Relato erótico de una infidelidad femenina

Saludos. Soy nuevo en esta página web de relatos eróticos. Este relato erótico es de una experiencia sexual totalmente real. Quizás a los que leáis esto os parezca lo típico y no os llame la atención pero es mi vivencia y algo que me pasó y que jamás pensé que me sucedería a mí.              Soy músico profesional de giras yContinuar leyendo »

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La infidelidad de Irene 2

Alonzo (nombre de A), luego de nuestro pequeño asunto en su fiesta, no me habló durante un tiempo, no contestaba mis mensajes, ni lo veía por ningún lado. Yo no dejaba de pensar en mi primera infidelidad con él, necesitaba hablar con Alonzo de nuevo.

Fantaseando con una infidelidad

Un día no aguante más y fui a su casa, con cualquier escusa, le pregunté a su madre por Alonzo, intentando no parecer interesada, entonces fue cuando su mamá me contó que Alonzo se fue a estudiar a una zona rural, había perdido su celular, y regresaba dentro de tres meses. Mientras tanto yo seguí fantaseando con ese chico, recordaba el sabor de su joven, enorme y virginal pinga en mi boca, la fuerza con la que me penetró, no podía olvidarlo.

El tiempo pasó y cuál fue mi sorpresa cuando un día recibí un mensaje en mi celular;
-A: Hola!!
-Ire: Holaaa, perdido, qué te pasó?
-A: Acá, estudiando jajaja
-Ire: No estudie tanto, mejor venga y estudie conmigo jajaja
-A: Q loquera, ese día jajajaja
-Ire: Sí demasiado, pero quedamos a medias jajaja
-A: Sííí
-Ire: Cuándo vienes?
-A: dentro de un mes más o menos, es algo rápido, luego me regreso para acá.
-Ire: mmmm ya
-Ire: me avisas para hacerte tu comida favorita.
-A: Está bien.
-Ire: y tal vez terminemos lo que tenemos pendiente… jajajaja
-A: jajaja waoooo

El tiempo pasó y el mensaje de su visita me llegó una semana antes, iba a venir entre semana, por lo que me alegró enorme, ya que mi esposo iba a estar trabajando y mis hijos tampoco estarían, yo laboraba como empleada doméstica, y mi horario era flexible y tenía el día libre.

Haciendo realidad una nueva infidelidad

El martes tocaron a la puerta, cuando abrí, era él, nos saludamos con un beso en la mejilla y lo invité a pasar, me preguntó si estaba sola y le dije que sí. Entonces, se me acercó y nos dimos un abrazo, pensé que era normal, cuando sentí sus manos apretarme el trasero, lo hacía fuerte y duro, yo llevaba una falda por lo que podía masajearlo muy bien; él traía una pantaloneta de fútbol por lo que sentí su miembro duro rozarme, empezamos a besarnos, sin darnos cuenta nos estábamos besando con la puerta abierta!! pero nadie nos vio. Rápidamente cerré la puerta, él apoyó su espalda contra la misma, y yo, maliciosamente, me di la vuelta y lo apreté con mi trasero contra la puerta y empecé a sobarlo con mi trasero, sentía su pene apretado contra mi culo.
Sin pensarlo me di la vuelta y me arrodillé, le bajé su pantalón corto, su polla sobresalía de su calzoncillo, también se lo quité, su polla grande y tonta, estaba pegajosa, un hilo de una baba viscosa caía del inmenso gorro, -cada vez la veo más grande- le dije y me reí un poco, ver una pinga grande, dura y bien parada, era un alivio, después de pasar meses viendo al fofo y feo, jajaja.
Me metí su enorme cabeza en la boca, se la succioné con los labios, adentro de la boca le pasaba la lengua, mientras con mi mano derecha le sobaba el tronco, traté de meterlo en la boca, llegaba un poco más de la mitad, pero no podía más.
Me pidió que nos sentáramos en el sofá cerca de la puerta, él se sentó y yo me hinqué en medio de sus piernas y se la seguí mamando, de cuando en cuando me la sacaba de la boca y le decía alguna tontera- Alonzo hoy nadieee nos va a interrumpir- qué pingota más grande, ¿cuánto te mide? tenemos que medírtela un día jajaja- Alonzo solo se reía, él estaba en el paraíso en ese momento según lo que veía en su cara.
No sé cuánto tiempo pasó, cuando Alonzo me dijo que quería montarme, por lo que ni lerda ni perezosa, me quité la falda y el calzón, me pidió que me sentara de espaldas a él, y así fue, me senté encima de él, diablos por el peso caí en la primera, sentí su miembro muy adentro, luego empecé a levantarme y a bajar de nuevo, él me empujaba con sus manos por el culo, no llevábamos ni 5 minutos en esa posición cuando me dijo que ya no podía más.
-No me aguantas, estoy muy pesada??
-No, me voy a correr!!!
Me lo saqué, hizo un sonido como un tapón cuando salió, jajaja, me arrodillé de nuevo, él se puso de pie, me la metió en la boca mientras que yo se la sobaba, al momento la sacó y me disparó una gran carga de semen, parecía que no iba acabar, increíble la fuerza con que lo hizo, me llenó la cara, me cayó en el cabello y en mi blusa rosada (ni siquiera me quité la blusa) dejándola manchada hasta el día de hoy como recuerdo jajaja.
-Qué poquita leche echas… jajajaja
-Poquita? Jajaja pero si estas bañada!!!
-Jajajaja
Nos vestimos y le di su comida favorita como había prometido.
Este fue mi segundo relato XXX de infidelidad, aunque no será mi último relato XXX. Espero poder seguir contándoos mis experiencias sexuales…
Continuará.

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Infidelidad de mi esposa: relato XXX

Hola este es mi primer relato XXX espero les guste. Somos un matrimonio con 15 años de casados. Ella tiene 35 y yo 35. Anoche, haciéndole el amor a mi esposa, me confesó que una infidelidad. Nosotros siempre habíamos fantaseado con juegos de infidelidad  y cosas como esa, pero nunca pensé que ella lo haría.

De hecho, hace años que mi esposa me confesó que un amigo nuestro le decía cosas y le proponía salir. Por lo visto, ella le seguía el jueguito por mensajes sin llegar a pensar en infidelidad. Me dijo que una vez le tocó los senos y su rajita, que ella estaba súper excitada y que le gustaba mucho cómo él la besaba, pero todo hasta ahí. Sin embargo, anoche me confesó cómo protagonizaron su infidelidad…

Hace unos 3 años atrás me tocó viajar por cuestiones de trabajo. Me dijo que en esa oportunidad salieron 2 veces que la llevó a un hotel con espejos que le hizo el amor rico que primero se la mamo que la hizo acabar como perrita que después la trataba como una perra que la obligó a mamárselo  hasta tragarse su semen. Luego la cargó y se lo metió por su coño bien duro, como a ella le gusta que le den. Les confieso que todo esto me sacó de onda pero al mismo tiempo me excité hasta tal grado que la cogí como hacía años que no la cogía. La obligué a mamármelo y a tragárselo como a él se lo hizo.

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Con la hija de mi novia 2

Hola de nuevo, después de la locura hecha cuando mi novia se bañaba -que os conté en este relato erótico-, ya era cuestión de tiempo hacer mía a Pao, sabía que ella deseaba lo mismo, y fue lo pronto de lo que esperaba, mi novia tuvo que salir de viaje y entonces no había nada que se opusiera a hacerla mía.
Esa noche, fuimos al aeropuerto a dejar a mi novia, y cuando veníamos de regreso, la hija de mi novia me dijo:
-Fer, tócame y mira cómo vengo, -y cuál fue mi sorpresa que no traía pantis, y además estaba mojadísima, y sin más empecé a acariciarle su sexo, y a decir verdad, tuve que parar el auto a un lado de la carretera, porque tenía que hacerle tener su orgasmo. Como pude, me acomodé y empecé a morder su clítoris mientras ella soltaba gritos cada vez más fuertes hasta que explotó entre mis labios y mis dedos dentro de su ano.
Quería mía a la hija de mi novia, pero debíamos llegar a casa, por lo que le quité el vestido y así desnuda fue en el coche. ¡Qué bueno que era de noche! Porque en el trayecto tuvo otro orgasmo, ya que iba masturbándose mientras me acariciaba el pene por encima del pantalón.
Al llegar a casa, nos desnudamos y solo alcanzó a decir, ¡SOY VIRGEN! POR FAVOR, HÁZMELO SUAVE, DESPACIO, Y SERÉ TUYA SIEMPRE, luego se agacho y me empezó a besar mi pene que ya sentía que me reventaba del bóxer, y cuando lo sacó, abrió los ojos y con sorpresa y miedo a la vez, me dijo:
-No me cabrá, me vas a lastimar. -La levanté y al voltearla dijo-, no, así de frente… quiero ver cómo lo metes y me desvirgas, porfi. –Así, ella misma se sentó encima de mí y se lo fue ensartando poco a poco mientras yo le besaba los senos y pezones, y empezaba a dedearle su ano, cosa que le hizo explotar 2 veces más y fue cuando aproveché y de golpe la dejé caer en mi tronco hasta el fondo.
Les puedo asegurar que su grito se escuchó en toda la calle, pero ya era mía y entre llanto y risas, obtuvo su orgasmo lleno de sanguaza, semen y su orina, porque no aguantó y se vino hasta en ello.
Esa noche obtuvo sus orgasmos vaginales y uno anal, porque ella misma se lo introdujo todo. FUERON 3 DÍAS DE SEXO, SEXO Y MÁS SEXO, y desde entonces ella dice cuándo le tengo que dar masaje en su pierna adolorida.

