Sexo pecador en domingo de Gracia

Sexo pecador, el mejor antídoto frente a fanáticos

C. siempre ha odiado a esos religiosos que vienen a molestar los domingos en casa, su torpe forma de explicar a dios, sus frasecitas mal interpretadas de la Biblia, su auto convencimiento de tener autoridad moral sobre todos los que sean diferentes.

Hace poco alguien fundó una iglesia de garaje en el barrio de C, y desde entonces las visitas de estas personas en los domingos, se habían hecho más regulares, y tal parece su influencia, que de a poco han logrado dividir al barrio entre los católicos ortodoxos y ellos. En el caso particular de C, este tipo de visitas se volvían una especial molestia, dada su firme creencia pagana en el “sexo pecador”, relacionada a la adoración de dios a través del placer, y que casi todas las conversaciones que estos portadores de la palabra de “dios” intentaban entablar, estaban relacionadas a privarse del sexo, o como él lo interpretaba, “a negarse a expandir el espíritu”. Por eso en el barrio lo tenían de ateo “irremediable”.

Un día, la hermana V, se dispuso a recuperar al ateo, sentía muy en el fondo de su ser, que nadie debe quedarse sin experimentar algo divino, aquella cosa trascendental que va más allá del humano,  aquella cosa digna y amorosa que lo perdona todo, y creo al humano en su infinita sabiduría. Se preparó con los mejores discursos, de la Biblia sacó los pasajes más hermosos, y los más fieros, como para cautivar y dominar el espíritu pagano, que aquella casa habitaba. se vistió con la falda más atractiva y ligera, se peinó con una trenza, se maquilló levemente, y usó el sombrero mas elegante de su closet, caminó hacia la puerta, la abrió con la seguridad que dios -cualquier dios- le da a un creyente, y sin detenerse caminó hacía la puerta de su vecino para tocar seis veces el timbre, porque el vecino se negaba a contestar.

Sexo pecador por sor-presa

Jamás imaginó la hermana V  lo que le iba a pasar; tenía la certeza de encontrar a un hombre solitario y degradado, sin amor alguno por sí mismo, así que al abrirse la puertas se quedó sorprendida con lo que vio: un hombre en bóxer y camiseta acomodándose los lentes, con el pelo suelto totalmente-estaba largo como una melena-, y una mirada somnolienta. Ella lo contempla estupefacta, la piel canela, los muslos fuertes, la espalda ancha y panza de casado, brazos fuertes, cuello y quijada afeitada, ojos negros que se empiezan a abrir completamente, todo le parece como sacado de un lugar oculto en lo más remoto de su mente, era que la hermana V, deseaba en ese preciso momento tocar la entrepierna de su vecino, tenerla entre sus manos y sentirla suya.

-¿Qué quieres?-

-Hola soy V, soy…soy…-

-No me digas qué me despiertas en domingo, día sagrado para conversar conmigo-

-No, bueno sí…sí quiero conversar, sobre dios…-

-Ay, vuelve la burra al trigo…¿ustedes jamás se cansan verdad?-

-Solo queremos que entiendas la palabra de dios…-

-Pasa a la sala y ahí conversaremos con más certeza.-

V entró a la casa motivada por algo que no era su sentido de ética, era que estaba tratando de convencerse a sí misma que ese evento no escapa a su comprensión, es decir, no sabía lo que hacía. Al sentarse sintió algo distinto en el aire, vio libros regados por todo el estudio -sala, y de pronto sintió estar en un lugar donde habitaban las ideas, casi como si estuviese en una iglesia, tomo un cuaderno abierto a su lado y leyó:

“Entre más rienda suelta le des a tu capacidad de producir placer más cerca estarás  de algo divino, porque el placer sexual máximo, expresado el orgasmo, es la unión de dos almas, de dos conciencias…pero no te estoy hablando solo del placer sexual, te estoy hablando de todo tipo de placer, que se yo, escuchar música, ver lacrosse, comer y beber bien, no hacer nada…”. La idea que había leído se le quedó grabada en la mente, no podía parar de intentar interpretarla, por eso la leía una y otra vez.

