La profesora particular

Hola a tod@s, este es mi primer relato erótico y aunque sea un novato espero que les guste esta historia de sexo en la que me follé a mi profesora particular. Mi nombre es Andrés y esta historia comienza hace unos años. El inicio del curso fue bastante difícil ya que yo al ser un estudiante mediocre me costó adaptarmeContinuar leyendo »

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Una noche ardiente con felación incluida

Este relato erótico es de la felación que le hicieron a un amigo mío. A nosotros nos gusta contar cosas que hicimos cuando eramos mas liberales, espero les guste. Hola mi nombre es Cris soy un chavo de 23 años, mido 1,74 y de complexión normal, ella una chica de 1,53, piel clara, ojos oscuros, cabello corto y complexión delgada.Continuar leyendo »

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Trío con mis dos hombres

Hola. Nuevamente me he animado a escribir un relato porno. Primero agradecer a los cientos de correos que me han enviado. Para quienes no han leído mi anterior relato erótico, me describo: Soy Alicia, 43 años, una mujer chilena, casada con un hombre maravilloso que ha logrado sacar lo más lujurioso de mí. Después de convencerme de aquel primer tríoContinuar leyendo »

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Historia de sexo: Reencuentro con mis profesoras

La historia de sexo que os voy a contar ocurrió en una excursión de final de carrera, pues estaba terminando mis estudios. El día de la excursión se acercaba, era miércoles y todo iba con total normalidad estábamos todos los amigos hablando de la excursión y genial. El jueves, al término de las clases, nos dijeron que al final del día, nosContinuar leyendo »

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Follando por el culo a mi madrastra la puta

Era fin de año y como es costumbre salí de viaje con mi papá, su ahora nueva esposa y sus hijos pequeños. El viaje fue a un lugar de clima cálido, por lo que vería a mi madrastra con poca ropa. Y para ser sincero, esa idea me calentaba mucho. De hecho, me hice más de una paja al pensarContinuar leyendo »

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Orinando a mi madre en la ducha

Serían aproximadamente las nueve de la mañana, cuando me levanté justamente a la vez que mi madre, mientras levantaba la persiana, mi madre (Pilar) me dijo que si íbamos a desayunar, y le dije que me iba a lavar y desayunábamos. Serían aproximadamente las nueve de la mañana, cuando me levanté justamente a la vez que mi madre, mientras levantabaContinuar leyendo »

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Relato amor filial: Una mamada diferente

La mamada que os voy a contar en este relato erótico me la hizo mi propia madre. El día comenzaba como cada día a las nueve de la mañana, me levanté, subí la persiana de mi habitación y a la vez se levantó mi madre que como he mencionado en relatos anteriores se llama Pilar. Mi madre me dio unContinuar leyendo »

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Orgía en clase: Actividades extraescolares (1)

La orgía de un conserje… Llevaba trabajando como conserje en aquel centro de estudios para mayores casi siete años, siendo de natural solitario y silencioso. Viendo a profesores y alumnos ir y venir sin darle demasiado apego a aquel trabajo, que a fin de cuentas me había caído casi a modo de caridad, ya que para poco más parecía servir aContinuar leyendo »

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La mamada de Marian

Todo ocurría a la salida de clase, bajábamos las escaleras y yo me quedé el último, ya no quedaba nadie en clase excepto mi profesora, Marian, yo (Raúl) estaba bajando las escaleras cuando me encontré con Marian que se dirigía a la biblioteca a cerrarla cuando de repente se resbaló y se cayó al suelo, fue entonces cuando rápidamente fui hacía ella para preguntarle si se había hecho daño, y me dijo que no.

Llevaba una blusa, un pantalón vaquero y unas sandalias, entonces, de repente me entró una erección y acto seguido Marian se dio cuenta debido a que la estaba notando en su espalda inconscientemente aunque ella no me dijo absolutamente nada. Al momento, Marian se levantó sin ayuda alguna y en un acto involuntario, mi mano fue directamente a su culo, inmediatamente se dio la vuelta y me asestó un bofetón en la cara y se fue corriendo al servicio de profesores debido a que se estaba haciendo pis.