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CON LA HIJA DE MI NOVIA

Acabamos de hacernos novios y fue la primera vez que fuimos a su casa, ella de 40 años, muy conservada y tiene una hija de 19, 160, rubia cabello largo rizado ojos claros y su cuerpo muy sexy y rellenita, al principio como que no fui de su agrado, pero sentarnos a cenar, se tropezó con la mesa y se lastimo la pierna, por lo que me levante y le ofrecí, revisarle la misma, y como traía falda corta de vuelo me fue fácil verle el golpe, todo iba bien hasta que al tocarle de lleno toda la pierna desde el tobillo hasta el muslo, sentí que  se puso nerviosa y se quejaba, pero suspiro al mismo tiempo.

mi novia me dijo que porque no subía a la recamara que tenia una mesa de masaje, y ella enseguida dijo que si, y aprovechando iría mi novia a ducharse, porque hacia calor, y PAO, así se llama su hija, dijo que si la cargaba porque no podía mover la pierna, a lo que mi novia dijo que si podía y quería así lo hiciera,

ya acostada  levante su pierna para frotarla y me di cuenta que tenia humada su vagina porque el panty blanco que traía, esta mojado, y sin dudarlo le talle las pierna hasta tocarle su entrepierna y soltó un suspiro al tiempo que apretó mi mano con sus piernas, con maña le pase mi dedo por el borde de su panty, y ella misma subió las dos piernas, y suspirando con los ojos cerrados me pidió que le tocara en medio, a lo que hice a un lado y le toqué su entrada con mis dedos y ella empezó a moverse y tocándose sus senos me pidió que metiera mis dedos porque ya quería venirse.

con la adrenalina que en cualquier momento entrara mi novia del baño, me asome a la puerta del baño, y sin pensarlo me arrodille y haciéndole a un lado completamente su panty, empiezo a lengüetearle y a jugar con su ya dilatado clítoris y sin mas metiendo mis dedos en su vagina y ano, al cabo de segundos tuvo su orgasmo que si no usa la almohada seguro su mama la escucha,

la sensación fue maravillosa verle retorcerse y diciendo ” eres maravilloso, tu si sabes como vaciarme”, métemela porfas, pero cuando estaba por quitarme el pantalón, mi novia salía del baño, por lo que apuradamente me dio tiempo de voltearla boca abajo y guardar su panty en mi bolsa del pantalón, y ella se hizo la dormida. y esconder mi erección

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CON LA HIJA DE MI NOVIA

Acabamos de hacernos novios y fue la primera vez que fuimos a su casa, ella de 40 años, muy conservada y tiene una hija de 19, 160, rubia cabello largo rizado ojos claros y su cuerpo muy sexy y rellenita, al principio como que no fui de su agrado, pero sentarnos a cenar, se tropezó con la mesa y se lastimo la pierna, por lo que me levante y le ofrecí, revisarle la misma, y como traía falda corta de vuelo me fue fácil verle el golpe, todo iba bien hasta que al tocarle de lleno toda la pierna desde el tobillo hasta el muslo, sentí que  se puso nerviosa y se quejaba, pero suspiro al mismo tiempo.

mi novia me dijo que porque no subía a la recamara que tenia una mesa de masaje, y ella enseguida dijo que si, y aprovechando iría mi novia a ducharse, porque hacia calor, y PAO, así se llama su hija, dijo que si la cargaba porque no podía mover la pierna, a lo que mi novia dijo que si podía y quería así lo hiciera,

ya acostada  levante su pierna para frotarla y me di cuenta que tenia humada su vagina porque el panty blanco que traía, esta mojado, y sin dudarlo le talle las pierna hasta tocarle su entrepierna y soltó un suspiro al tiempo que apretó mi mano con sus piernas, con maña le pase mi dedo por el borde de su panty, y ella misma subió las dos piernas, y suspirando con los ojos cerrados me pidió que le tocara en medio, a lo que hice a un lado y le toqué su entrada con mis dedos y ella empezó a moverse y tocándose sus senos me pidió que metiera mis dedos porque ya quería venirse.

con la adrenalina que en cualquier momento entrara mi novia del baño, me asome a la puerta del baño, y sin pensarlo me arrodille y haciéndole a un lado completamente su panty, empiezo a lengüetearle y a jugar con su ya dilatado clítoris y sin mas metiendo mis dedos en su vagina y ano, al cabo de segundos tuvo su orgasmo que si no usa la almohada seguro su mama la escucha,

la sensación fue maravillosa verle retorcerse y diciendo ” eres maravilloso, tu si sabes como vaciarme”, métemela porfas, pero cuando estaba por quitarme el pantalón, mi novia salía del baño, por lo que apuradamente me dio tiempo de voltearla boca abajo y guardar su panty en mi bolsa del pantalón, y ella se hizo la dormida. y esconder mi erección

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El amigo.

El amigo.

Éramos amigos desde hace
ya varios años. Bueno, la verdad es que ni siquiera podría llamarnos
amigos. Éramos conocidos; él era amigo de mi novio en ese entonces.

Todo comenzó
inocentemente. Debo confesar que siempre me atrajo su personalidad tan seria
y reservada. Hasta cierto punto introvertido. Por cuestiones equis, empezamos a
escribirnos. Cada vez con más y más frecuencia. Nos veíamos en una que otra
reunión pero siempre con esa distancia en la que ocultábamos una complicidad
que no compartíamos. No aun. Como esperando el momento ideal para que pasara lo
que ambos ya deseábamos sin saberlo.

Era una noche de viernes y
una amiga me había visitado. Estábamos bebiendo; recuerdo que me sentía melancólica.
Tenía problemas serios con mi novio. Llevaba días sin que me tocara y yo sentía
una necesidad amplia de sentirme deseada. Me
considero a mi misma como una ninfómana, adicta al placer; y pasar días sin
ningún tipo de morbo sexual, me hacía pensar en cometer locuras… de esas que
quieres repetir una y otra vez…

Sonó mí celular, era él.
El amigo (me gusta decirle así). Como cada fin me cuestionaba cual sería mi
plan, sin pensar en lo que realmente ocurriría esa noche. Rompiendo con los
protocolos me invito a beber a donde estaba, y no lo pensé mucho. Me dirigí a
la brevedad con mi amiga.

Llegamos. Se veía muy guapo.
Él es atractivo, y lo sabe. Empezamos a beber; las pláticas siempre habían sido
muy agradables entre nosotros, al menos por celular, y en persona no fue la
excepción. Pasaron las horas y el alcohol empezaba a hacer ese efecto que me
gusta. Es mi mejor lubricante social. Usualmente cuando estoy embriagada me
pongo muy caliente, cachonda, juguetona. Y esa noche, me sentía aun más.

Entre plática y chupes se
iba yendo la noche, era tarde y mi amiga debía irse. Amablemente él se ofreció
a llevarme hasta mi casa, yo acepte enseguida. Desde que me subí a su
auto, yo sabía lo que quería que pasara. Quería que me cogiera, sin más.
Pero sabía que él no daría ese paso, después de todo yo era la novia de su
amigo a la que amablemente estaba llevando a su casa.

En todo ese fin mi novio
no estaría. Así que, aprovechándome de mi situación alcoholizada me atreví a
invitarlo a beber algo arriba, a mi departamento. No titubeó.

-Va, vamos. – Me contesto.

Esto usualmente suele ser
fácil para mí. Si tengo ganas de coger, bebo, cotorreo y como magia, suceden
las cosas con la persona que quiero. Con él no. Sabía que yo debía hacer todo,
si en verdad quería que algo pasara. Y eso hice.

Nos sentamos en la sala,
platicábamos, no recuerdo de que la verdad. Yo solo no podía dejar de ver sus
ojos verdes tan inexpresivos, imposibles de leer. Contrastando con su blanca
piel y cabello obscuro. Me fascinan los hombres así. Eso aun no lo sabía él por
supuesto. A los hombres como él, les gusta sentirse adorados, deseados. Para mi
mayor colmo, era sagitario. Como yo.

Debo admitir que no
dejaba de mirar su boca mientras hablaba. Esos labios tan finos y delgados.
Usualmente me atraen los labios más gruesos, pero su boca me llamaba
irremediablemente. Quería subírmele, acercar mi cuerpo a él…hasta que, no
aguante más; y sin ningún pudor olvide todo y me fui directo a sus labios. Respondió
a la primera. Estaba esperando mi movimiento. Lo sé.

El primer beso con una persona suele ser romántico y tal
vez memorable. Con él solo quería saciarme. Recuerdo que nos acoplamos muy
bien. No tolero las personas que no saben besar. Afortunadamente no fue su
caso. Lo recargue en mi sofá y me le trepe de frente, rodeando
con mis brazos su cuello. Olía tan bien, que inhale todo su aroma en segundos,
volviendo locos todos mis sentidos. Nos besamos por un rato, mientras recorría
con sus grandes manos mi espalda y nalgas. Sentía rico. Como con confianza.

Me separe ligeramente, lo
miré; es guapo. De inmediato quise ver su cuerpo desnudo. Le desabroche su
pantalón casi enseguida y deje al descubierto lo que llevaba imaginando toda la
noche. Su Gran Verga (nótese mayúsculas). Debo tomarme un par de líneas para
esta parte pues es necesario que detalle lo bonito que tenía su miembro. O al
menos, como a mí me gustan: larga, de buen grosor, rosita, sumamente comible y
chupable. Tuve que pasar mi lengua por mi labio superior al ver el suculento
dulce que estaba por comerme.

Estaba muy excitado. Me
arrodille enfrente de él, de su miembro. La tenía muy parada en mis manos
cuando me la lleve a la boca empezando con unas ligeras vueltas con mi lengua
en la punta de su verga. Poco a poco la fui sumergiendo hasta llegar a mi
garganta… no me cabía toda.  Eso solo me
excitaba y me mojaba cada vez más. Devore su verga un largo rato. Él estaba
disfrutando, dejándose saborear por mí. Mientras yo me saciaba con su miembro y
me humedecía para él. Me tomaba del cabello, guiándome con movimientos que solo
él sabía cómo le gustaban.

