Cachonda, me volví a tirar a mi hermano José

Como ya saben algunos, siempre me gustó mi hermano José. Ya desde pequeña, cuando empecé a sentir atracción sexual por los hombres, él empezó a parecerme un chico atractivo. La segunda vez que vi a mi hermano follando No recuerdo si era sábado o domingo, pero fue en un fin de semana, en el que mi familia iba a la playaContinuar leyendo »

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Orinando a mi madre en la ducha

Serían aproximadamente las nueve de la mañana, cuando me levanté justamente a la vez que mi madre, mientras levantaba la persiana, mi madre (Pilar) me dijo que si íbamos a desayunar, y le dije que me iba a lavar y desayunábamos. Serían aproximadamente las nueve de la mañana, cuando me levanté justamente a la vez que mi madre, mientras levantabaContinuar leyendo »

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Relato amor filial: Una mamada diferente

La mamada que os voy a contar en este relato erótico me la hizo mi propia madre. El día comenzaba como cada día a las nueve de la mañana, me levanté, subí la persiana de mi habitación y a la vez se levantó mi madre que como he mencionado en relatos anteriores se llama Pilar. Mi madre me dio unContinuar leyendo »

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Amor filial con mi madre en Madrid

Acababa de llegar de clase, cuando me encontré con mi madre ya mencionada en relatos anteriores, Pilar, haciendo las maletas, al llegar a casa, le pregunté a mi madre que si pasaba algo, entonces me dijo que me había llamado unas cuantas veces pero que no le cogía el teléfono. A continuación, me explicó lo que pasaba, me preguntó queContinuar leyendo »

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Mamada de mi madre por sorpresa

Acababa de llegar de clase, cuando al abrir la puerta de casa, me di cuenta de que no había nadie en casa. Normalmente suele estar mi madre, que como ya he mencionado en relatos XXX anteriores se llama Pilar, pero justamente ese día no estaba en casa, cosa que me extrañó bastante. A los cinco minutos de llegar yo, escuché la puerta de casa. Al verme, mi madre se sorprendió un poco y me dijo: “¡hombre, qué pronto has llegado!” respondiéndole que hoy había terminado un poco antes.

Mi madre se fue a su habitación para cambiarse de ropa y ponerse la de estar en casa y nos pusimos a comer. Al terminar de comer, noté a mi madre con algo de prisa, pero no le dije nada. Entonces, me fui a la habitación para mirar unas cosas en el ordenador, cuando mi madre me llama y me dice que si podía hablar conmigo en el salón. Acto seguido, le dije que sin ningún problema.

Espectacular mamada de mi madre

Fui al salón, en el salón, me disponía a sentarme, cuando mi madre me cogió del brazo y me puso al lado de una mesa grande donde celebramos comidas familiares. Me quitó todo, y acto seguido, se puso en cuclillas para hacerme una mamada y masturbarme. Durante la mamada de mi madre, me preguntaba repetidamente que si me gustaba. Por mi parte, mientras disfrutaba de la mamada de mi madre le quité la camiseta y el sujetador, y le empecé a manosear los pechos mientras que me decía, “¡cuánto te gustan mis pechos, cariño!” soltando después una carcajada.

Finalmente, cuando terminó la mamada de mi madre, me separé un poco de ella, me hice una paja y eyaculé sobre sus tetas.

 

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Un fatídico día para mi madre (2ª parte)

Habían pasado unos cinco meses desde que ocurrió la desgracia contada en la primera parte de este relato XXX, desde entonces, mi madre (Pilar) estaba más distante conmigo que nunca. Cuando entraba en el baño, y ella se estaba duchando rápidamente se ocultaba sus partes ya fuese con las manos o con la toalla porque no quería que la viese desnuda, o por ejemplo, cuando llegó verano, íbamos a pasar muchos domingos a la piscina como cada verano y cada vez que me veía con el móvil, me preguntaba que que estaba haciendo, aunque uno de esos días que estábamos en la piscina, le hice fotos en bikini, y al llegar a casa las pasé al ordenador.

Al día siguiente, del día de piscina, me levanté sobre las ocho de la mañana y me fui al baño, casualmente, mi madre estaba en bragas y sujetador e inmediatamente, me dijo que saliese del baño. Sobre las nueve y media, me dijo que se iba a comprar, entonces, llamé a Marian mi antigua profesora de FOL y a mi tía Amparo para ver si podían venir a casa para lo que ellas ya sabían, pero hubo un problema, y era que a lo mejor Marian no podía venir, entonces me dijo que me avisaría.

Finalmente, dos horas más tarde, me confirmaron las dos que si podían venir tanto Marian como Amparo. Sobre las tres y media llegaron a casa y les pregunté que si habían comido y me dijeron que sí. Mi madre las saludó con un beso a cada una y preguntándoles qué tal y si habían comido.

Para disimular un poco, le dije a Amparo que si podía venir a mi habitación porque le quería enseñar una cosa de clase y me dijo que encantada. Al entrar en mi habitación, cerré la puerta y le di un besazo y me dijo que estaba deseando verme.

Cuando Marian y mi madre terminaron de recoger la cocina, fuimos todos al salón y cuando mi madre se iba a sentar, llegó Marian y la agarró del pelo, acto seguido, Amparo la desnudó por completo y le esposó las manos a una silla. Más tarde, Amparo cambió las esposas por una cuerda y le ató de nuevo las manos, acto seguido, me quité toda la ropa, al igual que Marian, y al verla soltó una pequeña carcajada y me dijo que se le olvidó depilarse aunque a mí no me importaba como le dije; al decirle eso, me dijo: “aisss, pero qué bueno eres” dándome un beso después.

Una vez que todos estábamos desnudos, Marian le metió a mi madre un dilatador eléctrico por la vagina y a los pocos segundos, empezó a gritar del dolor que padecía. Al rato, Amparo le azotaba el culo a mi madre con una vara de madera redonda durante unos veinte minutos aproximadamente mientras que le hacía una mamada a Marian en la vagina.

Después, le empecé a hacerle un dedo a mi madre por la vagina mientras que Marian se ponía en cuclillas para hacer pis mientras que yo me acercaba para darle un beso y tocarle los pechos.

Finalmente, Amparo se puso en cuclillas y me hizo una paja mientras le tocaba sus preciosos pechos a la vez que ella se masturbaba la vagina.

 

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Deseando el chochito de mi hermana

A los 17 años me enamoré de mi hermana, dos años mayor. Ella, con intención o no, me fue enamorando poco a poco. Me pedía que la acompañara a salir de compras y me modelaba la ropa. Si era un traje de baño, se lo ponía y me pedía que ingresara al probador para que le viera como le quedaba.

En casa, se cambiaba la ropa delante de mí y me preguntaba si la falda le iba con la blusa y se probaba otra, sacándose la ropa en frente mío. Yo disfrutaba sus cambios de ropa, pues me gustaba ver su lindo cuerpo, pulposo, exuberante. Tenía unas tetas hermosas y las veía muy bien porque usaba sostenes transparentes o de media copa, que hacía se levantaran más sus tetas. Sus calzones eran pequeños y negros su color favorito, pero a veces de color carne…

Explorando el chochito de mi hermana

En fin, me calentaba tanto con ella, que terminaba de darle visto bueno y me iba al baño a hacerme una paja manteniendo fresca en mi mente su imagen seductora, sus redondeces, sus piernas y su pubis casi desnudo, pues ella era casi lampiña, tenía escaso vello púbico. Eso hizo que en las noches me acercara a su cama y la acompañara y cuando se dormía, yo la acariciaba cuidadosamente. Como dormía casi desnuda, sólo con un camisón suave de nylon, sin sostenes ni calzones, yo deslizaba mis manos y acariciaba sus exquisitas y suaves tetas y la deslizaba hacia su barriguita y terminaba en mi lugar preferido, el chochito de mi hermana… exquisito, jugaba con su chochito, le introducía mi dedo  suavemente. No sabía que la lubricación del coño era producto de una excitación.

En ocasiones me parecía que me sentía y se acomodaba, abría las piernas para permitirme jugar mejor con su chochito. Cuando no podía más, me iba al baño a pajearme o estallaba con mi semen en mi  mano. Luego me iba a dormir. Era frecuente, y se convirtió en costumbre. Cada vez, ella me pedía que le aprobara su vestimenta, me pedía que le abrochara el sostén o que le ayudara con el liguero para ponerse sus medias y yo gozaba tanto que casi eyaculaba ahí mismo.

