Intercambio de parejas en familia

Hola, soy diego, soy de Valparaíso, Chile. Tengo 38 años y mi mujer Sofía 32, ambos típica pareja ardiente y fantasiosa…Nos gusta probar de todo en el sexo… ¡Incluso el Intercambio de parejas en familia!
Este primer intercambio de parejas en familia pasó un fin de semana muy frío en nuestra ciudad por la época de invierno. A mi mujer la llamó su hermana menor de 26 años, lissett, diciendo que estaban solos en casa y aburridos sin panorama para ese sábado. Estaba muy helado y daban pocas ganas de carrete, por lo que mi Sofía me preguntó si nos íbamos con su hermana y su pareja a beber algo…
-Bueno total no hay nada que hacer –dije.
A las 10 de la noche estábamos en casa de lissette y también estaba Pablo, su pareja. Estaban acomodados en el salón. Buscamos cervezas los hombres, mientras las chicas preparaban algo para picar. Luego preguntaron qué deseábamos hacer: ver películas, karaoke o algo entretenido. Dijimos que algo entretenido. Entonces, Pablo sacó ron y unas cartas muy especiales…eran de parejas filmando.
Dijeron las chicas:
-El que pierda a la carta mayor saca prenda o penitencia…
-Empecemos por las penitencias- dijimos, sin saber que ello daría pie al intercambio de parejas en familia.

Una excusa para el intercambio de parejas en familia

En la primera mano perdí yo…las chicas elegían….mi cuñada dijo que bailase sobre la mesa…luego perdió Pablo… ¡Que haga un baile de caño con la escoba…! Ya estábamos bebidos y perdió mi cuñada. ¡Que gatee por los sillones lo más sexy que pueda…uffff!. ¡Qué gateo! Andaba con un escote soberbio y donde se agachaba se le veían casi los pezones.
Ella es de 167, Tetas algo grandes y un culto regio paradito, rubia… Pablo y yo somos muy parecidos 1,77 trigueños. Y Sofía 1,73, morena tetona algo de guatita y un culazo…
Seguimos y perdió Sofía…Dijimos que bailase sobre una silla. Cuando empezó Pablo casi se cae de espaldas, ya que Sofía andaba con una mini que dejaba apreciar sus tornados muslos y sin meter creo abrió más de la cuenta sus piernas que casi dejaban ver su tesoro… Luego dijimos penitencias más calientes, ya que los cuatro estábamos salidos y ardiendo…carta menor pierde… De nuevo perdí yo… la camisa, dijeron. Después lissette la blusa… ufff que tetas tenía, muy parecidas a su hermana, aunque a diferencia de ella es blanca. Luego Pablo su pollera y mi pareja su blusa. Ya los cuatro estábamos muy calientes. Segunda vuelta, pierde Sofía y se saca su mini de forma muy sexy dando la cola donde estábamos sentados Pablo y yo. Este quedó muy prendido… luego yo perdí y me quité los vaqueros, quedando en bóxer ajustados que no tapaban mi erección. Las chicas silbaban… y Pablo me siguió, se quitó sus pantalones y quedó en unos slips muy sexys… Al final mi casete perdió y sacó su pantalón esta nos dejó locos ya que usaba tanga.
Pablo dijo:
-¿Qué tal si animamos la noche y ponemos música para bailar?
-¡Bravo! -gritamos.
Puso el reggaetón del momento. Bajamos la luz y yo iba a tomar a Sofía cuando Pablo me adelanta y me dice:
-No, cuñadito esta morenaza es mía esta noche…
Ella, muy coqueta, le sonríe en gesto de aprobación. Yo me fui donde lisset, pero no quería, ya que mi verga estaba por arrancarse y ese cuerpo de mi cuñada no ayudaba mucho. Sonaba el primer tema y todos estábamos apretados refregándonos, ya era todo evidente.

¡Que comience el intercambio de parejas en familia!

