Follando por el culo a mi madrastra la puta

Era fin de año y como es costumbre salí de viaje con mi papá, su ahora nueva esposa y sus hijos pequeños. El viaje fue a un lugar de clima cálido, por lo que vería a mi madrastra con poca ropa. Y para ser sincero, esa idea me calentaba mucho. De hecho, me hice más de una paja al pensarContinuar leyendo »

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Perdí mi virginidad con una MILF… mamá de mi amigo

Yo soy un hombre Maduro que anda en los 40, es la primera ocasión que escribo un relato erótico, y decidí contarles de mi primera vez, que fue con una MILF, la mamá de un amigo cuando yo era joven. Cuéntenme que les parece la redacción de este relato XXX para mejorar en los próximos.

Desde temprana edad comencé a masturbarme viendo pornografía, por lo que fui muy precoz comparado con mis amigos. En esa época era más difícil conseguir porno, en especial vídeos porno, pero me hice de uno que otro, y eso era mi consolación para calmar mis ansias de sexo.

Cuando tuve mi primera novia, evidentemente yo quería hacerlo con ella, pero en la época era común casarse virgen, y las mujeres eran muy santurronas, o por lo menos las mujeres de mi círculo social, pero yo era un precoz y quería tener sexo. Mi novia solo me calentaba y tenía que jalármela llegando a casa.

Ese año llegó un nuevo chico a la colonia, lo llamaré Mateo; era costumbre ir a jugar fut o basquet entre los chavos, por lo que se adaptó rápido a nuestro grupo de amigos, todos éramos de la misma edad y algunos tenían hermanas muy guapas, pero igual de santurronas.

Conociendo a la MILF

En una ocasión, Mateo nos invitó a su casa, y conocimos a su mamá, la llamaré Miranda, una mujer madura de 35 años, muy sexy, era morena de ojos verdes, cabellos negro y largo, delgada, con unos pechos muy bonitos, y un trasero muy rico, se conservaba muy bien, cuando la vi me excite muchísimo, pero oculté mi erección, cada que se daba lo oportunidad volteaba a verle el culo y los pechos, en especial cuando se agachaba a hacer algún quehacer doméstico; nunca había estado con una MILF así, por qué las mamás de mis amigos eran señoras feas o gordas.

A partir de ese día empecé a ir más seguido a su casa, iba con el pretexto de brindar mi “sincera amistad” a Mateo, y poco a poco me volví como de la familia, iba a la hora que yo quería, y no paraba de mirarle ese hermoso cuerpo, seguido me hacía una paja pensando en ella.

Mi obsesión de estar con una MILF crecía

Una ocasión fui un sábado temprano, Mateo y yo veíamos la TV, y escuché que ella se estaba bañando, mi imaginación comenzó a volar, y tuve una gran erección, cuando escuché que el agua ya no caía de la regadera, supe que estaba por salir, entonces le dije a Mateo que si me podía prestar una historieta, porque a él le gustaban y tenía muchas, pero yo solo quería un pretexto, me dijo que sí, que estaban en su cuarto, subí a las habitaciones mientras él seguía viendo la TV, entré al cuarto de Miranda y me escondí bajo la cama, al poco tiempo entró, estaba envuelta en una toalla del pecho hacia abajo, la toalla le llegaba a 2 cm bajo las nalgas, era la primera vez que miraba sus largas y sexys piernas al desnudo, y por ratos se veía la comisura de las nalgas al moverse.

Yo estaba muy excitado, pero nada se comparó al momento en que solo estaba viendo sus pies, porque ella estaba muy cerca de la cama, y vi caer la toalla, sabía que estaba completamente desnuda, así que saqué mi cabeza un poco, ella estaba parada y le vi todo, ¡sus nalgas estaban tan firmes!, pero desde mi posición no podía ver sus tetas, aún así mi pantalón estaba a punto de explotar. Comencé a masturbarme y vi que se ponía la ropa íntima, fue genial. En cuanto terminó de vestirse y se fue, yo salí y me dirigí a buscar la historieta; después entré al baño a terminar de jalármela, hasta tener la mejor corrida que hasta el momento había tenido.

Sé lo que podrán pensar, que debí salir y aprovechar para estar follando con una MILF tan rica mientras su hijo estaba viendo la TV. Eso pasaría en una película porno, aunque mi caso es diferente, yo era un pervertido a esa edad, pero ella era una mujer muy conservadora, hasta iba a la iglesia, y en ese momento me veía como un hijo o un sobrino; tenía unos 3 o 4 años divorciada, y todo ese tiempo sin tener sexo, y por lo que me llegó a platicar Mateo, sus padres cogían seguido. Él los oía en ocasiones aunque trataban de no hacer ruido; así que, tanto tiempo sin darle placer a su cuerpo tenía que causar efectos favorables para mí.

Pasaron casi 2 años en los que iba a la casa de Mateo, y solo imaginarme con una MILF como su mamá haciéndome una mamada, de a perrito, ella montada sobre mí, y muchas otras posiciones que aprendí viendo porno; y durante ese tiempo me gané la completa confianza de él, y mejor aún, la confianza de Miranda. Incluso algunas veces platicábamos solo ella y yo de cosas más maduras, y le hice creer que yo la apoyaba en cualquier cosa; podía entrar a esa casa aun cuando no estuviera Mateo. Obviamente, no me importaba, yo solo iba a ver a mi MILF.

Me quedé a dormir varias veces, y llegué a espiarla mientras se cambiaba y cuando dormía, una de esas ocasiones dejé la puerta del baño abierta mientras me bañaba, y la vi pasar dos ocasiones en las cuales procuré estar empalmado para que Miranda viera mi paquete al 100. Yo ya era un hombre, ella ya se daba cuenta de eso y cada vez estaba más cerca de perder mi virginidad con una MILF que estaba buenísima.

El gran día de estar con una MILF llegó

Fui a su casa un día que Mateo no estaba, lo cual hacía cada vez más frecuentemente.Cuando abrió note que había estado llorando, pero me valió verla llorar después de ver su cuerpo, tenía un vestido de vuelo muy primaveral que le llegaba a la rodilla, de esos que son ajustados hasta la cintura y de abajo muy amplios, y unas zapatillas algo altas, parecía que estaba por salir; comenzamos a platicar y me mostré muy interesado, me dijo que se sentía frustrada por qué no podía criar sola a Mateo y que además sentía que su hijo no la valoraba, dijo que por su culpa su esposo le pidió el divorcio y algo sobre el trabajo, al parecer eran muchas cosas que se acumularon, pero en realidad eso no me importaba, yo la notaba vulnerable y tenía que aprovecharlo para desvirgarme con una MILF de una vez por todas.

Estábamos sentados en la sala y la abrace sobre su hombro, y mi otra mano la coloqué sobre su mano y su rodilla, le decía unas palabras de consuelo sacadas de la manga, mientras cambiaba mi brazo hacia su cintura, luego a la cadera y la volvía a subir. Mi otra mano pasó de su rodilla a la pierna, y a veces la cruzaba completamente hacia su cadera para completar el abrazo; ella no parecía incomodarse, al contrario, parecía que le gustaba que la estuviera tocando tan íntimamente.

Entonces tomé la decisión, la puse de pie y me paré frente a ella, (yo mido 1.78 metros y ella como 1.65, así que nuestras caras quedaban casi a la par gracias a sus tacones) cuando estaba frente a ella le levanté la barbilla y le dije: “Tu eres una gran mujer, capaz de muchas cosas, eres la mujer más guapa que conozco y tu esposo se fue por tonto, porque si yo fuera tu esposo estaría contigo siempre para ver tus lindos ojos todos los días y hacer sonreír siempre esa boquita tan coqueta que tienes”

Después de eso hice una pausa, ella se sonrojó y esbozó una sonrisa, me acerqué y le di un dulce beso, al separarnos, ella me miró asombrada y con sus ojos aún enrojecidos por las lágrimas, miro mi boca, luego mis ojos, y de nuevo mi boca, y me besó colocando su mano en mi nuca, yo la tomé de la cintura y la acerqué a mí, lo que más quería era cogérmela muy duro, pero sabía que tenía que ir calmado con ella, ya la tenía en mis manos y no quería arruinar la oportunidad de perder mi virginidad con mi MILF.

Evidentemente tuve una erección, y cuando ella la sintió acerco a mi sus caderas, yo comencé a recorrer mis manos desde su cintura, hacia la parte superior de sus nalgas y de regreso, cuando vi que le gustaba que se las agarrara, coloque mis manos en sus pompas y se las agarre completamente, apretándoselas, ya entrado en confianza metía mi lengua en su boca jugando con la suya y besaba su cuello por ratos, las manos ni se diga, ya recorrían todo el vestido primaveral y las metía bajo el vestido para tocar su culo directamente, ella ya se notaba excitada por qué se contoneaba como si estuviera cogiendo, de pronto me besaba el lóbulo de la oreja, eso me calienta exageradamente, y hasta pierdo el control, por lo que eso provocó que la tirara al sofá y me abalanzara sobre su cuerpo, ambos estábamos perdidos, pero creo que ella estaba fuera de sí por completo, en pocas palabras “ya era mía”.

Ella me dijo que fuéramos arriba, la seguí, y cuando estaba cruzando el pasillo que pasa frente al cuarto de su hijo, la sometí de espaldas a mi contra la puerta de cuarto de Mateo, mi miembro erecto presionaba contra sus nalgas, y mientras le mordía y lamia el cuello, una mano le jalaba el cabello para levantar su cara y la otra viajaba de sus tetas a su entre pierna; ella movía el trasero como una adolescente calentona, abrió la puerta y entramos al cuarto de su hijo.

La aventé sobre la cama boca arriba y me quite la playera, ella se quitó sus pantis, luego me dijo: “hazme tuya”, ella tenía años sin follar, por lo que deseaba hacerlo, yo lo anhelaba, pero tenía que aprovecharme de ella, así que quería que me suplicará que me la cogiera, y yo podría hacer lo que quisiera con ella.

Mientras más hoyos cubiertos mejor

Empecé a meterle los dedos en su vagina y a estimularle los pezones. Ella se retorcía y gemía como gata en celo, creo que iba a tener un orgasmo y le saqué los dedos, así que la dejé a medias, y me dijo: “métemela ya”, pero como dije, quería que suplicara, por lo que metí mi cabeza en su entrepierna e intenté hacerle un oral como había visto en el porno, parecía que nunca le habían hecho uno, por qué me pregunto qué que iba a hacer, pero sin oírla comencé a usar mi lengua para darle placer, se retorció y gritó mucho, y volví a detenerme cuando ella estaba por acabar, lo que hizo que se desesperara y saliera su zorra interior, pues se puso en cuatro y gritó: “ya fóllame por favor“, a lo que le dije: “primero ponte de rodillas para que te folle la boca”, no sabía a qué me refería, pero lo hizo, por fin liberé mi pene del yugo del pantalón, y se lo puse frente a la cara. Ella entonces pensó que solo quería una mamada, y lo metió despacio a su boca, pero sin aviso la agarré de las greñas y se lo metí casi hasta la garganta… por poco vomita, pero no lo hizo, así que comencé a descargar toda la excitación acumulada contra ella en los últimos años, literalmente le estaba cogiendo la boca muy violentamente, y vi sus ojos llorar, pero ahora era por mi pene tocando su garganta, comenzó a salivar muchísimo, lo cual me excitaba aún más.

