Sexo lésbico en la piscina

Aquel día, nuestra protagonista se levantó de muy buen rollo…No tenía motivo especial para ello, pero era uno de esos viernes de verano, en los que acabaría de trabajar a las tres, y se iría a la piscina a relajarse y seguramente a leer aquel libro que la tenía enganchada desde hacía unas semanas.

La mañana transcurrió más tranquila de lo normal, pues había mucha gente de vacaciones y, para colmo, era por fin viernes, con lo que la gente pensaba más en el finde que en el trabajo. Hacía mucho calor y tras tirar el bolso en el sofá, se dirigió a su habitación sacando un bikini rojo, y tras lavarse un poquito, coger una pieza de fruta, la toalla, una crema y por supuesto aquel libro, salió de su casa a la piscina de la urbanización en la que vivía. Normalmente era muy tranquila, pero aquellos días de verano, no había nadie, excepto el socorrista y algún vecino que como ella, no se iba a ningún lado.

Buscó un sitio en la pradera de césped y extendió su toalla. De ahí, a la ducha y al agua, fresca  reconfortante al principio y relajante minutos más tarde. Nadó como siempre unos largos, dejando que el agua se deslizara por su cuerpo y notando como avanzaba y como “rompía el agua”. Siempre la había  encantado nadar en piscinas en las que se encontraba a solas. Minutos más tarde, estaba tumbada, leyendo, mientras una de sus vecinas, se colocaba unos metros más allá, con la idea de desconectar del curro y tomarse una tarde de relax. El ruido de la ducha, hizo que nuestra protagonista (llamémosla…Alicia ) desviara la mirada por un momento, viendo cómo aquella vecina tomaba la correspondiente ducha antes de meterse en la piscina.

Tenía un cuerpo muy bonito, con una media melena morena, ahora empapada por el agua, y unos senos que si no estaban operados, sí daba la impresión de ello…No eran grandes, pero sí de una forma cuasi perfecta…..y siguiendo el curso del agua, ésta mojaba aquella braga del bikini, dando más forma a su impresionante culo, pues indudablemente, lo trabajaba en algún gimnasio, pues se notaba su dureza, y las formas eran de las que llaman la atención. Después de este minucioso repaso, Alicia volvió a subir su mirada y se posó en aquellos labios carnosos, que se entreabrían para dejar pasar algo de agua a la boca, y después echarla, como si de una fuente se tratar.

Aquello fue el detonante de que un calor fuera de lo normal surgiese de dentro de su cuerpo. Volvió la mirada al libro y siguió leyendo, pero en su cabeza seguían estando aquellos labios húmedos, y esa agua resbalando por ellos. Como si de una profecía se tratara, se juntaros todos los factores para darse aquel hecho. Nunca había tenido ninguna relación lésbica, aunque sí era cierto que alguna vez, con alguna de sus relaciones anteriores, había imaginado un trío con otra chica, e incluso, alguna vez que se había masturbado, sí se lo había montado con alguna amiga suya en alguna fiesta o en el baño de alguna discoteca.

Casualmente, y de ahí viene lo de la profecía, en aquel capítulo que leía, el protagonista del thriller miraba por una ventana cómo dos de sus mejores amigas empezaban a tener una relación en un sofá horas antes de que una segunda personalidad de aquel muchacho que miraba, las descuartizara a las dos. No entraba en detalles el libro, más bien eran frases escuetas, pero sí metía al lector en la situación…y vaya si metió a Alicia. Sin darse cuenta, una de sus manos empezó a rozar sutilmente uno de sus ya endurecidos pezones, sin preocuparse si su vecina la estaría mirando, pues el socorrista estaba en una posición en la que difícilmente la hubiese visto. Entreabriendo la boca, mojó uno de sus dedos con saliva, y volvió a recorrer sus senos, esta vez mojándolo y causando una mayor erección de los pezones. Miraba el libro, pero en su mente, estaba la boca de aquella chica joven, rozándole los pezones con su lengua, y soltando en ellos aquella agua de la ducha que minutos antes había estado viendo como entraba en la boca.

El sol le daba de lleno en todo el cuerpo, pues es sabido que las mujeres siempre se colocan para que el astro rey incida directamente sobre su cuerpo. Inconscientemente, entreabrió uno de sus muslos, y el sol hizo el resto…en cuestión de segundos, estaba lo suficientemente caliente por fuera….y por dentro.

La otra chica, después de llevar un rato en la misma posición, se volteó para dar color a su espalda, y fue cuando notó que aquella chica que estaba a escasos metros, mantenía un movimiento conocido también por ella. Lejos de apartar la mirada, se tumbó boca abajo, y disimuladamente, siguió mirando. No era una imagen obscena, pero sí muy sensual y muy, muy caliente. Alicia había dejado caer su mano hasta el ombligo, y ahora la metía por debajo del bikini, acariciando aquella fina línea púbica que se había dejado, en una obra exquisita de peluquería íntima. Uno de sus dedos, “el atrevido”, fue más allá, y bajó despacio hasta su sexo, mojándose por completo y turbando más si cabe, la mente de Ali. Desde la posición de su vecina, apenas se notaba e movimiento de la mano, de aquellos dedos, pero de sobra sabía ella lo que allí estaba pasando…y lo que también le estaba pasando a ella.

