La princesa wikinda. Pt. 1

LA PRINCESA WIKINDA  1 Todo el mundo pensaba que eran extraños. Quizás no del tipo de extrañeza que evoca a una de esas familias conservadoras (porque además, distaban mucho de serlo) que vivían en las colinas a las afueras del pueblo con sus establos, vacas y gallinas; ni del tipo de familias extravagantes con peinados modernos, autos exóticos y esaContinuar leyendo »

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Una Noche De Antro

Siempre que tomaba y entraba en calor me pongo cachonda, pero primero lo primero tengo que ir a orinar, ya después conseguiré a alguien para coger, me dirijo al baño y al entrar me encuentro con Amber, mí mejor amiga quien le estaba haciendo una mamada a su novio Jon, ver aquello me prendió a mil y sin más pedíContinuar leyendo »

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Follando por el culo a mi madrastra la puta

Era fin de año y como es costumbre salí de viaje con mi papá, su ahora nueva esposa y sus hijos pequeños. El viaje fue a un lugar de clima cálido, por lo que vería a mi madrastra con poca ropa. Y para ser sincero, esa idea me calentaba mucho. De hecho, me hice más de una paja al pensarContinuar leyendo »

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Relato erótico: Déjame poseerte una vez más…

Relato erótico: Cuerpo de sirena, dulce mujer de ojitos celestes, hoy te he soñado como nunca, recordando en silencio tu cuerpo desnudo de curvas apetecibles, que solo verlo me excita en demasía. Tu piel blanca, fina, suave, tus pechos hermosos, adornados de pezones duros y paraditos que esperan ser besados, chupados, mordidos y acariciados sin pausa. Y acaso mi recuerdoContinuar leyendo »

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Iniciando en el BDSM a Tania

Iniciando en el BDSM a mi nueva empleada del hogar fue como quise terminar el día nada más conocerla. Ciertamente, no terminé iniciando en el BDSM a Tania, que así es como se llama, ese mismo día, aunque no tardaría mucho en interesarse por tan inquietante mundo. En efecto, Tania era una joven de 18 años que llegó a laContinuar leyendo »

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Sexo en las clases de salsa

Hola somos Selena y Bryan, nos hemos apuntado a un club que tiene de todo, en principio la idea era hacer piscina y un poco de gimnasio, pero a la semana me dijo que le gustaría aprender salsa. Claro que en eso momento yo no sabía que en realidad lo que buscaba era tener sexo en las clases de salsa.Continuar leyendo »

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Orgía en el cine de mi mujer por mi culpa

Orgía en el cine de mi mujer por mi culpa. Sí, por mi culpa. Si me lo permitís, os voy a contar la historia de sexo real más deleznable que me ha ocurrido en esta vida. Y que sepáis que admito que me pongáis los adjetivos que os vengan a la mente, me los merezco todos. Solo deciros que, aContinuar leyendo »

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Follando a mi prima por el culo

Follando a mi prima por el culo no es como pensaba terminar aquel día en el que ocurrió esto que os voy a contar en este relato de incesto. Pero la verdad es que no pude haber terminado mejor la jornada que follando a mi prima por el culo como a una auténtica puta. Resulta que mi prima está cursandoContinuar leyendo »

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Mi primer trío con mi marido y Pedro

Como es habitual en este tipo de historias, diré que este relato es verídico, ya sé que no es relevante pero haciendo honor a la verdad os aseguro que esto que a continuación os cuento me sucedió hace un par de meses. Además el hecho de escribirlo, me ha servido para recordar y refrescar en mi memoria detalles muy, pero que muy agradables.

Cierto es, que después de quince años de matrimonio y rozando los cuarenta, el sexo se torna un tanto monótono, en nuestro caso siempre hemos sido una pareja bastante activa y con un toque morboso que nos hace disfrutar del sexo, no a diario, pero sí frecuentemente.

Me llamo Carla y como os he comentado antes, al igual que mi pareja, rozamos los cuarenta. Yo no soy una top model ni mucho menos, quizá algún kilito de más en mi culito pero gusta y encanta a los chicos, muy redondo y jugoso dicen mis compañeros de trabajo. De tetas ando bastante bien, una noventa de sujetador y en su sitio. Me encanta mi escote y me gusta presumir de él, casi siempre llevo blusas muy escotadas para lucir canalillo. Es curioso observar que todos, absolutamente todos los chicos con los que hablo, acaban echando un buen vistazo al balcón de mi escote. Sinceramente os diré que me excita saber que pongo cachondos a todos los miembros de género masculino de mi oficina. Como os he dicho antes, no tengo un cuerpazo, pero con mis 158cm de altura, mis curvas y mis ojos verdes, doy mucho juego.

Mi pareja y yo llevábamos bastante tiempo fantaseando sobre meter a otro chico en nuestra cama, sobre todo mientras veíamos alguna peli porno para ponernos a tono, Luis, así se llama mi chico, se excita mucho viendo como varios chicos se follan a la misma y yo no puedo evitar ponerme muy cachonda viendo tantas pollas . En una de esas, me dijo que si me gustaría verme en esa situación, eso me puso como una moto y partir de ahí comenzó la búsqueda de un candidato para llevar a cabo nuestra fantasía.

Pusimos un anuncio en la web “buscamos chico para trío” y las ofertas eran muchas y variadas. Yo escogí a Pedro, evidentemente la elección fue mía, un chico alto y educado de un pueblo cercano. Durante toda una semana estuvimos intercambiando correos, al principio normales, pero conforme tomábamos confianza se calentaban cada vez más…” que si te voy a dar por todos lados, que si te vas correr mil veces”, etc.…. Mi chico, lejos de enfadarse, se excitaba más cuando yo se los enseñaba, estuvimos toda esa semana follando como locos, pensando cómo sería tener por fin dos pollas para mí solita.

