UNA VIDA MEJOR LUEGO

Malcolm sonrió para sí, desde luego, no era un eunuco, pero utilizaba sus energías en otros lugares. Más tarde ese día Pauline llegó para recoger algunas plantas que Norma le había prometido. Malcolm le dio la bienvenida y Norma al verla salió al jardín para recoger las plantas, de repente se dio cuenta de que no podía recordar lo que estaba buscado y volvió para preguntar. Cuando se acercó a la sala los oyó hablar y por alguna razón se detuvo a escuchar......


UNA VIDA MEJOR LUEGO.
Malcolm sonrió para sí, desde luego, no era un eunuco, pero utilizaba sus energías en otros lugares. Más tarde ese día Pauline llegó para recoger algunas plantas que Norma le había prometido. Malcolm le dio la bienvenida y Norma al verla salió al jardín para recoger las plantas, de repente se dio cuenta de que no podía recordar lo que estaba buscado y volvió para preguntar. Cuando se acercó a la sala los oyó hablar y por alguna razón se detuvo a escuchar.

[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [INFIDELIDAD] [ADVERTENCIA] [DOMINACIÓN]


Categoria: Hetero      Autor: Malcolm




Norma sintió que él va suave dentro de ella otra vez y como de costumbre se deslizó fuera. "Lo siento", dijo, "Estas teniendo problemas, ¿verdad?" Parecía eras desde la última vez que se vino dentro de ella, a menudo parecía bastante listo, pero no duraba y la erección disminuía rápidamente. Ella dijo que no importaba, pero la frustración era evidente en su tono. Continuó acariciando y besando los pezones que simplemente aumentaron su anhelo. Se volvió a levantar.

-"Lo siento". Dijo de nuevo.
-"No sé lo que está mal, no soy mejor que un eunuco".

Esta vez se apartó, "No importa", y se fue al cuarto de baño.

Malcolm sonrió para sí, desde luego, no era un eunuco, pero utilizaba sus energías en otros lugares. Más tarde ese día Pauline llegó para recoger algunas plantas que Norma le había prometido. Malcolm le dio la bienvenida y Norma al verla salió al jardín para recoger las plantas, de repente se dio cuenta de que no podía recordar lo que estaba buscado y volvió para preguntar. Cuando se acercó a la sala los oyó hablar y por alguna razón se detuvo a escuchar.

Pauline estaba diciendo,

-"A la misma hora mañana, ¿Norma sigue sin sospechar?"
-"No", respondió. 
-"Toma tanto de mí que cree que no puedo hacerlo con nadie, ¡bromee acerca de ser un eunuco!"

Norma se deslizó tranquilamente, encontró algunas plantas y regresó con ellas. Pauline las tomó y se fue. Las cosas continuaron como antes durante unas semanas, entonces un viernes por la noche después de unas copas Norma lo sorprendió por lo que sugiere que tal vez no había sido lo suficientemente atractiva y ella había oído que la esclavitud era muy excitante por lo que deberían probarlo. 

Ella lo sorprendió aún más cuando lo condujo a la habitación de invitados en una de las camas tenían correas dispuestos para él. Se desnudó y él hizo lo mismo. A continuación, le hizo quedar con las piernas y brazos extendidos sobre la cama, aseguró sus muñecas con grilletes con llave, lo estiró y ató las piernas a las otras esquinas de la cama.

Nunca la había visto tan excitada, respiraba profundamente y sus jugos de su sexo olían muy fuerte, eso también lo afectó y su erección era más fuerte de lo que había sido en su compañía durante mucho tiempo. Luego comenzó el manejo de su pene y los testículos muy grandes apretándolos, lo que lo hizo retorcerse en esa deliciosa mezcla de placer y dolor.

-"Oh, Dios". Dijo. 
-"Todavía parece ser capaz de moverse, estoy seguro de que disfrutarás más si usted está más firmemente sujeto". Dijo ella.

Él hizo un gesto de sorpresa y se sorprendió aún más cuando llegó debajo de la cama para sacar un cinturón ancho y largo. Lo pasó sobre él justo por encima de la ingle alrededor y debajo de la cama, así que no podía moverse en absoluto. Ahora estaba más duro todavía y sintiendo mucho dolor por lo que no pidió que se detuviera. En eso, ella violentamente lo masturbaba, clavando sus largas uñas de los dedos en su pene, el dolor le hizo venirse muy rápido y violentamente.

Cuando recuperó el aliento expresó sorpresa que haber sido tan excitado que no le había dejado disfrutar. Ella se rio y dijo que no volvería a coger de nuevo, o cualquier otra más, especialmente Pauline. En ese momento se dio cuenta de que había averiguado sobre ellos y trató de engañarla a su manera para salir de ello.

Norma se limitó a sonreír, "Tu mismo te ha comparado a un eunuco, ¿no es así? Bueno hoy es tu día de suerte, ya que realmente va a ser uno". En eso busco bajo la cama de nuevo y sacó lo que parecía ser un gran par de pinzas.

-"¿Qué demonios es eso?" Preguntó.
-"Solo una pinza, un Burdizzo, los agricultores lo utilizan en sus carneros rebeldes, así que lo voy a usar en ti".

Antes de que pudiera decir más o hacer cualquier ruido fuerte se secó rápidamente su vagina con su calzón (braga) y se la metió en la boca. Ella alcanzó entre sus piernas y ahora entendía la verdadera razón de la cinta, por más que lo intentó ni siquiera podía retorcerse.

-"Lo bueno de esto es que no hay ningún corte, ni sangre, por lo que todo es agradable y limpio, no hay riesgo y no hay tiempo de convalecencia. Va a estar adolorida por supuesto, sobre todo conmigo, pero la ausencia de todas esas hormonas desagradables significa que serás un eunuco rápidamente".

Él trató de hablar a través de su mordaza sin éxito. Ella sonrió y continuó.

-"Hay una pequeña desventaja, es doloroso, pero no me importa me has causado dolor." 

Con eso, ella comenzó a sentir su escroto y coloco cuidadosamente el burdizzo cuando estuvo satisfecha ella rápidamente tomo las manijas y lo cerro. El dolor fue intenso y sus gemidos se pudieron escuchar a través de su mordaza, luego la oyó contar en voz alta hasta treinta antes de liberar las mandíbulas. "¿No fue demasiado malo verdad? Solo uno más para acabar, por lo menos sabes qué esperar esta vez". La mandíbula se trasladó al otro lado de su escroto y repitió la tortura, otra vez se encontró contando hasta treinta.

El dolor le había hecho desarrollar otra erección, por lo que rápidamente se apodero de su pene y lo masturbó de nuevo, "No, debería haber vaciado el tanque, no va producir mucho más ahora".

Al terminar lo desamarro quitando el cinturón y los grilletes de sus tobillos para que tuviera algo de movimiento y la circulación restringida se aliviara. Tomo un espejo y lo puso entre sus piernas para que pudiera ver las dos contusiones pero que no había sufrido ningún daño evidente. Se preguntó si realmente había hecho ningún daño real o si todo eso fue solo para asustarlo. Antes de que pudiera desafiarla salió de la habitación.

Ella volvió con dos tazas de café, le quitó la mordaza y le ofreció una bebida. Ella explicó que eso era ahora su dormitorio, le liberaría una de sus muñecas si prometía no tratar de vengarse de ella. Ya que todavía no estaba seguro exactamente de lo que había hecho él estuvo de acuerdo.

Ella continuó diciendo que ahora tenían habitaciones separadas y la de ella serían asegurada por su propia seguridad. Se esperaba que sin la testosterona en su cuerpo iba a aceptar rápidamente lo que le habían hecho a él y que iban a ser amigos de nuevo. Si él lo aceptaba y no trataba de castigarla a ella no le diría a nadie que él era ahora un eunuco, ya que la gente bromearía sobre él. Una vez más estuvo de acuerdo.

Por motivos de seguridad se iría, pero lo dejaría asegurado por una de sus muñecas, pero con una cadena más larga por el fin de semana para probar si podía aceptar estas condiciones. Así se hizo y lo dejó de nuevo.

En su ausencia se sintió con cautela su escroto, sin duda había dolor, sintió sus huevos y los apretó, se sentían entumecidos, ¿estaban realmente muertos? No sabía qué creer.

Pasó el resto del fin de semana unido a la cama y el lunes se le permitió ir al trabajo. Desde luego, no se sentía diferente, aparte del dolor en la ingle, aún veía a las mujeres atractivas a su alrededor, tal vez fue solo un susto después de todo. Así que el trabajo continuó como antes.

En casa Norma todavía se veía como de antes, siempre preparando las comidas, pero por la noche se iban a sus habitaciones. Él todavía tenía erecciones y siguió probando sus huevos. Ciertamente no había ninguna sensación en ellos, pero no parecían ni más pequeños ni nada. Lograba llegar al orgasmo con una masturbación, aunque no salió mucho. No sabía qué creer.

Al final de la segunda semana sus huevos parecían más pequeños y sus erecciones no duraban. Tal vez realmente era un eunuco. Al final de la tercera semana realmente no había duda. Desde luego, se encogían. Se sorprendió lo poco que le importaba. La incertidumbre de las últimas tres semanas más el nivel de testosterona en declive, obviamente, le habían ayudado a llegar a un acuerdo con su pérdida. No había discutido eso con Norma y decidió mantener las cosas con esa actitud. Desde luego, no sentía la necesidad de venganza.

En el trabajo, pasaba más tiempo en su trabajo y menos en ligar o en chismear, para su sorpresa estaba disfrutando de un trabajo más y cada vez era mejor en ello. Al cabo de unos meses, cuando su escroto estaba completamente vacío y su pene más pequeño preguntó a Norma si le gustaría ver lo que había hecho. Ella estuvo de acuerdo y examino con ternura lo que quedaba, entonces ella admitió que ella sentía algo de vergüenza de que su temperamento le había llevado a castrarlo ya que todavía no se sentía satisfecha en la cama.

Ante eso, él la besó y la trajo al orgasmo con los dedos, pero su pene se quedó flácido. Ella expresó su dolor, pero dijo que no importaba. No solo a él no le importaba, estaba agradecido de que lo hubiera castrado y estaba orgulloso de ser su eunuco. Él no estaba perdiendo tiempo y dinero persiguiendo a otras mujeres y que ahora podía admitir que él también había perdido demasiado tiempo masturbándose, otra razón por la que había sido una decepción en la cama.

No tenía nada que culparse a sí misma ya que él era más feliz ahora que podía dedicarse a ella. Se abrazaron entre lágrimas y volvió a compartir su cama. Tuvo que preguntar dónde había adquirido "esa cosa", Sonrió y dijo que cuando ella se había quejado de él a una amiga, esa amiga le explicó que había tenido un problema similar con su marido y había utilizado el Burdizzo en él. Todavía lo tenía ella y así se lo había prestado a Norma después de las instrucciones sobre cómo usarlo. Obviamente ella no podía decir quién era.

En el trabajo fue promovido a un jefe de departamento con un aumento salarial grande debido a su mejor rendimiento y actitud. A pesar de su castración sigue siendo un secreto en el trabajo y entre amigos que se puso en contacto con otros eunucos que como Malcolm quieren tener sus escrotos vacíos. Tal vez la convierta completamente lisa pronto.

En el trabajo sus promociones continuaron y mejoraron su estilo de vida. Se ha vuelto muy hábil en complacer a Norma ya que puede continuar indefinidamente sin sus atenciones al clímax. Ahora celebra el aniversario de su castración - lo que fue originalmente un acto de venganza había mejorado y enriquecido la vida de ambos.




Historia Original Aquí.





Autor: Malcolm       Traductor: DarkSoul

NADADORA

Carla era una chica de 21 años, morena de grandes ojos color cafés, de senos algo pequeños pero se defendía por sus bien agraciadas nalgas, a ella le gustaba hacer ejercicio, practicaba natación pero necesitaba aumentar su velocidad, por lo que decidió meterse a un gimnasio donde le pusieron una rutina con pesas y otros ejercicios lo que la dejo con un cuerpo de infarto en muy poco tiempo......


NADADORA.
Carla era una chica de 21 años, morena de grandes ojos color cafés, de senos algo pequeños pero se defendía por sus bien agraciadas nalgas, a ella le gustaba hacer ejercicio, practicaba natación pero necesitaba aumentar su velocidad, por lo que decidió meterse a un gimnasio donde le pusieron una rutina con pesas y otros ejercicios lo que la dejo con un cuerpo de infarto en muy poco tiempo.

[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [PENECTOMIA] [INFIDELIDAD] [ADVERTENCIA]


Categoria: Hetero      Autor: Anónimo & Darksoul




Carla era una chica de 21 años, morena de grandes ojos color cafés, de senos algo pequeños pero se defendía por sus bien agraciadas nalgas, a ella le gustaba hacer ejercicio, practicaba natación pero necesitaba aumentar su velocidad, por lo que decidió meterse a un gimnasio donde le pusieron una rutina con pesas y otros ejercicios lo que la dejo con un cuerpo de infarto en muy poco tiempo.

