Sexo con la practicante después de la oficina

Hola amigas y amigos. Aquí estamos de vuelta contándoles cómo tuve sexo con la practicante ESTHER ese día después de la oficina.

Ella salió a las 5:00. Como saben, por ser practicante no se puede aprovechar uno de su horario de trabajo. Ese día, yo salí a las 7:00 de la oficina con rumbo a su casa, pase comprando unos preservativos por aquello de la seguridad y pasé a buscarla. Al estar fuera de su casa, le avisé y no tardó en salir: wawwww qué hermosa! Había salido con un vestido negro tallado a su hermoso cuerpo, tacones altos y maquillaje perfecto. En ese momento me la quería coger en el carro.

Sexo con la practicante en un motel

Entró al carro y me preguntó que adónde íbamos, yo le respondí todavía en estado de shock que la quería llevar a un lugar privado donde nadie nos interrumpiera, a lo que ella accedió.

La llevé a un motel que queda en las afueras de Tegucigalpa por la carretera del sur, entramos al cuarto mientras yo no me aguantaba las ganas de hacerle el amor… Nos empezamos a besar de manera tan apasionada que ella gemía en cada beso mientras mi lengua se unía con la de ella… poco a poco fui bajando hacia sus pechos bajando si brassier y succionando esos ricos meloncitos, apretándolos y mordiéndolos mientras ella me decía que no parara de hacerlo.

La acosté en la cama y le quité completamente su vestido; qué hermosura de mujer, viéndola solo con su cachetero de encajes color negro, mostrando sus curvas y sus pechos sin que nada la tapara… me abalancé sobre ella y empecé a besarle sus labios, su cuello y sus pechos mientras mi mano bajaba y la metía por debajo de su ropa interior y sintiendo su cuquita totalmente depilada y sobre todo mojada.

Me bajé a su cuquita quitándole su cachetero y le empecé a hacer un oral con unas grandes ganas saboreando sus jugos vaginales, su cuquita era chiquita bien formadita pero resaltada wawww. En ese momento tuvo un orgasmo solo haciéndole sexo oral, al terminar ella me dijo que le tocaba que quería saborear esa verga y sentir mi leche en su boca. Me desvistió y me practicó una mamada como nunca nadie me la había hecho, de tal forma que hizo que acabara en su boca en cuestión de minutos.

Después de eso nos relajamos tomándonos unas cervezas para recuperarnos, nos acariciamos y por fin pude penetrar esa hermosa cuquita que estaba tan apretadita: primero hicimos el misionero, luego estuvimos de lado con su pierna abrazada por mis brazos haciendo apoyo para bombearla con más fuerza, luego ella se colocó de perrito y me dijo que era la posición que más le gustaba, ver esas nalgas, ese culo y esa cuquita que sobresalían por atrás me hizo darle con unas grandes fuerzas logrando que ella tuviera su segundo orgasmo mientras yo buscaba terminar y llenarle su cuquita de semen ya que tanta fue la excitación que dejé los preservativos en el carro, terminamos saciados y complacidos, nos fuimos a duchar con agua caliente, nos besamos y en el baño me hizo otra mamada increíble.

La fui a dejar a su casa y desde ese día hacemos cada vez que podemos más locuras que con gusto compartiré con ustedes en nuevos relatos porno teniendo sexo con la practicante.

 

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Sexo con la practicante después de la oficina

Hola amigas y amigos. Aquí estamos de vuelta contándoles cómo tuve sexo con la practicante ESTHER ese día después de la oficina.

Ella salió a las 5:00. Como saben, por ser practicante no se puede aprovechar uno de su horario de trabajo. Ese día, yo salí a las 7:00 de la oficina con rumbo a su casa, pase comprando unos preservativos por aquello de la seguridad y pasé a buscarla. Al estar fuera de su casa, le avisé y no tardó en salir: wawwww qué hermosa! Había salido con un vestido negro tallado a su hermoso cuerpo, tacones altos y maquillaje perfecto. En ese momento me la quería coger en el carro.

Sexo con la practicante en un motel

Entró al carro y me preguntó que adónde íbamos, yo le respondí todavía en estado de shock que la quería llevar a un lugar privado donde nadie nos interrumpiera, a lo que ella accedió.

La llevé a un motel que queda en las afueras de Tegucigalpa por la carretera del sur, entramos al cuarto mientras yo no me aguantaba las ganas de hacerle el amor… Nos empezamos a besar de manera tan apasionada que ella gemía en cada beso mientras mi lengua se unía con la de ella… poco a poco fui bajando hacia sus pechos bajando si brassier y succionando esos ricos meloncitos, apretándolos y mordiéndolos mientras ella me decía que no parara de hacerlo.

La acosté en la cama y le quité completamente su vestido; qué hermosura de mujer, viéndola solo con su cachetero de encajes color negro, mostrando sus curvas y sus pechos sin que nada la tapara… me abalancé sobre ella y empecé a besarle sus labios, su cuello y sus pechos mientras mi mano bajaba y la metía por debajo de su ropa interior y sintiendo su cuquita totalmente depilada y sobre todo mojada.

