Sexo interracial: Mi mamá y mi amigo Francisco – Regreso

Reciban todos los lectores de sexo escrito un saludo de mi parte y el hecho es que sé que han pasado muchos años desde que inicié mi relato erótico de sexo interracial, pero hoy vuelvo para poder continuar y concluir con lo que pasó en ese tiempo. Como sabrán en la actualidad ya soy adulto, terminé la etapa escolar, la universidad y hoy cuento con un trabajo. Y como mencioné, culminar este relato es una deuda para con todos, aunque trataré solo de tocar los asuntos más interesantes que ocurrieron.

Después de ese primer encuentro entre mi madre, Francisco y sus primos, aprovecharon lo más que pudieron esos días de ausencia de mi padre, aunque siempre procuraron no ser vistos por los vecinos y por esa razón venían de noche y entraban por la puerta alterna de la casa que da a un pasaje que tiene arbustos, permitiendo no ser vistos tan fácilmente al entrar. De esas veces que se vieron, uno que otro día coincidió con mi padre llamando a casa para saber cómo nos encontrábamos y mi madre le contaba los pormenores de ese día, aunque lo hacía mientras cabalgaba suavemente a Toño mientras Francisco y Carlos aguantaban las risas de saber que mientras mi padre hablaba tranquilamente con mi madre, su concha se abría ante el pene de aquel negro, llenándola por completo y satisfaciendo su hambre de hembra lujuriosa. Y una vez finalizada la conversación, los tres se echaron a reír dejando ver con mayor precisión el blanco extremo de sus dientes que resaltan por el contraste de su piel. Mi madre también acompañó las risas de ellos, aunque más moderada pero lo que comentaron Toño y mi madre es que fue un momento bastante excitante y morboso, por tanto, para la próxima vez que mi padre llamara y estuvieran ellos lo intentarían con Francisco o Carlos. Y eso no demoró en pasar pues unos días después mi padre llamaba casi a una hora similar mientras mi mamá le lamía la verga a Toño y lo masturbaba a Carlos, y mi amigo se la cogía en perrito. Mi madre se detuvo en lo que hacía para contestar el teléfono y conversar con mi papá, aunque se tuvo que poner de rodillas para eso, pero Francisco hizo lo mismo sin sacar su pene de la vagina de mi mamá y se seguía moviendo mientras con sus manos sobaba sus tetas y sus pezones. La conversación seguía como si nada, y mi amigo disfrutaba de mi madre con los ojos cerrados, aunque también veía a mi mamá abrir los ojos de vez en cuando y aguantar hacer algún ruido cuando mi amigo empujaba toda su verga dentro de ella y supongo que era por lo grande que lo tiene Francisco como siempre decía ella. Y siendo sinceros puedo decir, ahora más que nunca, que era muy excitante verlos juntos, todo acerca del sexo interracial se me hizo muy interesante y por eso fue que me gustaba ver eso y hasta dónde podrían llegar.

Aunque las conversaciones por teléfono no eran largas igual era disfrutada por ellos y luego de eso pues continuaban como siempre entre los tres negros poseyendo a mi madre. Siempre se turnaban en las distintas poses que probaban como cuando los tres se sentaban al borde de la cama y mi mamá se dirigía donde uno de ellos y se sentaba encima, yo podía ver cómo ella agarraba la verga de su amante de turno y la dirigía a su concha y poco a poco se iba insertando acompañada de los gestos de placer de mi madre y una vez hecho eso ella empezaba a moverse con mucha soltura tratando de llenar de placer a su macho. Mi mamá subía y bajaba y sus labios vaginales parecían agrandarse producto de la excitación mientras el mástil negro brillaba por los jugos del interior de ella y eso es lo que decían ellos, lo mucho que se moja y lo caliente que es su concha. Y así, después de un rato se movía de donde estaba y pasaba al siguiente procediendo de la misma manera.

          Qué concha tan caliente tiene señora Norma. – rugió Carlos agarraba las nalgas de mi madre y la ayudaba a subir y bajar de su fierro. Siempre tan calientita y apretadita.

          Ayyyyyy también con tremenda verga me llenas más que nadie. – susurró ella.

          Pero eso no quita que lo disfrute como la buena perra que es. – dijo socarronamente el negro.

Ellos continuaron en lo suyo, entregándose el uno al otro con movimientos suaves y rápidos y yo viendo cómo esa verga entraba centímetro a centímetro y volvía a salir continuamente y sin descanso producto de la juventud del compañero sexual de mi madre, y por las expresiones de Carlos podía saber que gozaba como nadie y que seguro debía sentirse como en el cielo. El negro estaba 26 cm dentro de mi madre y ella envolvía 26 cm de verga, más unidos que nunca nadie detendría eso sino ellos cuando así lo quisieran. Así era cada vez con cualquiera de ellos, mi madre era la perra de esos negros.

Mi madre, una adicta al sexo interracial

Los encuentros con los primos de Francisco no eran tan seguidos pues ellos tenían labores que hacer, además que solo eran en los viajes que mi padre realizaba de vez en cuando, en cambio, mi madre y mi amigo sí se veían seguido por lo que ya les he contado antes pues el ser vecinos ayudaba a que el vecindario no pudiera sospechar de lo que ocurría en casa. Y mi madre me había dicho que la herida ya estaba curada pero que mi amigo le pidió algunos consejos de adultos y que por eso se iban al cuarto a conversar, yo estaba de acuerdo porque consideraba a Francisco un buen amigo y algo así como un héroe en esa época pues recuerden que eso empezó cuando yo era todavía muy joven. Lo que también empezaron a hacer es que cuando era época de colegio mi amigo venía en la tarde a casa y se encerraban en el cuarto y normalmente él se iba antes que venga mi papá pero otras veces se quedaba hasta que llegara pero para ese momento nosotros estábamos en la sala o en la cocina y Francisco ayudándome en alguna tarea del colegio cosa que así mi padre no podría sospechar que algo pasaba entre ellos pues yo estaba presente y tampoco decía que había pasado algo raro. Más bien al ver esos detalles, mi papá tomaba mayor estima y confianza a mi amigo. Y yo seguía viéndolos a través de la ventana, bien oculto y siempre probando nuevas poses sexuales como una que le decían el cangrejo y donde Francisco está echado y mi madre sentada de espaldas a él pero con las manos hacia atrás y apoyada en la cama, dependiendo de la pose muchas veces no se veía por completo la penetración pero en otras ocasiones, como en esta, la visión era completa. La negra verga entraba y salía sin compasión y sin freno ante los movimientos que realizaba mi madre que se empalaba a su gusto y sabor, mi amigo solo se dejaba llevar por ella mientras lo veía que estaba con los ojos cerrados, signo inequívoco de lo mucho que debía ser su placer y más aún cuando empezaba a mover su cabeza de un lado al otro, Francisco era presa del placer llevado al máximo. Y no era para menos al ver cómo mi mamá quebraba su pelvis y así el pene entraba y salía a buen ritmo y sonido por los gemidos que soltaba pues también ella era consumida por el fuego del placer… definitivamente, ellos parecían hechos para brindarse placer mutuamente sin importarles mi padre en lo absoluto.

          ¡¡¡Ouuuuu ouuuuu!!! – Gemía de placer mi madre sin dejar de moverse.

          Señora Norma, así es difícil dejar de pensar en verla todos los días. – casi carraspeó mi amigo sumergido en el goce.

La vagina de mi madre chorreaba del gusto empapando el negro y gordo pene de Francisco y aunque el teléfono empezó a timbrar, ellos hicieron caso omiso al mismo, la verga entraba y salía como Pedro por su casa y el teléfono timbraba una y otra vez y la verga seguía entrando y saliendo,  quien fuera que estuviera llamando iba a tener que esperar un rato hasta ser atendido. Y así fue que después de varios minutos que parecían infinitos mi madre gritaba y temblaba encima de mi amigo quien a su vez empujaba con fuerza su pene descargando sus huevos por completo y poco a poco se fueron calmando y recuperando el ritmo normal de la respiración aunque se preguntaron por el inoportuno timbrar del teléfono. Esa duda sería resuelta cuando al cabo de un rato, una vez más se escuchaba el repicar del aparato y mi madre ahora sí pudo contestar y por lo que escuché pues era mi padre y mi mamá le daba alguna explicación de porqué no contestó y que se había estado duchando y la llamada era para que no se olvide que íbamos a salir más tarde cuando él llegara. Luego de eso, conversaron un rato más y lo volvieron a hacer ahora en perrito y después se fueron a duchar juntos pues estaban sudados y ya le había dicho a mi padre que se había bañado.

