Relato erótico de una infidelidad femenina

Saludos. Soy nuevo en esta página web de relatos eróticos. Este relato erótico es de una experiencia sexual totalmente real. Quizás a los que leáis esto os parezca lo típico y no os llame la atención pero es mi vivencia y algo que me pasó y que jamás pensé que me sucedería a mí.              Soy músico profesional de giras yContinuar leyendo »

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Follando por el culo a mi madrastra la puta

Era fin de año y como es costumbre salí de viaje con mi papá, su ahora nueva esposa y sus hijos pequeños. El viaje fue a un lugar de clima cálido, por lo que vería a mi madrastra con poca ropa. Y para ser sincero, esa idea me calentaba mucho. De hecho, me hice más de una paja al pensarContinuar leyendo »

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Mi primer trío con mi marido y Pedro

Como es habitual en este tipo de historias, diré que este relato es verídico, ya sé que no es relevante pero haciendo honor a la verdad os aseguro que esto que a continuación os cuento me sucedió hace un par de meses. Además el hecho de escribirlo, me ha servido para recordar y refrescar en mi memoria detalles muy, pero que muy agradables.

Cierto es, que después de quince años de matrimonio y rozando los cuarenta, el sexo se torna un tanto monótono, en nuestro caso siempre hemos sido una pareja bastante activa y con un toque morboso que nos hace disfrutar del sexo, no a diario, pero sí frecuentemente.

Me llamo Carla y como os he comentado antes, al igual que mi pareja, rozamos los cuarenta. Yo no soy una top model ni mucho menos, quizá algún kilito de más en mi culito pero gusta y encanta a los chicos, muy redondo y jugoso dicen mis compañeros de trabajo. De tetas ando bastante bien, una noventa de sujetador y en su sitio. Me encanta mi escote y me gusta presumir de él, casi siempre llevo blusas muy escotadas para lucir canalillo. Es curioso observar que todos, absolutamente todos los chicos con los que hablo, acaban echando un buen vistazo al balcón de mi escote. Sinceramente os diré que me excita saber que pongo cachondos a todos los miembros de género masculino de mi oficina. Como os he dicho antes, no tengo un cuerpazo, pero con mis 158cm de altura, mis curvas y mis ojos verdes, doy mucho juego.

Mi pareja y yo llevábamos bastante tiempo fantaseando sobre meter a otro chico en nuestra cama, sobre todo mientras veíamos alguna peli porno para ponernos a tono, Luis, así se llama mi chico, se excita mucho viendo como varios chicos se follan a la misma y yo no puedo evitar ponerme muy cachonda viendo tantas pollas . En una de esas, me dijo que si me gustaría verme en esa situación, eso me puso como una moto y partir de ahí comenzó la búsqueda de un candidato para llevar a cabo nuestra fantasía.

Pusimos un anuncio en la web “buscamos chico para trío” y las ofertas eran muchas y variadas. Yo escogí a Pedro, evidentemente la elección fue mía, un chico alto y educado de un pueblo cercano. Durante toda una semana estuvimos intercambiando correos, al principio normales, pero conforme tomábamos confianza se calentaban cada vez más…” que si te voy a dar por todos lados, que si te vas correr mil veces”, etc.…. Mi chico, lejos de enfadarse, se excitaba más cuando yo se los enseñaba, estuvimos toda esa semana follando como locos, pensando cómo sería tener por fin dos pollas para mí solita.

Llegó el viernes, habíamos quedado con Pedro a las cuatro de la tarde. Mi marido y yo, quedamos a la una en casa para arreglarnos, aún recuerdo el nerviosismo y la emoción. Por supuesto, yo me puse monísima, era junio y hacía calor, ideal para lucirme como a mí me gusta, vestidito blanco por encima de las rodillas de tirantes y muy finito, me alisé el pelo y me maquillé a conciencia. Mis labios y mis uñas pintados de rojo pasión que junto a mi piel canela, me dio un aspecto latino muy….no sé cómo definirlo, si como sexi o más bien como de puta cara. El caso es que iba cañón y para colmo, nada de sujetador. No solamente se insinuaban mis pezones a través de la fina tela del vestido, si no que al agacharme un poquito y cerrar mis hombros, mis tetas quedaban prácticamente a la vista de cualquiera, además ya tenía el movimiento ensayado para usarlo en el momento adecuado.

Fuimos a comer a un restaurante en pleno centro, nos encontramos a los chicos del banco de mi marido, era descarado como me miraban, no le quitaban ojo a mis tetas. Durante un momento me quedé hablando con el director mientras mi marido charlaba con los otros dos. Solo le faltaba babear, era descarado como me miraba y no a la cara exactamente, en ese preciso momento…toma, te vas a enterar, vas a tener tema para varias pajas. Me incliné hacia adelante, levantando levemente mi pie derecho para ajustar la correa de mi zapato. Le dejé ver mis tetas con todo lujo de detalles, no tuve prisa en incorporarme para que disfrutara del paisaje, él se quedó petrificado mientras yo le miraba a la cara con una sonrisa picarona. La policía no es tonta, se dio cuenta perfectamente, yo lo quise poner cachondo a propósito y es evidente que lo conseguí.

Durante la comida apenas probé bocado, los dos estábamos muy nerviosos, mi chico parecía más tranquilo, pero no, estaba todo el tiempo empalmado, de vez en cuando se acercaba y me decía las ganas que tenía de verme follando con otro chico… ¡¡uffff… lo que me faltaba por oír!!

Eran las cuatro y nosotros ya estábamos en el pub, apenas había gente, unas dieciocho o veinte personas, nos pusimos en la barra sentados en los taburetes y nos pedimos unas copas. Al poco tiempo llegó Pedro, me sorprendió lo alto que era, con carita de nene bueno, de hecho tenía diez años menos que nosotros. Todo cordial, saludos y conversación para dejar claros un par de puntos en cuanto a discreción y seguridad. La verdad es que no hizo falta alargar mucho ese tema, Pedro era casado y no estaba por la labor de cagarla en su matrimonio. Me gustó la actitud y me gustó Pedro, con la segunda ronda de copas la conversación se iba alegrando, él nos contó algunas experiencias y ya se cortaba la excitación de los tres. Mi marido le preguntó que si yo le gustaba, contestación…”joder, está buenísima “en ese momento miro a Pedro y le doy un morreo de al menos dos minutos, mientras nuestras lenguas no paraban, le eché mano al paquete y pude notar cómo crecía el pollón que me iba a comer en breve, que bien me lo voy a pasar, pensé, con estas dos pollas.