Me bajé a su cuquita quitándole su cachetero y le empecé a hacer un oral con unas grandes ganas saboreando sus jugos vaginales, su cuquita era chiquita bien formadita pero resaltada wawww. En ese momento tuvo un orgasmo solo haciéndole sexo oral, al terminar ella me dijo que le tocaba que quería saborear esa verga y sentir mi leche en su boca. Me desvistió y me practicó una mamada como nunca nadie me la había hecho, de tal forma que hizo que acabara en su boca en cuestión de minutos.

Después de eso nos relajamos tomándonos unas cervezas para recuperarnos, nos acariciamos y por fin pude penetrar esa hermosa cuquita que estaba tan apretadita: primero hicimos el misionero, luego estuvimos de lado con su pierna abrazada por mis brazos haciendo apoyo para bombearla con más fuerza, luego ella se colocó de perrito y me dijo que era la posición que más le gustaba, ver esas nalgas, ese culo y esa cuquita que sobresalían por atrás me hizo darle con unas grandes fuerzas logrando que ella tuviera su segundo orgasmo mientras yo buscaba terminar y llenarle su cuquita de semen ya que tanta fue la excitación que dejé los preservativos en el carro, terminamos saciados y complacidos, nos fuimos a duchar con agua caliente, nos besamos y en el baño me hizo otra mamada increíble.

La fui a dejar a su casa y desde ese día hacemos cada vez que podemos más locuras que con gusto compartiré con ustedes en nuevos relatos porno teniendo sexo con la practicante.

 

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Ella

Cuando me encuentro con ella, siempre me besa de entrada, sube su mano hasta mi pelo recogido, y mete sus dedos hasta el fondo, por debajo del moño que forma mi pelo largo en la zona de la nuca. Luego presiona mi cráneo y mete su lengua hasta el fondo, lo hace con malicia moviendo la cabeza de un lado al otro. Con la otra mano sostiene mi hombro, siente mis músculos y se pega a mí… Eso es algo que ella hace apenas me ve; no le importa si estamos en un bus, en las calles, en la biblioteca, en su departamento, en lo de la Universidad, o en cualquier situación que nos una por más de treinta minutos.

Creo profundamente que, si ella hace eso, es porque cuando me clava su lengua, yo la rodeo por las caderas con mucha fuerza y la levanto hacia mí; luego acomodo mi rostro en su rostro, y la bajo suavemente, la arrincono a la primera pared o ventana que encuentro, y comienzo a atraerla hacia mí de la cadera e intento separarme, juego con su boca, juego a que la muerdo… luego, viene esa duda, esa cosa que nos hace dudar de todo aquello en lo que fuimos criados. Nos hace dudar del pudor, del sentido social de vergüenza, del porqué usamos ropa… pero la gente nos ve mal, los dos pensamos mutuamente: “envidiosos”.

Cuando estamos completamente solos y muy excitados, ella mueve el culo sobre mi pelvis desnuda con furia, de arriba abajo, utilizando solo sus braguitas, hasta que la detengo, la tumbo contra la cama, el sofá, el escritorio, o cualquier cosa horizontal, y nos ponemos a luchar por ver quién va primero. Cuando gano yo, me la mama de una forma intensa, cuando gana, le paso la lengua por toda la pelvis, chupando hasta el último pedazo de piel, entrando de esquina a esquina entre su vagina y ano; retorcerse es algo que a ella le gusta hacer cuando mi boca se dedica a su clítoris, y mis dedos a explorarla suavemente de izquierda a derecha…luego ya no nos aguantamos, ella trepa encima de mí, se arrodilla suavemente mientras los dos dirigimos mi pene a su vagina. Entonces entra al ritmo que deja caer sus caderas, y yo la tomo por los hombros y los pechos mientras empujo mi cadera hacia arriba, con todas mis fuerzas… por un breve instante no nos coordinamos, nos embestimos con gran fuerza; el instante precioso en el que nuestros cuerpos danzan siendo uno, en un mismo movimiento, ella toma mi pelo y lo atrapa con las dos manos apretándolo, yo estoy en Marte, no sé dónde está ella con su mente en ese momento, solo sé que ha aceptado chupar mi dedo pulgar con la intensidad de un bebé, cerrando los ojos y reprimiendo sus gemidos.

Luego, yo exploto en su interior, golpeando mi pelvis en su pelvis, levantándola, ella me muerde el dedo con malicia, luego se recuesta sobre mí, y me pide con voz de niña: “abrázame”.

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Un día cualquiera en la playa…

Ese día nos encontrábamos en La Barra, una formación rocosa de la playa que se adentraba en el mar, en una de esas “piscinas naturales”, y por suerte, no había nadie alrededor de nosotros. Ese día, aunque caluroso, estaba nublado en la ciudad, así que en la misma playa no había demasiadas personas, prácticamente los que vivían alrededor y que solían pasar las tardes en la playa leyendo o jugando a las palas. Y nosotros…bueno, preferimos descansar apoyados contra la pared rocosa cansados de nadar para llegar allí y hablar durante un rato antes de volver, con el agua cubriéndonos hasta el pecho.

Ella llevaba ese bikini negro que tanto me encantaba, era simple, sin adornos, pero le hacían resaltar sus generosos pechos, y eran prácticamente del mismo color que su pelo. Recostada a mi lado, tenía unas buenas vistas de ellos, y no dejaba de mirarlos, y sabía que ella se daba cuenta. No me importaba, ya ella tenían bien claro que me encantaban y lo que me gustaba hacer con ellos.