Giré a ver a mi mujer y vi cómo le refregaba el culo en la verga a Pablo mientras este le cogía las tetas…
-¡Guau sí que van adelantados! -dije, viendo cómo una mano tomaba mi cipote tieso y lo comenzaba a jalar… mi cuñada también quería caña.
-Si estamos en confianza, ¿por qué no cantas algo afinadito? –pregunté-.
Ella privadamente me miró, se agachó y se tragó mis 20 cm como un loly… pop… ¡ufff cómo lo mamaba! Mientras yo gozaba, Pablo se había sentado y quitado el slip. Mi mujer se lo follaba, ya sólo se escuchaban quejidos de goce… tomé a mi cuñada y la llevé donde estaban los otros tortolos dándose duro. La agaché frente a mi mujer y se dispuso a chuparle la conchita mientras yo se lo enterraba por su culito, que ya estaba muy mojado y fácil le cabían dos dedos. Mi mujer no aguantó y gritó que se iba a correr. Yo no lo dudé y le dije:
-¡Que te deje rellenita para después comértela!
La acabada que se dieron fue genial, le corría el semen por sus muslos… allí mi cuñada me estiró en la alfombra y se sentó sobre mí, mirándome, y Pablo se lo clavó por el culo. Dio un grito que se enteró toda la cuadra… luego Sofía, aún chorreando, puso su conchita en mi cara para que yo se la comiera mientras ellas se basaban con desenfreno.
Fue un cuadro liberal exquisito. Terminamos agotados, y de premio dormí con mi cuñada y mi mujer con Pablo. Lo que pasó al otro día, y quién nos pilló, eso es para otra ocasión. Espero que les guste este relato porno de intercambio de parejas en familia. Es mi primer relato erótico, pero no será el último….

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Relato porno: sexo grupal en casa

Sexo grupal en casa después de que hace unas semanas mi pareja y yo hicimos una fiesta en nuestra casa con unos amigos. En realidad era una fiesta de parejitas.
Hacía mucho tiempo que no coincidíamos todos por los típicos temas de trabajos, niños y esas cosas que todos tenemos. Hasta ese día, en el que por fin nos organizamos y se vinieron todos a casa porque era la mejor opción.
Quedamos a media tarde para ponernos al día unos con otros y luego cenar y lo que diera la noche. En nuestra casa por suerte hay espacio para que se queden. Con el paso de las horas nos fuimos contando historias mientras iban cayendo cervezas. En la cena el vino fue el triunfador de la noche. Bueno, y un hallazgo muy placentero.
A medida que fuimos hablando descubrimos que todos nos habíamos vuelto más o menos liberales en cuanto al sexo. Y para animar la noche, decidimos jugar al strip-pocker. Empezamos bien, pero a partir de la segunda tercera mano, eso ya tornó a ver quién se quitaba la ropa antes. En esa situación de estar desnudos comenzaron las revelaciones de; “pues fulanita desnuda gana mucho”. Antes de seguir, aviso de que no diré nombres para que nuestros amigos no se sientan incomodados ni traicionados.
Sigo por donde iba, empezaron los comentarios calientes. Después de la pregunta a la pareja de; “¿seguro que no te importa?” Empezamos a elegir cada persona con quien quería tener algo esa noche. Como éramos 3 parejas, nos pusimos cada una en un sofá a dar rienda suelta a la imaginación. Era una situación muy morbosa, el estar teniendo sexo con otra persona y escuchar de fondo los gemidos de los demás, incluyendo los de tu pareja sentimental. ¡Qué decir si encima podías ver como tenía sexo con otra persona!
De estar cada 2 disfrutando del sexo nos pasamos a hacer juegos para divertirnos y así ir cogiendo confianza sexual entre todos.

Sexo grupal en casa: intercambio de parejas

Después de los preliminares para ir conociéndonos, pasamos a lo divertido, hacer juegos sexuales para así participar todos y tener sexo grupal en casa. Lo primero que hicimos fue el círculo del placer que llamamos. Nos tumbamos en el suelo intercalándonos chico, chica, chico, chica. Así, todos teníamos que practicarle sexo oral a la persona que teníamos “encima” mientras la que estaba “debajo” nos lo hacía a nosotros. Para darle emoción dijimos que perdía la persona que antes llegara al orgasmo. De esta forma todas y todos nos esforzábamos en hacerlo bien para no ser la persona que perdiera. Después, jugamos a averiguar quién era tu pareja solo por el sexo. Ya fuera el hombre o la mujer, se tenía que vendar los ojos, y las otras 2 personas más su pareja sentimental, le tenían que follar durante 2 minutos, y todos en la misma posición para que no hubiera posibles trampas. Y así teníamos que descubrir quién de las 3 opciones era nuestra pareja sentimental. Este juego dio mucho de sí, y como no podía ser de otra forma, la noche terminó desembocando en una intensa sesión de sexo grupal en casa. Sexo grupal libre donde se aceptan tríos, trenecitos, picar de flor en flor… todo era válido menos el sexo homosexual, porque aunque algunos de los presentes éramos bisexuales, se decidió así para que los heteros no se sintieran incómodos.
La verdad es que esto terminó un poco deformado. Porque empezó con un trío a raíz de que una de las chicas quería aprovechar la ocasión para tener una doble penetración. Y vamos si la tuvo. Mientras estaba ese trío en cuestión funcionando, las otras 3 personas estábamos en otro trío para no aburrirnos. Me coincidió a mí con las otras dos chicas. Una cosa fantástica, disfruté del placer de una felación a dos lenguas, de poder meterla a placer en cualquiera de las dos, de penetración mientras practicaba sexo oral. Una maravilla.
Pero lo mejor fue el final. La otra chica que estaba disfrutando de la doble penetración quería más. Quería sentirse llena por todos sus agujeros, y solo le faltaba la boca. Decidí ayudarla a cumplir su fantasía. Mientras las otras dos chicas se dedicaban a restregarse con nosotros, susurrarnos al oído, o directamente buscar la postura para que les pudiéramos masturbar con nuestras manos o practicarles sexo oral.
Y así pasamos la noche de sexo grupal en casa. Viéndolo a posteriori creo que fue una noche de reencuentros muy íntimos y donde nos pusimos muy al día. Y sobre todo una noche que disfrutamos muchísimo todos, que no hemos dudado en decidir que debemos hacer reunión de amigos más a menudo y no esperar varios años para vernos.