Cuando saqué mi verga de su boca salió un hilo denso de saliva, y luego le froté mi miembro en la cara, volví a follarle la boca y sentí que estaba a punto de terminar, iba a sacarla para correrme en sus pechos y su cara, pero quería ver qué pasaba si terminaba en su garganta, cuando estaba por correrme entré en un frenesí violento contra su boca y hasta empecé a gruñir de placer. Ella se dio cuenta de que me iba a correr e intentó zafarse, pero no lo iba a permitir, en el momento de la explosión su nuca topaba con la orilla de la cama, así que no podía moverla… presioné tan fuerte que su barbilla tocó mis testículos, y como mi pene mide unos 24 cm era una gran hazaña, así que mi cabeza chocaba casi contra la laringe, solté mi leche y ella se estaba ahogando un poco, así que tuvo que tragarse mi leche, nunca había tenido una corrida tan abundante, y lo mejor es que todo terminaría en su estómago, un poco salió por los lados de los labios y un poco salió por la nariz, fue tan excitante la sumisión en la que la tenía, que yo quería más.

Ella trató de incorporarse casi sin aliento, le quité el vestido con el cual le limpié el semen facial, y me dijo, “por favor Beto, necesito tu miembro dentro de mí”. Entonces la levanté, la puse de espalda a mí y jalándola del cabello le dije: “eres mi puta zorra?” Y me respondió: “si soy tu puta zorra, pero ya metem…”. Antes de que terminara la frase, se la metí de golpe desde atrás, y gritó de placer, la follé violentamente como había soñado tantos años en los que deseaba tener sexo con una MILF. Las envestidas eran tan duras que bramaba como la zorra que era. Cuando tuvo su primer orgasmo empezó a temblar y a apretar fuerte las sábanas que estaban frente a ella.

Ella estaba exhausta, pero yo aún no acababa, la acosté bocarriba en la cama de su hijo, me puse de rodillas dejando mi polla a la entrada de su concha, mis manos sujetaban sus tobillos, los cuales empujé lo más que pude hasta que llegaron al colchón para tenerla bien abierta; su cara estaba entre sus rodillas, y como ella no es tan elástica, me dijo: “Beto me lastimas”, de nuevo en cuanto dijo eso, la penetré de golpe y hasta se olvidó del dolor. Así, tuvo varios orgasmos, y yo estaba por correrme y darle fin a la faena, pero me detuve, pues llegó una idea más perversa a mi mente…

Ella estaba tan agotada que casi se desmayaba, así que ni se dio cuenta cuando la acomodé de a perrito con el culo bien parado, la cara contra la almohada y le coloqué sus manos en las nalgas para que se abriera bien ese estrecho ano. Mi pene estaba muy lubricado con la mamada y tantas corridas que tuvo en mi miembro, así que solo le puse saliva en el ano y le puse la cabeza ahí, cuando ella se dio cuenta de lo que iba a hacer ya era demasiado tarde, le dejé ir mi polla de golpe hasta que el tronco desapareció dentro de su culo. Ella dio un grito desgarrador, el cual se ahogó con la almohada. Al principio me asusté, pues su grito fue muy fuerte, pero no paré, la follé mientras ella gritaba, sus gritos de dolor me prendieron mucho, (lo cual me marcó para toda la vida, pues en otros relatos les contaré algo relacionado con eso), y fue tanta la excitación que no aguantaba más. Entonces volvió a pasar, justo antes de correrme entré en frenesí aún más violento, más por qué ella seguí gritando bajo la almohada, y comencé a sentir esa sensación en todo el cuerpo de placer explosivo, y mientras más sentía eso más violento era y más gritaba ella, entonces terminé, y me sorprendió que ella tuvo un orgasmo también, pues casi convulsionaba de placer.

Un chorro de mi leche escurría por sus nalgas mientras ella estaba tirada exhausta. Yo me levanté y me metí en la ducha; cuando salí, ella seguía tirada en la cama, y le recordé que su hijo llegaría pronto, así que dio un brinco y se metió en el baño. Al verla mojada, me excité, y me la volví a coger.

Una vez que estuvimos vestidos escuchamos que llegó Mateo, cuando entró a su cuarto le preguntó a Miranda que por qué su cobija no estaba, yo pensé, “porque estaba toda pegajosa y olorosa de sexo”, y solté una carcajada al pensarlo. Al despedirme le di una gran nalgada a Miranda y un beso de lengua mientras su hijo no observaba, y me fui con mi sueño de follar con una MILF cumplido.

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Sexo con una mujer mujer casada

Hola, ¿qué tal? Soy nuevo en esta página de relatos XXX, y quiero contarles una historia que me pasó hace poco con una mujer casada.
Bueno, yo me dedico a mantenimiento del hogar. El pasado 22 de sep. de 2016 recibí una llamada muy temprano, a eso de las 5 de la mañana. Nunca suelo contestar a esa hora, era un número desconocido, cabe mencionar que desperté con mi pene erecto duro y muy mojado, y por curiosidad contesté al celular. Era una hermosa voz de una mujer excitante que hizo que mi pene se pusiera más duro. Quería que le ayudara porque tenía un problema con una puerta de su recamara que se había dañado la chapa.
Contesté y le dije que sí le podía ayudar, que en una hora estaba en su domicilio. Ella respondió que era urgente, y le dije que en 30 minutos estaría ahí.

Llegué el domicilio indicado, preparé mis herramientas y pasé al jardín. Era una casa de gente adinerada del pueblo. Toqué al timbre y contestó invitándome a pasar por la puerta, que estaba abierta. Entré y cerré la puerta… era una tremenda casa que no podía creer que estuviera yo en ella dando servicio, cuando de pronto se me apareció doña Lucía.
Era una mujer casada de 44 años con un cuerpo escultural, como de 22. Uff, mi pene se despertó en un dos por tres, ella estaba en las escaleras con sostén blanco y unas bragas riquísimas, de sus hombros a sus pies vestía una bata transparente ummmmm. Yo me quedé alucinado, mi pene se podía notar por mi pantalón ajustado. Ella me dijo, “pasa, no tengas miedo joven”. Ella me notaba que estaba caliente. Me llevo a la recámara a la cual tenía que reparar la puerta. De hecho, era su recámara… que lucía perfecta para follar un mañanero, pensé para mis adentros.
Así pues, me dediqué a lo que iba a hacer, mi trabajo. Estaba a medio trabajo cuando ella subió de la cocina con dos vasos de agua, pasó a su cama y los puso en el tocador, se recostó en su cama, se quitó la bata y prendió la tv. Yo seguía trabajando, miraba cómo relamía sus labios y no alcanzaba a ver qué había en la tv; ella frotaba sus piernas intensamente con ganas de que la follaran. Tenía una piel canela para chuparse los dedos, mi pene estaba duro, con ganas de salir, y yo esta incomodo por la situación en la que estaba. No sabía quién era esa señora, si era una mujer casada con un político o si era una mujer casada con un narco, no sé.

La pasión de una mujer casada

Cuando me dijo “estás sudando, hace mucha calor ¿verdad?”. Contesté que sí, y me dijo que fuese a por uno de los vasos de agua que tenía allí. Yo, con mi cara de miedo y mi pene erecto, me acerqué, y me dijo:
– Siéntate en la cama y disfruta el vaso de agua. ¿Por qué no te quitas tu camisa si tienes calor?
A lo que contesté que no podía, pero ella dijo que claro que sí podía, que iba a estar todo el día sola. Entonces, me empezó a quitar la camisa… tocaba mi pierna y miraba mi pene, que estaba por salir. Me dijo con una voz súper cachonda “mijo, ¿esa herramienta por qué no la usas? Yo no decía nada porque tenía mucha vergüenza. De pronto, su mano estaba sobre mi pene, me desabrochó el pantalón, se puso de pie frente a mí y empezó a chupar mi pene sobre mi bóxer diciendo “mijo, quiero comerte todo”.
Yo seguía sin decir nada, solo miraba lo que ella hacía. Se desnudó, me recostó en la cama y me empezó a pasar sus ricas tetas por todo mi cuerpo. Yo estaba súper caliente, cuando sonó su teléfono. Solo escuché que dijo hoy no ocupare nada todo está bien y no saldré de casa, se montó sobre mi pene y se movía como una experta. Uuummmm, lo recuerdo y se me pone dura la verga.
Follamos durante 45 minutos como a ella se le vino en gana. Terminé viniéndome dentro de ella. Me llevó a su baño y nos dimos una ducha juntos. Terminaba de vestirme cuando me abrazó… ¡y en sus maños tenía 3,000 pesos mexicanos! Y me dijo al oído que esperaba que la chapa se volviera a dañar lo más pronto posible… fue una experiencia amarga, pero placentera. Amo a doña Lucía.

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CHUBBYS & COUGARS

 Mi nombre es Alonzo, tengo 19 años,  actualmente vivo en una zona rural debido a mis estudios. Alquilo un cuarto a una mujer de cuarenta y tantos que vive con su pequeño hijo.

El año pasado me cogí a mi vecina Irene de 38 años, después
de este año he perdido contacto con ella, es una verdadera lástima.

Soy de estatura media, tengo un cuerpo delgado, siempre me
han encantado las mujeres mayores, aunque con Irene debute, esta temporada
conocí a una mujer que volvió bastante interesante mi estancia en este pueblo.

Un viernes por la tarde, después de clases me dirigía a mi
casa en dicho pueblo, cuando un se detuvo en la parada, y se bajó una mujer.
Una mujer de cuarenta y tantos, piel morena, tenía rasgos fuertes, pelo largo
negro, un poquito gorda no mucho, siempre me recordaba a alguien, no fue hasta hace poco que me di cuenta que se parece mucho a Niki Santana (busquen niki santanaxxx jajaja) solo que un poco mayor.

La mujer vestía una blusa roja, un jeans y unos zapatos con
tacón bajo,  no es muy alta tal vez 1.60 y con zapatos, su pelo negro y largo lo tenía suelto. Traía un bolso y una cara de pocos amigos. Veníamos caminando en sentido contrario, cuando estuvimos al lado del otro me dedico una mirada perversa, y se echo una risilla, yo quede en shock, cuando no llevaba mucho de haberla encontrado me volví para verla, y mi
sorpresa fue que ella también estaba viendo, y me dedico un saludo moviendo la mano.

