Relato erótico de una infidelidad femenina

Saludos. Soy nuevo en esta página web de relatos eróticos. Este relato erótico es de una experiencia sexual totalmente real. Quizás a los que leáis esto os parezca lo típico y no os llame la atención pero es mi vivencia y algo que me pasó y que jamás pensé que me sucedería a mí.              Soy músico profesional de giras yContinuar leyendo »

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Conseguí desvirgar a mi sobrina por los relatos xxx

Desvirgar a mi sobrina gracias a mi afición por los relatos XXX es lo que hoy os quiero contar.

Yo siempre fui un asiduo lector de las páginas con relatos xxx, sabía bajarlos e imprimirlos para después leerlos en el baño, era toda una rutina y mientras los leía me masturbaba lo cual lo disfrutaba mucho yo soy un hombre casado y la relación con mi mujer es genial en todo sentido, tanto en el matrimonio, como en la cama y mi mujer tiene una sobrina hija de un hermano de ella, la cual nos vino a visitar en unas vacaciones para estar con su tía, una rica jovencita de 18 años con unos pechos muy prominentes, una cola de infarto, de 1.62 altura, ojos café, pelo largo hasta la cintura de color castaño claro y una carita de ángel, lo cual eleva mi estado de excitación.

Yo soy un hombre de 52 años, flaco 1.70 altura 70 Kg y bastante bien dotado, sin ser presumido, y la presencia de la joven tenía mis hormonas mucho más despiertas, imaginando que por las noches nos escuchaba a mí y mi señora cuando teníamos relaciones, dado que mi mujer es de las que goza mucho y grita como una gata en celo cuando acaba. Yo estaba casi seguro de que mi sobrina lo escuchaba desde su cuarto, que está pegado al nuestro y que seguro ella se masturbaría escuchando nuestras relaciones, porque a la mañana, cuando desayunábamos juntos después de una noche de sexo con mi señora, las miradas eran como cómplices.

En día que estaba con mi rutina de leer los relatos porno en el baño, y haciéndome una terrible paja, alguien golpea a la puerta para poder entrar. Era mi sobrina, que le urgía las ganas de ir al baño. Yo dejé de pajearme y metí los papeles en un cesto de esos de baño, donde se tiran las toallitas íntimas y los desechos del baño. Para no salir con los papeles en la mano me acomodé la pija todavía erecta en mi bóxer, subí mis pantalones y salí del baño con una erección muy notoria, que se notaba sobre el pantalón. Ella se dio cuenta porque me miró el bulto, se sonrojó y me regaló una mirada cómplice. Yo me fui a la cocina a tomar agua y regresé al baño cuando terminó para buscar mis lecturas. Mucha fue mi sorpresa al no encontrarlas, me arrimé hasta la habitación donde dormía mi sobrina. La puerta estaba cerrada y escuché como gemidos. Me imagine que se estaba masturbando leyendo los relatos.

De ahí hasta que conseguí desvirgar a mi sobrina empezó el juego de seducción para con ella. Empecé a mostrarme más liviano de ropa para que se notara mi bulto y mi erección, y empecé a bajar relatos xxx de tíos con sobrinas. Los imprimía y dejaba en el cesto de basura para que ella los encontrara y los leyera. Noté que ella también empezó a mostrar más de su cuerpo, solía andar de camisón más trasparente por la casa; cuando mi esposa salía a hacer las compras, salía de su cuarto con la excusa de buscar algo en la heladera, se agachaba mostrando todo su culito y lo movía mirándome de reojo para excitarme. Yo solía ir también a la heladera con la excusa de buscar agua o algo que estuviera bien al fondo para aprovechar a apoyarla sin ningún disimulo en su cola, con mi pija bien parada, para que notara como me ponía. Ella se apoyaba y masajeaba su culo contra mi pija y daba pequeños suspiros, se daba vuelta y me dejaba sus labios a centímetros muy escasos de los míos, pero yo no me animaba a darle un beso, y entonces ella se volvía a meter en su cuarto.

A la noche, cuando nos sentábamos en la sala a mirar películas, ella se sentaba delante de mí y dejaba sus piernas bien abiertas para dejarme a la vista sus tanguitas y parte de sus labios vaginales, es más, yo notaba que se metía sus tanguitas bien dentro de su concha para que quedasen casi descubiertos por completo sus hermosos labios. Una noche que me había quedado viendo la televisión hasta más tarde puse una película porno, y empecé a masturbarme solo con la luz del televisor. Escuche pasos, pensé que era mi señora y al ver que no aparecía mire a la puerta disimuladamente, y la vi a ella mirándome y metiéndose mano en su conchita y apretando sus piernas mirándome como yo me pajeaba, y mirando las escenas de sexo en la pantalla. Ese juego lo repetí varias noches, y ella siempre aparecía muy silenciosamente y repetíamos la rutina: ella se masturbaba en el marco de la puerta y yo en el sillón

Otro día que yo había dejado uno de mis relatos porno en el baño. Al volver al baño, encontré sobre toda la ropa sucia una tanguita que sabía bien que no era de mi señora toda mojadita con flujos vaginales. Me la acerque a mi nariz y pude disfrutar del rico olorcito a concha que tenía, me hice una terrible paja dejando toda la tanguita llena de leche, la deje en el mismo sitio. Salí del baño y al rato entro ella cuando salió entre yo y ya su tanguita llena de flujos y de mi leche no estaba, mas imagine que la había llevado a su habitación para masturbarse y seguramente para probar mi leche.

En otra oportunidad me acosté a dormir la siesta, haciéndome que estaba tomado, aprovechando la oportunidad que mi señora se había ido a los de unas amigas (mi señora siempre decía que cuando me tomo unas copas me pueden violar que no me entero por lo profundo que me duermo), así que me acosté dejando como al descuido la puerta un poco abierta y yo completamente desnudo tirado en mi cama bocarriba. Me hice el dormido y ella se asomó por la puerta, miro un rato hasta que se decidió a entrar, se acercó hasta la cama muy lentamente y me agarro mi pija. Yo seguí haciéndome el dormido, pero mi pija enseguida se me puso dura como una piedra. Ella primero se asustó y la dejo de agarrar, pero al ver que yo no me movía empezó a manoseármela y acariciármela, y hasta se dio el gusto de darle un beso en la punta. Cuando yo me moví ella la soltó y salió casi corriendo sin darme tiempo a nada. Así que decidí dar un paso más, me compré una mini cam con wifi y la coloqué en su cuarto cuando ella no estaba, disimulada con unos adornos para que no se notara y apuntando a su cama, así podía verla desde mu computadora.

