Una noche ardiente con felación incluida

Este relato erótico es de la felación que le hicieron a un amigo mío. A nosotros nos gusta contar cosas que hicimos cuando eramos mas liberales, espero les guste. Hola mi nombre es Cris soy un chavo de 23 años, mido 1,74 y de complexión normal, ella una chica de 1,53, piel clara, ojos oscuros, cabello corto y complexión delgada.Continuar leyendo »

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La mamada de Marian

Todo ocurría a la salida de clase, bajábamos las escaleras y yo me quedé el último, ya no quedaba nadie en clase excepto mi profesora, Marian, yo (Raúl) estaba bajando las escaleras cuando me encontré con Marian que se dirigía a la biblioteca a cerrarla cuando de repente se resbaló y se cayó al suelo, fue entonces cuando rápidamente fui hacía ella para preguntarle si se había hecho daño, y me dijo que no.

Llevaba una blusa, un pantalón vaquero y unas sandalias, entonces, de repente me entró una erección y acto seguido Marian se dio cuenta debido a que la estaba notando en su espalda inconscientemente aunque ella no me dijo absolutamente nada. Al momento, Marian se levantó sin ayuda alguna y en un acto involuntario, mi mano fue directamente a su culo, inmediatamente se dio la vuelta y me asestó un bofetón en la cara y se fue corriendo al servicio de profesores debido a que se estaba haciendo pis.

La seguí hasta el baño de profesores, al verme, me dijo que sentía mucho el bofetón que me había pegado antes y que si estaba bien. Le dije que no pasaba nada, y entonces me dijo que yo tenía las hormonas revolucionadas (echándose ella a reír). Entonces, ella me dijo que esperara en el baño, ya que no quedaba nadie en el instituto, estaba escuchando cómo hacía pis Marian cuando de repente me dice que no había papel en el baño en el que había entrado (pura casualidad), me preguntó que si tenía pañuelos y le dije que no; busqué en los servicios de al lado y tampoco había excepto en uno, así que cogí el papel y como no se lo podía dar por debajo, abrí la puerta sin decírselo a ella y acto seguido se tapó la vagina con sus propias manos. Con el susto, le entraron más ganas de hacer pis, entonces, dejé la puerta abierta, y me dijo que llevaba tres horas sin hacer pis.

Pasados un par de minutos, Marian se volvió a fijar en mi pene. Intentado disimular su cara de asombro me preguntó que si me masturbaba. Al hacerme esa pregunta, me quedé del otro lado ya que no me la esperaba, acto seguido, Marian miró el reloj y me dijo que mis padres estarían preocupados debido a que había pasado ya más de hora y media de que saliera todo el mundo del instituto, así que me dijo que ella me acompañaría a casa. Fuimos andando desde allí a mi casa debido a que el instituto está a unos cuatro kilómetros. En el camino, estuvimos hablando de sexo debido a la pregunta que me había hecho en el baño y a que le había visto haciendo pis.

Cuando llegamos a casa, le invité a comer ya que mi madre se había ido a trabajar, me ayudó a recoger la cocina y me explicó un par de cosas de su asignatura, al término de la explicación, me dijo que si podía ir al baño ya que todavía no había terminado del todo de hacer pis, cuando escuché que estaba haciendo pis, volví a entrar en el baño, al verme, soltó una carcajada y se lo tomó con total naturalidad, entonces me preguntó: ¿qué pasa, te gusta verme haciendo pis? Al momento, me dijo: tranquilo, cariño, que era una broma. De nuevo me empecé a excitar cada vez más.

Una mamada de experta…

Cuando Marian salió del baño, nos tomamos un pequeño descanso y cuando ya no pude más y le di un beso, acto seguido, me levantó la mano para darme un guantazo aunque se la sujeté y le empecé a quitar toda la ropa hasta dejarla completamente desnuda. Sin posibilidad de dar marcha atrás (metafóricamente hablando), y viendo la excitación que tenía, se levantó del sofá para buscar una cosa en su bolso, finalmente, lo que sacó fue un condón, aunque yo estaba poniéndomelo en ese momento, me dijo que no me preocupase que me lo iba a poner ella. Entonces, me levanté del sofá y me puse de pie y me dijo que si necesitaba algo, respondiéndole que no, así que me dijo que le daba igual la posición para ponerme el condón tanto en el sofá como en cuclillas como si me lo ponía yo. Finalmente, Marian me puso el condón, se puso en cuclillas para ponérmelo y a la vez recibir la mamada de Marian, mientras me hacía una mamada de campeonato, yo le masajeaba los pezones y me dijo que esa era una de las cosas que más le excitaba.

Unos minutos después de que me hiciera la mamada de auténtica viciosa, le introduje el pene por la vagina, al instante empezó a gemir como una bestia. A continuación, y después de meterle el pene en la vagina, se levantó y se puso en cuclillas para después terminar eyaculándole en su cara tras recibir una nueva mamada de ensueño.

 

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Mamada de mi madre por sorpresa

Acababa de llegar de clase, cuando al abrir la puerta de casa, me di cuenta de que no había nadie en casa. Normalmente suele estar mi madre, que como ya he mencionado en relatos XXX anteriores se llama Pilar, pero justamente ese día no estaba en casa, cosa que me extrañó bastante. A los cinco minutos de llegar yo, escuché la puerta de casa. Al verme, mi madre se sorprendió un poco y me dijo: “¡hombre, qué pronto has llegado!” respondiéndole que hoy había terminado un poco antes.

Mi madre se fue a su habitación para cambiarse de ropa y ponerse la de estar en casa y nos pusimos a comer. Al terminar de comer, noté a mi madre con algo de prisa, pero no le dije nada. Entonces, me fui a la habitación para mirar unas cosas en el ordenador, cuando mi madre me llama y me dice que si podía hablar conmigo en el salón. Acto seguido, le dije que sin ningún problema.

Espectacular mamada de mi madre

Fui al salón, en el salón, me disponía a sentarme, cuando mi madre me cogió del brazo y me puso al lado de una mesa grande donde celebramos comidas familiares. Me quitó todo, y acto seguido, se puso en cuclillas para hacerme una mamada y masturbarme. Durante la mamada de mi madre, me preguntaba repetidamente que si me gustaba. Por mi parte, mientras disfrutaba de la mamada de mi madre le quité la camiseta y el sujetador, y le empecé a manosear los pechos mientras que me decía, “¡cuánto te gustan mis pechos, cariño!” soltando después una carcajada.