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Relato porno: sexo grupal en casa

Sexo grupal en casa después de que hace unas semanas mi pareja y yo hiciéramos una fiesta casera con unos amigos. En realidad era una fiesta de parejitas.

Hacía mucho tiempo que no coincidíamos todos por los típicos temas de trabajos, niños y esas cosas que todos tenemos. Hasta ese día, en el que por fin nos organizamos y se vinieron todos a casa porque era la mejor opción.
Quedamos a media tarde para ponernos al día unos con otros y luego cenar y lo que diera la noche. En nuestra casa por suerte hay espacio para que se queden. Con el paso de las horas nos fuimos contando historias mientras iban cayendo cervezas. En la cena el vino fue el triunfador de la noche. Bueno, y un hallazgo muy placentero.

A medida que fuimos hablando descubrimos que todos nos habíamos vuelto más o menos liberales en cuanto al sexo. Y para animar la noche, decidimos jugar al strip-pocker. Empezamos bien, pero a partir de la segunda tercera mano, eso ya tornó a ver quién se quitaba antes la ropa. En esa situación de estar desnudos comenzaron las revelaciones de; “pues fulanita desnuda gana mucho”. Antes de seguir, aviso de que no diré nombres para que nuestros amigos no se sientan incomodados ni traicionados.

Sigo por donde iba, empezaron los comentarios calientes. Después de la pregunta a la pareja de; “¿seguro que no te importa?” Empezamos a elegir cada persona con quien quería tener algo esa noche. Como éramos 3 parejas, nos pusimos cada una en un sofá a dar rienda suelta a la imaginación. Era una situación muy morbosa, el estar teniendo sexo con otra persona y escuchar de fondo los gemidos de los demás, incluyendo los de tu pareja sentimental. ¡Qué decir si encima podías ver como tenía sexo con otra persona!

De estar cada 2 disfrutando del sexo nos pasamos a hacer juegos para divertirnos y así ir cogiendo confianza sexual entre todos…

Sexo grupal en casa: intercambio de parejas

Después de los preliminares para ir conociéndonos, pasamos a lo divertido, hacer juegos sexuales para así participar todos y tener sexo grupal en casa. Lo primero que hicimos fue el círculo del placer que llamamos. Nos tumbamos en el suelo intercalándonos chico, chica, chico, chica. Así, todos teníamos que practicarle sexo oral a la persona que teníamos “encima” mientras la que estaba “debajo” nos lo hacía a nosotros. Para darle emoción dijimos que perdía la persona que antes llegara al orgasmo. De esta forma todas y todos nos esforzábamos en hacerlo bien para no ser la persona que perdiera.

Después, jugamos a averiguar quién era tu pareja solo por el sexo. Ya fuera el hombre o la mujer, se tenía que vendar los ojos, y las otras 2 personas más su pareja sentimental, le tenían que follar durante 2 minutos, y todos en la misma posición para que no hubiera posibles trampas. Y así teníamos que descubrir quién de las 3 opciones era nuestra pareja sentimental. Este juego dio mucho de sí, y como no podía ser de otra forma, la noche terminó desembocando en una intensa sesión de sexo grupal en casa. Sexo grupal libre donde se aceptan tríos, trenecitos, picar de flor en flor… todo era válido menos el sexo homosexual, porque aunque algunos de los presentes éramos bisexuales, se decidió así para que los heteros no se sintieran incómodos.

La verdad es que esto terminó un poco deformado. Porque empezó con un trío a raíz de que una de las chicas quería aprovechar la ocasión para tener una doble penetración. Y vamos si la tuvo. Mientras estaba ese trío en cuestión funcionando, las otras 3 personas estábamos en otro trío para no aburrirnos. Me coincidió a mí con las otras dos chicas. Una cosa fantástica, disfruté del placer de una felación a dos lenguas, de poder meterla a placer en cualquiera de las dos, de penetración mientras practicaba sexo oral. Una maravilla.