Por ahora esto es lo que les puedo ir compartiendo del relato de sexo interracial y recordando sobre todo lo más saltante de esa época. Aunque no lo crean, volví. Un saludo de parte mía, David, también conocido por mi madre como el gatito ronrón.

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Mi vecino voyeurista. Parte 5. Final

La zorra riquilla de mi voyeurista Entonces me tomó, él, varios centímetros más bajo que yo, y muy delgado, me tomó con una fuerza increíble entre sus brazos. Me tomó y me apretó contra él, como si fuera de su propiedad. Y yo sentía esa fuerza, esa ira, ese deseo correr por sus venas. Y me sentía asustada, amedrentada, meContinuar leyendo »

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Trío con mis dos hombres

Hola. Nuevamente me he animado a escribir un relato porno. Primero agradecer a los cientos de correos que me han enviado. Para quienes no han leído mi anterior relato erótico, me describo: Soy Alicia, 43 años, una mujer chilena, casada con un hombre maravilloso que ha logrado sacar lo más lujurioso de mí. Después de convencerme de aquel primer tríoContinuar leyendo »

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Relato erótico de una infidelidad femenina

Saludos. Soy nuevo en esta página web de relatos eróticos. Este relato erótico es de una experiencia sexual totalmente real. Quizás a los que leáis esto os parezca lo típico y no os llame la atención pero es mi vivencia y algo que me pasó y que jamás pensé que me sucedería a mí.              Soy músico profesional de giras yContinuar leyendo »

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Follando por el culo a mi madrastra la puta

Era fin de año y como es costumbre salí de viaje con mi papá, su ahora nueva esposa y sus hijos pequeños. El viaje fue a un lugar de clima cálido, por lo que vería a mi madrastra con poca ropa. Y para ser sincero, esa idea me calentaba mucho. De hecho, me hice más de una paja al pensarContinuar leyendo »

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Sexo con una mujer mujer casada

Hola, ¿qué tal? Soy nuevo en esta página de relatos XXX, y quiero contarles una historia que me pasó hace poco con una mujer casada.
Bueno, yo me dedico a mantenimiento del hogar. El pasado 22 de sep. de 2016 recibí una llamada muy temprano, a eso de las 5 de la mañana. Nunca suelo contestar a esa hora, era un número desconocido, cabe mencionar que desperté con mi pene erecto duro y muy mojado, y por curiosidad contesté al celular. Era una hermosa voz de una mujer excitante que hizo que mi pene se pusiera más duro. Quería que le ayudara porque tenía un problema con una puerta de su recamara que se había dañado la chapa.
Contesté y le dije que sí le podía ayudar, que en una hora estaba en su domicilio. Ella respondió que era urgente, y le dije que en 30 minutos estaría ahí.

Llegué el domicilio indicado, preparé mis herramientas y pasé al jardín. Era una casa de gente adinerada del pueblo. Toqué al timbre y contestó invitándome a pasar por la puerta, que estaba abierta. Entré y cerré la puerta… era una tremenda casa que no podía creer que estuviera yo en ella dando servicio, cuando de pronto se me apareció doña Lucía.
Era una mujer casada de 44 años con un cuerpo escultural, como de 22. Uff, mi pene se despertó en un dos por tres, ella estaba en las escaleras con sostén blanco y unas bragas riquísimas, de sus hombros a sus pies vestía una bata transparente ummmmm. Yo me quedé alucinado, mi pene se podía notar por mi pantalón ajustado. Ella me dijo, “pasa, no tengas miedo joven”. Ella me notaba que estaba caliente. Me llevo a la recámara a la cual tenía que reparar la puerta. De hecho, era su recámara… que lucía perfecta para follar un mañanero, pensé para mis adentros.
Así pues, me dediqué a lo que iba a hacer, mi trabajo. Estaba a medio trabajo cuando ella subió de la cocina con dos vasos de agua, pasó a su cama y los puso en el tocador, se recostó en su cama, se quitó la bata y prendió la tv. Yo seguía trabajando, miraba cómo relamía sus labios y no alcanzaba a ver qué había en la tv; ella frotaba sus piernas intensamente con ganas de que la follaran. Tenía una piel canela para chuparse los dedos, mi pene estaba duro, con ganas de salir, y yo esta incomodo por la situación en la que estaba. No sabía quién era esa señora, si era una mujer casada con un político o si era una mujer casada con un narco, no sé.

La pasión de una mujer casada

Cuando me dijo “estás sudando, hace mucha calor ¿verdad?”. Contesté que sí, y me dijo que fuese a por uno de los vasos de agua que tenía allí. Yo, con mi cara de miedo y mi pene erecto, me acerqué, y me dijo:
– Siéntate en la cama y disfruta el vaso de agua. ¿Por qué no te quitas tu camisa si tienes calor?
A lo que contesté que no podía, pero ella dijo que claro que sí podía, que iba a estar todo el día sola. Entonces, me empezó a quitar la camisa… tocaba mi pierna y miraba mi pene, que estaba por salir. Me dijo con una voz súper cachonda “mijo, ¿esa herramienta por qué no la usas? Yo no decía nada porque tenía mucha vergüenza. De pronto, su mano estaba sobre mi pene, me desabrochó el pantalón, se puso de pie frente a mí y empezó a chupar mi pene sobre mi bóxer diciendo “mijo, quiero comerte todo”.
Yo seguía sin decir nada, solo miraba lo que ella hacía. Se desnudó, me recostó en la cama y me empezó a pasar sus ricas tetas por todo mi cuerpo. Yo estaba súper caliente, cuando sonó su teléfono. Solo escuché que dijo hoy no ocupare nada todo está bien y no saldré de casa, se montó sobre mi pene y se movía como una experta. Uuummmm, lo recuerdo y se me pone dura la verga.
Follamos durante 45 minutos como a ella se le vino en gana. Terminé viniéndome dentro de ella. Me llevó a su baño y nos dimos una ducha juntos. Terminaba de vestirme cuando me abrazó… ¡y en sus maños tenía 3,000 pesos mexicanos! Y me dijo al oído que esperaba que la chapa se volviera a dañar lo más pronto posible… fue una experiencia amarga, pero placentera. Amo a doña Lucía.

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La infidelidad de Irene 2

Alonzo (nombre de A), luego de nuestro pequeño asunto en su fiesta, no me habló durante un tiempo, no contestaba mis mensajes, ni lo veía por ningún lado. Yo no dejaba de pensar en mi primera infidelidad con él, necesitaba hablar con Alonzo de nuevo.

Fantaseando con una infidelidad

Un día no aguante más y fui a su casa, con cualquier escusa, le pregunté a su madre por Alonzo, intentando no parecer interesada, entonces fue cuando su mamá me contó que Alonzo se fue a estudiar a una zona rural, había perdido su celular, y regresaba dentro de tres meses. Mientras tanto yo seguí fantaseando con ese chico, recordaba el sabor de su joven, enorme y virginal pinga en mi boca, la fuerza con la que me penetró, no podía olvidarlo.

El tiempo pasó y cuál fue mi sorpresa cuando un día recibí un mensaje en mi celular;
-A: Hola!!
-Ire: Holaaa, perdido, qué te pasó?
-A: Acá, estudiando jajaja
-Ire: No estudie tanto, mejor venga y estudie conmigo jajaja
-A: Q loquera, ese día jajajaja
-Ire: Sí demasiado, pero quedamos a medias jajaja
-A: Sííí
-Ire: Cuándo vienes?
-A: dentro de un mes más o menos, es algo rápido, luego me regreso para acá.
-Ire: mmmm ya
-Ire: me avisas para hacerte tu comida favorita.
-A: Está bien.
-Ire: y tal vez terminemos lo que tenemos pendiente… jajajaja
-A: jajaja waoooo

El tiempo pasó y el mensaje de su visita me llegó una semana antes, iba a venir entre semana, por lo que me alegró enorme, ya que mi esposo iba a estar trabajando y mis hijos tampoco estarían, yo laboraba como empleada doméstica, y mi horario era flexible y tenía el día libre.

