierto mi culo. Llegados a este punto me dice: “mi putita está cada día más abierta”, y si tiene ganas se saca la polla ya lista tras los azotes y me la mete en el culo sin más preparación. “Para eso estás preparándote toda la mañana guarra, para tratar mi polla entera sin quejidos, mira cómo estás de caliente, eres una perra en celo”, y cosas de ese tipo. Siempre me recalca que soy muy puta porque ser humillada me excita, y mi coño está permanentemente empapado y abierto.

Cuando no le apetece meterme la polla, me ordena que me quede en la postura, quietecita y con las nalgas abiertas, mientras él, sentado en el sofá, me observa o mira la tele durante un rato que a mí me parece un siglo.

Esto último me hace sentir muy humillada y a veces me cae alguna lágrima silenciosa mientras siento que hoy no he sido tan de su agrado como otros días. Aún así mi calentura crece más y más durante ese rato.

En otro relato os contaré cómo me exhibe y utiliza en público. Espero que te guste lo que he escrito, mi amo. Y que de paso también guste a los lectores de SexoEscrito.com.

Esposa sumisa.

 

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Sexo con la Mamá de mi ex… ¿por qué no? (Parte II)

Todavía tenía en mente ese delicioso manjar de cuando tuve sexo con la mamá de mi ex, ese fruto prohibido del cual finalmente había podido disfrutar. Tenía impregnado en mí su aroma y apariencia. No sé si mi ex suegra sabía lo que lograría.

Desde aquel episodio en el que había tenido sexo con la mamá de mi ex habían pasado varios días, cada vez que visitaba a mi ex, no podía mirar a los ojos de su madre. Ella me veía y saludaba toda atenta; lo hacía a propósito, supongo, pero vestía de manera más provocadora de lo habitual.

Un día de visita normal a mi ex, nos quedamos jugando a las cartas. Su mamá se unió al juego y entre risas y miradas las horas transcurrían, sin darnos cuenta de que el tiempo había pasado hasta ser bastante tarde. Sabía que debía irme pronto, pero la mamá de mi ex dijo:

-Puedes quedarte en el cuarto de visitas, total ya es muy tarde y peligroso para que te vayas…

Obviamente, no puse mucha resistencia y acepté.

Nos despedimos y fui al lugar donde pasaría la noche, me quité la ropa hasta quedarme solo en bóxer, salí al baño y vi pasar a mi ex suegra a su cuarto despidiéndose con un beso volado y mirándome por un momento ahí mismo… donde reposaba mi herramienta ansiosa de visitarla.

Tenía que volver a tener sexo con la mamá de mi ex

Me recosté y no podía dejar de pensar en que la tenía tan cerca y tan lejos. Saqué mi celular y me puse a revisar aquellas fotos que tenía de ella desnuda. Mi favorita era una que estaba en 4, podía verle todo… me puse duro y empecé a tocarme el pene: me masturbaba pensando en ella, hasta que no pude más y me armé de valor y decidí ir a verla. Estaba muy duro, vi la puerta entreabierta y decidí entrar. Ahí estaba ella, recostada con su pijama sobre la cama, una blusa pequeña dejaba ver sus pequeñas pero hermosas tetas, un short protegía ese manjar del que días atrás pude probar y veía esas piernas tan hermosas que tenía. Mi erección no bajaba para nada, quería lanzarme sobre ella y devorar y saborear cada parte de su cuerpo.

En eso, ¡la mamá de mi ex despertó! Me miró y sonrió… supe que esa era la invitación que había estado esperando. Empecé a besar sus pies perfectos y subí por sus suaves piernas. Ella gemía, solo con eso y yo con mi verga a punto de explotar, pasé por alto a propósito su chochito, besé su abdomen y alcé su blusita para pasar mi lengua por sus pezones. Ella gemía mucho y yo me excitaba cada vez más, besé su boca y nuestras lenguas se entrelazaron en un beso eterno. Le pedí que se diera la vuelta bocabajo y empecé a besar su nuca; pude notar cómo eso la volvía loca, bajé por su espalda y esta vez me detuve para retirar su short; ella alzó su abdomen y así pude sacarlo más fácilmente. Le pedí que se pusiera a cuatro patas, ¡qué hermosa vista tenía! Ver su delicioso ano y su chochito depilado me volvía loco, así que empecé a lamer su ano; ella se agarró fuerte a la cama y gemía,  yo seguía lamiéndola. Empecé a lubricar mi dedo y con mucho cuidado se lo inserté; ella no dijo nada, solo respiraba muy rápido y se movía de adelante para atrás una y otra vez. Me animé y metí otro dedo, ella lo aceptó… ¡¡¡qué delicia!!! Pasaba mi lengua por su ano, y bajé un poco más para notar que estaba totalmente mojada.

De su vagina brotaban sus secreciones que me permití saborear con mucho gusto, pues sabía que ella lo disfrutaba tanto como yo. De repente, ella me pidió que me recostase en la cama, luego empezó a lamer mi pene con desesperación. Verla hacerlo me volvía loco, se lo metía todo a la boca y podía notar sus arcadas, no le importaba, se lo metía hasta el fondo.

Extrañamente, sabía lo que me gustaba: pasaba su lengua desde mi perineo hasta el glande (tal como lo hacía su hija), me miraba y sabía que yo lo disfrutaba. Lamió mi ano, ¡¡quería ensartarla ya!!En eso se recostó y me pidió algo que al principio me pareció raro.

Orínate en mí!

No podía negarme a nada. Ella era la jefa, así que oriné en su abdomen y ella no paraba de tocarse. No resistí más y abrí sus piernas, puse sus hermosas piernas en mis hombros y procedí a penetrarla. Gritó de tal manera que pensé que mi ex novia se despertaría. Sin embargo, mi mente estaba en otro lado y seguí penetrándola una y otra vez. Estaba tan mojada… en eso que paró y empezó a comerme la verga de nuevo: la escupía y se la relamía. Se puso en pie y me dio la espalda para luego sentarse sobre mi pene y cabalgar como toda una experta. Ver cómo mi verga la perforaba me volvía loco, sabía que no podría aguantar más.

Sabiendo lo que sentía, me pidió que le avisara cuando fuera a terminar… en eso ella gimió muy fuerte y agarró mis piernas con mucha fuerza. Sabía que se había venido, lo cual me excitó mucho, así que dije que iba a correrme. Se puso en 4 y me pidió que le terminara alrededor de su ano. Obedecí y logré un orgasmo. Puse toda mi leche en su ano mientras veía cómo se chorreaba hasta su vagina. Ella se frotaba y empezó a meterse el dedo lleno de semen en su ano al mismo tiempo que gemía. Se había venido nuevamente… yo la veía con total placer y locura.

Se levantó, me miró y me preguntó: “¿las fotos son tan buenas como en la vida real?”. Ambos nos reímos, se dirigió al baño y me dijo que fuera a descansar y que algún día, quién sabe, me dejaría terminar dentro de su ano. Fue un sueño hecho realidad, no pasó de nuevo, a los pocos meses terminé con mi ex y no supe nunca más de ella ni de la mujer que me había ofrecido otro agujerito que espero algún día coronar.

 

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De cómo empecé dándole clases a una compañera y acabé metiéndosela por el culo

Era el verano de hace 4 años, una compañera de clase había suspendido una asignatura, la cual yo mismo había aprobado con bastante buena nota, así que me pidió que la ayudara a estudiar para los exámenes de septiembre. Yo estaba en mi pueblo pasando el verano, pero venía todos los días a Madrid porque trabajaba de verano de portero en una finca, así que como estaba de mañana llegué al acuerdo con ella de que después de comer me pasaría por su casa para darle clase.

Así lo hice, y así fueron pasando los días. Esta chica siempre había sido cariñosa conmigo, y cuando dábamos clase, a lo mejor me ponía una pierna encima mientras hacía algún ejercicio o me pasaba una mano por los hombros o alguna cosa así, hasta que un buen día, cuando llegué a su casa, me abrió la puerta vestida muy ligerita, tan solo una especie de top muy suelto que dejaba adivinar sus tetas, bastante grandes y apetecibles, y unos shorts de tela de estos que se ve la mitad del culo. Aquí ya empecé a sospechar, porque habíamos tenido nuestras confidencias y sabía que, aunque me parecía de guarras, me ponían muchísimos esos pantaloncillos enseñaculos. Como todos los días, me tenía preparada una botella de nestea bien fría, así que primero pasamos a su cocina para beberme un vaso rápido antes de empezar con los números. Cuando me puso el vaso, al cerrar la botella, se le cayó el tapón al suelo, y al agacharse a recogerlo, se le apretaron mucho los shorts en la piel y pude adivinar que llevaba un tanga de triangulito, que en alguna ocasión también había comentado que me gustaban. Aquí ya tuve que disimular para que no se me notara la polla, que se estaba empezando a hacer notar con un bulto serio. Me puse la mochila delante, terminamos con la bebida y nos fuimos a su cuarto a dar la clase, como siempre. Me di cuenta de que estaba sola, cosa que me extrañó, ya que sus padres son muy católicos y son de los de dejar la puerta abierta mientras está con un chico en casa y de no dejarla sola.

Dimos la clase, yo bastante cardíaco por su ropa y por la forma que estaba teniendo de tocarme y actuar ese día, que al principio no di importancia ya que las achaqué al calentón que tenía por la escenita de la cocina. Por fin terminamos la clase, yo estaba sentado en una silla en su cuarto de espaldas a la puerta esperándola, ya que ella había salido un momento al baño o algo así, estaba con los ojos cerrados abanicándome (hacía un calor horrible aquel año y ni con la ventana abierta de par en par hacíamos casi nada) y, de repente, noto que me empieza a tocar los hombros. Hasta aquí nada raro, porque la finca donde trabajaba era muy pija y yo muchas veces llegaba a su casa con mucha tensión en el cuerpo, y no era la primera vez que me daba un masaje. El susto me lo llevé cuando noto que me empieza a besar y a chupar muy sensualmente el cuello. Aquí abrí los ojos y dije en voz alta:

-“¿Qué haces Nunu?” (La muchacha se llama Nuria).

-“¿Qué pasa que no te gusta?”

Y según estaba diciendo esto, dio la vuelta hasta ponerse delante de mí. Dios, nunca me podré olvidar de esa imagen. Una chica pelirroja, con los ojos verdes más bonitos que yo he visto en mi vida, con unas tetas espectacularmente bien puestas y un cuerpazo alucinante, de pie delante de mí solo con un tanga rojo.

Me fui a levantar de la silla, pero ella se me adelantó y empujándome suavemente por los hombros me obligó a volver a sentarme, al tiempo que se ponía de rodillas delante de mí. A esas alturas no tenía fuerzas para resistirme a nada, y menos aún a lo que iba a pasar. Yo estaba con una erección de caballo y ella de rodillas casi entre mis piernas, me acariciaba la polla con la mano por encima del pantalón con una sonrisa pícara. Sin cambiar la expresión de su cara, me bajó la bragueta, metió la mano y esquivando mi bóxer me la sacó y se la metió en la boca entera. Qué mala es. Sabía que me encantaban esas mamadas profundas por nuestras interminables charlas sobre el sexo con nuestras respectivas parejas, igual que lo del tanga y los shorts culeros. Se metía mi polla en la boca y se la sacaba, subiendo y bajando la cabeza, rodeándomela con esos labios gruesos que tiene, masturbándome con su boca, de repente, empezó a subir el ritmo y a mover la cabeza cada vez más deprisa, se la sacó de la boca y me dijo:

-“No te corras aún, que tengo otra sorpresa para ti”.