Pero lo mejor fue el final. La otra chica que estaba disfrutando de la doble penetración quería más. Quería sentirse llena por todos sus agujeros, y solo le faltaba la boca. Decidí ayudarla a cumplir su fantasía. Mientras las otras dos chicas se dedicaban a restregarse con nosotros, susurrarnos al oído, o directamente buscar la postura para que les pudiéramos masturbar con nuestras manos o practicarles sexo oral.

Y así pasamos la noche de sexo grupal en casa. Viéndolo a posteriori creo que fue una noche de reencuentros muy íntimos y donde nos pusimos muy al día. Y sobre todo una noche que disfrutamos muchísimo todos, que no hemos dudado en decidir que debemos hacer reunión de amigos más a menudo y no esperar varios años para vernos.

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La verga de mi negrito me hizo swinger

Me encantó verte, gracias por darme el mail y poder seguir en contacto. Me gustó mucho tu novia, muy maja. Sé que cuando dijiste que te contase con pelos y señales todo lo que me ha pasado desde que dejamos de estar juntos, no te referías a cosas banales, sino a sexo, sexo y sexo, en fin, sé lo que tienes en la cabeza constantemente, pues estuve contigo mucho tiempo.
Vamos al grano. Como dirían los antiguos, yo sólo te tuve a ti como hombre hasta que nos separamos. Sólo te probé a ti, como te gustaba decir a ti, sólo probé tu “rabo”. Al que adoraba, por cierto, al principio de mi soledad echaba muchísimo de menos tenerlo dentro de mí, dentro de mi boca, adoraba su olor, su sabor, todo.

Pasado un tiempo de pura agonía de dolor, en un viaje a Madrid por trabajo decidí contratar un scort que me quitase mi necesidad de sexo. Contraté una habitación doble y por internet conseguí el tf de un negrito al que ponían por las nubes sus clientas, le llamé y quedé con él antes de ir al hotel, le contraté la noche entera, un pastón. Apareció muy elegante y subimos a la habitación. Yo me quise dar una ducha y estar limpita, me metí en el baño y al poco rato apareció él sin que yo le dijese nada y se metió conmigo. Me estuvo enjabonando y acariciando, sobre todo las tetas, esas de las que tanto presumías con los amigotes “todo natural”, estuvo dedicado a ellas el mismo tiempo que yo me dediqué a tener en mi mano su creciente sexo, tenía el aparato más grande que había pasado por mis manos. Lo lavé y aquello fue creciendo y creciendo. Me lo metí en la boca allí mismo, una sola vez y casi no pude. Acabamos de ducharnos agarrados. Nos servimos una copa del minibar desnudos y luego pasó lo que tenía que pasar, me devoró el coño (seré un poco grosera, me cuesta poner palabras suaves para describir esto) hasta que me hizo rebotar del colchón como si me estuviese dando un ataque de epilepsia. Me corrí de una forma deliciosa. La primera vez acompañada desde que me dejaste. Por cierto, esa época de soledad me estuve masturbando compulsivamente mientras estaba en casa. A lo mejor dos veces antes de ir a currar y luego otras dos veces cuando volvía a casa. Tengo unos cuantos aparatitos (ahora ya no los uso sola) empecé con un consolador y acabé con unos vibradores extraordinarios. Hubo un sábado que me masturbaría unas diez veces.

Sigamos con mi primer negrito. Después estuvimos un rato abrazados, mientras él me volvía a magrear las tetas. Me comí un rato la verga de mi negrito y me puso a vivir con su martillo pilón, impresionante, se corrió dentro de mí y gocé extraordinariamente.

Descansamos otro rato, medio dormidos, y mi negrito me volvió a martillear con su cosa descomunal. No se corrió y nos dormimos. Al levantarnos le pregunté si en el precio venía un polvo mañanero, me dijo que sí y me puse a comerle la polla, quería que se corriese dentro de mi boca pero me quitó, me puso encima de él y me sugirió que le cabalgase. Me corrí muy pronto porque puso uno de sus dedos en mi clítoris y no pude más. Le sugerí que se corriese con una comida de polla pero me dijo que no, que mejor dentro de mí. Volví a la carga y se corrió. Una delicia. Nos duchamos juntos otra vez y me estuvo magreando las tetas constantemente. Incluso dentro del ascensor, por dentro del sujetador metió sus manos imparables. Fin del primer encuentro.