Mi hermana era una delicia y ella lo sabía y me provocaba. Cuando me pedía que le subiera el cierre del vestido, yo le acercaba mi pene a sus nalgas para que lo sintiera, ella se daba cuenta, pero no decía nada, ni en pro ni en contra. En las fiesta donde íbamos creían que éramos novios porque bailábamos y compartíamos… bueno, una vez descubrí que leía relatos eróticos, eso de la princesa rusa y claro, yo comencé a leer a escondida esos cuentos y en una oportunidad me atreví más de la cuenta… luego de que ella dejara su lectura y se dispusiera a dormir, yo me acerqué y me recosté a su lado… acaricié su cabello y luego fui bajando mi mano suavemente. Mi hermana hacía la que dormía… abrí suavemente sus piernas y sentí que acomodó sus piernas y caderas. Ahora podía hacer lo que quisiera con el chochito de mi hermana… en esta oportunidad abrí más sus piernas, subí su camisón y comencé a meter suavemente mi dedo medio en su coño… como con hambre, como con ansias… deseosos

Por fin pude follarme el chochito de mi hermana

Me fui acercando lentamente, acercándome para sentir el delicioso perfume del chochito de mi hermana, suave y jugoso y fue una sorpresa para ella, pues sentí una necesidad de besar su pubis y ella se  estremeció, pero no opuso resistencia.  Así pude comerme el chochito de mi hermana, rico, jugoso, dulce… No tuve  resistencia y saqué mi pene hinchado, y a punto de reventar. Logré penetrarla para de inmediato derramarme dentro de ella.

Correrme dentro del chochito de mi hermana fue lo más increíble que he vivido jamás. Si pudiera hacerlo de nuevo, volvería hacerlo, pero esta vez no la dejaría sino bien cogida… Esa vez, para mi hermana fue como darle un dulce y quitárselo, pues me derramé de inmediato… mi corazón latía a millón por minuto y permanecía sobre ella mientras ella movía suavemente sus caderas y algo así como si me succionara la verga con su chochito.  Continúe sobre ella y estuve dándole y dándole, pero tras unos 10 minutos  me volví a correr intensamente dentro del chochito de mi hermana.  Sentí que mi hermana se estiró, emitió un quejido o sonido semejante y me mantuvo fuertemente atrapado en su chochito.  Quise besarle, pero volteó su rostro y no me permitió. Amasé sus suaves tetas y le chupé suavemente sus pezones y me mantuve en movimiento sobre ella, pero sentí sus manos presionándome para que me retirara, y así lo hice.

Estaba todo mojado, mi corazón seguía a mil pulsaciones por minuto… me puse mis calzoncillos y me fui a mi cama.  Al día siguiente, nos saludamos como siempre, compartimos como siempre, como si nunca hubiera pasado nada y yo me preguntaba si se habría dado cuenta de lo que hicimos.

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Un fatídico día para mi madre

El día empezaba como cada día sobre las nueve de la mañana. Mi madre fue a mi habitación para despertarme y me preguntó que si me iba a levantar ya, algo que al principio no le di importancia pero que después pensé que nunca me lo había preguntado antes. Cuando me levanté, subí la persiana y abría la ventana para ventilar la habitación con total normalidad, al salir de la habitación, me encontré con mi madre maquillada pero en ropa interior algo que me tomé con naturalidad aunque tenía mi erección mañanera; me disponía a ir a desayunar cuando mi madre me dijo que Amparo (mi tía) iba a venir a casa porque había quedado con mi madre (Pilar), serían más o menos las once de la mañana cuando sonó el timbre; era mi tía, me dijo que se iba a quedar a comer en casa y a pasar varios días con nosotros así que se trajo su maleta a nuestra casa; cuando llegaron las chicas (mi tía y mi madre), nos pusimos a comer y estuvimos hablando de cómo había transcurrido la mañana. Después de comer, recogimos la cocina y mi tía se fue a su habitación y cerró la puerta aunque no pensé jamás lo que ocurriría poco después.

Sobre las cuatro de la tarde, más o menos, mi tía me dijo que fuese al salón porque mi madre y ella querían hablar conmigo, cuando entré en el salón no había nadie al momento, entró mi tía y me dijo que quería hablar conmigo, entonces, me dijo que Marian mi profesora de FOL iba a venir a casa y que si no me importaría, entonces le dije que para nada.

Sobre las cuatro y media Marian llego a casa le dio dos besos a mi madre, otros dos a mi tía y otros dos a mí. Se dirigieron al salón y estuvieron hablando durante quince minutos tranquilamente, entonces, Amparo y Marian se fueron a la habitación y hablaron sobre una cosa que le iban a hacer a mi madre aunque no les di importancia pero al salir de la habitación, mi tía me dijo que fuera con ellas dos, entonces, Amparo me dijo que entrase en su habitación, que Marian y ella querían hablar conmigo, fue entonces, cuando me explicaron todo.

En la habitación, me explicaron que querían darle un escarmiento a mi madre y que si me apuntaba. Entonces, mi tía sacó una bolsa de debajo de la cama en la que había: unas pinzas para los pezones, unas esposas, una fusta, un par de cuerdas, unas pinzas, entonces, mi tía me dijo que me desnudase yo el primero ya que ellas querían contemplar las vistas, Amparo me quitó la camiseta y Marian los pantalones, ambas se quedaron mirándome el pene y me dijeron que les quitase a ellas toda la ropa. Empecé por mi tía, le quité las sandalias, después seguí por el pantalón y la camiseta y finalmente el sujetador y el tanga que ese día llevaba mi tía, al momento, seguí con Marian le quité las sandalias, el pantalón vaquero, la camiseta y el sujetador y las bragas.

Contemplé por unos segundos el cuerpo de Amparo y el cuerpo de Marian, entonces, sin yo esperármelo, Amparo me dio un beso y acto seguido Marian hizo la misma operación.

A continuación, Amparo se puso una toalla para tapar su precioso cuerpo y se dirigió al salón junto con Marian, Amparo cogió a mi madre por los brazos para agarrarla mientras que Marian le quitaba la ropa que llevaba puesta que era un short vaquero y una camiseta de tirantes y de ropa interior sujetador y un tanga. Una vez que mi madre se quedó completamente desnuda, Marian le ató las manos con una cuerda mientras que Amparo me llamaba para que fuese al salón.

Al llegar al salón, me encontré con mi madre completamente desnuda así que la miré de arriba a abajo fijándome por unos segundos en su vagina, tenía vello, al cabo de unos segundos, Marian se subió a la mesa del salón y se puso en cuclillas para agarrar a mi madre por el cuello, mientras que Amparo, le metía el puño completo a mi madre en la vagina.

A continuación, Amparo, ató a mi madre a unas barras metálicas con unas cadenas mientras que Marián le daba a mi madre con una vara de madera en la vagina, observando como mi madre gritaba cada vez que le daban. Minutos más tarde, Amparo le metió un gancho anal, mientras que Marian se tomaba un descanso para hacer pis.

Tras el descanso, solté a mi madre de las cadenas metálicas, y le metí el pene por la vagina mientras que Amparo le ponía de nuevo unas pinzas en los pezones, a continuación, Marian sacó mi pene de la vagina de mi madre para hacerme una mamada a la vez que le metía a mi madre un dildo eléctrico de bolas.

Más tarde, oriné a mi madre en los pechos y en su vagina mientras que Amparo y Marian terminaban dándose un beso.

 

