Una noche de sexo en el taxi

Hola soy Selena de nuevo, y esta vez es para contaros una de mis aventuras de sexo en el taxi: Brian mi marido, se encontró un día de repente en la calle, pues la empresa para la que trabajaba hizo ajustes, y tras pagarle una indemnización, se encontró con un dinero en el banco……. pero con 49 años y sinContinuar leyendo »

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Una Noche De Antro

Siempre que tomaba y entraba en calor me pongo cachonda, pero primero lo primero tengo que ir a orinar, ya después conseguiré a alguien para coger, me dirijo al baño y al entrar me encuentro con Amber, mí mejor amiga quien le estaba haciendo una mamada a su novio Jon, ver aquello me prendió a mil y sin más pedíContinuar leyendo »

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Trío con mis dos hombres

Hola. Nuevamente me he animado a escribir un relato porno. Primero agradecer a los cientos de correos que me han enviado. Para quienes no han leído mi anterior relato erótico, me describo: Soy Alicia, 43 años, una mujer chilena, casada con un hombre maravilloso que ha logrado sacar lo más lujurioso de mí. Después de convencerme de aquel primer tríoContinuar leyendo »

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Trío con mi novia y mi prima

Estábamos en una fiesta, habíamos bebido en exceso y la calentura de mi novia y mi prima se notaba, una me metía la mano y me tocaba la verga y la otra me restregaba el culo de una forma deliciosa; la fiesta terminó y nos fuimos a casa de mi prima, pues era la más cercana. Ella solo vivía con su madre en un pequeño apartamento con 2 cuartos, uno de su madre y otro de ella, entramos los 3 en su cuarto, tumbamos un colchón extra que tenía y lo colocamos en el suelo, allí nos acostamos mi novia y yo, mi prima se quedó en su cama.
Mi novia no aguantó mucho la calentura y apenas apagamos la luz empezó a cogerme la verga. Yo no pensaba hacer un trío con mi novia y mi prima, pero mi novia metió la mano en mi pantalón y empezó a masturbarme, no aguanté mucho y me bajé los pantalones y los de ella, mientras ella me seguía masturbando, yo empecé a meterle mis dedos en su rica vagina depiladita. Estaba súper mojada y mi verga estaba durísima, tomé su cabeza y la hice bajar hasta mi verga para que empezara a chupármela.

Trío con mi novia y mi prima, dos putas muy calientes

Al mirar hacia donde estaba mi prima, ella estaba mirando todo, tenía una mano en sus tetas y otra mano en su vagina, se estaba tocando mientras nos veía, la miré y eso me excitó más. Ella no dijo nada, pero el trío con mi novia y mi prima estaba a punto de empezar. Se quitó absolutamente todo, se levantó y puso su culo en mi cara, yo tampoco dije nada y empecé a chupar, sabía tan rico su culo y su vagina en mi cara… mi novia se levantó y empezó a besarle las tetas a mi prima, esta quitó el culo de mi cara y lo colocó en mi verga, qué rico culo, estaba muy estrechito pero mi verga entró con mucha facilidad. La mayor parte del trío con mi novia y mi prima, mi novia se la pasó chupando las tetas de mi prima y sin hacer nada más, mi prima me cabalgaba como una profesional mientras que yo solo le apretaba ese culo y le metía mi verga hasta el fondo, hasta que llegó el momento de follar a mi novia.

Quité a mi prima y la coloqué en 4, hice lo mismo con mi novia, pero mi novia estaba justo detrás de mi prima, y empecé a follarme a mi novia mientras esta le chupaba el culo a mi prima. Estaba a punto de venirme, pero aún no era el momento, tenía que disfrutar más, le saqué la verga de la vagina a mi novia y se la coloqué en la cara a mi prima. Esta empezó a chuparla… ¡lo hacía tan rico! Aún mejor que mi novia y le cabía toda en la boca, después de que me la chupó un rato, era momento de seguir fallándomelas, así que las acosté a ambas en la cama y empecé a follarme a mi prima, mientras le metía casi toda la mano a mi novia en su vagina, ¡qué momento tan delicioso!, ambas gemían, no lo hacían muy duro pues mi tía estaba en la pieza de al lado, pero escuchar esos gemidos reprimidos me calentaba aún más.

Aumentaba la velocidad con cada gemido y le metía la verga y la mano a mi prima y a mi novia cada vez más duro y rápido, faltaba meterle mi verga al culo de mi novia, así que le saqué la verga a mi prima de su vagina, coloqué a mi novia en 4 y empecé a chuparle el ano para lubricárselo. Después de que se lo chupé bien rico, se la metí, ya mi verga estaba a punto de explotar, la follé muy duro, pensé que le iba a romper el culo y apenas me iba a venir. Le saqué la verga y dejé que mi prima se lo tragara todo. Ahí acabamos, nos recostamos los 3 pero antes de dormir vi cómo se movía la puerta de la habitación, ¡mi tía lo había visto mi trío con mi novia y mi prima!

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Mi primer trío con mi marido y Pedro

Como es habitual en este tipo de historias, diré que este relato es verídico, ya sé que no es relevante pero haciendo honor a la verdad os aseguro que esto que a continuación os cuento me sucedió hace un par de meses. Además el hecho de escribirlo, me ha servido para recordar y refrescar en mi memoria detalles muy, pero que muy agradables.

Cierto es, que después de quince años de matrimonio y rozando los cuarenta, el sexo se torna un tanto monótono, en nuestro caso siempre hemos sido una pareja bastante activa y con un toque morboso que nos hace disfrutar del sexo, no a diario, pero sí frecuentemente.

Me llamo Carla y como os he comentado antes, al igual que mi pareja, rozamos los cuarenta. Yo no soy una top model ni mucho menos, quizá algún kilito de más en mi culito pero gusta y encanta a los chicos, muy redondo y jugoso dicen mis compañeros de trabajo. De tetas ando bastante bien, una noventa de sujetador y en su sitio. Me encanta mi escote y me gusta presumir de él, casi siempre llevo blusas muy escotadas para lucir canalillo. Es curioso observar que todos, absolutamente todos los chicos con los que hablo, acaban echando un buen vistazo al balcón de mi escote. Sinceramente os diré que me excita saber que pongo cachondos a todos los miembros de género masculino de mi oficina. Como os he dicho antes, no tengo un cuerpazo, pero con mis 158cm de altura, mis curvas y mis ojos verdes, doy mucho juego.

Mi pareja y yo llevábamos bastante tiempo fantaseando sobre meter a otro chico en nuestra cama, sobre todo mientras veíamos alguna peli porno para ponernos a tono, Luis, así se llama mi chico, se excita mucho viendo como varios chicos se follan a la misma y yo no puedo evitar ponerme muy cachonda viendo tantas pollas . En una de esas, me dijo que si me gustaría verme en esa situación, eso me puso como una moto y partir de ahí comenzó la búsqueda de un candidato para llevar a cabo nuestra fantasía.

Pusimos un anuncio en la web “buscamos chico para trío” y las ofertas eran muchas y variadas. Yo escogí a Pedro, evidentemente la elección fue mía, un chico alto y educado de un pueblo cercano. Durante toda una semana estuvimos intercambiando correos, al principio normales, pero conforme tomábamos confianza se calentaban cada vez más…” que si te voy a dar por todos lados, que si te vas correr mil veces”, etc.…. Mi chico, lejos de enfadarse, se excitaba más cuando yo se los enseñaba, estuvimos toda esa semana follando como locos, pensando cómo sería tener por fin dos pollas para mí solita.

Llegó el viernes, habíamos quedado con Pedro a las cuatro de la tarde. Mi marido y yo, quedamos a la una en casa para arreglarnos, aún recuerdo el nerviosismo y la emoción. Por supuesto, yo me puse monísima, era junio y hacía calor, ideal para lucirme como a mí me gusta, vestidito blanco por encima de las rodillas de tirantes y muy finito, me alisé el pelo y me maquillé a conciencia. Mis labios y mis uñas pintados de rojo pasión que junto a mi piel canela, me dio un aspecto latino muy….no sé cómo definirlo, si como sexi o más bien como de puta cara. El caso es que iba cañón y para colmo, nada de sujetador. No solamente se insinuaban mis pezones a través de la fina tela del vestido, si no que al agacharme un poquito y cerrar mis hombros, mis tetas quedaban prácticamente a la vista de cualquiera, además ya tenía el movimiento ensayado para usarlo en el momento adecuado.

Fuimos a comer a un restaurante en pleno centro, nos encontramos a los chicos del banco de mi marido, era descarado como me miraban, no le quitaban ojo a mis tetas. Durante un momento me quedé hablando con el director mientras mi marido charlaba con los otros dos. Solo le faltaba babear, era descarado como me miraba y no a la cara exactamente, en ese preciso momento…toma, te vas a enterar, vas a tener tema para varias pajas. Me incliné hacia adelante, levantando levemente mi pie derecho para ajustar la correa de mi zapato. Le dejé ver mis tetas con todo lujo de detalles, no tuve prisa en incorporarme para que disfrutara del paisaje, él se quedó petrificado mientras yo le miraba a la cara con una sonrisa picarona. La policía no es tonta, se dio cuenta perfectamente, yo lo quise poner cachondo a propósito y es evidente que lo conseguí.