Entre las copas y el restregón que me había pegado estaba dispuesta para cualquier cosa, fue Luis quien dijo en ese momento que nos acabásemos las copas, que me tenían que pegar una buena follada en casa… Nos dirigimos fuera del pub, Pedro no sabía cómo llegar a nuestra casa y mi marido propuso que lo acompañara, que el iría delante. Pedro y yo nos fuimos al parking. Para acceder, los peatones pasan por un portal y unas escaleras un tanto oscuras, el contexto ideal para que Pedro me comenzara a besar de nuevo, lo primero que hizo fue bajarme los tirantes del vestido y chupar mis tetas mientras yo le desabrochaba los botones de la bragueta, conseguí sacar su polla y comencé a pajearlo, el seguía lamiendo mis pezones hasta que me dijo que ya no podía más, que se la tenía que chupar…con mucho gusto le contesté, si hay algo que me apasiona es chupar una polla. Pedro guió con sus manos mi cabeza, hasta encontrarme de frente con su polla. Era bastante gruesa y gorda, estaba muy dura y con líquido pre seminal, ideal para una buena mamada, me la metí en la boca y comencé a saborearla, joder estaba muy dura, le puse una mano detrás de los huevos y la otra delante de mi boca, miré a Pedro y estaba en pleno éxtasis, apoyado en la escalera y gimiendo con los ojos cerrados. Comenzó a moverse follándome la boca mientras sujetaba mi cabeza con sus manos, me llegaba a tocar el galillo, la sacaba del todo y la volvía a meter cayendo sobre mis tetas la saliva de mi boca. De golpe me levantó, me agarró por detrás y me dijo que me quería follar, que no podía más, que le iba a estallar la polla. Yo le dije que la follada me la tenían que dar entre mi marido y él, pero que si quería, podía acabar esa mamada que había empezado. Qué bien, dijo Pedro, pero me quiero correr en tu boca y te advierto que soy muy lechero…Encantada de probar tu leche, le dije, así que ven que te voy a pegar una mamada completita como en tu vida te han dado.

Me puse de rodillas con mi vestido sobre los muslos y mis tetitas al aire, comencé a mamar su polla, estaba muy mojada entre su líquido y mi saliva, ya faltaba poco para correrse y me preguntó que si me iba a tragar toda su leche, yo le asentí con la cabeza y de pronto comenzaron a salir chorros de semen sin parar, el continuaba sacando y metiendo su polla de mi boca, a la vez que su semen iba a parar a mi cara, a mi pelo…la verdad es que tragué bastante, pero no pude con tanto y tuve que dejar salir de mi boca gran parte, que lástima pensé, con lo que me gusta. Pedro seguía gimiendo mientras terminaba de limpiar su polla con mi lengua hasta que no le dejé ni una gotita de leche, sin embargo a mí me había puesto perdida. Te he dejado hecha un cromo dijo él, espera le dije, me quité mis braguitas y me limpié con ellas todo lo que pude, tenía leche por toda la cara, en el pelo y aún notaba como me chorreaba por mis tetitas, pero como me gusta tanto las corridas de los chicos, cogí su polla y la utilicé para recoger el aún calentito semen de mis pezones y llevármelo a la boca, Pedro resoplaba y con un gesto de satisfacción, me dijo que estaba flipando, es que me encanta hacer mamadas le dije, se nota, se nota contestó.

Una vez recompuestos compramos un botellín de agua y nos montamos en el coche. No te tranquilices demasiado le dije, que aún me tenéis que pegar una buena follada mi chico y tú, Tranquila que me recupero pronto y con lo buena que estás, se la pones dura a un muerto, fue entonces cuando me levanté mi faldita y me metí dos deditos en mi coño, joder como estoy le dije, a ver… dijo él, cogió mi mano y saboreó mis dedos… Uffff que rico está, yo me abrí bien de piernas, me estuvo masturbando con sus dedos en el coche hasta que llegamos al portal de casa.

Luis nos estaba esperando en la puerta echando un cigarro, Pedro y yo llegamos como si nada hubiera pasado pero al momento de entrar en el ascensor saqué mis braguitas del bolso y se las di a mi marido, habéis empezado sin mí dijo y en cuestión de segundos comenzaron a tocarme por todos lados, nos besamos los tres como locos, mientras Luis me dice, “hueles a polla, que le has hecho a nuestro invitado??” una mamada de las mías y me he tragado su leche como a ti te gusta y ahora podéis hacer lo que os dé la gana conmigo, así me gusta, que seas una chica mala contestó. Mientras, en el ascensor podía sentir como coincidían los dedos de mis dos amantes dentro de mi coño, no paraban de moverse y yo cada vez estaba más mojada. Pedro me tenía agarrada por detrás, acercó tímidamente su dedo corazón a mi culito, comenzó a frotar mi ojete como si estuviera pidiendo permiso para entrar. Yo ya sabía lo que quería, así que giré mi cabeza, cogí su mano y me llevé su dedo a la boca para mojarlo bien, dirigí su mano a mi culo y suavemente metió su dedo dentro. ¿Me vas a dejar que te folle el culo? Un dedito está bien, pero ese pollón me rompe en dos, le contesté. Desde luego, jamás me había cundido tanto un viaje en ascensor hasta el piso catorce, mi Luis morreándome mientras me masturba y Pedro en mi retaguardia disfrutando con un dedo en mi culo pidiéndome permiso para follármelo.

Salí del ascensor tapándome lo justo hasta entrar en casa, nos fuimos derechos al salón y allí me quedé solo con mis tacones azules. Mi marido me puso sobre la mesa boca arriba, me abrió bien de piernas y comenzó a comerme el coño. Depilado para la ocasión, estaba muy mojado, preparado para pegarme una gran follada. Pedro observaba la comida de coño que me estaba pegando mi esposo, acercó su polla a mi mano para que le hiciera una paja. Tener un pollón así en la mano está bien, pero en ese momento tenía mi boca desocupada y aunque tuve que hacer equilibrios encima de la mesa, ya tenía de nuevo la polla de nuestro invitado a un centímetro de mi boca. Antes de nada le dije a mi marido que si quería ver como su mujercita se comía una polla, rápidamente dejó de comerse mi coño y se incorporó para mirar.

Luis estaba de pié y yo tumbada de lado sobre la mesa, a la altura ideal para pegarle una buena mamada a Pedro y que mi marido no se perdiera ni un detalle. Acércate un poco más, quiero que veas esto…cogí el pene de Pedro y comencé a pasar mi lengua por todo su glande, estaba duro y brillante, yo le echaba mucha saliva para lubricarle bien a la vez que jugaba como si de leche se tratara. Todo esto lo estaba haciendo mirando a mi chico a los ojos, tenía una expresión mezcla de celos y vicio que me ponía más cachonda todavía. Apreté la polla que me estaba comiendo para sacarle todo su jugo, me la pasé por mis labios, mi cara y le digo a mi chico…”Esto es lo que querías eh, verme así con la polla de otro tío en mi boca… Ahora quiero que veas cómo me folla ¿vale?”

Ya tenía a mis dos chicos preparados, completamente desnudos, de pié y empalmados como resortes. Os la chupo a los dos y después me folláis ¿vale? Así fue como por primera vez en mi vida he tenido dos pollas en mi boca al tiempo. Tengo una boca grande pero mis dos chicos calzan buen número y apenas me cabían, así que opté por alternar, mamando una y pajeando otra. Pollas habré probado unas quince o dieciséis, pero este era mi primer trió y lo estaba disfrutando a tope.

