Orgasmo anal de la novia de mi sobrino

Hola, como recordarán, soy masajista, y este relato XXX sucedió hace algún tiempo.
Resulta que llegó mi prima con su hijo y la novia de este, porque mi sobrino se sentía muy cansado, y me pidió darle un masaje, a lo que sin problema alguno accedí, quedándose profundamente dormido.
Platicando con mi prima, resulta que la novia de mi sobrino, según ella, se quejaba de un dolor de cadera, por lo que le pedí que se acostara bocabajo, y entre platica con mi prima y ella misma le fui masajeando la cadera, pero tuve meter una mano debajo del vestido que llevaba, y mientras le frotaba el aceite metí mi mano dentro de su pantaletas, y al tocarle en medio sentí que levantó levemente la misma, preguntándole si le dolía, pero apretaba mucho los glúteos, y sin decir nada metí un dedo en su ano… soltando un leve quejido, pero me permitió que le dejara el dedo adentro.

Le fui penetrando poco a poco hasta el fondo mi dedo, y como estaba de frente a mi prima, ella nunca pudo ver lo que le estaba haciendo a su nuera. Esta empezó a mover más la cadera, y ya caliente por la adrenalina, le bajé su pataleta con el pretexto de aplicarle más aceite, y al tocarle sus labios vaginales gimió a tal grado que mi prima preguntó qué le pasaba, y ella dijo que le dolió un poco, pero que estaba bien, señal inequívoca de que lo estaba gozando… y por su humedad, de un momento a otro, explotaría. Así, sin más, en cuestión de minutos estaba haciéndole bramar y a punto de tener un orgasmo delante de su suegra y a un lado de su novio, teniendo mis dedos en su ano, hasta el fondo, en su vagina y apretando su clítoris, cosa que no aguantó… y sin medir las consecuencias, gritó y levantó sus nalgas, lo cual hizo que se metiera aún más los dedos.

Orgasmo anal por sorpresa

Fue tanta la reacción que tuvo, que mi sobrino despertó, pero aún así nunca se dieron cuenta de que en ese momento la muy zorra había tenido su orgasmo vaginal y su primer orgasmo anal. Lo cual me dijo más adelante, cuando estuvimos en mi casa, pero ese relato XXX será más adelante.

Para que mi prima no se diera cuenta de lo sucedido, tuve que pedirle una toalla, con el pretexto de que no se manchara su vestido de aceite, pero la verdad era para darle espacio a que se relajara y soltara todo sus espasmos.

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Orgasmo anal de la novia de mi sobrino

Hola, como recordarán, soy masajista, y este relato XXX sucedió hace algún tiempo.
Resulta que llegó mi prima con su hijo y la novia de este, porque mi sobrino se sentía muy cansado, y me pidió darle un masaje, a lo que sin problema alguno accedí, quedándose profundamente dormido.
Platicando con mi prima, resulta que la novia de mi sobrino, según ella, se quejaba de un dolor de cadera, por lo que le pedí que se acostara bocabajo, y entre platica con mi prima y ella misma le fui masajeando la cadera, pero tuve meter una mano debajo del vestido que llevaba, y mientras le frotaba el aceite metí mi mano dentro de su pantaletas, y al tocarle en medio sentí que levantó levemente la misma, preguntándole si le dolía, pero apretaba mucho los glúteos, y sin decir nada metí un dedo en su ano… soltando un leve quejido, pero me permitió que le dejara el dedo adentro.

Le fui penetrando poco a poco hasta el fondo mi dedo, y como estaba de frente a mi prima, ella nunca pudo ver lo que le estaba haciendo a su nuera. Esta empezó a mover más la cadera, y ya caliente por la adrenalina, le bajé su pataleta con el pretexto de aplicarle más aceite, y al tocarle sus labios vaginales gimió a tal grado que mi prima preguntó qué le pasaba, y ella dijo que le dolió un poco, pero que estaba bien, señal inequívoca de que lo estaba gozando… y por su humedad, de un momento a otro, explotaría. Así, sin más, en cuestión de minutos estaba haciéndole bramar y a punto de tener un orgasmo delante de su suegra y a un lado de su novio, teniendo mis dedos en su ano, hasta el fondo, en su vagina y apretando su clítoris, cosa que no aguantó… y sin medir las consecuencias, gritó y levantó sus nalgas, lo cual hizo que se metiera aún más los dedos.

Orgasmo anal por sorpresa

Fue tanta la reacción que tuvo, que mi sobrino despertó, pero aún así nunca se dieron cuenta de que en ese momento la muy zorra había tenido su orgasmo vaginal y su primer orgasmo anal. Lo cual me dijo más adelante, cuando estuvimos en mi casa, pero ese relato XXX será más adelante.

Para que mi prima no se diera cuenta de lo sucedido, tuve que pedirle una toalla, con el pretexto de que no se manchara su vestido de aceite, pero la verdad era para darle espacio a que se relajara y soltara todo sus espasmos.

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Le follé el culo a mi mejor amiga

Un día mi mejor amiga me habló, teníamos días sin vernos, sin hablar uno al otro debido a diferencias entre ambos, hasta que ella rompió el hielo y me marcó. Ese día, mis padres habían salido de viaje y me quedé solo en mi casa, observando en mi recámara, pensando en el motivo de mi separación con mi novia, cuando de repente ella marcó.

Citla: ¡hola! Ya no me quieres, ¿verdad?

Yo: por supuesto que te quiero.

Ella, riendo me dijo:

-Necesito verte, quiero abrazarte, acabo de terminar con el tarado de mi novio.

Yo: ¿en serio? Pues vamos a vernos.

Tras una conversación le follé el culo

Salí de mi casa en la madrugada, para que platicáramos, llegue a su casa y todos sus perros ladraban, nunca imagine que ella se escaparía de su casa, y corriendo me dijo, vámonos, caminamos unas cuadras hasta que encontramos un lugar solitario para platicar, mientras platicábamos ambos teníamos frío, así que nos abrazamos…

Al buen rato nos quedamos mirando fijamente y nos empezamos a besar, soy sincero: solo quería estar con alguien en ese momento queriendo olvidar, y arrancar el enojo que traía… ¡Lo mismo sucedía con ella! Pero no esperaba terminar desnudándola, viendo su cuerpo bajo la luz de la luna, y sentir cómo mi pene se ponía más y más duro.

Era mi amiga, pero la verdad tenía unas piernas, unas nalgas riquísimas. Sin duda alguna, tenía unas tetas que no pude resistirme, y me quité el pantalón y el de ella, y empezó a mamar mi verga.

Como no llevé condón, le follé el culo, su riquísimo culo. Aún recuerdo que la nalgueaba y mis manos quedaron pintadas en sus nalgas, me fascinó mamarle su sapito. En realidad nunca imaginé que mi amiga era toda una mujer, ni mucho menos que cogiera tan rico, y no importó el lugar, pero ella se movía que uffffffff…. solo sentía el calor de nuestros cuerpos jugando y el momento en que ella mojó mi pene, ¡fue lo más rico que un hombre puede experimentar!

Perdóname amiga, sabes que te quiero… pero me fascinó el sabor de tus senos, el color de tus nalgas y el ruido que hacías mientras te follé el culo con mi verga… aún recuerdo los rasguños en mi espalda….

 

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Amantes de los culos sucios

Amantes de los culos sucios

Salíamos de la fiesta un tanto ebrios y excitados. Mi mujer me susurraba al oído mientras caminábamos hacia la casa: “papito, esta noche me vas a culiar rico mientras yo le chupo el culo a Tencha que nos debe estar esperando haciéndose la dormida”. “Claro mamita”, respondí yo,  “pero también tengo ansias de tu culo y de tu mierda”.

