La mamada de Marian

Todo ocurría a la salida de clase, bajábamos las escaleras y yo me quedé el último, ya no quedaba nadie en clase excepto mi profesora, Marian, yo (Raúl) estaba bajando las escaleras cuando me encontré con Marian que se dirigía a la biblioteca a cerrarla cuando de repente se resbaló y se cayó al suelo, fue entonces cuando rápidamente fui hacía ella para preguntarle si se había hecho daño, y me dijo que no.

Llevaba una blusa, un pantalón vaquero y unas sandalias, entonces, de repente me entró una erección y acto seguido Marian se dio cuenta debido a que la estaba notando en su espalda inconscientemente aunque ella no me dijo absolutamente nada. Al momento, Marian se levantó sin ayuda alguna y en un acto involuntario, mi mano fue directamente a su culo, inmediatamente se dio la vuelta y me asestó un bofetón en la cara y se fue corriendo al servicio de profesores debido a que se estaba haciendo pis.

La seguí hasta el baño de profesores, al verme, me dijo que sentía mucho el bofetón que me había pegado antes y que si estaba bien. Le dije que no pasaba nada, y entonces me dijo que yo tenía las hormonas revolucionadas (echándose ella a reír). Entonces, ella me dijo que esperara en el baño, ya que no quedaba nadie en el instituto, estaba escuchando cómo hacía pis Marian cuando de repente me dice que no había papel en el baño en el que había entrado (pura casualidad), me preguntó que si tenía pañuelos y le dije que no; busqué en los servicios de al lado y tampoco había excepto en uno, así que cogí el papel y como no se lo podía dar por debajo, abrí la puerta sin decírselo a ella y acto seguido se tapó la vagina con sus propias manos. Con el susto, le entraron más ganas de hacer pis, entonces, dejé la puerta abierta, y me dijo que llevaba tres horas sin hacer pis.

Pasados un par de minutos, Marian se volvió a fijar en mi pene. Intentado disimular su cara de asombro me preguntó que si me masturbaba. Al hacerme esa pregunta, me quedé del otro lado ya que no me la esperaba, acto seguido, Marian miró el reloj y me dijo que mis padres estarían preocupados debido a que había pasado ya más de hora y media de que saliera todo el mundo del instituto, así que me dijo que ella me acompañaría a casa. Fuimos andando desde allí a mi casa debido a que el instituto está a unos cuatro kilómetros. En el camino, estuvimos hablando de sexo debido a la pregunta que me había hecho en el baño y a que le había visto haciendo pis.

Cuando llegamos a casa, le invité a comer ya que mi madre se había ido a trabajar, me ayudó a recoger la cocina y me explicó un par de cosas de su asignatura, al término de la explicación, me dijo que si podía ir al baño ya que todavía no había terminado del todo de hacer pis, cuando escuché que estaba haciendo pis, volví a entrar en el baño, al verme, soltó una carcajada y se lo tomó con total naturalidad, entonces me preguntó: ¿qué pasa, te gusta verme haciendo pis? Al momento, me dijo: tranquilo, cariño, que era una broma. De nuevo me empecé a excitar cada vez más.

Una mamada de experta…

Cuando Marian salió del baño, nos tomamos un pequeño descanso y cuando ya no pude más y le di un beso, acto seguido, me levantó la mano para darme un guantazo aunque se la sujeté y le empecé a quitar toda la ropa hasta dejarla completamente desnuda. Sin posibilidad de dar marcha atrás (metafóricamente hablando), y viendo la excitación que tenía, se levantó del sofá para buscar una cosa en su bolso, finalmente, lo que sacó fue un condón, aunque yo estaba poniéndomelo en ese momento, me dijo que no me preocupase que me lo iba a poner ella. Entonces, me levanté del sofá y me puse de pie y me dijo que si necesitaba algo, respondiéndole que no, así que me dijo que le daba igual la posición para ponerme el condón tanto en el sofá como en cuclillas como si me lo ponía yo. Finalmente, Marian me puso el condón, se puso en cuclillas para ponérmelo y a la vez recibir la mamada de Marian, mientras me hacía una mamada de campeonato, yo le masajeaba los pezones y me dijo que esa era una de las cosas que más le excitaba.

Unos minutos después de que me hiciera la mamada de auténtica viciosa, le introduje el pene por la vagina, al instante empezó a gemir como una bestia. A continuación, y después de meterle el pene en la vagina, se levantó y se puso en cuclillas para después terminar eyaculándole en su cara tras recibir una nueva mamada de ensueño.

 

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Mamada de mi madre por sorpresa

Acababa de llegar de clase, cuando al abrir la puerta de casa, me di cuenta de que no había nadie en casa. Normalmente suele estar mi madre, que como ya he mencionado en relatos XXX anteriores se llama Pilar, pero justamente ese día no estaba en casa, cosa que me extrañó bastante. A los cinco minutos de llegar yo, escuché la puerta de casa. Al verme, mi madre se sorprendió un poco y me dijo: “¡hombre, qué pronto has llegado!” respondiéndole que hoy había terminado un poco antes.