Pedro no estaba dispuesto a esperar, me sentó sobre la mesa, me abrió bien de piernas apoyando mis talones en el borde y me clavó su polla, yo estaba apoyada con mis brazos mientras él me daba embestidas sujetándome del culo, me follaba prácticamente en volandas. Podía notar como ese pollón tocaba fondo en mi coño, sigue cariño, sigue por dios y así me corro por primera vez, por fin, ya era hora, que corrida más buena tuve. Para mí, correrse es como rascar, una vez que empiezo ya no paro, soy una de esa minoría que tiene orgasmos múltiples y hoy iba a sacar partido de este regalo divino.

Fóllame tú ahora, le dije a Luis. No, me contestó, quiero que te pongas encima de nuestro invitado y que te muevas como tú sabes, quiero ver cómo galopas sobre él. Sumisos y obedientes acatamos las órdenes de nuestro anfitrión, senté a Pedro en el sillón, me puse encima y agarrada al cabezal comencé a follármelo. Joder, creo que me voy a correr otra vez, grité, miré y pude ver como mi marido observaba la escena, así es como te gusta verme eh, te gusta que sea una puta?. Joder como me gusta lo que veo, dijo Luis, y es que estaba justo detrás viendo mi culo moviéndose y la polla de Pedro entrando y saliendo de mi coño. ¡Aaaahhh! Grité y me corrí por segunda vez, noté como lo estaba mojando todo de flujo pero seguía teniendo ganas de más y continué follándomelo.

Pedro confesó que estaba a punto de correrse por segunda vez, yo les propuse que lo hicieran los dos al tiempo en mi cara y en mi boca, pero la verdad es que me apetecía seguir follando. Vamos allá dijo Pedro, te vas a poner a cuatro patas y te voy follar mientras se la chupas a tu marido. Gran idea, pero antes de clavarme tu polla quiero que te comas mi culito dije yo, así mientras me follas por detrás juegas un poco con tus dedos y mi culo.

De esta manera conseguí una gran escena, lástima no haberlo grabado. Yo a cuatro patas chupándosela a mi marido y Pedro clavado detrás de mí, con su pulgar dentro de mi culo y a punto de correrse. Cada vez las clavadas de Pedro eran más fuertes y mi marido me follaba la boca más rápido, yo me sentía llena por todos los lados. Pedro gritó que se quería correr de una puta vez y yo al notar la abundante corrida dentro de mi coño, también lo hice por tercera. Luis se dio cuenta de que Pedro había terminado dentro de mí y le preguntó que si le había gustado, no pudo ni contestar, aún estaba follándome despacito con su dedo dentro de mi culo. ¡Aaahhh! Dijo mi marido y empezó a correrse en mi boca, que gozada, en mi vida he tenido tantas ganas de tragarme una corrida. Las de mi marido también son muy abundantes y tragarme toda la leche también fue misión imposible, tuve que abrir la boca pero me puse la mano para no desperdiciar nada de nada.

Los tres acabamos al tiempo y agotados, nos sentamos en el sillón con un “ufffff” a coro, yo me estaba relamiendo de la corrida de mi marido y aún tenía en la mano la leche que salió de mi boca, así que me fui en busca de la polla de Pedro y comencé a pajearlo con la leche de mi marido, como es normal, su polla ya no estaba tan dura pero me apetecía chuparle los huevos mojados con mi flujo y el semen. Que guarra eres, me dijo mi marido, se la vas a poner otra vez dura a nuestro amigo. Yo seguí masajeando su polla a la vez que me metía sus huevos en la boca, pero se hacía tarde y esto estaba tocando a su fin.

Pedro se aseó rápido y con un piquito en la boca despedí a nuestro invitado, concluyendo así nuestro primer y satisfactorio trío. Desde luego, la experiencia es digna de repetición, quizá nos falta el empujón de un nuevo candidato, ya que en la variedad está el gusto. De momento nosotros seguimos follando como leones cada vez que nos acordamos de este viernes por la tarde.

 

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Relato XXX: La mejor alumna de sexo

¡Hola amigos de sexo escrito! Como ya se habrán dado cuenta soy nueva. Estos días he leído sus relatos eróticos y me encantan, por eso quiero contarles cómo me convertí en la mejor alumna de sexo de mi profesor favorito.

Bien, tengo 22 años, actualmente voy a la universidad, entré a la carrera esperando destacar siendo la mejor alumna, y vaya que sí lo he hecho, aunque no me ser la mejor alumna de sexo: Estoy saliendo con mi profesor, puede ser que ahora sea algo común, pero yo jamás pensé que a mí algo así me pasaría.
En fin, él es un hombre de 50 años, es guapo y me imagino que lo era aún más de joven, y por cierto muy culto (realmente atractivo). Desde el primer día morí por él y por eso me convertí en su mejor alumna de sexo.
Empezó en las horas de receso mientras yo estaba con mis amigos, él se acercaba para fumar con nosotros y las miradas eran evidentes, en los exámenes me dejaba notas como “Buen examen” “Excelente alumna” etc.
Los jueves salimos hasta las 22hrs y mi madre me mando un mensaje diciéndome que no podría pasar por mí, que tenia guardia, que iba llegar en la tarde del siguiente día. En fin, yo iba a tomar el colectivo, cuando por inercia mire hacia mi lado y estaba él junto a mí. Me preguntó si podía me llevar a casa, sonrojada le dije que no, que tomaría el colectivo, a lo que él me respondió: “vamos no seas tontita, ¿no crees que siendo tan guapa, no te pueda pasar algo?”, yo solamente me reí estúpidamente.
Me subí a su camioneta, yo llevaba un vestido muy corto realmente y todo el camino se la paso viendo mis piernas, cuando el semáforo paró en rojo, sé que no se resistió más, me tocó las piernas subiendo, hasta que llegó a mi clítoris, yo estaba mojadísima, solo me dejé, sentía sus dedos entre mis labios, que entraban y salían mientras mis jugos vaginales bajaban por sus manos, yo solo podía gemir.
No pude más cuando le dije: “Mira, mi madre no estará esta noche, ¿te parece quedarte un rato en mi casa?”, me dijo que sí, se bajó el cierre del pantalón y sacó su gran pene, me agachó la cabeza y empecé a follármelo
 con la boca. Así fue el camino hacia casa.
Cuando llegamos me tomó por detrás, manoseando mis pechos, mientras yo sentía su erección, fue increíble, subimos a mi habitación, me aventó a la cama, me bajo las bragas y enseguida empezó a chupar mi clítoris, mis, labios y metiéndome la lengua, a lo que yo le respondía masturbándolo lo mejor que podía, nos desnudamos, él besaba mi cuerpo entero, mordía mis pezones, me daba algunas nalgadas y yo 
me comía su pene a besos chupando hasta que él ya no pudiese más, después me puse en posición de perrito, él me empezó a penetrar con gran fuerza, tomando mi pechos, jalando mi cabello, lo hacía con delicadeza, pero rudo y fuerte a la vez. Cuando se iba a correr, sacó su pene, me besó con fuerza, nalgueándome, yo saqué mi lengua para recibir su leche, la cual salpicó mis pechos y mi cara, pero al fin de todo deliciosa, esa fue la primera vez que me corrí.
Después de convertirme en la mejor alumna de sexo, ahora 
somos pareja por decirlo así, (no nos gustan los títulos) por supuesto que todo lo escribí con su consentimiento. Después escribiré más relatos XXX de nuestras aventuras. ¡Un beso!