La seguí hasta el baño de profesores, al verme, me dijo que sentía mucho el bofetón que me había pegado antes y que si estaba bien. Le dije que no pasaba nada, y entonces me dijo que yo tenía las hormonas revolucionadas (echándose ella a reír). Entonces, ella me dijo que esperara en el baño, ya que no quedaba nadie en el instituto, estaba escuchando cómo hacía pis Marian cuando de repente me dice que no había papel en el baño en el que había entrado (pura casualidad), me preguntó que si tenía pañuelos y le dije que no; busqué en los servicios de al lado y tampoco había excepto en uno, así que cogí el papel y como no se lo podía dar por debajo, abrí la puerta sin decírselo a ella y acto seguido se tapó la vagina con sus propias manos. Con el susto, le entraron más ganas de hacer pis, entonces, dejé la puerta abierta, y me dijo que llevaba tres horas sin hacer pis.

Pasados un par de minutos, Marian se volvió a fijar en mi pene. Intentado disimular su cara de asombro me preguntó que si me masturbaba. Al hacerme esa pregunta, me quedé del otro lado ya que no me la esperaba, acto seguido, Marian miró el reloj y me dijo que mis padres estarían preocupados debido a que había pasado ya más de hora y media de que saliera todo el mundo del instituto, así que me dijo que ella me acompañaría a casa. Fuimos andando desde allí a mi casa debido a que el instituto está a unos cuatro kilómetros. En el camino, estuvimos hablando de sexo debido a la pregunta que me había hecho en el baño y a que le había visto haciendo pis.

Cuando llegamos a casa, le invité a comer ya que mi madre se había ido a trabajar, me ayudó a recoger la cocina y me explicó un par de cosas de su asignatura, al término de la explicación, me dijo que si podía ir al baño ya que todavía no había terminado del todo de hacer pis, cuando escuché que estaba haciendo pis, volví a entrar en el baño, al verme, soltó una carcajada y se lo tomó con total naturalidad, entonces me preguntó: ¿qué pasa, te gusta verme haciendo pis? Al momento, me dijo: tranquilo, cariño, que era una broma. De nuevo me empecé a excitar cada vez más.

Una mamada de experta…

Cuando Marian salió del baño, nos tomamos un pequeño descanso y cuando ya no pude más y le di un beso, acto seguido, me levantó la mano para darme un guantazo aunque se la sujeté y le empecé a quitar toda la ropa hasta dejarla completamente desnuda. Sin posibilidad de dar marcha atrás (metafóricamente hablando), y viendo la excitación que tenía, se levantó del sofá para buscar una cosa en su bolso, finalmente, lo que sacó fue un condón, aunque yo estaba poniéndomelo en ese momento, me dijo que no me preocupase que me lo iba a poner ella. Entonces, me levanté del sofá y me puse de pie y me dijo que si necesitaba algo, respondiéndole que no, así que me dijo que le daba igual la posición para ponerme el condón tanto en el sofá como en cuclillas como si me lo ponía yo. Finalmente, Marian me puso el condón, se puso en cuclillas para ponérmelo y a la vez recibir la mamada de Marian, mientras me hacía una mamada de campeonato, yo le masajeaba los pezones y me dijo que esa era una de las cosas que más le excitaba.

Unos minutos después de que me hiciera la mamada de auténtica viciosa, le introduje el pene por la vagina, al instante empezó a gemir como una bestia. A continuación, y después de meterle el pene en la vagina, se levantó y se puso en cuclillas para después terminar eyaculándole en su cara tras recibir una nueva mamada de ensueño.

 

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Mamada de mi madre por sorpresa

Acababa de llegar de clase, cuando al abrir la puerta de casa, me di cuenta de que no había nadie en casa. Normalmente suele estar mi madre, que como ya he mencionado en relatos XXX anteriores se llama Pilar, pero justamente ese día no estaba en casa, cosa que me extrañó bastante. A los cinco minutos de llegar yo, escuché la puerta de casa. Al verme, mi madre se sorprendió un poco y me dijo: “¡hombre, qué pronto has llegado!” respondiéndole que hoy había terminado un poco antes.