La desconocida Marcela

Llegue a la casa arrepentido de no haberle hablado a aquella
mujer, me dirigí directamente al cuarto pensaba hacerme una buena paja pensando en esa mujer, cuando estaba a punto de hacerlo, tocaron a mi puerta, Salí y era Sara, la dueña de la casa, y para mi sorpresa estaba con la mujer de la parada,wao, sentí de inmediato una erección, -ella es mi hermana mayor, se llama Marcela-dijo Sara. Marcela me tendió la mano, llevaba anillos desde el dedo índice hasta el dedo meñique, le di la mano y nos quedamos viendo sosteniendo la mano.

-Mucho gusto Marcela- me dijo con una mirada y una sonrisa
un poco perversa.

-Mmmm hola, ehhh Alonzo, mucho gusto-dije nervioso

-Bueno yo los dejo para que hablen, tengo que salir pero
vuelvo en un momento-dijo Sara, y se fue.

-Doña Marcela quiere algo de tomar?

-Ahhh no me diga doña jajaja, mmm si claro.

-Una cerveza?

-Mmmm que rico, si claro, guapo e inteligente-me dijo y me
sonrio y volvió a ver con esa risa picara.

-Bueno, ya vuelvo-se apresure a traerle la bebida.

Le di la lata de cerveza, la abrió y bebió casi la mitad de
un trago, que mas podrá tragar pensé y volví a sentir un movimiento en mi
entrepierna.

-Y cuanto se viene a quedar donde Sara?

-Mmm unos días, la otra semana tengo que hacer un trámite
por aquí cerca, pero aproveche para venir a pasear donde mi hermana.

-Ya entiendo.

-Y no se aburre usted aquí?- me pregunto Marcela

-Un poco, por aquí ahí poco que hacer.

-Y la novia?      – Pregunto
con curiosidad

-Ah no yo no tengo novia jajaja- dije riendo

-Mmmm cómo? Un papucho tan guapo como usted y solito? –dijo con
esa mirada

-Jajaja gracias –

-Si yo no estuviera tan mayor, ya te hubiera clavado las
uñas, jajaja-

-Ahhh jajaja, cómo?, una pregunta privada, cuantos años
tiene usted?

-Mmmm en secreto,jajaja, tengo 53 años.

-Ohhh , enserio?

-Si papi, porque me veo muy vieja?

-Noo al contrario yo te calculaba 45 o menos!!!

-Jajaja gracias, y vos minimo tienes 16, si fueras un
poquito mayor- y me miro con una mirada malisiosa.

-Jajaja pero yo tengo 19!!! Hace poco los cumpli.

-Mmmm papi,  entonces no tenemos ningún problema jajaja, y como te gustan las mujeres?- me pregunto Marcela, estábamos sentados en el sofá largo en la sala.

-Siempre me han gustado mayores, maduras.

-Ah ya veo, así como de 53 años? Jajajaja- dijo Marcela

-Mmmm son 34 años de diferencia, no es mucho?- dije un poco
asustado

-Que pasa? Te da miedo, jajaja-dijo Marce sarcásticamente.

-No yo no tengo ningún problema, desde que te vi ahora te quiero
comer-dijo- y por lo visto alguien me quiere conocer también y señalo mi
entrepierna donde se veía levantado y mojado en la punta el pantalón café.

-Jajajajaja, si desde que la vi se me levanto, puedo hacerle
una pregunta?

-Dime

-Porque usa anillos casi en todos los dedos?

-Mmm por nada, porque?

-No son incomodos?

-Para nada, más bien agarro mejor- con su mano hizo la forma
como hacerse la paja, y la sacudió mientras me veía con esos ojos de mala- nada
se me escapa.

-Mmmm

-Apretemonos un rato mientras viene mi hermana, cuando viene
nos separamos y disimulamos

-Esta bien

Nos acercamos y empezamos a besarnos, Marcela me metió la
lengua desde el principio hasta adentro, los besos eran bastantes sonoros, yo sentía
que mi pene iba a explotar o romper el pantalón, estuvimos apretando por un
largo rato, Marcela me empezó a sobar la polla por encima del pantalón.

-Uy papi lo tenes duro duro.

-Si estoy a full.

-Mi hermana andara muy largo?

-No quiere una sobadita papi?

-Siii claro

-Pero me da miedo que Sara venga.

-En la otra casa hay un perro, y siempre ladra, solo estar
atentos.

-Bueno papi.

Me saque mi polla, y Marcela puso una cara de sorpresa, se quedo mirando largo rato.

-Wao papi estoy que enorme, uyy,- dijo y la agarro con su
mano derecha llena de anillos y empezó a sobarla.

-Esta pequeña verdad? Jajaja

-Al contrario esta enorme, uy- empezamos a besarnos y ella seguía
frotándola lentamente.

Una buena mamada

Sin decir nada se inclino y empezó a mamarme la polla, yo
estaba en trance, Marcela lo hacía de una manera ruidosa, se lo metía y hacia
sonidos como una especie de chuck chuck chuck, luego de un rato se la saco con un sonoro blop como un descorche, se puso de pie. Se puso delante mio y se puso de rodillas y se acomodo entre mis piernas, ahora estaba enfrente de mi verga.

-Ahora si papi, te voy a ordeñar jajajaja

-Jajajaja

-Me avisa cuando se va a regar.

La agarro y empezó a sobar y mientras me veía con cara de
loca, me dijo, -papi usted pídame lo que quiera, cualquier fantasia, lo que
quiera, lo que sea-yo estaba extasiado.

Se la metió y mientras me la chupaba me masturbaba, yo
estaba en otro mundo, Marce empezó a hacerlo mas rápido yo sentí litros de
leche bajando por mi vientre, en ese momento el perro empezó a ladrar, Marcela se levanto de un salto, yo me la guarde como pude. En ese momento entro Sara.

-Que calor hace afuera, y ustedes encerrados.

-No aquí no esta tan caliente- Dijo Marce

-Que es ese olor? Huele raro-dijo frunciendo el ceño Sara

-A mi no me huele a nada, y como te fue?

-Bien, bien, vamos a la cocina y te cuento- Sara se fue.

-Esto no ha terminado- me dijo Marce riéndose y se fue para
la cocina…

Continuará…     

 

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Irene

Mi nombre es Irene, tengo  43 años, mido 1.60 aproximadamente, cabello
corto aunque antes lo usaba largo, contextura gruesa soy gordita jajaja. Pechos
medianos normales, un culo grande y parado (siempre ha sido mi orgullo), soy de
piel blanca, soy como cualquier mujer, tu vecina que pasa desapercibida, no me
arreglo mucho tampoco.

Me case relativamente joven a los 20 años con
un hombre el cual perdió  el interés en
mí hace años. Él también me ha sido infiel en varias ocasiones, antes me dolía,
ahora encontré con mi pasatiempo ya no.

Siguiendo con mi descripción
nunca le había sido infiel a mi marido, aunque siempre había sido picara, me
gustan los hombres y mucho, siempre le decía algún comentario un poco
obsceno  o le dedicaba una mirada a alguno,
pero hasta ahí y todo en broma.

Todo cambio cuando cumplí 38
años.

Ahora les hablare de mi vecino, lo
llamare A, con él fue que empezó mi desmadre como lo llamo yo jajaja, tenía en
ese momento 18 añitos recién cumplidos, acaba de retirar su documento de identidad.
Es delgado, un poco más alto que yo, y siempre muy callado me parecía raro.

Este vecino siempre había tenido
fantasías conmigo, según me contó después, yo notaba que me miraba mucho, y
siempre trataba de estar en mi casa con mi hijo de una edad parecida,  recuerdo que tenía mi número telefónico, y a
veces me escribía y enviaba vídeos e imágenes, casi siempre porno jajaja,
aunque yo pensaba que era cosa de jóvenes y me limitaba a reír.

Mi casa está situada a dos casas
de la suya por lo que prácticamente nos veíamos a diario. Un día recuerdo que
me entro un mensaje suyo, era una imagen, venia seguida por varios mensajes de
disculpa, y que no mirara la foto, que la borrara pues. No pude la curiosidad
me mato, la abrí y cual era mi sorpresa que era una foto de  A enfrente del espejo totalmente desnudo. La
verdad me quede con la boca abierta, su miembro era enorme, y su cuerpo delgado
lo resaltaba más.

Nunca me habían gustado los
hombres jóvenes, hasta ese día, me obsesione con él, siempre que yo salía de mi
casa volvía a ver la puerta de la casa de A con el fin de verlo. Mientras que A
parecía que me evitaba por la vergüenza, a pesar de haberle dejado claro que
fue un error.
Mi obsesión llego al punto que decidí empezar yo a escribirle, siempre
había sido A el que iniciaba las conversaciones por mensajes, le escribí como
¨Hola porque tan perdido?¨, no recibí respuesta y esto me desespero hasta el
grado que le escribí 3 veces el mismo mensaje, en la tarde noche me contesto y
entablamos una conversación fue algo como:

-Ire:
Hola porque tan perdido?

-Ire:
Hola porque tan perdido?

-Ire:
Hola porque tan perdido?

L

-A:Hola claro que no aquí estoy
jajaja, estaba en el Cole.

-Ire:
No volviste a la Casa.

-A: He estado muy ocupado con los
exámenes finales.

Ire: Ahhh ya veo

-A: Si

-Ire:
te mentí con algo jajaja

-A: Cm conq?

-Ire:
Con la foto que pasaste

-A: Cm?, la viste? Q vergüenza

-Ire:
Tranqui, no pasa nada, estamos en confianza jajaja, por cierto no tienes NADA
de q avergonzarte.

-A: Mmm cm?

-Ire:
Estas muy bien dotado jajaja, dichosa tu novia jajaja

-A: Jajaja gracias pero no tengo
novia.

-Ire:
Mmmm

-A: jajaja me estoy sonrojando,
jajaja

-Ire:
jajaja

-A: Por cierto el sábado es la
fiesta por mi cumple 18, quieres venir?

-Ire:
Mmm 18 añitos :-P, ya eres todo un hombre, jajaja, mmm me gustaría, pero que
voy a hacer yo tan vieja en una fiesta de chicos.

-A: Casi que solo es familia, no
te dejan?

-Ire:
A mí nadie me manda jajaja, claro yo voy pero no sé qué regalarte jajaja.

-A: Jajaja

 

El día sábado llego, sinceramente
no me paso nunca por la cabeza lo que pasaría ese día, la fiesta empezaba a las
7, llegue a la casa de A a las 7 30, con una blusa negra y una falda larga
hasta los tobillos de a rayas (las faldas son mis favoritas), cuando A me vio
se puso contento y se sonrojo jajaja, me invito a sentarme y me sirvió un
trago, la música estaba alta habían pocas personas aunque ya eran mayores,
conversaban entre ellas.

