Espiando a mi madre en el baño

Era una mañana de julio, hacía mucho tiempo que no había pasado nada entre mi tía (Amparo), mi madre (Pilar) y yo. Amparo se acababa de levantar y mi madre estaba desayunando, me fui directamente a desayunar cuando mi tía me llamó para que fuera a su habitación. Cuando entré en la habitación, mi tía me dio un beso y me dijo que si le podía ayudar a colocar la ropa. Cuando terminé de ayudar a mi tía a colocar la ropa, me fui a desayunar a la cocina donde mi madre me dio los buenos días como cada mañana, terminé de desayunar al mismo tiempo que mi tía, limpiamos la cocina, nos aseamos cada uno por su lado, cuando mi madre nos dice a mi tía y a mí que se iba a duchar para que lo supiésemos. Mi tía se fue a hacer la cama y yo me fui a mi habitación, entonces, mientras se estaba duchando mi madre, entré en el baño con el móvil, mi madre no me había oído de que había entrado en el baño. La ducha que teníamos no tenía cortinas porque las teníamos que comprar, entonces preparé la cámara del móvil y le hice una foto a mi madre completamente desnuda; como el móvil estaba en silencio no pudo oír el sonido que hace el móvil cuando hace una foto.

Al momento, se giró y vio cómo estaba espiando a mi madre y grabándola completamente desnuda, era la primera vez que lo hacía y la verdad que no se me dio nada mal; después de ducharse mi madre, salí del baño rápidamente sin que se diese cuenta, dejé la puerta abierta y fui a la cocina corriendo; a mi madre le entraron ganas de hacer pis y al salir de la cocina le hice otra foto, pero esta vez sí que me pilló. Me dijo muy enfadada que no le mirara tapándose sus partes con las manos.

A continuación, dejé el móvil desbloqueado en el salón y no me dijo nada porque la cámara estaba activada, me asusté pensando en que había visto el video, pero no me dijo nada.

Al día siguiente estuve espiando a mi madre otra vez cuando salía de la ducha, pero esta vez me pilló haciéndole una foto desnuda. Como consecuencia de estar espiando a mi madre, ella se enfadó conmigo como nunca antes y me dijo que no se me ocurriese dirigirle la palabra; al salir del baño completamente desnuda, fue a su habitación, Amparo entró en ese momento y mi madre se asustó porque no tenía nada de ropa puesta y pensaba que era yo, mi madre le contó lo que había hecho y le dijo que era un salido y que no había criado a un hijo mirón.

Mientras estaban hablando en la habitación, mi madre (que aún seguía completamente desnuda) y mi tía, se dieron un beso y cuando mi madre se iba a poner un tanga, a mi tía que le gusta ir completamente descalza por casa, se le ocurrió la idea de ponerse en cuclillas y chuparle el coño a mi madre, mi madre, le dijo que tenía ganas de hacer pis, ya que no lo había hecho antes de que ocurriese todo lo que había pasado. En ese momento, Amparo le dijo que se pusiera en cuclillas y orinara tranquila. Cuando terminó mi madre de hacer pis, Amparo le hizo un dedo por el culo mientras que mi madre se tocaba su vagina.

 

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Espiando a mi madre en el baño

Era una mañana de julio, hacía mucho tiempo que no había pasado nada entre mi tía (Amparo), mi madre (Pilar) y yo. Amparo se acababa de levantar y mi madre estaba desayunando, me fui directamente a desayunar cuando mi tía me llamó para que fuera a su habitación. Cuando entré en la habitación, mi tía me dio un beso y me dijo que si le podía ayudar a colocar la ropa. Cuando terminé de ayudar a mi tía a colocar la ropa, me fui a desayunar a la cocina donde mi madre me dio los buenos días como cada mañana, terminé de desayunar al mismo tiempo que mi tía, limpiamos la cocina, nos aseamos cada uno por su lado, cuando mi madre nos dice a mi tía y a mí que se iba a duchar para que lo supiésemos. Mi tía se fue a hacer la cama y yo me fui a mi habitación, entonces, mientras se estaba duchando mi madre, entré en el baño con el móvil, mi madre no me había oído de que había entrado en el baño. La ducha que teníamos no tenía cortinas porque las teníamos que comprar, entonces preparé la cámara del móvil y le hice una foto a mi madre completamente desnuda; como el móvil estaba en silencio no pudo oír el sonido que hace el móvil cuando hace una foto.

