Un fatídico día para mi madre (2ª parte)

Habían pasado unos cinco meses desde que ocurrió la desgracia contada en la primera parte de este relato XXX, desde entonces, mi madre (Pilar) estaba más distante conmigo que nunca. Cuando entraba en el baño, y ella se estaba duchando rápidamente se ocultaba sus partes ya fuese con las manos o con la toalla porque no quería que la viese desnuda, o por ejemplo, cuando llegó verano, íbamos a pasar muchos domingos a la piscina como cada verano y cada vez que me veía con el móvil, me preguntaba que que estaba haciendo, aunque uno de esos días que estábamos en la piscina, le hice fotos en bikini, y al llegar a casa las pasé al ordenador.

Al día siguiente, del día de piscina, me levanté sobre las ocho de la mañana y me fui al baño, casualmente, mi madre estaba en bragas y sujetador e inmediatamente, me dijo que saliese del baño. Sobre las nueve y media, me dijo que se iba a comprar, entonces, llamé a Marian mi antigua profesora de FOL y a mi tía Amparo para ver si podían venir a casa para lo que ellas ya sabían, pero hubo un problema, y era que a lo mejor Marian no podía venir, entonces me dijo que me avisaría.

Finalmente, dos horas más tarde, me confirmaron las dos que si podían venir tanto Marian como Amparo. Sobre las tres y media llegaron a casa y les pregunté que si habían comido y me dijeron que sí. Mi madre las saludó con un beso a cada una y preguntándoles qué tal y si habían comido.

Para disimular un poco, le dije a Amparo que si podía venir a mi habitación porque le quería enseñar una cosa de clase y me dijo que encantada. Al entrar en mi habitación, cerré la puerta y le di un besazo y me dijo que estaba deseando verme.

Cuando Marian y mi madre terminaron de recoger la cocina, fuimos todos al salón y cuando mi madre se iba a sentar, llegó Marian y la agarró del pelo, acto seguido, Amparo la desnudó por completo y le esposó las manos a una silla. Más tarde, Amparo cambió las esposas por una cuerda y le ató de nuevo las manos, acto seguido, me quité toda la ropa, al igual que Marian, y al verla soltó una pequeña carcajada y me dijo que se le olvidó depilarse aunque a mí no me importaba como le dije; al decirle eso, me dijo: “aisss, pero qué bueno eres” dándome un beso después.

Una vez que todos estábamos desnudos, Marian le metió a mi madre un dilatador eléctrico por la vagina y a los pocos segundos, empezó a gritar del dolor que padecía. Al rato, Amparo le azotaba el culo a mi madre con una vara de madera redonda durante unos veinte minutos aproximadamente mientras que le hacía una mamada a Marian en la vagina.

Después, le empecé a hacerle un dedo a mi madre por la vagina mientras que Marian se ponía en cuclillas para hacer pis mientras que yo me acercaba para darle un beso y tocarle los pechos.

Finalmente, Amparo se puso en cuclillas y me hizo una paja mientras le tocaba sus preciosos pechos a la vez que ella se masturbaba la vagina.

 

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Mi tía vuelve a mi casa para pasar unos días

Mi tía (Amparo) y yo (Raúl) pasados unos meses de todo lo que ocurrió con mi madre (Pilar), nos levantamos un día mi madre y yo, y nada más levantarnos, mi madre me dio un beso. Recordad que mi tía sigue viviendo con mi madre y conmigo.

Empezamos a hablar de todo lo que pasó con Amparo y nosotros dos cuando quedamos para que viniese a vivir con nosotros y todo ese tema.

Mi tía se levantó como un día normal y me dio un beso a mi madre y otro a mí.

Cuando le dio el beso mi tía a mi madre, Amparo nos dijo que se iba a duchar así dejaba la ducha libre para el siguiente que viniese a ducharse. Se le había olvidado coger la ropa interior como hace por costumbre para ponérsela en el baño.  Salió completamente desnuda del baño a buscar su ropa interior, no nos habíamos dado cuenta de que Amparo estaba completamente desnuda. Mi madre entró en el baño al terminar Amparo de ducharse, ya se había secado cuando mi madre estaba en sujetador y bragas para disponerse a quitárselas, mientras salía mi tía y entraba mi madre se dieron un beso y Amparo espero hasta que mi madre se desnudase por completo, mi madre se dio cuenta de que yo estaba mirando y como no le gusta que yo le vea desnuda al igual que a mi tía, cerró la puerta del baño. Amparo fue a la cocina para beber agua con la ropa interior ya puesta, unas bragas de color verde y un sujetador beige; le hice una foto de cómo iba mi tía en bragas y sujetador. Se dio cuenta y se enfadó conmigo como nunca. Al salir mi madre de la ducha mi tía se lo contó a mi madre y me dijo que quién me creía yo que era para hacerle una foto a mi tía en ropa interior.