El instructor era un muchacho de unos 25 años, de brazos y piernas fuertes, ojos color verdes y mirada apasionada, poseía una sonrisa divina y sin duda unos labios carnosos que Carla al conocerlo no dudaba en querer morderlos, ella en secreto lo deseaba. Carla no faltaba a sus sesiones en primera porque le gustaba hacerlo y en segunda porque le fascinaba el instructor, todas las noches tenía sueños húmedos con él, se lo imaginaba encima de ella, sudando ambos de tanto placer, se imaginaba tocando sus brazos y los enormes como fuertes glúteos que también tenía el instructor.

Cada clase ambos se llevaban mejor, el instructor tenía además de todo, una personalidad única por lo que Carla no aguantó más y comenzó a coquetearle cada vez que hacía un ejercicio, decía que no podía o no tenía la postura correcta para que el profesor tocará su cuerpo, pero todos aquellos roces lo único que lograron fue encender más el deseo de Carla. Ella jugaba con fuego ya que en ese momento tenía un novio que era muy celoso, pero al parecer a Carla eso no le importo.     

Un día, Carla decidida a todo, llevó una faldita del tipo que usan las tenistas pero no llevaba ropa interior, le dijo al entrenador que creía que no hacía bien el ejercicio que si podía colocarse detrás de ella para acomodar su postura, el instructor sin pensarlo lo hizo pues también se sentía atraído por ella. Al estar detrás de ella la tomó de la cintura para que Carla bajará poco a poco e hiciera la sentadilla correctamente y no pudo evitar darse cuenta que Carla no tenía ropa interior por lo que entendió perfectamente aquella invitación.

Carla de pronto colocó sus manos en sus piernas y las fue levantando lentamente hasta llegar a la entrada de su vagina que a esas alturas ya se encontraba tan húmeda como para ser penetrada por aquel hombre, ambos ya respiraban con agitación, se acercó lentamente a su oreja y cuello y comenzó a besar cada centímetro de su cuerpo. Sin pensarlo sus manos siguieron el camino que estaba más que despejado, empezó a masturbarla mientras se excitaba por la humedad que sentía en la mano, con la otra aprovechaba para apretar el vientre y los pezones que estaban ya erectos.      

De un sólo movimiento, volteó a Carla y cuando la tuvo frente a el no dudo en besarla, un beso sumamente apasionado, con ambas manos tomo sus nalgas y comenzó a estrujarlas, ahora con desesperación y deseo, su boca fue bajando hasta encontrarse con esos pezones que empezó a lamer y morder, con las manos apretaba ahora los pechos y seguía lamiendo; Carla comenzaba a gemir, estaba disfrutando minuto a minuto lo que le estaba sucediendo, sus deseos se estaban volviendo realidad, ahora anhelaba tenerlo dentro de ella, así que bajo sus manos para masturbar el miembro que estaba a punto de explotar y se encontraba aún dentro del pantalón, con una buena maniobra logró sacarlo y empezó el movimiento, de arriba a abajo.          

Al sentirlo, sus labios se abrieron para acto seguido, bajar a practicarle sexo oral, ahora el instructor era quien gemía, ayudaba con las manos a su boca para llevar a cabo una mejor mamada, de repente lamia sus testículos o se los metió en la boca, después ya estaba lambiendo el miembro completo así hasta que logró que el instructor se viniera en su boca, Carla disfruto de cada gota de la leche del instructor, que fue espesa como de buen sabor.       

Lo único que quedaba era que ella fuese penetrada, lo deseaba realmente. El la coloco en uno de los aparatos que se utilizan para hacer brazo, le separó bien las piernas y bajo a hacerle un riquísimo oral, el más rico que ella jamás había sentido, sentía como todos los nervios y las partes de su cuerpo se estremecían, sentía como se le contraía todo y después de unos excitantes minutos sintió llegar el orgasmo, dejándole la cara empapada de fluidos a su instructor, posteriormente él se puso de pie, dispuesto a penetrarla, colocó su miembro en la entrada de la vagina de Carla, la miro a los ojos y le sonrió.

Que hizo soltar un gemido a Carla quien comenzaba a gozar por sentir esa maravilloso trozo duro de carne dentro de ella, ambos movían sus caderas mientras el aprovechaba las manos para tocarle los pechos, masturbarla o agarrarle las nalgas, cambiaron de posición, puso a Carla en 4 y siguió penetrándola, ahora la jalaba del cabello y le besaba la oreja mientras aprovechaba la ocasión para darle de vez en cuando nalgadas, desde esa posición podía también masturbarla. Una vez más cambiaron de posición, ahora Carla estaba arriba, era ella quien llevaba el ritmo, le pedía al instructor que le lambiera los pechos y apretujara sus nalgas mientras ella movía sus caderas, lento de enfrente hacia atrás o en círculos, dándose besos apasionados, ambos sudando y felices por sentir sus cuerpos, disfrutando del momento.

Ambos estaban por llegar al orgasmo, cuando el instructor sintió una mano sacando su miembro del interior de Carla por lo que termino por correrse sobre las nalgas de Carla, lo que fue una recepción para ambos pero de pronto el rostro del instructor se transfiguro, sus ojos se tornaron blanco dio un gran alarido de dolor y se desmayó.        

-“AAAAAAAAAAAAAAAGGGGGGTTTTT” Grito el instructor.

Carla asustada, se desmonto para ver la entrepierna el guapo atractivo hombre bañada en sangre, su mirada entonces se dirigió a un hombre parada ahí, Carla alzo la mirada y se llenó de horror al ver a su novio sosteniendo el pene que aun goteaba semen del ojo en su glande y los huevos del instructor sostenidos por una de sus manos, su novio le había cercenado los genitales a su amante de un solo tajo justo cuando se estaba corriendo.

-“¿Que has he…?” Carla trato de preguntar.
-“TOMA MALDITA PERRA PUTA, A VER SI AHORA TE SIRVEN DE ALGO” Le grito su novio, al tiempo que le arrojo los genitales amputados.

Luego se dio la media vuelta y se marchó con su mano aun ensangrentada, Carla llamo a emergencias y el instructor fue llevado de emergencia al hospital donde los médicos lograron recolocarle solo su pene bolso de piel pero no sus testículos, los cuales fueron reemplazados por prótesis, sin embargo pese a el uso de medicamentos el instructor que tuvo que someterse dese ese día una terapia hormonal para poder mantener su cuerpo masculino quedo impotente para el resto de sus días, convertido además en un eunuco.

Al novio de Carla le dieron 15 años de prisión y ella tuvo que mudarse de ciudad por las habladurías de todos a su alrededor además del trauma que la incapacito para tener una relación normal con otro hombre por muchos años después del incidente.





Autor: Anónimo & Darksoul       Adaptador: DarkSoul

MUJER DE MI MEJOR AMIGO

Me desperté desnudo de la cintura hacia abajo, mis huevos estaban amarrados a una cuerda en la parte alta de mi escroto, remarcando mis testículos en el fondo de mi saco de piel, mi mirada siguió la cuerda para ver a donde estaba conectada, no estaba tensa sino suelta, serpenteando por el suelo hasta un auto, el mismo que me choco, el guiador al ver que desperté encendió el motor, lo que me aterro......


MUJER DE MI MEJOR AMIGO
Me desperté desnudo de la cintura hacia abajo, mis huevos estaban amarrados a una cuerda en la parte alta de mi escroto, remarcando mis testículos en el fondo de mi saco de piel, mi mirada siguió la cuerda para ver a donde estaba conectada, no estaba tensa sino suelta, serpenteando por el suelo hasta un auto, el mismo que me choco, el guiador al ver que desperté encendió el motor, lo que me aterro.

[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [INFIDELIDAD] [ADVERTENCIA]



Categoria: Hetero      Autor: Golfi69 & Darksoul




Mi amigo Jorge y yo somos de la misma edad, y para cuando sucedieron los hechos teníamos 45 años. Mi ex era 5 años menor que yo y Gloria, la mujer de Jorge, apenas 2 años menor. La amistad se formó como compañeros de trabajo y con los años nos volvimos muy amigos y compartíamos mucho los fines de semana la mayoría de las veces con nuestras esposas y otras parejas amigas. Todo parecía funcionar bien, pero las apariencias engañan.         

En unas vacaciones de verano mi esposa tenía unos días libres y quiso irse con nuestro hijo a visitar a su familia en nuestro país de origen. Yo no podía viajar con ellos por razones de trabajo. Me quede solo por un par de semanas. Un sábado por la tarde estaba en mi casa conectado a Internet cuando entro un mensaje de Gloria invitándonos a compartir unos tragos en su casa porque estaba sola y algo aburrida.

Le conteste diciéndole que yo también estaba solo porque mi esposa se había ido de vacaciones con nuestro hijo. Gloria me dice que por coincidencia su esposo Jorge y sus dos hijos también se habían ido de vacaciones y que estaba aburrida sola en la casa escuchando música y tomándose una botellita de Ron. Que no importaba que no estuviera mi esposa que si quería ir de todas maneras para tomarnos unos tragos y conversar.    

En ese momento se me lleno la mente de morbo y pues como ya llevaba una semana solo, mi testosterona estaba alta. Le dije que en media hora estaría ahí. Mientras manejaba pensaba que podría pasar esa tarde estando solos ella y yo, pero tenía que ser cauteloso para no ir a cometer un error que me pudiera costar el matrimonio. Llegue a la casa de Gloria y lo primero que note es que ella estaba bastante prendidita con el licor que había tomado ya.

Físicamente no era muy atractiva, bajita, delgada, poco culo, pero con una carita angelical. Llevaba un vestido negro corto que dejaba ver sus contorneadas piernas color canela y un escote que mostraba buena parte de sus pequeños senos. Nos sentamos en la sala donde estaba la botella de ron, ya más abajo de la mitad, algas botanas, y el control para la música. 

Nos pusimos a conversar de diferentes temas y el licor fue haciendo su trabajo en nuestras mentes desinhibiéndonos hasta que empezamos a hablar abiertamente de sexo. Me dijo que no era feliz porque ya no había atracción entre ella y Jorge y llevaban más de dos años distanciados con sexo solo esporádicamente y muy malo pues él se venía rápido y ella no alcanzaba a disfrutar. Claramente me di cuenta que esa mujer en ese momento necesitaba de un macho.        

Y las condiciones estaban dadas. Ella llevaba mucho tiempo sin buen sexo, estaba bien prendida con todo el licor que se había tomado, y estaba deprimida en su relación de pareja. La razón quedó a un lado y dejamos que los instintos actuaran. Le dije que ella era una mujer muy atractiva y que se merecía ser feliz sexualmente. Le pedí que me dejara ver sus senos y sin perder tiempo se bajó la parte superior del vestido.

Sin decirle nada empecé a chupárselos y ella a gemir de placer. Coloque mi mano en su entrepierna y ahí esa mujer empezó a retorcerse. Estaba que ardía de deseo. En menos de un minuto mi mano estaba empapada de sus jugos vaginales y sus gemidos eran incontrolables. Estaba a punto de un orgasmo, pero quería disfrutarla más. Nos desnudamos por completo y me dio una mamada fenomenal.  

Le dije que le tocaba el turno a ella y le hice sexo oral que la hice venir muy rápidamente. Todavía jadeando del orgasmo la puse en cuatro patas y la penetré. Su vagina estaba ardiendo y muy mojada. Las embestidas eran deliciosas, ella tuvo un segundo orgasmo. Cuando ya me iba a venir le pregunté si lo podía hacer dentró pero me dijo que no. Entonces le dije que quería que se lo tragara y ella estaba tan caliente que me dijo que sí.
           
La volteé, le metí mi erección en su boca para casi enseguida venirme. Cuatro o cinco chorros de semen se los tragó por completo. Fue delicioso. Quedamos sudorosos y sin energía. Nos acostamos uno al lado del otro en el sofá y nos quedamos dormidos por una media hora.       

Cuando nos despertamos ya nos habíamos recuperado para el segundo asalto.  La besé y empecé a acariciarla por la espalda, el culo, las piernas, y finalmente su vagina. Se calentó muy rápido por lo que después de un buen oral me cabalgó como una diosa hasta que se vino. Y ahí fue el que tomé el mando y sin sacárselo la voltee y quedé encima de ella con sus piernas en mis hombros. La embestí lo más rápido que podía y esa mujer lloraba de placer. Llego a un segundo orgasmo y luego me vine encima de su vientre.

Esa noche tuve dos eyaculaciones más y quedamos tan agotados que me quedé a dormir en su casa. Al día siguiente nos levantamos tarde y ella me hizo el desayuno. No hablamos mucho de lo que sucedido el día anterior. Solo nos dijimos que había sido muy rico, pero que la vida tenía que seguir como antes. Me despedí y me fui.          

Sin embargo, dos días después me mandó un mensaje preguntándome que estaba haciendo. Para mí el objetivo de la pregunta era claro. Todavía estábamos solos y quería que fuera a cogérmela. Fui después del trabajo, me invitó a comer de lo que había hecho ese día, vimos televisión un rato, sacó un licor, tomamos un poco y tuvimos sexo unas tres horas. Dos días después la escena se repitió y hubo un cuarto encuentro el día anterior a que su esposo, mi amigo Jorge, regresara a casa con sus hijos. Ahí ya se acababa todo.      

