Mi inolvidable primera vez

Hola, es la primera vez que escribo…les cuento:
Hace ya un par de años que esto ocurrió, estaba en una relación que llevaba ya por cumplir 3 años y entre mi novio y yo solo habían pasado algunos tocamientos leves…algunas veces en ropa interior hasta que de la fricción alguno sentía “un orgasmo”. Pero bueno, por alguna razón no habíamos hecho el amor bien, y eso que él no es nada feo, es un chico muy bien dotado en todos los aspectos: de piel morena y ojos verdes y labios que provocan arrancárselos a mordidas…
Yo siempre he sido un poco mas mmm caliente y siempre le excitaba desvistiéndome para él, o tomándole la mano para que tocara mis senos por arriba de la blusa mientras yo le acariciaba por encima del pantalón. Siempre lograba que tuviera erecciones y lo provocaba hasta que se corría, pero no quería hacerlo como debe porque quería que estuviéramos casados primero…
Me propuso matrimonio al fin un día y yo me puse muy feliz, pero confieso que era porque al fin iba a sentir ese enorme miembro tocando dentro de mí. Por fin iba tener esa inolvidable primera vez que todas guardamos con tanto cariño. Me excitaba el solo imaginarlo húmedo y palpitante en mi interior…pero en los meses que transcurría la preparación a la boda como traído por alguna extraña razón me reencontré con un compañero de colegio. Siempre fuimos muy amigos y él siempre fue todo un don Juan picaflor, pero por amistad jamás tuvimos algo entre nosotros, pero cuando lo vi, algo dentro me calentó al instante.
Cuando vi esos ojos, esas manos tan grandes y ese cuerpo que antes no noté se veía como el chico que cualquiera desearía, tan sexy y a él no le costaba nada lo relacionado con el sexo. Así que nos volvimos a frecuentar y sobre todo a escribirnos. Cuando supo de mi compromiso le confesé que era virgen y él como buen amigo, y sobre todo experimentado en el tema y la práctica…me ofreció ser el primero para, según él, enseñarme lo que es hacerlo y bien antes de quedarme con la misma pareja por “hasta que la muerte los separe”.
Siempre me escribía describiéndome que me lo haría de diferentes posiciones, me citaba detalle a detalle hasta tal grado que empecé a masturbarme cada vez que nos escribíamos, hasta que un día decidimos salir solo para conversar paso en su auto.
Subí, arrancó y condujo hasta un lugar algo solitario. Algo dentro de mí deseaba que pasara algo, y yo moría por experimentar una relación sexual y se me cumplió entre plática y plática tocaba mi rodilla después lentamente subía hasta llegar a mi sexo y yo solo podía respirar lento y me quedé quieta y me excitaba tanto ver que él estaba como si nada pasara. Yo llevaba un vestido con corte hasta arriba de las rodillas y me contraje cuando se acercó y subió lentamente por debajo de mi vestido su mano. Cada caricia me estremecía y notaba cómo me mojaba. Con su otra mano tocaba mis senos tan suave, tan lento, que mis pezones reaccionaron… yo solo sentía ese calor, esas ganas de desnudarlo y que me hiciera suya, pero no… el realmente quería que yo pidiera a gritos que lo hiciera.
Al estimularme tanto estaba tan excitada que abrí su bragueta y ahh sentí su miembro duro y grande, muy diferente al de mi prometido, al cual olvidé por completo ante semejante polla. Le masturbé imaginando las diferentes proporciones de ambos y me mojaba más y más, yo solo quería tenerlo dentro, y de un jalón inesperado reclinó el asiento y se subió en mí, se bajó con destreza la ropa y al fin se introdujo en mí.
