Pude correrme en la boca de mi novia

Por fin pude correrme en la boca de mi novia. Hacía mucho tiempo que deseaba llenarle la boca con mi semen, pero ella nunca me lo había permitido, así que quiero compartir este relato porno con toda esta comunidad de relatos porno.
Fue el pasado día 30 de abril. Ese día estuve cachondo desde que me levanté con una erección brutal. Intenté persuadir a mi novia, que se llama Karina, para hacer el amor mediante caricias e insinuaciones, pero ella estaba muy cansada y al final no logré más que pillar un calentón aún más grande del que ya tenía al despertar.

Al volver a casa después del trabajo todo fue bien, aunque yo seguía teniendo muchas ganas de follar. Pensé en masturbarme, pero la verdad es que me apetecía mucho más penetrar a mi novia y sentir su húmedo y apretadito coño. Sin embargo, ella seguía sin dar muestras de tener ganas de follar y no quise insistirle porque eso solo conlleva discusiones de pareja, así que me fui a la ducha para darme un baño de agua fría a ver si se me pasaba la calentura.
Después de ducharme cenamos y nos pusimos a ver la tele. Ella estaba recostada con su cabeza en mi pierna izquierda. Cuando ya me estaba entrando sueño, noté cómo su mano empezó a acariciarme el muslo de forma muy disimulada, a lo cual no di importancia, pero poco a poco fue acercando su mano a mi paquete. Al instante, mi polla empezó a recibir toda la sangre posible en cada una de sus venas y capilares, por lo que pronto mi falo empezó a buscar su sitio. Karina, al notar mi bulto dijo en tono sarcástico:

-Vaya, ¿esto qué es? Parece que se anima la cosa, ¿verdad, cariño?
-Sí, eso parece bonita. Hoy te ha estado echando de menos todo el día…
-Bueno, habrá que hacer algo, ¿no?

Y diciendo eso, me sacó la polla del pijama y empezó a chuparme la punta del pene erecto. La verdad es que Karina es una diosa realizando mamadas. Siempre me ha contado que empezó a hacer mamadas de polla desde los catorce años, pero que no empezó a follar hasta los dieciocho…así que se hizo una experta para satisfacer a todos los novios con los que estuvo, lo cual a mí me viene muy bien, jejeje.

Me comió la polla como suele hacerlo, centrándose en el glande mientras me pajea suave y acompasadamente la polla: arriba y abajo, arriba y abajo, lubricando bien mi miembro con su abundante saliva.

Se bajó del sofá y se puso en el suelo para comerme la polla mientras yo la miraba casi sin poder respirar. Tenía el falo tan duro que casi me dolía. Para retardar mi eyaculación, Karina empezó a comerme los huevos, primero el derecho, luego el izquierdo. Los succionaba alternativamente mientras yo sentía un placer indescriptible. Había merecido la pena estar todo el día cachondo gracias a la mamada de mi novia.

No tardé mucho en empezar a gemir, a lo que ella reaccionó aminorando la succión y mirándome a los ojos desde ahí abajo. Se recreaba deleitándose con las gotitas preseminales que emanaban de mi polla, lo cual me hacía subir al séptimo cielo. En respuesta, le cogí la cabeza para hincarla en mi entrepierna, tratando así de dominar un poco la situación. La dirigía de arriba abajo sin parar y poco a poco fue cogiendo ella sola una velocidad que a dura penas podía yo seguir con mis manos, así que desistí y me centré en disfrutar del inmenso placer. Yo no sabía si ella quería que me la follase o si quería que me corriese en sus tetas, pues nunca me había dejado correrme en su boca.

De pronto, dejó de subir y bar para succionar solamente mi glande al mismo tiempo que me hacía la madre de todas las pajas. Todo mi cuerpo se estremeció, hasta el último músculo y noté cómo me sobrevenía sin remisión un orgasmo que iba a ser brutal.

-Me corro, cui…da…do, me co…rroooo. Ya viene, quita…

Ella, lejos de aminorar o de quitarse, dejó de succionar para posar mi polla en la entrada de su boca, situándola justo encima de su lengua, y sin parar de pajearme. Me miraba con una cara de auténtico vicio mientras yo a duras penas podía mantener los ojos abiertos.

-¡Me vengo, me corro, ya…ya…uuuuffff, me corrooooooo!
-Mmm.

De mi polla empezaron a salir borbotones de leche caliente, inundándole la boca y la garganta. No hizo ni el más mínimo gesto de rechazo. Se tragó absolutamente todo mi semen, lo cual me dejó sin palabras. Ver cómo se tragó toda mi leche después de correrme en la boca de mi novia fue algo espectacular, indescriptible.

-Cariño, este ha sido el premio por haber sido tan comprensivo conmigo hoy, pero no te acostumbres…

Después me dio un beso que me supo a semen, pero la verdad es que mereció mucho la pena. Ojalá me dé más premios de ese tipo. ¡Ya os contaré más relatos eróticos!

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