Finalmente, cuando terminó la mamada de mi madre, me separé un poco de ella, me hice una paja y eyaculé sobre sus tetas.

 

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Relatos XXX de mamadas: Casualidades del destino

Mamadas improvisadas, esas son las mejores mamadas… Todo ocurrió hace dos meses, un grupo de amigos decidimos irnos a una especie de campamento durante quince días a Cantabria. Cuando llegamos allí, montamos las tiendas de campaña todos juntos para terminar antes.

Cuando terminamos, planeamos hacer una marcha andando por Cantabria durante cuatro días y buscar alojamiento donde nos dejasen. A todos les pareció una idea fantástica. Tardamos un par de días más en irnos de marcha, sería una experiencia bonita y reconfortante para todos.

El primer día, dormimos al aire libre en una estación de autobuses en el que nos trataron muy bien. A la mañana siguiente, anduvimos 15 kilómetros por la mañana y otros 10 kilómetros por la tarde aunque nos encontrábamos en muy buena forma y sin cansancio aparente.

Por la tarde, llegamos a un pueblo, en el que nos dejaron un polideportivo, no pensábamos ducharnos hasta que llegásemos al campamento, pero tuvimos suerte y nos dejaron utilizar las duchas. Preparamos la ropa, cogimos la toalla y totalmente normal todo, primero nos duchábamos los tíos ya que éramos menos que las chicas en total fuimos ocho personas 5 chicos y 3 chicas, pero justamente, cuando nos íbamos hacia la ducha, las chicas se nos adelantaron y tuvimos que esperar. Cuando salieron de la ducha, Noemy, salió con la toalla puesta para que no la viésemos desnuda, obviamente, cuando se iba a vestir, justamente se quitó la toalla y la pude ver completamente desnuda, tenía la vagina con algo de vello, durante lo que quedaba de marcha, estuve pensando continuamente en aquello que había visto por pura casualidad hasta que regresamos al campamento cuatro días después. Por supuesto, yo no pensaba en mamadas ni en nada así… pero cómo me habría gustado en eso momento que me regalase algunas mamadas.

Al día siguiente de regresar de la marcha, por la tarde, nos acabábamos de duchar, cuando entré en mi tienda de campaña. No me acordaba de que Noemy dormía conmigo en la tienda de campaña, cuando al entrar en la tienda de campaña, me la encontré completamente desnuda, al verme, rápidamente, se tapó con la toalla y me dijo en un tono enfadado que llamase antes de entrar. Acto seguido, me dijo que saliese de la tienda porque se iba a cambiar así que eso fue lo que hice.

Mamadas inolvidables

A los cuatro días, nos volvimos a duchar, ese día las chicas se ducharon primero al igual que el día anterior de ducha, cuando se ducharon, Noemy llegó a la tienda de campaña con la toalla puesta y en chancletas, mientras Noemy buscaba la ropa en su mochila, se quitó la toalla y se quedó completamente desnuda, inconscientemente, entré en la tienda de campaña y entonces ocurrió una gran sorpresa.

En principio, al verme, se ocultó sus partes íntimas y me dijo que saliese de la tienda, acto seguido, le dije que no pasaba nada a la vez que mi pene ponía cada vez más y más erecto. Finalmente, ambos cedimos a la presión y ocurrió lo inevitable. Noemy se puso en cuclillas y me hizo una de esas mamadas antológicas, de esas mamadas que quedan para el recuerdo, a la vez que se hacía un dedo por el ano. A continuación, cuando terminó de obsequiarme con sus lamidas y mamadas, se quedó en cuclillas y empezó a hacerse pis mientras que me masturbaba el pene.

Más tarde le metí el pene por la vagina y empezó a gemir bestialmente como jamás había visto a ninguna chica.

Finalmente, me masturbó el pene y eyaculé sobre su cara.

 

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Mi primera vez con una puta

Buen día grupo, les dejo aquí mi primer relato porno sobre mi primera vez con una puta. Me dicen si les gustó:

Sentía el nerviosismo recorrer mi cuerpo al momento de llamarle por teléfono solicitando sus servicios. Su voz en el teléfono sonaba tan excitante y atrevida que no podía hacer nada más que imaginar cómo se escucharía gimiendo una vez estuviera con ella. Concretamos la cita: ese mismo día a la noche, en su casa.

Antes de llegar la llamé por teléfono con el pretexto de pedirle indicaciones para llegar, cuando lo único que quería era volver a escuchar esa voz cachonda excitándome antes de por fin poderla escuchar en persona.

Llego a su casa y me dice: “No toques, yo te abro la puerta; ya te vi”. Me acerco y su puerta se abre para dejarme entrar a su casa. Ella me recibe con un beso en la boca por demás excitante que me deja saboreándome su saliva e imaginar esos labios, carnosos y jugosos, besando el tronco de mi verga erecta. Nos besamos un momento en la sala de su casa. Al mismo tiempo que la besaba mis manos se encargaban de preparar un poco más el terreno: con una acariciaba sus nalgas y con la otra jugaba con sus tetas sobándolas o apretando sus pezones. Sin más me lleva al cuarto. Le doy el dinero e inmediatamente después comienza a besarme y a desabrocharme el pantalón. “Quieres que te la chupe, ¿verdad?” me pregunta mientras sus manos acarician mi miembro, duro y caliente por la tremenda excitación que traía. Me baja el bóxer, de licra, pegadito al cuerpo, y mi verga sale brincando y rebotando enfrente de su cara. Ella suelta una risita juguetona. Toma mi verga entre sus manos y la lleva a la boca besándome, primero, la cabeza. Mi respiración comenzaba a cambiar, mi cuerpo comenzaba a sentir el placer. Mis manos la tomaron de la cabeza y, sosteniéndola del cabello, comencé a moverla hacia adelante y hacia atrás, metiendo y sacando mi pene de su boca, sintiendo su lengua deslizándose a lo largo de mi pene y dejando su saliva al pasar. De pronto, se detiene. Se levanta y me tumba en la cama bocarriba…

Primera vez con una puta, algo increíble

Se sube en mí y empieza otra vez a comerse mi sexo. Me siento y le acaricio sus pezones al mismo tiempo que ella devoraba mi verga. Pensé que debía estar haciendo algo bien, ya que al momento de hacer eso sus mamadas empezaron a ser cada vez más y más fuertes, más y más ricas; sus lengüetazos comenzaron a ser más y más constantes: me lamía desde los huevos hasta la cabeza. Entonces me dice: “¿Cómo quieres que me ponga? ¿De rodillas o acostada?” Yo moría de ganas por verla de rodillas y ver ese culo frente a mí, entregándoseme, pero me tumbó de nuevo en la cama y sin más, se sentó en mi verga. Sentir mi verga entrando en esa vagina húmeda y caliente fue lo mejor. Tenerla sentada sobre mí, sentándose una y otra vez, acompañando a eso su cara de placer y, por fin, del sonido de sus gemidos era lo mejor que había visto y escuchado hasta entonces.

