LA VENGANZA DE ANA Y RAQUEL

El destino quiso unir a Ana y Raquel, dos mujeres engañadas por el mismo hombre, Tony, un vividor que se aprovecho de las dos mujeres y las engaño, Tony un embaucador de mujeres, cada noche estaba con una, no conocía la palabra fidelidad, un vividor que bebía mucho, se emborrachaba y se sobrepasaba con las mujeres. Ana y Raquel descubrieron todo y llegaron a conocerse, las dos se dieron ánimos entre ellas, llegaron a ser muy buenas amigas, hicieron tan buena amistad que fraguaron la venganza hacia el hombre que odiaban......


LA VENGANZA DE ANA Y RAQUEL
El destino quiso unir a Ana y Raquel, dos mujeres engañadas por el mismo hombre, Tony, un vividor que se aprovecho de las dos mujeres y las engaño, Tony un embaucador de mujeres, cada noche estaba con una, no conocía la palabra fidelidad, un vividor que bebía mucho, se emborrachaba y se sobrepasaba con las mujeres. Ana y Raquel descubrieron todo y llegaron a conocerse, las dos se dieron ánimos entre ellas, llegaron a ser muy buenas amigas, hicieron tan buena amistad que fraguaron la venganza hacia el hombre que odiaban.

[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [SECUESTRO] [HUMILLACIÓN] [CBT] [FEMDOM]


Categoria: Hetero      Autor: Anónimo & DarkSoul





El destino quiso unir a Ana y Raquel, dos mujeres engañadas por el mismo hombre, Tony, un vividor que se aprovecho de las dos mujeres y las engaño, Tony un embaucador de mujeres, cada noche estaba con una, no conocía la palabra fidelidad, un vividor que bebía mucho, se emborrachaba y se sobrepasaba con las mujeres. Ana y Raquel descubrieron todo y llegaron a conocerse, las dos se dieron ánimos entre ellas, llegaron a ser muy buenas amigas, hicieron tan buena amistad que fraguaron la venganza hacia el hombre que odiaban.

Ana una mujer de 45 años, Raquel por su parte de 43 años, Ana la mujer de Tony y Raquel su amante de entre muchas otras, a las cuales les decía que era divorciado y las tenia completamente engañada. Ana y Raquel no se olvidaban de Tony, cada día pensaban en la venganza hacia él, hasta el día en que empezó a fraguarse la venganza.       

Raquel llamo a la puerta de Ana, al abrirla la puerta, entro rápidamente:  

-“Ya tengo la solución, se cual será nuestra venganza”. Dijo Raquel apresuradamente enseñando un libro a Ana.

-“La supremacía femenina, es un libro que por casualidad llego a mis manos comencé a leerle y me dio ideas”. Dijo Raquel entusiasmada.         

-“Explícame”. Dijo Ana mientras se sentaba para escucharla.         

Estuvieron hablando durante horas las dos, trazando un plan, secuestrarían a Tony y le someterían a las más inimaginables humillaciones y castigos, algo que nunca podría olvidar. Elaboraron una lista con todo lo necesario, en los siguientes días ambas estuvieron comprando todo lo necesario y alquilaron una casa un fin de semana a las afueras de la ciudad, todo estaba planeado, solo faltaba poner en marcha la ansiada venganza.     

Era viernes por la noche, Raquel llamo a Tony por teléfono, fingió estar llorando mientras le suplicaba que la perdonara, aunque por dentro solo tenía ganas de vengarse de aquel hombre que tanto daño le hizo, Raquel le dijo que quería verle, quedaron en un bar para charlar, Raquel se aguanto su ira y fingió todo lo que pudo al verle, Tony pensaba que había triunfado y se había salido con la suya una vez más, pero estaba muy equivocado, Estuvieron hablando tranquilamente, Raquel fingía muy bien su papel de arrepentida, En un momento de la conversación Raquel aprovecho el despiste para echar unos polvos en la bebida de Tony, el cual ni se dio cuenta y bebió su bebida tranquilamente sin saber que llevaba unos somníferos muy potentes, que le dejarían totalmente dormido y sin fuerzas.
           
Tony no tardo en comenzar a sentir realmente mal, Raquel le ayudo a llegar al coche con la excusa de que se le pasaría, pero el empeoro y se quedo completamente dormido, un sueño muy profundo debido a una gran cantidad de somníferos, ella arranco el coche y se dirigió a la casa donde se encontraría con Ana, tras un pequeño viaje llego a la casa, Ana la abrió la puerta de la cochera y entre las dos subieron a Tony a una habitación, la venganza de ambas estaba por comenzar.        

Por fin tenían delante al hombre que tanto odio les provocaba, sin mediar palabra entre ellas comenzaron a desnudarlo, le dejaron completamente desnudo durmiendo en el suelo, Ana y Raquel sacaron una mochila llena de objetos que habían comprado, Ana saco unas esposas , le puso las manos a la espalda y lo esposo apretando el metal a sus muñecas, era imposible que se liberara pero no querían correr riesgos y continuaron atándole las manos con una cuerda por las muñecas, ahora era imposible que se liberara.

Con los pies hicieron lo propio, le ataron los pies con fuerza con un buen manojo de cuerdas, se aseguraron que estuviese bien apretadas, ahora ya lo tenía como ellas querían, inmóvil y a su merced. Continuaron atándole, pasando una cuerda por los codos, una por las rodillas, todo lo habían leído del libro, lo tenían bien estudiado, acabaron inmovilizándole por completo. Una vez que estaba completamente atado le dejaron dormir, cuando despertara comenzaría la verdadera acción. 

Pasaron unas horas, Ana y Raquel entraron de nuevo a la habitación, cerraron con llave que guardaron en un lugar seguro, Tony estaba encerrado con ellas dentro e inmóvil, le esperaba algo que no olvidaría. Ana y Raquel se acercaron a él, Ambas comenzaron a darle pataditas para que despertara, ambas llevaban unas botas altas de tacón para la ocasión, al fin despertó, al hacerlo se llevo una gran sorpresa cuando vio a las dos mujeres juntas, primero hizo una sonrisa de burla y luego trato de ponerse de pie, para su sorpresa no podía moverse, ya que estaba muy bien atado, las cuerdas y esposas apretaban su piel fuertemente, no podía levantarse ni moverse.  

-“PERO QUE PRETENDEN, SUÉLTENME PARA DE PUTAS, O LAS MATARE” Empezó a gritarles, seguido de insulto tras insulto.    

-“Solo te lo voy a decir una única vez, cállate, no tienes nada que hacer ahora, lo haremos por las buenas o por las malas, tú eliges”. Raquel con tono muy amenazador y dominante le dejo en claro su situación.

-“PUTA SUÉLTAME O YA VERÁS”- le grito Tony.  
-“Bien será por las malas, te lo advertí”. Le recrimino Raquel.        
-“Dame algo para amordazarlo Ana”. Le pidió Raquel a su amiga. 

Ana saco de la mochila cinta de embalar, se la pasó a Raquel, cuando esta iba a empezar a amordazarlo, Ana la detuvo:        

-“Espera, méteselas en la boca” Ana dijo mientras se quito su calzón (braga) y se las dio a su amiga, Ambas se rieron,

Raquel se inclino sobre él y trato de metérselas, pero se resistía y no abría la boca, ella le tapo la nariz con fuerza, cuando abrió la boca para respirar ella comenzó a introducírselas, las forzó con muchas fuerza, presionaba la nariz y a la vez cada vez se las introducía más, al final entraron por completo, Alrededor de la boca empezó a amordazarle con la cinta de embalar, paso varias vueltas por su cabeza, ahora estaba bien amordazado, no podía emitir nada más que un leve gemido prácticamente inaudible.           

-“Hhhhhmmmmhhhh, hhhhhmmmmmhhhhmmm” Decía Tony.      

-“Ahora grita lo que quieras cerdo”. Raquel con odio le dijo y le soltó una terrible bofetada en la cara.

-“¿Bien que te apetece que le hagamos primero Raquel?” Le pregunto Ana.        

Ella se inclino sobre Tony de nuevo y pegando su cara a la de él dijo.      

-“Azotaremos su nalgas hasta que pida piedad, pero creo que no podrá hacerlo amordazado”, Raquel dijo y comenzó a reírse, estaba disfrutando mucho, era el momento que tanto tiempo deseaba.      

Ambas sacaron de la mochila dos pares de guantes para lavar trastes de goma d color amarillos que habían echado en la mochila, se colocaron bien los guantes a sus mano y sus dedos, cuando terminaron tomaron un cinturón, Raquel fue la primera, lo doblo por la mitad y se acerco a Tony, Ana se acerco también, entre las dos le dieron la vuelta y le pusieron bocabajo, Ana se sentó encima de Tony impidiendo que se moviera, Ana era más pesada y dejo su peso sobre él, ahora no podía moverse nada, Raquel se aproximo a Tony y de pronto descargo el primer azote sobre sus nalgas, se escucho un leve gemido de su boca amordazada, Raquel comenzó a reírse y comenzó a azotarlo una y otra vez, su brazo descargaba el cinturón una y otra vez con fuerza sobre las nalgas de Tony, que empezaron a ponerse rojas, cada vez dolían más los azotes y ella seguía sin ningún tipo de piedad, tenía las nalgas completamente rojas cuando paro.         

-“Toma Ana, dale su merecido a este cerdo” Dijo Raquel al entregar el cinturón a Ana y se cambiaron de posición,

Para continuar azotándolo sin piedad, Ana comenzó a descargar el cinturón en las nalgas de su marido, con cara de rabia azotaba una y otra vez a quien la engaño por completo, estuvo unos minutos azotándolo, cuando paro Tony tenía las nalgas completamente marcadas, ya había sufrido las primeras consecuencias, pero aun le esperaba demasiado de aquellas mujeres.       

-“Dale la vuelta, quiero verle la cara”, Dijo Ana.

Entre las dos le dieron la vuelta y Tony tenía cara de estar pasándolo realmente mal, ojos llorosos y sudado, Raquel se sentó sobre su pecho.          

-“MÍRAME A LA CARA CERDO”. Le dijo gritándole.

De pronto otra bofetada se estrello en la cara de Tony, con fuerza, Raquel se ajusto el guante y siguió mirándole fijamente, pronto le propino una nueva bofetada, empezó a darle bofetadas con su mano enguantada a Tony en la cara, sin apartar su mirada, bofetada tras bofetada, hacia una pequeña pausa mirándole con cara de odio y volvía a soltarle otra, como hicieron con los azotes luego continuo Ana, su guante de goma se estrellaba en la cara de Tony una y otra vez, estaba siendo castigado duramente y humillado ante las dos mujeres que buscaban venganza. La cara de Tony se volvió colorada, quedando adoloridas las nalgas y la cara.    

-“Se está haciendo tarde” Le dijo Ana a Raquel.         
-“Mañana continuaremos, ahora vamos a dormir” Ambas se miraron y rieron.    

Ambas con la mirada sabían que iban a hacer, Raquel se puso a la altura de Tony, se agacho poniéndose en cuclillas y aparto su calzón a un lado y comenzó a orinarle, lleno su rostro con su orina, cuando termino le miro riéndose y le soltó un nuevo bofetón, Ana hizo lo mismo, le orino la cara, ambas sintieron mucha satisfacción al hacer aquello. Ambas se quitaron sus guantes y se lo arrojaron a la cara.         

-“Mañana continuamos cerdo” Dijo Ana.

Ambas salieron de la habitación cerrándola con llave, Tony apenas pudo dormir en toda la noche, su situación no se lo permitía, la puerta se abrió a primera hora en la mañana, Ana y Raquel entraron en la habitación, Ambas iban vestidas con un camisón, se acababan de levantar y fueron a ver a su prisionero, se aproximaron a él.          

-“¿Que tal has dormido Cerdo?” Le pregunto Raquel.           

Raquel le piso la cara con su pie descalzo y apretó su pie contra la cara de Tony.          

-“Contéstame estúpido”. Le recrimino Raquel.

-“HmmmHmmmHHHmmm”. Fue lo único pudo salir de la boca de Tony.

-“Hueles mal Cerdo, habrá que lavarte”. Le recrimino Ana.

Ambas mujeres se echaron una mirada cómplice y dejaron asomar una sonrisa de su rostro, las dos mujeres volvieron con un cubo de agua en sus manos, ambas se pusieron al lado de Tony, levantaron el cubo y empezaron a echarle el agua por encima, comenzaron a lavarlo como a un animal, ambas comenzaron a reírse y burlarse, las dos mujeres se reían a carcajadas, estaban disfrutando, con su venganza.

La mañana trascurrió para Tony bajo la atenta mirada de las dos mujeres, entraban y salían de la habitación, no querían que nada saliera mal, pusieron mucho cuidado en todo. Pronto llegarían más humillaciones para él, Raquel entro en la habitación, tras ella Ana con un recipiente en la mano.

-“Hora de comer, vamos a quitarte la mordaza, ni una sola palabra o te azotamos de nuevo”. Le dijo con tono amenazador Raquel a Tony.

Le quitaron la mordaza de su boca, Tony en un tono muy sumiso pidió que le soltaran, Ambas no hicieron caso a sus palabras, Ana tomo sus guantes de goma del suelo y se los coloco nuevamente, inclinándose hacia la cara de Tony,       

-“Sin mi nunca has sido nada, siempre has comido de mi mano”, Le dijo Ana,

Acto seguido ella tomo un puñado de comida con su mano enguantada y se la puso en la boca a Tony, quien comenzó a comer del guante de Ana, ella lo estaba humillando y haciéndole saber quién mandaba, Tony tenía hambre y sin decir nada comía de la mano de su mujer, sin rechistar comía del repugnante guante de Ana, ella disfrutó viéndole en aquella situación, mostrándole su superioridad. Raquel quiso también humillarle, volcó el plato de comida en el suelo y con su bota lo piso.   

-“Vamos come”. Ella le piso su cara con su bota contra la comida, el continuo comiendo, Raquel estaba llena de orgullo, una sensación de satisfacción la recorría su cara. 

Las dos mujeres habían cumplido con creces su venganza, pero no habían terminado la llevarían hasta el final, le sometieron a crueles castigos y humillaciones a lo largo del día, su peor castigo llego por la noche, Tony había conseguido quedarse dormido, Raquel y Ana entraron en la habitación, cerraron con llave como hacían siempre, se dirigieron hacia Tony, una bofetada en su rostro le despertó.   

-“Vamos a dejarte marchar, pero antes deberás suplicar perdón por todo el daño que nos has hecho”. Con voz muy seria y tranquila se dirigió Raquel a Tony.   

-“Lo siento, lo siento, no lo haré mas”. Se apresuro a decir Tony.   

Ana conmovida por la rabia le soltó un terrible bofetón a Tony.     

-“Así no estúpido, hazlo bien si quieres irte”. Le recriminaron.      

Raquel se puso delante de Tony y se agacho sentándose en su cara, se subió la falda y dejo caer su culo en la cara de Tony. 

-“Suplica perdón mientras besas mi culo”. Raquel estaba muy seria esperando verle suplicar y hacer menor su dolor que tanto la había hecho ese hombre.

Tony suplico todo lo que pudo, se arrastro, se humillo, suplico, pidió perdón, se insulto a sí mismo, beso el culo de Ana y de Raquel, se humillo todo lo que pudo con tal de salir de ahí. Ana y Raquel sonreían, ahora tenían lo que tanto habían deseado, por fin se sentían bien, su venganza las había calmado.

-“Ahora dejarme ir”. Suplico Tony.       
-“NO”. Contestaron rotundamente ambas.        

-“Me lo prometieron, par de putas, zorras… son unas mmmmhhhhhhhmmmhmhm”. Decía Tony cuando fue amordazado de nuevo.

Volvieron a amordazarlo para no escuchar sus insultos y gritos, las dos mujeres se dirigieron tranquilamente a la bolsa, para sorpresa de Tony sacaron de ella unos arneses tipo Strap on, que son arnés con un pene falso, Ana había ido a un sex shop a comprarlos, lo tenían planeado y ahora iban a llevarlo a cabo, Ambas comenzaron a desnudarse, Raquel tuvo una cruel idea, se acerco a Tony con sus medias en la mano, le coloco su media en la cabeza, le tapo la cara con su media, Tony estaba amordazado y con la presión de la media en su cara, era un cruel castigo.  

Ana y Raquel se acercaron con el arnés ya bien ajustado, entre las dos le levantaron y le apoyaron en una silla, las dos mujeres se pusieron sus guantes y comenzaron a meterle sus dedos con vaselina por el ano, Tony gritaba pese a la mordaza, pero lo peor llego después, ambas fueron turnándose e introduciendo el gran pene falso por el ano de Tony, le sodomizaron una y otra vez, Tony solo podía gritar contra su mordaza, Tony sudaba a chorros por el calor, el sufrimiento que sentía, inmóvil, amordazado, una media en la cabeza y aquellas dos crueles mujeres sodomizándolo.           

-“Así aprenderás a tratar a las mujeres”. Le recriminaron a Tony mientras seguían metiendo y sacando el pene falso de su ano, violándolo cruelmente.  

Para cuando ambas terminaron de violarlo a Tony ya no le quedaba nada de orgullo, estaba humillado y castigado, nunca olvidaría todo lo sucedido, la venganza de ambas se había cumplido, dejaron a Tony en el suelo y se fueron, al día siguiente ambas bajaron de nuevo para despertarlo iban desnudas, con una expresión en su rostro extraña.

Raquel le alzo la cabeza a Tony tomándolo de los cabello, le escupió en la cara y le dijo mirándolo firmemente a los ojos.

-“Te vamos a hacer gozar y más vale que lo disfrutes porque será la última vez que te corras en tu patética vida cerdo”. Dijo Raquel mientras masturba a Tony.

Cuando el pene de Tony estuvo lo suficientemente endurecido, ella se lo llevo a su vagina y se dejo caer, los huevos de Tony rebotaron en las nalgas de Raquel del fuerte sentón que ella le dio, ella comenzó a cabalgarlo, con fuerza, apoyando sus manos sobre el pecho de Tony sus gemidos eran sonoros estaba gozando lo mismo que Tony, fue por eso que no vio a Ana sacar de la  bolsa un burdizzo, apenas y sintió como fueron tomados sus huevos para ser colocados entre ambas mandíbulas de acero.

-“MMMMMMMMhhhhh, AAAAAHHHHHH” Gemían Raquel y Tony.
-“Me VENGOOOOO” Grito Raquel.

Sus jugos rebosaron de su vagina mojando incluso los huevos de Tony pero no se detuvo siguió cabalgándolo hasta sentir que su pene comenzó a tener contracciones, le hizo una seña Raquel a Ana que Tony no vio, y cuando Raquel sintió el primer gran disparo de la leche de Tony en su interior se lo hizo saber a Ana por una seña.

Ana entonces imprimió en las manijas del burdizzo que sostenía con ambas manos toda la fuerza que pudo,  cerrando las mandíbulas sobre la parte alta del escroto de Tony cuyos ojos se abrieron grandes y su pene lanzo un chorro tremendo que hizo gritar a Raquel al sentirlo.

-“AAAAAAAHHGGGG” Grito Raquel.

Los ojos de Tony se pusieron en blanco y todo su cuerpo comenzó a convulsionar sin parar por varios minutos hasta que quedo sin sentido, cuando Raquel se desmonto de Tony una gran cantidad de semen que se escapo de su vagina cayó sobre su vientre, Ana tomo un poco de esa leche y se la llevo a la boca para luego decir.

-“Vaya debo decir que voy a extrañar el sabor de la leche de este cerdo”. Dijo Ana, y ambas rieron.

Tony no tardo en ser de nuevo drogado con somníferos, cuando despertó estaba en aquella habitación libre, sin rastro de Ana y Raquel, Tony se levanto sintiendo mucho dolor como pudo se marcho de aquella casa, Tony apenas podía caminar por los castigos que había sufrido, azotes, violación y castración… con su orgullo por los suelos por las humillaciones sufridas, Tony había recibido lo que se merecía, nunca dijo nada de hacerlo todo mundo sabría que era un eunuco algo que su mente de macho nunca podría soportar, simplemente desapareció. 




Autor: Anónimo & DarkSoul       Adaptador: DarkSoul

LA CÁRCEL

Unos altaneros, otros llorando, inexpresivos y hasta riéndose habían entrado a la cárcel en su primer desfile que resultó bastante alegre, Diego se vio reflejado en uno de los jóvenes que pasaba frente a su celda. Siempre pasaba lo mismo, cuando llegaba carne fresca, comenzaba el proceso de selección y la pesadillas para unos, la protección para otros, las semanas confirmaban este patrón, cada quien agarraba su parte del nuevo rebaño, los nuevos reclusos, quienes cambiarían su vida como ya a muchos nos había ocurrido......


LA CÁRCEL
Unos altaneros, otros llorando, inexpresivos y hasta riéndose habían entrado a la cárcel en su primer desfile que resultó bastante alegre, Diego se vio reflejado en uno de los jóvenes que pasaba frente a su celda. Siempre pasaba lo mismo, cuando llegaba carne fresca, comenzaba el proceso de selección y la pesadillas para unos, la protección para otros, las semanas confirmaban este patrón, cada quien agarraba su parte del nuevo rebaño, los nuevos reclusos, quienes cambiarían su vida como ya a muchos nos había ocurrido.

[GAY] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [CIRCUNCISIÓN] [VIOLACIÓN] [DOMINACIÓN] [PRISIÓN]


Categoria: Gay      Autor: Luisiose1985ab





Unos altaneros, otros llorando, inexpresivos y hasta riéndose habían entrado a la cárcel en su primer desfile que resultó bastante alegre, Diego se vio reflejado en uno de los jóvenes que pasaba frente a su celda. Siempre pasaba lo mismo, cuando llegaba carne fresca, comenzaba el proceso de selección y la pesadillas para unos, la protección para otros, las semanas confirmaban este patrón, cada quien agarraba su parte del nuevo rebaño, los nuevos reclusos, quienes cambiarían su vida como ya a muchos nos había ocurrido.       

Y yo seguía aquí atrapado en la monotonía, hace un par de días me había mirado en un espejo, ya no era el mismo.  Unas grandes ojeras, bastante demacrado y estaba consciente de mi pérdida de peso. La blancura de mi piel resaltaba más todos esos rasgos. Lo único positivo de esos últimos días fue que el diablo, el jefe de la cárcel, había conseguido a otra víctima a la cual romperle el culo y se había olvidado de mí pero igual estaba a sus órdenes.   

La única persona que se preocupaba por mi era Chiquitín, mis viejos amigos habían desaparecido y mi madre abandonado así que estaba en manos de él. Nunca pensé que sería tan débil, hace unos meses atrás trataba a todos como una mierda y creía tener el control de todo pero ahora era al revés. Chiquitín se estaba haciendo cargo del dinero de mi pagos (un monto que todos los presos debíamos pagar para protección) sino podría correr con la putísima suerte de irme muchísimo peor de lo que ya me iba.  

En mi mente estaba algo bastante claro cuando llegue aquí y es que no me gustaban los hombres, después de que el diablo y su grupo me violaran se había remarcado esto pero el destino me estaba jugando sucio. Mi miedo era un presagio. Aunque Chiquitín quería entablar una relación conmigo, yo me negué. Le repetí una y otra vez que no me gustan los hombres y que no disfruto con ellos pero él fue claro al decirme “que así no quisiera terminaría teniendo sexo con él”.      

Todavía recuerdo cuando nos besamos en su cama y toda esa sensación de protección que genero ese momento que de una u otra forma hizo mella en mí pero aun así no podía, nunca había pensado que le tendría miedo al sexo. Una noche pasó lo que debía pasar, ese gigante me jalo de la cama y de un empujón me lanzo a la suya, se monto sobre mí y no venia por las buenas ya eso lo había intentado, reconozco que soy un cabeza dura. Si algo debo agradecerle a mi compañero de celda es que siempre fue sincero sino la situación en la que estoy ahora no sería tan buena dentro de lo que cabe.         

Me había inmovilizado con su peso y fuerza, rompió mi camiseta (franela) y me quito lo demás en segundos. Había tratado de escaparme pero él es una mole lo que facilito todo el trabajo. Aquel cincuentón ya no era mi amigo, ya no era mi protector su semblante había cambiado y desde hacía unos días sabia que se estaba cansado de mi fragilidad, de mis negaciones y egoísmo. Me volteo en la cama y con el pantalón a medio bajar dejo a su disposición lo que quería de mí. Mis lágrimas caían y yo estaba en silencio.        

-“Si grito será peor”. Pensé.         

Ese no era el pene del Diablo ni de cerca, trataba de apartarme pero yo sabía muy adentro que debía hacerlo aunque no podía imaginarme con ese pene dentro de mí. Sus dedos empezaron a entrar en mi culo llenos de saliva, primero uno hasta llegar a 4 lo que me provoco bastante dolor.
Pareció eterna mi preparación.

-“Esto lo hago por tu bien chiquito, yo te salvare de ti mismo”-Susurro Chiquitín quien estaba obstinado.

Puso su ene en mi ano y empezó a jugar con su glande sobre él, de un lado a otro pero no paso mucho hasta que de un intento entro el glande.

-“AAAYYYY”- Grite y luego mordí el colchón.         

No había dejado de entrar, en menos de un minuto ya estaban sus 25 cm hasta el fondo y no era lo largo sino lo grueso lo que realmente me estaba causando daño. Me sentía estallar, con el dolor y las paredes de mi culo estirándose a cada segundo y unas ganas de cagar me inundaron pero no podía hacer nada. Chiquitín estuvo aplastándome con su gran cuerpo mientras su pene estaba adentro de mi, hasta que unos minutos después empezó con el mete y saca que desataron mis gritos. Cada persona en la cárcel debió escucharme, la forma en la que ese pene abría mi culo no me dejo guardar nada para mí.         

Todavía recuerdo mis contracciones cada vez que ese pene abría mi culo de manera lenta pero concisa. Él no me dio descanso y aunque no fue tan brusco como Diablo me sentí morir. Chiquitín se corrió en mi culo, todo eso fue para mí una eternidad. Quedo dormido encima de mí con su pene adentro aunque yo no podía conciliar el sueño, me sentía como una puta. No podía acostumbrarme a sentir la humedad en mi culo y como se habían abierto las paredes. Me ardía pero era algo soportable nada comparado con el primer momento de la penetración.        

