Mi experiencia sexual: Voraz II

Antes de mi primera experiencia sexual, que os conté en “relato XXX de fantasía sexual: voraz“, yo creía que para estar con un hombre solo debía haber amor, que llegaría mi príncipe encantado y me llevaría a un mundo lleno de flores y sería feliz para siempre… jajajajaja que linda ilusión infantil, pero él llegó y me enseñó un mundo en tonos rojos apasionados y estridentes. No me lo esperaba, pero me encantó el nuevo mundo que nació después de aquella experiencia sexual.

Esa mañana inesperada en esa oficina del 5to piso del edificio de Docentes y tutorías, yo July estaba siendo convertida en una criatura salvaje presa de sus deseos, estaba perdiendo la batalla con mi buen juicio que decía “es una locura”, contra mi cuerpo que solo quería más sin importar nada… solo el deseo y el placer de una nueva experiencia sexual. El experimentado Patricio me estaba dando el más increíble momento erótico que hasta ese momento había tenido en mi corta experiencia con los hombres… vendrían muchos placeres más aun…

Yo así, con mi sexo palpitante y húmedo, expuesto ante sus fascinados ojos que miraban con atención ante cada contracción de placer mientras con su experto dedo aún me poseía y así seguía prolongando mi inesperado momento de placer, mis gemidos y espasmos descontrolados lo trajeron a la realidad y se paró sin sacar su dedo, me atrajo a su bien tonificado cuerpo con un abrazo contenedor, al mismo tiempo atrapó mi boca con sus besos y su lengua experta comenzó a poseerla para acallar mis gemidos y así dejarme probar el sabor de mi propia excitación que aún estaba viva en su boca.

Era todo un mundo de sensaciones que estaba absorbiendo en ese momento sin tener yo el control de ni una de ellas, solo intentando disfrutar de esa inesperada experiencia sexual que él me daba y al mismo tiempo se daba a sí mismo.

Movió su dedo como haciendo una clave Morse continuamente hasta que estuve totalmente vacía de placer, retiró su mano de mi entrepierna, la llevó a nuestros unidos labios y me hizo probar, yo estaba como poseída y chupé con ganas su mojada mano. (Mi sabor era algo dulce y salado), de repente agarró el borde de mi camiseta y la sacó por mi cabeza, desabrochó el sostén, y así terminó de liberarme de la ultima prenda, observó satisfecho mi cuerpo mientras desabrochaba su camisa, y yo aun sentada en su escritorio miraba impaciente… Y dice – Tócate para mí, quiero verte dándote placer.- Dudé un minuto ya que nunca había disfrutado de ese tipo de experiencia sexual en solitario, pero comencé a hacerlo lentamente, subí una pierna, así estaba más abierta y comencé a acariciarme delante de ese hombre que se desnudaba frente a mis ojos, tocaba mi vulva que comenzaba a mojarse nuevamente y sentí un gozo que hasta entonces nunca había sentido con esas prácticas, pasaba por mi clítoris y por los labios cada vez más rápido y sonaba como mis dedos chapoteaban en mis propios jugos, al mismo tiempo vi caer su pantalón junto a la demás ropa, ya solo se interponía su bóxer blanco ajustado, solo ese pedazo de tela entre su miembro y mis ojos, ya se alcanzaba a ver la cabeza sobre el elástico (he de reconocer que nunca me emocionó ver un pene, pero ese lo esperaba con ansias) bajó la prenda con un rápido movimiento y liberó su hombría, así tan esplendida, larga, dura, del grosor perfecto no muy gruesa ni flaca y con una leve curvatura hacia arriba, con una cabeza armónica al resto, rosada e intensa, me gustó como ni una otra y seguía mojándome más y más, ya hasta mis piernas chorreaban con la espectacular vista de ese cuerpo trabajado, pero sin exagerar, esos hombros anchos, brazos fuertes, abdominales definidos y esos oblicuos que guiaban cual flecha hacia su maravilloso pene, el cual él ya tenía entre manos. Entonces, comencé a gemir como una gata, nuevamente ya sentía un nuevo orgasmo acercarse a pasos agigantados y lo dejé llegar con fuerza, sin resistirme.

Así, mareada y un poco atontada, me tomó y me levantó cual pluma, se sentó en la silla de madera en la cual yo lo había esperado, me puso a horcajadas sobre sus piernas con las mías abiertas de par en par y con gran propiedad me dijo:

– Ahora te lo voy a meter y tú subirás y bajarás a tu gusto, yo me dejaré querer.- y tomando su pene comenzó a ponerlo en la entrada de mi vagina chorreante y sensible y yo comencé a bajar sobre él, llenándome cada espacio hasta llegar al final, me sentía llena de su carne, mi vulva palpitaba y se contraía en torno a él aún sin haberme movido, así que me abrace a su espalda y disfrute esa sensación un par de segundos, hasta que comencé a moverme lenta y sinuosa, mientras mis pechos subían y bajaban, me separé un poco de su cuerpo y así los dos veíamos el espectáculo de cómo su miembro entraba y salía de mí mientras él agarraba mis pechos y los estrujaba, yo solo me aferraba a sus brazos para no perder el equilibrio.

El tempo y ritmo de nuestra danza ya estaban marcados, sube, baja, chupa, lame, besa y de repente él coloca sus manos en mis nalgas y comienza a amasarlas, a separarlas de  a poco jugando acerca un dedo a mi ano y comienza a masajearlo suavemente y como ya estaba lo suficientemente mojada por todos lados él comienza a meter su dedo meñique, yo instintivamente aprieto (la sensación me era completamente extraña ), pero de a poco le cedo el paso y a pesar de la molestia inicial comienzo a disfrutar esa nueva experiencia sexual y así sin más vuelvo a estallar en miles de diminutos pedazos, desapareciendo en la inconsciencia del momento, caigo en su pecho exhausta con los ojos cerrados por el esfuerzo mientras él se derrama dentro de mí con un gruñido feroz voraz y salvaje.

Patricio me toma de la barbilla, me da un dulce beso y dice – vamos, hay que vestirse y seguir nuestro día, así que te ayudo y vamos a tomar un café, ¿te parece?… recuerda que es solo el comienzo, después me tocará a mí y hagas lo que hagas no te comprometas para nada, a la tarde seguimos en mi casa, mi dulce gatita en celo- y yo con algo de sorpresa y una sonrisa en la cara solo le digo – por supuesto, quiero seguir disfrutándote.

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