Como todos los días desde que dejé mis primeros relatos XXX, ya de eso habían pasado casi 10 días, dejé un relato XXX muy muy hot donde un tío desvirgaba a su sobrina, me fui y me encerré en mi cuarto esperando la acción, ya que mi señora no estaba en casa e iba a tardar varias horas. Es más, yo la tenía que ir a buscar, así que estaba muy seguro que nadie nos molestaría. Prendí la computadora encendí la cam y me puse a esperar, sin saber que ese mismo día iba a desvirgar a mi sobrina.. Ella no tardó mucho de salir del baño y se dirigió a su cuarto, y empezó a leer el relato y empezó por masajearse sus pechos y darles pequeños pellizcos a sus pezones. Después fue bajando una mano hasta su conchita y sobre sus bragas se empezó a acariciar. Se fue excitando y se despojó de toda su ropa se colocó frente a la cam como si supiera, y empezó a masturbarse frenéticamente. Yo estaba con mi pija dura como una piedra y mientras estaba masajeándomela, de pronto se puso a cuatro patas con su cola apuntando a la cam y se empezó a meter un dedito por su culo, y gemía y se retorcía de placer y fue donde yo me decidí: me saqué toda mi ropa y me fui a su cuarto, entré de golpe con mi pija bien dura. Ella se dio vuelta, me miro y me dijo, “tío, por fin te decidiste, te estaba esperando, quiero que me hagas tuya, que me desvirgues, que me hagas tu mujer, tu amante, así como en los relatos  XXX que dejas en el baño”. Yo le dije, “quédate así como estas amor no te muevas”, y así en cuatro patas como estaba me arrodille detrás de ella y empecé a besarle y chuparle toda su conchita y su cola.

Por fin tocaba desvirgar a mi sobrina

Mientras mis dedos masajeaban su clítoris, ella gemía y se retorcía de placer, y me decía “así tío que ricooooooo”, y se empezó a convulsionar, y me di cuenta de que había tenido su primer orgasmo producido por otra persona que no fuera ella misma. Se dejó caer en la cama por unos segundos y me dijo: “Tío, fue el mejor orgasmo de mi vida, que ricooooooooo, quiero devolverte el favor”. Se sentó en la cama y agarró mi pija con su mano y empezó a chupármela primero con torpeza, pero después con mis explicaciones me la empezó a mamar de una forma descomunal porque lo hacía con pasión y adoración. Se la sacaba de su boca solo para decirme que rica y grande era mi pija y que le encantaba tenerla toda en su boca mientras me miraba a los ojos. Fue la mejor mamada que había tenido hasta ese momento en mi vida. Se la saque de su boca la acosté sobre la cama y la comencé a besar en sus labios mientras mi pija se apoyaba en toda su conchita que estaba súper mojadita y le frotaba su clítoris y todo los labios de su hermosa concha con mi pija.

Fui bajando con mi boca por su cuello, lo mordí y le chupe el lóbulo de su oreja mientras mis manos masajeaban sus pechos, después continué bajando con mi boca hasta sus pechos. Los masajeaba desde abajo y le comencé a chupar sus pezones sin dejar de frotar mi pija. Ella tuvo otro orgasmo más y de su concha salían muchos jugos, que yo mojaba mis dedos en ellos, y se los daba a oler para excitarla más todavía y cuando vi que ya estaba lista hice que apoyara sus piernas en mis hombros, se la chupe un rato para probar y oler sus jugos hasta que acabo de nuevo en mi boca dándome a tomar sus sabrosos jugos. Acomodé mi cuerpo y la punta de mi pija en la entrada de su conchita, ella me miraba con adoración y suplicándome me pidió que se la metiera, que la desvirgara, que la convierta en toda una mujer, que quería tener toda mi pija dentro de ella. Así que empecé muy despacito a meter primero la cabeza de mi pija y después centímetro a centímetro, y ella arqueaba su espalda para que le entrase más y más. Sentí chocar mi pija con su himen, le dije “¿estas lista amor? esto te puede llegar a doler un poco”, y ella me dijo “síííí, claro que sí, estoy lista”, y empujé mi pija hasta que noté que se rompía su himen. Dio un pequeño grito de dolor, me quede quieto por unos segundos para que se recuperara, le pregunté que si le seguía doliendo, y ella me dijo “ya no tío, por favor la quiero toda dentro de mí, quiero sentir chocar tus huevos en mis nalgas”, y así lo hice, se la metí toda y empecé primero despacito, muy despacito, y fui aumentando mi ritmo al ver que ella me arañaba la espalda con sus uñas y me pedía “asíííí tííííooo que ricoooooooo dame mas duro que me corro de nuevo ahora sé porque mi tía grita tanto cuando le haces el amor, tío, que placer más lindo sentir toda esa gran pija dentro mío, hayyyyy síííí que ricooooooooooo me corrooooooo hay que placer”, y ahí sentí como si se desmayara del placer que estaba teniendo.

Después de desvirgar a mi sobrina por su coño, tocaba desvirgar su culo

Ella acabó según me contó después tres veces seguidas, y como soy un hombre mayor, tengo mucha resistencia sin venirme. Por eso, también quise desvirgar a mi sobrina por su culo, así que le dije “amor quiero que me des tu colita te prometo que si te duele te la saco mi vida, pero lo voy a hacer muy despacito y con mucho gel”. Así que la ice poner en cuatro patas como estaba al principio cuando la encontré le chupé bien el culito y usé mi lengua como si se tratara de una mini pija, mientras con mis dedos le masajeaba su clítoris y su punto G sin dejar de chupar su hermoso culo. Después unte mis dedos con un gel intimo, que uso con mi señora y se lo desparramé por todo su culo, y empecé a meter primero un dedo después dos y, cuando mis dos dedos entraban fácilmente, unté mi pija con mucho gel. Le hice abrir bien sus cachetes y le metí la cabeza de mi pija, que entró en su ano con mucha facilidad dada su dilatación.