Al rato, ella se quitó de su lugar, y se puso delante de mí dándome la espalda y apoyando su cuerpo contra el mío. Así que, como es obvio, la rodeé con mis brazos por su cintura y le di un par de besos en el cuello, con un mordisco al final, de juego, con el fin de molestarla un poco, y ella me devolvió la jugarreta con un codazo en el costado, cómo no…Eso me pasaba por “chincharla”. Estuvimos un tiempo así, hablando y de juegos, mientras yo jugaba con mis manos en sus caderas, en su tripita, y sobre todo,en su culo. No era una mujer con un cuerpo atlético, tenía solo un ligero sobrepeso, pero sus curvas bien marcadas, y no dejaba de ser una preciosidad aunque a veces tuviera algo de complejo.

Entre juegos…movimientos “inocentes” y algunos comentarios… llegué al punto de que ya no podía ocultar mi excitación, y ésta ya abultaba a través del bañador.. Ella me miró por encima del hombro, con esa sonrisa picara…y diciéndome :”alguien está contento hoy…y con ganas de jugar…”. En ese momento, puse mi mano en su pubis, encima de su bikini, y la apreté a mí, y le afirme al oído lo que había dicho. Ella agarró mi bañador con su mano izquierda, y empezó a mover su culo, rozándolo contra mi polla. Volvió a mirar atrás, para decir que no sabía cuánto le encantaba sentirla contra su culo, y notar lo dura que estaba.

Sexo en la playa de forma improvisada

Intentó bajarme el pantalón con el fin de sacármela. Al ver que le costaba, me los bajé yo mismo, y de repente, noté otra vez su culo contra mi polipero sin nada. Ella ya se había encargado de bajarse el bikini, y empezó a moverlo de arriba…muy pegada…agarrándose de mis muñecas, las cuales a su vez, agarraban con fuerza sus caderas:

– Así está mucho mejor…más divertido… -decía entre pequeños gemidos…
– Bueno, hay una forma de hacerlo más…”divertido” -Le respondí. Y dirigí mi mano hacía su entrepierna…y empecé a jugar con mis dedos…

Ella se agarró un pecho, era un gesto involuntario que hacía cuando algo la excitaba de verdad, dejando escapar un “dios…” en apenas un suspiro… Mis dedos empezaron a jugar con su clítoris, moviéndolo en círculos, muy despacio y suave…y aun con el agua, notaba el calor que empezaba a desprender. Recorrí con mi mano su coño, como si lo agarrará, y volví al clítoris. Entonces, en un arranque, agarró mi mano, y me suplicó que se los metiera, y se dio la vuelta, mirándome con esos ojos de deseo…de lujuria, de querer sentirme…me encantaba esa mirada. Y ahí, de pie, pasó sus brazos detrás de mi cabeza y se abrió de piernas, permitiendo meter mis dedos. Cuando sintió mis dedos dentro de ella, dejó escapar un fuerte gemido, que me puso muy cachondo, la miré a los ojos, y le dije “¿de verdad es esto lo que quieres? creo que no”. Así que no cumplí su deseo, saqué mis dedos y sin darle tiempo a responder ni pensar la agarré por su culo y la levanté; agarré mi polla y la puse en la entrada de su coñito, e intenté penetrarla. Ella hizo fuerza, resistiéndose, pero sabía que no era porque no quería, todo lo contrario, así que cogiéndola por la corola apreté fuerte contra mí, y se la metí de golpe, con mucha fuerza. Cuando sintió eso, dejó escapar casi un grito de placer, mirando al cielo, y viendo su cuello desnudo, pasé mi lengua hasta su barbilla…y cuando bajo la cabeza, empezó a besarme con pasión, como si le fuera la vida en ello, y a moverse con rapidez.

Con una mano en su culo, y el otro brazo rodeando su cintura, la ayudaba con el movimiento. El agua se agitaba revuelta a nuestro alrededor, y la temperatura no hacía más que subir en cada embestida, acompañada de besos, mordiscos… me encantaba agarrarle del pelo y tirar y morderle el cuello, y eso a ella la ponía mucho más, la ponía perra como ella solía decir. Seguimos así un buen rato, hasta que le dije que tenía una idea, y que se pusiera la parte de abajo del bikini (que tenia atada a una muñeca). Salimos de la piscina, y le señale una parte de la barra donde había una de esas zonas verdes que resbalaban y eran lisas, y le dije que se acostase. Sin pensarlo me obedeció, me metí entre sus piernas, y se las separé, y metí mi cabeza entre ellas, hice el bikini a un lado, y empecé a comérselo…a saborear su coño. Estaba que ardía, y tenía un fuerte sabor salado debido al mar, pero no me importaba, me ponía cachondo comérselo, era una chica sensible y me volvía loco hacerla disfrutar de esa manera. Me agarró de la cabeza y empezó a retorcerse, tirándome de los pelos, y a gemir cada vez más, hasta que sus piernas empezaron a temblar y estirarse… y así llegó a su primer orgasmo, en mi boca

