EL PRINCIPIO DEL CAMBIO

Buenas tardes queridos amigos y amigas,como os prometí seguir contando nuestras mórbidas historias a continuación paso a contárosla:Despues de lo que nos aconteció en el cine, vinieron unos meses de relativa tranquilidad,hasta que pasados seis meses,estando jugando nosotros a los médicos, la susurre al oído,lo que le iba a hacerle la siguiente semana,y viendo que la excitaba mogollón,se lo seguí sugiriendoContinuar leyendo »

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Intercambio de parejas en familia

Hola, soy diego, soy de Valparaíso, Chile. Tengo 38 años y mi mujer Sofía 32, ambos típica pareja ardiente y fantasiosa… Nos gusta probar de todo en el sexo… ¡Incluso el intercambio de parejas en familia!

Este primer intercambio de parejas en familia pasó un fin de semana muy frío en nuestra ciudad por la época de invierno. A mi mujer la llamó su hermana menor de 26 años, lissett, diciendo que estaban solos en casa y aburridos sin panorama para ese sábado. Estaba muy helado y daban pocas ganas de carrete, por lo que mi Sofía me preguntó si nos íbamos con su hermana y su pareja a beber algo…
-Bueno total no hay nada que hacer –dije.
A las 10 de la noche estábamos en casa de lissette y también estaba Pablo, su pareja. Estaban acomodados en el salón. Buscamos cervezas los hombres, mientras las chicas preparaban algo para picar. Luego preguntaron qué deseábamos hacer: ver películas, karaoke o algo entretenido. Dijimos que algo entretenido. Entonces, Pablo sacó ron y unas cartas muy especiales…eran de parejas filmando.
Dijeron las chicas:
-El que pierda a la carta mayor saca prenda o penitencia…
-Empecemos por las penitencias- dijimos, sin saber que ello daría pie al intercambio de parejas en familia.

Una excusa para el intercambio de parejas en familia

En la primera mano perdí yo… las chicas elegían… mi cuñada dijo que bailase sobre la mesa…luego perdió Pablo… ¡Que haga un baile de caño con la escoba…! Ya estábamos bebidos y perdió mi cuñada. ¡Que gatee por los sillones lo más sexy que pueda… uffff! ¡Qué gateo! Andaba con un escote soberbio y donde se agachaba se le veían casi los pezones.
Ella es de 167, Tetas algo grandes y un culto regio paradito, rubia… Pablo y yo somos muy parecidos 1,77 trigueños. Y Sofía 1,73, morena tetona algo de guatita y un culazo…
Seguimos y perdió Sofía. Dijimos que bailase sobre una silla. Cuando empezó Pablo casi se cae de espaldas, ya que Sofía andaba con una mini que dejaba apreciar sus tornados muslos y sin meter creo abrió más de la cuenta sus piernas que casi dejaban ver su tesoro… Luego dijimos penitencias más calientes, ya que los cuatro estábamos salidos y ardiendo…carta menor pierde… De nuevo perdí yo… la camisa, dijeron. Después lissette la blusa… ¡ufff qué tetas tenía!, muy parecidas a las de su hermana, aunque a diferencia de ella, es bastante blanca. Luego Pablo se quitó su pollera y mi pareja su blusa. Ya los cuatro estábamos muy calientes. Segunda vuelta, pierde Sofía y se saca su mini de forma muy sexy dando la cola donde estábamos sentados Pablo y yo. Este quedó muy prendido… luego yo perdí y me quité los vaqueros, quedando en bóxer ajustados que no tapaban mi erección. Las chicas silbaban… y Pablo me siguió, se quitó sus pantalones y quedó en unos slips muy sexys… Al final mi casete perdió y sacó su pantalón esta nos dejó locos ya que usaba tanga.
Pablo dijo:
-¿Qué tal si animamos la noche y ponemos música para bailar?
-¡Bravo! -gritamos.
Puso el reggaetón del momento. Bajamos la luz y yo iba a tomar a Sofía cuando Pablo me adelanta y me dice:
-No, cuñadito esta morenaza es mía esta noche…
Ella, muy coqueta, le sonríe en gesto de aprobación. Yo me fui donde lisset, pero no quería, ya que mi verga estaba por arrancarse y ese cuerpo de mi cuñada no ayudaba mucho. Sonaba el primer tema y todos estábamos apretados refregándonos, ya era todo evidente.

¡Que comience el intercambio de parejas en familia!

Giré a ver a mi mujer y vi cómo le refregaba el culo en la verga a Pablo mientras este le cogía las tetas…
-¡Guau sí que van adelantados! -dije, viendo cómo una mano tomaba mi cipote tieso y lo comenzaba a jalar… mi cuñada también quería caña.
-Si estamos en confianza, ¿por qué no cantas algo afinadito? –pregunté-.
Ella privadamente me miró, se agachó y se tragó mis 20 cm como un loly… pop… ¡ufff cómo lo mamaba! Mientras yo gozaba, Pablo se había sentado y quitado el slip. Mi mujer se lo follaba, ya sólo se escuchaban quejidos de goce… tomé a mi cuñada y la llevé donde estaban los otros tortolos dándose duro. La agaché frente a mi mujer y se dispuso a chuparle la conchita mientras yo se lo enterraba por su culito, que ya estaba muy mojado y fácil le cabían dos dedos. Mi mujer no aguantó y gritó que se iba a correr. Yo no lo dudé y le dije:
-¡Que te deje rellenita para después comértela!
La acabada que se dieron fue genial, le corría el semen por sus muslos… allí mi cuñada me estiró en la alfombra y se sentó sobre mí, mirándome, y Pablo se lo clavó por el culo. Dio un grito que se enteró toda la cuadra… luego Sofía, aún chorreando, puso su conchita en mi cara para que yo se la comiera mientras ellas se basaban con desenfreno.
Fue un cuadro liberal exquisito. Terminamos agotados, y de premio dormí con mi cuñada y mi mujer con Pablo. Lo que pasó al otro día, y quién nos pilló, eso es para otra ocasión. Espero que les guste este relato porno de intercambio de parejas en familia. Es mi primer relato erótico, pero no será el último….

