Relato erótico segundo

Mi relato erótico por fin fue publicado, y me siento feliz porque por primera vez vi que me publicaron un relato erótico. ¡Fue muy lindo ver mi nombre como autora! Por favor discúlpenme si no les he podido responder, ¡pero es que son tantos de ustedes que me escriben! Pero les voy a contestar, siempre cuando pueda. Mi “aventura lésbica” conContinuar leyendo »

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Primer relato erótico

Bueno, yo entré a esta página de relatos eróticos porque me gusta leer relatos XXX de experiencias reales. A veces hay quienes pueden ver lo que estoy viendo en mi computadora, y como me gusta ver vídeos porno, no puedo hacerlo a todas horas porque me daría vergüenza si se dan cuenta de lo que estoy viendo, pero leer historiasContinuar leyendo »

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La Profesora de Piano 2

Anteriormente: La Profesora de Piano

María, la profesora de piano, y Ana, su pupila, vuelven a entregarse al placer entre mujeres.

Otra semana, otro día y otra lección. Cada tecla que tocaba era una nota que emitía. Cada nota era parte una partitura. Una partitura para una música que invadía el departamento.

Al llegar al final la música acabo y reino el silencio por un instante. Hasta que lo invadió el sonido del aplauso de una única persona.

-Muy bien Ana, lo has hecho bien, -Felicitó María a su querida alumna.

-Gracias profe…María-Dijo La aludida sonriendo tímidamente.

Hacia solo dos semanas que habían hecho el amor por primera vez. Durante siete días no habían tenido contacto alguno. Tiempo en el que Ana dudo de volver a las clases. Tomo la decisión, tras mucho meditarlo, de faltar a la clase de la semana anterior. Con la idea de cortar y no ver más a María. A pesar del maravilloso sexo y la complicidad, se sentía rara, culpable y en falta.

Al día, la veinteañera, recibió un correo electrónico de su profesora (para ella ex-profesora) con las simples dos palabras de “Vuelve Ana”.

Esas solas palabras le hicieron gritar de alegría y casi saltar. Tanto, que su hermana le preguntó qué le pasaba. No pudo contenerse y la abrazó con fuerza mientras le decía “María me quiere de vuelta, María no me cortó, ¡María me ama!”.

A ella no pudo evitar contarle lo sucedido con la profesora. Después de que la hallara, tras varios minutos, de estar sentada con las piernas apoyadas en el pecho y mirando el mismo metro cuadrado de pared blanca.

En cambio a sus padres no les había contado. No por que fueran a rechazar su homosexualidad. Si no que, como a todos los padres, les costaría asimilar la idead de que su “pequeña princesa” tenía algo llamado “sexo”.

La joven (más bien “la más joven” ya que la profesora aun lo era) vivió con gran ansiedad, cada uno de, los seis días antes de poder volver a ver a su profesora.

Normalmente demoraba cinco minutos en bañarse. Pero la noche anterior había demorado quince. Mientras estaba debajo de la ducha no pudo evitar bajar su mano hasta su pelvis. Cerró los ojos e imaginó la sonrisa de la mujer, su belleza, delicadas manos y su abultado pecho, mientras se masturbaba debajo del agua cálida. Fue un orgasmo delicioso.

Con la clase ya concluida, María invitó a Ana a tomar té. Ambas se sentaron en el sofá mientras, entre sorbos, charlaban de temas mundanos (el clima, la política, la música).

Al terminar la pupila se desperezo. Por lo que su maestra le sugirió que se recostara. Ella lo hizo recostándose…en las piernas de la otra mujer. Durante un rato, la treintañera se dedico a acariciar el rostro y cabello de la veinteañera.

Cuando la alumna tenía los ojos pesados, teniéndolos más tiempos cerrados que abiertos, la profesora tomo una de las tazas de té vacía y la miro. Levanto una ceja como si hubiera descubierto algo.

-No le puse leche al te-Comento la mujer.

-Mmm…-Fue todo lo que respondió la chica.