Tencha era nuestra criada, una mujer de 50 años con un culo enorme, unas tetas grandes y un clítoris descomunal, como una pequeña verga. Hacía rato formaba parte de nuestras inclinaciones sexuales, de nuestro vicio por el sexo, por los culos, por la mierda. Cuando llegamos nos fuimos directamente a la alcoba de Tencha. Aparentaba dormir bocaabajo, con una pierna recogida y muy abierta. Podíamos verle el ojo del culo con pequeños grumos de mierda. Mi mujer se abalanzó sobre Tencha y empezó a chuparle el culo. “Acaba de cagar y no se ha limpiado el culo”, dijo mi mujer excitada. “Dame esa lengua sucia”, le dije a mi mujer que me la ofreció con prontitud. Saboreé la lengua y me deleité con los pedacitos de mierda que se habían adherido a ella. Mi mujer siguió chupando a Tencha .  Yo le bajé los calzones a mi mujer y metí  mí nariz en ese ojo del culo que tanto amaba. Un pedo con algo de mierda  inundó mi nariz. Yo respiré profundo para embriagarme aún más  con ese olor que empezó a llenar la habitación. Tencha hizo como que se despertaba . Mi mujer le dijo “Tencha, eres una puerca, no te has limpiado el culo”, Tencha le respondió: “el señor me dijo que no lo hiciera porque esta noche ustedes venían a limpiármelo con la lengua”.  Yo saqué la nariz del culo de mi mujer y la acerqué a la boca de Tencha. “Chupa mi nariz Tencha, saborea el culo de tu señora a través de mi nariz…”. Nuestra criada besaba mi nariz impregnada, mientras mi mujer ahora mordía el clítoris enorme de Tencha,  cosa esta  que excitaba mucho a la criada. “Señor, quiero su verga untada del culo de la señora”, dijo Tencha y yo, sin esperar otro pedido, hundí  la verga en el culo de mi mujer y de inmediato me la engrasó con mierda dura y olorosa. “Ah, papito, calíbrame la mierda” dijo mi mujer levantando la cabeza. Yo bombeé fuerte por unos minutos y luego saqué mi verga con unos buenos pedazos de mierda sólida adherida a ella. Tencha estaba muy excitada y decía obscenidades mientras mi mujer seguía mordiéndole el gallo y con tres dedos clavados en el culo de la criada. Metí mi verga untada en la garganta  de Tencha que la recibió como si fuera un bombón de rico chocolate. La criada estaba ahora como poseída, me chupaba con ansia viciosa y metía dos dedos  en las profundidades de mi culo. Sentí que me cagaba, saqué la verga de la garganta de Tencha y puse mi culo en su boca y cagué….Un bollo grueso y largo y marrón y oloroso entró en su boca…De inmediato mi mujer mordió más fuerte el gallo de la criada y ésta, a pesar de tener en su boca el zurullo, lanzó un grito ronco y ahogado…Se había venido la muy  sucia…Mi mujer se abalanzó a la boca de Tencha y le quito con la suya un pedazo del bollo de mierda. A su vez, mi mujer pasó a mi boca el pedazo que había tomado. Lo saboreé por unos segundos y volví a pasarlo a la boca de mi mujer que lo escupió también después de degustarlo. Tencha también había escupido el  pedazo de zurullo que aún quedaba en su boca y nos decía que éramos los señores más sucios y puercos  del mundo, pero los más placenteramente viciosos, los mejores culiadores,  los mejores amantes de los culos sucios. Mi mujer también se vino después  que Tencha cagó en su boca y yo bombeaba su culo que tanto amaba y al que dejé lleno de leche espesa y caliente.

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Sucia pareja liberal

“¡Oh, amor, eres una puerca sucia!”, le dije, y volví a meter mi lengua en lo profundo de su boca viciosa que olía y sabía a culo. “Tú también eres una marrano, mi marrano, porque te gusta el olor y el sabor que traigo”, respondió, mientras masajeaba con una mano mis pelotas y mi verga dura por encima de mis calzoncillos blancos.

-¿Culo de macho o de hembra, amor? –pregunté.

-De hembra, -respondió, sin dejar de penetrar su lengua sucia en mi boca, hambrienta de su aliento y sus sabores.

Ella venía de la fiesta de su amiga Felicia, una linda y madura lesbiana, a cuyas reuniones también asisten homosexuales y unos pocos tíos de vergas enormes. Allí, en medio de bebidas espirituosas, se abandonan a sucias prácticas colmadas de placeres que los llevan a la cima de los más intensos orgasmos.

Pero ella ya estaba aquí, ofreciéndome el olor y el sabor de Felicia a través de su boca, de su lengua, de sus dedos y sus manos… Al cabo de unos minutos estábamos completamente desnudos y nuestras lenguas ahora se entrecruzaban y las manos tomaban y acariciaban nuestros cuerpos. Un dedo de ella se hundió en la profundidades de mi culo peludo y uno de los míos penetró su culo lleno de semen. Esto me excitó aún más, metí de inmediato un dedo en su chocho afelpado, superpeludo, y también estaba inundado de leche. La miré excitado, pero al mismo tiempo interrogándola con mis ojos. La respuesta no se hizo esperar:

-Tú sabes, amor mío, cuánto necesita mi cuerpo del elixir blanco y cómo me gusta estar llena para ofrecérselo a tu garganta sedienta.

Me tumbé en el piso, ella abrió sus piernas a la altura de mi cabeza y descendió lentamente, muy abierta, hasta mi boca preparada para recibir el semen que tenía almacenado en su chocho y en su culo.

-Dámelo todo, amor -supliqué.

-Va todo, macho mío, con algo más, tú sabes… -dijo excitada. Primero fue el culo que ella abría aún más con sus manos, leche saliendo pausadamente, cayendo lentamente en mi boca y luego un pedacito de algo marrón, pastoso y oloroso que mastiqué y tragué. Luego vino el chocho, que lanzó a mi garganta el semen contenido y el chorro líquido y dorado que bebí con ansias. Una vez acabé, ella se tendió encima de mi cuerpo desnudo y sudoroso.

-Quiero sentir los humores y los fluidos de mi culo y de mi chocho a través de tu lengua sucia, marrano mío, -pidió, aún más excitada… La saliva y las lenguas iban y venían en un continuo frenesí, hasta cuando me pidió que nos pusiéramos de pie. Se colocó detrás de mí, hizo que abriera mis piernas y aplicó su boca a mi culo sudoroso, mientras me pajeaba con sus dos manos. Sentía su lengua escarbar profundo en mi culo, llevándome a la cima de una beatitud placentera que aumentó aún más cuando empezó a mamar mi verga y mis pelotas y a meterme los dedos en el culo. Los sacaba untados y los llevaba a su boca mientras me miraba con sus ojos de vicio. Por supuesto expulsé en su garganta “litros” de leche caliente que bebió con especial deleite. Fueron horas chupando, mamando, bebiendo, absorbiendo, comiendo, culeando, rendidos al más exquisito placer, y a través suyo haciéndonos grandes, libres, dioses…

 

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De cómo empecé dándole clases a una compañera y acabé metiéndosela por el culo

Era el verano de hace 4 años, una compañera de clase había suspendido una asignatura, la cual yo mismo había aprobado con bastante buena nota, así que me pidió que la ayudara a estudiar para los exámenes de septiembre. Yo estaba en mi pueblo pasando el verano, pero venía todos los días a Madrid porque trabajaba de verano de portero en una finca, así que como estaba de mañana llegué al acuerdo con ella de que después de comer me pasaría por su casa para darle clase.