Haciendo realidad una nueva infidelidad

El martes tocaron a la puerta, cuando abrí, era él, nos saludamos con un beso en la mejilla y lo invité a pasar, me preguntó si estaba sola y le dije que sí. Entonces, se me acercó y nos dimos un abrazo, pensé que era normal, cuando sentí sus manos apretarme el trasero, lo hacía fuerte y duro, yo llevaba una falda por lo que podía masajearlo muy bien; él traía una pantaloneta de fútbol por lo que sentí su miembro duro rozarme, empezamos a besarnos, sin darnos cuenta nos estábamos besando con la puerta abierta!! pero nadie nos vio. Rápidamente cerré la puerta, él apoyó su espalda contra la misma, y yo, maliciosamente, me di la vuelta y lo apreté con mi trasero contra la puerta y empecé a sobarlo con mi trasero, sentía su pene apretado contra mi culo.
Sin pensarlo me di la vuelta y me arrodillé, le bajé su pantalón corto, su polla sobresalía de su calzoncillo, también se lo quité, su polla grande y tonta, estaba pegajosa, un hilo de una baba viscosa caía del inmenso gorro, -cada vez la veo más grande- le dije y me reí un poco, ver una pinga grande, dura y bien parada, era un alivio, después de pasar meses viendo al fofo y feo, jajaja.
Me metí su enorme cabeza en la boca, se la succioné con los labios, adentro de la boca le pasaba la lengua, mientras con mi mano derecha le sobaba el tronco, traté de meterlo en la boca, llegaba un poco más de la mitad, pero no podía más.
Me pidió que nos sentáramos en el sofá cerca de la puerta, él se sentó y yo me hinqué en medio de sus piernas y se la seguí mamando, de cuando en cuando me la sacaba de la boca y le decía alguna tontera- Alonzo hoy nadieee nos va a interrumpir- qué pingota más grande, ¿cuánto te mide? tenemos que medírtela un día jajaja- Alonzo solo se reía, él estaba en el paraíso en ese momento según lo que veía en su cara.
No sé cuánto tiempo pasó, cuando Alonzo me dijo que quería montarme, por lo que ni lerda ni perezosa, me quité la falda y el calzón, me pidió que me sentara de espaldas a él, y así fue, me senté encima de él, diablos por el peso caí en la primera, sentí su miembro muy adentro, luego empecé a levantarme y a bajar de nuevo, él me empujaba con sus manos por el culo, no llevábamos ni 5 minutos en esa posición cuando me dijo que ya no podía más.
-No me aguantas, estoy muy pesada??
-No, me voy a correr!!!
Me lo saqué, hizo un sonido como un tapón cuando salió, jajaja, me arrodillé de nuevo, él se puso de pie, me la metió en la boca mientras que yo se la sobaba, al momento la sacó y me disparó una gran carga de semen, parecía que no iba acabar, increíble la fuerza con que lo hizo, me llenó la cara, me cayó en el cabello y en mi blusa rosada (ni siquiera me quité la blusa) dejándola manchada hasta el día de hoy como recuerdo jajaja.
-Qué poquita leche echas… jajajaja
-Poquita? Jajaja pero si estas bañada!!!
-Jajajaja
Nos vestimos y le di su comida favorita como había prometido.
Este fue mi segundo relato XXX de infidelidad, aunque no será mi último relato XXX. Espero poder seguir contándoos mis experiencias sexuales…
Continuará.

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La mujer de mi jefe y yo

Hola a todos
Todo esto comenzó el 6 de abril del año pasado. Un día en el que estaba en la oficina revisando unos proyectos y estábamos en la fecha para entregarlo. Entonces, mi jefe trajo a su mujer para que nos ayudara a revisar todos los detalles de los proyectos y esos días trabajamos algunas horas demás debido que nos quedaba solo 3 días para entregarlo. Resulta que mi jefe estaba tan ocupado que tenía que salir en su Mercedes Benz a supervisar a otros trabajadores.
En el día 3 nos llamó para preguntarnos que si nos podíamos quedar en la oficina toda la noche. Y debido a que ese día era la entrega de los documentos y planos, me ofreció un buen aumento en el sueldo por mi voluntad. Además, la mujer de mi jefe esa noche también se quedó con algunos trabajadores más.
En un momento dado, yo estaba con el notebook revisando los últimos detalles, pues ya eran más de la 12 de noche y estábamos en la oficina numero 2, mientras que los otros trabajadores en la oficina número 1. Entonces la mujer de mi jefe me dijo:

-¿Dónde tienes los planos de los departamentos?
Le dije que estaban en mi PC en mis documentos, me contestó que los sacaría en el pendrive para imprimirlo, pero se equivocó de carpeta y… Empezó a reírse sin que yo entendiera a qué se debía su risa, hasta que vi que estaba revisando unos vídeos eróticos que tenía guardados y le pregunté que qué estaba haciendo. Ella me dijo que estaba mirando ess vídeos y fui con mi mano sobre la suya para cerrar el reproductor de vídeo y cerrar la carpeta cuando en ese instante… Siento que su mano estaba en el cierre de mi pantalón y me puse súper nervioso… Y le dije “¿qué haces?” A lo que ella me contestó: “tomando mi recompensa por el trabajo…” y se balanceó sobre mí. En ese instante traté de salir de ahí, pero no podía porque me tenía acorralado. No sabía qué hacer, mientras tanto siento su mano en mi bóxer y, en ese instante, le digo: “no, por favor, ¡tú eres la mujer de mi jefe!”Y ella tapó mi boca con la otra mano y me bajó el pantalón y de pronto bajó con su boca y lentamente con su lengua empezó a lamerla… Y empezó a chuparla hasta que quedó totalmente erecta y yo estaba súper asustado por que si nos sorprendían quizás me iban a despedir… Estábamos en el lugar donde trabajábamos y había gente en la otra oficina… entonces ella le puso seguro a la puerta y me dijo:
-Ven tómame soy toda tuya -y comenzó a quitarse toda la ropa. En ese instante, ¡me excité mucho más! pues tenía un cuerpo de modelo.
Estábamos totalmente locos, haciéndolo en un lugar prohibido y con la mujer prohibida. Pero no pensé mas y ella se afirmó del escritorio, me dijo ven ¡hazme tuya! En ese momento la mujer de mi jefe se estaba mojando toda y su vagina de veía mojada. Abrí sus labios, estaba muy mojada y comencé a pasar mi lengua en ese néctar que se veía entre sus piernas, y ella empezó a gemir:
-¡Ahh mm ahh métela toda! ¡Papi quiero ser tuya dámela!
En ese instante empezamos con los movimientos adelante y atrás muchas veces y cada vez más y más rápido. Luego ella subió al escritorio y volvimos a hacerlo mientras ella gemía en mi oído “cógeme, quiero más y más…” Entonces empecé a sentir como su vagina se contraía y casi me chupaba hacia dentro y luego empecé a sentir que se mojaba ella y yo estaba a punto y ella me gritaba:
Mójate dentro de mí, vamos papi, mójate dentro! -Y empecé sentir sus gemidos cada vez más intenso y yo muy asustado por que en la otra oficina estaba mis compañero de trabajo. Muy nervioso puse la música que tenía en mi celular para disimular poco el ruido se teníamos, hasta que llegamos al orgasmo y mojamos hasta el escritorio.
Ufff fue tan rico que sentía cómo mi pene seguía y bombeaba más semen, y en ese instante escuchamos en la puerta… toc! Toc! Y una voz dice: “¿están ahí?” Era mi jefe, que había llegado a buscar a su mujer para que fuera con él a su casa y ya eran la 3 am.
Nos vestimos rápidamente para poder abrir la puerta, y se nos fue un detalle al abrirla… ¡se nos había olvidado secar el escritorio! Cuando entró notó una mancha sobre la mesa, pero la mujer de mi jefe muy rápidamente la secó diciendo que se había derramado el café, y luego se fueron.
Bueno, después todo volvió a la normalidad y pasaron 3 semanas, cuando llegó una carta a la oficina a mi nombre. Después de abrirla había un test de embarazo que indicaba | |, es decir, estaba embarazada… En ese instante pensé que yo no había estado hacía más de 2 años sin una mujer, o sea más que esa relación fugaz con la mujer de mi jefe… Bueno dejaré la historia hasta ahí. Si les gusta contaré la segunda parte de lo que me pasó con la mujer de mi jefe.

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Mi novia tuvo sexo con otro hombre

Mi fantasía sexual más grande es ver a mi novia teniendo sexo con otro hombre y poder verla gozar y gritar de placer, al mismo tiempo que yo disfruto mirando desde un lado.