Mi madre se fue a su habitación para cambiarse de ropa y ponerse la de estar en casa y nos pusimos a comer. Al terminar de comer, noté a mi madre con algo de prisa, pero no le dije nada. Entonces, me fui a la habitación para mirar unas cosas en el ordenador, cuando mi madre me llama y me dice que si podía hablar conmigo en el salón. Acto seguido, le dije que sin ningún problema.

Espectacular mamada de mi madre

Fui al salón, en el salón, me disponía a sentarme, cuando mi madre me cogió del brazo y me puso al lado de una mesa grande donde celebramos comidas familiares. Me quitó todo, y acto seguido, se puso en cuclillas para hacerme una mamada y masturbarme. Durante la mamada de mi madre, me preguntaba repetidamente que si me gustaba. Por mi parte, mientras disfrutaba de la mamada de mi madre le quité la camiseta y el sujetador, y le empecé a manosear los pechos mientras que me decía, “¡cuánto te gustan mis pechos, cariño!” soltando después una carcajada.

Finalmente, cuando terminó la mamada de mi madre, me separé un poco de ella, me hice una paja y eyaculé sobre sus tetas.

 

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La Aprendiz en busca de sexo intenso

Después de lo sucedido esa mañana de sexo intenso (en los dos relatos de sexo anteriores), estaba muy intranquila, casi alienada en mi mente.

Solo podía pensar en ese sexo intenso. Durante la clase de Economía solo veía ante mí imágenes cortadas, sus manos tocándome muy profundo, sus besos hambrientos y nuestros cuerpos sudorosos, refregándose el uno contra el otro… ¡¡¡ahhhh!!! Eso solo acrecentaba mi excitación. En eso estaba, cuando el profesor me pregunta por el Modelo Económico actual y su implicación en la política pública, esta demás decir que di una respuesta escueta y apenas acertada, muy fuera de mi estilo, que normalmente era muy florido y didáctico.

Llegué por la tarde a mi casa y entré derecha al baño, sin detenerme ni a saludar, abrí la llave del agua, mientras esta se atemperaba comencé a lavar mi pobre pantaleta que quedó hecha una pena. Justo en ese momento mi mamá golpea y me pregunta que si no se saludar… yo le respondí que venia que me hacía pipí y aprovecharía de tomar una ducha ya que por la tarde me iría donde Claudia a pasar la noche. La idea no le encantó, pero me dejó en paz. Así que al fin me metí bajo el agua y comencé a jabonar mi cuerpo, a pasar mis manos en los mismos lugares que él lo había hecho, a sentir las mismas reacciones de mi cuerpo caliente, en ese momento tome la ducha teléfono y comencé a enjuagar el jabón, dirigí el chorro a mi sexo ansioso de atención, para así poder limpiar los restos de mi intensa actividad sexual matutina (de la cual aún quedaban rastros), poco a poco  comencé a sentir nuevamente esa agradable sensación de aceleración, metí un dedo en mi interior aún apuntando el chorro de agua con mi otra mano… comencé a subir a mi pequeño cielo, jadeaba despacito, estaba a punto… y entonces mi mamá golpeó nuevamente,  diciéndome que saliera luego para comer algo. ¡QUE FRUS TRA CIÓN! Igual que siempre interrumpiendo el mejor momento.

