La primera vez que me masturbaba :P

Hola que tal… les quería compartir algunas experiencias que he tenido, lo hago solo por morbo pues es la primera vez que realizo este tipo de cosas, y la verdad es me excita mucho solo el echo de hacerlo, espero lo disfruten. Como dice el titulo les voy a contar sobre aquella vez en la que me masturbé por primeraContinuar leyendo »

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La profesora particular

Hola a tod@s, este es mi primer relato erótico y aunque sea un novato espero que les guste esta historia de sexo en la que me follé a mi profesora particular. Mi nombre es Andrés y esta historia comienza hace unos años. El inicio del curso fue bastante difícil ya que yo al ser un estudiante mediocre me costó adaptarmeContinuar leyendo »

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Gimiendo en habitaciones contiguas

Recuerdo perfectamente la primera vez que te vi. Mamá dijo que había conocido a alguien y quería que cenaramos con él y su hija, dijo que tenias mi edad y seguro nos llevariamos bien. Entre al restaurante y ahí estabas, sentada junto a tu papá, eras tan agradable, me sentí atraida inmediatamente. Pronto nuestros padres decidieron vivir juntos y teContinuar leyendo »

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Mi experiencia sexual: Voraz II

Antes de mi primera experiencia sexual, que os conté en “relato XXX de fantasía sexual: voraz“, yo creía que para estar con un hombre solo debía haber amor, que llegaría mi príncipe encantado y me llevaría a un mundo lleno de flores y sería feliz para siempre… jajajajaja que linda ilusión infantil, pero él llegó y me enseñó un mundo en tonos rojos apasionados y estridentes. No me lo esperaba, pero me encantó el nuevo mundo que nació después de aquella experiencia sexual.

Esa mañana inesperada en esa oficina del 5to piso del edificio de Docentes y tutorías, yo July estaba siendo convertida en una criatura salvaje presa de sus deseos, estaba perdiendo la batalla con mi buen juicio que decía “es una locura”, contra mi cuerpo que solo quería más sin importar nada… solo el deseo y el placer de una nueva experiencia sexual. El experimentado Patricio me estaba dando el más increíble momento erótico que hasta ese momento había tenido en mi corta experiencia con los hombres… vendrían muchos placeres más aun…

Yo así, con mi sexo palpitante y húmedo, expuesto ante sus fascinados ojos que miraban con atención ante cada contracción de placer mientras con su experto dedo aún me poseía y así seguía prolongando mi inesperado momento de placer, mis gemidos y espasmos descontrolados lo trajeron a la realidad y se paró sin sacar su dedo, me atrajo a su bien tonificado cuerpo con un abrazo contenedor, al mismo tiempo atrapó mi boca con sus besos y su lengua experta comenzó a poseerla para acallar mis gemidos y así dejarme probar el sabor de mi propia excitación que aún estaba viva en su boca.

Era todo un mundo de sensaciones que estaba absorbiendo en ese momento sin tener yo el control de ni una de ellas, solo intentando disfrutar de esa inesperada experiencia sexual que él me daba y al mismo tiempo se daba a sí mismo.

Movió su dedo como haciendo una clave Morse continuamente hasta que estuve totalmente vacía de placer, retiró su mano de mi entrepierna, la llevó a nuestros unidos labios y me hizo probar, yo estaba como poseída y chupé con ganas su mojada mano. (Mi sabor era algo dulce y salado), de repente agarró el borde de mi camiseta y la sacó por mi cabeza, desabrochó el sostén, y así terminó de liberarme de la ultima prenda, observó satisfecho mi cuerpo mientras desabrochaba su camisa, y yo aun sentada en su escritorio miraba impaciente… Y dice – Tócate para mí, quiero verte dándote placer.- Dudé un minuto ya que nunca había disfrutado de ese tipo de experiencia sexual en solitario, pero comencé a hacerlo lentamente, subí una pierna, así estaba más abierta y comencé a acariciarme delante de ese hombre que se desnudaba frente a mis ojos, tocaba mi vulva que comenzaba a mojarse nuevamente y sentí un gozo que hasta entonces nunca había sentido con esas prácticas, pasaba por mi clítoris y por los labios cada vez más rápido y sonaba como mis dedos chapoteaban en mis propios jugos, al mismo tiempo vi caer su pantalón junto a la demás ropa, ya solo se interponía su bóxer blanco ajustado, solo ese pedazo de tela entre su miembro y mis ojos, ya se alcanzaba a ver la cabeza sobre el elástico (he de reconocer que nunca me emocionó ver un pene, pero ese lo esperaba con ansias) bajó la prenda con un rápido movimiento y liberó su hombría, así tan esplendida, larga, dura, del grosor perfecto no muy gruesa ni flaca y con una leve curvatura hacia arriba, con una cabeza armónica al resto, rosada e intensa, me gustó como ni una otra y seguía mojándome más y más, ya hasta mis piernas chorreaban con la espectacular vista de ese cuerpo trabajado, pero sin exagerar, esos hombros anchos, brazos fuertes, abdominales definidos y esos oblicuos que guiaban cual flecha hacia su maravilloso pene, el cual él ya tenía entre manos. Entonces, comencé a gemir como una gata, nuevamente ya sentía un nuevo orgasmo acercarse a pasos agigantados y lo dejé llegar con fuerza, sin resistirme.

Así, mareada y un poco atontada, me tomó y me levantó cual pluma, se sentó en la silla de madera en la cual yo lo había esperado, me puso a horcajadas sobre sus piernas con las mías abiertas de par en par y con gran propiedad me dijo:

– Ahora te lo voy a meter y tú subirás y bajarás a tu gusto, yo me dejaré querer.- y tomando su pene comenzó a ponerlo en la entrada de mi vagina chorreante y sensible y yo comencé a bajar sobre él, llenándome cada espacio hasta llegar al final, me sentía llena de su carne, mi vulva palpitaba y se contraía en torno a él aún sin haberme movido, así que me abrace a su espalda y disfrute esa sensación un par de segundos, hasta que comencé a moverme lenta y sinuosa, mientras mis pechos subían y bajaban, me separé un poco de su cuerpo y así los dos veíamos el espectáculo de cómo su miembro entraba y salía de mí mientras él agarraba mis pechos y los estrujaba, yo solo me aferraba a sus brazos para no perder el equilibrio.

El tempo y ritmo de nuestra danza ya estaban marcados, sube, baja, chupa, lame, besa y de repente él coloca sus manos en mis nalgas y comienza a amasarlas, a separarlas de  a poco jugando acerca un dedo a mi ano y comienza a masajearlo suavemente y como ya estaba lo suficientemente mojada por todos lados él comienza a meter su dedo meñique, yo instintivamente aprieto (la sensación me era completamente extraña ), pero de a poco le cedo el paso y a pesar de la molestia inicial comienzo a disfrutar esa nueva experiencia sexual y así sin más vuelvo a estallar en miles de diminutos pedazos, desapareciendo en la inconsciencia del momento, caigo en su pecho exhausta con los ojos cerrados por el esfuerzo mientras él se derrama dentro de mí con un gruñido feroz voraz y salvaje.

Patricio me toma de la barbilla, me da un dulce beso y dice – vamos, hay que vestirse y seguir nuestro día, así que te ayudo y vamos a tomar un café, ¿te parece?… recuerda que es solo el comienzo, después me tocará a mí y hagas lo que hagas no te comprometas para nada, a la tarde seguimos en mi casa, mi dulce gatita en celo- y yo con algo de sorpresa y una sonrisa en la cara solo le digo – por supuesto, quiero seguir disfrutándote.

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Relatos XXX: el placer de desvirgar

He podido acomodarme entre las piernas de mujeres jóvenes y vírgenes, y así desvirgar a muchas de ellas. Cuánto más joven, más crece la expectativa de una deliciosa velada.

La excitación que llevó a Carolina a mi cama se fue acumulando por causa de su sensualidad.

Del placer de desvirgar y ser desvirgada

Ya la habían manoseado muchos desde hacía tiempo. Le habían metido la mano bajo su calzón y le habían restregado sus núbiles pechos en madrigueras improvisadas entre los arbustos de solares baldíos.

Había tenido la sensación de besarse, si bien torpemente, con enlace entre lenguas y la sensación de saliva ajena en la propia boca. Había sentido los besos e inexpertas caricias de otra mujer en la intimidad.