Metiéndosela por el culo a petición propia

Y antes de que pudiese decir ni media palabra, se la volvió a tragar enterita moviendo la cabeza arriba y abajo como si le fuese la vida en ello. Yo estaba a punto de correrme y ella al darse cuenta, paró, se sacó mi polla de la boca brillante de su saliva, se puso de pie y cogiéndome de la mano, me hizo levantarme detrás de ella. Cuando llegamos a la puerta de su habitación, se bajó el tanga y se agachó diciéndome:

-“Nunca he follado por el culo, quiero que tú seas el primero que me la mete por ahí”

-“¿Estás segura?”. -Le pregunté muy cachondo, pero con cierta preocupación, porque no las tenía todas conmigo de no hacerla daño, debido al considerable grosor de mi pene.

-“Sí, sí. Métemela, despacio, pero hazlo”.

Después de decirme esto, la hice un breve masaje en el ano con mis dedos, metiéndole algunos para dilatárselo un poco, hasta que decidí acercar mi polla a su culo y, apoyando primero la punta, le oí decir:

-“Métemela ya”.

Empecé a metérsela, primero despacio, hasta que le entró la punta. Ahí me detuve un poco para que se le acostumbrase, porque aunque no se quejaba, notaba cómo su cuerpo se tensaba y sus manos se crispaban. Cuando se relajó, le metí otro poco y repetí el mismo proceso que antes, y así hasta que la tenía metida entera dentro de su precioso y caliente culo. Cuando la tenía toda dentro, giró un poco la cabeza y entre jadeos me dijo:

-“Ya no me duele, fóllame de una vez”.

Dicho esto, empecé a bombearla, suavemente pero con firmeza y noté cómo su cuerpo se tensaba ante mí y cómo gemía y se retorcía de placer, igual que yo, que apenas me tenía en pie, debido al placer de estar metiéndosela por el culo a una de las mejores chicas que conocía. Poco a poco, fuimos subiendo el ritmo, hasta que yo la dije:

-“Me voy a correr preciosa”.

Cuando le dije esto, se separó de mí sacándosela del culo y, girándose y mirándome con esa sonrisa otra vez, y su pelo rojo alborotado, se puso en cuclillas delante de mí y volvió a chupármela, esta vez usando las manos para empujársela mas dentro de la boca, hasta casi convertirlo en una garganta profunda. No tardé mucho en volver a estar a las puertas de la corrida, pero esta vez, después de decírselo no hubo ningún cambio, solamente subió el ritmo y me hizo correrme en su boca. Jamás había tenido un orgasmo tan sumamente devastador, ni me había corrido de una forma tan abundante. Recuerdo que se le llenó la boca y los últimos latigazos fueron a parar a su preciosa cara, que sonriente los recibía con los ojos cerrados y una expresión de satisfacción plena. Después de esto, fue al baño a escupir, porque nunca le ha gustado tragárselo, aunque siempre deja que se le corran en la boca. Cuando volvió, estuvimos un buen rato tumbados en la cama, desnudos, hasta que llegó la hora de que me fuese.

Estuvimos así todo el verano. Por suerte, ella aprobó el examen y yo pude seguir viéndola.

Este es mi relato erótico de cómo terminé metiéndosela por el culo a mi alumna. Es la primera vez que escribo algo en SexoEscrito.com. Agradezco las felicitaciones y también las críticas que estén dirigidas a ayudarme a mejorar mi forma de escribir. Espero que os guste.

 

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Mi gran sorpresa: de voyeur a un trío bisexual

Últimamente mi esposa salía mucho por las noches con sus amigas, o al menos eso decía ella, se arreglaba  y  vestía de forma muy sexi, minifalda blanca  y muy corta, tacones altos, camisetas muy ajustadas y con escotes  de vértigo, siempre llegaba de madrugada y cansada de bailar. Yo siempre me imaginaba que se habría follado a algún que otro tipo de los que van a las discotecas de moda. Sabiendo que mi esposa está muy bien, y que es caliente como un horno, era probable que alguien quisiera montarla en las noches calurosas de Santiago, pero para nosotros no era ningún problema, ya que siempre hemos sido muy liberales y respetamos nuestros gustos y nuestros deseos.

Yo aprovechaba su ausencia y hacía lo que últimamente más me gustaba hacer: practicar de voyeur. Me había comprado hacía unas semanas unos prismáticos de alto alcance, y me dedicaba a espiar a un vecino mulato que siempre tenía visitas de mujeres espectaculares,y por su puesto siempre acababa follando en la pieza que justo daba enfrente de mi salón. Uff era una máquina follando, era un chico joven y esbelto, musculoso y con una polla enorme, podía follar 4 horas sin parar; normalmente las mujeres acababan agotadas e incluso a alguna la vi cómo le gritaba que ya no podía más, que parara, pues estaba al borde del desmayo. Yo disfrutaba muchísimo viendo esos cuerpos agitarse, con las piernas bien abiertas y en mil y una posturas. Había mujeres de todo tipo: rubias, altas, bajas, blancas, negras, casi todas tenían unos senos grandes y curvas muy pronunciadas, aunque también las había delgaditas y casi planas. Me pasaba las tardes-noches disfrutando otra forma de hacer sexo, acababa masturbándome como un loco, me hacía hasta 5 y 6 pajas viendo ese cuerpo moreno taladrando a jovencitas y no tan jovencitas durante largas horas. La verdad, y no lo voy a ocultar, me gustaba mucho aquel hombre. Siempre me han atraído un poco los hombres, pero este me daba mucho morbo, sobre todo cuando le veía desnudo con su enorme tronco erecto dentro de las bocas, culos o coños de sus amantes. Era una auténtica máquina de follar.

Cuando llegaba mi esposa de sus fiestas, yo ya estaba en la cama feliz; cansadito, pero feliz y con mi verga relajada de tanto placer. De esta manera, ya casi no follábamos, pues ella llegaba cansada y yo ya había tenido mi buena ración de sexo. Esto hizo que la relación perdiera color y calor, ya todo había cambiado y estábamos más distantes.

En las últimas semanas, mi querido vecino tenía a diario la visita de dos mujeres: la primera siempre era distinta, rubias, morenas , altas, bajas etc., pero la segunda, que siempre iba sobre las 12 de la noche, era la misma, una mujer morena con pelo negro  y largo y con muchas curvas, es decir entradita en carnes y que estaba muy bien, pero que muy bien. Siempre que aparecía por la ventana en la habitación de mi amigo estaba de espaldas, es decir, que nunca le podía ver la cara, y eso me traía por el camino de la desesperación. ¡Deseaba tanto verle la cara y las tetas, y ese conejo que se tragaba la batuta del mulato sin contemplación!, pero nada, era imposible, la veía montar a mi amigo y cabalgarle como una fiera salvaje, gritaba de tal forma que podía oír sus gritos entre el dolor y el placer, siempre con la ventana abierta y sin cortinas, era mejor que ver una película porno. Llegué a pensar que a mi vecino le gustaba que le vieran follando, e incluso pensé que él me veía desde su cama y eso le ponía más cachondo y apretaba más fuerte a sus amantes.

Yo, de todas mis aventuras nocturnas, no contaba nada a mi esposa, más que nada porque me apetecía tenerlo como un secreto o mejor como mi tesoro escondido, no porque le sentara mal que yo me masturbara viendo cómo otras parejas follaban, como dije somos muy liberales y no tenemos prejuicios con el sexo.

Un día, mientras observaba cómo mi amigo se follaba por el culo a su segunda amante, me fijé en algo que no sé cómo expresar, pero que me sobresaltó y me puso tenso. La mujer tenía un pequeño tatuaje a la altura de la cadera… al principio no le di mucha importancia y pasó casi desapercibido, pero después, afinando mis prismáticos, llegué a distinguir claramente el dibujo: era un sol y una luna idéntico al que tiene mi mujer en el mismo lugar. Después me fui fijando en más detalles de la mujer y…claro, ¡no podía ser! ¡Aquella amazonas que se trajinaba al mulato era mi mujer! Incluso en un breve instante en el que por primera vez se giró y pude ver el rostro entre el enredado cabello lo vi claramente, aquella devora hombres era mi querida esposa. Al principio no sabía qué hacer, tenía muchos sentimientos encontrados y contradictorios, pero después de un rato en el que me tranquilicé un poco, volví a observar lo que hacían; y claro, lo que estaban haciendo era follar y disfrutar como auténticos animales salvajes. Mi esposa lo montaba, se tragaba aquella magnífica polla hasta el fondo de su garganta e incluso se tragaba toda la leche que él le vertía cuando se corría entre espasmos de locura. Lo que me resultó más raro es que, viendo esto y sabiendo quién era ella, me excitaba mucho más. Aquella noche tuve cerca de diez orgasmos, algo que nunca me había pasado, me corría casi sin tocarme, me apretaba los huevos y mi leche salía sola, era una locura y desenfreno, no sé muy bien cómo explicarlo,  probaron todas las posturas imaginables y, después de casi 5 horas de sexo sin control, terminaron tumbados en la cama riendo y fumando.

Cuando vi que ella se vestía para salir a la calle, yo me duché y limpié todo el semen que salpicaba el suelo del salón, e inmediatamente me metí en nuestra cama. A los 15 minutos llegó mi mujer y cuando sentí que se acercaba a la habitación yo no sabía cómo iba a reaccionar. Para mí equello era algo nuevo y estaba confuso, pero lo más sorprendente es que mi reacción fue, que  cuando se metió en la cama, me lancé contra ella y comencé a follarla como un poseso. M e sentía más excitado que nunca y quería solamente darle con mi polla más placer, lo  que también me sorprendió fue su respuesta, que fue la de montarme y follarme como gata en celo. Mientras nos besábamos y nos follábamos mutuamente, pensé que mi esposa sí que era una máquina de follar y que realmente estaba en forma…

Proponiendo un trío bisexual a mi mujer

Al día siguiente estuve todo el tiempo pensando en qué decirle y en  qué hacer. No sabía si contarle todo lo que había visto la noche anterior y por lo tanto que sabía todo sobre su aventura o no decirle nada y seguir espiándola cada noche. Al final opté por no decirle nada y solamente cuando llegó la hora y me dijo que iba a salir a tomar unas copas y a bailar con sus amigas no pude más y le dije: “¿vas a salir con tu amiga mulata?”. Ella me sonrió con una sonrisa totalmente cómplice y no dijo nada, sólo abrió la puerta y se fue.

Aquella noche follaron como siempre, es decir, como unos hambrientos de sexo, pero con la peculiaridad de que ella en todo momento estuvo de cara a la ventana, como queriéndome dejar ver su cara de placer y de vez en cuando una sonrisa cargada de picardía. En ese momento me di cuenta de que ella sabía que yo estaba escondido en la oscuridad observando sus “bailes” nocturnos, y eso me calentó más todavía y tomé la decisión de no esconderme ni de estar a oscuras para que ella también pudiera ver cómo me masturbaba viéndola disfrutar con mi vecino.

Esa noche no llegó a dormir conmigo ya que se fue directa al trabajo desde la casa. Cuando llegó la noche apareció por casa y se sentó a mi lado mientras yo veía una película porno. Ella me besó como si nada y yo comencé a hacer comentarios de la película y sobre todo del tamaño de las vergas de los actores.

Yo: mira qué pollas tan grandes tienen estos actores, ¿verdad?

Esposa: sí, no están mal, aunque a mí no me parecen tan grandes.

Yo: claro, hay muchachos de la vecindad que la tienen mucho más grande…

Esposa: sí, mucho, mucho más grande y gruesa.

Escuchando esto ya no pude más, la miré a los ojos y le dije:

Yo: Claro y hay vecinitas egoístas que las quieren para ellas solas y no las comparten ¿verdad?

Entonces mi esposa dio un salto en el sofá y me miró con una mirada entre incrédula, pícara y lasciva mientras se le escapaba una pequeña sonrisa entre sus labios.

Esposa: No me digas que quieres follarte al vecino…no me lo puedo creer.

Yo: A nuestro vecino se lo folla la mitad de la ciudad y tú también, entonces no veo cuál puede ser el problema por probar conmigo… Ya sabes que a mí los hombres en algunos momentos también me gustan.