Así lo hice, y así fueron pasando los días. Esta chica siempre había sido cariñosa conmigo, y cuando dábamos clase, a lo mejor me ponía una pierna encima mientras hacía algún ejercicio o me pasaba una mano por los hombros o alguna cosa así, hasta que un buen día, cuando llegué a su casa, me abrió la puerta vestida muy ligerita, tan solo una especie de top muy suelto que dejaba adivinar sus tetas, bastante grandes y apetecibles, y unos shorts de tela de estos que se ve la mitad del culo. Aquí ya empecé a sospechar, porque habíamos tenido nuestras confidencias y sabía que, aunque me parecía de guarras, me ponían muchísimos esos pantaloncillos enseñaculos. Como todos los días, me tenía preparada una botella de nestea bien fría, así que primero pasamos a su cocina para beberme un vaso rápido antes de empezar con los números. Cuando me puso el vaso, al cerrar la botella, se le cayó el tapón al suelo, y al agacharse a recogerlo, se le apretaron mucho los shorts en la piel y pude adivinar que llevaba un tanga de triangulito, que en alguna ocasión también había comentado que me gustaban. Aquí ya tuve que disimular para que no se me notara la polla, que se estaba empezando a hacer notar con un bulto serio. Me puse la mochila delante, terminamos con la bebida y nos fuimos a su cuarto a dar la clase, como siempre. Me di cuenta de que estaba sola, cosa que me extrañó, ya que sus padres son muy católicos y son de los de dejar la puerta abierta mientras está con un chico en casa y de no dejarla sola.

Dimos la clase, yo bastante cardíaco por su ropa y por la forma que estaba teniendo de tocarme y actuar ese día, que al principio no di importancia ya que las achaqué al calentón que tenía por la escenita de la cocina. Por fin terminamos la clase, yo estaba sentado en una silla en su cuarto de espaldas a la puerta esperándola, ya que ella había salido un momento al baño o algo así, estaba con los ojos cerrados abanicándome (hacía un calor horrible aquel año y ni con la ventana abierta de par en par hacíamos casi nada) y, de repente, noto que me empieza a tocar los hombros. Hasta aquí nada raro, porque la finca donde trabajaba era muy pija y yo muchas veces llegaba a su casa con mucha tensión en el cuerpo, y no era la primera vez que me daba un masaje. El susto me lo llevé cuando noto que me empieza a besar y a chupar muy sensualmente el cuello. Aquí abrí los ojos y dije en voz alta:

-“¿Qué haces Nunu?” (La muchacha se llama Nuria).

-“¿Qué pasa que no te gusta?”

Y según estaba diciendo esto, dio la vuelta hasta ponerse delante de mí. Dios, nunca me podré olvidar de esa imagen. Una chica pelirroja, con los ojos verdes más bonitos que yo he visto en mi vida, con unas tetas espectacularmente bien puestas y un cuerpazo alucinante, de pie delante de mí solo con un tanga rojo.

Me fui a levantar de la silla, pero ella se me adelantó y empujándome suavemente por los hombros me obligó a volver a sentarme, al tiempo que se ponía de rodillas delante de mí. A esas alturas no tenía fuerzas para resistirme a nada, y menos aún a lo que iba a pasar. Yo estaba con una erección de caballo y ella de rodillas casi entre mis piernas, me acariciaba la polla con la mano por encima del pantalón con una sonrisa pícara. Sin cambiar la expresión de su cara, me bajó la bragueta, metió la mano y esquivando mi bóxer me la sacó y se la metió en la boca entera. Qué mala es. Sabía que me encantaban esas mamadas profundas por nuestras interminables charlas sobre el sexo con nuestras respectivas parejas, igual que lo del tanga y los shorts culeros. Se metía mi polla en la boca y se la sacaba, subiendo y bajando la cabeza, rodeándomela con esos labios gruesos que tiene, masturbándome con su boca, de repente, empezó a subir el ritmo y a mover la cabeza cada vez más deprisa, se la sacó de la boca y me dijo:

-“No te corras aún, que tengo otra sorpresa para ti”.

Metiéndosela por el culo a petición propia

Y antes de que pudiese decir ni media palabra, se la volvió a tragar enterita moviendo la cabeza arriba y abajo como si le fuese la vida en ello. Yo estaba a punto de correrme y ella al darse cuenta, paró, se sacó mi polla de la boca brillante de su saliva, se puso de pie y cogiéndome de la mano, me hizo levantarme detrás de ella. Cuando llegamos a la puerta de su habitación, se bajó el tanga y se agachó diciéndome:

-“Nunca he follado por el culo, quiero que tú seas el primero que me la mete por ahí”

-“¿Estás segura?”. -Le pregunté muy cachondo, pero con cierta preocupación, porque no las tenía todas conmigo de no hacerla daño, debido al considerable grosor de mi pene.

-“Sí, sí. Métemela, despacio, pero hazlo”.

Después de decirme esto, la hice un breve masaje en el ano con mis dedos, metiéndole algunos para dilatárselo un poco, hasta que decidí acercar mi polla a su culo y, apoyando primero la punta, le oí decir:

-“Métemela ya”.

Empecé a metérsela, primero despacio, hasta que le entró la punta. Ahí me detuve un poco para que se le acostumbrase, porque aunque no se quejaba, notaba cómo su cuerpo se tensaba y sus manos se crispaban. Cuando se relajó, le metí otro poco y repetí el mismo proceso que antes, y así hasta que la tenía metida entera dentro de su precioso y caliente culo. Cuando la tenía toda dentro, giró un poco la cabeza y entre jadeos me dijo:

-“Ya no me duele, fóllame de una vez”.

Dicho esto, empecé a bombearla, suavemente pero con firmeza y noté cómo su cuerpo se tensaba ante mí y cómo gemía y se retorcía de placer, igual que yo, que apenas me tenía en pie, debido al placer de estar metiéndosela por el culo a una de las mejores chicas que conocía. Poco a poco, fuimos subiendo el ritmo, hasta que yo la dije:

-“Me voy a correr preciosa”.

Cuando le dije esto, se separó de mí sacándosela del culo y, girándose y mirándome con esa sonrisa otra vez, y su pelo rojo alborotado, se puso en cuclillas delante de mí y volvió a chupármela, esta vez usando las manos para empujársela mas dentro de la boca, hasta casi convertirlo en una garganta profunda. No tardé mucho en volver a estar a las puertas de la corrida, pero esta vez, después de decírselo no hubo ningún cambio, solamente subió el ritmo y me hizo correrme en su boca. Jamás había tenido un orgasmo tan sumamente devastador, ni me había corrido de una forma tan abundante. Recuerdo que se le llenó la boca y los últimos latigazos fueron a parar a su preciosa cara, que sonriente los recibía con los ojos cerrados y una expresión de satisfacción plena. Después de esto, fue al baño a escupir, porque nunca le ha gustado tragárselo, aunque siempre deja que se le corran en la boca. Cuando volvió, estuvimos un buen rato tumbados en la cama, desnudos, hasta que llegó la hora de que me fuese.

Estuvimos así todo el verano. Por suerte, ella aprobó el examen y yo pude seguir viéndola.

Este es mi relato erótico de cómo terminé metiéndosela por el culo a mi alumna. Es la primera vez que escribo algo en SexoEscrito.com. Agradezco las felicitaciones y también las críticas que estén dirigidas a ayudarme a mejorar mi forma de escribir. Espero que os guste.

 

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Sexo intenso con Virgo

Era la fiesta de fin de año de la empresa, cerca de las 11 de la noche. Este año, los compañeros habían elegido un sitio para bailar, un viejo edificio en el centro de la ciudad con tres pisos. En cada piso un ritmo diferente y por todos lados corría el alcohol. Todos desquitaban las largas horas de trabajo con una borrachera épica a cuenta de la empresa.

Sentada en una mesa de la esquina más alejada que encontré, miraba a las parejas bailar. Conforme el alcohol iba haciendo efecto, las inhibiciones se iban perdiendo, así que vi cómo las parejas casuales desaparecían por la puerta después de calentar lo suficiente los motores en la pista de baile.

Mientras me debatía conmigo misma sobre sí llamar o no a un taxi, lo vi acercarse a mi con un par de vasos en la mano. Se sentó junto a mi y me ofreció uno de ellos.

