Dos Novias y Una Embarazada 3

Anteriormente, en “Dos novias y una embarazada, II parte“ Por segunda vez, las novias, Paula y Victoria se entregan al placer de hacer el amor con su amante embarazada Lucia. Con la que también practican lactancia erótica. Tras su entrevista de trabajo, con Lucia, Paula se limito a decirle a su novia Victoria que “Me fue bien”. Una semana despuésContinuar leyendo »

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Primer relato erótico

Bueno, yo entré a esta página de relatos eróticos porque me gusta leer relatos XXX de experiencias reales. A veces hay quienes pueden ver lo que estoy viendo en mi computadora, y como me gusta ver vídeos porno, no puedo hacerlo a todas horas porque me daría vergüenza si se dan cuenta de lo que estoy viendo, pero leer historiasContinuar leyendo »

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Dos Novias y Una Embarazada 2

Anteriormente…  Tras realizar una entrevista de trabajo Lucia, la entrevistadora, invita a Piper, la candidata al trabajo, a un trago… de leche de sus senos. Tras hacer el amor y dormir juntas Lucia preparo una merienda a base de café, jugo de fruta y tostadas para sus dos nuevas amigas. Aunque la mujer encinta opto por te en vez deContinuar leyendo »

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Fantasía lésbica: ¿Te atreves a jugar conmigo? (continuación)

Siguiendo el juego de fantasía lésbica que comencé hace unos días con este relato XXX y según el comentario de Ricardo:

Estamos las dos, tú y yo, con las hormonas revolucionadas y entregadas a la pasión y el morbo de comenzar el placer.

Has estado un rato a 4 patas, y con mi lengua he lubricado completamente tu vagina. Todo sin contar el placer que he sentido de saborear tu cuerpo. Tonos dulces con toques salados y templados que últimamente eran más calientes. Después de esto, yo me canso de sólo dar placer y no recibirlo, al igual que tú, que siento cómo ardes en deseos de poder disfrutar de mi cuerpo.

Así que te volteas en la cama y te pones boca arriba, yo me giro y me coloco al revés para encajar en un perfecto 69 lésbico.

Como todo el tiempo tienes una actitud más paradita y sumisa, en cuanto pongo mis rodillas por los laterales de tu cuerpo, te falta tiempo para estirar el cuello y sacar la lengua para llegar a mí. Yo antes de notarte sigo con mi juego. Aprovecho mis pechos voluptuosos y pezones duritos que tengo, para arrastrarlos por tu ombligo, vientre bajo y llegar al pubis. Lo intercalo con hacer una especie de péndulo y moverlos también de un lado a otro. Tu inquietud ya es palpable, presiento la fuerza de la pasión en tu interior. Estás muy inquieta y con tus manos me sujetas por las caderas y parte del culo. Con la boca intentas moverte de un lado para otro para ver si en algún momento llegas a tocar mi cuerpo. Te revuelves entre el placer de las cosquillas, las caricias que te produzco y tus propias ganas de darme sexo oral.

Para no ser muy mala contigo, me incorporo un poco como si fuera a sentarme sobre mis talones, pero en lugar de usar mi cuerpo, uso tu cara. Según lo hago siento una oleada de placer. Tu lengua está justamente entre mis labios vaginales. Tus manos que se habían apartado por un instante, vuelven a mi cuerpo. Esta vez abrazando mis piernas y juntándose delante de mí, en mi regazo. Yo disfruto de sentirte y voy dándote juego de cadera para que si quieres, puedas recorrer todo mi sexo. Sutilmente roto mis caderas hacia adelante para que tu boca pase de mi vagina a mi ano. Casi te obligo a que me hagas un beso negro.

Varios escalofríos más tarde, me tumbo sobre tu cuerpo para controlar mi excitación y no tener el primer orgasmo tan rápido. Según me agacho, mis culo vuelve a subir y mi vagina retoma su posición natural que es en tu boca. Pero ahora con mucha más jugosidad, estoy muy húmeda.

Me recoloco bien para darte todo el placer que pueda. Esto es que tal como estás tú, puesta bocarriba y yo a 4 patas sobre ti, paso mis brazos por debajo de tu piernas entrelazándolos. Justo con las manos por tu ingle y vulva, para así poder manipularla bien y ayudarme mientras te la como. Para empezar, no uso apenas los dedos, solo mi lengua para recorrer tu vagina exteriormente nuevamente. De forma esporádica te doy algún beso por los laterales. A la vez, voy sintiendo que tu subes la intensidad conmigo, yo la subo para ti. Comienzo a usar mis dedos a la vez que mi boca. Tiro de los labios hacia fuera, apartándolos para dejar más expuesta tu vagina. Según abro tu entrepierna surge tu clítoris, que me ocupo de darle cariño con la punta de lengua para luego usar mis dientes. Lo sujeto con ellos y sin apretar excesivamente te muerdo y tiro un poquito de él.

Jugando y jugando presiento tu orgasmo. Cada vez tienes el coño más húmedo y desprende más y más calor. Hasta que de forma progresiva van sonando a lo lejos y taponados por mi vagina, gemidos varios. La última señal son pequeñas contracciones por tu ano y labios. En ese momento coloco mi boca presionando contra tu cuerpo y haciendo un sello entre tus labios y los míos. Muevo la lengua por tu interior en círculos, y en segundos se inunda toda mi boca. Temporalmente paras de darme placer y tu respiración se dispara para casi hiperventilar. Yo estoy disfrutando de tu orgasmo bebiéndome todo lo que sale de tu interior. Un líquido tremendamente caliente y fluido, muy dulce y con algo de acidez a la vez. ¡Riquísimo! De los mejores que he probado, pero yo también quiero correrme en tu boca.

Así que mientras tú te repones un poco, yo me masturbo sobre tu cara con una mano mientras me acaricio las tetas con la otra mano. No tardo mucho tiempo en correrme y soltarte todo lo que llevo dentro en tu boca. Se nota que no estás muy acostumbrada porque te cuesta succionar todo el líquido que sale de mi.