Después de comer me metí en mi habitación y me hice una paja. Mientras me la estaba haciendo, mi tía entró en mi habitación y me preguntó que qué estaba haciendo, al instante llegó mi madre y como seguían cabreadas conmigo volvimos a discutir.

Salieron de mi habitación enfadadas por lo que había pasado. Al rato, me entraron ganas de hacer pis, así que fui al baño, aproveché que mi madre estaba en el baño y al entrar ella me miró y se ocultó sus partes intimas.

Una hora después, estando los tres en el salón, de repente mi madre se va a su habitación y mi tía a la suya. Al momento, mi madre fue a la habitación de mi tía maquillada, con un vestido y unas sandalias de tacón y mi tía maquillada (igual que mi madre), con una minifalda vaquera, unas sandalias grises que le había dicho en su día que me gustaban y una camiseta de tirantes.

Cuando salieron de las habitaciones me dijeron que iban a salir y que ahora venían. Al regresar a casa me dijeron que si estaban guapas para mí y le respondí que estaban preciosas.

A continuación me levanté y me rápidamente fui a mi habitación con la excusa de colocar algo. Al instante Pilar vino hacia mi habitación y me dio un beso, salí al salón y me encontré a mi tía masturbándose, al vernos a mi madre y a mí, mi madre en bragas y sujetador y yo desnudo, me miró y me dijo que le encantaba mi pene.

Amparo me empezó a hacer una mamada mientras que desnudaba a mi madre por completo.

Al rato, mi madre se puso en cuclillas y me dijo que quería hacerme una cubana; metí el pene entre sus pechos y ella me empezó a masturbar mientras que Amparo le metía un vibrador a mi madre por la vagina (que era lo que habían salido a comprar en realidad). Después le metí el pene a mi madre por el coño mientras que Amparo probaba el vibrador. Al sacarse mi tía el vibrador de su vagina, le entraron ganas de hacer pis, y como estaba en cuclillas y mi madre debajo, se hizo pis allí mismo.

Finalmente, mi madre eyaculó como nunca antes la había visto eyacular, y me dio un beso diciéndome había que repetir.

 

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Relato erótico de incesto: culeando a mi mamá de forma inesperada

Mi nombre es Javier y voy a contarles cómo estoy culeando a mi mamá desde hace ya varios meses. Tengo 21 años y ella 41, es una señora muy guapa de unos 1.65 de estatura, pechos grandes, culo hermoso y lo que más me encanta… su concha es peluda y muy jugosa.

Bueno, hace varios meses un día que llegué un poco mareado de una parrillada con mis amigos. Llegué a eso de las 8 de la noche y llamé a mi madre, pero no respondió, así que la busqué y fui a su recámara. Entré y no la vi, pero escuché la regadera, me acerqué y la puerta de la ducha estaba entreabierta. Entonces, pasó lo mejor, estaba duchándose ese hermoso cuerpo y vi cómo bamboleaba sus tetas y cómo enjabonaba su hermosa concha peluda. La miré unos minutos y luego me fui a mi habitación ya excitadísimo donde me tuve que hacer una paja de fábula pensando en todo lo que vi y en cómo me gustaría estar culeando a mi mamá, tras lo cual terminé echando leche en abundancia.

Al día siguiente me dio un poco de vergüenza verla en el desayuno. Ella estaba con una bata y ya me imaginaba su culo grande y sus tetas debajo de ella. Pasaron varios días y yo seguía pensando en ella, hasta que un fin de semana mis padres tuvieron que acudir a un matrimonio y se fue con mi padre. Cuando la vi salir estaba radiante con un vestido por encima de la rodilla y bien ajustado, lo cual permitía ver su hermoso culo.

Se fueron y yo también salí con mis amigos. Cuando volví, aún no habían llegado, así que me dormí. De pronto sonó la puerta y supuse que ya habían llegado, pero solo regresó mi mamá, cosa que me extrañó, por lo que fui a hablar con ella. Noté que había llorado y le pregunté que qué pasó. Me dijo que se había peleado con mi papá porque se puso celoso de un primo de ella con el que bailó un momento y discutieron, tras lo cual mi papá se fue con sus papás a su casa. Le dije que se calmara y que no se preocupase, que al día siguiente volvería como si no hubiese pasado nada. Vi que estaba súper mareada y me dijo que se puso a tomar más porque no le gustó la discusión, entonces le dije que se durmiera y me dijo: “ayúdame a desvestirme, estoy muy mal”, entonces le quité el vestido y salieron a la luz sus hermosas tetas cubiertas con un sostén blanco. A través de su calzón se notaban sus bellos púbicos, que los tenía en cantidad ya que era transparente y por detrás se marcaba en su culo. Inmediatamente mi verga se paró y no pude disimularlo.