Después de 3 noches, se repitió la misma situación diariamente hasta que el dolor se fue borrando de esa manera tan maldita y hay algo que no puedo dejar de confesar, perdí todo placer al sexo. Más que un acto que se disfruta, el sexo paso a ser algo que solo debía hacerse. Hubo un día que desperté con la conmoción de los presos, algo se avecinaba y yo no sabía la razón. Había amanecido como dicen por allí con las sabanas pegadas a los cachetes aunque chiquitín no me había usado en la noche.

-“Buen día”-Me había sacado de mi letargo chiquitín- Levántate que el día de hoy será largo.


-“¿Más largo?”-dije totalmente contrariado-¿Qué se supone que se hará hoy? ¿Nos vamos para la playa?

-No Diego, no has tenido la dicha de conocer lo que pasa cuando llega un violador.

Dentro de la cárcel es día de fiesta cuando llega un violador, eso ya lo sabes y también todo el mundo. Hoy es la venganza de los presos a lo que a su criterio merecen un trato peor.

Estaba un poco agitado porque no sabía del todo como iba a resultar, empecé a reflexionar y como siempre caí en cuenta que mi vida estaba tan llena de caminos por alcanzar que no vi cuando agarre el camino equivocado y la convertí en una simple mierda. Por eso estoy aquí, porque algunos errores se pagan caros y aquí estoy con mis deudas.         

Un mes después del encuentro con Diablo ya no sabía quién era, me sentía sucio siempre tenía la sensación de que los demás sabían lo que pasaba aunque de hecho lo ignoraban porque era algo normal ahí. Me aislé casi del todo y digo casi porque chiquitín fue el único que pudo mantenerse conmigo. Hoy me hundiría en la miseria por estas leyes de la cárcel, si tuviese la oportunidad de apretar un botón para hacer estallar esta mierda, la volaría conmigo mismo adentro.        

-“Los guardias han avisado que hoy viene un violador, hoy debes ser fuerte porque lo que veras no será fácil” -Dijo Chiquitín con su cara seria-El violo a un familiar cercano a uno de los jefes.

-¿Entonces lo van a matar?- pregunte inocentemente.           
-Si, le llegará su hora pero todavía no.   

VIOLACIÓN

Los guardias habían desaparecido, no había ni uno a la vista, el patio estaba inundado de presos como nunca antes haciendo filas obedeciendo al que tiene el verdadero poder. 

El violador debía ser sodomizado por todos, eso es pan de cada día y no solo en las cárceles de Venezuela.

Un hombre blanco, de 40 años, bastante flaco y de cabello castaño yacía inmovilizado por una cuerda en su cintura, estaba boca abajo y sus manos amarradas descansaban en su espalda. Una mesa modificada estaba siendo utilizada para dejar su boca y culo a disposición de todos. Se notaban los moretones en sus costillas, piernas y cara de los muchos golpes, sus ojos rojos, la cara llena de líquidos viscosos y su culo abierto asemejaba un volcán de donde brotaba un líquido blancuzco.

Hace un par de horas era un culo virgen que ni siquiera había probado un dedo, a las 11 de la mañana ya lo habían utilizado más de 100 personas. La cámara de un teléfono grababa como un mulato con un enorme pene no dejaba ni respirar al violador, las babas habían hecho un charco en el suelo y se habían unido con la leche que había depositado hace segundos. Su cara roja y sus muecas reflejaban la desesperación pero no tenia manos para defenderse solo debía soportar. Cuando chiquitín se acerco al sujeto, todos empezaron a gritar elevando los ánimos de los que esperaban en la fila. El morbo y la perversión ya no era simplemente algo de las celdas sino de los pasillos y del patio interno.   

Ese hombre con cuerpo de aquellos que trabajan en el campo debido a su espalda ancha y unos brazos enormes, de apodo Chiquitín, sabía que él era el espectáculo y se notaba que lo disfrutaba. Con semblante relajado, casi inexpresivo y con paso seguro, desabrocho su pantalón y los dejo en el suelo, dejando ver una carpa monstruosa. Luego bajo un bóxers rojo y apareció un pedazo de carne de 25 centímetros y que no podía ser rodeado por sus propias manos. Se masturbo unos segundos, coloco un preservativo que estrangulaba su pene, lanzo un escupitajo y luego fue en busca de ese culo.

-“Chiquitín, chiquitín, chiquitín”-Todos gritaban.       .

Su glande se había colocado en el dilatado ano del hombre, empujo medio pene y se escucho al ahora violado gritar con toda sus fuerzas y bajaban lagrimas por sus cachetes, luego entro la mitad faltante y sus gritos fueron minimizados por la multitud de presos que disfrutaban. Ese enorme pene empezó a salir una y otra vez de ese culo que aunque ya había albergado decenas pero ninguna de la magnitud de Chiquitín por lo que la dilatación todavía no era suficiente para albergar tan monstruosa erección. Un maracucho coloco su pene en la boca para tapar los gritos, elevando el desespero del ahora violado que trataba de soltarse sin ningún resultado.      

Minutos después Chiquitín había tomado un ritmo bastante violento y de la nariz del violado salían mocos y otros flujos, volviéndose una pesadilla para aquel hombre que ya casi no reaccionaba, se había forzado tanto en obtener bocanadas de aire pero eran casi imposibles. Fueron 20 minutos con el monstruoso pene en su culo hasta que Chiquitín pego un grito y acelero las embestidas, luego se saco el preservativo lleno de líquidos blancos y descargo todo el contenido en la espalda de su víctima.

Fueron un par de horas las que espere para llegar a mi turno, yo estaba sorprendido con el espectáculo que había dado Chiquitín, nunca lo había visto de esa forma. Ahora no me preocupaba tanto aquel preso sino que yo también debía ser parte de todo eso, Chiquitín me había dado una pastilla de viagra porque si no lo hacía, podía meterme en más problemas. No sé cómo me atreví, ni como lo hice. Me había puesto un short previendo la situación, escogí su boca y sus babas asquerosas en contacto con mi pene que después me resultaron excitantes, utilice su boca como utilizaba a mis novias y como llevaba muchos días sin eyacular, acabe en su garganta dejándolo sin respiración.

Desde que había entrado en la cárcel no había podido ni siquiera gozar de una buena masturbación y ahora como una broma de Dios, sentía placer. Diablo y su grupo me veían como un pedazo de carne, se hablaban por lo bajo y reían pero no sé cómo logre no dejarme intimidar. Me largue con el corazón acelerado y fui a mi cama donde no pude aguantar más.       

Los gritos, su asfixia y su desesperación quedaron en mi cabeza. Recordé cada vez que Diablo y Chiquitín me habían hecho a quien estaba siendo utilizado por todos en la cárcel. Me hundí más…

Esa noche mi compañero no me bajo a su cama. El sabía el estado en el que estaba y agradecí a Dios que esa noche no me tocara. Últimamente me mantenía inexpresivo a todo aunque la amargura me fue dominando. Si hace unos meses atrás me hubiese dicho que iba a tener una pareja hombre e iba a estar en la cárcel iba a preferir un tiro en la sien pero cuando la vida te quiebra todo lo que era empieza a tambalearse.

Y como si la vida no me hubiese tratado lo suficientemente mal. Unos meses después, mi compañero de celda fue trasladado a Miranda donde residía su familia. Me había sumido en la impotencia cuando me entere de todo esto, sufría de ataques de pánico pero solo me quedo ser fuerte. El era lo más parecido a un amigo y sumado a eso, ya no tenía un protector que a cambio de favores sexuales me facilitará las cosas. Era una locura, el mismo que me violaba me ayudaba. Gracias a él, Diablo había dejado de buscarme y ahora gracias a mi mismo, estaba perdido en esa maldita cárcel sin nadie.

-“Espero que te vaya bien Diego, no te aconsejare porque nunca me escuchas así que adiós”-Dijo con la cara algo descompuestas y dejo en mis manos una cepillo de dientes con lo que parecía ser una hojilla, improvisando una navaja.

Como era de esperar mis miedos florecían de nuevo, sin protección y sin dinero quede a merced del grupo de Diablo. Pase a ser parte literalmente de las putas. Diablo era el jefe de esta cárcel y aunque tenía enemigos igual contaba con la mayor cantidad de aliados, armas y drogas. Muchos de los guardias estaban comprados por él, maldita sea el dinero. Y así fue como pensé que quede en la celda de “Caraca”, uno de los tantos súbditos. El mismo me había elegido cuando llegue con mis cosas y no sabía que carajos hacer.

Debía tener 23 años y para serles sincero no era agraciado, un flaco, de piel oscura, alto y cuando hablaba denotaba su poca educación pero la vida me había deparado eso. Sin llegar la noche me había puesto a mamársela, tenía un pene normal pero su dureza y una curva hacia arriba me dificultaban el trabajo. La rudeza con la que utilizaba mi boca me provocaban arcadas y con ellas un sinfín de babas. A diferencia de Chiquitín le gustaba jugar con su pene por mi cara. Lo bueno es que no pasaba mucho tiempo hasta que llegaba su leche directa a mi garganta y sentía alivio.

Ese mismo día en la noche me obligo a chupársela de nuevo y siguiendo sus órdenes tuve que probar un pene, el cual fue como un golpe en la cabeza, me perdí entre su pene hasta de nuevo hacerlo acabar. Por recompensa a mis servicios antes de irse dejo en mis manos dos porros y un encendedor. Todo esto había sido un paseo con lo que venía, esa celda se había convertido en un puticlub. Aunque la cárcel necesitaba más celda ya que en algunos lugares convivían más de 10 presos, yo tenía esa celda para mí.   

A todas horas venían los amigos de Diablo y aunque había pensado que esa celda era la de Caraca me equivoque, el solo se encargaba de la puta preferida de Diablo el cual nunca me volvió a tocar, para eso les pagaba a los guardias para pasar prepagos que le hacían todos los servicios y cuando se antojaba de un culo virgen buscaba entre la carne fresca. Debía pasar casi todo el día desnudo dispuesto a lo que me hicieran. Sé que todos tenemos una opción pero hacer resistencia solo era agravar la situación, cuando mi primera violación casi no podía dormir del dolor no solo en mi culo sino en todo mi cuerpo. Entre en un estado de depresión y eso sumado a las drogas que cada día me metía empeoraba todo.           

Era la puta especial para ellos y no lo digo por simplemente decirlo realmente era así, mi cara, mi contextura y hasta mis vellos, me hicieron el platillo más apetecible. Solo me dejaba hacer, cada vez necesitaba más de la anestesia que me provocaban las drogas. Fui convirtiéndome en un maestro del sexo ya que todos los días pasaban no menos de 20 personas por mi boca, culo o ambas. Debía cumplir un cronograma que incluían las comida, aseo y hasta hacer ejercicios. A diferencia de otros reclusos que los habían convertidos prácticamente en mujeres yo debía parecer, actuar y ser un hombre pero dispuesto a saciar la sed. De los demás hombres.     

Nunca volví a sentir una erección mientras tenia sexo a menos que me obligaran a tenerla como había pasado muy pocas veces o en las mañanas al despertar. La idea de todo era humillarme como el hombre que era aunque yo solo era un cuerpo dispuesto a todo, un espíritu partido. Su excitación se basaba en mi miseria, en mi dejadez en la rudeza de sus penes cuando me penetraban y yo no podía hacer más que gritar. Hubo una vez que más de 10 sujetos, no recuerdo bien, me rodearon.

Era un fin de semana y uno de ellos estaba cumpliendo años, entre whiskey, sexo y mucha droga se celebró.

Fue en el baño, yo estaba arrodillado en el piso bajo los efectos de una raya de cocaína esperando que la fiesta comenzara. Esos hombres me hicieron mamarles sus penes hasta el cansancio, mientras uno me penetraba otro me daba de comer y mis manos masturbaban a los otros por turnos. Había aprendido que mientras más placer le diera más rápido terminarían, esa era mi nueva ley. Acostado en un banco, hacían rayas de cocaína en mi cuerpo y las absorbían con sus narices.

A mí me hacían oler constantemente desde sus penes lo que me provocaba una sensación que he pensado que disfrute.

Entre alcohol, coca y marihuana transcurrió la fiesta. No sé cuantas veces hice acabar a esos hombres pero recuerdo la sensación de la leche pegada a mi piel y saliendo de mi culo. Luego que esos hombres me utilizaron, estaba demasiado drogado me habían hecho consumir mucho no recuerdo muy bien por esto mismo, tal vez haya sido mi imaginación pero me vienen imágenes de dos guardias que me utilizaron como favor por la fiesta, no recuerdo sus caras pero recuerdo dos personas en uniforme.        

Situaciones como estas se repitieron una y otra vez, era intocable pero a la vez estaba perdido. Me hice adicto a la cocaína y todos los días obtenía mi dosis, estaba acostumbrado al sexo y a donde quisieran que fuera iba para tenerlo. Las conversaciones que tenia con prácticamente mis dueños eran como “mamela”, “tomate la leche” o “abre ese culo” algunos travestis hablaban conmigo en descansos pero nada en profundidad.        

Como todos los excesos y la sed por poder nunca trae paz, mucho había durado esa tranquilidad. Había comenzado la guerra entre el grupo de Diablo y Paco, fueron dos días de tiroteo, puñaladas y peleas. Caraca murió y muchos de los que habían estado conmigo. Diablo había sido derrocado, murió de más de 50 tiros, su enemigo le pidió a los integrantes que trabajaran para él pero se negaron. Eso originó que la pelea siguiera por varios días más pero todo esto termino por fortalecer a Paco.

Mientras tanto yacía encerrado en la celda, pasando los efectos de la abstinencia a la coca. Gracias a Daniela una travesti que me ayudó a pasar todo este proceso no fui víctima de toda esa guerra. Todavía recuerdo que sudaba muchísimo, el malestar en el cuerpo era muy fuerte, todo yo estaba sumido en un mundo donde el nerviosismo, la paranoia y hasta los ataques de pánico me tenían descontrolado.           

Cuando la cárcel se tranquilizo, yo todavía estaba pasando todo esto. No sabía lo que me pasaba hasta después cuando Pacho, mi nuevo compañero de celda me explico todo tiempo después a veces tenía sexo con Pacho por gusto pero paso más de un año para que ocurriera. No es un bruto haciéndolo y con él empecé a sentir el verdadero placer. También continué intercambiando favores sexuales con algunos presos pero de mutuo acuerdo.    

Sin embargo cuando las cosas parecían mejorar, algunos de los antiguos secuaces de el Diablo me tomaron una tarde me llevaron al baño me desnudaron me amordazaron y me violaron hasta el cansancio. Aquello no era nada inusual pero cuando terminaron de saciar sus ansias de seco y de venirse varias veces en mi culo vino lo peor. Dos de ellos tomaron mis piernas y me las abrieron mis brazos fueron atados una regadera lo que dejo mis huevos expuestos y colgando. El jefe de ellos comenzó  darme patadas y puñetazos en los huevos tan fuerte que creí que era mi fin.

Luego de cómo 20 minutos de esos brutales golpes usando una navaja, me abrió mi bolso de piel lampiño desde hacia tiempo justo por la mitad. La sangre broto de inmediato y el hombre solo apretó mi abierto escroto para que mis dos testículos ya muy hinchados brotaran del interior de mi escroto sangrante. Ambos testículos quedaron colgando, el hombre los tomo los jalo y exprimió con fuera con su mano, mi pene palpito y expulse mi última carga viril de mi vida, fueron tres fuertes disparos de mi espesa leche que cayeron sobre mi pecho y abdomen, del ojo de mi glande aun brotaba semen cuando el hombre me corto los huevos con una navaja hecha con cepillo de dientes. Todo mi cuerpo se sacudió con violencia ni siquiera note cuando corto mi prepucio, circuncidándome pues creo que para ese momento estaba ya sin sentido.  

Luego de aquello pase mese inmerso en una terrible depresión nunca lo había confesado pero hubo un momento que pensé en suicidarme, en agarrar el arma de los amigos de Diablo y dispararme pero no sé porque razón no lo hice en su momento, quizás me faltaron huevos para hacerlo.          

Ahora soy uno más en estas paredes, lo acepto y sé que estas rejas te cambian por completo. Solo puedo aconsejarle esto a los que andan por malos caminos, cuiden sus vidas. También pensé que me estaba comiendo el mundo y nunca me pasaría nada, que haría lo que quisiera y después terminaría en una isla del Caribe gastando millones.      

Pero la realidad es otra y no saben cuánto me arrepiento de destruirme a mí mismo y a mi familia. Hoy en día ayudo a los nuevos reclusos en caso de violación y aunque es imposible evitarlas, los consejos y algunos trucos pueden cambiar su vida.

Aquí en esta cárcel he dejado parte de mi mismo, espero que sirva de algo mi sacrificio y experiencia.




Autor: Luisiose1985ab       Adaptador: DarkSoul

LOTE PARA LA SUBASTA

Los doce de nosotros nerviosamente caminábamos alrededor de la pequeña habitación. Algunos intentaban hacer una pequeña charla mientras que otros prefirieron mantenerse en silencio. El más viejo todavía no tenía 18 años y el más joven tenía unos quince años, pero tenía una tarjeta de identificación que indicaba que acababa de cumplir dieciocho años. Eso no era infrecuente, ya que muchos chicos de la calle falsificaban documentos de identidad......


LOTE PARA LA SUBASTA
Los doce de nosotros nerviosamente caminábamos alrededor de la pequeña habitación. Algunos intentaban hacer una pequeña charla mientras que otros prefirieron mantenerse en silencio. El más viejo todavía no tenía 18 años y el más joven tenía unos quince años, pero tenía una tarjeta de identificación que indicaba que acababa de cumplir dieciocho años. Eso no era infrecuente, ya que muchos chicos de la calle falsificaban documentos de identidad.

[ADOLESCENTE] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [SECUESTRO] [SUBASTA]



Categoria: Adolescente      Autor: Zipper





Los doce de nosotros nerviosamente caminábamos alrededor de la pequeña habitación. Algunos intentaban hacer una pequeña charla mientras que otros prefirieron mantenerse en silencio. El más viejo todavía no tenía 18 años y el más joven tenía unos quince años, pero tenía una tarjeta de identificación que indicaba que acababa de cumplir dieciocho años. Eso no era infrecuente, ya que muchos chicos de la calle falsificaban documentos de identidad.

Algunos de nosotros habíamos estado allí por varias semanas, y el último había llegado hace unos días. Antes de nuestros secuestros, todos habíamos sido adolescentes sin hogar que vivíamos en las calles; ahora estamos siendo retenidos en un sótano pequeño y mal ventilado que parecía ser el vestuario de una escuela abandonada. Las almohadillas para dormir cubrían el piso, y la comida era traída a diario. Habíamos sido drogados y estábamos inconscientes durante nuestro transporte y cada uno de nosotros había despertado para encontrar que una camiseta simple y una trusa (slip) habían substituido nuestra ropa, zapatos, y todos los artículos personales. Agregando a nuestra confusión estaba el hecho de que todos teníamos números, del uno al doce, marcados en nuestro muslo izquierdo con algún tipo de rotulador.

El ruido del perno de la puerta anunciaba la llegada de Martin, nuestro guardián.

-“Bueno, señoras, fórmense alineamos por el número, más bajo primero” -dijo Martin-.

Él es grande y tiene una especie de presencia de mando que es difícil de ignorar; otros tres hombres grandes, cada uno armado con Tasers y latas de gas pimienta, respaldan su aura de autoridad.

-“Está bien” -dijo Martin tan pronto como habíamos formado una línea destartalada-, quítense las camisas y las trusas.

La mitad de los muchachos obedecieron inmediatamente pero el resto vaciló, y uno finalmente habló por todos. –“No” -dijo el número doce, el recién llegado-. Martin apuntó su Taser al chico reacio y repitió su orden de desnudarse.

"¡Hazlo, hombre!", Advirtió el numero tres. -¡La activara si no lo haces, y duele como el infierno!

El arma ya había sido utilizada en algunas de las primeras llegadas, y ninguno de nosotros fue testigo de la manifestación para arriesgarse a una sacudida por el dispositivo. La advertencia fue escuchada, y pronto todos estábamos desnudos, frente al líder. Algunos llevaron la desnudez fácilmente, como las ratas del gimnasio de la escuela secundaria o los adolescentes que acaban de tener sexo; otros se movían nerviosamente como muchachos jóvenes en el primer día de clase de gimnasia, inseguros del protocolo, o chicos gordos avergonzados de sus cuerpos.

-"Ahora me seguirás por las escaleras y subiremos al escenario, donde te alinearan justo como ahora cuando estén detrás de la cortina", dijo Martin. "Cualquiera que intente saltar del escenario será recompensado adecuadamente", agregó, blandiendo su Taser. "Cuando se le mande, se volteará y mirará hacia la izquierda. Cuando lo ordene, gírate y muestren su parte trasera al escenario, abre las piernas e inclínate hacia adelante. Mantenga las manos a los lados en todo momento. ¿Lo entendieron? ¿Alguna pregunta?"

"Sí," Tres habló. "¿Qué pasa, si no queremos?"

-¿Alguna otra pregunta? -preguntó Martin, negándose a responder a la primera pregunta. "Bien, la multitud está esperando, vamos".

Martin nos condujo por las escaleras y subimos al escenario, colocándonos detrás de la cortina. "Está bien, separence un poco. Manos a los costados, número cuatro.

Ese era yo. Inconscientemente, había colocado mis manos delante de mi entrepierna.

"Separa tus piernas un poco más, número seis", continuo ajustando nuestras posiciones hasta que quedó satisfecho.

Podíamos oír la risa de una multitud bulliciosa, pero hasta que se abrió la cortina no teníamos ni idea de que había cincuenta hombres cómodamente sentados en sillas bien acolchadas en pequeñas mesas de cóctel en el antiguo gimnasio. La mayoría tenía bebidas delante de ellos en las mesas, y muchos estaban blandiendo largos como negros puros cubanos. No lo sabíamos en ese momento, por supuesto, pero cada uno había pagado quinientos dólares por el privilegio de estar allí, y muchos gastarían varios miles más de dólares para satisfacer sus perversiones antes de que terminara la velada.

-"Gracias a todos por estar aquí esta noche, caballeros", una voz amplificada se dirigió a la multitud, "y bienvenidos a la quinta subasta anual de caridad de Children's Cancer. Tenemos una selección verdaderamente sobresaliente para que ustedes pueda pujar esta noche, así que sin más preámbulos, echemos un vistazo a ellos para que todos puedan hacer sus selecciones".

La multitud guardo silencio cuando la cortina se levantó para revelar a nosotros doce alineados en el escenario. Cada uno de nosotros era un poco diferente: unos eran peludo, casi como un simio, mientras que otros parecían como si recortaran regularmente sus pubes y afeitaran sus muslos. Algunos eran rubios, algunos morenos, otros de castaños. Uno tenía el pecho masivo y los músculos bien desarrollados con el cuerpo de un obrero, uno era extremadamente flaco, pero todos estaban en forma. Algunos de nosotros habíamos sido circuncidados mientras otros permanecían sin cortar. Dos podrían casi calificar para ser una estrella del porno y tres merecidos como "Shorty" o "Stubby".

Todos tenían huevos adolescentes típicos que colgaban bajos por el calor emitido por las intensas luces centradas en nosotros. Lo único que parecía tener en común era que éramos delgados. Ninguno de nosotros tenía más de de 18 años, e incluso el constructor no pesaba más de 75 kilos.

Los hombres sentados frente a nosotros eran igualmente diversos. Algunos llevaban el sombrero tradicional asociado con los árabes, mientras que otros estaban inmaculadamente adornados en costosos trajes. Unas cuantas botas de vaquero y los Stetson obligatorios, mientras que otros parecían terratenientes justo al lado de los sitios de construcción. La única cosa que todos tenían en común era la expresión lujuriosa y lasciva en sus rostros. La mayoría de ellos nos escudriñaron, pasando de uno a otro, pero uno me miró directamente, como si fuera una serpiente y yo su presa. Tenía el rostro duro y los ojos crueles de un depredador, por primera vez desde mi secuestro comencé a tener un asomo de lo que estaba a punto de suceder. Resultó que sólo tenía la mitad de razón.

-“Hacia la izquierda” -ordenó Martin después de que hubieran transcurrido cinco minutos. Den la media vuelta y agáchese. Extiende tus piernas, número ocho.

Nos mantuvo en esa posición incómoda por lo menos dos minutos antes de ordenar que volvamos a estar de frente a la audiencia.

La pared final del antiguo gimnasio, frente a los hombres sentados, se iluminó de repente mientras un proyector iluminaba una gran pantalla blanca. La imagen finalmente entró en el foco para revelar a un hombre y una chica que estaban en una cama redonda grande. Solo me había venida una vez en las tres semanas que había estado ahí, y el porno tuvo un efecto inmediato. Mire alrededor para revelar que no estaba solo en ese aspecto.

"Las manos a los costados, tres, cuatro y ocho", ordenó Martin. Supongo que no era el único que había intentado ocultar su erección.

"Está bien, gire a la derecha y mire la pantalla". Nos mantuvieron así, con los penes erguidos, hasta el final de la película y luego regresamos al vestuario. Nuestros trusas y camisetas, no estaban ahí, así que nos sentamos en las almohadillas desnudos y tratamos de no mirar los genitales de cada uno.

La puerta finalmente se abrió y el número uno fue escoltado fuera de la habitación. "¿Qué crees que está pasando?" Doce no preguntó a nadie en particular.

"Estamos siendo subastados", respondí.

La mirada en los ojos de ese tipo era suficiente para convencerme.

-¿Para qué? -preguntó Seis. Era casi tan denso como Doce.
"¿Quién te compre te penetrara por el culo?", Le informé.

"Tú sabes todo sobre esas cosas, ¿eh?" Dos, el tipo peludo, era una especie de asno inteligente.

-Conozco a los chicos que les ha ocurrido -respondí-, y unos cuantos más que se venden a sí mismos.

-¿Quieres decir que pasaremos el resto de nuestras vidas siendo esclavos sexuales? -preguntó Ocho. Él era el más pequeño y menos maduro de nosotros, y aunque él afirmó que él tenía dieciocho, creo que quince podría ser más su edad real.