Después de ese momento de placer tan intenso, me tumbo al lado tuya mirando al techo. Aunque como soy un poco viciosa, en cuanto recupero la respiración, por instinto mis manos van a mi coño y me voy masturbando nuevamente.

Sin ni siquiera mirarme, me preguntas: “¿Quieres conocer a un amigo muy complaciente que guardo aquí? Es mi “amigo” fiel para cuando estoy sola

A lo que yo respondo: “Yo soy muy simpática y los amigos de mis amigas, son también mis amigos, preséntamelo

Y ya lo siguiente es cuestión de otra historia que no sé si os gustará conocerla 😉 Contadme qué opináis en los comentarios.

 

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Fantasía lésbica: ¿Te atreves a jugar conmigo?

Si alguna chica de las que entran por esta web a leer fantasías sexuales tiene la fantasía lésbica de probar con otra chica, debes leer esto e imaginar lo que te escribo. Si eres chico seguro que también te pondrá muy caliente pensar en esta fantasía lésbica.

Estamos tú y yo en la cama, la descripción física de nuestros cuerpos es lo de menos, lo dejo a tu elección. Ya hemos hablado durante un tiempo y ambas sentimos la atracción por la otra. Por llegar a ese momento de fusionar placeres, el tuyo y el mío.

Hago que te tumbes bocabajo en la cama, que te coloques de la forma más cómoda para ti. Yo me retiro de tu lado unos instantes. Después lo siguiente que notas es tímidamente el roce de mis pelos por una de tus piernas. A continuación, mi pelo largo acaricia con suavidad tus piernas, ahora ya las dos. Desde los tobillos voy subiendo hacia tu cuerpo. Además puedes sentir por el colchón como me voy moviendo y la cama se va adaptando al cambio de lugar de mi peso.

Las caricias pasan de las piernas a la espalda y de repente tu cuerpo siente el contacto del mío. Tu piel es abrazada por la mía, me he subido encima de ti. Ahora tu cuello es el centro de mi deseo. Tumbada sobre tú lo único que hago es respirar despacio sobre tu cuello y esperar a que tu piel se erice y un escalofrío nazca y vaya hacia el brazo y la columna.

Vuelvo a moverme y ahora me coloco a cuatro patas sobre ti, con mis rodillas sujetando tus caderas y mis manos apoyadas junto a tus hombros. Cariñosamente te voy dando besos por la espalda. Voy haciendo una especie de caminito serpenteante hasta llegar a la parte baja de tu espalda. Ahí saco los dientes y los marco en uno de tus glúteos. Yo estoy bastante excitada con la situación y mi vagina hace rato que está emanando flujos. Así que me vuelvo a mover para ahora sentarme sobre ti. Poner mi pubis y vagina caliente y húmeda sobre tu delicada piel de la espalda. Te agarro del pelo de tu cabeza y lentamente voy deslizándome por tu espalda. Aprovecho la humedad de mi vagina para que lubrique y relaje la fricción de tu cuerpo contra el mío. A la vez que uso el resalto de tus vértebras como juguete para masturbarme y sentir más placer según froto mi clítoris contra tu cuerpo.

Esto lo hago varias veces, primero más lento y recorriendo tu espalda por completo. Después voy más rápido pero usando menos espacio, hasta que termino sentada sobre ti casi sin moverme del sitio pero frotándome más enérgicamente. Ahora sí que estoy más caliente y toca ponerte a ti igual de cachonda que yo. Así que me quito de encima de ti y me pongo otra vez a cuatro patas pero en dirección contraria a ti. Todo para poder ir lamiéndote la espalda y limpiando todos los fluidos que he estado dejando por tu piel. Comienzo en la parte alta de tu espalda y voy dirección hacia tu culete. Mientras voy lamiéndote puedes notar perfectamente como mis pezones duritos van arañándote. Al final llego a tus nalgas, paso mi lengua por el medio a la vez que con las manos te separo las piernas. Paro un segundo y me pongo detrás de ti, meto una mano por debajo de tu vientre y tiro hacia arriba de él. Para que termines estando en pompa o a cuatro patas, según tu experiencia sexual. Así vuelvo a pasar mi lengua por tu cuerpo, ahora ya si llego a tu vagina con facilidad. Juego con tus labios a la vez que con las ingles.

Justamente en este punto, es el momento de jugar y romper la barrera de la lectura, escribe en los comentarios cómo quieres que sigamos “jugando” en esta fantasía lésbica y lo pongo en el siguiente relato dentro de unos días ;).

¡¡¡Espero ardiente vuestros comentarios a esta fantasía lésbica!!!

 

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Espiando a mi madre en el baño

Era una mañana de julio, hacía mucho tiempo que no había pasado nada entre mi tía (Amparo), mi madre (Pilar) y yo. Amparo se acababa de levantar y mi madre estaba desayunando, me fui directamente a desayunar cuando mi tía me llamó para que fuera a su habitación. Cuando entré en la habitación, mi tía me dio un beso y me dijo que si le podía ayudar a colocar la ropa. Cuando terminé de ayudar a mi tía a colocar la ropa, me fui a desayunar a la cocina donde mi madre me dio los buenos días como cada mañana, terminé de desayunar al mismo tiempo que mi tía, limpiamos la cocina, nos aseamos cada uno por su lado, cuando mi madre nos dice a mi tía y a mí que se iba a duchar para que lo supiésemos. Mi tía se fue a hacer la cama y yo me fui a mi habitación, entonces, mientras se estaba duchando mi madre, entré en el baño con el móvil, mi madre no me había oído de que había entrado en el baño. La ducha que teníamos no tenía cortinas porque las teníamos que comprar, entonces preparé la cámara del móvil y le hice una foto a mi madre completamente desnuda; como el móvil estaba en silencio no pudo oír el sonido que hace el móvil cuando hace una foto.

