Mi vecino voyeurista 4: Una necesidad

Esa noche no pude dormir, me sentía demasiado culpable para hacerlo. Todo había llegado demasiado lejos. Sentía que ahora definitivamente le había sido infiel, paradójicamente mientras él me hacía el amor. Sentía que había traicionado su confianza, su bondad. Por eso, esa misma noche me juré que todo iba a terminar. Mire el reloj y marcaban las 5 de laContinuar leyendo »

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Una Compañera de Lujo 2

Anteriormente en “Una compañera de lujo“ Era un hombre de unos 30 años y soltero, nada fornido, que acostumbraba usar lentes y llevar la barba de dos o tres días de largo. Había quedado con un amigo para “pasar un rato” con una conocida de él. Una mujer de gran belleza, atrevimiento y pechos muy generosos. Para ello, y que laContinuar leyendo »

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Relato erótico segundo

Mi relato erótico por fin fue publicado, y me siento feliz porque por primera vez vi que me publicaron un relato erótico. ¡Fue muy lindo ver mi nombre como autora! Por favor discúlpenme si no les he podido responder, ¡pero es que son tantos de ustedes que me escriben! Pero les voy a contestar, siempre cuando pueda. Mi “aventura lésbica” conContinuar leyendo »

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El placer peligroso de la entrega

Mi pareja jugaba al póker, y ya os conté en otro relato XXX que una vez que perdió me toco pagar a mí. Y bueno, eso volvió a suceder, solo que esta vez fue la última. Había ganado por unas semanas y me compró una pulsera preciosa por lo que no podía quejarme. Pero una noche volvió a perder y lo quiero contarContinuar leyendo »

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Trío con mi novia y mi prima

Estábamos en una fiesta, habíamos bebido en exceso y la calentura de mi novia y mi prima se notaba, una me metía la mano y me tocaba la verga y la otra me restregaba el culo de una forma deliciosa; la fiesta terminó y nos fuimos a casa de mi prima, pues era la más cercana. Ella solo vivía con su madre en un pequeño apartamento con 2 cuartos, uno de su madre y otro de ella, entramos los 3 en su cuarto, tumbamos un colchón extra que tenía y lo colocamos en el suelo, allí nos acostamos mi novia y yo, mi prima se quedó en su cama.
Mi novia no aguantó mucho la calentura y apenas apagamos la luz empezó a cogerme la verga. Yo no pensaba hacer un trío con mi novia y mi prima, pero mi novia metió la mano en mi pantalón y empezó a masturbarme, no aguanté mucho y me bajé los pantalones y los de ella, mientras ella me seguía masturbando, yo empecé a meterle mis dedos en su rica vagina depiladita. Estaba súper mojada y mi verga estaba durísima, tomé su cabeza y la hice bajar hasta mi verga para que empezara a chupármela.

Trío con mi novia y mi prima, dos putas muy calientes

Al mirar hacia donde estaba mi prima, ella estaba mirando todo, tenía una mano en sus tetas y otra mano en su vagina, se estaba tocando mientras nos veía, la miré y eso me excitó más. Ella no dijo nada, pero el trío con mi novia y mi prima estaba a punto de empezar. Se quitó absolutamente todo, se levantó y puso su culo en mi cara, yo tampoco dije nada y empecé a chupar, sabía tan rico su culo y su vagina en mi cara… mi novia se levantó y empezó a besarle las tetas a mi prima, esta quitó el culo de mi cara y lo colocó en mi verga, qué rico culo, estaba muy estrechito pero mi verga entró con mucha facilidad. La mayor parte del trío con mi novia y mi prima, mi novia se la pasó chupando las tetas de mi prima y sin hacer nada más, mi prima me cabalgaba como una profesional mientras que yo solo le apretaba ese culo y le metía mi verga hasta el fondo, hasta que llegó el momento de follar a mi novia.

Quité a mi prima y la coloqué en 4, hice lo mismo con mi novia, pero mi novia estaba justo detrás de mi prima, y empecé a follarme a mi novia mientras esta le chupaba el culo a mi prima. Estaba a punto de venirme, pero aún no era el momento, tenía que disfrutar más, le saqué la verga de la vagina a mi novia y se la coloqué en la cara a mi prima. Esta empezó a chuparla… ¡lo hacía tan rico! Aún mejor que mi novia y le cabía toda en la boca, después de que me la chupó un rato, era momento de seguir fallándomelas, así que las acosté a ambas en la cama y empecé a follarme a mi prima, mientras le metía casi toda la mano a mi novia en su vagina, ¡qué momento tan delicioso!, ambas gemían, no lo hacían muy duro pues mi tía estaba en la pieza de al lado, pero escuchar esos gemidos reprimidos me calentaba aún más.

Aumentaba la velocidad con cada gemido y le metía la verga y la mano a mi prima y a mi novia cada vez más duro y rápido, faltaba meterle mi verga al culo de mi novia, así que le saqué la verga a mi prima de su vagina, coloqué a mi novia en 4 y empecé a chuparle el ano para lubricárselo. Después de que se lo chupé bien rico, se la metí, ya mi verga estaba a punto de explotar, la follé muy duro, pensé que le iba a romper el culo y apenas me iba a venir. Le saqué la verga y dejé que mi prima se lo tragara todo. Ahí acabamos, nos recostamos los 3 pero antes de dormir vi cómo se movía la puerta de la habitación, ¡mi tía lo había visto mi trío con mi novia y mi prima!

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Sexo con una mujer mujer casada

Hola, ¿qué tal? Soy nuevo en esta página de relatos XXX, y quiero contarles una historia que me pasó hace poco con una mujer casada.
Bueno, yo me dedico a mantenimiento del hogar. El pasado 22 de sep. de 2016 recibí una llamada muy temprano, a eso de las 5 de la mañana. Nunca suelo contestar a esa hora, era un número desconocido, cabe mencionar que desperté con mi pene erecto duro y muy mojado, y por curiosidad contesté al celular. Era una hermosa voz de una mujer excitante que hizo que mi pene se pusiera más duro. Quería que le ayudara porque tenía un problema con una puerta de su recamara que se había dañado la chapa.
Contesté y le dije que sí le podía ayudar, que en una hora estaba en su domicilio. Ella respondió que era urgente, y le dije que en 30 minutos estaría ahí.