Al ser la primera vez me dolió al sentir aquello tan bien parado, pero después era tanto el placer que yo movía mi cadera hacia él lo más que podía. Lo quería todo, me sentía tan bien que no quería que saliera. Me daba con tal intensidad y gozaba tanto que olvidé que, aunque solitario, en el lugar había algunas casas e imaginaba que en alguna ventana algún residente nos estaría mirando, lo cual me excitó aún más. Tener posible público me inspiró, por lo que como pude cambié hasta subir encima de él y lo cabalgué como si la vida se me fuera en ello. Él me tocaba el cuerpo semidesnudo, de tal forma que no paraba el placer, y sentí el primer orgasmo, una explosión tan magnífica que creí que hasta ahí habíamos llegado. Al darse cuenta, se quitó la camisa, me sacó el vestido y empezó a besarme desde la oreja hasta que llegó a esa zona que aún seguía tan sensible y comenzó a lamerme de tal manera que de nuevo todo se incendiaba en mi interior. Ni si quiera recuerdo cómo fue que pasamos al asiento trasero, yo solo tomaba sus cabellos con ambas manos y lo presionaba suavemente en busca de más y más.
No podía dejar de mirar cómo me comía toda y después alzó la mirada y me dijo: “vamos intentarlo”. Y subió sobre mí poniendo su enorme polla en mi cara, y me volví loca al ver que, a pesar de que sentí varias veces que se corría, aún estaba duro y firme. No pude más, se la chupé hasta que ya no tuve más aliento. Se corrió en mi cara y mis pechos, y de nuevo sentí venirme. Al sentirlo me miró y me giró de alguna manera me pude acomodar a cuatro patas en ese reducido espacio, y sin más me penetró por detrás. Ni siquiera sentí dolor… estaba tan caliente y tan excitada que mi cuerpo accedía a lo que fuera que me quisiera hacer.
Empezó dándome bien duro, y después era un mete y saca lento, tan rico que ni siquiera me había percatado de que acariciaba mi clítoris con sus dedos de una manera que los metía y sacaba, y cada vez que salían tan húmedos sentía como vibraba todo mi sexo y seguía haciéndome suya por detrás. Cuando sintió ese palpitar avisándonos de que se correría de nuevo, me giró, me tumbó en el asiento y me penetró por delante sacando todos sus fluidos dentro de mí.
Así acabó mi extraordinaria e inolvidable primera vez. Nos medio vestimos, fuimos a su casa, tomamos una ducha juntos y por supuesto no faltó un buen oral como muestra de mi agradecimiento por tan buena jornada sexual. Nos vestimos y me llevó a casa como si solo hubiéramos pasado la tarde charlando tranquilos, pero con manos inquietas, tocándonos en cada oportunidad.
Ese mismo día cancelé y terminé mi relación y compromiso con el que era mi pareja y no porque me quedara con mi amigo, sino porque me di cuenta de lo mucho que me encanta el sexo como para casarme ya y tener una sola manera de hacerlo. Pasó el tiempo y mi amigo y yo nos seguíamos frecuentando y teniendo nuestras ricas experiencias sexuales.
Así fue hasta que inicié otra relación, cuando conocí a mi actual novio y dejé de hacerlo con mi amigo ya que mi novio es insaciable y casi a diario y en todo lugar hacemos el amor…
Espero que les haya gustado porque solo de recordarlo me excité tanto que muero por sentir un buen pene dentro.