Le pregunté si le dolía y me dijo que un poco, pero seguí de a poquito, metiendo centímetro a centímetro toda mi pija hasta que mis huevos chocaron con sus nalgas. Me quedé unos minutos así, con toda mi pija llenando ese rico culito, hasta que ella solita empezó con el movimiento de meter y sacar, primero despacito, y después ya le entraba y le salía toda mi pija completa de su culo con mucha facilidad, así que el movimiento empezó a ser más rápido y frenético. Le sacaba toda mi pija de su culo y me encantaba ver lo grande y dilatado que lo tenía.

Ella volvió a convulsionar y gritar como una gata en celo mientras tenía un orgasmo, según ella, el más lindo hasta ese momento, y me pedía a gritos que le llenase todo su culo de leche, así que aumenté mi ritmo hasta descargar toda mi leche dentro de su culo. La saqué de su culo chorreando de leche y se la di a chupar hasta que me la dejó reluciente. Le di un beso en la boca y nos dispusimos a limpiar las sábanas manchadas por sus flujos sangre y mi leche.

Nos metimos a la ducha juntos y volví a cogérmela apoyada contra la pared de la ducha. Después la hice sentar en el bidet, unté toda su conchita con crema de afeitar y se la dejé peladita como una rodilla, sin ningún pelito. Después para que se le pasase el ardor me dediqué a chupársela, logrando que acabase dos veces más en mi boca, y yo tirado en la cama bocarriba y ella arrodillada sobre mi cara, dándome a comer de su rica fruta mientras los flujos de su concha me mojaban toda la cara.

Nos vestimos, me fui a buscar a mi señora, pero antes nos prometimos repetir la experiencia cada vez que mi señora saliera a algún sitio, y ella me regal´p en agradecimiento su tanguita llena de flujos y olor a su rica conchita, la cual tenía puesta antes de que la desvirgase.

Después de desvirgar a mi sobrina, la historia continúa

Desde que pude desvirgar a mi sobrina en adelante pasó a ser mi amante y mi sobrina predilecta, así que empezó a usar polleras sin nada abajo para que cuando nos cruzáramos en la cocina o en algún lugar de la casa y mi señora estuviese por otro lugar se levantase su pollera se metiese los deditos en su concha, sacándolos todos llenos de sus jugos y dándomelos a chupar y oler.

Si teníamos un ratito se agachaba ofreciéndome toda su concha, yo sacaba la pija de mis pantalones (usaba de esos deportivos para que fuese más fácil poder pelar mi pija y apoyármela en cualquier rincón de la casa), se la acomodaba en la entrada de su hermosa conchita y de una se la metía toda completita. Estaba hecho todo un adolescente, me mantenía con mi pija casi todo el día al palo y ella aprovechaba cualquier situación o momento para masajeármela o chupármela.

Vivíamos en un constante estado de excitación, cuando salíamos con el auto a hacer alguna diligencia, ni bien nos distanciábamos una o dos cuadras de la casa, ella me sacaba la pija del pantalón y me iba chupando la pija hasta que le acababa en su boca. Muchas veces nos íbamos hasta un Telo y pasábamos una horita de lo mejor. La dejaba toda llena de lechita y yo le compraba los anticonceptivos para que no quedase embarazada, y decidió pedirle permiso a su papá para quedarse a vivir con nosotros con la excusa de los estudios, ya que la carrera que ella quería seguir se dicta en nuestra ciudad y mi señora estaba muy contenta porque es su sobrina predilecta, aparte porque le ayuda en los quehaceres domésticos, y como yo estoy como un adolescente, las relaciones sexuales entre nosotros, o sea mi mujer y yo, han mejorado mucho y ella está muy feliz. Si supiera que estoy tan contento y calentón desde que pude desvirgar a mi sobrina, seguro que se me arma la gorda, jajajaja, o tal vez se prende con nosotros… quién sabe.

 

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La mamada que la practicante me dio en la oficina

La mamada que contaré en este relato erótico me la dio una joven muy hermosa a la que le daremos el nombre de ESTHER, de 25 años la cual llegó el año pasado a la oficina donde yo trabajo a realizar su práctica profesional de la universidad… 😈 . Recién llegué a la oficina después de varias reuniones, al llegar a la recepción la miré detenidamente… wawww una chica con cuerpo bien definido, no de gran altura, pero usaba zapatos altos y la hacían notar muy elegante, ojos negros y muy sensuales, labios carnosos y provocativos… Bueno, la mujer con la que siempre he soñado cumplir mis fantasías 😆

Ese día subí a mi oficina y pensé que solo sería esa única vez en que vería a esa hermosa mujer… Pasó una semana y en una reunión de equipo mi jefe presento a ESTHER ante las y los demás compañeros, en ese momento dije por fin contratan a mujeres hermosas en la oficina, luego se nos informo que estaría realizando su practica en Pedagogía y que estaría bajo mi cargo… En ese momento no cabía de la alegría tan solo imaginarme estar cerca de esta hermosa mujer… Pues nos reunimos para coordinar los trabajos e intercambiamos números de celular, por las noches mensajeábamos de manera muy pícara, hasta que un día me armé de valor y le dije que me gustaba desde el primer momento en que la vi que llegó a la oficina. Pensé en ese momento que se había enojado y al día siguiente no hallaba cómo poder verla a la cara, y más porque teníamos que trabajar en un proyecto.

Llegué primero a nuestra oficina, que queda en la segunda planta de la empresa con vista a las gradas donde transitaban otros compañeros… Al fin ella llegó y me saludó normal con un beso en la mejilla y nos pusimos a trabajar; cuando pensé que no habría ninguna reacción de la plática de la noche anterior por mensaje, ella me miró fijamente y me dijo que si era capaz de decirle de frente y en persona lo que había escrito por mensaje. No acostumbro a ponerme nervioso, pero ESTHER me ponía hasta helado el cuerpo y al mismo tiempo caliente de deseo. Respondí que con gusto se lo decía; le dije que me encantaba, que me gustaba y que era el tipo de mujer con la que no pensaría dos veces tener algo… ¡Wawww se lo dije y no lo podía creer! Ella se me quedó mirando fijamente y con una sonrisa me dijo:

-¿En serio? Pues usted a mí también me gusta, y el día en que lo vi en la recepción me lo comí con los ojos e hice de todo con usted.