Al momento, se giró y vio cómo estaba espiando a mi madre y grabándola completamente desnuda, era la primera vez que lo hacía y la verdad que no se me dio nada mal; después de ducharse mi madre, salí del baño rápidamente sin que se diese cuenta, dejé la puerta abierta y fui a la cocina corriendo; a mi madre le entraron ganas de hacer pis y al salir de la cocina le hice otra foto, pero esta vez sí que me pilló. Me dijo muy enfadada que no le mirara tapándose sus partes con las manos.

A continuación, dejé el móvil desbloqueado en el salón y no me dijo nada porque la cámara estaba activada, me asusté pensando en que había visto el video, pero no me dijo nada.

Al día siguiente estuve espiando a mi madre otra vez cuando salía de la ducha, pero esta vez me pilló haciéndole una foto desnuda. Como consecuencia de estar espiando a mi madre, ella se enfadó conmigo como nunca antes y me dijo que no se me ocurriese dirigirle la palabra; al salir del baño completamente desnuda, fue a su habitación, Amparo entró en ese momento y mi madre se asustó porque no tenía nada de ropa puesta y pensaba que era yo, mi madre le contó lo que había hecho y le dijo que era un salido y que no había criado a un hijo mirón.

Mientras estaban hablando en la habitación, mi madre (que aún seguía completamente desnuda) y mi tía, se dieron un beso y cuando mi madre se iba a poner un tanga, a mi tía que le gusta ir completamente descalza por casa, se le ocurrió la idea de ponerse en cuclillas y chuparle el coño a mi madre, mi madre, le dijo que tenía ganas de hacer pis, ya que no lo había hecho antes de que ocurriese todo lo que había pasado. En ese momento, Amparo le dijo que se pusiera en cuclillas y orinara tranquila. Cuando terminó mi madre de hacer pis, Amparo le hizo un dedo por el culo mientras que mi madre se tocaba su vagina.

 

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La Profesora de Piano

Tras mucho desearse mutuamente. Una profesora de piano y su alumna pueden, por fin, darse placer mutuamente.

En un departamento suena música, se puede oír desde la vereda de enfrente, proviene de un piano. Quien lo toca es Ana, una joven menuda de unos 21 años de edad, bajo la guía de María su profesora, de 31 años.

María observa a su alumna. Su mirada se posa en sus manos tocando, correctamente, las teclas y emitiendo una música acorde a las partituras. De momento no tiene ninguna corrección de importancia para hacerle.

La profesora dedica a mirarle las manos a la chica. Pero, ya no, como las manos de una pianista si no como las manos de una mujer. No observa los movimientos, sino la feminidad de sus dedos. Podría tomarle las manos, con la excusa de hacer alguna corrección, y disfrutar del tacto, del calor de sus dedos. Pero hacía tiempo que no lo hacía y temía quedar en evidencia.

Cuando Ana terminó de interpretar la pieza musical, María se puso de pie para mover las páginas del libro de partituras, que estaba encima del piano, y elegir una nueva pieza musical.

Mientras su profesora corría las paginas, Ana no pudo evitar mirarle el escote. Desde la primera vez, hacía algunas semanas, que la había visto usando una remera sin mangas escotada, esa visión se le hacía irresistible. Mantuvo la mirada clavada en el pecho de su profesora hasta un segundo antes que volteara la mirada hacia ella.

María le pidió que por favor interpretara las partituras que acababa de elegir. Mientras su alumna las leía y se preparaba, ella se puso de pie y se ubicó detrás de Ana. Mientras tocaba el piano, la mujer se sintió tentada de apoyar sus manos en los hombros de la joven, aunque fuera un instante para comentar algo…pero no, no debía y no podía hacerlo. La profesora puso las manos detrás de la cintura. Y se dedicó, como debía hacer siempre, a escuchar y ver a la joven como una alumna más.

Al terminar la pieza María felicitó a Ana, y le dijo que ya se podía ir, que la clase había terminado. La chica se puso de pie y no pudo evitar sonreír a su profesora. Acercó su rostro al de ella y le dio un suave beso en la mejilla izquierda, a modo de despedida. Su piel era tibia y tersa, hacía que su deseo por la mujer no hiciera más que crecer. Fue un segundo, pero un segundo hermoso.