Mi madre se fue a su habitación para cambiarse de ropa y ponerse la de estar en casa y nos pusimos a comer. Al terminar de comer, noté a mi madre con algo de prisa, pero no le dije nada. Entonces, me fui a la habitación para mirar unas cosas en el ordenador, cuando mi madre me llama y me dice que si podía hablar conmigo en el salón. Acto seguido, le dije que sin ningún problema.

Espectacular mamada de mi madre

Fui al salón, en el salón, me disponía a sentarme, cuando mi madre me cogió del brazo y me puso al lado de una mesa grande donde celebramos comidas familiares. Me quitó todo, y acto seguido, se puso en cuclillas para hacerme una mamada y masturbarme. Durante la mamada de mi madre, me preguntaba repetidamente que si me gustaba. Por mi parte, mientras disfrutaba de la mamada de mi madre le quité la camiseta y el sujetador, y le empecé a manosear los pechos mientras que me decía, “¡cuánto te gustan mis pechos, cariño!” soltando después una carcajada.

Finalmente, cuando terminó la mamada de mi madre, me separé un poco de ella, me hice una paja y eyaculé sobre sus tetas.

 

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Primera mamada de mi amor platónico

Donde vivía en aquel entonces, cuando me sucedió lo que a continuación viene, cerca de mi casa moraba una chica en extremo hermosa, cada vez que por casualidad de la vida, la veía pasar, era como si el tiempo se detuviera, todo alrededor de ella dejaba por unos instantes de existir y no podía apartar mi mirada de ella. No era una mirada morbosa, era puramente de admiración, su piel blanca, su cabello ondulado, su forma de saludar a los demás, y esa sonrisa tan espectacular, brillante y radiante como el sol. La chica es todavía un monumento digno de enmarcar y admirar eternamente. No son exageraciones, es el texto literal de lo que se producía en mí cuando la veía pasar. Además de estos atributos subjetivos, físicamente tenía todo, absolutamente todo lo que un hombre podría desear. Sobe todo por su trasero: perfecto, redondo y levantadito, firme, hermoso desde cualquier ángulo, traseros así solo se ven en televisión o en gimnasios donde hay modelos.

Lo cierto es que esa chica me intimidaba demasiado, y ella ni sabía que yo existía, ni se daba cuenta de que la admiraba, o al menos eso siempre creí. Un día me atreví a escribirle, lo hice anónimamente por una de estas redes donde puedes hacer preguntas sin que sepas quién eres. Me gustaba cada cosa que respondía: era bella y de paso me atraía intelectualmente. Cada vez yo era más explícito acerca de lo que me causaba cuando la veía pasar y ella comenzó a indagar acerca de mi identidad, de quién era yo, de dónde la había visto… Entonces, un día le escribí por otra red social, pero abiertamente, con mi foto de perfil, lo cual a ella le agradó, y a mí pues mucho más, pues cada segundo que conversaba con ella lo disfrutaba con todo mi ser.

Primera mamada a través de una reja…

ELLA FUE MI PRIMERA VEZ. Nunca había tenido una conversación de tono erótico, y fue con esta asombrosa chica con la cual experimenté el más alto grado de excitación sin tocarse físicamente, era como si en cada letra estuviera realmente concentrado lo que sentíamos, y lo transmitíamos con fuerza a través de los textos. Tanto fue así, que el primer día que nos vimos en persona y hablamos no pudimos contenernos, era ya entrada la noche y ella me dijo que fuese a su casa, así hice y llegué hasta donde ella estaba, abrió la puerta, pero no la reja, solo podía meter mis brazos para abrazarla a través del metal de la reja, así, viéndola de cerca era mucho más hermosa que de lejos, mucho más real, mucho más perfecta. La abracé y nos besamos apasionadamente, como si no hubiese un mañana, mis manos bajaron hasta su trasero y fue la gloria, justo como lo había imaginado, duro, suave en la piel, lindo, mas allá de lo que había soñado. Los besos fueron tan intensos que era necesario más, quería abrir la reja y hacerla mía allí enfrente de la casa, pero no se podía. Sin embargo, mi pene estaba a todo dar y ella lo notó, así que lo tomó con su mano y lo sacó de donde estaba atrapado, se arrodilló y, metiéndolo a través de la reja, lo llevó a sus labios y lo chupó, regalándome la primera mamada.

Todo lo que antes habíamos hablado estaba volviéndose realidad, saliendo de los sueños y saltando a nuestra noche, era majestuosamente increíble, sus labios, sus ojos mirándome, todo ese deseo que me transmitía, casi me hizo acabar con esta primera mamada de ensueño, pero le dije que no lo hiciera y volvió a mis labios y nos besamos más y más hasta que ya tuve que irme a casa. Y esa fue la primera vez que nos sentimos, que nos tocamos, y fue como un sueño hecho realidad. Algo que creía imposible se hizo realidad.

¡¡¡Posterior a esta primera mamada han sucedido algunas cosas épicas!!!