Al subirla a la cama, mi mamá notó que mi verga estaba parada, y me dijo: “qué te está pasando”. Yo no sabía qué decir, quise que se echara en la cama para taparla pero se sentó al filo de la cama y me preguntó que por qué lo tenía parado. Me puse nervioso y no tuve más opción que decirle la verdad, que hacía unas semanas la había visto en la ducha desnuda y que ahora como estaba con su calzón también me provocó una excitación. Ella no dijo nada y hubo un silencio que pareció eterno y de pronto dijo: “eres mi hijo y eso no creo que esté bien, yo se que a muchos hombres les causo excitación porque dicen que tengo un buen culo y varias veces me propusieron tener alguna relación con ellos pero nunca lo hice por respeto a tu padre, en tu caso es algo diferente hijo y no sé qué decirte”.

Culeando a mi mamá mientras llegaba mi papá

Yo me acerqué un poco y la abracé; le pedí que me perdonara y que no volvería a suceder, pero al verla así me causó bastante excitación, ella me dijo: “¿¿en serio te excito?? Le dije: “sí mamá, eres muy hermosa y tienes un cuerpo bello”. De pronto levantó su mano y tocó por encima de mi bóxer y dijo: “hijo esto está muy duro y grande, y no sé por qué me está calentando”, se sacó su sostén y me dijo que le chupara las tetas, cosa que hice con frenesí tomando cada una de las tetas y chupándolas rico. Ella ya gemía y mis manos bajaron a su concha, donde hice a un lado su calzón y le metí mano… ufff eso estaba mojadídismo. Se echó y le quité el calzón, abrió las piernas y le empecé a chupar su concha peluda que estaba muy mojada. De pronto me dice: “échate”, y se subió encima de mí dándome su culo para que siguiese chupando su concha. Ella también chupaba mi verga, y así estuvimos unos 10 minutos hasta que se volvió a echar y me dijo: “hijo, móntame, quiero sentir tu verga dentro de mí, hazme el amor porque tu padre ya no lo hace de seguido, ¡¡culéame rico papiiiiiiii!!”. Después de este tiempo culeando a mi mamá, yo ya estaba que reventaba, así que la monté y dirigí mi verga a su concha y de un golpe se la metí hasta el fondo. Ella dio un suspiro y empezamos a culear. Se movía rico hacia mí, queriendo que entrara más a fondo mi pichilo. Me decía “qué rico pichilo tienesssss, culéame hijo, soy tuya, ¡más, más, más!”. Como estaba muy excitado, no duramos mucho y me desleché dentro de ella como un volcán.

Después de haber estado culeando a mi máma, descansamos como media hora y aún no llegaba mi padre. Hablamos de lo que sucedió y de alguna manera ambos sentíamos culpa. De pronto mi verga se paró de nuevo y ella lo notó, y me dijo: “¿¿de nuevo quieres culear??” A lo cual contesté que sí, que quería montarla de nuevo. Dicho esto, me agarró la verga y la acarició, me la chupó rico y se puso a cuatro patas. Me dijo: “méteme tu pichilo, así, entra más a fondo”. Me acerqué y le metí mi pichilo hasta el fondo. Ella gemía fuerte y movía su culo hacia mí para que le entrase más al fondo, así culeamos como 15 minutos hasta que terminé encima de su culo. Ya estábamos cansados nos besamos un rato. Me dijo: “ve a tu habitación, y de esto nadie tiene que saber nada, solo es entre tú y yo por favor”. Me fui y me dormí como un bebé cansado. Al día siguiente la vi de una manera diferente, ella tenía una sonrisa de complicidad y volvió mi padre, pero todo cambió en nuestras vidas. Más adelante les contaré nuestras aventuras más excitantes.

Soy de La Paz Bolivia y me gustaría contactar con personas que, al igual que yo he estado culeando a mi mamá, ellos también hayan pasado o que pasan por lo mismo y, de alguna manera, entablar amistad, ya sean chicas o chicos.