Llegó el viernes, habíamos quedado con Pedro a las cuatro de la tarde. Mi marido y yo, quedamos a la una en casa para arreglarnos, aún recuerdo el nerviosismo y la emoción. Por supuesto, yo me puse monísima, era junio y hacía calor, ideal para lucirme como a mí me gusta, vestidito blanco por encima de las rodillas de tirantes y muy finito, me alisé el pelo y me maquillé a conciencia. Mis labios y mis uñas pintados de rojo pasión que junto a mi piel canela, me dio un aspecto latino muy….no sé cómo definirlo, si como sexi o más bien como de puta cara. El caso es que iba cañón y para colmo, nada de sujetador. No solamente se insinuaban mis pezones a través de la fina tela del vestido, si no que al agacharme un poquito y cerrar mis hombros, mis tetas quedaban prácticamente a la vista de cualquiera, además ya tenía el movimiento ensayado para usarlo en el momento adecuado.

Fuimos a comer a un restaurante en pleno centro, nos encontramos a los chicos del banco de mi marido, era descarado como me miraban, no le quitaban ojo a mis tetas. Durante un momento me quedé hablando con el director mientras mi marido charlaba con los otros dos. Solo le faltaba babear, era descarado como me miraba y no a la cara exactamente, en ese preciso momento…toma, te vas a enterar, vas a tener tema para varias pajas. Me incliné hacia adelante, levantando levemente mi pie derecho para ajustar la correa de mi zapato. Le dejé ver mis tetas con todo lujo de detalles, no tuve prisa en incorporarme para que disfrutara del paisaje, él se quedó petrificado mientras yo le miraba a la cara con una sonrisa picarona. La policía no es tonta, se dio cuenta perfectamente, yo lo quise poner cachondo a propósito y es evidente que lo conseguí.

Durante la comida apenas probé bocado, los dos estábamos muy nerviosos, mi chico parecía más tranquilo, pero no, estaba todo el tiempo empalmado, de vez en cuando se acercaba y me decía las ganas que tenía de verme follando con otro chico… ¡¡uffff… lo que me faltaba por oír!!

Eran las cuatro y nosotros ya estábamos en el pub, apenas había gente, unas dieciocho o veinte personas, nos pusimos en la barra sentados en los taburetes y nos pedimos unas copas. Al poco tiempo llegó Pedro, me sorprendió lo alto que era, con carita de nene bueno, de hecho tenía diez años menos que nosotros. Todo cordial, saludos y conversación para dejar claros un par de puntos en cuanto a discreción y seguridad. La verdad es que no hizo falta alargar mucho ese tema, Pedro era casado y no estaba por la labor de cagarla en su matrimonio. Me gustó la actitud y me gustó Pedro, con la segunda ronda de copas la conversación se iba alegrando, él nos contó algunas experiencias y ya se cortaba la excitación de los tres. Mi marido le preguntó que si yo le gustaba, contestación…”joder, está buenísima “en ese momento miro a Pedro y le doy un morreo de al menos dos minutos, mientras nuestras lenguas no paraban, le eché mano al paquete y pude notar cómo crecía el pollón que me iba a comer en breve, que bien me lo voy a pasar, pensé, con estas dos pollas.

Entre las copas y el restregón que me había pegado estaba dispuesta para cualquier cosa, fue Luis quien dijo en ese momento que nos acabásemos las copas, que me tenían que pegar una buena follada en casa… Nos dirigimos fuera del pub, Pedro no sabía cómo llegar a nuestra casa y mi marido propuso que lo acompañara, que el iría delante. Pedro y yo nos fuimos al parking. Para acceder, los peatones pasan por un portal y unas escaleras un tanto oscuras, el contexto ideal para que Pedro me comenzara a besar de nuevo, lo primero que hizo fue bajarme los tirantes del vestido y chupar mis tetas mientras yo le desabrochaba los botones de la bragueta, conseguí sacar su polla y comencé a pajearlo, el seguía lamiendo mis pezones hasta que me dijo que ya no podía más, que se la tenía que chupar…con mucho gusto le contesté, si hay algo que me apasiona es chupar una polla. Pedro guió con sus manos mi cabeza, hasta encontrarme de frente con su polla. Era bastante gruesa y gorda, estaba muy dura y con líquido pre seminal, ideal para una buena mamada, me la metí en la boca y comencé a saborearla, joder estaba muy dura, le puse una mano detrás de los huevos y la otra delante de mi boca, miré a Pedro y estaba en pleno éxtasis, apoyado en la escalera y gimiendo con los ojos cerrados. Comenzó a moverse follándome la boca mientras sujetaba mi cabeza con sus manos, me llegaba a tocar el galillo, la sacaba del todo y la volvía a meter cayendo sobre mis tetas la saliva de mi boca. De golpe me levantó, me agarró por detrás y me dijo que me quería follar, que no podía más, que le iba a estallar la polla. Yo le dije que la follada me la tenían que dar entre mi marido y él, pero que si quería, podía acabar esa mamada que había empezado. Qué bien, dijo Pedro, pero me quiero correr en tu boca y te advierto que soy muy lechero…Encantada de probar tu leche, le dije, así que ven que te voy a pegar una mamada completita como en tu vida te han dado.

Me puse de rodillas con mi vestido sobre los muslos y mis tetitas al aire, comencé a mamar su polla, estaba muy mojada entre su líquido y mi saliva, ya faltaba poco para correrse y me preguntó que si me iba a tragar toda su leche, yo le asentí con la cabeza y de pronto comenzaron a salir chorros de semen sin parar, el continuaba sacando y metiendo su polla de mi boca, a la vez que su semen iba a parar a mi cara, a mi pelo…la verdad es que tragué bastante, pero no pude con tanto y tuve que dejar salir de mi boca gran parte, que lástima pensé, con lo que me gusta. Pedro seguía gimiendo mientras terminaba de limpiar su polla con mi lengua hasta que no le dejé ni una gotita de leche, sin embargo a mí me había puesto perdida. Te he dejado hecha un cromo dijo él, espera le dije, me quité mis braguitas y me limpié con ellas todo lo que pude, tenía leche por toda la cara, en el pelo y aún notaba como me chorreaba por mis tetitas, pero como me gusta tanto las corridas de los chicos, cogí su polla y la utilicé para recoger el aún calentito semen de mis pezones y llevármelo a la boca, Pedro resoplaba y con un gesto de satisfacción, me dijo que estaba flipando, es que me encanta hacer mamadas le dije, se nota, se nota contestó.