 

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Intercambio de parejas en familia

Hola, soy diego, soy de Valparaíso, Chile. Tengo 38 años y mi mujer Sofía 32, ambos típica pareja ardiente y fantasiosa…Nos gusta probar de todo en el sexo… ¡Incluso el Intercambio de parejas en familia!
Este primer intercambio de parejas en familia pasó un fin de semana muy frío en nuestra ciudad por la época de invierno. A mi mujer la llamó su hermana menor de 26 años, lissett, diciendo que estaban solos en casa y aburridos sin panorama para ese sábado. Estaba muy helado y daban pocas ganas de carrete, por lo que mi Sofía me preguntó si nos íbamos con su hermana y su pareja a beber algo…
-Bueno total no hay nada que hacer –dije.
A las 10 de la noche estábamos en casa de lissette y también estaba Pablo, su pareja. Estaban acomodados en el salón. Buscamos cervezas los hombres, mientras las chicas preparaban algo para picar. Luego preguntaron qué deseábamos hacer: ver películas, karaoke o algo entretenido. Dijimos que algo entretenido. Entonces, Pablo sacó ron y unas cartas muy especiales…eran de parejas filmando.
Dijeron las chicas:
-El que pierda a la carta mayor saca prenda o penitencia…
-Empecemos por las penitencias- dijimos, sin saber que ello daría pie al intercambio de parejas en familia.

Una excusa para el intercambio de parejas en familia

En la primera mano perdí yo…las chicas elegían….mi cuñada dijo que bailase sobre la mesa…luego perdió Pablo… ¡Que haga un baile de caño con la escoba…! Ya estábamos bebidos y perdió mi cuñada. ¡Que gatee por los sillones lo más sexy que pueda…uffff!. ¡Qué gateo! Andaba con un escote soberbio y donde se agachaba se le veían casi los pezones.
Ella es de 167, Tetas algo grandes y un culto regio paradito, rubia… Pablo y yo somos muy parecidos 1,77 trigueños. Y Sofía 1,73, morena tetona algo de guatita y un culazo…
Seguimos y perdió Sofía…Dijimos que bailase sobre una silla. Cuando empezó Pablo casi se cae de espaldas, ya que Sofía andaba con una mini que dejaba apreciar sus tornados muslos y sin meter creo abrió más de la cuenta sus piernas que casi dejaban ver su tesoro… Luego dijimos penitencias más calientes, ya que los cuatro estábamos salidos y ardiendo…carta menor pierde… De nuevo perdí yo… la camisa, dijeron. Después lissette la blusa… ufff que tetas tenía, muy parecidas a su hermana, aunque a diferencia de ella es blanca. Luego Pablo su pollera y mi pareja su blusa. Ya los cuatro estábamos muy calientes. Segunda vuelta, pierde Sofía y se saca su mini de forma muy sexy dando la cola donde estábamos sentados Pablo y yo. Este quedó muy prendido… luego yo perdí y me quité los vaqueros, quedando en bóxer ajustados que no tapaban mi erección. Las chicas silbaban… y Pablo me siguió, se quitó sus pantalones y quedó en unos slips muy sexys… Al final mi casete perdió y sacó su pantalón esta nos dejó locos ya que usaba tanga.
Pablo dijo:
-¿Qué tal si animamos la noche y ponemos música para bailar?
-¡Bravo! -gritamos.
Puso el reggaetón del momento. Bajamos la luz y yo iba a tomar a Sofía cuando Pablo me adelanta y me dice:
-No, cuñadito esta morenaza es mía esta noche…
Ella, muy coqueta, le sonríe en gesto de aprobación. Yo me fui donde lisset, pero no quería, ya que mi verga estaba por arrancarse y ese cuerpo de mi cuñada no ayudaba mucho. Sonaba el primer tema y todos estábamos apretados refregándonos, ya era todo evidente.

¡Que comience el intercambio de parejas en familia!

Giré a ver a mi mujer y vi cómo le refregaba el culo en la verga a Pablo mientras este le cogía las tetas…
-¡Guau sí que van adelantados! -dije, viendo cómo una mano tomaba mi cipote tieso y lo comenzaba a jalar… mi cuñada también quería caña.
-Si estamos en confianza, ¿por qué no cantas algo afinadito? –pregunté-.
Ella privadamente me miró, se agachó y se tragó mis 20 cm como un loly… pop… ¡ufff cómo lo mamaba! Mientras yo gozaba, Pablo se había sentado y quitado el slip. Mi mujer se lo follaba, ya sólo se escuchaban quejidos de goce… tomé a mi cuñada y la llevé donde estaban los otros tortolos dándose duro. La agaché frente a mi mujer y se dispuso a chuparle la conchita mientras yo se lo enterraba por su culito, que ya estaba muy mojado y fácil le cabían dos dedos. Mi mujer no aguantó y gritó que se iba a correr. Yo no lo dudé y le dije:
-¡Que te deje rellenita para después comértela!
La acabada que se dieron fue genial, le corría el semen por sus muslos… allí mi cuñada me estiró en la alfombra y se sentó sobre mí, mirándome, y Pablo se lo clavó por el culo. Dio un grito que se enteró toda la cuadra… luego Sofía, aún chorreando, puso su conchita en mi cara para que yo se la comiera mientras ellas se basaban con desenfreno.
Fue un cuadro liberal exquisito. Terminamos agotados, y de premio dormí con mi cuñada y mi mujer con Pablo. Lo que pasó al otro día, y quién nos pilló, eso es para otra ocasión. Espero que les guste este relato porno de intercambio de parejas en familia. Es mi primer relato erótico, pero no será el último….