-No lo creo -dijo Dos-. "Martin nos aseguró que todos estaríamos en casa a finales de esta semana, y hasta ahora no nos ha mentido".

-Sí, el viejo Martin es un maldito santo, ¿verdad? -exclamó once.

Nos sentamos y hablamos de ello durante media hora, hasta que finalmente el débil y casi lejano sonido de un grito apenas penetró en las gruesas paredes de hormigón y en las puertas insonorizadas de nuestra prisión.

-"Parece que uno de esos árabes compró a Uno", dijo Once. "He estado alrededor de algunos de esos tipos y todos tienen penes del tamaño caballos".

"¿Más grande que el de Siete?" Preguntó Tres, señalando la entrepierna de Siete. Nuestras erecciones se habían calmado, pero el pene suave de Siete todavía era del tamaño de un plátano grande.

Me pregunto cómo será.

"Uh, depende del tipo", dijo Once humildemente. "Si el tipo es, uh, ya sabes, como si no fuera muy grande, y si estás lubrificado y él va lento no hace mucho daño. Pero si él es grande y acaba por meterla, se siente como si te estuvieran dividiendo en dos. "Once no alzó la cabeza cuando entregó esta información, pero aún podía ver que su rostro estaba rojo como remolacha. Un chico en la calle hace lo que tiene que hacer para sobrevivir. Tengo suerte porque tengo un trabajo como mensajero en bicicleta. Otros lo tienen la misma suerte.

Dos y tres fueron convocados, y media hora más tarde fue mi turno de subir las escaleras. Esperaba regresar al escenario, pero fue llevado al gimnasio, donde se había colocado una plataforma baja acolchada del tamaño de una cama doble. Éste iba a ser el bloque de subastas y al parecer el lugar para la acción subsiguiente, y me ordenaron que me parara sobre él y mostrara mi cuerpo en varias posiciones.

-¿Qué ofrecen por este buen ejemplar joven? -preguntó el subastador-. ¿Quién empezará con quinientos dólares? ¿Oigo cuatro?

"¡Cuatro!" El grito vino de un hombre en la parte de atrás. Yo esperaba que el hombre con ojos crueles hiciera una oferta, pero ni siquiera parecía interesado.

"Cinco", dijo otro hombre, levantando su tarjeta con un número.

-¡Seis! -replicó el primer postor. Su insistencia en ganar debe haber transmitido al resto de los licitadores, porque sólo subió a ochocientos cincuenta dólares antes de que el martillo bajara.

-“En privado” -dijo el hombre, señalando la cortina del escenario-. Por lo menos mi desfloración no iba a ser un espectáculo público.

Un guardia nos escoltó hasta el escenario que había detrás de la cortina y esposó una de mis muñecas a una barra que corría a lo largo de una gran cama que había sido colocada allí.

-“Disfrute, señor” -dijo el guardia-. Estaré de vuelta en quince minutos.

-"Relájate, hijo, no seré yo el que te haga daño, simplemente acuesta y extiende tus piernas", dijo mi comprador en voz baja mientras aflojaba su corbata y se quitaba la camisa. Luego se arrodilló entre mis piernas y comenzó a lamber mis huevos.

¡Había esperado ser penetrado por el culo y estaba recibiendo una mamada en su lugar!

-La audiencia detrás de la cortina asume que estas siendo penetrado, así que tienes que ir junto con esa ilusión -dijo el hombre, su voz fue no más que un susurro.

-“¡Maldita sea, eres demasiado grande! ¡No puedo soportar algo así!” "Prácticamente rogué mientras lambía lentamente todo mi pene. -¡Por favor, señor, no! ¡Me desgarrarás! "Nuestro público invisible rugió con aprobación, y el hombre me sonrió antes de tomar mi pene en su boca. Grité con fingida agonía cuando él no me penetró, y volví a gritar varias veces mientras no se alejaba, todo para el obvio placer de la muchedumbre que escuchaba, pero el gemido que solté cuando me vine en su boca fue real: fue la primera mamada que había recibido, y la cosa más placentera que jamás había experimentado y mi reacción al estímulo me pareció la mayor carga que jamás había disparado.

-“En cuclillas sobre el cubo” -dijo el guardia, dándome un par hojas de papel higiénico. Eché un rápido vistazo al cubo antes de agacharme sobre él; Uno, dos y tres no habían tenido tanta suerte como yo, y habían depositado el placer de su comprador en el cubo oxidado junto con los restos de papel higiénico con los que se habían limpiado después. Me pregunté, como el guardia me llevó a mi comprador y fuera de la etapa, si los otros chicos me creerían cuando les dije lo que había sucedido. Probablemente no.

-La segunda parte comenzará -anunció el subastador tan pronto como me había dado un paso atrás en el bloque de subastas.

Jeez, no de nuevo, pensé cuando la subasta comenzó. Seguramente no tendría suerte dos veces seguidas, y todavía terminaría teniendo un pene por el culo.

"Una vez, dos veces, ¡vendido! ¡Dos mil dólares por el privilegio de castrarlo! -preguntó el subastador mientras bajaba el martillo, vendiendo mis huevos al hombre con ojos crueles. "¿Quién empezará con cien para la liga?" Me quedé allí en estado de shock porque el derecho de aplicar un torniquete alrededor de mi escroto se vendió por doscientos dólares al mismo hombre con los ojos crueles, y si no fuese por los dos fuertes guardias que me sostenían ciertamente habría intentado escapar.

-“De acuerdo” - dijo el subastador-, que pagará cien dólares por retenerlo por las ligas y el corte. Recuerde ahora, necesitamos cuatro personas para que el licitador ganador elija a sus ayudantes. ¿Uno cincuenta? Gracias señor, ahora setenta y cinco. “¡A la una, a las dos, vendido! "

Cuatro hombres jóvenes fuertes rápidamente me llevaron luchando contra la superficie elevada del bloque de subastas y me mantuvieron inmóvil, con las piernas separadas. Mi comprador se puso con calma un delantal para proteger su fina ropa de mis fluidos corporales, luego se coloco un par de guantes quirúrgicos. Podía sentir físicamente mi escroto contraerse mientras mis huevos trataban de enterrarse de nuevo en mi abdomen, y luego el sondeo de sus dedos mientras los buscaba. Era la primera vez desde la secundaria que otro chico había tocado mis huevos.

-“Los tengo” -le anunció a la corona que ahora se movía alrededor, y luego los tiró entre mis muslos y comenzó a envolver el torniquete de látex alrededor del cuello de mi escroto. Grité y forcejee, pero cada vuelta adicional de la tubería elástica solo sirvió para ayudar a sellar mi destino. Finalmente terminó de aplicar el constrictor, luego se levantó y admiró su trabajo durante unos segundos antes de sacar una pequeña navaja de color plateado de su bolsillo. La abrió con un movimiento practicado de su muñeca, luego se inclinó y colocó la punta contra la tierna piel de mi escroto, justo entre mis  abultados testículos. Grité de nuevo.

Sentía la hoja de la navaja, cortando la piel, para unos segundos después sentir mis dos testículos fuera de mi escroto colgando apenas sostenidos por los conductos que los unían a mi cuerpo, el hombre los tomo los jalo con fuerza lo que me hizo gritar de dolor y de un rápido momento me los corto, provocando que diera un alarido de dolor, al sentir un dolor indescriptible.

"¡Despierta, amigo! ¡Vamos despierta! "Mi compañero de cuarto estaba sacudiendo mi hombro. "¡Estas bien! Solo tienes un mal sueño o algo así.

Abrí los ojos, el corazón casi se me salía del pecho, y de inmediato disparé mi mano a mi entrepierna para asegurarme de que había sido sólo un sueño 'luego me destapo de la sabana y se sentó, todavía temblando. "Debe de haber sido un sueño infernal". Mi compañero de habitación dijo, señalando el fluido pegajoso algo acuoso en la sabana.

"Sí," dije débilmente, "lo fue".

Sentía mi mis huevos en mis dedos, aun agitado aun, poco me fui calmando, lo que mi compañero de habitación ignoraba era que mis huevos en realidad eran prótesis colocados luego de mi castración real y que aquello que el tomo como una pesadilla era una remembranza de lo que en realidad me paso varios años atrás.




Historia Original Aquí.
  




Autor: Zipper       Traductor: DarkSoul

LOS CUATRO SERVICIOS

Alfredo no había contemplado esa posibilidad de solicitar una dama de compañía sin embargo le agrado la idea por lo que comenzó a solicitar información al respecto al mesero, quien muy acucioso le dijo que le tenía la chica ideal, era una mujer que se las sabía todas, la única que él podía recomendar a ojo cerrado, su especialidad eran los cuatro servicios, y él se la podía conseguir a bajo precio, le aseguró que no se arrepentiría......


LOS CUATRO SERVICIOS
Alfredo no había contemplado esa posibilidad de solicitar una dama de compañía sin embargo le agrado la idea por lo que comenzó a solicitar información al respecto al mesero, quien muy acucioso le dijo que le tenía la chica ideal, era una mujer que se las sabía todas, la única que él podía recomendar a ojo cerrado, su especialidad eran los cuatro servicios, y él se la podía conseguir a bajo precio, le aseguró que no se arrepentiría.

[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [ADVERTENCIA] [DOMINACIÓN]



Categoria: Hetero      Autor: Oscareduardo & DarkSoul





Alfredo de vacaciones en un hotel exclusivo estaba algo aburrido cuando llamó al mesero y le solicitó un whisky en las rocas, mientras traían la bebida echó una mirada alrededor, esa tarde varias chicas disfrutaban de la piscina, sus cuerpos moldeados eran un adorno más en el lujoso hotel donde estaba hospedado, el mesero llegó y después de servir el trago le preguntó en voz baja si estaba necesitando compañía.

Alfredo no había contemplado esa posibilidad de solicitar una dama de compañía sin embargo le agrado la idea por lo que comenzó a solicitar información al respecto al mesero, quien muy acucioso le dijo que le tenía la chica ideal, era una mujer que se las sabía todas, la única que él podía recomendar a ojo cerrado, su especialidad eran los cuatro servicios, y él se la podía conseguir a bajo precio, le aseguró que no se arrepentiría.  

Alfredo tomó un poco de bebida y empezó a evaluar ese raro ofrecimiento… ¿cuatro servicios? la frase le quedó sonando… siempre había oído hablar de los tres servicios…pero cuatro… El mesero estaba cerca y Alfredo pidió otro trago.

Cuando el mesero llegó le dijo que estaba interesado en esa chica, el mesero no ocultó su felicidad, él recibiría una parte de ese servicio en calidad de propina. Apenas le trajo el trago el mesero se dispuso a establecer el contacto… una llamada y al otro lado de la línea una voz muy sensual recibió toda la información.

Nelly la chica de los cuatro servicios alistó sus implementos, con mucho cuidado las empacó en su bolso y partió hacia el elegante hotel. Nelly era una chica delgada, de mediana estatura y complexión media, su rostro era casi aun el de una niña, un par de trenzas enmarcaban un rostro ovalado, su boca era pequeña, sus labios carnosos y sensuales, sus piernas largas y un trasero pequeño completaban esa figura aniñada a primera vista esa chica inofensiva pasaba por una colegiala sensual y picante bastante atractiva de buenos senos.          

Alfredo de 38 años ya estaba tomando su cuarto trago, una agradable brisa refrescaba el clima ardiente de aquella ciudad turística, estaba a la espera de una mujer especial, la imaginaba despampanante, alta, muy sexy sin embargo solo veía avanzar hacia su mesa una chica joven con cara de niña, su andar era típico de una adolescente y en su espalda llevaba un pequeño morral… con voz muy sensual la chica se acercó a la mesa y preguntó si el señor se llamaba Alfredo, a la respuesta positiva ella tomó un asiento y procedió a sentarse.           

El mesero se acercó a la mesa, colocó un trago más de whisky y un coctel de ingredientes desconocidos para la recién llegada. Alfredo estaba desconcertado, no sabía ni de qué hablar, tomó la copa de licor y se la tomó de un solo envión, quería darse un poco de ánimo para romper el hielo existente, Nelly se dio cuenta de la situación y aprovechando la incipiente penumbra que les regalaba el atardecer colocó la mano en la pierna de Alfredo y empezó a resbalarla hacia su entrepierna, al roce de esa mano femenina su pene empezó a reaccionar… la espera impaciente, el alcohol en su torrente sanguíneo y la presencia de esa adolescente frente a él le hizo sentir una rara sensación.

sus sentidos se agudizaron y su corazón aumento sus latidos casi al borde de una taquicardia, iba a hablar pero la boca de Nelly selló sus labios, un beso intenso empezó a despertar sus deseos hasta ahora incipientes, la lengua de Nelly empezaba a deslizarse prodigando caricias enervantes cargadas de deseo

Alfredo empezó a reaccionar, devolvió el beso casi con agresividad, sus brazos atrajeron a la chica y mientras ella seguía con su lengua haciendo estragos en su boca Alfredo empezó a tocar sus senos, eran de buen tamaño y firmes, sus manos los arroparon en su totalidad, no tenía brasier (corpiño) y la pequeña blusa fácilmente se podía subir dejando sus senos al aire, sus pezones erectos eran grandes y de un color encarnado, Alfredo empezó a chuparlos y acariciarlos… Nelly retiró la cabeza de Alfredo temiendo que quedaran a la vista de alguien, llamó al mesero y éste tras una breve seña previamente establecida trajo dos botellas de licor una de whisky, la otra de un vino espumoso y una llave que correspondía a la habitación de Alfredo.      

No tardaron nada en llegar ambos al cuarto que tenía una cama doble y un sofá grande se convertiría en el escenario de una noche de pasión por lo menos eso pensaba Alfredo quien ya había perdido el temor y ahora su deseo se manifestaba, tomó a la chica y la empujó a la cama, quería rápido empezar a degustar ese apetitoso bocado… Pero Nelly lo contuvo, se paró de la cama y lentamente empezó a desvestirlo, primero su camisa, luego los zapatos y su ajustado jean (pantalón de mezclilla), ante los ojos de Nelly el pene erecto de Alfredo parecía salirse de su apretado bóxer.  

Pero antes de proseguir Nelly mirando a los ojos a Alfredo le pregunto.

-“¿Señor va a querer los cuatro servicios o solo tres?” Pregunto Nelly muy sensualmente.
-“¡Quiero los cuatro, servicio completo!” Respondió Alfredo sin tomarse un tiempo para pensar sobre aquello.

Nelly sonrió y con sus dos manos bajó la última prenda y sin pensarlo dos veces tomó su erección a dos manos y empezó a lamber su glande… lo hacía despacio… con un deleite que se reflejaba en su rostro, su lengua se deslizaba a través de su tronco de carne, tomó sus testículos con cuidado y empezó a lamberlos, su lengua hacía bellezas que despertaban emociones lujuriosas, luego se apoderó del glande, empezó a chuparlo y lamberlo, Alfredo sentía como sus piernas empezaban a flaquear, cada recorrido de la lengua por su pene empezaba a hacerlo trastabillar, Alfredo no tardo en  tomar a Nelly por sus trenzas y la acercó a su pene como queriendo con ese gesto decirle que deseaba tener todo su pene su boca, ella seguía lambiendo y lambiendo buscando despertar esa bestia que Alfredo tenía en su interior, quería que se desinhibiera al máximo, que sacara de su interior todas las parafilias, su objetivo era enloquecerlo de placer.           

De pronto Nelly se paró, se desnudó completamente, luego se sentó en el sofá abrió sus piernas en un ángulo casi de 180 grados provocando con esto la abertura de su vagina en un ángulo tal que permitía una visión completa de precioso sexo, los labios vaginales eran de un color rosado intenso se abrían como pétalos de rosa y muy en la parte superior un clítoris grande y erecto se alzaba como un faro indicando el camino del placer, Alfredo ante ese espectáculo no sabía qué hacer… Se arrodilló ante esa preciosa vagina y empezó a chuparla con ansias locas, su boca lambía una y otra vez las paredes vaginales de Nelly y por último sus labios fueron a parar sobre ese clítoris desafiante.

Empezó a lamerlo, a chuparlo, Nelly con un movimiento muy sincronizado de sus cadera empezó a mover su monte de Venus con una cadencia que de por sí misma ayudaba a que la boca y la lengua de Alfredo acariciaran el interior de su vagina, los efluvios de esa fuente empezaron a humedecer todas esas paredes y la boca de Alfredo parecía una succionadora de líquidos… Alfredo no aguanto más y arremetió con su erección por esa gruta de placer, hubo una tenue resistencia que hizo que las paredes vaginales presionaran el cilindro de carne, era una sensación agradable, como cuando se penetra una muchacha virgen, después su pene se deslizó hasta que no encontró el fondo, el resto fue de locura, Nelly se sintió tocada en lo más íntimo eso generó una serie de espasmos que desencadenaron una serie de movimientos frenéticos acompañados de aullidos de pasión, cuando ella alcanzo un orgasmo pleno.

Alfredo quedó desfallecido, Nelly le sirvió un trago para mitigar un poco la sed, ambos tomaron vino espumoso frío y delicioso, Nelly tomó el pene un poco flácido de Alfredo y empezó a masturbarlo, sus manos acariciaban el tronco del miembro y cuando comenzó a tomar algo de rigidez lo acercó a su boca y empezó otra felación…nuevamente su boca y sus labios hicieron que el pene Alfredo tuviera un erección, Nelly al ver semejante herramienta lista para usarse se monto sobre ella y empezó una cabalgata de locura y lujuria, Alfredo se quedó embelesado al ver a Nelly convertida en una bella amazona cabalgando sobre su pene, sus senos se bamboleaban frente a él, los tomó entre sus manos y los estrechó con fuerza, Nelly aceleró el ritmo y en un final de infarto logró obtener otro orgasmo que la lleno de placer.           

Alfredo quedó con su pene parada, ese poderoso miembro viril erecto como un asta era una tentación para Nelly, se tomó otro trago de vino y se acostó en la cama, primero se arrodilló, luego inclinó su cabeza y se agachó, sus caderas quedaron en lo alto, dos preciosos y atractivos orificios quedaron expuestos a la vista de Alfredo, el orificio de abajo era la vagina de Nelly que ahora lucía más abierta que antes y que dejaba escurrir flujos vaginales, el otro orificio era el culo de Nelly, un precioso ano de un color acaramelado, su diámetro parecía pequeño pero los movimientos del esfínter anal de parte de Nelly provocaban una dilatación seguida de un enigmático cierre, eran como dos imanes que lo atraían fuertemente.

Alfredo no se aguantó las ganas y empezó a lamber ese pequeño orificio, el esfínter empezó a cobrar vida, su diámetro empezó a crecer, su lengua ya pudo penetrar el estrecho conducto y luego pudo acomodar sin mayor esfuerzo el dedo de Alfredo, lo empezó a meter despacio, lo lubricaba con su saliva y los flujos vaginales de Nelly, el diámetro del bello anillo seguía creciendo, la lengua entraba sobrada y ahora eran dos dedos los que hacían la exploración por la zona rectal.     

Nelly empezó a gemir, en un gesto impulsivo levantó al máximo sus caderas, con sus manos apartó hasta donde pudo sus dos nalgas, el diámetro de su culo se había ampliado considerablemente, Alfredo sabía que Nelly esperaba una penetración anal y ese regalo del cielo no lo podía despreciar, tomo su erección y previamente lubricación en su vagina la acercó al culo de Nelly, Alfredo empujó levemente, pese a todo su ano estaba muy cerrado, pero siguió intentándolo hasta que su glande pudo abrirse camino

Nelly dio un aullido de placer, el grueso cilindro de carne empezó a resbalar por el estrecho recto, Alfredo emocionado se dispuso a tener su primer sexo anal, era tan delicioso sentir su pene aprisionado por las paredes rectales que se enloqueció, empezó a hundir y sacar su miembro como un loco, Nelly gritaba y Alfredo como poseído penetraba y sacaba su pene hasta que un orgasmo llenó a esa mujer sedienta de placer en otro clímax pletórico de lujuria, Alfredo también sintió desde lo más adentro de su ser una poderosa eyaculación colmando de su semen tibio y espeso el recto de Nelly, fueron momentos de placer incomparables.  

Hubo una pausa que aprovecharon ambos para mitigar su sed, el vino espumoso no solo refrescó sus gargantas sino que sirvió de estímulo para ejercer una nueva ola de pasión, Nelly experta en felaciones increíbles tomo de nuevo el flácido pene de Alfredo y derramando un poco de vino en su glande empezó a degustar ese vino lamiéndolo del tronco de su pene, Nelly le insinuó a Alfredo que quería darle un besito con lengua en su culito apretado Alfredo creyó que había oído mal pero ella insistió que quería ser la primera mujer en darle el tan ansiado” beso negro”, Alfredo picado por la curiosidad y el deseo le preguntó a Nelly que debía hacer, ella con paciencia le dijo que se subiera al sofá, que levantara sus nalgas para poderle dar la tan ansiada caricia.

Así lo hizo Alfredo, Nelly empezó a besarlo empezando su recorrido por sus piernas, iba despacio, muy despacio, creando con esa lentitud una inquietante espera, Nelly no tenía apuro quería provocar una gran lujuria antes de llegar a su destino, ya casi iba llegando cuando las manos suaves de Nelly empezaron a acariciar sus nalgas y a depositar de vez en cuando pequeños besos en esos glúteos musculosos, la ansiedad de Alfredo empezaba a traicionarlo, su ano se contraía y expandía de la emoción, por fin la boca de Nelly llegó a su destino.

La lengua de Nelly trató de entrar en su virginal ano, estaba muy estrecho, su lengua empezó a lubricar ese pequeño orificio, Nelly estaba excitada ante la presencia de ese ano esperando sus caricias, la enardecía y sinceramente, lubricó sus dedos en su húmeda vagina y luego muy despacio deslizó su dedo por su recto. 

Alfredo se trató de oponer pero el dedo ya estaba adentro, Nelly muy despacio empezó a acariciar ese recto, con movimientos circunvalares, cambió el dolor por el placer, Alfredo no entendía lo que pasaba, primero esa lengua y ahora ese dedo punzante generando emociones encontradas, Nelly saco su dedo y lo reemplazo de nuevo por su lengua, al encontrar un orificio de mayor diámetro entró más fácilmente y pudo acariciar con mayor facilidad ese ano antes tan estrecho y ahora más relajado y más amplio, Alfredo sentía esa caricia y no lo creía, Nelly sacó su lengua, estaba sedienta, tomó un sorbo de vino y refrescó su garganta, por un momento se retiró y tomó su mochila, saco de ella un consolador , era un dildo negro de unos 20 centímetros de longitud y volvió al culo de Alfredo, por su posición no se dio cuenta que había hecho Nelly.

Volvió a sentir la lengua recorrer su esfínter anal, Nelly con sus manos había separado más sus nalgas y ahora su lengua tenía un camino más despejado, volvió a sacar la lengua y lo reemplazo por dos dedos lubricados que entraron fácilmente, era una buena señal, lubricó el dildo y empezó a meterlo suavemente, muy suave Alfredo que ya estaba excitado no sintió la diferencia, Nelly se sintió realizada, sacó el consolador y lo colocó con un arnés en su cintura, esta vez colocó con cuidado el dildo en el culo de Alfredo que presa de la excitación estaba impaciente esperando o la lengua o los dedos de Nelly, y la penetración llegó.

Tenía más diámetro, un ardor le quemó sus entrañas pero un placer más lujurioso compensó el dolor, la penetración continuo, no entendía y menos ahora que las manos de Nelly lo abrazaban y subían por su espalda, un mordisco de pasión lo sorprendió en la nuca, Nelly lo besaba, lo mordisqueaba mientras sus manos lo acariciaban Alfredo por fin comprendió, Nelly lo había sodomizado con un consolador pero era tarde estaba dentro de él y no había nada que hacer, Nelly se transformó completamente de una chica frágil pasó a ser una impetuosa mujer que ahora lo gozaba, Nelly amaba el rol de ser el actor activo, pronto sus movimientos se volvieron intensos, Alfredo sabía ahora lo que era ser penetrado con locura le estaba haciendo sentir una de las emociones más fuertes de su vida.

De pronto las manos de Nelly se posaron sobre sus huevos comenzó a apretarlos, mientras continuaba penetrando a Alfredo, quien pronto grito de dolor al sentir un fuerte apretón de huevos, en ese momento sintió un punzada en su cuello y todo se volvió negro para él.

Cuando Alfredo recobro la consciencia de nuevo estaba atado con sus brazos extendidos de manera horizontal, amarrados a la cabecera de la cama, con su espalda alta apoyada en la misma, sus piernas estaban extendías altas y debajo de su escroto un tabla de cortar, estaba amordazado y sentía una gran punzada proveniente de sus huevos, por lo que bajo la mirada para percatarse que le habían colocado dos ligas castradoras en los alto de su escroto, ya para ese momento de un color oscurito.

Alfredo no sabía cuánto tiempo había pasado, trato de soltarse pero por más que lucho no logro aflojar las cuerdas que lo retenían ni un milímetro, de pronto vio a Nelly jugando con una navaja de reluciente hoja cromada aserrada, que se la pasaba por sus senos para luego lamber la hoja de acero con su lengua, cuando ella se percato que Alfredo estaba consciente de nuevo dejo de jugar con la navaja para acercarse a la cama, lo tomo de los cabellos y le dijo.

-“¿Estás listo para el cuarto servicio?” Le pregunto Nelly a Alfredo.

Alfredo solo mugió algo que no era remotamente entendible, Nelly tomo su pene y comenzó a masturbarlo, hasta que de nuevo obtuvo una fuerte erección, Nelly se inclino y comenzó de nuevo a lamber y chupar su miembro hasta que se lo metió casi por completo en la boca, luego de 10 o 12 minutos la erección de Alfredo de nuevo comenzó a contraerse hasta arrojar tres potentes chorros de su cálido semen que Nelly se bebió sin desperdiciar ni una sola gota, aquel fue el orgasmo más intenso sentido hasta ese momento provocado por Nelly para Alfredo, pero apenas termino de venirse, sintió como ella tomo su escroto apretándolo fuertemente.

Todo el cuerpo de Alfredo comenzó a sacudirse de dolor y vio con horror como ella acerco la afilada navaja a sus huevos, para comenzar a aserrar la piel justo entre las dos ligas, el dolor fue inmenso, el cuerpo de Alfredo se sacudía sin cesar con sus ojos quedando en blanco varias veces, casi a punto de perder el sentido en varias ocasiones.