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Caliente por mi hermanito

Hola de nuevo soy yo Ahomi, y hoy os quiero contar cómo me puse caliente por mi hermanito, jajajaja. Bueno, casi tengo 19 años y resido en la ciudad de Monterrey antes vivía en el estado de México pero por cosas me tuve que cambiar. Soy estudiante de universidad lo que pasa es que me metieron 1 año antes a la escuela por eso ya hoy en la prepa, vivo con mis padres en una casa un poco grande, de dos pisos y una terraza, ellos no son muy relevantes en la historia así que no importan sus detalles.
Tengo un hermano un poco menor que yo (no daré su verdadero nombre así que lo llamare Iván) que es algo altanero y egocéntrico, siempre habla con sarcasmos y solo le importa su vida.
Soy güerita, mido 1.69 de altura y estoy muy bien dotada por eso que me gusta mucho hacer ejercicio,
Me encontraba un día en mi cuarto terminando unas tareas, mis padres salieron a comer y mi hermano seguramente estaba pegado a la Xbox jugando en línea con alguno de sus amigos; entre las tareas y la música me dio algo de hambre así que bajé a la cocina.
Bajé y busqué algo para masticar mientras termino mis pendientes y en eso escucho ruidos extraños y decidí ir a ver que tanto hacia mi hermano; al llegar a su cuarto la puerta estaba cerrada pero fui silenciosa y me acerqué lo más posible para escuchar entre la puerta lo que sucedía.
Solo escuché movimientos un poco bruscos y algunos gemidos ahogados y atiné a pensar que se estaba masturbando, pero la idea de que mi hermano estuviera haciendo eso mientras yo estaba fuera de su cuarto escuchándolo me daba un poco de asco y a la vez me sentía excitada.
Pero ese asco se convirtió en morbo porque de un momento a otro pensé en lo que acababa de escuchar y me pregunté cómo sería el pene de mi hermano, para su edad supongo que será un tanto pequeño
El pensar en el pene de mi hermano me hizo calentarme un poco, pero sabía que eso no estaba bien, es mi hermano menor y no es correcto así que para quitarme esos pensamientos y la calentura que llevaba me fui a dar una ducha, el agua fría y la espuma me relajaron, pero no lograba pensar en otra cosa; terminé mi ducha e intenté regresar a mis pendientes pero al llevar la ropa sucia al cesto noté que mi calzoncito cachetero que me había quitado la noche anterior no estaba, aunque todas las otras prendas que había llevado si estaban ahí.
Intenté recordar si es que la puse en otro sitio y después fui a ver si mi madre la habría lavado aunque sería tonto pensar que solo lavara una prenda en lugar de llevarse todo el cesto de ropa y como es obvio no encontré nada en la lavadora así que mi mente tenía una última pregunta: ¿Habrá tomado la calzón cachetero mi hermano? Y justo con esa pregunta vino una que era aun más inquietante para mí: Cuándo lo escuché masturbándose, ¿lo estaría haciendo con mi calzón?
Pensé que sería la opción más clara, ya que la prenda no estaba por ningún lado y mi hermano a esa edad empieza a explorar su sexualidad y sus hormonas están como locas, no sé por qué, pero en lugar de molestarme le di una excusa a la situación, mi hermano está experimentando y le debe causar mucho morbo el tener una prenda íntima usada y más si es de su propia hermana, entonces fue cuando pensé que si a mí me pasa con mi hermano seguro a más chavas les ha pasado, me fui a mi cuarto, cerré la puerta y me puse a investigar, encontré algunas preguntas que hacían chavas con situaciones parecidas, algunas preguntaban si era normal que eso pasara, otras preguntaban si estaba bien intentar algo mas con sus hermanos pero las respuestas de los usuarios eran las mismas.
Ya que eso no me ayudó en nada busqué más cosas pero no hay información que sea relevante porque no es como una enfermedad ni nada de eso, simplemente es una situación de atracción por algún miembro de tu familia que se da en muchos casos y pensé que si quiero respuestas las tengo que buscar yo misma sin recurrir a internet.
Salí del cuarto y fui a ver a mi hermano. Era arriesgado, pero tenía que preguntarle si había visto mi panty solo para ver cómo reaccionaba.
Toqué la puerta y le dije que si podía pasar, me abrió la puerta y me pregunto qué quería con su manera sarcástica de hablar.
-Oye –comenté-, ¿no sabes si mamá lavó la ropa hoy? Es que me da pena decirlo pero no encuentro mi cachetero que dejé en el cesto de ropa anoche y se me hace raro que no este.
El me preguntó ¿cachetero? A lo que yo le contesté “sí mi, calzón cachetero”.
Inmediatamente noté que mi hermano se puso nervioso y muy colorado, era obvio que la tenía y lo más probable es que la hubiese utilizado como yo pensaba, lo que me causó un morbo grande y a la vez un halago enorme, el saber que tu hermano te encuentra atractiva y sexy es lindo, pero no le iba a demostrar que pensaba eso, tenía que sostener mi incredulidad y hacerle creer que no sospechaba de él para no espantarlo.
Me dijo que mamá no había lavado la ropa y que no sabía nada de mi ropa, que él tenía cosas más importantes que hacer que estar fijándose en lo que pasa con los demás, una respuesta grosera que me hubiera molestado si no supiera que él tiene mi cachetero y solo atiné a decirle que lo seguiría buscando y me fui a mi cuarto.
Continúe con mis tareas y terminé justo cuando llegaron mis padres, trajeron comida preparada y nos pusimos a cenar, acabo mi padre primero que todos y se fue a dormir porque trabaja temprano y ya eran más de las 10:00 pm, en eso le pregunté a mi madre lo mismo que a mi hermano en la tarde.
Me negó con la cabeza mientras tomaba de su vaso y después me dijo que debía tener más cuidado dónde dejo mi ropa y más si es íntima, que hay hombres en la casa y eso está mal para una señorita como yo, (en mi mente solo pensaba que lo de señorita se perdió hacía un par de años y sonreí recordando lo que pasó esa noche con mi ex). Le dije que tendría más cuidado y me puse a lavar los platos y al terminar me fui directo a dormir.
Como siempre, para ir a la universidad me desperté muy temprano, me arreglé y acomodé mis cosas para irme pero justo antes de salir de mi cuarto percibí un olor a humedad que me disgustó y busqué de donde provenía, hasta que di con el cesto de ropa sucia, busqué entre la ropa para ver cuál era la que olía así y me encontré casi al final del cesto algo que me dejó en shock por unos segundos.
Mi cachetero estaba entre varias blusas, estaba enrollada y húmeda, solo había una respuesta a eso: mi hermano la usó y la ensució así que la tuvo que lavar, aunque solo fuera mojarla para que no se notara la mancha en la tela seca, después del shock noté que me gustó ver ahí mi calzoncito, no sólo porque es una de mis favoritas sino porque el que mi hermano la usara me calentaba la cabeza y algo más, así que decidí guardarla para que no oliera mal el cuarto y me fui a la uni.

Mojada y caliente por mi hermanito

En todas las clases no paré de imaginar mi cachetero y a mi hermano usándola, limpiándose con ella, pensando en mí y sentí como se me humedeció la entrepierna, tuve que ir varias veces al baño para limpiarme lo más que podía para no oler tan mal.
Acabando las clases me fui directo a mi casa sin despedirme de mi novio al cual no tomé en cuenta en todo el día, estaba deseosa de ver a mi hermano y de saber si es que tomó esta vez una de mis tangas.
Al llegar noté que no estaba y me ingenié un plan para que tomara mi tanga que usé todo el día y que humedecí varias veces, olía a vagina, a mujer, a sexo, eso me calentaba de sobremanera y más si mi plan funcionaba.
Dejé mi tanga sucia en el cesto un poco tapada para que no fuera tan obvio y me fui a casa de una amiga, llamé a mi hermano y le pregunté que donde estaba, me dijo que en casa, había llegado hacia unos minutos y le dije que yo estaba con una amiga, si preguntaban mis padres, llegaría en una hora aprox. Me contestó de una manera extraña para como es, me dijo que estaba bien y que me cuidase.
¿Mi hermano preocupándose por mi?, eso me agradó pero no sabía cómo tomarlo, tal vez ya hubiese visto mi tanga y por cómo estaba se puso de buen humor, o no sé pero tenía que saber qué pasaba así que me fui directo a casa apenas colgó, pero traté de ser sigilosa y que no me viera ni escuchara llegar, abrí la puerta con cuidado y subí las escaleras.
Le dije que tardaría una hora y no habían pasado ni 30 minutos, así que estaría despreocupado porque nadie llegaría hasta tarde o le avisarían si es que ya llegasen, y eso lo llevó a dejar la puerta de su cuarto abierta, la mía también estaba abierta y antes de ir a verlo me aseguré de que mi tanga no estuviera ahí.
Como lo esperaba, la tanga desapareció y eso me volvió loca, pensar que mi hermano estuviera en ese momento olfateando mi tanga con mi olor impregnado me excitó y me llenó de valor, fui directo a su cuarto a afrontarlo y esperaba lo peor.
Me asomé rápidamente y lo vi, ahí estaba él, acostado completamente desnudo, por primera vez veo su pene, es algo delgado pero bastante largo, eso me encantó, pero lo que me mató fue ver que en su mano izquierda tenía mi tanga, la tenía acomodada para que la parte donde queda mi vagina quedara en su palma, la acercaba a su nariz mientras acariciaba su largo pene, la escena era muy excitante. Estaba tremendamente caliente por mi hermanito, mas no quería romper esa imagen, pero sabía que si lo dejaba así no me atrevería a nada después así que entré al cuarto y ahí empezó todo.
Luego les cuento cómo voy con lo de mi hermana <3

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Conseguí desvirgar a mi sobrina por los relatos xxx

Desvirgar a mi sobrina gracias a mi afición por los relatos XXX es lo que hoy os quiero contar.

Yo siempre fui un asiduo lector de las páginas con relatos xxx, sabía bajarlos e imprimirlos para después leerlos en el baño, era toda una rutina y mientras los leía me masturbaba lo cual lo disfrutaba mucho yo soy un hombre casado y la relación con mi mujer es genial en todo sentido, tanto en el matrimonio, como en la cama y mi mujer tiene una sobrina hija de un hermano de ella, la cual nos vino a visitar en unas vacaciones para estar con su tía, una rica jovencita de 18 años con unos pechos muy prominentes, una cola de infarto, de 1.62 altura, ojos café, pelo largo hasta la cintura de color castaño claro y una carita de ángel, lo cual eleva mi estado de excitación.

Yo soy un hombre de 52 años, flaco 1.70 altura 70 Kg y bastante bien dotado, sin ser presumido, y la presencia de la joven tenía mis hormonas mucho más despiertas, imaginando que por las noches nos escuchaba a mí y mi señora cuando teníamos relaciones, dado que mi mujer es de las que goza mucho y grita como una gata en celo cuando acaba. Yo estaba casi seguro de que mi sobrina lo escuchaba desde su cuarto, que está pegado al nuestro y que seguro ella se masturbaría escuchando nuestras relaciones, porque a la mañana, cuando desayunábamos juntos después de una noche de sexo con mi señora, las miradas eran como cómplices.