Me tomo de los hombros y
me levanto para quedar ahorcadas en el. Me acomodó. Estaba lista y empapada
para sentir todo mi coño estremecerse al entrar su gran verga en mi.  Me agarro las piernas para metérmela más
profundo, subió mi falda y movió mi calzón a un costado con su mano para
metérmela sin quitármelo. Eso me excita mucho la verdad. Entonces sentí como de
un golpe, me penetró toda. Resbalando y entrando sin ninguna dificultad. Un
gran gemido salió de  mí al enterrarme su
gran miembro hasta lo más profundo de lo posible.

Tiene fuerza. Pensé. Me
subía y bajaba a su ritmo sin ningún esfuerzo. Eso me gusto; pues yo soy una
mujer alta, dominante, que quiere ser controlada y sometida. Y él lo estaba
haciendo. Empecé a sentir sus hombros, sus brazos, su pecho mientras me cogía
de una manera animal incontrolable. Me cargo y se dirigió a mi habitación. A mi
cama. Me fascinó.

Me acostó y se puso
frente mío. Se quito la playera. Admire su cuerpo deliciosamente marcado y
tonificado. Me excitaba ver lo bien que se veía desnudo con su hermoso pecho,
ancha espalda y verga grande. Me lo quería comer todito. No sé si se dio
cuenta, no me importo.

Se recostó sobre mi entre
abriendo mis piernas con las suyas. Me tomo de la cabeza para que no me subiera
y pudiera sentir toda su verga entrando nuevamente en mí, esta vez despacio.
Llenando con su pito cada rincón de mi cavidad mayor. Respiraba lento, cerraba
los ojos… no lo podía creer. Sentía delicioso!. Lo abrace; sujete su espalda y
lo jale hacia mis pechos. Me desabrocho mi bra y me lo quito rápidamente junto con
mi blusa. Mis grandes tetas quedaron al descubierto para que las tomara y
apretujara con sus grandes manos. Me encantó. Jugueteo con ellas al ritmo que
me la metía y sacaba muchas veces.

-Me gusta cómo me coges.-
Exclamé.

-¿Si?- Pregunto. En un
tono sarcástico más que dudoso.

No era de muchas
palabras. Pero no me importo. Estaba disfrutando como me cogía. Insisto, nos
acoplamos muy bien. Tal vez será porque ambos somos signos de fuego. No lo sé.
Pero de lo que si estaba segura era de que era momento de sentirla de verdad.
Quería que me cogiera de perrito. Yomi, mi favorita.

-Vamos a cambiar. ¿Va?-
Le dije.

-¿Cómo quieres?.

-Tu atrás de mi.

No se lo repetí, cuando
ya me estaba acomodando para cogerme como se lo había pedido. El solito me
inclino hacia abajo para levantarle mi culo y pudiera sujetarlo de una manera
perfecta para él. Jugueteo con mi clítoris y la punta de su verga, ambos
húmedos. La tenía gruesa. Aún recuerdo como se abrían mis labios para dejarla
entrar, resbalando suavemente. Me estremecía. Y aún no me la metía toda. Sentía
que nunca iba a dejar de entrar en mi. Hasta que de repente sentí como topaba
su punta con mi vientre. De verdad es grande. Pero de una manera exquisita que
no te causa dolor, al contrario. Extremo placer.

Comenzamos a movernos al
compás de nuestro placer individual, sin descuidarnos mutuamente. Somos algo
envidiosos. Eso ya lo había notado. Buscamos nuestro propio placer con un gran
trabajo en conjunto. Click.

Me jalaba el cabello. Se
empezaba a poner rudo. Me gustaba. No esperaba menos de su cuerpo tan varonil.
Sus bolas no dejaban de chocar con mis nalgas, era rápido. Me dio una nalgada.
Quería otra, pero más fuerte. Y lo hizo.

-Sí. Hazlo. Me gusta!- Le
grite.

Se movía mas fuerte
agachándome cada vez más, para que me penetrara con mayor profundidad sin
soltarme el cabello. Me tenía sometida. Y yo, extasiada.

El chico serio e
introvertido se había quedado en la fiesta. Ahora estaba con un hombre de fuego
que solo buscaba satisfacerse conmigo de la manera más atrevida y sucia
posible.

Así como me tenía, en
cuatro; se chupo el dedo pulgar y lo llevo directo a mi culo para empezarlo a
meter suave y delicadamente. Estimulando una zona que, he de confesar, no a cualquiera
le doy acceso. Pero con él quería todo. Y no le negué absolutamente nada. Lo
deje continuar; cogiéndome por el coño con su gran verga y por el culo con su grueso
dedo.  No sabía que sentir. Lo hacía muy
bien el maldito. Es un pervertido! Pensaba. Y yo mas por gustarme!

-¿Te gusta?- Cuestiono.

No pude responder, estaba
en éxtasis con los ojos cerrados. Sintiendo cada centímetro de sus extremidades
dentro de mí. Sentía mi culo expandirse al ritmo que el metía mas y mas su
dedo. Oh si, esa delgada línea entre el placer y dolor que sentimos al cogernos
por el culo. Es indescriptible. Deliciosa, me atreveré a decir.

Se empezó a agitar. Sabía
que era turno de cambiar. Me separe de él y lo acosté para quedar yo encima de
él. Me tomo de las tetas y se las llevo a la boca, empezó a devorarlas con
desesperación. Es un atascado. Las mordisqueaba suavemente sin dejar de
apretujarlas con sus grandes manos. Al mismo tiempo, su verga bien erecta
rozaba mi clítoris de una manera única. Me estaba excitando mucho y él lo
sabía. Me empecé a mover más rápido para continuar frotándome con él…

-Que rico- Le dije.

-Sí, mucho.-Exclamo.

Empecé a respirar muy
rápido. Estaba por venir. Mi orgasmo se acercaba. Tan cerca mi cuerpo de él,
como mi clítoris de su verga estalle en mil pedazos por dentro. Quedándome
ciega por unos segundos. Con mi boca tan cerca de la suya de inmediato me senté
en él y empecé a cogérmelo con tantas ganas. Como si no hubiera cogido en
meses. Rápido y profundo. Me lastimaba un poco pero no me importo. Vi su cara,
realmente estaba disfrutando y yo me regodeaba de eso. Quería que el sintiera
como yo o más rico. Me movía más rápido. El me ayudaba con sus marcados brazos.
Tomamos un ritmo delicioso por un rato.

Se levanto, quedando en
posición sentada frente a mí permitiéndome abrazarlo por completo con mis
piernas y brazos, sentir su espalda ancha y besarlo mientras me penetraba
fuertemente al compás de mi pelvis empujándome hacia él. Me encanta su
condición! Es un hombre insaciable.

Me levanto y me puso contra
la pared, empinándome de espaldas hacia él. Y sin ninguna suavidad me la metió
toda. Grite de placer y eso lo excito mucho. Me cogía muy rápido como queriendo
terminar de una vez. Tomo su ritmo y empezó a contraerse y concentrarse de esa
manera que conozco tan bien en los hombres. Se iba a venir.

Me empujo hacia la cama
acostándome boca bajo y el dejándose caer sobre mí, sometiéndome por completo con
su largo cuerpo para cogerme el coño por atrás sin poder hacer nada. Se apoyo
por completo en mí dejándomela ir toda. Yo quería gritar, me estremecía
mientras el gozaba. Cada vez más y más rápido me cogía hasta que hizo una
ligera pausa para dejarse correr dentro de mí. Apretujándome las nalgas,
abrazándome por unos segundos. Se vino con mucha fuerza. No hizo ningún ruido.
Solo una pausa en su respiración.

Estábamos muy sudados. El
me hizo esforzarme mucho. Me agrado.

Se acostó en la cama a
lado mío. Respirábamos agitados.

-Eso estuvo rico- Le dije
agitada.

-Si la neta sí. –Respondió.

Seguíamos borrachos;
seguramente pasaron muchas cosas más que no recuerdo con detalle. Como comenté
anteriormente, estaba ebria y despechada. El fue mi mejor remedio.

No nos abrazamos. El es
frío. Irónico, siendo un signo de fuego.

-Creo que ya debo irme.
Es tarde. –Comentó.

-Ok. – Dije sin objeción.

Se levanto a buscar su
ropa mientras lo observaba caminar desnudo a contra luz a lo largo de mi
habitación. No podía dejar de admirarlo. Nunca he sido fan de los cuerpos
ejercitados, pero el de él, me encantaba.  Comenzó a vestirse; y yo me puse una bata.

Caminamos hacia la sala,
y cuando estaba por dirigirse a la salida de mi departamento. Aun bajo los
efectos de mi mejor amigo, el alcohol; corrí hacia él y lo voltee hacia mí. Me
arrodille ante él y le baje nuevamente los pantalones. Esta parte la recuerdo
muy bien. Pues no se opuso. Volví a sacarle su verga, la cual estaba
ligeramente parada y empecé a chupársela nuevamente. Lo mire fijamente mientras
lo devoraba y sonreía. Me la saque de la boca y le subí su pantalón.

-Mejor vete antes de que
no te deje ir. – Susurre.

-Jajaja. Si mejor. Debo
irme.- Respondió sonriendo pícaramente.

Lo acompañe a la puerta.
Me beso la boca. No quería que se fuera; pero no pensaba dormir con él. Suelo
ser una mujer muy cariñosa, pero no con él.

-Nos vemos luego. ¿Va?-
Dijo al despedirse.

-Va. – Respondí.

Ambos sabíamos lo que ese
“va” significaba. El inicio de una muy linda y cálida amistad.