Le di tiempo a coger aire, y le dije que se diera la vuelta. Ella se intento negar, que le daba vergüenza, pero se lo dejé claro, a esas alturas y con lo que habíamos hecho, no había vergüenza que valiera, así que le di la vuelta yo mismo. Tenía que hacerlo, ella misma se había declarado mi sumisa, aunque después estas órdenes me costaran más de una cerveza…La cogí por sus caderas, y la penetré sin pensármelo, y empecé a moverme cada vez más rápido, hasta acabar embistiéndola bien fuerte y rápido. A veces, bajaba el ritmo, y la embestía muy profundo, y apretaba, como si quisiera atravesarla el convoy la dejaba así unos segundos. Seguí así mas tiempos, no sé sí fueron segundos, o minutos. Hasta que noté que iba a volver a correrse muy fuerte esta vez, pero intentaba controlarse… no la dejé, cuando ya noté que se iba a correr, le tiré del pelo, y le hice levantar la cabeza. Dejó escapar ese orgasmo en mitad de un grito de placer, seguido por unos gemidos bastantes altos. Se quitó, y se quedó acostada de lado, cogiendo aliento… me acerqué y le puse la mano en su cara, le pregunté si podía seguir (sabía que a veces, cuando llegaba a un orgasmo, sobre todo si era muy fuerte, se ponía muy sensible y le hacía daño, y no quería eso). Me miró, y asintió con la cabeza, para después ponerse boca arriba, abrirse de piernas, y poner sus manos detrás de mi cabeza, y decirme: “sigue, fóllame hasta que te corras, y quiero que lo hagas en mi boca, soy tu putita y quiero que me trates así ahora”. Sonreí, y me puse encima de ella, y empecé a follármela, esta vez, despacio, muy pegada a ella, dejándola dentro y moviendo mis caderas para que estas rozaran con su clítoris, y cada vez más iba subiendo el ritmo… más rápido… y más fuerte… hasta un punto que la cogí del cuello, y ella agarró con sus manos mis brazos, le gustaba mucho que lo hiciera. Y empecé a follármela muy fuerte, rápido… hasta que estuve a punto de correrme, la saque, y la fui a llevar a su boca, pero por el camino no pude aguantarlo, así que antes de llegar a su destino, empecé a correrme, y el primer tiro cayó en su mejilla, y un poco más por su barbilla, aún así se la metió en la boca, y el resto fue a parar dentro de ella. Me la agarraba con fuerza mientras me la chupaba y tragaba mi leche, hasta que termine de correrme. Caí sentado, exhausto por todo…nos miramos y sonreíamos. Ella se limpió con la mano mis restos y después se sentó a mi lado. Y entonces… nos dimos cuenta…

Sexo en la playa con espectadores de lujo

No fuimos conscientes durante el sexo, nos olvidamos de nuestro alrededor mientras estábamos en la playa, y cuando nos subimos a La Barra, ni intentamos ocultarnos ni pensamos en ello. Y al acabar, y mirar en derredor, los vimos, no muy lejos, una pareja nos había visto, y nosotros ahora…a ellos. Él estaba sentado apoyado contra una roca, y las piernas estiradas, y ella, de lado, entre sus piernas, con su polla en la boca. Parecían mayores que nosotros,30 y algo años, y se notaba que eran deportistas. Me quedé sin palabras, y en parte, halagado por el hecho de haber excitado a otras personas, sin embargo ella…estaba roja de la vergüenza, pero no dejaba de mirar cómo la otra chica se metía la polla de su chico en la boca y se la tragaba entera, mirándonos de reojo. El chico, a los lejos, levantó un pulgar en señal de aprobación, y que no pasaba nada. Así que mi chica y yo, nos echamos a reír, y volvimos a nuestra piscina a descansar…

Pero a los minutos, fuimos nosotros esta vez quienes escuchábamos los gemidos a nuestras espaldas, de los otros que estaban ya follando, no hacía falta ni mirar. Y de repente, noté la mano de ella entre mis piernas, agarrándome la polla por encima del bañador, me miró y me dijo “y si…repetimos hay detrás otra vez…mientras ellos nos pueden ver y nosotros a ellos…escucharles me está poniendo muy cachonda”. No hizo falta decir más.

 

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Un día cualquiera en la playa…

Ese día nos encontrábamos en La Barra, una formación rocosa de la playa que se adentraba en el mar, en una de esas “piscinas naturales”, y por suerte, no había nadie alrededor de nosotros. Ese día, aunque caluroso, estaba nublado en la ciudad, así que en la misma playa no había demasiadas personas, prácticamente los que vivían alrededor y que solían pasar las tardes en la playa leyendo o jugando a las palas. Y nosotros…bueno, preferimos descansar apoyados contra la pared rocosa cansados de nadar para llegar allí y hablar durante un rato antes de volver, con el agua cubriéndonos hasta el pecho.

Ella llevaba ese bikini negro que tanto me encantaba, era simple, sin adornos, pero le hacían resaltar sus generosos pechos, y eran prácticamente del mismo color que su pelo. Recostada a mi lado, tenía unas buenas vistas de ellos, y no dejaba de mirarlos, y sabía que ella se daba cuenta. No me importaba, ya ella tenían bien claro que me encantaban y lo que me gustaba hacer con ellos.