A las 9 ya los tragos se me
habían subido a la cabeza jajaja, empecé con cuidado de que nadie me viera, a
acariciar la pierna de A, el cual estaba a mi lado (no se había ido ni un
momento el bandido), le pregunte en el oído que donde estaba el baño, muy
atento me condujo a la puerta, y antes que se fuera le dije en el oído que esa foto
era un montaje, que yo no le creía, A se me quedo viendo y soltó una risa, y me
pregunto si quiere se la enseño, nos miramos con malicia y giramos para ver si
alguien nos miraba, y rápido nos metimos al baño.

El baño era algo pequeño pero  entrabamos los dos sin problema, afuera la
música sonaba fuerte y se escuchan risas de borrachos, A se quitó el botón del
pantalón y se lo bajo junto con el calzoncillo hasta las rodillas, su polla
estaba parada y era enorme, no lo podía creer, contrastaba con su cuerpo,
calculo que estuve algunos minutos viendo, A soltó otra risa y pregunto que si
ya estaba convencida, jajaja. Y me dijo ¨toca si no crees¨ y yo me aproveche,
se lo atrape con la mano derecha, estaba muy caliente, empecé a sobarla de
arriba abajo, si mucho pensarlo me arrodille y empecé a chuparlo,
inmediatamente escuche el seguro de la puerta, A cerró la puerta para nuestra
conveniencia. Es increíble mis dos manos podían sujetarlo a lo largo
perfectamente, trate de metérmelo todo a la boca pero no paso de la mitad,
estuve chupándolo por varios minutos, cuando se me ocurrió coger.

A me ayudo a poner de pie, me
gire quedando de espaldas a él, como pude me subí la falda y me baje el calzón,
me doble agarrando el inodoro para quedar totalmente a su disposición, A
sabiendo que pasaba no tardó mucho en empezar a buscar como penetrarme, con mi
mano derecha intente guiar a su enorme y torpe verga, cuando lo logro sentí que
me desmañaba,  debido a su inexperiencia
trato de meterla toda de golpe, yo lo detuve y le dije que fuera despacio, en
mi interior pensaba que este hombre me va a matar.

Poco a poco fue hasta que estuvo
todo adentro, luego empezó lento a sacarla, y luego adentro, primero lo hizo
con cuidado, adentro y afuera, empecé a sentir donde aceleraba, recuerdo que en
un momento me golpeó la cabeza contra   la
parte superior del escusado, aunque A no lo notó, seguía más rápido, el sonido
de la carne golpeando era cada vez más intenso, tanto que temí que nos
escucharan, sonaba como un aplauso, empecé a gemir , de pronto el sonido de la
música y su carne pegando con mi culo, alguien toco la puerta, era un tío de A,
A le dijo que estaba ocupado, pareció que A se asustó demasiado, porque se
salió de mí, se puso rápido la ropa, y espero que su tío se fuera, salió sin
decirme una palabra.

Y esa fue mi primera experiencia
o loquera como lo digo yo, desde ese día me transforme en algo que desconocía.

 

Continuará.

 

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a mis 52 sexo en alberca

A mis 52, sexo en alberca.

saludos a todos  escribire un historial real, solo cambiare los nombres me sucedio en una alberca , publica  , mi edad  es de 52 años soy maduro y jamaz pense que me iba a pasar lo que me paso en una alberca publica.

me encontraba dentro de la alberca con mi esposa, disfrutando de un show  en vivo de cantantes y concursos, para la gente.  Y nos encontrabamos en la orilla  de la alberca  pero dentro de ella,  a mi derecha una mucha como de 22 0 25 años no lo recuerdo bien y a mi izquierda mi esposa, estabamos aplaudiendo y festejando , y note que la mucha de mi derecha , rosaba su pierna con la mia, claro siempre me imagine que era algo normal no pense nada fuera de lo normal, ademas yo con 52 años y la muchacha  de 22 o 25  ni al caso decia entre mi, pero los roces eran muy constantes y ya me empezaba a preocupar , por que mi esposa se encontrana aun lado de mi , y la muchacha de vez en cuando me regalaba miradas, y me decia  a poco si!!!  dije entre mi naaaa!! no puede ser, en fin mejor me quite de ahi diciendole a mi esposa que nos fueramos a nuestra palapa a comer algo, cosa que no discutio, y en la palapa, ella me preguntaba  ,,oyes ramiro conocias  ala muchacha que estaba a lado tuyo?

me dije achis si se dio cuenta…..

no mija por que ?,

contestando ella que que note que te aventaba unas miradas medios raras,  dije raras ?

por que lo dices?  por la manera en como te miraba le conteste   ni cuenta me di !!  estaba viendo el show en la alberca..

me dieron ganas de ir al baño y me levante,  y en el camino me  encontre a esta muchacha,  me hize el tonto segui mi camino al baño y note que empezo a seguir , e intespestivamente voltee y le dije se le ofrece algo ?

no dude en voltear a ver  a ver es cuerpo majestuoso y esos senos monumentales, ojos  cafes claro .

me dirige la mirada y me pregunta le puedo preguntar algo señor sin que se ofenda le conteste digame señorita!!

y contesta .. ud. es alguna clase de pervertido sexual, o maniaco sexual o es swinger  o que pasa con ud ?

me dejo asombrado con su pregunta, y le contesto mire señorita no se por que viene esa pregunta, me han dicho de todo , pero ud paso los limites ,

pero le contestare, ni soy maniaco sexual ni tampoco pervertido sexual no se por que lo dice, podria ud explicarmelo y sin recato me dice … es que en la alberca le roce su pierna varias veces y ud no respondio , y generalmente responden a la primera , y ud solo se fue de ahi y me pregunta acaso soy muy fea ?

mire señorita si ud esta haciendome una broma ok ya la hizo se puede retirar, ademas esta ud  ciega  que no ve mi edad y su edad como se le puede ocurrir, y la deje hablando , me retire al baño y cuando sali ya no la volvi a ver, me dirigia a nuestra palapa cuando llego veo a esta muchacha platicando con mi esposa, a risa suelta  llego y pregunto que pasa a qui?

me le quede viendo a la muchacha  y le dije que no tuvo ya suficiente con lo que platicamos,  y mi esposa contesta tranquilo mijo si solo vino a presentarse  con nosotros , dice que se le hacemos una pareja fuera de moda y que somos muy modernos jajajjaja como vesssss

me quede pensando que querra esta niña, le pregunte y a todo esto como te llamas , samantha   para lo que se le ofrezca, y mi esposa contesta para todo loq ue se nos ofrezca? pero lo decia con vacile ella y samantha se nos queda mirando a los dos y dice si para lo que uds quieran, nos hicimos los tontos y empezamos a preguntar mas  oyes samatha y con quien vienes , con mi hija, y tu marido ?

no tengo marido sr ?….   jose para servirte   y le pregunto y eso?

que?que no tengas marido se mira que tu juventud muchos la desearian, y me contesta pues ya ve que no , le dice mi esposa te invitamos a ti y a tu hija a cenar que te parece? ok si acepto, uds me parecen de lo mas nice…

nos pusimos de acuerdo y fuimos por ella a su casa que no era muy lejos,

en aquel tiempo teniamos  un departamentito en playas y ahi la invitamos y para nuestra sorpresa dijo que su hija se iba a quedar con la mama a cuidarla que se habia dormido, ok entendemos, llegamos al departamento, y ella se quedo perpleja  del departamento y nos pregunta acaso uds son ricos le contestamos no exactamente pero nos gusta invertir nuestro dinero , esto que ves es trabajo de muchos años, decia que suave y sin querer segun ella dio una vuelta abrazando a mi esposa de manera que las dos se encontraron con sus senos, le dice a mi esposa que bonita es su vida y mi esposa le contesta y la tuya tambien hija , tu tiene una juventud por delante y nostros ya vamos de salida, y contesta y eso que !!!

yo diria que la disfrutaran  que acaso no estoy yo aqui? a que te refieres con eso niña,,,,  contesta me refiero a que disfrutemos de la vida y vuelve abrazar a mi esposa solo que en ese momento ni ella ni mi esposa se contuvieron ella paso muy cerca de sus labios y ella le correspondio,

me quede atonito mientras mi esposa me hacia señas de que me acercarcara  a ella y eso fue lo que hize,  puse mi miembro detras de ella y alo que contesto ella cojanme por favor ……

le empeze a subir su vestidito dejado ver su juventud , mientras mi esposa se deleitaba con sus senos, decia asi te gusta zorrita….   ella contestaba si ama pidame lo que quiera…  dice mi esposa sacale la verga a mi esposo mamasela….. ella rapida que perezosa lo hizo y mi espos y yo besandonos, diciendome te dije que lo ibas a disfrutar…no parabamos de chuparnos la cargue y la lleve a la cama mi esposa solo se limitaba hacerla feliz, le decia dame tu panocha perra restregamela en la cara y eso hacia con un salvajismo, yo le mamaba el culito y ella jadeaba y mi esposa me decia ya metasela es lo que quiere, que me culeo se movia freneticamente  pidiendo mas , mi esposa le decia abre la boca perra y ella le escupia, y me decia escupela ala perra en la boca y lo hacia y lo aceptaba, y queria mas…..

terminamos todos sudados y quedamos muy satifechos  y nos decia promentame que no va ser la ultima vez  quedamos de acuerdo de que no iba ser la ultima, no intercambiamos telefonos, y cenamos todos un acontecer  y lo mejor de todo y a nuestra edad

 

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Mi tía vuelve a mi casa para pasar unos días

Mi tía (Amparo) y yo (Raúl) pasados unos meses de todo lo que ocurrió con mi madre (Pilar), nos levantamos un día mi madre y yo, y nada más levantarnos, mi madre me dio un beso. Recordad que mi tía sigue viviendo con mi madre y conmigo.

Empezamos a hablar de todo lo que pasó con Amparo y nosotros dos cuando quedamos para que viniese a vivir con nosotros y todo ese tema.

Mi tía se levantó como un día normal y me dio un beso a mi madre y otro a mí.

Cuando le dio el beso mi tía a mi madre, Amparo nos dijo que se iba a duchar así dejaba la ducha libre para el siguiente que viniese a ducharse. Se le había olvidado coger la ropa interior como hace por costumbre para ponérsela en el baño.  Salió completamente desnuda del baño a buscar su ropa interior, no nos habíamos dado cuenta de que Amparo estaba completamente desnuda. Mi madre entró en el baño al terminar Amparo de ducharse, ya se había secado cuando mi madre estaba en sujetador y bragas para disponerse a quitárselas, mientras salía mi tía y entraba mi madre se dieron un beso y Amparo espero hasta que mi madre se desnudase por completo, mi madre se dio cuenta de que yo estaba mirando y como no le gusta que yo le vea desnuda al igual que a mi tía, cerró la puerta del baño. Amparo fue a la cocina para beber agua con la ropa interior ya puesta, unas bragas de color verde y un sujetador beige; le hice una foto de cómo iba mi tía en bragas y sujetador. Se dio cuenta y se enfadó conmigo como nunca. Al salir mi madre de la ducha mi tía se lo contó a mi madre y me dijo que quién me creía yo que era para hacerle una foto a mi tía en ropa interior.