 

SG

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La mujer de mi jefe y yo

Hola a todos
Todo esto comenzó el 6 de abril del año pasado. Un día en el que estaba en la oficina revisando unos proyectos y estábamos en la fecha para entregarlo. Entonces, mi jefe trajo a su mujer para que nos ayudara a revisar todos los detalles de los proyectos y esos días trabajamos algunas horas demás debido que nos quedaba solo 3 días para entregarlo. Resulta que mi jefe estaba tan ocupado que tenía que salir en su Mercedes Benz a supervisar a otros trabajadores.
En el día 3 nos llamó para preguntarnos que si nos podíamos quedar en la oficina toda la noche. Y debido a que ese día era la entrega de los documentos y planos, me ofreció un buen aumento en el sueldo por mi voluntad. Además, la mujer de mi jefe esa noche también se quedó con algunos trabajadores más.
En un momento dado, yo estaba con el notebook revisando los últimos detalles, pues ya eran más de la 12 de noche y estábamos en la oficina numero 2, mientras que los otros trabajadores en la oficina número 1. Entonces la mujer de mi jefe me dijo:

-¿Dónde tienes los planos de los departamentos?
Le dije que estaban en mi PC en mis documentos, me contestó que los sacaría en el pendrive para imprimirlo, pero se equivocó de carpeta y… Empezó a reírse sin que yo entendiera a qué se debía su risa, hasta que vi que estaba revisando unos vídeos eróticos que tenía guardados y le pregunté que qué estaba haciendo. Ella me dijo que estaba mirando ess vídeos y fui con mi mano sobre la suya para cerrar el reproductor de vídeo y cerrar la carpeta cuando en ese instante… Siento que su mano estaba en el cierre de mi pantalón y me puse súper nervioso… Y le dije “¿qué haces?” A lo que ella me contestó: “tomando mi recompensa por el trabajo…” y se balanceó sobre mí. En ese instante traté de salir de ahí, pero no podía porque me tenía acorralado. No sabía qué hacer, mientras tanto siento su mano en mi bóxer y, en ese instante, le digo: “no, por favor, ¡tú eres la mujer de mi jefe!”Y ella tapó mi boca con la otra mano y me bajó el pantalón y de pronto bajó con su boca y lentamente con su lengua empezó a lamerla… Y empezó a chuparla hasta que quedó totalmente erecta y yo estaba súper asustado por que si nos sorprendían quizás me iban a despedir… Estábamos en el lugar donde trabajábamos y había gente en la otra oficina… entonces ella le puso seguro a la puerta y me dijo:
-Ven tómame soy toda tuya -y comenzó a quitarse toda la ropa. En ese instante, ¡me excité mucho más! pues tenía un cuerpo de modelo.
Estábamos totalmente locos, haciéndolo en un lugar prohibido y con la mujer prohibida. Pero no pensé mas y ella se afirmó del escritorio, me dijo ven ¡hazme tuya! En ese momento la mujer de mi jefe se estaba mojando toda y su vagina de veía mojada. Abrí sus labios, estaba muy mojada y comencé a pasar mi lengua en ese néctar que se veía entre sus piernas, y ella empezó a gemir:
-¡Ahh mm ahh métela toda! ¡Papi quiero ser tuya dámela!
En ese instante empezamos con los movimientos adelante y atrás muchas veces y cada vez más y más rápido. Luego ella subió al escritorio y volvimos a hacerlo mientras ella gemía en mi oído “cógeme, quiero más y más…” Entonces empecé a sentir como su vagina se contraía y casi me chupaba hacia dentro y luego empecé a sentir que se mojaba ella y yo estaba a punto y ella me gritaba:
Mójate dentro de mí, vamos papi, mójate dentro! -Y empecé sentir sus gemidos cada vez más intenso y yo muy asustado por que en la otra oficina estaba mis compañero de trabajo. Muy nervioso puse la música que tenía en mi celular para disimular poco el ruido se teníamos, hasta que llegamos al orgasmo y mojamos hasta el escritorio.
Ufff fue tan rico que sentía cómo mi pene seguía y bombeaba más semen, y en ese instante escuchamos en la puerta… toc! Toc! Y una voz dice: “¿están ahí?” Era mi jefe, que había llegado a buscar a su mujer para que fuera con él a su casa y ya eran la 3 am.
Nos vestimos rápidamente para poder abrir la puerta, y se nos fue un detalle al abrirla… ¡se nos había olvidado secar el escritorio! Cuando entró notó una mancha sobre la mesa, pero la mujer de mi jefe muy rápidamente la secó diciendo que se había derramado el café, y luego se fueron.
Bueno, después todo volvió a la normalidad y pasaron 3 semanas, cuando llegó una carta a la oficina a mi nombre. Después de abrirla había un test de embarazo que indicaba | |, es decir, estaba embarazada… En ese instante pensé que yo no había estado hacía más de 2 años sin una mujer, o sea más que esa relación fugaz con la mujer de mi jefe… Bueno dejaré la historia hasta ahí. Si les gusta contaré la segunda parte de lo que me pasó con la mujer de mi jefe.

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Mi novia tuvo sexo con otro hombre

Mi fantasía sexual más grande es ver a mi novia teniendo sexo con otro hombre y poder verla gozar y gritar de placer, al mismo tiempo que yo disfruto mirando desde un lado.

La primera vez que le comenté lo que me excitaba ella pensó que yo estaba bromeando, por lo que al verla así, dudé y seguí la corriente. La segunda vez estaba mucho más excitado, y se lo dije completamente serio y decidido. Ella se molestó porque definitivamente no le gustó la idea y estuvimos peleados por una semana.

Ella es profesora de inicial en un colegio particular. En este colegio lógicamente trabaja con otros profesores en su mayoría mujeres, pero también hay personal administrativo. Dentro de este personal administrativo hay un chico del área de contabilidad que le diremos Julio. Según lo que mi novia me ha contado Julio está muy atraído por ella y frecuentemente busca situaciones para conversar, coquetearle, invitarla a salir e incluso en alguna oportunidad mi novia me comentó que Julio le habría tocado las nalgas, según él de forma casual (dicho sea de paso, mi novia tiene unas caderas y unas nalgas grandes y hermosas), pero según ella lo hizo intencionadamente.

Algo que también me comentó mi novia y que pude comprobar en alguna oportunidad que fui al colegio donde trabaja es que el baño tanto para docentes como para personal administrativo es compartido, es decir tanto para hombres como para mujeres. Es un baño grande que tiene, se podría decir, dos partes. La primera parte al entrar es como un pequeño lobby con casilleros donde el personal guarda sus pertenencias, no es muy grande pero hay un pequeño lavatorio. La segunda parte del baño empieza al doblar a la derecha en U después de este pequeño lobby apenas al doblar hay un gran espejo y cuando vuelves a doblar para hacer la vuelta en U encuentras a la izquierda y en fila los cubículos con los baños naturalmente cada uno con su puerta y a la derecha están los lavatorios y un espejo grande para todos.

Recuerdo ese sábado a la perfección y estoy seguro de que nunca lo olvidaré, ya que mi novia fue a mi departamento por la noche y estaba excitada de una forma que nunca antes la había visto. En cuanto entró, nos fuimos al sofá y tuvimos sexo como nunca antes ella lo había hecho, estaba demasiado excitada, yo diría que estaba en modo salvaje. Cuando terminamos el segundo “round” estábamos ya en el cuarto y echados en la cama le pregunté el porqué de haber estado así. Ella me evitó la pregunta y me preguntó si no me había gustado, obviamente que me había gustado, pero algo tenía que tener para que hubiese actuado de una forma que generalmente no hace. Estuve intentando hacerla hablar hasta que por fin cedió y me contó lo que había pasado en el colegio:

Al ser profesora de inicial, realiza diversas actividades con los niños en fechas importantes, una de ellas, el día de la madre. Ese día hubo un evento en el colegio y ella se tuvo que vestir con un vestido para recibir a los padres y guiarlos hasta la zona donde se realizaba el evento. Todo transcurrió con normalidad hasta que llegó el final del evento, todo salió bien y no hubo ningún percance. Ella se tuvo que quedar hasta el final para despedir a los padres y arreglar algunas cosas así que poco a poco se fue quedando sola hasta que termino lo que tenía que hacer y se fue al baño para cambiarse ya que íbamos a ir a una reunión por el cumpleaños de un amigo y ella llegaría lista para salir. Entró al baño que describí en líneas anteriores, recogió su bolso de los casillero, pasó el lobby y se dirigió hacia la parte posterior del baño para poderse cambiar y salir. Ella llegó a los lavatorios, donde se lavó los dientes y justo cuando estaba por sacarse el maquillaje escuchó que la puerta se abría y ella se quedó inmóvil atenta saber quién era, y cuando vio a través del espejo al inicio baño pudo ver por el reflejo a Julio, ella por alguna razón se sintió nerviosa y se agitó, empezó a excitarse con la idea de que algo pueda suceder, esta excitación hizo que ella se subiera un poco el vestido y se inclinó hacia adelante como si estuviera acercándose al espejo para verse mejor, dejando ver una parte de sus hermosas nalgas y el hilo rojo que llevaba puesto. Julio se fue acercando hasta que llegó donde estaba y se quedó parado al inicio de esa parte del baño, mi novia me contó que ella lo miró por el reflejo del espejo y él estaba pegado en su trasero, grande, redondo, durito y hermoso. Ella lo saludó y el devolvió el saludo, conversaron brevemente un par de cosas acerca del evento hasta que se quedaron callados. Ella sintió el ambiente un poco tenso, ya que él no paraba de mirarla de pies a cabeza y se le hacía agua la boca. Ella estaba muy excitada, tanto así que sentía que se mojaba demasiado y el líquido de su vagina caía por sus piernas, él se acercó más hasta llegar a su lado, la miro fijamente al rostro y ella volteó a mirarlo también, aún seguía con maquillaje, de pronto en medio del silencio él la cogió de la cintura y la jalo hacia él y la besó.