Al rato, ella se quitó de su lugar, y se puso delante de mí dándome la espalda y apoyando su cuerpo contra el mío. Así que, como es obvio, la rodeé con mis brazos por su cintura y le di un par de besos en el cuello, con un mordisco al final, de juego, con el fin de molestarla un poco, y ella me devolvió la jugarreta con un codazo en el costado, cómo no…Eso me pasaba por “chincharla”. Estuvimos un tiempo así, hablando y de juegos, mientras yo jugaba con mis manos en sus caderas, en su tripita, y sobre todo,en su culo. No era una mujer con un cuerpo atlético, tenía solo un ligero sobrepeso, pero sus curvas bien marcadas, y no dejaba de ser una preciosidad aunque a veces tuviera algo de complejo.

Entre juegos…movimientos “inocentes” y algunos comentarios… llegué al punto de que ya no podía ocultar mi excitación, y ésta ya abultaba a través del bañador.. Ella me miró por encima del hombro, con esa sonrisa picara…y diciéndome :”alguien está contento hoy…y con ganas de jugar…”. En ese momento, puse mi mano en su pubis, encima de su bikini, y la apreté a mí, y le afirme al oído lo que había dicho. Ella agarró mi bañador con su mano izquierda, y empezó a mover su culo, rozándolo contra mi polla. Volvió a mirar atrás, para decir que no sabía cuánto le encantaba sentirla contra su culo, y notar lo dura que estaba.

Sexo en la playa de forma improvisada

Intentó bajarme el pantalón con el fin de sacármela. Al ver que le costaba, me los bajé yo mismo, y de repente, noté otra vez su culo contra mi polipero sin nada. Ella ya se había encargado de bajarse el bikini, y empezó a moverlo de arriba…muy pegada…agarrándose de mis muñecas, las cuales a su vez, agarraban con fuerza sus caderas:

– Así está mucho mejor…más divertido… -decía entre pequeños gemidos…
– Bueno, hay una forma de hacerlo más…”divertido” -Le respondí. Y dirigí mi mano hacía su entrepierna…y empecé a jugar con mis dedos…

Ella se agarró un pecho, era un gesto involuntario que hacía cuando algo la excitaba de verdad, dejando escapar un “dios…” en apenas un suspiro… Mis dedos empezaron a jugar con su clítoris, moviéndolo en círculos, muy despacio y suave…y aun con el agua, notaba el calor que empezaba a desprender. Recorrí con mi mano su coño, como si lo agarrará, y volví al clítoris. Entonces, en un arranque, agarró mi mano, y me suplicó que se los metiera, y se dio la vuelta, mirándome con esos ojos de deseo…de lujuria, de querer sentirme…me encantaba esa mirada. Y ahí, de pie, pasó sus brazos detrás de mi cabeza y se abrió de piernas, permitiendo meter mis dedos. Cuando sintió mis dedos dentro de ella, dejó escapar un fuerte gemido, que me puso muy cachondo, la miré a los ojos, y le dije “¿de verdad es esto lo que quieres? creo que no”. Así que no cumplí su deseo, saqué mis dedos y sin darle tiempo a responder ni pensar la agarré por su culo y la levanté; agarré mi polla y la puse en la entrada de su coñito, e intenté penetrarla. Ella hizo fuerza, resistiéndose, pero sabía que no era porque no quería, todo lo contrario, así que cogiéndola por la corola apreté fuerte contra mí, y se la metí de golpe, con mucha fuerza. Cuando sintió eso, dejó escapar casi un grito de placer, mirando al cielo, y viendo su cuello desnudo, pasé mi lengua hasta su barbilla…y cuando bajo la cabeza, empezó a besarme con pasión, como si le fuera la vida en ello, y a moverse con rapidez.

Con una mano en su culo, y el otro brazo rodeando su cintura, la ayudaba con el movimiento. El agua se agitaba revuelta a nuestro alrededor, y la temperatura no hacía más que subir en cada embestida, acompañada de besos, mordiscos… me encantaba agarrarle del pelo y tirar y morderle el cuello, y eso a ella la ponía mucho más, la ponía perra como ella solía decir. Seguimos así un buen rato, hasta que le dije que tenía una idea, y que se pusiera la parte de abajo del bikini (que tenia atada a una muñeca). Salimos de la piscina, y le señale una parte de la barra donde había una de esas zonas verdes que resbalaban y eran lisas, y le dije que se acostase. Sin pensarlo me obedeció, me metí entre sus piernas, y se las separé, y metí mi cabeza entre ellas, hice el bikini a un lado, y empecé a comérselo…a saborear su coño. Estaba que ardía, y tenía un fuerte sabor salado debido al mar, pero no me importaba, me ponía cachondo comérselo, era una chica sensible y me volvía loco hacerla disfrutar de esa manera. Me agarró de la cabeza y empezó a retorcerse, tirándome de los pelos, y a gemir cada vez más, hasta que sus piernas empezaron a temblar y estirarse… y así llegó a su primer orgasmo, en mi boca