-¿Te gustaría un poco de leche?

-Mmm… sí… no estaría mal-Levanto su mano y la apoyo en el pecho izquierdo de María.

La maestra le siguió el juego a su pupila. Abriéndose la camisa y quitándose el corpiño/sostén (que termino tirado en el suelo) dejando al desnudo su pecho izquierdo.

Tras contemplarlos un momento, mientras le subía la temperatura, Ana se acerco y se prendió, con la boca, al seno como un niño al de una madre que le amamanta. Chupaba y apretaba con la boca. No salía leche… ¿pero qué importancia tenía?

La mujer se acomodo mejor. Tomándola entre sus brazos y apoyando su mano izquierda en la nuca de la chica. Tras un rato desnudo su otro su otro seno. Sus pechos eran de talla generosa, blandos y de grandes pezones.

-Ahora el otro-Le pidió María a Ana con suavidad. Ella obedeció y se prendió al otro pecho.

La mujer echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos. Sentía como le chupaba y lamia el pecho. Recorriendo con la lengua alrededor del pezón. Empapando en saliva. Sus labios y alientos eran cálidos. Sus manos tibias le tocaban y apretaban ambos pechos.

A cada segundo que pasaba su vagina se humedecía más. Se excitaba más. Empezó a gemir y a decir el nombre de su alumna-amante “Ana, Ana, Ana,…”.

No pudo resistir bajar una hasta debajo de la bombacha/bragas de su pupila para masturbarla. Al comenzar se prendió a su pecho con más intensidad y apretujar, ambos, con más fuerza.

María bajo la mirada y se cruzo con la de Ana, cargada de lascivia. Mientras la mano derecha de la más joven le tomaba el pecho izquierdo y la boca con la aureola y piel de alrededor dentro. Mientras la mujer la masturbaba.

Cuando la maestra llego al orgasmo apretó con fuerza el pubis de su pupila. Ella gritó un poco. Se dio cuenta del orgasmo de la más joven cuando esta, de repente, hundió su rostro entre sus senos gimiendo.

Cuando el éxtasis de ella había acabado, quitó la mano de debajo de la ropa interior de su amante. Notó que los dedos estaban mojados y los chupó.

Ana aún tenía la cabeza hundida entre los pechos de María. Con la máxima suavidad y lentitud del mundo le separó el rostro de su pecho. Dedicaron un rato a mirarse para después unirse en un beso.

Se besaban con intensidad. Una se sorprendió al sentir la lengua de la otra dentro de su boca, y le correspondió. Se abrazaron con fuerza y se acariciaron la una a la otra.

Ana cortó el beso, solo lo suficiente, para abrirse la prenda superior y tirar su corpiño/sostén al costado. Quería sentir sus senos contra los de María. Pecho contra pechos, latidos contra latidos, calor contra calor, mujer contra mujer.

Se siguieron besando mientras cada par de manos recorría, de arriba a abajo la espalda de la otra. El corazón les latía a mil a ambas.

En el último momento la maestra-amante tomo con fuerza el rostro de su pupila-amante. Le dio un beso tan largo que casi la dejó sin aire. Cuando el interminable beso acabo juntaron sus frentes y cerraron los ojos. Solo se escuchaba la respiración de las dos.

María por fin hablo.

-Nunca, nunca jamás creas que puedo llegar a estar molesta contigo.-Ana abrió los ojos y miro sus bellos ojos, su hermosa mirada- Eres tierna, eres amorosa, eres dulce, eres amable, eres inteligente, eres tan buena. Me gusta charlar contigo. Me gusta escuchar tu música. Me gusta tanto ser tu profesora. Me gusta tanto tenerte cerca… Me gustas tanto. -Remató esas palabras con otro beso en los labios.

-Vos también me gusta.-Respondió la pupila- Digo lo mismo de vos… Y me gusta ser tu amante y me gusta hacer el amor con vos.

Se sentaron lado a lado abrazadas, con sus pechos desnudos y el cabello revuelto.