Salí del baño envuelta en mi bata y con una toalla en el pelo, busqué en la cocina mi plato y lo lleve a mi cuarto, al llegar allí percibí el rico aroma de la comida, solo allí me di cuenta cuánta hambre tenía, yo creo que a causa del mismo sexo intenso y el hecho de mi fallido intento en la ducha. Me atiborré con ese rico plato de pasta… (Mmmm, ñam! qué rico estaba :P). Ahora, satisfecha una de mis hambres, tenía el pequeño problema de cómo prepararme para satisfacer la otra, en ese tiempo era solo una estudiante sin mucho dinero, de tal manera mi estilo se reducía a lo que mis papás quisieran comprarme, no tenía muchas cosas finas o provocativas en mi closet, el conjunto interior de la mañana era el más sexi de mi arsenal, así que decidí ponerme algo sencillo, un sostén negro de copa lisa, y una pantaleta de algodón a tono, sin grandes pretensiones, al fin que esa era mi verdad diaria y de seguro no duraría mucho puesto, arriba solo me puse un vestido de tirantes gruesos  despegado del cuerpo con un motivo floral en colores azules y rojos, unas sandalias de tiras  y por supuesto mi perfume de rosas frescas. (Todo muy fácil de quitar).

Al irme de mi casa repetí a mi madre la historia que ya había creado con mi querida amiga Claudia (quien sin cuestionarme el porqué del engaño, aceptó apoyarlo), solo le dije a mi incauta madre que quizá volvería al medio día del día siguiente y que yo le avisaría de cualquier cambio de plan. Salí casi corriendo por un par de cuadras con mi bolsito al hombro, casi desesperada por no llegar tarde, hasta que un par de esquinas mas allá me lo encontré, estacionado en su moto con ese porte y actitud relajada, me monte mientras él me ponía el casco, se acomodó, lo abracé y con un rugido salimos disparados a su casa. Al llegar vi un espacioso loft, moderno y austero… ahí recién nos saludamos:

Patricio – Es un placer tenerte aquí solo para mí, espero que esta noche sea la primera de muchas otras.- Eso lo dijo lentamente y marcando sus palabras con gran intensidad.

Yo – La verdad no se que esperar, pero sí es como lo de la mañana estoy dispuesta a aprender lo que me quieras enseñar.- Mi voz estaba cagada de ansiedad y lujuria.

P – No te preocupes, iremos de a poco, no quiero apurar el resultado, quiero darte placer sin restricciones, quiero disfrutarte y que me disfrutes.-

Y – Eso me preocupa, no sé si estaré a tú altura… En mi casa no puedo ni darme placer en paz.-

P – ¿A sí?… Bueno a eso le pondremos una solución, acá podrás hacer lo que tú quieras, y eso es a partir de ahora…

Continuando un día de sexo intenso…

Y solo así, me tomó de la mano y subimos por una escala angosta a un altillo que contenía su cama, una grande y blanca, sencilla pero se veía cómoda –haz lo que quieras- dijo con malicia en su mirada, yo al sentir el desafío lo acepté y comencé a desnudarlo, todo lo rápido que pude. Fuera camiseta, pantalones junto al bóxer y zapatillas. Yo solo quería admirar su cuerpo y ver todos los detalles de cerca, tocarlo a placer, sentir la tensión de su cuerpo, es que a pesar de no ser un adonis de belleza, tenía un cuerpo marcado, definido y bien tonificado que hacían de él un digno lienzo que admirar. Yo por mi parte, con mi metro sesenta y cinco, un cuerpo voluptuoso y pálido como una de esas pinturas barrocas, no sé bien qué me veía… bueno, si lo sospechaba, ya que más de una vez lo vi embobado en mi escote e hipnotizado viéndome caminar (siempre he sido muy femenina, o eso me dicen).

Él, de pie frente a mí ya expuesto, dijo que teníamos que estar en iguales condiciones, así que con un poco de pudor me quité el vestido dejándolo caer, siguiéndolo el sostén y la pantaleta de cerca, al ultimo las sandalias, así quedamos, frente a frente (yo incomoda y cohibida, él esplendoroso) me miró como si fuera la mismísima Venus de Milo y dijo: -no te cubras, todo lo que veo me gusta.- así que con mi nueva confianza, lo empujé a la cama y comencé a tomarlo suavemente por los hombros, mientras le comía la boca con las mismas ganas que en la tarde me comí la pasta, bajé a su pecho saboreando con mi lengua la sal de su sudor, seguí al abdomen con pequeños mordiscos, hasta llegar a su miembro que aún estaba en reposo, solo comenzando a moverse al sentir mis caricias y pequeñas lamidas. Pasé mi mano sobre él, le separé un poco las piernas, para así poder tomarlo desde abajo (nunca fui una asidua onanista, ni propia ni ajena, pero quería hacerlo bien), así que él separó sus piernas ayudándome a tener mejor acceso a su falo aún dormido. Al verme indecisa me preguntó qué pasaba, yo le dije que me avergonzaba ser vista en tan calurosa actividad, así que cerró los ojos y se limito a respirar pausadamente. Al fin cómoda, levanté su miembro con una mano, mientras con la otra presionaba su perineo y sus testículos, hasta que de a poco comenzó a crecer y engordar hasta ponerse duro como un palo.