Durante la comida apenas probé bocado, los dos estábamos muy nerviosos, mi chico parecía más tranquilo, pero no, estaba todo el tiempo empalmado, de vez en cuando se acercaba y me decía las ganas que tenía de verme follando con otro chico… ¡¡uffff… lo que me faltaba por oír!!

Eran las cuatro y nosotros ya estábamos en el pub, apenas había gente, unas dieciocho o veinte personas, nos pusimos en la barra sentados en los taburetes y nos pedimos unas copas. Al poco tiempo llegó Pedro, me sorprendió lo alto que era, con carita de nene bueno, de hecho tenía diez años menos que nosotros. Todo cordial, saludos y conversación para dejar claros un par de puntos en cuanto a discreción y seguridad. La verdad es que no hizo falta alargar mucho ese tema, Pedro era casado y no estaba por la labor de cagarla en su matrimonio. Me gustó la actitud y me gustó Pedro, con la segunda ronda de copas la conversación se iba alegrando, él nos contó algunas experiencias y ya se cortaba la excitación de los tres. Mi marido le preguntó que si yo le gustaba, contestación…”joder, está buenísima “en ese momento miro a Pedro y le doy un morreo de al menos dos minutos, mientras nuestras lenguas no paraban, le eché mano al paquete y pude notar cómo crecía el pollón que me iba a comer en breve, que bien me lo voy a pasar, pensé, con estas dos pollas.

Entre las copas y el restregón que me había pegado estaba dispuesta para cualquier cosa, fue Luis quien dijo en ese momento que nos acabásemos las copas, que me tenían que pegar una buena follada en casa… Nos dirigimos fuera del pub, Pedro no sabía cómo llegar a nuestra casa y mi marido propuso que lo acompañara, que el iría delante. Pedro y yo nos fuimos al parking. Para acceder, los peatones pasan por un portal y unas escaleras un tanto oscuras, el contexto ideal para que Pedro me comenzara a besar de nuevo, lo primero que hizo fue bajarme los tirantes del vestido y chupar mis tetas mientras yo le desabrochaba los botones de la bragueta, conseguí sacar su polla y comencé a pajearlo, el seguía lamiendo mis pezones hasta que me dijo que ya no podía más, que se la tenía que chupar…con mucho gusto le contesté, si hay algo que me apasiona es chupar una polla. Pedro guió con sus manos mi cabeza, hasta encontrarme de frente con su polla. Era bastante gruesa y gorda, estaba muy dura y con líquido pre seminal, ideal para una buena mamada, me la metí en la boca y comencé a saborearla, joder estaba muy dura, le puse una mano detrás de los huevos y la otra delante de mi boca, miré a Pedro y estaba en pleno éxtasis, apoyado en la escalera y gimiendo con los ojos cerrados. Comenzó a moverse follándome la boca mientras sujetaba mi cabeza con sus manos, me llegaba a tocar el galillo, la sacaba del todo y la volvía a meter cayendo sobre mis tetas la saliva de mi boca. De golpe me levantó, me agarró por detrás y me dijo que me quería follar, que no podía más, que le iba a estallar la polla. Yo le dije que la follada me la tenían que dar entre mi marido y él, pero que si quería, podía acabar esa mamada que había empezado. Qué bien, dijo Pedro, pero me quiero correr en tu boca y te advierto que soy muy lechero…Encantada de probar tu leche, le dije, así que ven que te voy a pegar una mamada completita como en tu vida te han dado.

Me puse de rodillas con mi vestido sobre los muslos y mis tetitas al aire, comencé a mamar su polla, estaba muy mojada entre su líquido y mi saliva, ya faltaba poco para correrse y me preguntó que si me iba a tragar toda su leche, yo le asentí con la cabeza y de pronto comenzaron a salir chorros de semen sin parar, el continuaba sacando y metiendo su polla de mi boca, a la vez que su semen iba a parar a mi cara, a mi pelo…la verdad es que tragué bastante, pero no pude con tanto y tuve que dejar salir de mi boca gran parte, que lástima pensé, con lo que me gusta. Pedro seguía gimiendo mientras terminaba de limpiar su polla con mi lengua hasta que no le dejé ni una gotita de leche, sin embargo a mí me había puesto perdida. Te he dejado hecha un cromo dijo él, espera le dije, me quité mis braguitas y me limpié con ellas todo lo que pude, tenía leche por toda la cara, en el pelo y aún notaba como me chorreaba por mis tetitas, pero como me gusta tanto las corridas de los chicos, cogí su polla y la utilicé para recoger el aún calentito semen de mis pezones y llevármelo a la boca, Pedro resoplaba y con un gesto de satisfacción, me dijo que estaba flipando, es que me encanta hacer mamadas le dije, se nota, se nota contestó.

Una vez recompuestos compramos un botellín de agua y nos montamos en el coche. No te tranquilices demasiado le dije, que aún me tenéis que pegar una buena follada mi chico y tú, Tranquila que me recupero pronto y con lo buena que estás, se la pones dura a un muerto, fue entonces cuando me levanté mi faldita y me metí dos deditos en mi coño, joder como estoy le dije, a ver… dijo él, cogió mi mano y saboreó mis dedos… Uffff que rico está, yo me abrí bien de piernas, me estuvo masturbando con sus dedos en el coche hasta que llegamos al portal de casa.

Luis nos estaba esperando en la puerta echando un cigarro, Pedro y yo llegamos como si nada hubiera pasado pero al momento de entrar en el ascensor saqué mis braguitas del bolso y se las di a mi marido, habéis empezado sin mí dijo y en cuestión de segundos comenzaron a tocarme por todos lados, nos besamos los tres como locos, mientras Luis me dice, “hueles a polla, que le has hecho a nuestro invitado??” una mamada de las mías y me he tragado su leche como a ti te gusta y ahora podéis hacer lo que os dé la gana conmigo, así me gusta, que seas una chica mala contestó. Mientras, en el ascensor podía sentir como coincidían los dedos de mis dos amantes dentro de mi coño, no paraban de moverse y yo cada vez estaba más mojada. Pedro me tenía agarrada por detrás, acercó tímidamente su dedo corazón a mi culito, comenzó a frotar mi ojete como si estuviera pidiendo permiso para entrar. Yo ya sabía lo que quería, así que giré mi cabeza, cogí su mano y me llevé su dedo a la boca para mojarlo bien, dirigí su mano a mi culo y suavemente metió su dedo dentro. ¿Me vas a dejar que te folle el culo? Un dedito está bien, pero ese pollón me rompe en dos, le contesté. Desde luego, jamás me había cundido tanto un viaje en ascensor hasta el piso catorce, mi Luis morreándome mientras me masturba y Pedro en mi retaguardia disfrutando con un dedo en mi culo pidiéndome permiso para follármelo.

Salí del ascensor tapándome lo justo hasta entrar en casa, nos fuimos derechos al salón y allí me quedé solo con mis tacones azules. Mi marido me puso sobre la mesa boca arriba, me abrió bien de piernas y comenzó a comerme el coño. Depilado para la ocasión, estaba muy mojado, preparado para pegarme una gran follada. Pedro observaba la comida de coño que me estaba pegando mi esposo, acercó su polla a mi mano para que le hiciera una paja. Tener un pollón así en la mano está bien, pero en ese momento tenía mi boca desocupada y aunque tuve que hacer equilibrios encima de la mesa, ya tenía de nuevo la polla de nuestro invitado a un centímetro de mi boca. Antes de nada le dije a mi marido que si quería ver como su mujercita se comía una polla, rápidamente dejó de comerse mi coño y se incorporó para mirar.

Luis estaba de pié y yo tumbada de lado sobre la mesa, a la altura ideal para pegarle una buena mamada a Pedro y que mi marido no se perdiera ni un detalle. Acércate un poco más, quiero que veas esto…cogí el pene de Pedro y comencé a pasar mi lengua por todo su glande, estaba duro y brillante, yo le echaba mucha saliva para lubricarle bien a la vez que jugaba como si de leche se tratara. Todo esto lo estaba haciendo mirando a mi chico a los ojos, tenía una expresión mezcla de celos y vicio que me ponía más cachonda todavía. Apreté la polla que me estaba comiendo para sacarle todo su jugo, me la pasé por mis labios, mi cara y le digo a mi chico…”Esto es lo que querías eh, verme así con la polla de otro tío en mi boca… Ahora quiero que veas cómo me folla ¿vale?”