Esposa: Jajajaja no te puedo creer, además este mulato es muy hombre no creo que quiera contigo…

La corté tajantemente.

Yo: bueno, o al menos podríamos hacer algo los tres juntos, me apetece unirme a tus fiestas de noche.

Esposa: Está bien, vente esta noche, a ver si te atreves, ¡jajaja! no te creo nada.

Esa noche salimos los dos bien vestidos y sexis: mi mujer con su ropa ajustada y yo con mis pantalones de cuero y mi camisa negra a medio abrochar. No puedo negar que estaba un poco nervioso, pero cuando llegué y conocía a Tony me relajé bastante, era muy simpático y tranquilo, mi mujer nos presentó y ninguno de los dos tuvo una mala actitud para con el otro, él vio como algo muy normal tener enfrente al marido de la amante que se follaba todas las noches tomando unas cervezas y charlando. La charla sólo duró un rato hasta que él me preguntó directamente qué es lo que yo quería hacer, si quería masturbarme mientras ellos follaban, si quería follarme a mi mujer a la vez que él también se la follaba (doble penetración), o qué. En ese momento me sentí tímido y no me atreví a decirle la verdad, que era que quería que él me follara mientras yo me follaba a mi esposa para hacer un trío bisexual, lo cual era un sueño que toda mi vida había tenido, y acabé diciéndole que quería que nos folláramos los dos a mi mujer.

Esto le gustó mucho, ya que su cara se iluminó y sonrió, y en unos instantes ya estábamos los tres en la cama, yo comencé comiendo coño y él puso en la boca de mi esposa aquella tremenda herramienta. Cuando la vi de cerca me quedé con la boca abierta; era mucho más grande de lo que yo podía percibir desde mi departamento con los prismáticos, ella comenzó a hacerle una mamada increíble. Era capaz de metérsela entera hasta casi vomitar, la tragaba con ansias como si realmente se la fuera a comer y estuviera hambrienta. Esta escena me puso supercaliente y saqué mi verga que con sus buenos 23 cm parecía de juguete al lado de aquel tronco moreno. De una sola vez se la metí entera por el coño y comencé a empujar mientras ella lamía el pollón desde los huevos hasta la punta del glande. Ufff, era demasiado, eso era una locura de placer y de morbo, después de estar un buen rato así, cambiamos de postura y él comenzó a follarle el coño y yo comencé a meterle mis dedos por el culo. Mi esposa empezó a gemir como una loba, después le metí mi polla en el culo y ya comenzó a gritar entre placer y dolor. Aquel majestuoso cuerpo se estaba tragando dos buenas vergas a la vez. Así seguimos un rato hasta que Tony se salió al baño y yo seguí rompiéndole el culo con toda mi fuerza. De pronto, y por sorpresa, noté los dedos de Tony en mi culo impregnándome con algo grasiento el agujero de mi culo, metiendo seguidamente sus dedos en él. Esto casi me hace correr instantáneamente, me giré y le sonreí y diciéndole dos palabras: “Por fin”. Entonces, él se tumbó en la cama y puso su cabeza entre el culo de mi esposa y mi verga, que entraba y salía del mismo, sacó su lengua y comenzó a lamerme el culo y la verga, cosa que a mí me encantó hasta tal punto de que saqué  mi polla y se la metí de un golpe; Tony la empezó a mamar y a lamer de una forma maravillosa, era capaz de tragarla entera hasta los huevos y yo comencé a gemir y casi a correrme. Antes de llegar al orgasmo me lancé a su cipote y lo comencé a mamar, era genial, grandioso, me llenaba totalmente la boca y la garganta, mi mujer mientras tanto dejaba que Tony le comiera el coño, que ya lo tenía encharcado de sus flujos. Yo, después de un buen rato, me fui a lamer el culo de Tony, que se dejaba fácilmente penetrar por mi lengua.

De un trío normal a un trío bisexual

Pasado un buen rato cambiamos de postura y comencé a follarme a mi mujer a cuatro patas, y entonces pasó lo que yo más esperaba, noté la cabeza gorda de la polla de Tony llamando a la puerta de mi ano; enseguida dilaté y con un poco de esfuerzo comenzó a entrar en mí. Eso me volvió loco, su pollón entraba poco a poco y me llenaba entero por dentro hasta que, en un momento y de forma inesperada, dio un fuerte empujón y la metió entera. Yo solté un fuerte grito de dolor que me hizo quedar inmóvil; comencé a respirar fuerte y rápido como para soportar el dolor, parecía que me habían reventado por dentro. Tony entonces intentó salir de mí, pero yo le puse la mano en el culo y le empujé contra mi ano y le dije, “no, no te salgas, quiero que me folles bien el culo, pero hazlo despacio, por favor”, él se untó de vaselina la polla y mi culo, y comenzó a moverse despacito, al rato mi dolor se convirtió en placer y comenzamos a follar los tres de nuevo; a todo esto, mi esposa ya estaba encharcada, mi polla entraba y salía de ella con mucha facilidad y comenzamos a gemir los 3 a la vez. Yo estaba en el paraíso, follando por delante y follado por detrás, por fin cumplía mi sueño de hacer un trío bisexual.

Después de unas horas nos corrimos los tres, bueno mi mujer se corrió 5 o 6 veces seguidas; nosotros sólo una vez, pero fue maravilloso, compartimos todos nuestros flujos, la mayoría del semen de Tony acabó en mi boca…

Después de este primer trío bisexual seguimos durante algunos meses teniendo sesiones imparables de sexo, hasta que Tony se tuvo que ir a su país. Esto nos dejó muy tristes a mi esposa y a mí, pero contentos por haber disfrutado esta experiencia inolvidable. Desde entonces, la relación con mi mujer mejoró mucho y ahora andamos buscando nuevas experiencias.

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Sexo intenso con Géminis

Nos conocimos en una comida de los amigos de un amigo, y enseguida adiviné la sesión de sexo intenso que me esperaba con él. Era un tipo tranquilo, una buena persona según decían todos, de pocas palabras pero muy amable siempre. Pero ellos no podían ver lo que yo vi.

Cuando sentí su mirada por primera vez, estaba sentado casi en un rincón del cuarto y era como sí me estuviera toqueteando toda con la mirada. Las tetas, las nalgas, el coño. Pude sentir como mojaba la tanga solo de ver la lujuria en su mirada. Iba a cogerme y yo lo sabía, solo tenía que esperar. La idea de que este hombre, que parecía ser el más dulce y reservado, tenía una cara oculta llena de vicios y placeres, me excitaba aún más.

Algunos habíamos decidido quedarnos en casa de los anfitriones a dormir. Ya muy cerca del amanecer me levanté con cuidado para no despertar a nadie y fui a la cocina a por agua. Fue cuando me lo encontré. Solo llevaba unos boxers y pude ver su amplio pecho y sus brazos, y la creciente erección que hacía que me pusiera más caliente.

Sexo intenso al amanecer…

No me dijo nada pero su media sonrisa llena de perversidad delataba que el sexo sería muy intenso. Se acercó a mi y me acorraló contra el refrigerador. Me beso con una intensidad casi animal. Sus manos fueron directo a mis senos y a mi coño, solo tenía que hacer a un lado la tanguita que ya estaba empapada de mis jugos y meter la mano bajo mi playera.

Mientras apretaba mi pezón, deslizó un dedo dentro de mí para comprobar qué tan mojada estaba. Ahogué un gemido mordiéndome la mano. Estaba sobre mí como un animal salvaje, tallando su verga contra mi pierna mientras me masturbaba para hacerme venir.

En cuanto sintió mi orgasmo metió el dedo lo más profundo que pudo, levantándome unos centímetros del suelo. Me estremecía sin poder controlar y este macho lo estaba disfrutando terriblemente. Cuando terminé me volteó contra la pared y sin más, sacó su verga y la deslizó hasta lo más profundo de mi coño. Sus manos en mi cadera me detenían casi como garras. Era sexo intenso en su más pura expresión animal.

Mis senos se tallaban contra la fría pared mientras este hombre/animal me cogía en toda la extensión de la palabra hasta hacerme correr otra vez. Tomó mi cabello y me arrastró al baño, cerrando la puerta tras nosotros. Extendió una toalla y se sentó en la taza cerrada, dejando su gruesa verga llena de mis jugos al aire. Obedeciendo una orden no dicha, me acerqué y la metí en mi boca. Sus manos tomaron mi cabeza y empezó a follarme la boca, metiéndose hasta el fondo.

Mientras se la estaba mamando, bajé la mano a mi entrepierna para masturbarme. Estaba en cuatro patas y solo abrí un poco más las piernas para poder alcanzar mi clítoris, inflamado por el placer de hacía unos minutos y a la espera de la siguiente embestida. Me toqué toda mientras lo escuchaba gemir muy suavemente de placer. Estalló en mi boca al mismo tiempo que yo me corría en mis dedos. Levantó mi cara para verme a los ojos mientras me tragaba su leche.

Tomó mi mano, con la que me había masturbado, llena de mis jugos  y la llevó de nuevo a su verga bien mojada por mi saliva, aún medio erecta después de venirse, y me hizo masturbarlo para ponérsela dura otra vez mientras sus manos jugaban con mis pechos. Entonces me acostó sobre la toalla y levantó mis piernas para recargarlas en sus hombros, rozó con sus dedos desde mi culo hasta mi clítoris. La posición hacía que todo quedara expuesto para que lo inspeccionara hasta estar seguro de que estaba lista, entonces se volvió a clavar en mí hasta el fondo.

Tirada en el piso del baño mientras estaba siendo salvajemente follada por este hombre, que no me había dicho una sola palabra en toda la noche, me vine una y otra vez, ahogando los gritos en una toalla de mano mientras lo escuchaba gruñir por lo bajo junto a mi oído mientras su verga me abría completa.

Se levantó bruscamente y me hizo parar frente al espejo, recargada en el lavamanos. Podía verlo atrás de mí, podía sentir cómo sus manos recorrían mis nalgas y sus dedos acariciaban mi culo. Metió un dedo para abrirme. Cerré los ojos para disfrutarlo y sentí cómo me jalaba el cabello, quería que viera cómo me iba a coger por el culo. Puso la punta de su verga y empezó a empujar suavemente, no me soltaba del cabello. Sentí como la metió toda, hasta que sus bolas tocaron mis muslos. En el espejo podía ver como mis tetas se movían siguiendo el ritmo de sus movimientos, podía verlo viéndome, disfrutando poseerme. Vi mi expresión al terminar otra vez, el grito de placer ahogado y su cara cuando volvió a descargar todo su semen en mi, escurriéndose por mi culo hacia mis muslos. Se recargó en mi unos segundos, acariciándome las tetas todavía y recuperando la respiración. Después, simplemente se guardo la verga llena de mi y salió del baño sin decir nada.

Salí tambaleante del baño y lentamente me deslicé hacia la recámara donde estaba él y abrí la puerta. Lo encontré tumbado en la cama desnudo. Me miró fijamente y de nuevo vi esa media sonrisa perversa que me volvía loca. El sexo intenso aún no había terminado…

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Sexo anal con tres amigos II

¡Hola! Por fin he podido conectarme para subir la última parte de mi experiencia de sexo anal con tres amigos. Ha sido un verano muy…movidito! Jijij. Espero que os pongáis tan calientes leyéndolo como yo recordándolo y escribiéndooslo, ?

Noche de sexo anal brutal

Dejé de comerle la polla a sus amigos por un instante, pues necesitaba concentrarme en relajar el esfínter para que entrasen los primeros centímetros de una polla que podría medir unos 22 centímetros de largo por unos cinco y medio de ancho. Noté perfectamente cómo entraba el glande después de un pequeño embate que me sacó un breve gemido de dolor. Empezó a meter y sacar el glande morado de su enorme pene unas cuantas veces hasta que decidió, sin previo aviso, meterme gran parte del mismo. Casi me entraron ganas de vomitar al sentir toda aquella carne en mi recto, y al empezar el movimiento de salida, descubrí todo un mundo nuevo de placer.