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Relato XXX: La mejor alumna de sexo

¡Hola amigos de sexo escrito! Como ya se habrán dado cuenta soy nueva. Estos días he leído sus relatos eróticos y me encantan, por eso quiero contarles cómo me convertí en la mejor alumna de sexo de mi profesor favorito.

Bien, tengo 22 años, actualmente voy a la universidad, entré a la carrera esperando destacar siendo la mejor alumna, y vaya que sí lo he hecho, aunque no me ser la mejor alumna de sexo: Estoy saliendo con mi profesor, puede ser que ahora sea algo común, pero yo jamás pensé que a mí algo así me pasaría.
En fin, él es un hombre de 50 años, es guapo y me imagino que lo era aún más de joven, y por cierto muy culto (realmente atractivo). Desde el primer día morí por él y por eso me convertí en su mejor alumna de sexo.
Empezó en las horas de receso mientras yo estaba con mis amigos, él se acercaba para fumar con nosotros y las miradas eran evidentes, en los exámenes me dejaba notas como “Buen examen” “Excelente alumna” etc.
Los jueves salimos hasta las 22hrs y mi madre me mando un mensaje diciéndome que no podría pasar por mí, que tenia guardia, que iba llegar en la tarde del siguiente día. En fin, yo iba a tomar el colectivo, cuando por inercia mire hacia mi lado y estaba él junto a mí. Me preguntó si podía me llevar a casa, sonrojada le dije que no, que tomaría el colectivo, a lo que él me respondió: “vamos no seas tontita, ¿no crees que siendo tan guapa, no te pueda pasar algo?”, yo solamente me reí estúpidamente.
Me subí a su camioneta, yo llevaba un vestido muy corto realmente y todo el camino se la paso viendo mis piernas, cuando el semáforo paró en rojo, sé que no se resistió más, me tocó las piernas subiendo, hasta que llegó a mi clítoris, yo estaba mojadísima, solo me dejé, sentía sus dedos entre mis labios, que entraban y salían mientras mis jugos vaginales bajaban por sus manos, yo solo podía gemir.
No pude más cuando le dije: “Mira, mi madre no estará esta noche, ¿te parece quedarte un rato en mi casa?”, me dijo que sí, se bajó el cierre del pantalón y sacó su gran pene, me agachó la cabeza y empecé a follármelo
 con la boca. Así fue el camino hacia casa.
Cuando llegamos me tomó por detrás, manoseando mis pechos, mientras yo sentía su erección, fue increíble, subimos a mi habitación, me aventó a la cama, me bajo las bragas y enseguida empezó a chupar mi clítoris, mis, labios y metiéndome la lengua, a lo que yo le respondía masturbándolo lo mejor que podía, nos desnudamos, él besaba mi cuerpo entero, mordía mis pezones, me daba algunas nalgadas y yo 
me comía su pene a besos chupando hasta que él ya no pudiese más, después me puse en posición de perrito, él me empezó a penetrar con gran fuerza, tomando mi pechos, jalando mi cabello, lo hacía con delicadeza, pero rudo y fuerte a la vez. Cuando se iba a correr, sacó su pene, me besó con fuerza, nalgueándome, yo saqué mi lengua para recibir su leche, la cual salpicó mis pechos y mi cara, pero al fin de todo deliciosa, esa fue la primera vez que me corrí.
Después de convertirme en la mejor alumna de sexo, ahora 
somos pareja por decirlo así, (no nos gustan los títulos) por supuesto que todo lo escribí con su consentimiento. Después escribiré más relatos XXX de nuestras aventuras. ¡Un beso!

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Mi primera vez con una puta

Buen día grupo, les dejo aquí mi primer relato porno sobre mi primera vez con una puta. Me dicen si les gustó:

Sentía el nerviosismo recorrer mi cuerpo al momento de llamarle por teléfono solicitando sus servicios. Su voz en el teléfono sonaba tan excitante y atrevida que no podía hacer nada más que imaginar cómo se escucharía gimiendo una vez estuviera con ella. Concretamos la cita: ese mismo día a la noche, en su casa.

Antes de llegar la llamé por teléfono con el pretexto de pedirle indicaciones para llegar, cuando lo único que quería era volver a escuchar esa voz cachonda excitándome antes de por fin poderla escuchar en persona.

Llego a su casa y me dice: “No toques, yo te abro la puerta; ya te vi”. Me acerco y su puerta se abre para dejarme entrar a su casa. Ella me recibe con un beso en la boca por demás excitante que me deja saboreándome su saliva e imaginar esos labios, carnosos y jugosos, besando el tronco de mi verga erecta. Nos besamos un momento en la sala de su casa. Al mismo tiempo que la besaba mis manos se encargaban de preparar un poco más el terreno: con una acariciaba sus nalgas y con la otra jugaba con sus tetas sobándolas o apretando sus pezones. Sin más me lleva al cuarto. Le doy el dinero e inmediatamente después comienza a besarme y a desabrocharme el pantalón. “Quieres que te la chupe, ¿verdad?” me pregunta mientras sus manos acarician mi miembro, duro y caliente por la tremenda excitación que traía. Me baja el bóxer, de licra, pegadito al cuerpo, y mi verga sale brincando y rebotando enfrente de su cara. Ella suelta una risita juguetona. Toma mi verga entre sus manos y la lleva a la boca besándome, primero, la cabeza. Mi respiración comenzaba a cambiar, mi cuerpo comenzaba a sentir el placer. Mis manos la tomaron de la cabeza y, sosteniéndola del cabello, comencé a moverla hacia adelante y hacia atrás, metiendo y sacando mi pene de su boca, sintiendo su lengua deslizándose a lo largo de mi pene y dejando su saliva al pasar. De pronto, se detiene. Se levanta y me tumba en la cama bocarriba…

Primera vez con una puta, algo increíble

Se sube en mí y empieza otra vez a comerse mi sexo. Me siento y le acaricio sus pezones al mismo tiempo que ella devoraba mi verga. Pensé que debía estar haciendo algo bien, ya que al momento de hacer eso sus mamadas empezaron a ser cada vez más y más fuertes, más y más ricas; sus lengüetazos comenzaron a ser más y más constantes: me lamía desde los huevos hasta la cabeza. Entonces me dice: “¿Cómo quieres que me ponga? ¿De rodillas o acostada?” Yo moría de ganas por verla de rodillas y ver ese culo frente a mí, entregándoseme, pero me tumbó de nuevo en la cama y sin más, se sentó en mi verga. Sentir mi verga entrando en esa vagina húmeda y caliente fue lo mejor. Tenerla sentada sobre mí, sentándose una y otra vez, acompañando a eso su cara de placer y, por fin, del sonido de sus gemidos era lo mejor que había visto y escuchado hasta entonces.