No habrían más oportunidades de volver a hacer lo que hicimos. Dos semanas después volví a la casa de Gloria, pero esa vez con mi esposa y ella estaba con Jorge. Compartimos como lo veníamos haciendo desde varios años atrás y de vez en cuando nos dábamos una mirada de complicidad con una disimulada sonrisa coqueta.      

Pero una tarde Jorge se fue de viaje y Gloria me mandó un mensaje me resistí, pero al final cedi, lo hicimos de nuevo muy rico varias veces sin sospechar que Jorge, regreso a casa por algunas cosas de improviso y nos vio revolcándonos como perros en celo, no dijo nada y se marchó, pero ya no nos volvió a invitar a su casa a mi esposa y a mí lo que me indico que algo pasaba, pero sin sospechar que el sabia lo mío con su esposa. 

Fue casi un mes que dejamos de frecuentarnos que una tarde regresando del trabajo un auto me golpeo por detrás, todo molesto detuve mi auto y me baje para ver el daño e insultar al estúpido guiador, pero del otro auto bajo un hombre alto con un pasamontañas de color negro que me disparo un dardo tranquilizante en el pecho, apenas atine a llevarme mi mano al pecho cuando quede sin sentido.

Me desperté desnudo de la cintura hacia abajo, mis huevos estaban amarrados a una cuerda en la parte alta de mi escroto, remarcando mis testículos en el fondo de mi saco de piel, mi mirada siguió la cuerda para ver a donde estaba conectada, no estaba tensa sino suelta, serpenteando por el suelo hasta un auto, el mismo que me choco, el guiador al ver que desperté encendió el motor, lo que me aterro. Le grite.

-“HEY ALTO; QUE MIS HUEVOS…” Grite con desesperación.

Pero mi grito fue inútil pronto la cuerda se tensó y mi cuerpo se levantó en el aire, mis talones apenas tocaban el suelo, quede colgando con mi espalda apoyada en el árbol con mis brazos abrazando el tronco y mi escroto estirado al máximo sosteniendo mi pelvis.

-“¡NOOOOOOOOOOO!” Grite de dolor.

El guiador jugo conmigo por varios minutos dejando que mis nalgas tocaran el suelo solo para nuevo dejarlas en el aire, el dolor era horrible, sentía como la cuerda quemaba mi escroto, de pronto el auto acelero fuertemente y mi escroto entero con mis preciados testículos fueron arrancados de tajo de mi entrepierna, mi pene para ese momento erecto lanzo en ese mismo instante un gran chorro de semen seguido de un chorro de sangre, fue lo último que supe antes de desmayarme de nuevo.

Me desperté en el hospital la policía me pregunto si sospechaba de alguien que quisiera hacerme semejante salvajada solo pude pensar en una, “Jorge”, pero el tenía una coartada sólida y fue eliminado como sospechoso pero mi esposa empezó a sospechar algo que a la larga termino en mi divorcio, ahora vivo solo con Gloria a unos pasos de mi sin poder siquiera masturbarme al pensar en ella, mi pene recibió tal daño que ni con viagra o drogas para la impotencia puedo tener una erección ahora.

    


Autor: Golfi69 & Darksoul       Adaptador: DarkSoul

Sexo interracial: Mi mamá y mi amigo Francisco – Regreso

Reciban todos los lectores de sexo escrito un saludo de mi parte y el hecho es que sé que han pasado muchos años desde que inicié mi relato erótico de sexo interracial, pero hoy vuelvo para poder continuar y concluir con lo que pasó en ese tiempo. Como sabrán en la actualidad ya soy adulto, terminé la etapa escolar, la universidad y hoy cuento con un trabajo. Y como mencioné, culminar este relato es una deuda para con todos, aunque trataré solo de tocar los asuntos más interesantes que ocurrieron.

Después de ese primer encuentro entre mi madre, Francisco y sus primos, aprovecharon lo más que pudieron esos días de ausencia de mi padre, aunque siempre procuraron no ser vistos por los vecinos y por esa razón venían de noche y entraban por la puerta alterna de la casa que da a un pasaje que tiene arbustos, permitiendo no ser vistos tan fácilmente al entrar. De esas veces que se vieron, uno que otro día coincidió con mi padre llamando a casa para saber cómo nos encontrábamos y mi madre le contaba los pormenores de ese día, aunque lo hacía mientras cabalgaba suavemente a Toño mientras Francisco y Carlos aguantaban las risas de saber que mientras mi padre hablaba tranquilamente con mi madre, su concha se abría ante el pene de aquel negro, llenándola por completo y satisfaciendo su hambre de hembra lujuriosa. Y una vez finalizada la conversación, los tres se echaron a reír dejando ver con mayor precisión el blanco extremo de sus dientes que resaltan por el contraste de su piel. Mi madre también acompañó las risas de ellos, aunque más moderada pero lo que comentaron Toño y mi madre es que fue un momento bastante excitante y morboso, por tanto, para la próxima vez que mi padre llamara y estuvieran ellos lo intentarían con Francisco o Carlos. Y eso no demoró en pasar pues unos días después mi padre llamaba casi a una hora similar mientras mi mamá le lamía la verga a Toño y lo masturbaba a Carlos, y mi amigo se la cogía en perrito. Mi madre se detuvo en lo que hacía para contestar el teléfono y conversar con mi papá, aunque se tuvo que poner de rodillas para eso, pero Francisco hizo lo mismo sin sacar su pene de la vagina de mi mamá y se seguía moviendo mientras con sus manos sobaba sus tetas y sus pezones. La conversación seguía como si nada, y mi amigo disfrutaba de mi madre con los ojos cerrados, aunque también veía a mi mamá abrir los ojos de vez en cuando y aguantar hacer algún ruido cuando mi amigo empujaba toda su verga dentro de ella y supongo que era por lo grande que lo tiene Francisco como siempre decía ella. Y siendo sinceros puedo decir, ahora más que nunca, que era muy excitante verlos juntos, todo acerca del sexo interracial se me hizo muy interesante y por eso fue que me gustaba ver eso y hasta dónde podrían llegar.

Aunque las conversaciones por teléfono no eran largas igual era disfrutada por ellos y luego de eso pues continuaban como siempre entre los tres negros poseyendo a mi madre. Siempre se turnaban en las distintas poses que probaban como cuando los tres se sentaban al borde de la cama y mi mamá se dirigía donde uno de ellos y se sentaba encima, yo podía ver cómo ella agarraba la verga de su amante de turno y la dirigía a su concha y poco a poco se iba insertando acompañada de los gestos de placer de mi madre y una vez hecho eso ella empezaba a moverse con mucha soltura tratando de llenar de placer a su macho. Mi mamá subía y bajaba y sus labios vaginales parecían agrandarse producto de la excitación mientras el mástil negro brillaba por los jugos del interior de ella y eso es lo que decían ellos, lo mucho que se moja y lo caliente que es su concha. Y así, después de un rato se movía de donde estaba y pasaba al siguiente procediendo de la misma manera.

          Qué concha tan caliente tiene señora Norma. – rugió Carlos agarraba las nalgas de mi madre y la ayudaba a subir y bajar de su fierro. Siempre tan calientita y apretadita.

          Ayyyyyy también con tremenda verga me llenas más que nadie. – susurró ella.

          Pero eso no quita que lo disfrute como la buena perra que es. – dijo socarronamente el negro.

Ellos continuaron en lo suyo, entregándose el uno al otro con movimientos suaves y rápidos y yo viendo cómo esa verga entraba centímetro a centímetro y volvía a salir continuamente y sin descanso producto de la juventud del compañero sexual de mi madre, y por las expresiones de Carlos podía saber que gozaba como nadie y que seguro debía sentirse como en el cielo. El negro estaba 26 cm dentro de mi madre y ella envolvía 26 cm de verga, más unidos que nunca nadie detendría eso sino ellos cuando así lo quisieran. Así era cada vez con cualquiera de ellos, mi madre era la perra de esos negros.

Mi madre, una adicta al sexo interracial

Los encuentros con los primos de Francisco no eran tan seguidos pues ellos tenían labores que hacer, además que solo eran en los viajes que mi padre realizaba de vez en cuando, en cambio, mi madre y mi amigo sí se veían seguido por lo que ya les he contado antes pues el ser vecinos ayudaba a que el vecindario no pudiera sospechar de lo que ocurría en casa. Y mi madre me había dicho que la herida ya estaba curada pero que mi amigo le pidió algunos consejos de adultos y que por eso se iban al cuarto a conversar, yo estaba de acuerdo porque consideraba a Francisco un buen amigo y algo así como un héroe en esa época pues recuerden que eso empezó cuando yo era todavía muy joven. Lo que también empezaron a hacer es que cuando era época de colegio mi amigo venía en la tarde a casa y se encerraban en el cuarto y normalmente él se iba antes que venga mi papá pero otras veces se quedaba hasta que llegara pero para ese momento nosotros estábamos en la sala o en la cocina y Francisco ayudándome en alguna tarea del colegio cosa que así mi padre no podría sospechar que algo pasaba entre ellos pues yo estaba presente y tampoco decía que había pasado algo raro. Más bien al ver esos detalles, mi papá tomaba mayor estima y confianza a mi amigo. Y yo seguía viéndolos a través de la ventana, bien oculto y siempre probando nuevas poses sexuales como una que le decían el cangrejo y donde Francisco está echado y mi madre sentada de espaldas a él pero con las manos hacia atrás y apoyada en la cama, dependiendo de la pose muchas veces no se veía por completo la penetración pero en otras ocasiones, como en esta, la visión era completa. La negra verga entraba y salía sin compasión y sin freno ante los movimientos que realizaba mi madre que se empalaba a su gusto y sabor, mi amigo solo se dejaba llevar por ella mientras lo veía que estaba con los ojos cerrados, signo inequívoco de lo mucho que debía ser su placer y más aún cuando empezaba a mover su cabeza de un lado al otro, Francisco era presa del placer llevado al máximo. Y no era para menos al ver cómo mi mamá quebraba su pelvis y así el pene entraba y salía a buen ritmo y sonido por los gemidos que soltaba pues también ella era consumida por el fuego del placer… definitivamente, ellos parecían hechos para brindarse placer mutuamente sin importarles mi padre en lo absoluto.

          ¡¡¡Ouuuuu ouuuuu!!! – Gemía de placer mi madre sin dejar de moverse.

          Señora Norma, así es difícil dejar de pensar en verla todos los días. – casi carraspeó mi amigo sumergido en el goce.

La vagina de mi madre chorreaba del gusto empapando el negro y gordo pene de Francisco y aunque el teléfono empezó a timbrar, ellos hicieron caso omiso al mismo, la verga entraba y salía como Pedro por su casa y el teléfono timbraba una y otra vez y la verga seguía entrando y saliendo,  quien fuera que estuviera llamando iba a tener que esperar un rato hasta ser atendido. Y así fue que después de varios minutos que parecían infinitos mi madre gritaba y temblaba encima de mi amigo quien a su vez empujaba con fuerza su pene descargando sus huevos por completo y poco a poco se fueron calmando y recuperando el ritmo normal de la respiración aunque se preguntaron por el inoportuno timbrar del teléfono. Esa duda sería resuelta cuando al cabo de un rato, una vez más se escuchaba el repicar del aparato y mi madre ahora sí pudo contestar y por lo que escuché pues era mi padre y mi mamá le daba alguna explicación de porqué no contestó y que se había estado duchando y la llamada era para que no se olvide que íbamos a salir más tarde cuando él llegara. Luego de eso, conversaron un rato más y lo volvieron a hacer ahora en perrito y después se fueron a duchar juntos pues estaban sudados y ya le había dicho a mi padre que se había bañado.

Por ahora esto es lo que les puedo ir compartiendo del relato de sexo interracial y recordando sobre todo lo más saltante de esa época. Aunque no lo crean, volví. Un saludo de parte mía, David, también conocido por mi madre como el gatito ronrón.

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HIJA DE MI NOVÍA

Plinia me contó delante de Karen que era bisexual, y le comentaba a su hija de como la penetraba más de una vez fui a su casa, y Plinia salió completamente desnuda del baño delante de su hija como si nada, y me agarraba del brazo y me decía, aprovechemos que estoy desnuda, y nos metíamos en su habitación sin cerrar la puerta con su hija en la sala. Una tarde viene Plinia y me dice que tiene que viajar a su país, pero que no tenía con quien dejar a su hija......


HIJA DE MI NOVÍA
Plinia me contó delante de Karen que era bisexual, y le comentaba a su hija de como la penetraba más de una vez fui a su casa, y Plinia salió completamente desnuda del baño delante de su hija como si nada, y me agarraba del brazo y me decía, aprovechemos que estoy desnuda, y nos metíamos en su habitación sin cerrar la puerta con su hija en la sala. Una tarde viene Plinia y me dice que tiene que viajar a su país, pero que no tenía con quien dejar a su hija.