Mientras me contaba cómo tenía sexo con otro, yo me ponía cachondo

Mientras ella me contaba cómo comenzaba su infidelidad teniendo sexo con otro, yo estaba con una erección enorme y quería que siguiera para después cogérmela otra vez.

Mientras la besaba, ella sentía a través del vestido cómo su pene se ponía cada vez más grande y duro mientras que él bajaba su mano desde el cuello pasando por la espalda, hasta llegar a sus nalgas, él le cogió poto muy fuerte y luego metió su mano por debajo del vestido, empezó a recorrer con sus dedos por dentro desde la cintura, bajando por el anito, hasta llegar a su cosita, que estaba muy mojada. Ella disfrutaba no sólo de cómo él la tocaba, sino del contexto en el que estaban. Él empezó a meter el dedo y ella, que ya no podía más, también metió su mano dentro del pantalón de Julio y encontró una bestia dentro, cosa que la excitó más aún, y fue entonces cuando él la subió a los lavatorios y le subió el vestido, ella se lo sacó. Él se arrodilló y le sacó el hilo y le empezó a hacer sexo oral, según lo que me dijo no era tan bueno aunque en ese momento ella estaba muy excita y cualquier cosa la estimulaba aún más. Ella decidió devolverle el favor, así que se bajó e intercambió lugares con Julio: se arrodilló y le bajó el pantalón liberando a la bestia, como ella decía. Se lo metió en la boca y se atragantaba con lo dura y mojada que estaba. Luego de un rato, él la levantó y la apoyó nuevamente contra el lavadero, pero esta vez de espaldas. En ese momento, sintió cómo entraba por detrás todo el pene de Julio. Él la cogía de las caderas y le besaba el cuello, mientras ella se retorcía de placer. Después, él se sentó en el baño y ella se sentó encima mirando hacia él, luego fueron al piso. Ella llegó como 3 veces, entonces le dijo a Julio que terminase. Él quería terminar dentro, pero ella tenía mejores planes: se quería tomar la leche. Así que empezó con el sexo oral nuevamente y luego de un rato él la apartó y se empezó a correr hasta que llegó, ella cerró los ojos, abrió la boca y recibió un chorro de semen caliente en toda la cara. Terminó toda embarrada, y aún así se tomó hasta la última gota que había salido del pene de Julio. Después de tener sexo con otro, se lavaron y ella le pidió que se fuera para poder terminar de arreglarse. Fue entonces cuando pasó por mi departamento.

Naturalmente, cuando terminó de contarme cómo tenía sexo con otro me tiré encima de ella y volvimos a tener sexo de forma increíble. Esto ayudó a nuestra relación. Ambos sentimos que de alguna forma estamos mejor que antes y, por supuesto, los dos felices.

Volveré pronto con un par de situaciones que se presentaron, esto en un nuevo relato erótico.

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Las últimas aventuras de J.

J. y yo nos conocimos en el cole, y nos volvimos hermanos de mil batallas, por ende sabíamos muy bien la vida del otro. Mi amigo nació bendecido con una belleza física que solo era opacada por su innato carisma y su gran habilidad con la mentira, alto, delgado-físico de jugador de fútbol, siempre peinado y vestido a la moda, de ojos color pardo y piel clara, su rostro fino tenía ciertas facciones femeninas pero su mandíbula y cejas en cambio eran amplios y fuertes…en pocas palabras, como hombre, admitiré que es un tipo con una buena pinta.

La vida de mi amigo, como era natural en alguien de sus características, fue muy sexualmente activa durante los años finales del cole y principios de la universidad; en nuestras salidas de viernes por la noche, si no estábamos derretidos de borrachos en un bar de mala muerte, estábamos rodeados de mujeres-que se interesaban mucho más por él-, o estábamos peleando con los amigos de los novios de las muchachas que J. conquistaba. En fin, fueron muy buenos tiempos, pero dicen que todo lo bueno debe acabar un día, y así fue cuando una de las tantas mujeres de mi amigo, se quedó embarazada como último recurso para mantenerlo a su lado de una vez por todas.

Desde ése momento la vida J. se vio encarrilada en una serie de eventos tontos, porque se había comprometido a ser fiel, aunque al mes de estar casado, decidió irse de su casa, y me contactó esa misma noche para irnos a un cabaret (aún puedo recordar como la bailarina se nos acercó, le robó un beso a J., luego puso sus grandes senos sobre mi cara sin dejar de acariciar el rostro de mi amigo diciendo “estás tan chulo que les voy a dejar el show gratis”), semanas más tarde se consiguió una mujer tan despampanante (pelo castaño, ojos azul cielo, y un cuerpazo de flaca, que dejaba a todos con la boca abierta); se había vuelto el chisme del momento en redes sociales, pues andaba con su amante de la mano por la calle sin ninguna vergüenza; “este J. nunca va a cambiar”, pensaba de forma alegre, pues era mi compañero inseparable de juergas, y no quería que eso cambiase. Sin embargo, de un momento para otro, en su estado de Facebook, aparecía casado con su primera esposa, y meses después se unió a una secta católica que en palabras de J.: “me hicieron entender que mi vida de fornicario solo me conducía al infierno”, es más, se puso a la tarea de evangelizarme a mí, que soy un gran fornicario gracias a su influencia-cosa que no voy a cambiar-.

Sin embargo, un día que estábamos compartiendo una cajetilla de tabacos, se sinceró completamente contándome sus últimas aventuras. J. trabaja como cajero en una entidad bancaria de la localidad, y tiene una jefa muy especial, una mujer que pide sexo salvaje con la mirada, a pesar de tener la edad de mi madre, resulta que un día se le acerco a mi amigo por detrás, mientras cerraba caja, lo tomó de la entrepierna con fuerza pegándolo hacía ella, y en el oído le dijo “me vuelves loca…para cuándo”, el anterior J., no hubiese esperado un minuto más, y haciendo que ella pague el motel de paso, se la habría cogido y ya, pero su dios intervino en ese momento y lo iluminó, pero, solo por ese momento, porque al siguiente día, sucedió esto, contado desde la perspectiva de mi amigo y adornado por mí:

-Yo no quería, amigo, lo juro, pero esa vieja está que da combate y pide sexo a gritos, así que me deje llevar por ella a su casa, y no pudimos más, tan pronto me sirvió el té yo ya estaba encima de ella, desvistiéndola y sobándole todo, le pasé la lengua por la oreja, y no sabes cómo gemía, parecía gata en celo, y luego solo me pidió a gritos que se la meta…no me di ni cuenta cuando la tenía de pecho contra la mesa, con una pierna de ella en el aire y yo dándole “mambo” sin parar…qué bien que se movía hermano, no tienes ni idea, la vieja está un poco chorreada, pero que ricos sentones que te da, ¡se empuja duro contra la verga, parece que te va a succionártela!, yo le cabalgaba durísimo, y ella gritaba que le pegase, que le arañase, que le jalase del pelo, y sin mentirte, me gustó…le di como a niño en ese culo flácido, ya después me arreché tanto, pero tanto, que me monté en una silla, le levanté del culo hasta la mesa y la cabalgué destrozándole el ano…-

No imagino que tan bien estuvo esa sección de sexo, pero J., aseguró que su jefa se lo agradeció, tan bien, y así explica su ascenso a supervisor de cajeros. Sin embargo, en esa misma noche, encontró de nuevo la sabiduría de su dios, y orando a una estrella en la noche, pidió perdón y prometió dar más novenas para saldar su pecado. Yo, en respuesta sólo atiné a reírme, prender otro cigarrillo y dejar que las cosas cayesen por su propio peso.

Después de eso, ya no nos veíamos mucho, es mi amigo-hermano y lo quiero mucho, pero su secta le ha vuelto un pesado completo, cada vez que nos veíamos para la cerveza, me terminaba diciendo las razones por las que me iría al infierno, además de su tonta insistencia en “tú debes renacer en dios”, él, justo él, por quien una vez terminamos en una orgía gigantesca que organizó en menos de tres horas. Pero una noche me preocupó realmente; “loco necesito tu apoyo moral…me quiero morir”, me dijo en esa llamada, yo fui a su casa lo más pronto que pude, compramos una cajetilla de tabaco, y como siempre comenzó su relato así:

-yo no quería loco (cómo siempre), pero esta vez ya me superó…te acuerdas de ***, trabaja como enfermera del seguro del banco…te acuerdas de cómo cogíamos en tiempos de la u…peor que perros jajaja-
Yo solo atiné a mirarlo y ofrecerle un cigarrillo, él continuo al ritmo que hablaba para el cigarrillo:
-me la encontré hace dos días, que justo me intoxiqué con la comida de mi mujer, me atendió de mil amores, me coqueteó desde que me acosté en la camilla…me frotaba la pierna y luego me preguntó si la extrañaba…loco esa tipa tiene un hijo de la edad de mi hija…-

En ese momento se descompuso anímicamente, y su mirada se perdió en el vacío del lugar donde vamos a fumar.