En día que estaba con mi rutina de leer los relatos porno en el baño, y haciéndome una terrible paja, alguien golpea a la puerta para poder entrar. Era mi sobrina, que le urgía las ganas de ir al baño. Yo dejé de pajearme y metí los papeles en un cesto de esos de baño, donde se tiran las toallitas íntimas y los desechos del baño. Para no salir con los papeles en la mano me acomodé la pija todavía erecta en mi bóxer, subí mis pantalones y salí del baño con una erección muy notoria, que se notaba sobre el pantalón. Ella se dio cuenta porque me miró el bulto, se sonrojó y me regaló una mirada cómplice. Yo me fui a la cocina a tomar agua y regresé al baño cuando terminó para buscar mis lecturas. Mucha fue mi sorpresa al no encontrarlas, me arrimé hasta la habitación donde dormía mi sobrina. La puerta estaba cerrada y escuché como gemidos. Me imagine que se estaba masturbando leyendo los relatos.

De ahí hasta que conseguí desvirgar a mi sobrina empezó el juego de seducción para con ella. Empecé a mostrarme más liviano de ropa para que se notara mi bulto y mi erección, y empecé a bajar relatos xxx de tíos con sobrinas. Los imprimía y dejaba en el cesto de basura para que ella los encontrara y los leyera. Noté que ella también empezó a mostrar más de su cuerpo, solía andar de camisón más trasparente por la casa; cuando mi esposa salía a hacer las compras, salía de su cuarto con la excusa de buscar algo en la heladera, se agachaba mostrando todo su culito y lo movía mirándome de reojo para excitarme. Yo solía ir también a la heladera con la excusa de buscar agua o algo que estuviera bien al fondo para aprovechar a apoyarla sin ningún disimulo en su cola, con mi pija bien parada, para que notara como me ponía. Ella se apoyaba y masajeaba su culo contra mi pija y daba pequeños suspiros, se daba vuelta y me dejaba sus labios a centímetros muy escasos de los míos, pero yo no me animaba a darle un beso, y entonces ella se volvía a meter en su cuarto.

A la noche, cuando nos sentábamos en la sala a mirar películas, ella se sentaba delante de mí y dejaba sus piernas bien abiertas para dejarme a la vista sus tanguitas y parte de sus labios vaginales, es más, yo notaba que se metía sus tanguitas bien dentro de su concha para que quedasen casi descubiertos por completo sus hermosos labios. Una noche que me había quedado viendo la televisión hasta más tarde puse una película porno, y empecé a masturbarme solo con la luz del televisor. Escuche pasos, pensé que era mi señora y al ver que no aparecía mire a la puerta disimuladamente, y la vi a ella mirándome y metiéndose mano en su conchita y apretando sus piernas mirándome como yo me pajeaba, y mirando las escenas de sexo en la pantalla. Ese juego lo repetí varias noches, y ella siempre aparecía muy silenciosamente y repetíamos la rutina: ella se masturbaba en el marco de la puerta y yo en el sillón

Otro día que yo había dejado uno de mis relatos porno en el baño. Al volver al baño, encontré sobre toda la ropa sucia una tanguita que sabía bien que no era de mi señora toda mojadita con flujos vaginales. Me la acerque a mi nariz y pude disfrutar del rico olorcito a concha que tenía, me hice una terrible paja dejando toda la tanguita llena de leche, la deje en el mismo sitio. Salí del baño y al rato entro ella cuando salió entre yo y ya su tanguita llena de flujos y de mi leche no estaba, mas imagine que la había llevado a su habitación para masturbarse y seguramente para probar mi leche.

En otra oportunidad me acosté a dormir la siesta, haciéndome que estaba tomado, aprovechando la oportunidad que mi señora se había ido a los de unas amigas (mi señora siempre decía que cuando me tomo unas copas me pueden violar que no me entero por lo profundo que me duermo), así que me acosté dejando como al descuido la puerta un poco abierta y yo completamente desnudo tirado en mi cama bocarriba. Me hice el dormido y ella se asomó por la puerta, miro un rato hasta que se decidió a entrar, se acercó hasta la cama muy lentamente y me agarro mi pija. Yo seguí haciéndome el dormido, pero mi pija enseguida se me puso dura como una piedra. Ella primero se asustó y la dejo de agarrar, pero al ver que yo no me movía empezó a manoseármela y acariciármela, y hasta se dio el gusto de darle un beso en la punta. Cuando yo me moví ella la soltó y salió casi corriendo sin darme tiempo a nada. Así que decidí dar un paso más, me compré una mini cam con wifi y la coloqué en su cuarto cuando ella no estaba, disimulada con unos adornos para que no se notara y apuntando a su cama, así podía verla desde mu computadora.

Como todos los días desde que dejé mis primeros relatos XXX, ya de eso habían pasado casi 10 días, dejé un relato XXX muy muy hot donde un tío desvirgaba a su sobrina, me fui y me encerré en mi cuarto esperando la acción, ya que mi señora no estaba en casa e iba a tardar varias horas. Es más, yo la tenía que ir a buscar, así que estaba muy seguro que nadie nos molestaría. Prendí la computadora encendí la cam y me puse a esperar, sin saber que ese mismo día iba a desvirgar a mi sobrina.. Ella no tardó mucho de salir del baño y se dirigió a su cuarto, y empezó a leer el relato y empezó por masajearse sus pechos y darles pequeños pellizcos a sus pezones. Después fue bajando una mano hasta su conchita y sobre sus bragas se empezó a acariciar. Se fue excitando y se despojó de toda su ropa se colocó frente a la cam como si supiera, y empezó a masturbarse frenéticamente. Yo estaba con mi pija dura como una piedra y mientras estaba masajeándomela, de pronto se puso a cuatro patas con su cola apuntando a la cam y se empezó a meter un dedito por su culo, y gemía y se retorcía de placer y fue donde yo me decidí: me saqué toda mi ropa y me fui a su cuarto, entré de golpe con mi pija bien dura. Ella se dio vuelta, me miro y me dijo, “tío, por fin te decidiste, te estaba esperando, quiero que me hagas tuya, que me desvirgues, que me hagas tu mujer, tu amante, así como en los relatos  XXX que dejas en el baño”. Yo le dije, “quédate así como estas amor no te muevas”, y así en cuatro patas como estaba me arrodille detrás de ella y empecé a besarle y chuparle toda su conchita y su cola.

Por fin tocaba desvirgar a mi sobrina

Mientras mis dedos masajeaban su clítoris, ella gemía y se retorcía de placer, y me decía “así tío que ricooooooo”, y se empezó a convulsionar, y me di cuenta de que había tenido su primer orgasmo producido por otra persona que no fuera ella misma. Se dejó caer en la cama por unos segundos y me dijo: “Tío, fue el mejor orgasmo de mi vida, que ricooooooooo, quiero devolverte el favor”. Se sentó en la cama y agarró mi pija con su mano y empezó a chupármela primero con torpeza, pero después con mis explicaciones me la empezó a mamar de una forma descomunal porque lo hacía con pasión y adoración. Se la sacaba de su boca solo para decirme que rica y grande era mi pija y que le encantaba tenerla toda en su boca mientras me miraba a los ojos. Fue la mejor mamada que había tenido hasta ese momento en mi vida. Se la saque de su boca la acosté sobre la cama y la comencé a besar en sus labios mientras mi pija se apoyaba en toda su conchita que estaba súper mojadita y le frotaba su clítoris y todo los labios de su hermosa concha con mi pija.

Fui bajando con mi boca por su cuello, lo mordí y le chupe el lóbulo de su oreja mientras mis manos masajeaban sus pechos, después continué bajando con mi boca hasta sus pechos. Los masajeaba desde abajo y le comencé a chupar sus pezones sin dejar de frotar mi pija. Ella tuvo otro orgasmo más y de su concha salían muchos jugos, que yo mojaba mis dedos en ellos, y se los daba a oler para excitarla más todavía y cuando vi que ya estaba lista hice que apoyara sus piernas en mis hombros, se la chupe un rato para probar y oler sus jugos hasta que acabo de nuevo en mi boca dándome a tomar sus sabrosos jugos. Acomodé mi cuerpo y la punta de mi pija en la entrada de su conchita, ella me miraba con adoración y suplicándome me pidió que se la metiera, que la desvirgara, que la convierta en toda una mujer, que quería tener toda mi pija dentro de ella. Así que empecé muy despacito a meter primero la cabeza de mi pija y después centímetro a centímetro, y ella arqueaba su espalda para que le entrase más y más. Sentí chocar mi pija con su himen, le dije “¿estas lista amor? esto te puede llegar a doler un poco”, y ella me dijo “síííí, claro que sí, estoy lista”, y empujé mi pija hasta que noté que se rompía su himen. Dio un pequeño grito de dolor, me quede quieto por unos segundos para que se recuperara, le pregunté que si le seguía doliendo, y ella me dijo “ya no tío, por favor la quiero toda dentro de mí, quiero sentir chocar tus huevos en mis nalgas”, y así lo hice, se la metí toda y empecé primero despacito, muy despacito, y fui aumentando mi ritmo al ver que ella me arañaba la espalda con sus uñas y me pedía “asíííí tííííooo que ricoooooooo dame mas duro que me corro de nuevo ahora sé porque mi tía grita tanto cuando le haces el amor, tío, que placer más lindo sentir toda esa gran pija dentro mío, hayyyyy síííí que ricooooooooooo me corrooooooo hay que placer”, y ahí sentí como si se desmayara del placer que estaba teniendo.