Así, tras las primeras acometidas pude continuar comiéndoles la polla a los amigos de Iván, que se afanaba en meterme hasta el último centímetro de su lanza, notando sus huevos golpear contra mi mojado chochito. Jamás había empezado a follar por el culo antes que por mi rajita, pero sentía un placer indescriptible en mi ano, que se estaba dilatando de una forma que jamás en mi vida pude haber sospechado.

En ese momento me pregunté cómo iba a sentirme cuando Rubén me penetrase con aquél misil, más corto que el rabo de Iván, pero de unos seis centímetros o más. No podía abarcar su tronco con una mano, y pensar en eso me asustó un poco. Supuse que con más lubricante podría solucionarlo.

Iván me tenía bien agarrada por las caderas, atrayéndome hacia él casi con violencia y gimiendo como un poseso. Yo también gemía y casi gritaba, aunque me contenía para no dar el espectáculo.

-Tío, me toca ya, ¿no? –Sugirió Rubén-.

-No, no, ahora quiero esta polla –dije mientras movía el miembro de Darío, pues tenía un rabo durísimo y algo menos grueso que Rubén-.

-Toma tío, jódete colega, prefiere mi polla, jajajaja.

Rubén no dijo nada, pero hizo una mueca como de desaprobación. Por su parte, Iván salió de mí y, en lugar de venir a darme su polla, se sentó en el sillón de atrás.

Darío ocupó mi dilatado esfínter anal, y entró apretando, pero sin dificultad. Era maravilloso ver cómo tres tíos tan buenos, con esas pollas tan grandes y tanta experiencia en eso de follar, estaban tan  excitados con mi cuerpo y con mi manera de moverme. Miré hacia atrás, al sillón en el que estaba sentado Iván pajeándose, y me puso muy cachonda ver la cara de vicio que tenía mi amigo mientras miraba cómo Darío me empalaba. Rubén me cogió la cabeza y me hincó en su grueso miembro, cosa que me costó bastante debido al gran tamaño del mismo. Darío me dio una fuerte nalgada al mismo tiempo que aceleraba sus embestidas, pero yo apenas podía gemir por tener la boca ocupada y a Rubén empujándome hacia abajo, como queriendo traspasar mi garganta. Le daban igual mis arcadas, la gran cantidad de saliva que se me salía y mis ojos lagrimeantes, él solo quería que abarcase la mayor cantidad de rabo posible.

-Me vas a ahogar, cabrón –le reproché, una vez conseguí liberarme-.

-Toma, cómeme los huevos –y se cogió los dos huevos y me los ofreció-.

Empecé a lamerlos suavemente, pero en cuanto cerró los ojos por el placer, succioné uno de ellos con fuerza, metiéndolo y sacándomelo de la boca con la misma fuerza de succión. Él soltó un alarido, no sé si de placer o de dolor, pero al poco me levantó la cabeza y se levantó. Darío salió de mí y Rubén nos invitó a cambiar de postura. Él volvió a sentarse, y me pidió que  me subiera encima de él, cosa que hice.

No todo fue sexo anal

Coloqué su miembro en la entrada de mi vagina, empecé a frotarlo suavemente mientras él me comía los pezones, primero uno, luego otro y finalmente juntando mis tetas y comiéndoselas enteras al mismo tiempo. Logré meterme la cabeza de su polla en mi cuevita, y solo con eso noté cómo jamás había estado tan llena. Mi chochito no dejaba de lubricar, y un cosquilleo me subía por la barriga y por la espalda hacia arriba. Poco a poco fue entrando cada vez más en mi interior, hasta que me cogió por las caderas y, mientras me miraba a los ojos, me la metió toda del tirón. A mi grito de dolor y placer le siguió una serie de embestidas en mi coño que me hizo estallar en el primer orgasmo de la noche.

Fue el orgasmo más largo que nunca había tenido, pues Rubén no paró de follarme ni siquiera cuando me quedé sin fuerzas encima de él, pues me tenía bien agarrada por la cintura y bien penetrada por el coño. Frenó su ritmo al sentir que se corría y salió de mí. Enseguida ocupó su lugar Iván, pero al penetrarme se dio cuenta de que mi coñito ya estaba secándose y nos iba a doler a ambos, así que me colocó a cuatro patas de nuevo, me hincó la cabeza en el sofá para dejarle completamente servido el culo, se untó la polla con lubricante y empezó a follarme de nuevo el ano sin compasión. Yo ya solo podía gritar, aunque al tener la boca contra el sofá casi no se me oía.

Cuando ya no podía aguantar más, Iván salió de mi culo, sentí un chorrito de lubricante en mi agujero y, sin mediar palabra, sentí la enorme verga de Rubén penetrar de forma brutal en él. Iván se colocó debajo de mi boca ofreciéndome su verga. Mis gritos hicieron que Rubén me tratase con algo más de suavidad, cosa que aprovechó Iván para meterme su polla en la boca y no dejarme salir de ahí.

Me excitaba enormemente sentir cómo Rubén me atraía hacia él agarrándome por las caderas y penetrándome con suavidad. Cuando logró meter toda su polla hasta los huevos, empezó a masajearme el clítoris con una de sus manos, cosa que agradecí, pues mi vagina empezó a lubricar de nuevo. Mientras él me estimulaba mi botoncito, yo empecé a balancearme de adelante hacia atrás para sentir su virilidad en mi recto. El placer que sentía era indescriptible, tanto, que empecé a acelerar el ritmo hasta que fue Rubén quien volvió a cogerme de la cintura para aumentar la violencia de las acometidas. Así, dando un sonoro alarido de placer, me inundó el recto con su leche caliente, saliendo un poco de la misma debido a la gran cantidad de leche.

Iván seguía recibiendo mi mamada al tiempo que le pajeaba la polla y, cuando vi que no podía aguantar más, me la saqué de la boca y le pedí que se corriera dentro de mi culo. Se levantó como un resorte y me penetró con suma facilidad. Nada más comenzar el mete saca se corrió dentro de mí, cosa que agradecí, pues sentir esos fluidos calientes en mi recto me aliviaban mi dolorido ano.

Darío vino hacia mí, me ofreció su polla y la empecé a mamar con gusto, pasando la lengua por el glande hasta los huevos, los cuales succioné con placer mientras veía cómo se retorcía de gusto. Al mismo tiempo, empecé a sentir las caricias de Iván en mis nalgas, intercalando leves cachetazos en ellas que me excitaban muchísimo. Cuando la polla de Darío estuvo bien parada de nuevo, me tumbé bocarriba en el sofá para que me follara en la postura del misionero, lo cual aceptó de inmediato. Metió toda su verga en mi rajita y empezó un mete saca constante, rápido y delicioso, mmm, sentía de nuevo un hormigueo por todo mi cuerpo cuando de pronto Rubén me puso el glande de su polla morcillona en la boca. El placer que me estaba proporcionando Darío me hacía imposible concentrarme en mamarle la polla a Rubén, hasta que no pude más y, tras acariciarme yo misma el clítoris, estallé en un nuevo orgasmo. Sin embargo, esa polla no dejaba de taladrarme, mientras que Iván, sentado en el  otro sillón, mostraba una verga dura de nuevo, al igual que Rubén, al que tímidamente le comía la punta de su miembro.

Volvimos a cambiar de postura, esta vez Rubén se acostó debajo, metiéndome su gruesa polla en el coño; Iván se puso en mi retaguardia, para volver a taladrarme el ano, ese ano que tanto le gustaba y que tan dolorido tenía yo; por último, Darío me dio a mamar su polla, que estaba rojísima.

Al principio solo Iván arremetía contra mi culo, pues Rubén se limitó a meterme toda la polla dentro y Darío disfrutaba de la mamada de campeonato con la que le estaba obsequiando. De esta forma, pajeándole la polla al mismo tiempo que le comía los huevos, Darío no pudo contenerse más y me enchufó su rabo en la boca hasta casi rozarme la campanilla, donde descargó un enorme torrente de semen. Creo que a Rubén le tuvo que caer algo, pues se quejó y empezó a insultar a Darío mientras este se reía del otro, casi mareado por la enorme corrida que acaba de tener. Rubén empezó a  su vez a meter y sacar su polla en mi coño al mismo tiempo que Iván me empalaba por detrás.

-Aaahh, ya no puedo mááás…-gritaba Iván sin dejar sus acometidas-.

-¡Vamos, córrete dentro, dame tu leche…córrete dentro!

Así fue cómo se corrió por segunda vez en mi culito mi amigo Iván, quien al terminar de correrse vino hasta mí y me besó en la frente, pues aún tenía restos de semen de su amigo Darío en la comisura de los labios. Rubén me cogió del culo para fijar mi cuerpo contra el suyo, empezó a follarme con gran violencia por el coño con su gran polla gorda y yo sentí casi desfallecer cuando me sobrevino el tercer orgasmo. Él, al ver que me estaba corriendo de nuevo, siguió con su ritmo. Una vez paré de gemir, salió de mí, me tumbó bocabajo en el sofá, me abrió los cachetes del culo y me metió poco a poco la polla hasta quedar completamente enterrada en mi interior. Se tumbó encima de mí y empezó a follarme de menos a más al mismo tiempo que me mordía la nuca y me lamí la oreja. Me tenía abrazada con sus manos en mis tetas y su polla entrando y saliendo de mi dilatado ano hasta que, en un último empujón que me hizo sentir su polla casi en el estómago, volvió a inundarme el recto con su semen.

Al terminar de correrse me dio un beso en la nuca y me ayudó a sentarme. Luego, entre los tres me llevaron al baño, pues no podía ni andar. Tras orinar y expulsar casi todo el semen de mi ano, me ayudaron a ducharme, pues no solo no podía andar, sino que además no podía entrar en la bañera, ni agacharme.

Cuando vino mi pareja unos días después, le conté que me había caído. Menos mal que las nalgadas y embistes que recibí me dejaron algunos cardenales y gracias a eso me creyó.

Desde entonces tengo claro que nunca más voy a tener sexo anal con desconocidos. Al menos no la primera vez.

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El acto de follar con mi hombre

Dormimos como lirones, la noche había sido larga ya que no había parado de follar con mi hombre. El recibimiento supongo que fue de su agrado, pues se notaba en sus jadeos cuando la metía en mi boca. Sus corridas eran inmensas y abundantes… pero siempre me quedaba con ganas de más.
Seguía dormido, respiración lenta, boca arriba, en la sábana se adivinaba su sexo erecto y me preguntaba cómo le gustaría despertarse. Entonces decidí sentarme encima, mi coño frotando su polla, primero con movimientos lentos, notando cómo cada vez se ponía más dura.
Abrió los ojos y me dijo:

-Mi putita se ha quedado con ganas de más, ¿verdad?
Froté mi coño más fuerte y noté lo dura que la tenía, me la podía clavar con la sábana encima, gemí… Me apretó los pezones con fuerza y yo gemía sin parar. Cada vez lo ponía más caliente porque empujaba su polla con avidez.
Yo estaba mojándolo todo cuando me cogió de los brazos y me tumbó en la cama. Me tumbó boca abajo y me puso los brazos en la espalda…
-Ahora, putita, vas a tener lo tuyo.
Me abrió las piernas con las suyas mientras yo me resistía, pero él con fuerza me la metió de un tirón, mmmmmmmm Dios, jamás había sentido tanto placer. Me follaba a lo bestia, le daba igual que gritara, me daba azotes en el culo, lo tenía rojo…eso lo ponía muy cachondo porque no paraba de azotármelo y empujar al mismo tiempo.