-quedamos para hoy por la mañana, hizo que me firmen el certificado médico para no ir a trabajar…nos vimos en la casa de ella, qué denso y estúpido, pero qué rico (se frotó las manos y cerró los ojos recordándolo); ya me estaba esperando con la tanguita puesta, una negra apretada que se le metía en medio de los dos cachetes, apretándole el culo…y vos sí te has de acordar del ¡reverendo culo que se carga! así redondito (ya se le caía la baba dibujándolo en el aire con la punta incendiada del cigarrillo), en mis manos loco, fue como regresar al cielo (se santiguó la boca y pidió perdón a su dios en alguna parte de las nubes). Le metí la lengua hasta el fondo, en el ano, en la raja, en la entrepierna, y ella quería sentarse en mi cara…movía la cadera suavecito y se mordía el puño, yo estaba con los ojos abiertotes viéndole la cara a esta tipa, como se gozaba que le pase la lengua por todo lado…el diablo…es el diablo hermano…(se volvió a santiguar), ya no me aguanté y después solo me puse de pie, le jalé de los pelos a mí y se la metí con todas las ganas, estaba yo detrás de esta rica yegua dándole sin parar, no tengo la más mínima idea de por qué pasó, pero te juró que no terminaba, estaba imparable ese día…hasta que ella me detuvo diciendo “ya no más, lindo…suficiente…”-

La verdad no sabía qué me impresionaba más, si la forma en la que me lo relató, o su extraño complejo de tener dos ideas contradictorias y creer que las dos están bien. Entonces empecé la siguiente conversación:

-Loco, cuál es el problema con eso, tu solo obedeces al principio del placer…es natural en la especie humana, somos seres poseídos por el deseo…-

-No loco, no es así, Dios creó a la familia por algo, porque es el fundamento de la vida…Dios no quiere esto…-

-Me estás diciendo que dios no quiere que tú goces, no quiere que te vuelvas a coger el culito de campeonato que tiene esa mujer…-

-Eso es…eso es el diablo loco, esa mujer es mi diablo personal…me conduce al pecado…-

-¿Hasta cuándo Padre Almeida?…jajaja (un personaje famoso de mis tierras por haber sido un cura fiestero)-

-No hables de Dios con tu boca pagana…-

-Jajaja, yo no creo en muchos de los diez mandamientos…solo en algunos…jajajaja-

-Oye tienes que ir a mi grupo, hermano, me preocupa que no te vaya a ver conmigo en el cielo…-

-“Broder (amigo en mis tierras)”, yo no estoy eclesiásticamente casado como tú, yo no he prometido nada a nadie…a lo que voy, es que, si hay algo parecido a dios en el universo, no le interesa tu muy particular vida de humano, no somos más que un pestañeo en la historia del universo…debemos obedecer nuestra naturaleza, debemos ser esclavos exclusivos del placer…-

-Oye vos hablas muchas indecencias, Dios te va a castigar tan feo…amigo ven a mi iglesia…-

-Jajaja, mira, yo voy a la iglesia, pero si tu lees…entero no partes…un libro que yo te de.-

-¿Qué libro?-

-Uno de Henry Miller, un gringo que piensa casi como vos, respecto al sexo por supuesto…no es nada religioso…-

-(Se quedó pensando, luego prendió otro cigarrillo y volvió a recordar su “última aventura”) Amigo no tienes idea del excelente culo que se carga esa potra, no tienes ni idea…como te cabalga…pero ahora sí…sí…en serio voy a ser salvo, me voy a encomendar a mi Dios, mi guía, mi luz, mi camino y el único que puede juzgarme…rezarías conmigo…-

-¡Mijo, ni drogado!…a mí me juzgan otros dioses, te acompaño fumando un cigarrillo en silencio.-

-Gracias amigo, que Dios te bendiga y un día te ilumine…

-¿No ibas a rezar?-

Comenzó a rezar. Sin embargo, su plegaría era una llena de amor infinito hacia su dios, le suplicaba el perdón por ser adicto al placer del cuerpo de una mujer a la que su marido no puede complacer. Se excusó diciendo que el diablo es poderoso pero que él sabría luchar, yo me quedé fumando en silencio hasta que fue hora de regresar a casa.

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Mis momentos con Saul 1ra parte

Desde hace algunas meses mi Novio no me toca, quizás la costumbre y la rutina han hecho mella en nuestra relación. Vivimos juntos desde hace algunos años y al parecer el fuego y la pasión se extinguieron, pero una mujer tan caliente y fogosa como yo…necesitaba de algunas atenciones, porque si, me encanta el sexo, es la mejor forma de sentirse hermosa.

Así que desde que conocí al atractivo Saúl, mis noches húmedas le pertenecían por completo a él.

Saúl era un hombre enigmático, brutalmente inteligente y sarcástico en algunas ocasiones, pero conmigo siempre se había comportado como todo un caballero, decente y educado, hasta podía sentirlo un poco distante cuando me mandaba textos y algun que otro correo, pero todo se extinguía cuando leía aquel apodo con el que me llamaba a diario.

Porque nació de la nada y era algo que solo me decía cuando estábamos a solas o cuando me escribía, me sentí atraída a él desde que comencé a trabajar a su lado, me di cuenta de que era un hombre realmente apasionado y sin querer comencé a tener fantasías con él.

Aquel hombre de 1.90 que siempre estaba de punta en blanco, de pies a cabeza, aun cuando su cuerpo robusto podía confundirse con el de un leñador, el olía a hombre de poder y eso me hacía temblar, su mirada ambarina que jugueteaba conmigo cuando comíamos juntos y me decía cosas de doble sentido…él también quería jugar con fuego.

Y la oportunidad se nos sirvió en bandeja de plata , Saúl celebraría sus 29 años en una preciosa reunión al aire libre, todos los de la oficina estábamos invitados y yo no pude resistirme a vestirme para matar. No podía llegar con nada vulgar, pues él era un hombre elegante y en la reunión estarían muchos de sus familiares y compañeros, por lo que opté por un vestido vaporoso azul claro largo, se pegaba perfectamente a mis senos sin brasier y realzaba mi fabuloso trasero, que muchas veces pille como Saúl veía.

Entre la música y el poco alcohol lo vi caminar hacia mí, con una enorme sonrisa en su rostro y aquellos fuertes brazos que me atraparon junto a un húmedo beso muy cerca de mis labios me dijo:

-Estas preciosa Kahila, como siempre – me susurró y de inmediato mi piel se erizó, yo le sonreí y comencé a parloteare sobre cosas sin importancia, el simplemente sonreía y me rozaba de vez en cuando, pero pronto nos vimos ansiosos por salir de la vista de todos, me llevó dentro de la casa con la excusa de buscar otra botella de vino, pero cuando llegamos a la bodega sentí sus manos ceñirse a mi cintura y su aliento tras mi oreja.

-hueles delicioso – susurró para luego comenzar a depositar besos en mi cuello, yo retrocedí un paso para sentirlo más cerca de mí y me encantó sentir aquel bulto justo en mi trasero, comencé a moverme un poco para estimularlo a lo que el mordió mi cuello y llevó sus manos a mis senos, escuche su gruñir al darse cuenta de mi falta de brasier, con delicadeza pellizcó aquellos pezones que rugían por algo de atención.

Me giró para mirarme a los ojos, aquellos magníficos ámbar estaban empañados en deseo y supe que, como el caballero que era, estaba esperando mi permiso. Yo lo tomé del cuello y me acerqué a su boca para besarlo con ansia, porque lo había deseado tantas noches que ya no podía resistir más, él se dejó llevar y comenzó a jugar con mi lengua, llevando sus manos a mi trasero, apretándolo y masajeándolo como si se le fuera la vida en ello.

Poco a poco bajó sus labios por mi cuello y los llevó a mi clavícula hundiendo sus dientes como un animal. Dios cuanto deseaba que ese hombre me empotrara de una vez, pero no descansó mucho en ese lugar, quitó las tiras de mi vestido dejándolo caer al suelo, mientras mi piel se volvía a erizar al sentir sus manos masajear mis senos y pellizcar mis pezones, se sentía tan bien que tuve que morderme el labio, verlo ahí totalmente encantado conmigo …pero a su
merced.

Pronto me obligó a recostarme en aquella mesa llena de vinos, dándole la espalda, dejándole una hermosa vista de mi maravilloso trasero, me sentía tan húmeda que estuve tentada a tocarme, pero no…deseaba que ese hombre me hiciera lo que quisiera.

-Que rico culo tienes bella mía – sentí su mano rozar mi mojada braga, que de seguro estaba chorreando y lo escuché reír, ese hombre era poder y tentación.

Me despojó de aquel pedazo de tela y me abrió las piernas, yo preparada para su estocada mordía mi labio ante la espera, pero lo que sentí fue mucho mejor que eso, su lengua me recorrió desde el clítoris al ano en una sola lamida, gemí tan alto que tuve miedo de ser descubierta por lo que tape mi boca con mi mano.

-No, quiero escucharte – me dijo y me tomó ambas manos para asegurarse de que no volviera a silenciarme, volvió a su tarea de saborearme tan rico. Lamía y succionaba toda mi rosada vagina sin contemplación, arrancándome sonoros gemidos, que fueron acompañados por espasmos al sentir sus dedos entrar y salir de mí, aquellos dos dedos tan gruesos y perfectos que me hacían ansiar aún más su pene.

-¡Vamos Saúl métemela ya! – le rogué entre gemidos, el sonido de su cierre bajándose me hizo sonreír, vamos que los dos estábamos igual de cachondos

Sin mucha ceremonia sentí la punta de su pene abriéndose paso lentamente, era bastante grueso,justo como lo había esperado, estaba duro y se sentía tibio mientras entraba, pude escucharlo jadear al hundirse por completo dentro de mí.

-Quiero partirte en dos…que rica estas –ese hombre me encendía con cada palabra que salía de su boca, comenzó a darme estocadas fuertes lo sacaba y metía por completo, justo como me gustaba, como si tuviéramos toda una vida follando, se apoderó de mis senos nuevamente, pero me la metía hasta el fondo con ansias, las botellas vibraban al compás de nuestros movimientos, podía sentir sus testículos chocar contra mis nalgas con fuerza, casi la misma con la que yo gemía su nombre.

-Más, duro…más!  – le exigía mientras me tomaba por las caderas intensificando cada movimiento. Ya muchas botellas habían caído al suelo, pero eso no importaba, no cuando tenía esa deliciosa verga dentro de mí, palpitante y dura, la maldita verga de mis sueños.