Demonios, al oír eso mi mente pensó en muchas cosas que me hizo con la mente, y no tardó en que se me notar en mi pantalón de tela que mi verga estaba bien parada, a lo que ella miró y me dijo:

-Veo que mi amiguito está emocionado…

A lo que respondí:

-Sí, es que teniendo a una mujer tan cerca y sabiendo que ambos nos gustamos no hay manera de controlarlo…

Una mamada interrumpida, pero mamada monumental

Ella se rió y me dijo que si sería capaz de enseñárselo… Se imaginarán cómo me puse yo, ya que eran las 10:00 de la mañana, estábamos en la empresa y en mi oficina y se veía desde mi escritorio cómo los compañeros pasaban por las gradas solo separados por una pared y una ventana de vidrio. Me armé de valor y en mi mente me dije “no es posible que te vayas a echar para atrás, si al fin ya había hecho lo más difícil”.

Le contesté que sí sería capaz de enseñárselo, por lo que nos fuimos a un rincón de mi oficina, donde nadie nos miraría, pero yo sí podría ver lo que pasaba a mi alrededor y estar pendiente por si alguien llegaba.

Me bajé la cremallera del pantalón, saqué mi verga y ella quedó asombrada diciéndome:

-Qué rica pija, se ve que la maneja muy cuidada, será que me deja tocarla…

Yo con ganas de hacer más le dije que sí, que no había problema. Me empezó a masturbar de arriba abajo mientras yo veía que se le hacía agua la boca, miraba las ganas de preguntarme si me la podía chupar… pues tuve que decirle yo si quería darle un besito… ni terminé de decírselo cuando ya la tenía toda dentro de su boca, regalándome una mamada espectacular: sacándola y metiéndola una y otra vez, pasando su lengua por la punta saboreando el juguito que me salía de la excitación. A todo esto la oficina seguía como si nada estuviera pasando, miraba a las y los compañeros pasar mientras debajo de mi cintura había una fiesta. No tardé mucho en tocar sus pechos ricos. No eran aquellos grandes pechos, pero sí que estaban bien paraditos, y sus pezones resaltaban el color rosadito a los que mordí suavemente mientras ella gemía. Deslicé mi mano por debajo de su falda y sentí un gran charco de humedad; me las ingenié para hacer a un lado su cachetero mientras ella mamaba verga y empecé a masturbarla. Estaba tan excitada, que en cuestión de tres minutos tuvo un orgasmo que perdió el control y me pegó una mordida fuerte, pero rica, en mi verga.

Cuando me animé a darle vuelta para bajarle su cachetero y empezar a cogerla nos llamaron por los altavoces para atender a unas visitas… “¡Qué mala suerte!”, le dije; a lo que ella me respondió preguntándome por cuáles eran mis planes para esa noche. Respondí diciéndole que lo que más quería era ir a hacerle el amor como nunca lo había hecho en mi vida… Planificamos vernos a las 8:00 de la noche, cuando yo pasaría a recogerla por su casa y luego a ver qué pasaba.

Lo que pasó en esa salida os contaré en otro relato erótico.

Saludos.

 

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La mamada que la practicante me dio en la oficina

La mamada que contaré en este relato erótico me la dio una joven muy hermosa a la que le daremos el nombre de ESTHER, de 25 años la cual llegó el año pasado a la oficina donde yo trabajo a realizar su práctica profesional de la universidad… 😈 . Recién llegué a la oficina después de varias reuniones, al llegar a la recepción la miré detenidamente… wawww una chica con cuerpo bien definido, no de gran altura, pero usaba zapatos altos y la hacían notar muy elegante, ojos negros y muy sensuales, labios carnosos y provocativos… Bueno, la mujer con la que siempre he soñado cumplir mis fantasías 😆

Ese día subí a mi oficina y pensé que solo sería esa única vez en que vería a esa hermosa mujer… Pasó una semana y en una reunión de equipo mi jefe presento a ESTHER ante las y los demás compañeros, en ese momento dije por fin contratan a mujeres hermosas en la oficina, luego se nos informo que estaría realizando su practica en Pedagogía y que estaría bajo mi cargo… En ese momento no cabía de la alegría tan solo imaginarme estar cerca de esta hermosa mujer… Pues nos reunimos para coordinar los trabajos e intercambiamos números de celular, por las noches mensajeábamos de manera muy pícara, hasta que un día me armé de valor y le dije que me gustaba desde el primer momento en que la vi que llegó a la oficina. Pensé en ese momento que se había enojado y al día siguiente no hallaba cómo poder verla a la cara, y más porque teníamos que trabajar en un proyecto.

Llegué primero a nuestra oficina, que queda en la segunda planta de la empresa con vista a las gradas donde transitaban otros compañeros… Al fin ella llegó y me saludó normal con un beso en la mejilla y nos pusimos a trabajar; cuando pensé que no habría ninguna reacción de la plática de la noche anterior por mensaje, ella me miró fijamente y me dijo que si era capaz de decirle de frente y en persona lo que había escrito por mensaje. No acostumbro a ponerme nervioso, pero ESTHER me ponía hasta helado el cuerpo y al mismo tiempo caliente de deseo. Respondí que con gusto se lo decía; le dije que me encantaba, que me gustaba y que era el tipo de mujer con la que no pensaría dos veces tener algo… ¡Wawww se lo dije y no lo podía creer! Ella se me quedó mirando fijamente y con una sonrisa me dijo:

-¿En serio? Pues usted a mí también me gusta, y el día en que lo vi en la recepción me lo comí con los ojos e hice de todo con usted.

Demonios, al oír eso mi mente pensó en muchas cosas que me hizo con la mente, y no tardó en que se me notar en mi pantalón de tela que mi verga estaba bien parada, a lo que ella miró y me dijo:

-Veo que mi amiguito está emocionado…

A lo que respondí:

-Sí, es que teniendo a una mujer tan cerca y sabiendo que ambos nos gustamos no hay manera de controlarlo…

Una mamada interrumpida, pero mamada monumental

Ella se rió y me dijo que si sería capaz de enseñárselo… Se imaginarán cómo me puse yo, ya que eran las 10:00 de la mañana, estábamos en la empresa y en mi oficina y se veía desde mi escritorio cómo los compañeros pasaban por las gradas solo separados por una pared y una ventana de vidrio. Me armé de valor y en mi mente me dije “no es posible que te vayas a echar para atrás, si al fin ya había hecho lo más difícil”.