Una vez recompuestos compramos un botellín de agua y nos montamos en el coche. No te tranquilices demasiado le dije, que aún me tenéis que pegar una buena follada mi chico y tú, Tranquila que me recupero pronto y con lo buena que estás, se la pones dura a un muerto, fue entonces cuando me levanté mi faldita y me metí dos deditos en mi coño, joder como estoy le dije, a ver… dijo él, cogió mi mano y saboreó mis dedos… Uffff que rico está, yo me abrí bien de piernas, me estuvo masturbando con sus dedos en el coche hasta que llegamos al portal de casa.

Luis nos estaba esperando en la puerta echando un cigarro, Pedro y yo llegamos como si nada hubiera pasado pero al momento de entrar en el ascensor saqué mis braguitas del bolso y se las di a mi marido, habéis empezado sin mí dijo y en cuestión de segundos comenzaron a tocarme por todos lados, nos besamos los tres como locos, mientras Luis me dice, “hueles a polla, que le has hecho a nuestro invitado??” una mamada de las mías y me he tragado su leche como a ti te gusta y ahora podéis hacer lo que os dé la gana conmigo, así me gusta, que seas una chica mala contestó. Mientras, en el ascensor podía sentir como coincidían los dedos de mis dos amantes dentro de mi coño, no paraban de moverse y yo cada vez estaba más mojada. Pedro me tenía agarrada por detrás, acercó tímidamente su dedo corazón a mi culito, comenzó a frotar mi ojete como si estuviera pidiendo permiso para entrar. Yo ya sabía lo que quería, así que giré mi cabeza, cogí su mano y me llevé su dedo a la boca para mojarlo bien, dirigí su mano a mi culo y suavemente metió su dedo dentro. ¿Me vas a dejar que te folle el culo? Un dedito está bien, pero ese pollón me rompe en dos, le contesté. Desde luego, jamás me había cundido tanto un viaje en ascensor hasta el piso catorce, mi Luis morreándome mientras me masturba y Pedro en mi retaguardia disfrutando con un dedo en mi culo pidiéndome permiso para follármelo.

Salí del ascensor tapándome lo justo hasta entrar en casa, nos fuimos derechos al salón y allí me quedé solo con mis tacones azules. Mi marido me puso sobre la mesa boca arriba, me abrió bien de piernas y comenzó a comerme el coño. Depilado para la ocasión, estaba muy mojado, preparado para pegarme una gran follada. Pedro observaba la comida de coño que me estaba pegando mi esposo, acercó su polla a mi mano para que le hiciera una paja. Tener un pollón así en la mano está bien, pero en ese momento tenía mi boca desocupada y aunque tuve que hacer equilibrios encima de la mesa, ya tenía de nuevo la polla de nuestro invitado a un centímetro de mi boca. Antes de nada le dije a mi marido que si quería ver como su mujercita se comía una polla, rápidamente dejó de comerse mi coño y se incorporó para mirar.

Luis estaba de pié y yo tumbada de lado sobre la mesa, a la altura ideal para pegarle una buena mamada a Pedro y que mi marido no se perdiera ni un detalle. Acércate un poco más, quiero que veas esto…cogí el pene de Pedro y comencé a pasar mi lengua por todo su glande, estaba duro y brillante, yo le echaba mucha saliva para lubricarle bien a la vez que jugaba como si de leche se tratara. Todo esto lo estaba haciendo mirando a mi chico a los ojos, tenía una expresión mezcla de celos y vicio que me ponía más cachonda todavía. Apreté la polla que me estaba comiendo para sacarle todo su jugo, me la pasé por mis labios, mi cara y le digo a mi chico…”Esto es lo que querías eh, verme así con la polla de otro tío en mi boca… Ahora quiero que veas cómo me folla ¿vale?”

Ya tenía a mis dos chicos preparados, completamente desnudos, de pié y empalmados como resortes. Os la chupo a los dos y después me folláis ¿vale? Así fue como por primera vez en mi vida he tenido dos pollas en mi boca al tiempo. Tengo una boca grande pero mis dos chicos calzan buen número y apenas me cabían, así que opté por alternar, mamando una y pajeando otra. Pollas habré probado unas quince o dieciséis, pero este era mi primer trió y lo estaba disfrutando a tope.

Pedro no estaba dispuesto a esperar, me sentó sobre la mesa, me abrió bien de piernas apoyando mis talones en el borde y me clavó su polla, yo estaba apoyada con mis brazos mientras él me daba embestidas sujetándome del culo, me follaba prácticamente en volandas. Podía notar como ese pollón tocaba fondo en mi coño, sigue cariño, sigue por dios y así me corro por primera vez, por fin, ya era hora, que corrida más buena tuve. Para mí, correrse es como rascar, una vez que empiezo ya no paro, soy una de esa minoría que tiene orgasmos múltiples y hoy iba a sacar partido de este regalo divino.

Fóllame tú ahora, le dije a Luis. No, me contestó, quiero que te pongas encima de nuestro invitado y que te muevas como tú sabes, quiero ver cómo galopas sobre él. Sumisos y obedientes acatamos las órdenes de nuestro anfitrión, senté a Pedro en el sillón, me puse encima y agarrada al cabezal comencé a follármelo. Joder, creo que me voy a correr otra vez, grité, miré y pude ver como mi marido observaba la escena, así es como te gusta verme eh, te gusta que sea una puta?. Joder como me gusta lo que veo, dijo Luis, y es que estaba justo detrás viendo mi culo moviéndose y la polla de Pedro entrando y saliendo de mi coño. ¡Aaaahhh! Grité y me corrí por segunda vez, noté como lo estaba mojando todo de flujo pero seguía teniendo ganas de más y continué follándomelo.