Después de comer me metí en mi habitación y me hice una paja. Mientras me la estaba haciendo, mi tía entró en mi habitación y me preguntó que qué estaba haciendo, al instante llegó mi madre y como seguían cabreadas conmigo volvimos a discutir.

Salieron de mi habitación enfadadas por lo que había pasado. Al rato, me entraron ganas de hacer pis, así que fui al baño, aproveché que mi madre estaba en el baño y al entrar ella me miró y se ocultó sus partes intimas.

Una hora después, estando los tres en el salón, de repente mi madre se va a su habitación y mi tía a la suya. Al momento, mi madre fue a la habitación de mi tía maquillada, con un vestido y unas sandalias de tacón y mi tía maquillada (igual que mi madre), con una minifalda vaquera, unas sandalias grises que le había dicho en su día que me gustaban y una camiseta de tirantes.

Cuando salieron de las habitaciones me dijeron que iban a salir y que ahora venían. Al regresar a casa me dijeron que si estaban guapas para mí y le respondí que estaban preciosas.

A continuación me levanté y me rápidamente fui a mi habitación con la excusa de colocar algo. Al instante Pilar vino hacia mi habitación y me dio un beso, salí al salón y me encontré a mi tía masturbándose, al vernos a mi madre y a mí, mi madre en bragas y sujetador y yo desnudo, me miró y me dijo que le encantaba mi pene.

Amparo me empezó a hacer una mamada mientras que desnudaba a mi madre por completo.

Al rato, mi madre se puso en cuclillas y me dijo que quería hacerme una cubana; metí el pene entre sus pechos y ella me empezó a masturbar mientras que Amparo le metía un vibrador a mi madre por la vagina (que era lo que habían salido a comprar en realidad). Después le metí el pene a mi madre por el coño mientras que Amparo probaba el vibrador. Al sacarse mi tía el vibrador de su vagina, le entraron ganas de hacer pis, y como estaba en cuclillas y mi madre debajo, se hizo pis allí mismo.

Finalmente, mi madre eyaculó como nunca antes la había visto eyacular, y me dio un beso diciéndome había que repetir.

 

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Sexo con la Mamá de mi ex… ¿por qué no? (Parte II)

Todavía tenía en mente ese delicioso manjar de cuando tuve sexo con la mamá de mi ex, ese fruto prohibido del cual finalmente había podido disfrutar. Tenía impregnado en mí su aroma y apariencia. No sé si mi ex suegra sabía lo que lograría.

Desde aquel episodio en el que había tenido sexo con la mamá de mi ex habían pasado varios días, cada vez que visitaba a mi ex, no podía mirar a los ojos de su madre. Ella me veía y saludaba toda atenta; lo hacía a propósito, supongo, pero vestía de manera más provocadora de lo habitual.

Un día de visita normal a mi ex, nos quedamos jugando a las cartas. Su mamá se unió al juego y entre risas y miradas las horas transcurrían, sin darnos cuenta de que el tiempo había pasado hasta ser bastante tarde. Sabía que debía irme pronto, pero la mamá de mi ex dijo:

-Puedes quedarte en el cuarto de visitas, total ya es muy tarde y peligroso para que te vayas…

Obviamente, no puse mucha resistencia y acepté.

Nos despedimos y fui al lugar donde pasaría la noche, me quité la ropa hasta quedarme solo en bóxer, salí al baño y vi pasar a mi ex suegra a su cuarto despidiéndose con un beso volado y mirándome por un momento ahí mismo… donde reposaba mi herramienta ansiosa de visitarla.

Tenía que volver a tener sexo con la mamá de mi ex

Me recosté y no podía dejar de pensar en que la tenía tan cerca y tan lejos. Saqué mi celular y me puse a revisar aquellas fotos que tenía de ella desnuda. Mi favorita era una que estaba en 4, podía verle todo… me puse duro y empecé a tocarme el pene: me masturbaba pensando en ella, hasta que no pude más y me armé de valor y decidí ir a verla. Estaba muy duro, vi la puerta entreabierta y decidí entrar. Ahí estaba ella, recostada con su pijama sobre la cama, una blusa pequeña dejaba ver sus pequeñas pero hermosas tetas, un short protegía ese manjar del que días atrás pude probar y veía esas piernas tan hermosas que tenía. Mi erección no bajaba para nada, quería lanzarme sobre ella y devorar y saborear cada parte de su cuerpo.

En eso, ¡la mamá de mi ex despertó! Me miró y sonrió… supe que esa era la invitación que había estado esperando. Empecé a besar sus pies perfectos y subí por sus suaves piernas. Ella gemía, solo con eso y yo con mi verga a punto de explotar, pasé por alto a propósito su chochito, besé su abdomen y alcé su blusita para pasar mi lengua por sus pezones. Ella gemía mucho y yo me excitaba cada vez más, besé su boca y nuestras lenguas se entrelazaron en un beso eterno. Le pedí que se diera la vuelta bocabajo y empecé a besar su nuca; pude notar cómo eso la volvía loca, bajé por su espalda y esta vez me detuve para retirar su short; ella alzó su abdomen y así pude sacarlo más fácilmente. Le pedí que se pusiera a cuatro patas, ¡qué hermosa vista tenía! Ver su delicioso ano y su chochito depilado me volvía loco, así que empecé a lamer su ano; ella se agarró fuerte a la cama y gemía,  yo seguía lamiéndola. Empecé a lubricar mi dedo y con mucho cuidado se lo inserté; ella no dijo nada, solo respiraba muy rápido y se movía de adelante para atrás una y otra vez. Me animé y metí otro dedo, ella lo aceptó… ¡¡¡qué delicia!!! Pasaba mi lengua por su ano, y bajé un poco más para notar que estaba totalmente mojada.

De su vagina brotaban sus secreciones que me permití saborear con mucho gusto, pues sabía que ella lo disfrutaba tanto como yo. De repente, ella me pidió que me recostase en la cama, luego empezó a lamer mi pene con desesperación. Verla hacerlo me volvía loco, se lo metía todo a la boca y podía notar sus arcadas, no le importaba, se lo metía hasta el fondo.

Extrañamente, sabía lo que me gustaba: pasaba su lengua desde mi perineo hasta el glande (tal como lo hacía su hija), me miraba y sabía que yo lo disfrutaba. Lamió mi ano, ¡¡quería ensartarla ya!!En eso se recostó y me pidió algo que al principio me pareció raro.

Orínate en mí!

No podía negarme a nada. Ella era la jefa, así que oriné en su abdomen y ella no paraba de tocarse. No resistí más y abrí sus piernas, puse sus hermosas piernas en mis hombros y procedí a penetrarla. Gritó de tal manera que pensé que mi ex novia se despertaría. Sin embargo, mi mente estaba en otro lado y seguí penetrándola una y otra vez. Estaba tan mojada… en eso que paró y empezó a comerme la verga de nuevo: la escupía y se la relamía. Se puso en pie y me dio la espalda para luego sentarse sobre mi pene y cabalgar como toda una experta. Ver cómo mi verga la perforaba me volvía loco, sabía que no podría aguantar más.

Sabiendo lo que sentía, me pidió que le avisara cuando fuera a terminar… en eso ella gimió muy fuerte y agarró mis piernas con mucha fuerza. Sabía que se había venido, lo cual me excitó mucho, así que dije que iba a correrme. Se puso en 4 y me pidió que le terminara alrededor de su ano. Obedecí y logré un orgasmo. Puse toda mi leche en su ano mientras veía cómo se chorreaba hasta su vagina. Ella se frotaba y empezó a meterse el dedo lleno de semen en su ano al mismo tiempo que gemía. Se había venido nuevamente… yo la veía con total placer y locura.

Se levantó, me miró y me preguntó: “¿las fotos son tan buenas como en la vida real?”. Ambos nos reímos, se dirigió al baño y me dijo que fuera a descansar y que algún día, quién sabe, me dejaría terminar dentro de su ano. Fue un sueño hecho realidad, no pasó de nuevo, a los pocos meses terminé con mi ex y no supe nunca más de ella ni de la mujer que me había ofrecido otro agujerito que espero algún día coronar.

 

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Sexo con la mamá de mi Ex… ¿por qué no? (parte 1)

Llegué a estar 11 años con mi ex pareja… Nos conocíamos muy bien desde pequeños y obviamente nuestras familias también. La mamá de mi ex provenía de una de las regiones del país donde se dice que están las mujeres más lindas, tenía 40 y tantos y la verdad era muy bonita, ¡¡¡tenía un cuerpazo!!! Sin dudarlo puedo afirmar que es la mujer con las más bellas piernas que jamás vi. Desde que empecé la relación con mi ex recuerdo cómo en aquellas fiestas en donde coincidían las familias muchas veces bailé con su madre, a quien llamaré Magali. En varias ocasiones, ya entonada por el alcohol, me dio pequeños besos en la boca diciéndome lo feliz que era por ser yo el novio de su hija… Esos besos, aunque solo fueron picos, hacían volar mi imaginación.

El esposo de Magali viajaba mucho y tenía la fama de mujeriego… Lo lamentable era que su mujer lo sabía y jamás hizo algo para impedirlo. Creo que le gustaba ser cornuda. A veces, Magali acompañaba a la costa en sus viajes a su marido, y recuerdo que una mañana, cuando los padres de mi ex habían viajado juntos, me quedé en casa de mi ex, despertamos (luego de una noche de sexo loco) y ella me pidió que le ayudase a buscar un documento que su padre le había pedido. Entonces empezamos a buscarlo por toda la casa, fui al cuarto de sus padres y en un armario encontré un sobre, busqué en el interior y pude ver que contenía varias fotografías instantáneas, de esas antiguas… eran varias en las que la mamá de mi ex posaba sin tapujos, en perrito, abierta de piernas, tocándose…etc. Imagino que su esposo le sacó esas fotos hace cierto tiempo, no podía creer lo que veía, la realidad superaba por largo a lo que había imaginado, qué hermosa era Magali… sentí cómo en ese mismo momento tenía una erección, no podía quedarme así, por lo que saqué mi celular y tomé fotos a esas imágenes de incalculable valor. Obviamente, de ese hallazgo mi ex jamás se entero.

Al siguiente día, la mamá de mi ex regresó a casa. Yo sabía previamente que llegaría por lo que mi deber era estar ahí. Ella traía un vestido ligero (regresaba de la costa) y mi mente al verla no podía parar de recordar aquellas fotos que había visto el día anterior. Como les he contado, llevaba varios años con mi ex, por lo que teníamos mucha confianza entre nosotros y con su mamá, por lo que ella caminaba muchas veces en panties o pijama con total naturalidad aunque a mi ex muchas veces eso le molestaba. Ese día mi ex pareja debía dejar el documento que su papá le había pedido en una compañía de transporte para que fuera recibido por él, pero me pidió que no le acompañase, que mejor sería que le ayudase con un trabajo que debía presentar en su oficina, pues ella volvería enseguida, por lo que acepté con gusto. Mi ex salió y fue cuando desde su cuarto escuché que Magali se había metido a bañar.