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Relato porno: sexo grupal en casa

Sexo grupal en casa después de que hace unas semanas mi pareja y yo hicimos una fiesta en nuestra casa con unos amigos. En realidad era una fiesta de parejitas.
Hacía mucho tiempo que no coincidíamos todos por los típicos temas de trabajos, niños y esas cosas que todos tenemos. Hasta ese día, en el que por fin nos organizamos y se vinieron todos a casa porque era la mejor opción.
Quedamos a media tarde para ponernos al día unos con otros y luego cenar y lo que diera la noche. En nuestra casa por suerte hay espacio para que se queden. Con el paso de las horas nos fuimos contando historias mientras iban cayendo cervezas. En la cena el vino fue el triunfador de la noche. Bueno, y un hallazgo muy placentero.
A medida que fuimos hablando descubrimos que todos nos habíamos vuelto más o menos liberales en cuanto al sexo. Y para animar la noche, decidimos jugar al strip-pocker. Empezamos bien, pero a partir de la segunda tercera mano, eso ya tornó a ver quién se quitaba la ropa antes. En esa situación de estar desnudos comenzaron las revelaciones de; “pues fulanita desnuda gana mucho”. Antes de seguir, aviso de que no diré nombres para que nuestros amigos no se sientan incomodados ni traicionados.
Sigo por donde iba, empezaron los comentarios calientes. Después de la pregunta a la pareja de; “¿seguro que no te importa?” Empezamos a elegir cada persona con quien quería tener algo esa noche. Como éramos 3 parejas, nos pusimos cada una en un sofá a dar rienda suelta a la imaginación. Era una situación muy morbosa, el estar teniendo sexo con otra persona y escuchar de fondo los gemidos de los demás, incluyendo los de tu pareja sentimental. ¡Qué decir si encima podías ver como tenía sexo con otra persona!
De estar cada 2 disfrutando del sexo nos pasamos a hacer juegos para divertirnos y así ir cogiendo confianza sexual entre todos.

Sexo grupal en casa: intercambio de parejas

Después de los preliminares para ir conociéndonos, pasamos a lo divertido, hacer juegos sexuales para así participar todos y tener sexo grupal en casa. Lo primero que hicimos fue el círculo del placer que llamamos. Nos tumbamos en el suelo intercalándonos chico, chica, chico, chica. Así, todos teníamos que practicarle sexo oral a la persona que teníamos “encima” mientras la que estaba “debajo” nos lo hacía a nosotros. Para darle emoción dijimos que perdía la persona que antes llegara al orgasmo. De esta forma todas y todos nos esforzábamos en hacerlo bien para no ser la persona que perdiera. Después, jugamos a averiguar quién era tu pareja solo por el sexo. Ya fuera el hombre o la mujer, se tenía que vendar los ojos, y las otras 2 personas más su pareja sentimental, le tenían que follar durante 2 minutos, y todos en la misma posición para que no hubiera posibles trampas. Y así teníamos que descubrir quién de las 3 opciones era nuestra pareja sentimental. Este juego dio mucho de sí, y como no podía ser de otra forma, la noche terminó desembocando en una intensa sesión de sexo grupal en casa. Sexo grupal libre donde se aceptan tríos, trenecitos, picar de flor en flor… todo era válido menos el sexo homosexual, porque aunque algunos de los presentes éramos bisexuales, se decidió así para que los heteros no se sintieran incómodos.
La verdad es que esto terminó un poco deformado. Porque empezó con un trío a raíz de que una de las chicas quería aprovechar la ocasión para tener una doble penetración. Y vamos si la tuvo. Mientras estaba ese trío en cuestión funcionando, las otras 3 personas estábamos en otro trío para no aburrirnos. Me coincidió a mí con las otras dos chicas. Una cosa fantástica, disfruté del placer de una felación a dos lenguas, de poder meterla a placer en cualquiera de las dos, de penetración mientras practicaba sexo oral. Una maravilla.
Pero lo mejor fue el final. La otra chica que estaba disfrutando de la doble penetración quería más. Quería sentirse llena por todos sus agujeros, y solo le faltaba la boca. Decidí ayudarla a cumplir su fantasía. Mientras las otras dos chicas se dedicaban a restregarse con nosotros, susurrarnos al oído, o directamente buscar la postura para que les pudiéramos masturbar con nuestras manos o practicarles sexo oral.
Y así pasamos la noche de sexo grupal en casa. Viéndolo a posteriori creo que fue una noche de reencuentros muy íntimos y donde nos pusimos muy al día. Y sobre todo una noche que disfrutamos muchísimo todos, que no hemos dudado en decidir que debemos hacer reunión de amigos más a menudo y no esperar varios años para vernos.