Había invadido la santidad del dormitorio de su madrina para dejarse manosear por mí, y había sentido lo que se siente cuando un hombre experimentado besaba sus pechos. Esa excitación, poderosa, la llevó semidesnuda a mi cama, pero es el instante mismo de la penetración lo que queda grabado como placer sublime e inolvidable.

Poco placer existe tan delicioso, si acaso existe, como sentir el glande asomarse a la entrada de una gruta vaporosa y caliente, sudada de néctar de amor, la calidad espesa de ese jugo bendito y la sensación en el pene al frotarla recorriendo a lo largo aquel conducto destinado a albergar una verga dura y agrandada.

Sentir la resistencia a la presión inicial a esa cuevita inspira la mayor ternura y deseo por hacer las cosas bien. Entrar despacito mientras se siente la intensa agitación de su respiración y los jadeos acelerados en su voz; observar su rostro sin perder la concentración y encontrar sus ojos cerrados y una expresión que no indica con claridad si es placer, dolor, perdición… crea de por sí otra oleada de maravillosas sensaciones.

Sí, esa resistencia inicial al desvirgar es inolvidable.

 

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Relatos XXX: el placer de desvirgar

He podido acomodarme entre las piernas de mujeres jóvenes y vírgenes, y así desvirgar a muchas de ellas. Cuánto más joven, más crece la expectativa de una deliciosa velada.

La excitación que llevó a Carolina a mi cama se fue acumulando por causa de su sensualidad.

Del placer de desvirgar y ser desvirgada

Ya la habían manoseado muchos desde hacía tiempo. Le habían metido la mano bajo su calzón y le habían restregado sus núbiles pechos en madrigueras improvisadas entre los arbustos de solares baldíos.

Había tenido la sensación de besarse, si bien torpemente, con enlace entre lenguas y la sensación de saliva ajena en la propia boca. Había sentido los besos e inexpertas caricias de otra mujer en la intimidad.

Había invadido la santidad del dormitorio de su madrina para dejarse manosear por mí, y había sentido lo que se siente cuando un hombre experimentado besaba sus pechos. Esa excitación, poderosa, la llevó semidesnuda a mi cama, pero es el instante mismo de la penetración lo que queda grabado como placer sublime e inolvidable.

Poco placer existe tan delicioso, si acaso existe, como sentir el glande asomarse a la entrada de una gruta vaporosa y caliente, sudada de néctar de amor, la calidad espesa de ese jugo bendito y la sensación en el pene al frotarla recorriendo a lo largo aquel conducto destinado a albergar una verga dura y agrandada.

Sentir la resistencia a la presión inicial a esa cuevita inspira la mayor ternura y deseo por hacer las cosas bien. Entrar despacito mientras se siente la intensa agitación de su respiración y los jadeos acelerados en su voz; observar su rostro sin perder la concentración y encontrar sus ojos cerrados y una expresión que no indica con claridad si es placer, dolor, perdición… crea de por sí otra oleada de maravillosas sensaciones.

Sí, esa resistencia inicial al desvirgar es inolvidable.

 

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Del placer de desvirgar

He podido acomodarme entre las piernas de mujeres jóvenes y vírgenes, y así desvirgar a muchas de ellas. Cuánto más joven, más crece la expectativa de una deliciosa velada.

La excitación que llevó a Carolina a mi cama se fue acumulando por causa de su sensualidad.

Ya la habían manoseado muchos desde hacía tiempo. Le habían metido la mano bajo su calzón y le habían restregado sus núbiles pechos en madrigueras improvisadas entre los arbustos de solares baldíos.

Había tenido la sensación de besarse, si bien torpemente, con enlace entre lenguas y la sensación de saliva ajena en la propia boca.

Había sentido los besos e inexpertas caricias de otra mujer en la intimidad.

Había invadido la santidad del dormitorio de su madrina para dejarse manosear por mí, y había sentido lo que se siente cuando un hombre experimentado besaba sus pechos. Esa excitación, poderosa, la llevó semidesnuda a mi cama, pero es el instante mismo de la penetración lo que queda grabado como placer sublime e inolvidable.

Poco placer existe tan delicioso, si acaso existe, como sentir el glande asomarse a la entrada de una gruta vaporosa y caliente, sudada de néctar de amor, la calidad espesa de ese jugo bendito y la sensación en el pene al frotarla recorriendo a lo largo aquel conducto destinado a albergar una verga dura y agrandada.

Sentir la resistencia a la presión inicial a esa cuevita inspira la mayor ternura y deseo por hacer las cosas bien. Entrar despacito mientras se siente la intensa agitación de su respiración y los jadeos acelerados en su voz; observar su rostro sin perder la concentración y encontrar sus ojos cerrados y una expresión que no indica con claridad si es placer, dolor, perdición… crea de por sí otra oleada de maravillosas sensaciones.

Sí, esa resistencia inicial al desvirgar es inolvidable.

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Del placer de desvirgar

He podido acomodarme entre las piernas de mujeres jóvenes y vírgenes, y así desvirgar a muchas de ellas. Cuánto más joven, más crece la expectativa de una deliciosa velada.

La excitación que llevó a Carolina a mi cama se fue acumulando por causa de su sensualidad.

Ya la habían manoseado muchos desde hacía tiempo. Le habían metido la mano bajo su calzón y le habían restregado sus núbiles pechos en madrigueras improvisadas entre los arbustos de solares baldíos.

Había tenido la sensación de besarse, si bien torpemente, con enlace entre lenguas y la sensación de saliva ajena en la propia boca.

Había sentido los besos e inexpertas caricias de otra mujer en la intimidad.

Había invadido la santidad del dormitorio de su madrina para dejarse manosear por mí, y había sentido lo que se siente cuando un hombre experimentado besaba sus pechos. Esa excitación, poderosa, la llevó semidesnuda a mi cama, pero es el instante mismo de la penetración lo que queda grabado como placer sublime e inolvidable.

Poco placer existe tan delicioso, si acaso existe, como sentir el glande asomarse a la entrada de una gruta vaporosa y caliente, sudada de néctar de amor, la calidad espesa de ese jugo bendito y la sensación en el pene al frotarla recorriendo a lo largo aquel conducto destinado a albergar una verga dura y agrandada.

Sentir la resistencia a la presión inicial a esa cuevita inspira la mayor ternura y deseo por hacer las cosas bien. Entrar despacito mientras se siente la intensa agitación de su respiración y los jadeos acelerados en su voz; observar su rostro sin perder la concentración y encontrar sus ojos cerrados y una expresión que no indica con claridad si es placer, dolor, perdición… crea de por sí otra oleada de maravillosas sensaciones.

Sí, esa resistencia inicial al desvirgar es inolvidable.

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Domingo de gracia.

C. siempre ha odiado a esos religiosos que vienen a molestar los domingos en casa, su torpe forma de explicar a dios, sus frasecitas mal interpretadas de la Biblia, su auto convencimiento de tener autoridad moral sobre todos los que sean diferentes.

Hace poco alguien fundó una iglesia de garaje en el barrio de C, y desde entonces las visitas de estas personas en los domingos, se han hecho más regulares, y tal parece su influencia, que de a poco han logrado dividir al barrio entre los católicos ortodoxos y ellos. En el caso particular de C, este tipo de visitas se volvían una especial molestia, dada su firme creencia pagana, relacionada a la adoración de dios a través del placer, y que casi todas las conversaciones que estos portadores de la palabra de “dios” intentaban entablar, estaban relacionadas a privarse del sexo, o como él lo interpretaba, “a negarse a expandir el espíritu”. Por eso en el barrio lo tenían de ateo “irremediable”.

Un día, la hermana V, se dispuso a recuperar al ateo, sentía muy en el fondo de su ser, que nadie debe quedarse sin experimentar algo divino, aquella cosa trascendental que va más allá del humano,  aquella cosa digna y amorosa que lo perdona todo, y creo al humano en su infinita sabiduría. Se preparó con los mejores discursos, de la Biblia sacó los pasajes más hermosos, y los más fieros, como para cautivar y dominar el espíritu pagano, que aquella casa habitaba. se vistió con la falda más atractiva y ligera, se peinó con una trenza, se maquilló levemente, y usó el sombrero mas elegante de su closet, caminó hacia la puerta, la abrió con la seguridad que dios -cualquier dios- le da a un creyente, y sin detenerse caminó hacía la puerta de su vecino para tocar seis veces el timbre, porque el vecino se negaba a contestar.