Fui a su cuarto y ¡¡¡pude ver su vestidito ligero tirado en la cama, su brazier, su tanga!!! Por Dios solo verla me puso erecto, aproveché y me permití oler esa prenda impregnada de fluidos de esa mujer que tanto deseaba… la froté en mi pene y empecé a masturbarme y tuve que parar porque escuché que Magali había terminado de ducharse… sabía que pronto saldría, así que lancé su tanga a la cama y fui rápido al dormitorio de mi ex.

Al rato, ella entró al dormitorio; traía solo una toalla que cubría desde sus pechos hasta sus muslos. Me preguntó si ya terminaba con el trabajo de su hija a lo que supe responder que no aún… me quedé mirándola, rogando que esa toalla se cayera o en su defecto yo mismo arrancársela. Fue ahí cuando tuve que sacar fuerzas de donde no tenía y le dije:
-Magalita, ayer buscamos ese documento de su esposo y en eso yo encontré unas fotos suyas muy hermosas…
-¿Qué fotos ? –preguntó.
-Unas instantáneas -repliqué yo, notando cómo se sonrojaba.
-¿Qué te parecieron? –dijo ella.

Yo no sabía qué responder… le dije que eran hermosas tal como la había imaginado. En ese momento Magali me miró, se acercó y me dijo casi susurrando… “mi hija pronto llegará, vamos a ver esas fotos juntos”. Desde ese momento, Magali nuevamente era dueña de una erección mía, sobre todo porque no hacía más que pensar en tener sexo con la mamá de mi ex. Fuimos al cuarto, sacó el sobre y, sentados en la cama, empezamos a mirar las fotos juntos. No sabía cómo reaccionar, si bien la deseaba tanto… era la mamá de mi pareja (en ese entonces). Me preguntó cuál era la que más me había gustado y le mostré una en la que estaba en 4, mostrando su hermoso trasero y ese chochito con pocos pelitos y rosadito… Se subió a la cama, se quitó la toalla y se puso en la misma posición que le había comentado que me gustaba, y me pidió que le tomara una foto… estaba atónito, mis pantalones a punto de estallar. Torpemente saqué mi celular y procedí a tomar esa fotografía, no podía dejar de mirar ese hermoso paisaje.

Luego Magali me pidió que guardara su secreto, que no contara a nadie de esas fotos ni de lo que estábamos haciendo. Me preguntó si la deseaba, y obviamente mi respuesta fue un gran ¡SÍ! Se tiró sobre la cama, abrió sus piernas y me pidió como casi con una orden: ¡lame mi coño!

Ahí estaba yo, parado con una erección a más no poder y la mamá de mi ex ordenándome que lamiera su chochito. Me arrodillé y empecé a degustar ese manjar tan anhelado e imaginado en mis mejores sueños y pensamientos. Se humedeció pronto; al sentir mi lengua dentro de su vagina, gemía… y cada gemido hacia que me volviera loco. Quería llenarme de ese liquido, de ese aroma… aproveché para pasar mi lengua por su ano… ¡qué delicia! ¡Todo estaba tan húmedo! Magali se retorcía del placer, y fue ahí cuando escuchamos el auto de mi ex llegar. Me levanté y Magali me pidió que saliera, pero advirtiéndome que esto no había terminado ahí. Se acercó y me metió la lengua en la boca dándome un beso diferente a esos que le había robado cuando niño. Salí y fui al cuarto como si no hubiera tenido sexo con la mamá de mi ex sabiendo que desde ese día nada sería igual… (De hecho fue así…)

El resto de cómo tuve sexo con la mamá de mi ex lo cuento en la segunda parte 🙂

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Sexo salvaje con la señora Fabiola

Hola, mi nombre es Alexander. Este es mi primer relato erótico, así que empezare haciendo una breve descripción sobre mí: tengo 22  mido, 1.90 de alto, soy blanco, cabello chino largo, soy de complexión atlética diría yo, juego al fútbol americano desde los 6 y tengo ojos grises claros. Después de esta breve descripción, empezaré con mi relato erótico.

Todo empezó el viernes, 6 de noviembre del año 2015. Yo estaba afuera de casa lavando el auto de mi papá, ya que, para que me lo preste, primero tengo que lavarlo, pulirlo, etc.  Como esa noche saldría con mi linda novia, llamada Marizas -de ella les contare en otro relato erótico-, estaba casi por terminar cuando veo que va pasando la señora Fabiola, mi vecina, una mujer hecha y derecha, como de 1,60 m de altura, con un cuerpo de tentación: con un 93 de pecho, 63 cintura y 95 de cadera… toda una muñeca morena clara, de unos 60 a 62 kilos de peso, muy bien conservada a pesar de sus 35 años y 1 hijos, pues se la pasa en el gym, que está cerca de mi casa. Es la única de mis vecinas que, cuando me piropea, sí me hace ruborizarme. No es que alardee de ser guapo, pero por lo menos de mi calle sí soy el más guapo!! Jajaja, ya que todos los demás chavos son más bajos y morenos.

Bueno, continúo.  Ya estaba terminando de lavar el auto, cuando siento un toque en la espalda, seguido de un “buenas tardes vecinito, ¿cómo estás?” Al voltear, vi a esa mujer viéndome, ya que para lavar el auto solo lo hago en pantalones cortos, y lo hago porque sé que a mis vecinas les agrada… desde la más chica hasta las más grandes, y eso me excita un poco. Me voltee para contestar al saludo, y vi a mi vecina: traía puesto unos leggins negros súper gustos, que hacían resaltar su bien conservado culo grande y redondo, una blusa blanca, también muy justa, y un escote que dejaba ver su grandes pechos, los cuales invitaban al deseo, y con unos tacones altos, que afilaban su ya buena figura.

-¿Qué tal señora, cómo le va? –Respondí.

Ella, haciendo un gesto, me dijo que no le dijera señora, que la llamara solo  Fabiola porque le hacía sentir vieja. Después de eso estuvimos charlando como unos 30 min de cosas triviales hasta que salió a tema que esa noche saldría con mi chica, que iríamos a cenar y después a una fiesta con unos amigos. Ella me dijo que hacía tiempo que no salía a una fiesta, ya que su esposo se la pasa trabajando y que cuando salen solo van a fiestas infantiles por su niño, o a restaurantes donde hay juegos, también por su hijo, que tiene 7 años. Yo, en tono de juego, le dije que cuando quisiera yo la invitaba a salir, a lo cual respondió con una sonrisa y me dijo “pero que sea verdad”.

Entré a casa para darme un baño para ir a por mi chica, y al llegar a casa de mi novia me dijo que no podría ir, ya que tenía una terminar una tarea de la universidad. Me dijo que fuera con mis amigos y que me divirtiera, que ella saldría al día siguiente conmigo, así que me dispuse a ir a la fiesta con mis amigos y ponerme a beber y charlar de cosas de hombres; pero vi que entre las prisas había olvidado mi dinero en casa, por lo que volví a casa, tomé mi cartera y se me vino a la cabeza lo que mi vecina me había dicho, y  pensé que esa era mi oportunidad.

Me dirigí a casa de mi vecina y toqué el timbre. Ella abrió la puerta casi enseguida, diciéndome “hola vecino, pasa”.  Yo pasé con algo de miedo y, al entrar, me preguntó que si quería algo de beber, a lo cual yo contesté que sí.  Se fue a la cocina; yo, por mi parte, tomé asiento. Al regresar de la cocina me le dije lo de mi novia y que venía a cumplir mi promesa de invitarla a salir. Ella dijo que sí, que solo tenía que llevar a su hijo con su hermana.

Sexo salvaje con mi vecina, en un hotel

Nos subimos a mi auto, la llevé a casa de su hermana y después nos fuimos. Pasamos a un lugar al que me gusta ir, pedimos vino y empezamos a charlar. Llevábamos una hora conversando hasta que le pregunté que por qué había aceptado tan fácil a mi invitación. Ella se sonrojó y me dijo que no era de todos los días que el chico más lindo de la colonia le invitara a salir. Yo, al escuchar esto, me puse súper rojo, no sabía que más decir.

Después de un rato terminamos la botella de vino y de comer, cuando le dije que si quería ir a la fiesta con mis amigos. Ella me dijo que sí, pero que le gustaría mejor ir a otro lugar más privado. Al escuchar esto, mi pene se levantó de inmediato. Ella lo notó y dijo: “¿qué te parece si vamos a un hotel?” Eso solo hizo que mi pene quisiera romper el pantalón y salir. Le respondí que sí, así que tomamos rumbo al hotel más cercano.

Ya en la habitación, empezamos a conversar hasta que ella empezó a sobar mi pene por encima del pantalón. Yo respondí apretándole levemente los muslos; comenzamos a besarnos como un par de locos, después ella se subió encima de mí dejándome sus grandes tetas en la cara, y seguimos besándonos  por un rato, hasta que ella se bajó, se puso de rodillas frente a mí y me empezó a quitar el cinturón y a bajar mi cremallera dejando salir a mi pene erecto. Sin decir nada, lo comenzó a chupar poco a poco hasta agarrar ritmo y terminar con toda mi virilidad en la boca. Yo quedé asombrado. ya que mi novia siempre lo había intentado y nada más, no podía. Después de eso se levantó, se empezó a quitar la ropa y cuando quedó desnuda se montó sobre mí; su vagina estaba súper mojada, así que no le costó mucho entrar a mi pene. Cuando la tuvo dentro me empezó a besar y a morder el cuello sin dejar de moverse de arriba hacia abajo. Yo mientras tanto manoseaba su culo grande y firme; estaba en el cielo. Después de un rato en esa posición le pedí que se pusiera a cuatro patas. Ella de inmediato se colocó como le pedí mientras se tocaba los senos con una mano y con la otra se tocaba la vagina. Yo estaba buscando el condón, a lo que ella  respondió que sin el condón era mejor, que quería sentir mi semen en su interior. Al escuchar eso no lo dudé y empecé a bombear: ella solo decía “¡¡sí papi, más fuerte, así, así!!” Yo estaba maravillado viendo sus grandes nalgas chocar contra mis muslos; pasado un rato cambiamos a nuestra posición final, yo acostado y ella arriba de mí. No podía creerlo, estaba con la vecina más buena mientras se aceleraba más el ritmo. Sus tetas se movían de forma suculenta, yo solo las apretaba y chupaba… cuando sentí que me venía, empecé a bombear muy fuerte, dándole tan fuerte que ella solo gemía de placer. Gritaba “¡Sí, más, más, así papi, así!” Terminamos juntos, sentí cómo mi semen llenaba esa vagina. Ella me besó y se cayó encima de mí. Estaba exhausta, y después de eso nos quedamos recostados, pedimos una botella de vino y nos quedamos esa noche en el hotel, teniendo sexo salvaje en la cama, en el baño, parados, acostados, etc. Desde ese día, cada vez que quiero voy a por ella y nos vamos a ese mismo hotel o hasta en su misma casa a pasarla de lo lindo.