Llegué el domicilio indicado, preparé mis herramientas y pasé al jardín. Era una casa de gente adinerada del pueblo. Toqué al timbre y contestó invitándome a pasar por la puerta, que estaba abierta. Entré y cerré la puerta… era una tremenda casa que no podía creer que estuviera yo en ella dando servicio, cuando de pronto se me apareció doña Lucía.
Era una mujer casada de 44 años con un cuerpo escultural, como de 22. Uff, mi pene se despertó en un dos por tres, ella estaba en las escaleras con sostén blanco y unas bragas riquísimas, de sus hombros a sus pies vestía una bata transparente ummmmm. Yo me quedé alucinado, mi pene se podía notar por mi pantalón ajustado. Ella me dijo, “pasa, no tengas miedo joven”. Ella me notaba que estaba caliente. Me llevo a la recámara a la cual tenía que reparar la puerta. De hecho, era su recámara… que lucía perfecta para follar un mañanero, pensé para mis adentros.
Así pues, me dediqué a lo que iba a hacer, mi trabajo. Estaba a medio trabajo cuando ella subió de la cocina con dos vasos de agua, pasó a su cama y los puso en el tocador, se recostó en su cama, se quitó la bata y prendió la tv. Yo seguía trabajando, miraba cómo relamía sus labios y no alcanzaba a ver qué había en la tv; ella frotaba sus piernas intensamente con ganas de que la follaran. Tenía una piel canela para chuparse los dedos, mi pene estaba duro, con ganas de salir, y yo esta incomodo por la situación en la que estaba. No sabía quién era esa señora, si era una mujer casada con un político o si era una mujer casada con un narco, no sé.

La pasión de una mujer casada

Cuando me dijo “estás sudando, hace mucha calor ¿verdad?”. Contesté que sí, y me dijo que fuese a por uno de los vasos de agua que tenía allí. Yo, con mi cara de miedo y mi pene erecto, me acerqué, y me dijo:
– Siéntate en la cama y disfruta el vaso de agua. ¿Por qué no te quitas tu camisa si tienes calor?
A lo que contesté que no podía, pero ella dijo que claro que sí podía, que iba a estar todo el día sola. Entonces, me empezó a quitar la camisa… tocaba mi pierna y miraba mi pene, que estaba por salir. Me dijo con una voz súper cachonda “mijo, ¿esa herramienta por qué no la usas? Yo no decía nada porque tenía mucha vergüenza. De pronto, su mano estaba sobre mi pene, me desabrochó el pantalón, se puso de pie frente a mí y empezó a chupar mi pene sobre mi bóxer diciendo “mijo, quiero comerte todo”.
Yo seguía sin decir nada, solo miraba lo que ella hacía. Se desnudó, me recostó en la cama y me empezó a pasar sus ricas tetas por todo mi cuerpo. Yo estaba súper caliente, cuando sonó su teléfono. Solo escuché que dijo hoy no ocupare nada todo está bien y no saldré de casa, se montó sobre mi pene y se movía como una experta. Uuummmm, lo recuerdo y se me pone dura la verga.
Follamos durante 45 minutos como a ella se le vino en gana. Terminé viniéndome dentro de ella. Me llevó a su baño y nos dimos una ducha juntos. Terminaba de vestirme cuando me abrazó… ¡y en sus maños tenía 3,000 pesos mexicanos! Y me dijo al oído que esperaba que la chapa se volviera a dañar lo más pronto posible… fue una experiencia amarga, pero placentera. Amo a doña Lucía.

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Un fatídico día para mi madre

El día empezaba como cada día sobre las nueve de la mañana. Mi madre fue a mi habitación para despertarme y me preguntó que si me iba a levantar ya, algo que al principio no le di importancia pero que después pensé que nunca me lo había preguntado antes. Cuando me levanté, subí la persiana y abría la ventana para ventilar la habitación con total normalidad, al salir de la habitación, me encontré con mi madre maquillada pero en ropa interior algo que me tomé con naturalidad aunque tenía mi erección mañanera; me disponía a ir a desayunar cuando mi madre me dijo que Amparo (mi tía) iba a venir a casa porque había quedado con mi madre (Pilar), serían más o menos las once de la mañana cuando sonó el timbre; era mi tía, me dijo que se iba a quedar a comer en casa y a pasar varios días con nosotros así que se trajo su maleta a nuestra casa; cuando llegaron las chicas (mi tía y mi madre), nos pusimos a comer y estuvimos hablando de cómo había transcurrido la mañana. Después de comer, recogimos la cocina y mi tía se fue a su habitación y cerró la puerta aunque no pensé jamás lo que ocurriría poco después.

Sobre las cuatro de la tarde, más o menos, mi tía me dijo que fuese al salón porque mi madre y ella querían hablar conmigo, cuando entré en el salón no había nadie al momento, entró mi tía y me dijo que quería hablar conmigo, entonces, me dijo que Marian mi profesora de FOL iba a venir a casa y que si no me importaría, entonces le dije que para nada.

Sobre las cuatro y media Marian llego a casa le dio dos besos a mi madre, otros dos a mi tía y otros dos a mí. Se dirigieron al salón y estuvieron hablando durante quince minutos tranquilamente, entonces, Amparo y Marian se fueron a la habitación y hablaron sobre una cosa que le iban a hacer a mi madre aunque no les di importancia pero al salir de la habitación, mi tía me dijo que fuera con ellas dos, entonces, Amparo me dijo que entrase en su habitación, que Marian y ella querían hablar conmigo, fue entonces, cuando me explicaron todo.

En la habitación, me explicaron que querían darle un escarmiento a mi madre y que si me apuntaba. Entonces, mi tía sacó una bolsa de debajo de la cama en la que había: unas pinzas para los pezones, unas esposas, una fusta, un par de cuerdas, unas pinzas, entonces, mi tía me dijo que me desnudase yo el primero ya que ellas querían contemplar las vistas, Amparo me quitó la camiseta y Marian los pantalones, ambas se quedaron mirándome el pene y me dijeron que les quitase a ellas toda la ropa. Empecé por mi tía, le quité las sandalias, después seguí por el pantalón y la camiseta y finalmente el sujetador y el tanga que ese día llevaba mi tía, al momento, seguí con Marian le quité las sandalias, el pantalón vaquero, la camiseta y el sujetador y las bragas.