Al momento, se giró y vio cómo estaba espiando a mi madre y grabándola completamente desnuda, era la primera vez que lo hacía y la verdad que no se me dio nada mal; después de ducharse mi madre, salí del baño rápidamente sin que se diese cuenta, dejé la puerta abierta y fui a la cocina corriendo; a mi madre le entraron ganas de hacer pis y al salir de la cocina le hice otra foto, pero esta vez sí que me pilló. Me dijo muy enfadada que no le mirara tapándose sus partes con las manos.

A continuación, dejé el móvil desbloqueado en el salón y no me dijo nada porque la cámara estaba activada, me asusté pensando en que había visto el video, pero no me dijo nada.

Al día siguiente estuve espiando a mi madre otra vez cuando salía de la ducha, pero esta vez me pilló haciéndole una foto desnuda. Como consecuencia de estar espiando a mi madre, ella se enfadó conmigo como nunca antes y me dijo que no se me ocurriese dirigirle la palabra; al salir del baño completamente desnuda, fue a su habitación, Amparo entró en ese momento y mi madre se asustó porque no tenía nada de ropa puesta y pensaba que era yo, mi madre le contó lo que había hecho y le dijo que era un salido y que no había criado a un hijo mirón.

Mientras estaban hablando en la habitación, mi madre (que aún seguía completamente desnuda) y mi tía, se dieron un beso y cuando mi madre se iba a poner un tanga, a mi tía que le gusta ir completamente descalza por casa, se le ocurrió la idea de ponerse en cuclillas y chuparle el coño a mi madre, mi madre, le dijo que tenía ganas de hacer pis, ya que no lo había hecho antes de que ocurriese todo lo que había pasado. En ese momento, Amparo le dijo que se pusiera en cuclillas y orinara tranquila. Cuando terminó mi madre de hacer pis, Amparo le hizo un dedo por el culo mientras que mi madre se tocaba su vagina.

 

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Espiando a mi madre en el baño

Era una mañana de julio, hacía mucho tiempo que no había pasado nada entre mi tía (Amparo), mi madre (Pilar) y yo. Amparo se acababa de levantar y mi madre estaba desayunando, me fui directamente a desayunar cuando mi tía me llamó para que fuera a su habitación. Cuando entré en la habitación, mi tía me dio un beso y me dijo que si le podía ayudar a colocar la ropa. Cuando terminé de ayudar a mi tía a colocar la ropa, me fui a desayunar a la cocina donde mi madre me dio los buenos días como cada mañana, terminé de desayunar al mismo tiempo que mi tía, limpiamos la cocina, nos aseamos cada uno por su lado, cuando mi madre nos dice a mi tía y a mí que se iba a duchar para que lo supiésemos. Mi tía se fue a hacer la cama y yo me fui a mi habitación, entonces, mientras se estaba duchando mi madre, entré en el baño con el móvil, mi madre no me había oído de que había entrado en el baño. La ducha que teníamos no tenía cortinas porque las teníamos que comprar, entonces preparé la cámara del móvil y le hice una foto a mi madre completamente desnuda; como el móvil estaba en silencio no pudo oír el sonido que hace el móvil cuando hace una foto.

Al momento, se giró y vio cómo estaba espiando a mi madre y grabándola completamente desnuda, era la primera vez que lo hacía y la verdad que no se me dio nada mal; después de ducharse mi madre, salí del baño rápidamente sin que se diese cuenta, dejé la puerta abierta y fui a la cocina corriendo; a mi madre le entraron ganas de hacer pis y al salir de la cocina le hice otra foto, pero esta vez sí que me pilló. Me dijo muy enfadada que no le mirara tapándose sus partes con las manos.

A continuación, dejé el móvil desbloqueado en el salón y no me dijo nada porque la cámara estaba activada, me asusté pensando en que había visto el video, pero no me dijo nada.

Al día siguiente estuve espiando a mi madre otra vez cuando salía de la ducha, pero esta vez me pilló haciéndole una foto desnuda. Como consecuencia de estar espiando a mi madre, ella se enfadó conmigo como nunca antes y me dijo que no se me ocurriese dirigirle la palabra; al salir del baño completamente desnuda, fue a su habitación, Amparo entró en ese momento y mi madre se asustó porque no tenía nada de ropa puesta y pensaba que era yo, mi madre le contó lo que había hecho y le dijo que era un salido y que no había criado a un hijo mirón.

Mientras estaban hablando en la habitación, mi madre (que aún seguía completamente desnuda) y mi tía, se dieron un beso y cuando mi madre se iba a poner un tanga, a mi tía que le gusta ir completamente descalza por casa, se le ocurrió la idea de ponerse en cuclillas y chuparle el coño a mi madre, mi madre, le dijo que tenía ganas de hacer pis, ya que no lo había hecho antes de que ocurriese todo lo que había pasado. En ese momento, Amparo le dijo que se pusiera en cuclillas y orinara tranquila. Cuando terminó mi madre de hacer pis, Amparo le hizo un dedo por el culo mientras que mi madre se tocaba su vagina.

 

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La Profesora de Piano 2

Anteriormente: La Profesora de Piano

María, la profesora de piano, y Ana, su pupila, vuelven a entregarse al placer entre mujeres.

Otra semana, otro día y otra lección. Cada tecla que tocaba era una nota que emitía. Cada nota era parte una partitura. Una partitura para una música que invadía el departamento.

Al llegar al final la música acabo y reino el silencio por un instante. Hasta que lo invadió el sonido del aplauso de una única persona.

-Muy bien Ana, lo has hecho bien, -Felicitó María a su querida alumna.

-Gracias profe…María-Dijo La aludida sonriendo tímidamente.