Le di tiempo a coger aire, y le dije que se diera la vuelta. Ella se intento negar, que le daba vergüenza, pero se lo dejé claro, a esas alturas y con lo que habíamos hecho, no había vergüenza que valiera, así que le di la vuelta yo mismo. Tenía que hacerlo, ella misma se había declarado mi sumisa, aunque después estas órdenes me costaran más de una cerveza…La cogí por sus caderas, y la penetré sin pensármelo, y empecé a moverme cada vez más rápido, hasta acabar embistiéndola bien fuerte y rápido. A veces, bajaba el ritmo, y la embestía muy profundo, y apretaba, como si quisiera atravesarla el convoy la dejaba así unos segundos. Seguí así mas tiempos, no sé sí fueron segundos, o minutos. Hasta que noté que iba a volver a correrse muy fuerte esta vez, pero intentaba controlarse… no la dejé, cuando ya noté que se iba a correr, le tiré del pelo, y le hice levantar la cabeza. Dejó escapar ese orgasmo en mitad de un grito de placer, seguido por unos gemidos bastantes altos. Se quitó, y se quedó acostada de lado, cogiendo aliento… me acerqué y le puse la mano en su cara, le pregunté si podía seguir (sabía que a veces, cuando llegaba a un orgasmo, sobre todo si era muy fuerte, se ponía muy sensible y le hacía daño, y no quería eso). Me miró, y asintió con la cabeza, para después ponerse boca arriba, abrirse de piernas, y poner sus manos detrás de mi cabeza, y decirme: “sigue, fóllame hasta que te corras, y quiero que lo hagas en mi boca, soy tu putita y quiero que me trates así ahora”. Sonreí, y me puse encima de ella, y empecé a follármela, esta vez, despacio, muy pegada a ella, dejándola dentro y moviendo mis caderas para que estas rozaran con su clítoris, y cada vez más iba subiendo el ritmo… más rápido… y más fuerte… hasta un punto que la cogí del cuello, y ella agarró con sus manos mis brazos, le gustaba mucho que lo hiciera. Y empecé a follármela muy fuerte, rápido… hasta que estuve a punto de correrme, la saque, y la fui a llevar a su boca, pero por el camino no pude aguantarlo, así que antes de llegar a su destino, empecé a correrme, y el primer tiro cayó en su mejilla, y un poco más por su barbilla, aún así se la metió en la boca, y el resto fue a parar dentro de ella. Me la agarraba con fuerza mientras me la chupaba y tragaba mi leche, hasta que termine de correrme. Caí sentado, exhausto por todo…nos miramos y sonreíamos. Ella se limpió con la mano mis restos y después se sentó a mi lado. Y entonces… nos dimos cuenta…

Sexo en la playa con espectadores de lujo

No fuimos conscientes durante el sexo, nos olvidamos de nuestro alrededor mientras estábamos en la playa, y cuando nos subimos a La Barra, ni intentamos ocultarnos ni pensamos en ello. Y al acabar, y mirar en derredor, los vimos, no muy lejos, una pareja nos había visto, y nosotros ahora…a ellos. Él estaba sentado apoyado contra una roca, y las piernas estiradas, y ella, de lado, entre sus piernas, con su polla en la boca. Parecían mayores que nosotros,30 y algo años, y se notaba que eran deportistas. Me quedé sin palabras, y en parte, halagado por el hecho de haber excitado a otras personas, sin embargo ella…estaba roja de la vergüenza, pero no dejaba de mirar cómo la otra chica se metía la polla de su chico en la boca y se la tragaba entera, mirándonos de reojo. El chico, a los lejos, levantó un pulgar en señal de aprobación, y que no pasaba nada. Así que mi chica y yo, nos echamos a reír, y volvimos a nuestra piscina a descansar…

Pero a los minutos, fuimos nosotros esta vez quienes escuchábamos los gemidos a nuestras espaldas, de los otros que estaban ya follando, no hacía falta ni mirar. Y de repente, noté la mano de ella entre mis piernas, agarrándome la polla por encima del bañador, me miró y me dijo “y si…repetimos hay detrás otra vez…mientras ellos nos pueden ver y nosotros a ellos…escucharles me está poniendo muy cachonda”. No hizo falta decir más.

 

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Sexo en el centro comercial con sorpresa…

Hola amig@s,

Hace algunos años mi mujer y yo tuvimos una temporada que nos gustaba follar en lugares públicos, creo que casi todas la parejas han pasado por esa etapa. Nos gustaba especialmente tener sexo en el centro comercial más importante de nuestra zona y que pertenece a una conocida marca en España. Una noche al salir del cine, estábamos bastante calientes y nos dirigimos a los baños de la planta baja, a esas horas el centro está cerrado pero quedan abiertas algunas zonas del parking y servicios. Nos metimos en el servicio de mujeres y nos dirigimos a la última puerta en donde cerramos con el pestillo. Comenzamos a besarnos mientras yo metía mi mano por debajo de la falda y deslizaba la palma por los labios del coño de mi mujer. Me encanta pasear la mano así, sintiendo todas partes húmedas y calientes hasta que llega el momento de introducir mi dedo corazón dentro de ella y jugar con él en su interior, sentir sus espasmos, hasta que llega el momento de  follarla con los dedos muy rápido hasta casi ver que llega al orgasmo y parar, hacer que te desee tanto que la folles y ver esa mirada de “házmelo”.