La sostengo de las caderas y le acaricio y rasguño sus muslos. Llevo mis manos hacia sus nalgas, un poco pequeñas pero muy bien formadas, y las abro. Sus gemidos eran tan excitantes que no pude contener las ganas, y entre gemidos y jadeos, no dije dos veces “Me vengo” cuando ella ya estaba de rodillas frente a mí. “Anda, échamelo en la cara“. Mejores palabras no pudieron salir de su boca. Jalándomela, hice lo que me pidió. Con un suspiro profundo, mi orgasmo líquido llenó su cara con una sustancia blanca, viscosa. Ella se reía de manera juguetona y traviesa (cómo amé esa risa), mientras, con su lengua, se limpiaba el semen alrededor de su boca. Con sus dedos recogía parte de mi leche y la untaba en sus tetas: “Tus mecos son tan calientes y ricos”. De vez en cuando usaba mi verga para recoger más semen de su cara y llevarlo a su boca y a sus tetas.

Después de habernos quitado las ganas, y de dejarme sin una gota de semen, nos vestimos. Antes de irme me muestra sus tetas, me da un beso y me dice: “Espero volver a verte pronto. Mis pechos siguen.”. Con la promesa de regresar para cogerme sus senos y bañarlos con mi leche me alejo de su casa, ansioso de volverla a ver… aunque ya no sería la primera vez con una puta.

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Sexo oral en el Aula A5

Mis días en el instituto eran sumamente agradables, sobre todo cuando por fin pude tener sexo oral en el aula con Andrea…
Hice lo usual: levantarme, ducharme y vestirme e ir al colegio… y ahora me veo en el aula A5 vacía esperando a que la reunión de apertura de inicio de clases comenzara nunca entraba a dichas aperturas siendo una pérdida de tiempo. Allí estaba, un chico de 18 años común y corriente.
Pasaron 10 minutos y miré cómo la puerta se iba abriendo, para mirar el cuerpo bien formado de mi compañera de clases Andrea. Alta, cabello castaño y ojos color miel, una sensual boca y un enorme culo, y no hablemos de sus pechos…
No me inmuté, y me quedé mirándola, tenía una hora para jugar con ella. Andrea se acercó y se sentó en la mesa, sonreí al verla. Poco a poco se giró hacia mí colocando sus piernas a cada lado del borde de la mesa dándome una vista clara de sus bragas. Mis manos se colocaron en sus piernas acercándola más a mí. Subí su falda poco a poco viendo cómo daba un leve respingo.

Sexo oral en el aula a Andrea

Incliné mi rostro hasta sus piernas y besé poco a poco su blanca piel, ella se estremeció un poco ante tal acto. Mis manos se deslizaban a los costados de sus piernas subiendo poco a poco hasta sentir sus braguitas… y las fui bajando lentamente, ella no puso objeción ante ello. Moví mi rostro metiéndome en su falda hasta sentir la calidez que emanaba su intimidad. Empujé suavemente su cuerpo hacia atrás, sus codos estaban sobre la mesa reclinada hacia ella. Subí un poco su falda y la miré. Ella estaba sonrojada.
La miré mientras bajaba mi rostro y posaba mis labios sobre la tela de sus braguitas, de donde emanaba esa calidez… moví mis labios sobre su vagina a través de la tela haciendo que ella liberara algún que otro suspiro haciendo que esa calidez aumentase… Necesitaba hacerle sexo oral en el aula a mi compañera.
Con los pulgares separé sus labios mayores y metí mi lengua entre los pliegues de la tela sintiendo do su botón cálido. La tela de sus bragas se iba humedeciendo. Un leve “Aaahh” salía de su hermosa boca. Hundí más mi rostro y con esto metí más mi lengua moviéndola frenéticamente. Ella no paraba de suspirar y eso me encantaba.
Bajé sus bragas hasta sus tobillos, y miré con lujuria su sexo. “¡Deja de mirarlo, pervertido!”-dijo ella calmando su respiración. Tomé sus piernas acercándola más y más a mí, su rostro era una combinación de deseo y algo de pánico.
Pero fue más de placer cuando hundí mi rostro en su intimidad, moviendo mi lengua entre los labios vaginales de ellas tortuosamente lento. “Ahhhh Desmont” y acto seguido –me cogió del cabello. Moví mi lengua sobre el capullo de su clítoris masajeándolo, lubricando más su botoncillo. Ella respondía con leves suspiros y gemidos ahogados cuando ejercía un poco de presión sobre su clítoris.
Empecé a sentir sus jugos haciendo más fácil la tarea de estimularle. Ella tomaba de mis cabellos alejándome de su sexo… pero yo la tenía bien sujeta de sus piernas, haciendo imposible alejarme.
Chupé fuerte su clítoris, y su cadera se movió sola, viendo cómo empezaba a sufrir espasmos, allí en ese momento metí mi lengua dentro de ella y exploré de forma frenética moviendo mi lengua rápidamente dentro de ella. Enterrando un poco sus uñas en mi cabeza. “Des.. ya… para… ya… m~me voy a venir… por.. favor paraaa” su cadera se movía frenética sobre mi boca, movía mi cabeza sobre su sexo de manera vulgar… “Nnghh… Nnnhgg” su voz se iba agudizando, cerró sus ojos mientras mordía su labios inferior “Mmmmm….” chupé su clítoris “Aaahhhh.. ahhhhh… ya… para… Ah.. ah. Aaaahhhhhh!!” Su cadera se movía libremente mientras sentía sus jugos en mi boca…
Me separé de su sexo, tomando aire del trabajo que había hecho… ella por su parte trataba de calmar su respiración, su pecho subía y bajaba, notándose en su blusa sus pezones erectos…aún su cadera se movía, y sus piernas temblaban de vez en cuando como un tic nervioso… “Eres… un…Pervertido…” susurró, quedándose en la mesa, con sus bragas aún por los tobillos…