La primera vez que le comenté lo que me excitaba ella pensó que yo estaba bromeando, por lo que al verla así, dudé y seguí la corriente. La segunda vez estaba mucho más excitado, y se lo dije completamente serio y decidido. Ella se molestó porque definitivamente no le gustó la idea y estuvimos peleados por una semana.

Ella es profesora de inicial en un colegio particular. En este colegio lógicamente trabaja con otros profesores en su mayoría mujeres, pero también hay personal administrativo. Dentro de este personal administrativo hay un chico del área de contabilidad que le diremos Julio. Según lo que mi novia me ha contado Julio está muy atraído por ella y frecuentemente busca situaciones para conversar, coquetearle, invitarla a salir e incluso en alguna oportunidad mi novia me comentó que Julio le habría tocado las nalgas, según él de forma casual (dicho sea de paso, mi novia tiene unas caderas y unas nalgas grandes y hermosas), pero según ella lo hizo intencionadamente.

Algo que también me comentó mi novia y que pude comprobar en alguna oportunidad que fui al colegio donde trabaja es que el baño tanto para docentes como para personal administrativo es compartido, es decir tanto para hombres como para mujeres. Es un baño grande que tiene, se podría decir, dos partes. La primera parte al entrar es como un pequeño lobby con casilleros donde el personal guarda sus pertenencias, no es muy grande pero hay un pequeño lavatorio. La segunda parte del baño empieza al doblar a la derecha en U después de este pequeño lobby apenas al doblar hay un gran espejo y cuando vuelves a doblar para hacer la vuelta en U encuentras a la izquierda y en fila los cubículos con los baños naturalmente cada uno con su puerta y a la derecha están los lavatorios y un espejo grande para todos.

Recuerdo ese sábado a la perfección y estoy seguro de que nunca lo olvidaré, ya que mi novia fue a mi departamento por la noche y estaba excitada de una forma que nunca antes la había visto. En cuanto entró, nos fuimos al sofá y tuvimos sexo como nunca antes ella lo había hecho, estaba demasiado excitada, yo diría que estaba en modo salvaje. Cuando terminamos el segundo “round” estábamos ya en el cuarto y echados en la cama le pregunté el porqué de haber estado así. Ella me evitó la pregunta y me preguntó si no me había gustado, obviamente que me había gustado, pero algo tenía que tener para que hubiese actuado de una forma que generalmente no hace. Estuve intentando hacerla hablar hasta que por fin cedió y me contó lo que había pasado en el colegio:

Al ser profesora de inicial, realiza diversas actividades con los niños en fechas importantes, una de ellas, el día de la madre. Ese día hubo un evento en el colegio y ella se tuvo que vestir con un vestido para recibir a los padres y guiarlos hasta la zona donde se realizaba el evento. Todo transcurrió con normalidad hasta que llegó el final del evento, todo salió bien y no hubo ningún percance. Ella se tuvo que quedar hasta el final para despedir a los padres y arreglar algunas cosas así que poco a poco se fue quedando sola hasta que termino lo que tenía que hacer y se fue al baño para cambiarse ya que íbamos a ir a una reunión por el cumpleaños de un amigo y ella llegaría lista para salir. Entró al baño que describí en líneas anteriores, recogió su bolso de los casillero, pasó el lobby y se dirigió hacia la parte posterior del baño para poderse cambiar y salir. Ella llegó a los lavatorios, donde se lavó los dientes y justo cuando estaba por sacarse el maquillaje escuchó que la puerta se abría y ella se quedó inmóvil atenta saber quién era, y cuando vio a través del espejo al inicio baño pudo ver por el reflejo a Julio, ella por alguna razón se sintió nerviosa y se agitó, empezó a excitarse con la idea de que algo pueda suceder, esta excitación hizo que ella se subiera un poco el vestido y se inclinó hacia adelante como si estuviera acercándose al espejo para verse mejor, dejando ver una parte de sus hermosas nalgas y el hilo rojo que llevaba puesto. Julio se fue acercando hasta que llegó donde estaba y se quedó parado al inicio de esa parte del baño, mi novia me contó que ella lo miró por el reflejo del espejo y él estaba pegado en su trasero, grande, redondo, durito y hermoso. Ella lo saludó y el devolvió el saludo, conversaron brevemente un par de cosas acerca del evento hasta que se quedaron callados. Ella sintió el ambiente un poco tenso, ya que él no paraba de mirarla de pies a cabeza y se le hacía agua la boca. Ella estaba muy excitada, tanto así que sentía que se mojaba demasiado y el líquido de su vagina caía por sus piernas, él se acercó más hasta llegar a su lado, la miro fijamente al rostro y ella volteó a mirarlo también, aún seguía con maquillaje, de pronto en medio del silencio él la cogió de la cintura y la jalo hacia él y la besó.

Mientras me contaba cómo tenía sexo con otro, yo me ponía cachondo

Mientras ella me contaba cómo comenzaba su infidelidad teniendo sexo con otro, yo estaba con una erección enorme y quería que siguiera para después cogérmela otra vez.

Mientras la besaba, ella sentía a través del vestido cómo su pene se ponía cada vez más grande y duro mientras que él bajaba su mano desde el cuello pasando por la espalda, hasta llegar a sus nalgas, él le cogió poto muy fuerte y luego metió su mano por debajo del vestido, empezó a recorrer con sus dedos por dentro desde la cintura, bajando por el anito, hasta llegar a su cosita, que estaba muy mojada. Ella disfrutaba no sólo de cómo él la tocaba, sino del contexto en el que estaban. Él empezó a meter el dedo y ella, que ya no podía más, también metió su mano dentro del pantalón de Julio y encontró una bestia dentro, cosa que la excitó más aún, y fue entonces cuando él la subió a los lavatorios y le subió el vestido, ella se lo sacó. Él se arrodilló y le sacó el hilo y le empezó a hacer sexo oral, según lo que me dijo no era tan bueno aunque en ese momento ella estaba muy excita y cualquier cosa la estimulaba aún más. Ella decidió devolverle el favor, así que se bajó e intercambió lugares con Julio: se arrodilló y le bajó el pantalón liberando a la bestia, como ella decía. Se lo metió en la boca y se atragantaba con lo dura y mojada que estaba. Luego de un rato, él la levantó y la apoyó nuevamente contra el lavadero, pero esta vez de espaldas. En ese momento, sintió cómo entraba por detrás todo el pene de Julio. Él la cogía de las caderas y le besaba el cuello, mientras ella se retorcía de placer. Después, él se sentó en el baño y ella se sentó encima mirando hacia él, luego fueron al piso. Ella llegó como 3 veces, entonces le dijo a Julio que terminase. Él quería terminar dentro, pero ella tenía mejores planes: se quería tomar la leche. Así que empezó con el sexo oral nuevamente y luego de un rato él la apartó y se empezó a correr hasta que llegó, ella cerró los ojos, abrió la boca y recibió un chorro de semen caliente en toda la cara. Terminó toda embarrada, y aún así se tomó hasta la última gota que había salido del pene de Julio. Después de tener sexo con otro, se lavaron y ella le pidió que se fuera para poder terminar de arreglarse. Fue entonces cuando pasó por mi departamento.

Naturalmente, cuando terminó de contarme cómo tenía sexo con otro me tiré encima de ella y volvimos a tener sexo de forma increíble. Esto ayudó a nuestra relación. Ambos sentimos que de alguna forma estamos mejor que antes y, por supuesto, los dos felices.

Volveré pronto con un par de situaciones que se presentaron, esto en un nuevo relato erótico.

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Las últimas aventuras de J.

J. y yo nos conocimos en el cole, y nos volvimos hermanos de mil batallas, por ende sabíamos muy bien la vida del otro. Mi amigo nació bendecido con una belleza física que solo era opacada por su innato carisma y su gran habilidad con la mentira, alto, delgado-físico de jugador de fútbol, siempre peinado y vestido a la moda, de ojos color pardo y piel clara, su rostro fino tenía ciertas facciones femeninas pero su mandíbula y cejas en cambio eran amplios y fuertes…en pocas palabras, como hombre, admitiré que es un tipo con una buena pinta.