Después de desvirgar a mi sobrina por su coño, tocaba desvirgar su culo

Ella acabó según me contó después tres veces seguidas, y como soy un hombre mayor, tengo mucha resistencia sin venirme. Por eso, también quise desvirgar a mi sobrina por su culo, así que le dije “amor quiero que me des tu colita te prometo que si te duele te la saco mi vida, pero lo voy a hacer muy despacito y con mucho gel”. Así que la ice poner en cuatro patas como estaba al principio cuando la encontré le chupé bien el culito y usé mi lengua como si se tratara de una mini pija, mientras con mis dedos le masajeaba su clítoris y su punto G sin dejar de chupar su hermoso culo. Después unte mis dedos con un gel intimo, que uso con mi señora y se lo desparramé por todo su culo, y empecé a meter primero un dedo después dos y, cuando mis dos dedos entraban fácilmente, unté mi pija con mucho gel. Le hice abrir bien sus cachetes y le metí la cabeza de mi pija, que entró en su ano con mucha facilidad dada su dilatación.

Le pregunté si le dolía y me dijo que un poco, pero seguí de a poquito, metiendo centímetro a centímetro toda mi pija hasta que mis huevos chocaron con sus nalgas. Me quedé unos minutos así, con toda mi pija llenando ese rico culito, hasta que ella solita empezó con el movimiento de meter y sacar, primero despacito, y después ya le entraba y le salía toda mi pija completa de su culo con mucha facilidad, así que el movimiento empezó a ser más rápido y frenético. Le sacaba toda mi pija de su culo y me encantaba ver lo grande y dilatado que lo tenía.

Ella volvió a convulsionar y gritar como una gata en celo mientras tenía un orgasmo, según ella, el más lindo hasta ese momento, y me pedía a gritos que le llenase todo su culo de leche, así que aumenté mi ritmo hasta descargar toda mi leche dentro de su culo. La saqué de su culo chorreando de leche y se la di a chupar hasta que me la dejó reluciente. Le di un beso en la boca y nos dispusimos a limpiar las sábanas manchadas por sus flujos sangre y mi leche.

Nos metimos a la ducha juntos y volví a cogérmela apoyada contra la pared de la ducha. Después la hice sentar en el bidet, unté toda su conchita con crema de afeitar y se la dejé peladita como una rodilla, sin ningún pelito. Después para que se le pasase el ardor me dediqué a chupársela, logrando que acabase dos veces más en mi boca, y yo tirado en la cama bocarriba y ella arrodillada sobre mi cara, dándome a comer de su rica fruta mientras los flujos de su concha me mojaban toda la cara.

Nos vestimos, me fui a buscar a mi señora, pero antes nos prometimos repetir la experiencia cada vez que mi señora saliera a algún sitio, y ella me regal´p en agradecimiento su tanguita llena de flujos y olor a su rica conchita, la cual tenía puesta antes de que la desvirgase.

Después de desvirgar a mi sobrina, la historia continúa

Desde que pude desvirgar a mi sobrina en adelante pasó a ser mi amante y mi sobrina predilecta, así que empezó a usar polleras sin nada abajo para que cuando nos cruzáramos en la cocina o en algún lugar de la casa y mi señora estuviese por otro lugar se levantase su pollera se metiese los deditos en su concha, sacándolos todos llenos de sus jugos y dándomelos a chupar y oler.

Si teníamos un ratito se agachaba ofreciéndome toda su concha, yo sacaba la pija de mis pantalones (usaba de esos deportivos para que fuese más fácil poder pelar mi pija y apoyármela en cualquier rincón de la casa), se la acomodaba en la entrada de su hermosa conchita y de una se la metía toda completita. Estaba hecho todo un adolescente, me mantenía con mi pija casi todo el día al palo y ella aprovechaba cualquier situación o momento para masajeármela o chupármela.

Vivíamos en un constante estado de excitación, cuando salíamos con el auto a hacer alguna diligencia, ni bien nos distanciábamos una o dos cuadras de la casa, ella me sacaba la pija del pantalón y me iba chupando la pija hasta que le acababa en su boca. Muchas veces nos íbamos hasta un Telo y pasábamos una horita de lo mejor. La dejaba toda llena de lechita y yo le compraba los anticonceptivos para que no quedase embarazada, y decidió pedirle permiso a su papá para quedarse a vivir con nosotros con la excusa de los estudios, ya que la carrera que ella quería seguir se dicta en nuestra ciudad y mi señora estaba muy contenta porque es su sobrina predilecta, aparte porque le ayuda en los quehaceres domésticos, y como yo estoy como un adolescente, las relaciones sexuales entre nosotros, o sea mi mujer y yo, han mejorado mucho y ella está muy feliz. Si supiera que estoy tan contento y calentón desde que pude desvirgar a mi sobrina, seguro que se me arma la gorda, jajajaja, o tal vez se prende con nosotros… quién sabe.

 

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Mi tía viene a pasar unos días en casa

La historia que os voy a contar es totalmente cierta.

Hará unos dos años, mis padres se divorciaron cuando yo tenía tres años y no volvía a saber nada de él.

Mi madre (Pilar), se fue a trabajar como un día cualquiera, a media mañana, mi tía (Amparo), me llamó por teléfono y me preguntó que si podía hablar conmigo, le dije que sin ningún problema, le dije que se pasara por casa y charlábamos tranquilamente.

Pasó mas o menos una media después de que se fuera mi madre a trabajar cuando mi tía llegó a mi casa, me contó que desde que su hijo se fue de casa estaba muy sola y que muchos días no hablaba con nadie, traté de animarla un poco, mientras hablábamos, tranquilamente en el salón de mi casa.

Cuando llegó mi madre de trabajar, se sorprendió al ver a Amparo allí en casa preguntando si había pasado algo, tranquilicé a mi madre diciéndole que todo iba genial y que no se preocupara de nada; mi madre invitó a comer a mi tía, entonces fue cuando le contó la historia a mi madre que a mi me había contado antes.

Decidimos mi madre y yo que se viniera a vivir con nosotros aunque no fue nada complicado convencer a mi madre; por la tarde, comenzamos la mudanza de la casa de mi tía a la nuestra, no estaba muy lejos de donde nosotros vivimos así que fue todo sin complicaciones.

Una vez ya en mi casa, después de que hubiesemos hecho toda la mudanza, le hubiésemos presentado la casa y hubiésemos instalado a mi tía en su habitación, Amparo me dijo que se iba a duchar y que si no me importaba, al instante, le dije que estaba en su casa y que no nos tenía que pedir permiso para nada.

Después de que Amparo se duchase, salió completamente desnuda del baño sin darse cuenta de que mi madre y yo estábamos en el salón, mi madre le dijo que no pasaba nada y que todo quedaba en familia (soltando una carcajada), después de que mi tía ya se cambiase de ropa y todo, nos sentamos los tres en el salón a ver un rato la tele para poco después preparar para la cena.

La cena fue magnífica, más tarde después de recoger la cocina y todo, mi tía entró en la habitación junto con mi madre, sorprendido les pregunté que si pasaba algo; al entrar en la habitación mi madre y mi tía maquilladas y guapísimas, Amparo con una minifalda vaquera y una camiseta de tirantes, y Pilar con un short y una camiseta de tirantes me entró una erección que intenté disimular todo lo que pude. Las dos se sentaron a un lado mio cada una y me empecé a excitar, me dijeron que me levantara, entonces, mi madre se levantó y se puso justamente delante de mí y en cuclillas mientras que me quitaba el pantalón, yo me quedé mirándole los pechos a mi madre mientras que mi tía me daba un beso que disfruté muchísimo, una vez que ambas me desnudaron por completo, llegaba mi turno, empecé por mi madre, le quité el short y la camiseta de tirantes y por unos segundos, miré a mi madre varias veces de arriba a abajo observando el sujetador de color blanco que llevaba mi madre y el tanga de color naranja que llevaba puesto, entonces, mi madre me preguntó:

Pilar: cariño, ¿estás bien, te pasa algo?

Yo: (algo avergonzado) no, nada mama. Es que me encanta el sujetador y el tanga que llevas puesto

Pilar: ohhh, es que te como

Después de dejar a mi madre en ropa interior, le dije que no se quitara nada, entonces me dijo mi madre, vale cariño tu manda.