Ya tenía a mis dos chicos preparados, completamente desnudos, de pié y empalmados como resortes. Os la chupo a los dos y después me folláis ¿vale? Así fue como por primera vez en mi vida he tenido dos pollas en mi boca al tiempo. Tengo una boca grande pero mis dos chicos calzan buen número y apenas me cabían, así que opté por alternar, mamando una y pajeando otra. Pollas habré probado unas quince o dieciséis, pero este era mi primer trió y lo estaba disfrutando a tope.

Pedro no estaba dispuesto a esperar, me sentó sobre la mesa, me abrió bien de piernas apoyando mis talones en el borde y me clavó su polla, yo estaba apoyada con mis brazos mientras él me daba embestidas sujetándome del culo, me follaba prácticamente en volandas. Podía notar como ese pollón tocaba fondo en mi coño, sigue cariño, sigue por dios y así me corro por primera vez, por fin, ya era hora, que corrida más buena tuve. Para mí, correrse es como rascar, una vez que empiezo ya no paro, soy una de esa minoría que tiene orgasmos múltiples y hoy iba a sacar partido de este regalo divino.

Fóllame tú ahora, le dije a Luis. No, me contestó, quiero que te pongas encima de nuestro invitado y que te muevas como tú sabes, quiero ver cómo galopas sobre él. Sumisos y obedientes acatamos las órdenes de nuestro anfitrión, senté a Pedro en el sillón, me puse encima y agarrada al cabezal comencé a follármelo. Joder, creo que me voy a correr otra vez, grité, miré y pude ver como mi marido observaba la escena, así es como te gusta verme eh, te gusta que sea una puta?. Joder como me gusta lo que veo, dijo Luis, y es que estaba justo detrás viendo mi culo moviéndose y la polla de Pedro entrando y saliendo de mi coño. ¡Aaaahhh! Grité y me corrí por segunda vez, noté como lo estaba mojando todo de flujo pero seguía teniendo ganas de más y continué follándomelo.

Pedro confesó que estaba a punto de correrse por segunda vez, yo les propuse que lo hicieran los dos al tiempo en mi cara y en mi boca, pero la verdad es que me apetecía seguir follando. Vamos allá dijo Pedro, te vas a poner a cuatro patas y te voy follar mientras se la chupas a tu marido. Gran idea, pero antes de clavarme tu polla quiero que te comas mi culito dije yo, así mientras me follas por detrás juegas un poco con tus dedos y mi culo.

De esta manera conseguí una gran escena, lástima no haberlo grabado. Yo a cuatro patas chupándosela a mi marido y Pedro clavado detrás de mí, con su pulgar dentro de mi culo y a punto de correrse. Cada vez las clavadas de Pedro eran más fuertes y mi marido me follaba la boca más rápido, yo me sentía llena por todos los lados. Pedro gritó que se quería correr de una puta vez y yo al notar la abundante corrida dentro de mi coño, también lo hice por tercera. Luis se dio cuenta de que Pedro había terminado dentro de mí y le preguntó que si le había gustado, no pudo ni contestar, aún estaba follándome despacito con su dedo dentro de mi culo. ¡Aaahhh! Dijo mi marido y empezó a correrse en mi boca, que gozada, en mi vida he tenido tantas ganas de tragarme una corrida. Las de mi marido también son muy abundantes y tragarme toda la leche también fue misión imposible, tuve que abrir la boca pero me puse la mano para no desperdiciar nada de nada.

Los tres acabamos al tiempo y agotados, nos sentamos en el sillón con un “ufffff” a coro, yo me estaba relamiendo de la corrida de mi marido y aún tenía en la mano la leche que salió de mi boca, así que me fui en busca de la polla de Pedro y comencé a pajearlo con la leche de mi marido, como es normal, su polla ya no estaba tan dura pero me apetecía chuparle los huevos mojados con mi flujo y el semen. Que guarra eres, me dijo mi marido, se la vas a poner otra vez dura a nuestro amigo. Yo seguí masajeando su polla a la vez que me metía sus huevos en la boca, pero se hacía tarde y esto estaba tocando a su fin.

Pedro se aseó rápido y con un piquito en la boca despedí a nuestro invitado, concluyendo así nuestro primer y satisfactorio trío. Desde luego, la experiencia es digna de repetición, quizá nos falta el empujón de un nuevo candidato, ya que en la variedad está el gusto. De momento nosotros seguimos follando como leones cada vez que nos acordamos de este viernes por la tarde.

 

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El día que descubrí que soy una puta

Eran las 11 de la noche y la excitación corría por todo mí ser mientras mi maestro de pintura me chupaba la vagina desenfrenadamente. Apenas tenía 17, pero ya conocía el sexo, no en su esplendor, sino algo básico con uno o dos noviecillos que había tenido.

 Con este hombre era diferente, desde el primer momento me di cuenta de que soy una puta muy caliente. Con tan solo mirarme hacía que me mojara y bailara mi boca de imaginarme con su pene en ella. Él me despertaba sensaciones que apenas identificaba, pero me encantaba hasta que caí y empezamos a tener el sexo más delicioso de mi vida hasta ese momento. Ese día en concreto me citó más temprano, me dio vino tinto y me esposó a una camilla multiposicional.

Me dijo que me tenía una sorpresa y yo rendida ante lo grave de su voz solo asentía cual sumisa ante su amo y empezó la tan magnifica sesión de sexo oral a las cuales ya me tenía acostumbrada. De repente, giró mi cuerpo aún esposada y me metió su gran pene de 22 centímetros en mi pobre vagina de la manera más fuerte que jamás había sentido. Yo escurría como un río, y gritaba de placer cada vez que empujaba su gran pene con tal fuerza en mi estrecha vagina. Cada penetración era más fuerte que la anterior, siendo yo una multiorgásmica descubierta por él, me rendía ante la magnitud de tan deliciosa forma de cogerme, y me venía una y otra vez hasta no soportarlo más.

Él, sin clemencia, seguía perforándome con tan exquisito pene. De pronto, entran dos hombres a la habitación y me dice que ese es mi regalo. Yo al principio me asusté, pero siendo consciente de que soy una puta, poco después solo tenía la inmensa curiosidad de saber qué se siente al ser bien cogida por todos los agujeros a la vez, y lo deseaba. Se dedicó a preparar mi estrecho culo, el cual solo él había penetrado, y me la metió toda mientras yo gritaba de placer.

Me la metía fuerte y rápido, y me decía:

-Toma perra, siente mi verga en tu culo niñita deliciosa. ¿Quieres más, puta, quieres más!

– ¡Sí señor, por favor dame más! -decía yo-.

Soy una puta y ellos lo disfrutan

Uno de los hombres que miraba mientras mi profesor me reventaba el culo se acercó y empezó a lamer mis pezones y por ende a chupar mis tetas; el otro, que se masturbada, se acercó e introdujo su pene en mi boca, haciéndomelo tragar todo, cosa que me encanta porque soy una puta, y me excitaba aún más. Solo quería más y más. Llegados es este punto, todos pararon, pues  era el momento de cogerme los tres al mismo tiempo: mi profesor se quedó con mi culo, se metió debajo de mi y metió su verga hasta que no quedó ni medio milímetro por fuera; uno de los hombres se puso encima y penetró mi vagina, gracias a lo cual sentí lo mas delicioso del mundo.

Así, empezaron a meter y sacar sus vergas por mis todavía solo dos agujeros ocupados, alegrándome de lo puta que soy, porque de otro modo no habría disfrutado tanto. Solo recuerdo esa sanción de deleite y mis gritos de ¡oh, por DIOS, qué delicia! ¡Quiero más duro! Y ellos me daban más duro. El que quedaba se acercó para meter su pene en mi boca. Todos mis agujeros estaban ya copados con vergas que entraban y salían duro y sin compasión. Recuerdo que el culo me ardía, pero como soy una puta insaciable yo quería más. Me encantaba ese dolor, cambiaron de sitio y siguieron metiéndome sus vergas aún con más fuerza hasta golpear mi útero yo me sentía en el cielo. El primero se vino en mi boca, el segundo en mi culo y el profesor fue el primer hombre que se vino dentro de mi vagina, mirándome fijamente a los ojos mientras se venía. Yo le suplicaba que me llenara de su leche hasta desbordarme con su semen delicioso… eso duró dos horas, de las más maravillosas de mi vida.