La sostengo de las caderas y le acaricio y rasguño sus muslos. Llevo mis manos hacia sus nalgas, un poco pequeñas pero muy bien formadas, y las abro. Sus gemidos eran tan excitantes que no pude contener las ganas, y entre gemidos y jadeos, no dije dos veces “Me vengo” cuando ella ya estaba de rodillas frente a mí. “Anda, échamelo en la cara“. Mejores palabras no pudieron salir de su boca. Jalándomela, hice lo que me pidió. Con un suspiro profundo, mi orgasmo líquido llenó su cara con una sustancia blanca, viscosa. Ella se reía de manera juguetona y traviesa (cómo amé esa risa), mientras, con su lengua, se limpiaba el semen alrededor de su boca. Con sus dedos recogía parte de mi leche y la untaba en sus tetas: “Tus mecos son tan calientes y ricos”. De vez en cuando usaba mi verga para recoger más semen de su cara y llevarlo a su boca y a sus tetas.

Después de habernos quitado las ganas, y de dejarme sin una gota de semen, nos vestimos. Antes de irme me muestra sus tetas, me da un beso y me dice: “Espero volver a verte pronto. Mis pechos siguen.”. Con la promesa de regresar para cogerme sus senos y bañarlos con mi leche me alejo de su casa, ansioso de volverla a ver… aunque ya no sería la primera vez con una puta.

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Relato porno: sexo grupal en casa

Sexo grupal en casa después de que hace unas semanas mi pareja y yo hicimos una fiesta en nuestra casa con unos amigos. En realidad era una fiesta de parejitas.
Hacía mucho tiempo que no coincidíamos todos por los típicos temas de trabajos, niños y esas cosas que todos tenemos. Hasta ese día, en el que por fin nos organizamos y se vinieron todos a casa porque era la mejor opción.
Quedamos a media tarde para ponernos al día unos con otros y luego cenar y lo que diera la noche. En nuestra casa por suerte hay espacio para que se queden. Con el paso de las horas nos fuimos contando historias mientras iban cayendo cervezas. En la cena el vino fue el triunfador de la noche. Bueno, y un hallazgo muy placentero.
A medida que fuimos hablando descubrimos que todos nos habíamos vuelto más o menos liberales en cuanto al sexo. Y para animar la noche, decidimos jugar al strip-pocker. Empezamos bien, pero a partir de la segunda tercera mano, eso ya tornó a ver quién se quitaba la ropa antes. En esa situación de estar desnudos comenzaron las revelaciones de; “pues fulanita desnuda gana mucho”. Antes de seguir, aviso de que no diré nombres para que nuestros amigos no se sientan incomodados ni traicionados.
Sigo por donde iba, empezaron los comentarios calientes. Después de la pregunta a la pareja de; “¿seguro que no te importa?” Empezamos a elegir cada persona con quien quería tener algo esa noche. Como éramos 3 parejas, nos pusimos cada una en un sofá a dar rienda suelta a la imaginación. Era una situación muy morbosa, el estar teniendo sexo con otra persona y escuchar de fondo los gemidos de los demás, incluyendo los de tu pareja sentimental. ¡Qué decir si encima podías ver como tenía sexo con otra persona!
De estar cada 2 disfrutando del sexo nos pasamos a hacer juegos para divertirnos y así ir cogiendo confianza sexual entre todos.

Sexo grupal en casa: intercambio de parejas

Después de los preliminares para ir conociéndonos, pasamos a lo divertido, hacer juegos sexuales para así participar todos y tener sexo grupal en casa. Lo primero que hicimos fue el círculo del placer que llamamos. Nos tumbamos en el suelo intercalándonos chico, chica, chico, chica. Así, todos teníamos que practicarle sexo oral a la persona que teníamos “encima” mientras la que estaba “debajo” nos lo hacía a nosotros. Para darle emoción dijimos que perdía la persona que antes llegara al orgasmo. De esta forma todas y todos nos esforzábamos en hacerlo bien para no ser la persona que perdiera. Después, jugamos a averiguar quién era tu pareja solo por el sexo. Ya fuera el hombre o la mujer, se tenía que vendar los ojos, y las otras 2 personas más su pareja sentimental, le tenían que follar durante 2 minutos, y todos en la misma posición para que no hubiera posibles trampas. Y así teníamos que descubrir quién de las 3 opciones era nuestra pareja sentimental. Este juego dio mucho de sí, y como no podía ser de otra forma, la noche terminó desembocando en una intensa sesión de sexo grupal en casa. Sexo grupal libre donde se aceptan tríos, trenecitos, picar de flor en flor… todo era válido menos el sexo homosexual, porque aunque algunos de los presentes éramos bisexuales, se decidió así para que los heteros no se sintieran incómodos.
La verdad es que esto terminó un poco deformado. Porque empezó con un trío a raíz de que una de las chicas quería aprovechar la ocasión para tener una doble penetración. Y vamos si la tuvo. Mientras estaba ese trío en cuestión funcionando, las otras 3 personas estábamos en otro trío para no aburrirnos. Me coincidió a mí con las otras dos chicas. Una cosa fantástica, disfruté del placer de una felación a dos lenguas, de poder meterla a placer en cualquiera de las dos, de penetración mientras practicaba sexo oral. Una maravilla.
Pero lo mejor fue el final. La otra chica que estaba disfrutando de la doble penetración quería más. Quería sentirse llena por todos sus agujeros, y solo le faltaba la boca. Decidí ayudarla a cumplir su fantasía. Mientras las otras dos chicas se dedicaban a restregarse con nosotros, susurrarnos al oído, o directamente buscar la postura para que les pudiéramos masturbar con nuestras manos o practicarles sexo oral.
Y así pasamos la noche de sexo grupal en casa. Viéndolo a posteriori creo que fue una noche de reencuentros muy íntimos y donde nos pusimos muy al día. Y sobre todo una noche que disfrutamos muchísimo todos, que no hemos dudado en decidir que debemos hacer reunión de amigos más a menudo y no esperar varios años para vernos.

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Sexo con mis profesoras favoritas: Araceli y Marisa

Empezaba un día como otro cualquiera: por la tarde tuve clases particulares como cada semana. Llegué el primero antes que ellas.
Araceli llegó antes que Marisa, mientras que me saludaba, se puso en cuclillas para abrir la trampilla de la academia, cuando llegó Marisa y me saludó.
Ese día estaba yo y tenía dos horas seguidas clases particulares si ningún alumno, así que tanto Araceli como Marisa me dieron las clases en la misma aula.
Pasada una media hora de clase más o menos, Araceli se levantó de la silla, y me quedé mirándola varias veces de arriba a abajo. Llevaba unas sandalias, unos shorts y una camiseta de tirantes mientras que Marisa, llevaba un vestido con estampados. Nada hacía presagiar que tendría sexo con mis profesoras favoritas, así que hicimos un pequeño descanso cuando llegamos a la hora de clase cuando Marisa se levantó a buscar mi ficha y se puso en cuclillas, entonces, inmediatamente, le pregunté que si alguna vez Araceli le había tocado el culo inconscientemente, me dijo que por qué le preguntaba eso y le respondí que simplemente era mera curiosidad. Al cabo de unos segundos entró Araceli de nuevo a la clase y dejamos el tema, no dejaba de darle vueltas a esa pregunta, así que dejé la clase y hablé con las dos aprovechando que estaban en ese momento conmigo en el aula. Me levanté de la silla cuando, tanto Araceli como Marisa, se fijaron disimuladamente en que tenía el pene erecto. Más tarde, me dejaron las dos y se fueron al almacén. Entonces, escuché toda la conversación, pudiendo oír a Marisa:
¿Has visto cómo tenía Raúl el pene? -No pude escuchar la respuesta porque acto seguido empezaron a imprimir una hoja.