Pedro confesó que estaba a punto de correrse por segunda vez, yo les propuse que lo hicieran los dos al tiempo en mi cara y en mi boca, pero la verdad es que me apetecía seguir follando. Vamos allá dijo Pedro, te vas a poner a cuatro patas y te voy follar mientras se la chupas a tu marido. Gran idea, pero antes de clavarme tu polla quiero que te comas mi culito dije yo, así mientras me follas por detrás juegas un poco con tus dedos y mi culo.

De esta manera conseguí una gran escena, lástima no haberlo grabado. Yo a cuatro patas chupándosela a mi marido y Pedro clavado detrás de mí, con su pulgar dentro de mi culo y a punto de correrse. Cada vez las clavadas de Pedro eran más fuertes y mi marido me follaba la boca más rápido, yo me sentía llena por todos los lados. Pedro gritó que se quería correr de una puta vez y yo al notar la abundante corrida dentro de mi coño, también lo hice por tercera. Luis se dio cuenta de que Pedro había terminado dentro de mí y le preguntó que si le había gustado, no pudo ni contestar, aún estaba follándome despacito con su dedo dentro de mi culo. ¡Aaahhh! Dijo mi marido y empezó a correrse en mi boca, que gozada, en mi vida he tenido tantas ganas de tragarme una corrida. Las de mi marido también son muy abundantes y tragarme toda la leche también fue misión imposible, tuve que abrir la boca pero me puse la mano para no desperdiciar nada de nada.

Los tres acabamos al tiempo y agotados, nos sentamos en el sillón con un “ufffff” a coro, yo me estaba relamiendo de la corrida de mi marido y aún tenía en la mano la leche que salió de mi boca, así que me fui en busca de la polla de Pedro y comencé a pajearlo con la leche de mi marido, como es normal, su polla ya no estaba tan dura pero me apetecía chuparle los huevos mojados con mi flujo y el semen. Que guarra eres, me dijo mi marido, se la vas a poner otra vez dura a nuestro amigo. Yo seguí masajeando su polla a la vez que me metía sus huevos en la boca, pero se hacía tarde y esto estaba tocando a su fin.

Pedro se aseó rápido y con un piquito en la boca despedí a nuestro invitado, concluyendo así nuestro primer y satisfactorio trío. Desde luego, la experiencia es digna de repetición, quizá nos falta el empujón de un nuevo candidato, ya que en la variedad está el gusto. De momento nosotros seguimos follando como leones cada vez que nos acordamos de este viernes por la tarde.

 

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El día que descubrí que soy una puta

Eran las 11 de la noche y la excitación corría por todo mí ser mientras mi maestro de pintura me chupaba la vagina desenfrenadamente. Apenas tenía 17, pero ya conocía el sexo, no en su esplendor, sino algo básico con uno o dos noviecillos que había tenido.

 Con este hombre era diferente, desde el primer momento me di cuenta de que soy una puta muy caliente. Con tan solo mirarme hacía que me mojara y bailara mi boca de imaginarme con su pene en ella. Él me despertaba sensaciones que apenas identificaba, pero me encantaba hasta que caí y empezamos a tener el sexo más delicioso de mi vida hasta ese momento. Ese día en concreto me citó más temprano, me dio vino tinto y me esposó a una camilla multiposicional.

Me dijo que me tenía una sorpresa y yo rendida ante lo grave de su voz solo asentía cual sumisa ante su amo y empezó la tan magnifica sesión de sexo oral a las cuales ya me tenía acostumbrada. De repente, giró mi cuerpo aún esposada y me metió su gran pene de 22 centímetros en mi pobre vagina de la manera más fuerte que jamás había sentido. Yo escurría como un río, y gritaba de placer cada vez que empujaba su gran pene con tal fuerza en mi estrecha vagina. Cada penetración era más fuerte que la anterior, siendo yo una multiorgásmica descubierta por él, me rendía ante la magnitud de tan deliciosa forma de cogerme, y me venía una y otra vez hasta no soportarlo más.

Él, sin clemencia, seguía perforándome con tan exquisito pene. De pronto, entran dos hombres a la habitación y me dice que ese es mi regalo. Yo al principio me asusté, pero siendo consciente de que soy una puta, poco después solo tenía la inmensa curiosidad de saber qué se siente al ser bien cogida por todos los agujeros a la vez, y lo deseaba. Se dedicó a preparar mi estrecho culo, el cual solo él había penetrado, y me la metió toda mientras yo gritaba de placer.

Me la metía fuerte y rápido, y me decía:

-Toma perra, siente mi verga en tu culo niñita deliciosa. ¿Quieres más, puta, quieres más!

– ¡Sí señor, por favor dame más! -decía yo-.

Soy una puta y ellos lo disfrutan

Uno de los hombres que miraba mientras mi profesor me reventaba el culo se acercó y empezó a lamer mis pezones y por ende a chupar mis tetas; el otro, que se masturbada, se acercó e introdujo su pene en mi boca, haciéndomelo tragar todo, cosa que me encanta porque soy una puta, y me excitaba aún más. Solo quería más y más. Llegados es este punto, todos pararon, pues  era el momento de cogerme los tres al mismo tiempo: mi profesor se quedó con mi culo, se metió debajo de mi y metió su verga hasta que no quedó ni medio milímetro por fuera; uno de los hombres se puso encima y penetró mi vagina, gracias a lo cual sentí lo mas delicioso del mundo.

Así, empezaron a meter y sacar sus vergas por mis todavía solo dos agujeros ocupados, alegrándome de lo puta que soy, porque de otro modo no habría disfrutado tanto. Solo recuerdo esa sanción de deleite y mis gritos de ¡oh, por DIOS, qué delicia! ¡Quiero más duro! Y ellos me daban más duro. El que quedaba se acercó para meter su pene en mi boca. Todos mis agujeros estaban ya copados con vergas que entraban y salían duro y sin compasión. Recuerdo que el culo me ardía, pero como soy una puta insaciable yo quería más. Me encantaba ese dolor, cambiaron de sitio y siguieron metiéndome sus vergas aún con más fuerza hasta golpear mi útero yo me sentía en el cielo. El primero se vino en mi boca, el segundo en mi culo y el profesor fue el primer hombre que se vino dentro de mi vagina, mirándome fijamente a los ojos mientras se venía. Yo le suplicaba que me llenara de su leche hasta desbordarme con su semen delicioso… eso duró dos horas, de las más maravillosas de mi vida.