Contemplé por unos segundos el cuerpo de Amparo y el cuerpo de Marian, entonces, sin yo esperármelo, Amparo me dio un beso y acto seguido Marian hizo la misma operación.

A continuación, Amparo se puso una toalla para tapar su precioso cuerpo y se dirigió al salón junto con Marian, Amparo cogió a mi madre por los brazos para agarrarla mientras que Marian le quitaba la ropa que llevaba puesta que era un short vaquero y una camiseta de tirantes y de ropa interior sujetador y un tanga. Una vez que mi madre se quedó completamente desnuda, Marian le ató las manos con una cuerda mientras que Amparo me llamaba para que fuese al salón.

Al llegar al salón, me encontré con mi madre completamente desnuda así que la miré de arriba a abajo fijándome por unos segundos en su vagina, tenía vello, al cabo de unos segundos, Marian se subió a la mesa del salón y se puso en cuclillas para agarrar a mi madre por el cuello, mientras que Amparo, le metía el puño completo a mi madre en la vagina.

A continuación, Amparo, ató a mi madre a unas barras metálicas con unas cadenas mientras que Marián le daba a mi madre con una vara de madera en la vagina, observando como mi madre gritaba cada vez que le daban. Minutos más tarde, Amparo le metió un gancho anal, mientras que Marian se tomaba un descanso para hacer pis.

Tras el descanso, solté a mi madre de las cadenas metálicas, y le metí el pene por la vagina mientras que Amparo le ponía de nuevo unas pinzas en los pezones, a continuación, Marian sacó mi pene de la vagina de mi madre para hacerme una mamada a la vez que le metía a mi madre un dildo eléctrico de bolas.

Más tarde, oriné a mi madre en los pechos y en su vagina mientras que Amparo y Marian terminaban dándose un beso.

 

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Las nalgas de Angela

Este es un relato XXX que la imaginación me dejó. Lo escribí a petición una chica de un grupo de Facebook. Espero que les guste.

Era un día de verano un poco caluroso en la playa. Estaba caminando por la arena divagando en varios pensamientos. Levanto la mirada y la veo caminando, a lo lejos, hacia mí. Al momento de acercarnos la saludo: “Hola”; ella me contesta con un “¿Qué tal?”. “¿Qué haces?”, me pregunta. Le digo que sólo estaba caminando, tratando de distraerme un poco y de alejarme de la monotonía del trabajo. Me pregunta si puede acompañarme a lo que le contesto que no hay problema. “Me llamo Angela, ¿y tú?”; “Daniel”. Así fue como comenzó nuestra introducción y la plática posterior que llevo a uno de los encuentros sexuales más cachondos que he tenido.

Seguimos hablando y al cabo de cierto tiempo nos encontramos frente a un hotel. Ella, Angela, me pregunta si la acompaño un momento al hotel mientras una de sus manos me acaricia el miembro sobre el pantalón. “Vamos” le digo mientras la encamino en dirección al hotel con mi mano en sus caderas. Una vez dentro de la habitación me siento en un sillón bastante cómodo. Angela enciende el televisor y sintoniza un canal de música. La música que empieza a suena, casualmente, es un blues lento y bastante erótico. Siguiendo ese ritmo, Angela empieza a bailar lentamente y sensualmente. Se acerca a mí y se sienta sobre mis piernas moviéndose. Se para y se aleja desvistiéndose lentamente. Con poca ropa, un brassiere cubriendo sus pechos de una chica de 23 años, y una tanga que no deja nada a la imaginación y muestra esas tremendas, duras, y bien formadas nalgas que tiene, se acerca a mí gateando.

Con sus manos en mis piernas siento como va jalando de ellas para abrirlas, desabrochar mi pantalón y bajarlo. Con un bulto en mi bóxer, debido a la excitación que traía, Angela me ve a la cara mientras lentamente me lo quita. Voltea a verme de nuevo y, sonriendo, se acerca a mi pene para darle unas lamidas. Lentamente lo lame. Llega a la punta y hace círculos con su lengua al rededor de la cabeza. Mis ojos se van hacia atrás por el placer que ese movimiento me provoca. Se para y se sienta en mis piernas. Puedo sentir cómo va entrando mi verga erecta en su conchita húmeda y apretada al mismo tiempo que la escucho pujando por tener mi pedazo de carne entrando en ella. Así sigue haciéndolo una y otra vez hasta que desliza con facilidad hacia adentro y hacia afuera. Los sentones que me da son con fuerza. “Reviéntame el ano” me dice entre gemidos. “¿Te gusta mi verga, Angela? Te gusta sentirla dura dentro de ti, ¿verdad mami?”; “Sí, bebé; métemela más. Más. Más. Duro. Fuerte. Hasta adentro”

Después de taladrar su puchita me pregunta: “¿Estás por venirte? Hazlo, pero hazlo en mis nalgas; me encanta sentir la leche de mi pareja escurriendo por mis nalgas.” Rápidamente se pone a gatas en el suelo. Levanta su culo presentándome las nalgas y meneándolas, tentándome a eyacular en ellas. Las aprieto, las beso y las muerdo antes de liberar mi semen y que pinte esas blancas morenas con un color blanco.

Angela queda así, a gatas, en el suelo. Jadeando y bañada en sudor, este recorriendo su cara, y mi semen recorriendo sus redondas nalgas morenas.

 

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Las nalgas de Angela

Este es un relato XXX que la imaginación me dejó. Lo escribí a petición una chica de un grupo de Facebook. Espero que les guste.