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Relato porno: sexo grupal en casa

Sexo grupal en casa después de que hace unas semanas mi pareja y yo hiciéramos una fiesta casera con unos amigos. En realidad era una fiesta de parejitas.

Hacía mucho tiempo que no coincidíamos todos por los típicos temas de trabajos, niños y esas cosas que todos tenemos. Hasta ese día, en el que por fin nos organizamos y se vinieron todos a casa porque era la mejor opción.
Quedamos a media tarde para ponernos al día unos con otros y luego cenar y lo que diera la noche. En nuestra casa por suerte hay espacio para que se queden. Con el paso de las horas nos fuimos contando historias mientras iban cayendo cervezas. En la cena el vino fue el triunfador de la noche. Bueno, y un hallazgo muy placentero.

A medida que fuimos hablando descubrimos que todos nos habíamos vuelto más o menos liberales en cuanto al sexo. Y para animar la noche, decidimos jugar al strip-pocker. Empezamos bien, pero a partir de la segunda tercera mano, eso ya tornó a ver quién se quitaba antes la ropa. En esa situación de estar desnudos comenzaron las revelaciones de; “pues fulanita desnuda gana mucho”. Antes de seguir, aviso de que no diré nombres para que nuestros amigos no se sientan incomodados ni traicionados.

Sigo por donde iba, empezaron los comentarios calientes. Después de la pregunta a la pareja de; “¿seguro que no te importa?” Empezamos a elegir cada persona con quien quería tener algo esa noche. Como éramos 3 parejas, nos pusimos cada una en un sofá a dar rienda suelta a la imaginación. Era una situación muy morbosa, el estar teniendo sexo con otra persona y escuchar de fondo los gemidos de los demás, incluyendo los de tu pareja sentimental. ¡Qué decir si encima podías ver como tenía sexo con otra persona!

De estar cada 2 disfrutando del sexo nos pasamos a hacer juegos para divertirnos y así ir cogiendo confianza sexual entre todos…

Sexo grupal en casa: intercambio de parejas

Después de los preliminares para ir conociéndonos, pasamos a lo divertido, hacer juegos sexuales para así participar todos y tener sexo grupal en casa. Lo primero que hicimos fue el círculo del placer que llamamos. Nos tumbamos en el suelo intercalándonos chico, chica, chico, chica. Así, todos teníamos que practicarle sexo oral a la persona que teníamos “encima” mientras la que estaba “debajo” nos lo hacía a nosotros. Para darle emoción dijimos que perdía la persona que antes llegara al orgasmo. De esta forma todas y todos nos esforzábamos en hacerlo bien para no ser la persona que perdiera.

Después, jugamos a averiguar quién era tu pareja solo por el sexo. Ya fuera el hombre o la mujer, se tenía que vendar los ojos, y las otras 2 personas más su pareja sentimental, le tenían que follar durante 2 minutos, y todos en la misma posición para que no hubiera posibles trampas. Y así teníamos que descubrir quién de las 3 opciones era nuestra pareja sentimental. Este juego dio mucho de sí, y como no podía ser de otra forma, la noche terminó desembocando en una intensa sesión de sexo grupal en casa. Sexo grupal libre donde se aceptan tríos, trenecitos, picar de flor en flor… todo era válido menos el sexo homosexual, porque aunque algunos de los presentes éramos bisexuales, se decidió así para que los heteros no se sintieran incómodos.

La verdad es que esto terminó un poco deformado. Porque empezó con un trío a raíz de que una de las chicas quería aprovechar la ocasión para tener una doble penetración. Y vamos si la tuvo. Mientras estaba ese trío en cuestión funcionando, las otras 3 personas estábamos en otro trío para no aburrirnos. Me coincidió a mí con las otras dos chicas. Una cosa fantástica, disfruté del placer de una felación a dos lenguas, de poder meterla a placer en cualquiera de las dos, de penetración mientras practicaba sexo oral. Una maravilla.

Pero lo mejor fue el final. La otra chica que estaba disfrutando de la doble penetración quería más. Quería sentirse llena por todos sus agujeros, y solo le faltaba la boca. Decidí ayudarla a cumplir su fantasía. Mientras las otras dos chicas se dedicaban a restregarse con nosotros, susurrarnos al oído, o directamente buscar la postura para que les pudiéramos masturbar con nuestras manos o practicarles sexo oral.

Y así pasamos la noche de sexo grupal en casa. Viéndolo a posteriori creo que fue una noche de reencuentros muy íntimos y donde nos pusimos muy al día. Y sobre todo una noche que disfrutamos muchísimo todos, que no hemos dudado en decidir que debemos hacer reunión de amigos más a menudo y no esperar varios años para vernos.

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Espectáculo lésbico en intercambio de parejas

Tal y como os comentaba en este otro relato, mi mujer Lucía me había preparado por sorpresa un encuentro con una pareja swinger para tener nuestro primer intercambio de parejas. Después de haber tenido una sesión intensa de sexo, nos duchamos y comimos algo mientras bebíamos. Sin embargo, como no esperábamos que se quedasen a pasar la noche, pronto nos quedamos sin bebidas, así que Lucía me dijo que fuese a comprar whisky y vodka y refrescos al chino de la esquina que está siempre abierto. Yo, que ya había escarmentado y sabía que no podía dejarlas a solas con Alfredo, le dije a éste que me acompañase y así nos despejaríamos ambos.