-Vienes a mi casa sin ser invitada, y ahora lees mis cosas sin pedir permiso.-

-Perdona yo…-

-No pasa nada, déjalo donde lo encontraste, y dime de qué quieres hablar.-

-Quiero hablarte de dios, y de como lo vemos desde mi congregación.-

En ese momento C, se recoge el pelo, se quita los lentes y se acomoda frente a ella abriendo las piernas, ella vuelve a sentir aquella sensación de querer tener el sexo de su vecino en sus manos.

-¿Puedo yo primero hablarte sobre mi forma irrevocable de ver a dios?-

-Está bien-

-Mira, yo creo que hay tres verdades solamente, la vida, la muerte y el placer, el resto es solamente una ficción con la que le damos sentido al hecho de vivir…en mi ficción, dios está en el placer, en eso que otros llaman sexo pecador, por el mero hecho de que generar vida es placentero, y el momento máximo de unión con dios no es el rezar, confinado en el aislamiento, es en la unión, la entrega a la experiencia fantasiosa de la muerte que representa el orgasmo…-

V lo mira con las labios entre abiertos, no había logrado entender lo que intentaba comunicarle, ningún versículo audaz, ningún proverbio, salmo o parábola encajaba en su cabeza para poder responder, solo veía la entrepierna de C atentamente.

De pronto C se quita el bóxer, le expone su sexo medio estimulado a V, lo toma con sus manos y lo estimula.

-No lo entenderías si en este momento no te dejas llevar…

Los caminos del sexo pecador son inescrutables

V, no lo pudo resistir, tomó el pene de su vecino en sus manos y lo apretó muy fuerte, -tranquila- le increpó él, y luego tomó la mano de V para enseñarle a masturbar a un hombre, agarrándola por la nuca la atrajo hacia su boca y la beso de golpe, atrapando sus labios en su boca para soltarlos una y otra vez ; lenguas que se agitan la una a la otra, bocas que quedan atrapadas en otras bocas, V se quedó en esa posición por varios minutos hasta que sintió de forma más intensa la lengua de C, su respiración mas agitada y profunda, en su propio aliento, hasta que poniéndose en encima de ella, bañó su abdomen con su venida.

-Voy a venirme-

-Hazlo, por favor, aquí-, quitándose la blusa.

Después se vieron fijamente, ella se limpió el cuerpo y el aterrizó su cabeza bajo la falda.

-No ahí no…-

Pero ya era muy tarde, C estaba mordiendo los muslos desnudos de V, recorriéndolos con apetito casi caníbal, luego besando el nacimiento de su culo desde la mitad, subió toda la falda hasta las caderas, V respiraba entre cortada, como interrumpiéndose la vida a sí misma, entre mordida y morida del canalillo que formaban sus dos nalgas apretadas, por las manos toscas de aquel pagano.

-Por favor…por favor…para.

Vencida ante el emisario del sexo pecador

C abrió las nalgas de V, metiendo sus dedos desde lo más bajo del culito, luego miró fijamente a los ojos de ella, sacando la lengua, se acerco poco a poco a esa abertura, le lengua moviéndose de un lado al otro mojó la piel entre el ano y la vagina de una sobre excitada V, que ya no tenía cabeza ni para continuar con su lamentable y falso ruego para parar el acto. Luego, C encontró la vagina de la muchacha, una piel muy canela bañada en fluidos, la cual devoró poco a poco, mordiendo y chupando, moviéndose de un lado al otro mientras la tenía en la boca presionada, ella solo atinaba a empujar su culito hacia el rostro de C, gemir y retorcerse mordiéndose el puño para no gritar de placer, los pulgares de C entrando y saliendo de sus entrepiernas, la volvían loca, hasta que en un momento simple y complejo al mismo tiempo, V se dejó caer sobre el sillón empujando unos libros y enviándolos al piso, se había desplomado del placer porque había tenido su primer orgasmo, volviéndose irremediablemente adicta a esa sensación que acaba de vivir.