 

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Primera mamada de mi amor platónico

Donde vivía en aquel entonces, cuando me sucedió lo que a continuación viene, cerca de mi casa moraba una chica en extremo hermosa, cada vez que por casualidad de la vida, la veía pasar, era como si el tiempo se detuviera, todo alrededor de ella dejaba por unos instantes de existir y no podía apartar mi mirada de ella. No era una mirada morbosa, era puramente de admiración, su piel blanca, su cabello ondulado, su forma de saludar a los demás, y esa sonrisa tan espectacular, brillante y radiante como el sol. La chica es todavía un monumento digno de enmarcar y admirar eternamente. No son exageraciones, es el texto literal de lo que se producía en mí cuando la veía pasar. Además de estos atributos subjetivos, físicamente tenía todo, absolutamente todo lo que un hombre podría desear. Sobe todo por su trasero: perfecto, redondo y levantadito, firme, hermoso desde cualquier ángulo, traseros así solo se ven en televisión o en gimnasios donde hay modelos.

Lo cierto es que esa chica me intimidaba demasiado, y ella ni sabía que yo existía, ni se daba cuenta de que la admiraba, o al menos eso siempre creí. Un día me atreví a escribirle, lo hice anónimamente por una de estas redes donde puedes hacer preguntas sin que sepas quién eres. Me gustaba cada cosa que respondía: era bella y de paso me atraía intelectualmente. Cada vez yo era más explícito acerca de lo que me causaba cuando la veía pasar y ella comenzó a indagar acerca de mi identidad, de quién era yo, de dónde la había visto… Entonces, un día le escribí por otra red social, pero abiertamente, con mi foto de perfil, lo cual a ella le agradó, y a mí pues mucho más, pues cada segundo que conversaba con ella lo disfrutaba con todo mi ser.

Primera mamada a través de una reja…

ELLA FUE MI PRIMERA VEZ. Nunca había tenido una conversación de tono erótico, y fue con esta asombrosa chica con la cual experimenté el más alto grado de excitación sin tocarse físicamente, era como si en cada letra estuviera realmente concentrado lo que sentíamos, y lo transmitíamos con fuerza a través de los textos. Tanto fue así, que el primer día que nos vimos en persona y hablamos no pudimos contenernos, era ya entrada la noche y ella me dijo que fuese a su casa, así hice y llegué hasta donde ella estaba, abrió la puerta, pero no la reja, solo podía meter mis brazos para abrazarla a través del metal de la reja, así, viéndola de cerca era mucho más hermosa que de lejos, mucho más real, mucho más perfecta. La abracé y nos besamos apasionadamente, como si no hubiese un mañana, mis manos bajaron hasta su trasero y fue la gloria, justo como lo había imaginado, duro, suave en la piel, lindo, mas allá de lo que había soñado. Los besos fueron tan intensos que era necesario más, quería abrir la reja y hacerla mía allí enfrente de la casa, pero no se podía. Sin embargo, mi pene estaba a todo dar y ella lo notó, así que lo tomó con su mano y lo sacó de donde estaba atrapado, se arrodilló y, metiéndolo a través de la reja, lo llevó a sus labios y lo chupó, regalándome la primera mamada.

Todo lo que antes habíamos hablado estaba volviéndose realidad, saliendo de los sueños y saltando a nuestra noche, era majestuosamente increíble, sus labios, sus ojos mirándome, todo ese deseo que me transmitía, casi me hizo acabar con esta primera mamada de ensueño, pero le dije que no lo hiciera y volvió a mis labios y nos besamos más y más hasta que ya tuve que irme a casa. Y esa fue la primera vez que nos sentimos, que nos tocamos, y fue como un sueño hecho realidad. Algo que creía imposible se hizo realidad.

¡¡¡Posterior a esta primera mamada han sucedido algunas cosas épicas!!!

 

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Fantasía sexual cumplida: compartir mi leche

Mi esposa Karla y yo siempre hemos tenido una excelente relación sexual y una gran comunicación, diría que somos muy abiertos de mente y siempre estamos preocupados por satisfacer al otro. Hablamos frecuentemente de nuestras fantasías sexuales y hacemos lo posible para cumplirlas o recrearlas de algún modo, haciendo que no solo estemos muy unidos, sino que además tengamos un matrimonio que, después de 15 años, sigue siendo tan o más fogoso que el primer día. Sin embargo, había una fantasía sexual mía que ella no había querido darme gusto de realizar… Era el venirme en su boca y su cara… como en las películas porno. Ella no tiene problema con el sexo oral, siempre y cuando no termine con un final lleno de leche en su boca y cara.

Un día hablábamos de mi fantasía sexual y tuve que decirle que, aunque respetaba su posición, a mí me gustaría mucho correrme en su boca. Ella ya me había permitido que lo hiciera con otra mujer y, aunque fue muy rico, yo quería que fuera la boca de ella. Ella lo pensó unos días y un día llegó con una propuesta que resultó muy salomónica como verán.