Durante el corto trayecto estuvimos hablando y le comenté que había sido nuestra primera vez, a lo cual él me contestó que Lucía ya se lo había comentado antes de que llegase yo y que ellos tenían mucha experiencia, sobre todo yendo a locales swinger y demás locales liberales. Me dijo que yo tenía mucha suerte al tener por esposa a una mujer tan ardiente como Lucía, lo cual me halagó bastante. Nos fumamos unos cigarrillos en el portal antes de subir bien aprovisionados de bebidas y, llegando a la puerta de mi piso, empezamos a oír gemidos que, al estar todo el bloque en silencio por ser la hora que era, se hacían notar perfectamente.

Espectáculo lésbico de lujo

Abrí la puerta y entramos con normalidad. Allí estaba mi mujer follándose a Jenny con el consolador que se había comprado hacía ya algún tiempo. Jenny estaba recostada en el sofá mientras que mi mujer estaba encima de ella, comiéndole el cuello y las tetas mientras que con la mano derecha le metía y sacaba con ímpetu el consolador de grandes dimensiones.

Alfredo y yo nos miramos, pero decidimos no unirnos a la fiesta…de momento. Le serví una copa de whisky a él y otra a mí para poder disfrutar al máximo de aquel espectáculo lésbico que nuestras mujeres nos estaban ofreciendo. Jenny se retorcía de placer, pues el consolador y la maestría de mi mujer comiéndole el cuello al mismo tiempo, mientras le impedía zafarse de ella al tenerla sometida a su plena voluntad, hacían que nuestra invitada solo pudiera estremecerse y gemir como una auténtica puta hasta que, literalmente, empezó a botar en el sofá al experimentar unas fuertes sacudidas, consecuencia del brutal orgasmo que Lucía le acababa de provocar.

Mi mujer rió un poco, como quien consigue su trofeo. Por primera vez había logrado llevar al orgasmo a una mujer ella sola, y estaba feliz. Bajó hasta la intimidad de Jenny y empezó a comerle el enrojecido y delicado coño a su compañera, quien intentaba alejar la cabeza de Lucía por lo irritado que lo tenía, pero ésta no cejaba en su empeño de dejar aquella rajita completamente limpia para, a continuación, venir hacia mí y darme un beso de tornillo que cambió el gusto de mi boca de wishky a flujos vaginales.

A continuación, Jenny se levantó, invitó a Lucía a ponerse de rodillas sobre el sofá, a perrito, y empezó a comerle el coño desde atrás como una auténtica experta. Mi mujer abría la boca y se cogía las tetas con una mano, mientras que con la otra mantenía su apoyo. Pronto empezó a gemir, pues nuestra invitada empezó a meterle dos dedos y luego tres, cada vez más rápido y más adentro.

-¿Te gusta, eh, te gusta?
-Mmm, sí mucho, no pares. Uff, qué bien lo haces.
-Creo que te falta algo…voy a rellenarte bien.
-No pares, por favor, no…no pares. Fóllame así, sigue por favor, no pares.

Tanto Alfredo como yo teníamos ya las vergas bien duras, fuera de los pantalones, pajeándonos ante tal deleite. Mi mujer le estaba suplicando a una tía que no parase de follársela, delante de mí y de un completo desconocido. Era algo absolutamente increíble.

Ahora era Jenny la que tenía el consolador en su mano y, tras chuparlo, empezó a introducírselo a Lucía lentamente por la vagina. Describía sutiles movimientos para rozar todas las paredes de su ardiente cuevita, gesto que Lucía agradecía a modo de gemidos y súplicas.

-Sí, sigue así. Uff, por favor, sigue así, un poco más adentro.
-¿Más? ¿un poquito más? Te la voy a meter entera ¿Te gusta así?

Y diciéndole eso, le tiró del pelo hacia atrás mientras le metía de un solo golpe casi todo lo largo del consolador, lo cual provocó un tremendo alarido por parte de mi mujer. Eso me puso a mil, y mucho más cachondo me puse cuando Jenny siguió con su tarea, pero esta vez ofreciéndonos su tremendo culo y, al mismo tiempo, dejándonos ver la magnífica follada que le estaba dando a mi mujer, quien no aguantó mucho más hasta que le sobrevino el orgasmo. Esta vez era Jenny la que se afanaba en dejar reluciente aquella rajita caliente que tanto placer estaba brindando aquella noche.

Último intercambio de parejas de la noche

Como acto reflejo, me levanté y le eché por encima del coño un chorrito de wishky a Jenny, quien dio un respingo al notar el alcohol en su rajita. Me apresuré en limpiársela, casi con frenesí, mientras que mi mujer seguía a cuatro patas, como extasiada, sin darse cuenta de que Alfredo no había perdido el tiempo y se disponía a meterle toda su verga sin previo aviso. Al notar la plenitud de nuestro invitado, Lucía casi dio un salto, dando palmadas con fuerza en el sofá. Él, por su parte, tanto a consecuencia del alcohol como de la excitación del momento, solo se limitó a cogerla con fuerza por la cintura y a intentar meterle el cipote hasta los huevos con tanta violencia y rapidez como podía.

Yo le cogí la cabeza a Jenny y la invité a que le comiese la boca a Lucía, en parte para acallar los chillidos de mi mujer y también los que ella iba a soltar, porque yo también quería volver a follármela con dureza al igual que había hecho horas antes. Así que aprovechando la confusión del momento y el alcohol en sangre, le escupí en el culo y le metí un par de dedos mientras me la follaba por el coño. Una vez noté que mis dedos entraban y salían con poca resistencia, saqué mi verga de su raja y, sin pensarlo dos veces y con su culo bien abierto, le hinqué plenamente mi rabo. El glande entró sin problemas, así que me dejé caer hacia adelante para penetrarla todo lo posible.