Pasados un minutos que le pareció una eternidad a Alfredo, en la que sufrió como nunca antes en su vida, Nelly levanto su escroto cercenado de su entrepierna, con sus huevos ya muertos en su interior, Nelly lo miro y le dijo.

-“Soy una catastrix y mi cuarto servicio es castrar a los hombres que tienen sexo conmigo pero no sin antes darles le último y más intenso orgasmo de sus vidas”, Dijo Nelly para luego besar el escroto cercenado de Alfredo.

Alfredo fue llevado a un hospital al ser encontrado a la mañana siguiente por una de las mucamas del hospital, ahora es un eunuco para el resto de sus días y todo por no preguntar lo que era el “Cuarto Servicio”.



http://relatos-de-eunucos.blogspot.com





Autor: Oscareduardo & DarkSoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

LA PELEA DE BATON

Ronnie era un poco mayor que la mayoría de los muchachos que participaban en esas peleas, pero todavía tenía un físico delgado y musculoso. Luchó contra Mike, un joven mucho más joven y bien construido. Mike llevaba pantalones cortos de color gris, con una correa de jock debajo para apoyar su "paquete" esencial......


LA PELEA DE BATON
Ronnie era un poco mayor que la mayoría de los muchachos que participaban en esas peleas, pero todavía tenía un físico delgado y musculoso. Luchó contra Mike, un joven mucho más joven y bien construido. Mike llevaba pantalones cortos de color gris, con una correa de jock debajo para apoyar su "paquete" esencial.

[GAY] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [TORTURA] [VIOLACIÓN]


Categoria: Gay      Autor: Paul Lawrence





Ronnie era un poco mayor que la mayoría de los muchachos que participaban en esas peleas, pero todavía tenía un físico delgado y musculoso. Luchó contra Mike, un joven mucho más joven y bien construido. Mike llevaba pantalones cortos de color gris, con una correa de jock debajo para apoyar su "paquete" esencial.

Ronnie llevaba pequeño "short pesado" de color azul oscuro, pero no llevaba un cordón o una correa de jock debajo. En cambio, le dieron un estilo tradicional de "kick-boxing" estilo ingle-protector. Se trata de una pequeña "copa" de metal, sostenida en su lugar sólo por delgados cordones de cuero. Un cordón va alrededor de la cintura, con la 'taza' adjunta en la parte delantera, y los extremos están atados a la parte posterior. Otro cordón se une al fondo de la "copa", en la entrepierna, y pasa hacia arriba, entre las nalgas, y está atado a la parte posterior alrededor de la cintura.

No es particularmente cómodo, con los cordones que cortan la piel, pero si está atado correctamente proporciona buena protección. Además, y lo que es más importante, no se puede moverse, como una copa de plástico convencional.

En la pelea Ronnie no fue lo suficientemente rápido para contrarrestar los movimientos de Mike, y rápidamente fue derribado a la lona. Una vez allí, Mike no perdió tiempo en arrancar el pequeño short azul de Ronnie. A partir de entonces, Ronnie tuvo que luchar usando sólo su pequeña "copa" metálica que estaba apoyado por finas correas de cuero. Después de algunos golpes agotadores y algunos golpes fuertes en la cabeza y el abdomen, Ronnie se debilitó lo suficiente como para que Mark lo amarrara a las cuerdas por los brazos, se inclinó y miró a la multitud.

"¿Lo hago?", Ronnie gruñó, luchando por respirar.

'HALZO' ¡los apostadores pagaron para ver!', Mike replica. '¡Ellos pagan para ver a los luchadores ser penetrador en el ring, - y eso es lo que va a pasar contigo!', Mike continuó. "¡Dios no, por favor!", Ronnie gimió, mientras Mike le daba patadas en las piernas, '¡No me molestes! ¡No rompas mi "agujero virgen"!'.

Mike tiró de la parte delantera de su pantalón corto, y tiró de su  jock y 'taza' a un lado, sacando su enorme y rígida erección, los espectadores aplaudieron. Mike ignoró el hecho de que Ronnie seguía usando su protector en la entrepierna, y simplemente empujó el cordón de la correa inferior a un lado mientras empujaba su "herramienta" hacia adelante en la fisura pilosa de las musculosas y sudorosas nalgas de Ronnie.

-¡Mierda, Mike! ¡No por mi "agujero de mierda!", Ronnie suplicó, mientras luchaba contra las cuerdas.

Mike ignora las súplicas de Ronnie, y en unos instantes el enorme pene erecto de Mike fue visto ser obligado a entrar directamente en el recto de Ronnie. '¡DIOS! ¡Mi maldito agujero!", Ronnie gimió cuando Mike empezó a empujar. Aunque Ronnie había dicho que no era "gay", consiguió una erección tan pronto como el gran pne de Mike subió por su ano peludo. Si su "taza" había sido fuertemente atada podría haber contenido su "herramienta" creciente, pero su 'Taza' estaba suelta, el pene erecto de Ronnie eventualmente causó que la Taza se moviera para salir en la posición incorrecta, con resultados catastróficos para Ronnie.

Antes de que esto sucediera, sin embargo, Ronnie se emocionó tanto al ser penetrado que eyaculó, lanzando su primera "carga" de semen por todo el interior de su supuestamente protector de "taza" metálica. Ronnie 'me vengooooo' dijo Mike, y una vez que se vino en Ronnie, le abrió sus nalgas peludas para sacar su pene, luego sacó a Ronnie de las cuerdas y le dio la vuelta. "¡Dios, no!", Ronnie gruñó, dándose cuenta de lo que estaba a punto de suceder. Momentos más tarde, la bota de Mike golpeó la ingle de Ronnie, empujando la taza suelta, el interior de la cual estaba resbaladiza con el semen, contra los viscosos "vellos pubicos" de Ronnie, aplastando sus testículos. ¡Eres un idiota! ¡Mis malditos huevos! - ¡Estoy jodido! ", Ronnie gimió, mientras se hundía en la lona.

Después de una patada más en su ingle, las piernas de Ronnie cedieron, y se desplomó sobre sus rodillas, mientras desesperadamente se aferraba a su "taza" de metal suelta, y luego cayó hacia adelante sobre su vientre. Mientras Mike se paraba sobre él, todo lo que Ronnie podía hacer era retorcerse patéticamente en el suelo. Mientras lo hacía, Ronnie se cubrió, su erección para frotar contra la parte superior de su taza de metal suelta. -¡Oh, mierda! ¡Has pateado mis malditos cojones! ¡Pero ya estoy jodido!", Ronnie gruñó en voz alta mientras eyaculaba, esta vez lanzando su semen sobre su peludo abdomen y lona.

La multitud había disfrutado viendo cómo Ronnie era atormentado por el joven Mike, y viéndolo retorcerse, prácticamente desnudo, en el suelo, pero aunque Ronnie ya lo había hecho dos veces, habían visto muy poco, (sólo un chorrito de cremoso espumoso semen rebosando de los orificios de ventilación en la taza de metal de Ronnie, y algunas gotas de semen en la lona). Ahora querían ver los huevos de Ronnie y su rígido pene, de hecho, lo querían «desnudo», y querían ver un buen «orgasmo» - «lleno», con las piernas extendidas y el gran pene sacudido de Ronnie con una "carga" completa de smene - antes de que Ronnie finalmente fuese "terminado" con un golpe de "knock-out", o aún mejor matado – siendo empalado con las tripas destrozadas con un gran poste en su ano.

Mike tenía que complacer a la multitud, así que se inclinó y desató los cordones de la espalda de Ronnie. Mike volvió a Ronnie y el "paquete" del pobre hombre cayó, y su enorme pene rígido de Ronnie y sus abultados peludos huevos se desprendieron, aparte de sus huevos, y pene de brazos fuertes, Ronnie era un chico duro -desnudo'! Mike tiró de inmediato a Ronnie de las piernas y le dio un puñetazo en el peludo escroto de su oponente indefenso un par de veces, pero no demasiadas, casi juguetonamente. "¡Eres un maldito jodido - Mike!", Ronnie gimió, pateando fuertemente mientras sus peludos huevos eran golpeados. Ahora Ronnie estaba tan avergonzado y asustado que trató de salir del ring, pero Mike le dio un puñetazo en la mandíbula, y Ronnie se dejó caer sobre su espalda, aturdido y semiconsciente. Ahora la multitud quería que Mike penetrara a 'Ronnie, para que pudieran ver al chico desnudo' venirse' y un buen chorro de su semen, (las dos anteriores veces cuando Ronnie se había venido (no hubo mucho que ver), pero Mike, Gay", no quería tocar el enorme pene de Ronnie, que ahora estaba cubierto de pegajoso y viscoso semen de sus dos eyaculaciones previas. En su lugar, Mike arrastró a su oponente "desnudo" a las cuerdas, y lo sentó, frente a las cuerdas y los espectadores.

Mike entonces extendió las piernas de Ronnie, y tiró de la cuerda más baja en el anillo, hacia Ronnie. Mientras que un segundo sostuvo la cuerda, Mike consiguió uno de los cordones de la taza desechada de Ronnie. Mientras Ronnie miraba, horrorizado, Mike ató un extremo del cordón alrededor de la raíz del escroto voluminoso y peludo de Ronnie, con el otro extremo del cordón alrededor de la cuerda inferior. Ahora, si la cuerda era liberada, saldría hacia atrás, probablemente tomando los huevos de Ronnie con ella. Ronnie le rogó a Mike que no lo castrara, y en su terror, el pobre Ronnie empezó a pisotear incontrolablemente, y luego perdió completamente el control de sus entrañas y se cagó ahí mismo, así que estaba sentado en su propio excremento apestoso.

Mike, al ver que Ronnie estaba sentado en su propia mierda, y todavía saliendo asquerosamente, esperó para que los espectadores pudieran tener una buena risa y saborear la incomodidad y la vergüenza evidente de Ronnie. Mike había atado los huevos de Ronnie a la cuerda inferior de modo que pudiera moverlas (sin tocarlas), y esperanzadamente de esta manera 'traer' a Ronnie, y probablemente no era su intención usarlo para castrar a su oponente, Ya que Ronnie era popular entre la multitud.

Ronnie, sin embargo, no podía esperar a que Mike comenzara a tirar de sus huevos, e hizo algo sorprendente. Aunque Ronnie había tenido una "dura erección" la mayor parte de la lucha, fue causada principalmente por los hematomas en la ingle, y no por excitación sexual. A estas alturas, sin embargo, parecía estar incontrolablemente "excitado", (¿quizás porque estaba sentado en su propia mierda?), Agarró su enorme pene sacudiéndola, gimió “me vengo” y comenzó a "lanzar- su semen', ¡usando ambas manos! -¿Quién es el jodido? -preguntó Mike, sonriendo. "Yo soy el cobarde", Ronnie murmuró. "Pero yo no puedo ayudarme a mí mismo - ¡Estoy tan jodidamente duro, solo tengo que penetrar algo!", Admitió Ronnie, mientras miraba a la multitud animando y Luego en sus puños de bombeo, cuando él viciosamente trabajado su enorme pene mientras estaba sentado en su propia mierda.

-“¡Mierda! ¡Me vengo! ¡Estoy por venirme!”.

Ronnie luego gimió, mientras soltaba su enorme y sacudía su pene, y comenzó a disparar repetidos chorros de espumo, espeso y cremoso semen. Entonces, para sorpresa de todo el mundo, mientras él seguía 'eyaculando' ', Ronnie comenzó a venirse' 'por segunda vez, y le dio un segundo y último orgasmo,' vente de nuevo, y chorros otra carga de esperma sobre la lona. Cuando Ronnie tuvo su segunda "eyaculación", de un tirón histérico tiró de la correa adjunta a sus huevos, haciendo que la cuerda inferior a deslizara de los dedos sudorosos de Mike. La cuerda inferior luego se rompió de nuevo, instantáneamente arrancando chillidos y gritos de Ronnie, cuando sintió sus grandes y peludos huevos, ¡incluso cuando el chico pobre y chillón estaba "horrorizado"!

Cuando la cuerda inferior se deslizó de los dedos sudorosos de Mike, Ronnie gritó, "¡DIOS! ¡Mis malditos huevos!", Cuando su gran y peludo bolso escrotal "fue instantáneamente arrancado de su ingle igualmente peludo. Ronnie, todavía gritando, giró inmediatamente hacia el centro del anillo, agarrándose frenéticamente a su mutilada y sangrienta entrepierna, mientras muchos en la multitud abucheaban y gritaban.

Mike, que no quería asumir la culpa de haber mutilado sexualmente a su popular oponente, se levantó, abrió los brazos y se encogió de hombros para indicar que no había castrado a Ronnie. De hecho, Mike estaba en lo cierto, ya que Ronnie había sido responsable de castrarse cuando se sacudió frenéticamente, cuando tuvo su final "eyaculación". Si, en lugar de masturbarse, hubiera dejado que Mike "lo hiciera" tirando de sus huevos, probablemente habría permanecido "intacto".

Después de la castración accidental, Mike quiso hacer que su oponente mutilado pareciera lo más desagradable posible, con la esperanza de que la multitud se volviera contra Ronnie. Para hacer esto Mike le quitó el casco de Ronnie, para que la gente pudiera ver que Ronnie no era el chico guapo que había sido porque su rostro era una máscara horrible, haciendo muecas.

-¡Maldita sea, Mike! ¡No tengo ni puta mierda!", Ronnie gimió, mientras Mike tiraba del guardia de la cabeza, y luego dejaba que Ronnie se contornease en su propia mierda por unos momentos. Para entonces Ronnie ya había tenido suficiente. -¡Por qué me haces esto, Mike! -gruñó Ronnie patéticamente-. Era muy difícil decir si realmente quería decir eso o si era histérico. Mike estaba muy feliz de matar a Ronnie ya que, al final, aumentaría su propia reputación.

Mike le dijo a Ronnie que se abriera de piernas, diciéndole al pobre tipo que lo "terminaría" rápidamente, con una estaca en el culo, (lo cual no era cierto - empalar es una muerte larga y dolorosa). Ronnie, desesperado por el terrible dolor y la humillación para terminar, se recostó y obligadamente extendió sus piernas y levantó sus caderas, para que Mike pudiera ver su ano sucio y peludo. Mike tomó la estaca para llevarlo a Ronnie, lo centró en el peludo "agujero" del pobre gimiente, y lo empujó con todo lo que pudo. "¡DIOS!", Ronnie chilló y se dobló cuando la estaca desapareció dentro de él. La estaca, lubricado por la mierda de Ronnie, entró suavemente durante un tercio de un metro, y luego Mike empujó de nuevo fuerte, y la estaca entró directamente en Ronnie, casi hasta el mango. A medida que el bastón entró, el pene de Ronnie, que había comenzado a desinflarse un poco, al instante se hizo masivamente rígido, gruesa y largo a pesar de que Ronnie no tenía huevos, ¡obtuvo la mayor erección que hubiese tenido en toda su vida!

-¡Mierda, Mike! ¡No estoy terminado! Solo estoy cagando de verdad, pero sin puta mierda! ¡Ayúdame! ¡A que acabe rápido! Ronnie gritó, juramentando a Mike y retorciéndose obscenamente sobre la lona, mientras luchaba por enfrentarse con la estaca de madera gruesa que le había destrozado completamente las tripas.

Ronnie, desnudo, castrado y completamente empalado, continuó retorciendo obscenamente en la lona manchada de mierda, gritando histéricamente y sin sentido por sus huevos. (¿Dónde están mis malditos huevos? - ¡Necesito mis malditos huevos!). Después de retorcerse durante algún tiempo, agarrándose a su ingle mutilada y agarrándose frenéticamente a la estaca, cuya manija estaba sacando de su ano peludo, Ronnie entonces tiró de su erección dolorosamente fuerte, como si estuviera masturbándose de nuevo, y expuso la reluciente 'Cabeza' de su pene.

Momentos más tarde, un líquido salió del pene del muchacho desnudo, pero nadie estaba seguro de si Ronnie se "vino" - de nuevo, o si estaba orinando.

-¿Y tú, Ron?, dijo uno de los segundos, aparentemente ajeno al hecho de que el pobre chico estaba obviamente muriendo.

Ronnie miró por encima, ya casi completamente "fuera de sí".

"¡No jodas!", Ronnie gimió patéticamente. 'Todo lo que puedo joder' es mi maldita tripa - y 'Creo que mi puta jodido va a estallar porque es tan jodido - pero no puedo dejar de hacerlo'! '.

Mientras Ronnie emitió su respuesta, la sangre le salió por la nariz y la boca.

"¡El pobre idiota no sabe si es semen o orina! Comentó Mike a uno de los espectadores en primera fila - una obvia broma – que perdió la mayoría de la multitud, que estaban fascinados al ver la muerte patéticamente obsesiva, repulsiva de Ronnie en agonía.

Ronnie vomitó entonces una gran cantidad de sangre, que se derramó por su pecho velludo.

'Tengo que hacerlo - pero no puedo demonios - ¡porque no tengo huevos! ¡Estoy jodido! ", Ronnie gorgoteó, mientras se sacudía de nuevo sobre la lona, tendido recto, mientras su vientre peludo se ponía rígido, lo cual era una fuerte señal de que estaba casi acabado. Las piernas y los brazos de Ronnie empezaron a moverse incontrolablemente, y su pene masivamente tieso se agitó mientras pulverizaba repentinos y fuertes chorros de orina sobre su pecho peludo.

Finalmente, las caderas de Ronnie se alzaron del estribillo, con su pene todavía rígido y tambaleándose obscenamente, y miró patéticamente a la multitud, como pidiendo ayuda, y luego a Mike.

Ronnie finalmente gruñó, "¡MIERDA DIOS!" Estoy  '¡Mu...!', Presumiblemente a Mike - y luego sus nalgas peludas se contrajeron de nuevo para el escrutinio público - ¡y él estaba finalmente muerto!




Historia Original Aquí





Autor: Paul Lawrence       Traductor: DarkSoul

LIAN Y ARTURO

Hacía seis meses que Arturo se mudo con Lian eran vacaciones y ambos disfrutan de su tiempo libre con toda clase de juegos y sexo, aquella noche Lian iba a llevar a Arturo a otro nivel de dolor placer entre otras cosas de las que no habría vuelta atrás, Lian había deseado hacerle eso a Arturo desde el primer momento que vio sus lampiño escroto con sus dos grandes huevos en su interior, estaba ansioso y al mismo tiempo excitado todo el día tuvo una potente erección debajo de su ropa interior que por supuesto no paso sin ser vista por Arturo......


LIAN Y ARTURO
Hacía seis meses que Arturo se mudo con Lian eran vacaciones y ambos disfrutan de su tiempo libre con toda clase de juegos y sexo, aquella noche Lian iba a llevar a Arturo a otro nivel de dolor placer entre otras cosas de las que no habría vuelta atrás, Lian había deseado hacerle eso a Arturo desde el primer momento que vio sus lampiño escroto con sus dos grandes huevos en su interior, estaba ansioso y al mismo tiempo excitado todo el día tuvo una potente erección debajo de su ropa interior que por supuesto no paso sin ser vista por Arturo.


[GAY] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [SADO] [DOMINACIÓN] [BDSM]


Categoria: Gay      Autor: DarkSoul





Arturo de 23 años era un fanático del BDSM y SADO, desde adolescente le había gustado ser dominado y torturado por los hombres siendo gay, le agradaba ser usado como un juguete por su pareja en turno, además de atractivo tenia buen cuerpo especialmente tenía un gran par de nalgas y un par de testículos que eran envidiables, definidos y grandes, le gustaba toda clase de tortura mientras estaba siendo poseído por su ano por un buen pene sintiendo los testículos de un hombre rebotar contras sus nalgas, Por su parte Lian de 25 años era un dominador nato. 

El padre de Lian murió cuando tenía 20 años en un accidente de auto junto con su madre, su padre era un dominador absoluto decía “Las cosas se toman no se ganan”. Dueño de un gran cadena de fabrica de telas entre otras coas Lian tenía un gran cuerpo, con un gran par de huevos y pene, era gay, joven y muy rico, que contrastaba con Arturo que provenía del seno de una familia de clase humilde trabajadora, ambos se conocieron en la universidad con Arturo de 19 y  Lian de 24. Hacia un año que estaban saliendo en secreto.

Hacía seis meses que Arturo se mudo con Lian eran vacaciones y ambos disfrutan de su tiempo libre con toda clase de juegos y sexo, aquella noche Lian iba a llevar a Arturo a otro nivel de dolor placer entre otras cosas de las que no habría vuelta atrás, Lian había deseado hacerle eso a Arturo desde el primer momento que vio sus lampiño escroto con sus dos grandes huevos en su interior, estaba ansioso y al mismo tiempo excitado todo el día tuvo una potente erección debajo de su ropa interior que por supuesto no paso sin ser vista por Arturo.

Liam sorprendió a Arturo al salir de su cuarto con una toalla puesta, con la luz que entraba de las ventanas se le iluminaba todo el cuerpo, su pecho no tenía vello alguno y sus pectorales estaban bien torneados, su abdomen era plano más no marcado, un escaso camino de vellos por debajo del ombligo en vertical hacia abajo llevaba a su vello púbico escaso, sus piernas torneadas con pocos vellos rubios, excitaron a Arturo de inmediato.

Lian se acercó a Arturo que estaba desnudo sobre un sofá color crema y lo beso, Arturo solo se dejo llevar, comenzó a abrir y cerrar sus labios procurando dejar en medio los labios de Lian, sentía cosquillas en su estomago como siempre que lo besaba de esa manera, Lian no tardo en introducirle su lengua brutalmente en su boca y rodarla por dentro de la de Arturo, era una sensación tremenda y combinada con su excitación la hacía mucho más sublime, un brazo rodeaba la cintura de Arturo para empujarlo hacia Lian, la toalla cayó al suelo pero se siguieron besando, las manos de Lian recorrían la espalda de Arturo, Lian se separo de sus labios para besar su cuello, sentía como sus manos lo ponían nervioso, le paso su lengua por todo mi cuello hasta llegar a su boca, le giró la cabeza y le mordía los oídos, la erección, de Arturo ya derramaba liquido pre seminal cuando comenzó a masturbar su pene luego sus manos pasaron a sus nalgas y metía sus dedos entre ellas.

Arturo estaba en éxtasis, Lian no paraba de besarlo mientras le metía dos dedos por su ano.   

-“No te contengas déjate llevar”. Le dijo Lian a Arturo.        

Sin pensarlo Lian tomo sus muñecas y le coloco grilletes de cuero unidas con una cadena, también le coloco un collar sujeto sus brazos al collar por delante, luego Lian se puso de rodillas detrás a Arturo, quien sintió como le abrió sus nalgas para meter su lengua dentro de su ano, le daba lengüetazos y la movía en espiral, le escupía, lo nalgueaba y pellizcaba Arturo solo se quejaba en voz baja disfrutando del momento.     

-“¡Quiero escucharte gritar”. Le dijo Lian.       

Lian comenzó a nalguéalo aun mas fuerte apretándole los huevos de tanto en tanto lo que hizo que Arturo comenzara a gemir más fuerte, Lian se paró Arturo sentía su pene entre sus nalgas, lo veía por detrás de su hombro, le había crecido a 25 cm, sus venas se le marcaban, en su pene y en sus brazos me lo comenzó a empujar, mientras le escupía saliva y la untaba en su ano, y con la otra mano lo tomaba del cuello, después la paso su boca y metió sus dedos, mientras Arturo sentía su duro pene entre sus nalgas que lo intentaba meter poco a poco iba entrando, una sensación extraña pero placentera era aquello pero a Arturo de cierta forma le gustaba.          

De pronto Lian se metió de golpe para sin esperar nada comenzar a mover sus caderas como un poseído, solo sonaba el choqué entre sus y pelvis mientras Arturo sentía el mejor dolor del mundo, de nuevo Lian le coloco mordaza que estaba unida al collar con una de sus manos e intencionalmente Arturo la mordió, le gustaba tanto aquellos juegos que lo hacían gemir, Lian le daba unas embestidas más fuertes, los cojines del sofá se hundían y rechinaba mientras Arturo gritaba de dolor y placer detrás de su mordaza.           

De pronto Lian le echó otro escupitajo de saliva y se la volvió a meter, penetrándolo más fuerte el sonido era cada vez más grande y Lian gemía como loco de placer, de tanto en tanto le escupía en la cara, Lian se detuvo solo para colocar una apretada liga en lo alto de los testículos de Arturo al que unió con otra cadena hasta su collar luego de nuevo se la metió mientras le sujetaba de su cuello y su pene entraba y salía del ano de Arturo a gran velocidad casi por completo. 

Luego de nuevo de un rato en esa posición Lian se tumbo sobre el sofa, boca arriba y le dijo a Arturo "montame" lo obedeció subiéndose tímidamente para comenzar a saltarle encima, lo estaba dominando, arqueaba su espalda con movimientos de todo tipo mientras las manos de Lian le retorcían los pezones para luego terminar tomando su pene para de nuevo comenzar a masturbarlo.        

-“Sabes Arturo desde que te vi me gustaste, además de que he querido cortarte estos grandes huevos”. Le dijo Lian mientras le apretaba sus huevos ya de un color moradito.           

-“Ahora si vas a conocer lo que es dolor”. Le dijo Lian.

De nuevo lo tumbo sobre el sillón lo puso en cuatro a Arturo, para tomar la cadena que estaba conectada a los testículos para jalarla con fuerza lo que hizo que sus ojos se abrieron grandes al dar un gran mugido de dolor.

-“Lian comenzó a penetrarlo tan duro que hizo incluso llorar a Arturo, sus mugidos eran súplicas de que parará, el seguía, le gritaba "PARA" aunque solo se escuchaba como mugidos que parecían excitar aun más a Lian, aquello era la fantasía que por largo tiempo habia deseado cumplir y esa noche la estaba llevando a cabo pese al dolor que Arturo estaba sintiendo.  

Lian tomo una fusta y comenzó no solo azotar las nalgas sino la espalda de Arturo que comenzó a retorcerse de dolor lo que hizo que sus nalgas se movieran ricamente lo que llevo a Lian al borde de venirse jadeante le dijo a Arturo.

-"Eres un goloso, no tienes llenadera, pero eso hoy se acaba". Le dijo Lian.