Mientras la veía dirigirse a la puerta de salida, María se dejaba llevar por el calor del beso que le dio. Para ella Ana era dulce, graciosa, educada, y amorosa. Había terminando aceptando que la deseaba como cualquier ser humano puede desear a otro. Podía decirle algo al respecto o no, podía hacer algo en ese momento o esperar a mas adelante, podía hacer algo más adelante o nunca. ¿Qué hacer?

-¿Ana?-Le dijo en tono casi imperceptible. La aludida se volteó y la miró.

-¿Sí, profesora?-

-Mmm…No hace falta que seas tan formal Ana. Somos casi como dos buenas amigas, que una le enseña algo a la otra.

Mientras María se quedaba callada (no sabía qué decir). Ana la miraba y la añoraba para sí. Tras un momento de silencio, la mujer se lleva una mano al pecho y, por fin, pudo decir:

-Te quiero, Ana- No pudo evitar sonrojarse y agachar la mirada. Le ardía el rostro y empezó a sudar. Ni que fuera una adolescente.

-Yo también…Sos muy agradable María. Es un gusto ser tu alumna.

-Sos un amor ¿Puedo abrazarte?-

-…Si…obvio.

María se acerca, le rodea con los brazos y la abraza. Al separarse nota como Ana miraba su cuello y bajaba un poco la mirada. Está algo tensa.

Ana acerca su rostro al cuello de la mujer…Se detiene y la mira a los ojos…Cierra los ojos y acerca más su rostro…Está a pocos centímetros del cuello…Llega y comienza a besarle el cuello. María responde acariciándole el cabello.

La boca de Ana sube por el cuello hasta la mejilla. Separa sus labios del rostro de la treintañera, esta nota cómo los labios de la más joven tiemblan, sabe lo que quiere hacer…Le da el “sí” con la mirada. La pupila toma el rostro de su maestra con las manos y besa con fuerza sus labios. Ambas cierran los ojos y se dejan llevar por la sensación. Ana hacía mucho que quería hacer esto ¡Y lo está haciendo!

María se separa de ella y la toma de las manos para guiarla a un sofá que hay en la habitación. Antes de llegar, y para su sorpresa, Ana la empuja haciendo que caiga de espalda sobre el mismo. La chica se tira sobre ella y continúa besándola. Baja hasta su pecho. María sabe lo que quiere hacer y se lo dice: “soy toda tuya”.

La chica le hace caso y le quita la remera sin mangas escotada. Mira su corpiño y se lo quita lentamente. Ahora, los generosos senos de la mujer están totalmente al descubierto. Ana hunde su rostro entre las tetas de ella, la mujer se ríe. La chica comienza a besar entre ellos. La treintañera lleva sus manos a la nuca de la joven mientras comienza a lamerle el seno izquierdo. La profesora cierra los ojos y echa la cabeza hacia atrás. Su alumna hace de todo. Primero lame su seno izquierdo y después lo chupa y trata de metérselo lo más que puede en la boca. Segundo hace lo mismo con el seno derecho mientras su mano derecha recorre el izquierdo. Y tercero toma ambos senos con las manos mientras, alternando, lame y chupa un seno a la vez. Para María es como si quisiera amamantarse. Le parece tan tierno, y le excita tanto…

Ana considera que una sola boca y dos manos es poco. Le cuesta abarcar esos generosos senos; pero, por fin, están a su merced después de tanto tiempo soñando con ellos…y de masturbarse bajo la lluvia pensando en ellos. Con las manos junta lo más que puede ambos pechos para poder chupar, a la vez, ambos pezones. Lo hace lo mejor que puede y, lo suficiente, para excitar a su maestra. María desliza sus, hasta ahora pasivas, manos por la espalda de su pupila. Hasta llegar a la parte baja y meterlas por debajo del pantalón de Ana y tomarle ambos glúteos. Lo cual hace que esta se detenga por un segundo y se muerda el labio inferior.

Siguen por un rato. Ana lamiendo, chupando, succionando y mordisqueteando las tetas de María. Y María apretando y acariciándole el trasero a Ana. Cada vez más excitadas. Hasta que…la alumna tiene un orgasmo. La joven hunde su rostro entre los senos de la profesora mientras le vibra el cuerpo. María la abraza y estruja contra sí mientras aquella experimenta el mejor orgasmo de su vida.

Cuando acaba la más joven recuesta su rostro, apoyando una mejilla, sobre el pecho de su maestra como para quedarse dormida. Esta la acaricia y lleva, de vuelta, las manos a su trasero. Para ahora hacer que haga, con la pelvis, un movimiento de adelante hacia atrás frotándola contra su propia pelvis. Con ese movimiento, cargado de erotismo, María es llevada a lo más alto y alcanzando su propio orgasmo.