Confieso que estaba fascinada, nunca había podido analizar así una erección, paso a paso, sin prisa, eso me tentó a experimentar con él, pasando mi mano de arriba abajo lentamente pero con firmeza, hasta que llegó a su tamaño final, el cual me pareció aún más grande que en la mañana, decidí lamerlo con mi lengua lánguida y tibia, de arriba a abajo, hasta los gemelos (él se retorcía y gruñía, moviendo un poco la cadera), mientras yo subía nuevamente para meter la cabeza en mi boca y succionar con fuerza, dejándolo a ratos para alternar con mis manos enroscándose en el tronco rítmicamente, pasé mi lengua en la punta, donde ya emanaban gotas de excitación y las esparcí con la lengua hasta el frenillo, con el dedo pulgar e índice amasé un poco la cabeza apretándola como queriendo exprimirlo. Él, ya loco de placer en un susurro dijo – ¡¡¡me voy!!!- Y con un bufido, lo dejó salir. Mis manos quedaron empapadas de su eyaculación, mientras su miembro aún se contraía y escupía hasta la última gota de placer… Yo que nunca hice algo así, y excitada como estaba por la sesión de sexo intenso, me chupé los dedos para averiguar cuál era su sabor, era algo que no podía definir… era más bien sui géneris, ni bueno, ni malo, solo distinto, algo viscoso, tibio y blanquecino… no noté que él me miraba, al darme cuenta me puse roja como un tomate, pero al ver que lo que veía le gustaba seguí lamiéndome y lamiendo su hombría hasta la última gota. Me dijo que había sido la mamada más dulce y ardiente de su vida  :3.

Me abalancé sobre él, lo besé con frenesí, como si hubiese estado perdida en el desierto y él fuera un manantial, entonces me tocó y comprobó que estaba preparada para seguir, así que se giró sobre mí en un rápido movimiento, quedando sobre mí cuerpo hirviente, con su mano agito un poco su adormilado miembro, este se despertó nuevamente cual militar listo a servir, lo coloco en la entrada de mi húmeda vulva y lo metió de una sola estocada, me provoco escalofrío, me llegó hasta el fondo en un bien calculado movimiento, comenzó a envestirme salvajemente mientras mi cadera se acompasaba a su ritmo, rápido y duro – siéntelo, así profundo y fuerte.-

Solo unos minutos más de desenfreno, de sexo intenso, bombeando en mi interior, con suaves mordidas en mi cuello y mis uñas clavadas en su espalda, comencé a gemir nuevamente, cayendo en una deliciosa espiral orgásmica. La mejor experiencia sexual que viví hasta ese instante, vendrían muchas más… y la noche aún no comenzaba.

Caí exhausta a su lado como una muñeca de trapo, él me abrazó y puso su cabeza en mis senos, como buscando un refugio donde descansar, en definitiva no estaba  nada preparada para tanto sexo intenso, pero sí estaba muy dispuesta a aprender lo que él me ofrecía en ese plano, quería experimentar ya que mis relaciones anteriores si bien no habían sido malas, siempre estuvieron coartadas, ya sea por locación, tiempo o simplemente que como adolescentes no disponíamos de la logística necesaria para experimentar a nuestras anchas. Mientras reposábamos hablamos de todo esto y de sus propias experiencias, así de alguna forma, nos estábamos conociendo mejor.