Jamás imaginó la hermana V  lo que le iba a pasar; tenía la certeza de encontrar a un hombre solitario y degradado, sin amor alguno por sí mismo, así que al abrirse la puertas se quedó sorprendida con lo que vio: un hombre en bóxer y camiseta acomodándose los lentes, con el pelo suelto totalmente-estaba largo como una melena-, y una mirada somnolienta. Ella lo contempla estupefacta, la piel canela, los muslos fuertes, la espalda ancha y panza de casado, brazos fuertes, cuello y quijada afeitada, ojos negros que se empiezan a abrir completamente, todo le parece como sacado de un lugar oculto en lo más remoto de su mente, era que la hermana V, deseaba en ese preciso momento tocar la entrepierna de su vecino, tenerla entre sus manos y sentirla suya.

-¿Qué quieres?-

-Hola soy V, soy…soy…-

-No me digas qué me despiertas en domingo, día sagrado para conversar conmigo-

-No, bueno sí…sí quiero conversar, sobre dios…-

-Ay, vuelve la burra al trigo…¿ustedes jamás se cansan verdad?-

-Solo queremos que entiendas la palabra de dios…-

-Pasa a la sala y ahí conversaremos con más certeza.-

V entró a la casa motivada por algo que no era su sentido de ética, era que estaba tratando de convencerse a sí misma que ese evento no escapa a su comprensión, es decir, no sabía lo que hacía. Al sentarse sintió algo distinto en el aire, vio libros regados por todo el estudio -sala, y de pronto sintió estar en un lugar donde habitaban las ideas, casi como si estuviese en una iglesia, tomo un cuaderno abierto a su lado y leyó:

“Entre más rienda suelta le des a tu capacidad de producir placer más cerca estarás  de algo divino, porque el placer sexual máximo, expresado el orgasmo, es la unión de dos almas, de dos conciencias…pero no te estoy hablando solo del placer sexual, te estoy hablando de todo tipo de placer, que se yo, escuchar música, ver lacrosse, comer y beber bien, no hacer nada…”. La idea que había leído se le quedó grabada en la mente, no podía parar de intentar interpretarla, por eso la leía una y otra vez.

-Vienes a mi casa sin ser invitada, y ahora lees mis cosas sin pedir permiso.-

-Perdona yo…-

-No pasa nada, déjalo donde lo encontraste, y dime de qué quieres hablar.-

-Quiero hablarte de dios, y de como lo vemos desde mi congregación.-

En ese momento C, se recoge el pelo, se quita los lentes y se acomoda frente a ella abriendo las piernas, ella vuelve a sentir aquella sensación de querer tener el sexo de su vecino en sus manos.

-¿Puedo yo primero hablarte sobre mi forma irrevocable de ver a dios?-

-Está bien-

-Mira, yo creo que hay tres verdades solamente, la vida, la muerte y el placer, el resto es solamente una ficción con la que le damos sentido al hecho de vivir…en mi ficción, dios está en el placer, por el mero hecho de que generar vida es placentero, y el momento máximo de unión con dios no es el rezar, confinado en el aislamiento, es en la unión, la entrega a la experiencia fantasiosa de la muerte que representa el orgasmo…-

V lo mira con las labios entre abiertos, no había logrado entender lo que intentaba comunicarle, ningún versículo audaz, ningún proverbio, salmo o parábola encajaba en su cabeza para poder responder, solo veía la entrepierna de C atentamente.

De pronto C se quita el bóxer, le expone su sexo medio estimulado a V, lo toma con sus manos y lo estimula.

-No lo entenderías si en este momento no te dejas llevar…-

V, no lo pudo resistir, tomo el pene de su vecino en sus manos y lo apretó muy fuerte, -tranquila- le increpó él, y luego tomo la mano de V para enseñarle a masturbar a un hombre, agarrándola por la nuca la atrajo hacia su boca y la beso de golpe, atrapando sus labios en su boca para soltarlos una y otra vez ; lenguas que se agitan la una a la otra, bocas que quedan atrapadas en otras bocas, V se quedó en esa posición por varios minutos hasta que sintió de forma más intensa la lengua de C, su respiración mas agitada y profunda, en su propio aliento, hasta que poniéndose en encima de ella, bañó su abdomen con su venida.

-Voy a venirme-

-Hazlo, por favor aquí-, quitándose la blusa.

Después se vieron fijamente, ella se limpió el cuerpo y el aterrizó su cabeza bajo la falda.

-No ahí no…-

Pero ya era muy tarde, C estaba mordiendo los muslos desnudos de V, recorriéndolos con apetito casi caníbal, luego besando el nacimiento de su culo desde la mitad, subió toda la falda hasta las caderas, V respiraba entre cortada, como interrumpiéndose la vida a sí misma, entre mordida y morida del canalillo que formaban sus dos nalgas apretadas, por las manos toscas de aquel pagano.

-Por favor…por favor…para-

C abrió las nalgas de V, metiendo sus dedos desde lo más bajo del culito, luego miró fijamente a los ojos de ella, sacando la lengua, se acerco poco a poco a esa abertura, le lengua moviéndose de un lado al otro mojó la piel entre el ano y la vagina de una sobre excitada V, que ya no tenía cabeza ni para continuar con su lamentable y falso ruego para parar el acto. Luego, C encontró la vagina de la muchacha, una piel muy canela bañada en fluidos, la cual devoró poco a poco, mordiendo y chupando, moviéndose de un lado al otro mientras la tenía en la boca presionada, ella solo atinaba a empujar su culito hacia el rostro de C, gemir y retorcerse mordiéndose el puño para no gritar de placer, los pulgares de C entrando y saliendo de sus entrepiernas, la volvían loca, hasta que en un momento simple y complejo al mismo tiempo, V se dejó caer sobre el sillón empujando unos libros y enviándolos al piso, se había desplomado del placer porque había tenido su primer orgasmo, volviéndose irremediablemente adicta a esa sensación que acaba de vivir.

C se levantó, y se coloco sobre la espalda de V, puso su pene duro entre las nalgas de ella, y empezó a masturbarse impulsándose hacia arriba y abajo, apretando las caderas de ella contra sí mismo y hundiendo su sexo sin penetrarla, ella gemía lentamente, descansaba de la explosión de placer recientemente experimentada dejando llevar por el movimiento del cuerpo de C.

-No, eso sí que no…-, dijo V, cuando sintió la punta del pene de C entrando en su vagina, luego intentó alejarse, pero él la siguió sin despegarse mucho, estuvieron así por el sofá, jugando escapar y a encontrase, hasta que en un descuido de V, C la tomo por el pelo luego la inmovilizó de una muñeca y sin ningún reparo, la penetró con toda su fuerza, empujándose hasta el fondo, sin retirarla y apoyando su manos sobre las caderas de V, se incorporó apoyando todo su peso en un solo movimiento, al hacerlo V levantó el culo y comenzó a gemir sin control, mientras  C se empujaba cada vez más, luego tomándola de las muñecas, la sometió y empezó a mover sus caderas de adentro para fuera, con un ritmo muy particular, logrando que el culito de ella se estrelle contra su pelvis causando un ruido particular y continuo.

-No, ya no…-, continuaba repitiendo V entre gemido y gemido, mientras sin notarlo movía las caderas al ritmo que marcaba C, -no me hagas pecar…-

C continuaba en silencio, la penetraba con devoción, con una intensidad profunda, motivado por el placer que se tiene cuando se pervierte a un alma pura, una y otra vez empujó se pene a través de la vagina de V, luego aumentando la velocidad y apretando con más fuerza las muñecas, se montó sobre ella y comenzó una danza salvaje y más furiosa, V no lo soportó y cayó en el cama entregada totalmente al placer, ya solo se dedicaba a intentar respirar, entre gemido profundo y sus intentos por no gritar lo que su alma sentía: que no existía experiencia en el mundo más deliciosa o placentera que aquella, que nada de lo vivido, ni siquiera en la misa cuando creía que el amor de dios la bañaba con su invisible manto, se le podía comparar.

Para cuando C terminó, V estaba ya exhausta, solo sintió una última profunda embestida que la levanto contra el espaldar de la cama, su cabeza golpeando allí, y el gemido fuerte de C en su oído, sonido que desde ese momento sería su favorito.