Alicia despertó un segundo antes de correrse allí mismo, y volvió a la realidad. Levantó la mirada, no vio nada extraño: el socorrista leyendo bajo la sombra de aquella gigantesca sombrilla, el agua como un plato de aceite y su vecina tumbada boca abajo, como si estuviese dormida. Pensó que el sofá sería un buen sitio para acabar el trabajito que había empezado, así que, cogió sus cosas y se levantó para irse. Al pasar al lado de la chica, la miró de reojo aquel culo, y notó como la calentura de su coño aumentaba sólo con mirarla.

-Joder…qué me está pasando?? Con lo que me gustan a mí las pollas y ahora estoy pensando en el culo de esta tía… – se dijo para sí misma.

El socorrista, aburrido de estar allí toda la mañana sólo, la abordó y le preguntó por su trabajo ( aunque lo único que quería era ligar con ella y ver más de cerca aquel cuerpo de escándalo que tenía Alicia).

Se tiraron casi 10 minutos charlando, tiempo en el que la otra chica, recogía sus cosas y se iba también para casa. Al pasar al lado de estos, un …- hasta luego!! Hizo que ambos volviesen la cara para contestar, y fijarse en aquel precioso culo. Alicia vio que se dirigía a su portal, y casi dejó al socorrista con la palabra en la boca, pues cuando su vecina abría ya la puerta, la gritó…. – espera, que yo también subo!!!

Amablemente, le sujetó la puerta, viendo cómo Alicia venía corriendo hacia ella. Era inevitable ver cómo aquellas tetas se movían, y aunque en otra circunstancia no se hubiese fijado, después de ver cómo se estaba masturbando frente a ella, era lógico que se fijase. Entraron al portal y Ali le dio las gracias, presentándose la una a la otra, pues aunque de vista se conocían, no sabían sus nombres.

– Hace calor, eh??

– Sí, mucho…y eso que en la pisci se está muy bien, verdad?

– Si, muy bien…Qué lees?

– Es una novela de terror…de uno que está medio chiflado y tiene doble personalidad…Se carga a casi todos!! Ja, ja, ja.

Sexo lésbico por primera vez

Alicia pensaba que de un momento a otro, se tiraría a los labios de aquella morena, y sólo pensar que las dos estaban en biquini, le ponía aun más cachonda. Pero se quedó de piedra cuando aquella chica, que parecía muy tímida, se acercó y, mirándole al cuello, y rozándola con un dedo, le dijo al oído:

– Y tú, no tienes miedo de estas historias??

Lejos de echarse atrás, Alicia, que se le puso la carne de gallina, la miró a los ojos primero, y luego a los labios, y le dijo:

– No, de estas historias, no. Lo que me asusta eres tú…

Y, entreabriendo sus labios, los posó con suavidad en los de su reciente amiga, que la aceptó con gusto, dándole su lengua húmeda y jugando con la de Alicia. En la cabeza de ésta estaba aquella boca de la ducha, jugando con el agua, hasta que notó cómo una mano se deslizaba por su cuerpo, bajando directamente a su sexo. Su respiración se aceleró y dejó que aquella chica, aparentemente inexperta en aquellos lances, tomara la iniciativa. Le estaba mordiendo el cuello, e iba bajando hasta sus pechos, mordiéndole muy suavemente los pezones uno y otro, volviéndola loca y mientras movía la otra mano por fuera de su bikini, desde el culo, hasta su clítoris, donde ejercía una suave presión, que hacía volar a Ali.

– Hija de puta, cómo me estás poniendo….

– Espera, que esto no es nada…

Y allí mismo, en el descansillo entre dos pisos, se agachó, y bajándole la braga, dejó su lengua trabajar donde más lo deseaba Ali. Esta, se sentó en las escaleras, y abriéndose de piernas, le dijo.

– Así mejor.

– Te va a gustar… He visto cómo te masturbabas en la piscina y ya veo lo caliente que estás.

Dicho esto, y como si de una experta se tratara, empezó a jugar con lengua, labios y dedos por todos los rincones de Alicia, sacando a ésta de sus casillas, y teniéndose que morder los labios varias veces para no gritar en las escaleras mientras alcanzaba múltiples orgasmos.

Ali, medio recuperada de aquel “ataque”, quería su venganza, y ella se la concedió. Acabó por desnudarse, y sin dejar que Ali cambiara de postura, se puso por encima de ella, justo para que su sexo cayese en la boca de Ali, mientras esta seguía sentada, ahora con la cabeza hacia atrás, y con una mano volviendo a masturbarse.

Así fue cómo se conocieron y cómo intimaron el primer día. Desde entonces, su trato no fue igual, y alguna vez coincidieron de nuevo en la piscina, aunque no de forma tan calurosa. Salieron un par de veces, y se conocieron más profundamente, hasta que igual que vinieron, se fueron…como pasa en la vida real….aunque esto ha sido una historia de sexo lésbico inventada a primera hora del día.

Hasta otra!

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