La vida de mi amigo, como era natural en alguien de sus características, fue muy sexualmente activa durante los años finales del cole y principios de la universidad; en nuestras salidas de viernes por la noche, si no estábamos derretidos de borrachos en un bar de mala muerte, estábamos rodeados de mujeres-que se interesaban mucho más por él-, o estábamos peleando con los amigos de los novios de las muchachas que J. conquistaba. En fin, fueron muy buenos tiempos, pero dicen que todo lo bueno debe acabar un día, y así fue cuando una de las tantas mujeres de mi amigo, se quedó embarazada como último recurso para mantenerlo a su lado de una vez por todas.

Desde ése momento la vida J. se vio encarrilada en una serie de eventos tontos, porque se había comprometido a ser fiel, aunque al mes de estar casado, decidió irse de su casa, y me contactó esa misma noche para irnos a un cabaret (aún puedo recordar como la bailarina se nos acercó, le robó un beso a J., luego puso sus grandes senos sobre mi cara sin dejar de acariciar el rostro de mi amigo diciendo “estás tan chulo que les voy a dejar el show gratis”), semanas más tarde se consiguió una mujer tan despampanante (pelo castaño, ojos azul cielo, y un cuerpazo de flaca, que dejaba a todos con la boca abierta); se había vuelto el chisme del momento en redes sociales, pues andaba con su amante de la mano por la calle sin ninguna vergüenza; “este J. nunca va a cambiar”, pensaba de forma alegre, pues era mi compañero inseparable de juergas, y no quería que eso cambiase. Sin embargo, de un momento para otro, en su estado de Facebook, aparecía casado con su primera esposa, y meses después se unió a una secta católica que en palabras de J.: “me hicieron entender que mi vida de fornicario solo me conducía al infierno”, es más, se puso a la tarea de evangelizarme a mí, que soy un gran fornicario gracias a su influencia-cosa que no voy a cambiar-.

Sin embargo, un día que estábamos compartiendo una cajetilla de tabacos, se sinceró completamente contándome sus últimas aventuras. J. trabaja como cajero en una entidad bancaria de la localidad, y tiene una jefa muy especial, una mujer que pide sexo salvaje con la mirada, a pesar de tener la edad de mi madre, resulta que un día se le acerco a mi amigo por detrás, mientras cerraba caja, lo tomó de la entrepierna con fuerza pegándolo hacía ella, y en el oído le dijo “me vuelves loca…para cuándo”, el anterior J., no hubiese esperado un minuto más, y haciendo que ella pague el motel de paso, se la habría cogido y ya, pero su dios intervino en ese momento y lo iluminó, pero, solo por ese momento, porque al siguiente día, sucedió esto, contado desde la perspectiva de mi amigo y adornado por mí:

-Yo no quería, amigo, lo juro, pero esa vieja está que da combate y pide sexo a gritos, así que me deje llevar por ella a su casa, y no pudimos más, tan pronto me sirvió el té yo ya estaba encima de ella, desvistiéndola y sobándole todo, le pasé la lengua por la oreja, y no sabes cómo gemía, parecía gata en celo, y luego solo me pidió a gritos que se la meta…no me di ni cuenta cuando la tenía de pecho contra la mesa, con una pierna de ella en el aire y yo dándole “mambo” sin parar…qué bien que se movía hermano, no tienes ni idea, la vieja está un poco chorreada, pero que ricos sentones que te da, ¡se empuja duro contra la verga, parece que te va a succionártela!, yo le cabalgaba durísimo, y ella gritaba que le pegase, que le arañase, que le jalase del pelo, y sin mentirte, me gustó…le di como a niño en ese culo flácido, ya después me arreché tanto, pero tanto, que me monté en una silla, le levanté del culo hasta la mesa y la cabalgué destrozándole el ano…-

No imagino que tan bien estuvo esa sección de sexo, pero J., aseguró que su jefa se lo agradeció, tan bien, y así explica su ascenso a supervisor de cajeros. Sin embargo, en esa misma noche, encontró de nuevo la sabiduría de su dios, y orando a una estrella en la noche, pidió perdón y prometió dar más novenas para saldar su pecado. Yo, en respuesta sólo atiné a reírme, prender otro cigarrillo y dejar que las cosas cayesen por su propio peso.

Después de eso, ya no nos veíamos mucho, es mi amigo-hermano y lo quiero mucho, pero su secta le ha vuelto un pesado completo, cada vez que nos veíamos para la cerveza, me terminaba diciendo las razones por las que me iría al infierno, además de su tonta insistencia en “tú debes renacer en dios”, él, justo él, por quien una vez terminamos en una orgía gigantesca que organizó en menos de tres horas. Pero una noche me preocupó realmente; “loco necesito tu apoyo moral…me quiero morir”, me dijo en esa llamada, yo fui a su casa lo más pronto que pude, compramos una cajetilla de tabaco, y como siempre comenzó su relato así:

-yo no quería loco (cómo siempre), pero esta vez ya me superó…te acuerdas de ***, trabaja como enfermera del seguro del banco…te acuerdas de cómo cogíamos en tiempos de la u…peor que perros jajaja-
Yo solo atiné a mirarlo y ofrecerle un cigarrillo, él continuo al ritmo que hablaba para el cigarrillo:
-me la encontré hace dos días, que justo me intoxiqué con la comida de mi mujer, me atendió de mil amores, me coqueteó desde que me acosté en la camilla…me frotaba la pierna y luego me preguntó si la extrañaba…loco esa tipa tiene un hijo de la edad de mi hija…-

En ese momento se descompuso anímicamente, y su mirada se perdió en el vacío del lugar donde vamos a fumar.

-quedamos para hoy por la mañana, hizo que me firmen el certificado médico para no ir a trabajar…nos vimos en la casa de ella, qué denso y estúpido, pero qué rico (se frotó las manos y cerró los ojos recordándolo); ya me estaba esperando con la tanguita puesta, una negra apretada que se le metía en medio de los dos cachetes, apretándole el culo…y vos sí te has de acordar del ¡reverendo culo que se carga! así redondito (ya se le caía la baba dibujándolo en el aire con la punta incendiada del cigarrillo), en mis manos loco, fue como regresar al cielo (se santiguó la boca y pidió perdón a su dios en alguna parte de las nubes). Le metí la lengua hasta el fondo, en el ano, en la raja, en la entrepierna, y ella quería sentarse en mi cara…movía la cadera suavecito y se mordía el puño, yo estaba con los ojos abiertotes viéndole la cara a esta tipa, como se gozaba que le pase la lengua por todo lado…el diablo…es el diablo hermano…(se volvió a santiguar), ya no me aguanté y después solo me puse de pie, le jalé de los pelos a mí y se la metí con todas las ganas, estaba yo detrás de esta rica yegua dándole sin parar, no tengo la más mínima idea de por qué pasó, pero te juró que no terminaba, estaba imparable ese día…hasta que ella me detuvo diciendo “ya no más, lindo…suficiente…”-

La verdad no sabía qué me impresionaba más, si la forma en la que me lo relató, o su extraño complejo de tener dos ideas contradictorias y creer que las dos están bien. Entonces empecé la siguiente conversación:

-Loco, cuál es el problema con eso, tu solo obedeces al principio del placer…es natural en la especie humana, somos seres poseídos por el deseo…-

-No loco, no es así, Dios creó a la familia por algo, porque es el fundamento de la vida…Dios no quiere esto…-

-Me estás diciendo que dios no quiere que tú goces, no quiere que te vuelvas a coger el culito de campeonato que tiene esa mujer…-

-Eso es…eso es el diablo loco, esa mujer es mi diablo personal…me conduce al pecado…-

-¿Hasta cuándo Padre Almeida?…jajaja (un personaje famoso de mis tierras por haber sido un cura fiestero)-

-No hables de Dios con tu boca pagana…-

-Jajaja, yo no creo en muchos de los diez mandamientos…solo en algunos…jajajaja-

-Oye tienes que ir a mi grupo, hermano, me preocupa que no te vaya a ver conmigo en el cielo…-

-“Broder (amigo en mis tierras)”, yo no estoy eclesiásticamente casado como tú, yo no he prometido nada a nadie…a lo que voy, es que, si hay algo parecido a dios en el universo, no le interesa tu muy particular vida de humano, no somos más que un pestañeo en la historia del universo…debemos obedecer nuestra naturaleza, debemos ser esclavos exclusivos del placer…-

-Oye vos hablas muchas indecencias, Dios te va a castigar tan feo…amigo ven a mi iglesia…-

-Jajaja, mira, yo voy a la iglesia, pero si tu lees…entero no partes…un libro que yo te de.-

-¿Qué libro?-

-Uno de Henry Miller, un gringo que piensa casi como vos, respecto al sexo por supuesto…no es nada religioso…-

-(Se quedó pensando, luego prendió otro cigarrillo y volvió a recordar su “última aventura”) Amigo no tienes idea del excelente culo que se carga esa potra, no tienes ni idea…como te cabalga…pero ahora sí…sí…en serio voy a ser salvo, me voy a encomendar a mi Dios, mi guía, mi luz, mi camino y el único que puede juzgarme…rezarías conmigo…-

-¡Mijo, ni drogado!…a mí me juzgan otros dioses, te acompaño fumando un cigarrillo en silencio.-

-Gracias amigo, que Dios te bendiga y un día te ilumine…

-¿No ibas a rezar?-

Comenzó a rezar. Sin embargo, su plegaría era una llena de amor infinito hacia su dios, le suplicaba el perdón por ser adicto al placer del cuerpo de una mujer a la que su marido no puede complacer. Se excusó diciendo que el diablo es poderoso pero que él sabría luchar, yo me quedé fumando en silencio hasta que fue hora de regresar a casa.