C se levantó, y se colocó sobre la espalda de V, puso su pene duro entre las nalgas de ella, y empezó a masturbarse impulsándose hacia arriba y abajo, apretando las caderas de ella contra sí mismo y hundiendo su sexo sin penetrarla, ella gemía lentamente, descansaba de la explosión de placer recientemente experimentada dejando llevar por el movimiento del cuerpo de C.

-No, eso sí que no…-, dijo V, cuando sintió la punta del pene de C entrando en su vagina, luego intentó alejarse, pero él la siguió sin despegarse mucho, estuvieron así por el sofá, jugando escapar y a encontrase, hasta que en un descuido de V, C la tomó por el pelo, luego la inmovilizó de una muñeca y sin ningún reparo, la penetró con toda su fuerza, empujándose hasta el fondo, sin retirarla y apoyando sus manos sobre las caderas de V, se incorporó apoyando todo su peso en un solo movimiento, al hacerlo V levantó el culo y comenzó a gemir sin control, mientras  C se empujaba cada vez más, luego tomándola de las muñecas, la sometió y empezó a mover sus caderas de adentro para fuera, con un ritmo muy particular, logrando que el culito de ella se estrellase contra su pelvis causando un ruido particular y continuo.

-No, ya no…-, continuaba repitiendo V entre gemido y gemido, mientras sin notarlo movía las caderas al ritmo que marcaba C, -no me hagas pecar…

C continuaba en silencio, la penetraba con devoción, con una intensidad profunda, motivado por el placer que se tiene cuando se pervierte a un alma pura, una y otra vez empujó se pene a través de la vagina de V, luego aumentando la velocidad y apretando con más fuerza las muñecas, se montó sobre ella y comenzó una danza salvaje y más furiosa, V no lo soportó y cayó en el cama entregada totalmente al placer, ya solo se dedicaba a intentar respirar, entre gemido profundo y sus intentos por no gritar lo que su alma sentía: que no existía experiencia en el mundo más deliciosa o placentera que aquella, que nada de lo vivido, ni siquiera en la misa cuando creía que el amor de dios la bañaba con su invisible manto, se le podía comparar.

Para cuando C terminó, V estaba ya exhausta, solo sintió una última profunda embestida que la levanto contra el espaldar de la cama, su cabeza golpeando allí, y el gemido fuerte de C en su oído, sonido que desde ese momento sería su favorito.

-¿Has entendido a mi dios?

-Sí, pero igual no lo acepto-, comenzó a vestirse lentamente, algo había cambiado en ella, era que en su alma comenzaba una lucha interna por saber a qué deidad se encomendaría   el resto de su vida, V se vestía lentamente, acomodó toda la ropa que en el acto se le había desacomodado, en su cabeza los versículos que condenaban la fornicación se repetían mientras recordaba con placer cada embestida que había recibido hacía poco, sin poderse explicar a sí misma, cómo algo tan placentero es a la vez un pecado: sexo pecador.

El sexo pecador no entiende de prohibiciones

C no se vistió, fue detrás de ella y acarició sus muslos, ella lo permitió reflexionando, luego dijo “Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; pero tanto al uno como a las otras destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo.” 1 Corintios 6:13.

-De todos los dioses del universo, decides seguir al dios prohibicionista…

Entonces se giró y besando a C de una forma pasional dijo -ahora por lo menos sé que hay más dioses.

Se fue de esa casa en un estado espiritual que nunca antes había experimentado, estaba convencida de que hay ese algo sagrado del que siempre hablan en las reuniones de los sábados en el grupo juvenil, pero al mismo tiempo estaba indecisa sobre creer cuál era el camino que esa existencia suprema quiere para ella. Sin embargo, no se hallaba preocupada, después de todo siempre estarán los domingos para aprender más de su nuevo espiritual en eso del sexo pecador.

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Follándome a mi amiga gracias a un accidente con el móvil

Hola amigos, con este ya son 3 los relatos eróticos que he subido. Esta vez les traigo una experiencia sexual que para mí ha sido de las mejores. Se trata de cómo con un accidente al mandar un mensaje terminé follándome a mi amiga. Espero les sea de su agrado. Es bastante largo, pero créanme que podrán acabar de pajearse sin tener que leer otro relato erótico o releer cómo acabé follándome a mi amiga después de un despiste mío.