Tuve encuentros parecidos a éste cada vez que salía por trabajo fuera. Tuve que pasar una semana en Madrid por una convención y contraté cuatro de los cinco días que estuve allí a cuatro chicos, miento, contraté a tres porque repetí domingo y jueves con el mismo, con el negrito de mi primer encuentro. En el encuentro del domingo me propuso ir con él para una fiesta que quería hacer una pareja, le contrataban a él con una pareja, o sea, a mí. Como nos íbamos a ver el jueves le dije que me lo pensaría. Me dijo que debería acostarme con el señor por lo menos, el resto era cosa mía. Me habló fenomenal de la pareja.

El domingo merece una especial mención, cuando le llamé le dije que quería probar el sexo anal, suavecito le dije. Me dijo que perfecto, que a él le encantaba hacerlo. Seguía siendo la polla más grande que me había comido y con la que se había divertido mi vagina, y fue la polla primera que me rompió el culo. Él me llevó fenomenal y cuando estaba supercaliente le dije que si quería dejar de ser suavecito que podría hacerlo como a él le gustase. Y le gustaba rapidito y fuerte. Me corrí como en mi vida bajo su dedo constante en mi clítoris mientras me martilleaba el culo. Mi negrito es un cielo.

Le dije que sí a su proposición de hacer un intercambio de parejas.

Me llamó a la semana siguiente y me dijo que el encuentro con la otra pareja sería en un chalet de la sierra de Madrid, la noche del sábado. Me fue a buscar al AVE y me llevó en su coche hasta el sitio acordado. Yo me imaginaba que abrirían la puerta y estarían medio desnudos y en ropa interior con mucho encaje, pero nada más lejos de la realidad. Estaban los dos en camiseta y vaqueros, muy informales. Nos propusieron picar algo y darnos un baño después. Como estábamos contratados no había más cáscaras. Cenamos y nos fuimos a tomar una copa en la piscina de la casa, donde hacía una temperatura perfecta. Nos desnudamos todos y ya no volvimos a ponernos la ropa hasta que salimos de su casa después de comer el domingo. Eran encantadores. Él era un tanto regordete con una pequeña tripita cervecera y ella era directamente gordita, con unos pechos inmensos. El momento inicial fue dentro de la piscina como cabía esperar. Después de un baño previo, el señor de la casa se acercó por detrás y me cogió las tetas sin decirme ni mu. Se acercó un poco más y pegó toda su entrepierna en mi culo. Mi negrito ya estaba fuera de la piscina, tumbado en la hierba y la señora de la casa estaba haciéndole una mamada. Yo, de la forma más natural del mundo, me di la vuelta y le agarré el sexo a mi pareja, acariciándolo. Nos empezamos a besar. Al rato estábamos fuera viendo cómo le hacía un perrito mi negrito a la señora. Se conocían mucho de otras veces porque él la cogía con dureza del pelo forzándola a mirar hacia arriba y la taladraba sin piedad. Hice lo que me salió de dentro, le cogí el sexo al señor y me le meti en la boca. Estuve mamándole hasta que me quitó y me dio para el pelo a perrito también, parecía que era la norma de la casa. Me encantó la cabalgada del señor. Una verdadera delicia, sabía qué teclas tocar en cada momento. Después de corrernos los cuatro volvimos al salón a tomarnos otra copita y charlar. Mi negrito estuvo todo el rato magreando las tetas de la señora y el señor no paró de hacer lo mismo con las mías entre sorbo y sorbo de alcohol.

Vi que el miembro del señor volvía a despuntar, así que empecé a acariciarlo. Al rato estaba completamente erecto y le hice una mamada que trajo como recompensa semen para mi estómago, no le dejé gotita por limpiar. Los otros dos continuaban follando cuando les volví a mirar. Ella le cabalgaba suavemente hasta que se corrió. Nos dijeron que nos quedáramos a dormir y aceptamos.

Inesperadamente sólo dormimos. No tuvimos sexo durante la noche. Me desperté y bajé a la cocina, la mujer se estaba tomando un café. Como no había más tazas limpias, decidí fregar algunas para poder desayunar. En estas estaba cuando bajó el señor totalmente erecto. Saludó a su esposa: ¡buenos días cariño¡ y se puso detrás de mí, me acarició intentando lubricar mi vagina y me ensartó la polla. Su mujer acertó a decir que era una estampa perfecta y un ¡Me gusta verte disfrutar, cielo¡ Cuando se corrió dentro de mí, yo no me conseguí correr, ella dijo que estaba recaliente y que iba a despertar al negrito. Al poco se la escuchaba gemir (por no decir gritar) como una loca disfrutando de la verga de mi negrito.