Follar con mi hombre…por el culo

Mientras me follaba como un loco metió un dedo en mi culito…despacio, estimulándome para encularme, lo deseaba. Sacó su polla de mi coñito y la puso en mi ojete. Yo estaba estimulada y lubricada, ponía aceite para encularme bien, aunque ya estaba como una perra, deseando que me la metiera…
Su polla entraba, la notaba, me dolía, pero solo podía pedirle más, más duro, más adentro…
-Rómpeme!!!- Le supliqué a gritos.
Cada vez más fuerte me fue penetrando al tiempo que yo gritaba de placer. Era un dolor que necesitaba. Quería que me diera muy fuerte y se lo dije:
– Dame cañaa!!! Fóllame!!
Él estaba muy cachondo y me repetia:
-Pídemelo perra!!!
-Rómpeme el culo!!! Llénamelo de leche!!!
Cada vez más fuerte, con cada embestida yo gritaba de placer, nunca había estado más cachonda. Me corrí varias veces, mojando toda la cama, me resbalaba por los muslos y él se ponía cada vez más cachondo.
Cuando iba a explotar, la sacó de mi culo y se corrió en mi espalda llenándola de leche caliente, la cual resbalaba por mi espalda. Las gotas me corrían por las tetas, tenía ganas de que la esparciera y me la diera a probar con sus dedos.
La esparcía por mi cuerpo, y le pedí que me dejara chupar sus dedos…se empalmó de nuevo, metía sus dedos llenos de lefa en mi boca y yo los chupaba con avidez, como si no hubiera bebido en mil años…mmm me sabía a gloria, me corrí saboreando su leche…
Ahora solo quedaba esperar a que su amigo llegase…un voyeur de tomo y lomo, al que le gusta masturbarse mientras los demás follan como perros. A mí eso me ponía muy cachonda solo de pensarlo. Imaginaba cómo sería y la verdad… estaba deseando ver cómo se masturbaba para mí.

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Probé sexo anal con tres amigos y me rompieron el culo (1)

El sexo anal puede ser una experiencia inolvidable…y por eso quiero compartir un relato porno sobre cómo tuve sexo anal con tres amigos hace unos meses ya. Fue una experiencia muy morbosa e inolvidable, aunque no creo que vuelva a repetirla nunca más.

Mi marido y yo casi no tenemos relación porque él hace tiempo que dejó de confiar en mí, tal y como ya os he comentado en otro relato erótico. A mí me parece que él me es infiel desde hace años, porque hacemos el amor muy poco. Es verdad que trabaja mucho y que viaja mucho por su trabajo y por eso tal vez no tenga siempre ánimos para hacerlo, pero creo que en realidad en sus viajes se va de putas o algo.

Resulta que a principios de año conocí a un chaval en el gimnasio que se llama Iván. Tiene unos 27 años y está muy musculado porque le encanta hacer deporte. Nos hicimos amigos porque solíamos coincidir en clase de spinning y en la cinta de correr, por lo que cogimos mucha confianza hablando de temas, por lo general, un poco picantes. Él suele presumir de que folla muy bien y de que cada fin de semana está con una diferente porque, según él, todas somos unas putas. Yo siempre le digo que es un fantasma y que tendría que demostrarme eso que dice.

Yo, por mi parte, le digo cosas como que los tíos me duran muy poco en la cama y que necesito a varios para satisfacerme. Siempre en tono de broma, pues yo nunca he follado con más de un tío por vez.

Un día, Iván volvió a sacar el tema sexual y al final, no sé cómo, terminamos retándonos mutuamente para quedar él y yo junto con algún amigo y así demostrar quién decía la verdad. Claro que jamás pensé que fuese a cumplir con su promesa. Así que el fin de semana, el sábado, quedamos para ir a dar una vuelta aprovechando que mi marido no estaría en casa hasta el lunes, por lo menos…

Una tarde de cervezas y pollas

Fuimos a tomar unas cervezas y allí conocí a Rubén y a Darío, que eran dos amigos suyos y compañeros del gimnasio. Pronto empezó Iván con las bromas, las cuales se acentuaron a medida que el alcohol se nos iba subiendo a los tres.

-Entonces, dices que no tienes bastante con tu marido…-comentó Iván-.

-Jaja, bueno, ni con mi marido ni con ningún tío, que sois todos muy gallitos solo de palabra.

-Pero mujer, -intervino Rubén-, ¿es que te acuestas con más tíos aparte de tu marido? No me digas que le pones los cuernos…

Al  decir esto, todos nos reímos mucho, porque era obvio que sí, aunque yo seguía sin ser muy consciente de si íbamos a follar o no, pues no parecía que tuviesen prisa por ir a mi casa.

-Algún que otro cuerno sí que le he puesto, aunque creo que yo tengo más cuernos que él.

-No te preocupes, tú puedes cobrártelas todas juntas –afirmó Dario-. Eres muy guapa y tienes unas tetas…uish, ¡perdón! Jajaja.

-Por no hablar de ese culito… –dijo Iván-.

-Jajajaja, ¡Iván, tío, estás obsesionado con su culo! –Dijo a voces mientras reía Dario-.

-Es que sueño y todo con tu culo Marta. Cuando te veo en la cinta de correr con tus leggins no sabes cómo me pongo. Dime, ¿alguna vez has tenido sexo anal?

-¡Pero bueno! ¿Qué pregunta es esa? Jajajaja.

-¡Venga mujer, no seas así!

-Una vez…con un tipo que conocí por casualidad. Estaba muy cachonda y quise sentirlo en todos mis agujeros.

-¿Y te gustaría repetir?

-Sí.

-¿Estás preparada? Quiero decir, ¿tienes los preparos para tener sexo anal…hoy mismo?

-No te entiendo…¿qué preparos?

-Si no estás acostumbrada al sexo anal, y si quieres que te duela menos…lo suyo es utilizar determinados juguetes para dultos…una pera para limpieza anal, un plug anal, cosas así.

Me quedé pasmada, pues Iván estaba muy interesado en el tema. Ahí empecé a ser consciente de que esa tarde iba a ser una tarde-noche muy interesante.

Seguimos hablando de sexo y de cómo se lo pasan los fines de semana, con orgías y visitas a locales de gente liberal y sitios de ese estilo.  Cuando ya habíamos reposado un poco las cervezas de toda la tarde, les pregunté que si querían ver mi casa y cenar allí, a lo que el graciosillo de Rubén dijo que solo si había un buen postre.

Cuando llegamos, Iván nos soltó en mi portal, y le dije cuál era mi puerta para cuando viniese después de aparcar el coche. Mientras tanto, Rubén, Darío y yo subimos a mi apartamento. Estaban muy confiados, se intercambiaban miradas y sonrisas, pero sin decir nada. Eso me inquietaba al mismo tiempo que me ponía muy cachonda.

Una vez en mi salón, les serví unos cubatas mientras esperábamos a Iván, que estaba tardando en encontrar aparcamiento. Sus dos amigos bromeaban conmigo diciendo tonterías sin mucho sentido y metiéndose con ellos mismos. La verdad es que son graciosos, son como niños grandes a los que no podría parar de follarme.

Todo bien preparado para el sexo anal

Iván tocó a la puerta, y fui corriendo a abrirle, pero de repente, sin esperármelo, me cogió de la cintura y empezó a comerme la boca al tiempo que cerraba la puerta. Mientras, sus amigos le vitoreaban y aplaudían desde el salón. Yo no pude reaccionar más que correspondiéndole con un apasionado beso que casi me deja sin respiración.

-Llévame al cuarto de baño, -me ordenó Iván-.

-¿Y eso?

-No preguntes. Llévame.

Al entrar en el cuarto de baño, me quitó la ropa en un segundo, me metió en la bañera y, sin mediar palabra, me enseñó una pera de limpieza anal. Me dio por reír de lo absurdo que me parecía aquello. Se había molestado en ir a una sexshop para comprarme aquellas…herramientas para dejarme a punto. Verdaderamente tenía ganas de follarme el culo, cosa que me hizo mucha gracia, sobre todo por el alcohol que había ingerido durante todo el día.

-Reserva tus risas para cuando termine de ponerte el enema. Te voy a dejar bien limpia para lo que te espera…

-Ok, ok.

Iván se esmeró en ponerme aquel enema para dejarme el recto más limpio que una patena. Podíamos oír a sus amigos gritando de broma cosas como “¡déjanos algo a nosotros, cabrón!”.

Después de terminar con su particular preparativo, me secó, me miró de arriba abajo, me dio la vuelta y me dio un sonoro cachete en el culo.

-Ahora vamos a ver si te podemos dejar satisfecha.

Me llevó hasta el salón cogiéndome la mano, como si él fuese el anfitrión y yo un regalo para sus amigos. Estos empezaron a aplaudir y a vitorearme. Estaban disfrutando como niños mientras Iván me exhibía como un trofeo para ellos. Volvió a comerme la boca y yo, con los ojos cerrados, empecé a notar su mano, luego sus dos manos, tres, cuatro, cinco manos… Me estaban sobando los tres al mismo tiempo y enseguida empecé a mojarme entera. Era sumamente excitante estar rodeada de tres tíos que parecían modelos y que estaban ansiosos por follarme.

En ese momento decidí tomar la iniciativa y los senté a los tres después de bajarles los pantalones. Me arrodillé y empecé a mamársela a Iván, que estaba en el centro, mientras a Rubén y Darío les acariciaba sus rabos. Iván puso sus manos sobre mi cabeza, acompasando sus manos con el movimiento de mi cabeza. Poco a poco intentaba que su polla llegase más y más adentro de mi garganta hasta casi provocarme una arcada.

Empecé a comérsela a Darío, que suspiraba  y miraba al cielo con cara de felicidad. O yo lo estaba haciendo muy bien, o nunca antes se la habían comido por lo profundo de sus suspiros, cosa que me puso más cachonda aún. Ya estaba deseando ser bien penetrada por alguno de ellos, pero quería ponerlos muy cachondos para tener en todo momento la iniciativa y hacer que se corriesen cuando yo quisiera

Mientras le comía la polla a uno y a otro, Iván empezó a masajearme el ano, cosa que me gustó mucho, por lo que yo misma sentí cómo se me relajaba el esfínter por sí solo. De esta forma, empezó a meterme el dedo corazón, metiéndolo y sacándolo con suavidad. Yo no paraba de lamer esas tres vergas que ya estaban duras y bien dispuestas para penetrarme.

Iván se levantó y me quedé con sus dos amigos cuando, de repente, me colocó a cuatro patas y empezó a introducirme un plug anal bien embadurnado con lubricante. No era la primera vez que me metían algo en el ano, pero jamás me habían preparado tan bien para la ocasión, así que lo estaba disfrutando de lo lindo, sintiendo cómo entraba y salía con facilidad ese juguete erótico.

-Bueno Martita, esto ya está listo. Vamos a ver si te portas bien –dijo Iván-.

Yo intenté portarme lo mejor que pude durante aquella jornada de sexo desenfrenado, pero ellos no fueron tan buenos conmigo…Ya os contaré el resto cuando tenga algo más de tiempo.

¡Un besazo a todos!