-¿Sabes una cosa Ana? Después de tu turno tengo más alumnos. Pero hoy decidí decirles que no iba a poder darles clase.

-Claro. Ibas a estar muy, pero muy, ocupada.

-Si quieres puedo pasarte al último turno. Tendremos todos los días, después de clase, solo para nosotras dos… ¿Qué te parece?

-La verdad que no…Me queda bien este horario, no tengo ganas de tener clases más tarde. Además no quiero que hacer el amor, con vos, se vuelva una rutina horaria, como una clase.

-¿No te gustan mis clases?-Pregunto sorprendida la mujer.

-¡¿Qué?! Obvio que me gustan tus clases. Pero me gusta más hacer el amor.

-En ese caso, lo haremos más desestructurado.

-Como tiene que ser. El sexo debe ser sin rutinas ni reglas.

-Detalle…entre vos y yo habrá una regla al tener relaciones.

-¿Cual?-pregunto la chica levantado las cejas.

-Que la pasemos muy bien las dos.

-Jajaja.

La profesora de piano pasó un brazo por detrás de los hombros de la joven. A lo cual ella apoyo la cabeza en el hombro de ella y María su cabeza sobre la de Ana.-La próxima ves que nos veamos, si podemos, me gustaría hacer el amor en la ducha. Bajo la lluvia de agua caliente.

-¿Después de que me enjabones?

-Por supuesto

-¿Sexo oral?

-También.

-En ese caso más me vale estar atenta a mi correo electrónico-Dijo en tono jocoso.

María le dio un beso en la mejilla a Ana. Apoyó su frente en la cabeza de ella. Y dedicó el siguiente rato a oler el aroma perfumado de su cabello.

 

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Sexo lésbico en la piscina

Aquel día, nuestra protagonista se levantó de muy buen rollo…No tenía motivo especial para ello, pero era uno de esos viernes de verano, en los que acabaría de trabajar a las tres, y se iría a la piscina a relajarse y seguramente a leer aquel libro que la tenía enganchada desde hacía unas semanas.

La mañana transcurrió más tranquila de lo normal, pues había mucha gente de vacaciones y, para colmo, era por fin viernes, con lo que la gente pensaba más en el finde que en el trabajo. Hacía mucho calor y tras tirar el bolso en el sofá, se dirigió a su habitación sacando un bikini rojo, y tras lavarse un poquito, coger una pieza de fruta, la toalla, una crema y por supuesto aquel libro, salió de su casa a la piscina de la urbanización en la que vivía. Normalmente era muy tranquila, pero aquellos días de verano, no había nadie, excepto el socorrista y algún vecino que como ella, no se iba a ningún lado.

Buscó un sitio en la pradera de césped y extendió su toalla. De ahí, a la ducha y al agua, fresca  reconfortante al principio y relajante minutos más tarde. Nadó como siempre unos largos, dejando que el agua se deslizara por su cuerpo y notando como avanzaba y como “rompía el agua”. Siempre la había  encantado nadar en piscinas en las que se encontraba a solas. Minutos más tarde, estaba tumbada, leyendo, mientras una de sus vecinas, se colocaba unos metros más allá, con la idea de desconectar del curro y tomarse una tarde de relax. El ruido de la ducha, hizo que nuestra protagonista (llamémosla…Alicia ) desviara la mirada por un momento, viendo cómo aquella vecina tomaba la correspondiente ducha antes de meterse en la piscina.

Tenía un cuerpo muy bonito, con una media melena morena, ahora empapada por el agua, y unos senos que si no estaban operados, sí daba la impresión de ello…No eran grandes, pero sí de una forma cuasi perfecta…..y siguiendo el curso del agua, ésta mojaba aquella braga del bikini, dando más forma a su impresionante culo, pues indudablemente, lo trabajaba en algún gimnasio, pues se notaba su dureza, y las formas eran de las que llaman la atención. Después de este minucioso repaso, Alicia volvió a subir su mirada y se posó en aquellos labios carnosos, que se entreabrían para dejar pasar algo de agua a la boca, y después echarla, como si de una fuente se tratar.