Mientras desayunamos el señor y yo, me dijo que ellos solían hacer fiestas con otras parejas, sin pagar, claro, y que si me apetecería ir a alguna de ellas. Así comencé a entrar en el mundo swinger, en el que vivo desde hace unos cuantos años ya. El final de fiesta fue tomando el sol, mi negrito me hizo volar bajo la dictadura de su lengua. Luego el señor me estuvo comiendo el sexo otra vez mientras los otros hacían lo mismo. La señora me comió la boca y ciertamente me gustó. Nos corrimos casi a la vez enganchadas nuestras lenguas. Luego antes de comer me subí a duchar a la habitación, la señora entró también sin avisar y estuvimos disfrutando un buen rato de nuestros sexos mientras ellos hacían la comida. Nos secamos, nos tumbamos en la cama y nos estuvimos comiendo el coño mutuamente hasta que nos corrimos.

Mi negrito me dijo que si volvía de vez en cuando a ir con él a estas sesiones que no me cobraría cada vez que esté con él. De hecho, a la semana siguiente me llamó y vino a verme, fui a buscarle a la estación y lo llevé a mi casa. Le dije que a partir de ahora, sin dinero de por medio, no debía hacerse lo que yo quisiera únicamente. Desde que le dije que me lo hiciese como quisiera (cuando lo del suavecito) mis relaciones con él fueron más placenteras si cabe. Era lo que queríamos hacer los dos, no yo. Empezó a tener fijación con darme por el culo, pero es que a mí ahora me encanta. Dice que eyacular dentro de mi culo es lo más placentero del mundo y eso a mí me encanta porque dedicándose a lo que se dedica es un gran cumplido. Cuando viene por aquí suelen ser dos tipos de días, si viene a principios de semana está conmigo normal, con esa tranca grande y recta que tiene me suele llenar todos mis orificios dejando su semillita en cada uno de ellos (a veces está de lunes a jueves en mi casa) y si es antes del fin de semana suele cuidar mucho su eyaculación, pero con su lengua mitiga realmente mi necesidad de tener su sexo dentro de mí. En estas ocasiones me lame el coño constantemente, sin parar. Algún jueves he contado yo que me he corrido seis veces sobre todo con su lengua.

He ido con él a otros encuentros con parejas de cierto nivel, sólo me ha invitado a cosas que sabe que me gustaría. Gente maja y me avisa de si la señora quiere también guerra. Tiene llave de mi casa y viene cuando quiere. Digamos que con él yo sólo lo hago entre semana y si es fin de semana es que hemos ido a alguna fiesta, aunque pocas veces lo hacemos entre nosotros porque cada uno suele estar con uno de los clientes. Cuando voy a Madrid me suelo reservar con él un lunes para que se pueda ocupar de mí su inmensa, gorda y recta verga. Me muero por la verga de mi negrito, que lo sepas, pero tengo muchas más pululando a mi alrededor.

Exactamente me muero por su verga en mi vagina, para el culo prefiero la de un amigo de mis amigos de Madrid, inglés, negro también, la tiene grande, no como la de mi negrito, pero es inmensamente ancha y adoro como me lo rompe, según le veo en una fiesta me pego a él y no paro hasta que me taladra el ojete. Mi otro negro tiene además una peculiaridad y es que me presiona los botoncitos de mis areolas a la vez mientras me da por el culo subiendo de intensidad según se va poniendo a tono. Eso provoca en mí una intensidad superpotente, pues estoy a la vez repleta de su ancho miembro con un ligero atisbo de dolor que va desapareciendo, mientras en el que me provoca en los pezones va subiendo. Me corro que no veas.

Para hacer lamiditas la de mis negros no suelo abarcarlas y prefiero otras más pequeñas que me las pueda comer enteritas y que se me corran como locos, como la de mi amigo de la sierra. Para comerme a mí, prefiero una chica, mi amiga de la sierra me lo hace fenomenal.

Te contaré uno de mis episodios con esta señora y otra tipa estupenda, levantina ella, con la que nos embarcamos en una aventura un tanto peligrosilla pero que al final no lo fue tanto. Con mis amigos fui a una fiesta en Alicante, a bordo de un yate de unos amigos suyos. Follamos a saco como casi siempre y acabamos comiendo al día siguiente en la casa de esta nueva amiga levantina con su marido, mis amigos, un conocido ruso y yo. El ruso nos habló de que tenía que preparar una reunión con unos exmilitares rusos en una visita que harían a Mallorca. Vendrían chicos, alguno con alguna jovencita rusa, pero sobre todo casados sin esposa, serían unos quince en total y querían chicas que sólo hablaran español, pero que no fuesen putas. Nos invitaba a ser esas chicas. Entre el señor de la sierra y el de la amiga levantina nos animaron, el ruso nos prometió que nos tratarían muy bien. Sería un fin de semana en un yate en el que ellos harían negocio y nos follarían y nosotras tomaríamos el sol y follaríamos. Fuimos al yate, al final fueron dos rubias escuálidas de tetas operadas y nosotras tres, 5 para 15. Sólo podríamos vestirnos si teníamos frío y tendríamos que obedecer cuando quisieran tener sexo. Para ponerte un ejemplo, nos tocó hacer una mamada a tres rusos, los más gordos, mientras ellos veían un partido en la tele con una copa en la mano. Nos follaron a saco, las pobres jovencitas estuvieron recibiendo casi todo el tiempo. A una no la recuerdo sin estar follando. Con alguno de los más jóvenes, totalmente fibrosos y musculosos, fue realmente delicioso, disfruté mucho con aquellos tipos. A mí me eyacularon los 15, mis compañeras de fatigas estuvieron con alguno menos, pero casi todos. Fue como un maratón.