Tomó una de mis piernas y la subió a la mesa, diablos ahora sí que la sentía toda adentro, sus gruñidos y palabras sucias me encantaban, tanto que llevé mi mano a mi clítoris para estimularme, él se dio cuenta y me dio una pequeña nalgada, si tan solo supiera que me encantaba el sexo rudo.

-Eres una viciosa mi niña – su niña, se la estaba metiendo hasta la garganta a su niña, por un momento me molesté al sentir como salía de mí, pero fue solo para tomarme y empotrarme en la pared más cercana, enredé mis piernas en sus caderas , estaba llena de vicio por ese hombre.

-Quiero verte a la cara cuando te corras –me la metió de nuevo hasta el fondo, comiéndome la boca al mismo tiempo, mientras sus manos me subían y bajaban como les daba la gana, sentía todo su poder y control sobre mí.

– ¿Te gusta? – pregunto buscando aumentar su ego al verse sudoroso y temblando gracias a mi apretada vagina.

-Me encanta – y lo vi sonreír, con aquella media sonrisa que desde hace algunos meses me hacía mojar las bragas, comenzó a morder mis pezones y lo supe, estaba a punto de correrse, por la forma en que me lamia y mordía, por como gemía mi nombre en voz alta y porque yo también estaba viendo las estrellas del climax.

-Hazlo dentro – le ordené y es que deseaba sentir todo su semen dentro de mí, al parecer eso le excitaba  aún más porque cada vez se movía más rápido, casi sentía aquella pared retumbar, más allá del temblor que se apoderó de mis piernas, la contracción completa de mi columna ante aquel exquisito orgasmo que estaba sintiendo, cuando ese hombre se hundía cada vez más hondo en mí, mientras mis espasmos me controlaban por completo y pude sentir su espeso semen llenarme por completo, dios era tanta cantidad que pude sentirla escurrirse por mis nalgas, el me veía fijamente con una sonrisa en sus labios, cuando tuve mis tacones de nuevo en el suelo él se apartó un poco de mi y tomó  mis prendas para entregármelas.

-Este ha sido el mejor de todos los cumpleaños…tiene que repetirse mi niña – cuando tuve mis cosas en las manos me beso nuevamente y con una sonrisa se despidió.

Algo drogada aun por la lujuria me vestí con lentitud, dándole algo de tiempo para luego salir de aquel lugar, así que tomé mi teléfono para entretenerme por algunos minutos, hasta que llegó un mensaje.

“¿Sabes algo?…no sé cuándo podré volver a tenerte entre mis brazos.
Así que no pienso esperar 5 meses más…te espero en mi coche
Saúl”

 

 

Si…no deben dejar mucho tiempo a sus novias desatendidas chicos…o llegará un hombre como Saúl, que estará más que dispuesto a darle todo y más.

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Relato de infidelidad: mi cuñada y yo

Esta infidelidad que os voy a contar sucedió hace más o menos como un mes atrás. Yo, todos los sábados, voy a natación y a la salida voy para la casa de mi novia. Siempre cuando estamos juntos mi novia y yo lo hacemos en su habitación generalmente o en el cuarto de baño, porque son los lugares más privados de su casa. El baño de ella tiene algo re conveniente, que es que tiene traba :) pero esa tarde al llegar yo, comimos y nos fuimos para su habitación. Lo hago con ella que ya estamos hechos unos expertos podría alardear porque lo hacemos de todas formas y posiciones, pudimos llegar a un punto de nuestra relación que no nos tenemos vergüenza.

Bueno, al terminar con mi novia, yo me quedo echado en la cama desnudo y un poco agitado. Mi novia se va hacia el baño y no sé por qué deja la puerta abierta, y yo sin darme cuenta seguí destapado, no me podía mover y no quería hacerlo porque me faltaba fuerza. Después de un rato, miro hacia la puerta y la veo que está abierta, y observo que mi cuñada se había quedado mirando. Se ve que, al moverme, ella se dio cuenta y se fue. Al venir mi novia, le pregunto que por qué dejó la puerta abierta, y me contestó:

Ella: ah, es mi familia.
Yo: sí, pero estaba destapado.
Ella: bueno, te hubieras tapado.
Yo: si lo hice, pero creo que fue muy tarde.
Ella:(se ríe) ¿por qué?
Yo: porque creo que me vio tu hermana.
Ella: ah, bueno, es mi hermana.

Y lo decía todo como despreocupada o despreocupándose.

Los días siguientes a esa situación su hermana se comportaba algo diferente, algo más amable y me empezó a decir cuñadito, cuando ella antes me decía cuñado. Bueno, yo seguí tratándola bien porque en verdad tiene un físico muy lindo tiene de todo: rubia, culo muy sexi, pechos tiene pero no mucho y es de 1,70 de alta.

Otro sábado, voy a su casa como todos los sábados, y mi novia no estaba todavía. No llegaba del trabajo. Solía pasar, así que me fui a recostar en la habitación de mi novia. Mi cuñada estaba en la cocina, a lo que me vino a la mente una escena muy chacha de ella conmigo, así que me empecé a tocar y pensé que no cerraba la puerta para dejar la posibilidad de que me viera, y me puse en una posición en la que no me viera mucho la cara, así yo pispiaba en vez en cuando si me estaba viendo. Me relajé y cerré los ojos mientras me masturbaba con la idea de que ella viniera y siguiera mi trabajo.

Después de un rato, miré muy suave y vi que me estaba mirando y se mordía la boca. Yo, al ver que se estaba mordiendo, dije acá esta me tiene ganas y me hice el sorprendido y me tapé rápidamente. La miré, y ella corrió a mirar hacia otro lado, por yo la llamé y le dije: “¡qué! ¿Me miraste? A lo que ella me respondió: sí, un poco. Todo mirando hacia otra parte y lo decíamos en voz alta porque estábamos los dos solos en la casa. Yo le repliqué: muy cara dura, ¿quieres venir? Ella me miró y vino con una sonrisa media callada. Cuando llegó cerca de mí, le pregunto: ¿te gustó lo que viste? Ella asiente y la agarro, la beso y me paro junto a ella. Mientras la besaba con mis manos en sus mejillas. Ella empezó a tocarme la polla, luego le empiezo a quitar la ropa y le dejo sin ropa y con su pequeño short apretado, con el que solo le veía el culito.

La tiré sobre la cama y le empecé a chupar la cola. Ella se retorcía toda hasta que me cansé y la penetré con mi pito. A la cuarta o quinta penetrada, y en una muy excitada situación, se siente la puerta de la calle. Yo, rápidamente, voy al baño y, al salir, veo a mi novia hablando del trabajo con mi cuñada.

Bueno espero que les haya gustado este relato porno de infidelidad. Traté de describir todas las situaciones que viví y no se me borran de la cabeza. Después de ese día, mi cuñada y yo no somos los mismo  :-)

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Un buen viaje al infierno con la hermana de mi mujer

UN BUEN VIAJE AL INFIERNO

Aquella noche tocaba un famoso grupo punk en la ciudad, todos y todas las punkys del pueblo donde vivíamos se preparaban para ir a verlo y disfrutar saltando y gritando sus canciones. A mí siempre me había gustado ese estilo de música si bien no me defino como punky ni visto como tal, cadenas, pinchos, ropa ajustada ni nada de eso, pero esa noche sí que me convertí más o menos en un sex Pistols para el evento tan esperado, me puse unos jeans negros elásticos mis botas militares y una camisa negra un poco rota de The Class.

Mi esposa bastante conservadora en gustos musicales por supuesto no se planteaba ni de lejos ir al concierto, siempre criticaba mis gustos y mi forma de vestir, así que esa noche mis planes eran irme con mi grupo de 4 amigos en el coche de uno de ellos a saltar y bailar y después saldríamos a tomar unas birras y a vacilar por la zona de bares y seguir escuchando buen punk en esos antros oscuros y concurridos, la noche prometía, además hacía tiempo que no salía sin mi mujer y a veces apetece, lo reconozco.

Todo estaba pensado y preparado, iríamos en el auto de Marcos que aunque pequeño era el único que tenía medio de transporte propio, ya habíamos comprado una buena carga de cerveza, vino y también algo para comer por el camino, y por supuesto, llevábamos un buen cargamento de sustancias para aguantar bien toda la noche. Todo estaba listo, éramos los justos para aquel auto pequeño y un poco incómodo pero estábamos muy motivados y alterados por salir a la ciudad. Mi mujer estuvo todo el día con cara de perro ya que nunca le ha gustado que me juntara con mis amigos y menos que fuéramos a la ciudad a escuchar ese ruido del diablo como decía ella, así que estuvo todo el día sin dirigirme la palabra, pero yo no iba a cambiar mis planes.

Como digo ya estaba todo preparado, yo estaba dándome los últimos retoques ya que aun siendo un hombre no tan joven siempre he sido bastante coqueto y me gusta acicalarme bien, mis jeans bien ajustados marcando bien mi entrepierna que dejaba ver un buen bulto y que me encantaba que las chicas por las calles miraran, me excitaba. La camiseta rota por varios sitios de tantos años usándola estaba casi transparente y dejaba ver mi pecho bien formado.