Me dijo: “yo lo hago si tú accedes a esto: te vienes dentro de mí normalmente e inmediatamente después me harás sexo oral, ¿quieres que sienta tu leche en mi boca? Pues primero tú la sentirás en la tuya, ¡así me demostrarás que mi temor no tiene fundamento!
Lo pensé unos días y unas noches después de una tranquila, pero muy agradable, noche de sexo. Me vine en su vagina en posición de misionero clásica, luego la abrí de piernas con delicadeza y empecé a chuparla como nunca… Elevaba sus nalgas con sus manos y ponía mi lengua entre su vagina, la chupaba. Ella estaba entre encantada y sorprendida… Excitada y metida en nuestro juego, se sentó con toda su vagina abierta sobre mi cara. Yo metía mi lengua y ella me decía: trágatelo todo!!! Límpiame con tu lengua, no quiero nada de tu leche por ahí. Es tuya, tómala…
Lo hice, debo confesar más que por la recompensa prometida, por el orgullo de varón. Ella no iba a ganar el juego y si me retiraba… perdía…
Al principio, cuando sentí la mezcla de semen y líquidos vaginales en mi lengua y boca, fue difícil, además me acababa de venir, así que no estaba propiamente con mi excitación a pleno.
Cuando por la gravedad y por sus movimientos empezó a salir un poco más de lo que yo esperaba, tuve la intención de mover mi cara, pero sus piernas no me lo hicieron fácil… Así que decidí gozarlo y empecé a chuparla como nunca y tragaba lo que recibía como una niña buena.
Increíblemente, cuando mi actitud mejoró, empecé a calentarme de nuevo, empecé a gozarla y cuando ella se vino seguí lamiéndola toda, ahora lo quería todo lo que había sido mío y lo que era de ella. Para no alargarme la noche termino con otro polvo de antología que después les contare en otro relato.

Pasaron unos días, estaba yo dormido cuando sentí cómo su boca tocaba mi pene y mis testículos, mi pene iba creciendo entre su boca, la sensación era deliciosa… Me desperté y la vi a ella totalmente desnuda y con su cabeza en mi entrepierna. La quise coger cuando puso mis manos arriba y me dijo: esta mañana es para ti, vas a gozar como nunca, tendrás una mamada como nunca te he dado. No te he tocado en una semana para que tuvieras tus reservas llenitas…
Tomó mi pene y lo chupó como si fuera la última verga del universo… Chupaba mis huevos y luego su lengua no se retiraba de mi pene. Me dijo: te voy a extraer todo, me lo voy a tragar sin desperdiciar nada, soy tuya mi amor… Y esta leche tuya es mía. Fue la última palabra que oí esa mañana de su boca. Yo gemía y jadeaba como una puta mientras ella me la chupaba, me succionaba el glande, cogía los huevos con sus manos y chupaba, solo chupaba, yo sentí cuándo salieron mis primeros líquidos y ella no se retiraba, esta vez iba a tragárselo en serio… iba a tragárselo todo para mi deleite y gozo. Sentía su boca caliente y húmeda chupando mi verga que estaba dura, y a punto de explotar. Sentía su lengua cada vez que se movía sus manos apretaban y jalaban mis huevos. Yo no la tocaba solo recibía. Yo me concentraba en como aguantar al máximo, no quería que se acabara.

Finalmente, como todo lo bueno, mi mente no aguantó más y dejó explotar mi verga. Sentía los espasmos de mi pene en su boca. Sentía cómo mi leche entraba en su boca y ella recibía complaciente. Yo no podía hablar, estaba completamente eléctrico. Su lengua seguía chupando mi pene, que estaba tan sensible que no lo resistía pero ella lo quería todo. Terminó diciéndome “puedes venirte en todo mi cuerpo, nada está vetado para ti ahora: en mis senos, nalgas, culo, boca, cara, vagina… donde quieras”.

Y aunque no es algo fácil de aceptar y contar a los amigos, debo confesar que, aunque me encantó cómo se lo tragó, ahora me fascina chuparla cuando tiene mi leche en su vagina, en su culo, en sus tetas, en su boca y en su cara…

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Relato erótico: sexo con la prima de mi amigo