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Primera mamada de mi amor platónico

Donde vivía en aquel entonces, cuando me sucedió lo que a continuación viene, cerca de mi casa moraba una chica en extremo hermosa, cada vez que por casualidad de la vida, la veía pasar, era como si el tiempo se detuviera, todo alrededor de ella dejaba por unos instantes de existir y no podía apartar mi mirada de ella. No era una mirada morbosa, era puramente de admiración, su piel blanca, su cabello ondulado, su forma de saludar a los demás, y esa sonrisa tan espectacular, brillante y radiante como el sol. La chica es todavía un monumento digno de enmarcar y admirar eternamente. No son exageraciones, es el texto literal de lo que se producía en mí cuando la veía pasar. Además de estos atributos subjetivos, físicamente tenía todo, absolutamente todo lo que un hombre podría desear. Sobe todo por su trasero: perfecto, redondo y levantadito, firme, hermoso desde cualquier ángulo, traseros así solo se ven en televisión o en gimnasios donde hay modelos.

Lo cierto es que esa chica me intimidaba demasiado, y ella ni sabía que yo existía, ni se daba cuenta de que la admiraba, o al menos eso siempre creí. Un día me atreví a escribirle, lo hice anónimamente por una de estas redes donde puedes hacer preguntas sin que sepas quién eres. Me gustaba cada cosa que respondía: era bella y de paso me atraía intelectualmente. Cada vez yo era más explícito acerca de lo que me causaba cuando la veía pasar y ella comenzó a indagar acerca de mi identidad, de quién era yo, de dónde la había visto… Entonces, un día le escribí por otra red social, pero abiertamente, con mi foto de perfil, lo cual a ella le agradó, y a mí pues mucho más, pues cada segundo que conversaba con ella lo disfrutaba con todo mi ser.

Primera mamada a través de una reja…

ELLA FUE MI PRIMERA VEZ. Nunca había tenido una conversación de tono erótico, y fue con esta asombrosa chica con la cual experimenté el más alto grado de excitación sin tocarse físicamente, era como si en cada letra estuviera realmente concentrado lo que sentíamos, y lo transmitíamos con fuerza a través de los textos. Tanto fue así, que el primer día que nos vimos en persona y hablamos no pudimos contenernos, era ya entrada la noche y ella me dijo que fuese a su casa, así hice y llegué hasta donde ella estaba, abrió la puerta, pero no la reja, solo podía meter mis brazos para abrazarla a través del metal de la reja, así, viéndola de cerca era mucho más hermosa que de lejos, mucho más real, mucho más perfecta. La abracé y nos besamos apasionadamente, como si no hubiese un mañana, mis manos bajaron hasta su trasero y fue la gloria, justo como lo había imaginado, duro, suave en la piel, lindo, mas allá de lo que había soñado. Los besos fueron tan intensos que era necesario más, quería abrir la reja y hacerla mía allí enfrente de la casa, pero no se podía. Sin embargo, mi pene estaba a todo dar y ella lo notó, así que lo tomó con su mano y lo sacó de donde estaba atrapado, se arrodilló y, metiéndolo a través de la reja, lo llevó a sus labios y lo chupó, regalándome la primera mamada.

Todo lo que antes habíamos hablado estaba volviéndose realidad, saliendo de los sueños y saltando a nuestra noche, era majestuosamente increíble, sus labios, sus ojos mirándome, todo ese deseo que me transmitía, casi me hizo acabar con esta primera mamada de ensueño, pero le dije que no lo hiciera y volvió a mis labios y nos besamos más y más hasta que ya tuve que irme a casa. Y esa fue la primera vez que nos sentimos, que nos tocamos, y fue como un sueño hecho realidad. Algo que creía imposible se hizo realidad.

¡¡¡Posterior a esta primera mamada han sucedido algunas cosas épicas!!!

 

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Primera mamada de mi amor platónico

Donde vivía en aquel entonces, cuando me sucedió lo que a continuación viene, cerca de mi casa moraba una chica en extremo hermosa, cada vez que por casualidad de la vida, la veía pasar, era como si el tiempo se detuviera, todo alrededor de ella dejaba por unos instantes de existir y no podía apartar mi mirada de ella. No era una mirada morbosa, era puramente de admiración, su piel blanca, su cabello ondulado, su forma de saludar a los demás, y esa sonrisa tan espectacular, brillante y radiante como el sol. La chica es todavía un monumento digno de enmarcar y admirar eternamente. No son exageraciones, es el texto literal de lo que se producía en mí cuando la veía pasar. Además de estos atributos subjetivos, físicamente tenía todo, absolutamente todo lo que un hombre podría desear. Sobe todo por su trasero: perfecto, redondo y levantadito, firme, hermoso desde cualquier ángulo, traseros así solo se ven en televisión o en gimnasios donde hay modelos.

Lo cierto es que esa chica me intimidaba demasiado, y ella ni sabía que yo existía, ni se daba cuenta de que la admiraba, o al menos eso siempre creí. Un día me atreví a escribirle, lo hice anónimamente por una de estas redes donde puedes hacer preguntas sin que sepas quién eres. Me gustaba cada cosa que respondía: era bella y de paso me atraía intelectualmente. Cada vez yo era más explícito acerca de lo que me causaba cuando la veía pasar y ella comenzó a indagar acerca de mi identidad, de quién era yo, de dónde la había visto… Entonces, un día le escribí por otra red social, pero abiertamente, con mi foto de perfil, lo cual a ella le agradó, y a mí pues mucho más, pues cada segundo que conversaba con ella lo disfrutaba con todo mi ser.