Le contesté que sí sería capaz de enseñárselo, por lo que nos fuimos a un rincón de mi oficina, donde nadie nos miraría, pero yo sí podría ver lo que pasaba a mi alrededor y estar pendiente por si alguien llegaba.

Me bajé la cremallera del pantalón, saqué mi verga y ella quedó asombrada diciéndome:

-Qué rica pija, se ve que la maneja muy cuidada, será que me deja tocarla…

Yo con ganas de hacer más le dije que sí, que no había problema. Me empezó a masturbar de arriba abajo mientras yo veía que se le hacía agua la boca, miraba las ganas de preguntarme si me la podía chupar… pues tuve que decirle yo si quería darle un besito… ni terminé de decírselo cuando ya la tenía toda dentro de su boca, regalándome una mamada espectacular: sacándola y metiéndola una y otra vez, pasando su lengua por la punta saboreando el juguito que me salía de la excitación. A todo esto la oficina seguía como si nada estuviera pasando, miraba a las y los compañeros pasar mientras debajo de mi cintura había una fiesta. No tardé mucho en tocar sus pechos ricos. No eran aquellos grandes pechos, pero sí que estaban bien paraditos, y sus pezones resaltaban el color rosadito a los que mordí suavemente mientras ella gemía. Deslicé mi mano por debajo de su falda y sentí un gran charco de humedad; me las ingenié para hacer a un lado su cachetero mientras ella mamaba verga y empecé a masturbarla. Estaba tan excitada, que en cuestión de tres minutos tuvo un orgasmo que perdió el control y me pegó una mordida fuerte, pero rica, en mi verga.

Cuando me animé a darle vuelta para bajarle su cachetero y empezar a cogerla nos llamaron por los altavoces para atender a unas visitas… “¡Qué mala suerte!”, le dije; a lo que ella me respondió preguntándome por cuáles eran mis planes para esa noche. Respondí diciéndole que lo que más quería era ir a hacerle el amor como nunca lo había hecho en mi vida… Planificamos vernos a las 8:00 de la noche, cuando yo pasaría a recogerla por su casa y luego a ver qué pasaba.

Lo que pasó en esa salida os contaré en otro relato erótico.

Saludos.

 

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La primera vez de Ricky

Ricky estaba muy asustado cuando Maggie lo llamó aquella noche. No porque supiera que iban a pelear o porque hubiera hecho algo malo. No. Ricky estaba nervioso porque, esa noche, Maggie había decidido convertirlo en hombre. Esa iba a ser la primera vez de Ricky.

Recapituló antes de golpear la puerta:

Maggie le llevaba cinco años, era la hermana mayor de su mejor amigo y, ¡Dios! Él lo sabía muy bien: ¡La muchacha era una bomba!

De piel canela y piernas largas, llevaba el cabello castaño y largo y los ojos marrones cargados de placer. Sus pechos se dejaban imaginar grandes y turgentes, su vientre liso y bien marcado, y sus nalgas redondas y firmes. Completando lo que para él era una imagen divina.

Sí. Maggie era el sueño de todo chico y él estaba a punto de volverlo realidad la primera vez que iba a tener sexo. Tragó saliva.

Ya no recordaba cuántas veces se había masturbado viéndola. Pero si tenía grabado a fuego en su mente aquella vez que ella lo descubrió mientras tomaba sol tumbada de espaldas en el patio y, en lugar de escandalizarse y regañarle, se puso en cuatro patas levantando su culito y contoneándolo, como si se lo estuviera ofreciendo. Pero Rycky no pudo dejar de masturbarse y apuró el roce de su mano en su pene para largar su contenido. A partir de ese día, supo que solo era cuestión de tiempo. Por eso no se sintió para nada sorprendido cuando Maggie le escribió informándole de que sus padres y su hermano habían salido, que volverían tarde y que quería verlo cuanto antes. Al principio se sintió intrigado, pero su curiosidad se volvió una mezcla de miedo y excitación cuando le oyó decir:

-No te olvides de traer unos cuantos forros.

Así que ahí estaba él, el joven y virgen Ricky, a un golpe en la puerta de cambiar su vida y volverse hombre. Tocó tres veces.

Maggie lo recibió envuelta en una bata rosa clara y con una sonrisa por demás juguetona. Ricky entró tímidamente y fue conducido hasta la cocina.

-No tengas miedo, relájate. –le dijo Maggie al tiempo que le servía una copa de vino. –Créeme, nos vamos a divertir mucho.

La primera vez de Ricky, un sueño hecho realidad

Sin mayores preámbulos, Maggie tomó a Ricky de la mano y lo condujo hasta la habitación de sus padres. Rápidamente tiró al muchacho sobre la confortable y enorme cama. Se acostó a su lado y, sonriéndole abiertamente, comenzó a besarlo.

Sus labios y sus lenguas danzaban apasionadamente al tiempo que la muchacha lo tomaba por la espalda, acercándolo hacia su cuerpo. En su inexperiencia y desesperación, Ricky buscaba bruscamente acariciar cada centímetro de la muchacha, desde sus nalgas hasta su espalda y cabellos.

-Mmmmm, veo que alguien ya está preparado. –comentó grácilmente Maggie al tiempo que frotaba la pelvis de Rick por sobre su pantalón y notaba cómo su bulto iba creciendo y creciendo. –Abrí bien los ojos pendejo, que esto te va a encantar.- Añadió guiñándole un ojo.

Y ante la sorprendida y fogosa mirada de Ricky, Maggie se quitó la bata quedando completamente desnudo.

-¿Te gusta lo que ves? –le preguntó entre jadeos al tiempo que le acercaba los pechos a la cara y le tomaba las manos para que se los apretase. –Apriétalos y chúpalos, dale… Mmmm sí, así. –Comenzó a gemir cuando Ricky comenzó a apretar y masajear sus pechos mientras le daba largas lamidas y chupadas.

El éxtasis del joven comenzó a crecer cuando Maggie lo liberó de sus pantalones y dejó a la vista su pene totalmente duro y erguido.

-Mmmm qué grande es –comentó la joven tocándole la cabecita con la lengua y haciendo que se doblara de placer sobre la cama. Sonrió. –Despacito, que quiero saborearlo entero, entero.-Añadió dándole suaves lamidas y frotándolo con la mano lentamente.