Después de eso descansaron rato. Yo todavía estaba esposada a aquella camilla multiposicional. Cuando abrí los ojos, uno de ellos estaba sobre mí, metiendo su pene en mi vagina y me folló brutalmente durante unos 20 minutos, tras lo cual echó su semen en mis senos. Luego estaba el otro, que también cogió mi vagina y metió su rico pene en ella y me  folló salvajemente. Se corrió en mi abdomen tras unos 15 minutos de cogida intensa. Mi profesor volvió a coger mi culo y empezó a darme duro con su gran pene como unos 20 minutos sin descanso, sin ir más lento, solo era más fuerte y más fuerte hasta que por fin se corrió dentro de mi culo…  después de eso me siguieron cogiendo hasta el amanecer, de a dos y otra vez los tres,  y de uno en uno, pero siempre en un agujero diferente. Yo, como soy una puta, no me cansaba, quería más y más todo el rato. Fue una de las mejores noches de mi vida… me llevaron a casa, mamá aun dormía. No me esperaba, pues creía que estaba con Alicia, mi mejor amiga, quien sabía mi amorío con el profesor y me cubrió para que yo tuviera sexo sin medida, porque soy una puta insaciable desde aquella vez…

Después de ese día supe que amo los pones y que no quiero uno solo, los quiero todos, uno la vez o todos a la vez pero el día que muera quiero estar cogiendo…

 

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Deseando el chochito de mi hermana

A los 17 años me enamoré de mi hermana, dos años mayor. Ella, con intención o no, me fue enamorando poco a poco. Me pedía que la acompañara a salir de compras y me modelaba la ropa. Si era un traje de baño, se lo ponía y me pedía que ingresara al probador para que le viera como le quedaba.

En casa, se cambiaba la ropa delante de mí y me preguntaba si la falda le iba con la blusa y se probaba otra, sacándose la ropa en frente mío. Yo disfrutaba sus cambios de ropa, pues me gustaba ver su lindo cuerpo, pulposo, exuberante. Tenía unas tetas hermosas y las veía muy bien porque usaba sostenes transparentes o de media copa, que hacía se levantaran más sus tetas. Sus calzones eran pequeños y negros su color favorito, pero a veces de color carne…

Explorando el chochito de mi hermana

En fin, me calentaba tanto con ella, que terminaba de darle visto bueno y me iba al baño a hacerme una paja manteniendo fresca en mi mente su imagen seductora, sus redondeces, sus piernas y su pubis casi desnudo, pues ella era casi lampiña, tenía escaso vello púbico. Eso hizo que en las noches me acercara a su cama y la acompañara y cuando se dormía, yo la acariciaba cuidadosamente. Como dormía casi desnuda, sólo con un camisón suave de nylon, sin sostenes ni calzones, yo deslizaba mis manos y acariciaba sus exquisitas y suaves tetas y la deslizaba hacia su barriguita y terminaba en mi lugar preferido, el chochito de mi hermana… exquisito, jugaba con su chochito, le introducía mi dedo  suavemente. No sabía que la lubricación del coño era producto de una excitación.

En ocasiones me parecía que me sentía y se acomodaba, abría las piernas para permitirme jugar mejor con su chochito. Cuando no podía más, me iba al baño a pajearme o estallaba con mi semen en mi  mano. Luego me iba a dormir. Era frecuente, y se convirtió en costumbre. Cada vez, ella me pedía que le aprobara su vestimenta, me pedía que le abrochara el sostén o que le ayudara con el liguero para ponerse sus medias y yo gozaba tanto que casi eyaculaba ahí mismo.

Mi hermana era una delicia y ella lo sabía y me provocaba. Cuando me pedía que le subiera el cierre del vestido, yo le acercaba mi pene a sus nalgas para que lo sintiera, ella se daba cuenta, pero no decía nada, ni en pro ni en contra. En las fiesta donde íbamos creían que éramos novios porque bailábamos y compartíamos… bueno, una vez descubrí que leía relatos eróticos, eso de la princesa rusa y claro, yo comencé a leer a escondida esos cuentos y en una oportunidad me atreví más de la cuenta… luego de que ella dejara su lectura y se dispusiera a dormir, yo me acerqué y me recosté a su lado… acaricié su cabello y luego fui bajando mi mano suavemente. Mi hermana hacía la que dormía… abrí suavemente sus piernas y sentí que acomodó sus piernas y caderas. Ahora podía hacer lo que quisiera con el chochito de mi hermana… en esta oportunidad abrí más sus piernas, subí su camisón y comencé a meter suavemente mi dedo medio en su coño… como con hambre, como con ansias… deseosos

Por fin pude follarme el chochito de mi hermana

Me fui acercando lentamente, acercándome para sentir el delicioso perfume del chochito de mi hermana, suave y jugoso y fue una sorpresa para ella, pues sentí una necesidad de besar su pubis y ella se  estremeció, pero no opuso resistencia.  Así pude comerme el chochito de mi hermana, rico, jugoso, dulce… No tuve  resistencia y saqué mi pene hinchado, y a punto de reventar. Logré penetrarla para de inmediato derramarme dentro de ella.

Correrme dentro del chochito de mi hermana fue lo más increíble que he vivido jamás. Si pudiera hacerlo de nuevo, volvería hacerlo, pero esta vez no la dejaría sino bien cogida… Esa vez, para mi hermana fue como darle un dulce y quitárselo, pues me derramé de inmediato… mi corazón latía a millón por minuto y permanecía sobre ella mientras ella movía suavemente sus caderas y algo así como si me succionara la verga con su chochito.  Continúe sobre ella y estuve dándole y dándole, pero tras unos 10 minutos  me volví a correr intensamente dentro del chochito de mi hermana.  Sentí que mi hermana se estiró, emitió un quejido o sonido semejante y me mantuvo fuertemente atrapado en su chochito.  Quise besarle, pero volteó su rostro y no me permitió. Amasé sus suaves tetas y le chupé suavemente sus pezones y me mantuve en movimiento sobre ella, pero sentí sus manos presionándome para que me retirara, y así lo hice.