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Mi gran sorpresa: de voyeur a un trío bisexual

Últimamente mi esposa salía mucho por las noches con sus amigas, o al menos eso decía ella, se arreglaba  y  vestía de forma muy sexi, minifalda blanca  y muy corta, tacones altos, camisetas muy ajustadas y con escotes  de vértigo, siempre llegaba de madrugada y cansada de bailar. Yo siempre me imaginaba que se habría follado a algún que otro tipo de los que van a las discotecas de moda. Sabiendo que mi esposa está muy bien, y que es caliente como un horno, era probable que alguien quisiera montarla en las noches calurosas de Santiago, pero para nosotros no era ningún problema, ya que siempre hemos sido muy liberales y respetamos nuestros gustos y nuestros deseos.

Yo aprovechaba su ausencia y hacía lo que últimamente más me gustaba hacer: practicar de voyeur. Me había comprado hacía unas semanas unos prismáticos de alto alcance, y me dedicaba a espiar a un vecino mulato que siempre tenía visitas de mujeres espectaculares,y por su puesto siempre acababa follando en la pieza que justo daba enfrente de mi salón. Uff era una máquina follando, era un chico joven y esbelto, musculoso y con una polla enorme, podía follar 4 horas sin parar; normalmente las mujeres acababan agotadas e incluso a alguna la vi cómo le gritaba que ya no podía más, que parara, pues estaba al borde del desmayo. Yo disfrutaba muchísimo viendo esos cuerpos agitarse, con las piernas bien abiertas y en mil y una posturas. Había mujeres de todo tipo: rubias, altas, bajas, blancas, negras, casi todas tenían unos senos grandes y curvas muy pronunciadas, aunque también las había delgaditas y casi planas. Me pasaba las tardes-noches disfrutando otra forma de hacer sexo, acababa masturbándome como un loco, me hacía hasta 5 y 6 pajas viendo ese cuerpo moreno taladrando a jovencitas y no tan jovencitas durante largas horas. La verdad, y no lo voy a ocultar, me gustaba mucho aquel hombre. Siempre me han atraído un poco los hombres, pero este me daba mucho morbo, sobre todo cuando le veía desnudo con su enorme tronco erecto dentro de las bocas, culos o coños de sus amantes. Era una auténtica máquina de follar.

Cuando llegaba mi esposa de sus fiestas, yo ya estaba en la cama feliz; cansadito, pero feliz y con mi verga relajada de tanto placer. De esta manera, ya casi no follábamos, pues ella llegaba cansada y yo ya había tenido mi buena ración de sexo. Esto hizo que la relación perdiera color y calor, ya todo había cambiado y estábamos más distantes.

En las últimas semanas, mi querido vecino tenía a diario la visita de dos mujeres: la primera siempre era distinta, rubias, morenas , altas, bajas etc., pero la segunda, que siempre iba sobre las 12 de la noche, era la misma, una mujer morena con pelo negro  y largo y con muchas curvas, es decir entradita en carnes y que estaba muy bien, pero que muy bien. Siempre que aparecía por la ventana en la habitación de mi amigo estaba de espaldas, es decir, que nunca le podía ver la cara, y eso me traía por el camino de la desesperación. ¡Deseaba tanto verle la cara y las tetas, y ese conejo que se tragaba la batuta del mulato sin contemplación!, pero nada, era imposible, la veía montar a mi amigo y cabalgarle como una fiera salvaje, gritaba de tal forma que podía oír sus gritos entre el dolor y el placer, siempre con la ventana abierta y sin cortinas, era mejor que ver una película porno. Llegué a pensar que a mi vecino le gustaba que le vieran follando, e incluso pensé que él me veía desde su cama y eso le ponía más cachondo y apretaba más fuerte a sus amantes.

Yo, de todas mis aventuras nocturnas, no contaba nada a mi esposa, más que nada porque me apetecía tenerlo como un secreto o mejor como mi tesoro escondido, no porque le sentara mal que yo me masturbara viendo cómo otras parejas follaban, como dije somos muy liberales y no tenemos prejuicios con el sexo.

Un día, mientras observaba cómo mi amigo se follaba por el culo a su segunda amante, me fijé en algo que no sé cómo expresar, pero que me sobresaltó y me puso tenso. La mujer tenía un pequeño tatuaje a la altura de la cadera… al principio no le di mucha importancia y pasó casi desapercibido, pero después, afinando mis prismáticos, llegué a distinguir claramente el dibujo: era un sol y una luna idéntico al que tiene mi mujer en el mismo lugar. Después me fui fijando en más detalles de la mujer y…claro, ¡no podía ser! ¡Aquella amazonas que se trajinaba al mulato era mi mujer! Incluso en un breve instante en el que por primera vez se giró y pude ver el rostro entre el enredado cabello lo vi claramente, aquella devora hombres era mi querida esposa. Al principio no sabía qué hacer, tenía muchos sentimientos encontrados y contradictorios, pero después de un rato en el que me tranquilicé un poco, volví a observar lo que hacían; y claro, lo que estaban haciendo era follar y disfrutar como auténticos animales salvajes. Mi esposa lo montaba, se tragaba aquella magnífica polla hasta el fondo de su garganta e incluso se tragaba toda la leche que él le vertía cuando se corría entre espasmos de locura. Lo que me resultó más raro es que, viendo esto y sabiendo quién era ella, me excitaba mucho más. Aquella noche tuve cerca de diez orgasmos, algo que nunca me había pasado, me corría casi sin tocarme, me apretaba los huevos y mi leche salía sola, era una locura y desenfreno, no sé muy bien cómo explicarlo,  probaron todas las posturas imaginables y, después de casi 5 horas de sexo sin control, terminaron tumbados en la cama riendo y fumando.

Cuando vi que ella se vestía para salir a la calle, yo me duché y limpié todo el semen que salpicaba el suelo del salón, e inmediatamente me metí en nuestra cama. A los 15 minutos llegó mi mujer y cuando sentí que se acercaba a la habitación yo no sabía cómo iba a reaccionar. Para mí equello era algo nuevo y estaba confuso, pero lo más sorprendente es que mi reacción fue, que  cuando se metió en la cama, me lancé contra ella y comencé a follarla como un poseso. M e sentía más excitado que nunca y quería solamente darle con mi polla más placer, lo  que también me sorprendió fue su respuesta, que fue la de montarme y follarme como gata en celo. Mientras nos besábamos y nos follábamos mutuamente, pensé que mi esposa sí que era una máquina de follar y que realmente estaba en forma…

Proponiendo un trío bisexual a mi mujer

Al día siguiente estuve todo el tiempo pensando en qué decirle y en  qué hacer. No sabía si contarle todo lo que había visto la noche anterior y por lo tanto que sabía todo sobre su aventura o no decirle nada y seguir espiándola cada noche. Al final opté por no decirle nada y solamente cuando llegó la hora y me dijo que iba a salir a tomar unas copas y a bailar con sus amigas no pude más y le dije: “¿vas a salir con tu amiga mulata?”. Ella me sonrió con una sonrisa totalmente cómplice y no dijo nada, sólo abrió la puerta y se fue.