Lian penetro de nuevo a Arturo de manera brutal, la expresión en su cara cambio a un gesto de placer que lo obligo a abrir la boca y gritar, mientras le estiraban los testículos a Arturo, sintiendo sui ano caliente cubriendo su pene,  apenas unas pocas embestidas bastaron para que todo su semen fuese depositado en el interior de Arturo fue una eyaculación tremenda,  apenas acabo rápidamente  sacó su pene. Para decirle al exhausto Arturo.

-“Creo que te he preñado de la cantidad de leche que te acabo de dejar dentro putita”. Dijo Lian.

 Al mismo tiempo que comenzó a masturbarlo su mano se movía por el endurecido pene de Arturo hasta que arqueando la espalda todo lo que pudo se corrió fue una gran corrida seis poderosos chorros de cremoso liquido blanco brotaron del pene de Arturo que cayeron sobre el sofá para el derrumbarse al acabar de venirse bañado en sudor con su ano aun abierto filtrando semen de Lian.  

Ambos permanecieron en silencio sobre el sillón por unos minutos antes de que Lian de nuevo de levantara para irse a la ducha no sin antes darle un par de besos en las nalgas a Arturo que quedo rendido aun amordazado en el sofá viendo como su amante se iba a la ducha aun con una enorme erección balanceándose por delante.

Arturo comenzó a inquietarse cuando la excitación del momento fue pasando y el dolor que provenía de sus huevos que estaban siendo horcados por la liga lo golpeo, hacia caso 40 minutos que aquella liga había sido colocada, Arturo trato de soltarse pero Lian aseguro muy bien sus retenciones algo que nunca antes hizo, trato de quitarse la mordaza para llamarlo pero sus dedos quedaban a milímetros de ella, por más que se estiro no logro tocarla, de pronto cuando intento algo nuevo un enorme dolor hizo que retorciera de dolor como nunca antes,  su pene aun en erección lanzo una enorme carga de semen que quedo sobre su plano abdomen y pecho de Arturo, fue un orgasmo muy intenso que tuvo sin siquiera tocarse o desearlo.

Media hora después que se fue Lian regreso esta vez con una enorme tijera de las usadas para cortar lamina de metal, hizo que Lian se colocara de cuatro patas y lo volvió a penetrar, esta vez sin lubricación previa alguna, Arturo se retorció al sentir su pene de nuevo dentro en medio de esa nueva sesión de sexo Lian tomo los hinchados huevos de Arturo, que apretó con fuerza para jalarlos hacia atrás, lo que hizo retorcer a Arturo de dolor, también sintió dolor cuando unos segundos de apretón de sus huevos Lian saco su dura erección de un solo jalón casi rasgando las paredes del ano de Arturo.   

Lian sin soltar los huevos de Arturo que aun seguía retorciéndose de dolor coloco las cuchillas de la tijera para colocarlas debajo de la liga en su escroto, para tomar las manijas con ambas manos Arturo sintió las frías cuchillas en sus huevos y trato de hacer algo pero era tarde Lian cerró con toda la fuerza que pudo imprimir la tijera, cercenando de un solo corte el escroto de Arturo castrándolo expeditamente, los ojos de Arturo se abrieron grandes para quedar en blanco al sentir de forma brutal una oleada de dolor como nunca antes imagino que fuese posible sentir.

Arturo se retorció unos segundos antes de caer sobre el sofá sin sentido, Lian alto el escroto de Arturo del que extrajo los dos testículos para colocarlos en un frasco con conservante, que coloco en un lugar perfectamente a la vista de todos.

Arturo se recupero por completo tres semanas después y aunque al principio estaba enojado con Lian pronto lo perdono y se convirtió de hecho en su esclavo y eunuco personal, dejo la universidad y se dedico en cuerpo y alma a su Amo, quien por supuesto adora penetrarlo y torturarlo, Arturo goza de su pene en su interior y del dolor que Lian le provoca, a aprendido a tener orgasmos prostáticos los cuales goza igual o incluso más que sus orgasmos de cuando aun tenía su huevos y aun era un hombre no el eunuco sumiso que es ahora.



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Autor: Darksoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

LECCIÓN A ESCLAVOS

Leroy se despertó en una habitación sin nada incluso el suelo era solo de cemento sobre el que estaba, tenia colocado un collar de metal en su cuello que le fue imposible de quitar, estaba apenas vestido con su bañados un ajustado como pequeña prenda tipo speedo (slip) de color azul metálico, en el que se marcaba su incipiente paquete genital, su cuerpo bien tonificado por todas las horas en agua estaba expuesto “aquello era un secuestro” se pregunto a si mismo incapaz de comprender aquel hecho......


LECCIÓN A ESCLAVOS
Leroy se despertó en una habitación sin nada incluso el suelo era solo de cemento sobre el que estaba, tenia colocado un collar de metal en su cuello que le fue imposible de quitar, estaba apenas vestido con su bañados un ajustado como pequeña prenda tipo speedo (slip) de color azul metálico, en el que se marcaba su incipiente paquete genital, su cuerpo bien tonificado por todas las horas en agua estaba expuesto “aquello era un secuestro” se pregunto a si mismo incapaz de comprender aquel hecho.

[ADOLESCENTE] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [SECUESTRO] [FEMDOM]

Categoria: Adolescente      Autor: DarkSoul





Leroy de 15 años recién cumplido regresaba a casa luego de su práctica de natación, iba escuchando sus audífonos, con la música en alto escuchando el tema del momento, caminaba despreocupadamente sin darse cuenta que un camioneta cerrada lo seguía, de pronto se detuvo junto a él, la puerta lateral se abrió y dos hombres encapuchados lo jalaron al interior de la camioneta, rápidamente fue sometido por los hombres y un paño impregnado en un liquido de olor penetrarte fue colocado sobre su boca y nariz que le hizo perder el sentido a los pocos segundos.

Leroy se despertó en una habitación sin nada incluso el suelo era solo de cemento sobre el que estaba,  tenia colocado un collar de metal en su cuello que le fue imposible de quitar, estaba apenas vestido con su bañados un ajustado como pequeña prenda tipo speedo (slip) de color azul metálico, en el que se marcaba su incipiente paquete genital, su cuerpo bien tonificado por todas las horas en agua estaba expuesto “aquello era un secuestro” se pregunto a si mismo incapaz de comprender aquel hecho, su familia no era dinero o de interés especial para que le ocurriera eso.

Por un par de horas Leroy estuvo ahí sentado en el frio cemento hasta que una mujer de unos 43 años alta de cabello largo y piel blanca entro en la habitación pero lo que más llamo la atención del adolescente es que esa mujer estaba completamente desnuda.

- “Escucha y no te pongas nervioso, ni tengas Miedo”. Dijo la mujer.        
¿Te gustan mis tetas? Le pregunto de repente la mujer.
           
-“Bueno, yo…” Balbuceo Leroy sin saber cómo contestar.  
-¿Te gustan o no? Preguntando ella presionando al adolescente.    
-“Si, pero yo…” Balbuceo Leroy con su rostro enrojecido por completo. 

Sabes me gusta que me mires y me gusta que te gusten.         

-“Vamos a hacer una cosa de acuerdo pero tendrás que hacer todo lo que te diga y prometo que no solo miraras mis tetas.    

-“¿Que dices aceptas?” Pregunto Ella.   

Leroy solo movió su cabeza de forma afirmativa incapaz de apartar la vista de las grandes y firmes titas de ella,          

La mujer dijo llamarse Dulce que desde ese momento Leroy debía llamarla Ama o Ama Dulce, ella  lo llevo a un sofá para que estuviera cómodos y se senté muy cerca de él, Leroy estaba aun muy confundido por aquella situación pero estaban tan embelesado por el cuerpo de la mujer desnudo, el primero que veía en su vida que se dejo conducir sin problema alguno.           

- ¿Te gustaría verme las tetas más de cerca? Pregunto Ama Dulce. 
- “¡Si, yo, claro!” Respondió Leroy        
-“Pero a mí también me gustaría verte también es lo justo creo”. Dijo Ama Dulce.         

Leroy se quedo petrificado no sabía qué hacer ella acaricio su dorso lentamente hasta llegar a la parte superior de su bañado para muy despacio irlo quitando Leroy puso resistencia alguna, su pene quedo al descubierto en erección de inmediato apuntando hacia arriba

-“Tienes un bonito pene”. Dijo Ama Dulce.
           
Luego ella le hizo sentarse en el sillón mirándolo a la cara. Leroy estaba como hipnotizado, ella le dice con voz cálida, casi en un tono maternal.
           
-“Vamos puedes masturbarte si lo deseas”. Dijo Ama Dulce.           

Leroy casi de inmediato tomo su pene para comenzar a masajearlo lo hacía sin delicadeza pasando su mano de arriba a abajo con fuerza como si tuviera prisa no dura ni un minuto antes de que de su pene palpitante salga una explosión de leche espectacular con tal fuerza que Leroy necesito de cuatro o cinco chorros para descargar toda la carga acumulada en sus huevos, su eyaculación fue tan fuerte que se la echa toda encima de Ama Dulce pese que estaba a casi un metro de él, ella noto sus impactos en la cara y en sus grandes tetas.          

Ama Dulce quedo con las tetas cubiertas de su leche aun caliente estaba tan sorprendida que no se enojo, Leroy asustado intento levantarse pero apenas pudo decir.  

- ¡”En verdad lo siento mucho!” Dijo Leroy.   
-“No te muevas de donde estas”. Ama Dulce le ordeno.
           
Ama Dulce se acerco a su nuevo esclavo aunque Leroy aun no sabía eso para comenzar a masturbarlo lenta y delicada su erección no había perdido nada de su dureza mientras él con sus manos le apretaba las tetas como si quisiera sacar algo de ellas.         

De pronto ama Dulce se metió su pene en la boca y empecé a hacerle la mejor primer, mamada de su  vida a Leroy. Aquella delicia oral duro varios minutos pero cuando Ama Dulce sintió que el adolescente de nuevo estaba por venirse paro, retirando su pene de su boca para casi de inmediato ponerse en el suelo a cuatro patas y bajo la cabeza con los hombros hasta el suelo para facilitarle la tarea al adolescente que invito a que se colocara detrás de ella.

Leroy trato de penetrarla pero siendo su primera vez tenía muchas dudas, preguntas y no sabía que esperar, o como hacerlo. Le dijo.

-“Es muy estrecho”. Dijo Leroy. 
- “No te preocupes, seguro que entrara bien”. Le respondio Ama Dulce.
           
Y no te pares aunque me oigas quejarme, ella sin darle tiempo a decir nada más, hecho su pelvis hacia atrás para de un solo golpe meterse todo su pene en su vagina no era muy larga, ni muy gruesa pero del suficiente tamaño para hacerla gozar sintió como su vagina comenzó a lubricarse las embestidas del adolescente no se hicieron esperar, con su dorso apoyado sobre su espalda con sus manos apretando sus tetas Leroy se corrió tres veces dentro de ella antes de no poder seguir.

Cuando acabo se quedó un rato dentro de ella. Ama Dulce pensó que para disfrutar del momento. Pero sintió algo dentro como si su pene palpitara, se estaba orinando en su interior, aquello la lleno de furia, aparto al adolescente de ella dándole una patada en el pecho, su pene salió con violencia de su interior, apenas lo hizo un rio de orina y semen mezclados broto de su interior para caer al suelo de cemento
 
Leroy apenas levantarse para tratar de pedir perdón recibió una fuerte patada en los huevos que lo dejo viendo las estrellas en el suelo, agarrándose la entrepierna, Ama Dulce le dijo.

-“Maldito Bastardo desde hoy eres mi esclavo y yo tu Ama harás lo que diga cuando día y como lo diga o de lo contrario ¡Créeme el dolor que estas sintiendo no es nada a lo que te puedo hacer sufrir!” Dijo Ama Dulce.

Desde ese día Leroy paso a formar el pequeño harem de adolescentes siendo el uno de los mayores los menores eran de 13 o 14 años, Ama Dulce pese a su nombre era una mujer cruel con todos ellos quien se deleitaba haciéndolo sufrir y esporádicamente teniendo sexo con ellos incluso con los más pequeños, todos ellos fueron despojados de todo el vello de sus cuerpos especialmente el púbico, pero Leroy era rebelde y trato desde su llegada de encontrar una forma de escapar hasta que una noche con ayuda de otros cuatro llevaron su plan a cabo.

Las cosas no salieron como Leroy las tenía planeado y terminaron siendo capturados en el amplio jardín de aquella mansión amurallada, fue entonces que de nuevo quedo inconsciente cuando recupero la consciencia estaba amarrado con los brazos en alto, su escroto estaba amarrado en lo alto con una fina cuerda que estaba bien sujeta a un aro de metal en el suelo, apenas abrió los ojos su pierna derecha comenzó a elevarse, lo que provoco que su escroto quedase tensionado siendo jalado hacia abajo por la cuerda que apresaba a sus dos testículos en el fondo de su escroto.

-“Ahora veras cuánto dolor puedo sufrir un hombre antes de dejar de serlo”. Dijo Ama Dulce.

Mientras continuaba elevando la pierna derecha de Leroy, los pequeños testículos del adolescente que pese a su tamaño producían una gran cantidad de semen incluso superior al de un hombre adulto, se apretaron cada vez más en el fondo de su escroto, el dolor comenzó a ser indescriptiblemente intenso para Leroy, que comenzó a dar alarido de dolor mientras sus cómplices observaban sin poder ayudarlo los más pequeños comenzó a llorar los más grandes sus penes comenzaron a ponerse rígidos como el propio pene de Leroy.

De pronto cuando su rodilla iba a la altura del cuello de Leroy su pene que palpitaba desde hacia varios minutos intensamente comenzó a lanzar cuerda tras cuerda de su espeso semen, pero Leroy no obtuvo placer alguno de su gran eyaculación el dolor que estaba sintiendo en ese momento era enorme, su escroto casi en simultaneo con su eyaculación comenzó a cuartearse justo por debajo ante la gran presión que sus dos testículos ejercían sobre la piel de su escroto, unos minutos más tarde y ambos testículos bañados en sangre ya colgaba fuera del escroto desinflado de Leroy.

-“ALTO, ALTO POR FAVOR PARE AMA, SE LO RUERO”. Suplicaba Leroy.

Pero Ama Dulce para ese momento estaba como en trance, sus jugos fluían entre sus piernas a raudales incluso formando un pequeño charco en el piso se había venido ya tres veces intensamente viendo como Leroy estaba siendo castrado y sus gritos de dolor solo la hacían sentirse aun más excitada, 20 minutos más tarde los dos testículos de Leroy cayeron al suelo al desprenderse de sus cuerdas convirtiéndolo en un eunuco para el resto de sus días, su pene lanzo un último gran chorro de semen que avanzo dos metros antes de desmayarse.

Ama Dulce circuncido al resto de los esclavos que ayudaron a Leroy, que además de ser castrado fue vendido a un hombre que lo utilizo para películas porno snuff donde un esclavo eunuco de le podía sacar gran provecho.

Los esclavos de Ama Dulce aprendieron su lección jamás se volvieron a revelar o intentaron escaparan ninguno de ellos deseaba sufrir el mismo destino que Leroy tuvo, aquella fue una dura lección para los esclavos.   


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Autor: Darksoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

LA CAÍDA

Madres, contra hijos varones, hermanas contra hermanos, esposas contra esposos pronto aquello se hizo imparable, la violencia de género se torno tan brutal y sangrienta que para parar aquel baño de sangre, Europa se dividió entre hombre y mujeres, aquella decisión histórica detuvo el baño de sangre por lo menos un tiempo pero para el 2092 los continentes estaban divididos entre hombres y mujeres, ambos géneros siempre al borde de la guerra, ambos sexos buscaron la forma de reproducirse y obtener placer sexual en el territorio de las mujeres los hombres eran esclavos y en el de los hombre ellas eran más que objetos sexuales caros......


LA CAÍDA
Madres, contra hijos varones, hermanas contra hermanos, esposas contra esposos pronto aquello se hizo imparable, la violencia de género se torno tan brutal y sangrienta que para parar aquel baño de sangre, Europa se dividió entre hombre y mujeres, aquella decisión histórica detuvo el baño de sangre por lo menos un tiempo pero para el 2092 los continentes estaban divididos entre hombres y mujeres, ambos géneros siempre al borde de la guerra, ambos sexos buscaron la forma de reproducirse y obtener placer sexual en el territorio de las mujeres los hombres eran esclavos y en el de los hombre ellas eran más que objetos sexuales caros.


[HETERO] [PENECTOMIA] [FANTASÍA] [PENE] [FEMDOM] [GUERRA]


Categoria: Hetero      Autor: DarkSoul





La ruptura entre el género femenino y el masculino cuyas fricciones se fueron dando cada vez peores desde finales del siglo XIX con la aparición del feminismo tuvo lugar en el año 2069 cuando en una pequeña ciudad del este de Europa una mujer fue violada salvajemente pese a las pruebas abrumadoras contra los acusados el juez no tuvo más remedio que dejarlos en libertad cuando un jurado decreto que la mujer había provocado a los hombre y los incito a que la agredieran sexualmente, aquello provoca protestas violentas  de las mujeres no solo de la localidad sino del país.

Madres, contra hijos varones, hermanas contra hermanos, esposas contra esposos pronto aquello se hizo imparable, la violencia de género se torno tan brutal y sangrienta que para parar aquel baño de sangre, Europa se dividió entre hombre y mujeres, aquella decisión histórica detuvo el baño de sangre por lo menos un tiempo pero para el 2092 los continentes estaban divididos entre hombres y mujeres, ambos géneros siempre al borde de la guerra, ambos sexos buscaron la forma de reproducirse y obtener placer sexual en el territorio de las mujeres los hombres eran esclavos y en el de los hombre ellas eran más que objetos sexuales caros.

Las mujeres buscaron la forma de aumentan de tamaño y fuerza para compensar su debilidad innata ante el género masculino, fue así que en el 2098 las tensiones llegaron al límite nadie se acuerda como comenzó pero se desato una terrible guerra mundial ambos bandos tuvieron victorias y derrotas pero al final solo unos cuantos territorios aun estaban bajo el control masculino, la capital de los hombre quedo rodeada por fuerzas femeninas luego de seis sangrientos años de lucha, la toma de la ciudad de 12 millones de hombres fue calle por calle.

Al final costaría cinco millones de vidas de ambos bandos tomar la ciudad, los hombre se empeñaron en mantener el aeropuerto, el puerto y la estación del tren transcontinental subterráneo en su control hasta el último momento, pues era su fuente de suministros bélicos, refuerzos y de evacuación de niños como de heridos, pero pese a todos los valerosos sacrificios en vida, nada pudo evitar que la capital cayera en manos de las mujeres, que capturaron a cientos de miles de hombre, que no pudieron ser evacuados o se les ordeno resistir para salvar a otros. 

El último reducto de la capital en caer fue el capitolio en donde cerca de 3,000 soldados tuvieron que rendirse al acabárseles las municiones, por toda la ciudad los gritos de dolor de los prisioneros hacia días que se escuchan ahora era el turno de los últimos hombres combatientes en la ciudad, una cepo de madera fue colocado, en la gran explanada de pasto que del parque aledaño al capitolio y los hombres fueron conducidos en una única fila hasta ahí, despojados de sus camisas dejando sus fuertes dorsos al desnudo, las mujeres todas ellas de enormes senos casi del tamaño de una cabeza humana normal superaban en altura a los hombre en casi un 50 cm en la mayoría de los casos.

Todas ellas portaban botas, guantes o alguno otros utensilios como cinturones cartucheras, porta cuchillos, boinas, etc, además de sus armas con las que controlaban a los hombres, los primeros a 20 en la fila se les baja los pantalones y ropa interior si era el caso, una mujer la encargaba de aquello una coronel de grandes nalgas y senos de piel muy blanca con lentes, que sostenía una fusta levantaba los pene de los hombres analizándolos.

Los que consideraba que eran del tamaño como grosor necesario eran separados de la fila y llevados a un transporte para luego ser llevados a la capital femenina ellos serian vendidos como esclavos a la mejor postora para que les sirviera como semental, juguete o simple mascota en el peor de los casos como mano de obra esclava, siendo anulados antes de comenzar su vida laborar, los demás que no eran seleccionados no la pasar mejor, iban a ser vendidos de igual manera solo que ellos serian desprovistos de sus penes antes de aquello ahí mismo ante la mirada y burlas de las mujeres.

Cada uno de los vencidos soldados todos ellos no mayores de 40 años eran conducidos como al matadero, todo en silencio cada tanto tiempo se escuchan unas suplicas antes de un grito, un alarido de dolor y luego silencio absoluto, todos los hombres incluso con los que aun tienen sus pantalones en su lugar presentan grandes y completas erecciones muchos de ellos será la última de sus vidas la fila avanza a buen ritmo cada dos o tres minutos se escucha un nuevo grito, seguido de vitores, chiflidos y gritos por parte de un nutrido grupo de mujeres frente a donde los hombre eran despojados de sus virilidades.

De tanto en tanto la mujer que dirigía aquello tenía el proceso para levantar el pene en erección de alguno de los condenados, la fila se detuvo justo a tiempo cuando el hacha de la mujer que cercenaba el pene gran pene erecto de 26 cm de un hombre blanco estaba elevado en el aire el pobre hombre aterrado se vino, lanzando un gran chorro de semen, la coronel le dijo a hombre negro, mientras levantaba su erección con su fusta, ella le dijo.

-“Tu grueso y largo miembro será bien cotizado”. Dijo la coronela.

Pero en eso escucho las suplicas del hombre suyo pene aun chorreando se semen permanecía palpitante sobre el cepo, quien de manera desesperaba decía.

-“No por favor no me lo corten, ¡POR FAVOR; POR FAVOR!” Gritaba el hombre desesperado.

La coronela dejo el pene del negro para mirar al hombre blanco suplicante,  para mirar a la chica con el hacha en lo alto, la miro por unos segundos que para el hombre cuyo pene estaba amenazado con ser cercenado le parecieron una eternidad, de pronto señalándola con la fusta le dijo.

-“Vamos que esperas corta ya su patético miembro los hombres cobardes como el no merecen un pene y menos ser nuestros esclavos sexuales”. Dijo la coronela.

-“¡NOOOOOOOOOOOOOO!” Grito el hombre.

Pero su enorme grito de terror no pudo evitar que el hacha cercenara no solo su pene casi por completo sino también parte de su escroto, rebabando sus dos testículos por la mitad, la mujer movió el hacha para arrojar la carne inservible ya que alguna vez fue el pene del hombre a un cubo llenado hasta la mitad de los penes y huevos cercenados de decenas de hombres para ese momento, mientras el recién eunuco cayo desmayado por el dolor.

El hombre negro fue llevado a parte para que otro hombre ocupara el lugar con su pene sobre el cepo de madera, el hacha no tardo en caer de nuevo sobre un pene curvo de uno 19 cm que ni siquiera pudo correrse por última vez, aquella masacre sobre las virilidades duro todo el resto del día hasta que la noche cayó sobre la devastada cuidad recién conquistada.

Por 15 días aquellos cortes se siguieron llevando a cabo, cercenando miles de penes y huevos convirtiendo a igual número de hombre en eunuco, esclavo de las mujeres que estaban por tomar el control del planeta para someter a los hombre a la esclavitud para siempre.


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LA PLAYA

De pronto escuche un ruido detrás de mí, no es más que el jadeo de éxtasis de un hombre, me doy vuelta rápidamente y me sorprendo al ver a un musculoso hombre con una apretada trusa (slip), me es imposible ignorar el paquete que oculta esa prenda, pues es bastante abultada al frente de su entrepierna.......


LA PLAYA
De pronto escuche un ruido detrás de mí, no es más que el jadeo de éxtasis de un hombre, me doy vuelta rápidamente y me sorprendo al ver a un musculoso hombre con una apretada trusa (slip), me es imposible ignorar el paquete que oculta esa prenda, pues es bastante abultada al frente de su entrepierna.


[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [BALLBUSTING] [FEMDOM]


Categoria: Hetero      Autor: Sofxx





Estaba disfrutando del sol, la arena, el olor del mar, el hermoso sonido de la playa en mi minúsculo bikini, pensé que estaba sola en esa bella playa pero pronto iba a descubrir que no era así.      

De pronto escuche un ruido detrás de mí, no es más que el jadeo de éxtasis de un hombre, me doy vuelta rápidamente y me sorprendo al ver a un musculoso hombre con una apretada trusa (slip), me es imposible ignorar el paquete que oculta esa prenda, pues es bastante abultada al frente de su entrepierna.

-“¡Atrevido no me molestes! Estoy cansada”. Le dije.           
-“Lo siento, no creí que te molestaría”. Dijo el hombre.        

Pero yo no soy ninguna tonta, de inmediato deduje sus intenciones de tocarme o algo peor.    

-“¿Me estabas viendo las nalgas?”. Le pregunte.        

Aquello me hizo quedar hecha una furia, soy una psicologa profesional, una mujer experimentada y estoy escribiendo un libro “Los hombres son tan obvios”… Sé muy bien que pretendía y como pensaba obtenerlo… usaba sus músculos para impresionar a las mujeres.    

¡Era tan obvio!, veía como el hombre flexionaba sus bíceps.           

“Te parecen sexys tus músculos eh?, apuesto a que las mujeres con cabezas huecas caen a tus pies pero conmigo ¡¡¡NO FUNCIONARA!!!”         .

“Disculpa, no fue mi intención, molestarla”. Dijo él  
“¡Me se defender de los hombres!”. Pensé para mí misma    

Baje mí mirada para ubicar mí trusa blanca y me dio asco ver esos huevos peludos dentro de su slip. El hombre observo mi mirada “Oh, relampagos, rayos!, me va a reventar los huevos, parece que se enojó muy mal”. Pero muy tarde para él.          

Tome impulso con toda la fuerza de mí poderoso trasero y lance un devastador, como potente rodillazo contra los dos frutos de su penosa higuera.      

Mi rodillazo impacto contra su débil masculinidad, explotándolas totalmente. El grito:

“¡AAAAIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIHHHHHHHHHH!”.  

El bañista después del terrible alarido, torció sus ojos, mientras sus manos corrían hacia sus huevos. Observe con una sonrisa como el musculoso hombre se tambaleaba, apenas sosteniéndose de pie con sus manos agarrándose la entrepierna.         