Hace un año fui a verme con una amiga aprovechando mi semana de vacaciones, su nombre es Victoria y es un año mayor que yo. Es bastante bajita, pero con un cuerpo que parece fue esculpido por las más detalladas manos. Es de cabello castaño, ojos grandes y vivos, labios delgados pero exquisitos y unos senos y culo considerablemente grandes. Ella se fue a vivir a Medellín ya que sus papás encontraron trabajo allá y decidieron tomar el empleo en esa ciudad tan linda. Tomando la excusa de que no conocía la ciudad, mi familia y yo fuimos por una semana. Aproveché para escribirle a Victoria y le dije que acordáramos el día para vernos, ella emocionada me dijo que sí y dejamos el día jueves para la ocasión.

Antes de que se mudase éramos bastante amigos, así que iba a aprovechar todo el tiempo posible para ponernos al día. Mientras la esperaba puse una de las playlists de mi celular, algunas canciones de pink floyd, the smiths, the doors, aerosmith y muse, aprovechando para relajarme un poco mientras llegaba al parque en el que decidimos encontrarnos en la mañana.

Llegó a los 5 minutos un tanto agitada. Vestía una con unos vaqueros que delineaban sus lindas y trabajadas piernas junto a un buzo blanco, Victoria no usaba bra nunca porque le irritaba la piel, por lo que al igual que siempre vestía por debajo un top que dejaba sobresalir sus pezones muy considerablemente. Me tomó por sorpresa e inmediatamente nos abrazamos, yo estaba sentado así que cuando me incliné ella resbaló y quedó encima de mí con los senos bastante cerca de mi cara, ambos nos reímos de lo torpes que fuimos y decidimos ir a caminar.

Mientras me enseñaba el centro de la ciudad íbamos hablando de lo que ambos habíamos hecho el último semestre, ella me contó que había hecho unas amigas nuevas y que se la llevaban bastante bien, aparte había empezado a ir a cross fit lo cual se podía observar desde lejos en sus piernas y su pecho. Por mi lado le dije que había sacado algunas canciones nuevas en la guitarra, leído algún que otro libro al igual que ella y que estaba concentrado en mi carrera.

Ambos bastante cansados a eso de la 1:30 pm decidimos almorzar y volver al parque para tirarnos un rato al césped y seguir charlando mientras descansábamos. Al llegar seguimos con nuestra conversación, pero decidimos que era hora de hacer algo distinto por lo que empezamos a jugar verdad o reto, ya que en modo extremo los retos no son muy apropiados que digamos decidimos darle sólo con la verdad, así nos íbamos riendo ante cada confesión que hacíamos sobre sexo, que es lo que casi siempre sale en la app.

Luego de dejar de jugar le pregunté si ella ya había tenido relaciones sexuales ya, a lo que me respondió que no. Muchas veces había jugueteado con algunos hombres pero nunca la habían penetrado. Cuando me devolvió la pregunta le dije lo mismo y ambos nos reímos tímidamente, ya que nunca tocábamos el tema del sexo. Le pregunté entonces en broma si se había metido algo alguna vez ahí abajo y ella soltó una carcajada confesando que a veces usaba la parte de sujetar de los lazos que usaba en fitness para estimularse un buen rato. Ambos seguimos charlando al respecto y luego ella me confesó que le gustaba cambiar fotos con tipos, a veces entraba a SexoEscrito.com y buscaba alguien para divertirse un buen rato, mi reacción fue de risa ya que al momento le dije que yo hacía lo mismo a veces.

Me mostró entonces una conversación con un tipo, y cuando me mostró una de sus fotos me quedé perplejo y con las piernas apretadas ante la erección que casi no puedo esconder, era ella levantando el culo vistiendo solo una tanguita y en otra foto dejaba al descubierto uno de sus pezones mientras tapaba sus senos. Le dije que tenía un hermoso cuerpo y que envidiaba a aquel tipo, a lo que ella respondió con una sonrisa y me dijo que no exagerara. Decidimos que estaría bien ir a su casa, la cual estaba cerca, para así poder ver una película u hacer otra cosa.
Ahora bien, antes de seguir contando cómo acabé follándome a mi amiga, debo aclarar que en ese tiempo ella no seguía haciendo esas cosas, pero yo sí, de vez en cuando buscaba la oportunidad y me ponía a hacer sex chat y cambiar fotos con chicas si tenía suerte. En el momento en el que viajé estaba hablando con una nena bastante linda, a la cual le debo este relato erótico.