-Sabes perfecto que no bebo alcohol.

-Lo sé linda, por eso nos traje unos refrescos.

Olí el contenido y era refresco de cola normal. Por detalles como esos me caía bien este hombre. Recordé la primera vez que lo vi cuando llegué a trabajar a la empresa, confieso que a pesar de que me gustó desde que lo vi, me caía muy mal. No cabía duda de que era un hombre muy inteligente y culto, pero sus aires de superioridad me provocaban querer darle un puñetazo en la cara. Pero era demasiado encantador y caballeroso, así que siempre terminaba perdonándolo y las horas extras, los proyectos bajo presión, la convivencia diaria, fueron limando las asperezas de nuestra relación hasta que nos hicimos buenos amigos. Nunca se le quitaron los aires de superioridad, pero ya podía burlarme de él con confianza cada vez que se pasaba de la raya. Pasábamos mucho tiempo juntos, más del que pasábamos en nuestras propias casas, así que llegamos a conocernos bastante bien.

Después de un tiempo empecé a coquetearle un poco, solo para saber cual sería su reacción. Al principio hacía como que no se daba cuenta de mis negras intenciones, pero jamás me dijo que no e incluso con el tiempo empezó a seguirme el juego, aunque nunca lo habíamos llevado más allá de eso. Cuando vi su mano agitarse frente a mi rostro salí de mi ensueño.

-¿Todo bien? Creo que te perdimos por un momento.

-Jajajajajajajajaja. Todo bien. Me estaba acordando de cuando te conocí y lo mal que me caías.

-Y cómo me lo recuerdas cada vez que puedes.

Me miró a los ojos y sonrió. Tomó mi vaso y lo dejó sobre la mesa al tiempo que se levantaba, ofreciéndome su mano.

-Ven, hay algo que quiero enseñarte.

Salimos a las escaleras y empezó a subir. Cuando llegamos al techo encontré que era una terraza arreglada con macetas que formaban pequeños privados con sillones y mesitas para fumar. Encontramos una mesa libre en la orilla, movió un par de macetas con plantas grandes para cubrirnos mejor y fue a sentarse junto a mí, viendo hacia el cielo.

-¿Te dije que de niño quería ser astrónomo? Me encantan las estrellas.

Empezó a decirme los nombres de las estrellas que alcanzábamos a ver en el cielo de la gran ciudad, las constelaciones, las historias. La música mezclada de las fiestas apenas llegaba a nosotros, perdiéndose en la noche. Pasó su brazo por mis hombros y me recargué en él mientras la clase seguía. Puse mi mano en su pecho, jugando entre los botones de la camisa, acariciando suavemente su piel, pegando más mi cuerpo al suyo. De pronto se quedó callado, levanté la cara para ver qué pasaba y cuando lo miré a los ojos, sentí cómo su brazo me acercaba más a él, mientras se aproximaba para besarme.

Sexo intenso bajo las estrellas

Instintivamente me acomodé sobre sus piernas, rodeando su cuello con mis brazos, sus manos recorriendo mi espalda, bajando hasta mis piernas y encontrando su camino por dentro de mi falda. Cuando sus dedos se toparon con la orilla de mis medias de red, dibujaron la línea entre el encaje y mi piel, haciendo que me estremeciera toda. Lentamente subió por la parte interna de mis muslos hasta la ingle, haciendo a un lado mi tanga, deslizándose en mi rajita para llegar al centro de mi humedad.

Metió su dedo en mi coño lentamente, ahogando mi gemido en su boca mientras me iba recostando en el sillón, levantando mi vestido para dejar al descubierto mis caderas, sus manos recorriendo la longitud de mis piernas mientras se acomodaba entre ellas, besándome el cuello, los hombros, bajando el escote para comerme los pechos. Se abrió el pantalón y dejó libre su verga, lista para empalarme hasta el fondo. Puso la punta en mi coño empapado y empezó a tallarla de arriba a abajo, haciéndome retorcer de placer mientras me masturbaba con su deliciosa polla. Empecé a gemir más fuerte y puso su mano sobre mi boca.

-Tratemos de no llamar la atención.

Una mano seguía la tarea de masturbarme, la otra aún sobre mi boca para tapar los gruñidos de placer que no lograba contener. Estallé con el primer orgasmo y justo en ese momento me metió de golpe la verga completa, montándome con fuerza mientras todo mi cuerpo se convulsionaba con sus embestidas que aumentaban mi placer. Levanté la cadera para que pudiera penetrarme más profundo y cambió el ritmo, haciendo círculos con su cadera mientras yo me retorcía en el sillón, sujeta por su enorme mano. Se detuvo, me soltó y me puso en cuatro patas, una pierna abajo del sillón como apoyo. Agarró mi cabello y me jaló para levantarme y volvió a taparme la boca con su mano. Sentí sus dedos buscar mi culo para acariciarlo, llevando jugos de mi coño para lubricarlo. Metía sus dedos en mi coño, los movía haciéndome levantar más las nalgas y los sacaba para acariciarme de nuevo el culo, haciendo suaves círculos, cada vez más profundos, hasta que me metió el primer dedo que se deslizó sin esfuerzo por lo excitada que estaba. Empezó a moverlo en círculos. Bajé mi mano para masturbarme mientras él me preparaba para llenarme el culo con su erección.

Sexo intenso anal

Cuando me pudo meter el segundo dedo sin problema, empezó a meterlos y sacarlos, haciendo que me abriera más y más. Primero me cogió por el coño para que su verga quedara bien lubricada, empujando con fuerza para hacerme venir otra vez, sus bolas rebotando contra mí, me tenía firmemente agarrada de la cara y el vientre, mis pechos al aire rebotaban al ritmo de sus embestidas.

-Tienes unos senos deliciosos, me voy a venir en ellos.

Sentí el orgasmo explotar, apretando su miembro dentro de mí. Siguió dándome sin parar hasta que acabé agotada, entonces se salió lentamente de mi coño y llevó su verga hasta mi culo.

-Quiero que sigas masturbándote mientras te rompo este culito tan rico que he deseado por tanto tiempo.

Metió primero la punta, suavemente, haciendo círculos para irme relajando. Cuando estuvo adentro todo su glande me tomo de la cadera y empujó hacia abajo, haciendo que me clavara toda la polla de golpe en el culo y levantándome de nuevo. Lo hizo varias veces, metiéndome su verga con fuerza por el culo mientras yo jugaba con mi clítoris. Cuando empezó a moverse con más ritmo pude sentir que aguantaba las ganas de venirse dentro de mí para cumplir su promesa de llenarme los senos de su leche.

-Vente otra vez, quiero sentirte venir dentro de tu culo.

No necesité mucho más para volver a correrme, y en cuanto sintió mi orgasmo, se salió, me bajó del sillón para quedar hincada frente a él, y eyaculó toda su leche sobre mis senos, acariciando mis pezones con las últimas gotas de semen caliente que salían de la punta de su verga.

Escuchamos las campanadas de una iglesia cercana anunciar la media noche. Sabíamos que teníamos que regresar a la fiesta para no levantar sospechas, pero sabiendo que este iba a ser tan sólo el primero de muchos encuentros de sexo intenso.

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Sexo intenso con Géminis

Nos conocimos en una comida de los amigos de un amigo, y enseguida adiviné la sesión de sexo intenso que me esperaba con él. Era un tipo tranquilo, una buena persona según decían todos, de pocas palabras pero muy amable siempre. Pero ellos no podían ver lo que yo vi.

Cuando sentí su mirada por primera vez, estaba sentado casi en un rincón del cuarto y era como sí me estuviera toqueteando toda con la mirada. Las tetas, las nalgas, el coño. Pude sentir como mojaba la tanga solo de ver la lujuria en su mirada. Iba a cogerme y yo lo sabía, solo tenía que esperar. La idea de que este hombre, que parecía ser el más dulce y reservado, tenía una cara oculta llena de vicios y placeres, me excitaba aún más.

