Carmen y sus juegos eróticos

Les voy a relatar como conocí a mi amiga Carmen:

Entré en un chat de sexo y le mandé un privado le pregunté de dónde era… y qué casualidad que era de mi mismo pueblo y que hasta nos conocemos, pues nos saludamos cuando nos vemos por la calle y nos sonreímos cada vez que nos vemos con una sonrisa pícara.

Cuando se pone blusas se le transparenta la combinación que se pone y algunas veces el sujetador. En faldas con raja trasera se le ve también la tela de la combinación y esos encajes tan bonitos.

Por el chat estuvimos un largo tiempo hablando y contándonos nuestras cosas. Le propuse hablar de sexo, ya que nunca lo habíamos hecho. Ella aceptó mi idea y empezamos a decirnos lo que nos gusta. Ella me dijo que se ponía muy caliente cuando se pone combinaciones, yo le respondí que a mí me gustan mucho también.

Una noche lo hicimos por cam… Ella llevaba puesta una combinación de color rosa semitransparente, sin nada debajo. Estaba depilada, y se empezó a acariciar sus pechos, que mostraban unos pezones muy sonrosados y duros, y le dije “no pares, acaríciate el coño”, y lo hizo. A mí me estaba poniendo al 100 x 100, me estaba acariciando mi polla al ver a mi amiga en la forma en que se estaba masturbando para mí. Sentí ganas de poseerla en ese momento.

Cuando terminamos nuestro juego virtual me propuso hacerlo en persona, a lo cual yo acepté encantado, pero había un problema… que está casada. Por eso teníamos que esperar a que su marido no estuviera en casa.

Aprovechamos a que un fin de semana su marido tenía que marcharse por motivos laborales y lo aprovechamos muy bien. Me llamó por teléfono para que fuera yo a su casa. Cuando llegué llamé al timbre, me abrió la puerta y la vi con una bata de color morado abotonada por 4 botones de los 6 que tenía. Entre botón y botón se le veía la combinación que se había puesto para mí. Me invitó a una cerveza y nos sentamos en el sofá.  Nos miramos a los ojos… yo no dejaba de mirar la bata y empezamos los juegos eróticos: le metí mano entre botón y botón, le acaricie sus pequeños pechos y terminé por quitarle la bata, viendo que debajo solo llevaba puestas unas braguitas de color azul.

Me quitó la camiseta y el pantalón. Mi polla se salía del calzoncillo, el cual me quitó para empezar a besar mi capullo. Se lo tragaba entero… yo le dije “sigue, no pares cielo, que me gusta mucho”. Cuando se la sacó de la boca empecé a meterle los dedos en su coño, acariciándole sus tetas por encima de esa tela que llevaba puesta. Le quite braguita y le comí el coño hasta que se humedeció. Me dijo “Juan no pares, métemela ya”, y yo se la metí hasta las bolas varias veces, hasta que nos corrimos los dos juntos y nos fuimos a la cama. Se quitó la combinación, que ya estaba muy húmeda por nuestros juegos, y se puso otra para dormir de color azul. Le pregunté si tenía más y me dijo que sí. Entonces le pregunté: “¿Cariño, te importaría que yo durmiera contigo en combinación?”.

Se levantó de la cama fue al cajón donde guarda toda su lencería y me sacó una de color blanco que ella me puso. Mi polla empezó a ponerse dura otra vez y empezamos otra vez a acariciarnos en la cama hasta que le volví a comer el coño. A la vez que ella me chupaba la polla hasta que se la volví a meter otra vez hasta que los dos nos volvimos a correr y nos metimos en la cama, ambos vestidos solo con esa prenda que tanto nos gusta a los dos.

A la mañana siguiente ella estaba en la cocina preparando el desayuno. Solo llevaba puesta la combinación, al igual que yo. Nos fundimos en un gran beso y empezamos a follar otra vez. Me puse detrás de ella acariciándole el cuello. Le chupé el lóbulo de la oreja mientras que con mis manos le acariciaba los pechos. Sus manos no dejaban de acariciarme la polla… se puso de rodillas para chupármela, se la metió toda en su boca mientras yo le acariciaba suavemente la cabeza para que siguiera chupándomela hasta que me corrí en sus tetas y ella se corrió en mi polla.

Fue un fin de semana maravilloso. Me quité la combinación para dársela y me dijo que me la regalaba para tener un recuerdo de ese fin de semana. Cada vez que ella o yo nos quedábamos solos en nuestras casas nos veíamos para hacer el amor como a nosotros nos gusta.

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