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Categoria: Hetero      Autor: Anónimo & DarkSoul





Me llamo Federico, cuando todo paso tenía 43 años, vivía a las afueras de Madrid. Hace un tiempo llegaron a vivir una señora con su hija, a mi edificio de origen venezolano. Con el tiempo nos hicimos amigos, la señora se llamaba Plinia tiene 44 años y su hija, Karen de 17 años. Salimos muchas veces los tres, Karen parece que siempre estuviera ausente de todo, en su mundo, una chica de piel muy blanca, muy menudita, de poco más o menos de metro cincuenta, su voz era muy aniñada, pero buena chica.

Una tarde de sábado, salimos Plinia y yo solos, tomamos unas cervezas y terminamos en mi casa. 
Plinia es una mujer con unos kilos de más, de nalgas gordas, de buen culo, y un par de tetas, bastante pequeñas y caídas. Pero lo bueno es que en la cama, es muy completa. A la primera vez que nos acostamos, me dejo que la penetrara por detrás, que ya lo tenía roto, no voy a decir que fui yo el que se lo rompió, ya que sería una tremenda mentira y me la chupo hasta que me acabe en su boca, ella  se tragó toda mi leche, fue cuando me di cuenta que estaba acostumbrada a tragarla.       

Ella era una mujer muy completa, salíamos siempre a caminar, hacíamos muchas cosas juntos, los tres, pero Karen siempre era de pocas palabras, Plinia era fogosa en la cama pero una leona defendiendo a su hija. Se notaba que entre ellas no había secretos, y me di cuenta hablando con ellas y escuchando lo que entre ellas hablaban.          

Plinia me contó delante de Karen que era bisexual, y le comentaba a su hija de como la penetraba más de una vez fui a su casa, y Plinia salió completamente desnuda del baño delante de su hija como si nada, y me agarraba del brazo y me decía, aprovechemos que estoy desnuda, y nos metíamos en su habitación sin cerrar la puerta con su hija en la sala. Una tarde viene Plinia y me dice que tiene que viajar a su país, pero que no tenía con quien dejar a su hija.

-"Si Karen no tiene problemas, que se quede en mi casa". Le propuse.

Hablamos con Karen y ella aceptó quedarse conmigo. El día del viaje, llevamos a su madre al aeropuerto luego fuimos a comer, volviendo a casa le pregunté sobre su tendencia sexual, y me empezó a contar que ella había tenido una vez relaciones sexuales con un chico, que la había desvirgado, se había hecho sexo oral entre sí, pero ninguno de los dos se vino en la boca del otro.

-"¿Y ese chico no te desvirgó por detrás?" Le pregunte, ya casi llegando a casa.

-"No, solo me lambió la raja nada más". Me dijo, sin darle importancia al asunto.          

Al llegar a casa le di una cerveza, pero antes nos cambiamos, ella se puso un pijama corto y una blusita, que le dejaban todos los pies al descubierto. Por mi parte me puse un pantalón corto y quedé con el torso desnudo.       

Karen comenzó a contarme cosas de su madre a medida que seguía bebiendo se le iba soltando la lengua y me empezó a contar que se había acostado con cinco chicas, y todo lo contrario de su madre, siempre le gustaron las mujeres mayores que ella, que la única que le había lambido el ano, era una mujer de unos cincuenta años que había conocido cuando iba al gimnasio, que con las mujeres si le gustaba acabar en su boca y que ellas acaben en su boca, le seguí dando cervezas y que sigamos tomando, me conto que habían hecho un 69 con esa señora, y que estando arriba, la señora le había abierto las nalgas y le lambió el ano.

-"¡Que delicia tuvo que haber sido eso, con esas nalgas blancas que tienes, tendrás un ano rosadito", Le dije, tratando de insinuarle algo. 

Karen, se empezó a reír, hasta que por fin me dijo.

-"Es que nunca me he visto el ano, no sé de color lo tengo". Me dijo riendo y bebiendo.

-"¿Me dejas que te lo vea?", le pregunte, agarrando uno de sus pies y empezando a acariciarlo.

-"¡Y si mi madre se entera!" Me dijo, dejando que le acaricie el pie.
-"Solo si se lo dice, yo jamás le diré nada", le dije, haciendo que se ponga de pie.

-“Bueno pero si mi madre se entera te ira muy mal”. Me advirtió ella.

Sus ojos que estaban turbios por tanta cerveza que había bebido, le empecé a sacar la parte de arriba del pijama, dejándola con las tetas al aire, hermosas, duras, bien blancas con su aureola y pezón, rosados. Ver esas tetas y atraerla hacia mí, para empezar a chuparlas, fue grandioso. Se las lambí, metiendo sus pezones en mi boca, se las besaba, y con las manos le baje la parte de abajo del pijama, apretando sus nalgas, se las acariciaba sin poder dejar de chupar sus hermosas tetas.     

Pase mi mano por debajo de sus nalgas y llegué a su vagina, se la sentí mojada, la alce en mis brazos y la llevé a mi cama, haciendo que se acueste boca arriba, le abrí las piernas para comenzar a succionar su vagina, entre gemidos de placer por parte de ella. Su vagina estaba depilada sin vello púbico, de labios regordetes, un olor y un sabor que me hicieron excitar más de lo que ya estaba, le di vuelta, haciendo que quede con sus nalgas para arriba y le empecé a besar sus blancas nalga, bien redonda, duras, las besaba, las mordía, Karen gemía, solo movía su cuerpo, cuando le abro sus nalgas y le veo el ano, quería gritar de alegría, fue el ano más lindo que había visto en mi vida, rosadito, y bien apretado.        

Metí mi cara entre sus nalgas y se lo empecé a besar, a lamber, apoyaba mis labios y chupaba como buscando sacar algo. La escuchaba gemir, casi gritar a medida que le comía su ano con la lengua, ella lo apretaba y hacía fuerza para fuera como si quisiera defecar, y yo estaba loco por penetrarla.

-“¿Te gusta Karen?", le dije, sacando mi cara de entre sus nalgas.
  
Sin esperar respuesta hice que se pusiera en cuatro patas, para volverle a abrir sus nalgas le seguí chupando el ano, buscando con mis dedos su vagina, que estaba totalmente mojada.

-“Siiiiii, me encanta", Dijo, aplastando su cara contra el colchón.  

Excitado estaba, me puse detrás de ella y sin decirle nada, la penetra por la vagina, escuchando como gemía de placer a medida que le penetraba y le acariciaba su ano con mi dedo, haciendo que lo aflojara. Saqué vaselina de la mesita a un lado de la cama, pero antes de embadurnarle el ano, se lo volví a lamber y chupar, quería meter mi cara dentro de sus nalgas Le dije que se abra ella las nalgas, y le empecé a pasar vaselina por el ano, metía suavemente mi dedo dentro de ella, escuchando como gemía y apretaba su ano, le puse bastante vaselina a mi pene, quería que su lindo ano fuera mío.     

Empecé a hacer fuerza, a sentir como Karen se quejaba, como su ano se iba abriendo a medida que mi dura erección le iba entrando, no quería ser brusco, no quería que le duela más de lo necesario, para que no se asustara y poder meterle todo mi pene por detrás.  Se la saqué, le volví a pasar vaselina, volví a aplicar vaselina por mi pene, mientras ella seguía en cuatro patas abriendo sus blancas y hermosas nalgas, me volví a ubicar detrás de ella y se la seguí metiendo a medida que ella se seguía quejando, pero no me decía que se la saque ni nada, solo se quejaba mientras mi pene terminaba de entrar toda en sus entrañas.           

Le había desvirgado su ano a Karen, tenía todo mi pene dentro de ella. No me movía, solo le tenía dentro mientras ella se relajaba y dejaba de bufar como estaba bufando. Muy despacio la empecé a mover para los costados sin despegar sus nalgas de mi pelvis, se la empecé a mover en círculos, sentía el calor del interior de sus nalgas en mis huevos. Le estaba abriendo el ano lo más despacio posible.

Muy despacio se la saque, viendo como le había quedado el ano, manchado de sangre, abierto, brotando para afuera, pero me pareció hermoso. Volví a lamberlo, ella gimió, la hice poner boca arriba, volviendo a chupar sus tetas, a acariciar su vagina, le levanté las piernas y se la volví a meter por su ano, tan despacio como cuando se lo estaba rompiendo, ella no dejaba de gemir a medida que mi pene le entraba, hasta volver a meterla toda, la tenía agarrada de la planta de sus pies, hice que los apoye en mis hombros, y empecé con una mano a acariciar sus tetas y con la otra su vagina.

Ella tenía los ojos cerrados, su cara reflejaba mucho placer, lentamente empecé a sacarla y a volver a meterla, Karen solo gemía, mis movimientos de mete y saca se iban haciendo más fuertes y profundos, se la sacaba casi toda y se la volvía a meter, escuchando como gozaba. Quería desvirgarla por completo pero sin dolor, así le podía seguir penetrando su hermoso ano.    

A medida que le acariciaba el clítoris, ella respiraba más agitada, más fuerte, sus gemidos se hacían fuertes, eran casi gritos que daba Karen. Empezó a temblar, parecía que estaba convulsionando, levantaba sus caderas, haciendo que mi pene le entre más todavía, le sacaba y le metía mi  pene a un ritmo constante, su ano totalmente abierto, ella dio un fuerte "HAAAAAAA", y me clavó sus uñas en mi brazo, la empecé a penetrar más rápido, se notaba que Karen estaba acabando, deje de acariciarla y solo le agarre los tobillos, mordiendo uno de sus talones, cuando también me empecé a venir dentro de sus entrañas.       

Sentía como me salían los chorros de leche de mi pene, llenando las entrañas de la hija de mi novia, llenando a esa chica que acababa de romper, Cuando terminé, me temblaban las piernas, parecía que estaba en una nube. Karen apenas podía abrir sus ojos.

-“Que rico me rompiste el ano". Me dijo, Karen.

A medida que le iba sacando el pene, escuchaba su respiración, pausada, profunda, totalmente relajada. Me di cuenta que se había dormido. Me le quedé mirando el ano como se lo había dejado, veía como a medida que Karen respiraba, le salía la leche de sus entrañas, para mí fue un espectáculo hermoso. La acomodé bien, y me acosté a su lado y nos quedamos dormidos los dos desnudos y bien abrazados.

A la mañana siguiente, me desperté, abrazando el cuerpo desnudo de Karen, cuando ella se despierta y se estira toda, casi acostándose sobre mí.

-"Buenos días mi amor", me dice, besándome.
-“¿Es verdad lo que pasó anoche o solo lo soñé?", me dijo, acostándose sobre mí, aplastando sus hermosas tetas contra mi pecho.

-“¿Y al final, de qué color es mi ano?" Me dijo, sin dejar de lamber mi boca como si fuera un helado.

-"Era de un color rosado hermoso, bien cerrado y chiquito". Le dije, ahora besando su boca y metiendo mi lengua en la su boca.

Moví mi cuerpo contra el suyo, buscando meter mi pene ya duro de nuevo en su vagina, Karen me empezó a acariciar mi pene, pasando su lengua, abriendo su boca y dejando que le entrara, dando unas fuertes chupadas.

-"Mmmmm, que rico que es mamar este pene", me dijo, volviendo a meterla en su boca y siguió chupando fuerte.           

-"¿Donde quiere penetrarme señor pene?". Le hablo a mi pene sin dejar de darle besos.          

Dejó de besarlo y se subió sobre mí, acomodando mi pene contra su vagina y se fue sentando, hasta que la tuvo toda dentro, para comenzar a mover sus caderas en círculos con todo mi pene dentro de ella. Mis manos se fueron a sus tetas apretándolas, mientras ella seguía moviendo sus caderas con todo mi pene bien dentro de ella quien moviendo muy despacio sus caderas, disfrutaba.

Luego de uno minutos le saqué mi pene y la hice poner boca arriba sobre la cama, acomodándome entre sus piernas y la volví a penetrar a meter pero por el ano, haciendo que Karen gritara de placer.      
   
-"SIIIIII PAPI, QUIERO TODA TU MIEMBRO BIEN ADENTRO DE MI, RÓMPEME BIEN MI ANO, CLAVA TU PENE HASTA EL FONDO DE MI COLA, DEJA MI ANO LO MÁS ABIERTO QUE PUEDAS". Me gritaba, retorciendo su cuerpo sobre la cama.       

Cuando ella sintió que estaba por venirme de nuevo se saco mi pene de su ano y se la metió en la boca, donde empezó a chupar haciendo acabe en su boca.

-"Traga, traga, toda la leche trágala", le dije apretando su cabeza contra mi pene y sentía como los chorros de leche salían a la boca de Karen y ella gemía sin hacer ningún movimiento o gesto de sacar mi pene de su boca.        

-"Nunca pensé que fuera así de rica, ahora entiendo a mi madre que le guste mamar y tragar leche", me dijo Karen limpiando mi pene con su lengua cuando acabe de venirme.   

Por los próximas semanas aquello fue nuestra rutina sexo y mas sexo, por la mañana al despertar, por la tarde y por la noche fue como estar recién casados, nos olvidamos de todo y de todos, pero el tiempo pasa muy rápido cuando más deseas que sea lento, la madre de Karen regreso antes de lo previsto y pensando darnos una sorpresa no aviso de su llegada pero la sorpresa de la llevaría ella y en verdad no la daría a nosotros.