Estaba muy excitado y llegó el momento de dirigir la cabeza de mi mujer hacia mi polla, y ella respondió con gusto, chupando generosamente mi pene y huevos, deleitándome con la sensación de tener mis partes llenas de su saliva, con mis manos agarrando su cabello y guiándola para follarme la polla con la boca. Cuando ya necesité la necesidad de poseer su cuerpo la levanté, le quité el tanga totalmente empapado, la empotré contra la pared poniendo pierna derecha apoyada en el retrete y la otra pierna aguantando con mi brazo derecho. El baño era pequeño, por lo que mi mujer apoyaba sus manos contra la pared y puerta formando una cruz, y así, en esa postura, se la clavé. Mi polla totalmente hinchada y dura la penetraba; al principio lentamente, después acelerando el ritmo y fuerza de las embestidas, ya podíamos sentir cómo nuestros muslos se mojaban y…

Sexo en el centro comercial…con espontánea incluida

De repente, alguien entra al baño, ¡¡e intenta abrir la puerta en donde estábamos!! Nos quedamos paralizados, no decimos nada, me quedo dentro de ella sin mover ni un músculo. Pero la desconocida no dijo nada y se metió en el baño de al lado. Mi mujer y yo nos miramos a los ojos, como diciéndonos no hagas ruido.

Sin embargo, en unos segundos empecé a oír uno sonido un muy singular… ¡La desconocida se estaba masturbando! Ese sonido tan característico de una paja femenina… me pongo duro mientras lo recuerdo. Aquella mujer se estaba masturbando a nuestro lado, y puede que fuera a causa nuestra, puede que se hubiese puesto tan caliente al intuir que una pareja estaba follando en el baño de al lado que no se reprimió en darse placer. Me pongo duro de recordarlo  y en aquel momento todavía mucho más. Finalmente, la mujer acabó en un par de minutos y se fue.

Entonces seguí follándome a la que entonces era mi novia, pero imaginando que esa mujer abría la puerta y nos miraba practicar sexo mientras ella se masturbaba viéndonos y nosotros a ella.

Reconozco que me lo he imaginado muchas más veces, y también he fantaseado pensando en qué habría pasado si no hubiéramos puesto el pestillo…

 

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Con la amiga de sexo de mi hermano

Nos íbamos de paseo por un día en autobús y teníamos que madrugar porque se gastaban 4 horas en ida y vuelta. En un bar nos tomamos unas cervezas. Éramos mi hermano de 30 años, su amiga de sexo de 25 años, un vecino de 18 años con una de 27 años y yo de 20 años, cinco personas en total.

Como a las 11 de la noche decidimos quedarnos en un hotel para salir de ahí, pensando en quedarnos los 5 en una sola habitación, pero en el hotel decían que solo 2 por habitación. Rogando, al fin me permitieron quedarnos 3 y 2. Aparte, yo no sabía con cuál pareja quedarme porque ya pensaba que podía haber algo de sexo y ambos hombres me podrían permitir estar con su chica.

Decidimos que nos quedábamos con mi hermano y su amiga de sexo. Entramos a dormir y yo me imaginaba a la otra pareja que ya estarían dándole al sexo, sudaba y temblaba de las ganas y de la erección. Como a los 10 minutos mi hermano empezó a penetrar a su amiga de sexo. Trataban de no hacer ruido para que yo no me diera cuenta yo, que estaba acostado en los pies, pero se oía el chas del mete y saque mete y saca, chas, chas; ella gemía ahahaaahh, mas yo no me movía, aunque tenía ese pantaloncillo que se me rompía porque estaba como carpa de circo. Duraron unos 20 minutos dándole.

Todo estaba a luz de baja intensidad. Terminaron y mi hermano se durmió. La chica se levantó y se duchó en 3 minutos. Volvió y se acostó a mi lado en bata y calzones. Yo le dije que tenía ganas de coger, aunque ella se rió en voz baja, empecé a acariciarle las piernas… rápidamente llegué a sus calzones y le metí la mano. Estaba caliente esa vaginita, le cogía los pelitos y le metía los 2 dedos. Ella acariciaba mi verga de 18 centímetros erecta por 16 de gruesa y la fue acomodando en la entrada de su vagina y de medio lado se la fui metiendo centímetro a centímetro hasta que los huevos no dejaron entrar más. Todita adentro ella me apretaba las nalgas para que no quedara nada por fuera, nos besábamos intensamente en la boca y me decía papito que rico, como a los 10 minutos de metérsela y sacarla y sentir ese calor le dejé adentro unas 3 ráfagas de semen y juntos… aahh ahhh que riiicooo.

Nos quedamos así unos 4 minutos, yo con mi verga dentro de su vagina, y se la saqué para llevársela a su boca para que me la limpiase. Me la chupó como 3 minutos y nos pusimos a dormir, siendo eso de la 1 de la mañana. A las 4 nos levantamos, nos duchamos y, en el paseo,  mi amigo me comentó que había echado 3 polvos con su amiga de sexo y que él también me hubiera dejado su palomita. Yo le conté a mi hermano y dijo que él no se había dado cuenta, riéndose,  y que él tenía su propia novia. La chica me dijo que teníamos que hacerlo otra vez, pero yo no insistí.

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Sexo intenso con Géminis

Nos conocimos en una comida de los amigos de un amigo, y enseguida adiviné la sesión de sexo intenso que me esperaba con él. Era un tipo tranquilo, una buena persona según decían todos, de pocas palabras pero muy amable siempre. Pero ellos no podían ver lo que yo vi.