Algunos habíamos decidido quedarnos en casa de los anfitriones a dormir. Ya muy cerca del amanecer me levanté con cuidado para no despertar a nadie y fui a la cocina a por agua. Fue cuando me lo encontré. Solo llevaba unos boxers y pude ver su amplio pecho y sus brazos, y la creciente erección que hacía que me pusiera más caliente.

Sexo intenso al amanecer…

No me dijo nada pero su media sonrisa llena de perversidad delataba que el sexo sería muy intenso. Se acercó a mi y me acorraló contra el refrigerador. Me beso con una intensidad casi animal. Sus manos fueron directo a mis senos y a mi coño, solo tenía que hacer a un lado la tanguita que ya estaba empapada de mis jugos y meter la mano bajo mi playera.

Mientras apretaba mi pezón, deslizó un dedo dentro de mí para comprobar qué tan mojada estaba. Ahogué un gemido mordiéndome la mano. Estaba sobre mí como un animal salvaje, tallando su verga contra mi pierna mientras me masturbaba para hacerme venir.

En cuanto sintió mi orgasmo metió el dedo lo más profundo que pudo, levantándome unos centímetros del suelo. Me estremecía sin poder controlar y este macho lo estaba disfrutando terriblemente. Cuando terminé me volteó contra la pared y sin más, sacó su verga y la deslizó hasta lo más profundo de mi coño. Sus manos en mi cadera me detenían casi como garras. Era sexo intenso en su más pura expresión animal.

Mis senos se tallaban contra la fría pared mientras este hombre/animal me cogía en toda la extensión de la palabra hasta hacerme correr otra vez. Tomó mi cabello y me arrastró al baño, cerrando la puerta tras nosotros. Extendió una toalla y se sentó en la taza cerrada, dejando su gruesa verga llena de mis jugos al aire. Obedeciendo una orden no dicha, me acerqué y la metí en mi boca. Sus manos tomaron mi cabeza y empezó a follarme la boca, metiéndose hasta el fondo.

Mientras se la estaba mamando, bajé la mano a mi entrepierna para masturbarme. Estaba en cuatro patas y solo abrí un poco más las piernas para poder alcanzar mi clítoris, inflamado por el placer de hacía unos minutos y a la espera de la siguiente embestida. Me toqué toda mientras lo escuchaba gemir muy suavemente de placer. Estalló en mi boca al mismo tiempo que yo me corría en mis dedos. Levantó mi cara para verme a los ojos mientras me tragaba su leche.

Tomó mi mano, con la que me había masturbado, llena de mis jugos  y la llevó de nuevo a su verga bien mojada por mi saliva, aún medio erecta después de venirse, y me hizo masturbarlo para ponérsela dura otra vez mientras sus manos jugaban con mis pechos. Entonces me acostó sobre la toalla y levantó mis piernas para recargarlas en sus hombros, rozó con sus dedos desde mi culo hasta mi clítoris. La posición hacía que todo quedara expuesto para que lo inspeccionara hasta estar seguro de que estaba lista, entonces se volvió a clavar en mí hasta el fondo.

Tirada en el piso del baño mientras estaba siendo salvajemente follada por este hombre, que no me había dicho una sola palabra en toda la noche, me vine una y otra vez, ahogando los gritos en una toalla de mano mientras lo escuchaba gruñir por lo bajo junto a mi oído mientras su verga me abría completa.

Se levantó bruscamente y me hizo parar frente al espejo, recargada en el lavamanos. Podía verlo atrás de mí, podía sentir cómo sus manos recorrían mis nalgas y sus dedos acariciaban mi culo. Metió un dedo para abrirme. Cerré los ojos para disfrutarlo y sentí cómo me jalaba el cabello, quería que viera cómo me iba a coger por el culo. Puso la punta de su verga y empezó a empujar suavemente, no me soltaba del cabello. Sentí como la metió toda, hasta que sus bolas tocaron mis muslos. En el espejo podía ver como mis tetas se movían siguiendo el ritmo de sus movimientos, podía verlo viéndome, disfrutando poseerme. Vi mi expresión al terminar otra vez, el grito de placer ahogado y su cara cuando volvió a descargar todo su semen en mi, escurriéndose por mi culo hacia mis muslos. Se recargó en mi unos segundos, acariciándome las tetas todavía y recuperando la respiración. Después, simplemente se guardo la verga llena de mi y salió del baño sin decir nada.

Salí tambaleante del baño y lentamente me deslicé hacia la recámara donde estaba él y abrí la puerta. Lo encontré tumbado en la cama desnudo. Me miró fijamente y de nuevo vi esa media sonrisa perversa que me volvía loca. El sexo intenso aún no había terminado…

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Trio H-M-H

Rose Monroe parecida a "Marty". La protaginsta del relato.

La protagonista de este relato es Marty, una chica parecida a la modelo XXX Rose Monroe (la de la imagen), gozando en un trio H-M-H.

 
 

Parte 1 

Marty, una chica alegre de alrededor de un metro sesenta de estatura, piel no muy blanca, cabello largo, lacio y negro, senos pequeños y suaves y un trasero algo generoso. Con similitud a la actriz XXX Rose Monroe.

 

Y un día. Pudo cumplir su fantasía de un trio H-M-H. Sentada entre sus dos pretendientes amantes Pedro, a la izquierda, y Harold a la derecha. Marty llevaba puesto un vestido blanco corto y ropa interior rosa y celeste con encajes de flores. Ella se gira y comienza a besarse con Pedro. Tras un rato de ver como siguen abrazados y besándose Harold le rodea la cintura con los brazos y comienza a besarle el cuello.

 

Están así un buen rato. Pedro también besuquea sus mejillas y cuello, mientras apoya sus manos en los hombros de ella. Harold la abraza con mas fuerza y también besa sus hombros. Marty apoya sus manos sobre las de Harold y se siguen besando.

De repente ella sube sus pies al sillón apoyándose sobre sus rodillas. Lo cual obliga a los dos hombres a separarse de ella y cortar el contacto. Marty hace que Pedro se siente en el reposabrazos del sillón delante de ella y Harold se ubica detrás esperando a ver que hacer.

 

La mujer comienza a desabrochar el pantalón de Pedro y saca su pene. Lo masturba primero con una mano y despues con las dos. Un miembro tan erecto y rígido. Pedro enloquece como Marty juega con su miembro. Cuando le pasa la lengua desde la base hasta la punta con mucha lascivia, enloquece aun mas.

Harold decide apoyar sus manos en la cintura de ella pero Marty le indica que no (quiere concentrarse totalmente en uno por vez). Masturba con ambas manos a Pedro y con su lengua recorre toca su glande. Su pene se pone mas duro y caliente. Cierra los ojos preparándose para eyacular y dice “voy a eyacular” y…nada.

 

Harold a alzado a la chica en brazos para llevarla consigo a la cama

Seguimos en el dormitorio Pedro-le dice Marty.

El que estaba a punto de acabar se siente algo molesto y decide seguirlos. Al llegar al dormitorio Harold la recuesta sobre la cama y le dice, mientras se desabrocha el pantalón y saca su pene:

Un poco para mí no estaría mal

Marty le hace caso, y como con el otro, empieza a masturbarlo apenas él se sienta delante de ella en la cama.

 

Pedro llega a la habitación y ve a su amigo, sentado en la cama, siendo masturbado. Se acerca a Marty y le dice al oído –Ahora si voy a acabar-le señala con el dedo-…dentro de ti.

Se ubica detrás de ella, que esta apoyada cerca del borde de la cama, le sube el vestido hasta la cintura y le baja las pantys hasta las rodillas. Se masturba un poco, para recuperar la erección, no sin antes mojar con saliva sus dedos para lubricar un poquito su miembro.