Una fina capa de sudor comenzó a recorrer el cuerpo de Ricky mientras acariciaba a Maggie en las mejillas y esta se tragaba dispuesta y hambrienta todo su pene. No podía creer que se lo estaban chupando. Sentía el paladar de la muchacha en la punta de su miembro y una suave lengua recorriéndole por los costados. Sus huevitos duros y redondos, masajeados por finos y suaves dedos, amenazaban con descargarse.

-Llegó la hora de hacerte hombre. –Dijo Maggie a su oído, incorporándose y sentándose sobre él.

La muchacha comenzó a frotarle el pene mientras le ponía un preservativo y lentamente se sentó sobre él haciendo que su conchita se lo tragara por completo. Dejó escapar un gemido seco y comenzó a moverse lentamente.

Las manos de Ricky iban de las piernas de la muchacha a sus dulces nalgas. Su respiración se agitaba y se entrecortada al tiempo que una electricidad recorría su espalda y un leve hormigueo invadía sus caderas al sentir cómo Maggie lo rozaba con cada pequeño saltito que daba sobre su pene. Sus ojos estaban hipnotizados por el bailecito que hacían esos rebosantes pechos con cada sacudida y solo quería tenerlos en su boca. Pensamiento que Maggie debió adivinar, pues se agachó y le colocó los pechos en el rostro, moviéndolos de lado, al tiempo que aumentaba la velocidad de su cabalgada.

Ricky comenzó a mover su pelvis también, automáticamente, al tiempo que comenzaba a ser consciente de la sensación tan plácida de calor y humedad que invadía a su pene y de cómo este se iba pelando en el interior de la muchacha.

-¡Sí, sí, así! –gimió Maggie, al tiempo que Ricky se llevaba uno de sus pezones a la boca y apretaba el otro con dedos un poco más expertos.

La joven se incorporó un poco y lo besó apasionadamente, introduciéndole la lengua hasta la garganta, al tiempo que aumentaba la velocidad de sus movimientos y roce. Los gemidos de ambos comenzaron a entremezclarse. La muchacha dejó escapar un agudo grito en el mismo momento en el que Ricky sentía cómo su semen abandonaba su pene y se desparramaba, caliente y espeso, en el interior del condón. Era la primera vez que Ricky experimentaba aquella inolvidable sensación.

La muchacha le dio un cálido beso y se recostó a su lado.

 -¿Te gustó volverte hombre? –le preguntó besándole una oreja.

 Ricky no pudo responderle con palabras, solo atinó a volver a besarla.

 

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Fantasía erótica oscura. La eterna mirada

Más que verlo o escucharlo, lo sentí llegar. Apenas cruzó el umbral, su presencia lo llenó todo como una corriente de aire helado, erizando mi piel ante la expectativa, una sombra que envolvía todo a mi alrededor.

Tirada en el sillón, levanté la vista para observarlo mientras se acercaba. Descaradamente lo recorrí con la mirada. Puedo sentir las llamas de la excitación lamiéndome toda desde adentro. A su lado me siento pequeña, casi frágil, eso no es fácil de conseguir en mi caso. Los dedos me cosquillean con las ansias de arrancarle la ropa allí mismo, no dejarlo dar un paso más y tomarlo para mí. Cuando llego a sus ojos veo el hastío y el odio, espejos para los demonios que me susurran historias sobre las promesas de esa oscuridad. Sostengo la mirada y no hago nada por contener la sonrisa dibujándose en mis labios mientras mis perversidades se retuercen de felicidad, desatando un latigazo de escalofrío por mi espalda. Esto no es un juego, no hay papel que representar, es lanzarse al abismo sin saber qué hay al fondo.

Había mirado al vacío de sus ojos y me encontré con el infierno, pero no es como me lo habían contado. No era un lugar de fuego y azufre, en vez de eso me había topado con un oscuro bosque lleno de murmullos que me prometían mil formas de agonía y éxtasis. Placer, instinto, dolor, orgasmos. Todo junto. No soy nada, no tengo que ser nada, solo dejarme llevar y recibir y estar a través del instinto. Ya no hay más allá de estas cuatro paredes, no hay antes ni después, no hay nada que no sea él. Lamo mis labios con codicia. Por el momento, todo él, todo su odio y su ira y su repulsión es para mí.

El escalofrío regresó cuando sus dedos se cerraron alrededor de mi cuello para levantarme, pero esta vez venía teñido de miedo. Cada nervio de mi cuerpo se puso en alerta conforme la adrenalina corría, quemándome las venas y acelerando los latidos, podía escucharlos, el corazón se me desbocaba y yo me sentía tan viva. Dejé que el miedo se extendiera hasta convertirse en la lujuria más pura, recordando la única ocasión en que alguien había aprovechado mi ingenuidad para satisfacer su egoísmo, mostrándome sin querer la delicia de ser objeto de placer. Una presa fácil que decidió volverse la cazadora que desea convertirse en presa otra vez.

Estaba totalmente indefensa, podía sentir cómo mi clítoris se hinchaba, cada vez más sensible al roce de los pantalones. Casi nunca llevaba bragas, sabía que le gustaba más así. Tampoco llevaba sostén, por lo que mis pezones endurecidos se veían a través de la camiseta blanca, la cual acabó hecha jirones cuando me la arrancó. Bajó mis pantalones, dejando mi trasero y mi concha empapada expuestos. Moví un poco las piernas para que cayeran más, aprovechando para tallar mis muslos y apretarlos para masajear mi clítoris, pero dos bofetadas me detuvieron enseguida.

La adrenalina volvió a correr por mi cuerpo, pero esta vez llena de ira que dolía en la parte baja de la espalda. El deseo de tomar el control me hizo levantarme sobre la punta de los pies para besarlo, pero su mano en mi cuello se apretó solo un poco más, deteniendo mi ataque tan cerca que podía sentir su respiración pausada sobre mi rostro. Solo unos centímetros más…

Más que una fantasía erótica

Súbitamente me lanzó al sillón. No voy a bajar la mirada, no me voy a rendir. En este momento eres tan mío cómo yo soy tuya, aunque no te guste, y te lo voy a recordar. Me levanté y lo besé, pero fue como besar a una estatua, su indiferencia solo avivó la ira, así que bajé mi mano para buscar su verga. Vamos a ver si no reaccionas con eso.