-¿Has entendido a mi dios?-

-Sí, pero igual no lo acepto-, comenzó a vestirse lentamente, algo había cambiado en ella, era que en su alma comenzaba una lucha interna por saber a que deidad se encomendaría   el resto de su vida, V se vestía lentamente, acomodó toda la ropa que en el acto se le había desacomodado, en su cabeza los versículos que condenaban la fornicación se repetían mientras recordaba con placer cada embestida que había recibido hace poco, sin poderse explicar a sí misma, cómo algo tan placentero es a la vez un pecado.

C, no se vistió, fue detrás de ella y acaricio sus muslos, ella lo permitió reflexionando, luego dijo Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; pero tanto al uno como a las otras destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo.” 1 Corintios 6:13.

-De todos los dioses del universo, decides seguir al dios prohibicionista…-

Entonces se giró y besando a C de una forma pasional dijo -ahora por lo menos sé que hay más dioses-

Se fue de esa casa en un estado espiritual que nunca antes había experimentado, estaba convencida de que hay ese algo sagrado del que siempre hablan en las reuniones de  los sábados en el grupo juvenil, pero al mismo tiempo estaba indecisa sobre creer cual es el camino que esa existencia suprema quiere para ella, sin embargo no se hallaba preocupada, después de todo siempre estarán los domingos para aprender más de su nuevo tutor espiritual C.

 

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Follándome a mi amiga gracias a un accidente con el móvil

Hola amigos, con este ya son 3 los relatos eróticos que he subido. Esta vez les traigo una experiencia sexual que para mí ha sido de las mejores. Se trata de cómo con un accidente al mandar un mensaje terminé follándome a mi amiga. Espero les sea de su agrado. Es bastante largo, pero créanme que podrán acabar de pajearse sin tener que leer otro relato erótico o releer cómo acabé follándome a mi amiga después de un despiste mío.

Hace un año fui a verme con una amiga aprovechando mi semana de vacaciones, su nombre es Victoria y es un año mayor que yo. Es bastante bajita, pero con un cuerpo que parece fue esculpido por las más detalladas manos. Es de cabello castaño, ojos grandes y vivos, labios delgados pero exquisitos y unos senos y culo considerablemente grandes. Ella se fue a vivir a Medellín ya que sus papás encontraron trabajo allá y decidieron tomar el empleo en esa ciudad tan linda. Tomando la excusa de que no conocía la ciudad, mi familia y yo fuimos por una semana. Aproveché para escribirle a Victoria y le dije que acordáramos el día para vernos, ella emocionada me dijo que sí y dejamos el día jueves para la ocasión.

Antes de que se mudase éramos bastante amigos, así que iba a aprovechar todo el tiempo posible para ponernos al día. Mientras la esperaba puse una de las playlists de mi celular, algunas canciones de pink floyd, the smiths, the doors, aerosmith y muse, aprovechando para relajarme un poco mientras llegaba al parque en el que decidimos encontrarnos en la mañana.

Llegó a los 5 minutos un tanto agitada. Vestía una con unos vaqueros que delineaban sus lindas y trabajadas piernas junto a un buzo blanco, Victoria no usaba bra nunca porque le irritaba la piel, por lo que al igual que siempre vestía por debajo un top que dejaba sobresalir sus pezones muy considerablemente. Me tomó por sorpresa e inmediatamente nos abrazamos, yo estaba sentado así que cuando me incliné ella resbaló y quedó encima de mí con los senos bastante cerca de mi cara, ambos nos reímos de lo torpes que fuimos y decidimos ir a caminar.

Mientras me enseñaba el centro de la ciudad íbamos hablando de lo que ambos habíamos hecho el último semestre, ella me contó que había hecho unas amigas nuevas y que se la llevaban bastante bien, aparte había empezado a ir a cross fit lo cual se podía observar desde lejos en sus piernas y su pecho. Por mi lado le dije que había sacado algunas canciones nuevas en la guitarra, leído algún que otro libro al igual que ella y que estaba concentrado en mi carrera.

Ambos bastante cansados a eso de la 1:30 pm decidimos almorzar y volver al parque para tirarnos un rato al césped y seguir charlando mientras descansábamos. Al llegar seguimos con nuestra conversación, pero decidimos que era hora de hacer algo distinto por lo que empezamos a jugar verdad o reto, ya que en modo extremo los retos no son muy apropiados que digamos decidimos darle sólo con la verdad, así nos íbamos riendo ante cada confesión que hacíamos sobre sexo, que es lo que casi siempre sale en la app.

Luego de dejar de jugar le pregunté si ella ya había tenido relaciones sexuales ya, a lo que me respondió que no. Muchas veces había jugueteado con algunos hombres pero nunca la habían penetrado. Cuando me devolvió la pregunta le dije lo mismo y ambos nos reímos tímidamente, ya que nunca tocábamos el tema del sexo. Le pregunté entonces en broma si se había metido algo alguna vez ahí abajo y ella soltó una carcajada confesando que a veces usaba la parte de sujetar de los lazos que usaba en fitness para estimularse un buen rato. Ambos seguimos charlando al respecto y luego ella me confesó que le gustaba cambiar fotos con tipos, a veces entraba a SexoEscrito.com y buscaba alguien para divertirse un buen rato, mi reacción fue de risa ya que al momento le dije que yo hacía lo mismo a veces.

Me mostró entonces una conversación con un tipo, y cuando me mostró una de sus fotos me quedé perplejo y con las piernas apretadas ante la erección que casi no puedo esconder, era ella levantando el culo vistiendo solo una tanguita y en otra foto dejaba al descubierto uno de sus pezones mientras tapaba sus senos. Le dije que tenía un hermoso cuerpo y que envidiaba a aquel tipo, a lo que ella respondió con una sonrisa y me dijo que no exagerara. Decidimos que estaría bien ir a su casa, la cual estaba cerca, para así poder ver una película u hacer otra cosa.
Ahora bien, antes de seguir contando cómo acabé follándome a mi amiga, debo aclarar que en ese tiempo ella no seguía haciendo esas cosas, pero yo sí, de vez en cuando buscaba la oportunidad y me ponía a hacer sex chat y cambiar fotos con chicas si tenía suerte. En el momento en el que viajé estaba hablando con una nena bastante linda, a la cual le debo este relato erótico.

Tras un delicioso despiste terminé follándome a mi amiga

Al llegar le pedí el baño a Victoria, la cual dijo que lo usara mientras se duchaba ya que estaba algo acalorada, entonces rápidamente fui a ver lo que me había mandado, era un vídeo de ella dándose por el culito con un vibrador y con sus manos estimulaba su clítoris mientras tenía un fuerte y lubricado orgasmo. Esto, junto a la charla de hace unos minutos con mi amiga, logró prenderme, por lo que me grabé quitándome la camisa y el buzo negro que llevaba para después arrancarme el bóxer y masturbar mi venoso y duro miembro un rato en la cam. Terminado, lo guardé y mientras bajaba la cadena para disimular, le di al chat para enviarlo. Como estaba subiéndome el pantalón también, no vi qué chat oprimí, eso es algo de lo que nunca me arrepentiré.
Al salir del baño me senté en la sala esperando el mensaje de vuelta de aquella chica, pero por el contrario me llegó un mensaje de Victoria. Al abrirlo me quedé hecho un fantasma, ya que ella era la que había recibido el vídeo y me mandó un mensaje en el cual solo decía “interesante”. Ante mi confusión y la vergüenza tan inmensa que sentía decidí que lo mejor era irme para evitar cualquier problema.

Fui entonces a su pieza y toqué la puerta para disculparme e irme, cuando golpeé me respondió: “¿Esa es tu mano o tu verga?”. Si antes estaba pálido, ahora me había vuelto etéreo. Después de eso me dijo que no había seguro, por lo que podía entrar, decidí hacer todo de golpe y abrí para pedir perdón e irme, pero lo que vi a continuación me dejó con la boca sellada, Victoria estaba bocabajo en la cama y vestía una camisa de tiras con unos cacheteros…

Me sentí descompuesto, lo único que se movía de mi cuerpo era la carpa que formaba mi verga mientras tartamudeaba como idiota para ver qué decir. En eso que Victoria se levantó y se me acercó al oído diciendo: –tienes tres segundos para ver si te vas o te quedas– y mientras me miraba y empezaba a contar, antes de que pudiese lograr pronunciar el tres me le lancé sobre sus labios decidido a embestir su lengua. Abrió los ojos ya que supongo no creía que fuese a ser capaz, pero vi que no se quejó ya que esbozó una sonrisa y con sus ojos cerrados ahora decidió darme a probar de su magnífica lengua. Mientras la besaba me desabrochó el pantalón y me quitó el buzo negro que llevaba, dejando al descubierto mi abdomen, un tanto marcado, y mi verga empapando el bóxer de lo mojada que estaba.