Al instante, me puse con mi tía, le quité la minifalda y la camiseta de tirantes e hice lo mismo que había hecho con mi madre. Mi tía llevaba también un tanga pero de color azul y un sujetador beige. Hice la misma operación que con mi madre mirándola de arriba a abajo cuando mi tía me preguntó:

Amparo: ¿Te gusta lo que ves?

Bastante sorprendido le dije que me encantaba. Mi madre se levantó de la cama donde estaba sentada y me dijo:

Pilar: somos todo tuyas

Yo al principio sin saber que hacer tras la frase de mi madre solté una leve carcajada, y las miré primero de arriba a abajo.

En primer lugar, me acerqué a las dos, tanto a mi madre como a mi tía y les miré durante unos segundos la vagina; mi madre tenía algo de vello al igual que mi tía, entonces, mi madre se puso en cuclillas y me empezó a masturbar al igual que mi tía intentando compartir pene entre las dos.

Más tarde, mientras que mi madre le hacía una mamada a mi tía en la vagina, le metí el pene a mi madre por el ano cuando a los pocos segundos empezó a gemir como nunca antes la había oído.

Finalmente, mi madre y mi tía se pusieron en cuclillas justamente delante de mí mientras que yo me hacía una paja y terminaba eyaculando en la cara de mi tía y en la cara de mi madre.

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Mi tía viene a pasar unos días en casa

La historia que os voy a contar es totalmente cierta.

Hará unos dos años, mis padres se divorciaron cuando yo tenía tres años y no volvía a saber nada de él.

Mi madre (Pilar), se fue a trabajar como un día cualquiera, a media mañana, mi tía (Amparo), me llamó por teléfono y me preguntó que si podía hablar conmigo, le dije que sin ningún problema, le dije que se pasara por casa y charlábamos tranquilamente.

Pasó mas o menos una media después de que se fuera mi madre a trabajar cuando mi tía llegó a mi casa, me contó que desde que su hijo se fue de casa estaba muy sola y que muchos días no hablaba con nadie, traté de animarla un poco, mientras hablábamos, tranquilamente en el salón de mi casa.

Cuando llegó mi madre de trabajar, se sorprendió al ver a Amparo allí en casa preguntando si había pasado algo, tranquilicé a mi madre diciéndole que todo iba genial y que no se preocupara de nada; mi madre invitó a comer a mi tía, entonces fue cuando le contó la historia a mi madre que a mi me había contado antes.

Decidimos mi madre y yo que se viniera a vivir con nosotros aunque no fue nada complicado convencer a mi madre; por la tarde, comenzamos la mudanza de la casa de mi tía a la nuestra, no estaba muy lejos de donde nosotros vivimos así que fue todo sin complicaciones.

Una vez ya en mi casa, después de que hubiesemos hecho toda la mudanza, le hubiésemos presentado la casa y hubiésemos instalado a mi tía en su habitación, Amparo me dijo que se iba a duchar y que si no me importaba, al instante, le dije que estaba en su casa y que no nos tenía que pedir permiso para nada.

Después de que Amparo se duchase, salió completamente desnuda del baño sin darse cuenta de que mi madre y yo estábamos en el salón, mi madre le dijo que no pasaba nada y que todo quedaba en familia (soltando una carcajada), después de que mi tía ya se cambiase de ropa y todo, nos sentamos los tres en el salón a ver un rato la tele para poco después preparar para la cena.

La cena fue magnífica, más tarde después de recoger la cocina y todo, mi tía entró en la habitación junto con mi madre, sorprendido les pregunté que si pasaba algo; al entrar en la habitación mi madre y mi tía maquilladas y guapísimas, Amparo con una minifalda vaquera y una camiseta de tirantes, y Pilar con un short y una camiseta de tirantes me entró una erección que intenté disimular todo lo que pude. Las dos se sentaron a un lado mio cada una y me empecé a excitar, me dijeron que me levantara, entonces, mi madre se levantó y se puso justamente delante de mí y en cuclillas mientras que me quitaba el pantalón, yo me quedé mirándole los pechos a mi madre mientras que mi tía me daba un beso que disfruté muchísimo, una vez que ambas me desnudaron por completo, llegaba mi turno, empecé por mi madre, le quité el short y la camiseta de tirantes y por unos segundos, miré a mi madre varias veces de arriba a abajo observando el sujetador de color blanco que llevaba mi madre y el tanga de color naranja que llevaba puesto, entonces, mi madre me preguntó:

Pilar: cariño, ¿estás bien, te pasa algo?

Yo: (algo avergonzado) no, nada mama. Es que me encanta el sujetador y el tanga que llevas puesto

Pilar: ohhh, es que te como

Después de dejar a mi madre en ropa interior, le dije que no se quitara nada, entonces me dijo mi madre, vale cariño tu manda.

Al instante, me puse con mi tía, le quité la minifalda y la camiseta de tirantes e hice lo mismo que había hecho con mi madre. Mi tía llevaba también un tanga pero de color azul y un sujetador beige. Hice la misma operación que con mi madre mirándola de arriba a abajo cuando mi tía me preguntó:

Amparo: ¿Te gusta lo que ves?

Bastante sorprendido le dije que me encantaba. Mi madre se levantó de la cama donde estaba sentada y me dijo:

Pilar: somos todo tuyas

Yo al principio sin saber que hacer tras la frase de mi madre solté una leve carcajada, y las miré primero de arriba a abajo.

En primer lugar, me acerqué a las dos, tanto a mi madre como a mi tía y les miré durante unos segundos la vagina; mi madre tenía algo de vello al igual que mi tía, entonces, mi madre se puso en cuclillas y me empezó a masturbar al igual que mi tía intentando compartir pene entre las dos.

Más tarde, mientras que mi madre le hacía una mamada a mi tía en la vagina, le metí el pene a mi madre por el ano cuando a los pocos segundos empezó a gemir como nunca antes la había oído.

Finalmente, mi madre y mi tía se pusieron en cuclillas justamente delante de mí mientras que yo me hacía una paja y terminaba eyaculando en la cara de mi tía y en la cara de mi madre.

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Strip Poker con mi hermanastro

Nota: escribo este relato erótico para plasmar de alguna forma mi fantasía filial. No quiere decir que todo ocurriese tal y como a continuación lo cuento. Espero que disfruten de esta pequeña historia de sexo en familia.

Lo que se suponía iba a ser una gran noche de fiesta con mi hermanastro(a partir de ahora hermano) y mis dos primos, saliendo con nuestros amigos de fiesta por la ciudad, acabó siendo una noche un tanto extraña y es que pronto se cancelaron los planes de salir de fiesta debido a que el tiempo no acompañaba.

Una fuerte tormenta empezó a caer en nuestro barrio, lloviendo como pocas veces había visto. Lluvia acompañada de un fuerte viento y truenos. Por lo que al final los cuatro optamos por no salir esa noche y quedarnos en casa.

Mis padres ya habían salido a cenar fuera con mis tíos, avisándonos que esa noche llegarían tarde a casa, y mi hermano y yo, al ver como se había truncado el plan de salir con nuestros amigos, esa noche decidimos quedarnos en casa y llamar para pedir unas pizzas(Nuestros padres nos habían dejado algo de dinero).

Esa noche nos tocaba cuidar de nuestros primos Juan y Laura, los cuales estaban de visita el fin de semana. Pese a vivir en otra ciudad venían a visitarnos de vez en cuando ya que tienen una edad parecida a la nuestra y ya desde pequeños jugábamos mucho juntos. Podría decirse que nos hemos criado los cuatro juntos.

Tras pedir un par de pizzas para cenar, nos pusimos a hacer tiempo viendo la tele. Pasando de canal en canal sin nada que nos gustase ver. No tardó mi primo Juan en decir que se aburría y que iba a ser una noche muy larga, tras lo cual, mi prima Laura propuso de jugar a algun juego de cartas.

A mi nunca me gustaron demasiado los juegos de cartas pero esa noche no había otra cosa que hacer, así que le seguí la corriente a mi prima y enseguida empezamos los cuatro a decir nombres de juegos de cartas que se nos pasaban por la cabeza. Sorprendentemente mi hermano Rafa fue el que más nombres de juegos propuso y eso que yo pensaba que, al igual que a mi, el no jugaba prácticamente nada a juego de cartas.

Tras un par de minutos de discusión sobre a qué jugaríamos, sin tener claro un juego que conociéramos los cuatro, sonó el timbre de la puerta. Finalmente habían llegado las pizzas y las cervezas.

Mi prima Laura y yo corrimos a coger el dinero y a abrir al pizzero mientras mi primo Juan y mi hermano Rafa aún seguían discutiendo en el salón a qué juego jugaríamos después de cenar.

