Orgía con cinco chicas y un chico

Este es un relato de, así lo asegura, una vivencia real de una chica de nombre Aurora. Donde cuenta como ella y sus cuatro amigas tienen un momento de travesura con un amigo en comun.   Esta es la historia de como yo junto a mis cuatro amigas mantuvimos sexo con nuestro mejor amigo, y como el logro dominar a casi todasContinuar leyendo »

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La princesa wikinda. Pt. 1

LA PRINCESA WIKINDA  1 Todo el mundo pensaba que eran extraños. Quizás no del tipo de extrañeza que evoca a una de esas familias conservadoras (porque además, distaban mucho de serlo) que vivían en las colinas a las afueras del pueblo con sus establos, vacas y gallinas; ni del tipo de familias extravagantes con peinados modernos, autos exóticos y esaContinuar leyendo »

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Mi vecino voyeurista 4: Una necesidad

Esa noche no pude dormir, me sentía demasiado culpable para hacerlo. Todo había llegado demasiado lejos. Sentía que ahora definitivamente le había sido infiel, paradójicamente mientras él me hacía el amor. Sentía que había traicionado su confianza, su bondad. Por eso, esa misma noche me juré que todo iba a terminar. Mire el reloj y marcaban las 5 de laContinuar leyendo »

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Relato eróticos: La secretaria decente

Estas aburrida en tu trabajo, hoy apenas sonó el teléfono y tienes poco trabajo, me ves entrar a la oficina, apenas te fijas en mi, cuando estoy cerca apoyado en el mostrador, te fijas en mi sonrisa, en mis ojos, me pides que te repita lo que deseo, porque sin saber porque no entendiste lo que decía. Te extrañas deContinuar leyendo »

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Relato erótico de una infidelidad femenina

Saludos. Soy nuevo en esta página web de relatos eróticos. Este relato erótico es de una experiencia sexual totalmente real. Quizás a los que leáis esto os parezca lo típico y no os llame la atención pero es mi vivencia y algo que me pasó y que jamás pensé que me sucedería a mí.              Soy músico profesional de giras yContinuar leyendo »

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Relato erótico: Déjame poseerte una vez más…

Relato erótico: Cuerpo de sirena, dulce mujer de ojitos celestes, hoy te he soñado como nunca, recordando en silencio tu cuerpo desnudo de curvas apetecibles, que solo verlo me excita en demasía. Tu piel blanca, fina, suave, tus pechos hermosos, adornados de pezones duros y paraditos que esperan ser besados, chupados, mordidos y acariciados sin pausa. Y acaso mi recuerdoContinuar leyendo »

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Sexo en las clases de salsa

Hola somos Selena y Bryan, nos hemos apuntado a un club que tiene de todo, en principio la idea era hacer piscina y un poco de gimnasio, pero a la semana me dijo que le gustaría aprender salsa. Claro que en eso momento yo no sabía que en realidad lo que buscaba era tener sexo en las clases de salsa.Continuar leyendo »

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Aventuras sexuales de un ingeniero: sexo en el carro

Queridos Cofrades: Me animé a escribir este relato erótico de mis aventuras sexuales después de varios años, después de leer varios temas y experiencias de aventuras sexuales en esta página de relatos XXX, este relato porno es 100% verdadero, además de declararme como un gran fanático de Golosisima, nuestra gran forista, decidí escribirle a la cofradía mis aventuras. Espero irContinuar leyendo »

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Dos Novias y Una Embarazada 2

Anteriormente…  Tras realizar una entrevista de trabajo Lucia, la entrevistadora, invita a Piper, la candidata al trabajo, a un trago… de leche de sus senos. Tras hacer el amor y dormir juntas Lucia preparo una merienda a base de café, jugo de fruta y tostadas para sus dos nuevas amigas. Aunque la mujer encinta opto por te en vez deContinuar leyendo »

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La Primera vez de Loreto

Loreto había sido una niña con mucha confianza en sí misma, siempre el centro de su mundo, todos la querían y hacían su voluntad. Ella siempre fue más amiga de los niños que de las niñas y en definitiva siempre supo que le atraía una clase muy específica de hombre. Pasaron los años, Loreto se convertía día con día enContinuar leyendo »

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El placer peligroso de la entrega

Mi pareja jugaba al póker, y ya os conté en otro relato XXX que una vez que perdió me toco pagar a mí. Y bueno, eso volvió a suceder, solo que esta vez fue la última. Había ganado por unas semanas y me compró una pulsera preciosa por lo que no podía quejarme. Pero una noche volvió a perder y lo quiero contarContinuar leyendo »

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Amor filial con mi madre en Madrid

Acababa de llegar de clase, cuando me encontré con mi madre ya mencionada en relatos anteriores, Pilar, haciendo las maletas, al llegar a casa, le pregunté a mi madre que si pasaba algo, entonces me dijo que me había llamado unas cuantas veces pero que no le cogía el teléfono. A continuación, me explicó lo que pasaba, me preguntó queContinuar leyendo »

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Relato erótico: Tras las cortinas

Hace un día precioso, prístino y diáfano como la curva de tu espalda. Apenas se mueve una brizna de aire entre las dos piezas de la cortina que me oculta. Quizás ella podría vislumbrarme desde la acera si adivinara lo que estoy haciendo. Estoy seguro de que no le gustaría y eso hace nacer en mi interior ansias de venganza. Cuántas veces habré sitiado esa fortaleza… La hembra inexpugnable, invencible, distante, inquebrantable. Tenía que ser tu mejor amiga, son cosas que dicta el destino.