Sexo con mis profesoras favoritas sin esperármelo

Cuando ya me iba a mi casa, me dijeron que si podía hablar con ellas un momento y les dije que no tenía prisa. Me dijeron que entrase en el almacén y esperase. Araceli entró en el baño junto con Marisa, algo que me extrañó un poco. Cuando salieron las dos del baño, se sentaron cada una a un lado mío y me dijeron que si estaba cómodo. Me puse de pie cuando me dijeron que me quitara toda la ropa, les hice caso e hice lo que me dijeron.
Unos segundos más tarde, ambas se quedaron asombradas y me empezaron a tocar el pene, tanto Marisa como Araceli. Araceli se quitó los shorts y la camiseta de tirantes, y se quedó en ropa interior; me preguntó que si me gustaba lo que estaba viendo, y le dije que me encantaba, entonces, acto seguido, Marisa hizo la misma operación que Araceli.
Una vez que las dos estaban en ropa interior, se quitaron lo que le quedaba, Marisa aprovechando que Araceli se había puesto en cuclillas para hacerme una mamada, le hizo un dedo por la vagina mientras que Marisa me daba un beso. Más tarde, le metí el pene a Marisa por la vagina no sin antes mirarle de arriba a abajo y sonreírle, tenía la vagina completamente depilada y me preguntó que si me estaba gustando lo que veía, contestándole yo muy sorprendido que me encantaba. Un rato después de estar teniendo sexo con mis profesoras favoritas, Araceli y Marisa se pusieron las dos en cuclillas frente a mí, mientras que me hacía una paja. Finalmente, terminé de tener sexo con mis proresoras favoritas eyaculando sobre la cara de Marisa y sobre los pechos de Araceli para terminar dándome un beso tanto Marisa como Araceli.

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Le follé el culo a mi mejor amiga

Un día mi mejor amiga me habló, teníamos días sin vernos, sin hablar uno al otro debido a diferencias entre ambos, hasta que ella rompió el hielo y me marcó. Ese día, mis padres habían salido de viaje y me quedé solo en mi casa, observando en mi recámara, pensando en el motivo de mi separación con mi novia, cuando de repente ella marcó.

Citla: ¡hola! Ya no me quieres, ¿verdad?

Yo: por supuesto que te quiero.

Ella, riendo me dijo:

-Necesito verte, quiero abrazarte, acabo de terminar con el tarado de mi novio.

Yo: ¿en serio? Pues vamos a vernos.

Tras una conversación le follé el culo

Salí de mi casa en la madrugada, para que platicáramos, llegue a su casa y todos sus perros ladraban, nunca imagine que ella se escaparía de su casa, y corriendo me dijo, vámonos, caminamos unas cuadras hasta que encontramos un lugar solitario para platicar, mientras platicábamos ambos teníamos frío, así que nos abrazamos…

Al buen rato nos quedamos mirando fijamente y nos empezamos a besar, soy sincero: solo quería estar con alguien en ese momento queriendo olvidar, y arrancar el enojo que traía… ¡Lo mismo sucedía con ella! Pero no esperaba terminar desnudándola, viendo su cuerpo bajo la luz de la luna, y sentir cómo mi pene se ponía más y más duro.

Era mi amiga, pero la verdad tenía unas piernas, unas nalgas riquísimas. Sin duda alguna, tenía unas tetas que no pude resistirme, y me quité el pantalón y el de ella, y empezó a mamar mi verga.

Como no llevé condón, le follé el culo, su riquísimo culo. Aún recuerdo que la nalgueaba y mis manos quedaron pintadas en sus nalgas, me fascinó mamarle su sapito. En realidad nunca imaginé que mi amiga era toda una mujer, ni mucho menos que cogiera tan rico, y no importó el lugar, pero ella se movía que uffffffff…. solo sentía el calor de nuestros cuerpos jugando y el momento en que ella mojó mi pene, ¡fue lo más rico que un hombre puede experimentar!

Perdóname amiga, sabes que te quiero… pero me fascinó el sabor de tus senos, el color de tus nalgas y el ruido que hacías mientras te follé el culo con mi verga… aún recuerdo los rasguños en mi espalda….

 

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Sexo con la practicante después de la oficina

Hola amigas y amigos. Aquí estamos de vuelta contándoles cómo tuve sexo con la practicante ESTHER ese día después de la oficina.

Ella salió a las 5:00. Como saben, por ser practicante no se puede aprovechar uno de su horario de trabajo. Ese día, yo salí a las 7:00 de la oficina con rumbo a su casa, pase comprando unos preservativos por aquello de la seguridad y pasé a buscarla. Al estar fuera de su casa, le avisé y no tardó en salir: wawwww qué hermosa! Había salido con un vestido negro tallado a su hermoso cuerpo, tacones altos y maquillaje perfecto. En ese momento me la quería coger en el carro.

Sexo con la practicante en un motel

Entró al carro y me preguntó que adónde íbamos, yo le respondí todavía en estado de shock que la quería llevar a un lugar privado donde nadie nos interrumpiera, a lo que ella accedió.

La llevé a un motel que queda en las afueras de Tegucigalpa por la carretera del sur, entramos al cuarto mientras yo no me aguantaba las ganas de hacerle el amor… Nos empezamos a besar de manera tan apasionada que ella gemía en cada beso mientras mi lengua se unía con la de ella… poco a poco fui bajando hacia sus pechos bajando si brassier y succionando esos ricos meloncitos, apretándolos y mordiéndolos mientras ella me decía que no parara de hacerlo.

La acosté en la cama y le quité completamente su vestido; qué hermosura de mujer, viéndola solo con su cachetero de encajes color negro, mostrando sus curvas y sus pechos sin que nada la tapara… me abalancé sobre ella y empecé a besarle sus labios, su cuello y sus pechos mientras mi mano bajaba y la metía por debajo de su ropa interior y sintiendo su cuquita totalmente depilada y sobre todo mojada.

Me bajé a su cuquita quitándole su cachetero y le empecé a hacer un oral con unas grandes ganas saboreando sus jugos vaginales, su cuquita era chiquita bien formadita pero resaltada wawww. En ese momento tuvo un orgasmo solo haciéndole sexo oral, al terminar ella me dijo que le tocaba que quería saborear esa verga y sentir mi leche en su boca. Me desvistió y me practicó una mamada como nunca nadie me la había hecho, de tal forma que hizo que acabara en su boca en cuestión de minutos.

Después de eso nos relajamos tomándonos unas cervezas para recuperarnos, nos acariciamos y por fin pude penetrar esa hermosa cuquita que estaba tan apretadita: primero hicimos el misionero, luego estuvimos de lado con su pierna abrazada por mis brazos haciendo apoyo para bombearla con más fuerza, luego ella se colocó de perrito y me dijo que era la posición que más le gustaba, ver esas nalgas, ese culo y esa cuquita que sobresalían por atrás me hizo darle con unas grandes fuerzas logrando que ella tuviera su segundo orgasmo mientras yo buscaba terminar y llenarle su cuquita de semen ya que tanta fue la excitación que dejé los preservativos en el carro, terminamos saciados y complacidos, nos fuimos a duchar con agua caliente, nos besamos y en el baño me hizo otra mamada increíble.