Después de eso descansaron rato. Yo todavía estaba esposada a aquella camilla multiposicional. Cuando abrí los ojos, uno de ellos estaba sobre mí, metiendo su pene en mi vagina y me folló brutalmente durante unos 20 minutos, tras lo cual echó su semen en mis senos. Luego estaba el otro, que también cogió mi vagina y metió su rico pene en ella y me  folló salvajemente. Se corrió en mi abdomen tras unos 15 minutos de cogida intensa. Mi profesor volvió a coger mi culo y empezó a darme duro con su gran pene como unos 20 minutos sin descanso, sin ir más lento, solo era más fuerte y más fuerte hasta que por fin se corrió dentro de mi culo…  después de eso me siguieron cogiendo hasta el amanecer, de a dos y otra vez los tres,  y de uno en uno, pero siempre en un agujero diferente. Yo, como soy una puta, no me cansaba, quería más y más todo el rato. Fue una de las mejores noches de mi vida… me llevaron a casa, mamá aun dormía. No me esperaba, pues creía que estaba con Alicia, mi mejor amiga, quien sabía mi amorío con el profesor y me cubrió para que yo tuviera sexo sin medida, porque soy una puta insaciable desde aquella vez…

Después de ese día supe que amo los pones y que no quiero uno solo, los quiero todos, uno la vez o todos a la vez pero el día que muera quiero estar cogiendo…

 

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Un fatídico día para mi madre

El día empezaba como cada día sobre las nueve de la mañana. Mi madre fue a mi habitación para despertarme y me preguntó que si me iba a levantar ya, algo que al principio no le di importancia pero que después pensé que nunca me lo había preguntado antes. Cuando me levanté, subí la persiana y abría la ventana para ventilar la habitación con total normalidad, al salir de la habitación, me encontré con mi madre maquillada pero en ropa interior algo que me tomé con naturalidad aunque tenía mi erección mañanera; me disponía a ir a desayunar cuando mi madre me dijo que Amparo (mi tía) iba a venir a casa porque había quedado con mi madre (Pilar), serían más o menos las once de la mañana cuando sonó el timbre; era mi tía, me dijo que se iba a quedar a comer en casa y a pasar varios días con nosotros así que se trajo su maleta a nuestra casa; cuando llegaron las chicas (mi tía y mi madre), nos pusimos a comer y estuvimos hablando de cómo había transcurrido la mañana. Después de comer, recogimos la cocina y mi tía se fue a su habitación y cerró la puerta aunque no pensé jamás lo que ocurriría poco después.

Sobre las cuatro de la tarde, más o menos, mi tía me dijo que fuese al salón porque mi madre y ella querían hablar conmigo, cuando entré en el salón no había nadie al momento, entró mi tía y me dijo que quería hablar conmigo, entonces, me dijo que Marian mi profesora de FOL iba a venir a casa y que si no me importaría, entonces le dije que para nada.

Sobre las cuatro y media Marian llego a casa le dio dos besos a mi madre, otros dos a mi tía y otros dos a mí. Se dirigieron al salón y estuvieron hablando durante quince minutos tranquilamente, entonces, Amparo y Marian se fueron a la habitación y hablaron sobre una cosa que le iban a hacer a mi madre aunque no les di importancia pero al salir de la habitación, mi tía me dijo que fuera con ellas dos, entonces, Amparo me dijo que entrase en su habitación, que Marian y ella querían hablar conmigo, fue entonces, cuando me explicaron todo.

En la habitación, me explicaron que querían darle un escarmiento a mi madre y que si me apuntaba. Entonces, mi tía sacó una bolsa de debajo de la cama en la que había: unas pinzas para los pezones, unas esposas, una fusta, un par de cuerdas, unas pinzas, entonces, mi tía me dijo que me desnudase yo el primero ya que ellas querían contemplar las vistas, Amparo me quitó la camiseta y Marian los pantalones, ambas se quedaron mirándome el pene y me dijeron que les quitase a ellas toda la ropa. Empecé por mi tía, le quité las sandalias, después seguí por el pantalón y la camiseta y finalmente el sujetador y el tanga que ese día llevaba mi tía, al momento, seguí con Marian le quité las sandalias, el pantalón vaquero, la camiseta y el sujetador y las bragas.

Contemplé por unos segundos el cuerpo de Amparo y el cuerpo de Marian, entonces, sin yo esperármelo, Amparo me dio un beso y acto seguido Marian hizo la misma operación.

A continuación, Amparo se puso una toalla para tapar su precioso cuerpo y se dirigió al salón junto con Marian, Amparo cogió a mi madre por los brazos para agarrarla mientras que Marian le quitaba la ropa que llevaba puesta que era un short vaquero y una camiseta de tirantes y de ropa interior sujetador y un tanga. Una vez que mi madre se quedó completamente desnuda, Marian le ató las manos con una cuerda mientras que Amparo me llamaba para que fuese al salón.

Al llegar al salón, me encontré con mi madre completamente desnuda así que la miré de arriba a abajo fijándome por unos segundos en su vagina, tenía vello, al cabo de unos segundos, Marian se subió a la mesa del salón y se puso en cuclillas para agarrar a mi madre por el cuello, mientras que Amparo, le metía el puño completo a mi madre en la vagina.

A continuación, Amparo, ató a mi madre a unas barras metálicas con unas cadenas mientras que Marián le daba a mi madre con una vara de madera en la vagina, observando como mi madre gritaba cada vez que le daban. Minutos más tarde, Amparo le metió un gancho anal, mientras que Marian se tomaba un descanso para hacer pis.

Tras el descanso, solté a mi madre de las cadenas metálicas, y le metí el pene por la vagina mientras que Amparo le ponía de nuevo unas pinzas en los pezones, a continuación, Marian sacó mi pene de la vagina de mi madre para hacerme una mamada a la vez que le metía a mi madre un dildo eléctrico de bolas.

Más tarde, oriné a mi madre en los pechos y en su vagina mientras que Amparo y Marian terminaban dándose un beso.

 