A fuerza de ir entrando en el mundo swinger he ido conociendo a mucha gente, y ahora ya selecciono muchísimo con quién voy. Normalmente tengo la agenda ocupada de reuniones de este tipo, casi todos los fines de semana me apunto a un festival y si no lo tengo me voy con las amigas que andan un tanto mosqueadas. A veces se creen que tengo novio y otras que no me como una rosca, yo sólo les digo que he quedado con unos amigos. No digo ni mú.

Soy bastante requerida, porque saben que suelo ir sola a las reuniones, que doy buen aspecto, que mis enormes tetas enamoran a los chicos, que no tengo prejuicios a hacérmelo con quien sea y que me lo paso bomba con el sexo anal.

Bueno, esto es todo, seguro que te has relamido leyendo cómo la verga de mi negrito me hizo swinger.

Un beso

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Espectáculo lésbico en intercambio de parejas

Tal y como os comentaba en este otro relato, mi mujer Lucía me había preparado por sorpresa un encuentro con una pareja swinger para tener nuestro primer intercambio de parejas. Después de haber tenido una sesión intensa de sexo, nos duchamos y comimos algo mientras bebíamos. Sin embargo, como no esperábamos que se quedasen a pasar la noche, pronto nos quedamos sin bebidas, así que Lucía me dijo que fuese a comprar whisky y vodka y refrescos al chino de la esquina que está siempre abierto. Yo, que ya había escarmentado y sabía que no podía dejarlas a solas con Alfredo, le dije a éste que me acompañase y así nos despejaríamos ambos.

Durante el corto trayecto estuvimos hablando y le comenté que había sido nuestra primera vez, a lo cual él me contestó que Lucía ya se lo había comentado antes de que llegase yo y que ellos tenían mucha experiencia, sobre todo yendo a locales swinger y demás locales liberales. Me dijo que yo tenía mucha suerte al tener por esposa a una mujer tan ardiente como Lucía, lo cual me halagó bastante. Nos fumamos unos cigarrillos en el portal antes de subir bien aprovisionados de bebidas y, llegando a la puerta de mi piso, empezamos a oír gemidos que, al estar todo el bloque en silencio por ser la hora que era, se hacían notar perfectamente.

Espectáculo lésbico de lujo

Abrí la puerta y entramos con normalidad. Allí estaba mi mujer follándose a Jenny con el consolador que se había comprado hacía ya algún tiempo. Jenny estaba recostada en el sofá mientras que mi mujer estaba encima de ella, comiéndole el cuello y las tetas mientras que con la mano derecha le metía y sacaba con ímpetu el consolador de grandes dimensiones.

Alfredo y yo nos miramos, pero decidimos no unirnos a la fiesta…de momento. Le serví una copa de whisky a él y otra a mí para poder disfrutar al máximo de aquel espectáculo lésbico que nuestras mujeres nos estaban ofreciendo. Jenny se retorcía de placer, pues el consolador y la maestría de mi mujer comiéndole el cuello al mismo tiempo, mientras le impedía zafarse de ella al tenerla sometida a su plena voluntad, hacían que nuestra invitada solo pudiera estremecerse y gemir como una auténtica puta hasta que, literalmente, empezó a botar en el sofá al experimentar unas fuertes sacudidas, consecuencia del brutal orgasmo que Lucía le acababa de provocar.

Mi mujer rió un poco, como quien consigue su trofeo. Por primera vez había logrado llevar al orgasmo a una mujer ella sola, y estaba feliz. Bajó hasta la intimidad de Jenny y empezó a comerle el enrojecido y delicado coño a su compañera, quien intentaba alejar la cabeza de Lucía por lo irritado que lo tenía, pero ésta no cejaba en su empeño de dejar aquella rajita completamente limpia para, a continuación, venir hacia mí y darme un beso de tornillo que cambió el gusto de mi boca de wishky a flujos vaginales.