Ahogué un grito cuando sus dedos se enredaron por sorpresa en mi cabello y me jalaron para ponerme de rodillas, sacando su verga frente a mi rostro. Verla me hizo agua la boca. Quería chuparla, olerla, lamerla toda, hasta hacerlo cerrar los ojos y gemir de placer. Una nueva oleada de humedad escurrió de mi coño cuando tomé su polla y acerqué la punta a mi boca. De nuevo me detuvo una bofetada.

–Solo mírala. ¿Te gusta el olor a macho?

–Mmm, sí. Pero quiero que…

–Cállate. No me importa lo que quieras. Solo mírala y siéntela.

Las caricias de su verga en mi cara me interrumpieron. Entreabrí los labios para poder probarlo cuando pasaba por mi boca y respiré profundamente para embriagarme de su olor, dejándome levantar de golpe para atraparme entre la fría pared y este ser oscuro que me fascina. Puedo sentir cómo se masturba a mi lado, sin soltarme, endureciendo su verga sin dejarme participar. Cuando pasa la punta por mi raja, levanto instintivamente la cadera para darle mejor acceso. Apenas me roza el cuello con su respiración cuando siento sus dientes incrustarse profundamente en mi piel una y otra vez, sometiéndome mientras me penetra con facilidad de lo mojada que estoy. Me sorprende no haberme corrido justo en el momento en que me ensartó.

–Uuufff! Así…sigue, así…

Una enorme mano tapó mi boca, ahogando mis gemidos y protegiéndome la cara del frío de la pared. Su verga incrustada hasta el fondo de mis entrañas, los movimientos eran cada vez más bruscos, las embestidas más violentas, levantándome del suelo. Gritos morían entre sus dedos mientras mi cuerpo se dejaba hacer más allá de mi propia voluntad, la razón nublada por el placer de perder el control, de dejar ir el ego, estallándolo en un orgasmo de esos que hacen que tu consciencia se pierda por unos instantes. Sentí todos los músculos de mi pelvis contraerse sin control, haciendo temblar mis piernas. No caí al suelo porque seguía siendo penetrada con fuerza contra el muro. Por supuesto, se dio cuenta, así que el ataque continuó sin piedad, alargando así las oleadas de placer un poco más, entremezclándose con el dolor conforme la humedad iba desapareciendo, alejándose poco a poco del éxtasis del placer para oscurecerse con la agonía de esta posesión inclemente. Había liberado por fin mi boca, pero jalaba mi cabello otra vez, dejando de nuevo vulnerable mi cuello, sosteniéndome firmemente por la cintura, imposibilitándome cualquier movimiento.

Volvió a arrodillarme, su mano dejó mi cintura para aprisionar mis muñecas, levantando mis brazos sobre mi cabeza, y sentí su polla incrustarse hasta el fondo de mi garganta, cortando mi respiración. El coño me ardía después de que me follara contra la pared hasta secarme y los brazos empezaban a dolerme por la posición elevada. Sentía las lágrimas correr por mi cara y mezclarse con la saliva. Cuando me tapó la nariz, lo miré directamente a los ojos mientras luchaba por liberarme, hasta que sentí por un momento que el mundo desaparecía a mi alrededor. No había más, solo el silencio, sin pasado ni futuro. Podía dejar de luchar. Todo pasó a cámara lenta.

Regresé a la realidad cuando me levantó para llevarme al sofá. No había terminado conmigo y yo no tenía que hacer nada más que rendirme al placer y al dolor, mi coño hinchado se volvía a mojar ante la expectativa. Lo vi levantarse, su polla en la mano volvía a crecer, aún podía sentir su sabor en la garganta. Me pisó la cara contra el sillón al tiempo que metía tres dedos de golpe en mi coño. Los primeros embistes de sus dedos fueron latigazos de dolor que recorrían mi cuerpo, confirmándome que seguía viva y muy presente, así que cuando puso su pie frente a mí para que lo lamiera, me concentré en hacerlo para relajarme, dejándome embestir con violencia hasta que volví a estallar en un orgasmo que hizo temblar todo mi cuerpo.

Puso su mano frente a mi cara para que limpiase mis jugos de sus dedos. Aprovecho para volver a mirarlo a los ojos. La oscuridad sigue allí, me llama. Mis demonios me provocan a provocarla, paseando mi lengua por cada dedo, recordándole todo el placer que puedo darle si se deja llevar, tentándolo. Cruza mi rostro con otra bofetada.

– No me mires. Solo chupa. ¡Chupa!

De nuevo su mano frente a mi rostro. Bajo la mirada, pero intensifico los esfuerzos, imaginando las mil y una formas en que quiero saborear su verga. Mi deseo se hace realidad.

– Toma, ahora cómete mi polla.

Me trago todo lo que puedo, hasta sentir la punta en la garganta y voy sacándola poco a poco, envolviendo todo lo que puedo con mi lengua, cuando de pronto estoy ahogándome de nuevo con su verga, atrapada ahora por la nuca. Lágrimas y saliva mezcladas gotean en mis senos, en mis muslos, puedo sentirlas recorrer mi piel cuando saca su polla y golpea mi cara con ella, cada vez más fuerte, hasta partir mi labio inferior. El sabor de la sangre hace que el instinto desplace totalmente a la razón.

Lo miro directo a los ojos otra vez mientras acaricio la pequeña herida, retándolo a agotarme, a sobrepasar mis límites, aún no me he rendido. En respuesta, me coloca en cuatro patas, empujando todo su peso sobre mí para incrustar su verga en lo más profundo de mis entrañas sin previo aviso, haciéndome gritar. Callo cuando sus dedos jalan las comisuras de mi boca como un arnés y apenas puedo gemir. Siento cómo mi coño se hincha con cada embestida y no pasa mucho tiempo hasta que me hace estallar de nuevo, oleadas de placer rematadas por una suave espuma de dolor que lo intensifica, dejándome agotada y sin fuerzas. El movimiento se detiene, deja su polla metida en mí y comienza a darme fuertes nalgadas, sustituyendo poco a poco el placer por dolor, descargando su ira contra mi trasero, tapando mi boca para no permitirme gritar.