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Mi tío me hizo conocer los ricos placeres (3)

UNA DELICIOSA ADICCIÓN

Me desperté dolorida, especialmente mi tesorito, que había sido muy maltratado tanto por Steve como por mi locura desenfrenada, mi tío aún seguía dormido así que me levante con todo y dolor y me fui al baño a bañarme, mientras jabonaba mi cuerpo el líquido se escurría hacia mi vagina y me hacía sentir algo agradable pero como a los 10 minutos que estaba duchándome entró mi tío follador al baño. — Buenos Días Princesa — dijo al entrar aunque la cortina le impedía verme. — Steve, está bien que ayer hayamos follado como Locos pero eso no quiere decir que no respetes mi privacidad al minuto el muy perro abrió la cortina y me contempló. — WUAOOO… ¡Que Deliciosa! ¡Que Hermosa! Que te ves con esa crema de ducha deslizándose por tu Delicioso Cuerpo — sus ojos me devoraban desde mis piernas hasta mi rostro. — Jajá, ya no jodas y aséate — lo puse en su lugar de inmediato. — Como tú digas princesa — sonrió el idiota. — Prepara el desayuno y me lo traes a la cama que quiero descansar hasta el mediodía porque estoy adolorida por follar como ¡Loca! Anoche. — Jamás Olvidare Lo De Anoche, me lo recordare para toda mi vida. — Ya deja de hablar, y apresúrate. — A sus órdenes su ¡Majestad! Steve estaba gracioso pero tenía razón, esa follada intensa jamás podré olvidarla, tanto en placer como en locura, después de bañarme y de todo lo demás, me acosté en la cama esperando mi desayuno pero antes desayunaría otra cosa. Después de salir del baño cerré la ventana que Steve había dejado abierta para que ventilase la habitación y se fuese el olor a sexo que aún quedaba, después me puse mi otra piyama pues la anterior estaba en la sala, me acosté en la cama y prendí la televisión, a los minutos el entro y dijo que aún faltaba poco para terminar y se acostó a mi lado de la cama. — Entre poco está el desayuno. — ¿Que Estas Preparando? — Pregunté por qué él tenía una sonrisa sospechosa. — Es una sorpresa. — Después de la sorpresa que me diste en Perú, puedo esperar cualquier cosa de ti. — Jajá, ¿eso piensas de mí, Érica? — ¡Exactamente! más bien ve a la sala y trae mi piyama. Steve sin decir nada inmediatamente se fue a la sala y regreso con mi ropa olfateándolo como un perro antidroga — Oye Idiota ¿Que Estas Haciendo? — exclamé por su locura. — Oliendo tu rico aroma a mujer — Tu sí que eres un ¡Enfermo! por hacer eso, oler mi piyama y mi braguita. — Por supuesto que soy un enfermo, pero enfermo por ti — Después de decir esas palabras dejo mi ropa encima del mostrador y se acostó a mi lado — Tú me vuelves loco Érica, más que cualquier otra mujer, las dos noches que pase contigo vale ¡Inmensamente! Más que todas las noches de sexo que he tenido en mi vida. Esas palabras comenzaron a excitarme pero inmediatamente cambié el tema. — Deja de hablar y tráeme el desayuno que ya quiero desayunar. — No te preocupes por el desayuno mi princesa. Mi enfermo tío me miro con lujuria y yo sentí la excitación que se incrementaba, el aprovecho para tomarme de la nuca y me beso intensamente haciendo excitarme por completo y a los minutos le metí la lengua, el saco la colcha blanca con la cual me cubría y se colocó casi encima mío, besándome mejor, yo por mi parte no me quedaba atrás, lo besaba con intensidad metía toda mi lengua en su boca, el sin dejar de besarme comenzó a sacarme el polo de la piyama hasta que dejo mis labios y me saco el polo dejando al descubierto mis senos los cuales no dejo esperar para chuparlos, succionarlos y lamerlos. — Ahhhhhh…. Mnn…. Steve…. no sigas por favor…. Ya follamos como locos ayer, mi cuerpo ahora me duele Uhhh… me vas a lastimar en vez de hacerme gozar, mi vagina me duele. — No te preocupes princesa, que no te voy a lastimar, sé que estas dolorida por eso solo quiero sentir el sabor de tu piel, te haré disminuir esos dolores con los orgasmos. Al escuchar esas palabras me tranquilizaron y me deje llevar por la excitación — No tuviste suficiente anoche ¿no? — dije con voz delicada. — Claro que fue de maravilla pero al tenerte tan cerca me excitas Princesa. Cuando termino de hablar lo bese con inmensa pasión, estuvimos besándonos intensamente por varios minutos hasta que dejo mis labios y se concentró en mis pezones para disfrutarlos. A cada momento yo gemía más, hasta que el me saco el pantalón de la piyama y mi braguita y comenzó a lamerme mi adolorida vagina pero Steve era un maestro y supo cómo hacerme gozar. — Ahhhhhh…… Mnnnnnnnnnnnnnnnnnn… Cada lengüetazo me hacía delirar, mi clítoris estaba recibiendo un gran tratamiento de lengua, un excelente masaje que me hacía gemir y gozar, retorciéndome por los placeres que esa maravillosa lengua me regalaba. — Mnnnnnn…. Uhhhhhh…. Ahhhhhhhhhhh… En medio de los gemidos y placeres trate de decir lo que sentía aunque era difícil. — Ahhhhh… Steve yo me siento Afortunada… Uhhh…. Que tú seas el Primer Hombre que me hace El Amor, eres un Experto Mnnnnnn… en el tema del sexo Ahhhhhhhhh…. Y me Uhhhhh haces gozar Muchi…. Simo Ahhhhhh … no… No Pares Por Favor…. Que siento Que pronto me correré Ahhhhhhh……….. A los minutos ya no pude aguantar y llego los Temblores de Placeres que me sacudió el cuerpo, Steve muy sediento se tomó mis fluidos que le regalaba y al minuto después fue a besarme para darme el sabor de mis líquidos.Toda la habitación olía a sexo, de nada sirvió ventilarlo, yo estaba totalmente desnuda mientras que el aún estaba vestido pero no por mucho tiempo, dejo mis labios y se sacó el polo, nuestras pieles volvieron a tocarse. — Steve fue muy ¡Delicioso! Ese Orgasmo que me diste, ahora si ¿ya tuviste suficiente? — ¿Aun te duele tu Deliciosa Vagina? Princesa — Ya no tanto como antes pero debo… — Entonces aun no es ¡Suficiente! Te quiero quitar todos los dolores a punta de orgasmos. Al terminar de hablar mi tío inmediatamente volvió a chuparme mi conchita sin dejarme tiempo para descansar, esta vez los movimientos de su lengua habían acelerado más que antes, no me daba tregua alguna para descansar, yo me retorcía a causa del placer como en la noche anterior, lo agarré del cabello con fuerza pero a los minutos después Steve me sorprendió al voltearme de golpe quedando mi deseada colita en frente suyo y su lengua por instinto fue a lamer mi ano. Steve me estaba haciendo el anilingus o como lo llaman otros el Beso Negro, era un placer nuevo para mí y llego a gustarme, aunque no era muy recomendable que digamos pero como yo me había bañado, mi Anito estaba limpio pero creo que eso a Steve poco le importaba, porque estaba muy excitado y como deseaba mi colita no dudo un segundo. Aquel nuevo placer me fascinó y me hizo gemir, Steve parecía un adicto a hacer anilingus porque no dejo de lamerme el ano, sus lamidas eran más intensas que antes, su maravillosa lengua hacia rápidos giros en mi Anito, no declino en chuparme el culo, prácticamente había hundido su rostro entre medio de mis nalgas, no podía controlar a un adicto así. Yo dejaba escapar gemidos cada vez más intensos hasta que Steve incremento mis gemidos al meter su mano por debajo y frotarme el clítoris. El enorme placer que sentía no me deba tregua, ¡Qué rico placer! a los segundos deje de gemir para gritar por lo que use mi almohada para morder tratando de disminuir mis gritos de placer. — Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh… Mnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn… Ummmmmhhhhhhhhhhhhh……………… Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh… Me retorcía. No podía estar quieta, ni podía me resistir. No podía parar de gozar, y al cabo de unos minutos estalló una bomba de exquisitos placeres en mi cuerpo. — AHHHHHHHHH… Exquisito, delicioso, maravilloso, sabroso, rico, no sé qué otras palabras utilizar para describir ese inmenso manjar de placeres que me sacudieron con fuerza. Steve dejó de satisfacerme para apreciar cómo me había dejado, totalmente débil, agotada por esos violentos placeres, después se acostó a mi lado — Así me gusta princesa, que disfrutes, que goces tantas cosas ricas que te habías perdido en todo el tiempo que te resistías a mí. — Tie…nes razón Steve pe.. ro tuvo que pasar tiem.. po para. Poder asimilarlo. Pero ahora ya no… hay marcha a… tras, quiero… seguir Gozando contigo… a pe… sar que seas mi tío. — Por supuesto que lo haré mi deliciosa sobrina Érica, soy tu maestro y tu mi sabrosa alumna Steve me acaricio las nalgas mientras me hablaba. — ¡Qué sabroso culo que tienes princesa! No veo el momento de entrar en tu rico manjar pero sé que ahora sería demasiado para hacerlo porque hoy en la noche regresas a interlaken, esperaré para la otra semana. — Gracias Steve por entender, yo también estaré esperando ese momento para que me hagas sexo anal porque sé que tú serás delicado conmigo, ahora por favor déjame descansar. — Si descansa, yo voy a ir al centro a comprar algo de comer. — Que sea comida china ok. — ok, ya regreso. Steve se aseo y se fue del departamento mientras que yo me quede a descansar otra vez, en vez de yo desayunar Steve me había desayunado. Después de descansar media hora nuevamente me fui a bañar, y después fui a la cocina por el desayuno y para sorpresa mía no encontré nada listo, no me quedo otra que preparar el desayuno, solo lo hice para mí, después me fui a descansar por varias horas, hasta que la llegada de Steve me despertó, cuando entro a la habitación, le llame la atención por haber mentido con mi desayuno pero lo perdone al momento, fui a la sala y vi. Que Steve había traído muchas cosas para comer, diferentes comidas, china, tailandesa, italiana, yo le dije porque trajo tanto y el respondió que quería que yo escogiera.

Después de almorzar nos pusimos a ver otra película que tenía, varias horas después llegó el momento de partir, me aliste y salimos de su departamento y nos fuimos, varias horas después de viaje llegamos a interlaken pero como no quería que nadie me viera regresar con Steve, porque había algunas chicas que lo conocían nos detuvimos en una estación de autos a varias cuadras de la escuela. El saco mi pequeña maleta de la maletera y nos despedimos pero no sería como antes, Steve vio alrededor que no había nadie conocido y me tomo de la cintura besándome dulcemente. — Después del Maravilloso tiempo que pasamos juntos Princesa, te estaré extrañando todos estos días hasta que salgas nuevamente el próximo sábado. — ¿Tanto Así? Steve — dije con dulzura. — Exactamente, tú ¿no piensas lo mismo? — Exactamente tío Steve jajá… chau nos vemos la otra semana. — Cuídate Mucho Mi Deliciosa Princesa — dijo mientras me alejaba del lugar. Cuando llegue a la escuela encontré a Shirley fumando sola y cuando me vio dijo que ya se le fue las ganas de fumar, al parecer aun tenia rivalidad con ella pero yo solo me reí de lo que dijo y me fui adentro de la escuela y encontré en el pasillo a mi amiga y después de dejar mi maleta en la habitación Salí con ella al patio a conversar y fumar unos cigarrillos.

El lunes Steve me llamo en la noche pero yo no le respondí, quería que sufra como yo sufrí cuando lo buscaba, pero en la noche comencé a masturbarme pensando en todo lo que habíamos hecho, como siempre Loren estaba roncando y yo aprovechaba eso para satisfacerme a mí misma aunque no como sentir esos Ricos Placeres, el día martes nuevamente Steve me llamo pero yo no le hice caso y otra vez me masturbe Rico, el miércoles él me mandó un mensaje diciéndome tantas cosas y después me llamo pero no le hice caso, el jueves como no le respondía al celular me busco en el Chat como yo y que usaba mi nombre como Nick EricaG, me escribió pero yo no le hice caso, jajá ahora era Steve el desesperado por hablar conmigo, una dulce venganza.