Era un día de verano un poco caluroso en la playa. Estaba caminando por la arena divagando en varios pensamientos. Levanto la mirada y la veo caminando, a lo lejos, hacia mí. Al momento de acercarnos la saludo: “Hola”; ella me contesta con un “¿Qué tal?”. “¿Qué haces?”, me pregunta. Le digo que sólo estaba caminando, tratando de distraerme un poco y de alejarme de la monotonía del trabajo. Me pregunta si puede acompañarme a lo que le contesto que no hay problema. “Me llamo Angela, ¿y tú?”; “Daniel”. Así fue como comenzó nuestra introducción y la plática posterior que llevo a uno de los encuentros sexuales más cachondos que he tenido.

Seguimos hablando y al cabo de cierto tiempo nos encontramos frente a un hotel. Ella, Angela, me pregunta si la acompaño un momento al hotel mientras una de sus manos me acaricia el miembro sobre el pantalón. “Vamos” le digo mientras la encamino en dirección al hotel con mi mano en sus caderas. Una vez dentro de la habitación me siento en un sillón bastante cómodo. Angela enciende el televisor y sintoniza un canal de música. La música que empieza a suena, casualmente, es un blues lento y bastante erótico. Siguiendo ese ritmo, Angela empieza a bailar lentamente y sensualmente. Se acerca a mí y se sienta sobre mis piernas moviéndose. Se para y se aleja desvistiéndose lentamente. Con poca ropa, un brassiere cubriendo sus pechos de una chica de 23 años, y una tanga que no deja nada a la imaginación y muestra esas tremendas, duras, y bien formadas nalgas que tiene, se acerca a mí gateando.

Con sus manos en mis piernas siento como va jalando de ellas para abrirlas, desabrochar mi pantalón y bajarlo. Con un bulto en mi bóxer, debido a la excitación que traía, Angela me ve a la cara mientras lentamente me lo quita. Voltea a verme de nuevo y, sonriendo, se acerca a mi pene para darle unas lamidas. Lentamente lo lame. Llega a la punta y hace círculos con su lengua al rededor de la cabeza. Mis ojos se van hacia atrás por el placer que ese movimiento me provoca. Se para y se sienta en mis piernas. Puedo sentir cómo va entrando mi verga erecta en su conchita húmeda y apretada al mismo tiempo que la escucho pujando por tener mi pedazo de carne entrando en ella. Así sigue haciéndolo una y otra vez hasta que desliza con facilidad hacia adentro y hacia afuera. Los sentones que me da son con fuerza. “Reviéntame el ano” me dice entre gemidos. “¿Te gusta mi verga, Angela? Te gusta sentirla dura dentro de ti, ¿verdad mami?”; “Sí, bebé; métemela más. Más. Más. Duro. Fuerte. Hasta adentro”

Después de taladrar su puchita me pregunta: “¿Estás por venirte? Hazlo, pero hazlo en mis nalgas; me encanta sentir la leche de mi pareja escurriendo por mis nalgas.” Rápidamente se pone a gatas en el suelo. Levanta su culo presentándome las nalgas y meneándolas, tentándome a eyacular en ellas. Las aprieto, las beso y las muerdo antes de liberar mi semen y que pinte esas blancas morenas con un color blanco.

Angela queda así, a gatas, en el suelo. Jadeando y bañada en sudor, este recorriendo su cara, y mi semen recorriendo sus redondas nalgas morenas.

 

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Relato XXX: Suplicándome un orgasmo

Al despertar esta mañana aquellos labios tuyos que se movían sensualmente sobre mi piel, despertaron en mí un deseo de placeres intensos, que me desbordaron completamente.

Tus manos traviesas se deslizaron por mi vientre con una lentitud que me quemaba, hasta que llegaron a su destino apretando suavemente mi orgullo, lo sentiste tan tuyo que recuerdo cómo tu boca se abrió golosamente para devorarlo en ese momento.

En un instante mi cuerpo era puro fuego, tenía mi mano sobre tu monte Venus, golpeando suavemente tu clítoris con un dedo. Luego retiré mi mano, te miré  a la cara y pasee mi dedo todo bañado de jugos por tu boca. Lo succionabas, saboreabas, lamias hasta la última gota de mi dedo, uhmm la calentura hizo que te pusiera mi miembro en tu boca, lo chupaste sonriendo y gimiendo de placer, me hacías temblar, hacías que mi respiración se agitase, y claro… mi miembro carnudo crecía en tu boca, mojabas tu vagina, mamabas mi pene duro con tanta intensidad que te agarré del cabello, y mientras nos mirábamos te la hundía más, mucho más, moviéndome en tu boca de prisa, sin pausa hasta llenarte la garganta de leche.

Regalando un orgasmo intenso

Con una sonrisa en mis labios me senté a recuperar fuerzas, te acariciaba suavemente los muslos. Te sentía caliente porque movías tus caderas con desparpajo; apenas sentiste el roce de mi dedo en tu clítoris te estremeciste demasiado. Yo sabía que tenía ganas de correrte, pero quería que suplicaras.

-Por favor… -me dijiste.

-Por favor… ¿qué? -Entonces volví acariciarte tu clítoris, que lo tenías enrojecido… -Por favor, ¿qué? -Te volví a preguntar.

-Por favor, méteme los dedos, -me respondiste con voz suplicante…- tócame, haz que me corra ya, -querías tu orgasmo con impaciencia-.

Te masturbé con caricias firmes y largas para darte tu orgasmo, te hundí mis dos dedos y te follé con ellos cada vez más fuerte, cada vez más rápido, muy rápido con un descontrol total, hundiéndote mis dedos con vehemencia, sin tregua hasta que no pudiste contener tus gritos y gemiste como una hembra en celo mojando copiosamente mis dedos con tu orgasmo…

Cierro mis ojos para volver a verte en ese instante mágico teniendo un orgasmo tan intenso y tan fuerte…

 

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La infidelidad de Irene 2

Alonzo (nombre de A), luego de nuestro pequeño asunto en su fiesta, no me habló durante un tiempo, no contestaba mis mensajes, ni lo veía por ningún lado. Yo no dejaba de pensar en mi primera infidelidad con él, necesitaba hablar con Alonzo de nuevo.