Tras un delicioso despiste terminé follándome a mi amiga

Al llegar le pedí el baño a Victoria, la cual dijo que lo usara mientras se duchaba ya que estaba algo acalorada, entonces rápidamente fui a ver lo que me había mandado, era un vídeo de ella dándose por el culito con un vibrador y con sus manos estimulaba su clítoris mientras tenía un fuerte y lubricado orgasmo. Esto, junto a la charla de hace unos minutos con mi amiga, logró prenderme, por lo que me grabé quitándome la camisa y el buzo negro que llevaba para después arrancarme el bóxer y masturbar mi venoso y duro miembro un rato en la cam. Terminado, lo guardé y mientras bajaba la cadena para disimular, le di al chat para enviarlo. Como estaba subiéndome el pantalón también, no vi qué chat oprimí, eso es algo de lo que nunca me arrepentiré.
Al salir del baño me senté en la sala esperando el mensaje de vuelta de aquella chica, pero por el contrario me llegó un mensaje de Victoria. Al abrirlo me quedé hecho un fantasma, ya que ella era la que había recibido el vídeo y me mandó un mensaje en el cual solo decía “interesante”. Ante mi confusión y la vergüenza tan inmensa que sentía decidí que lo mejor era irme para evitar cualquier problema.

Fui entonces a su pieza y toqué la puerta para disculparme e irme, cuando golpeé me respondió: “¿Esa es tu mano o tu verga?”. Si antes estaba pálido, ahora me había vuelto etéreo. Después de eso me dijo que no había seguro, por lo que podía entrar, decidí hacer todo de golpe y abrí para pedir perdón e irme, pero lo que vi a continuación me dejó con la boca sellada, Victoria estaba bocabajo en la cama y vestía una camisa de tiras con unos cacheteros…

Me sentí descompuesto, lo único que se movía de mi cuerpo era la carpa que formaba mi verga mientras tartamudeaba como idiota para ver qué decir. En eso que Victoria se levantó y se me acercó al oído diciendo: –tienes tres segundos para ver si te vas o te quedas– y mientras me miraba y empezaba a contar, antes de que pudiese lograr pronunciar el tres me le lancé sobre sus labios decidido a embestir su lengua. Abrió los ojos ya que supongo no creía que fuese a ser capaz, pero vi que no se quejó ya que esbozó una sonrisa y con sus ojos cerrados ahora decidió darme a probar de su magnífica lengua. Mientras la besaba me desabrochó el pantalón y me quitó el buzo negro que llevaba, dejando al descubierto mi abdomen, un tanto marcado, y mi verga empapando el bóxer de lo mojada que estaba.

La lancé a la cama mientras la seguía besando y me fui a sus oídos para empezar a susurrarle cosas y morderle los lóbulos, exclamaba entre jadeos que siguiera, por lo que bajando entre chupones y mordidas por su cuerpo me fui a sus senos cubiertos por esa blusa pero dejando en claro sus pezones que asomaban como dos tornillos a punto de atravesar la ropa, hundí entonces mi cara en sus tetas y mordiendo la prenda se la jalé para quitársela, dejando fuera esas tetas hinchadas tan ricas que esperaba ver desde la mañana. Lo siguiente fue más rápido, ya que apenas le di unos chupones suaves debajo de las tetas decidí quitarle la tanga, la cual estaba empapadísima de sus fluidos. Decidió ella también quitarme el bóxer por el que asomaba la punta de mi verga como necesitando aire… U otra cosa.