Hacia solo dos semanas que habían hecho el amor por primera vez. Durante siete días no habían tenido contacto alguno. Tiempo en el que Ana dudo de volver a las clases. Tomo la decisión, tras mucho meditarlo, de faltar a la clase de la semana anterior. Con la idea de cortar y no ver más a María. A pesar del maravilloso sexo y la complicidad, se sentía rara, culpable y en falta.

Al día, la veinteañera, recibió un correo electrónico de su profesora (para ella ex-profesora) con las simples dos palabras de “Vuelve Ana”.

Esas solas palabras le hicieron gritar de alegría y casi saltar. Tanto, que su hermana le preguntó qué le pasaba. No pudo contenerse y la abrazó con fuerza mientras le decía “María me quiere de vuelta, María no me cortó, ¡María me ama!”.

A ella no pudo evitar contarle lo sucedido con la profesora. Después de que la hallara, tras varios minutos, de estar sentada con las piernas apoyadas en el pecho y mirando el mismo metro cuadrado de pared blanca.

En cambio a sus padres no les había contado. No por que fueran a rechazar su homosexualidad. Si no que, como a todos los padres, les costaría asimilar la idead de que su “pequeña princesa” tenía algo llamado “sexo”.

La joven (más bien “la más joven” ya que la profesora aun lo era) vivió con gran ansiedad, cada uno de, los seis días antes de poder volver a ver a su profesora.

Normalmente demoraba cinco minutos en bañarse. Pero la noche anterior había demorado quince. Mientras estaba debajo de la ducha no pudo evitar bajar su mano hasta su pelvis. Cerró los ojos e imaginó la sonrisa de la mujer, su belleza, delicadas manos y su abultado pecho, mientras se masturbaba debajo del agua cálida. Fue un orgasmo delicioso.

Con la clase ya concluida, María invitó a Ana a tomar té. Ambas se sentaron en el sofá mientras, entre sorbos, charlaban de temas mundanos (el clima, la política, la música).

Al terminar la pupila se desperezo. Por lo que su maestra le sugirió que se recostara. Ella lo hizo recostándose…en las piernas de la otra mujer. Durante un rato, la treintañera se dedico a acariciar el rostro y cabello de la veinteañera.

Cuando la alumna tenía los ojos pesados, teniéndolos más tiempos cerrados que abiertos, la profesora tomo una de las tazas de té vacía y la miro. Levanto una ceja como si hubiera descubierto algo.

-No le puse leche al te-Comento la mujer.

-Mmm…-Fue todo lo que respondió la chica.

-¿Te gustaría un poco de leche?

-Mmm… sí… no estaría mal-Levanto su mano y la apoyo en el pecho izquierdo de María.

La maestra le siguió el juego a su pupila. Abriéndose la camisa y quitándose el corpiño/sostén (que termino tirado en el suelo) dejando al desnudo su pecho izquierdo.

Tras contemplarlos un momento, mientras le subía la temperatura, Ana se acerco y se prendió, con la boca, al seno como un niño al de una madre que le amamanta. Chupaba y apretaba con la boca. No salía leche… ¿pero qué importancia tenía?

La mujer se acomodo mejor. Tomándola entre sus brazos y apoyando su mano izquierda en la nuca de la chica. Tras un rato desnudo su otro su otro seno. Sus pechos eran de talla generosa, blandos y de grandes pezones.

-Ahora el otro-Le pidió María a Ana con suavidad. Ella obedeció y se prendió al otro pecho.

La mujer echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos. Sentía como le chupaba y lamia el pecho. Recorriendo con la lengua alrededor del pezón. Empapando en saliva. Sus labios y alientos eran cálidos. Sus manos tibias le tocaban y apretaban ambos pechos.

A cada segundo que pasaba su vagina se humedecía más. Se excitaba más. Empezó a gemir y a decir el nombre de su alumna-amante “Ana, Ana, Ana,…”.

No pudo resistir bajar una hasta debajo de la bombacha/bragas de su pupila para masturbarla. Al comenzar se prendió a su pecho con más intensidad y apretujar, ambos, con más fuerza.

María bajo la mirada y se cruzo con la de Ana, cargada de lascivia. Mientras la mano derecha de la más joven le tomaba el pecho izquierdo y la boca con la aureola y piel de alrededor dentro. Mientras la mujer la masturbaba.

Cuando la maestra llego al orgasmo apretó con fuerza el pubis de su pupila. Ella gritó un poco. Se dio cuenta del orgasmo de la más joven cuando esta, de repente, hundió su rostro entre sus senos gimiendo.

Cuando el éxtasis de ella había acabado, quitó la mano de debajo de la ropa interior de su amante. Notó que los dedos estaban mojados y los chupó.

Ana aún tenía la cabeza hundida entre los pechos de María. Con la máxima suavidad y lentitud del mundo le separó el rostro de su pecho. Dedicaron un rato a mirarse para después unirse en un beso.

Se besaban con intensidad. Una se sorprendió al sentir la lengua de la otra dentro de su boca, y le correspondió. Se abrazaron con fuerza y se acariciaron la una a la otra.

Ana cortó el beso, solo lo suficiente, para abrirse la prenda superior y tirar su corpiño/sostén al costado. Quería sentir sus senos contra los de María. Pecho contra pechos, latidos contra latidos, calor contra calor, mujer contra mujer.

Se siguieron besando mientras cada par de manos recorría, de arriba a abajo la espalda de la otra. El corazón les latía a mil a ambas.

En el último momento la maestra-amante tomo con fuerza el rostro de su pupila-amante. Le dio un beso tan largo que casi la dejó sin aire. Cuando el interminable beso acabo juntaron sus frentes y cerraron los ojos. Solo se escuchaba la respiración de las dos.

María por fin hablo.

-Nunca, nunca jamás creas que puedo llegar a estar molesta contigo.-Ana abrió los ojos y miro sus bellos ojos, su hermosa mirada- Eres tierna, eres amorosa, eres dulce, eres amable, eres inteligente, eres tan buena. Me gusta charlar contigo. Me gusta escuchar tu música. Me gusta tanto ser tu profesora. Me gusta tanto tenerte cerca… Me gustas tanto. -Remató esas palabras con otro beso en los labios.