Observe a un grupo de chicas riéndose y les dije.       

“Chicas si un hombre las molesta le dan un patadón en los huevos y listo”. Les dije.    

Luego de nuevo Continué analizando la reacciones del hombre “llora todo lo que quieras, no hay hombre que aguante un golpe en sus huevos”… “¡jamás los testículos serán rival para una mujer… y las mujeres sabemos cómo patear muy duro! Mujeres al poder, ¡hombres a patearles sus huevos!”.

“Siiiiiiiiiiiiiii” gritaron las chicas en la playa.  

De pronto el hombre vomito su desayuno, sus músculos perdieron su tonicidad, ahora todo era flácido, y quedo llorando en la arena y termino perdiendo la conciencia luego de un rato. 

Grite con una sonrisa de oreja a oreja: “¡te los revente!, ¡de nada te sirvió haber nacido hombre jajajajaajajajajajaja!”.

Marcos tras esta mala experiencia dejó por un largo tiempo sus pervertidas visitas al vestuario femenino… y tomó por costumbre antes de abordar a una mujer, asegurarse que no fuera de mal genio.

Después que dejo al hombre inconsciente, una mujer con un bikini rojo lo vio inmóvil era una salvavidas, yaciendo en el piso con sus huevos afuera de su slip.

La chica de la bikini rojo se llamaba Cecilia, era la salvavidas de la playa, con cuerpo escultural a la que un salvavidas le había puesto el ojo también.  

Cecilia, se le acerco, y me pregunto: “¿Que paso?”    

Le dije “quería verme desnuda y también tenía otras intenciones. Le pate rápidamente sus huevos.. y se desmayó”     

La chica de bikini rojo ve al joven hombre tirado en la arena y dice “Bien merecido lo tiene”.

Cecilia, muy a su pesar, llamo a la enfermera de la playa que estaba tomando maté con sus amigas.

Al ver al hombre en el suelo con los huevos salidos del slip y al no saber que había pasado, solo grita: “¡¡Rayos, un cangrejo le clavo sus tenazas en los huevos!!”.           

Cecilia me presento a la enfermera y le dije que yo le pate los testículos defendiéndome a que no me tocará.

La enfermera revive al hombre: ”¡Aaaahhhh mis huevos!, ¿qué paso?”    

La enfermera le dice: “no sé mucho, pero una mujer morocha alta te dio en los huevos”.         

El hombre le responde “¡Aaaiiiiiiihh mis huevitos, ahhhiihhhh ya recuerdo, esa loca me dio una patada!”.

La enfermera enojada le pregunta: “¿Pero porque te los pateó?”    

“PRIMERO NO SOY UNA LOCA Y SEGUNDO NO TIENE BUENA MEMORIA PORQUE NO LE PATE LOS HUEVOS, LE PEGUE UN BUEN RODILLAZO QUE ES MUCHO MEJOR” Enojada grite.           

La enfermera me sonríe diciéndome es muy inteligente un rodillazo bien dado es muy efectivo, ya que los testículos al ser aplastados por el hueso blah blah y al ser estallados con el blah blah y el alarido blah blah y si lo tienes agarrado al hombre puedes darle primero en el huevo izquierdo blah blah blah y luego en el derecho blah blah blah.


Viaje a Cancún.      

Estoy aburrida, click, que hare, otro click, chateo.
Click. ¿Qué es eso de "Girl contest” "Kick where it hurts and travel to an amazing beach.   What the fuck". Patear huevos y viajar oh que maravilloso.    

"The girls who has the strong legs will kick a few poor boy's eggs...." Ya me canse lo voy a decir en español.
Las chicas que tengan las piernas más fuertes podrán patera los huevos de unos chicos. Me voy a anotar ya. Click y más click cargo datos, me pregunto será carísima la inscripción....click y más click cargo datos... es gratis genial.     

Me puse mis calzas deportivas, marca nike, de color rosa por supuesto, mis favoritas y practique un par de golpes. Patada alta, baja, el famoso rodillazo, el chiflete, la gran conocida patada de burro y la vívora. Jejee esa última la usaré cuando este muy comprometida, es decir cuando mi contricante este rompiendo más huevos más que yo. Uuhh mientras los pateaba, volví a pensar uh pobre...¡¡¡cómo que pobres!!! Lo van a tener bien merecido y cuanto más dolor mejor.




Historia Original Aquí.




Autor: Sofxx       Traductor: DarkSoul

LUCERO

Al instante oye varios ladridos que provienen del interior de su pequeña pero bonita casa. Ese sonido la hace sonreír. Todo el malhumor que arrastra desaparece como por arte de magia. Es como si rejuveneciera al oírlo. Como si volviera a tener 20 años en lugar de mediar la cuarentena. Es Lucero. Su fiel Lucero que la hace tan feliz......


LUCERO
Al instante oye varios ladridos que provienen del interior de su pequeña pero bonita casa. Ese sonido la hace sonreír. Todo el malhumor que arrastra desaparece como por arte de magia. Es como si rejuveneciera al oírlo. Como si volviera a tener 20 años en lugar de mediar la cuarentena. Es Lucero. Su fiel Lucero que la hace tan feliz.

[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [DOMINACIÓN] [FEMDOM] [ESCLAVITUD]


Categoria: Hetero      Autor: Lukases & DarkSoul





Sara llega cansada a casa. Ha tenido un mal día. Se ha peleado con su madre, ha tenido un disgusto con una estúpida dependienta a causa de un malicioso comentario sobre un supuesto exceso de peso, otro disgusto con un torpe camarero que le ha derramado medio café en la falda con el consiguiente reclamo posteriormente exigiendo una compensación, el libro de reclamaciones y finalmente las disculpas del encargado con un vale para la tintorería que han zanjado el conflicto.

Lo único que le ha dejado un dulce sabor de boca ha sido la mirada de súplica del pobre camarero, un emigrante sin papeles, que con escasos conocimientos del idioma le ha pedido perdón varias veces a lo que ella ha mostrado su lado más altivo. Probablemente lo habrán despedido, se dice Sara sin el menor asomo de culpabilidad mientras introduce la llave en la cerradura de la puerta. Al instante oye varios ladridos que provienen del interior de su pequeña pero bonita casa. Ese sonido la hace sonreír. Todo el malhumor que arrastra desaparece como por arte de magia. Es como si rejuveneciera al oírlo. Como si volviera a tener 20 años en lugar de mediar la cuarentena. Es Lucero. Su fiel Lucero que la hace tan feliz.

Abre la puerta y antes de poder cruzar el umbral tiene que empujar con las rodillas a Lucero para que en el ímpetu de su recibimiento la dejase entrar. Cuando logra cerrar la puerta tras ella se agacha para acariciar el lomo de su fiel perro. Lucero gime y ladra y emite aullidos de alegría removiéndose sin parar alrededor de sus pies, frotándose contra sus pantorrillas y sus zapatos.

—“¡Ya, ya… Quieto… Quieto… En posición Lucero… En posición!” Sara dice en su tono de voz más autoritario y Lucero apoya los codos y los brazos en el suelo. Levanta al máximo su culo y coloca la barbilla entre sus manos.

Sara avanza los pies hasta rozar la barbilla de Lucero. Se agacha ligeramente y le acaricia a cabeza removiendo su cabello corto.

—“Ahora puedes besar mis pies”.  Le dice en un tono que tranquiliza.

Lucero gime y recorre con sus labios los negros zapatos de su ama. Sara lo contempla satisfecha. Le gusta que aquel muchachito que hace ahora un año recogió de la calle se haya convertido en su perro fiel, en su mascota… en su esclavo. Lucero adora a su ama. Por ella daría la vida. Ve en aquella mujer en mitad de los cuarenta, de buen semblante general, algo entradita en carnes, con aspecto de bondadosa ama de casa y amante madraza, a su diosa protectora, su norte, su guía, el único sentido de su vida.

Sara camina hacia el salón y se deshace de sus zapatos de sendos punta píes. Los bellos y carísimos Ferragamo salen volando y Lucero brinca con agilidad para atraparlos antes de que caigan al suelo provocando el aplauso infantil de su ama. Lucero sabe que de no atraparlos al vuelo se hubiera llevado una buena tunda con la correa o con la caña de bambú. Sara se deja caer en el sofá y estira las piernas. Lucero deja en el suelo los elegantes zapatos y gatea hasta llegar a los pies de su ama. Los sostiene por los tobillos e inmediatamente comienza a restregar sus mejillas contra las mórbidas plantas de sus pies. No puede besarlas hasta que ella le dé su permiso pero sabe que debe darles descanso frotándolos con la cara.

En un gesto que demuestra que sigue siendo un astuto bribonzuelo, apoya sus fosas nasales en el nacimiento de los dedos para embriagarse con su olor. Sus labios no besan porque están quietos pero se apoyan en la parte más mullida de la planta. Sara se sonríe. No le riñe a pesar de que intenta engañarla con sus pequeñas marrullerías. Sabe Sara que Lucero siente auténtica dependencia de sus pies, de besarlos, de olerlos, tocarlos, lamerlos… sus pies son como un refugio de paz para su mascota. Sara lo sabe y a pesar de que le tiene prohibido que se los bese sin su permiso explícito le permite que crea que la engaña.

Sara se relaja. Le hace una seña con el dedo índice apuntando el suelo y Lucero se va dejando escurrir hacia el piso, hasta quedar totalmente estirado. Ahora Sara descansa sus pies sobre el rostro y el cuello de su mascota y le da permiso para que se los bese. Lucero entra en éxtasis. Solo así se siente feliz. A Sara le paso lo mismo. Ama y esclavo son uno solo.

***********

Un año antes ni siquiera se conocían. No sabían de su mutua existencia. Una tarde lluviosa Sara regresaba del trabajo a su casa cuando decidió desviarse de su habitual camino y adentrarse por el bosquecillo que llevaba a orillas del río. Le gustaba bajar al río en los días de lluvia. Iba ataviada con un chubasquero transparente y botas altas. Eran las ocho y había ya oscurecido. El día había sido el típico de broncas con los colegas de la oficina y bajar al río le sentaría bien.

En el antiguo embarcadero abandonado solo había una tenue iluminación que producía una vieja bombilla manchada cuya luz amarillenta apenas era capaz de moldear sombras nítidas. Sara ya estaba para regresar a su casa cuando le pareció oír un gemido. Se giró y escrutó hacia los arbustos oscurecidos por la falta de luz. Los gemidos se hicieron algo más audibles. Pensó en un gato o un perro herido y abandonado. Caminó con precaución, lentamente, hacia los arbustos. Entonces le pareció escuchar un llanto. Aceleró el paso y apartó las ramas húmedas.

—“¡Por Dios! ¿Qué ha pasado? ¿Qué es esto?”. Masculló sorprendida al ver oculto bajo las ramas el cuerpo de un joven con aspecto de que le hubiese pasado un tranvía por encima.

Lo cogió de los tobillos y tiró de él. El chico rugió de dolor. Detuvo su arrastre y se secó la cara de las gotas de la fina lluvia que seguía cayendo. El muchacho seguía gimiendo y quejándose, llevándose una mano a las costillas, sin tocarse, como señalando el lugar de donde partían todos, o la mayoría, de sus males. Sara sacó un pañuelo y lo pasó por el rostro embarrado del chico. Tenía huellas de zapatos en su cara… de haber sido pateado. El aspecto de sus ropas e incluso los rasgos de su cara confirmaron a Sara que se trataba de uno de los pequeños delincuentes tan habituales en el barrio. Dedujo que lo habían apaleado. Ajuste de cuentas, se dijo.

—“Te han dado fuerte, ¿eh, muchacho?” Le dijo Sara meneando la cabeza.

El joven de unos 21 años abrió sus enormes ojos

–“Dios, pero sí parecen luceros”. Se dijo Sara a sí misma.

Miró con ellos por primera vez a su salvadora. Iba a articular palabras pero de sus labios solo salieron nuevos gemidos. Sara volvió a estirarlo por las piernas y terminó de sacarlo de debajo de los arbustos, sin hacer caso de las quejas de dolor del muchacho. Luego lo agarró por debajo de los sobacos y lo puso en pie. Le pasó un brazo de él por encima de su hombro y con una de sus manos le agarró la suya y con la otra le rodeó la cintura, evitando presionar en sus costillas. Echó a andar casi arrastrando al joven.

—“¡Chssssst! ¡Cállate!” Le ordenó en un tono que no admitía réplica.
– “Ya sé que duele pero no te vas a morir por esto. Voy a llevarte para que te curen… ahí cerca está el ambulatorio”…
—“¡No, no… por favor… déjeme… estoy bien… me iré a casa… déjeme por favor…!” Le suplico.

Sara se detuvo un momento y lo miró con cierta sorna, medio sorprendida.

—“No seas tonto, en el ambulatorio podrán vendarte y curarte todas esas heridas. Si no me equivoco tienes alguna costilla rota. Venga, que llegamos en seguida”. Replico Sara,.

El chico insistió en que no lo llevara a ningún lado. Parecía que la sola mención del ambulatorio le provocaba terror. Sara apoyó el cuerpo del muchacho contra el muro de piedra. Estaban a dos pasos de llegar al puente. De allí al ambulatorio habían trescientos metros y a su casa cincuenta.
—¿Dónde vives? – le preguntó.
—Lejos.
—¿Lejos? ¿Dónde está «lejos»? ¿Es una calle, un barrio, una ciudad?
—Lejos es lejos, joder… ¿no entiende? Dijo el Chico.

La mano de Sara cruzó como una exhalación, y por dos veces, el manchado y escuálido rostro del casi adolescente. Julián se quedó embobado mirando el rostro de su benefactora, ahora convertida en una especie de policía, e intentó esconder la cara al ver su mano todavía alzada.

—¡Mira Muchacho, me importa una mierda donde vives o donde te dan por el culo, no es mi problema, pero si vuelves a faltarme al respeto te rompo las costillas que te quedan sanas y te tiro al río, tú verás…!” Le dijo Sara transformando los amables rasgos de su bondadoso rostro en un sesgo duro y agresivo, de alguien que sabe lo que dice, lo que hace y lo que quiere.

Julián se intimido. Su vida de raterillo lo había llevado a adoptar muchas veces aspecto y pose de matoncillo de barrio para poder sobrevivir en aquella jungla donde solo sobrevivía el más fuerte, pero él sabía que todo era una farsa. Él no era un tipo duro, ni lo era su carácter ni podía serlo por el raquítico desarrollo de su musculatura de hospiciano crónicamente mal alimentado. Ante la apostura, belleza y dureza de aquella mujer se sintió empequeñecer y solo atinó a balbucear unas incomprensibles palabras de disculpa con la cabeza gacha.

—“Eso está mejor. Venga, no te llevaré al ambulatorio. Te llevaré a mi casa. Está aquí al lado. Miraremos qué tienes y me contarás a qué viene ese miedo a que te visite un médico. Seguro que será una conversación de lo más interesante”. Le dijo Sara.

Sara, que no era muy alta pero si de constitución fuerte, medio cargó al muchacho sobre su hombro y con paso decidido salió del bosquecillo, llegó al puente, cruzó la calle y abrió la puerta de su casa, una casita pequeña con un pequeño jardín que atravesaron sin detenerse, metió la llave en la cerradura aguantando al joven con una mano y entró finalmente en casa. Sara llevó directamente a Julián al cuarto de baño y lo sentó en un taburete.

—“¡Vete desnudando!” – le ordenó imperativa
–¡Ahora vuelvo!

Julián se estremeció pero obedeció. Con la única mano sana comenzó a desabrocharse los botones de la camisa que logró sacarse con grandes esfuerzos. Cuando Sara regresó al cuarto de baño llevaba una bata casi transparente hasta medio muslo que insinuaba sus formas contundentes y su pecho terso y generoso de grandes pezones, el cabello suelto, y calzaba unas zapatillas de andar por casa que dejaban al descubierto unos bonitos y bien cuidados pies. A Sara no se le escapó la mirada embobada con que la miro estaba en calzoncillo sobre el taburete del baño.

—“¡Qué pasa! ¿No has visto nunca a una mujer? Le reconvino en tono molesto Sara.

De nuevo Julián se azoró, incluso notó el rubor colorear sus pálidas mejillas, y decidió no responder. Se quedó allí, quieto, como un corderillo que espera su turno para entrar en el matadero. Sara le sacó los zapatos, gastados, viejos y llenos de agujeros y los tiró directamente a la basura. Luego los calcetines siguieron el mismo camino. La ropa estaba en el suelo, en un montón. Sara la miró con aprensión.

—“Esta noche haremos un buen fuego con esos harapos”. Dijo Sara.

—“No tengo otra ropa”. Replicó el muchacho pero al ver la mirada condescendiente y burlona de su benefactora se calló avergonzado.
—“No te preocupes, chico, ya arreglaremos eso”. Dijo Sara.

Julián miraba atónito los movimientos rápidos de la mujer. Decidió que aquella señora, porque para él era una señora – si por la edad hasta podía ser la madre que nunca había tenido – era alguien que sabía lo que quería, alguien capaz de conseguir lo que se proponía, alguien con gran seguridad en sí misma. Todo lo contrario de él.

—“¡Levántate!” Ordeno Sara.

Julián obedeció al instante. Sara se lo quedó mirando. Estaba arrodillada y su cabeza llegaba al esternón del muchacho. Desde luego no era muy alto el chico.

—“No comes mucho, ¿verdad?”
—“No… no s-señora… n-no mucho”. Balbuceó Julián.

Sara le bajó su calzoncillo de golpe y un pene de considerables dimensiones, flácido, salió despedido hacia arriba y se quedó oscilando durante unos momentos hasta que perdió turgencia y se quedó apuntando al suelo. Sara se sonrió ante la magnitud del miembro que no parecía coincidir con el escuálido cuerpo de su propietario. Levantó la cara y miró al muchacho que se sonrojó al tiempo que con ambas manos pretendía cubrir sus genitales.

—“¡Ummm… No está mal… No está mal…!” dijo Sara lanzando una breve carcajada que aún asustó más a Julián.

Sara se levantó y prácticamente metió al joven en la bañera. Abrió los grifos de agua fría y caliente, manipulándolos hasta conseguir una adecuada temperatura del agua y con una manopla de crin áspera que cubrió con gel de ducha comenzó a frotar sin contemplaciones el cuerpo del muchacho, haciendo caso omiso de sus quejas. Eso sí, al llegar a las zonas dañadas se quitó el guante y lo frotó suavemente, con dulzura con la mano. Arrodillada frente a la bañera, la bata transparente salpicada de gotas de agua que adherían la fina tela a sus turgentes pechos mostrándolos en todo su esplendor a los ojos del joven, se entretuvo en limpiar aquel pene juvenil que ofrecía grandes posibilidades.

Julián la miró con miedo a la vez que con expectación mientras Sara frotaba con suavidad sus encogidos testículos y el mástil nervudo que por momentos adquiría proporciones cada vez mayores.

—“¡Quieto chico… no te me emociones que tengo la impresión que te imaginas cosas que no son!” le soltó Sara con un guiño y una breve risotada dejando al chico reduciendo la marcha de su libido a causa de la enorme vergüenza que le estaba haciendo pasar.

Luego le dio toallas limpias y le dijo que lo esperaba en su habitación. Julián entró desnudo y Sara le hizo ademán de que se sentase en la silla. Sobre la cama vendas, yodo, pomadas, alcohol, agua oxigenada, tijeras, bisturí, guantes de látex, esparadrapo, vendas compresivas, férulas… todo un arsenal médico para curar golpes, contusiones y fracturas que no requiriesen intervención quirúrgica.
En silencio le limpió los cortes y rasguños y después palpó su cuerpo con mano experta en busca de contusiones y o fracturas. Los quejidos del muchacho ayudaban a localizar las zonas contusionadas amén de que se podía guiar por los hematomas que ya iban haciendo su aparición así como por la hinchazón de las zonas afectadas.

—“¡Vaya paliza que te has llevado, eh, bribón!” Le comentó Sara riéndose cuando dio por finalizado todo el proceso de curación.
—“Me caí por las escaleras” Respondió en tono chusco Julián que pensó que debía recuperar el terreno comido por aquella mujer que lo había estado manejando como a un niño de pecho.

El grito que emergió de la garganta de Julián hubiese despertado a todos los vecinos de la zona de no ser porque Sara vivía en una casa aislada. Sara, ante el intento de vacile del muchacho le soltó un golpe en las costillas recién vendadas que le hizo ver las estrellas. Julián doblado sobre si mismo cayó de la silla al suelo y el pie de Sara, que con habilidad había liberado de la vieja zapatilla, hizo rápida presión en su cuello ahogándolo y obligándolo a gemir y a toser al atragantarse.

—“Fue una paliza, fue una paliza señora… por favor… me ahogo… me ahogo…” suplico Julián.

Sara retiró el pie lentamente y a tientas se puso la zapatilla que se había descalzado. Luego lo mandó levantarse. Julián se incorporó con dificultad. Sara lo agarró de la oreja y lo llevó al salón. Ella se acomodó en el sofá y a Julián lo dejó de pie.

—“Veamos, empieza por el principio” Lle ordenó secamente.
—¿Puedo sentarme?
—Señora…
—¿Eh?
—“¿Puedo sentarme, señora?” Así es como debes dirigirte a mí… de momento.
—¿Puedo sentarme, señora?
—“Desde luego que no”. Vamos, empieza.

Julián se removió inquieto pero siguió de pie. Se lo contó todo, desde el principio. Le dijo que se llamaba Julián porque las monjas lo acogieron en su seno el día de la festividad de ese Santo, abandonado por su madre al nacer. Le contó que había vivido con las monjas hasta los doce años, momento en que, como quien dice, lo vendieron a un fabricante de cerveza que lo puso al servicio de su mujer inválida.

—“Llevaba a la señora Sawyer a todas partes en su silla de ruedas”. Comenzó a decir Julián.

Ella llevaba una caña de bambú con la que me golpeaba cada vez que tardaba en acudir a su llamado. Cuando tenía que llevarla a su habitación, en el piso superior, la subía en brazos. Ella pesaba el doble que yo y temía que un día no aguantara y me doblara bajo su peso y rodáramos, los dos escaleras abajo. Le gustaba tomarme de mi pene cuando la paseaba en su silla. En el respaldo había hecho hacer un agujero por el que yo debía que meter mi pene y ella me la iba acariciando y de vez en cuando se giraba para darle una lamida, un beso o un chupetón. Evidentemente yo tenía prohibido correrme.

»Me escapé varias veces.

Aquella bruja solo buscaba mi pene y cuando se irritaba me golpeaba con la caña que parecía una extensión de su brazo. Además, no era paralítica, era todo una farsa. Lo que ella quería era que yo la llevara en brazos. No soportaba que me besara y me escapé, pero el cervecero tenía matones que me atraparon a los dos días de mi fuga. Como no sabía dónde ir merodeé la casa de mi patrona y me pescaron fácilmente.

»Después de mi fuga.

La supuesta inválida se portó conmigo aún peor. Me insultaba y me pegaba con la caña de bambú por nada. Me pegaba como una histérica por la menor de las tonterías y después me besaba como una posesa, pretendiendo curar el daño que me había hecho. Estaba loca.

»Un día me dijo que quería que la penetrase.

-“La estiré en su cama. A mí me daba cierta repugnancia porque era una mujer poco atractiva y vieja… como ahora usted”. Dijo Julián

Quien al instante se dio cuenta de la metedura de pata y rectificó como pudo ante la divertida cara de Sara – quería decir mucho más vieja que usted… – y siguió explicando:

»La señora se levantó la falda y se quitó la faja.

Me hizo bajarle su ropa interior meter la cabeza entre sus muslos y darle placer. Me llenó la cara con sus fluidos y me gratificó con unos cuantos pedos – sufría de flatulencias – que no tuvo ningún escrúpulo en soltar mientras la lamía. Después me ordenó penetrarla con pasión

«¡Hazme gritar de placer o haré que te rompan este palo en la espalda, pequeño huérfano cabrón!»

 –“Me amenazó aquella bruja. Dijo Julián

Cuando me hallaba en mitad de la faena entró su esposo en el cuarto y la señora se puso a gritar como una loca acusándome de estar violándola. Tuve que huir. Esta vez marché lejos y los matones del cervecero no dieron conmigo.

No quería regresar al orfanato, por tanto tuve que quedarme en la calle. A subsistir con pequeños robos, venta de droga y esas cosas. Esta tarde me han dado una paliza porque les debía trescientos de los grandes a unos traficantes que ya me habían amenazado con romperme las piernas. No tenía el dinero y me han pateado y golpeado con saña. Supongo que al caer y golpearme la cabeza habrán pensado que me habían matado, han dejado de patearme y han huido. No podía ir al dispensario porque habrían avisado a la policía y me habrían devuelto al cervecero no podía ir a mi casa porque no tengo casa.

Sara se quedó pensativa, evaluando al muchacho. Un diamante en bruto, se dijo. Débil, sin experiencia, solo en el mundo, sin hogar, sin nadie que se preocupe por él, inclusero, falto de amor maternal… un niño en busca de una madre… un seno protector al que abandonarse. En el fondo Sara hacía años que esperaba una oportunidad como la que intuía que acababa de llamar a su puerta. Mujer deseable y de buen ver no había logrado nunca mantener una relación estable debido a su carácter fuerte y dominante. Ella no necesitaba un hombre, ni una mujer, ella necesitaba un muñeco de arcilla que moldear a sus caprichos y exigencias. Un esclavo.

Calibró la envergadura del pene del muchacho. Había tenido sexo con hombres hechos y derechos que tenían menos armamento que Julián, se dijo. Estoy sola. No tengo hijos por no tener no tengo ni perro. No es que los quiera especialmente, ni a unos ni a otros, pero sí hace gracia tener a alguien que dependa de ti. Él no tiene a nadie, es un don nadie. Seguro que necesita cariño, el amor de una madre que nunca ha tenido. Pobrecillo. Y creo que le gusto. No sé. Somos el pan y el chocolate. Podría darle una oportunidad. ¿Por qué no? Sí, ¿porqué no!