Estaba todo mojado, mi corazón seguía a mil pulsaciones por minuto… me puse mis calzoncillos y me fui a mi cama.  Al día siguiente, nos saludamos como siempre, compartimos como siempre, como si nunca hubiera pasado nada y yo me preguntaba si se habría dado cuenta de lo que hicimos.

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Follándome a mi amiga gracias a un accidente con el móvil

Hola amigos, con este ya son 3 los relatos eróticos que he subido. Esta vez les traigo una experiencia sexual que para mí ha sido de las mejores. Se trata de cómo con un accidente al mandar un mensaje terminé follándome a mi amiga. Espero les sea de su agrado. Es bastante largo, pero créanme que podrán acabar de pajearse sin tener que leer otro relato erótico o releer cómo acabé follándome a mi amiga después de un despiste mío.

Hace un año fui a verme con una amiga aprovechando mi semana de vacaciones, su nombre es Victoria y es un año mayor que yo. Es bastante bajita, pero con un cuerpo que parece fue esculpido por las más detalladas manos. Es de cabello castaño, ojos grandes y vivos, labios delgados pero exquisitos y unos senos y culo considerablemente grandes. Ella se fue a vivir a Medellín ya que sus papás encontraron trabajo allá y decidieron tomar el empleo en esa ciudad tan linda. Tomando la excusa de que no conocía la ciudad, mi familia y yo fuimos por una semana. Aproveché para escribirle a Victoria y le dije que acordáramos el día para vernos, ella emocionada me dijo que sí y dejamos el día jueves para la ocasión.

Antes de que se mudase éramos bastante amigos, así que iba a aprovechar todo el tiempo posible para ponernos al día. Mientras la esperaba puse una de las playlists de mi celular, algunas canciones de pink floyd, the smiths, the doors, aerosmith y muse, aprovechando para relajarme un poco mientras llegaba al parque en el que decidimos encontrarnos en la mañana.

Llegó a los 5 minutos un tanto agitada. Vestía una con unos vaqueros que delineaban sus lindas y trabajadas piernas junto a un buzo blanco, Victoria no usaba bra nunca porque le irritaba la piel, por lo que al igual que siempre vestía por debajo un top que dejaba sobresalir sus pezones muy considerablemente. Me tomó por sorpresa e inmediatamente nos abrazamos, yo estaba sentado así que cuando me incliné ella resbaló y quedó encima de mí con los senos bastante cerca de mi cara, ambos nos reímos de lo torpes que fuimos y decidimos ir a caminar.

Mientras me enseñaba el centro de la ciudad íbamos hablando de lo que ambos habíamos hecho el último semestre, ella me contó que había hecho unas amigas nuevas y que se la llevaban bastante bien, aparte había empezado a ir a cross fit lo cual se podía observar desde lejos en sus piernas y su pecho. Por mi lado le dije que había sacado algunas canciones nuevas en la guitarra, leído algún que otro libro al igual que ella y que estaba concentrado en mi carrera.

Ambos bastante cansados a eso de la 1:30 pm decidimos almorzar y volver al parque para tirarnos un rato al césped y seguir charlando mientras descansábamos. Al llegar seguimos con nuestra conversación, pero decidimos que era hora de hacer algo distinto por lo que empezamos a jugar verdad o reto, ya que en modo extremo los retos no son muy apropiados que digamos decidimos darle sólo con la verdad, así nos íbamos riendo ante cada confesión que hacíamos sobre sexo, que es lo que casi siempre sale en la app.

Luego de dejar de jugar le pregunté si ella ya había tenido relaciones sexuales ya, a lo que me respondió que no. Muchas veces había jugueteado con algunos hombres pero nunca la habían penetrado. Cuando me devolvió la pregunta le dije lo mismo y ambos nos reímos tímidamente, ya que nunca tocábamos el tema del sexo. Le pregunté entonces en broma si se había metido algo alguna vez ahí abajo y ella soltó una carcajada confesando que a veces usaba la parte de sujetar de los lazos que usaba en fitness para estimularse un buen rato. Ambos seguimos charlando al respecto y luego ella me confesó que le gustaba cambiar fotos con tipos, a veces entraba a SexoEscrito.com y buscaba alguien para divertirse un buen rato, mi reacción fue de risa ya que al momento le dije que yo hacía lo mismo a veces.

Me mostró entonces una conversación con un tipo, y cuando me mostró una de sus fotos me quedé perplejo y con las piernas apretadas ante la erección que casi no puedo esconder, era ella levantando el culo vistiendo solo una tanguita y en otra foto dejaba al descubierto uno de sus pezones mientras tapaba sus senos. Le dije que tenía un hermoso cuerpo y que envidiaba a aquel tipo, a lo que ella respondió con una sonrisa y me dijo que no exagerara. Decidimos que estaría bien ir a su casa, la cual estaba cerca, para así poder ver una película u hacer otra cosa.
Ahora bien, antes de seguir contando cómo acabé follándome a mi amiga, debo aclarar que en ese tiempo ella no seguía haciendo esas cosas, pero yo sí, de vez en cuando buscaba la oportunidad y me ponía a hacer sex chat y cambiar fotos con chicas si tenía suerte. En el momento en el que viajé estaba hablando con una nena bastante linda, a la cual le debo este relato erótico.