A continuación, Jenny se levantó, invitó a Lucía a ponerse de rodillas sobre el sofá, a perrito, y empezó a comerle el coño desde atrás como una auténtica experta. Mi mujer abría la boca y se cogía las tetas con una mano, mientras que con la otra mantenía su apoyo. Pronto empezó a gemir, pues nuestra invitada empezó a meterle dos dedos y luego tres, cada vez más rápido y más adentro.

-¿Te gusta, eh, te gusta?
-Mmm, sí mucho, no pares. Uff, qué bien lo haces.
-Creo que te falta algo…voy a rellenarte bien.
-No pares, por favor, no…no pares. Fóllame así, sigue por favor, no pares.

Tanto Alfredo como yo teníamos ya las vergas bien duras, fuera de los pantalones, pajeándonos ante tal deleite. Mi mujer le estaba suplicando a una tía que no parase de follársela, delante de mí y de un completo desconocido. Era algo absolutamente increíble.

Ahora era Jenny la que tenía el consolador en su mano y, tras chuparlo, empezó a introducírselo a Lucía lentamente por la vagina. Describía sutiles movimientos para rozar todas las paredes de su ardiente cuevita, gesto que Lucía agradecía a modo de gemidos y súplicas.

-Sí, sigue así. Uff, por favor, sigue así, un poco más adentro.
-¿Más? ¿un poquito más? Te la voy a meter entera ¿Te gusta así?

Y diciéndole eso, le tiró del pelo hacia atrás mientras le metía de un solo golpe casi todo lo largo del consolador, lo cual provocó un tremendo alarido por parte de mi mujer. Eso me puso a mil, y mucho más cachondo me puse cuando Jenny siguió con su tarea, pero esta vez ofreciéndonos su tremendo culo y, al mismo tiempo, dejándonos ver la magnífica follada que le estaba dando a mi mujer, quien no aguantó mucho más hasta que le sobrevino el orgasmo. Esta vez era Jenny la que se afanaba en dejar reluciente aquella rajita caliente que tanto placer estaba brindando aquella noche.

Último intercambio de parejas de la noche

Como acto reflejo, me levanté y le eché por encima del coño un chorrito de wishky a Jenny, quien dio un respingo al notar el alcohol en su rajita. Me apresuré en limpiársela, casi con frenesí, mientras que mi mujer seguía a cuatro patas, como extasiada, sin darse cuenta de que Alfredo no había perdido el tiempo y se disponía a meterle toda su verga sin previo aviso. Al notar la plenitud de nuestro invitado, Lucía casi dio un salto, dando palmadas con fuerza en el sofá. Él, por su parte, tanto a consecuencia del alcohol como de la excitación del momento, solo se limitó a cogerla con fuerza por la cintura y a intentar meterle el cipote hasta los huevos con tanta violencia y rapidez como podía.

Yo le cogí la cabeza a Jenny y la invité a que le comiese la boca a Lucía, en parte para acallar los chillidos de mi mujer y también los que ella iba a soltar, porque yo también quería volver a follármela con dureza al igual que había hecho horas antes. Así que aprovechando la confusión del momento y el alcohol en sangre, le escupí en el culo y le metí un par de dedos mientras me la follaba por el coño. Una vez noté que mis dedos entraban y salían con poca resistencia, saqué mi verga de su raja y, sin pensarlo dos veces y con su culo bien abierto, le hinqué plenamente mi rabo. El glande entró sin problemas, así que me dejé caer hacia adelante para penetrarla todo lo posible.

Mi plan funcionó, pues su grito quedó ahogado en la boca de Lucía, quien ya tenía su coño tan dilatado que era ella la que empujaba contra Alfredo hasta sentir sus huevos golpear en su clítoris. Jenny intentaba ponerme las manos de tope, pero le cogí las dos manos con fuerza mientras que con mi otra mano libre la atraía hacia mí para meterle toda mi polla dentro de su apretado culo. Así seguimos unos minutos más hasta que no pude aguantar más y me corrí en el interior de Jenny, quien agradeció el cese de mis acometidas y el torrente de leche caliente en su destrozado recto. Alfredo, por su parte, sacó la polla del coño de mi mujer y le enchufó la verga en la boca a la suya, quien ahora veía inundada su boca por el semen de Alfredo, el cual no pudo aguantar más en pie, pues le temblaban las piernas.

Al terminar, nos reímos bastante de todo lo sucedido, mientras cada uno estaba abrazado a su pareja hasta quedarnos dormidos desnudos en el sofá hasta el día siguiente. Desde ese día, mi mujer y yo nos aficionamos a ir a locales swinger y a hacer reuniones con amigos como Alfredo y Jenny.

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