Primera mamada a través de una reja…

ELLA FUE MI PRIMERA VEZ. Nunca había tenido una conversación de tono erótico, y fue con esta asombrosa chica con la cual experimenté el más alto grado de excitación sin tocarse físicamente, era como si en cada letra estuviera realmente concentrado lo que sentíamos, y lo transmitíamos con fuerza a través de los textos. Tanto fue así, que el primer día que nos vimos en persona y hablamos no pudimos contenernos, era ya entrada la noche y ella me dijo que fuese a su casa, así hice y llegué hasta donde ella estaba, abrió la puerta, pero no la reja, solo podía meter mis brazos para abrazarla a través del metal de la reja, así, viéndola de cerca era mucho más hermosa que de lejos, mucho más real, mucho más perfecta. La abracé y nos besamos apasionadamente, como si no hubiese un mañana, mis manos bajaron hasta su trasero y fue la gloria, justo como lo había imaginado, duro, suave en la piel, lindo, mas allá de lo que había soñado. Los besos fueron tan intensos que era necesario más, quería abrir la reja y hacerla mía allí enfrente de la casa, pero no se podía. Sin embargo, mi pene estaba a todo dar y ella lo notó, así que lo tomó con su mano y lo sacó de donde estaba atrapado, se arrodilló y, metiéndolo a través de la reja, lo llevó a sus labios y lo chupó, regalándome la primera mamada.

Todo lo que antes habíamos hablado estaba volviéndose realidad, saliendo de los sueños y saltando a nuestra noche, era majestuosamente increíble, sus labios, sus ojos mirándome, todo ese deseo que me transmitía, casi me hizo acabar con esta primera mamada de ensueño, pero le dije que no lo hiciera y volvió a mis labios y nos besamos más y más hasta que ya tuve que irme a casa. Y esa fue la primera vez que nos sentimos, que nos tocamos, y fue como un sueño hecho realidad. Algo que creía imposible se hizo realidad.

¡¡¡Posterior a esta primera mamada han sucedido algunas cosas épicas!!!

 

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La mamada de su vida.

Eran alrededor de las 12:00 de la madrugada. Estaba esperando
el último tren de la línea del metro. Considerando lo peligrosa que es la
ciudad, se que no debería andar sola a altas horas de la noche y menos en
metro. Pero no me importó.

Había pasado toda la tarde cogiendo con un amigo, que todo mi
calzoncito emanaba sudor y olor a sexo de una manera deliciosa. Aún venía húmeda
y mi tanga negra sumamente empapada.

Llevaba una falda azul, pegada; delineaba bastante bien mi
figura. Y mi blusa ligeramente escotada dejaba ver mis suculentas y grandes
tetas a quien pasara a un costado de mí. Sentía claramente como todos los
hombres que esperaban el metro me recorrían con la mirada fantaseando poder
meterme la mano y tocar mi chocho húmedo.

Como es de costumbre, ignoraba sus miradas haciéndome la
desentendida. Excepto de uno. Ese hombre alto de piel clara y ojos color miel,
quien lejos de verme el cuerpo no dejaba de verme a los ojos y sonriendo de esa
manera picara que hace a una sudar…

Fue listo y se subió al mismo vagón que yo, junto con otras 2
personas, quienes a la siguiente estación se bajaron de inmediato. Dejándonos a
él y a mi solos todo el trayecto.

Me excitaba que no dejara de verme y que me retara con su
mirada. Así que no lo dude y de inmediato me senté a su lado. Su respiración
era rápida al igual que la mía y ambos lo notamos. Ligeramente coloco su mano
izquierda sobre mi muslo y empezó a rosarla de manera lenta subiendo muy
despacio hasta colocar su mano en mi entrepierna. No dije nada, al contrario
abrí un poco mis muslos para que pudiera  sentir que estaba mojada y como palpitaba mi
chocho en su mano al mismo tiempo que mis pechos subían y bajaban al compas de
mi respiración totalmente excitada.

Me acaricio suavemente y con sus dedos movió mi tanga a
un lado para meterme su dedo índice hasta lo más profundo de mi ser. Gemí
delicioso. No podía creer lo excitada que estaba con un desconocido. Tomo ritmo
y comenzó a meterme dos dedos cada vez más y mas rápido. Sin besos, así crudo y
caliente me estaba masturbando en el último vagón del metro de la noche. Yo no
pensaba en nada, solo en lo rico que estaba sintiendo por culpa de ese extraño.
Quien continuó y continuo hasta hacerme explotar haciéndome venir en sus dedos…
cual depravado no dudo en llevarse a la boca para saborearme y decirme:

-Sabes delicioso. Muero por comerte el chocho.

No respondí. Solo lo vi fijamente insinuándole lo que estaba
por suceder.  Me pare frente a él, me
puse de rodillas y le saque su verga bien parada a punto de estallar. Estaba
tan suculenta. Rosita, gruesa y de buen largo. En lo personal, disfruto más de
las vergas gruesas que largas.

La tome con toda confianza y la metí a mi boca; la cual
estaba  llena de saliva y lista para ser
violada por su miembro.  Sabía que no
podía tomarme el tiempo requerido para chupársela pero me valió madres y comencé
despacio lamiendo cada centímetro de su verga erecta. Arriba, abajo… lento…
toda en mi boca hasta desaparecerla. Empecé a darle ritmo cada vez más rápido metiéndola
y lamiéndola toda hasta lo más profundo de mi garganta.

Su respiración se aceleró, pues el metro seguía y seguía y
solo lo ponía más nervioso el hecho de estar recibiendo una deliciosa mamada de
una extraña en un lugar público  con cámaras.

No le importo. Me tomo de la cabeza y del cabello y con más fuerza empezó a metérmela
cada vez más profundo hasta ahogarme.

-Chúpame los huevos. – Exclamó.

Llevó mi cara hasta sus huevos para que los lamiera y los metió
a mi boca.

-Saborea putita. Se ve que te encanta.- Exclamó.

El tuvo el control por un momento. Hasta que me solté y volví
a mi ritmo rápido pero con movimientos de lengua redondos en la punta de su
verga. No sé cuánto tiempo había pasado. Ambos estábamos muy excitados. Hasta
que me volteo la cara para verlo y me dijo:

-Me voy a correr en tu boca y quiero que te lo tragues.

No dije nada y continué hasta que sentí como explotó y se
dejo llevar por una corriente que salía de su gran verga hasta llenar mi boca con
su  semen, el cual cabe mencionar sabía
muy rico. Se vino mucho. Me pase todo de un sorbo.

Me limpie la boca, me levante, acomode mi falta. Y exclamé:

-Bajo en la siguiente parada.