Tras un delicioso despiste terminé follándome a mi amiga

Al llegar le pedí el baño a Victoria, la cual dijo que lo usara mientras se duchaba ya que estaba algo acalorada, entonces rápidamente fui a ver lo que me había mandado, era un vídeo de ella dándose por el culito con un vibrador y con sus manos estimulaba su clítoris mientras tenía un fuerte y lubricado orgasmo. Esto, junto a la charla de hace unos minutos con mi amiga, logró prenderme, por lo que me grabé quitándome la camisa y el buzo negro que llevaba para después arrancarme el bóxer y masturbar mi venoso y duro miembro un rato en la cam. Terminado, lo guardé y mientras bajaba la cadena para disimular, le di al chat para enviarlo. Como estaba subiéndome el pantalón también, no vi qué chat oprimí, eso es algo de lo que nunca me arrepentiré.
Al salir del baño me senté en la sala esperando el mensaje de vuelta de aquella chica, pero por el contrario me llegó un mensaje de Victoria. Al abrirlo me quedé hecho un fantasma, ya que ella era la que había recibido el vídeo y me mandó un mensaje en el cual solo decía “interesante”. Ante mi confusión y la vergüenza tan inmensa que sentía decidí que lo mejor era irme para evitar cualquier problema.

Fui entonces a su pieza y toqué la puerta para disculparme e irme, cuando golpeé me respondió: “¿Esa es tu mano o tu verga?”. Si antes estaba pálido, ahora me había vuelto etéreo. Después de eso me dijo que no había seguro, por lo que podía entrar, decidí hacer todo de golpe y abrí para pedir perdón e irme, pero lo que vi a continuación me dejó con la boca sellada, Victoria estaba bocabajo en la cama y vestía una camisa de tiras con unos cacheteros…

Me sentí descompuesto, lo único que se movía de mi cuerpo era la carpa que formaba mi verga mientras tartamudeaba como idiota para ver qué decir. En eso que Victoria se levantó y se me acercó al oído diciendo: –tienes tres segundos para ver si te vas o te quedas– y mientras me miraba y empezaba a contar, antes de que pudiese lograr pronunciar el tres me le lancé sobre sus labios decidido a embestir su lengua. Abrió los ojos ya que supongo no creía que fuese a ser capaz, pero vi que no se quejó ya que esbozó una sonrisa y con sus ojos cerrados ahora decidió darme a probar de su magnífica lengua. Mientras la besaba me desabrochó el pantalón y me quitó el buzo negro que llevaba, dejando al descubierto mi abdomen, un tanto marcado, y mi verga empapando el bóxer de lo mojada que estaba.

La lancé a la cama mientras la seguía besando y me fui a sus oídos para empezar a susurrarle cosas y morderle los lóbulos, exclamaba entre jadeos que siguiera, por lo que bajando entre chupones y mordidas por su cuerpo me fui a sus senos cubiertos por esa blusa pero dejando en claro sus pezones que asomaban como dos tornillos a punto de atravesar la ropa, hundí entonces mi cara en sus tetas y mordiendo la prenda se la jalé para quitársela, dejando fuera esas tetas hinchadas tan ricas que esperaba ver desde la mañana. Lo siguiente fue más rápido, ya que apenas le di unos chupones suaves debajo de las tetas decidí quitarle la tanga, la cual estaba empapadísima de sus fluidos. Decidió ella también quitarme el bóxer por el que asomaba la punta de mi verga como necesitando aire… U otra cosa.

Ya desnudos la agarré de las manos inmovilizándola para abrirle las piernas y dirigir mi lengua a excavar ese coñito, no tuve la más mínima dificultad ya que sus fluidos ayudaban a deslizar mi lengua sin tanto esfuerzo, así entonces le mordía los labios que cada vez se separaban más como suplicando atender el centro del problema. Después de un rato decidí embestir mi lengua sin aviso previo y al hacerlo Victoria exclamó un gemido que seguramente hasta el portero del edificio escuchó, lo cual me motivaba cada vez más a ser detallado en cada parte de su coñito para atenderlo de lo mejor. Entonces decidí usar mis dedos para así mientras se la mamaba poder estimularla más, con mi pulgar le daba tocaditas en el clítoris mientras con el corazón y anular tocaba la parte superior de su vagina. Con un trabajo armónico en conjunto fue cuestión de segundos para provocarle un delicioso squirting, siguiendo con la lengua en el trabajo sentía cómo su vagina parecía ahora una cascada de placer. Pensando que estaba exhausta me tomó la cabeza para besarme mientras ahora era su turno de consentirme.

Empezó entonces a lamer cerca de mis pelotas mientras con sus dedos sobaba mi verga bastante venosa y dura ya. Así tal cual lo hice yo se lanzó sin aviso a embestir mi verga, chupando primero únicamente mi glande para después succionarlo hasta dejarlo morado. Estuvo así un buen rato hasta que me hizo venirme como si hubiesen abierto una manguera a presión. Mi semen salió disparado hacia toda la cama y su boca, el cual se tragó de una vez, como una linda putita, debido a la fuerza con la que salió.

Entonces fue cuando decidí ponerla en el ángulo del durazno dejando expuestos sus dos hoyitos para mi diversión, empecé por embestir su vagina que se dilataba y contraía deseando más, así que le hice el favor y la penetré ferozmente haciendo que sus gritos solo aumentaran más, en esto la nalgueaba y metía uno que otro dedo en su ano, que estaba listo para ser consentido también. Así que cambiaron roles, y ahora eran los dedos los que examinaban su coño mientras mi verga iba siendo devorada por su otro huequito. Tartamudeando rogaba para que no parase y para que siguiera lo más que pudiese, así que decidí aumentar el ritmo para darle lo que pedía, viniéndome de forma estrepitosa y vibrante en su culo.