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Le fui infiel a mi novio

Hola de nuevo soy ahomi y les contaré cómo le fui infiel a mi novio por primera vez.

Me excita bastante que me miren los hombres, lo que pone muy celoso a mi novio, y esto me gusta.
Ese día llevaba puesta una camisa blanca y un pantalón negro muy ajustado. Pasó en un pueblecito de montaña en el que paso casi todos los veranos. Tengo novio desde hace unos 4 años y estoy muy bien con él. Ese día se desplazó con unos amigos a celebrar una despedida de soltero y yo quedé sola aquí en el pueblo. Como ya tengo muchas amistades aquí, salí a cenar con unas amigas. Después de la cena nos fuimos a tomar algunas copas y acabamos en el único local nocturno que hay en el pueblo. Había mucha gente ya que en verano hay mucho turismo aquí. Entre ellos estaba un chico que conozco desde hace años y que también es amigo de mi novio. Se llama Marco, pero todos le llaman “Bruce” (no sé por qué motivo). Es muy tímido con las chicas. Es moreno, pelo corto, ojos marrones, bastante alto y tiene un cuerpo envidiable. Lo he visto a veces en la piscina y me vuelve loca.
En fin, le saqué a bailar y estuvimos bailando y charlando casi dos horas. Él, al principio, no creo que se hubiera imaginado cuáles eran mis propósitos aquella noche. Bailábamos cogidos de la mano y separados (yo no quería despertar sospechas en la gente, ya que en un pueblo pequeño todos se conocen y enseguida sale a la luz cualquier tontería). Me desabroché un botón de la camisa por el calor y para calentar aún más a mi compañero de baile. Como era bastante más alto que yo, contempló enseguida mi escote. No me fue difícil convencerle ya que él también estaba excitadísimo después de tenerme tanto rato junto a él contemplando mis atributos tan cerca.
Estuvimos hablando y quedamos citados al cabo de 10 minutos en un piso que tenían sus padres en el pueblo y donde no vivía nadie. Cogimos cada uno su coche, primero él y al cabo de cinco minutos yo, para no despertar sospechas, y nos fuimos hacia allí.
Bruce ya me esperaba con la puerta medio abierta. Al momento de entrar me lancé sobre él como una perra en celo. Estaba súper excitada. Al principio él tenía un poco de miedo ya que, como me confesó al final, a sus 24 años aún era virgen.
Empecé a besarle la boca, juntando nuestras lenguas y jugando con ellas. Cogí yo la iniciativa y le quité su polo azul. Con mi lengua seguí su cuello y su pecho de abundante pelo hasta llegar a su cintura. Le desabroché el cinturón y le toqué su enorme bulto por encima del pantalón, que estaba a punto de romperse. Seguidamente le bajé el pantalón y froté mi cara por encima de su calzoncillo. Finalmente se lo quité todo. Al bajarle el calzoncillo me golpeó en la cara su enorme miembro. Era increíble. Yo nunca había visto nada igual, sólo en las pelis porno. Debía medir unos 24 o 25 cm y era bastante grueso. No tardé en cogerlo con mis pequeñas manos, que casi no abarcaban aquel miembro. Lo podía coger tranquilamente con las dos manos y empecé a chuparlo desde la punta, buscando cada rincón de él con mi lengua, hasta que me lo tragué casi todo entero de un golpe. No me cabía todo dentro, me faltarían unos 5 cm para tragármelo todo y su punta tocaba ya en el fondo de mi garganta. Se lo chupé durante cinco cortos minutos. Era increíble ver la cara de gusto que ponía el chico, lo cual hacía que me pusiera aún más caliente. Yo estaba toda mojada ya.
Paré un momento de mamársela y me quité toda la ropa. Ya hacía rato que él me tocaba todo mi cuerpo, pero el pobre no se atrevía a desvestirme. Cuando vio mi cuerpo desnudo creo que aún le creció más el pene. Se lanzó a lamer mis tetas rápidamente. Mis grandes pezones estaban durísimos y calientes. Luego fue bajando hasta llegar a mi coño, que estaba todo empapado de jugos (yo me había corrido ya una vez). Siguió toda su lengua por mi entrepierna, lo lamió todo, los pelítos negros que tengo encima hasta llegar a los labios húmedos, que besaba con toda su fuerza hasta que consiguió que me corriera otra vez.
Yo aún estaba disfrutando del último orgasmo y, cuando me di cuenta, se estaba masturbando con fuerza. Se lo impedí enseguida ya que se hubiera corrido muy pronto y le dije que esto era faena mía. Volví a chupársela un rato y, cuando estaba a punto de correrse, le dejé enseguida para evitarlo. Le obligué a tumbarse en la cama y me monté encima de él.
Al principio me dolió un poco debido a que nunca había tenido un miembro de esas dimensiones dentro de mí pero luego, cuando las paredes de mi coño se adaptaron a tal instrumento, mi cuerpo gozaba como nunca, mientras él presionaba mis tetas con sus manos y cerraba los ojos sin dar crédito de lo que le estaba ocurriendo en aquellos momentos.
Después de unos dos minutos de saltar encima de aquella verga ví cómo Bruce apretaba los dientes con fuerza y gemía al mismo tiempo, lo que me hizo suponer que estaba a punto de correrse dentro de mi vagina. Por eso me excité aún más y le follé con más fuerza. Poco antes me había confesado que hacía dos semanas que no se masturbaba. Cuando descargó toda la cantidad de leche dentro de mi coño creí por unos instantes que me iba a desmayar. ¡Madre mía, qué cantidad de esperma descargó dentro de mí!. Nunca antes había tenido una sensación tan grande de placer.
Y le dí mi recompensa. Chupé aquella banana hasta no dejar ni una gota de su leche. Luego practicamos un 69 fabuloso, me trabajó muy bien mi clítoris visto que era la primera vez que lo hacía. Yo me corrí dos veces por una de él, que lanzó otra descarga encima de mis pechos y de mi cara. ¡Qué noche!
Durante el verano volví a repetir varias veces con Bruce. Mi comportamiento con mi novio, tanto en la cama como saliendo juntos, ya no era el mismo y por muchos motivos discutimos varias veces.
Aparte de hacerlo con Bruce, le he cogido un cariño muy especial y hace dos semanas que he dejado a mi novio después de llevar cuatro años juntos. Sigo teniendo relaciones con Bruce y él insiste en que salgamos juntos, pero es muy reciente mi separación.

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