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Dos novias y una embarazada

Una pareja de novias cumplen sus fantasías con una mujer encinta.
Dos de las protagonistas, de esta historia, son Piper y Victoria. Piper es una chica menuda, de 1,5 m de estatura, rubia, de piel muy blanca rosada, 21 años de edad y aspecto y actitud inocentona. Victoria es más alta, de 1,75 m, cabello lacio castaño y 26 años. Ambas chicas son buenas amantes, excelentes novias y aún mejores amigas. Como buena pareja caminan en plena ciudad tomadas de la mano rumbo a su destino…una farmacia.
Al llegar son atendidas por una mujer de estatura a medio camino entre la de Piper y Victoria, cabello lacio de color castaño oscuro y unas mejillas pecosas. Una mujer muy amable y accesible para consultar.
Mientras Piper mira por la ventana su novia se acerca a la caja para pagar un lubricante y unas aspirinas. Victoria no puede evitar notar que la camisa blanca, de la farmacéutica, le quedaba algo ajustada. Primero lo nota a la altura del pecho y después a la del vientre. Se da cuenta de que la mujer está embarazada.
Mientras cuenta el dinero Viki se queda con la mirada clavada en su cuerpo. Y le resulta, al notarla encinta, infinitamente más hermosa y sexuada que en un primer momento. La futura madre interrumpe sus pensamientos al darle lo comprado y las gracias. Ella lo recibe, se los guarda en los bolsillos y mira alrededor. En el local solo están ellas tres, porque es casi la hora de cerrar, mejor momento para ir a comprar artículos para actividades intimas. Además de que, a esas horas, es cuando a las chicas les surge la necesidad de tenerlos.
Y, de repente, la castaña decide hacer algo que, solo creía, hacían los hombres al enfrentarse a una mujer guapa…robarle charla.
-¿Y hace cuanto, señora, trabaja aquí? Le pregunta con cierta la timidez a la mujer.
-Hace cinco años. Aunque en realidad, para ser exactos, soy dueña junto con mi marido. Y…por favor no me digas “señora”, que solo tengo 30 años, llámame Lucia.
-Obvio…si…yo me llamo Victoria, estudio y busco trabajo. Ella-señalando a su novia- es mi amiga Piper. Y ya encontró un trabajo…tuvo más suerte que yo.
-Hola Piper. Ya encontraras algo Victoria. Ahora voy a cerrar así que terminen bien el día
Ambas chicas se despidieron de la mujer no sin clavar la mirada en ella unos instantes.
Durante las siguientes semanas las dos, por igual, se comportaron como adolescentes embobadas. Cada cual, por su parte, buscaba la mínima oportunidad para pasar por la farmacia. A veces sin siquiera comprar o consultar algo, en cualquier caso, quedaban charlando un rato del trabajo, el clima, los precios, la vida de cada una etc.
Piper y Victoria, como buenas novias, hablaban de todo. Y de, el nuevo teme de conversación, Lucia. Lo linda, alegre, educada, agradable, etc. que era. Solas o en compañía de la otra fantaseaban, soñaban y…se masturbaban pensando en la mujer.
Finalmente una tarde, antes de la hora del cierre, ambas coincidieron en la farmacia. Y tras charlar la futura madre les dijo.
-Van a tener que pasarse por casa para que charlemos- Ambas se quedaron mirándola sorprendida-. Resulta que mi esposo se fue a un congreso de farmacéuticos. Es posible que, después de eso, decidamos ampliar la farmacia y comenzar otros negocios…y necesitaríamos gente nueva. Las dos estudian y, además, Piper trabaja. Algún trabajo, aunque sea no muy complejo, podríamos conseguirle, al menos de fin de semana.
-¡Gracias Lucy!- Exclamo Victoria efusiva.
-Sí, y además seriamos un eficaz equipo de trabajo…ya que somos novias…-Agrego la rubiecita antes de darse cuenta.
-…-
Las tres se quedaron calladas. Para las dos novias fueron varios seguros de incomodo silencio.
-¿Son lesbianas? ¿Son pareja?-
-¡Sí!-Victoria rodeó a su amada, que estaba con la mirada baja, con los brazos-. ¿Algún problema con eso?-Frunciendo la mirada-.
-Para nada. Solo me enternece saber que se aman tanto- Piper levanto la mirada y sonrió-. Tomen -mientras les alcanzaba un papel- es mi domicilio y hora a la que necesito que vayan…para charlar.
Antes de irse ambas se despidieron con un leve apretón de manos. Las dos chicas concluyeron, que la embarazada, tenía una mano derecha pequeña, femenina, de dedos delgados y cálidos.
El siguiente fin de semana fueron a la casa de la mujer, quedaba a una cuadra de la farmacia, una construcción vieja pero modernizada por dentro. Mueble industrializados, ventanas grandes y mucha luz. Piper llevaba unos short muy cortos de vaquero y una remera sin mangas blanca. Victoria un pantalón negro y una remera gris. Lucia las recibió vistiendo un pantalón vaquero y una camisa blanca, como la que usaba en la farmacia. Se saludaron con un beso en la mejilla.
El living era cuadrado con un sillón grande y dos más pequeños, en el centro una mesita ratona, y al costado un televisor y una estantería. La anfitriona las invito a que se sentaran y, ambas, lo hicieron en el sillón grande. Sobre la mesita había tres copas.
Durante un largo rato charlaron sobre los planes futuros para la farmacia. Muy probablemente habría algunas nuevas vacantes para cubrir. Lo más probable sería que las novias trabajarían medio turno, en vez de uno completo cada una, haciendo la primera mitad una y la otra la segunda.
Tras dar su acuerdo Lucia se retiro y volvió, un momento después, con una botella en la mano.
-Sidra de manzana- aclaro.
-Pero estas embar…-Trato de Victoria.
-Es sin alcohol.
-O sea que no es sidra…si no jugo de manzana con gas- Agrego astutamente Piper.
-Jajaja…tienes toda la razón pequeña “blonda”.
Tras llenar las copas, Lucia se sentó entre las chicas, y brindaron.
-Por mis dos nuevas amigas…y la farmacia-brindo la futura madre.
-Por Lucia-Brindo la novia castaña.
-Por el amor-Brindo la novia rubia.
Bebieron hasta vaciar sus copas y las dejaron sobre la mesita.
-Ehhh… ¿Chicas?
-…-
-…-
-Piper…Victoria…las dos me caen muy bien. Por igual son chicas encantadoras, alegres, buena gente, buenas estudiantes sin dudar,…y muy bellas. Realmente, y no lo duden, me encanta que se pasen por la farmacia para que charlemos. Las dos, por igual, siempre me roban una sonrisa.
-Lo mismo decimos nosotros. A ambas nos pareces encantadora y efusiva.
-Me enternecen chicas-Se llevo las manos al pecho-. Es algo ilógico…es irracional…no tiene sentido.-Desliza las manos por su pecho y vientre. Hablando en un tono suave y meloso-Deseo compartirles algo…darles algo mío…algo personal.-Su mirada está perdida, clavada en la pared de enfrente.
-¿Qué cosa?
-Esto-. Comenzó a desabrocharse la camisa, las novias no creían lo que estaba a punto de pasar, una vez llego al final dejo todo el frente de su torso al descubierto. Llevo las manos detrás de su espalda y se quito el corpiño/sostén.
No lo podían creer. Sus pechos eran de tamaño generoso. Al ser naturales no eran ni redondos ni firmes. Se dejaban caer por la gravedad y su peso. Pero daba la idea de su tamaño y de ser muy suaves.
Piper, sentada a su derecha, llevo una mano hasta debajo del seno de la mujer y lo levanto. Era muy suave deformándose por la presión de sus dedos debajo. Victoria primero acaricio el vientre, redondo por el embarazo, y después apretó su seno izquierdo. Ambas cerraron los ojos para percibir el calor y la piel tersa de sus pechos.
Fue la rubia la primera en acercar su boca. Tímidamente rodeo el pezón derecho con los labios y apretó un poco. Un hilo del “néctar” de la mujer entro en su boca. Su novia siguió el ejemplo con el pecho izquierdo.
Lucia paso sus brazos por detrás de los hombros de sus dos nuevas amigas. Hecho la cabeza hacia atrás y cerró los ojos. Se concentro en la excitante sensación de las dos mamando de sus pechos. El calor de sus bocas, la humedad de sus labios, la saliva.
Victoria apretaba, con los labios, en torno al pezón para llenar su boca. Después deslizaba sus labios por la aureola, cerrando la boca, hasta separarse del seno de ella. Finalmente cerraba los ojos, saboreaba y tragaba. Para acercarse de vuelta y repetir el proceso, una y otra vez.
En cambio Piper no se desprendía. Apretaba, lamia el pezón, tragaba, apretaba, lamia, tragaba,…
Tras un rato la dama bajo la vista y noto, como con su mano derecha bajo el short, Piper se masturbaba. Razón por la cual comenzó a acariciarle la nuca.
Un rato después ambas novias se miraron a los ojos. La chica menuda paso a masturbarse con la mano izquierda mientras la otra le desabrochaba el pantalón. Un instante después la derecha de Piper y la izquierda de Victoria masturbaban a Lucia. Fue increíble sentir como, las dos, jugaban con su pubis, tocándole el clítoris e introduciéndose en su vagina.
Tras un rato la novia que se masturbaba apretó con más fuerza su pecho. Había llegado al clímax. Tras lo cual se recostó y quedo mirando el techo. Exhausta de placer.
Victoria tenía a Lucia para ella sola. Aprovecho alternando con cada pecho. Mientras mamaba de uno tocaba el otro. Apretaba, acariciaba, chupaba, llenaba su boca de leche, todo a la vez. Usando ambas manos.
Miro a su novia recostada y apoyo una mano sobre su cuerpo, para sentir su calor. Volvió a estimular y acariciar el sexo de la embarazada. Tras un rato los dedos se humedecieron cuando la llevo al orgasmo.
Lucia gimió excitando más a sus dos amantes. Observo a la chica de su derecha recostada con una sonrisa en el rostro, mientras su novia la tocaba. Observo a la chica de su izquierda con la mirada fija en ella y el labio inferior y el mentón con gotas de leche. Aun le tocaba el pubis húmedo.
Le dio un empujón haciendo que se recostara y llamo la atención de la chica rubia.
Piper leyó la mirada, de la farmacéutica, cuando apunto con los ojos a su novia. Se levanto del sillón y arrodillo delante de la chica más alta. De un tirón le quito los pantalones y la bombacha/bragas. Acerco su rostro al pubis de su novia mientras, ella, apoyaba sus piernas sobre sus hombres.
Lucia se acariciaba el vientre y observaba como gozaban. Los gemidos de la chica castaña mientras su novia usaba su boca para estimularle el sexo. La primera se llevó las manos a la cara y la segunda las apoyó en los muslos de aquella. La vagina era húmeda y amarga. La lengua era traviesa y daba cosquillas.
Entre gemidos y declaraciones de amor Victoria llego al orgasmo, siendo la tercera en lograr el clímax. Cosa que le sacudió el cuerpo y le subió la temperatura.
Finalmente Piper se recostó, en el sillón, con la cabeza apoyada en el vientre de su amada y cerró los ojos. La futura madre acaricio el cabello de la primera y las mejillas de la segunda. Verlas relajadas la llenaba de ternura. Tras unos minutos ambas volvieron a sentarse. La chica de 26 volvió a ponerse la bombacha/bragas y la otra apoyar la cabeza en el hombro de la dama.
De repente la embarazada se puso después enfrente al sillón y extendió las manos.
-Vamos niñas…creo que ahora debemos descansar un poco.-Las aludidas dejaron que las tomara de la mano y las llevara hasta el dormitorio matrimonial.
Una vez allí se descalzaron. Victoria se quito la remera, quedando en ropa interior. Piper se quitó solamente el short (a su novia le encantaba verla en bombacha/braga con remera). Lucia se quedó solo con la prenda íntima de abajo. La primera se acostó del lado derecho y la segunda del izquierdo cuando la anfitriona se recostó en el centro. Una vez en la cama las tapó a las otras con las sábanas. Ambas se recostaron apoyando sus cabezas en el hombro de la embarazada, la cual rodeó con el brazo el cuerpo de la rubia para tomar una de sus manos. Mientras Victoria apoyaba su mano derecha en el vientre.
Rápidamente las dos amigas, novias y amantes se quedaron dormidas.
Mientras, escuchando la respiración de ambas y sintiendo los latidos de los corazones y el calor de sus cuerpos, Lucia se dio cuenta de que acababa de vivir uno de los mejores días de su vida.