-Vos también me gusta.-Respondió la pupila- Digo lo mismo de vos… Y me gusta ser tu amante y me gusta hacer el amor con vos.

Se sentaron lado a lado abrazadas, con sus pechos desnudos y el cabello revuelto.

-¿Sabes una cosa Ana? Después de tu turno tengo más alumnos. Pero hoy decidí decirles que no iba a poder darles clase.

-Claro. Ibas a estar muy, pero muy, ocupada.

-Si quieres puedo pasarte al último turno. Tendremos todos los días, después de clase, solo para nosotras dos… ¿Qué te parece?

-La verdad que no…Me queda bien este horario, no tengo ganas de tener clases más tarde. Además no quiero que hacer el amor, con vos, se vuelva una rutina horaria, como una clase.

-¿No te gustan mis clases?-Pregunto sorprendida la mujer.

-¡¿Qué?! Obvio que me gustan tus clases. Pero me gusta más hacer el amor.

-En ese caso, lo haremos más desestructurado.

-Como tiene que ser. El sexo debe ser sin rutinas ni reglas.

-Detalle…entre vos y yo habrá una regla al tener relaciones.

-¿Cual?-pregunto la chica levantado las cejas.

-Que la pasemos muy bien las dos.

-Jajaja.

La profesora de piano pasó un brazo por detrás de los hombros de la joven. A lo cual ella apoyo la cabeza en el hombro de ella y María su cabeza sobre la de Ana.-La próxima ves que nos veamos, si podemos, me gustaría hacer el amor en la ducha. Bajo la lluvia de agua caliente.

-¿Después de que me enjabones?

-Por supuesto

-¿Sexo oral?

-También.

-En ese caso más me vale estar atenta a mi correo electrónico-Dijo en tono jocoso.

María le dio un beso en la mejilla a Ana. Apoyó su frente en la cabeza de ella. Y dedicó el siguiente rato a oler el aroma perfumado de su cabello.

 

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Sexo lésbico en la piscina

Aquel día, nuestra protagonista se levantó de muy buen rollo…No tenía motivo especial para ello, pero era uno de esos viernes de verano, en los que acabaría de trabajar a las tres, y se iría a la piscina a relajarse y seguramente a leer aquel libro que la tenía enganchada desde hacía unas semanas.

La mañana transcurrió más tranquila de lo normal, pues había mucha gente de vacaciones y, para colmo, era por fin viernes, con lo que la gente pensaba más en el finde que en el trabajo. Hacía mucho calor y tras tirar el bolso en el sofá, se dirigió a su habitación sacando un bikini rojo, y tras lavarse un poquito, coger una pieza de fruta, la toalla, una crema y por supuesto aquel libro, salió de su casa a la piscina de la urbanización en la que vivía. Normalmente era muy tranquila, pero aquellos días de verano, no había nadie, excepto el socorrista y algún vecino que como ella, no se iba a ningún lado.

Buscó un sitio en la pradera de césped y extendió su toalla. De ahí, a la ducha y al agua, fresca  reconfortante al principio y relajante minutos más tarde. Nadó como siempre unos largos, dejando que el agua se deslizara por su cuerpo y notando como avanzaba y como “rompía el agua”. Siempre la había  encantado nadar en piscinas en las que se encontraba a solas. Minutos más tarde, estaba tumbada, leyendo, mientras una de sus vecinas, se colocaba unos metros más allá, con la idea de desconectar del curro y tomarse una tarde de relax. El ruido de la ducha, hizo que nuestra protagonista (llamémosla…Alicia ) desviara la mirada por un momento, viendo cómo aquella vecina tomaba la correspondiente ducha antes de meterse en la piscina.

Tenía un cuerpo muy bonito, con una media melena morena, ahora empapada por el agua, y unos senos que si no estaban operados, sí daba la impresión de ello…No eran grandes, pero sí de una forma cuasi perfecta…..y siguiendo el curso del agua, ésta mojaba aquella braga del bikini, dando más forma a su impresionante culo, pues indudablemente, lo trabajaba en algún gimnasio, pues se notaba su dureza, y las formas eran de las que llaman la atención. Después de este minucioso repaso, Alicia volvió a subir su mirada y se posó en aquellos labios carnosos, que se entreabrían para dejar pasar algo de agua a la boca, y después echarla, como si de una fuente se tratar.

Aquello fue el detonante de que un calor fuera de lo normal surgiese de dentro de su cuerpo. Volvió la mirada al libro y siguió leyendo, pero en su cabeza seguían estando aquellos labios húmedos, y esa agua resbalando por ellos. Como si de una profecía se tratara, se juntaros todos los factores para darse aquel hecho. Nunca había tenido ninguna relación lésbica, aunque sí era cierto que alguna vez, con alguna de sus relaciones anteriores, había imaginado un trío con otra chica, e incluso, alguna vez que se había masturbado, sí se lo había montado con alguna amiga suya en alguna fiesta o en el baño de alguna discoteca.

Casualmente, y de ahí viene lo de la profecía, en aquel capítulo que leía, el protagonista del thriller miraba por una ventana cómo dos de sus mejores amigas empezaban a tener una relación en un sofá horas antes de que una segunda personalidad de aquel muchacho que miraba, las descuartizara a las dos. No entraba en detalles el libro, más bien eran frases escuetas, pero sí metía al lector en la situación…y vaya si metió a Alicia. Sin darse cuenta, una de sus manos empezó a rozar sutilmente uno de sus ya endurecidos pezones, sin preocuparse si su vecina la estaría mirando, pues el socorrista estaba en una posición en la que difícilmente la hubiese visto. Entreabriendo la boca, mojó uno de sus dedos con saliva, y volvió a recorrer sus senos, esta vez mojándolo y causando una mayor erección de los pezones. Miraba el libro, pero en su mente, estaba la boca de aquella chica joven, rozándole los pezones con su lengua, y soltando en ellos aquella agua de la ducha que minutos antes había estado viendo como entraba en la boca.