Fantaseando con una infidelidad

Un día no aguante más y fui a su casa, con cualquier escusa, le pregunté a su madre por Alonzo, intentando no parecer interesada, entonces fue cuando su mamá me contó que Alonzo se fue a estudiar a una zona rural, había perdido su celular, y regresaba dentro de tres meses. Mientras tanto yo seguí fantaseando con ese chico, recordaba el sabor de su joven, enorme y virginal pinga en mi boca, la fuerza con la que me penetró, no podía olvidarlo.

El tiempo pasó y cuál fue mi sorpresa cuando un día recibí un mensaje en mi celular;
-A: Hola!!
-Ire: Holaaa, perdido, qué te pasó?
-A: Acá, estudiando jajaja
-Ire: No estudie tanto, mejor venga y estudie conmigo jajaja
-A: Q loquera, ese día jajajaja
-Ire: Sí demasiado, pero quedamos a medias jajaja
-A: Sííí
-Ire: Cuándo vienes?
-A: dentro de un mes más o menos, es algo rápido, luego me regreso para acá.
-Ire: mmmm ya
-Ire: me avisas para hacerte tu comida favorita.
-A: Está bien.
-Ire: y tal vez terminemos lo que tenemos pendiente… jajajaja
-A: jajaja waoooo

El tiempo pasó y el mensaje de su visita me llegó una semana antes, iba a venir entre semana, por lo que me alegró enorme, ya que mi esposo iba a estar trabajando y mis hijos tampoco estarían, yo laboraba como empleada doméstica, y mi horario era flexible y tenía el día libre.

Haciendo realidad una nueva infidelidad

El martes tocaron a la puerta, cuando abrí, era él, nos saludamos con un beso en la mejilla y lo invité a pasar, me preguntó si estaba sola y le dije que sí. Entonces, se me acercó y nos dimos un abrazo, pensé que era normal, cuando sentí sus manos apretarme el trasero, lo hacía fuerte y duro, yo llevaba una falda por lo que podía masajearlo muy bien; él traía una pantaloneta de fútbol por lo que sentí su miembro duro rozarme, empezamos a besarnos, sin darnos cuenta nos estábamos besando con la puerta abierta!! pero nadie nos vio. Rápidamente cerré la puerta, él apoyó su espalda contra la misma, y yo, maliciosamente, me di la vuelta y lo apreté con mi trasero contra la puerta y empecé a sobarlo con mi trasero, sentía su pene apretado contra mi culo.
Sin pensarlo me di la vuelta y me arrodillé, le bajé su pantalón corto, su polla sobresalía de su calzoncillo, también se lo quité, su polla grande y tonta, estaba pegajosa, un hilo de una baba viscosa caía del inmenso gorro, -cada vez la veo más grande- le dije y me reí un poco, ver una pinga grande, dura y bien parada, era un alivio, después de pasar meses viendo al fofo y feo, jajaja.
Me metí su enorme cabeza en la boca, se la succioné con los labios, adentro de la boca le pasaba la lengua, mientras con mi mano derecha le sobaba el tronco, traté de meterlo en la boca, llegaba un poco más de la mitad, pero no podía más.
Me pidió que nos sentáramos en el sofá cerca de la puerta, él se sentó y yo me hinqué en medio de sus piernas y se la seguí mamando, de cuando en cuando me la sacaba de la boca y le decía alguna tontera- Alonzo hoy nadieee nos va a interrumpir- qué pingota más grande, ¿cuánto te mide? tenemos que medírtela un día jajaja- Alonzo solo se reía, él estaba en el paraíso en ese momento según lo que veía en su cara.
No sé cuánto tiempo pasó, cuando Alonzo me dijo que quería montarme, por lo que ni lerda ni perezosa, me quité la falda y el calzón, me pidió que me sentara de espaldas a él, y así fue, me senté encima de él, diablos por el peso caí en la primera, sentí su miembro muy adentro, luego empecé a levantarme y a bajar de nuevo, él me empujaba con sus manos por el culo, no llevábamos ni 5 minutos en esa posición cuando me dijo que ya no podía más.
-No me aguantas, estoy muy pesada??
-No, me voy a correr!!!
Me lo saqué, hizo un sonido como un tapón cuando salió, jajaja, me arrodillé de nuevo, él se puso de pie, me la metió en la boca mientras que yo se la sobaba, al momento la sacó y me disparó una gran carga de semen, parecía que no iba acabar, increíble la fuerza con que lo hizo, me llenó la cara, me cayó en el cabello y en mi blusa rosada (ni siquiera me quité la blusa) dejándola manchada hasta el día de hoy como recuerdo jajaja.
-Qué poquita leche echas… jajajaja
-Poquita? Jajaja pero si estas bañada!!!
-Jajajaja
Nos vestimos y le di su comida favorita como había prometido.
Este fue mi segundo relato XXX de infidelidad, aunque no será mi último relato XXX. Espero poder seguir contándoos mis experiencias sexuales…
Continuará.

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Conseguí desvirgar a mi sobrina por los relatos xxx

Desvirgar a mi sobrina gracias a mi afición por los relatos XXX es lo que hoy os quiero contar.

Yo siempre fui un asiduo lector de las páginas con relatos xxx, sabía bajarlos e imprimirlos para después leerlos en el baño, era toda una rutina y mientras los leía me masturbaba lo cual lo disfrutaba mucho yo soy un hombre casado y la relación con mi mujer es genial en todo sentido, tanto en el matrimonio, como en la cama y mi mujer tiene una sobrina hija de un hermano de ella, la cual nos vino a visitar en unas vacaciones para estar con su tía, una rica jovencita de 18 años con unos pechos muy prominentes, una cola de infarto, de 1.62 altura, ojos café, pelo largo hasta la cintura de color castaño claro y una carita de ángel, lo cual eleva mi estado de excitación.

Yo soy un hombre de 52 años, flaco 1.70 altura 70 Kg y bastante bien dotado, sin ser presumido, y la presencia de la joven tenía mis hormonas mucho más despiertas, imaginando que por las noches nos escuchaba a mí y mi señora cuando teníamos relaciones, dado que mi mujer es de las que goza mucho y grita como una gata en celo cuando acaba. Yo estaba casi seguro de que mi sobrina lo escuchaba desde su cuarto, que está pegado al nuestro y que seguro ella se masturbaría escuchando nuestras relaciones, porque a la mañana, cuando desayunábamos juntos después de una noche de sexo con mi señora, las miradas eran como cómplices.