Aquello fue el detonante de que un calor fuera de lo normal surgiese de dentro de su cuerpo. Volvió la mirada al libro y siguió leyendo, pero en su cabeza seguían estando aquellos labios húmedos, y esa agua resbalando por ellos. Como si de una profecía se tratara, se juntaros todos los factores para darse aquel hecho. Nunca había tenido ninguna relación lésbica, aunque sí era cierto que alguna vez, con alguna de sus relaciones anteriores, había imaginado un trío con otra chica, e incluso, alguna vez que se había masturbado, sí se lo había montado con alguna amiga suya en alguna fiesta o en el baño de alguna discoteca.

Casualmente, y de ahí viene lo de la profecía, en aquel capítulo que leía, el protagonista del thriller miraba por una ventana cómo dos de sus mejores amigas empezaban a tener una relación en un sofá horas antes de que una segunda personalidad de aquel muchacho que miraba, las descuartizara a las dos. No entraba en detalles el libro, más bien eran frases escuetas, pero sí metía al lector en la situación…y vaya si metió a Alicia. Sin darse cuenta, una de sus manos empezó a rozar sutilmente uno de sus ya endurecidos pezones, sin preocuparse si su vecina la estaría mirando, pues el socorrista estaba en una posición en la que difícilmente la hubiese visto. Entreabriendo la boca, mojó uno de sus dedos con saliva, y volvió a recorrer sus senos, esta vez mojándolo y causando una mayor erección de los pezones. Miraba el libro, pero en su mente, estaba la boca de aquella chica joven, rozándole los pezones con su lengua, y soltando en ellos aquella agua de la ducha que minutos antes había estado viendo como entraba en la boca.

El sol le daba de lleno en todo el cuerpo, pues es sabido que las mujeres siempre se colocan para que el astro rey incida directamente sobre su cuerpo. Inconscientemente, entreabrió uno de sus muslos, y el sol hizo el resto…en cuestión de segundos, estaba lo suficientemente caliente por fuera….y por dentro.

La otra chica, después de llevar un rato en la misma posición, se volteó para dar color a su espalda, y fue cuando notó que aquella chica que estaba a escasos metros, mantenía un movimiento conocido también por ella. Lejos de apartar la mirada, se tumbó boca abajo, y disimuladamente, siguió mirando. No era una imagen obscena, pero sí muy sensual y muy, muy caliente. Alicia había dejado caer su mano hasta el ombligo, y ahora la metía por debajo del bikini, acariciando aquella fina línea púbica que se había dejado, en una obra exquisita de peluquería íntima. Uno de sus dedos, “el atrevido”, fue más allá, y bajó despacio hasta su sexo, mojándose por completo y turbando más si cabe, la mente de Ali. Desde la posición de su vecina, apenas se notaba e movimiento de la mano, de aquellos dedos, pero de sobra sabía ella lo que allí estaba pasando…y lo que también le estaba pasando a ella.

Alicia despertó un segundo antes de correrse allí mismo, y volvió a la realidad. Levantó la mirada, no vio nada extraño: el socorrista leyendo bajo la sombra de aquella gigantesca sombrilla, el agua como un plato de aceite y su vecina tumbada boca abajo, como si estuviese dormida. Pensó que el sofá sería un buen sitio para acabar el trabajito que había empezado, así que, cogió sus cosas y se levantó para irse. Al pasar al lado de la chica, la miró de reojo aquel culo, y notó como la calentura de su coño aumentaba sólo con mirarla.

-Joder…qué me está pasando?? Con lo que me gustan a mí las pollas y ahora estoy pensando en el culo de esta tía… – se dijo para sí misma.

El socorrista, aburrido de estar allí toda la mañana sólo, la abordó y le preguntó por su trabajo ( aunque lo único que quería era ligar con ella y ver más de cerca aquel cuerpo de escándalo que tenía Alicia).