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Mi primera experiencia de sexo con mi primo Andrés

Desde niño he tenido un vicio, y ese vicio son los hombres. Comencé viendo películas soft porn cuando no llegaba ni a los 10 años, y frotándome inocentemente con dos primos, que eran uno o dos años mayores que yo. Esos fueron los momentos favoritos de mi niñez, cuando me tocaban entre los dos y se turnaban para que yo los manoseara a ellos. Y después de crecer, cada cual siguió su curso y mi adolescencia fue solitaria y sin ningún hombre que me consolara. Pero con el tiempo todo mejoraría, después de años de no tener ningún tipo de contacto físico con nadie, de soñar despierto con mis amigos heterosexuales de la preparatoria, con profesores y cualquier hombre en sí; de añorar tener una verga entre mis manos, viendo cómo debido a mi condición de homosexual de closet todos mis deseos eran completamente reprimidos y quedaban relegados a eso, sólo deseos de tener sexo.

Un día, años después y tras no saber nada de mis queridos primos, uno de ellos estuvo de visita en mi casa saludando de nuevo a mi familia. Aquel día, estando yo solo con mi madre en casa, ella fue a bañarse quedando unos momentos mi primo y yo con la casa a disposición de nosotros, así que empezamos a “jugar con el perro o mascota de mi hogar”. Andrés tenía algo de acné juvenil y una voz gruesa que dejaba atrás al niño con el cual tuve los primeros roces en mi niñez. Fue entre juego y juego y cada vez más cerca el uno del otro, que él tomó la iniciativa de estirar su mano y tocar mi entrepierna por encima del pantaloncillo que llevaba puesto; fue un detonante inmediato de emoción, tuve una erección al instante y mi timidez se fue por completo; empecé a tocar su pene ya en erección, de alguna manera sintiendo realizado mi sueño de tener una verga entre mis manos después de tantos años.

Después de besarnos y estar tocándonos inocentemente, Andrés se puso de rodillas, sacó mi pene y empezó a chuparlo lentamente. Si alguien me preguntara cómo describiría ese momento… Mi respuesta se resumiría en una sola palabra: gloria, me sentía en la gloria absoluta al estar teniendo sexo con mi primo. Sentir su boca babosa en mi pene era una locura, luego me lamió los huevillos mientras yo lo miraba hacerlo. Me parecía un sueño estar viendo lo que estaba haciéndome, un sueño hecho realidad. Luego se puso de pie frente a mí, y sabía que era mi turno de hacer lo que por tanto tiempo había deseado (mamar la verga de alguien y tener sexo con mi primo), recuerdo que, con algo de nervios y adrenalina causada por mi inexperiencia, se me hacía agua la boca y me temblaban las piernas de la emoción que sentía, y fue cuando, estando ya de rodillas, bajé su pantaloncillo y contemplé su verga juvenil, peluda, de unos 14 o 15 cm; y sin pensarlo dos veces la metí en mi boca, la saboreé, sentí el salado sabor de su lubricación y lamí sus testículos colgantes y peludos. Fue lo más delicioso que había probado hasta ese momento en mi vida.

Ese día yo era un aprendiz de Andrés, dispuesto a hacer todo lo que él me hiciera a mí. Minutos después, me empezó a lamer el ano, algo nuevo e inesperado para mí; sentí un cosquilleo genial, cada vez que subía y bajaba su lengua por todo el ojo de mi culo era una bomba de emoción que me estallaba por dentro. Así que hice lo mismo, se puso a cuatro patas, abrí sus nalgas y vi un culo bastante velludo, excitante. Literalmente, nunca pensé que a un hombre le salieran pelos en el trasero y de esa manera, pero aún  así, pasé mi lengua por su culo como si estuviera lamiendo un helado, sólo que este tenía un sabor agrio, pero delicioso a la vez.

Luego, Andrés trató de penetrarme, pero no pudo hacerlo, pues mi ano virgen estaba muy cerrado y hasta mi pobre primo estaba haciendo daño a su pene debido a la fricción del roce de la piel de su polla con la de mi culito, por lo que intenté penetrarlo yo a él, pero el resultado fue el mismo: el dolor de sólo tener la punta de mi verguita en su hoyo fue suficiente para que paráramos con el intento de penetración. Para infortunio mío, fue el final de toda esa experiencia de sexo con mi primo, ya que mi madre terminó de tomar el baño; escuchamos el sonido de la puerta del lavabo abriéndose y nos dispusimos rápidamente a subir nuestros pantaloncitos.

Han pasado algunos años de esto, a Andrés lo veo en ocasiones remotas en reuniones familiares, vive en otra ciudad, pero nunca hablamos más allá de: “Hola, cómo estás”. Quizás si algún día nos quedáramos solos de nuevo volvería a tener sexo con mi primo, pero esta vez se lo daría todo.

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