Espero y les agrade mi relato erótico, pronto les contaré sobre mi novia Marisa y su amiga Paola, así como de mis múltiples encuentros con la señora Fabiola. Estoy convenciéndola para que me deje darle por el culo, ya que su culo es virgen. En realidad es como que quiere y no, pues dice que le da miedo, pero cada día da su brazo a torcer un poco más. Espero que les haya gustado estas experiencias sexuales de sexo salvaje.

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Mi vecina la coja infiel

Hola como estáis, os quiero contar una historia que me pasó la semana pasada, mi vecina se rompió una pierna, así que no se podía mover de casa. Se pasaba las horas sentada en el balcón mirando hacia la calle. Una maňana me desperté temprano y salí al balcón, yo estaba un poco empalmado como casi siempre al despertar. No me di cuenta pero mi vecina estaba allí, sentada con la pierna levantada apoyada sobre la barandilla, la miré de reojos y pude ver que no llevaba bragas.

-Buenos días vecino, ¿ qué te vas de camping? -Me dijo-
-¿Por qué? -dije yo-.
-Porque ya veo que llevas la tienda de campaña montada

Mientras se reía, yo me sonroje un poco y le dije

-Joder lo siento
-No tienes porqué, me encanta despertar y que me alegren el día. Me gustaría hacer algo para calmar tu irritación me dijo…

Eso me puso aún más cachondo. Ella se giró hacia mi y abrió más aún sus piernas. Se veía que estaba muy mojada. No me pude contener y di un salto hacia su balcón.

Una vecina algo madura y caliente

Ella sentada me cogió por el culo y me apretaba hacia su boca, empezó a morder mi paquete por encima del pantalón. Yo mojé mis dedos y empecé a acariciar su clítoris. Bajó mi cremallera y sacó mi polla que estaba a punto de estallar.

-Que polla más hermosa tienes vecino -cuando me giró y comenzó a chuparme el culo mientras me hacía una paja.-

Yo apretaba sus tetas, los pezones se le pusieron muy duros. Me dió la vuelta y empezó a chuparme la polla como una loca, se notaba que sabía lo que hacía, era una auténtica mamona. Yo me arrodillé ante ella y empecé a chuparle el coňito, de abajo a arriba y de arriba a abajo, de un lado al otro lado, sin dejar ningún rincón sin chupar, me encantaba su jugo.

-Quiero que me folles -me dijo-

Así que yo de rodillas y ella sentada frente a mí abrió sus piernas y se mojó su vagina, empecé a meterle la cabeza nada más, la meto y la saco, la saco y la meto, de repente le meto un empujón que se la clavo entera y la dejo ahí un ratito para que la sienta bien adentro. Luego comienzo a darle fuerte y rápido, ella empezó a gemir, yo empecé a chuparle las tetas, me encantaba.

-Quiero que me metas el dedo por el culito, ¡Ahora mismo!

Me lo chupó y se lo metí bien adentro, moviéndolo en círculos, le veía la cara disfrutar de placer. No puedo aguantar mucho más, y me dijo, córrete en mi boca, se la saqué enseguida y me subí a la altura de su cara, empezó a chupármela y a masajear mis huevos. Empecé a correrme en su cara y ella no paraba de chupar, hasta la última gota, que placer más intenso, yo me quedé aún empalmado, le dije -¿Cómo quieres correrte tú?-

-Ponme a cuatro patas por favor

Así lo hice, podía ver su coňito bien abierto mirando hacia mi. Me acerqué, la cogí por el pelo y le metí la polla hasta el fondo, mis huevos golpeaban sobre su clítoris, me quedé parado para que fuera ella quien diera el ritmo, se movía como una auténtica guarra, se notaba que le encantaba en esa postura, -Méteme un dedo en el culito por favor-, lo moje y empecé a metérselo hasta el fondo, le encantaba, no pudo aguantar mucho y empezó a correrse como una loca. Escuchamos unos pasos por las escaleras, -¡Es mi marido!- dijo, corre date prisa, salta hacia tu casa, así lo hice. Me miró y vi que aún tenía semen sobre su cuello, se lo limpió con la mano y llego su marido. Le dió un beso en la cara, seguro que aún tenía el olor de mi corrida, pero el no dijo nada. Yo con las prisas me dejé allí mis calzoncillos, ella los cojió y se puso a olerlos y a chuparlos, mientras miraba hacia mi balcón. Desde entonces todas las mañanas salgo mirando hacia la derecha esperando ver a mi vecina esperándome a que yo salga con mi tienda de campaña, jijiji.

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La prueba de acceso a la Universidad de una madurita

Esta historia ocurrió hace hoy justo un año. Aunque seguimos teniendo contacto, echo de menos su boca, su olor y sus besos. Sus ansias de comerme y de hacerme suyo.

Por aquel entonces, tenía unos 25, terminé mi carrera en Historia y no conseguía encontrar trabajo. Así que puse varios anuncios por Internet en el que me ofrecía como profesor de clases particulares. Fue pasando el tiempo y parecía que no iba a conseguir ni un alumno, cuando una tarde recibo una llamada.

-¿Dígame? – Pregunté

-¡Hola! – Era una mujer quien estaba al otro lado del teléfono – ¡Me llamo Carmen! llamaba por el anuncio. Verás estoy haciendo el acceso de la Universidad para mayores de 25 y necesito ayuda con la historia, sobre todo en la parte de comentario de texto.

– ¡Mucho gusto Carmen! Yo soy Juan. ¡Sí claro! puedo ayudarla sin problema alguno. ¿Cuándo le vendría bien?

  • ¿Puede ser esta tarde?- Preguntó ella
  • ¡Desde luego! – respondí- Tengo un pequeño estudio cerca del centro, si quieres te paso la dirección por un mensaje y quedamos aquí. ¿Te viene bien a las 5?
  • ¡Sí claro! Hasta esta tarde. ¡Mucho gusto!

Llegaron las cinco en punto y el timbre sonó al unísono con el reloj de cuco que colgaba en la pared. Abrí la puerta y allí estaba. Nunca pensé que pudiera pasarme pero me sentí atraído por ella. No era una diosa pero nada tenía que envidiarlas. 40 años, 1,60, algún kilo de más y una enorme sonrisa capaz de apagar al mismo sol. No solía fijarme en maduritas hasta que la vi.

La invité a pasar. Llevaba una blusa blanca y una falda vaquera. No tenía mal tipo para su edad. Muchas de veinte ya quisieran tenerlo. Nos sentamos cada uno en un extremo de la mesa mirándonos de frente. Acordamos el precio por hora y vendría el miércoles de cada semana. El resto de la tarde intenté explicarle el temario y cómo realizar un comentario de texto, digo intenté porque, la verdad, aquella tarde no pude dejar de mirarle su escote.

Cada miércoles que pasaba, me parecía más atractiva. Incluso me di cuenta de que vestía algo más provocativa: camisetas más ajustadas y escotadas y establecía un mayor contacto físico que al principio: nos tuteábamos, “chocábamos los cinco”, nos mirábamos más a los ojos, etc.

Una mañana me llamó por teléfono.

-¡Hola Juan!

-¡Hola Carmen! ¿Dime, qué ocurre?

-Verás, ayer tarde sufrí un accidente con el coche. Vamos a tener que dejar la clase para otro día, pues no veo forma alguna de desplazarme.

  • Si quieres puedo ir a tu casa. A mí no me importa.
  • Pues si puedes hacerme el favor te estaré muy agradecida, porque están empezando a ponerme textos más complicados y me vendría bien tu ayuda.
  • Esta tarde a las cinco estoy en tu casa.
  • ¡Muchas gracias Juan!

Carmen, más que una madurita

Acudí a su casa. Era una casa de una planta baja. Llamé al timbre y me abrió ella. Vestía con ropa cómoda, de andar por casa. Aunque yo seguía viéndola atractiva.

-¡Hola Juan! – Me dijo- Pasa y siéntate.

Entré y me senté en el sofá. De repente salió una muchacha de mi edad de una de las habitaciones dando voces. Supuse que era su hija porque era un calco exacto a Carmen, salvo con unos 15 o 20 años menos.

-¡Mira mamá, me voy a ver a mi novio te guste o no!

-Menchu, ¿has perdido la cabeza? – Le replicó su madre- ¿No ves que es un sinvergüenza?

-¡Adiós!- Dijo ella y salió dando un portazo.

Carmen se quedó mirándome, como esperando a que yo dijera algo.

-Perdona el comportamiento de mi hija. Está loca por su novio y no ve que él no le conviene. La trata mal, bebe…

  • Ya abrirá los ojos, no te preocupes por eso- intenté tranquilizarla.

-¿tienes novia? – Me preguntó

  • No, llevo soltero desde hace dos años
  • Pues no me lo puedo creer, ¿las chicas de ahora parecen tontas o qué?
  • ¡Gracias por el piropo!
  • Vamos si tuviera la edad de mi hija te tiraba los tejos, porque eres un buen partido.
  • No hace falta que tengas la edad de tu hija para tirarme los tejos – Le respondí yo.

Ella enmudeció por mi respuesta y yo también.

Me acerqué a ella lentamente y le dije:

-¿puedo besarte?

-Sí – respondió ella.

No lo dudé un segundo siquiera. Abalancé mi boca contra la suya. Nos fundimos en un beso. Y a éste le siguieron otros muchos. La más exquisita de la dulzura hecha carne. Nuestras lenguas empezaron a enredarse mutuamente. La abracé con fuerza contra mí. Quería sentir su calor, su esencia, cómo se estremecía.

Separé mi boca de la suya, y entonces fue ella quien las volvió a unir. Me empujó contra el sofá y puso sobre mí. Mientras intercambiábamos besos cada vez más húmedos sus manos entraron por debajo de mi camiseta para acariciarme el torso y yo agarré sus glúteos aprendo su sexo sobre el mío.

Notaba cómo se excitaba. Algún gemido se escapaba de su entrecortada respiración. Comenzamos a desvestirnos. Deslicé mi lengua por su cuello, su pecho, le quité el sostén y comencé a jugar con sus pezones. Los gemidos sonaban con mayor frecuencia e intensidad.

  • ¡Uf! – gemía ella- ¡Qué bien lo haces!

La senté en el sofá y metí la mano entre las piernas hasta llegar a tu clítoris. Lo toqué despacito. Muy suave. Poco a poco noté como se iba mojando cada vez más. Le quité el pantalón. Cogí sus piernas y pasé mi lengua desde los tobillos hasta las ingles. Me detuve en su sexo y me dispuse a lamerlo, empezando por el clítoris y cada vez más metiendo la lengua por la vagina.