Mi plan funcionó, pues su grito quedó ahogado en la boca de Lucía, quien ya tenía su coño tan dilatado que era ella la que empujaba contra Alfredo hasta sentir sus huevos golpear en su clítoris. Jenny intentaba ponerme las manos de tope, pero le cogí las dos manos con fuerza mientras que con mi otra mano libre la atraía hacia mí para meterle toda mi polla dentro de su apretado culo. Así seguimos unos minutos más hasta que no pude aguantar más y me corrí en el interior de Jenny, quien agradeció el cese de mis acometidas y el torrente de leche caliente en su destrozado recto. Alfredo, por su parte, sacó la polla del coño de mi mujer y le enchufó la verga en la boca a la suya, quien ahora veía inundada su boca por el semen de Alfredo, el cual no pudo aguantar más en pie, pues le temblaban las piernas.

Al terminar, nos reímos bastante de todo lo sucedido, mientras cada uno estaba abrazado a su pareja hasta quedarnos dormidos desnudos en el sofá hasta el día siguiente. Desde ese día, mi mujer y yo nos aficionamos a ir a locales swinger y a hacer reuniones con amigos como Alfredo y Jenny.

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Nudismo e intercambio de parejas en la playa

Nunca olvidaré aquel día de sexo anal en la playa porque además de ser mi primera vez haciendo nudismo, fue mi primera vez en un intercambio de parejas en la playa.

Todo sucedió a finales de septiembre, cuando apenas había ya gente en la playa, mi novio y yo fuimos a pasar el día en la playa de Nerja (Málaga).
Fuimos a una pequeña cala, famosa por ser nudista, aunque nosotros no solemos practicar el nudismo ya que ambos somos muy vergonzosos. La idea era aprovechar lo poco que quedaba de sol de verano para coger algo de color, y allí podríamos probar eso del nudismo.

Accedí a practicar nudismo con mi novio

Mi novio Manu llevaba un tiempo intentando convencerme para ir allí a hacer nudismo, hasta que finalmente accedí.
En cuanto llegamos podía verse desde arriba la pequeña cala vacía, sin nadie que pudiese molestar. El mar con un agua azul transparente que permitía ver perfectamente el fondo, y sin nada de viento. Nada más llegar a aquel sitio, noté que sería un buen día de playa.

Bajamos a la cala por unos de los caminitos que hay en la zona e instalamos la sombrilla y toallas. Colocamos la nevera y nos empezamos a echar crema el uno al otro, cuando en ese momento vimos que otra pareja bajaba por la montaña, dirección a la cala dónde estábamos nosotros.

Manu y yo seguimos úntandonos crema y preparándonos para tomar el sol como un día cualquiera de playa. Mientras aquella pareja se empezaba a instalar apenas a unos 10 metros de donde estábamos nosotros. Tampoco era muy grande la cala por lo que no nos molestó. Es más, con la idea de que íbamos a hacer nudismo iba algo cachonda ese día a la playa, pero al ver más de cerca al chico de la pareja, me puse más cachonda aún ya que era bastante atractivo.

Yo ya le había untado crema a Manu, por lo que me encontraba tumbada bocabajo y él encima de mí untándome crema en la espalda, cuando empecé a notar algo duro apretándome por detrás, por lo que le dije en voz baja “¿Manu qué haces?”

Una chica de cuerpo perfecto

Al levantar la cabeza, pude ver por qué Manu estaba de repente tan excitado… La pareja de al lado había terminado de poner sus toallas y habían comenzado a desnudarse para tomar el sol.
Nosotros, al no estar acostumbrados a eso, nos quedamos mirando callados durante unos segundos. Incluso creo que se dieron cuenta de que los mirábamos con cara de extrañados, pero no pareció importarles lo más mínimo y siguieron a lo suyo. Echándose también crema y hablando.

No me extrañaba que Manu estuviese tan embobado ya que he de reconocer que la chica tenía un cuerpo perfecto. Un pecho grande y firme, una cintura fina y un culo bastante prieto. Un cuerpo que aun estando a unos 10 metros podía verse bien definido. Pero ella no era la única que tenía buen cuerpo, ya que al levantar la cabeza y ver a su chico con esa gran polla quitarse el bañador, me encendió por dentro más aún de lo que estaba con aquella situación, en una playa nudista y con dos hombres bastante atractivos. El cuerpo de aquel chico no era normal, tenía una gran espalda, algo que siempre me ha puesto muy cachonda en los hombres, y un gran tatuaje de un águila en la espalda que para mí, lo hacía aún más atractivo.

Manú se tiró un buen rato untándome crema en la espalda, más de lo que solía tardar, cosa que no me molestaba aun sabiendo que realmente estaba mirando de reojo a esa chica. Y es que Manu es un salido, cosa que nunca ha ocultado y que a mí siempre me ha encantado.

Al terminar de untarme crema, Manu me dijo en voz baja que qué me parecía esa pareja que había llegado, a lo que respondí con picardía que el chico no estaba nada mal. Manu se rió y me respondió entre risas que la tenía casi tan grande como él y que además su novia no estaba nada mal.