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Sexo con mis profesoras favoritas: Araceli y Marisa

Empezaba un día como otro cualquiera: por la tarde tuve clases particulares como cada semana. Llegué el primero antes que ellas.
Araceli llegó antes que Marisa, mientras que me saludaba, se puso en cuclillas para abrir la trampilla de la academia, cuando llegó Marisa y me saludó.
Ese día estaba yo y tenía dos horas seguidas clases particulares si ningún alumno, así que tanto Araceli como Marisa me dieron las clases en la misma aula.
Pasada una media hora de clase más o menos, Araceli se levantó de la silla, y me quedé mirándola varias veces de arriba a abajo. Llevaba unas sandalias, unos shorts y una camiseta de tirantes mientras que Marisa, llevaba un vestido con estampados. Nada hacía presagiar que tendría sexo con mis profesoras favoritas, así que hicimos un pequeño descanso cuando llegamos a la hora de clase cuando Marisa se levantó a buscar mi ficha y se puso en cuclillas, entonces, inmediatamente, le pregunté que si alguna vez Araceli le había tocado el culo inconscientemente, me dijo que por qué le preguntaba eso y le respondí que simplemente era mera curiosidad. Al cabo de unos segundos entró Araceli de nuevo a la clase y dejamos el tema, no dejaba de darle vueltas a esa pregunta, así que dejé la clase y hablé con las dos aprovechando que estaban en ese momento conmigo en el aula. Me levanté de la silla cuando, tanto Araceli como Marisa, se fijaron disimuladamente en que tenía el pene erecto. Más tarde, me dejaron las dos y se fueron al almacén. Entonces, escuché toda la conversación, pudiendo oír a Marisa:
¿Has visto cómo tenía Raúl el pene? -No pude escuchar la respuesta porque acto seguido empezaron a imprimir una hoja.

Sexo con mis profesoras favoritas sin esperármelo

Cuando ya me iba a mi casa, me dijeron que si podía hablar con ellas un momento y les dije que no tenía prisa. Me dijeron que entrase en el almacén y esperase. Araceli entró en el baño junto con Marisa, algo que me extrañó un poco. Cuando salieron las dos del baño, se sentaron cada una a un lado mío y me dijeron que si estaba cómodo. Me puse de pie cuando me dijeron que me quitara toda la ropa, les hice caso e hice lo que me dijeron.
Unos segundos más tarde, ambas se quedaron asombradas y me empezaron a tocar el pene, tanto Marisa como Araceli. Araceli se quitó los shorts y la camiseta de tirantes, y se quedó en ropa interior; me preguntó que si me gustaba lo que estaba viendo, y le dije que me encantaba, entonces, acto seguido, Marisa hizo la misma operación que Araceli.
Una vez que las dos estaban en ropa interior, se quitaron lo que le quedaba, Marisa aprovechando que Araceli se había puesto en cuclillas para hacerme una mamada, le hizo un dedo por la vagina mientras que Marisa me daba un beso. Más tarde, le metí el pene a Marisa por la vagina no sin antes mirarle de arriba a abajo y sonreírle, tenía la vagina completamente depilada y me preguntó que si me estaba gustando lo que veía, contestándole yo muy sorprendido que me encantaba. Un rato después de estar teniendo sexo con mis profesoras favoritas, Araceli y Marisa se pusieron las dos en cuclillas frente a mí, mientras que me hacía una paja. Finalmente, terminé de tener sexo con mis proresoras favoritas eyaculando sobre la cara de Marisa y sobre los pechos de Araceli para terminar dándome un beso tanto Marisa como Araceli.

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Mi tía viene a pasar unos días en casa

La historia que os voy a contar es totalmente cierta.

Hará unos dos años, mis padres se divorciaron cuando yo tenía tres años y no volvía a saber nada de él.

Mi madre (Pilar), se fue a trabajar como un día cualquiera, a media mañana, mi tía (Amparo), me llamó por teléfono y me preguntó que si podía hablar conmigo, le dije que sin ningún problema, le dije que se pasara por casa y charlábamos tranquilamente.

Pasó mas o menos una media después de que se fuera mi madre a trabajar cuando mi tía llegó a mi casa, me contó que desde que su hijo se fue de casa estaba muy sola y que muchos días no hablaba con nadie, traté de animarla un poco, mientras hablábamos, tranquilamente en el salón de mi casa.

Cuando llegó mi madre de trabajar, se sorprendió al ver a Amparo allí en casa preguntando si había pasado algo, tranquilicé a mi madre diciéndole que todo iba genial y que no se preocupara de nada; mi madre invitó a comer a mi tía, entonces fue cuando le contó la historia a mi madre que a mi me había contado antes.

Decidimos mi madre y yo que se viniera a vivir con nosotros aunque no fue nada complicado convencer a mi madre; por la tarde, comenzamos la mudanza de la casa de mi tía a la nuestra, no estaba muy lejos de donde nosotros vivimos así que fue todo sin complicaciones.

Una vez ya en mi casa, después de que hubiesemos hecho toda la mudanza, le hubiésemos presentado la casa y hubiésemos instalado a mi tía en su habitación, Amparo me dijo que se iba a duchar y que si no me importaba, al instante, le dije que estaba en su casa y que no nos tenía que pedir permiso para nada.

Después de que Amparo se duchase, salió completamente desnuda del baño sin darse cuenta de que mi madre y yo estábamos en el salón, mi madre le dijo que no pasaba nada y que todo quedaba en familia (soltando una carcajada), después de que mi tía ya se cambiase de ropa y todo, nos sentamos los tres en el salón a ver un rato la tele para poco después preparar para la cena.

La cena fue magnífica, más tarde después de recoger la cocina y todo, mi tía entró en la habitación junto con mi madre, sorprendido les pregunté que si pasaba algo; al entrar en la habitación mi madre y mi tía maquilladas y guapísimas, Amparo con una minifalda vaquera y una camiseta de tirantes, y Pilar con un short y una camiseta de tirantes me entró una erección que intenté disimular todo lo que pude. Las dos se sentaron a un lado mio cada una y me empecé a excitar, me dijeron que me levantara, entonces, mi madre se levantó y se puso justamente delante de mí y en cuclillas mientras que me quitaba el pantalón, yo me quedé mirándole los pechos a mi madre mientras que mi tía me daba un beso que disfruté muchísimo, una vez que ambas me desnudaron por completo, llegaba mi turno, empecé por mi madre, le quité el short y la camiseta de tirantes y por unos segundos, miré a mi madre varias veces de arriba a abajo observando el sujetador de color blanco que llevaba mi madre y el tanga de color naranja que llevaba puesto, entonces, mi madre me preguntó:

Pilar: cariño, ¿estás bien, te pasa algo?

Yo: (algo avergonzado) no, nada mama. Es que me encanta el sujetador y el tanga que llevas puesto

Pilar: ohhh, es que te como

Después de dejar a mi madre en ropa interior, le dije que no se quitara nada, entonces me dijo mi madre, vale cariño tu manda.

Al instante, me puse con mi tía, le quité la minifalda y la camiseta de tirantes e hice lo mismo que había hecho con mi madre. Mi tía llevaba también un tanga pero de color azul y un sujetador beige. Hice la misma operación que con mi madre mirándola de arriba a abajo cuando mi tía me preguntó:

Amparo: ¿Te gusta lo que ves?

Bastante sorprendido le dije que me encantaba. Mi madre se levantó de la cama donde estaba sentada y me dijo:

Pilar: somos todo tuyas

Yo al principio sin saber que hacer tras la frase de mi madre solté una leve carcajada, y las miré primero de arriba a abajo.

En primer lugar, me acerqué a las dos, tanto a mi madre como a mi tía y les miré durante unos segundos la vagina; mi madre tenía algo de vello al igual que mi tía, entonces, mi madre se puso en cuclillas y me empezó a masturbar al igual que mi tía intentando compartir pene entre las dos.

Más tarde, mientras que mi madre le hacía una mamada a mi tía en la vagina, le metí el pene a mi madre por el ano cuando a los pocos segundos empezó a gemir como nunca antes la había oído.

Finalmente, mi madre y mi tía se pusieron en cuclillas justamente delante de mí mientras que yo me hacía una paja y terminaba eyaculando en la cara de mi tía y en la cara de mi madre.

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Mi tía viene a pasar unos días en casa

La historia que os voy a contar es totalmente cierta.

Hará unos dos años, mis padres se divorciaron cuando yo tenía tres años y no volvía a saber nada de él.

Mi madre (Pilar), se fue a trabajar como un día cualquiera, a media mañana, mi tía (Amparo), me llamó por teléfono y me preguntó que si podía hablar conmigo, le dije que sin ningún problema, le dije que se pasara por casa y charlábamos tranquilamente.

Pasó mas o menos una media después de que se fuera mi madre a trabajar cuando mi tía llegó a mi casa, me contó que desde que su hijo se fue de casa estaba muy sola y que muchos días no hablaba con nadie, traté de animarla un poco, mientras hablábamos, tranquilamente en el salón de mi casa.