Con su pecho desnudo y su pupila recostada en su pecho. Sus senos empapados de saliva y besos. Sus manos aun en el trasero de ella. María cierra los ojos. Escucha la respiración de Ana mientras se va quedando dormida. Sube las manos y la abraza. Siente su calor y su afecto.

Y María se queda dormida.

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Lesbico profesora-alumna

Este es el relato, ficticio, del encuentro de dos señoritas. Marry parecida a la actriz XXX Marry Queen y de profundo ojos azules. Y 

Trinity una hermosa mujer de 30 años de edad, metro sesenta y tanto, cabello castaño, gran sonrisa y una personalidad dulce y agradable. Sabe vestir bien. Siempre lleva un lindo colgante formado por un eslabones de dorados. Generalmente una remera y un elegante saco blanco o un pulover, según el clima. Mas un pantalón vaquero corriente o una larga falda oscura que le llega a las rodillas. Si de por si sola las remeras con generoso escote o sus hermosas piernas al descubiertos son irresistibles. Cuando combina todas esas prendas es mas que irresistible. Para comérsela con la mirada.
Trinity es profesora y Marry una de sus alumnas. Un día la primera acuerda con la segunda para tener una clase muy personalizada. 
Marry está sentada al pie de una cama de dos plazas. Una remera blanca y una falda son su vestuario. Acaba de ducharse y espera mientras su “profesora” Trinity hace lo mismo. Está algo nerviosa.
De repente Trinity entra al cuarto con una bata de baño y el cabello aún húmedo. Se acerca a ella. Su aroma es perfumado. Se sonríen.
 
Trinity le acaricia la nuca con ternura y le besa los labios. Se arrodilla en la cama al lado y le dice “Vamos Marry ¿Por que no me tocas un poco?” Se desata la bata y toma las manos. “Sin miedo”. Marry cierra los ojos y toca los pechos de ella “Puedes también mas abajo si quieres”. Deja bajar las manos por su vientre
¡Traviesa!” Trinity le toma de repente las muñecas la recuesta sobre la cama y se empiezan a besar. Besos y caricias. Marry siente el calor de su cuerpo por la ducha reciente.
Se dan vuelta ahora Marry hunde su rostro entre sus pechos. “Eso, soy toda tuya”. Trinity se deja llevar por la sensación de una boca y lengua ajena explorando su pecho y pezones.
 
Le quita la remera y le devuelve el favor, aun sin quitarle los corpiños. Después le quita el pantalon. Se detienen por un momento, arrodilladas frente a frente, a Marry parece haberle dado un repentino ataque de timidez. Se sonroja, tras lo que Trinity le acaricia la mejilla izquierda con con su mano izquierda. Marry cierra los ojos y siente las caricias mientras apoya su mano izquierda en la de ella.
 
Se vuelven a besar. Por fin Trinity le quita el corpiño. Marry vuelve a quedar recostada mientras la boca y manos de su profesora-amante bajan y suben por su pecho y vientre. Después de que le quita la bombacha (quedando totalmente desnuda) recibe una gran oral. Una lengua colándose dentro de su vagina y unos dedos masturbandola. Se lleva las manos a la cara y gime.
 
Acto seguido se vuelven a besar y abrazar con fuerza. Se dan vuelta. Ahora Marry esta arriba y empieza a frotar su pubis contra el de su compañera. Ambas gozan. Cuando le llega el orgasmo Trinity la abraza con fuerza y la estruja contra si. Marry suspira y apoya su cabeza contra el pecho de ella escuchando su respiración.
 
Trinity le besa la frente y le dice ”Sígueme”. La toma de la mano y la lleva hasta el baño. Abre la ducha y cuando el agua que cae es suficientemente caliente se meten las dos. Deja que Marry se moje completamente. Contempla como el agua recorre su desnudo y menudo cuerpo. La abraza por detrás y le besa el cuello. Acaricia sus brazos de arriba a abajo. Marry se da vuelta. Se besan.
 
Trinity toma el rostro de su alumna-amante con las manos.
Ahora solo esta ella, Marry. Contempla su belleza y el amor que le tiene.
Ahora solo existe su rostro. Contempla su boca y su mirada.
Ahora solo existe su mirada. Se obnubila con ella.
Ahora solo existen sus ojos. Se deja arrebatar por ese cielo interminable.

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