En día que estaba con mi rutina de leer los relatos porno en el baño, y haciéndome una terrible paja, alguien golpea a la puerta para poder entrar. Era mi sobrina, que le urgía las ganas de ir al baño. Yo dejé de pajearme y metí los papeles en un cesto de esos de baño, donde se tiran las toallitas íntimas y los desechos del baño. Para no salir con los papeles en la mano me acomodé la pija todavía erecta en mi bóxer, subí mis pantalones y salí del baño con una erección muy notoria, que se notaba sobre el pantalón. Ella se dio cuenta porque me miró el bulto, se sonrojó y me regaló una mirada cómplice. Yo me fui a la cocina a tomar agua y regresé al baño cuando terminó para buscar mis lecturas. Mucha fue mi sorpresa al no encontrarlas, me arrimé hasta la habitación donde dormía mi sobrina. La puerta estaba cerrada y escuché como gemidos. Me imagine que se estaba masturbando leyendo los relatos.

De ahí hasta que conseguí desvirgar a mi sobrina empezó el juego de seducción para con ella. Empecé a mostrarme más liviano de ropa para que se notara mi bulto y mi erección, y empecé a bajar relatos xxx de tíos con sobrinas. Los imprimía y dejaba en el cesto de basura para que ella los encontrara y los leyera. Noté que ella también empezó a mostrar más de su cuerpo, solía andar de camisón más trasparente por la casa; cuando mi esposa salía a hacer las compras, salía de su cuarto con la excusa de buscar algo en la heladera, se agachaba mostrando todo su culito y lo movía mirándome de reojo para excitarme. Yo solía ir también a la heladera con la excusa de buscar agua o algo que estuviera bien al fondo para aprovechar a apoyarla sin ningún disimulo en su cola, con mi pija bien parada, para que notara como me ponía. Ella se apoyaba y masajeaba su culo contra mi pija y daba pequeños suspiros, se daba vuelta y me dejaba sus labios a centímetros muy escasos de los míos, pero yo no me animaba a darle un beso, y entonces ella se volvía a meter en su cuarto.

A la noche, cuando nos sentábamos en la sala a mirar películas, ella se sentaba delante de mí y dejaba sus piernas bien abiertas para dejarme a la vista sus tanguitas y parte de sus labios vaginales, es más, yo notaba que se metía sus tanguitas bien dentro de su concha para que quedasen casi descubiertos por completo sus hermosos labios. Una noche que me había quedado viendo la televisión hasta más tarde puse una película porno, y empecé a masturbarme solo con la luz del televisor. Escuche pasos, pensé que era mi señora y al ver que no aparecía mire a la puerta disimuladamente, y la vi a ella mirándome y metiéndose mano en su conchita y apretando sus piernas mirándome como yo me pajeaba, y mirando las escenas de sexo en la pantalla. Ese juego lo repetí varias noches, y ella siempre aparecía muy silenciosamente y repetíamos la rutina: ella se masturbaba en el marco de la puerta y yo en el sillón

Otro día que yo había dejado uno de mis relatos porno en el baño. Al volver al baño, encontré sobre toda la ropa sucia una tanguita que sabía bien que no era de mi señora toda mojadita con flujos vaginales. Me la acerque a mi nariz y pude disfrutar del rico olorcito a concha que tenía, me hice una terrible paja dejando toda la tanguita llena de leche, la deje en el mismo sitio. Salí del baño y al rato entro ella cuando salió entre yo y ya su tanguita llena de flujos y de mi leche no estaba, mas imagine que la había llevado a su habitación para masturbarse y seguramente para probar mi leche.

En otra oportunidad me acosté a dormir la siesta, haciéndome que estaba tomado, aprovechando la oportunidad que mi señora se había ido a los de unas amigas (mi señora siempre decía que cuando me tomo unas copas me pueden violar que no me entero por lo profundo que me duermo), así que me acosté dejando como al descuido la puerta un poco abierta y yo completamente desnudo tirado en mi cama bocarriba. Me hice el dormido y ella se asomó por la puerta, miro un rato hasta que se decidió a entrar, se acercó hasta la cama muy lentamente y me agarro mi pija. Yo seguí haciéndome el dormido, pero mi pija enseguida se me puso dura como una piedra. Ella primero se asustó y la dejo de agarrar, pero al ver que yo no me movía empezó a manoseármela y acariciármela, y hasta se dio el gusto de darle un beso en la punta. Cuando yo me moví ella la soltó y salió casi corriendo sin darme tiempo a nada. Así que decidí dar un paso más, me compré una mini cam con wifi y la coloqué en su cuarto cuando ella no estaba, disimulada con unos adornos para que no se notara y apuntando a su cama, así podía verla desde mu computadora.

Como todos los días desde que dejé mis primeros relatos XXX, ya de eso habían pasado casi 10 días, dejé un relato XXX muy muy hot donde un tío desvirgaba a su sobrina, me fui y me encerré en mi cuarto esperando la acción, ya que mi señora no estaba en casa e iba a tardar varias horas. Es más, yo la tenía que ir a buscar, así que estaba muy seguro que nadie nos molestaría. Prendí la computadora encendí la cam y me puse a esperar, sin saber que ese mismo día iba a desvirgar a mi sobrina.. Ella no tardó mucho de salir del baño y se dirigió a su cuarto, y empezó a leer el relato y empezó por masajearse sus pechos y darles pequeños pellizcos a sus pezones. Después fue bajando una mano hasta su conchita y sobre sus bragas se empezó a acariciar. Se fue excitando y se despojó de toda su ropa se colocó frente a la cam como si supiera, y empezó a masturbarse frenéticamente. Yo estaba con mi pija dura como una piedra y mientras estaba masajeándomela, de pronto se puso a cuatro patas con su cola apuntando a la cam y se empezó a meter un dedito por su culo, y gemía y se retorcía de placer y fue donde yo me decidí: me saqué toda mi ropa y me fui a su cuarto, entré de golpe con mi pija bien dura. Ella se dio vuelta, me miro y me dijo, “tío, por fin te decidiste, te estaba esperando, quiero que me hagas tuya, que me desvirgues, que me hagas tu mujer, tu amante, así como en los relatos  XXX que dejas en el baño”. Yo le dije, “quédate así como estas amor no te muevas”, y así en cuatro patas como estaba me arrodille detrás de ella y empecé a besarle y chuparle toda su conchita y su cola.