La lancé a la cama mientras la seguía besando y me fui a sus oídos para empezar a susurrarle cosas y morderle los lóbulos, exclamaba entre jadeos que siguiera, por lo que bajando entre chupones y mordidas por su cuerpo me fui a sus senos cubiertos por esa blusa pero dejando en claro sus pezones que asomaban como dos tornillos a punto de atravesar la ropa, hundí entonces mi cara en sus tetas y mordiendo la prenda se la jalé para quitársela, dejando fuera esas tetas hinchadas tan ricas que esperaba ver desde la mañana. Lo siguiente fue más rápido, ya que apenas le di unos chupones suaves debajo de las tetas decidí quitarle la tanga, la cual estaba empapadísima de sus fluidos. Decidió ella también quitarme el bóxer por el que asomaba la punta de mi verga como necesitando aire… U otra cosa.

Ya desnudos la agarré de las manos inmovilizándola para abrirle las piernas y dirigir mi lengua a excavar ese coñito, no tuve la más mínima dificultad ya que sus fluidos ayudaban a deslizar mi lengua sin tanto esfuerzo, así entonces le mordía los labios que cada vez se separaban más como suplicando atender el centro del problema. Después de un rato decidí embestir mi lengua sin aviso previo y al hacerlo Victoria exclamó un gemido que seguramente hasta el portero del edificio escuchó, lo cual me motivaba cada vez más a ser detallado en cada parte de su coñito para atenderlo de lo mejor. Entonces decidí usar mis dedos para así mientras se la mamaba poder estimularla más, con mi pulgar le daba tocaditas en el clítoris mientras con el corazón y anular tocaba la parte superior de su vagina. Con un trabajo armónico en conjunto fue cuestión de segundos para provocarle un delicioso squirting, siguiendo con la lengua en el trabajo sentía cómo su vagina parecía ahora una cascada de placer. Pensando que estaba exhausta me tomó la cabeza para besarme mientras ahora era su turno de consentirme.

Empezó entonces a lamer cerca de mis pelotas mientras con sus dedos sobaba mi verga bastante venosa y dura ya. Así tal cual lo hice yo se lanzó sin aviso a embestir mi verga, chupando primero únicamente mi glande para después succionarlo hasta dejarlo morado. Estuvo así un buen rato hasta que me hizo venirme como si hubiesen abierto una manguera a presión. Mi semen salió disparado hacia toda la cama y su boca, el cual se tragó de una vez, como una linda putita, debido a la fuerza con la que salió.

Entonces fue cuando decidí ponerla en el ángulo del durazno dejando expuestos sus dos hoyitos para mi diversión, empecé por embestir su vagina que se dilataba y contraía deseando más, así que le hice el favor y la penetré ferozmente haciendo que sus gritos solo aumentaran más, en esto la nalgueaba y metía uno que otro dedo en su ano, que estaba listo para ser consentido también. Así que cambiaron roles, y ahora eran los dedos los que examinaban su coño mientras mi verga iba siendo devorada por su otro huequito. Tartamudeando rogaba para que no parase y para que siguiera lo más que pudiese, así que decidí aumentar el ritmo para darle lo que pedía, viniéndome de forma estrepitosa y vibrante en su culo.

Decidida a exprimirme como un limón, me tomó por mis caderas que seguían estremeciéndose y aún con una notable erección se giró y, dándome la espalda, dejaba sus nalgas separadas para que la penetrase, pero ahora ella llevaría las riendas. Decidí dejarla, por lo que mientras me permitía seguir gozando con aquel hoyo tan rico ella controlaba el ritmo de la situación, mientras se masturbaba y con las manos apoyadas en la espalda le pellizcaba los pezones sintiendo cómo sus tetas iban a estallar.
Victoria se levantó entonces y decidió que ahora su vagina volvía al juego, por lo que mi verga se fue allá mientras nos besábamos llevando un ritmo perfecto para dos cuerpos tan jóvenes. Mientras mordíamos nuestras lenguas y labios llegamos al momento éxtasis, teniendo Victoria otro squirt que empapó mi verga, la cual saqué e introduje en su boca de nuevo, ahora estando en forma de 69. Duró un poco más chorreándose cuando temblando sacudí mis caderas y dejé salir lo que quedaba de mi semen mientras sentía cómo sus fluidos bañaban mi lengua. Ambos logramos el orgasmo y nos quedamos ultra rendidos ante el trabajo en equipo tan bueno que habíamos logrado.
Después de estar follándome a mi amiga durante tanto rato, quedarnos un rato recostados y abrazados nos fuimos a la tina de su baño, nos sumergimos mientras abrazados la acariciaba y la enjuagaba al igual que ella a mí, luego nos vestimos y nos acostamos a escuchar música mientras uno que otro beso volvía. En la noche sus padres volvieron a casa, cenamos y al final cuando fui a tomar un taxi me dio un beso bastante tierno tras el cual siguieron unas risas pícaras.

Desde entonces aprovechamos la ventaja de la tecnología para seguir teniendo la oportunidad de divertirnos de vez en cuando, pero eso será para otra ocasión.

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Sexo oral en el Aula A5

Mis días en el instituto eran sumamente agradables, sobre todo cuando por fin pude tener sexo oral en el aula con Andrea…
Hice lo usual: levantarme, ducharme y vestirme e ir al colegio… y ahora me veo en el aula A5 vacía esperando a que la reunión de apertura de inicio de clases comenzara nunca entraba a dichas aperturas siendo una pérdida de tiempo. Allí estaba, un chico de 18 años común y corriente.
Pasaron 10 minutos y miré cómo la puerta se iba abriendo, para mirar el cuerpo bien formado de mi compañera de clases Andrea. Alta, cabello castaño y ojos color miel, una sensual boca y un enorme culo, y no hablemos de sus pechos…
No me inmuté, y me quedé mirándola, tenía una hora para jugar con ella. Andrea se acercó y se sentó en la mesa, sonreí al verla. Poco a poco se giró hacia mí colocando sus piernas a cada lado del borde de la mesa dándome una vista clara de sus bragas. Mis manos se colocaron en sus piernas acercándola más a mí. Subí su falda poco a poco viendo cómo daba un leve respingo.

Sexo oral en el aula a Andrea

Incliné mi rostro hasta sus piernas y besé poco a poco su blanca piel, ella se estremeció un poco ante tal acto. Mis manos se deslizaban a los costados de sus piernas subiendo poco a poco hasta sentir sus braguitas… y las fui bajando lentamente, ella no puso objeción ante ello. Moví mi rostro metiéndome en su falda hasta sentir la calidez que emanaba su intimidad. Empujé suavemente su cuerpo hacia atrás, sus codos estaban sobre la mesa reclinada hacia ella. Subí un poco su falda y la miré. Ella estaba sonrojada.
La miré mientras bajaba mi rostro y posaba mis labios sobre la tela de sus braguitas, de donde emanaba esa calidez… moví mis labios sobre su vagina a través de la tela haciendo que ella liberara algún que otro suspiro haciendo que esa calidez aumentase… Necesitaba hacerle sexo oral en el aula a mi compañera.
Con los pulgares separé sus labios mayores y metí mi lengua entre los pliegues de la tela sintiendo do su botón cálido. La tela de sus bragas se iba humedeciendo. Un leve “Aaahh” salía de su hermosa boca. Hundí más mi rostro y con esto metí más mi lengua moviéndola frenéticamente. Ella no paraba de suspirar y eso me encantaba.
Bajé sus bragas hasta sus tobillos, y miré con lujuria su sexo. “¡Deja de mirarlo, pervertido!”-dijo ella calmando su respiración. Tomé sus piernas acercándola más y más a mí, su rostro era una combinación de deseo y algo de pánico.
Pero fue más de placer cuando hundí mi rostro en su intimidad, moviendo mi lengua entre los labios vaginales de ellas tortuosamente lento. “Ahhhh Desmont” y acto seguido –me cogió del cabello. Moví mi lengua sobre el capullo de su clítoris masajeándolo, lubricando más su botoncillo. Ella respondía con leves suspiros y gemidos ahogados cuando ejercía un poco de presión sobre su clítoris.
Empecé a sentir sus jugos haciendo más fácil la tarea de estimularle. Ella tomaba de mis cabellos alejándome de su sexo… pero yo la tenía bien sujeta de sus piernas, haciendo imposible alejarme.
Chupé fuerte su clítoris, y su cadera se movió sola, viendo cómo empezaba a sufrir espasmos, allí en ese momento metí mi lengua dentro de ella y exploré de forma frenética moviendo mi lengua rápidamente dentro de ella. Enterrando un poco sus uñas en mi cabeza. “Des.. ya… para… ya… m~me voy a venir… por.. favor paraaa” su cadera se movía frenética sobre mi boca, movía mi cabeza sobre su sexo de manera vulgar… “Nnghh… Nnnhgg” su voz se iba agudizando, cerró sus ojos mientras mordía su labios inferior “Mmmmm….” chupé su clítoris “Aaahhhh.. ahhhhh… ya… para… Ah.. ah. Aaaahhhhhh!!” Su cadera se movía libremente mientras sentía sus jugos en mi boca…
Me separé de su sexo, tomando aire del trabajo que había hecho… ella por su parte trataba de calmar su respiración, su pecho subía y bajaba, notándose en su blusa sus pezones erectos…aún su cadera se movía, y sus piernas temblaban de vez en cuando como un tic nervioso… “Eres… un…Pervertido…” susurró, quedándose en la mesa, con sus bragas aún por los tobillos…