La toma de la cintura, apunta a su ano, y introduce un poco su miembro. Marty se detiene cuando lo siente. Pedro saca su miembro y lo vuelve a introducir, y repite una y otra vez. Tras varios llega a introducir todo su miembro dentro de ella. Y comienza a moverse de adelante hacia atrás.


Cuando el anal toma ritmo Marty decide introducirse el miembro de Harold en la boca. El deja de debatir “¿Es mejor el oral o el anal?” y se limita a gozar con la forma que Marty usa su lengua y el calor de su boca.

 

Marty cierra los ojos. Por detrás un pene duro y erecto penetrándola analmente, estocada tras estocada, mientras la toman por la cintura. Delante otro pene duro y erecto dentro de su boca y un par de manos acariciando su cabello con ternura.

Pedro aumenta el ritmo y exclama –Sí, sí, sí– y Harold se limita a un –¡Ahhh!-.

 

Acaban casi al mismo tiempo. Marty deja de moverse cuando eyacula dentro de Marty, y Harold le agarra la cabeza con fuerza cuando también eyacula.

Se separan y los dos hombres se paran delante de la cama mirando a Marty recostada boca arriba sonriéndoles y mirándolos con lascivia.

 

Parte 2

 

Marty se abre de piernas, moja con saliva su dedo indice y medio de la mano izquierda, y se masturba con ellos. Primero lentamente y después con mas intensidad. Ambos hombres, de brazos cruzados, contempla a la mujer totalmente desnuda como se masturba. Cerrando los ojos y gimiendo de a ratos. Ella se hunde en sus propias fantasías.

 

Tras un rato ella los reclama “¿Qué esperan? Adelante”. Pedro le dice a su compañero “Ahora te toca a di darle por atrás”. Harold le hace caso se ubica de tras de ella, hace que se apoye con la espalda sobre su pecho. La abraza y besa el cuello. Tan excitado esta que su miembro está más que erecto. Lo agarra y la penetra analmente.

 

Pedro contempla a los dos sentados en la cama. Ella recostada sobre el torso de el y siendo penetrada analmente. El miembro entrado y saliendo lentamente de su cuerpo. Marty, abierta de piernas, mientras se sigue masturbando y las manos de Harold rodeandole el torso.

Decide sumarse. Se arrodilla en la cama y apoya sus manos en los hombros de ella. Tras besarla un poco la penetra vaginalmente.

 
 

Ahora Marty esta entre dos hombres. Harold detrás abrazándola, besandole el cuello y penetrándola analmente. Pedro delante besandole la boca y penetrándola vaginalmente.

Harold decide recostarse sobre su espalda y limitarse al anal. Pedro la toma de las piernas, cierra los ojos, y goza sintiendo su vagina y sus manos en los muslos de ellas.

Marty disfruta de maravilla. La amante de dos hombres, la reina atendida, la carne del sándwich (los hombres son el pan). Gime, grita de alegría, les pide más, se masturba.

 

Harold acaba primero y apoya cierra los ojos sintiendo el cuerpo sexy de Marty sobre el. Pedro acaba después tras lo cual se separa de Marty y le da un largo beso para después recostarse junto a ella. Marty se gira y ubica al costado de Harold (estando él entre los dos). Boca abajo la mujer se limita a decirles “Lo hicieron bien chicos”..

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Sexo anal con tres amigos II

¡Hola! Por fin he podido conectarme para subir la última parte de mi experiencia de sexo anal con tres amigos. Ha sido un verano muy…movidito! Jijij. Espero que os pongáis tan calientes leyéndolo como yo recordándolo y escribiéndooslo, ?

Noche de sexo anal brutal

Dejé de comerle la polla a sus amigos por un instante, pues necesitaba concentrarme en relajar el esfínter para que entrasen los primeros centímetros de una polla que podría medir unos 22 centímetros de largo por unos cinco y medio de ancho. Noté perfectamente cómo entraba el glande después de un pequeño embate que me sacó un breve gemido de dolor. Empezó a meter y sacar el glande morado de su enorme pene unas cuantas veces hasta que decidió, sin previo aviso, meterme gran parte del mismo. Casi me entraron ganas de vomitar al sentir toda aquella carne en mi recto, y al empezar el movimiento de salida, descubrí todo un mundo nuevo de placer.

Así, tras las primeras acometidas pude continuar comiéndoles la polla a los amigos de Iván, que se afanaba en meterme hasta el último centímetro de su lanza, notando sus huevos golpear contra mi mojado chochito. Jamás había empezado a follar por el culo antes que por mi rajita, pero sentía un placer indescriptible en mi ano, que se estaba dilatando de una forma que jamás en mi vida pude haber sospechado.

En ese momento me pregunté cómo iba a sentirme cuando Rubén me penetrase con aquél misil, más corto que el rabo de Iván, pero de unos seis centímetros o más. No podía abarcar su tronco con una mano, y pensar en eso me asustó un poco. Supuse que con más lubricante podría solucionarlo.

Iván me tenía bien agarrada por las caderas, atrayéndome hacia él casi con violencia y gimiendo como un poseso. Yo también gemía y casi gritaba, aunque me contenía para no dar el espectáculo.

-Tío, me toca ya, ¿no? –Sugirió Rubén-.

-No, no, ahora quiero esta polla –dije mientras movía el miembro de Darío, pues tenía un rabo durísimo y algo menos grueso que Rubén-.

-Toma tío, jódete colega, prefiere mi polla, jajajaja.

Rubén no dijo nada, pero hizo una mueca como de desaprobación. Por su parte, Iván salió de mí y, en lugar de venir a darme su polla, se sentó en el sillón de atrás.

Darío ocupó mi dilatado esfínter anal, y entró apretando, pero sin dificultad. Era maravilloso ver cómo tres tíos tan buenos, con esas pollas tan grandes y tanta experiencia en eso de follar, estaban tan  excitados con mi cuerpo y con mi manera de moverme. Miré hacia atrás, al sillón en el que estaba sentado Iván pajeándose, y me puso muy cachonda ver la cara de vicio que tenía mi amigo mientras miraba cómo Darío me empalaba. Rubén me cogió la cabeza y me hincó en su grueso miembro, cosa que me costó bastante debido al gran tamaño del mismo. Darío me dio una fuerte nalgada al mismo tiempo que aceleraba sus embestidas, pero yo apenas podía gemir por tener la boca ocupada y a Rubén empujándome hacia abajo, como queriendo traspasar mi garganta. Le daban igual mis arcadas, la gran cantidad de saliva que se me salía y mis ojos lagrimeantes, él solo quería que abarcase la mayor cantidad de rabo posible.

-Me vas a ahogar, cabrón –le reproché, una vez conseguí liberarme-.

-Toma, cómeme los huevos –y se cogió los dos huevos y me los ofreció-.

Empecé a lamerlos suavemente, pero en cuanto cerró los ojos por el placer, succioné uno de ellos con fuerza, metiéndolo y sacándomelo de la boca con la misma fuerza de succión. Él soltó un alarido, no sé si de placer o de dolor, pero al poco me levantó la cabeza y se levantó. Darío salió de mí y Rubén nos invitó a cambiar de postura. Él volvió a sentarse, y me pidió que  me subiera encima de él, cosa que hice.

No todo fue sexo anal

Coloqué su miembro en la entrada de mi vagina, empecé a frotarlo suavemente mientras él me comía los pezones, primero uno, luego otro y finalmente juntando mis tetas y comiéndoselas enteras al mismo tiempo. Logré meterme la cabeza de su polla en mi cuevita, y solo con eso noté cómo jamás había estado tan llena. Mi chochito no dejaba de lubricar, y un cosquilleo me subía por la barriga y por la espalda hacia arriba. Poco a poco fue entrando cada vez más en mi interior, hasta que me cogió por las caderas y, mientras me miraba a los ojos, me la metió toda del tirón. A mi grito de dolor y placer le siguió una serie de embestidas en mi coño que me hizo estallar en el primer orgasmo de la noche.