Decidida a exprimirme como un limón, me tomó por mis caderas que seguían estremeciéndose y aún con una notable erección se giró y, dándome la espalda, dejaba sus nalgas separadas para que la penetrase, pero ahora ella llevaría las riendas. Decidí dejarla, por lo que mientras me permitía seguir gozando con aquel hoyo tan rico ella controlaba el ritmo de la situación, mientras se masturbaba y con las manos apoyadas en la espalda le pellizcaba los pezones sintiendo cómo sus tetas iban a estallar.
Victoria se levantó entonces y decidió que ahora su vagina volvía al juego, por lo que mi verga se fue allá mientras nos besábamos llevando un ritmo perfecto para dos cuerpos tan jóvenes. Mientras mordíamos nuestras lenguas y labios llegamos al momento éxtasis, teniendo Victoria otro squirt que empapó mi verga, la cual saqué e introduje en su boca de nuevo, ahora estando en forma de 69. Duró un poco más chorreándose cuando temblando sacudí mis caderas y dejé salir lo que quedaba de mi semen mientras sentía cómo sus fluidos bañaban mi lengua. Ambos logramos el orgasmo y nos quedamos ultra rendidos ante el trabajo en equipo tan bueno que habíamos logrado.
Después de estar follándome a mi amiga durante tanto rato, quedarnos un rato recostados y abrazados nos fuimos a la tina de su baño, nos sumergimos mientras abrazados la acariciaba y la enjuagaba al igual que ella a mí, luego nos vestimos y nos acostamos a escuchar música mientras uno que otro beso volvía. En la noche sus padres volvieron a casa, cenamos y al final cuando fui a tomar un taxi me dio un beso bastante tierno tras el cual siguieron unas risas pícaras.

Desde entonces aprovechamos la ventaja de la tecnología para seguir teniendo la oportunidad de divertirnos de vez en cuando, pero eso será para otra ocasión.

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Relato porno: sexo grupal en casa

Sexo grupal en casa después de que hace unas semanas mi pareja y yo hiciéramos una fiesta casera con unos amigos. En realidad era una fiesta de parejitas.

Hacía mucho tiempo que no coincidíamos todos por los típicos temas de trabajos, niños y esas cosas que todos tenemos. Hasta ese día, en el que por fin nos organizamos y se vinieron todos a casa porque era la mejor opción.
Quedamos a media tarde para ponernos al día unos con otros y luego cenar y lo que diera la noche. En nuestra casa por suerte hay espacio para que se queden. Con el paso de las horas nos fuimos contando historias mientras iban cayendo cervezas. En la cena el vino fue el triunfador de la noche. Bueno, y un hallazgo muy placentero.

A medida que fuimos hablando descubrimos que todos nos habíamos vuelto más o menos liberales en cuanto al sexo. Y para animar la noche, decidimos jugar al strip-pocker. Empezamos bien, pero a partir de la segunda tercera mano, eso ya tornó a ver quién se quitaba antes la ropa. En esa situación de estar desnudos comenzaron las revelaciones de; “pues fulanita desnuda gana mucho”. Antes de seguir, aviso de que no diré nombres para que nuestros amigos no se sientan incomodados ni traicionados.

Sigo por donde iba, empezaron los comentarios calientes. Después de la pregunta a la pareja de; “¿seguro que no te importa?” Empezamos a elegir cada persona con quien quería tener algo esa noche. Como éramos 3 parejas, nos pusimos cada una en un sofá a dar rienda suelta a la imaginación. Era una situación muy morbosa, el estar teniendo sexo con otra persona y escuchar de fondo los gemidos de los demás, incluyendo los de tu pareja sentimental. ¡Qué decir si encima podías ver como tenía sexo con otra persona!

De estar cada 2 disfrutando del sexo nos pasamos a hacer juegos para divertirnos y así ir cogiendo confianza sexual entre todos…

Sexo grupal en casa: intercambio de parejas

Después de los preliminares para ir conociéndonos, pasamos a lo divertido, hacer juegos sexuales para así participar todos y tener sexo grupal en casa. Lo primero que hicimos fue el círculo del placer que llamamos. Nos tumbamos en el suelo intercalándonos chico, chica, chico, chica. Así, todos teníamos que practicarle sexo oral a la persona que teníamos “encima” mientras la que estaba “debajo” nos lo hacía a nosotros. Para darle emoción dijimos que perdía la persona que antes llegara al orgasmo. De esta forma todas y todos nos esforzábamos en hacerlo bien para no ser la persona que perdiera.

Después, jugamos a averiguar quién era tu pareja solo por el sexo. Ya fuera el hombre o la mujer, se tenía que vendar los ojos, y las otras 2 personas más su pareja sentimental, le tenían que follar durante 2 minutos, y todos en la misma posición para que no hubiera posibles trampas. Y así teníamos que descubrir quién de las 3 opciones era nuestra pareja sentimental. Este juego dio mucho de sí, y como no podía ser de otra forma, la noche terminó desembocando en una intensa sesión de sexo grupal en casa. Sexo grupal libre donde se aceptan tríos, trenecitos, picar de flor en flor… todo era válido menos el sexo homosexual, porque aunque algunos de los presentes éramos bisexuales, se decidió así para que los heteros no se sintieran incómodos.

La verdad es que esto terminó un poco deformado. Porque empezó con un trío a raíz de que una de las chicas quería aprovechar la ocasión para tener una doble penetración. Y vamos si la tuvo. Mientras estaba ese trío en cuestión funcionando, las otras 3 personas estábamos en otro trío para no aburrirnos. Me coincidió a mí con las otras dos chicas. Una cosa fantástica, disfruté del placer de una felación a dos lenguas, de poder meterla a placer en cualquiera de las dos, de penetración mientras practicaba sexo oral. Una maravilla.

Pero lo mejor fue el final. La otra chica que estaba disfrutando de la doble penetración quería más. Quería sentirse llena por todos sus agujeros, y solo le faltaba la boca. Decidí ayudarla a cumplir su fantasía. Mientras las otras dos chicas se dedicaban a restregarse con nosotros, susurrarnos al oído, o directamente buscar la postura para que les pudiéramos masturbar con nuestras manos o practicarles sexo oral.

Y así pasamos la noche de sexo grupal en casa. Viéndolo a posteriori creo que fue una noche de reencuentros muy íntimos y donde nos pusimos muy al día. Y sobre todo una noche que disfrutamos muchísimo todos, que no hemos dudado en decidir que debemos hacer reunión de amigos más a menudo y no esperar varios años para vernos.

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