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Strip Poker con mi hermanastro

Nota: escribo este relato erótico para plasmar de alguna forma mi fantasía filial. No quiere decir que todo ocurriese tal y como a continuación lo cuento. Espero que disfruten de esta pequeña historia de sexo en familia.

Lo que se suponía iba a ser una gran noche de fiesta con mi hermanastro(a partir de ahora hermano) y mis dos primos, saliendo con nuestros amigos de fiesta por la ciudad, acabó siendo una noche un tanto extraña y es que pronto se cancelaron los planes de salir de fiesta debido a que el tiempo no acompañaba.

Una fuerte tormenta empezó a caer en nuestro barrio, lloviendo como pocas veces había visto. Lluvia acompañada de un fuerte viento y truenos. Por lo que al final los cuatro optamos por no salir esa noche y quedarnos en casa.

Mis padres ya habían salido a cenar fuera con mis tíos, avisándonos que esa noche llegarían tarde a casa, y mi hermano y yo, al ver como se había truncado el plan de salir con nuestros amigos, esa noche decidimos quedarnos en casa y llamar para pedir unas pizzas(Nuestros padres nos habían dejado algo de dinero).

Esa noche nos tocaba cuidar de nuestros primos Juan y Laura, los cuales estaban de visita el fin de semana. Pese a vivir en otra ciudad venían a visitarnos de vez en cuando ya que tienen una edad parecida a la nuestra y ya desde pequeños jugábamos mucho juntos. Podría decirse que nos hemos criado los cuatro juntos.

Tras pedir un par de pizzas para cenar, nos pusimos a hacer tiempo viendo la tele. Pasando de canal en canal sin nada que nos gustase ver. No tardó mi primo Juan en decir que se aburría y que iba a ser una noche muy larga, tras lo cual, mi prima Laura propuso de jugar a algun juego de cartas.

A mi nunca me gustaron demasiado los juegos de cartas pero esa noche no había otra cosa que hacer, así que le seguí la corriente a mi prima y enseguida empezamos los cuatro a decir nombres de juegos de cartas que se nos pasaban por la cabeza. Sorprendentemente mi hermano Rafa fue el que más nombres de juegos propuso y eso que yo pensaba que, al igual que a mi, el no jugaba prácticamente nada a juego de cartas.

Tras un par de minutos de discusión sobre a qué jugaríamos, sin tener claro un juego que conociéramos los cuatro, sonó el timbre de la puerta. Finalmente habían llegado las pizzas y las cervezas.

Mi prima Laura y yo corrimos a coger el dinero y a abrir al pizzero mientras mi primo Juan y mi hermano Rafa aún seguían discutiendo en el salón a qué juego jugaríamos después de cenar.

El repartidor de pizzas y las cervezas

Mi prima que pese a ser la menor de los cuatro siempre había sido muy espabilada y picarona, fue la que habló con el pizzero pagándole las pizzas y una buena propina para que no dijese nada al ver para quién eran las cervezas que habíamos pedido(Mi prima y yo por poco no éramos menores de edad pero lo aparentábamos).

Tras hablar con nosotras durante unos minutos, al recibir su propina el pizzero se marchó muy contento y algo cachondo por culpa de la forma picarona de hablar que solía usar mi prima con los chicos.

De vuelta al salón, ya con las pizzas bien calientes y las cervezas bien frías, mi prima empezó a preguntarme.

-¿Te has fijado en la espalda del pizzero?- Con cara de cachonda y una gran sonrisa. A lo que respondí.

-Claro que me he fijado, pero no sin antes fijarme en su culo- empezamos a reír las dos, y es que el muchacho que nos trajo las pizzas estaba bastante bien.

Al llegar al salón y ver a mi hermanastro y mi primo callados(algo que ya me pareció bastante raro entonces), esperando que llegásemos, pusimos las pizzas en la mesa del salón y nos sentamos a comer los cuatro.

Mientras comíamos, mi primo que es el mayor de todos, empezó a explicar a qué íbamos a jugar al poker texas holdem, juego de cartas al que los cuatro sabíamos jugar y que no habría que explicar demasiado.

Seguíamos comiendo mientras hablábamos de algunos de nuestros amigos y amigas mientras mi hermano, apoyado por mi primo, no paraba de meterse con mi prima por un amigo que tenemos en común y que a ella le gustaba de pequeña.

En uno de los comentarios de mi hermano mi prima se cansó levantándose de la mesa, llamándole idiota y pidiéndome que la acompañase al baño. Yo la apoyé, diciendo a mi hermano lo imbécil que podía llegar a ser a veces y que ya le valía.

La seguí al baño, donde nada más llegar cambió su cara de enfado por una ligera sonrisa, y es que ya estaba maquinando algún tipo de plan para ser ella quien se riera de ellos.

Entramos las dos al baño, cerrando la puerta con llave, tras lo cual empezamos a hablar sobre lo tontos y simples que son los chicos a veces(podíamos oírles de fondo haciendo ruidos infantiles, imitando la voz del chico que siempre le gustó a mi prima acompañado de besos y frases del tipo “Siempre me has gustado Laura”).

Mi prima cabreada decidió reírse de ellos a su manera. Empezó a decirme que no me preocupara por ella, que se encontraba bien, pero para devolverles la gracia les haría ver que tan machitos eran. Me propuso que jugásemos con ellos no al poker de toda la vida si no a un Strip Poker. Lo dijo riendo, pensando en las caras que pondrían. Sobretodo la de mi hermano, que es quien siempre se metía con ella por ser la más pequeña.

Tras volver del baño a la mesa, donde aún seguían haciendo el tonto, mi prima llamándolos infantiles, les propuso lo siguiente:

-El juego de poker en sí es algo aburrido, además que no disponemos de dinero para apostar. Así que si os atrevéis, podríamos jugar a Strip Poker- poniendo cara de chula y desafiante a los dos graciosillos.

Al mencionar la palabra Strip Poker, pude ver como la cara de mi hermano y mi primo se transformaba en un poema. Yo empecé a reír diciéndole a mi prima que eso sonaba bastante divertido, y que seguro esa noche las cartas estaban del lado de las chicas, convirtiéndolo en una guerra de sexos.

Tras unos segundos de silencio mientras nosotras terminábamos de comer y de beber(ellos habían terminado mientras estábamos en el baño) ambos se miraron con cara de incrédulos y seguidamente mi hermanastro, que seguía con idea de meterse con mi prima aceptó el desafío por él y mi primo. Jugaríamos a Strip Poker, ya estaba decidido(a los pocos días me enteré que mientras nosotras estábamos en el baño, ellos también habían pensado en proponernos jugar a Strip Poker).

Tras cenar y recoger la mesa mientras habríamos más cervezas, los cuatro discutíamos sobre las reglar, acordando que perderían los dos primeros en quedarse en ropa interior y ganarían los otros dos. En todo momento mi hermano y mi primo hablaban muy seguros del resultado, en el cual ellos iban a ganar y nos iban a hacer pasar vergüenza. Nada más lejos de la realidad…

La importancia de una buena mano en el Strip Poker

Recuerdo que empezamos a jugar los cuatro en la mesa redonda, unos enfrente de otros. Yo tenía a mi primo enfrente y mi hermano a mi prima. Tocándome a mi ser la primera en decidir en jugar o pasar, apostar una prenda de más o hacer Check.