El sol le daba de lleno en todo el cuerpo, pues es sabido que las mujeres siempre se colocan para que el astro rey incida directamente sobre su cuerpo. Inconscientemente, entreabrió uno de sus muslos, y el sol hizo el resto…en cuestión de segundos, estaba lo suficientemente caliente por fuera….y por dentro.

La otra chica, después de llevar un rato en la misma posición, se volteó para dar color a su espalda, y fue cuando notó que aquella chica que estaba a escasos metros, mantenía un movimiento conocido también por ella. Lejos de apartar la mirada, se tumbó boca abajo, y disimuladamente, siguió mirando. No era una imagen obscena, pero sí muy sensual y muy, muy caliente. Alicia había dejado caer su mano hasta el ombligo, y ahora la metía por debajo del bikini, acariciando aquella fina línea púbica que se había dejado, en una obra exquisita de peluquería íntima. Uno de sus dedos, “el atrevido”, fue más allá, y bajó despacio hasta su sexo, mojándose por completo y turbando más si cabe, la mente de Ali. Desde la posición de su vecina, apenas se notaba e movimiento de la mano, de aquellos dedos, pero de sobra sabía ella lo que allí estaba pasando…y lo que también le estaba pasando a ella.

Alicia despertó un segundo antes de correrse allí mismo, y volvió a la realidad. Levantó la mirada, no vio nada extraño: el socorrista leyendo bajo la sombra de aquella gigantesca sombrilla, el agua como un plato de aceite y su vecina tumbada boca abajo, como si estuviese dormida. Pensó que el sofá sería un buen sitio para acabar el trabajito que había empezado, así que, cogió sus cosas y se levantó para irse. Al pasar al lado de la chica, la miró de reojo aquel culo, y notó como la calentura de su coño aumentaba sólo con mirarla.

-Joder…qué me está pasando?? Con lo que me gustan a mí las pollas y ahora estoy pensando en el culo de esta tía… – se dijo para sí misma.

El socorrista, aburrido de estar allí toda la mañana sólo, la abordó y le preguntó por su trabajo ( aunque lo único que quería era ligar con ella y ver más de cerca aquel cuerpo de escándalo que tenía Alicia).

Se tiraron casi 10 minutos charlando, tiempo en el que la otra chica, recogía sus cosas y se iba también para casa. Al pasar al lado de estos, un …- hasta luego!! Hizo que ambos volviesen la cara para contestar, y fijarse en aquel precioso culo. Alicia vio que se dirigía a su portal, y casi dejó al socorrista con la palabra en la boca, pues cuando su vecina abría ya la puerta, la gritó…. – espera, que yo también subo!!!

Amablemente, le sujetó la puerta, viendo cómo Alicia venía corriendo hacia ella. Era inevitable ver cómo aquellas tetas se movían, y aunque en otra circunstancia no se hubiese fijado, después de ver cómo se estaba masturbando frente a ella, era lógico que se fijase. Entraron al portal y Ali le dio las gracias, presentándose la una a la otra, pues aunque de vista se conocían, no sabían sus nombres.

– Hace calor, eh??

– Sí, mucho…y eso que en la pisci se está muy bien, verdad?

– Si, muy bien…Qué lees?

– Es una novela de terror…de uno que está medio chiflado y tiene doble personalidad…Se carga a casi todos!! Ja, ja, ja.

Sexo lésbico por primera vez

Alicia pensaba que de un momento a otro, se tiraría a los labios de aquella morena, y sólo pensar que las dos estaban en biquini, le ponía aun más cachonda. Pero se quedó de piedra cuando aquella chica, que parecía muy tímida, se acercó y, mirándole al cuello, y rozándola con un dedo, le dijo al oído:

– Y tú, no tienes miedo de estas historias??

Lejos de echarse atrás, Alicia, que se le puso la carne de gallina, la miró a los ojos primero, y luego a los labios, y le dijo:

– No, de estas historias, no. Lo que me asusta eres tú…

Y, entreabriendo sus labios, los posó con suavidad en los de su reciente amiga, que la aceptó con gusto, dándole su lengua húmeda y jugando con la de Alicia. En la cabeza de ésta estaba aquella boca de la ducha, jugando con el agua, hasta que notó cómo una mano se deslizaba por su cuerpo, bajando directamente a su sexo. Su respiración se aceleró y dejó que aquella chica, aparentemente inexperta en aquellos lances, tomara la iniciativa. Le estaba mordiendo el cuello, e iba bajando hasta sus pechos, mordiéndole muy suavemente los pezones uno y otro, volviéndola loca y mientras movía la otra mano por fuera de su bikini, desde el culo, hasta su clítoris, donde ejercía una suave presión, que hacía volar a Ali.

– Hija de puta, cómo me estás poniendo….

– Espera, que esto no es nada…

Y allí mismo, en el descansillo entre dos pisos, se agachó, y bajándole la braga, dejó su lengua trabajar donde más lo deseaba Ali. Esta, se sentó en las escaleras, y abriéndose de piernas, le dijo.

– Así mejor.

– Te va a gustar… He visto cómo te masturbabas en la piscina y ya veo lo caliente que estás.

Dicho esto, y como si de una experta se tratara, empezó a jugar con lengua, labios y dedos por todos los rincones de Alicia, sacando a ésta de sus casillas, y teniéndose que morder los labios varias veces para no gritar en las escaleras mientras alcanzaba múltiples orgasmos.

Ali, medio recuperada de aquel “ataque”, quería su venganza, y ella se la concedió. Acabó por desnudarse, y sin dejar que Ali cambiara de postura, se puso por encima de ella, justo para que su sexo cayese en la boca de Ali, mientras esta seguía sentada, ahora con la cabeza hacia atrás, y con una mano volviendo a masturbarse.