Ya desnudos la agarré de las manos inmovilizándola para abrirle las piernas y dirigir mi lengua a excavar ese coñito, no tuve la más mínima dificultad ya que sus fluidos ayudaban a deslizar mi lengua sin tanto esfuerzo, así entonces le mordía los labios que cada vez se separaban más como suplicando atender el centro del problema. Después de un rato decidí embestir mi lengua sin aviso previo y al hacerlo Victoria exclamó un gemido que seguramente hasta el portero del edificio escuchó, lo cual me motivaba cada vez más a ser detallado en cada parte de su coñito para atenderlo de lo mejor. Entonces decidí usar mis dedos para así mientras se la mamaba poder estimularla más, con mi pulgar le daba tocaditas en el clítoris mientras con el corazón y anular tocaba la parte superior de su vagina. Con un trabajo armónico en conjunto fue cuestión de segundos para provocarle un delicioso squirting, siguiendo con la lengua en el trabajo sentía cómo su vagina parecía ahora una cascada de placer. Pensando que estaba exhausta me tomó la cabeza para besarme mientras ahora era su turno de consentirme.

Empezó entonces a lamer cerca de mis pelotas mientras con sus dedos sobaba mi verga bastante venosa y dura ya. Así tal cual lo hice yo se lanzó sin aviso a embestir mi verga, chupando primero únicamente mi glande para después succionarlo hasta dejarlo morado. Estuvo así un buen rato hasta que me hizo venirme como si hubiesen abierto una manguera a presión. Mi semen salió disparado hacia toda la cama y su boca, el cual se tragó de una vez, como una linda putita, debido a la fuerza con la que salió.

Entonces fue cuando decidí ponerla en el ángulo del durazno dejando expuestos sus dos hoyitos para mi diversión, empecé por embestir su vagina que se dilataba y contraía deseando más, así que le hice el favor y la penetré ferozmente haciendo que sus gritos solo aumentaran más, en esto la nalgueaba y metía uno que otro dedo en su ano, que estaba listo para ser consentido también. Así que cambiaron roles, y ahora eran los dedos los que examinaban su coño mientras mi verga iba siendo devorada por su otro huequito. Tartamudeando rogaba para que no parase y para que siguiera lo más que pudiese, así que decidí aumentar el ritmo para darle lo que pedía, viniéndome de forma estrepitosa y vibrante en su culo.

Decidida a exprimirme como un limón, me tomó por mis caderas que seguían estremeciéndose y aún con una notable erección se giró y, dándome la espalda, dejaba sus nalgas separadas para que la penetrase, pero ahora ella llevaría las riendas. Decidí dejarla, por lo que mientras me permitía seguir gozando con aquel hoyo tan rico ella controlaba el ritmo de la situación, mientras se masturbaba y con las manos apoyadas en la espalda le pellizcaba los pezones sintiendo cómo sus tetas iban a estallar.
Victoria se levantó entonces y decidió que ahora su vagina volvía al juego, por lo que mi verga se fue allá mientras nos besábamos llevando un ritmo perfecto para dos cuerpos tan jóvenes. Mientras mordíamos nuestras lenguas y labios llegamos al momento éxtasis, teniendo Victoria otro squirt que empapó mi verga, la cual saqué e introduje en su boca de nuevo, ahora estando en forma de 69. Duró un poco más chorreándose cuando temblando sacudí mis caderas y dejé salir lo que quedaba de mi semen mientras sentía cómo sus fluidos bañaban mi lengua. Ambos logramos el orgasmo y nos quedamos ultra rendidos ante el trabajo en equipo tan bueno que habíamos logrado.
Después de estar follándome a mi amiga durante tanto rato, quedarnos un rato recostados y abrazados nos fuimos a la tina de su baño, nos sumergimos mientras abrazados la acariciaba y la enjuagaba al igual que ella a mí, luego nos vestimos y nos acostamos a escuchar música mientras uno que otro beso volvía. En la noche sus padres volvieron a casa, cenamos y al final cuando fui a tomar un taxi me dio un beso bastante tierno tras el cual siguieron unas risas pícaras.

Desde entonces aprovechamos la ventaja de la tecnología para seguir teniendo la oportunidad de divertirnos de vez en cuando, pero eso será para otra ocasión.

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