—“Puedes quedarte aquí hasta que te recuperes de las heridas. La casita es pequeña. Tengo otras dos habitaciones pero una es un despacho y la otra es el cuarto de planchado. Podría decirte que duermas en el sofá, pero prefiero que lo hagas cerca de mí… en mi habitación… puedes dormir en el suelo, sobre la alfombra, así podré vigilarte las heridas… al menos mientras dure tu convalecencia”. Dijo Sara.

—“Gracias, pero no puedo pagarle. Será mejor que me vaya…” Dijo Julián
—La convalecencia corre por mi cuenta, después me deberás una… que ya me cobraré.
—Le repito que no podré pagarle. Gracias, ha sido usted muy buena conmigo, pero mejor me voy.
—¿Y a dónde vas a ir, desgraciado… y desnudo… al orfanato? – Sara lo miró con una enigmática sonrisa – ¿o prefieres volver con la mujer del cervecero… o mejor a la puta calle para que te rematen cuando te encuentren los que han dejado su trabajo a medias? Vamos, no tienes una oferta mejor que la mía. Dijo Sara.

—“Pero es que no podré devolverle lo que hace por mí…” Replico Julián.
—“Claro que podrás… cuando estés recuperado… no vayas a pensar que te voy a mantener gratis. Tendrás tiempo de devolverme el favor. Yo trabajo y una ayuda en la casa me vendría muy bien… en una casa hay mucho trabajo que hacer, limpiar, barrer, fregar… ni te imaginas el trabajo que hay”. Dijo Sara.

“Además, por lo que me has dicho ya has tenido experiencia siendo el criado de una inválida. Y has  seguro que de pequeño hacías de criadita de las monjas… ¿no es cierto? ¿Me equivoco, Julián?
Julián se sonrojó. Sara estaba segura de haber dado en el clavo. Insistió.

—¿Me equivoco, Julián?
—“No, no se equivoca”.
—Señora… recuerda Julián… señora… siempre señora.
—Perdón, no se equivoca… señora.
—Eso está mejor. ¿Qué me dices? ¿Te quedas para que te cuide?
—“Sí señora, me quedo, gracias”. Dijo Julián finalmente.

Sara le sonrió. Cada vez tenía más claro que los dos se convenían y también que bajo aquella apariencia de callejero se escondía un alma atormentada, un chiquillo con pene de hombre que necesitaba una madre, pero no una madre débil sino una madre dura, firme, que si era necesario lo hiciera llorar.

—“Bien… ya puedes sentarte… – le dijo Sara y cuando el chico iba a acomodarse a su lado en el sofá añadió con una sonrisa pero en tono que no admitía réplica… Aquí no… En el suelo”. Julián obedeció.

*************

La convalecencia de Julián duró un par de meses. De hecho solo tenía una de las costillas fracturadas, una flotante que se curó sola, las demás estaban solo afectadas de fuertes contusiones que al principio le causaban grandes dolores pero a base de tiempo y de atiborrarlo de antiinflamatorios y calmantes en pocas semanas podía ya moverse con total libertad sin necesidad de vendajes compresores ni fajas de sujeción.

Lo único que no sanaba era su mano derecha. Al parecer se la habían pisoteado salvajemente y le habían roto los nudillos de varios dedos. Sara apenas le dio importancia y no se los entablilló. Al principio, durante las primeras semanas, Julián no hacía más que comer y dormir. Los calmantes lo mantenían atontado y las fracturas de los dedos cerraron en falso.

Durante los dos meses que pasó convaleciente Sara incluso le había dado de comer en la boca. Mantuvo las distancias pero se mostró amable y en ocasiones incluso pareció hacer el papel de madre que Julián nunca había tenido. Lo mimó lo suficiente como para que el pobre  se sintiera tan feliz que pensó que lo que le sucedía no podía ser cierto. Aquello no le podía estar pasando a él. Era demasiado bueno.

Era dura, cierto, había cosas por las que no pasaba, siempre tenía que llamarla señora y debía pedir permiso incluso para ir a orinar, pero por lo demás eso no significaba excesiva novedad en su vida pues siempre había tenido que hacerlo y a cambio de su entrega siempre había recibido palos. Sara sin embargo lo cuidaba y se portaba bien con él.

Había días que Sara incluso se mostraba cariñosa. Parecía abandonar su actitud superior y se sentaban juntos. Tenía Sara mucho interés en saber cómo había sido la infancia de Julián y éste, que por primera vez en su vida notaba que alguien le prestaba atención y se interesaba por su persona se lanzaba a contarle todo lo que ella quisiera saber. Sara lo asaltaba a preguntas morbosas.

—Dime Julián, cuéntame, qué te obligaban a hacer las monjas…

“Las monjas predicaban el amor cristiano pero a mí me aplicaban la máxima de que la letra con sangre entra. Si tardaba en acudir me atizaban unos guantazos que me mareaban. Me decían que siendo un niño abandonado debía expiar en vida el pecado original de mis padres además del de Adán y Eva”. Contaba Julián.

Una de esas ocasiones ella le pregunto.

—¿Cuántos años tienes Julián? – le preguntó Sara.
—“Pues no lo sé con certeza. Las monjas no me registraron al acogerme.
—Tendrás documentación, ¿no?
—No. Pero creo que debo tener entre 20 y 21 años a tenor de los cálculos que he hecho. Dijo Julián.

Sara se lo quedó mirando. Tenía ante ella un auténtico prototipo. Nadie iba a reclamarlo, nadie se preocuparía por él. Los ojos de Julián le devolvieron la mirada. En ella Sara vio algo parecido al agradecimiento. Más aún. La devoción. Casi sintió remordimientos.

Julián le sonrió. Aún desconcertado en cuanto a sus sentimientos por aquella mujer, el muchacho sí tenía clara una cosa: se sentía bien, feliz, a gusto como nunca en su vida se había sentido. Ella lo rodeó con su brazo y lo atrajo hacia su pecho. El muchacho se estremeció de placer y dicha al sentir el calor de sus senos generosos y cálidos. Aquello era la felicidad en sí misma para él. Sara se aproximó hacia el muchacho. Ocupaban ambos el sofá del salón. Sara metió la mano dentro del calzón de Julián y sacó su palpitante pene que acarició entre sus dedos.

—¿Te parezco más apetitosa que la inválida, Julián? Pregunto Sara.
—“Cla-cla-claro que sí, se-se-señora…” Balbuceo atontado Julián que tenía los ojos abiertos al máximo.

—¿Y te gustaría que siguiera acariciando tu pene hasta vaciarte? Pregunto Sara.
—Por favor señora… no deseo otra cosa…

Bueno, ahora no es el momento. En otra ocasión, tal vez – le dijo y con un rápido movimiento de la mano remetió su pene hinchado dentro del calzón. Dos palmaditas suaves en el bulto y un beso suave en la comisura de los labios. Sara se levantó y marchó descalza hacia su dormitorio, removiendo culo y caderas, consciente de que Julián la estaba mirando, admirando mejor dicho. El chico se quedó en estado catatónico. La siguió hacia la habitación.

—Hoy no dormirás a los pies de mi cama. Lo harás en el felpudo, atravesado ante la puerta, como un perrito guardián. ¡Ah, y no quiero que te toques ahí abajo! ¿Entendido?
—Sí señora.

A la mañana siguiente Sara se levantó para ir a trabajar. Abrió la puerta del dormitorio y ahí estaba Julián, dormido. Sara le colocó el pie descalzo debajo de la barbilla y lo sacudió con suavidad.

—“Despierta”. Le dijo separándole los labios con el dedo gordo del pie.

Julián abrió los ojos y miró hacia arriba. La imagen de Sara vestida con una bata de cama vista desde abajo, con sus piernas de buenos muslos cual colosales torres sobre las que se sustentaba aquel cuerpo que el muchacho empezaba a idolatrar, le hicieron sentir deseos de abrazarse a sus pies. Sara se sonrió. Se agachó flexionando las piernas y con la mano de uñas perfectamente manicuradas le acarició el bulto que se ofrecía en su entrepierna. Fue una suave caricia. Julián contuvo el aliento. No hubo más. Solo una sonrisa que iluminó los luceros con los que el muchacho la admiraba. Sara ya tenía claro que tenía al muchacho entregado totalmente. Solo faltaba la prueba definitiva. Se marchó a asearse y a trabajar.

—“Recuerda, no quiero que te toques ahí abajo. Si lo haces lo sabré y me enfadaré. Tú no querrás que mami se enfade, ¿verdad bonito? Dijo Sara.
—“No señora, no, no me tocaré… se lo juro”. Respondió Julián.

Días más tarde, el uno de noviembre, el día de todos los Santos, Sara cambió radicalmente la estrategia: le dijo que tenía que marcharse a Julián.

—Ya estás recuperado. No son necesarios más cuidados. Ahora tienes que marcharte.
—P-pero… pero señora… no puede echarme… ¿a dónde iré?
—No es mi problema. Vuelve con la inválida… o con las monjas… yo no soy tu madre.

La actitud de Sara que en las últimas semanas había oscilado entre acercamientos maternales y otros de carácter más sensual, devino de repente dura, fría, distante. Julián no podía entenderlo. Estaban los dos de pie, en medio del salón. A Julián le temblaron las piernas. ¿Cómo podía ser? Ella le había hecho creer que… no… en definitiva no le había dicho ni prometido nunca nada… pero su actitud… tan maternal… o a veces tan sensual… No podía ser. ¿Qué había cambiado?

—¿Qué he hecho mal, señora? Pregunto Julián.

Julián no olvidaba que debía llamarla siempre «señora». Últimamente la hubiera llamado mamá pero a eso no se había atrevido. Lo de «señora» le parecía bien. Lo más importante es que ella se portaba bien con él. Por primera vez veía a una mujer como la representación de la madre que no había tenido y ahora iba a perderla. El mundo se desplomó sobre su cabeza.

—¡He dicho que te largues!

El tono duro de su voz heló el corazón de Julián que cayó de rodillas a sus pies.

—“Me dijo el primer día que me acogió que una criada le vendría bien. Que una casa da mucho trabajo y usted tiene que ir a trabajar. Yo seré esa criada. No me eche, se lo ruego. Yo seré su criada”. Suplico Julián

—“¿Hablo en chino? ¡He dicho que te largues!” insistió Sara que tenía el convencimiento de que estaba jugando sus cartas a la perfección. Si todo salía como ella esperaba ahora Julián, se ofrecería en cuerpo y alma.

—“Seré su criada gratis. Me dijo que más adelante se cobraría el favor de cobijarme cuando estaba inválido. Ahora se lo devolveré. No tiene que pagarme. La serviré, haré todo lo que me mande, todo lo que usted quiera, lo que me ordene, todo… todo…” Dijo suplicante Julián

Julián se dejó caer de bruces a los pies de Sara y se puso a llorar. Estaba perdido sin aquella mujer. Sara sonrió. Dejó que el muchacho liberase su congoja llorando a sus pies. Sara se zafó pasando por encima del cuerpo tendido en el suelo de Julián. Fue hasta su bolso y regresó con algo en la mano. Se agachó y le abrochó un collar alrededor del cuello. Era un collar de perro con una chapa metálica en que había un nombre escrito en relieve: LUCERO.

Sara sabía que Lucero le sería siempre fiel, la seguiría donde fuese. Era cuestión de saber manejar los tiempos. Sara iba quemando etapas con la paciencia del cazador que espera que su presa esté a tiro. Lo que fuese sería por la voluntad del muchacho, o mejor dicho, por la anulación de su voluntad.

Desde el momento que lo aceptó como su sirviente le obligó a estar desnudo por la casa. El collar con la plaquita luciendo su nuevo nombre, Lucero, junto con un casero cinturón de castidad hecho con un vendaje compresivo alrededor de su pene eran las únicas prendas que podía usar el joven. Sara al regresar del trabajo revisaba las tareas domésticas que le había encargado antes de marchar. Siempre encontraba defectos y lo amenazaba con castigos que el muchacho esperaba ansioso recibir, como si de esta manera se librase del peor de todos: que lo echara de su lado. Sara, llegado el momento oportuno, dio un nuevo paso para asegurarse la entrega absoluta de Julián, ahora Lucero.

—Vaya, vaya… aquí hay polvo, Lucero, eso significa que no te has esforzado con tu trabajo – le dijo en esa ocasión – estoy harta de ti, eres torpe y necio y no sirves para nada.

Julián se puso a temblar. No temía al castigo físico que ni siquiera se dignaba a aplicarle. Su vida había sido un continuo castigo, por tanto estaba preparado pero no lo estaba para el único que no podría soportar: que Sara lo echase de su lado.

—Me temo que tendré que prescindir de ti.
—Por favor señora, no me eche, le juro que me esforzaré, se lo juro – le dijo Lucero puesto de rodillas y llorando a sus pies.

Sara lo dejó angustiarse. Necesitaba comprobar cuál era el grado de dependencia hacia ella.

—Ten en cuenta que tenerte aquí, conmigo, no me reporta ningún beneficio. Lo siento, pero estoy decidida. Te vas.
—Haré todo lo que quiera, señora, todo, todo, absolutamente todo. Póngame a prueba. Ordéneme que lo que se le antoje y lo haré, pero no me abandone, señora. Sara se sonrió. Sonaba patéticamente delicioso a sus oídos tal grado de sometimiento y devoción. La mujer era consciente de que el camino que había iniciado Lucero ya no tenía vuelta atrás.

Un perro me daría más satisfacciones que tu. Sara hizo una pausa melodramática y esperó. Lucero, que estaba tendido en el suelo le besó los pies sollozando. Sara levantó ligeramente uno de los pies y Lucero metió la lengua bajo la suela para lamérsela. Tenía que hacer algo para convencerla. De repente Lucero levantó la cara de los pies de su ama y ladró. Una vez, dos, tres ladridos. Sara no pudo contenerse la risa y soltó una carcajada. Lucero se puso en cuatro patas y volvió a ladrar. Levantó el cuerpo quedándose de rodillas y con las manos fláccidas, simulando las patas delanteras de un perro amaestrado, sacó la lengua cuanto pudo y jadeó.

—Tal vez tengas un futuro como perro. Esfuérzate pequeño, esfuérzate.
—¡Waow… waow…!

A partir de ese momento Lucero se fue convenciendo de que tenía que convertirse en aquello que satisfaciera a su dueña. Para él Sara era su dueña y si su dueña quería que fuese un perro eso sería para ella. Dejó de hablar. De su boca los únicos sonidos que brotaban eran ladridos. Según la modulación y la intensidad manifestaba sus sentimientos y se hacía entender por su ama. Sara enganchó una cadenilla a su collar y ya nunca más volvió a ponerse de pie ante ella. Solo cuando estaba solo en la casa se erguía sobre sus dos piernas para hacer los trabajos domésticos. Cuando oía la llave en la cerradura se acercaba a gatas a la puerta para recibirla y lanzaba aúllos de alegría, movía el culo y sacaba la lengua prestó para lamer los zapatos de su dueña nada más que ésta cruzaba el umbral.

Sara dejaba que el olor de sus pies embriagara a su rendido perro, lo excitara. Cuando le daba el permiso para que se los besara, Lucero emitía agónicos aullidos de felicidad. Como Ama inteligente que era Sara sabía recompensar los esfuerzos de Lucero. De vez en cuando le permitía que se aliviase como hacían los perros. Ella sentada en su sillón, con una pierna cruzada y Lucero a horcajadas frotándose el miembro contra su pie mientras besaba sus rodillas. A veces, incluso, si se apiadaba del entregado muchacho, ella misma lo ordeñaba acariciándole el miembro con su mano.

A Sara le gustaba contemplarlo echado a sus pies mientras se amodorraba delante de la tv. Le gustaba ver el brillo de intensa emoción en los ojos de su perro. Aquél que un día fue Julián estaba muerto y enterrado. En su lugar había nacido Lucero, el perro, el esclavo, la mascota de Sara. En el lento proceso de conversión de hombre en perro Sara había tejido una cadena más fuerte que el acero. Una cadena de eslabones que no eran de hierro pero que eran de un material tan resistente que lo ataba a ella de por vida.

*****************

Esa noche Lucero estaba disfrutando de delicioso paso de los pies de Sara, cuando alguien toca a la puerta, Sara se levanta y sin decir nada se dirige a abrir la puerta.

Unos segundos después Lucero fue testigo de cómo Sara con otra mujer que llevaba un maletín aparecieron ante él, la otra mujer se le quedo mirando, con una sonrisa malévola en su rostro que le hizo sentir vergüenza por estar desnudo ante ella.  Después de todo solo Sara lo había visto desnudo de ese modo hasta ese día.

—“¡Este es Lucero, Carmen!” Dijo Sara.

Carmen se inclino dejando ver a Lucero el profundo canalillo entre sus senos que su enorme escote mostraba, para acariciarle la cabeza, le revolvió su cabello por unos segundos antes de incorporarse de nuevo.

—“¿En donde será Sara?” Pregunto Carmen.
—“Por aquí Carmen, ¡síguenos por favor!” Dijo Sara.

Sara llevando a Lucero de su cadena guio a Carmen hasta su habitación en donde hizo que Lucero inclinara la cabeza hasta casi tocar el suelo. Sara se arrodillarse primero a su lado izquierdo, para luego sentarse sobre sus plantas. Llevaba una fusta en su mano derecha con la que azoto las nalgas desnudas de Lucero el cual lloro como si fuera un perro que para ese momento casi era por completo.

Las manos de Lucero estaban unidas casi como si estuviese rezando, luego de los azotes Sara, comenzó a liberar de la venda que cubría los genitales de Lucero hasta dejar al chico completamente desnudos con sus huevos colgando entre sus piernas. Lucero pronto sintió los dedos de Sara apretando sus huevos levemente que hizo que su pene se pusiera tan rígido que quedo prácticamente apoyado contra su vientre. La mano de Sara, pronto tomo su pene y comenzó a masturbarlo apenas Lucero aguanto unos segundos antes de gruñir como un perro en celo y venirse sobre la alfombra de la habitación, lo que en verdad busco evitar.

—“Eres un puerco Lucero”. Dijo Sara cuando su pene dejo de expulsar su semen espeso.

Sara le dio varios otros azotes con la fusta en sus nalgas a Lucero que gruño como un perro de dolor que lejos de dolerle le hicieron estremecer de placer. Sara aun estaba dándole azotes cuando Carmen apareció y se arrodillo detrás de Lucero sosteniendo una bandeja de cosas. Sara dejo de azotarlo y en ese momento Carmen le pregunto.

—“¿Sara como vas a querer la castración de Lucero? ¿Completa o que conserve su saco?” Pregunto a Sara Carmen con algo de malicia en su tono de voz.

Lucero aterrorizado volteo a ver a Sara con mirada y expresión en su rostro suplicante, dando sonidos como el de un perrito asustado. Sara le acaricio la cabeza a Lucero unos segundos y mientras lo miraba directamente a los ojos ella dijo.

— “Completa Carmen, quítale todo” Sara ordeno con total desdén de que estaba ordenándole a su amiga veterinaria que acabara con toda la fuente de virilidad de su perrito.

Lucero comenzó a llorar, pensó en ponerse de pie y huir, pero luego pensó que a donde iría desnudo, si caía en manos del cervecero seria seguramente castrado horriblemente antes de ser asesinado, si caía en manos de los traficantes sería asesinado tan sádicamente que era mejor morir por mano propia, para evitar sufrimiento innecesario por lo que se quedo quieto incapaz de mover alguno de sus músculos incluso cuando sintió una aguja inyectarle lidocaína en uno de sus testículos apenas lloro como un perro.

Pasados unos segundos de las inyecciones Carmen abrió el escroto de Lucero que apenas sintió un leve tirón en su escroto cuando Carmen realizo una enorme incisión en la parte de atrás de su bolso de piel, por donde extrajo sus dos testículos, de manera rápida como fácil, luego coloco dos puntos en cada uno de los conductos que unían sus orbes a su cuerpo, para luego con una tijerita cortar por debajo de los puntos.

El pene de Lucero dio un respingo justo cuando el último de sus testículos fue cortado e incluso su pene lanzo una última cuerda de blanco semen que quedo colgado de su pecho para gotear a la alfombra, Lucero se desmayo más que por dolor por la impresión de sentirse castrado, sin saber nada de lo que ocurría a su alrededor.

Lucero se despertó al día siguiente con una venda en sus genitales, para cuando se recupero fue como si nunca hubiese tenido nada debajo de su pene que ahora colgaba entre sus piernas casi sin vida alguna.

Desde eso Lucero de hecho perdió toda capacidad de habla y se transformo por lo menos en su mente en lo que Sara deseo desde el primer día, en un fiel y amoroso perro, Julián murió para siempre y nació para el resto de su vida Lucero. 








Autor: Lukases & DarkSoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

LAS AMAZONAS

Las Amazonas, montaron duran largos días y de repente comenzaron la redada entre las chozas de una aldea lejana sembrando el terror. A su llegada todos los hombres huyen precipitadamente en busca de refugio en el bosque, pero las amazonas son implacables, persiguiendo a sus presas, el lazo de agarre o golpee violentamente con sus mazos para aturdir y capturarlos sin dejar escapar a nadie......


LAS AMAZONAS
Las Amazonas, montaron duran largos días y de repente comenzaron la redada entre las chozas de una aldea lejana sembrando el terror. A su llegada todos los hombres huyen precipitadamente en busca de refugio en el bosque, pero las amazonas son implacables, persiguiendo a sus presas, el lazo de agarre o golpee violentamente con sus mazos para aturdir y capturarlos sin dejar escapar a nadie.

[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [FEMDOM]


Categoria: Hetero      Autor: Ange





Aquella tribu de guerreras era implacable en la captura de machos para transformarlos en dóciles esclavos. Las Amazonas como eran conocidas vivian en un pueblo enclavado en el bosque. Diestras en montar sus caballos aun durmiendo, feroces y salvajes mostrando sus bellos cuerpos al desnudo. El pueblo está dirigido por una reina y una sacerdotisa quien realiza de los ritos sagrados de la tribu. Una vez al año la reina convocó a las mejores guerreras y organiza una expedición más allá de los límites de la tribu, para procurar el esperma masculino necesario para la continuación de su pueblo.

Las Amazonas, montaron duran largos días y de repente comenzaron la redada entre las chozas de una aldea lejana sembrando el terror. A su llegada todos los hombres huyen precipitadamente en busca de refugio en el bosque, pero las amazonas son implacables, persiguiendo a sus presas, el lazo de agarre o golpee violentamente con sus mazos para aturdir y capturarlos sin dejar escapar a nadie.

También entre aquellos hombres me puse en marcha huyendo desesperado a la maraña de árboles en el bosque lleno de pavor, pero detrás de mí escucho un galope de un caballo que esta por alcanzarme. El lazo queda suspendido en el aire y en al momento siguiente se aprieta precisamente alrededor de mi cuello. La amazona, que me atrapó me golpea con violentas patadas en la espalda y le hace señas para seguir a su caballo.

Después de la caza, las Amazonas se reúnen de nuevo para emprender la larga marcha hacia su tierra. Firmemente atados a los caballos son presas: unas pocas docenas de hombres que serán utilizados para la reproducción.

Nuestra llegada fue recibida con gritos de alegría de todas las mujeres que acuden a la compensación en el centro del pueblo. Sin ningún tipo de pudor las chicas están cerca tocando los genitales de la que surgirán las semillas que necesitan. Ellas se apoderan de nuestro pene, pesan los testículos mientras intercambian comentarios incomprensibles para nosotros.

Entonces la reina reúne a las mujeres en edad adecuada y les pide que estén en disposición para generar nuevas guerreras. Muchas chicas se ofrecen. Su número es significativamente mayor que la de los hombres capturados, por lo que la reina decidió confiar a cada uno de nosotros a un grupo de tres chicas, y cada grupo se le asigna una cabina en un área particular del pueblo destinado a rituales reproductivos.

Las tres amazonas a la que me entregaron me llevaron a una de estas cabañas e inmediatamente me pusieron a trabajar. Todos los días me obligan a producir repetidamente mi semilla. Siempre cabalgándome sobre de mí – al parecer las Amazonas solo conocen esa posición - y gestionaban para mantenerme en un estado de excitación perpetua. Estimulando mis sentidos acercándose constantemente sus vulvas perfumadas mi boca y nariz, con sus labios cuidando de mi pene en momentos en que parecía perder fuerza, ocultando nada de sus cuerpos, e incluso cuando salían de la cabaña para orinar me llevaban con ellas para observarlas y admirarlas.

Con el paso del tiempo sus estómagos empezaron a crecer y se las acariciaban con satisfacción, hasta que un día me ataron firmemente mi pene y me llevan a través del pueblo. Las otras Amazonas, salieron de sus chozas, felicitando a sus amigas, acariciando suavemente sus vientres ahora crecido y se dignan a mirar a la parte inferior de la que fue el artífice de esa transformación.

Las mujeres me llevan al otro lado del pueblo y me aprisionan en una celda en la que poco a poco son llevados todos los hombres que capturaron.

Un terrible destino espera a los más pocos desafortunados cuya semilla ha sido infructuosa. Se llevan a cabo directamente por la alta sacerdotisa que los ofrecía en sacrificio a sus dioses cortando su pene y haciendo que sangren hasta la muerte.

Para nosotros, sin embargo, para nosotros permanecimos en la ociosidad por un tiempo, hasta que un día sentimos la estela del pueblo con el sonido de la música y cantos. Una gran fiesta se llevaba a cabo en el claro central, y poco después llegaron a vernos un grupo de guerreras que a su vez se llevaron a uno de nosotros para llevarlo al lugar de donde provenía el ruido festivo.

Una gran alegría se apodero de nosotros. Estamos convencidos de que las Amazonas de nuevo necesitaban nuestra semilla, y que pronto podríamos reanudar nuestra ocupación favorita.

Cuando cuatro hermosas guerreras desnudas volvieron a abrir la puerta de nuestra celda y me hicieron señas para seguirlas, inmediatamente siento una fuerte emoción que se apodera de mí. Se hincha mi pene en un instante y no duda en empujarlo contra los muslos de las chicas, que también tratan de meterlo hacia sus vaginas por lo menos una. Ella aleja sin violencia, me hace señas con una mano, como si estuviera diciendo espera “después, más tarde, solo tienes que esperar un poco”, entonces será tu turno.