Camine a la puerta el metro, pero de reojo pude ver cómo me recorría
el cuerpo con ganas de cogerme ahí mismo, en el metro.

Se abrieron las puertas del vagón y salí sin mirar hacia atrás.
Esa definitivamente, fue la mamada de su vida.

SG

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La mamada que la practicante me dio en la oficina

La mamada que contaré en este relato erótico me la dio una joven muy hermosa a la que le daremos el nombre de ESTHER, de 25 años la cual llegó el año pasado a la oficina donde yo trabajo a realizar su práctica profesional de la universidad… 😈 . Recién llegué a la oficina después de varias reuniones, al llegar a la recepción la miré detenidamente… wawww una chica con cuerpo bien definido, no de gran altura, pero usaba zapatos altos y la hacían notar muy elegante, ojos negros y muy sensuales, labios carnosos y provocativos… Bueno, la mujer con la que siempre he soñado cumplir mis fantasías 😆

Ese día subí a mi oficina y pensé que solo sería esa única vez en que vería a esa hermosa mujer… Pasó una semana y en una reunión de equipo mi jefe presento a ESTHER ante las y los demás compañeros, en ese momento dije por fin contratan a mujeres hermosas en la oficina, luego se nos informo que estaría realizando su practica en Pedagogía y que estaría bajo mi cargo… En ese momento no cabía de la alegría tan solo imaginarme estar cerca de esta hermosa mujer… Pues nos reunimos para coordinar los trabajos e intercambiamos números de celular, por las noches mensajeábamos de manera muy pícara, hasta que un día me armé de valor y le dije que me gustaba desde el primer momento en que la vi que llegó a la oficina. Pensé en ese momento que se había enojado y al día siguiente no hallaba cómo poder verla a la cara, y más porque teníamos que trabajar en un proyecto.

Llegué primero a nuestra oficina, que queda en la segunda planta de la empresa con vista a las gradas donde transitaban otros compañeros… Al fin ella llegó y me saludó normal con un beso en la mejilla y nos pusimos a trabajar; cuando pensé que no habría ninguna reacción de la plática de la noche anterior por mensaje, ella me miró fijamente y me dijo que si era capaz de decirle de frente y en persona lo que había escrito por mensaje. No acostumbro a ponerme nervioso, pero ESTHER me ponía hasta helado el cuerpo y al mismo tiempo caliente de deseo. Respondí que con gusto se lo decía; le dije que me encantaba, que me gustaba y que era el tipo de mujer con la que no pensaría dos veces tener algo… ¡Wawww se lo dije y no lo podía creer! Ella se me quedó mirando fijamente y con una sonrisa me dijo:

-¿En serio? Pues usted a mí también me gusta, y el día en que lo vi en la recepción me lo comí con los ojos e hice de todo con usted.

Demonios, al oír eso mi mente pensó en muchas cosas que me hizo con la mente, y no tardó en que se me notar en mi pantalón de tela que mi verga estaba bien parada, a lo que ella miró y me dijo:

-Veo que mi amiguito está emocionado…

A lo que respondí:

-Sí, es que teniendo a una mujer tan cerca y sabiendo que ambos nos gustamos no hay manera de controlarlo…

Una mamada interrumpida, pero mamada monumental

Ella se rió y me dijo que si sería capaz de enseñárselo… Se imaginarán cómo me puse yo, ya que eran las 10:00 de la mañana, estábamos en la empresa y en mi oficina y se veía desde mi escritorio cómo los compañeros pasaban por las gradas solo separados por una pared y una ventana de vidrio. Me armé de valor y en mi mente me dije “no es posible que te vayas a echar para atrás, si al fin ya había hecho lo más difícil”.

Le contesté que sí sería capaz de enseñárselo, por lo que nos fuimos a un rincón de mi oficina, donde nadie nos miraría, pero yo sí podría ver lo que pasaba a mi alrededor y estar pendiente por si alguien llegaba.

Me bajé la cremallera del pantalón, saqué mi verga y ella quedó asombrada diciéndome:

-Qué rica pija, se ve que la maneja muy cuidada, será que me deja tocarla…

Yo con ganas de hacer más le dije que sí, que no había problema. Me empezó a masturbar de arriba abajo mientras yo veía que se le hacía agua la boca, miraba las ganas de preguntarme si me la podía chupar… pues tuve que decirle yo si quería darle un besito… ni terminé de decírselo cuando ya la tenía toda dentro de su boca, regalándome una mamada espectacular: sacándola y metiéndola una y otra vez, pasando su lengua por la punta saboreando el juguito que me salía de la excitación. A todo esto la oficina seguía como si nada estuviera pasando, miraba a las y los compañeros pasar mientras debajo de mi cintura había una fiesta. No tardé mucho en tocar sus pechos ricos. No eran aquellos grandes pechos, pero sí que estaban bien paraditos, y sus pezones resaltaban el color rosadito a los que mordí suavemente mientras ella gemía. Deslicé mi mano por debajo de su falda y sentí un gran charco de humedad; me las ingenié para hacer a un lado su cachetero mientras ella mamaba verga y empecé a masturbarla. Estaba tan excitada, que en cuestión de tres minutos tuvo un orgasmo que perdió el control y me pegó una mordida fuerte, pero rica, en mi verga.

Cuando me animé a darle vuelta para bajarle su cachetero y empezar a cogerla nos llamaron por los altavoces para atender a unas visitas… “¡Qué mala suerte!”, le dije; a lo que ella me respondió preguntándome por cuáles eran mis planes para esa noche. Respondí diciéndole que lo que más quería era ir a hacerle el amor como nunca lo había hecho en mi vida… Planificamos vernos a las 8:00 de la noche, cuando yo pasaría a recogerla por su casa y luego a ver qué pasaba.

Lo que pasó en esa salida os contaré en otro relato erótico.

Saludos.