Cuando sentí su mirada por primera vez, estaba sentado casi en un rincón del cuarto y era como sí me estuviera toqueteando toda con la mirada. Las tetas, las nalgas, el coño. Pude sentir como mojaba la tanga solo de ver la lujuria en su mirada. Iba a cogerme y yo lo sabía, solo tenía que esperar. La idea de que este hombre, que parecía ser el más dulce y reservado, tenía una cara oculta llena de vicios y placeres, me excitaba aún más.

Algunos habíamos decidido quedarnos en casa de los anfitriones a dormir. Ya muy cerca del amanecer me levanté con cuidado para no despertar a nadie y fui a la cocina a por agua. Fue cuando me lo encontré. Solo llevaba unos boxers y pude ver su amplio pecho y sus brazos, y la creciente erección que hacía que me pusiera más caliente.

Sexo intenso al amanecer…

No me dijo nada pero su media sonrisa llena de perversidad delataba que el sexo sería muy intenso. Se acercó a mi y me acorraló contra el refrigerador. Me beso con una intensidad casi animal. Sus manos fueron directo a mis senos y a mi coño, solo tenía que hacer a un lado la tanguita que ya estaba empapada de mis jugos y meter la mano bajo mi playera.

Mientras apretaba mi pezón, deslizó un dedo dentro de mí para comprobar qué tan mojada estaba. Ahogué un gemido mordiéndome la mano. Estaba sobre mí como un animal salvaje, tallando su verga contra mi pierna mientras me masturbaba para hacerme venir.

En cuanto sintió mi orgasmo metió el dedo lo más profundo que pudo, levantándome unos centímetros del suelo. Me estremecía sin poder controlar y este macho lo estaba disfrutando terriblemente. Cuando terminé me volteó contra la pared y sin más, sacó su verga y la deslizó hasta lo más profundo de mi coño. Sus manos en mi cadera me detenían casi como garras. Era sexo intenso en su más pura expresión animal.

Mis senos se tallaban contra la fría pared mientras este hombre/animal me cogía en toda la extensión de la palabra hasta hacerme correr otra vez. Tomó mi cabello y me arrastró al baño, cerrando la puerta tras nosotros. Extendió una toalla y se sentó en la taza cerrada, dejando su gruesa verga llena de mis jugos al aire. Obedeciendo una orden no dicha, me acerqué y la metí en mi boca. Sus manos tomaron mi cabeza y empezó a follarme la boca, metiéndose hasta el fondo.

Mientras se la estaba mamando, bajé la mano a mi entrepierna para masturbarme. Estaba en cuatro patas y solo abrí un poco más las piernas para poder alcanzar mi clítoris, inflamado por el placer de hacía unos minutos y a la espera de la siguiente embestida. Me toqué toda mientras lo escuchaba gemir muy suavemente de placer. Estalló en mi boca al mismo tiempo que yo me corría en mis dedos. Levantó mi cara para verme a los ojos mientras me tragaba su leche.

Tomó mi mano, con la que me había masturbado, llena de mis jugos  y la llevó de nuevo a su verga bien mojada por mi saliva, aún medio erecta después de venirse, y me hizo masturbarlo para ponérsela dura otra vez mientras sus manos jugaban con mis pechos. Entonces me acostó sobre la toalla y levantó mis piernas para recargarlas en sus hombros, rozó con sus dedos desde mi culo hasta mi clítoris. La posición hacía que todo quedara expuesto para que lo inspeccionara hasta estar seguro de que estaba lista, entonces se volvió a clavar en mí hasta el fondo.

Tirada en el piso del baño mientras estaba siendo salvajemente follada por este hombre, que no me había dicho una sola palabra en toda la noche, me vine una y otra vez, ahogando los gritos en una toalla de mano mientras lo escuchaba gruñir por lo bajo junto a mi oído mientras su verga me abría completa.

Se levantó bruscamente y me hizo parar frente al espejo, recargada en el lavamanos. Podía verlo atrás de mí, podía sentir cómo sus manos recorrían mis nalgas y sus dedos acariciaban mi culo. Metió un dedo para abrirme. Cerré los ojos para disfrutarlo y sentí cómo me jalaba el cabello, quería que viera cómo me iba a coger por el culo. Puso la punta de su verga y empezó a empujar suavemente, no me soltaba del cabello. Sentí como la metió toda, hasta que sus bolas tocaron mis muslos. En el espejo podía ver como mis tetas se movían siguiendo el ritmo de sus movimientos, podía verlo viéndome, disfrutando poseerme. Vi mi expresión al terminar otra vez, el grito de placer ahogado y su cara cuando volvió a descargar todo su semen en mi, escurriéndose por mi culo hacia mis muslos. Se recargó en mi unos segundos, acariciándome las tetas todavía y recuperando la respiración. Después, simplemente se guardo la verga llena de mi y salió del baño sin decir nada.

Salí tambaleante del baño y lentamente me deslicé hacia la recámara donde estaba él y abrí la puerta. Lo encontré tumbado en la cama desnudo. Me miró fijamente y de nuevo vi esa media sonrisa perversa que me volvía loca. El sexo intenso aún no había terminado…

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