Así fue cómo se conocieron y cómo intimaron el primer día. Desde entonces, su trato no fue igual, y alguna vez coincidieron de nuevo en la piscina, aunque no de forma tan calurosa. Salieron un par de veces, y se conocieron más profundamente, hasta que igual que vinieron, se fueron…como pasa en la vida real….aunque esto ha sido una historia de sexo lésbico inventada a primera hora del día.

Hasta otra!

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La Profesora de Piano

Tras mucho desearse mutuamente. Una profesora de piano y su alumna pueden, por fin, darse placer mutuamente.

En un departamento suena música, se puede oír desde la vereda de enfrente, proviene de un piano. Quien lo toca es Ana, una joven menuda de unos 21 años de edad, bajo la guía de María su profesora, de 31 años.

María observa a su alumna. Su mirada se posa en sus manos tocando, correctamente, las teclas y emitiendo una música acorde a las partituras. De momento no tiene ninguna corrección de importancia para hacerle.

La profesora dedica a mirarle las manos a la chica. Pero, ya no, como las manos de una pianista si no como las manos de una mujer. No observa los movimientos, sino la feminidad de sus dedos. Podría tomarle las manos, con la excusa de hacer alguna corrección, y disfrutar del tacto, del calor de sus dedos. Pero hacía tiempo que no lo hacía y temía quedar en evidencia.

Cuando Ana terminó de interpretar la pieza musical, María se puso de pie para mover las páginas del libro de partituras, que estaba encima del piano, y elegir una nueva pieza musical.

Mientras su profesora corría las paginas, Ana no pudo evitar mirarle el escote. Desde la primera vez, hacía algunas semanas, que la había visto usando una remera sin mangas escotada, esa visión se le hacía irresistible. Mantuvo la mirada clavada en el pecho de su profesora hasta un segundo antes que volteara la mirada hacia ella.

María le pidió que por favor interpretara las partituras que acababa de elegir. Mientras su alumna las leía y se preparaba, ella se puso de pie y se ubicó detrás de Ana. Mientras tocaba el piano, la mujer se sintió tentada de apoyar sus manos en los hombros de la joven, aunque fuera un instante para comentar algo…pero no, no debía y no podía hacerlo. La profesora puso las manos detrás de la cintura. Y se dedicó, como debía hacer siempre, a escuchar y ver a la joven como una alumna más.

Al terminar la pieza María felicitó a Ana, y le dijo que ya se podía ir, que la clase había terminado. La chica se puso de pie y no pudo evitar sonreír a su profesora. Acercó su rostro al de ella y le dio un suave beso en la mejilla izquierda, a modo de despedida. Su piel era tibia y tersa, hacía que su deseo por la mujer no hiciera más que crecer. Fue un segundo, pero un segundo hermoso.

Mientras la veía dirigirse a la puerta de salida, María se dejaba llevar por el calor del beso que le dio. Para ella Ana era dulce, graciosa, educada, y amorosa. Había terminando aceptando que la deseaba como cualquier ser humano puede desear a otro. Podía decirle algo al respecto o no, podía hacer algo en ese momento o esperar a mas adelante, podía hacer algo más adelante o nunca. ¿Qué hacer?

-¿Ana?-Le dijo en tono casi imperceptible. La aludida se volteó y la miró.

-¿Sí, profesora?-

-Mmm…No hace falta que seas tan formal Ana. Somos casi como dos buenas amigas, que una le enseña algo a la otra.

Mientras María se quedaba callada (no sabía qué decir). Ana la miraba y la añoraba para sí. Tras un momento de silencio, la mujer se lleva una mano al pecho y, por fin, pudo decir:

-Te quiero, Ana- No pudo evitar sonrojarse y agachar la mirada. Le ardía el rostro y empezó a sudar. Ni que fuera una adolescente.

-Yo también…Sos muy agradable María. Es un gusto ser tu alumna.

-Sos un amor ¿Puedo abrazarte?-

-…Si…obvio.

María se acerca, le rodea con los brazos y la abraza. Al separarse nota como Ana miraba su cuello y bajaba un poco la mirada. Está algo tensa.

Ana acerca su rostro al cuello de la mujer…Se detiene y la mira a los ojos…Cierra los ojos y acerca más su rostro…Está a pocos centímetros del cuello…Llega y comienza a besarle el cuello. María responde acariciándole el cabello.

La boca de Ana sube por el cuello hasta la mejilla. Separa sus labios del rostro de la treintañera, esta nota cómo los labios de la más joven tiemblan, sabe lo que quiere hacer…Le da el “sí” con la mirada. La pupila toma el rostro de su maestra con las manos y besa con fuerza sus labios. Ambas cierran los ojos y se dejan llevar por la sensación. Ana hacía mucho que quería hacer esto ¡Y lo está haciendo!

María se separa de ella y la toma de las manos para guiarla a un sofá que hay en la habitación. Antes de llegar, y para su sorpresa, Ana la empuja haciendo que caiga de espalda sobre el mismo. La chica se tira sobre ella y continúa besándola. Baja hasta su pecho. María sabe lo que quiere hacer y se lo dice: “soy toda tuya”.