No era una buena mano, por lo que hice check y, tras volverme el turno, pasar ya que mi prima había subido una prenda en su apuesta(Se la veía con ganas de humillar a mi hermano y mi primo). Esa mano la terminó ganando mi prima la cual quedaba jugando contra mi hermano. Este, que no podía creerse la suerte de la doble pareja de mi prima, entre refunfuños se quitó el reloj y los zapatos.

Dos manos más y ya estábamos los cuatros sin tenis o calcetines, eran las primeras prendas que nos atrevíamos a apostar. Los cuatro cada vez más picados los unos con los otros debido a que la suerte esa noche estaba bastante repartida.

Una ronda en la que quedamos mi prima y yo apostando contra mi primo hasta dos prendas, seguras de nuestra buena mano, terminamos perdiendo. Quedándonos yo en bragas y ella en sujetador. Ya quedaban pocas prendas para que hubiese un claro ganador.

No sabría decir si era porque ya llevábamos unas cuantas manos jugadas y nos quedaba poca ropa o si era porque llevábamos unas cuantas rondas de cerveza, pero se notaba que la actitud había empezado a cambiar y la vergüenza empezaba a desvanecerse. Ya no peleábamos por si eran las chicas las que ganarían o los chicos, cada uno quería dejar desnudo al resto y no ser el que quedaba en ropa interior. Ya no había piques o insultos entre mi prima y mi hermano, ya solo reíamos cuando alguien se atrevía a apostar una prenda de más y animábamos a postar al resto. Fue en ese momento en que todo fue a más.

Desnudada y castigada por su hermano

Mi prima a punto de perder, se atrevió a apostar contra su hermano que también estaba a solo una prenda de perder. Y tras sacar las 3 cartas de la mesa se declaró como oficial, que la primera persona en perder había sido mi prima. La cual sin pensárselo quedó únicamente en braguitas y sujetador, teniendo que levantarse de la mesa y dar una vuelta a la mesa para que todos la viéramos. Era el castigo para los dos perdedores.

Mi prima algo triste por verse obligada a dejar de jugar, justo cuando todo estaba tan reñido(Solos les quedaba una prenda para perder a mi primo y a mi hermano. A mi dos prendas) siguió bebiendo mientras me animaba a ganarles a los dos gracisillos.

La siguiente ronda tuve suerte y con un Full destrocé la mano de mi primo, el cual solo tenía una mísera pareja de reyes. Derrotado quedó en boxers y con vergüenza dió una vuelta a la mesa tal como había tenido que hacer su hermana una mano antes. Todos pudimos ver como se marcaba en su boxer una ligera erección, seguramente debida a la excitación de aquella situación. No podía imaginar que mi primo tuviese semejante paquete. Un buen bulto que sin duda llamó la atención incluso de su hermana, la le señalaba riéndose de él, humillándole delante del resto.

Nada más sentarse mi primo Juan, mi prima Laura se levantó de la silla y dijo:

-Esto es un rollo, justo cuando la cosa estaba más interesante he perdido, y aun me queda ropa. Es injusto.- quedaba claro en la forma de pronunciar las palabras que el alcohol de la cerveza estaba haciendo efecto en nosotros. Seguidamente se quitó el sujetador delante de nosotros, dejando ver su pequeños y preciosos pechos, colocándolo sobre la mesa al grito de: -Esta es mi siguiente apuesta. Entro de nuevo a la partida, no seáis unos rajados- con voz desafiante a mi hermano y mi primo.

Mi primo Juan no se lo pensó dos veces y prometió que él haría lo mismo con la prenda que le quedaba pero solo si valía tanto como las dos partes de la prenda femenina. Apuesta de unos boxers por un sujetador y unas braguitas, lo cual lo vimos todos algo justo. Seguimos jugando nuevamente los cuatro, ésta vez hasta quedar completamente desnudos.

Alguien quedaría completamente desnudo

La siguiente mano era más delicada ya que había que pensarse mejor el apostar una prenda, sobretodo mi primo y mi prima que estaban a solo una prenda de quedarse desnudos allí delante de todos.

La siguiente mano recuerdo que la perdí contra mi hermano Rafa y mi primo Juan apostando las dos prendas que me quedaban antes de quedarme en ropa interior, aunque sabía que podría seguir jugando con el sujetador y las braguitas. Ellos sacaron la misma escalera al rey de picas mientras que yo, que buscaba color, no lo conseguí.

Me quedé en braguitas y di la vuelta a la mesa. Fue entonces cuando al pasar por al lado de mi primo pude ver su enorme polla, bastante dura y recostada a un lado bajo los apretados boxers. No hacía por esconderla e incluso diría que entonces quería que la viese. Y mi hermano, pese a que no hice por fijarme en él, pude ver que estaba tocándose ligeramente sobre el pantalón, prenda que aún le quedaba por perder. Al pasar junto a mi prima le susurré al oído:

-Vaya polla tiene tu hermano tía, no me había fijado nunca- entre risas de ambas, volví a mi silla y seguimos jugando. ¡Solo ganarían los que no quedasen desnudos!

Siguiente ronda y 3 jugadores con tan solo una prenda y mi hermano aun con dos. Decidimos ponernos en su contra. Incluso mi primo parecía haber dejado de apoyarlo e iba contra él.

Yo podía notar perfectamente como mi hermano no quitaba ojo a mi prima, como la miraba con deseo cada vez más cachondo con aquella situación. Y es que todos estábamos bastantes cachondos a esa alturas del juego.

De repente mi hermano se arriesgó con un trío de corazones y perdió. Mi prima le había sacado un full en su cara, tras lo que se rió de él, y éste picado se quedó en boxers. Empezó a dar su vuelta a la mesa, como todos habíamos hecho ya. La vuelta a la mesa de la vergüenza. Pero al llegar a la altura de mi prima, mientras ésta se reía y le animaba a caminar más despacio antes de llegar a su silla de nuevo, mi hermano se le acercó y le dejó ver su pene delante de todos. No era tan grande como el de mi primo Juan, pero tampoco estaba nada mal. Rasurado y bien duro se lo acercó a mi prima diciéndole:

-¿Ves? para que veas lo hombre que es tu primo y dejes de reírte- mi prima callada acercó su mano a mi hermano tocándole su duro rabo, a la vez que mi hermano, caliente pero quizás aún cortado, volvía a su silla para poder seguir jugando.

Ahora todos estábamos a una sola prenda de quedar desnudos. No había marcha atrás, solo dos podían ganar, y teníamos que ser las chicas.

El siguiente Dealer me tocaba a mi y sería yo la que repartía las cartas. Una pareja de sietes para mi, una pareja de cuatros para mi hermano Rafa, un As de picas y un tres de diamantes para mi primo Juan y para mi prima Laura un As de copas y una dama de corazones. La suerte estaba echada y en la mesa comenzaban a salir las cartas.

¿Adivináis qué cartas salieron? Fue increíble pero salieron un siete, un As de trébol y una dama de picas. Todos empezamos a apostar creyendo tener nuestra mano ganadora, pensando que la suerte ahora si estaba de nuestro lado e íbamos a ver al resto desnudos. Todo decidimos apostar y arriesgarnos.

Esa noche tuve suerte

Salieron dos cartas más en la mesa. Otro siete y otra dama. Ya tenía mi Poker cuando todos decidimos en voz alta jugar el todo o nada. Levantamos cartas y empezamos a reir todos. Ellos por vergüenza quizás, pero yo porque era la ganadora y los vería a todos desnudos por perder una partida de Strip Poker, algo que les recordaría el resto de sus vidas.

Mientras yo permanecía sentada, entre ellos se pusieron de acuerdo por quien sería el primero en dar una nueva vuelta a la mesa, esta vez desnudos. Comenzó mi prima, la más picante y cachonda de todos(nunca tuvo demasiada vergüenza).

Mientras reía empezaba a girar alrededor de la mesa lentamente hasta llegar al lado donde estaba mi hermano. Allí le puso sus manos sobre los hombros de mi hermano Rafa y girando levemente a mi hermano se le sentó sobre en las piernas, tocando suavemente su duro pene, mientras mi primo y yo flipábamos al ver la escena.

Cachondos y mientras reían, mi hermano y prima animaban a mi primo a dar el la vuelta a la mesa. Era su turno por haber perdido junto al resto.