Aquella noche follaron como siempre, es decir, como unos hambrientos de sexo, pero con la peculiaridad de que ella en todo momento estuvo de cara a la ventana, como queriéndome dejar ver su cara de placer y de vez en cuando una sonrisa cargada de picardía. En ese momento me di cuenta de que ella sabía que yo estaba escondido en la oscuridad observando sus “bailes” nocturnos, y eso me calentó más todavía y tomé la decisión de no esconderme ni de estar a oscuras para que ella también pudiera ver cómo me masturbaba viéndola disfrutar con mi vecino.

Esa noche no llegó a dormir conmigo ya que se fue directa al trabajo desde la casa. Cuando llegó la noche apareció por casa y se sentó a mi lado mientras yo veía una película porno. Ella me besó como si nada y yo comencé a hacer comentarios de la película y sobre todo del tamaño de las vergas de los actores.

Yo: mira qué pollas tan grandes tienen estos actores, ¿verdad?

Esposa: sí, no están mal, aunque a mí no me parecen tan grandes.

Yo: claro, hay muchachos de la vecindad que la tienen mucho más grande…

Esposa: sí, mucho, mucho más grande y gruesa.

Escuchando esto ya no pude más, la miré a los ojos y le dije:

Yo: Claro y hay vecinitas egoístas que las quieren para ellas solas y no las comparten ¿verdad?

Entonces mi esposa dio un salto en el sofá y me miró con una mirada entre incrédula, pícara y lasciva mientras se le escapaba una pequeña sonrisa entre sus labios.

Esposa: No me digas que quieres follarte al vecino…no me lo puedo creer.

Yo: A nuestro vecino se lo folla la mitad de la ciudad y tú también, entonces no veo cuál puede ser el problema por probar conmigo… Ya sabes que a mí los hombres en algunos momentos también me gustan.

Esposa: Jajajaja no te puedo creer, además este mulato es muy hombre no creo que quiera contigo…

La corté tajantemente.

Yo: bueno, o al menos podríamos hacer algo los tres juntos, me apetece unirme a tus fiestas de noche.

Esposa: Está bien, vente esta noche, a ver si te atreves, ¡jajaja! no te creo nada.

Esa noche salimos los dos bien vestidos y sexis: mi mujer con su ropa ajustada y yo con mis pantalones de cuero y mi camisa negra a medio abrochar. No puedo negar que estaba un poco nervioso, pero cuando llegué y conocía a Tony me relajé bastante, era muy simpático y tranquilo, mi mujer nos presentó y ninguno de los dos tuvo una mala actitud para con el otro, él vio como algo muy normal tener enfrente al marido de la amante que se follaba todas las noches tomando unas cervezas y charlando. La charla sólo duró un rato hasta que él me preguntó directamente qué es lo que yo quería hacer, si quería masturbarme mientras ellos follaban, si quería follarme a mi mujer a la vez que él también se la follaba (doble penetración), o qué. En ese momento me sentí tímido y no me atreví a decirle la verdad, que era que quería que él me follara mientras yo me follaba a mi esposa para hacer un trío bisexual, lo cual era un sueño que toda mi vida había tenido, y acabé diciéndole que quería que nos folláramos los dos a mi mujer.

Esto le gustó mucho, ya que su cara se iluminó y sonrió, y en unos instantes ya estábamos los tres en la cama, yo comencé comiendo coño y él puso en la boca de mi esposa aquella tremenda herramienta. Cuando la vi de cerca me quedé con la boca abierta; era mucho más grande de lo que yo podía percibir desde mi departamento con los prismáticos, ella comenzó a hacerle una mamada increíble. Era capaz de metérsela entera hasta casi vomitar, la tragaba con ansias como si realmente se la fuera a comer y estuviera hambrienta. Esta escena me puso supercaliente y saqué mi verga que con sus buenos 23 cm parecía de juguete al lado de aquel tronco moreno. De una sola vez se la metí entera por el coño y comencé a empujar mientras ella lamía el pollón desde los huevos hasta la punta del glande. Ufff, era demasiado, eso era una locura de placer y de morbo, después de estar un buen rato así, cambiamos de postura y él comenzó a follarle el coño y yo comencé a meterle mis dedos por el culo. Mi esposa empezó a gemir como una loba, después le metí mi polla en el culo y ya comenzó a gritar entre placer y dolor. Aquel majestuoso cuerpo se estaba tragando dos buenas vergas a la vez. Así seguimos un rato hasta que Tony se salió al baño y yo seguí rompiéndole el culo con toda mi fuerza. De pronto, y por sorpresa, noté los dedos de Tony en mi culo impregnándome con algo grasiento el agujero de mi culo, metiendo seguidamente sus dedos en él. Esto casi me hace correr instantáneamente, me giré y le sonreí y diciéndole dos palabras: “Por fin”. Entonces, él se tumbó en la cama y puso su cabeza entre el culo de mi esposa y mi verga, que entraba y salía del mismo, sacó su lengua y comenzó a lamerme el culo y la verga, cosa que a mí me encantó hasta tal punto de que saqué  mi polla y se la metí de un golpe; Tony la empezó a mamar y a lamer de una forma maravillosa, era capaz de tragarla entera hasta los huevos y yo comencé a gemir y casi a correrme. Antes de llegar al orgasmo me lancé a su cipote y lo comencé a mamar, era genial, grandioso, me llenaba totalmente la boca y la garganta, mi mujer mientras tanto dejaba que Tony le comiera el coño, que ya lo tenía encharcado de sus flujos. Yo, después de un buen rato, me fui a lamer el culo de Tony, que se dejaba fácilmente penetrar por mi lengua.

De un trío normal a un trío bisexual

Pasado un buen rato cambiamos de postura y comencé a follarme a mi mujer a cuatro patas, y entonces pasó lo que yo más esperaba, noté la cabeza gorda de la polla de Tony llamando a la puerta de mi ano; enseguida dilaté y con un poco de esfuerzo comenzó a entrar en mí. Eso me volvió loco, su pollón entraba poco a poco y me llenaba entero por dentro hasta que, en un momento y de forma inesperada, dio un fuerte empujón y la metió entera. Yo solté un fuerte grito de dolor que me hizo quedar inmóvil; comencé a respirar fuerte y rápido como para soportar el dolor, parecía que me habían reventado por dentro. Tony entonces intentó salir de mí, pero yo le puse la mano en el culo y le empujé contra mi ano y le dije, “no, no te salgas, quiero que me folles bien el culo, pero hazlo despacio, por favor”, él se untó de vaselina la polla y mi culo, y comenzó a moverse despacito, al rato mi dolor se convirtió en placer y comenzamos a follar los tres de nuevo; a todo esto, mi esposa ya estaba encharcada, mi polla entraba y salía de ella con mucha facilidad y comenzamos a gemir los 3 a la vez. Yo estaba en el paraíso, follando por delante y follado por detrás, por fin cumplía mi sueño de hacer un trío bisexual.

Después de unas horas nos corrimos los tres, bueno mi mujer se corrió 5 o 6 veces seguidas; nosotros sólo una vez, pero fue maravilloso, compartimos todos nuestros flujos, la mayoría del semen de Tony acabó en mi boca…

Después de este primer trío bisexual seguimos durante algunos meses teniendo sesiones imparables de sexo, hasta que Tony se tuvo que ir a su país. Esto nos dejó muy tristes a mi esposa y a mí, pero contentos por haber disfrutado esta experiencia inolvidable. Desde entonces, la relación con mi mujer mejoró mucho y ahora andamos buscando nuevas experiencias.

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Relato erótico de incesto: culeando a mi mamá de forma inesperada

Mi nombre es Javier y voy a contarles cómo estoy culeando a mi mamá desde hace ya varios meses. Tengo 21 años y ella 41, es una señora muy guapa de unos 1.65 de estatura, pechos grandes, culo hermoso y lo que más me encanta… su concha es peluda y muy jugosa.

Bueno, hace varios meses un día que llegué un poco mareado de una parrillada con mis amigos. Llegué a eso de las 8 de la noche y llamé a mi madre, pero no respondió, así que la busqué y fui a su recámara. Entré y no la vi, pero escuché la regadera, me acerqué y la puerta de la ducha estaba entreabierta. Entonces, pasó lo mejor, estaba duchándose ese hermoso cuerpo y vi cómo bamboleaba sus tetas y cómo enjabonaba su hermosa concha peluda. La miré unos minutos y luego me fui a mi habitación ya excitadísimo donde me tuve que hacer una paja de fábula pensando en todo lo que vi y en cómo me gustaría estar culeando a mi mamá, tras lo cual terminé echando leche en abundancia.