 

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La mamada que la practicante me dio en la oficina

La mamada que contaré en este relato erótico me la dio una joven muy hermosa a la que le daremos el nombre de ESTHER, de 25 años la cual llegó el año pasado a la oficina donde yo trabajo a realizar su práctica profesional de la universidad… 😈 . Recién llegué a la oficina después de varias reuniones, al llegar a la recepción la miré detenidamente… wawww una chica con cuerpo bien definido, no de gran altura, pero usaba zapatos altos y la hacían notar muy elegante, ojos negros y muy sensuales, labios carnosos y provocativos… Bueno, la mujer con la que siempre he soñado cumplir mis fantasías 😆

Ese día subí a mi oficina y pensé que solo sería esa única vez en que vería a esa hermosa mujer… Pasó una semana y en una reunión de equipo mi jefe presento a ESTHER ante las y los demás compañeros, en ese momento dije por fin contratan a mujeres hermosas en la oficina, luego se nos informo que estaría realizando su practica en Pedagogía y que estaría bajo mi cargo… En ese momento no cabía de la alegría tan solo imaginarme estar cerca de esta hermosa mujer… Pues nos reunimos para coordinar los trabajos e intercambiamos números de celular, por las noches mensajeábamos de manera muy pícara, hasta que un día me armé de valor y le dije que me gustaba desde el primer momento en que la vi que llegó a la oficina. Pensé en ese momento que se había enojado y al día siguiente no hallaba cómo poder verla a la cara, y más porque teníamos que trabajar en un proyecto.

Llegué primero a nuestra oficina, que queda en la segunda planta de la empresa con vista a las gradas donde transitaban otros compañeros… Al fin ella llegó y me saludó normal con un beso en la mejilla y nos pusimos a trabajar; cuando pensé que no habría ninguna reacción de la plática de la noche anterior por mensaje, ella me miró fijamente y me dijo que si era capaz de decirle de frente y en persona lo que había escrito por mensaje. No acostumbro a ponerme nervioso, pero ESTHER me ponía hasta helado el cuerpo y al mismo tiempo caliente de deseo. Respondí que con gusto se lo decía; le dije que me encantaba, que me gustaba y que era el tipo de mujer con la que no pensaría dos veces tener algo… ¡Wawww se lo dije y no lo podía creer! Ella se me quedó mirando fijamente y con una sonrisa me dijo:

-¿En serio? Pues usted a mí también me gusta, y el día en que lo vi en la recepción me lo comí con los ojos e hice de todo con usted.

Demonios, al oír eso mi mente pensó en muchas cosas que me hizo con la mente, y no tardó en que se me notar en mi pantalón de tela que mi verga estaba bien parada, a lo que ella miró y me dijo:

-Veo que mi amiguito está emocionado…

A lo que respondí:

-Sí, es que teniendo a una mujer tan cerca y sabiendo que ambos nos gustamos no hay manera de controlarlo…

Una mamada interrumpida, pero mamada monumental

Ella se rió y me dijo que si sería capaz de enseñárselo… Se imaginarán cómo me puse yo, ya que eran las 10:00 de la mañana, estábamos en la empresa y en mi oficina y se veía desde mi escritorio cómo los compañeros pasaban por las gradas solo separados por una pared y una ventana de vidrio. Me armé de valor y en mi mente me dije “no es posible que te vayas a echar para atrás, si al fin ya había hecho lo más difícil”.

Le contesté que sí sería capaz de enseñárselo, por lo que nos fuimos a un rincón de mi oficina, donde nadie nos miraría, pero yo sí podría ver lo que pasaba a mi alrededor y estar pendiente por si alguien llegaba.

Me bajé la cremallera del pantalón, saqué mi verga y ella quedó asombrada diciéndome:

-Qué rica pija, se ve que la maneja muy cuidada, será que me deja tocarla…

Yo con ganas de hacer más le dije que sí, que no había problema. Me empezó a masturbar de arriba abajo mientras yo veía que se le hacía agua la boca, miraba las ganas de preguntarme si me la podía chupar… pues tuve que decirle yo si quería darle un besito… ni terminé de decírselo cuando ya la tenía toda dentro de su boca, regalándome una mamada espectacular: sacándola y metiéndola una y otra vez, pasando su lengua por la punta saboreando el juguito que me salía de la excitación. A todo esto la oficina seguía como si nada estuviera pasando, miraba a las y los compañeros pasar mientras debajo de mi cintura había una fiesta. No tardé mucho en tocar sus pechos ricos. No eran aquellos grandes pechos, pero sí que estaban bien paraditos, y sus pezones resaltaban el color rosadito a los que mordí suavemente mientras ella gemía. Deslicé mi mano por debajo de su falda y sentí un gran charco de humedad; me las ingenié para hacer a un lado su cachetero mientras ella mamaba verga y empecé a masturbarla. Estaba tan excitada, que en cuestión de tres minutos tuvo un orgasmo que perdió el control y me pegó una mordida fuerte, pero rica, en mi verga.

Cuando me animé a darle vuelta para bajarle su cachetero y empezar a cogerla nos llamaron por los altavoces para atender a unas visitas… “¡Qué mala suerte!”, le dije; a lo que ella me respondió preguntándome por cuáles eran mis planes para esa noche. Respondí diciéndole que lo que más quería era ir a hacerle el amor como nunca lo había hecho en mi vida… Planificamos vernos a las 8:00 de la noche, cuando yo pasaría a recogerla por su casa y luego a ver qué pasaba.

Lo que pasó en esa salida os contaré en otro relato erótico.

Saludos.

 

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Una mamada de mi madre con mi tía

Acabábamos de comer cuando mi madre y mi tía hablaban de salir por la tarde a dar una vuelta para despejarse y tomar el aire. Mi madre se estaba cambiando cuando mi tía Amparo le dijo a mi madre que se iba a cambiar de ropa interior, y que si le importaba. Pilar le dijo a mi tía que por qué le iba a importar y que si no estaba cómoda que lo normal era que se la cambiara, mi tía se quedó completamente desnuda mientras que mi madre también decidió cambiarse las bragas que llevaba en ese momento. Mi tía estaba ya con la ropa interior cambiada mientras que mi madre se fue al baño sin las bragas puestas; mi tía le dijo a mi madre que adónde iba sin bragas y le dijo que iba a hacer pis, al momento Amparo le dijo a mi madre que pensaba que iba a salir sin bragas a lo que mi madre le mostró una sonrisa malvada.

Cuando mi madre salió de la habitación, yo salí detrás de ella sin que me oyese, mientras que ella rápidamente se metió en el baño para evitar que yo la viese, pero la vi. Según entró al baño, le di un azote en el culo y me dijo que estaba un poco cansada de que todos los días estuviese igual, queriendo verlas tanto a mi tía como a ella desnudas, masturbándome, espiándolas, etc.