Mi primer relato erótico real de sexo con la prima de mi amigo, espero les guste.
Fue hace aproximadamente 4 años, estaba de visita donde un amigo que no veía hace años y que por casualidades de la vida nos pillamos en la calle. Justo ese día era sábado, y cuando llegué (como a las 6 pm) me di cuenta habían hecho un almuerzo familiar; estaban tíos y parientes de mi amigo. Entré en un grupo de hombres, el típico club de toby, a conversar y tomar unas cervezas. Ya a las 10 estaban todos ebrios, pues venían bebiendo desde el medio día. Mi amigo se fue a dormir y me quede ahí jugando cartas y aplicándole a unas píscolas. Ya a las 12 aproximadamente se fue gran parte de la familia, quedaron 2 parejas de tíos de mi amigo y sus hijos: 3 primos, 2 hombres y 1 mujer. Ya a las 2 todos se fueron a dormir, y el papé de mi amigo me pasó un sofá cama y una frazada para tirarme en el living. Apenas me acomodé, me quedé dormido, pero de repente me despertó el peso de la frazada, en eso escucho unas risas a mis espaldas, no quise abrir los ojos por el cansancio y entre murmullos escucho la siguiente conversación de 2 mujeres:
– Lo viste?- Sí, lo tiene parado…
Apenas escuché eso supe lo que pasaba: andaba con buzo y en la posición en que me encontraba se me notaba la típica erección nocturna que uno tiene. No sabía qué hacer, tenía mucha vergüenza de que me hubieran notado. De repente sentí movimiento en el sofá cama, pensé que me iban a arropar nuevamente, pero una mano me toco la entrepierna cerca de mi pene. Temblé y la mano se apartó, pero unos segundos después volvió a tocarme, para luego sobajear mis testículos, mi erección fue más en aumento. Una risa de más lejos me hizo sentir incómodo, era la voz de la mamá de mi amigo y por su risa la reconocí, entonces comprendí que quien me estaba tocando era una de las tías y su mamá miraba. La mano entró a mi buzo y pasó directa a mi bóxer, para tocar directamente mi pene: lo agarró fuerte y no hizo nada más por unos segundos. Una voz llegó a mi oído y dijo: “Sé que estás despierto, si quieres que te la chupe, dímelo”.
Abrí lentamente los ojos… no dije nada y para mi sorpresa no era una de las tías… sino la prima de mi amigo, de la cual no me había fijado lo linda que era. Me miró, se rió, y bajó a mi pene. Lamió mi glande por mucho rato, no podía ver su cara pero se sentía espectacular, adecuándome a la luz busqué a la mamá de mi amigo pero no la vi. La prima de mi amigo continuó y sentí que eyacularía pronto, estaba muy excitado y entonces se apagó la luz… Sentí que se acercaba alguien más, se sentó a mi lado y me empezó a besar, era la madre de mi amigo. Con sus manos recorría mi pecho y luego chupó mis pezones, luego de un rato bajó a mi pene y entre ella y su sobrina empezaron a chupar mi pene en forma alternada. Iba a acabar pronto y se lo dije; ambas pararon y la madre de mi amigo se fue diciendo algo en voz baja. La prima se acercó a mi cara y me preguntó si quería penetrarla. Le dije que sí, pero en eso me dice “goloso, para la próxima” y empezó a masturbarme, luego de unos minutos no aguanté más y me vine en su mano. Con su otra mano me limpió, se levantó y se fue, quedé sin rastro de semen en mí. Arreglé mi ropa y me tapé… No sabía qué había pasado, y entre pensamientos me quedé dormido. A la mañana siguiente me desperté y no había nadie. Fui a la cocina a buscar agua y pillé a uno de los primos, me contó que solo quedaba su papá y él en la casa, que todos los demás se habían ido. Al rato baja mi amigo y más atrás su madre, quien me miró con cara de “no digas nada”. Le dije a mi amigo que me tenía que ir, que era muy tarde, pero en verdad solo tenia vergüenza y aturdimiento. Me fui rápidamente solo despidiéndome de él. Esa noche en mi casa, me llaman de un celular desconocido, no contesté, como es mi costumbre; pero al 3 llamado decidí contestar: era la prima de mi amigo. Después de presentarse me pregunta que si se le conté a alguien, le dije que no, que nadie más sabía, y me dice que este es un secreto que debería guardar, pero que quería que nos juntáramos a hablar del tema, que podía salir beneficiado…
Aquí es donde empezó una historia bizarra para mí que duró 3 meses, y que tuvo un final feliz después de todo.
Pero eso lo dejaré para otro relato erótico real.

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Sexo intenso con Cáncer

Vivíamos en la misma calle, así que lo conocía bien. El único problema es que cuando nos conocimos yo ya era casi un adulto y él apenas empezaba la escuela. La verdad nunca le puse mucha atención, seguí mi vida y me mudé, pero regresaba cada semana a visitar a mis padres. Todo cambió una de esas tardes.

Acababa de estacionarme cuando vi junto a mi ventana a un hombre joven y muy atractivo. Levanté la vista y fue mi sorpresa al encontrarme con el vecino ya crecido y convertido en todo un hombre. Resulta que ya era mayor de edad. En mi mente solo cruzó un “Eso significa que ya eres legal…”. Sonreí mientras me contaba de la escuela y la vida, caminábamos rumbo a casa de mis padres, nos quedamos todavía un rato más platicando en la puerta.

“¡Sería genial volver a vernos!” me dijo. ¿Acaso es tan inocente que no se ha dado cuenta de que llevo cinco minutos devorándomelo con la mirada? ¿O se dio cuenta y está dando pie a algo más? Le doy mi número pensando qué tan lejos podría llegar con alguien que tiene edad para ser mi hijo…

Solo un par de horas después recibo un mensaje. A pesar de la diferencia de edad, tenemos algunos temas en común. La conversación fluía normalmente hasta que en algún momento cambió de tema abruptamente:

-Oye, ¿puedo preguntarte algo? Solo que no quiero que te enojes.

-No puedo prometerte eso, pero lo voy a intentar. Dime.