La fui a dejar a su casa y desde ese día hacemos cada vez que podemos más locuras que con gusto compartiré con ustedes en nuevos relatos porno teniendo sexo con la practicante.

 

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Sexo con la practicante después de la oficina

Hola amigas y amigos. Aquí estamos de vuelta contándoles cómo tuve sexo con la practicante ESTHER ese día después de la oficina.

Ella salió a las 5:00. Como saben, por ser practicante no se puede aprovechar uno de su horario de trabajo. Ese día, yo salí a las 7:00 de la oficina con rumbo a su casa, pase comprando unos preservativos por aquello de la seguridad y pasé a buscarla. Al estar fuera de su casa, le avisé y no tardó en salir: wawwww qué hermosa! Había salido con un vestido negro tallado a su hermoso cuerpo, tacones altos y maquillaje perfecto. En ese momento me la quería coger en el carro.

Sexo con la practicante en un motel

Entró al carro y me preguntó que adónde íbamos, yo le respondí todavía en estado de shock que la quería llevar a un lugar privado donde nadie nos interrumpiera, a lo que ella accedió.

La llevé a un motel que queda en las afueras de Tegucigalpa por la carretera del sur, entramos al cuarto mientras yo no me aguantaba las ganas de hacerle el amor… Nos empezamos a besar de manera tan apasionada que ella gemía en cada beso mientras mi lengua se unía con la de ella… poco a poco fui bajando hacia sus pechos bajando si brassier y succionando esos ricos meloncitos, apretándolos y mordiéndolos mientras ella me decía que no parara de hacerlo.

La acosté en la cama y le quité completamente su vestido; qué hermosura de mujer, viéndola solo con su cachetero de encajes color negro, mostrando sus curvas y sus pechos sin que nada la tapara… me abalancé sobre ella y empecé a besarle sus labios, su cuello y sus pechos mientras mi mano bajaba y la metía por debajo de su ropa interior y sintiendo su cuquita totalmente depilada y sobre todo mojada.

Me bajé a su cuquita quitándole su cachetero y le empecé a hacer un oral con unas grandes ganas saboreando sus jugos vaginales, su cuquita era chiquita bien formadita pero resaltada wawww. En ese momento tuvo un orgasmo solo haciéndole sexo oral, al terminar ella me dijo que le tocaba que quería saborear esa verga y sentir mi leche en su boca. Me desvistió y me practicó una mamada como nunca nadie me la había hecho, de tal forma que hizo que acabara en su boca en cuestión de minutos.

Después de eso nos relajamos tomándonos unas cervezas para recuperarnos, nos acariciamos y por fin pude penetrar esa hermosa cuquita que estaba tan apretadita: primero hicimos el misionero, luego estuvimos de lado con su pierna abrazada por mis brazos haciendo apoyo para bombearla con más fuerza, luego ella se colocó de perrito y me dijo que era la posición que más le gustaba, ver esas nalgas, ese culo y esa cuquita que sobresalían por atrás me hizo darle con unas grandes fuerzas logrando que ella tuviera su segundo orgasmo mientras yo buscaba terminar y llenarle su cuquita de semen ya que tanta fue la excitación que dejé los preservativos en el carro, terminamos saciados y complacidos, nos fuimos a duchar con agua caliente, nos besamos y en el baño me hizo otra mamada increíble.

La fui a dejar a su casa y desde ese día hacemos cada vez que podemos más locuras que con gusto compartiré con ustedes en nuevos relatos porno teniendo sexo con la practicante.

 

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Humillada por mi amo para educarme

Soy humillada por mi amo para educarme, sí. Según él la humillación me hace más humilde y me enseña cuál es mi naturaleza y mi lugar.Este es mi primer relato y lo escribo por orden de mi amo para que me sirva para entenderme mejor a mí misma. Por supuesto, es enteramente real y lo que vivo día a día desde que acepté ser su aprendiz de sumisa.En otro relato contaré cómo llegamos a este punto pero ahora solo hablaré de la humillación.

La primera forma de en la que fui humillada fue cuando tiró todas mis bragas, tangas y sujetadores. En casa debo estar siempre desnuda o, si vienen visitas con una batita de raso corta, como mucho. En la calle mi obligación es llevar faldas muy cortas, camisetas ajustadas y nada debajo por supuesto.

Solo el hecho de permanecer todo el día sin ropa interior me hace sentir completamente vulnerable y, sobre todo, en la calle me da vergüenza que la gente lo note. Yo sé que lo hacen porque en muchas ocasiones al agacharme en el supermercado o al subir escaleras mi culo queda totalmente expuesto. Pero lo importante es el sentimiento encontrado de vergüenza y excitación. Mi amo dice que me excita exigirle porque en el fondo siempre he sido muy puta y siempre he sido una sumisa reprimida a la que le encanta que su amo le ordene comportarse así.

Como he dicho antes en casa tengo que estar desnuda y desde hace unos días (llevamos una semana con mi educación) con un plug anal desde que me levanto hasta que el llega a casa. Esto es debido a que la penetración anal me dolía muchísimo y él tenía que pasarse un buen rato cada vez que le apetecía dilatándome el agujero para poder entrar. Como su idea no es hacerme daño físico, sino hacerme entender que soy suya por todos mis agujeros y que además me gusta serlo, decidió este método de dilatación. Así que ahora me levanto por la mañana, me ducho y aseo bien mi culo y después de poner lubricante en mi dedo lo introduzco para lubricar, después lubrico el plug y me lo inserto. Así me paso la mañana haciendo las tareas y sintiendo mi culo lleno a cada movimiento. Mmmmm, enseguida mi coño empieza a mojarse y tras un rato mis jugos empapan hasta mis muslos.

A la hora de comer siempre llega un mensaje a mi wasap:

“Acabo de aparcar. Ponte en posición que en cinco minutos estoy en casa”

Lo que toca entonces es esperarlo en el salón de pie, con las piernas abiertas y las manos agarrando los tobillos. Lo siguiente es la llave entrando en la cerradura y al momento oír: “ahora tocan tus azotes, que quiero ese culo rojo como un tomate”. Me azota las dos nalgas con la palma de la mano, no sé cuántas veces porque varía según el resultado de para cuando mi culo está bien rojo.

El primer día me explicó que no era un castigo y que no iba a doler en exceso, pero que mis nalgas después de ser azotadas lo volvían loco y por tanto yo debía soportarlo y me aseguró que acabaría por gustarme. Tenía razón. Sólo escuece un poco, pero me excita mucho que lo haga porque sé que eso le da placer y a mí me hace sentir más humilde. Soy suya, estoy a su lado para darle todo el placer que quiera, y es lo que intento día a día.