Fue el orgasmo más largo que nunca había tenido, pues Rubén no paró de follarme ni siquiera cuando me quedé sin fuerzas encima de él, pues me tenía bien agarrada por la cintura y bien penetrada por el coño. Frenó su ritmo al sentir que se corría y salió de mí. Enseguida ocupó su lugar Iván, pero al penetrarme se dio cuenta de que mi coñito ya estaba secándose y nos iba a doler a ambos, así que me colocó a cuatro patas de nuevo, me hincó la cabeza en el sofá para dejarle completamente servido el culo, se untó la polla con lubricante y empezó a follarme de nuevo el ano sin compasión. Yo ya solo podía gritar, aunque al tener la boca contra el sofá casi no se me oía.

Cuando ya no podía aguantar más, Iván salió de mi culo, sentí un chorrito de lubricante en mi agujero y, sin mediar palabra, sentí la enorme verga de Rubén penetrar de forma brutal en él. Iván se colocó debajo de mi boca ofreciéndome su verga. Mis gritos hicieron que Rubén me tratase con algo más de suavidad, cosa que aprovechó Iván para meterme su polla en la boca y no dejarme salir de ahí.

Me excitaba enormemente sentir cómo Rubén me atraía hacia él agarrándome por las caderas y penetrándome con suavidad. Cuando logró meter toda su polla hasta los huevos, empezó a masajearme el clítoris con una de sus manos, cosa que agradecí, pues mi vagina empezó a lubricar de nuevo. Mientras él me estimulaba mi botoncito, yo empecé a balancearme de adelante hacia atrás para sentir su virilidad en mi recto. El placer que sentía era indescriptible, tanto, que empecé a acelerar el ritmo hasta que fue Rubén quien volvió a cogerme de la cintura para aumentar la violencia de las acometidas. Así, dando un sonoro alarido de placer, me inundó el recto con su leche caliente, saliendo un poco de la misma debido a la gran cantidad de leche.

Iván seguía recibiendo mi mamada al tiempo que le pajeaba la polla y, cuando vi que no podía aguantar más, me la saqué de la boca y le pedí que se corriera dentro de mi culo. Se levantó como un resorte y me penetró con suma facilidad. Nada más comenzar el mete saca se corrió dentro de mí, cosa que agradecí, pues sentir esos fluidos calientes en mi recto me aliviaban mi dolorido ano.

Darío vino hacia mí, me ofreció su polla y la empecé a mamar con gusto, pasando la lengua por el glande hasta los huevos, los cuales succioné con placer mientras veía cómo se retorcía de gusto. Al mismo tiempo, empecé a sentir las caricias de Iván en mis nalgas, intercalando leves cachetazos en ellas que me excitaban muchísimo. Cuando la polla de Darío estuvo bien parada de nuevo, me tumbé bocarriba en el sofá para que me follara en la postura del misionero, lo cual aceptó de inmediato. Metió toda su verga en mi rajita y empezó un mete saca constante, rápido y delicioso, mmm, sentía de nuevo un hormigueo por todo mi cuerpo cuando de pronto Rubén me puso el glande de su polla morcillona en la boca. El placer que me estaba proporcionando Darío me hacía imposible concentrarme en mamarle la polla a Rubén, hasta que no pude más y, tras acariciarme yo misma el clítoris, estallé en un nuevo orgasmo. Sin embargo, esa polla no dejaba de taladrarme, mientras que Iván, sentado en el  otro sillón, mostraba una verga dura de nuevo, al igual que Rubén, al que tímidamente le comía la punta de su miembro.

Volvimos a cambiar de postura, esta vez Rubén se acostó debajo, metiéndome su gruesa polla en el coño; Iván se puso en mi retaguardia, para volver a taladrarme el ano, ese ano que tanto le gustaba y que tan dolorido tenía yo; por último, Darío me dio a mamar su polla, que estaba rojísima.

Al principio solo Iván arremetía contra mi culo, pues Rubén se limitó a meterme toda la polla dentro y Darío disfrutaba de la mamada de campeonato con la que le estaba obsequiando. De esta forma, pajeándole la polla al mismo tiempo que le comía los huevos, Darío no pudo contenerse más y me enchufó su rabo en la boca hasta casi rozarme la campanilla, donde descargó un enorme torrente de semen. Creo que a Rubén le tuvo que caer algo, pues se quejó y empezó a insultar a Darío mientras este se reía del otro, casi mareado por la enorme corrida que acaba de tener. Rubén empezó a  su vez a meter y sacar su polla en mi coño al mismo tiempo que Iván me empalaba por detrás.

-Aaahh, ya no puedo mááás…-gritaba Iván sin dejar sus acometidas-.

-¡Vamos, córrete dentro, dame tu leche…córrete dentro!

Así fue cómo se corrió por segunda vez en mi culito mi amigo Iván, quien al terminar de correrse vino hasta mí y me besó en la frente, pues aún tenía restos de semen de su amigo Darío en la comisura de los labios. Rubén me cogió del culo para fijar mi cuerpo contra el suyo, empezó a follarme con gran violencia por el coño con su gran polla gorda y yo sentí casi desfallecer cuando me sobrevino el tercer orgasmo. Él, al ver que me estaba corriendo de nuevo, siguió con su ritmo. Una vez paré de gemir, salió de mí, me tumbó bocabajo en el sofá, me abrió los cachetes del culo y me metió poco a poco la polla hasta quedar completamente enterrada en mi interior. Se tumbó encima de mí y empezó a follarme de menos a más al mismo tiempo que me mordía la nuca y me lamí la oreja. Me tenía abrazada con sus manos en mis tetas y su polla entrando y saliendo de mi dilatado ano hasta que, en un último empujón que me hizo sentir su polla casi en el estómago, volvió a inundarme el recto con su semen.

Al terminar de correrse me dio un beso en la nuca y me ayudó a sentarme. Luego, entre los tres me llevaron al baño, pues no podía ni andar. Tras orinar y expulsar casi todo el semen de mi ano, me ayudaron a ducharme, pues no solo no podía andar, sino que además no podía entrar en la bañera, ni agacharme.

Cuando vino mi pareja unos días después, le conté que me había caído. Menos mal que las nalgadas y embistes que recibí me dejaron algunos cardenales y gracias a eso me creyó.

Desde entonces tengo claro que nunca más voy a tener sexo anal con desconocidos. Al menos no la primera vez.

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Probé sexo anal con tres amigos y me rompieron el culo (1)

El sexo anal puede ser una experiencia inolvidable…y por eso quiero compartir un relato porno sobre cómo tuve sexo anal con tres amigos hace unos meses ya. Fue una experiencia muy morbosa e inolvidable, aunque no creo que vuelva a repetirla nunca más.

Mi marido y yo casi no tenemos relación porque él hace tiempo que dejó de confiar en mí, tal y como ya os he comentado en otro relato erótico. A mí me parece que él me es infiel desde hace años, porque hacemos el amor muy poco. Es verdad que trabaja mucho y que viaja mucho por su trabajo y por eso tal vez no tenga siempre ánimos para hacerlo, pero creo que en realidad en sus viajes se va de putas o algo.

Resulta que a principios de año conocí a un chaval en el gimnasio que se llama Iván. Tiene unos 27 años y está muy musculado porque le encanta hacer deporte. Nos hicimos amigos porque solíamos coincidir en clase de spinning y en la cinta de correr, por lo que cogimos mucha confianza hablando de temas, por lo general, un poco picantes. Él suele presumir de que folla muy bien y de que cada fin de semana está con una diferente porque, según él, todas somos unas putas. Yo siempre le digo que es un fantasma y que tendría que demostrarme eso que dice.

Yo, por mi parte, le digo cosas como que los tíos me duran muy poco en la cama y que necesito a varios para satisfacerme. Siempre en tono de broma, pues yo nunca he follado con más de un tío por vez.