La pareja, a diferencia a nosotros, parecía estar a solas en aquella playa. Ni si quiera nos habían mirado, y hablaban entre ellos como si estuviesen solos allí, sin importarles nada más. El chico se tumbó boca arriba sobre su toalla y yo no podía dejar de mirar hacia su enorme polla recostada a un lado sobre su muslo izquierdo. Es cierto que Manu la tenía casi igual de grande, pero esa polla era algo más gorda y podía verse perfectamente que empalmada debía ser todo un lujo tenerla dentro.

Manu y yo estábamos aún con nuestro bañador y bikini ya que nos daba corte desnudarnos delante de otra pareja, y más estando tan cerca de ellos. Sería la primera vez que haríamos algo así. Nos pasamos un rato como si nada, tomando el sol y hablando de cómo nos sentíamos allí en aquella playa nudista.

Desnuda en público por primera vez

Mientras la pareja de desconocidos se levantaba e iban a la orilla a bañarse totalmente desnudos, Manu y yo aún discutíamos sobre qué hacíamos allí, si no íbamos a ser capaces de desnudarnos en público, cuando de repente Manu me sorprendió poniéndose de pie y bajándose el bañador. Yo me puse colorada, mientras él se reía mirándome. Convenciéndome para que lo siguiese. Entre la excitación del momento y el miedo al ridículo por no ser capaz de quedarme desnuda en aquella playa, le seguí. Me quité el bikini mientras permanecía tumbada en mi toalla.

Manu se tumbó en la suya boca arriba y los dos nos quedamos tomando el sol desnudos boca arriba por primera vez, mientras hablábamos bromeando de cómo se sentía el sol en nuestras partes y sobre cómo sería bañarse desnudos en el mar.

Al llegar la hora del desayuno, después de un rato relajados al sol, nos reincorporamos para comernos unos bocadillos y tomar unos refrescos que habíamos llevado, tras lo que pudimos ver a la pareja de al lado tumbados de nuevo en sus toallas besándose algo acalorados.

Nosotros desayunamos con normalidad mientras veíamos que aquella pasión iba a más. Nos era imposible no mirarles mientras se besaban y frotaban cada vez con más ganas, llegando a verse una clara excitación en el chico, que le dejaría su gran polla bastante dura e hinchada.

Sexo en el mar

Manu, mientras miraba sin apartar la mirada de aquella pareja me comentaba que se estaba excitando bastante, proponiéndome ir a bañarnos al mar dónde no nos viera nadie hacerlo. A lo que respondí sin pensármelo dos veces que sí, ya que tenía el clítoris como una piedra de duro con la excitación que tenía. Tras lo cual me levanté y lo cogí de la mano dirección a la orilla.

Al llegar a la orilla y probar que el agua no estaba nada fría, pude ver que Manu ya estaba empalmado, sin haberme tocado aún. Entramos al agua comiéndonos la boca y abrazados, mientras los dos mirábamos a la pareja que había quedado en las toallas. Mientras Manu me hacía un dedillo frotando con suavidad mi clítoris, yo le hacía una paja poco a poco mientras su polla cogía todavía más firmeza.

Desde el agua, con poca profundidad para hacer pie y poder movernos mejor mientras nos abrazábamos, podíamos ver cómo la otra pareja había empezado a practicar el sexo también. El chico tumbado boca arriba, le agarraba los pechos a su chica mientras la penetraba una y otra vez.

He de decir que ella sabía mover la cintura y ambos parecían disfrutar como si fuera la primera vez que lo hacían. En ese momento me agarré con mis piernas a la cintura de Manu, agarré su dura polla y me la introduje en el coño con suavidad. Pese a estar mojado, los dos metidos en el mar de cintura para abajo, aquello estaba bien lubricado con la excitación de aquella escena.

Manu empezó a follarme lentamente, mientras me sostenía con las manos agarradas del culo. Un sensación genial, porque al estar en el agua y notar menos mi peso, Manu pudo aguantar subiéndome y bajándome, agarrándome fuertemente del culo durante un buen rato. Mientras yo mordía el cuello de Manu y gemía excitada por la sensación de follar en el mar, y por sentir la gran polla de Manu que también he de decirlo, podía ver cómo la otra pareja se levantaba de sus toallas en pleno polvo y entre risas el chico subía a su chica a caballito dirigiéndose hacia la orilla. Muy cerca de donde nos encontrábamos nosotros.

Al llegar a la orilla, el chico dejó a la chica en el suelo y esta se puso a cuatro patas. Él enseguida se arrodilló y empezó a penetrarla por detrás, todo mientras nos miraban y reían. Yo me puse algo nerviosa, quizás fuese por la vergüenza, pero enseguida Manu me miró a los ojos y me dijo: “Vamos a jugar nosotros también en la orilla, seguro que es más cómodo.”

Me dejé llevar y seguí a Manu, que me llevaba de la mano hasta la orilla. Al salir, nos acercamos y como a unos 5 metros de la pareja Manu se sentó en el suelo, tirándome de la mano para que me sentase sobre él, o más bien sobre tu excitada polla.

Mi primer intercambio de parejas en la playa

Estuvimos las dos parejas un buen rato follando, mientras nos mirábamos y entre risas nos echábamos algunas que otras mirada bastante cómplices.