Al día siguiente me dio un poco de vergüenza verla en el desayuno. Ella estaba con una bata y ya me imaginaba su culo grande y sus tetas debajo de ella. Pasaron varios días y yo seguía pensando en ella, hasta que un fin de semana mis padres tuvieron que acudir a un matrimonio y se fue con mi padre. Cuando la vi salir estaba radiante con un vestido por encima de la rodilla y bien ajustado, lo cual permitía ver su hermoso culo.

Se fueron y yo también salí con mis amigos. Cuando volví, aún no habían llegado, así que me dormí. De pronto sonó la puerta y supuse que ya habían llegado, pero solo regresó mi mamá, cosa que me extrañó, por lo que fui a hablar con ella. Noté que había llorado y le pregunté que qué pasó. Me dijo que se había peleado con mi papá porque se puso celoso de un primo de ella con el que bailó un momento y discutieron, tras lo cual mi papá se fue con sus papás a su casa. Le dije que se calmara y que no se preocupase, que al día siguiente volvería como si no hubiese pasado nada. Vi que estaba súper mareada y me dijo que se puso a tomar más porque no le gustó la discusión, entonces le dije que se durmiera y me dijo: “ayúdame a desvestirme, estoy muy mal”, entonces le quité el vestido y salieron a la luz sus hermosas tetas cubiertas con un sostén blanco. A través de su calzón se notaban sus bellos púbicos, que los tenía en cantidad ya que era transparente y por detrás se marcaba en su culo. Inmediatamente mi verga se paró y no pude disimularlo.

Al subirla a la cama, mi mamá notó que mi verga estaba parada, y me dijo: “qué te está pasando”. Yo no sabía qué decir, quise que se echara en la cama para taparla pero se sentó al filo de la cama y me preguntó que por qué lo tenía parado. Me puse nervioso y no tuve más opción que decirle la verdad, que hacía unas semanas la había visto en la ducha desnuda y que ahora como estaba con su calzón también me provocó una excitación. Ella no dijo nada y hubo un silencio que pareció eterno y de pronto dijo: “eres mi hijo y eso no creo que esté bien, yo se que a muchos hombres les causo excitación porque dicen que tengo un buen culo y varias veces me propusieron tener alguna relación con ellos pero nunca lo hice por respeto a tu padre, en tu caso es algo diferente hijo y no sé qué decirte”.

Culeando a mi mamá mientras llegaba mi papá

Yo me acerqué un poco y la abracé; le pedí que me perdonara y que no volvería a suceder, pero al verla así me causó bastante excitación, ella me dijo: “¿¿en serio te excito?? Le dije: “sí mamá, eres muy hermosa y tienes un cuerpo bello”. De pronto levantó su mano y tocó por encima de mi bóxer y dijo: “hijo esto está muy duro y grande, y no sé por qué me está calentando”, se sacó su sostén y me dijo que le chupara las tetas, cosa que hice con frenesí tomando cada una de las tetas y chupándolas rico. Ella ya gemía y mis manos bajaron a su concha, donde hice a un lado su calzón y le metí mano… ufff eso estaba mojadídismo. Se echó y le quité el calzón, abrió las piernas y le empecé a chupar su concha peluda que estaba muy mojada. De pronto me dice: “échate”, y se subió encima de mí dándome su culo para que siguiese chupando su concha. Ella también chupaba mi verga, y así estuvimos unos 10 minutos hasta que se volvió a echar y me dijo: “hijo, móntame, quiero sentir tu verga dentro de mí, hazme el amor porque tu padre ya no lo hace de seguido, ¡¡culéame rico papiiiiiiii!!”. Después de este tiempo culeando a mi mamá, yo ya estaba que reventaba, así que la monté y dirigí mi verga a su concha y de un golpe se la metí hasta el fondo. Ella dio un suspiro y empezamos a culear. Se movía rico hacia mí, queriendo que entrara más a fondo mi pichilo. Me decía “qué rico pichilo tienesssss, culéame hijo, soy tuya, ¡más, más, más!”. Como estaba muy excitado, no duramos mucho y me desleché dentro de ella como un volcán.

Después de haber estado culeando a mi máma, descansamos como media hora y aún no llegaba mi padre. Hablamos de lo que sucedió y de alguna manera ambos sentíamos culpa. De pronto mi verga se paró de nuevo y ella lo notó, y me dijo: “¿¿de nuevo quieres culear??” A lo cual contesté que sí, que quería montarla de nuevo. Dicho esto, me agarró la verga y la acarició, me la chupó rico y se puso a cuatro patas. Me dijo: “méteme tu pichilo, así, entra más a fondo”. Me acerqué y le metí mi pichilo hasta el fondo. Ella gemía fuerte y movía su culo hacia mí para que le entrase más al fondo, así culeamos como 15 minutos hasta que terminé encima de su culo. Ya estábamos cansados nos besamos un rato. Me dijo: “ve a tu habitación, y de esto nadie tiene que saber nada, solo es entre tú y yo por favor”. Me fui y me dormí como un bebé cansado. Al día siguiente la vi de una manera diferente, ella tenía una sonrisa de complicidad y volvió mi padre, pero todo cambió en nuestras vidas. Más adelante les contaré nuestras aventuras más excitantes.

Soy de La Paz Bolivia y me gustaría contactar con personas que, al igual que yo he estado culeando a mi mamá, ellos también hayan pasado o que pasan por lo mismo y, de alguna manera, entablar amistad, ya sean chicas o chicos.

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Le puse los cuernos a mi pareja con mi ex novio

Hola este es mi primer relato erótico. Espero que les guste.

Hace un par de meses que tengo problemas con mi pareja, ya ni hacemos el amor. Debido a eso un día me puse a revisar mis redes sociales y de casualidad estaba conectado mi ex novio, por lo que de inmediato me entraron ganas de follar con él, aunque eso supusiera ponerle los cuernos a mi pareja.

Comenzamos a hablar y me contó que la novia lo había engañado y que estaba triste. Le dije:

– Sabes, no me gusta que estés triste ¿qué te parece si nos vemos mañana y conversamos?

– Sí, solo dime la hora y dónde nos encontramos -me dijo.

Pusimos hora y nos veríamos en un parque cerca de su casa.

Al día siguiente le pondría los cuernos a mi pareja

Nos encontramos en el parque, nos saludamos, y al instante comenzamos a comernos a besos; sus manos acariciaban mi trasero, me comenzó a excitar, pasó su mano acariciando mi concha y se me salió un leve gemido. Comencé a tocarle el pene, que ya lo tenía duro y rico, para sentirlo dentro de mí.

Fuimos a la casa y no había nadie, la casa estaba sola para nosotros. Comenzamos a comernos a besos. Mientras nos quitábamos la ropa llegamos al cuarto, donde me acostó en la cama y comenzó a besarme el cuello… los pechos me los acarició tan delicioso que creí derretirme allí mismo. Bajó lentamente hasta llegar a mi concha, pasó su lengua, gemí de lo rico y de lo excitada que estaba. Mientras más se comía mi concha, más gemía y le decía que siguiera, que no parara, que pronto me correría. Siguió y me corrí, pero continuó lamiendo mi concha hasta que me dejó descansar y recuperarme de esa rica lamida. Como me sentía egoísta de no darle placer, me levanté y comencé a chuparle el pene. No tardó en levantársele. Podía escuchar cómo daba pequeños gemidos, chupé sus bolas y sus gemidos eran cada vez más claros, lo cual me excitaba. Le pedí que me penetrara, porque ya no podía aguantarme las ganas de sentir su increíble polla dentro de mí.

Así, comenzó a metérmela, y cada vez que me la metía lo hacía con pasión. Era una mezcla de dolor y placer lo que sentía mientras le pedía más y más, hasta que me corrí. A los pocos segundos sentí como su lechita caliente me entraba por mi concha y descansamos. Después nos metimos en la regadera para bañarnos y nos cambiamos. Me llevó a mi casa y nos despedimos.

Al llegar a casa estaba mi pareja y me dijo que quería una noche inolvidable… Lo ignoré porque la verdad es que no tenía más fuerzas ni ganas de hacerlo con él.

Bueno, espero que les guste cómo le puse los cuernos a mi pareja ja ja ja ja ^-^

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