Más sexo intenso… con juguetes eróticos

Claro que después de tanto hablar de sexo intenso, preferencias, fantasías sexuales y demás, el ambiente se había vuelto a caldear entre nosotros, circulaba la excitación pura y espesa. Mi nuevo tutor me pidió que me acostara mirando hacia abajo y me relajara, así que sin dudar lo hice, de repente oí sus pasos alejarse y abrir un cajón, después lo cerro y volvió, de reojo vi que en su mano traía una pequeña bolsa de cartón, blanca y con las palabras secreto de a dos, escritas en rojo, me produjo gran curiosidad pero me pidió cerrar los ojos, así que en contra de mis deseos lo hice… Comenzó a darme un masaje fantástico en la espalda, untándome con alguna sustancia resbalosa y con aroma a chocolate, siguió bajando por mi espalda hasta llegar a mis nalgas, de ahí pasó inmediatamente a mis pies, subió por las piernas hasta llegar a las rodillas, desde ese punto comenzó a torturarme lentamente, subiendo justo hasta mis glúteos y volviendo a bajar, hasta que comenzó a masajear (como un verdadero profesional) mi trasero, el cual yo sin pensar subía, como ofreciéndolo en bandeja de plata, él se limitó a darme una sonora nalgada, para dejarme quieta, eso me hizo excitar aún más. Dentro de toda esa parafernalia  sentí un zumbido, así como así lo sentí  caer sobre mi piel ya erizada, Patricio comenzó a mover ese pequeño artilugio de placer en torno a mi hinchada vulva, lo movía con una mano y con la otra se introducía en mi, primero un dedo y luego otro, la sensación era celestial.

Yo podía sentir cómo todo se removía dentro de mí y esa sensación ya tan familiar de llegar a la gloria, me sobrecogía una vez más. Con mis manos tenía ya arrugada toda la ropa de cama, intentando agarrarme de algún lugar, como para no caer a ese abismo sin fin, no tan rápido… entonces él con un rápido movimiento me giró, quedando boca arriba mientras me volvía a meter los dos dedos dentro, en tanto con la palma de la otra mano comenzó a acariciar y presionar mi bajo vientre, la sensación era mucho más intensa, casi incontenible, yo me retorcía como una poseída, sentía cómo esa urgencia me apremiaba cada vez más. Él apuró el paso, sabiendo que ya no resistiría mucho más, presionó al mismo tiempo por última vez, fuera y dentro… – ¡aaahhhhhhh! Un grito como un relámpago me partió en dos, el placer salió acuífero de mí, como una cascada clara, dejando a su paso una interminable secuencia de espasmos y la sensación de haber corrido un maratón en solo 5 minutos… “¡oh, cansancio divino!”. Lo abracé, miré sus ojos y me dormí profunda, como una bendita, soñando con Dionisio, sus sátiros y Ninfas. Al despertar por la mañana tenia a mi propio Dios del Sexo, desnudo y erecto, enrollado en mí, ofreciéndome el mejor despertar de mi vida.

Sé que esta historia de sexo intenso es un poco larga, pero si les agrada seguiré con ella… espero los inspire 😉

 

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Relatos XXX de mamadas: Casualidades del destino

Mamadas improvisadas, esas son las mejores mamadas… Todo ocurrió hace dos meses, un grupo de amigos decidimos irnos a una especie de campamento durante quince días a Cantabria. Cuando llegamos allí, montamos las tiendas de campaña todos juntos para terminar antes.

Cuando terminamos, planeamos hacer una marcha andando por Cantabria durante cuatro días y buscar alojamiento donde nos dejasen. A todos les pareció una idea fantástica. Tardamos un par de días más en irnos de marcha, sería una experiencia bonita y reconfortante para todos.

El primer día, dormimos al aire libre en una estación de autobuses en el que nos trataron muy bien. A la mañana siguiente, anduvimos 15 kilómetros por la mañana y otros 10 kilómetros por la tarde aunque nos encontrábamos en muy buena forma y sin cansancio aparente.