Ella solo podía sucumbir al placer y la excitación. Volví hacia su boca deslizando la mía por sus caderas, su vientre… llegué a su pecho y lo lamí. Mordí los pezones y los saboreé. De nuevo nuestras bocas se juntaron. Mis manos seguían sin estar quietas y continuaban acariciando su clítoris. Fui metiendo mis dedos por su sexo en sentido a las agujas del reloj.

Ella deslizó mis manos a mi sexo y comenzó a acariciarlo. Estaba casi tan excitado como ella.

¿Te apetece hacer el amor? – Me preguntó ella

Sí- Me encantaría.

Nuestros sexos juntaron nuestros cuerpos en uno solo. Empezamos a balancearnos como las olas del mar. Nos besamos. Subimos la intensidad. Los movimientos cada vez van siendo más bruscos hasta que un grito acabó en un magnífico orgasmo, poniendo así fin a una maravillosa tarde de sexo, que no sería la última.

 

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Abuelita caliente

Mi nombre es Elena, tengo 54 años, soy profesora de Gimnasia en una escuela y soy…una abuelita caliente. Desde hace algunos años me han dicho que no estoy para estos trotes, pero cuando veo mi cuerpo aún firme gracias al ejercicio, sigo adelante. Siempre me ha encantado el sexo, no por nada fui mamá a los 15 años. Tuve una hija a la que llamé Verónica, es la única. Tuve que criarla sola, aunque luego mi madre me ayudó y pude seguir estudiando hasta llegar a ser profesora. A los 37 años, me convertí ya en abuela, mi hija salió a mí, pero a los 22 ya estaba casada con su actual marido. Tuvieron una hija, llamada Natalia, que ahora tiene 17 años y estudia en la escuela donde yo trabajo.

Mi nieta es muy bella, tiene un grandioso cuerpo, casi como el mío, sólo que más joven, pero igual de curvilíneo y firme. Es muy estudiosa y recatada, mi yerno es muy represivo con ella, pues sabe que la calentura se hereda, tiene a mi hija y me ha tenido a mí varias veces, ya que vivíamos los 4. Un día, mi hija y su marido decidieron tomarse unos días en el campo, quedándome con Natalia sola en la casa. Mi nieta aprovechó para preguntarme cosas muy maduras, sobre los hombres y el sexo. Me contó que tiene un novio, secreto, pero que ambos son aún vírgenes. Me las hice pasar de ser una abuela buena, le dije que lo invitara para concerlo y conversar las cosas, sobre permisos y cosas así. En realidad mi nieta era muy inocente y no buscaba follar con él.

Al día siguiente llegó Alfredo, su novio, era alto, moreno, cara redonda, como de niño, un tanto flaco, usaba lentes. De verlo a simple vista no provocaba nada, pero sin querer lo miré a los ojos y mi sexo volvió a sentirse joven. Había en ellos mucha pasión. Me saludó diciéndome “hola profe”, lo detuve diciéndole que aquí en la casa podía llamarme Elena. Los dejé solos, a ver si espabilaban, pero sólo hicieron cosas de novios inocentes. Preguntó si podía quedarse a dormir, y lo mandé a la pieza de alojados. Me quedé en vela esperando si alguno de los dos se cambiaba de pieza… cuando ya me había rendido, escucho unos ruidos en la habitación de Alfredo. Esperé, para ver si acaso si levantaba y andaba, pero no ocurrió. Escuchaba algunos gemidos leves, sigilosamente me paré en la puerta de su pieza, la abrí un poco y grande fue mi sorpresa al verlo masturbándose. Y al decir grande, no lo digo por lo que hacía, sino por lo que tenía: su pene era enorme, grueso y muy lindo. Me quedé parapetada en la puerta, veía cómo jalaba su verga y pensaba en esos ojos llenos de pasión. Comencé a tocarme, una mano en mi sexo y la otra en mi teta, muy suave, mientras me imaginaba cómo me haría sentir ese pedazo de miembro que se gastaba este niño. Estaba a punto de introducir mi índice en mi vagina, cuando lo escuché susurrar… me sentí culpable y vieja, se me fue un poco lo caliente que me había puesto, decidida a volver a mi pieza, lo escuché con más claridad: “oh Elena… sí Elena”. Me ruboricé como una quinceañera, esa verga gigante era por mí y debía ser para mí también. Lo observé un tiempo más, para asegurarme. Mientras tocaba mi clítoris veía ese enorme pene, debía estar dentro de mí ya… cuando volvió a nombrarme, sin pensarlo dos veces, abrí la puerta y le pregunté: “me llamabas Alfredo? qué necesitas? te veo muy complicado”, él se sorprendió y se tapó por completo, haciéndose el dormido. Me senté en la cama, acaricié su hombro y le dije al oído: “yo puedo ayudarte con eso que traes entre manos”, sentí que entonces volvió a poner su mano en su pene, lo destapé y pude verla en todo su esplendor. Me sorprendió ver que estaba rasurado y circuncidado, y eso sólo me calentó aún más. Él se sentó, estaba inmovilizado, muy nervioso. Me desnudé frente a él, tomé su mano izquierda y la puse en mi teta y la otra mano la puse en mi vagina. “Has tocado algo de esto alguna vez?”, dijo que no con la cabeza, y guiñándole un ojo lo autoricé para hacerlo, comenzó muy despacio, pero luego agarró confianza, paseaba sus dedos por mis labios, tocaba levemente mi clítoris y también apretaba mis pezones. Tomé su cabeza y la llevé hasta mis senos para que se los comiera, mientras yo mantenía su erección con mi mano. Pude ver entonces qué tan flaco no era, estaba marcado y en muy buen estado físico, y eso me calentó todavía más. Lo levanté y lo besé, como una animal, con pasión, él reflejó entonces esa pasión que vi en sus ojos, me agarró fuerte el trasero y me dijo: “usted me tiene loco, no sabe cuánto me calienta”… me descolocó, me sentí deseada, y no por cualquiera, no por viejos inútiles impotentes como los de mi edad o mayores, deseada por alguien que podría ser mi nieto, pero no lo era y estaba bastante bueno. Mientras tocábamos nuestros sexos, le coqueteé un poco, me hice la difícil sólo para escuchar cómo me halagaba, su inocencia me calentaba… ese cuerpo perfecto, esa verga enorme y en esa mentalidad era un desperdicio. Lo besé con ternura, dándole besos en la mejilla y en el pecho hasta que me arrodillé frente a su pene. No cabía completo en mi boca, así que comencé lamiendo su glande y luego completo hasta la mitad, lo succionaba como a un dulce, un helado, su olor me llenaba y su sabor me hacía quererlo más y más, lo chupaba cada vez más rápido mientras mis manos acariciaban sus bolas rasuradas y llenas. Sentí que se vendría, pero seguí de todos modos hasta que recibí toda su leche en mi boca. Era mucha, seguramente llevaba varias pajas cortadas a la mitad. Me lo tragué todo y dejé su pene limpio con mi lengua. Se puso un poco fláccida, me levanté y tenía la cara tapada, me provocó una ternura extraña, le pregunté si acaso no le había gustado y me dijo: “debí aguantar, ahora la decepcionaré”, mis ojos se iluminaron como los de una joven enamorada, lo tomé de la mano y bajamos hasta la sala de televisión. Aún estaba triste, lo senté y le dije: “nada de eso mi amor, ahora viene lo mejor”, lo besé apasionadamente, nuestras lenguas se conocieron, mi mano se fue directo a su pene para estimularlo, y las suyas tocaban todo mi cuerpo, sobre todo mi culo. “Te gusta mi culo? pues cómetelo” y me senté en su cara, sus manos masajeaban mis nalgas, mientras con su lengua me recorría hasta que encontró mi sexo, yo solté un grito leve y comenzó a lamerme más y luego a chupar mi clítoris, sentía que me desmayaba, y su verga sin mi ayuda, comenzó a ponerse dura de nuevo. Cuando me vine, tragó todos mis jugos, quedé tonta, pero reaccioné al momento, lo besé, sintiendo todo mi sabor en su boca, sus besos me calentaban, todo lo hacía bien, era increíble que aún fuera virgen, mi nieta no sabe lo que se pierde. Me senté en su verga, me llenó por completo, lo miré y le dije: “ahora déjamelo a mí”, comencé a cabalgarlo lentamente, él me agarró del culo, casi rasguñándolo, quería sentir ese dulce placer de que su verga me tocara completa por dentro, hasta que ya no aguanté más y me moví rápido, él tenía los ojos cerrados y gemía de placer, yo estaba desenfrenada, era como si me montara en un toro mecánico, me vine varias veces así, gritaba como loca, sabiendo que Natalia no nos escucharía desde arriba. Vi su cara de placer y supe que debía cambiar de posición, me bajé, me senté a su lado acariciando su dura verga y lo besé, era como si estuviese enamorada de este chico. Me recosté en el sillón, abrí mis piernas y lo invité, él se acomodó y plantó toda su verga en mí, pegué un grito de placer y apreté con fuerza mis tetas. La sacó, me preguntó si se apuró mucho… yo asentí, le dije: “tienes que hacerme pedírtela”, así que jugó un poco con su pene, paseándolo por mis labios, metiendo la puntita hasta que grité: “fóllame mierda, fóllate a esta abuelita caliente“, y comenzó a embestirme, muy duro, muy fuerte, muy rápido… muy rico. Todo mi cuerpo temblaba con cada remezón y me fui otras tantas veces. Yo sólo gritaba, así que fue una sorpresa cuando puso su dedo en mi sexo para incremetar mi placer. Yo me fui a otra dimensión, creí que me partiría, toda esa potencia me hizo sentirme viva, joven. Luego se tiró encima de mí, besándome el cuello, moviéndose con la misma fuerza y llegué al clímax, sentí que me movía sola, temblaba de placer con él dentro de mí. Lo tomé de la cara y lo besé, le dije que se viniera dentro, no había nada que temer. Me embistió unas cuentas veces hasta que volví a sentirme llena de leche otra vez. Él cayó como derrotado en mis tetas, yo lo besaba dulcemente, diciéndole que esa era posición de perdedor, y él era un ganador. De todos modos, fue demasiado para él y se durmió en el sillón. Yo me fui a la cocina a tomar algo.

Al día siguiente, estando Natalia, no nos dijimos nada, pero al mirarnos recordábamos todo lo sucedido, cada escena, cada rincón erotizado y cada segundo de intenso placer. Ese día fueron al cine, Natalia volvió sola y temprano. Como eran vacaciones en el colegio, no vi a Alfredo en varios días, hasta que llegó mi hija y su marido, para pedir permiso para entablar una relación con Natalia. Al pobre  lo interrogaron y luego consultaron mi opinión, yo me mostré favorable al noviazgo, pero con una condición… que viniera seguido a la casa, pudiendo alojarse para follarse a su esta abuelita caliente.

Este relato está escrito por un hombre pero con narrador femenino. Perdonen si faltaron detalles o me salté algo. Si así pasó, por favor comenten o háblenme por privado para ir mejorando. 

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