Veo que escribe, deja de escribir, vuelve a escribir. ¿Qué podría estar pensando este niño que requiere tanto tiempo? Cuando por fin recibo el mensaje casi me caigo del sillón en el que estaba sentada:

-¿Me enseñarías a coger?

Estoy helada. No sé qué contestar. No sé qué es más excitante: la idea de ese joven cuerpo o la idea del poder darme el lujo de pervertirlo a mi gusto. Tengo que tener mucho cuidado en esta situación.

-Vaya. ¿Algo en especial que quieras saber o es solo por el gusto de practicar?

-Bueno… ya lo he hecho antes pero con puras chicas de mi edad. Pero quiero aprender a hacerlo bien. Digamos que me va a dar mucha ventaja. Tu sabes de esto, te tengo confianza y hoy que te vi…

-Jajajajajajajajaja. Eres inteligente. Hagamos algo, nos vemos y vamos a ver una película. Y vamos viendo cómo nos va. ¿Vale?

Sexo intenso en el cine

Quedamos un sábado por la tarde en un complejo de cines dentro de un centro comercial. Saludé a sus papás como siempre y les dije que después de la película iría a cenar con unos amigos, así que les pedí permiso para llevar a mi acompañante a la reunión y que yo lo llevaría a casa después. Una vez resuelto el asunto del horario de llegada, nos dirigimos a la fila para comprar palomitas y refrescos. El lugar estaba a reventar como era de esperarse, así que había poco espacio para moverse en la serie de filas que salían desde la barra. Podía sentir el calor de su cuerpo junto al mío. Volteé para quedar de frente, era un poco más alto que yo y la barba apenas se le empezaba a notar. Me acerqué un poco más.

Platicamos de tonterías mientras avanzábamos, pero con cada paso parecía que nuestros cuerpos estaban ajustando la distancia hasta que quedó pegado a un costado mío, un poco atrás, perfecto para tapar mi mano. Deslicé mis dedos por sobre sus pantalones, sintiendo un miembro que empezaba a crecer de excitación y su respiración acelerándose mientras veía mi escote sobre mi hombro. Yo fingía no saber que estaba prendiéndolo así, seguía avanzando y compramos las palomitas como si no pasara nada.

Llegamos a nuestros lugares, que muy convenientemente había elegido hasta atrás, en una esquina justo a un lado de la cabina, asegurándome de que no habría mucha gente cerca. Era una película extranjera, así que no esperaba que hubiera mucho público. En efecto cuando las luces se apagaron, había apenas otras 7 o 10 personas repartidas en el cine, concentradas casi en el centro y como estábamos pegados a la pared, no podían vernos desde la cabina.

Más tardaron en empezar la proyección que yo en sacar la verga de este delicioso semental joven. Sin muchos reparos, me incliné sobre él para abrir sus pantalones y empezar a chuparlo. Pude sentir cómo brincó por la sorpresa, pero empezó a relajarse poco a poco. Puso su mano en mi nuca y empezó a guiarme. Cuando metí toda la extensión de su verga en mi boca gimió de placer. Sin sacármela de la boca, llevé un dedo a sus labios para darle a entender que tenía que estar muy calladito y metía y sacaba los dedos de su boca al ritmo que metía y sacaba su miembro de mi boca.

Sabía que iba a venirse muy pronto, así que aumenté el ritmo, bajando mi otra mano por su pecho para acariciar sus pezones hasta que sentí cómo estalló y me llenó la boca de su leche. Me levanté hasta quedar frente a él, sonreí y me la tragué toda. En la penumbra del cine podía ver la excitación brillando en sus ojos.

Si bien la técnica no es la mejor, la ventaja de los jóvenes es que su tiempo de recuperación es mínimo. Por supuesto sabía que apenas iba empezando, así que me acomodé en mi asiento, pero dejé su miembro expuesto, empapado en mi saliva, para juguetear con él mientras veíamos la película. Acariciaba suavemente su glande, él metía su mano entre mis muslos para llegar a mi entrepierna. Sentí cómo en casi nada empezó a crecerle de nuevo mientras sus dedos exploraban mi rajita empapada por encima de la tanga. Bajé la cadera y abrí un poco más las piernas para que pudiera hacerla a un lado, dándole a entender que podía meter sus dedos.

Tomé su mano y la guié para que me masturbara primero el clítoris, que sintiera como se iba inflamando, dejé que me recorriera toda, explorando mi coño y mi culo con la punta de sus dedos y embarrando mis jugos en mis muslos. Cuando metió el dedo medio en mi coño me arqueé de placer. Puse los dedos de mi otra mano en mi clítoris, masturbándome y masturbándolo mientras me follaba ya con tres dedos hasta adentro, haciéndome estallar en un orgasmo espectacular.