Por la tarde, llegamos a un pueblo, en el que nos dejaron un polideportivo, no pensábamos ducharnos hasta que llegásemos al campamento, pero tuvimos suerte y nos dejaron utilizar las duchas. Preparamos la ropa, cogimos la toalla y totalmente normal todo, primero nos duchábamos los tíos ya que éramos menos que las chicas en total fuimos ocho personas 5 chicos y 3 chicas, pero justamente, cuando nos íbamos hacia la ducha, las chicas se nos adelantaron y tuvimos que esperar. Cuando salieron de la ducha, Noemy, salió con la toalla puesta para que no la viésemos desnuda, obviamente, cuando se iba a vestir, justamente se quitó la toalla y la pude ver completamente desnuda, tenía la vagina con algo de vello, durante lo que quedaba de marcha, estuve pensando continuamente en aquello que había visto por pura casualidad hasta que regresamos al campamento cuatro días después. Por supuesto, yo no pensaba en mamadas ni en nada así… pero cómo me habría gustado en eso momento que me regalase algunas mamadas.

Al día siguiente de regresar de la marcha, por la tarde, nos acabábamos de duchar, cuando entré en mi tienda de campaña. No me acordaba de que Noemy dormía conmigo en la tienda de campaña, cuando al entrar en la tienda de campaña, me la encontré completamente desnuda, al verme, rápidamente, se tapó con la toalla y me dijo en un tono enfadado que llamase antes de entrar. Acto seguido, me dijo que saliese de la tienda porque se iba a cambiar así que eso fue lo que hice.

Mamadas inolvidables

A los cuatro días, nos volvimos a duchar, ese día las chicas se ducharon primero al igual que el día anterior de ducha, cuando se ducharon, Noemy llegó a la tienda de campaña con la toalla puesta y en chancletas, mientras Noemy buscaba la ropa en su mochila, se quitó la toalla y se quedó completamente desnuda, inconscientemente, entré en la tienda de campaña y entonces ocurrió una gran sorpresa.

En principio, al verme, se ocultó sus partes íntimas y me dijo que saliese de la tienda, acto seguido, le dije que no pasaba nada a la vez que mi pene ponía cada vez más y más erecto. Finalmente, ambos cedimos a la presión y ocurrió lo inevitable. Noemy se puso en cuclillas y me hizo una de esas mamadas antológicas, de esas mamadas que quedan para el recuerdo, a la vez que se hacía un dedo por el ano. A continuación, cuando terminó de obsequiarme con sus lamidas y mamadas, se quedó en cuclillas y empezó a hacerse pis mientras que me masturbaba el pene.

Más tarde le metí el pene por la vagina y empezó a gemir bestialmente como jamás había visto a ninguna chica.

Finalmente, me masturbó el pene y eyaculé sobre su cara.

 

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La infidelidad de Irene 2

Alonzo (nombre de A), luego de nuestro pequeño asunto en su fiesta, no me habló durante un tiempo, no contestaba mis mensajes, ni lo veía por ningún lado. Yo no dejaba de pensar en mi primera infidelidad con él, necesitaba hablar con Alonzo de nuevo.

Fantaseando con una infidelidad

Un día no aguante más y fui a su casa, con cualquier escusa, le pregunté a su madre por Alonzo, intentando no parecer interesada, entonces fue cuando su mamá me contó que Alonzo se fue a estudiar a una zona rural, había perdido su celular, y regresaba dentro de tres meses. Mientras tanto yo seguí fantaseando con ese chico, recordaba el sabor de su joven, enorme y virginal pinga en mi boca, la fuerza con la que me penetró, no podía olvidarlo.