Plinia llego era viernes y Karen estaba en la casa junto conmigo ambos desnudos teníamos sexo sobre mi cama, con ella cabalgando sobre mí con mi pene bien dentro de su ano, los gemidos de Karen eran fuertes por lo que cuando Plinia abrió la puerta de mi apartamento de inmediato escucho los gemidos de su hija provenientes de mi cuarto lo que vio le hizo hervir la sangre, sin hacer ruido fue a la cocina donde tomo un afilado cuchillo.

Entre alaridos de placer con mis piernas temblando de gusto me corrí dentro de Karen, con ella mojando mi vello púbico y huevos de los jugos que se derramaban a raudales de su vagina, cuando también se corrió dando un pequeño grito de placer, de haber sabido lo que me esperaba nunca me hubiese levantado de la cama pero las ganas de orinar me vencieron bese a Karen en los labio y la deje en la cama. Salí de mi habitación desnudo con mi pene en semi erección chorreando semen y jugos de Karen.

Camine por la casa hasta el baño, estaba por llegar cuando me al dar la vuelta para entrar al baño me tope de frente con Plinia que se me quedo viendo con una mirada asesina, no supe que decir, por su mirada era obvio que sabía que sabía que me estuve revolcando con su hija todo el rato que estuvo fuera, ella me miro y me dijo.

-“Eres un desgraciado aprovechándote de mi hija ¡nunca lo pensé de ti!” Dijo Plinia.
-“Ehhhh vera Yo. Yo…” Balbucee sin saber que contestar.

En eso sentí una fuerte punzada en mi entrepierna que me dejo sin aliento y paralizado, luego otra y otra, con horror baje la mirada para ver como mi entrepierna estaba siendo apuñada por Plinia con un largo como afilado cuchillo, sentí la sangre correr por mis piernas, luego un punzaba mayúscula y eso fue todo el dolor fue tan grande que perdí el conocimiento por completo.

Cuando desperté estaba siendo trasladado en una ambulancia a un hospital, donde los médicos poco pudieron hacer por mis genitales, de hecho Plinia según me dijeron apuñalo mi escroto no menos de 10 veces y me cerceno mi pene que los paramédicos nunca encontraron se presume que ella se lo llevo o arrojo en algún lado, apenas logre sobrevivir pues perdí mucha sangre, perdí además de mi pene uno de mis testículos.

Las autoridades aun buscan a Plinia y Karen, pues desde esa noche desaparecieron y nadie sabe qué fue de ellas, por mi parte vivo solo sin sexo recordando cómo es que desvirgue sabrosamente de manera anal a Hija de mi Novia la última mujer con tuve sexo por el resto de mis días. 




Autor: Anónimo & DarkSoul       Adaptador: DarkSoul

RETANDO AL PELIGRO

Mi esposa aunque bella y en ocasiones muy ardiente en la cama, ya no me satisfacía por complete, ella siempre me había dicho que si me llegaba a descubrir siéndole infiel me castraría antes de dejarme en manos de otra mujer, cada que lo decía me agarraba de los huevos y me los apretaba, lo que hacía que mi pene saltaba a una dura erección de manera inmediata, por alguna razón que no entendía que disfrutaba de todas maneras, aquellos apretones se volvieron algo regular en nuestros encuentros sexuales......


RETANDO AL PELIGRO
Mi esposa aunque bella y en ocasiones muy ardiente en la cama, ya no me satisfacía por complete, ella siempre me había dicho que si me llegaba a descubrir siéndole infiel me castraría antes de dejarme en manos de otra mujer, cada que lo decía me agarraba de los huevos y me los apretaba, lo que hacía que mi pene saltaba a una dura erección de manera inmediata, por alguna razón que no entendía que disfrutaba de todas maneras, aquellos apretones se volvieron algo regular en nuestros encuentros sexuales.

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Categoria: Hetero      Autor: Lovelittlegirl & DarkSoul





Mi  esposa aunque bella y en ocasiones muy ardiente en la cama, ya no me satisfacía por complete, ella siempre me había dicho que si me llegaba a descubrir siéndole infiel me castraría antes de dejarme en manos de otra mujer, cada que lo decía me agarraba de los huevos y me los apretaba, lo que hacía que mi pene saltaba a una dura erección de manera inmediata, por alguna razón que no entendía que disfrutaba de todas maneras, aquellos apretones se volvieron algo regular en nuestros encuentros sexuales que poco a poco comenzaron a ser menos frecuentes.

Fue un sábado, cuando fui a celebrar junto a mi esposa el recién ascenso en mi trabajo; fuimos a una discoteca junto a sus amigas y nos divertíamos en grande. Mi esposa se pasó de tragos y estaba casi inconsciente cuando llegamos a la casa de su mamá, donde vivíamos en un anexo. Al entrar veo a Gaby, mi cuñada de 19 años que veía tv de brazos cruzados y notablemente molesta; le pido me ayude a llevar a su hermana al anexo y a regañadientes acepta susurrándome: ¿veo que no te importa qué día es hoy verdad? ¡Cumplimos un año!      

Llevamos a mi esposa entre ambos mientras nos decía cosas sin sentido, la acostamos boca abajo y señalando a Gaby le dije.

-“¡Eres insoportable, pero también eres su hermanita y te amo! Dijo mi esposa.

Acto seguido se queda dormida o por lo menos eso pensé, apague la luz y me abalanzo contra mi cuñadita quien esquivando mis besos susurro sentirse muy molesta. La agarre por sus ricas nalgas para atraerla contra mí cuerpo; camuflados en la oscuridad frotaba mi erección sobre su rajita la delgada tela de su pijama que portaba ayudaba a que ella sintiera mi pene por completo insistiendo en besarla, mi esposa se voltea y en silencio la miramos quitarse falda y panty para comenzar a masturbarse.

Abrazo a Gaby por la espalda apoyando mi erección en aquellas hermosas nalgas, meto una mano dentro de su pijama y acariciándole su linda vagina decido usar mi arma secreta infalible: retarla para despertar la rivalidad entre hermanas por lo que le susurro al oído.     

-“Mira lo que está haciendo tu hermana, ya que no quieres tendré que desquitarme con ella”. Le dije al oído.  

Gaby jadeante se me acerca al oído y me susurra un firme “NO” abriendo un poco las piernas, por lo que  mis dedos comienzan a estimularla mientras con la otra mano manoseo sus senos que si bien no son tan grandes como los de mis esposa tiene unos pezones supremos y le beso el cuello; mi esposa gemía frotando su vagina, dándose el mismo placer que a menos de 2 metros yo le daba a su hermanita, que mordiéndose los labios trataba de contener los gemidos para no llamar la atención de su hermana.   

Apoyando a Gaby sobre la pared de mi habitación deslizo mis manos hasta su cintura para bajarle el pantalón de su pijama, acaricio sus nalgas desnudas por unos segundos se las abro y la penetro hasta el fondo; la tomo firme de las caderas y ella se tapa la boca tratando de suprimir sus gemidos causados por mis fuertes embestidas.     

El silencio de la madrugada satinada por la deliciosa armonía de ambas hermanas gimiendo y el choque de las nalgas de mi cuñadita contra mí pelvis era muy rico. Entre sus ricos gemidos mi esposa balbuceo:           

-“Jorge… amor… chúpamela… anda hazme sentir rico…”- Dijo mi esposa.       

Detengo mi embestida y Gaby voltea hacia mí:           

–“Ni se te ocurra…” Dijo Gaby. 

-“Debo hacerlo, puede despertarse y no imagino el escándalo que armaría”. Dije.         
-“No pares, sigue penetrándome”. Dijo Gaby. 
-“Debo complacerla, no me queda de otra, a menos que…” Dije.   
-“¿A menos qué Jorge?” Pregunto intrigada Gaby.     

Sin darle tiempo a que reaccione, tomo a Gaby por las caderas para posicionarla justo frente a su hermana que con las piernas abiertas de par en par rogaba tiernamente que su raja fuese atendida. La penetro empujándola con fuerza y mi esposa suspira profundamente cuando siente la boca de su hermana; sin tener otra opción Gaby se entrega a la vagina de mi esposa mientras yo, su cuñado, la penetro con fuerza, hundiendo mi duro miembro por completo en ella.    

Estaba experimentando una de mis más anheladas fantasías: un trío con mis dos mujeres amadas quien me iba decir que esos iban a hacer los últimos momentos de placer de mi vida como un hombre de verdad,

Luego de unos minutos Gaby arquea la espalda y levanta su culito, aquella era su señal para pedirme algo que le encantaba y en la más perfecta sincronía mi dedo pulgar entra en el ano de Gaby y ella mete dos dedos en la húmeda vagina que saboreaba, haciendo gemir de placer a mi esposa.         

Las manos de mi esposa toman a Gaby por la cabeza apretándola contra su vagina y en un intenso alarido de ambas al tener el más rico y hermoso orgasmo, mi esposa lanza chorro de jugos y mi semen son recibidos por la apretada vagina de mi cuñada, fueron cuatro poderosos chorros los que arroje me tuve que morder mi labio inferior para no dar un alarido de placer en ese momento, que aun lamento, pues fue una contención innecesaria de mi parte.           

Sin terminar de disfrutar el plácido instante de quietud post orgasmo, nos levantamos cuidadosamente de la cama; Gaby no tardo en comenzar a reclamarme haberla sometido a tan perverso acto y al salir del cuarto le dije.

 -“Caya que la vas a despertar, además eres la culpable de que no la complazca como debería”. Le dije.

Con el semblante molesto me dio un apretón de huevos levemente me beso en los labios lo que me hizo probar los jugos de mi esposa y se marcho, agotado, apenas me subí mi trusa (slip), fui a la cocina bebí algo de agua, fui al baño y regrese a mi cuarto, apenas cerré la puerta sentí un fuerte golpe detrás de la cabeza que me dejo aturdido por unos segundos.

Sentí como dos manos me despojaron de mi trusa que quedo a la altura de mis rodillas, luego sentí como alguien tomo mi pene y se lo llevo a la boca, sentí como una mano estiro mis huevos dolorosamente, con mi pene palpitando dentro de aquella boca, que se lo saco de repente escuche decir.

-“Así que esto salen los jugos de mi hermanita, ¡maldito traidor!” Escuche decir  mi esposa.
-“No es lo que cre…” Intente decirle a mi esposa.

Pero no pude acabar de tratar de explicar sentí un largo como doloroso corte por detrás y por debajo de mi estirada piel escrotal, seguido de un punzante dolor como nunca antes había sentido, sentí algo caliente correr por mis piernas y sin poder contenerme di un gran alarido de dolor.

-“AAAAAAAAAAAAAAHHHHHHH” Grite.

Mi alarido hizo venir a Gaby corriendo a nuestra habitación, apenas encendió la luz para poder bien lo que sucedía mi esposa le arrojo mi escroto con mis huevos en su interior a su pecho, que rebotaron, manchando su pijama de esperma y sangre, para luego mi escroto caer al suelo y mis dos amados huevos salirse de la cercenado bolsa de piel que los había contenido desde que nací.

-“AHÍ LOS TIENES MALDITA PUTA DE MIERDA A VER SI AHORA TE SIRVEN DE ALGO”. Le grito mi esposa a Gaby.

Mi cuñada quien momentos antes había disfrutado de mi virilidad quedo en shock al verme revolcándome en el suelo con mis manos en mi entrepierna, toda llena de sangre con mis huevos en el suelo y mi bajo vientre lleno se la que fue mi última eyaculación que no pude disfrutar.

Continuaba gritando de dolor cuando mi esposa de un pisotón, acabo por completo con uno de mis testículos estallándolo bajo su talón, Gaby cayó de rodillas llorando desconsoladamente al ver aquello, mientras que por mi parte solo pude gritar de horror al ver como mi esposa acabo para siempre con mi testículo. 

-“¡NOOOOOOOOO!” Grite.

Luego creo que me desmaye, pues ya no recuerdo más, me desperté en un hospital solo, castrado para el resto de mis días, tarde dos meses en recuperarme, cuando regrese a mi casa extrañado por no recibir visita alguna me encontré con mi suegra quien me dijo que no podía entrar ya más a su casa, me entrego dos maletas con mis cosas y me dijo que mi esposa se había marchado sin decir a donde.

Gaby también se marcho, sin decir nada eso fue hace cuatro años, ahora vivo solo en un cuartito, sin esposa o amante alguna, mi pene ya no puede tener erecciones pues los médicos me explicaron que durante mi castración me cortaron uno de los nervios de mi pene que hace que tenga sensibilidad por lo que apenas y lo siento.

No he logrado tener una erección desde aquella noche y ni siquiera sé que fue de Gaby o de mi esposa ahora entiendo que mi destino es morir solo, sin sexo por el resto de mis días que espeso no sean muchos y todo por “Retar al Peligro”.