Del enfado a la mamada de mi madre

Por la noche, encendí la luz de la habitación donde estaban mi madre y mi tía, que se acababan de dormir, las desperté y rápidamente se levantaron de la cama, Amparo salió corriendo junto a mi madre pero las cogí, estaban en bragas y sujetador las dos. A mi madre le bajé las bragas con fuerza, y a mi tía le quité el sujetador. Mi madre se puso en cuclillas mientras que mi tía se excitaba al ver a mi madre desnuda y le hacía un dedo.

Después de todo eso, mi madre y mi tía se ducharon juntas y las pude observar cómo se tocaban la una a la otra mientras que yo me metía con ellas y me hacían una paja.

A continuación recibí una mamada de mi madre mientras mi tía orinaba a mi madre y me besaba. Mientras que mi madre estaba en cuclillas haciéndome la mamada y una vez que había hecho pis mi tía, le metió un vibrador a mi madre por la vagina haciendo que eyaculase; después de la mamada de mi madre, mientras que mi madre me masturbaba, eyaculé en los pechos de mi madre dándole un beso y diciéndole que había que repetir.

 

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Fantasía sexual cumplida: compartir mi leche

Mi esposa Karla y yo siempre hemos tenido una excelente relación sexual y una gran comunicación, diría que somos muy abiertos de mente y siempre estamos preocupados por satisfacer al otro. Hablamos frecuentemente de nuestras fantasías sexuales y hacemos lo posible para cumplirlas o recrearlas de algún modo, haciendo que no solo estemos muy unidos, sino que además tengamos un matrimonio que, después de 15 años, sigue siendo tan o más fogoso que el primer día. Sin embargo, había una fantasía sexual mía que ella no había querido darme gusto de realizar… Era el venirme en su boca y su cara… como en las películas porno. Ella no tiene problema con el sexo oral, siempre y cuando no termine con un final lleno de leche en su boca y cara.

Un día hablábamos de mi fantasía sexual y tuve que decirle que, aunque respetaba su posición, a mí me gustaría mucho correrme en su boca. Ella ya me había permitido que lo hiciera con otra mujer y, aunque fue muy rico, yo quería que fuera la boca de ella. Ella lo pensó unos días y un día llegó con una propuesta que resultó muy salomónica como verán.

Me dijo: “yo lo hago si tú accedes a esto: te vienes dentro de mí normalmente e inmediatamente después me harás sexo oral, ¿quieres que sienta tu leche en mi boca? Pues primero tú la sentirás en la tuya, ¡así me demostrarás que mi temor no tiene fundamento!
Lo pensé unos días y unas noches después de una tranquila, pero muy agradable, noche de sexo. Me vine en su vagina en posición de misionero clásica, luego la abrí de piernas con delicadeza y empecé a chuparla como nunca… Elevaba sus nalgas con sus manos y ponía mi lengua entre su vagina, la chupaba. Ella estaba entre encantada y sorprendida… Excitada y metida en nuestro juego, se sentó con toda su vagina abierta sobre mi cara. Yo metía mi lengua y ella me decía: trágatelo todo!!! Límpiame con tu lengua, no quiero nada de tu leche por ahí. Es tuya, tómala…
Lo hice, debo confesar más que por la recompensa prometida, por el orgullo de varón. Ella no iba a ganar el juego y si me retiraba… perdía…
Al principio, cuando sentí la mezcla de semen y líquidos vaginales en mi lengua y boca, fue difícil, además me acababa de venir, así que no estaba propiamente con mi excitación a pleno.
Cuando por la gravedad y por sus movimientos empezó a salir un poco más de lo que yo esperaba, tuve la intención de mover mi cara, pero sus piernas no me lo hicieron fácil… Así que decidí gozarlo y empecé a chuparla como nunca y tragaba lo que recibía como una niña buena.
Increíblemente, cuando mi actitud mejoró, empecé a calentarme de nuevo, empecé a gozarla y cuando ella se vino seguí lamiéndola toda, ahora lo quería todo lo que había sido mío y lo que era de ella. Para no alargarme la noche termino con otro polvo de antología que después les contare en otro relato.

Pasaron unos días, estaba yo dormido cuando sentí cómo su boca tocaba mi pene y mis testículos, mi pene iba creciendo entre su boca, la sensación era deliciosa… Me desperté y la vi a ella totalmente desnuda y con su cabeza en mi entrepierna. La quise coger cuando puso mis manos arriba y me dijo: esta mañana es para ti, vas a gozar como nunca, tendrás una mamada como nunca te he dado. No te he tocado en una semana para que tuvieras tus reservas llenitas…
Tomó mi pene y lo chupó como si fuera la última verga del universo… Chupaba mis huevos y luego su lengua no se retiraba de mi pene. Me dijo: te voy a extraer todo, me lo voy a tragar sin desperdiciar nada, soy tuya mi amor… Y esta leche tuya es mía. Fue la última palabra que oí esa mañana de su boca. Yo gemía y jadeaba como una puta mientras ella me la chupaba, me succionaba el glande, cogía los huevos con sus manos y chupaba, solo chupaba, yo sentí cuándo salieron mis primeros líquidos y ella no se retiraba, esta vez iba a tragárselo en serio… iba a tragárselo todo para mi deleite y gozo. Sentía su boca caliente y húmeda chupando mi verga que estaba dura, y a punto de explotar. Sentía su lengua cada vez que se movía sus manos apretaban y jalaban mis huevos. Yo no la tocaba solo recibía. Yo me concentraba en como aguantar al máximo, no quería que se acabara.

Finalmente, como todo lo bueno, mi mente no aguantó más y dejó explotar mi verga. Sentía los espasmos de mi pene en su boca. Sentía cómo mi leche entraba en su boca y ella recibía complaciente. Yo no podía hablar, estaba completamente eléctrico. Su lengua seguía chupando mi pene, que estaba tan sensible que no lo resistía pero ella lo quería todo. Terminó diciéndome “puedes venirte en todo mi cuerpo, nada está vetado para ti ahora: en mis senos, nalgas, culo, boca, cara, vagina… donde quieras”.

Y aunque no es algo fácil de aceptar y contar a los amigos, debo confesar que, aunque me encantó cómo se lo tragó, ahora me fascina chuparla cuando tiene mi leche en su vagina, en su culo, en sus tetas, en su boca y en su cara…

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