Por fin tocaba desvirgar a mi sobrina

Mientras mis dedos masajeaban su clítoris, ella gemía y se retorcía de placer, y me decía “así tío que ricooooooo”, y se empezó a convulsionar, y me di cuenta de que había tenido su primer orgasmo producido por otra persona que no fuera ella misma. Se dejó caer en la cama por unos segundos y me dijo: “Tío, fue el mejor orgasmo de mi vida, que ricooooooooo, quiero devolverte el favor”. Se sentó en la cama y agarró mi pija con su mano y empezó a chupármela primero con torpeza, pero después con mis explicaciones me la empezó a mamar de una forma descomunal porque lo hacía con pasión y adoración. Se la sacaba de su boca solo para decirme que rica y grande era mi pija y que le encantaba tenerla toda en su boca mientras me miraba a los ojos. Fue la mejor mamada que había tenido hasta ese momento en mi vida. Se la saque de su boca la acosté sobre la cama y la comencé a besar en sus labios mientras mi pija se apoyaba en toda su conchita que estaba súper mojadita y le frotaba su clítoris y todo los labios de su hermosa concha con mi pija.

Fui bajando con mi boca por su cuello, lo mordí y le chupe el lóbulo de su oreja mientras mis manos masajeaban sus pechos, después continué bajando con mi boca hasta sus pechos. Los masajeaba desde abajo y le comencé a chupar sus pezones sin dejar de frotar mi pija. Ella tuvo otro orgasmo más y de su concha salían muchos jugos, que yo mojaba mis dedos en ellos, y se los daba a oler para excitarla más todavía y cuando vi que ya estaba lista hice que apoyara sus piernas en mis hombros, se la chupe un rato para probar y oler sus jugos hasta que acabo de nuevo en mi boca dándome a tomar sus sabrosos jugos. Acomodé mi cuerpo y la punta de mi pija en la entrada de su conchita, ella me miraba con adoración y suplicándome me pidió que se la metiera, que la desvirgara, que la convierta en toda una mujer, que quería tener toda mi pija dentro de ella. Así que empecé muy despacito a meter primero la cabeza de mi pija y después centímetro a centímetro, y ella arqueaba su espalda para que le entrase más y más. Sentí chocar mi pija con su himen, le dije “¿estas lista amor? esto te puede llegar a doler un poco”, y ella me dijo “síííí, claro que sí, estoy lista”, y empujé mi pija hasta que noté que se rompía su himen. Dio un pequeño grito de dolor, me quede quieto por unos segundos para que se recuperara, le pregunté que si le seguía doliendo, y ella me dijo “ya no tío, por favor la quiero toda dentro de mí, quiero sentir chocar tus huevos en mis nalgas”, y así lo hice, se la metí toda y empecé primero despacito, muy despacito, y fui aumentando mi ritmo al ver que ella me arañaba la espalda con sus uñas y me pedía “asíííí tííííooo que ricoooooooo dame mas duro que me corro de nuevo ahora sé porque mi tía grita tanto cuando le haces el amor, tío, que placer más lindo sentir toda esa gran pija dentro mío, hayyyyy síííí que ricooooooooooo me corrooooooo hay que placer”, y ahí sentí como si se desmayara del placer que estaba teniendo.

Después de desvirgar a mi sobrina por su coño, tocaba desvirgar su culo

Ella acabó según me contó después tres veces seguidas, y como soy un hombre mayor, tengo mucha resistencia sin venirme. Por eso, también quise desvirgar a mi sobrina por su culo, así que le dije “amor quiero que me des tu colita te prometo que si te duele te la saco mi vida, pero lo voy a hacer muy despacito y con mucho gel”. Así que la ice poner en cuatro patas como estaba al principio cuando la encontré le chupé bien el culito y usé mi lengua como si se tratara de una mini pija, mientras con mis dedos le masajeaba su clítoris y su punto G sin dejar de chupar su hermoso culo. Después unte mis dedos con un gel intimo, que uso con mi señora y se lo desparramé por todo su culo, y empecé a meter primero un dedo después dos y, cuando mis dos dedos entraban fácilmente, unté mi pija con mucho gel. Le hice abrir bien sus cachetes y le metí la cabeza de mi pija, que entró en su ano con mucha facilidad dada su dilatación.

Le pregunté si le dolía y me dijo que un poco, pero seguí de a poquito, metiendo centímetro a centímetro toda mi pija hasta que mis huevos chocaron con sus nalgas. Me quedé unos minutos así, con toda mi pija llenando ese rico culito, hasta que ella solita empezó con el movimiento de meter y sacar, primero despacito, y después ya le entraba y le salía toda mi pija completa de su culo con mucha facilidad, así que el movimiento empezó a ser más rápido y frenético. Le sacaba toda mi pija de su culo y me encantaba ver lo grande y dilatado que lo tenía.

Ella volvió a convulsionar y gritar como una gata en celo mientras tenía un orgasmo, según ella, el más lindo hasta ese momento, y me pedía a gritos que le llenase todo su culo de leche, así que aumenté mi ritmo hasta descargar toda mi leche dentro de su culo. La saqué de su culo chorreando de leche y se la di a chupar hasta que me la dejó reluciente. Le di un beso en la boca y nos dispusimos a limpiar las sábanas manchadas por sus flujos sangre y mi leche.

Nos metimos a la ducha juntos y volví a cogérmela apoyada contra la pared de la ducha. Después la hice sentar en el bidet, unté toda su conchita con crema de afeitar y se la dejé peladita como una rodilla, sin ningún pelito. Después para que se le pasase el ardor me dediqué a chupársela, logrando que acabase dos veces más en mi boca, y yo tirado en la cama bocarriba y ella arrodillada sobre mi cara, dándome a comer de su rica fruta mientras los flujos de su concha me mojaban toda la cara.