Autor: Lovelittlegirl & DarkSoul       Adaptador: DarkSoul

VECINO CORNUDO

Era un día tranquilo como cualquier otro el marido de la vecina estaba trabajando, y ella ya había acabado sus cosas de la casa, por lo decidió broncearse en la piscina se estaba colocando su bikini cuando escucho un ruido que la llevo al recuerdo de cuando su esposo le hacía el amor en esa misma terraza no muchos años atrás. Vero era una rubia despampanante de unos 33 años delgada de grandes tetas y cintura estrecha con dos buenas nalgas......



VECINO CORNUDO
Era un día tranquilo como cualquier otro el marido de la vecina estaba trabajando, y ella ya había acabado sus cosas de la casa, por lo decidió broncearse en la piscina se estaba colocando su bikini cuando escucho un ruido que la llevo al recuerdo de cuando su esposo le hacía el amor en esa misma terraza no muchos años atrás. Vero era una rubia despampanante de unos 33 años delgada de grandes tetas y cintura estrecha con dos buenas nalgas.

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Categoria: Hetero      Autor: DarkSoul





Era un día tranquilo como cualquier otro el marido de la vecina estaba trabajando, y ella ya había acabado sus cosas de la casa, por lo decidió broncearse en la piscina se estaba colocando su bikini cuando escucho un ruido que la llevo  al recuerdo de cuando su esposo le hacía el amor en esa misma terraza no muchos años atrás. Vero era una rubia despampanante de unos 33 años delgada de grandes tetas y cintura estrecha con dos buenas nalgas.            

Sus pensamientos fueron rotos al ver a su vecino. El cual caminaban un hombre de brazos, piernas y espalda enorme su nombre Daniel al verlo por primera vez a Vero le había parecido grande, pero al conocerlo personalmente, vio que él era realmente enorme, Daniel era doctor, Vero estaba con su pequeño bikini y con tacones altos aquello era porque a su marido así le gustaba por lo menos antes.       
    
Además otras de las razones es que siendo verano hacía calor a morir Daniel estaba cortando el césped frente a su casa. Vero lo llamo y entro a su casa, estaba con unos tenis (zapatilla) grandes de básquet color blanco, un short corto de color marrón y una camiseta blanca.         

-“¿En qué puedo ayudarla vecina?” Pregunto Daniel.

Vero respiro hondo y comenzó hablar sobre su voluntad de mejorar su vida amorosa, que ella y su marido tenían sexo solamente una vez por mes, con las luces apagadas y siempre en la pose del "misionero".

-“Es por eso que quería un consejo de tu parte”. Dijo Vero. 
-“¡Muy bien querida siéntate aquí en el sofá! creo que tengo algo que pienso te va a ayudar”. Le dijo Daniel.

-“¡Voy a empezar mostrándote como darle placer a tu marido!” Dijo Daniel con voz muy varonil.

Fue a su casa y regreso con un video porno que coloco en el televisor de Vero, en el video se podía notar claramente que se trataba de una rubia que estaba arrodillada con tacones altos desnuda comiéndose un enorme pene largo y grueso babeándolo todo y parecía poseída, Vero estaba con sus manos en su boca y apenas pudo decir. 

-“¡DIOS! Había escuchado que películas así existían, pero nunca había visto una”. Dijo Vero.          
-“¡Dios Mío!” Exclamo Vero.      
-“¿Qué ocurre? Pregunto Daniel algo alarmado.         
-“Esee penee es enormeee” Dijo nerviosa Vero.         
-“¿Ese? No para nada, solo es tamaño mediano”. Dijo Daniel         
-“¡Pero, pero eso no puede ser”. Dijo algo contrariada Vero.           

La expresión de Vero demostraba la poco experimentada que tenía en el sexo y especialmente en el porno de negros. Mientras tanto Daniel pensaba algo que a Vero no se le había ocurrido hasta ese momento.            

-“Voy a adelantar un poco la película, presta atención a la chica en esa escena”. Dijo Daniel.

La escena se mostraba como la rubia con una mano movía los huevos para adelante del negro y con la otra agarraba el pene desde la base apretándoselo, metiéndose cada centímetro dentro de su boca.    

-“¿Quieres que yo haga eso?” Pregunto vero.  

-“una mamada es uno de los mayores placeres que una mujer puede darle a un hombre, has esto y tu marido se transformara en una bestia salvaje que te hará gozar como nunca”. Dijo Daniel.      

-“Pero creo que necesitas estrenar con alguien, si tu quieres yo me ofrezco de voluntario para ayudarte en esa tarea”. Dijo Daniel con malicia.       

Con cara de picara y de sorpresa con una mano en su cara, Vero le dijo.  

-“¿Creo que eso no sería inapropiado?” Le respondió tímidamente Vero.

-“¡Espero que no estés pensando que quiero sacar provecho de toda esta situación! ¡Esto es solo una ayuda para tu matrimonio recuerdas? Respondió Daniel.     

Vero se puso a pensar aquello era solo por su bien acaso o Daniel tramaba algo más. Mmm necesito mejorar mi vida matrimonial, y por otro lado Daniel es un hombre muy guapo, grandote y bien dotado de seguro quizás pueda hasta ser divertido, pensó Vero para su misma.

Vero termino aceptando la ayuda que Daniel le ofrecía y el comenzó con decirle.         

Lo recibes desnuda, y entonces, se darán un beso sensual desde ahí vamos a comenzar.          

-¿Espera desnuda?
¿Quieres que me quite el bikini?  Pregunto Vero.        

-“Así es, ¡necesitas ser más agresiva con tu sensualidad y el primer paso es estar conforme con tu desnudez! Respondió Daniel       

-“Hum, ¿podrías darte la vuelta por favor? no estoy acostumbrada a que nadie me vea desnuda. Dijo Vero.

-“Vamos de todas maneras te voy a ver al fin y al cabo no es cierto, no hay necesidad de ocultar nada”. Le dijo Daniel.        

Una vez con ella desnuda Daniel agarra a la rubia muy fuertemente por los brazos la aprieta y le da un beso muy apasionado, las enormes manos de Daniel empezaron a refregarle, apretarle y acariciar su gran par de nalgas.          

-“Hum diablos que bello y buen cuerpo tienes”. Le dijo Daniel.     
-“Ahora relájate y vamos al sofá donde abrirás mi pantalón y sacaras su pene”. Dijo Daniel.  

Vero como hipnotizada hizo lo que Daniel le indico agarro su pantalón y se lo bajo  hasta que el enorme pene de Daniel quedo a la vista de los ojos de Vero que quedo con la boca abierta, debía de medir 25 cm y de grueso 8 cm, era algo de otro mundo para ella, que quedo agachada hincada en el piso, con el enorme pene de Daniel sobre su cara, mirándolo atontada.     

-“¡Lo tienes del triple de grande que mi marido! ¡Es enorme!·. Dijo 
Vero.   
-“Gracias”.
-“¿Pero por que te has puesto de pie? Pregunto Daniel.         
-“Vamos comienza a lamer mi enorme pene”. Le dijo Daniel.         
-“Esta bien querido”. Le dijo 
Vero.

Agarro su enorme pene y se la fui metiendo en la boca.

-“¡ahora mete la cabeza en tu boca y comienza a darme una mamada de verdad!” Le ordeno Daniel. 

Vero no paraba de pasar su lengua por sus huevos excitando mucho a Daniel logrando que las penes de su largo y grueso pene se marcaran aun más ella jamás había visto, ni sentido algo igual en su vida empezó a comerse su erección metiéndoselo completamente dentro de la boca hasta que le daban arcadas, y no dejaba de mirar a Daniel a los ojos.       

-“¡Lo estás haciendo muy bien!” Dijo Daniel. 

Las piernas de vero ya les temblaban y las tenía toda dobladas en el piso, con el pene metido bien adentro de su boca babeándolo alocadamente, Daniel no dudo en tomar sus grandes tetas, pellizcándole sin piedad sus endurecidos pezones.

Ya para ese momento Daniel se encontraba de pie solo con sus zapatos puestos con su pene metida dentro de la boca de ella que había separado sus piernas, Daniel se inclino para empezar a frota duramente su vagina y su clítoris hinchados sin descanso, haciendo que sus jugos comenzaran a chorrear de su interior.          

Daniel no tardo en comenzar a bañarle la boca de su cremosa leche, hasta llenar de su leche la boca de Vero que salió expulsada de su boca ya que no se la pudo beber toda, Daniel gimiendo de placer no dejaba de meterle sus dedos dentro de su ya muy húmedo y caliente vagina.       

Daniel de inmediato hizo que Vero se colocara de rodillas sobre el sobra con sus manos apoyadas sobre el respaldo, sus grandes tetas quedaron colgando hacia abajo, Daniel se coloco atrás restregó su enorme glande por su mojada vagina, Daniel tomo sus tetas antes de empujar su gran miembro que entro hasta la mitad.

-“¡DIOS ES MUY GRANDE!” Grito Vero.

Un fuerte empujón más y todo su gran falo entro por completo con los grandes huevos peludos de Daniel chocando contra la pelvis de Vero, quien abrió los ojos grandes al sentirse completamente empalada, su miembro había llegado a rincones jamás antes tocados por dedo o miembro viril alguno.

-“AAAAAAhhhh DIOS QUE RICO”, Grito Vero.

Daniel no tardo en comenzar a bombearla, mientras con sus manos apretaba sus tetas con fuerza, los gemidos de Vero, llenaban toda la sala, los juegos que brotaban de su vagina cada que Daniel extraía su miembro para volverlo a introducir ya empapaban sus piernas como el sillón, aquello duro por varios minutos, el sonido de sus gemidos y de la pelvis de Daniel chocando contra las nalgas de Vero eran lo único que se escuchaba, vero se vino tres veces antes de que Daniel gritara.

-“¡ME VENGOOOO!” Grito Daniel.

Al tiempo que comenzó a llenar de su espeso semen el interior de la vagina de vero muy profundamente, ambos gimieron y Vero llego a otro poderoso orgasmo, antes de que ambos se quedasen quietos respirando aceleradamente, sintiéndose agotados pero felices.

Aquella fue la primera de muchas ocasiones, el esposo de Vero comenzó a sospechar algo sobre todo porque cuando tuvo sexo con ella, sintió que su vagina siempre apretadita era algo más abierta que de costumbre por lo que sospechando que le era infiel planeo un viaje que no era real por lo que aquel sábado regreso a casa sin ser esperado.

Apenas entro por la cocina sin hacer ruido escucho los gemidos, provenientes de la sala, tomo un afilado cuchillo y camino hacia el origen de los gemidos los ojos del marido de Vero se abrieron grandes al ver al enorme hombre penetrando a su esposa sobre su sofá con ella gimiendo con los ojos cerrados, con el hombre apretándole sus tetas a su esposa, con mi largo como grueso pene entrando y saliendo de su vagina como si fuese un pistón impulsado con combustible los ojos del hombre estaban cerrados disfrutando del mete saca de la vagina de su esposa. 

Daniel estaba encaramado con los pies sobre el asiendo del sofá, con sus fuertes piernas bien separadas, con sus grandes huevos rebotando contra la pelvis de su esposa, que chorreaba de sus fluidos.

-“¡Más… Más… Dame Más!” Jadeaba Vero.
-“Si… Si… ¡Estoy por venirme!” Le respondió Daniel.

De pronto Daniel sintió como una fuerte mano tomo sus huevos, abrió los ojos antes de escuchar la voz de un hombre en su oído derecho.

-“Ya nunca más vas hacer a un hombre cornudo, maldito mal nacido”. Dijo el esposo de Vero.

Daniel no tuvo tiempo de reaccionar, antes de sentir una fuerte punzada en su entrepierna que bloqueo todo placer de su gran venida, que fue la ultima que su miembro viril le proporciono, al inundar la vagina de Vero.

-“¡AAAAAAAAAAhhhh NOOOOOOOOOO!” Grito Daniel.
-“HAAAA Siii, Papi dame tu leche” Dijo Vero.

A los pocos segundos sintió como el cuerpo de Daniel quedo sin sentido sobre su espalda, Vero sintió algo caliente chorrear por sus piernas al principio pensó que era la leche de Daniel, pero luego de unos segundos pensó que aquello era demasiado de pronto vio con un gran escroto con sus huevos aun dentro cayo a su lado en el sofá.

Vero de pronto comprendió que eran los huevos de Daniel, alterada, volteo su rostro, para ver a su esposo detrás de ella con un gran cuchillo ensangrentado que le dijo.

-“A ver si ahora tu amante te hace gozar sin sus huevos”. Dijo su esposo.

De pronto ella sintió un fuerte piquete cuando su esposo le produjo tres cortes en la parte alta de su vagina, arrancándole su hinchado clítoris y parte de sus labios vaginales mayores, Vero grito.

-“¡NOOOOOOOOOOO!” Vero grito cuando comenzó a sangrar.

Tanto Vero como Daniel se recuperaron de la agresión Daniel se divorcio de su esposa, Vero por otra parte sigue casada con su esposo simplemente porque nadie sabe donde esta, luego del ataque se desvaneció, Vero ya ni siquiera puede masturbarse sin su clítoris y el trauma que le causo el ataque de su esposo le bloquea cualquier placer que aun pudiera sentir en su mente, por lo que no solo Daniel fue hecho un eunuco sino Vero también.     