Su verga ya estaba lista para la siguiente ronda, así que con cuidado de no hacer mucho ruido, giré para quedar casi sentada de lado. Levanté mi falda y le ofrecí mi trasero para que se acomodara y me la metiera por atrás. Pude sentir cómo rodeó mi cintura con su brazo y pegó mis nalgas a su cadera para empalarme con su verga hasta el fondo. Nos movíamos suavemente, deslizándonos hasta quedar de rodillas, yo inclinada sobre el sillón del cine con este adolescente cogiéndome con todas las ganas de sus hormonas atrás de mí hasta venirse y dejarme el coño escurriendo.

Nos acomodamos la ropa y regresamos a nuestros lugares. Nadie había notado nada y la película seguía corriendo. Se acercó a mi oído y me dijo con la respiración entrecortada de acabar de correrse dos veces en mí: “Ni siquiera estoy poniendo atención, ¿y si nos vamos directo a nuestra fiesta?”.

Fue así como empezaron las clases de sexo intenso.

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La donación de semen

La Actriz XXX Dylan Ryder

Este relato ficticio trata de un joven de 21 años que decide ir a donar semen, por primera vez, atraído por la compensación de 50 U$S.

 

Tras llegar a la clínica y notificar su identidad y el turno para la donación la enfermera de recepción le da un pequeño pote esterilizado. Ingresa a la sala de donaciones. Básicamente un pequeño cuarto con lavamanos, muchas toallas de papel y ningún material para ayudarle a eyacular. Por un momento se queda pensado en la enfermera, una mujer de menos de 30, cabello negro y aparente pechos redondos y generosos

 

Vista las perceptivas se baja el pantalón y la ropa interior y comienza masturbarse. La incomodidad del lugar, el frio y solo disponer de sus manos y nada mas hace que, a pesar de llevar un rato en ello, apenas logra una semierección.

De repente alguien toca a la puerta –¿Puedo pasar señor?– Es la enfermera. Él responde que sÍ tras levantarse la ropa. Al entrar la enfermera le mira a él, después al frasco estéril vació y lo vuelve a mirar a él.

 

Ella levanta una ceja y le hace la pregunta –¿Necesitas ayuda?

Él sorprendido apenas suelta un –¿eh?

Yo creo que sí.

 

Inmediatamente después se baja la parte superior de su uniforme, dejando descubierto su corpiño, el chico ya empieza a sospechar que sus tetas no parecen grandes, son grandes. Y cuando se quita el corpiño lo confirma…son senos redondos, firmes y de 110 centímetros de contorno (36DD).

Tiene una erección mayor que la que tuvo desde que entró al cuarto. Se queda paralizado por la situación. La enfermera se acerca lentamente y, mientras lo mira a los ojos, con una mano le baja el pantalón y la ropa interior y le saca el pene.

Se arrodilla y él ve cómo lo masturba. Primero con una mano y después con la otra, alternando.

 

Dura y firme– Dice ella-creo que no habrá problema en llenar ese “tarrito”-.

 

Lo sigue masturbando. En un momento con la mano izquierda le rodea la punta, en torno al glande y con la lengua le hace cosquillas en la base del miembro.

 

Evito pasar la lengua por la punta para que el semen no se vaya a mezclar con saliva– Le aclara.

-Sí…está bien…mmm…haz como que…como quieras…tú eres la que sabe– Dice él.

Sé algunas cosas– Y con absoluta lujuria le recorre la mitad inferior del pene con la punta lengua.

 

Se detiene por un momento y saca un pequeño frasco, aclara que es lubricante. Se lo pone entre los pechos hasta que quedan bien húmedos y mojados. Toma el erecto pene del donante y se lo pone entre los senos, con las manos hace presión para que sus pechos compriman el pene y empieza a mover su torso de arriba a abajo.

Lo está masturbando con sus pechos. El lubricante hace que se deslice suavemente y no haya fricción que le incomode. Él cierra los ojos y se deja llevar por la sensación de esos grandes y suaves senos.

Cuando lleva un rato ella le pide que por favor le avise cuando esté cerca de eyacular. Cuando llega el momento –Voy…a eyacular– la linda enfermera deja de masturbarlo con los pechos, para hacerlo con una mano, mientras la otra sostiene el frasco esterilizado debajo.

Eyacula y derrama el contenido en el frasco es espasmos de placer. Mientras la mano femenina sigue tomándole el miembro empapado en saliva y lubricante erótico.

 

El abre los ojos y la ve dirigirse al lavamanos para dejar el frasco cerrado allí. Cuando vuelve el le dice que –Aun queda un poco de semen– y ella responde –De eso me encargo yo-. Vuelve a arrodillarse para pasar su lengua, esta vez, a lo largo de todo el pene, y tomando todo el semen que queda con ella. El donante la ve cerrar la boca y, evidentemente, tragar.

Se pone de pie, y mientras se sube el vestido y el corpiño le dice:

 

Gracias por tu donación. En unos días recibirás tu cheque por 50 U$S

De nada. No tendré problemas en volver a venir– Responde mientras se levanta la ropa.

Como gustes. Pero recuerda que solo puedes donar una cantidad limitada de veces. Pero no tengo problemas, de antes o después, ayudarte a llenar “este tarro”– Se señala la zona baja del vientre-es mas cálido y suave- Y, por ultimo, la enfermera le da un beso en la mejilla y le guiña un ojo antes de salir de la habitación.