Nos vestimos, me fui a buscar a mi señora, pero antes nos prometimos repetir la experiencia cada vez que mi señora saliera a algún sitio, y ella me regal´p en agradecimiento su tanguita llena de flujos y olor a su rica conchita, la cual tenía puesta antes de que la desvirgase.

Después de desvirgar a mi sobrina, la historia continúa

Desde que pude desvirgar a mi sobrina en adelante pasó a ser mi amante y mi sobrina predilecta, así que empezó a usar polleras sin nada abajo para que cuando nos cruzáramos en la cocina o en algún lugar de la casa y mi señora estuviese por otro lugar se levantase su pollera se metiese los deditos en su concha, sacándolos todos llenos de sus jugos y dándomelos a chupar y oler.

Si teníamos un ratito se agachaba ofreciéndome toda su concha, yo sacaba la pija de mis pantalones (usaba de esos deportivos para que fuese más fácil poder pelar mi pija y apoyármela en cualquier rincón de la casa), se la acomodaba en la entrada de su hermosa conchita y de una se la metía toda completita. Estaba hecho todo un adolescente, me mantenía con mi pija casi todo el día al palo y ella aprovechaba cualquier situación o momento para masajeármela o chupármela.

Vivíamos en un constante estado de excitación, cuando salíamos con el auto a hacer alguna diligencia, ni bien nos distanciábamos una o dos cuadras de la casa, ella me sacaba la pija del pantalón y me iba chupando la pija hasta que le acababa en su boca. Muchas veces nos íbamos hasta un Telo y pasábamos una horita de lo mejor. La dejaba toda llena de lechita y yo le compraba los anticonceptivos para que no quedase embarazada, y decidió pedirle permiso a su papá para quedarse a vivir con nosotros con la excusa de los estudios, ya que la carrera que ella quería seguir se dicta en nuestra ciudad y mi señora estaba muy contenta porque es su sobrina predilecta, aparte porque le ayuda en los quehaceres domésticos, y como yo estoy como un adolescente, las relaciones sexuales entre nosotros, o sea mi mujer y yo, han mejorado mucho y ella está muy feliz. Si supiera que estoy tan contento y calentón desde que pude desvirgar a mi sobrina, seguro que se me arma la gorda, jajajaja, o tal vez se prende con nosotros… quién sabe.

 

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Relatos XXX: Evolución de mi Señora PRIMERA PARTE

Tengo muchos años de estar con mi mujer. De hecho, comenzamos desde que ella era bastante joven, siendo yo mayor que ella.
Yo no sabía que cuando todavía no era mi novia, salía con sus vecinos a la calle y en algún momento, debido a sus edades, dejaron de llegar a sus casas a la hora que sus padres querían, tardando más de lo habitual debido a la exploración de nuevos límites en su sexualidad.

Ahí, los juegos dejaron de ser simples besitos para pasar a ser algo más en los que ella era la protagonista. Primero se turnaban. Se iba uno de ellos con ella a un rincón de un desvencijado y abandonado edificio y al principio tan solo se besaban torpemente. Primero uno, y luego otro. Y así, todas las tardes, en un momento dado, dejaban sus juegos infantiles para ir a besarse con ella, complaciente para todos.

En algún momento, alguno de ellos la comenzó a tocar en sus infantiles pechos que apenas comenzaban a brotar. Aunque ella se resistía al principio, su resistencia no era muy efectiva ni era muy convencida, así que uno de ellos tuvo acceso a sus pechos.

Sin que ella lo supiese, ese chico lo comentó a los demás, y pronto todos buscaban tener acceso a sus pechos. Al igual que con el primero, ella se resistía un poco pero sin mucha convicción. En poco tiempo, tocar, manosear y besar sus pechitos ya era parte de la rutina y ella ni se oponía ya.

Después, uno de ellos, que pudo haber sido el primero en tocar sus pechos o quizá pudo haber sido otro, comenzó a tocarle el sexo. Aquí, la resistencia inicial fue más enérgica que cuando tocaban sus pechos las primeras veces, pero terminó siendo ineficaz. Al poco tiempo, todos la tocaban toda. Como esos juegos escondidos se comenzaron a dilatar un poco más, casi todos comenzaron a tener problemas en sus casas.

Los castigos que resultaron para muchos, y afortunadamente no para todos, no la incluyeron a ella porque en su casa no notaron nada inusual, provocaron que ella, por las noches, sintiera urgencias que no sabía resolver, pero que resultaban en tremendas humedades en su intimidad y que accidentalmente descubriera algún alivio al tocarse…

Más que una jovencita, la protagonista de relatos XXX

Sin embargo, en poco tiempo aquellos juegos se reanudaron en aquel oculto rincón. Pero algo había cambiado. El hecho que ya todos tenían acceso a su vulva, sumado al hecho que todos debían apurarse para que no notaran sus ausencias, produjo que en algún momento, los demás se asomaran a invadir la privacidad que tenía cada uno para besarse con ella y con tocarla a discreción.

Así que por necesidad primero, empezaron a asomarse y a ver cómo el chico de turno la manoseaba y cómo ella se dejaba.

¿Consecuencia? Empezaron, primero dos o tres, a manosearla, todos al mismo tiempo, y ella respondió al estímulo de un ataque grupal de manera favorable al deseo que todos sentían.

Así que, todas las tardes, ella podía ser encontrada en las ruinas de un edificio cercanas a su casa, desnuda, con varios chicos de su edad semidesnudos y otros masturbándose en público, mientras todos la tocaban.

La inexperiencia y torpeza de todos ellos protegió de momento su virginidad, porque aunque hubo uno o dos que intentaron montarla, los nervios de todos impidió que se concretara la penetración que fallidamente intentaron.

De más está decir que semejantes cambios en aquellos juegos provocaron tremendos cambios en las urgencias y necesidades que sentía ella durante la oscura soledad del momento de dormir, todo un mundo con el que escribir miles de relatos XXX.

¿Cómo la llevaron esos juegos a ella hacia mi cama? Podrán saberlo si leen esta primera parte de esta serie de relatos XXX. ¡Espero vuestros comentarios!

 

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