Autor: Darksoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

Sexo en las clases de salsa

Hola somos Selena y Bryan, nos hemos apuntado a un club que tiene de todo, en principio la idea era hacer piscina y un poco de gimnasio, pero a la semana me dijo que le gustaría aprender salsa. Claro que en eso momento yo no sabía que en realidad lo que buscaba era tener sexo en las clases de salsa.Continuar leyendo »

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Sexo con la Mamá de mi ex… ¿por qué no? (Parte II)

Todavía tenía en mente ese delicioso manjar de cuando tuve sexo con la mamá de mi ex, ese fruto prohibido del cual finalmente había podido disfrutar. Tenía impregnado en mí su aroma y apariencia. No sé si mi ex suegra sabía lo que lograría.

Desde aquel episodio en el que había tenido sexo con la mamá de mi ex habían pasado varios días, cada vez que visitaba a mi ex, no podía mirar a los ojos de su madre. Ella me veía y saludaba toda atenta; lo hacía a propósito, supongo, pero vestía de manera más provocadora de lo habitual.

Un día de visita normal a mi ex, nos quedamos jugando a las cartas. Su mamá se unió al juego y entre risas y miradas las horas transcurrían, sin darnos cuenta de que el tiempo había pasado hasta ser bastante tarde. Sabía que debía irme pronto, pero la mamá de mi ex dijo:

-Puedes quedarte en el cuarto de visitas, total ya es muy tarde y peligroso para que te vayas…

Obviamente, no puse mucha resistencia y acepté.

Nos despedimos y fui al lugar donde pasaría la noche, me quité la ropa hasta quedarme solo en bóxer, salí al baño y vi pasar a mi ex suegra a su cuarto despidiéndose con un beso volado y mirándome por un momento ahí mismo… donde reposaba mi herramienta ansiosa de visitarla.

Tenía que volver a tener sexo con la mamá de mi ex

Me recosté y no podía dejar de pensar en que la tenía tan cerca y tan lejos. Saqué mi celular y me puse a revisar aquellas fotos que tenía de ella desnuda. Mi favorita era una que estaba en 4, podía verle todo… me puse duro y empecé a tocarme el pene: me masturbaba pensando en ella, hasta que no pude más y me armé de valor y decidí ir a verla. Estaba muy duro, vi la puerta entreabierta y decidí entrar. Ahí estaba ella, recostada con su pijama sobre la cama, una blusa pequeña dejaba ver sus pequeñas pero hermosas tetas, un short protegía ese manjar del que días atrás pude probar y veía esas piernas tan hermosas que tenía. Mi erección no bajaba para nada, quería lanzarme sobre ella y devorar y saborear cada parte de su cuerpo.

En eso, ¡la mamá de mi ex despertó! Me miró y sonrió… supe que esa era la invitación que había estado esperando. Empecé a besar sus pies perfectos y subí por sus suaves piernas. Ella gemía, solo con eso y yo con mi verga a punto de explotar, pasé por alto a propósito su chochito, besé su abdomen y alcé su blusita para pasar mi lengua por sus pezones. Ella gemía mucho y yo me excitaba cada vez más, besé su boca y nuestras lenguas se entrelazaron en un beso eterno. Le pedí que se diera la vuelta bocabajo y empecé a besar su nuca; pude notar cómo eso la volvía loca, bajé por su espalda y esta vez me detuve para retirar su short; ella alzó su abdomen y así pude sacarlo más fácilmente. Le pedí que se pusiera a cuatro patas, ¡qué hermosa vista tenía! Ver su delicioso ano y su chochito depilado me volvía loco, así que empecé a lamer su ano; ella se agarró fuerte a la cama y gemía,  yo seguía lamiéndola. Empecé a lubricar mi dedo y con mucho cuidado se lo inserté; ella no dijo nada, solo respiraba muy rápido y se movía de adelante para atrás una y otra vez. Me animé y metí otro dedo, ella lo aceptó… ¡¡¡qué delicia!!! Pasaba mi lengua por su ano, y bajé un poco más para notar que estaba totalmente mojada.

De su vagina brotaban sus secreciones que me permití saborear con mucho gusto, pues sabía que ella lo disfrutaba tanto como yo. De repente, ella me pidió que me recostase en la cama, luego empezó a lamer mi pene con desesperación. Verla hacerlo me volvía loco, se lo metía todo a la boca y podía notar sus arcadas, no le importaba, se lo metía hasta el fondo.

Extrañamente, sabía lo que me gustaba: pasaba su lengua desde mi perineo hasta el glande (tal como lo hacía su hija), me miraba y sabía que yo lo disfrutaba. Lamió mi ano, ¡¡quería ensartarla ya!!En eso se recostó y me pidió algo que al principio me pareció raro.

Orínate en mí!

No podía negarme a nada. Ella era la jefa, así que oriné en su abdomen y ella no paraba de tocarse. No resistí más y abrí sus piernas, puse sus hermosas piernas en mis hombros y procedí a penetrarla. Gritó de tal manera que pensé que mi ex novia se despertaría. Sin embargo, mi mente estaba en otro lado y seguí penetrándola una y otra vez. Estaba tan mojada… en eso que paró y empezó a comerme la verga de nuevo: la escupía y se la relamía. Se puso en pie y me dio la espalda para luego sentarse sobre mi pene y cabalgar como toda una experta. Ver cómo mi verga la perforaba me volvía loco, sabía que no podría aguantar más.

Sabiendo lo que sentía, me pidió que le avisara cuando fuera a terminar… en eso ella gimió muy fuerte y agarró mis piernas con mucha fuerza. Sabía que se había venido, lo cual me excitó mucho, así que dije que iba a correrme. Se puso en 4 y me pidió que le terminara alrededor de su ano. Obedecí y logré un orgasmo. Puse toda mi leche en su ano mientras veía cómo se chorreaba hasta su vagina. Ella se frotaba y empezó a meterse el dedo lleno de semen en su ano al mismo tiempo que gemía. Se había venido nuevamente… yo la veía con total placer y locura.

Se levantó, me miró y me preguntó: “¿las fotos son tan buenas como en la vida real?”. Ambos nos reímos, se dirigió al baño y me dijo que fuera a descansar y que algún día, quién sabe, me dejaría terminar dentro de su ano. Fue un sueño hecho realidad, no pasó de nuevo, a los pocos meses terminé con mi ex y no supe nunca más de ella ni de la mujer que me había ofrecido otro agujerito que espero algún día coronar.

 

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Sexo con la mamá de mi Ex… ¿por qué no? (parte 1)

Llegué a estar 11 años con mi ex pareja… Nos conocíamos muy bien desde pequeños y obviamente nuestras familias también. La mamá de mi ex provenía de una de las regiones del país donde se dice que están las mujeres más lindas, tenía 40 y tantos y la verdad era muy bonita, ¡¡¡tenía un cuerpazo!!! Sin dudarlo puedo afirmar que es la mujer con las más bellas piernas que jamás vi. Desde que empecé la relación con mi ex recuerdo cómo en aquellas fiestas en donde coincidían las familias muchas veces bailé con su madre, a quien llamaré Magali. En varias ocasiones, ya entonada por el alcohol, me dio pequeños besos en la boca diciéndome lo feliz que era por ser yo el novio de su hija… Esos besos, aunque solo fueron picos, hacían volar mi imaginación.

El esposo de Magali viajaba mucho y tenía la fama de mujeriego… Lo lamentable era que su mujer lo sabía y jamás hizo algo para impedirlo. Creo que le gustaba ser cornuda. A veces, Magali acompañaba a la costa en sus viajes a su marido, y recuerdo que una mañana, cuando los padres de mi ex habían viajado juntos, me quedé en casa de mi ex, despertamos (luego de una noche de sexo loco) y ella me pidió que le ayudase a buscar un documento que su padre le había pedido. Entonces empezamos a buscarlo por toda la casa, fui al cuarto de sus padres y en un armario encontré un sobre, busqué en el interior y pude ver que contenía varias fotografías instantáneas, de esas antiguas… eran varias en las que la mamá de mi ex posaba sin tapujos, en perrito, abierta de piernas, tocándose…etc. Imagino que su esposo le sacó esas fotos hace cierto tiempo, no podía creer lo que veía, la realidad superaba por largo a lo que había imaginado, qué hermosa era Magali… sentí cómo en ese mismo momento tenía una erección, no podía quedarme así, por lo que saqué mi celular y tomé fotos a esas imágenes de incalculable valor. Obviamente, de ese hallazgo mi ex jamás se entero.

Al siguiente día, la mamá de mi ex regresó a casa. Yo sabía previamente que llegaría por lo que mi deber era estar ahí. Ella traía un vestido ligero (regresaba de la costa) y mi mente al verla no podía parar de recordar aquellas fotos que había visto el día anterior. Como les he contado, llevaba varios años con mi ex, por lo que teníamos mucha confianza entre nosotros y con su mamá, por lo que ella caminaba muchas veces en panties o pijama con total naturalidad aunque a mi ex muchas veces eso le molestaba. Ese día mi ex pareja debía dejar el documento que su papá le había pedido en una compañía de transporte para que fuera recibido por él, pero me pidió que no le acompañase, que mejor sería que le ayudase con un trabajo que debía presentar en su oficina, pues ella volvería enseguida, por lo que acepté con gusto. Mi ex salió y fue cuando desde su cuarto escuché que Magali se había metido a bañar.

Fui a su cuarto y ¡¡¡pude ver su vestidito ligero tirado en la cama, su brazier, su tanga!!! Por Dios solo verla me puso erecto, aproveché y me permití oler esa prenda impregnada de fluidos de esa mujer que tanto deseaba… la froté en mi pene y empecé a masturbarme y tuve que parar porque escuché que Magali había terminado de ducharse… sabía que pronto saldría, así que lancé su tanga a la cama y fui rápido al dormitorio de mi ex.

Al rato, ella entró al dormitorio; traía solo una toalla que cubría desde sus pechos hasta sus muslos. Me preguntó si ya terminaba con el trabajo de su hija a lo que supe responder que no aún… me quedé mirándola, rogando que esa toalla se cayera o en su defecto yo mismo arrancársela. Fue ahí cuando tuve que sacar fuerzas de donde no tenía y le dije:
-Magalita, ayer buscamos ese documento de su esposo y en eso yo encontré unas fotos suyas muy hermosas…
-¿Qué fotos ? –preguntó.
-Unas instantáneas -repliqué yo, notando cómo se sonrojaba.
-¿Qué te parecieron? –dijo ella.

Yo no sabía qué responder… le dije que eran hermosas tal como la había imaginado. En ese momento Magali me miró, se acercó y me dijo casi susurrando… “mi hija pronto llegará, vamos a ver esas fotos juntos”. Desde ese momento, Magali nuevamente era dueña de una erección mía, sobre todo porque no hacía más que pensar en tener sexo con la mamá de mi ex. Fuimos al cuarto, sacó el sobre y, sentados en la cama, empezamos a mirar las fotos juntos. No sabía cómo reaccionar, si bien la deseaba tanto… era la mamá de mi pareja (en ese entonces). Me preguntó cuál era la que más me había gustado y le mostré una en la que estaba en 4, mostrando su hermoso trasero y ese chochito con pocos pelitos y rosadito… Se subió a la cama, se quitó la toalla y se puso en la misma posición que le había comentado que me gustaba, y me pidió que le tomara una foto… estaba atónito, mis pantalones a punto de estallar. Torpemente saqué mi celular y procedí a tomar esa fotografía, no podía dejar de mirar ese hermoso paisaje.

Luego Magali me pidió que guardara su secreto, que no contara a nadie de esas fotos ni de lo que estábamos haciendo. Me preguntó si la deseaba, y obviamente mi respuesta fue un gran ¡SÍ! Se tiró sobre la cama, abrió sus piernas y me pidió como casi con una orden: ¡lame mi coño!

Ahí estaba yo, parado con una erección a más no poder y la mamá de mi ex ordenándome que lamiera su chochito. Me arrodillé y empecé a degustar ese manjar tan anhelado e imaginado en mis mejores sueños y pensamientos. Se humedeció pronto; al sentir mi lengua dentro de su vagina, gemía… y cada gemido hacia que me volviera loco. Quería llenarme de ese liquido, de ese aroma… aproveché para pasar mi lengua por su ano… ¡qué delicia! ¡Todo estaba tan húmedo! Magali se retorcía del placer, y fue ahí cuando escuchamos el auto de mi ex llegar. Me levanté y Magali me pidió que saliera, pero advirtiéndome que esto no había terminado ahí. Se acercó y me metió la lengua en la boca dándome un beso diferente a esos que le había robado cuando niño. Salí y fui al cuarto como si no hubiera tenido sexo con la mamá de mi ex sabiendo que desde ese día nada sería igual… (De hecho fue así…)

El resto de cómo tuve sexo con la mamá de mi ex lo cuento en la segunda parte 🙂

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Las últimas aventuras de J.