De nuevo, sin previo aviso, detiene todo y se sale de mí. Giro para sentarme en el piso, el frío alivia un poco el ardor en mis nalgas y veo que se guarda la polla en el pantalón mientras me observa, vaya espectáculo que he de ser en este momento. Su expresión es tan neutra que no puedo leer nada. No logré que se viniera. Me choca que haga eso pero está bien, en esta ocasión, la batalla le pertenece a él. Tomo la mano que me ofrece para levantarme y me abrazo a él, recargando mi cabeza contra su pecho para escuchar sus latidos regresar a su ritmo normal. Aprieto un poco más fuerte y siento cómo tensa los músculos. “Volverá”, me susurran suavemente mis demonios a modo de despedida, ocultándose en la oscuridad de mis pensamientos.

Cuando se va, me dejo caer al piso. Acostada boca arriba, cierro los ojos hundiendo mi consciencia en la oscuridad y dejando que mi piel se consuele del castigo recibido contra el frío suelo, mi cuerpo empapado en sudor, saliva, lágrimas y mis jugos escurriendo por mis muslos. Tiemblo aún de placer, pequeños estremecimientos como descargas eléctricas que nacen en mi coño destrozado, haciéndome temblar brevemente. Agotada y derrotada, me levanto y logro llegar a la regadera para darme un baño. El agua caliente va limpiando mi cuerpo y relajando mi alma. Apenas estoy consciente cuando llego a la cama. Sé que esta noche, por fin, no voy a soñar.

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Fantasía sexual cumplida: compartir mi leche

Mi esposa Karla y yo siempre hemos tenido una excelente relación sexual y una gran comunicación, diría que somos muy abiertos de mente y siempre estamos preocupados por satisfacer al otro. Hablamos frecuentemente de nuestras fantasías sexuales y hacemos lo posible para cumplirlas o recrearlas de algún modo, haciendo que no solo estemos muy unidos, sino que además tengamos un matrimonio que, después de 15 años, sigue siendo tan o más fogoso que el primer día. Sin embargo, había una fantasía sexual mía que ella no había querido darme gusto de realizar… Era el venirme en su boca y su cara… como en las películas porno. Ella no tiene problema con el sexo oral, siempre y cuando no termine con un final lleno de leche en su boca y cara.

Un día hablábamos de mi fantasía sexual y tuve que decirle que, aunque respetaba su posición, a mí me gustaría mucho correrme en su boca. Ella ya me había permitido que lo hiciera con otra mujer y, aunque fue muy rico, yo quería que fuera la boca de ella. Ella lo pensó unos días y un día llegó con una propuesta que resultó muy salomónica como verán.

Me dijo: “yo lo hago si tú accedes a esto: te vienes dentro de mí normalmente e inmediatamente después me harás sexo oral, ¿quieres que sienta tu leche en mi boca? Pues primero tú la sentirás en la tuya, ¡así me demostrarás que mi temor no tiene fundamento!
Lo pensé unos días y unas noches después de una tranquila, pero muy agradable, noche de sexo. Me vine en su vagina en posición de misionero clásica, luego la abrí de piernas con delicadeza y empecé a chuparla como nunca… Elevaba sus nalgas con sus manos y ponía mi lengua entre su vagina, la chupaba. Ella estaba entre encantada y sorprendida… Excitada y metida en nuestro juego, se sentó con toda su vagina abierta sobre mi cara. Yo metía mi lengua y ella me decía: trágatelo todo!!! Límpiame con tu lengua, no quiero nada de tu leche por ahí. Es tuya, tómala…
Lo hice, debo confesar más que por la recompensa prometida, por el orgullo de varón. Ella no iba a ganar el juego y si me retiraba… perdía…
Al principio, cuando sentí la mezcla de semen y líquidos vaginales en mi lengua y boca, fue difícil, además me acababa de venir, así que no estaba propiamente con mi excitación a pleno.
Cuando por la gravedad y por sus movimientos empezó a salir un poco más de lo que yo esperaba, tuve la intención de mover mi cara, pero sus piernas no me lo hicieron fácil… Así que decidí gozarlo y empecé a chuparla como nunca y tragaba lo que recibía como una niña buena.
Increíblemente, cuando mi actitud mejoró, empecé a calentarme de nuevo, empecé a gozarla y cuando ella se vino seguí lamiéndola toda, ahora lo quería todo lo que había sido mío y lo que era de ella. Para no alargarme la noche termino con otro polvo de antología que después les contare en otro relato.

Pasaron unos días, estaba yo dormido cuando sentí cómo su boca tocaba mi pene y mis testículos, mi pene iba creciendo entre su boca, la sensación era deliciosa… Me desperté y la vi a ella totalmente desnuda y con su cabeza en mi entrepierna. La quise coger cuando puso mis manos arriba y me dijo: esta mañana es para ti, vas a gozar como nunca, tendrás una mamada como nunca te he dado. No te he tocado en una semana para que tuvieras tus reservas llenitas…
Tomó mi pene y lo chupó como si fuera la última verga del universo… Chupaba mis huevos y luego su lengua no se retiraba de mi pene. Me dijo: te voy a extraer todo, me lo voy a tragar sin desperdiciar nada, soy tuya mi amor… Y esta leche tuya es mía. Fue la última palabra que oí esa mañana de su boca. Yo gemía y jadeaba como una puta mientras ella me la chupaba, me succionaba el glande, cogía los huevos con sus manos y chupaba, solo chupaba, yo sentí cuándo salieron mis primeros líquidos y ella no se retiraba, esta vez iba a tragárselo en serio… iba a tragárselo todo para mi deleite y gozo. Sentía su boca caliente y húmeda chupando mi verga que estaba dura, y a punto de explotar. Sentía su lengua cada vez que se movía sus manos apretaban y jalaban mis huevos. Yo no la tocaba solo recibía. Yo me concentraba en como aguantar al máximo, no quería que se acabara.

Finalmente, como todo lo bueno, mi mente no aguantó más y dejó explotar mi verga. Sentía los espasmos de mi pene en su boca. Sentía cómo mi leche entraba en su boca y ella recibía complaciente. Yo no podía hablar, estaba completamente eléctrico. Su lengua seguía chupando mi pene, que estaba tan sensible que no lo resistía pero ella lo quería todo. Terminó diciéndome “puedes venirte en todo mi cuerpo, nada está vetado para ti ahora: en mis senos, nalgas, culo, boca, cara, vagina… donde quieras”.

Y aunque no es algo fácil de aceptar y contar a los amigos, debo confesar que, aunque me encantó cómo se lo tragó, ahora me fascina chuparla cuando tiene mi leche en su vagina, en su culo, en sus tetas, en su boca y en su cara…

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