Cuando llegó mi madre de trabajar, se sorprendió al ver a Amparo allí en casa preguntando si había pasado algo, tranquilicé a mi madre diciéndole que todo iba genial y que no se preocupara de nada; mi madre invitó a comer a mi tía, entonces fue cuando le contó la historia a mi madre que a mi me había contado antes.

Decidimos mi madre y yo que se viniera a vivir con nosotros aunque no fue nada complicado convencer a mi madre; por la tarde, comenzamos la mudanza de la casa de mi tía a la nuestra, no estaba muy lejos de donde nosotros vivimos así que fue todo sin complicaciones.

Una vez ya en mi casa, después de que hubiesemos hecho toda la mudanza, le hubiésemos presentado la casa y hubiésemos instalado a mi tía en su habitación, Amparo me dijo que se iba a duchar y que si no me importaba, al instante, le dije que estaba en su casa y que no nos tenía que pedir permiso para nada.

Después de que Amparo se duchase, salió completamente desnuda del baño sin darse cuenta de que mi madre y yo estábamos en el salón, mi madre le dijo que no pasaba nada y que todo quedaba en familia (soltando una carcajada), después de que mi tía ya se cambiase de ropa y todo, nos sentamos los tres en el salón a ver un rato la tele para poco después preparar para la cena.

La cena fue magnífica, más tarde después de recoger la cocina y todo, mi tía entró en la habitación junto con mi madre, sorprendido les pregunté que si pasaba algo; al entrar en la habitación mi madre y mi tía maquilladas y guapísimas, Amparo con una minifalda vaquera y una camiseta de tirantes, y Pilar con un short y una camiseta de tirantes me entró una erección que intenté disimular todo lo que pude. Las dos se sentaron a un lado mio cada una y me empecé a excitar, me dijeron que me levantara, entonces, mi madre se levantó y se puso justamente delante de mí y en cuclillas mientras que me quitaba el pantalón, yo me quedé mirándole los pechos a mi madre mientras que mi tía me daba un beso que disfruté muchísimo, una vez que ambas me desnudaron por completo, llegaba mi turno, empecé por mi madre, le quité el short y la camiseta de tirantes y por unos segundos, miré a mi madre varias veces de arriba a abajo observando el sujetador de color blanco que llevaba mi madre y el tanga de color naranja que llevaba puesto, entonces, mi madre me preguntó:

Pilar: cariño, ¿estás bien, te pasa algo?

Yo: (algo avergonzado) no, nada mama. Es que me encanta el sujetador y el tanga que llevas puesto

Pilar: ohhh, es que te como

Después de dejar a mi madre en ropa interior, le dije que no se quitara nada, entonces me dijo mi madre, vale cariño tu manda.

Al instante, me puse con mi tía, le quité la minifalda y la camiseta de tirantes e hice lo mismo que había hecho con mi madre. Mi tía llevaba también un tanga pero de color azul y un sujetador beige. Hice la misma operación que con mi madre mirándola de arriba a abajo cuando mi tía me preguntó:

Amparo: ¿Te gusta lo que ves?

Bastante sorprendido le dije que me encantaba. Mi madre se levantó de la cama donde estaba sentada y me dijo:

Pilar: somos todo tuyas

Yo al principio sin saber que hacer tras la frase de mi madre solté una leve carcajada, y las miré primero de arriba a abajo.

En primer lugar, me acerqué a las dos, tanto a mi madre como a mi tía y les miré durante unos segundos la vagina; mi madre tenía algo de vello al igual que mi tía, entonces, mi madre se puso en cuclillas y me empezó a masturbar al igual que mi tía intentando compartir pene entre las dos.

Más tarde, mientras que mi madre le hacía una mamada a mi tía en la vagina, le metí el pene a mi madre por el ano cuando a los pocos segundos empezó a gemir como nunca antes la había oído.

Finalmente, mi madre y mi tía se pusieron en cuclillas justamente delante de mí mientras que yo me hacía una paja y terminaba eyaculando en la cara de mi tía y en la cara de mi madre.

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Trío con mi suegra y mi cuñada

Hola, mi nombre es Matías de la ciudad de Durango. Bueno, esta experiencia sexual con mi suegra y mi cuñada comenzó hace un año, cuando me casé. Mi suegra es una mujer muy religiosa y tímida, al igual que mi cuñada. Son muy conservadoras.
Cuando nos casamos, mi esposa y yo nos fuimos a vivir con mi suegra, que está soltera y donde vive mi cuñada, que también es soltera. Pues bueno, nos fuimos a vivir con ellas donde yo era el único hombre en esa casa.
A mi mujer y a mí nos gusta tener mucho sexo casi todos los días. El cuarto donde nos quedamos no tiene puerta, por lo cual se escuchan sus gemidos. Una noche no se encontraban mi suegra y mi cuñada, por lo que nos pusimos a tener sexo desenfrenadamente por lo cual no escuchamos cuándo llegó mi suegra.
Se dirigió a nuestro cuarto y nos vio teniendo sexo. Se quedó como unos 3 minutos viéndonos y después se fue. A la mañana siguiente se fue a trabajar mi esposa, y yo entraba más tarde. Mi suegra fue a mi cuarto y me dijo que a su casa se la respetaba, a lo cual le pregunté que a qué se refería, y me contestó que nos había visto teniendo sexo.
Pasaron varios días después de lo sucedido y una tarde llegué bien casando de trabajar, subí a mi cuarto y mi suegra se estaba bañando. Se le olvidó la toalla y en ese momento yo me dirigía a la cocina, cuando nos encontramos. Ahí estaba ella, completamente desnuda, sin decir ni media palabra. Corrió a su cuarto, yo me quedé en shock, pues al mirarla completamente desnuda y con su cuerpo mojado, me di cuenta de que mi suegra tiene un cuerpazo, pues hace ejercicio y tiene unos grandes pechos, unas nalgas de fantasía y, al momento de verle su panocha bien peluda, se me puso firme el pene, tras lo cual subí a mi cuarto a masturbarme.
Pasaron como dos horas cuando me habla mi suegra, que si podía ir a su cuarto, a lo que respondí que sí. Llegué de volada, a lo que ella dijo que de lo que había pasado en la cocina nadie debería de saberlo, yo le contesté que no se preocupara y la estaba mirando con mi más cara de deseo, justo como la miré al verla desnuda. Ella me preguntó que por qué la miraba así, y yo contesté que porque no se me había borrado su imagen desnuda, y le empecé a decir el gran cuerpo que tiene y que ella podría hacer feliz a cualquier hombre en todos los sentidos.
Nos sentamos a platicar, y mi suegra se soltó y me empezó a decir que ella nunca había tenido suerte con los hombres; que nada más la querían para coger y se puso a llorar. La abracé y le empecé acariciar la espalda. Le di un beso, y con palabras suaves me dijo que eso no estaba bien porque era el esposo de su hija, y le contesté que de eso nadie sabría y que se dejara llevar.
Así lo hizo, se dejó llevar: le quité la blusa, y como no traía bra, le empecé a chupar los senos. Gemía muy fuerte y me decía “más, más, no dejes de hacerlo”. Le toqué su panocha y estaba bien mojada; le quité toda la ropa y fui bajando lentamente hasta llegar a su panocha, a la cual la empecé a chupar sin que ella dejase de gemir. Me levanté dispuesto a metérsela, pero ella me dijo que esperara, que ahora le tocaba a ella, y me la empezó a mamar ya cuando terminó me dijo “ahora quiero que me cojas como a mi hija”.
La empecé a coger y mientras más le daba, más gemía. La puse a cuatro patas y se la empecé a meter fuertemente, ella gritaba “¡más, más!”. En eso que estaba a punto de venirse y entra mi cuñada… nos dice que qué estábamos haciendo, y mi suegra le contesta “¡cierra la puerta y únete!”. Me sorprendió ver que mi cuñada le hizo caso y llegó hasta donde estaba yo, empezándome a besar; se desnudó, se puso enfrente de mi suegra y se empezaron a besar, a lo que mi suegra me dice “ahora nos tendrás que coger a las dos, y no te preocupes porque ella no dirá nada, nosotras lo compartimos todo”. Entonces, continué con mi suegra y me vine dentro de ella. Mientras que mi suegra y mi cuñada seguían manoseándose, yo descansé, y después seguí con mi cuñada. Ella me dijo:
-Cuando te vengas, me avisas, que quiero que te vengas en mi boca.
Y así fue, con toda mi leche dentro, mi suegra y mi cuñada se besaban como putas. Cabe resaltar que mi cuñada también tiene buen cuerpo, pero el de mi suegra está mejor.
Desde esa vez, me sigo cogiendo a mi suegra y a mi cuñada, pero ya por separado. Es algo cansado porque también tengo que cogerme a mi esposa, que no sospecha nada. Y de las personas religiosas y conservadoras de tímidas no tenían nada, sino que son bien putas, pero eso a mí me encanta. Esto es todo lo que pasó con mi suegra y mi cuñada, y aún sigue pasando. Espero que les guste.
Tengo otro relato porno sobro lo que pasó con mi maestra de economía forestal pero ese relato porno lo contaré en otro momento.