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Pude correrme en la boca de mi novia

Por fin pude correrme en la boca de mi novia. Hacía mucho tiempo que deseaba llenarle la boca con mi semen, pero ella nunca me lo había permitido, así que quiero compartir este relato porno con toda esta comunidad de relatos porno.
Fue el pasado día 30 de abril. Ese día estuve cachondo desde que me levanté con una erección brutal. Intenté persuadir a mi novia, que se llama Karina, para hacer el amor mediante caricias e insinuaciones, pero ella estaba muy cansada y al final no logré más que pillar un calentón aún más grande del que ya tenía al despertar.

Al volver a casa después del trabajo todo fue bien, aunque yo seguía teniendo muchas ganas de follar. Pensé en masturbarme, pero la verdad es que me apetecía mucho más penetrar a mi novia y sentir su húmedo y apretadito coño. Sin embargo, ella seguía sin dar muestras de tener ganas de follar y no quise insistirle porque eso solo conlleva discusiones de pareja, así que me fui a la ducha para darme un baño de agua fría a ver si se me pasaba la calentura.
Después de ducharme cenamos y nos pusimos a ver la tele. Ella estaba recostada con su cabeza en mi pierna izquierda. Cuando ya me estaba entrando sueño, noté cómo su mano empezó a acariciarme el muslo de forma muy disimulada, a lo cual no di importancia, pero poco a poco fue acercando su mano a mi paquete. Al instante, mi polla empezó a recibir toda la sangre posible en cada una de sus venas y capilares, por lo que pronto mi falo empezó a buscar su sitio. Karina, al notar mi bulto dijo en tono sarcástico:

-Vaya, ¿esto qué es? Parece que se anima la cosa, ¿verdad, cariño?
-Sí, eso parece bonita. Hoy te ha estado echando de menos todo el día…
-Bueno, habrá que hacer algo, ¿no?

Y diciendo eso, me sacó la polla del pijama y empezó a chuparme la punta del pene erecto. La verdad es que Karina es una diosa realizando mamadas. Siempre me ha contado que empezó a hacer mamadas de polla desde los catorce años, pero que no empezó a follar hasta los dieciocho…así que se hizo una experta para satisfacer a todos los novios con los que estuvo, lo cual a mí me viene muy bien, jejeje.

Me comió la polla como suele hacerlo, centrándose en el glande mientras me pajea suave y acompasadamente la polla: arriba y abajo, arriba y abajo, lubricando bien mi miembro con su abundante saliva.

Se bajó del sofá y se puso en el suelo para comerme la polla mientras yo la miraba casi sin poder respirar. Tenía el falo tan duro que casi me dolía. Para retardar mi eyaculación, Karina empezó a comerme los huevos, primero el derecho, luego el izquierdo. Los succionaba alternativamente mientras yo sentía un placer indescriptible. Había merecido la pena estar todo el día cachondo gracias a la mamada de mi novia.

No tardé mucho en empezar a gemir, a lo que ella reaccionó aminorando la succión y mirándome a los ojos desde ahí abajo. Se recreaba deleitándose con las gotitas preseminales que emanaban de mi polla, lo cual me hacía subir al séptimo cielo. En respuesta, le cogí la cabeza para hincarla en mi entrepierna, tratando así de dominar un poco la situación. La dirigía de arriba abajo sin parar y poco a poco fue cogiendo ella sola una velocidad que a dura penas podía yo seguir con mis manos, así que desistí y me centré en disfrutar del inmenso placer. Yo no sabía si ella quería que me la follase o si quería que me corriese en sus tetas, pues nunca me había dejado correrme en su boca.

De pronto, dejó de subir y bar para succionar solamente mi glande al mismo tiempo que me hacía la madre de todas las pajas. Todo mi cuerpo se estremeció, hasta el último músculo y noté cómo me sobrevenía sin remisión un orgasmo que iba a ser brutal.

-Me corro, cui…da…do, me co…rroooo. Ya viene, quita…

Ella, lejos de aminorar o de quitarse, dejó de succionar para posar mi polla en la entrada de su boca, situándola justo encima de su lengua, y sin parar de pajearme. Me miraba con una cara de auténtico vicio mientras yo a duras penas podía mantener los ojos abiertos.

-¡Me vengo, me corro, ya…ya…uuuuffff, me corrooooooo!
-Mmm.

De mi polla empezaron a salir borbotones de leche caliente, inundándole la boca y la garganta. No hizo ni el más mínimo gesto de rechazo. Se tragó absolutamente todo mi semen, lo cual me dejó sin palabras. Ver cómo se tragó toda mi leche después de correrme en la boca de mi novia fue algo espectacular, indescriptible.

-Cariño, este ha sido el premio por haber sido tan comprensivo conmigo hoy, pero no te acostumbres…

Después me dio un beso que me supo a semen, pero la verdad es que mereció mucho la pena. Ojalá me dé más premios de ese tipo. ¡Ya os contaré más relatos eróticos!

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