Fue entonces cuando aquella chica se levantó y se acercó a nosotros, preguntándonos que si nos importaría ayudarla con aquella calor que tenía con una voz algo cachonda. Manu estaba con cara de embobado y guardaba silencio, bastante cortado con aquella situación, por lo que tuve que ser yo la que respondío. Le respondí, mientras aún movía suavemente mi cintura sobre la polla de Manu, que si su chico participaba quizás podríamos llegar a un acuerdo. Algo que no pareció sorprender nada a la chica ya que tras una ligera sonrisa nos invitó a unir nuestras toallas a las suyas formando un buen sitio para jugar con las cuatro toallas unidas. Libre de arena, de la abrasante arena.

Tras mover todas las cosas y hablar un poco entre los cuatro, la chica y yo podíamos ver que el pene de nuestros chicos habían decaído un poco por lo que los pusimos manos a la obra. Estábamos los cuatro sentados sobre las toallas, cada pareja frente a la otra, y fue entonces cuando ella y yo nos pusimos a tocar a nuestros chicos en su entrepierna, cada una a su novio. Empezamos a hacerles una paja mientras se la chupábamos bien, ganando ambos cada vez mas firmeza y grosor en sus pollas.

Cuando Manu tuvo su polla bien dura, y el otro chico estaba casi igual de excitado, la chica empezó a acariciar el muslo de Manu con una de sus manos, mientras seguía comiéndole el cipote a su novio. Yo, nada celosa, empecé a acariciarle a ella su trasero con mi mano libre. Algo que a Manu pareció gustarle porque en ese momento noté cómo se le ponía aun más dura la polla.

La chica dejó entonces de chupársela a su novio y se vino buscándome la boca, que aún estaba llena comiéndosela a Manu. Le seguí el juego y nos empezamos a besar las dos, mientras su novio se ponía de rodillas y buscaba con su gran cipote el coño de su chica. Noté que estaba metiéndole la polla porque de repente la chica me empezó a besar con más ganas e incluso llegó a morderme hasta hacerme algo de sangre, cosa que ni me dolió ni me molestó.

Tras aquel mordisco, las dos comenzamos a chupar el rabo de Manu, jugando con él y pasándonoslo de una boca a otra. Aún recuerdo al cara de Manu aquel día, parecía bastante feliz en ese momento. El chico, mientras, seguía metiéndosela a su pareja. Tras un rato que aquella postura, en la cual yo estaba frotándome suavemente en el clítoris, Manu se levantó y me puso a cuatro patas, frente a la chica. Él se puso de rodillas detrás mía y suavemente me introdujo su larga polla. Estuvimos aquella chica y yo besándonos un rato mientras nuestros chicos nos follaban suavemente y sin prisa alguna.

Es raro, porque entre ellos apenas hablaron, éramos nosotras las que  hablábamos y nos decíamos lo que nos gustaría hacer, aunque casi siempre nos lo decíamos todo con la mirada. En un momento dado, le dije a la chica que me gustaría probar la polla de su novio, que era bastante gorda… y  nada más decirlo, ella se lanzó a por Manu. Le cogió de la mano y lo tumbó sobre la toalla boca arriba, subiéndose encima de espaldas a él. Así podría mirarnos mientras su chico y yo nos besábamos a la vez que yo le hacía una paja. Apenas me llegaba la mano para agarrar aquella enorme polla.

Mientras la chica saltaba con soltura sobre la polla de Manu, se frotaba su clítoris muy excitada viéndonos follar. Yo me tumbé boca a bajo y le dije al chico que me follara duro, que estaba muy excitada y lo necesitaba. El chico no dijo una sola palabra cuando empecé a notar mi ano bastante dilatado. Sería por la gran excitación del intercambio de parejas o por lo bien lubricado que estaba todo, no lo sé. Pero aquella gruesa polla empezó a penetrarme el culo sin yo estar preparada, y ni si quiera me dolió. Entró directa, poco a poco, pero sin molestarme lo más mínimo. De hecho he de admitir que aunque no lo esperaba en ese momento, me encantó. Llevé mi mano a mi clítoris, mientras el chico lentamente metía y sacaba su gruesa polla en mi culo. cosa que rápidamente me llevó a tener el primer orgasmo.

De fondo, y mientras mordía la toalla retorciéndome de placer, podía oír cómo Manu estaba haciendo un buen trabajo con la otra chica. Ésta no paraba de gemir y de gritar que le diese más fuerte. Al poco tiempo de esos gritos de la chica, pude oír de fondo a Manu diciendo que se iba a correr.

Yo con el clítoris muy sensible me levanté de la toalla, tras lo que el chico me dijo que también iba a correrse ya. Sin pensármelo dos veces, le dije que se pusiese de pie, y yo arrodillada empecé a chupársela. Me daba igual que aquella gran polla acabase de salir de mi culo, solo tenía ganas de hacer que se corriese. Mientras le hacía una buena mamada a aquel chico, pude ver que Manu estaba corriéndose dentro del culo de la chica. Ella estaba recostada sobre la tolla, de lado, mientras él le llenaba su culo de semen, a la vez que ésta se frotaba rápidamente el clítoris llegando a tener otro orgasmo a la vez que él.

A los segundos de terminar la chica y Manu, mientras seguían riéndose y limpiándose, aquel chico soltó lo más grande. Nunca había visto a ningún hombre eyacular tanta cantidad de semen. Supongo que sería por lo caliente que se había puesto con aquella follada en público.

Tras limpiarnos, los cuatro nos dimos un baño en el mar cada uno con su pareja, pero juntos. Estuvimos hablando como buenos amigos durante un buen rato, hasta que empezó a anochecer y tuvimos que recoger para irnos.

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