Estate quieto. Apenas un murmullo sólo a mí destinado, mientras ella pregunta si irás hoy a la peluquería. Al principio me lo pienso, pero se hace difícil renunciar a las amplias curvas de tus posaderas, nada disimuladas por las braguitas blancas. La charla sigue. Tú apoyada en el alféizar de la ventada y ella cambiando el peso del cuerpo a uno y otro lado, en la acera. La miro, oculto tras la cortina, mientras los dedos siguen el contorno cálido de tus nalgas. Sueño el cuerpo de abajo mientras recorro con los dedos el que descansa justo delante de mi entrepierna, donde la temperatura sube rápidamente haciendo nacer volúmenes que antes no existían.

Pero qué pesaditoooo… Me divierte ver cómo me hablas con disimulo, torciendo apenas la cabeza, y me pregunto si ella lo notará. Dejo bajar las manos por tus muslos.

– Puede que vaya por la tarde, sí. A eso de las seis.

Mientras ella responde noto un cierto estremecimiento en tu espalda. Acaricio despacio los muslos, aproximando los dedos a su cara interior, rozándolos apenas. Joseeeee… Te ha temblado la voz.

– Ha venido un peluquero nuevo que está muy bien.

– ¿Ah, sí?

Esta voz se hará trémula en unos segundos. Sólo tengo que dejar caer el calzoncillo, apoyarme delicadamente en tu grupa e iniciar un lento y sensual vaivén.

– Sí, claro.

Tus respuestas empiezan a ser algo inexpresivas y se te ha erizado la piel de la espalda, bajo la camiseta. Me adapto a tu contorno y abrazo tu cintura. Ella espera tu respuesta que no llega, incapaz de percibir como tu respiración se acelera poquito a poco. Continúa la charla como si tuviera miedo de los silencios mientras mis dedos rozan apenas tu entrepierna. Conozco bien ese suspiro profundo y el modo en que echas la cabeza hacia atrás. Dices algo sobre los precios y noto ese temblor, ya franco… me pregunto si ella lo notará también.

Deslizo tus braguitas blancas hacia atrás, lentamente y a medida que las nalgas asoman las acaricio despacio con lo que tengo más cerca, arriba y abajo, con toda lentitud. Eres un cabronazo… Lo has dicho con esa voz cavernosa que tan bien reconozco, como reconozco el movimiento circular apenas perceptible que han iniciado tus caderas. Llevo una brasa entre las piernas que sólo necesitaba esa señal. Haces una pregunta, escueta, con la voz a punto de descomponerse y ella entiende por fin que algo no encaja. La conversación se ha interrumpido.

– ¿Estás bien?

Mientras la pregunta llega a la ventana, hago descender las bragas por tus piernas largas y recorro el camino entre las nalgas con la lengua, con una lentitud que te arranca un pequeño estertor en cuanto me acerco al delicado orificio.

– Sí… Claro…

Ahora desearías estar en otro sitio pero ella sigue ahí abajo, mirándote, seguramente con cierta expresión de incredulidad.

– ¿Estás segura?

Se te escapa un pequeño gritito cuando la lengua vibra como una mariposa sobre el pozo sonrosado.

– Sí… Es que…

Recupero la posición y tanteo entre tus piernas hasta que el enrojecido capullo encuentra tu delicado y tibio pozo. Encuentro tu vagina sorprendentemente húmeda para el tiempo que llevamos en esta situación y no lo dudo.

– Es que… es que…

Veo la mirada estupefacta abajo, en la acera, mientras embisto desde atrás un par de veces, suavemente, divertido por tu fracasado intento de disimular lo que ya no puede disimularse. Por fin te has erguido lo suficiente para dejarme llegar al fondo de este delicioso infierno, así que empujo con la furia de un arma de repetición, mientras tu melena oscila en el aire. Observo su boca abierta, estupefacta, el rostro contraído en una expresión de sorpresa infinita mientras tus pechos se agitan convulsivamente dentro de la camiseta de algodón. Hasta que me apartas de un empellón y huyes dejando en el aire un veredicto.

– ¡¡Cabronazo!!

¡Sí, eso exactamente! ¡Venga, lárgate, date prisa! No puedo negar que disfruto de cada uno de los golpes que producen tus pasos desbocados sobre los escalones de madera. Pero al final duele la urgencia con la que has ido a buscarla. Te importa tanto que te has olvidado de ponerte los pantalones. Jamás habrías hecho lo mismo por mí.

 

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