Mi primo, algo más tímido que su hermana pero con un gran pene que pedía algo de guerra, empezó a girar alrededor de la mesa pasando primero por el lado donde estaba mi hermano y su hermana. Ésta al pasar desnudo junto a ellos le dió entre risas un bofetón en el culo a su hermano, animándolo a llegar hasta mi. Una vez lo tenía delante, no podía quitar ojo a aquella increíble y viríl polla. No había visto todavía muchas, pero aquella sin duda era al más grande hasta el momento.

Lo agarré de la cintura hasta tenerlo más cerca y sin pensármelo dos veces mientras le agarraba el culo, que quedaba casi a la altura de mi cabeza(yo seguía sentada, esperando  en mi imaginación aquel momento hacía rato) y le empujaba su enorme polla hasta mi boca. A esas horas de la  noche y tras un juego de calentamiento bastante alargado entre cerveza y risas, estaba muy cachonda.

Empecé a chupársela poco a poco. Notaba como casi no me cabía en la boca de lo gruesa y dura que la tenía. Y mientras más se la chupaba podía notar como me agarraba más fuerte la cabeza, acompañando mis movimientos. Chupar pollas es algo que siempre me ha gustado, he de admitirlo.

De fondo, mientras me concentraba en hacerle la mamada más perfecta a mi primo, podía oír como mi hermano y mi prima murmuraban mientras se dirigían al sofá que estaba a un par de pasos de la mesa donde estábamos nosotros.

Entre mamada y mamada pude ver de reojo como mi hermano se tumbada en el sofá y mi prima se colocaba encima de él. Colocando con su mano la dura polla de mi hermano e introduciendola con suavidad. Podía apreciar perfectamente en ese momento la expresión de placer en sus caras. Como si llevasen toda la noche esperando ese momento.

Mantuvimos el ritmo por un rato hasta que mi primo, cansado de esperar y ardiente en deseo de darme placer a mi, me hizo levantarme de la silla, agarrándome del brazo y llevándome al sofá donde estaban mi prima y hermano, follando desde hacía rato. El sofá era bastante grande, de estos en forma de L y lleno de cojines grandes, por lo que los cuatro cabíamos perfectamente.

Me tumbó boca arriba junto a mi prima, que estaba también tumbada boca arriba siendo follada por mi hermano. Y justo cuando mi primo se echaba encima mía, yo agarraba a mi prima de la mano, entrelazando nuestros dedos cada vez más fuerte a la vez que notaba como la gran polla de mi primo me penetraba poco a poco. Mi primo comenzó entonces a follarme con suavidad, prácticamente apoyando su pecho sobre mi pecho, y con su boca cerca de mi oreja pude escuchar como me susurraba lo cachondo que le tenía desde hacía tiempo.

En el piso no se escuchaba otra cosa que mis gemidos y los de mi prima entrelazados. Mi hermano y mi primo, concentrados en hacer bien su trabajo, apenas jadeaban cuando de repente mi prima gritó fuertemente de placer, un gemido que seguro había podido escuchar algún vecino, y que sin duda era debido al fuerte osgasmo que acababa de tener.

Mientras estaba mi prima gimiendo a la vez que se corría, empezamos tanto mi hermano, mi primo y yo a reír. Fue una risa un tanto cómplice, de aquel buen rato que estábamos pasando los cuatro juntos.

Mi primo me cogió de la cintura y con fuerza me dio la vuelta, colocándome de rodillas a cuatro patas sobre el sofá. Me quedé con mi cara sobre la de prima la cual aun seguía con los ojos cerrados, cara de placer y ligeros espasmos, inmersa en aquel gran orgasmo.

No pude resistirme al verla tan cerca y le di un beso, uniendo nuestras bocas mientras mis hermano seguía follándola con suavidad a la vez que mi primo me lo hacía a mi bien duro, como buscando correrse rápido. Me comí la boca con mi prima durante un buen rato mientras disfrutábamos aquel momento de placer. Algo que me llevó a tener un orgasmo a mi también.

Mi hermano fue el primero en correrse de los chicos y lo hizo dentro del chochito de mi prima. Mi prima no lo dejaba salir, agarrándolo fuerte de la cintura, estaba como poseída por la lujuria.

Mi primo poco después, que avisó con correrse, sacó su enorme polla de mi cálido y mojado coñito y se corrió sobre mi culo y espalda. Yo a la vez que él, y frotándome fuertemente el clítoris con mi mano derecha, lo tuve también. Empecé a correrme mientras aun notaba a mi primo restregando su dura polla entre mi coño y mi ano, esparciendo su semen sobre mi.

Por lo que podría decirse que fue una noche bastante completa. Todos llegamos al orgasmo, unos detrás de otros.

Tras quedar exhaustos, limpiarnos y vestirnos, pasamos a recoger la mesa que aún seguía con trozos de pizza y latas de cerveza. No queríamos que al llegar nuestros padres viesen que habíamos estado bebiendo alcohol. Reímos y bromeamos sobre cosas que no tendrían que ver con aquel momento de sexo en grupo. Nunca más volveríamos a hablar de aquel momento. Haciendo como si nunca hubiese pasado, pero todos guardaríamos el recuerdo de aquella noche de Strip Poker en familia.

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Sexo con la practicante después de la oficina

Hola amigas y amigos. Aquí estamos de vuelta contándoles cómo tuve sexo con la practicante ESTHER ese día después de la oficina.

Ella salió a las 5:00. Como saben, por ser practicante no se puede aprovechar uno de su horario de trabajo. Ese día, yo salí a las 7:00 de la oficina con rumbo a su casa, pase comprando unos preservativos por aquello de la seguridad y pasé a buscarla. Al estar fuera de su casa, le avisé y no tardó en salir: wawwww qué hermosa! Había salido con un vestido negro tallado a su hermoso cuerpo, tacones altos y maquillaje perfecto. En ese momento me la quería coger en el carro.

Sexo con la practicante en un motel

Entró al carro y me preguntó que adónde íbamos, yo le respondí todavía en estado de shock que la quería llevar a un lugar privado donde nadie nos interrumpiera, a lo que ella accedió.

La llevé a un motel que queda en las afueras de Tegucigalpa por la carretera del sur, entramos al cuarto mientras yo no me aguantaba las ganas de hacerle el amor… Nos empezamos a besar de manera tan apasionada que ella gemía en cada beso mientras mi lengua se unía con la de ella… poco a poco fui bajando hacia sus pechos bajando si brassier y succionando esos ricos meloncitos, apretándolos y mordiéndolos mientras ella me decía que no parara de hacerlo.

La acosté en la cama y le quité completamente su vestido; qué hermosura de mujer, viéndola solo con su cachetero de encajes color negro, mostrando sus curvas y sus pechos sin que nada la tapara… me abalancé sobre ella y empecé a besarle sus labios, su cuello y sus pechos mientras mi mano bajaba y la metía por debajo de su ropa interior y sintiendo su cuquita totalmente depilada y sobre todo mojada.

Me bajé a su cuquita quitándole su cachetero y le empecé a hacer un oral con unas grandes ganas saboreando sus jugos vaginales, su cuquita era chiquita bien formadita pero resaltada wawww. En ese momento tuvo un orgasmo solo haciéndole sexo oral, al terminar ella me dijo que le tocaba que quería saborear esa verga y sentir mi leche en su boca. Me desvistió y me practicó una mamada como nunca nadie me la había hecho, de tal forma que hizo que acabara en su boca en cuestión de minutos.

Después de eso nos relajamos tomándonos unas cervezas para recuperarnos, nos acariciamos y por fin pude penetrar esa hermosa cuquita que estaba tan apretadita: primero hicimos el misionero, luego estuvimos de lado con su pierna abrazada por mis brazos haciendo apoyo para bombearla con más fuerza, luego ella se colocó de perrito y me dijo que era la posición que más le gustaba, ver esas nalgas, ese culo y esa cuquita que sobresalían por atrás me hizo darle con unas grandes fuerzas logrando que ella tuviera su segundo orgasmo mientras yo buscaba terminar y llenarle su cuquita de semen ya que tanta fue la excitación que dejé los preservativos en el carro, terminamos saciados y complacidos, nos fuimos a duchar con agua caliente, nos besamos y en el baño me hizo otra mamada increíble.

La fui a dejar a su casa y desde ese día hacemos cada vez que podemos más locuras que con gusto compartiré con ustedes en nuevos relatos porno teniendo sexo con la practicante.

 

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