Las chicas hablan entre sí, una se acerca, toma mis testículos con la mano, sintiendo su peso en su palma, luego dice algo a sus amigas que rompen en risas. También me río con ellas y volví a tratar de empujar mi pene entre sus muslos de la que estaba cerca, pero ella me hace señas para seguirlas hasta el pueblo.

Llegamos al claro en el centro del cual se encuentra un altar de piedra, el mismo en que fueron sacrificados nuestros desafortunados compañeros. Las mujeres me obligaron a arrodillarme delante de su reina, que estaba sentada en el trono colocado en una pequeña colina, y para besarle los pies, las rodillas, los muslos, y su aromática vulva. Aquello me hizo estar cada vez más excitado y intoxicado por sentir el ritual, a continuación, la reina ordenó a las chicas que me llevaran con la suma sacerdotisa y solo entonces me di cuenta de que en el altar estaba una cesta llena de testículos humanos. Las chicas por completo estallaron en gritos de alegría, mientras que la sacerdotisa levanto en alto un cuchillo ensangrentado.

En ese momento entendí el motivo de la fiesta y el triste destino que me esperaba. Me arroje abajo de la colina en un desesperado intento de escapar, pero los cuatro guerreras en un momento estaban en la cima conmigo, me aseguraron los brazos y las piernas que tomaron vigorosamente y una me agarros los testículos tuve que hacer un enorme esfuerzo para no gritar y casi me desmayo por el dolor.

Así debilitado veo llevarme al altar, las chicas me depositan en él, unen fuertemente a los anillos fijos en las esquinas y apretar un nudo corredizo alrededor de mi escroto.

La sacerdotisa plantea de nuevo el cuchillo y se volvió hacia la multitud de Amazonas excitados que le rodean durante la celebración de ese ritual salvaje. Ellas se activan, cantan, bailan, ríen, impregnado de alegría y levantando el pulgar en respuesta a la petición de la sacerdotisa.

Ese gesto significaba que todavía se me concedería unos momentos de placer antes de ser castrado. Las chicas que me han llevado al altar comienzan a ponerse a trabajar: a acariciar mi pene y mis huevos, otra se coloca sobre mi rostro para frotar el abundante vello púbico en mi cara, una tercera, lo único que conoce es la lengua, cerrando su boca en mi oreja y susurra terribles palabras:

-"Ya no necesitamos la semilla de un semental, ahora solo tenemos trabajos para mulas, es por eso que castraremos todos y los transformaremos en esclavos dóciles y sumisos".

Las manos, los labios y la lengua de sus compañeros están dejan mi pene en plena erección. "¡Cuidado! - ella todavía susurra la chica - Trata de mantener su semilla, porque la sacerdotisa no lo  castrara hasta que se corra, para acabar con su virilidad".

Desesperadamente trato de resistir, pero es una lucha desigual entre ellas y yo. El que está por encima de mí frota su creciente excitación sexual en mi boca. Siento que voy a venirme siento grandes gotas de semen brotan de mi pene a punto de explotar, y al primer lanzamiento siento la mano de la sacerdotisa que agarra mis testículos para darme un fuerte golpe con su cuchillo afilado cortándome mis huevos.

La sacerdotisa alza la bolsa de piel con mis testículos aun dentro en todo lo alto y se lo muestra a las mujeres que gritan, cantan y bailan salvajemente.

Mientras tanto, las cuatro guerreras me desatan del altar y me llevan a otro recinto donde están encerrados los hombres que han sido castrados antes de mí. Dejando afligidos nuestros genitales mutilados, ahora debían transformarnos en dóciles esclavos de aquellas guerreras invencibles.



Historia Original Aquí.





Autor: Ange       Traductor: DarkSoul

LOS HUEVOS DE RAMI

Esta noche finalmente iba a conseguir mi venganza. Había pasado un año desde que Rami me había engañado y se había ido. Ahora lo tenía atado, erguido con las piernas extendidas. Esta noche perdería sus huevos por traidor e infiel. Cuando finalmente se despertó, comenzó a respirar pesadamente, entró en pánico. Todavía estaba vestido, las manos atadas a un poste por encima de su cabeza y sus piernas separadas por una cuerda......


LOS HUEVOS DE RAMI
Esta noche finalmente iba a conseguir mi venganza. Había pasado un año desde que Rami me había engañado y se había ido. Ahora lo tenía atado, erguido con las piernas extendidas. Esta noche perdería sus huevos por traidor e infiel. Cuando finalmente se despertó, comenzó a respirar pesadamente, entró en pánico. Todavía estaba vestido, las manos atadas a un poste por encima de su cabeza y sus piernas separadas por una cuerda.

[GAY] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [TORTURA]


Categoria: Gay      Autor: Sbuster





Esta noche finalmente iba a conseguir mi venganza. Había pasado un año desde que Rami me había engañado y se había ido. Ahora lo tenía atado, erguido con las piernas extendidas. Esta noche perdería sus huevos por traidor e infiel.  Cuando finalmente se despertó, comenzó a respirar pesadamente, entró en pánico. Todavía estaba vestido, las manos atadas a un poste por encima de su cabeza y sus piernas separadas por una cuerda. Él luchó contra sus restricciones mientras me le acercaba detrás de él. No lo había amordazado. Nadie más que yo lo oiría gritar.

-"¿¡Qué estás haciendo!?" el exclamó al verme.
-"Déjame ir". Dijo Remi

Me acerqué a él y agarré su entrepierna a través de su pantalón de mezclilla. Se retorció. Eso era a menudo cómo comenzaba entre nosotros. A Rami le gustaba abusar de sus huevos y me gustaba abusar de ellas. Nos hacía la pareja perfecta.

-"Por favor, no hagas eso". Rami estaba asustado. Él sabía lo que quería.

Apreté el bulto en mi mano y su boca se abrió de par en par cuando él gimió. "Mis huevos, no". Podía sentir su pene creciendo, empujando hacia atrás contra mi apretón aplastante. Lo solté y retrocedí, luego lo patee con fuerza entre sus piernas. "Ohhhhh" gimió. Lo pateé de nuevo. Y otra vez. Y otra vez. Entonces le di un rodillazo en sus huevos.

-"¡MIERDA!" Gritó cuando empezó a tirar contra sus restricciones de nuevo.

Desabroché su pantalón y alcancé su miembro. Era duro. Mis caricias eran más ásperas de lo que le gustaba, pero no pudo evitar ponerse un poco encendido a través del miedo. Dejé su pene erguido en el pantalón y tiré de sus huevos a través de su calzoncillo y pantalón de mezclilla. Hacía calor en la habitación, y sus huevos colgaban bajos. Eran majestuosos. No eran enormes pero no eran pequeños tampoco. Su escroto era suave y lampiño. Rodé sus huevos en mi mano por un minuto. Me miro. Asustados por ellos.

Caminé detrás de él y agarré mi herramienta. Un cuchillo. Grande y muy afilado. Cuando volví a aparecer con él, él me grito violentamente. "¡NOOOO! Por favor, no lo hagas NO, NO CORTES MIS HUEVOS, ¡POR FAVOR, NO LOS CORTES!" Su pánico me llenó de mucha excitación. Pero no era hora de cortar sus huevos todavía.

Mientras sacudía violentamente sus huevos se balancearon fuera de su pantalón, azotándose de un lado a otro. Logré agarrarlos y apretarlos mientras los sacaba del cuerpo de Rami. Su respiración se hizo pesada. Ya no estaba gritando. Él solo miró con los ojos abiertos sus huevos en mi mano y el cuchillo en la otra. Apreté fuerte y él soltó un gemido fuerte. Parecía estar al mismo tiempo teniendo un ataque de pánico y aún así tratando de disfrutar de sus últimos momentos con sus queridos huevos. Pero, por desgracia, los dejé ir, y tomé su camisa, y la corté.

Rami era tan hermosa como siempre. Delgado pero musculoso. Su piel morena relucía de sudor. Me froté la mano sobre su pecho, todavía jadeando. "No voy a cortar tus huevos Rami", finalmente hable. "Los extraño, quiero jugar con ellos".

-Por favor, no lo hagas. Terminamos. Se acabó. Por favor, déjame ir ", suplicó.

"Lo haré, solo necesito hacer esto primero". Golpeé sus huevos. Suavemente al principio, y luego más y más rápido. Rami gruñó, tirando de sus caderas con cada golpe.

Me encantaba la manera en que su pantalón se envolvía alrededor de su cintura, sin cinturón, con solo sus huevos colgando. Que empezaron a tornarse de un rojo brillante mientras seguía golpeándolos. Podía ver su pene empujando en posición vertical contra su pantalón. Comencé a masajearlo con mi otra mano. "Siempre te gustaron las bofetadas". Dije.

"Son muy fuertes. Por favor, deja de golpear mis huevos. POR FAVOR DEMONIOS" .Él gritó. Se estaba enfadando. Tanto por estar atado contra su voluntad, como por su duro e inflexible esfuerzo, continué frotando su pantalón.

Di un paso atrás y le di unas patadas a Rami. Él gimió cuando su rostro se puso rojo. Empezó a lucho de nuevo contra sus restricciones. "¡PARA MIERDA! ¡Déjame cogerte! "Gritó tan fuerte como pudo. "¡ALGUIEN QUIEN SEA AYUDA!"

Di un paso adelante y agarré sus huevos y apreté fuerte. Rami perdió el aliento en medio de un grito y suspiro. "Ahhhh, mierda", murmuró, "tú los estás aplastando." Seguí apretando fuerte. Lo miré a los ojos mientras lo veía perder la esperanza. -Por favor, no hagas estallar mis huevos -gimió. "Dios, por favor no mis huevos" Sus ojos se llenaron de lagrimas.

Dejé ir sus huevos y alcanzó su pene a través de su pantalón. Estaba perdiendo su erección, pero la hice pasar por la abertura y empecé a masturbarlo. "Está bien Rami. Déjame hacerte venir. "Le acaricié un poco su pene y luego se lo chupé. -gritó mientras gimió de placer. Rodé sus huevos en mi mano suavemente mientras lo hacía. Él no tardo en venirse. Fue su última vez.

Empujé su pene de nuevo dentro de su pantalón, dejando sus huevos de nuevo expuestos. Fui y agarré el cuchillo otra vez. Rami empezó a llorar de nuevo. Aun más fuerte.

"Demonios no. Por favor, no hagas esto. Necesito mis huevos. Me encantan mis huevos. Por favor, podemos volver a estar juntos. ¡No hagas esto!" Suplico Remi.

"Estaba en medio de sus suplicas Rami". Cuando le grité de vuelta. Me deshice de su pantalón. Tú estabas jodiendo ese imbécil. Me dejaste. Para que me castraran. Así que voy a hacer lo mismo con tus huevos".

"¡No!", Gritó. "¡Dios no, por favor! ¡POR FAVOR! NO MIS HUEVOS. "Se retorció mientras tomaba su fruta madura. Ahora eran gordos y rojos. Volvió a entrar en pánico. Esa era la vencida y lo sabía. Estaría arruinado para siempre. Su virilidad desaparecería. Nunca más se vendría. Nunca disfrutaría de ser abofeteado en sus preciosas joyas de nuevos.

Tome sus huevos y se los estire de él y posé el cuchillo debajo de su estirado escroto. Dejó escapar un grito suave mientras el cuchillo se movía y le cortaba los huevos. Empezó a llorar de nuevo cuando la sangre se precipitó por su ingle. Deje sus huevos  y fui directamente a trabajar tratando de curar su herida.

-"Por favor, déjame desangrar". Dijo suavemente,
-"No quiero vivir sin mis huevos". Suspiro Remi.

Hice caso omiso de su petición. La muerte era demasiado fácil para él. Una vez que lo tenía estabilizado, volví y agarrar su escroto cortado. Lo colgué delante de su cara. "Estos son míos para siempre Rami."

Él rompió en llanto.

Dejándolo así me fui, sin sus huevos para siempre como un eunuco.



Historia Original Aquí.




Autor: Sbuster       Traductor: DarkSoul

LOCO DE LA MANSIÓN

En medio de la incesante lluvia iluminada por el resplandor de un rayo, Ludwin logro divisar lo que parecía ser una mansión, como pudo llego a ella, golpeo a la puerta y un hombre de unos 50 años vestido extrañamente le abrió, era calvo y hablaba con un acento extraño Ludwin le explico su situación y le solicito si podía pasar la noche en su casa, el hombre lo invito a entrar con amabilidad, incluso lo invito a cenar una muy buena cena......


LOCO DE LA MANSIÓN
En medio de la incesante lluvia iluminada por el resplandor de un rayo, Ludwin logro divisar lo que parecía ser una mansión, como pudo llego a ella, golpeo a la puerta y un hombre de unos 50 años vestido extrañamente le abrió, era calvo y hablaba con un acento extraño Ludwin le explico su situación y le solicito si podía pasar la noche en su casa, el hombre lo invito a entrar con amabilidad, incluso lo invito a cenar una muy buena cena.

[GAY] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [ADVERTENCIA]


Categoria: Gay      Autor: DarkSoul





1743, en algún lugar de los escarpado Carpatos, Ludwin de 36 años un fuerte soldado austriaco cabalgaba a toda velocidad por el difícil camino deseando poder  llegar al poblado más cercano antes de que la noche lo cubriera todo con su manto, pero parecía que no iba hacer así, el sol descendía rápidamente sin que pudiera hacer nada al respecto con casi en la completa oscuridad una repentina tormenta se desato, rayos y centellas hicieron que su caballo se asustara y Ludwin cayó al suelo, no pudo hacer nada para detener al corcel que huyo a toda velocidad.

En medio de la incesante lluvia iluminada por el resplandor de un rayo, Ludwin logro divisar lo que parecía ser una mansión, como pudo llego a ella, golpeo a la puerta y un hombre de unos 50 años vestido extrañamente le abrió, era calvo y hablaba con un acento extraño Ludwin le explico su situación y le solicito si podía pasar la noche en su casa, el hombre lo invito a entrar con amabilidad, incluso lo invito a cenar una muy buena cena cuyo plato principal era de pato, luego lo condujo a una gran habitación donde le dijo que ahí podía quedarse.

El hombre dijo llamarse Lugaz un nombre raro pero a Ludwin no le importo, Lugaz indico que podría dejar su ropa a un lado en la chimenea que el mismo encendió para que se secara, lo que Ludwin agradeció, antes de marcharse aquel hombre dijo.

-“En esta casa no están permitido los actos lascivos entre hombre por favor tenga cuidado con ellos y deberá pagarlo muy caro”. Dijo Lugaz con una maliciosa mueca en su rostro.

Ludwin no entendió a lo que aquel hombre se refería, el no tenia inclinaciones hacia los hombres, de hecho adoraba a las mujeres y estaba tan cansado que solo deseaba dormir para reponer fuerzas.

A los pocos minutos que su anfitrión se marcho, Ludwin escucho que tocaban a la puerta, “Toc Toc” con tranquilidad esperando que fuera su anfitrión al que se le olvido decirle algo contesto mientras se despojaba de su camisa toda empapada “¡adelante!”, pero en vez de su anfitrión un joven como de 20 años entro en la habitación, diciendo un muy jovial “¡Hola!”.

-“Buenas noches señor soy Hugo, el mozo del Sr. Lugaz” Dijo presentándose a sí mismo Hugo.

Luego de un breve silencio Hugo añadió.

“Mi amo me ordeno traerle un poco de agua caliente y ayudarlo en lo que necesite para que este lo más cómodo posible, ya ha mandado a un hombre a buscar su caballo que no debe estar muy lejos por lo general terminan en una pequeña cañada no muy lejos de donde estamos”. Dijo Hugo con una enorme sonrisa.

Hugo era un joven muy atractivo rubio de ojos azules, piel blanca, delgado y por lo que pudo notar Ludwin en buena forma, quien estaba seguro que tenía mucho éxito con las mujeres además de un buen bulto al frente de su entrepierna lo que le hizo recordar sus años mozos cuando aun correaba mujeres por todos lados.

Hugo se acerco y tomo la camisa empapa de Ludwin quien se dejo ser atendido por el bello joven, quien luego coloco un balde con agua caliente cerca de una silla a un costado de la chimenea, que Ludwin no tardo en ocupar, para sumergir sus helados pies en el agua caliente, aquello fue en verdad reconfortante para Ludwin que ya necesitaba de aquello, a los pocos minutos Hugo hizo amagos por retirarle el pantalón empapado pero Ludwin lo detuvo, pero Hugo insistió diciendo.

-“¡Señor si no se quita esas prendas húmedas se va a resfriar!” Dijo Hugo.

Ludwin estaba consciente de eso por lo que a regañadientes se puso de pie, saco los pies del agua fría y fue el propio Hugo que le desabrocho su pantalón, quitándoselo por completo luego hizo lo mismo con el largo calzón que portaba debajo del pantalón lo que sorprendió mucho a Ludmin, cubriéndose su peludos genitales con sus manos un poco por vergüenza y otro por pudor.

-“No se apene Señor que no es al primer hombre que veo desnudo”. Dijo Hugo.

Al  tiempo que se puso de pie ya con el pantalón y el calzoncillo de Ludwin en sus manos los cuales llevo para colgarlos cerca del fuego de la chimenea junto a donde estaba el resto de su ropa, cuando lo hizo los ojos de Ludwin se clavaron en las nalgas del bello Hugo por alguna razón se sentía atraído a aquel joven aunque nunca tuvo tendencias hacia los hombres, Ludwin desvió su mirada cuando Hugo se dio la vuelta, mostrándole una enorme sonrisa de lo más inocente.

Luego ante la mirada atónita de Ludwin que aun permanecía de pie el joven Hugo se acerco de nuevo a él para ponerse de rodillas, sin apartar su mirada de la de Ludwin, apartando sus manos de sus genitales muy gentilmente, a lo que él no se opuso como si estuviera bajo algún hechizo de los ojos de aquel joven, luego aun mirándolo Hugo le dijo.

-“¿Señor desea que le haga uno de mis masajes especiales?” Hugo pregunto sin dejar de mirarlo.
-“¡Si, Por favor!” Respondió Ludwin sin saber la razón porque accedió.

Fue entonces que Hugo pudo observar por primera vez el pene de Ludwin cerca de su rostro era hermoso, venoso con su cabeza brillante y se abalanzo sobre ella, empezó a comérsela cual niño a un caramelo, el tiempo se detuvo mientras Hugo le daba una rica mamada, de pronto Hugo se paso detrás de Ludwin le abrió sus nalgas para comenzar a comerse su cerradito ano a la vez que pasaba su lengua por sus firmes nalgas, luego Hugo de nuevo volcó su atención a su pene con su lengua se lo lambio por completo de sobre esta decir de Ludwin estaba encantado por aquella segunda mamada.

Al cabo de varios minutos Hugo se puso de pie aunque se puntillas ya que era algo más bajo que Ludwin empezó a comérselo a besos Ludwin hasta ese momento nunca había besado a otro hombre, se besaron por largo rato hasta que Hugo se empezó a desnudar una vez sin ropa alguna, Ludwin lo cargo con sus fuertes brazos para recostarlo en la cama tratando de devolver el favor le abrió sus bellas nalgas al joven para lamber su cerradito ano color rosa sin vello alguno, no olía mal y estaba limpio lo que le hizo a Ludwin querer más de él.  

Hugo lubrico su ano con un aceite especial luego que Luwin se aparto de entre sus nalgas, luego lo atrajo y coloco la punta de su endurecido pene de Ludwin sobre su ano para poco a poco su falo irle abriendo su culito que hizo sentir a Hugo que lo partía en dos pero pese al dolor Ludwin noto que el joven sentía algo increíble con ese intruso en sus entrañas, Ludwin poco a poco empezó con un movimiento de mete y saca sintiendo el calor que de las paredes internas de su recto hirviendo le proporcionaba a su pene que estaba partiendo en dos al joven Hugo.

Ludwin primero lo penetro con Hugo acostado boca abajo sobre la cama para luego hacer en  cuantas posiciones se le ocurrieron aquello duro alrededor de una hora hasta que Hugo le pedio que deseaba  montar su miembro quería mandar en los movimientos sentirse una autentica puta, quería hacer que se vaciara dentro de su culo y así fue, Hugo lo monto con pasión minutos más tarde ambos llegaron juntos al orgasmo Hugo termino sobre el pecho de Ludwin, quien a su vez lo hizo dentro de Hugo, quien sintió el calor de su gran descarga de espesa leche lo que le indico que había terminado mientras ambos jadeaban de placer.     

Hugo se dejo caer sobre el pecho de Ludwin muy agitado cuando ambos recuperaron de nuevo el aliento se fundieron en un nuevo y apasionado beso en la boca cuando sus labios se separaron Hugo  le agradeció por haber disfrutando tanto, Edwin solo le dijo que había sido el mejor masaje que había tenido en su vida, luego ambos se acomodaron en la cama con el pene de Ludwin restregándose entras las nalgas de Hugo de las que brotaba su semen recién depositado así quedaron hasta dormirse entre besos y caricias.  

Lo siguiente que supo Ludwin fue despertar en una habitación algo lúgubre; Desnudo sin vista de Hugo por ningún lado, todo el vello y cabello de su cuerpo había sido retirado, su cabello había sido cortado a ras, estaba sobre una base solida de madera sus rodillas tocaban la base, pero sus pies quedaban fuera, un poste circular emergía de la base de 1.90 metros de alto donde sus muñecas estaban atadas a un aro de hierro en lo alto, lo que obliga a su cuerpo a estar incómodamente arqueado hacia atrás.

Sus piernas y tobillos también estaban atados lo que impedía que pudiera hacer algo para soltarse, comenzó a gritar por ayuda, mientras trataba de soltarse de pronto escucho el crujido de una puerta, y los ojos de Ludwin se abrieron grandes al ver a su anfitrión Lugaz entrar, el hombre se frotaba las manos mientras se acerco a él sin dejar de mirar el pene y huevos colgando de la entrepierna de Ludwin, quien observo como aquel hombre lo miraba de manera enfermiza y lasciva, sintió la necesidad de cubrir su cuerpo de esa mirada que parecía querer desollarlo vivo pero estaba muy bien amarrado por lo que no pudo hacer nada para cubrirse.

Lugaz llego a donde estaba Ludwin quien con una mirada recia solo se limito a decirle en tono muy enfadado.

-“¿Qué significa esto? ¡Le ordeno que me suelte de inmediato!”. Dijo Ludwin.

Aunque no grito su tono de voz denotaba algo de miedo e indignación pero deseaba seguir siendo correcto por lo menos hasta que tuviera las manos libres.

-“SPASH”.
-“¡Calla maldito pecador sodomita!” Dijo Lugaz al tiempo que le daba una cacheta a Ludwin.

Quien lo miro con odio con su mejilla derecha ardiendo y roja por la cachetada reciente de haber podido le hubiese regresado el golpe.

-“Te advertí sobre no cometer actos lascivos con hombres ¿no es cierto?”. Pregunto Lugaz.

Edwin recordando las palabras luego que el hombre lo dejo en su habitación solo asintió con la cabeza. Lugaz con una maléfica sonrisa en sus labios, tomo el pene dormido de Ludwin para comenzar a masturbarlo mientras su mano se movía por su pene que comenzó a crecer casi de inmediato bajo el toque de aquella áspera mano; le dijo.

-“Es un buen miembro este el que tienes muchacho es un pena que sirva para actos tan pecaminosos como la sodomía, es un pena que deba acabar con ese mal habito, malo para pero veras que será lo mejor cuando en un futuro tu castidad de abra las puertas del paraíso”. Dijo Lugaz.

Para cuando el maduro hombre dejo de hablar el pene de Ludwin estaba en completa erección con liquido pre seminal chorreando de su hinchado glande, la mano de Lugaz sin embargo no se aparto siguió masturbándolo, su otra mano libre sin embargo se acerco a la tetilla derecha de Ludwin para retorcerla con malicia, lo que provoco que el diera un gruñido de dolor.

-“GGGRRAAAGGAGAGAGR”. Ludwin evito gritar.

Aquel tormento como placer se prolongo por algunos minutos antes que Lugaz soltara el pezón de Ludwin, para ir hasta donde unos carbones ardían intensamente, Lugaz tomo un cuchillo curvo que ardía intensamente para regresar a donde estaba Ludwin, quien lo vio acercarse con aquella afilada hoja que brillaba de un intenso color naranja, pero cuando él tomo su endurecido miembro viril el terror se apodero de Ludwin sin que pudiera hacer algo para controlarlo.

-“Maldito viejo loco ¡SUÉLTEME!” Le grito Ludwin a Lugas mientras trataba de liberarse.

Pero de poco valieron sus esfuerzo de pronto sintió como sus huevos fueron bien agarrados por una de las manos de Lugaz, su pene dio un respingo y quedo apuntando al techo de lo duro que quedo en ese momento un pequeño chorrito de liquido transparente voló por el aire, para Ludwin comenzar a gritar a dolor cuando Lugaz sin compasión alguna comenzó a cortar con el ardiente cuchillo la parte alta del escroto de Ludwin que para ese momento estaba muy bien estirado hacia abajo.

-“AAAAHHHHHYYYYY”. Grito Ludwin.

Todo su cuerpo se sacudió mientras el cuchillo cortaba piel, conductos, tejidos y grasa de su bolso escroto en unos cuantos segundos, todo había acabado, Ludwin dejo de ser hombre para el resto de sus días para ser un eunuco, el palpitante pene de Ludwin lanzo dos poderosos chorros de su semen los ultimo que alguna vez su pene dispararía en medio de su cuerpo convulsionando sin control por el dolor que su castración le estaba produciendo por lo que no pudo disfrutar de su ultima eyaculación pues apenas termino de venirse se desmayo.

Ludwin fue encontrado en un cañada sobre su caballo desmayado y sangrando profusamente de la entrepierna el aldeano que lo encontró se apresuro a llevarlo a su aldea en donde fue atendido lo mejor posible, aunque era poco lo que se podía hacer, más que curar su herida.

Desde entonces hace 15 años Ludwin busca venganza lo malo es que nadie supe decirle o darle seña alguna de donde estaba la mansión y el loco que el describia, el alguna vez atractivo oficial ahora es un obeso y demacrado hombre que recorre los carpatos en busca de aquel lugar y de su dueño el cual espera que aun viva pues desea cortarle sus huevos con sus propias manos la dueño y seños como a su mozo Hugo pero sobre todo al “Loco de la Mansión”.



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Autor: Darksoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com