Al día siguiente si le iba responder cuando me llamase pero para su mala suerte mi madre me llamo primero y dijo que vendría mi padrastro a recogerme, yo tenía planeado decirle que regresaría el lunes después de estar con unas amigas pero ahora ya no se podría, que mala suerte para mi querido tío que estaba esperando toda la semana para venir a recogerme, será para otra ocasión dije. Cuando me llamo jugué un momento con el pero al final le dije lo que había sucedido y se puso triste porque tenía ganas de ir a recogerme, será para otra ocasión le dije. Después de esas 3 semanas seguidas tendría una semana libre y Steve no dudo en venir a mi casa pero claro no podría estar a gusto conmigo pero en los pocos ratos libres me decía en voz baja cuanto me deseaba, yo solo me reía para demostrarle que no estaba tan ansiosa por sexo pero la verdad era que si tenía ganas pero no le demostraba.

Llegó el domingo y regrese a interlaken para mis 2 últimas semanas seguidas, en esa semana Steve nuevamente me llamaba pero otra vez yo lo castigaba no respondiéndole, sin embargo yo ya no podía seguir vengándome de él porque mis ganas seguían aumentando, mis dedos no eran lo mismo que su lengua, en verdad quería nuevamente gozar como loca así que le daría la sorpresa a Steve antes del sábado. El viernes por la noche le mandé un mensaje e inmediatamente Steve me llamó y le di la buena noticia, el muy perro se alegró como nunca, el sábado en la mañana vino a recogerme, subió mi maleta al auto y nos fuimos pero se detuvo en una estación de combustible parqueándose en uno de los puestos libres que había en la estación y cuando apagó el auto e inmediatamente se lanzó hacia mí. — Oye Steve, acá no, alguien nos puede ver — exclamé. — Perdóname, pero te extrañaba tanto Érica, extrañaba sentir tus labios, tu piel, tu cuerpo, todo de ti mi preciosa princesa. — Jajá, se nota que estas angustiado por mí, tanto poder ¿tengo sobre ti? — ¡Absoluto poder!, ahora si princesa ¿me dejas sentir tus ricos labios? — me suplicó. Miré alrededor para ver si había alguien conocido y como no vi. A nadie fui yo la que me lancé y nos besamos, Steve estaba en verdad Angustiado porque me besaba tan intensamente que me metía la lengua y me agarraba el seno, yo por mi parte miraba de reojo alrededor y cuando vi a tres personas pasar por el lugar me separé de él, le dije que encendiera el auto, no le quedó otra que obedecerme y nos fuimos de ahí, pero Steve se detuvo 2 veces en el trayecto para besarme, no podía creer que llegara a tanto para detenerse para besarnos, y la verdad al final me gustó su loca actitud. “Si así está ahora deteniéndose a cada rato para besarme, como será en la noche en el departamento” dije en mi mente. — Sabes Érica, estas semanas sin ti han sido muy solitarias, cada fin de semana acostado en mi cama miraba a mi costado y tú no estabas, me ponía triste y melancólico, la verdad es que me tienes Absolutamente en tu Poder. — Jajá, tu sí que te pasas Steve, el tío obsesionado locamente por la sobrina, quien hubiera pensado que llegaríamos a esto, tu y yo haciendo el Amor. — Fue el destino que lo quiso así. — Sera al revés, fuiste tú el que lo quiso así, pero bueno ya está hecho, ya hemos hecho el Amor, así que más da si lo hacemos cuantas veces queramos, pero a pesar de todo, yo me siento muy afortunada que seas tú el que me enseñe los Ricos Placeres, tu experiencia es muy importante y sé que contigo voy a gozar siempre Muy Rico. Después de decir esas palabras lujuriosas volvimos a besarnos intensamente, el me acariciaba mis senos uno a uno y yo le metí la mano por debajo de su pantalón y note lo duro que lo tenía, más aun cuando él se abrió el cierre y saco su polla para que yo lo masturbase, así estábamos por varios minutos ¡Que Locura! Steve logro sacar uno de mis senos levantando mi blusa blanca y comenzó a chuparlo, Que Rico sentir su lengua en mi pezón, pero no pudimos seguir así porque pasaban muchos autos, dejamos de hacer esa locura y nos fuimos directamente al departamento.

Cuando llegamos al edificio, en el ascensor siguió besándome hasta llegar a su departamento, Después que subió mi maleta le dije que vaya a comprar algo de comer y se fue, yo por mi parte me puse a descansar hasta que llegara, paso más de media hora cuando regreso, trajo comida italiana, yo no hice nada, dejé que todo lo hiciera él. Me senté en el sofá mirando la televisión. Cuando estuvo todo listo cenamos y después nos pusimos a ver una película, pero esta vez estábamos acostados en el mueble los dos, el detrás de mí abrazándome, acariciándome y dándome besitos en mi mentoncito, aunque yo estaba con enormes ganas de gozar ricos orgasmos, quería jugar con Steve haciendo que se impacientase.

— ¡Que Hermoso! es estar junto a tu lado deliciosa Sobrina. — Tantos días que has estado solito, pobrecito mi pervertido tío — dije con sarcasmo. — Han sido unas noches muy frías sin ti, pero ahora por fin te tengo junto a mí y siento por fin tu cálida temperatura, valió la pena esperar, y hoy volveremos a gozar muy rico como la vez pasada y más aún que inauguraré tu hermoso y apetitoso culo. — No ves la hora de profanar mi deseada colita ¿No? — ¡Exactamente! — Pero tendrás que esperar hasta que se acabe la película. — Lo que tu ordenes Princesa — después de esas palabras me cogió de la quijada volteándome la cabeza y me besó dulcemente. Cuando terminó la película le dije que pusiera otra y a él no le quedo más que obedecerme, me divertía haciendo que se desespere, quería que sus ganas aumentasen más, durante la segunda película seguía dándome besitos, y también notaba lo duro que la tenía, su polla aprisionada chocaba a cada momento con mi colita. Yo también tenía unas ganas, pero resistí hasta el fin de la película. Cuando terminó yo me voltee y comenzamos a besarnos apasionadamente, sus labios estaban angustiadas por las mías, ambas manos descendían hacia mi cintura y entraron por debajo de mi polo hasta llegar a mis deseadas tetas, las cuales acaricio, mientras tanto su legua comenzaba a jugar con la mía, estaba muy excitada y quería gozar locamente como la vez anterior cuando estaba angustiada por placer. Sin embargo, Steve dejó de acariciarme los senos, dejó de besarme y dijo: — Esta noche gozaremos como locos princesa, pero antes de hacerte Sexo Anal, te tengo que hacer un enema lavativa — ¿Enema Lavativa? — Me sorprendí por lo que dijo porque yo nunca había hecho eso antes. — Así es, quiero gozar a plenitud tu rico culo, y usar preservativo disminuiría el placer, así que un enema lavativa sería perfecto para limpiar tu recto de cualquier resto de heces. — Tu sí que te la sabes todas ¿No? — Claro Érica, me gusta gozar muy rico el Sexo Anal por eso es muy importante la limpieza. — En eso tienes razón bueno no queda más que hacerlo y yo que estaba excitándome cada vez más y más. — Igualmente yo pero es muy necesario, ya verás que gozaremos locamente. — Empecemos Entonces — dije alegremente. Nos levantamos y el preparo todo, el muy perro se las sabias todas, yo me desnude, el trajo el enema al baño, pero al verme completamente desnuda no pudo contenerse más y dejo las cosas a un lado y se colocó entre mis piernas y comenzó a chuparme, succionarme y lamerme la vagina. — Ahhhhhhh…… Uhhhhhhhhh… Nuevamente gozaba muy rico con esa maravillosa lengua, el me succionaba con fuerza mi conchita, no dejaba de lamer, chupar mi clítoris, yo me retorcía por el rico placer, entre medio de esos placeres comencé yo misma a chupar mis senos, deje caer un chorrito de saliva y lamí mis pezones, pero por momentos dejaba mis tetas a causa del rico placer que me daba la lengua de mi Pervertido Tío Steve. Cerré las piernas apretándole la cabeza a Steve que no dejaba de chuparme la concha, lo agarre del cabello jalándole con fuerza y lance un delicioso gemido lleno de placer. — AAAAAAAAAAAhhhhhhhhhhhhhhhhh… Miraba el techo mientras dejaba escapar Intensos Gemidos, durante varios minutos seguimos así yo gimiendo y el Chupándomela. Succionándome, lamiéndome mi clítoris hasta que un orgasmo hizo su presencia. — Uhhhhhh…… Mnnnnnnnn…AHHHHHHHHHHHHHHHHH…

¡Qué Rico! perdí fuerzas por unos segundos y casi me caigo al suelo si no es Steve que me agarra y me hace sentar en el filo de la bañera — ¿No… que ibas a hacerme un ene…ma lava…tiva? — dije débilmente. — Es que no pude contenerme princesa. Que Sabrosa que está tu deliciosa vagina Steve se había tomado toda mi corrida, y después de unos minutos de descansos, por fin preparo el enema, un litro de agua tibia combinado con una pequeña cantidad de solución jabonosa. Él me indico que me pusiera en posición de perrito y después uso una cremita para untar el pequeño tubito de plástico trasparente y también coloco un poco en mi ano y me masajeó por unos minutos después comenzó a introducirme el tubito unos centímetros en mi recto. Era la primera vez que algo entraba en mi ano y como era tan pequeño no sentí casi nada de dolor porque estaba excitada y al contrario del dolor sentí algo agradable.