Un día, Iván volvió a sacar el tema sexual y al final, no sé cómo, terminamos retándonos mutuamente para quedar él y yo junto con algún amigo y así demostrar quién decía la verdad. Claro que jamás pensé que fuese a cumplir con su promesa. Así que el fin de semana, el sábado, quedamos para ir a dar una vuelta aprovechando que mi marido no estaría en casa hasta el lunes, por lo menos…

Una tarde de cervezas y pollas

Fuimos a tomar unas cervezas y allí conocí a Rubén y a Darío, que eran dos amigos suyos y compañeros del gimnasio. Pronto empezó Iván con las bromas, las cuales se acentuaron a medida que el alcohol se nos iba subiendo a los tres.

-Entonces, dices que no tienes bastante con tu marido…-comentó Iván-.

-Jaja, bueno, ni con mi marido ni con ningún tío, que sois todos muy gallitos solo de palabra.

-Pero mujer, -intervino Rubén-, ¿es que te acuestas con más tíos aparte de tu marido? No me digas que le pones los cuernos…

Al  decir esto, todos nos reímos mucho, porque era obvio que sí, aunque yo seguía sin ser muy consciente de si íbamos a follar o no, pues no parecía que tuviesen prisa por ir a mi casa.

-Algún que otro cuerno sí que le he puesto, aunque creo que yo tengo más cuernos que él.

-No te preocupes, tú puedes cobrártelas todas juntas –afirmó Dario-. Eres muy guapa y tienes unas tetas…uish, ¡perdón! Jajaja.

-Por no hablar de ese culito… –dijo Iván-.

-Jajajaja, ¡Iván, tío, estás obsesionado con su culo! –Dijo a voces mientras reía Dario-.

-Es que sueño y todo con tu culo Marta. Cuando te veo en la cinta de correr con tus leggins no sabes cómo me pongo. Dime, ¿alguna vez has tenido sexo anal?

-¡Pero bueno! ¿Qué pregunta es esa? Jajajaja.

-¡Venga mujer, no seas así!

-Una vez…con un tipo que conocí por casualidad. Estaba muy cachonda y quise sentirlo en todos mis agujeros.

-¿Y te gustaría repetir?

-Sí.

-¿Estás preparada? Quiero decir, ¿tienes los preparos para tener sexo anal…hoy mismo?

-No te entiendo…¿qué preparos?

-Si no estás acostumbrada al sexo anal, y si quieres que te duela menos…lo suyo es utilizar determinados juguetes para dultos…una pera para limpieza anal, un plug anal, cosas así.

Me quedé pasmada, pues Iván estaba muy interesado en el tema. Ahí empecé a ser consciente de que esa tarde iba a ser una tarde-noche muy interesante.

Seguimos hablando de sexo y de cómo se lo pasan los fines de semana, con orgías y visitas a locales de gente liberal y sitios de ese estilo.  Cuando ya habíamos reposado un poco las cervezas de toda la tarde, les pregunté que si querían ver mi casa y cenar allí, a lo que el graciosillo de Rubén dijo que solo si había un buen postre.

Cuando llegamos, Iván nos soltó en mi portal, y le dije cuál era mi puerta para cuando viniese después de aparcar el coche. Mientras tanto, Rubén, Darío y yo subimos a mi apartamento. Estaban muy confiados, se intercambiaban miradas y sonrisas, pero sin decir nada. Eso me inquietaba al mismo tiempo que me ponía muy cachonda.

Una vez en mi salón, les serví unos cubatas mientras esperábamos a Iván, que estaba tardando en encontrar aparcamiento. Sus dos amigos bromeaban conmigo diciendo tonterías sin mucho sentido y metiéndose con ellos mismos. La verdad es que son graciosos, son como niños grandes a los que no podría parar de follarme.

Todo bien preparado para el sexo anal

Iván tocó a la puerta, y fui corriendo a abrirle, pero de repente, sin esperármelo, me cogió de la cintura y empezó a comerme la boca al tiempo que cerraba la puerta. Mientras, sus amigos le vitoreaban y aplaudían desde el salón. Yo no pude reaccionar más que correspondiéndole con un apasionado beso que casi me deja sin respiración.

-Llévame al cuarto de baño, -me ordenó Iván-.

-¿Y eso?

-No preguntes. Llévame.

Al entrar en el cuarto de baño, me quitó la ropa en un segundo, me metió en la bañera y, sin mediar palabra, me enseñó una pera de limpieza anal. Me dio por reír de lo absurdo que me parecía aquello. Se había molestado en ir a una sexshop para comprarme aquellas…herramientas para dejarme a punto. Verdaderamente tenía ganas de follarme el culo, cosa que me hizo mucha gracia, sobre todo por el alcohol que había ingerido durante todo el día.

-Reserva tus risas para cuando termine de ponerte el enema. Te voy a dejar bien limpia para lo que te espera…

-Ok, ok.

Iván se esmeró en ponerme aquel enema para dejarme el recto más limpio que una patena. Podíamos oír a sus amigos gritando de broma cosas como “¡déjanos algo a nosotros, cabrón!”.

Después de terminar con su particular preparativo, me secó, me miró de arriba abajo, me dio la vuelta y me dio un sonoro cachete en el culo.

-Ahora vamos a ver si te podemos dejar satisfecha.

Me llevó hasta el salón cogiéndome la mano, como si él fuese el anfitrión y yo un regalo para sus amigos. Estos empezaron a aplaudir y a vitorearme. Estaban disfrutando como niños mientras Iván me exhibía como un trofeo para ellos. Volvió a comerme la boca y yo, con los ojos cerrados, empecé a notar su mano, luego sus dos manos, tres, cuatro, cinco manos… Me estaban sobando los tres al mismo tiempo y enseguida empecé a mojarme entera. Era sumamente excitante estar rodeada de tres tíos que parecían modelos y que estaban ansiosos por follarme.

En ese momento decidí tomar la iniciativa y los senté a los tres después de bajarles los pantalones. Me arrodillé y empecé a mamársela a Iván, que estaba en el centro, mientras a Rubén y Darío les acariciaba sus rabos. Iván puso sus manos sobre mi cabeza, acompasando sus manos con el movimiento de mi cabeza. Poco a poco intentaba que su polla llegase más y más adentro de mi garganta hasta casi provocarme una arcada.

Empecé a comérsela a Darío, que suspiraba  y miraba al cielo con cara de felicidad. O yo lo estaba haciendo muy bien, o nunca antes se la habían comido por lo profundo de sus suspiros, cosa que me puso más cachonda aún. Ya estaba deseando ser bien penetrada por alguno de ellos, pero quería ponerlos muy cachondos para tener en todo momento la iniciativa y hacer que se corriesen cuando yo quisiera

Mientras le comía la polla a uno y a otro, Iván empezó a masajearme el ano, cosa que me gustó mucho, por lo que yo misma sentí cómo se me relajaba el esfínter por sí solo. De esta forma, empezó a meterme el dedo corazón, metiéndolo y sacándolo con suavidad. Yo no paraba de lamer esas tres vergas que ya estaban duras y bien dispuestas para penetrarme.

Iván se levantó y me quedé con sus dos amigos cuando, de repente, me colocó a cuatro patas y empezó a introducirme un plug anal bien embadurnado con lubricante. No era la primera vez que me metían algo en el ano, pero jamás me habían preparado tan bien para la ocasión, así que lo estaba disfrutando de lo lindo, sintiendo cómo entraba y salía con facilidad ese juguete erótico.

-Bueno Martita, esto ya está listo. Vamos a ver si te portas bien –dijo Iván-.

Yo intenté portarme lo mejor que pude durante aquella jornada de sexo desenfrenado, pero ellos no fueron tan buenos conmigo…Ya os contaré el resto cuando tenga algo más de tiempo.

¡Un besazo a todos!

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