El tiempo pasó y cuál fue mi sorpresa cuando un día recibí un mensaje en mi celular;
-A: Hola!!
-Ire: Holaaa, perdido, qué te pasó?
-A: Acá, estudiando jajaja
-Ire: No estudie tanto, mejor venga y estudie conmigo jajaja
-A: Q loquera, ese día jajajaja
-Ire: Sí demasiado, pero quedamos a medias jajaja
-A: Sííí
-Ire: Cuándo vienes?
-A: dentro de un mes más o menos, es algo rápido, luego me regreso para acá.
-Ire: mmmm ya
-Ire: me avisas para hacerte tu comida favorita.
-A: Está bien.
-Ire: y tal vez terminemos lo que tenemos pendiente… jajajaja
-A: jajaja waoooo

El tiempo pasó y el mensaje de su visita me llegó una semana antes, iba a venir entre semana, por lo que me alegró enorme, ya que mi esposo iba a estar trabajando y mis hijos tampoco estarían, yo laboraba como empleada doméstica, y mi horario era flexible y tenía el día libre.

Haciendo realidad una nueva infidelidad

El martes tocaron a la puerta, cuando abrí, era él, nos saludamos con un beso en la mejilla y lo invité a pasar, me preguntó si estaba sola y le dije que sí. Entonces, se me acercó y nos dimos un abrazo, pensé que era normal, cuando sentí sus manos apretarme el trasero, lo hacía fuerte y duro, yo llevaba una falda por lo que podía masajearlo muy bien; él traía una pantaloneta de fútbol por lo que sentí su miembro duro rozarme, empezamos a besarnos, sin darnos cuenta nos estábamos besando con la puerta abierta!! pero nadie nos vio. Rápidamente cerré la puerta, él apoyó su espalda contra la misma, y yo, maliciosamente, me di la vuelta y lo apreté con mi trasero contra la puerta y empecé a sobarlo con mi trasero, sentía su pene apretado contra mi culo.
Sin pensarlo me di la vuelta y me arrodillé, le bajé su pantalón corto, su polla sobresalía de su calzoncillo, también se lo quité, su polla grande y tonta, estaba pegajosa, un hilo de una baba viscosa caía del inmenso gorro, -cada vez la veo más grande- le dije y me reí un poco, ver una pinga grande, dura y bien parada, era un alivio, después de pasar meses viendo al fofo y feo, jajaja.
Me metí su enorme cabeza en la boca, se la succioné con los labios, adentro de la boca le pasaba la lengua, mientras con mi mano derecha le sobaba el tronco, traté de meterlo en la boca, llegaba un poco más de la mitad, pero no podía más.
Me pidió que nos sentáramos en el sofá cerca de la puerta, él se sentó y yo me hinqué en medio de sus piernas y se la seguí mamando, de cuando en cuando me la sacaba de la boca y le decía alguna tontera- Alonzo hoy nadieee nos va a interrumpir- qué pingota más grande, ¿cuánto te mide? tenemos que medírtela un día jajaja- Alonzo solo se reía, él estaba en el paraíso en ese momento según lo que veía en su cara.
No sé cuánto tiempo pasó, cuando Alonzo me dijo que quería montarme, por lo que ni lerda ni perezosa, me quité la falda y el calzón, me pidió que me sentara de espaldas a él, y así fue, me senté encima de él, diablos por el peso caí en la primera, sentí su miembro muy adentro, luego empecé a levantarme y a bajar de nuevo, él me empujaba con sus manos por el culo, no llevábamos ni 5 minutos en esa posición cuando me dijo que ya no podía más.
-No me aguantas, estoy muy pesada??
-No, me voy a correr!!!
Me lo saqué, hizo un sonido como un tapón cuando salió, jajaja, me arrodillé de nuevo, él se puso de pie, me la metió en la boca mientras que yo se la sobaba, al momento la sacó y me disparó una gran carga de semen, parecía que no iba acabar, increíble la fuerza con que lo hizo, me llenó la cara, me cayó en el cabello y en mi blusa rosada (ni siquiera me quité la blusa) dejándola manchada hasta el día de hoy como recuerdo jajaja.
-Qué poquita leche echas… jajajaja
-Poquita? Jajaja pero si estas bañada!!!
-Jajajaja
Nos vestimos y le di su comida favorita como había prometido.
Este fue mi segundo relato XXX de infidelidad, aunque no será mi último relato XXX. Espero poder seguir contándoos mis experiencias sexuales…
Continuará.

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