Después el agua tibia comenzó a entrar en mi recto, llegando hasta muy adentro, cuando termino de meter la cantidad de agua, saco con cuidado el tubito y dijo que tenía que esperar 10 a 15 minutos y que me quede en esa posición, no me quedo más que hacerle caso, ahí me quede por más de 10 minutos en posición de perrito, y mi Pervertido Tío me contemplaba. — Es la imagen más hermosa que haya visto. — Me lo imaginaba, has deseado mi colita por mucho tiempo, soñabas, pensabas, te masturbabas pensando en mi culo y ahora por fin vas hacer realidad tu más pervertido deseo, profanar el culo de tu tierna sobrina. — Si, tienes razón, mi más oscuro deseo es gozar tu rico manjar. Después de varios minutos de decirnos palabras lujuriosas sentí las ganas de hacer mi necesidad y bote todo el agua y los restos de heces que había, quedando limpio mi recto. — ¿Que te pareció? Érica. — Bien, ahora estoy limpia. — Entonces que te parece si lo hacemos otra vez así quedara más limpio. — Otra Vez, bueno con tal que este muy Limpiecita, que importa otros minutos más. Nuevamente hicimos los mismos pasos, posición de perrito, el agua tibia, la solución jabonosa, la cremita y todo lo demás, después de acabar quede muy limpiecita y también me bañe para estar impecable después de la ducha entre a la habitación para secarme el cabello mientras que Steve se bañaba, él había colocado algunas pequeñas velitas pro fumadas en la habitación y el ambiente quedo muy agradable. Después de secarme el cabello y el cuerpo, me acosté en la cama con las piernas abiertas frotándome el clítoris, esa sería una larga noche de rico placer y gozo. Al cabo de 10 minutos de masturbarme esperando a mi pervertido tío estaba por tener un orgasmo pero me detuve, pensé que sería mejor que me corra cuando Steve entrase a la habitación y a los minutos el entro secándose el cabello y al verme se sorprendió. — Ufff Princesa sí que estas con unas ganas por gozar, haz comenzado sin mi ¿porque no me esperaste? Quería saborear tu segunda corrida. — Aún no me he corrido Steve ¿qué esperas? Ven acá y lame la concha de tu fogosa sobrina hasta correrme — mis palabras demostraban lujuria. Steve lanzo la toalla y se lanzó hacia mí, comenzó a lamerme la concha, a recorrer toda mi vagina de arriba a abajo, mis labios vaginales eran succionados por su boca, mi clítoris era muy bien estimulado por esa maravillosa lengua — Mnnnnn…….. Uhhhhhhhhhhhhhhhhh… Yo me había vuelto adicta a que me hagan sexo oral, gozo Muy Rico cuando siento una lengua que recorre mi vagina, lame mi clítoris, me gusta muchísimo. — Uhhhhhhh……….. Ahhhhhhhhhhhhh…… Me retorcía en medio de la cama, no podía estar quieta Ahhhhhhhh… La rica sensación de sentir su lengua me hacía delirar de placer, Steve lamia mi clítoris mientras que con sus ojos miraba mi gozo, yo lo mire pero en momentos cerraba mis ojos y gemía, Sus ojos marrones contemplaban como me retorcía por el rico placer hasta que tuve otro delicioso orgasmo — AAAAHHHH… Que Delicia, cerré mis piernas pero después las abrí dejando libre al pervertido de Steve que inmediatamente comenzó a recorrer mi cuerpo con su lengua, al llegar a mis senos, chupo mis pezones como un bebe, y después me beso intensamente, y en ese momento me penetro, haciéndome gritar de Placer — Aaaaaaahhhhhhhhhhhhh — Ohhhh… Ahhhh.. Joder como extrañaba follar tu deliciosa concha Érica Ahhhhh…. — Lo mismo pienso Ahhhhhhhhhhh extrañaba sentir tu polla Ayyhhhh… dentro de mi vagina Nos besamos intensamente jugábamos con nuestras lenguas, sus envestidas empezaban a hacer más intensas, yo le clave mis uñas en la espalda, Steve estaba como poseído dijo que siguiera arañándole la espalda mientras que me la metía sin piedad hasta el fondo haciéndome gritar de placer y dolor — AUUhhhhh… Ahhhhhhhhhhhh… Ayyyyyyyyy… Ahhhhhhhhhhhhhhhhh… La cama se movía por los Violentos Movimientos que causábamos, debió ser muy Resistente porque las metidas que me hacía eran Brutales — Steve AyyyyyyyyAhhhhhhhh….. Me Estas Destrozandooooooooooo Ayyyhhhhhhh — Ohhhhhh eso es lo que tienes que recibir, mi polla tiene voluntad propia Ahhhhhhhhhhhh y no quiere salir de tu Rica Concha Princesaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa Steve me la metía hasta el fondo y yo como loca le pedí mas — Ayyyyhhhhhhhhh….. Entonces no tengas Piedad con tu Sobrinaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa Ayyyyyyyyyyyyhhhhhhhhhhhhhhh Joder Que Manera Brutal de Follar, yo en vez de decirle que disminuya sus envestidas le pedía que no tenga piedad y que me folle brutalmente, pasaron como 15 minutos y Steve me dijo que estaba por correrse. — Princesa Ahhhhhhhhhhh…… ya no resisto estoy por correrme. — Córrete en mi boca, quiero tomarme toda tu leche — dije como una sucia puta y a los minutos Steve dejó mi vagina y me puso la polla, la cual mamé como una desesperada y a los segundos comenzó a lanzarme misiles de esperma en la boca, algunos chorros de semen se me escaparon saliendo por los agujeros que dejaba mis labios. Steve estaba muy satisfecho, su cara de gozo me fascinaba, seguí chupándole la polla mientras me frotaba el clítoris.

— Quiero más, Steve, quiero seguir disfrutando, aún no llegamos a los límites de nuestras fuerzas como para contentarnos con solo esto. — Como has cambiado mi amor, me siento el más afortunado, ahora ha llegado el momento que tanto he esperado  — su mirada expresaba ansiedad y lujuria. Steve inmediatamente me volteo con fuerza quedando yo boca abajo, mi deseada colita estaba a su merced, había llegado el momento que mi culo sea profanado por la polla de mi enfermo tío Su lengua instintivamente lamió mi ano de arriba a abajo, de izquierda a derecha y al centro, mi ano estaba siendo muy bien estimulado y yo estaba gimiendo de placer. — Ahhhhhhh…. Mnnnnnn….. Sigue Steve….. Mierda como me hace disfrutar tu lengua Uhhhh…… Ahhhhhhhhhhhhhhhh. Los minutos pasaban, Me retorcía, Me Agitaba, mis latidos se aceleraban, mi placer aumentaba, llegue a pedirle a mi tío que no me haga esperar, quería de una vez por todas su polla dentro de mi deseado culo. — Steve, ya no sigas chupándome el ano y profana el Culo de tu Sobrina que tanto has deseado — Perdóname erica, pero esta tan rico el sabor de tu anito, ok mi amor ahora empiezo. Steve introdujo su dedo meñique y cuando lo hico, sentí algo nuevo, algo más rico — Ahhhhhhhhhhhhh……. Siiiiii….. Uhhh Me Gustaaaaaa. Esa rica sensación me fascino, más aun cuando Steve comenzó a mover su dedo dentro de mi culo, sacando, metiendo, haciendo giros. Joder qué placer, quería más y el obedeció saco su dedo meñique y me metió el dedo del medio y también me lamia el ano Ahhhhhhhhhhhh. Qué delicia, a los minutos me metió otro dedo haciéndome cada vez más delirar de placer, mi calentura era intensa, resistía el dolor combinándolo con el rico placer, pedí otro dedo a pesar del dolor y placer y acto seguido tenía tres dedos que follaban mi Ano, preparándolo para la Profanación Final. — Joderrrrrrrrrrrrrrrrrr Ahhhhhhhhhhhh. Estaba cerca de llegar un rico orgasmo cuando Steve dijo que ya estaba lista para ser follada por el culo, utilizo un lubricador que estaba en la mesita de noche y me lo introdujo al ano y se unto la polla, llego finalmente el momento de mi iniciación anal. — Mi princesa me dices cuando no puedes aguantar el dolor, yo me detendré inmediatamente, no debes estar nerviosa, ni hacer fuerza, debes estar Muy Relajada, así será más fácil entrar. — ok, estoy lista, comienza ya. Steve dirigió su polla a mi ano y al llegar comenzó a introducirlo, me agarro las nalgas e hizo presión cuidadosamente, yo obediente hice todo lo que me pidió, estaba relajada y excitada, sentí cuando la cabeza de su polla por fin entro a mi ano. — Auuuuhhhhh… Ahhhhhhh, Joder, no te detengas Steve El hico más fuerza abriéndose paso a través de mi culo, entrando unos centímetros más lo cual me ocasionó un grito de dolor y mucho placer. — AYYYYYYYHHHHHHHH………….. Steve me había inaugurado mi orificio anal, esa combinación de dolor y placer me Poseo y pedí que no se detenga. — Ayyyhhhhhh sigue Steve puedo soportar más, más adentro por favorrrrrr. — ¡Por Supuesto! Lo que tú ordenes mi princesa. Otros centímetros más fueron profanados y esta vez sí le dije que se detenga porque el dolor era mayor que el placer pero a los segundos sentí que estaban a punto de ocasionarme un maravilloso, rico y delicioso Orgasmoooo — DETENTE….. Mierda Ahhhhhhhhh…. Estoy a punto de correrme…….. — Así princesa goza y hazme gozar con tu delicioso culo. Steve al saber que yo estaba a punto de correrme y sabiendo que mi excitación y placer estaban incrementándose y que yo no paraba de frotarme el clítoris aprovecho saco y metió su polla follándome mi Rico Culo lo cual me hizo Gritar y a los segundos hizo que estallara uno de los más ricos orgasmos que he tenido en mi vida sexual. — Ohhhhhhhhhhhhhhhhhhhh Que Rico Culoooooooooo Mi Princesaaaaaaaaaaaaaaaaaaa — Mierda AYYYYYYYYYYYYHHHHHHHHHHHHHHHHHHH…

El increíble orgasmo que fue ocasionado por ser follada por el Culo, cambio mi vida sexual de golpe, el enorme placer que colisiono conmigo me atrapo para siempre, desde ese momento no deje de disfrutar enormemente que una polla recorriera mi hambriento culo. Me volvería una golosa anal. Quede acostada en la cama, la polla salió de mi Culo y me quede ahí sin fuerza, algunos espasmos hacia que temblara como si tuviera epilepsia, Steve se sorprendió de la intensidad de ese violento orgasmo y volvió otra vez a lamerme mi Desvirgado Ano por varios minutos y después se acostó a mi lado. — Nunca he conocido a ninguna mujer que gozara de esa manera siendo follada por el culo por primera vez, todas las que desvirgue sufrieron mucho, a pesar de ser delicado y paciente, algunas no quisieron hacer otra vez sexo anal, pero en cambio tu Érica has llegado a gozar y delirar de placer cuando te follaba el culo, haz tenido un inmenso orgasmo que te ha dejado como moribunda, y solo introduje la mitad de mi polla, imagínate todita dentro de tu rico culo, pero sé que recién hemos empezado, con el tiempo incluso me suplicaras que te la meta todita follándote sin piedad, como sucedió la primera vez que viniste a mi departamento.

— Tu mis… mo lo has di…cho Steve… yo soy diferente a las otras, te agradezco que hayas sido tú el primer hombre que me haya hecho el amor, descubriste…. en mi una fogosa mujer que disfruta y goza con los ricos placeres del sexo. — Que deliciosa sobrina que tengo, me siento el hombre más afortunado, juntos experimentaremos ricos placeres Steve me volteo con delicadeza y me beso, yo aún delicada lo besaba, la piel de su lindo rostro estaba lubricada por el sudor mío, acaricie su cabello castaño, sus cuerpo atlético no quería separase del mío, por más de 10 minutos no dejamos de besarnos hasta que le pedí que me volviera a follar por mi desvirgado culo y el inmediatamente volvió a lamerme el ano y después me la metió otra vez por el culo, recorrió, disfruto los centímetros inaugurados, un van y ven de saca mete, mete saca, sus movimientos habían aumentado un poco y yo muy fogosa soportaba el dolor, el Placer de sentir una polla dentro de mi culo seria mi adicción más intensa. Steve me follaba sin parar el culo en posición de perrito, yo alzaba mi colita y agachaba mi cabeza y mordía la almohada a causa del dolor y rico placer. —Ayyyyyyyyyyhhhhhhhh… Uhhhhh… Mnnnnnn… Ayyyyyyyyyhhhhhhhhhhhhh. Joder Que Rico Placer y Dolor que siento, Steveeeeeeeeeeeeee. — Mi amor esta riquísimoooooo tu culo AAAHHHH, estoy por correrme otra vez te voy a inundar tu Delicioso Culo con mi leche. — No, Quiero que te corras en mi cara depravado tío. — Si mi princesa es toda tuyaaaaaaa. Steve sacó su polla de mi culo y me la entregó. Yo inmediatamente me la metí a la boca sintiendo el sabor de mi ano, como yo estaba intensamente caliente me dio hasta gusto, chupé como una puta insaciable hasta que a los segundos después me lanzó misiles de esperma caliente. — Ummmm… Uhhhhh….. — Siiiiiiiiii Princesaaaaaaaaa… Ohhhhhhh….Aaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhh Que rica corrida que se dio Steve en mi boca, algunos misiles chocaron con mi rostro, uno chocó cerca de mi ojo izquierdo, otro por mi frente y uno más en mi mentón derecho.

Qué manera de disfrutarnos los dos, desde ese momento cada vez que follamos Steve me follaba rico el culo entrando cada vez más adentro en cada ocasión hasta llegar a metérmela toda haciéndome gritar como una loca. Después de correrse en mi cara volvimos a follar pero esta vez por mi conchita, que también quería polla. Al terminar tuve que tomar otra vez la píldora del día siguiente porque me había olvidado de buscar un método apropiado, pero a la siguiente vez que follé con mi degenerado tío decidí usar la esponja anticonceptiva

Al día siguiente en la mañana otra vez Steve me lamió todo el cuerpo con su lengua regalándome otro rico orgasmo y yo hice lo mismo con su polla, y nos corrimos ambos haciendo un rico 69. Más adelante Steve me haría conocer nuevos placeres, sexo más intenso y desenfrenado justo después de pasar unas vacaciones en Italia donde follaríamos muy rico.