El repartidor de pizzas y las cervezas

Mi prima que pese a ser la menor de los cuatro siempre había sido muy espabilada y picarona, fue la que habló con el pizzero pagándole las pizzas y una buena propina para que no dijese nada al ver para quién eran las cervezas que habíamos pedido(Mi prima y yo por poco no éramos menores de edad pero lo aparentábamos).

Tras hablar con nosotras durante unos minutos, al recibir su propina el pizzero se marchó muy contento y algo cachondo por culpa de la forma picarona de hablar que solía usar mi prima con los chicos.

De vuelta al salón, ya con las pizzas bien calientes y las cervezas bien frías, mi prima empezó a preguntarme.

-¿Te has fijado en la espalda del pizzero?- Con cara de cachonda y una gran sonrisa. A lo que respondí.

-Claro que me he fijado, pero no sin antes fijarme en su culo- empezamos a reír las dos, y es que el muchacho que nos trajo las pizzas estaba bastante bien.

Al llegar al salón y ver a mi hermanastro y mi primo callados(algo que ya me pareció bastante raro entonces), esperando que llegásemos, pusimos las pizzas en la mesa del salón y nos sentamos a comer los cuatro.

Mientras comíamos, mi primo que es el mayor de todos, empezó a explicar a qué íbamos a jugar al poker texas holdem, juego de cartas al que los cuatro sabíamos jugar y que no habría que explicar demasiado.

Seguíamos comiendo mientras hablábamos de algunos de nuestros amigos y amigas mientras mi hermano, apoyado por mi primo, no paraba de meterse con mi prima por un amigo que tenemos en común y que a ella le gustaba de pequeña.

En uno de los comentarios de mi hermano mi prima se cansó levantándose de la mesa, llamándole idiota y pidiéndome que la acompañase al baño. Yo la apoyé, diciendo a mi hermano lo imbécil que podía llegar a ser a veces y que ya le valía.

La seguí al baño, donde nada más llegar cambió su cara de enfado por una ligera sonrisa, y es que ya estaba maquinando algún tipo de plan para ser ella quien se riera de ellos.

Entramos las dos al baño, cerrando la puerta con llave, tras lo cual empezamos a hablar sobre lo tontos y simples que son los chicos a veces(podíamos oírles de fondo haciendo ruidos infantiles, imitando la voz del chico que siempre le gustó a mi prima acompañado de besos y frases del tipo “Siempre me has gustado Laura”).

Mi prima cabreada decidió reírse de ellos a su manera. Empezó a decirme que no me preocupara por ella, que se encontraba bien, pero para devolverles la gracia les haría ver que tan machitos eran. Me propuso que jugásemos con ellos no al poker de toda la vida si no a un Strip Poker. Lo dijo riendo, pensando en las caras que pondrían. Sobretodo la de mi hermano, que es quien siempre se metía con ella por ser la más pequeña.

Tras volver del baño a la mesa, donde aún seguían haciendo el tonto, mi prima llamándolos infantiles, les propuso lo siguiente:

-El juego de poker en sí es algo aburrido, además que no disponemos de dinero para apostar. Así que si os atrevéis, podríamos jugar a Strip Poker- poniendo cara de chula y desafiante a los dos graciosillos.

Al mencionar la palabra Strip Poker, pude ver como la cara de mi hermano y mi primo se transformaba en un poema. Yo empecé a reír diciéndole a mi prima que eso sonaba bastante divertido, y que seguro esa noche las cartas estaban del lado de las chicas, convirtiéndolo en una guerra de sexos.

Tras unos segundos de silencio mientras nosotras terminábamos de comer y de beber(ellos habían terminado mientras estábamos en el baño) ambos se miraron con cara de incrédulos y seguidamente mi hermanastro, que seguía con idea de meterse con mi prima aceptó el desafío por él y mi primo. Jugaríamos a Strip Poker, ya estaba decidido(a los pocos días me enteré que mientras nosotras estábamos en el baño, ellos también habían pensado en proponernos jugar a Strip Poker).

Tras cenar y recoger la mesa mientras habríamos más cervezas, los cuatro discutíamos sobre las reglar, acordando que perderían los dos primeros en quedarse en ropa interior y ganarían los otros dos. En todo momento mi hermano y mi primo hablaban muy seguros del resultado, en el cual ellos iban a ganar y nos iban a hacer pasar vergüenza. Nada más lejos de la realidad…

La importancia de una buena mano en el Strip Poker

Recuerdo que empezamos a jugar los cuatro en la mesa redonda, unos enfrente de otros. Yo tenía a mi primo enfrente y mi hermano a mi prima. Tocándome a mi ser la primera en decidir en jugar o pasar, apostar una prenda de más o hacer Check.

No era una buena mano, por lo que hice check y, tras volverme el turno, pasar ya que mi prima había subido una prenda en su apuesta(Se la veía con ganas de humillar a mi hermano y mi primo). Esa mano la terminó ganando mi prima la cual quedaba jugando contra mi hermano. Este, que no podía creerse la suerte de la doble pareja de mi prima, entre refunfuños se quitó el reloj y los zapatos.

Dos manos más y ya estábamos los cuatros sin tenis o calcetines, eran las primeras prendas que nos atrevíamos a apostar. Los cuatro cada vez más picados los unos con los otros debido a que la suerte esa noche estaba bastante repartida.

Una ronda en la que quedamos mi prima y yo apostando contra mi primo hasta dos prendas, seguras de nuestra buena mano, terminamos perdiendo. Quedándonos yo en bragas y ella en sujetador. Ya quedaban pocas prendas para que hubiese un claro ganador.

No sabría decir si era porque ya llevábamos unas cuantas manos jugadas y nos quedaba poca ropa o si era porque llevábamos unas cuantas rondas de cerveza, pero se notaba que la actitud había empezado a cambiar y la vergüenza empezaba a desvanecerse. Ya no peleábamos por si eran las chicas las que ganarían o los chicos, cada uno quería dejar desnudo al resto y no ser el que quedaba en ropa interior. Ya no había piques o insultos entre mi prima y mi hermano, ya solo reíamos cuando alguien se atrevía a apostar una prenda de más y animábamos a postar al resto. Fue en ese momento en que todo fue a más.

Desnudada y castigada por su hermano

Mi prima a punto de perder, se atrevió a apostar contra su hermano que también estaba a solo una prenda de perder. Y tras sacar las 3 cartas de la mesa se declaró como oficial, que la primera persona en perder había sido mi prima. La cual sin pensárselo quedó únicamente en braguitas y sujetador, teniendo que levantarse de la mesa y dar una vuelta a la mesa para que todos la viéramos. Era el castigo para los dos perdedores.

Mi prima algo triste por verse obligada a dejar de jugar, justo cuando todo estaba tan reñido(Solos les quedaba una prenda para perder a mi primo y a mi hermano. A mi dos prendas) siguió bebiendo mientras me animaba a ganarles a los dos gracisillos.

La siguiente ronda tuve suerte y con un Full destrocé la mano de mi primo, el cual solo tenía una mísera pareja de reyes. Derrotado quedó en boxers y con vergüenza dió una vuelta a la mesa tal como había tenido que hacer su hermana una mano antes. Todos pudimos ver como se marcaba en su boxer una ligera erección, seguramente debida a la excitación de aquella situación. No podía imaginar que mi primo tuviese semejante paquete. Un buen bulto que sin duda llamó la atención incluso de su hermana, la le señalaba riéndose de él, humillándole delante del resto.

Nada más sentarse mi primo Juan, mi prima Laura se levantó de la silla y dijo:

-Esto es un rollo, justo cuando la cosa estaba más interesante he perdido, y aun me queda ropa. Es injusto.- quedaba claro en la forma de pronunciar las palabras que el alcohol de la cerveza estaba haciendo efecto en nosotros. Seguidamente se quitó el sujetador delante de nosotros, dejando ver su pequeños y preciosos pechos, colocándolo sobre la mesa al grito de: -Esta es mi siguiente apuesta. Entro de nuevo a la partida, no seáis unos rajados- con voz desafiante a mi hermano y mi primo.

Mi primo Juan no se lo pensó dos veces y prometió que él haría lo mismo con la prenda que le quedaba pero solo si valía tanto como las dos partes de la prenda femenina. Apuesta de unos boxers por un sujetador y unas braguitas, lo cual lo vimos todos algo justo. Seguimos jugando nuevamente los cuatro, ésta vez hasta quedar completamente desnudos.

Alguien quedaría completamente desnudo

La siguiente mano era más delicada ya que había que pensarse mejor el apostar una prenda, sobretodo mi primo y mi prima que estaban a solo una prenda de quedarse desnudos allí delante de todos.

La siguiente mano recuerdo que la perdí contra mi hermano Rafa y mi primo Juan apostando las dos prendas que me quedaban antes de quedarme en ropa interior, aunque sabía que podría seguir jugando con el sujetador y las braguitas. Ellos sacaron la misma escalera al rey de picas mientras que yo, que buscaba color, no lo conseguí.