Se tiraron casi 10 minutos charlando, tiempo en el que la otra chica, recogía sus cosas y se iba también para casa. Al pasar al lado de estos, un …- hasta luego!! Hizo que ambos volviesen la cara para contestar, y fijarse en aquel precioso culo. Alicia vio que se dirigía a su portal, y casi dejó al socorrista con la palabra en la boca, pues cuando su vecina abría ya la puerta, la gritó…. – espera, que yo también subo!!!

Amablemente, le sujetó la puerta, viendo cómo Alicia venía corriendo hacia ella. Era inevitable ver cómo aquellas tetas se movían, y aunque en otra circunstancia no se hubiese fijado, después de ver cómo se estaba masturbando frente a ella, era lógico que se fijase. Entraron al portal y Ali le dio las gracias, presentándose la una a la otra, pues aunque de vista se conocían, no sabían sus nombres.

– Hace calor, eh??

– Sí, mucho…y eso que en la pisci se está muy bien, verdad?

– Si, muy bien…Qué lees?

– Es una novela de terror…de uno que está medio chiflado y tiene doble personalidad…Se carga a casi todos!! Ja, ja, ja.

Sexo lésbico por primera vez

Alicia pensaba que de un momento a otro, se tiraría a los labios de aquella morena, y sólo pensar que las dos estaban en biquini, le ponía aun más cachonda. Pero se quedó de piedra cuando aquella chica, que parecía muy tímida, se acercó y, mirándole al cuello, y rozándola con un dedo, le dijo al oído:

– Y tú, no tienes miedo de estas historias??

Lejos de echarse atrás, Alicia, que se le puso la carne de gallina, la miró a los ojos primero, y luego a los labios, y le dijo:

– No, de estas historias, no. Lo que me asusta eres tú…

Y, entreabriendo sus labios, los posó con suavidad en los de su reciente amiga, que la aceptó con gusto, dándole su lengua húmeda y jugando con la de Alicia. En la cabeza de ésta estaba aquella boca de la ducha, jugando con el agua, hasta que notó cómo una mano se deslizaba por su cuerpo, bajando directamente a su sexo. Su respiración se aceleró y dejó que aquella chica, aparentemente inexperta en aquellos lances, tomara la iniciativa. Le estaba mordiendo el cuello, e iba bajando hasta sus pechos, mordiéndole muy suavemente los pezones uno y otro, volviéndola loca y mientras movía la otra mano por fuera de su bikini, desde el culo, hasta su clítoris, donde ejercía una suave presión, que hacía volar a Ali.

– Hija de puta, cómo me estás poniendo….

– Espera, que esto no es nada…

Y allí mismo, en el descansillo entre dos pisos, se agachó, y bajándole la braga, dejó su lengua trabajar donde más lo deseaba Ali. Esta, se sentó en las escaleras, y abriéndose de piernas, le dijo.

– Así mejor.

– Te va a gustar… He visto cómo te masturbabas en la piscina y ya veo lo caliente que estás.

Dicho esto, y como si de una experta se tratara, empezó a jugar con lengua, labios y dedos por todos los rincones de Alicia, sacando a ésta de sus casillas, y teniéndose que morder los labios varias veces para no gritar en las escaleras mientras alcanzaba múltiples orgasmos.

Ali, medio recuperada de aquel “ataque”, quería su venganza, y ella se la concedió. Acabó por desnudarse, y sin dejar que Ali cambiara de postura, se puso por encima de ella, justo para que su sexo cayese en la boca de Ali, mientras esta seguía sentada, ahora con la cabeza hacia atrás, y con una mano volviendo a masturbarse.

Así fue cómo se conocieron y cómo intimaron el primer día. Desde entonces, su trato no fue igual, y alguna vez coincidieron de nuevo en la piscina, aunque no de forma tan calurosa. Salieron un par de veces, y se conocieron más profundamente, hasta que igual que vinieron, se fueron…como pasa en la vida real….aunque esto ha sido una historia de sexo lésbico inventada a primera hora del día.

Hasta otra!

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