Estaba a punto de salir de casa cuando de pronto sonó el teléfono y mi mujer lo cogió, con su voz seria iba contestando con monosílabos y cuando abrí la puerta para salir me llamó, me acerqué y me dijo: “ Oye en el auto de Marcos ¿queda sitio para otra persona?” yo me quedé callado y me vino todo el bajón ya que pensé que se había arrepentido y se quería venir al concierto y la contesté “No, la verdad que llevamos el auto a tope, no entra ni un alfiler”, entonces ella me dijo, “Vaya, mi hermana quiere ir; ya sabes que es una fan total del punk, pero no tiene cómo ir a la ciudad, por favor, haced espacio y llevadla, si no, me va a estar dando la paliza todo el día, es muy pendeja para entender un No por respuesta”. Entonces respiré, y pensé “menos mal que mi mujer no había cambiado de opinión”, pero aun así me fastidiaba que tuviera que modificar mis planes, y le dije “de verdad, que en el coche no entra nada más, somos 5 tíos y todos bastante grandes como para que entre otra persona”, pero ella no daba su brazo a torcer, “joder, hazme este favor, no cuesta tanto, si no hay plaza la llevas encima de ti, ya sé que es un viaje un poco largo, pero no te vas a morir”. Realmente tenía razón, el viaje era largo, casi 5 horas, y llevar a una persona encima de las piernas podría ser todo un calvario, además que eso de que mi cuñadita, a la que hacía tiempo que no veía, viniera me cortaba el rollo, ya no podría hablar con mis amigos de todas las cosas que hablan los amigos cuando están solos, debería de cuidar mis palabras, ya que la niña luego podría largar la lengua de cosas que no me interesaba que se supieran, y menos mi mujer; pero al final le dije que llevaría a su hermana al concierto, todo por no tener más problemas con ella, así que avisé a Marcos para que pasáramos por la casa de Rebeca para llevárnosla en el auto.

La hermana de mi mujer, toda una belleza

Estando ya los 5 amigos bien apretados en el coche pasamos a buscarla y cuando bajó del departamento donde vivía nos quedamos todos con la boca abierta, joder con la cuñadita, hacía tiempo que no la veía y había cambiado demasiado, la niña de 18 años aparentaba bastantes más, y encima venía vestida con la ropa adecuada para el concierto, zapatos de tacón, medias de rejilla rotas como buena punkita, minifalda de cuadros escoceses que mostraban unas piernas largas y delgaditas y de piel muy blanca y camiseta negra de Kortatu bien apretada que dejaba bien marcadas sus tetas pequeñas pero bien formadas y redondas. Llevaba el pelo casi al cero pero le quedaba bien, le favorecía ese corte, llevaba los brazos tatuados y piercing casi por todos los sitios de la cara.

Cuando me bajé del coche para saludarla me abrazó efusivamente y me dio dos besos. “Eyy cuñadito ¿cómo estás? Hacía siglos que no te veía, ¿preparado para una noche loca de punk?

Yo me quedé sorprendido pero alegre, siempre me había caído bien Rebeca aunque me parecía que estaba hablando con otra persona, yo la recordaba siendo una niña tímida y vestida con el uniforme del colegio, ahora tenía delante de mí a una jovencita punkita toda sexi y alternativa.

Yo: Sí ansioso por quemar la noche y pasarlo bien, tenemos cervecitas en el maletero, ¿tú bebes?

Rebeca: Bieeeen si claro que me gusta, saquemos algunas para el camino.

Yo: ok, el único problema que tenemos es que no hay plaza libre en el coche.

Rebeca: Pero cuñadito eso no es problema, yo iré encima de ti, soy delgadita y ligera como una pluma, no te aplastaré, ¿vale?”

YO: ok, si me canso cambiamos y ya está, jajaja yo me subiré encima de ti jajajaja.

Rebeca: Vale jajaja sin problema, venga vámonos.

Sacamos un paquete de cervezas del maletero y nos metimos en el auto, primero entré yo y luego ella que se sentó encima de mí, ahora sí que íbamos como sardinas en lata, pero íbamos contentos. Después de que Rebeca saludara a mis amigos arrancamos y nos fuimos camino a la ciudad por la autopista.

En cuanto entramos a la autopista comenzamos a beber y con la música a tope empezamos a cantar, reír y a recordar historias de otros conciertos. A todo esto Rebeca no paraba de botar y de moverse encima de mí, cosa que enseguida me puso caliente, su minifalda quedaba por encima y su culo se apoyaba casi desnudo en mi paquete, yo disimulaba, reía y hablaba como si no pasara nada, pero me preocupaba que mi verga comenzara a encenderse y ella se diera cuenta, para mí supondría toda una vergüenza que aquella niña pensara que era un pervertido.

Al principio pensé que ella se movía de forma inocente sin ninguna intención, pero con el transcurso del viaje me di cuenta de que quería calentarme. Lo que me excitó más fue sentir en mi verga el calor de su coño que parecía un horno, era increíble el calor que desprendía, incluso con mis jeans puestos sentía el ardor de su sexo encima del mío, así que ya sin vergüenza alguna dejé que pasara, di rienda suelta a mi polla, que se puso como el acero y amenazaba con romper la cremallera del pantalón, Rebeca sintió mi calentón y siguió moviéndose; con la excusa de bailar y hablar con los amigos que iban en la parte delantera del auto se rozaba todo el rato con mi rabo, yo también con la excusa de jugar y hacerla cosquillas la apretaba fuerte hacia abajo, le hacía que se sentara bien contra mi entrepierna, como si me la fuera a follar con la ropa puesta. Así el viaje transcurría entre risas, cervezas y yo más cachondo que un mono.

Pasado un rato comencé a bajar mis manos por sus piernas, sentía sus medias de rejilla rotas y su piel suave como la seda como es la piel de una niña de 18 años, ella seguía como si nada, cosa que me indicaba que la gustaba que la tocara y seguí apretando cada vez más sus largas piernas, subía y bajaba mis manos por sus muslos y sus tobillos, esto nos estaba calentando a los dos, pero ella no hizo en ningún momento gesto de placer aunque sus bragas cada vez desprendían más calor e incluso creo que las sentí húmedas en mi polla que ya sí que estaba como un volcán a punto de reventar, y que empezaba también a estar húmeda en su glande.

Pasadas unas horas, mis amigos se calmaron un poco, el viaje era largo y después de bastantes cervezas llegó el sueño y todos salvo el conductor, claro, se quedaron dormidos o al menos con los ojos cerrados, había que descansar un poco antes del gran concierto, pero yo no podía pegar ojo con Rebeca encima, era imposible. Ella también cerró los ojos y se echó hacia atrás pegando su espalda contra mi pecho y mi cara, aún así, seguía moviendo su cadera y su culo, como si quisiera masturbarme con su rico trasero o incluso follarme con la ropa puesta, uff eso ya era demasiado y mis manos comenzaron a subir por su entrepierna hasta llegar a su tanga que estaba empapado y caliente, ella seguía haciéndose la dormida, pero no lo estaba; dejó que le tocara su mojadísima raja que estaba llena de sus fluidos, esto ya me pareció una tortura. Necesitaba follarla, pero donde estábamos era imposible, necesitaba clavarle mi verga gorda y larga de 23 cms en esa concha que pedía a gritos que la taladrara; de pronto bajó su mano hasta mi bragueta y apretó fuerte mi polla, eso casi ya hizo que me corriera, la situación era de extremo morbo, todos mis amigos dormidos en espacio minúsculo y yo con Rebeca encima pidiéndome a gritos que le clavara el cipote y todo esto sin decir una palabra, la música que sonaba a todo volumen me salvaba de que mis amigos me oyeran mi respiración fuerte y agitada. Ya no pude más y me lancé a la locura y lo que pasara no me importaba, así que me acerqué a su oído y le dije que se levantara un poco, porque tenía las piernas dormidas; bajé mi mano y abrí mi cremallera dejando mis 23 cms libres y, agarrándola de la cadera, la empujé hacia mí. Ella, que notó mi verga fuera del pantalón, bajó colocándose justo encima de ella y se la metió entera, giró su cuello y pegó su boca en mi cuello para silenciar su gemido de placer, yo la apreté con todas mis fuerzas y ella comenzó a hacer pequeños giros con su cadera haciendo que mi glande se rozara por todas las paredes de su coño, que ya estaba encharcado. Yo miraba a mis amigos con temor de que se dieran cuenta de lo que estaba pasando, pero parecían bien dormidos y el conductor iba a lo suyo, cantando las canciones que iba cambiando cada poco rato en la radio. Esta niña sabía moverse muy bien, me estaba haciendo perder el sentido y mi polla se puso más dura, gorda y grande que nunca, le llegaba a la altura del ombligo y su concha la recibía sin problema, así estuvimos un rato, yo quieto y ella moviéndose con giros de cadera discretos… pero tan sensuales, que me volvía loco. Ella se mordía los labios para no gritar y yo pegaba mi cara contra su espalda como para esconderme y que no me vieran mis amigos, debía de tener el corazón a mil y cuando estaba a punto de correrme la volví a empujar hacia abajo con la intención de que dejara de moverse y poder soltar toda mi leche dentro de aquella pequeña y maravillosa almeja que llené completamente, hasta tal punto que le empezó a escurrir por los labios y a mojarme con mi propio semen los pantalones y hasta la tapicería del coche. Ella se corrió cuando sintió el calor de mi leche dentro y no pudo evitar soltar un pequeño grito contenido, pero que con la música pasó desapercibido y nadie escuchó o al menos eso creo.

Después de todo esto nos quedamos tan relajados que incluso logramos dormir unos minutos. Así llegamos al concierto, bailamos, saltamos y disfrutamos. El concierto estuvo superior, pero por supuesto lo mejor de todo fue el buen viaje que tuvimos.

Nunca hablamos de lo sucedido. Creo que ninguno de los dos teníamos claro si había sido real o sólo un sueño. Después de un par de años en los que no la volví a ver, pues se fue a estudiar fuera del pueblo, y tras mi divorcio, una noche estando con mis amigos en un bar de los que solíamos frecuentar me la encontré de cara, cuando salía del baño. Nos quedamos mirándonos fijamente, me sonrió y me saludó efusivamente como siempre hacía y, después de un rato conversando, me guiñó un ojo y, cortando la conversación que estábamos teniendo, me dijo: “oye ¿te apetece que recordemos aquel buen viaje que tuvimos?”

Lo que pasó después lo contaré en otro relato relato erótico, porque creo que por esta vez es suficiente.

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