Después de eso me quita el plug, jugando con él. Una vez fuera me manda separar las nalgas con las manos para ver cómo está de abierto mi culo. Llegados a este punto me dice: “mi putita está cada día más abierta”, y si tiene ganas se saca la polla ya lista tras los azotes y me la mete en el culo sin más preparación. “Para eso estás preparándote toda la mañana guarra, para tratar mi polla entera sin quejidos, mira cómo estás de caliente, eres una perra en celo”, y cosas de ese tipo. Siempre me recalca que soy muy puta porque ser humillada me excita, y mi coño está permanentemente empapado y abierto.

Cuando no le apetece meterme la polla, me ordena que me quede en la postura, quietecita y con las nalgas abiertas, mientras él, sentado en el sofá, me observa o mira la tele durante un rato que a mí me parece un siglo.

Esto último me hace sentir muy humillada y a veces me cae alguna lágrima silenciosa mientras siento que hoy no he sido tan de su agrado como otros días. Aún así mi calentura crece más y más durante ese rato.

En otro relato os contaré cómo me exhibe y utiliza en público. Espero que te guste lo que he escrito, mi amo. Y que de paso también guste a los lectores de SexoEscrito.com.

Esposa sumisa.

 

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Sexo con la Mamá de mi ex… ¿por qué no? (Parte II)

Todavía tenía en mente ese delicioso manjar de cuando tuve sexo con la mamá de mi ex, ese fruto prohibido del cual finalmente había podido disfrutar. Tenía impregnado en mí su aroma y apariencia. No sé si mi ex suegra sabía lo que lograría.

Desde aquel episodio en el que había tenido sexo con la mamá de mi ex habían pasado varios días, cada vez que visitaba a mi ex, no podía mirar a los ojos de su madre. Ella me veía y saludaba toda atenta; lo hacía a propósito, supongo, pero vestía de manera más provocadora de lo habitual.

Un día de visita normal a mi ex, nos quedamos jugando a las cartas. Su mamá se unió al juego y entre risas y miradas las horas transcurrían, sin darnos cuenta de que el tiempo había pasado hasta ser bastante tarde. Sabía que debía irme pronto, pero la mamá de mi ex dijo:

-Puedes quedarte en el cuarto de visitas, total ya es muy tarde y peligroso para que te vayas…

Obviamente, no puse mucha resistencia y acepté.

Nos despedimos y fui al lugar donde pasaría la noche, me quité la ropa hasta quedarme solo en bóxer, salí al baño y vi pasar a mi ex suegra a su cuarto despidiéndose con un beso volado y mirándome por un momento ahí mismo… donde reposaba mi herramienta ansiosa de visitarla.

Tenía que volver a tener sexo con la mamá de mi ex

Me recosté y no podía dejar de pensar en que la tenía tan cerca y tan lejos. Saqué mi celular y me puse a revisar aquellas fotos que tenía de ella desnuda. Mi favorita era una que estaba en 4, podía verle todo… me puse duro y empecé a tocarme el pene: me masturbaba pensando en ella, hasta que no pude más y me armé de valor y decidí ir a verla. Estaba muy duro, vi la puerta entreabierta y decidí entrar. Ahí estaba ella, recostada con su pijama sobre la cama, una blusa pequeña dejaba ver sus pequeñas pero hermosas tetas, un short protegía ese manjar del que días atrás pude probar y veía esas piernas tan hermosas que tenía. Mi erección no bajaba para nada, quería lanzarme sobre ella y devorar y saborear cada parte de su cuerpo.

En eso, ¡la mamá de mi ex despertó! Me miró y sonrió… supe que esa era la invitación que había estado esperando. Empecé a besar sus pies perfectos y subí por sus suaves piernas. Ella gemía, solo con eso y yo con mi verga a punto de explotar, pasé por alto a propósito su chochito, besé su abdomen y alcé su blusita para pasar mi lengua por sus pezones. Ella gemía mucho y yo me excitaba cada vez más, besé su boca y nuestras lenguas se entrelazaron en un beso eterno. Le pedí que se diera la vuelta bocabajo y empecé a besar su nuca; pude notar cómo eso la volvía loca, bajé por su espalda y esta vez me detuve para retirar su short; ella alzó su abdomen y así pude sacarlo más fácilmente. Le pedí que se pusiera a cuatro patas, ¡qué hermosa vista tenía! Ver su delicioso ano y su chochito depilado me volvía loco, así que empecé a lamer su ano; ella se agarró fuerte a la cama y gemía,  yo seguía lamiéndola. Empecé a lubricar mi dedo y con mucho cuidado se lo inserté; ella no dijo nada, solo respiraba muy rápido y se movía de adelante para atrás una y otra vez. Me animé y metí otro dedo, ella lo aceptó… ¡¡¡qué delicia!!! Pasaba mi lengua por su ano, y bajé un poco más para notar que estaba totalmente mojada.

De su vagina brotaban sus secreciones que me permití saborear con mucho gusto, pues sabía que ella lo disfrutaba tanto como yo. De repente, ella me pidió que me recostase en la cama, luego empezó a lamer mi pene con desesperación. Verla hacerlo me volvía loco, se lo metía todo a la boca y podía notar sus arcadas, no le importaba, se lo metía hasta el fondo.

Extrañamente, sabía lo que me gustaba: pasaba su lengua desde mi perineo hasta el glande (tal como lo hacía su hija), me miraba y sabía que yo lo disfrutaba. Lamió mi ano, ¡¡quería ensartarla ya!!En eso se recostó y me pidió algo que al principio me pareció raro.

Orínate en mí!

No podía negarme a nada. Ella era la jefa, así que oriné en su abdomen y ella no paraba de tocarse. No resistí más y abrí sus piernas, puse sus hermosas piernas en mis hombros y procedí a penetrarla. Gritó de tal manera que pensé que mi ex novia se despertaría. Sin embargo, mi mente estaba en otro lado y seguí penetrándola una y otra vez. Estaba tan mojada… en eso que paró y empezó a comerme la verga de nuevo: la escupía y se la relamía. Se puso en pie y me dio la espalda para luego sentarse sobre mi pene y cabalgar como toda una experta. Ver cómo mi verga la perforaba me volvía loco, sabía que no podría aguantar más.

Sabiendo lo que sentía, me pidió que le avisara cuando fuera a terminar… en eso ella gimió muy fuerte y agarró mis piernas con mucha fuerza. Sabía que se había venido, lo cual me excitó mucho, así que dije que iba a correrme. Se puso en 4 y me pidió que le terminara alrededor de su ano. Obedecí y logré un orgasmo. Puse toda mi leche en su ano mientras veía cómo se chorreaba hasta su vagina. Ella se frotaba y empezó a meterse el dedo lleno de semen en su ano al mismo tiempo que gemía. Se había venido nuevamente… yo la veía con total placer y locura.

Se levantó, me miró y me preguntó: “¿las fotos son tan buenas como en la vida real?”. Ambos nos reímos, se dirigió al baño y me dijo que fuera a descansar y que algún día, quién sabe, me dejaría terminar dentro de su ano. Fue un sueño hecho realidad, no pasó de nuevo, a los pocos meses terminé con mi ex y no supe nunca más de ella ni de la mujer que me había ofrecido otro agujerito que espero algún día coronar.

 

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