La chica le hace caso y le quita la remera sin mangas escotada. Mira su corpiño y se lo quita lentamente. Ahora, los generosos senos de la mujer están totalmente al descubierto. Ana hunde su rostro entre las tetas de ella, la mujer se ríe. La chica comienza a besar entre ellos. La treintañera lleva sus manos a la nuca de la joven mientras comienza a lamerle el seno izquierdo. La profesora cierra los ojos y echa la cabeza hacia atrás. Su alumna hace de todo. Primero lame su seno izquierdo y después lo chupa y trata de metérselo lo más que puede en la boca. Segundo hace lo mismo con el seno derecho mientras su mano derecha recorre el izquierdo. Y tercero toma ambos senos con las manos mientras, alternando, lame y chupa un seno a la vez. Para María es como si quisiera amamantarse. Le parece tan tierno, y le excita tanto…

Ana considera que una sola boca y dos manos es poco. Le cuesta abarcar esos generosos senos; pero, por fin, están a su merced después de tanto tiempo soñando con ellos…y de masturbarse bajo la lluvia pensando en ellos. Con las manos junta lo más que puede ambos pechos para poder chupar, a la vez, ambos pezones. Lo hace lo mejor que puede y, lo suficiente, para excitar a su maestra. María desliza sus, hasta ahora pasivas, manos por la espalda de su pupila. Hasta llegar a la parte baja y meterlas por debajo del pantalón de Ana y tomarle ambos glúteos. Lo cual hace que esta se detenga por un segundo y se muerda el labio inferior.

Siguen por un rato. Ana lamiendo, chupando, succionando y mordisqueteando las tetas de María. Y María apretando y acariciándole el trasero a Ana. Cada vez más excitadas. Hasta que…la alumna tiene un orgasmo. La joven hunde su rostro entre los senos de la profesora mientras le vibra el cuerpo. María la abraza y estruja contra sí mientras aquella experimenta el mejor orgasmo de su vida.

Cuando acaba la más joven recuesta su rostro, apoyando una mejilla, sobre el pecho de su maestra como para quedarse dormida. Esta la acaricia y lleva, de vuelta, las manos a su trasero. Para ahora hacer que haga, con la pelvis, un movimiento de adelante hacia atrás frotándola contra su propia pelvis. Con ese movimiento, cargado de erotismo, María es llevada a lo más alto y alcanzando su propio orgasmo.

Con su pecho desnudo y su pupila recostada en su pecho. Sus senos empapados de saliva y besos. Sus manos aun en el trasero de ella. María cierra los ojos. Escucha la respiración de Ana mientras se va quedando dormida. Sube las manos y la abraza. Siente su calor y su afecto.

Y María se queda dormida.

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Lesbico profesora-alumna

Este es el relato, ficticio, del encuentro de dos señoritas. Marry parecida a la actriz XXX Marry Queen y de profundo ojos azules. Y 

Trinity una hermosa mujer de 30 años de edad, metro sesenta y tanto, cabello castaño, gran sonrisa y una personalidad dulce y agradable. Sabe vestir bien. Siempre lleva un lindo colgante formado por un eslabones de dorados. Generalmente una remera y un elegante saco blanco o un pulover, según el clima. Mas un pantalón vaquero corriente o una larga falda oscura que le llega a las rodillas. Si de por si sola las remeras con generoso escote o sus hermosas piernas al descubiertos son irresistibles. Cuando combina todas esas prendas es mas que irresistible. Para comérsela con la mirada.
Trinity es profesora y Marry una de sus alumnas. Un día la primera acuerda con la segunda para tener una clase muy personalizada. 
Marry está sentada al pie de una cama de dos plazas. Una remera blanca y una falda son su vestuario. Acaba de ducharse y espera mientras su “profesora” Trinity hace lo mismo. Está algo nerviosa.
De repente Trinity entra al cuarto con una bata de baño y el cabello aún húmedo. Se acerca a ella. Su aroma es perfumado. Se sonríen.
 
Trinity le acaricia la nuca con ternura y le besa los labios. Se arrodilla en la cama al lado y le dice “Vamos Marry ¿Por que no me tocas un poco?” Se desata la bata y toma las manos. “Sin miedo”. Marry cierra los ojos y toca los pechos de ella “Puedes también mas abajo si quieres”. Deja bajar las manos por su vientre
¡Traviesa!” Trinity le toma de repente las muñecas la recuesta sobre la cama y se empiezan a besar. Besos y caricias. Marry siente el calor de su cuerpo por la ducha reciente.
Se dan vuelta ahora Marry hunde su rostro entre sus pechos. “Eso, soy toda tuya”. Trinity se deja llevar por la sensación de una boca y lengua ajena explorando su pecho y pezones.
 
Le quita la remera y le devuelve el favor, aun sin quitarle los corpiños. Después le quita el pantalon. Se detienen por un momento, arrodilladas frente a frente, a Marry parece haberle dado un repentino ataque de timidez. Se sonroja, tras lo que Trinity le acaricia la mejilla izquierda con con su mano izquierda. Marry cierra los ojos y siente las caricias mientras apoya su mano izquierda en la de ella.
 
Se vuelven a besar. Por fin Trinity le quita el corpiño. Marry vuelve a quedar recostada mientras la boca y manos de su profesora-amante bajan y suben por su pecho y vientre. Después de que le quita la bombacha (quedando totalmente desnuda) recibe una gran oral. Una lengua colándose dentro de su vagina y unos dedos masturbandola. Se lleva las manos a la cara y gime.
 
Acto seguido se vuelven a besar y abrazar con fuerza. Se dan vuelta. Ahora Marry esta arriba y empieza a frotar su pubis contra el de su compañera. Ambas gozan. Cuando le llega el orgasmo Trinity la abraza con fuerza y la estruja contra si. Marry suspira y apoya su cabeza contra el pecho de ella escuchando su respiración.
 
Trinity le besa la frente y le dice ”Sígueme”. La toma de la mano y la lleva hasta el baño. Abre la ducha y cuando el agua que cae es suficientemente caliente se meten las dos. Deja que Marry se moje completamente. Contempla como el agua recorre su desnudo y menudo cuerpo. La abraza por detrás y le besa el cuello. Acaricia sus brazos de arriba a abajo. Marry se da vuelta. Se besan.
 
Trinity toma el rostro de su alumna-amante con las manos.
Ahora solo esta ella, Marry. Contempla su belleza y el amor que le tiene.
Ahora solo existe su rostro. Contempla su boca y su mirada.
Ahora solo existe su mirada. Se obnubila con ella.
Ahora solo existen sus ojos. Se deja arrebatar por ese cielo interminable.

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