Me quedé en braguitas y di la vuelta a la mesa. Fue entonces cuando al pasar por al lado de mi primo pude ver su enorme polla, bastante dura y recostada a un lado bajo los apretados boxers. No hacía por esconderla e incluso diría que entonces quería que la viese. Y mi hermano, pese a que no hice por fijarme en él, pude ver que estaba tocándose ligeramente sobre el pantalón, prenda que aún le quedaba por perder. Al pasar junto a mi prima le susurré al oído:

-Vaya polla tiene tu hermano tía, no me había fijado nunca- entre risas de ambas, volví a mi silla y seguimos jugando. ¡Solo ganarían los que no quedasen desnudos!

Siguiente ronda y 3 jugadores con tan solo una prenda y mi hermano aun con dos. Decidimos ponernos en su contra. Incluso mi primo parecía haber dejado de apoyarlo e iba contra él.

Yo podía notar perfectamente como mi hermano no quitaba ojo a mi prima, como la miraba con deseo cada vez más cachondo con aquella situación. Y es que todos estábamos bastantes cachondos a esa alturas del juego.

De repente mi hermano se arriesgó con un trío de corazones y perdió. Mi prima le había sacado un full en su cara, tras lo que se rió de él, y éste picado se quedó en boxers. Empezó a dar su vuelta a la mesa, como todos habíamos hecho ya. La vuelta a la mesa de la vergüenza. Pero al llegar a la altura de mi prima, mientras ésta se reía y le animaba a caminar más despacio antes de llegar a su silla de nuevo, mi hermano se le acercó y le dejó ver su pene delante de todos. No era tan grande como el de mi primo Juan, pero tampoco estaba nada mal. Rasurado y bien duro se lo acercó a mi prima diciéndole:

-¿Ves? para que veas lo hombre que es tu primo y dejes de reírte- mi prima callada acercó su mano a mi hermano tocándole su duro rabo, a la vez que mi hermano, caliente pero quizás aún cortado, volvía a su silla para poder seguir jugando.

Ahora todos estábamos a una sola prenda de quedar desnudos. No había marcha atrás, solo dos podían ganar, y teníamos que ser las chicas.

El siguiente Dealer me tocaba a mi y sería yo la que repartía las cartas. Una pareja de sietes para mi, una pareja de cuatros para mi hermano Rafa, un As de picas y un tres de diamantes para mi primo Juan y para mi prima Laura un As de copas y una dama de corazones. La suerte estaba echada y en la mesa comenzaban a salir las cartas.

¿Adivináis qué cartas salieron? Fue increíble pero salieron un siete, un As de trébol y una dama de picas. Todos empezamos a apostar creyendo tener nuestra mano ganadora, pensando que la suerte ahora si estaba de nuestro lado e íbamos a ver al resto desnudos. Todo decidimos apostar y arriesgarnos.

Esa noche tuve suerte

Salieron dos cartas más en la mesa. Otro siete y otra dama. Ya tenía mi Poker cuando todos decidimos en voz alta jugar el todo o nada. Levantamos cartas y empezamos a reir todos. Ellos por vergüenza quizás, pero yo porque era la ganadora y los vería a todos desnudos por perder una partida de Strip Poker, algo que les recordaría el resto de sus vidas.

Mientras yo permanecía sentada, entre ellos se pusieron de acuerdo por quien sería el primero en dar una nueva vuelta a la mesa, esta vez desnudos. Comenzó mi prima, la más picante y cachonda de todos(nunca tuvo demasiada vergüenza).

Mientras reía empezaba a girar alrededor de la mesa lentamente hasta llegar al lado donde estaba mi hermano. Allí le puso sus manos sobre los hombros de mi hermano Rafa y girando levemente a mi hermano se le sentó sobre en las piernas, tocando suavemente su duro pene, mientras mi primo y yo flipábamos al ver la escena.

Cachondos y mientras reían, mi hermano y prima animaban a mi primo a dar el la vuelta a la mesa. Era su turno por haber perdido junto al resto.

Mi primo, algo más tímido que su hermana pero con un gran pene que pedía algo de guerra, empezó a girar alrededor de la mesa pasando primero por el lado donde estaba mi hermano y su hermana. Ésta al pasar desnudo junto a ellos le dió entre risas un bofetón en el culo a su hermano, animándolo a llegar hasta mi. Una vez lo tenía delante, no podía quitar ojo a aquella increíble y viríl polla. No había visto todavía muchas, pero aquella sin duda era al más grande hasta el momento.

Lo agarré de la cintura hasta tenerlo más cerca y sin pensármelo dos veces mientras le agarraba el culo, que quedaba casi a la altura de mi cabeza(yo seguía sentada, esperando  en mi imaginación aquel momento hacía rato) y le empujaba su enorme polla hasta mi boca. A esas horas de la  noche y tras un juego de calentamiento bastante alargado entre cerveza y risas, estaba muy cachonda.

Empecé a chupársela poco a poco. Notaba como casi no me cabía en la boca de lo gruesa y dura que la tenía. Y mientras más se la chupaba podía notar como me agarraba más fuerte la cabeza, acompañando mis movimientos. Chupar pollas es algo que siempre me ha gustado, he de admitirlo.

De fondo, mientras me concentraba en hacerle la mamada más perfecta a mi primo, podía oír como mi hermano y mi prima murmuraban mientras se dirigían al sofá que estaba a un par de pasos de la mesa donde estábamos nosotros.

Entre mamada y mamada pude ver de reojo como mi hermano se tumbada en el sofá y mi prima se colocaba encima de él. Colocando con su mano la dura polla de mi hermano e introduciendola con suavidad. Podía apreciar perfectamente en ese momento la expresión de placer en sus caras. Como si llevasen toda la noche esperando ese momento.

Mantuvimos el ritmo por un rato hasta que mi primo, cansado de esperar y ardiente en deseo de darme placer a mi, me hizo levantarme de la silla, agarrándome del brazo y llevándome al sofá donde estaban mi prima y hermano, follando desde hacía rato. El sofá era bastante grande, de estos en forma de L y lleno de cojines grandes, por lo que los cuatro cabíamos perfectamente.

Me tumbó boca arriba junto a mi prima, que estaba también tumbada boca arriba siendo follada por mi hermano. Y justo cuando mi primo se echaba encima mía, yo agarraba a mi prima de la mano, entrelazando nuestros dedos cada vez más fuerte a la vez que notaba como la gran polla de mi primo me penetraba poco a poco. Mi primo comenzó entonces a follarme con suavidad, prácticamente apoyando su pecho sobre mi pecho, y con su boca cerca de mi oreja pude escuchar como me susurraba lo cachondo que le tenía desde hacía tiempo.

En el piso no se escuchaba otra cosa que mis gemidos y los de mi prima entrelazados. Mi hermano y mi primo, concentrados en hacer bien su trabajo, apenas jadeaban cuando de repente mi prima gritó fuertemente de placer, un gemido que seguro había podido escuchar algún vecino, y que sin duda era debido al fuerte osgasmo que acababa de tener.

Mientras estaba mi prima gimiendo a la vez que se corría, empezamos tanto mi hermano, mi primo y yo a reír. Fue una risa un tanto cómplice, de aquel buen rato que estábamos pasando los cuatro juntos.

Mi primo me cogió de la cintura y con fuerza me dio la vuelta, colocándome de rodillas a cuatro patas sobre el sofá. Me quedé con mi cara sobre la de prima la cual aun seguía con los ojos cerrados, cara de placer y ligeros espasmos, inmersa en aquel gran orgasmo.

No pude resistirme al verla tan cerca y le di un beso, uniendo nuestras bocas mientras mis hermano seguía follándola con suavidad a la vez que mi primo me lo hacía a mi bien duro, como buscando correrse rápido. Me comí la boca con mi prima durante un buen rato mientras disfrutábamos aquel momento de placer. Algo que me llevó a tener un orgasmo a mi también.

Mi hermano fue el primero en correrse de los chicos y lo hizo dentro del chochito de mi prima. Mi prima no lo dejaba salir, agarrándolo fuerte de la cintura, estaba como poseída por la lujuria.

Mi primo poco después, que avisó con correrse, sacó su enorme polla de mi cálido y mojado coñito y se corrió sobre mi culo y espalda. Yo a la vez que él, y frotándome fuertemente el clítoris con mi mano derecha, lo tuve también. Empecé a correrme mientras aun notaba a mi primo restregando su dura polla entre mi coño y mi ano, esparciendo su semen sobre mi.

Por lo que podría decirse que fue una noche bastante completa. Todos llegamos al orgasmo, unos detrás de otros.

Tras quedar exhaustos, limpiarnos y vestirnos, pasamos a recoger la mesa que aún seguía con trozos de pizza y latas de cerveza. No queríamos que al llegar nuestros padres viesen que habíamos estado bebiendo alcohol. Reímos y bromeamos sobre cosas que no tendrían que ver con aquel momento de sexo en grupo. Nunca más volveríamos a hablar de aquel momento. Haciendo como si nunca hubiese pasado, pero todos guardaríamos el recuerdo de aquella noche de Strip Poker en familia.

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