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A mi Señor, con cariño

La espera me estaba matando. Mi señor llegaría en cualquier momento, pero parecía que los segundos se alargaban eternidades, así que salí a fumarme un cigarrillo al balcón para distraerme. El aire estaba helado y yo solo llevaba puestos los jeans y una playera negra, mis pies se quejaron del frío inmediatamente. Apenas había dado un par de fumadas cuando escuché la puerta abrirse, así que me volví para verlo entrar. Recargada en el barandal, seguí fumando sin hacer ningún intento por volver a entrar, al menos no hasta que recibiera mi sorpresa. Cruzó la estancia en dirección a mí sin quitarme la vista de encima, pero una dulce voz, con un muy obvio tono de lujuria, lo detuvo en seco a mitad de la sala.

– Tenías razón. Es todo un macho.

Aún me miraba, así que vi cómo abría los ojos con sorpresa y cómo apenas se dibujaba una sonrisa en sus labios cuando escuchó los pasos de mi amiga acercándose. Se detuvo justo a sus espaldas y acarició sus hombros, bajando por los brazos, dándole la vuelta para quedar frente a frente. Estaba de pie allí sin moverse, dejándose tocar por esta desconocida. Más baja que yo, de una piel tan blanca que con solo apretarla un poco, los dedos se quedan marcados en rojo brillante. Con el cabello castaño claro, corto hasta el mentón, enmarcando un rostro de facciones muy finas, grandes ojos color miel y unos labios carnosos pintados de un rojo brillante que acentuaba más su forma de corazón. Delgada y delicada como una bailarina de porcelana, llevaba un vestido corto negro de una sola pieza que escondía mi elección de atuendo para la noche, un liguero y medias de red negras, nada más. Giró para mirarme.

– ¿Aguantará?

– Seguro que sí.

Maté el cigarrillo en un cenicero para entrar de nuevo, pero esta vez directo hacia ella. Tomé su cintura, mi brazo le daba la vuelta completa y casi le saco una cabeza completa, aún cuando ella trae tacones y yo voy descalza. Pero uno no debe confiarse del tamaño, los venenos más letales vienen en frascos pequeños. Rodeó mi cuello con sus brazos y pegó su cuerpo al mío, ofreciéndome su boca para comerla. Él seguía a nuestro lado, inmóvil, viendo cómo mi mano subía por la espalda de esta pequeña bailarina para bajar por su costado, dibujando la curva de su seno. Volteamos a verlo al mismo tiempo, atacamos al mismo tiempo, un par de leonas perfectamente coordinadas para la cacería.

Mientras yo apretaba mis senos contra su espalda para poder rodearlo y desabrochar su camisa, mi amiga se encargaba de desabrochar los pantalones de mi señor. Sabía perfectamente que se estaba dejando hacer, que en cualquier momento mi amiga y yo quedaríamos sometidas a sus deseos si él quisiera, aprisionadas por esas enormes manos. Pero por ahora, nosotras queríamos divertirnos un poco y él parecía bastante dispuesto, así que entre las dos fuimos empujándolo hacia la cama. Casi parecía que estaba jugando, poniendo un poco de resistencia. Bien sé que sí quisiera, no podríamos moverlo ni un centímetro, pero bueno, somos dos contra uno y la sonrisa que trata de esconder lo delata.

Lo tiramos sobre la cama a medio vestir para que pudiera seguir viendo cómo atrapaba yo a mi amiga por la espalda, una mano en su largo cuello y la otra recorriéndole la parte interna de los muslos, subiendo hasta llegar a la orilla de sus medias. Podía sentir que ya estaba bastante caliente, la humedad ya empezaba a escurrir en su rajita depilada así que levanté el vestido para que mi Señor pudiera ver el regalo que le había traído su perra. Abrí suavemente los labios para dejar expuesto su clítoris mientras apretaba un poco más su cuello. Sus manos se enredaron en mi cabello y giró la cabeza para poder lamerme los labios mientras mis dedos acariciaban el pequeño botón rosado entre sus piernas.

No le había quitado los ojos de encima y vi que, una vez más, no tendría el gusto de ponérsela dura yo. Terminó de quitarse la ropa mientras nos observaba y estaba tirado sobre la cama masturbándose. Empujé a mi amiga hacia la cama para que quedara en cuatro patas sobre mi señor y, ofreciéndome todo el culo para chuparlo, ella se encargaba de mamarle la verga. La vi inclinarse para tragársela casi completa al tiempo que yo acariciaba su rajita suavemente para extender sus jugos hasta el culo. Cuando metí dos dedos en su coño y mi lengua en su culo la escuché gemir, con la polla aún metida bien profundo en su garganta. Dibujando pequeños círculos con la punta de mi lengua en su apretado ano, mis dedos girando mientras entraban y salían, no tardó mucho en tratar de levantar su cara para decirme que se iba a venir, pero unas enormes manos la detuvieron para evitar que interrumpiera su labor de chuparse esa polla. Escuché cómo se ahogaba mientras mi señor se la follaba por la boca sin piedad, así que seguí mi trabajo, pellizcándole y acariciándole el clítoris con una mano, mientras mi lengua daba paso a mis dedos empapados por sus jugos, para irle abriendo un poco el culo. Estaba tan apretado que sabía que muy pronto se iba a correr, así que me acomodé para poder meterle la lengua en el coño y comérmela mientras se venía, limpiando los jugos que rebozaban mezclados con mi saliva, escurriéndome la cara.

Era mi turno, así que me acosté para dejar que él se pusiera sobre mí y metiera su verga en mi boca, empalando mi cabeza contra las almohadas mientras mi amiga me quitaba los pantalones y abría mis piernas para acomodarse entre ellas. Yo también iba toda depilada, su lengua acariciaba mis labios sin abrirlos todavía, la yema de su dedo lentamente acarició la entrada de mi coño. Podía sentirme escurrir hasta las nalgas, seguro que mi culo ya estaba todo empapado, así que no le costaría trabajo penetrarme. Su dedo pulgar jugaba con mi culo, su lengua exploraba suavemente los pliegues entre mis labios hasta encontrar mi clítoris mientras me metía dos dedos en la vagina para devolverme el favor. Atrapada contra las almohadas, con el peso del semental sobre mi pecho y su verga metida hasta mi campanilla, las lágrimas corrían. Mi amiga había abierto mis piernas y las sostenía en esa posición con más fuerza de la que parecía tener. Estallé en un orgasmo en sus dedos y su lengua, gruñendo de placer con la boca llena de su polla, que no sacó hasta que dejé de temblar.

La delicada figura de mi amiga se dibujaba contra la púrpura colcha cuando fue a tirarse junto a mí. Cuando por fin mi boca fue liberada, recuperé el aliento y volteé a verla. La blancura de sus senos quedaba coronada por unas rozadas puntas, sus duros pezones, que eran una franca invitación a ser devorados como la cereza del pastel. Me escurrí hacia ella, entre sus piernas, respirando suavemente por su entrepierna, lamiendo la parte de adentro de sus muslos y subiendo por su vientre, decidida a conquistar esa cima del placer al tiempo que levantaba las caderas para ofrecerme a mi Señor.

Las nalgadas resonaron por la habitación. Una, dos, tres. Volteé a verlo sorprendida pero me topé con que casi se reía.

– Las invitadas primero, perra.

Las carcajadas de mi amiga rompieron el silencio.

– Mira tú, te salió más cabrón que bonito.

– Si no fuera así, no me lo estaría cogiendo.

Liberé las piernas de mi amiga para montarla sobre el vientre, de esa forma, los coños de las dos quedaban a disposición de él, para que follara a su gusto. Además, de esta forma podía darme a placer ese par de tetas que se me antojaban tanto. Llenaban mi mano, con los pezones escapándose entre mis dedos para ser acariciados por la punta de mi lengua. Interrumpí mi disfrute para voltear a verlo, de pie atrás de nosotras con toda la polla escurriendo nuestra saliva.

– ¿Te gustó mi sorpresa?

Por supuesto, la respuesta de mi señor no se hizo esperar. Jalándome del cabello hacia atrás, estrelló mi espalda contra su pecho, metiendo su mano entre mis piernas para masturbarme tan lentamente que era casi una tortura. Mordió mi cuello con fuerza, un recordatorio nada más. Mi amiga abrió los ojos con temor cuando la miró fijamente mientras me decía al oído:

– Voy a follarme a tu amiga hasta destrozarla, y tú lo vas a ver todo. Y luego te voy a follar igual a ti.

Sentí el escalofrío recorrer mi espalda de nuevo, pero despertando otro tipo de perversiones por parte de mi señor. Esta vez iba a ser diferente…

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