Sexo con la Mamá de mi ex… ¿por qué no? (Parte II)

Todavía tenía en mente ese delicioso manjar de cuando tuve sexo con la mamá de mi ex, ese fruto prohibido del cual finalmente había podido disfrutar. Tenía impregnado en mí su aroma y apariencia. No sé si mi ex suegra sabía lo que lograría.

Desde aquel episodio en el que había tenido sexo con la mamá de mi ex habían pasado varios días, cada vez que visitaba a mi ex, no podía mirar a los ojos de su madre. Ella me veía y saludaba toda atenta; lo hacía a propósito, supongo, pero vestía de manera más provocadora de lo habitual.

Un día de visita normal a mi ex, nos quedamos jugando a las cartas. Su mamá se unió al juego y entre risas y miradas las horas transcurrían, sin darnos cuenta de que el tiempo había pasado hasta ser bastante tarde. Sabía que debía irme pronto, pero la mamá de mi ex dijo:

-Puedes quedarte en el cuarto de visitas, total ya es muy tarde y peligroso para que te vayas…

Obviamente, no puse mucha resistencia y acepté.

Nos despedimos y fui al lugar donde pasaría la noche, me quité la ropa hasta quedarme solo en bóxer, salí al baño y vi pasar a mi ex suegra a su cuarto despidiéndose con un beso volado y mirándome por un momento ahí mismo… donde reposaba mi herramienta ansiosa de visitarla.

Tenía que volver a tener sexo con la mamá de mi ex

Me recosté y no podía dejar de pensar en que la tenía tan cerca y tan lejos. Saqué mi celular y me puse a revisar aquellas fotos que tenía de ella desnuda. Mi favorita era una que estaba en 4, podía verle todo… me puse duro y empecé a tocarme el pene: me masturbaba pensando en ella, hasta que no pude más y me armé de valor y decidí ir a verla. Estaba muy duro, vi la puerta entreabierta y decidí entrar. Ahí estaba ella, recostada con su pijama sobre la cama, una blusa pequeña dejaba ver sus pequeñas pero hermosas tetas, un short protegía ese manjar del que días atrás pude probar y veía esas piernas tan hermosas que tenía. Mi erección no bajaba para nada, quería lanzarme sobre ella y devorar y saborear cada parte de su cuerpo.

En eso, ¡la mamá de mi ex despertó! Me miró y sonrió… supe que esa era la invitación que había estado esperando. Empecé a besar sus pies perfectos y subí por sus suaves piernas. Ella gemía, solo con eso y yo con mi verga a punto de explotar, pasé por alto a propósito su chochito, besé su abdomen y alcé su blusita para pasar mi lengua por sus pezones. Ella gemía mucho y yo me excitaba cada vez más, besé su boca y nuestras lenguas se entrelazaron en un beso eterno. Le pedí que se diera la vuelta bocabajo y empecé a besar su nuca; pude notar cómo eso la volvía loca, bajé por su espalda y esta vez me detuve para retirar su short; ella alzó su abdomen y así pude sacarlo más fácilmente. Le pedí que se pusiera a cuatro patas, ¡qué hermosa vista tenía! Ver su delicioso ano y su chochito depilado me volvía loco, así que empecé a lamer su ano; ella se agarró fuerte a la cama y gemía,  yo seguía lamiéndola. Empecé a lubricar mi dedo y con mucho cuidado se lo inserté; ella no dijo nada, solo respiraba muy rápido y se movía de adelante para atrás una y otra vez. Me animé y metí otro dedo, ella lo aceptó… ¡¡¡qué delicia!!! Pasaba mi lengua por su ano, y bajé un poco más para notar que estaba totalmente mojada.

De su vagina brotaban sus secreciones que me permití saborear con mucho gusto, pues sabía que ella lo disfrutaba tanto como yo. De repente, ella me pidió que me recostase en la cama, luego empezó a lamer mi pene con desesperación. Verla hacerlo me volvía loco, se lo metía todo a la boca y podía notar sus arcadas, no le importaba, se lo metía hasta el fondo.

Extrañamente, sabía lo que me gustaba: pasaba su lengua desde mi perineo hasta el glande (tal como lo hacía su hija), me miraba y sabía que yo lo disfrutaba. Lamió mi ano, ¡¡quería ensartarla ya!!En eso se recostó y me pidió algo que al principio me pareció raro.

Orínate en mí!

No podía negarme a nada. Ella era la jefa, así que oriné en su abdomen y ella no paraba de tocarse. No resistí más y abrí sus piernas, puse sus hermosas piernas en mis hombros y procedí a penetrarla. Gritó de tal manera que pensé que mi ex novia se despertaría. Sin embargo, mi mente estaba en otro lado y seguí penetrándola una y otra vez. Estaba tan mojada… en eso que paró y empezó a comerme la verga de nuevo: la escupía y se la relamía. Se puso en pie y me dio la espalda para luego sentarse sobre mi pene y cabalgar como toda una experta. Ver cómo mi verga la perforaba me volvía loco, sabía que no podría aguantar más.

Sabiendo lo que sentía, me pidió que le avisara cuando fuera a terminar… en eso ella gimió muy fuerte y agarró mis piernas con mucha fuerza. Sabía que se había venido, lo cual me excitó mucho, así que dije que iba a correrme. Se puso en 4 y me pidió que le terminara alrededor de su ano. Obedecí y logré un orgasmo. Puse toda mi leche en su ano mientras veía cómo se chorreaba hasta su vagina. Ella se frotaba y empezó a meterse el dedo lleno de semen en su ano al mismo tiempo que gemía. Se había venido nuevamente… yo la veía con total placer y locura.

Se levantó, me miró y me preguntó: “¿las fotos son tan buenas como en la vida real?”. Ambos nos reímos, se dirigió al baño y me dijo que fuera a descansar y que algún día, quién sabe, me dejaría terminar dentro de su ano. Fue un sueño hecho realidad, no pasó de nuevo, a los pocos meses terminé con mi ex y no supe nunca más de ella ni de la mujer que me había ofrecido otro agujerito que espero algún día coronar.

 

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