J. y yo nos conocimos en el cole, y nos volvimos hermanos de mil batallas, por ende sabíamos muy bien la vida del otro. Mi amigo nació bendecido con una belleza física que solo era opacada por su innato carisma y su gran habilidad con la mentira, alto, delgado-físico de jugador de fútbol, siempre peinado y vestido a la moda, de ojos color pardo y piel clara, su rostro fino tenía ciertas facciones femeninas pero su mandíbula y cejas en cambio eran amplios y fuertes…en pocas palabras, como hombre, admitiré que es un tipo con una buena pinta.

La vida de mi amigo, como era natural en alguien de sus características, fue muy sexualmente activa durante los años finales del cole y principios de la universidad; en nuestras salidas de viernes por la noche, si no estábamos derretidos de borrachos en un bar de mala muerte, estábamos rodeados de mujeres-que se interesaban mucho más por él-, o estábamos peleando con los amigos de los novios de las muchachas que J. conquistaba. En fin, fueron muy buenos tiempos, pero dicen que todo lo bueno debe acabar un día, y así fue cuando una de las tantas mujeres de mi amigo, se quedó embarazada como último recurso para mantenerlo a su lado de una vez por todas.

Desde ése momento la vida J. se vio encarrilada en una serie de eventos tontos, porque se había comprometido a ser fiel, aunque al mes de estar casado, decidió irse de su casa, y me contactó esa misma noche para irnos a un cabaret (aún puedo recordar como la bailarina se nos acercó, le robó un beso a J., luego puso sus grandes senos sobre mi cara sin dejar de acariciar el rostro de mi amigo diciendo “estás tan chulo que les voy a dejar el show gratis”), semanas más tarde se consiguió una mujer tan despampanante (pelo castaño, ojos azul cielo, y un cuerpazo de flaca, que dejaba a todos con la boca abierta); se había vuelto el chisme del momento en redes sociales, pues andaba con su amante de la mano por la calle sin ninguna vergüenza; “este J. nunca va a cambiar”, pensaba de forma alegre, pues era mi compañero inseparable de juergas, y no quería que eso cambiase. Sin embargo, de un momento para otro, en su estado de Facebook, aparecía casado con su primera esposa, y meses después se unió a una secta católica que en palabras de J.: “me hicieron entender que mi vida de fornicario solo me conducía al infierno”, es más, se puso a la tarea de evangelizarme a mí, que soy un gran fornicario gracias a su influencia-cosa que no voy a cambiar-.

Sin embargo, un día que estábamos compartiendo una cajetilla de tabacos, se sinceró completamente contándome sus últimas aventuras. J. trabaja como cajero en una entidad bancaria de la localidad, y tiene una jefa muy especial, una mujer que pide sexo salvaje con la mirada, a pesar de tener la edad de mi madre, resulta que un día se le acerco a mi amigo por detrás, mientras cerraba caja, lo tomó de la entrepierna con fuerza pegándolo hacía ella, y en el oído le dijo “me vuelves loca…para cuándo”, el anterior J., no hubiese esperado un minuto más, y haciendo que ella pague el motel de paso, se la habría cogido y ya, pero su dios intervino en ese momento y lo iluminó, pero, solo por ese momento, porque al siguiente día, sucedió esto, contado desde la perspectiva de mi amigo y adornado por mí:

-Yo no quería, amigo, lo juro, pero esa vieja está que da combate y pide sexo a gritos, así que me deje llevar por ella a su casa, y no pudimos más, tan pronto me sirvió el té yo ya estaba encima de ella, desvistiéndola y sobándole todo, le pasé la lengua por la oreja, y no sabes cómo gemía, parecía gata en celo, y luego solo me pidió a gritos que se la meta…no me di ni cuenta cuando la tenía de pecho contra la mesa, con una pierna de ella en el aire y yo dándole “mambo” sin parar…qué bien que se movía hermano, no tienes ni idea, la vieja está un poco chorreada, pero que ricos sentones que te da, ¡se empuja duro contra la verga, parece que te va a succionártela!, yo le cabalgaba durísimo, y ella gritaba que le pegase, que le arañase, que le jalase del pelo, y sin mentirte, me gustó…le di como a niño en ese culo flácido, ya después me arreché tanto, pero tanto, que me monté en una silla, le levanté del culo hasta la mesa y la cabalgué destrozándole el ano…-

No imagino que tan bien estuvo esa sección de sexo, pero J., aseguró que su jefa se lo agradeció, tan bien, y así explica su ascenso a supervisor de cajeros. Sin embargo, en esa misma noche, encontró de nuevo la sabiduría de su dios, y orando a una estrella en la noche, pidió perdón y prometió dar más novenas para saldar su pecado. Yo, en respuesta sólo atiné a reírme, prender otro cigarrillo y dejar que las cosas cayesen por su propio peso.

Después de eso, ya no nos veíamos mucho, es mi amigo-hermano y lo quiero mucho, pero su secta le ha vuelto un pesado completo, cada vez que nos veíamos para la cerveza, me terminaba diciendo las razones por las que me iría al infierno, además de su tonta insistencia en “tú debes renacer en dios”, él, justo él, por quien una vez terminamos en una orgía gigantesca que organizó en menos de tres horas. Pero una noche me preocupó realmente; “loco necesito tu apoyo moral…me quiero morir”, me dijo en esa llamada, yo fui a su casa lo más pronto que pude, compramos una cajetilla de tabaco, y como siempre comenzó su relato así:

-yo no quería loco (cómo siempre), pero esta vez ya me superó…te acuerdas de ***, trabaja como enfermera del seguro del banco…te acuerdas de cómo cogíamos en tiempos de la u…peor que perros jajaja-
Yo solo atiné a mirarlo y ofrecerle un cigarrillo, él continuo al ritmo que hablaba para el cigarrillo:
-me la encontré hace dos días, que justo me intoxiqué con la comida de mi mujer, me atendió de mil amores, me coqueteó desde que me acosté en la camilla…me frotaba la pierna y luego me preguntó si la extrañaba…loco esa tipa tiene un hijo de la edad de mi hija…-

En ese momento se descompuso anímicamente, y su mirada se perdió en el vacío del lugar donde vamos a fumar.

-quedamos para hoy por la mañana, hizo que me firmen el certificado médico para no ir a trabajar…nos vimos en la casa de ella, qué denso y estúpido, pero qué rico (se frotó las manos y cerró los ojos recordándolo); ya me estaba esperando con la tanguita puesta, una negra apretada que se le metía en medio de los dos cachetes, apretándole el culo…y vos sí te has de acordar del ¡reverendo culo que se carga! así redondito (ya se le caía la baba dibujándolo en el aire con la punta incendiada del cigarrillo), en mis manos loco, fue como regresar al cielo (se santiguó la boca y pidió perdón a su dios en alguna parte de las nubes). Le metí la lengua hasta el fondo, en el ano, en la raja, en la entrepierna, y ella quería sentarse en mi cara…movía la cadera suavecito y se mordía el puño, yo estaba con los ojos abiertotes viéndole la cara a esta tipa, como se gozaba que le pase la lengua por todo lado…el diablo…es el diablo hermano…(se volvió a santiguar), ya no me aguanté y después solo me puse de pie, le jalé de los pelos a mí y se la metí con todas las ganas, estaba yo detrás de esta rica yegua dándole sin parar, no tengo la más mínima idea de por qué pasó, pero te juró que no terminaba, estaba imparable ese día…hasta que ella me detuvo diciendo “ya no más, lindo…suficiente…”-

La verdad no sabía qué me impresionaba más, si la forma en la que me lo relató, o su extraño complejo de tener dos ideas contradictorias y creer que las dos están bien. Entonces empecé la siguiente conversación:

-Loco, cuál es el problema con eso, tu solo obedeces al principio del placer…es natural en la especie humana, somos seres poseídos por el deseo…-

-No loco, no es así, Dios creó a la familia por algo, porque es el fundamento de la vida…Dios no quiere esto…-

-Me estás diciendo que dios no quiere que tú goces, no quiere que te vuelvas a coger el culito de campeonato que tiene esa mujer…-

-Eso es…eso es el diablo loco, esa mujer es mi diablo personal…me conduce al pecado…-

-¿Hasta cuándo Padre Almeida?…jajaja (un personaje famoso de mis tierras por haber sido un cura fiestero)-

-No hables de Dios con tu boca pagana…-

-Jajaja, yo no creo en muchos de los diez mandamientos…solo en algunos…jajajaja-

-Oye tienes que ir a mi grupo, hermano, me preocupa que no te vaya a ver conmigo en el cielo…-

-“Broder (amigo en mis tierras)”, yo no estoy eclesiásticamente casado como tú, yo no he prometido nada a nadie…a lo que voy, es que, si hay algo parecido a dios en el universo, no le interesa tu muy particular vida de humano, no somos más que un pestañeo en la historia del universo…debemos obedecer nuestra naturaleza, debemos ser esclavos exclusivos del placer…-

-Oye vos hablas muchas indecencias, Dios te va a castigar tan feo…amigo ven a mi iglesia…-

-Jajaja, mira, yo voy a la iglesia, pero si tu lees…entero no partes…un libro que yo te de.-

-¿Qué libro?-

-Uno de Henry Miller, un gringo que piensa casi como vos, respecto al sexo por supuesto…no es nada religioso…-

-(Se quedó pensando, luego prendió otro cigarrillo y volvió a recordar su “última aventura”) Amigo no tienes idea del excelente culo que se carga esa potra, no tienes ni idea…como te cabalga…pero ahora sí…sí…en serio voy a ser salvo, me voy a encomendar a mi Dios, mi guía, mi luz, mi camino y el único que puede juzgarme…rezarías conmigo…-

-¡Mijo, ni drogado!…a mí me juzgan otros dioses, te acompaño fumando un cigarrillo en silencio.-

-Gracias amigo, que Dios te bendiga y un día te ilumine…

-¿No ibas a rezar?-

Comenzó a rezar. Sin embargo, su plegaría era una llena de amor infinito hacia su dios, le suplicaba el perdón por ser adicto al placer del cuerpo de una mujer a la que su marido no puede complacer. Se excusó diciendo que el diablo es poderoso pero que él sabría luchar, yo me quedé fumando en silencio hasta que fue hora de regresar a casa.

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La zorra de Karla cumplió mi fantasía erótica

En esta historia el protagonista no soy yo, es mi esposa. Para ponerles en contexto debo decirles que mi esposa Karla y yo somos una pareja, digámoslo así, muy liberal en cuestión de sexo. Cuando la conocí sabía que con ella el tema de la monogamia no iba a funcionar, así que me enamoré y me adapté. Sé que a ella le gusta el sexo con otros hombres y a mí encanta estar con otras mujeres, así que cada uno tiene su espacio y su tiempo. Por regla general no nos contamos las experiencias que tenemos fuera del matrimonio, pero a veces si la situación fue muy especial y vale la pena hablarlo… ¿Por qué no?

Un día Karla me oyó hablar con un amigo sobre una fantasía erótica que tenía yo. Mi fantasía es que una mujer me pague por tener sexo y me trate como a la más guarra de las zorras.

Karla, que está buscando experiencias interesantes, se quedó pensando en mi fantasía y pensó: ” Debe haber muchos hombres que tengan esa fantasía. De solo pensar en pagarle a un hombre para que sea zorra por primera vez, me pongo muy caliente… ¿Por qué no? ”

Así que un día se inscribió a un chat de sexo como el que tenemos en nuestra web, en busca del hombre perfecto para realizar su fantasía. Luego de una intensa búsqueda, según ella, fue difícil encontrar al hombre perfecto. Debía ser muy lindo, pues ella no se acuesta con cualquiera, debía ser muy creativo, inteligente y no tener límites en el sexo, pero al mismo tiempo debía ser un caballero, pues ella no se iba a arriesgar a que el hombre se saliera de su fantasía y se pusiera agresivo o algo peor.

-Hola Juan, estás entonces listo… La propuesta es así de sencilla: Quiero que seas mío por una noche, pero realmente mío, te voy a pagar 300 dólares, para que seas mío, estés para mí, hagas lo que yo quiera, te encargues de mis más sucios deseos y quiero aclararte que tus necesidades no me interesan, debes actuar como un profesional, eres una zorra a mi servicio. Si te interesa finalmente, te envío mi dirección, te espero hoy a las 9:00 pm.

-Acepto Karla, pero con una condición: No aceptaré nada con otro hombre o perversiones extrañas con animales ni nada por el estilo, solo tú y no podrás filmarme ni tomarme fotos.

-Te espero.

A las 9:00, llega a la puerta un hombre alto, de buen  cuerpo,  elegante, joven, de unos 25 años, cabello rubio y corto. Para ponerlos en el cuadro, Karla es una mujer de 40 años, muy hermosa, con unas tetas grandes y muy redondas, caderas anchas, pelo ondulado castaño, ojos café, de color trigueño, muy latina en sus facciones, labios anchos y carnosos. No es porque sea mi mujer, pero es una hembra como pocas.  Tiene una mirada y una voz muy sensual e imponente.

-Pasa Juan, toma asiento, sírvete un trago… bajo enseguida.

Al rato bajó Karla, con una levantadora de color rojo, con bordes negros, que dejaban ver una lencería muy sexi, en el mismo tono rojo con los calzones negros y unos ligueros que sostienen unas medias del mismo tono rojo y unos zapatos negros de tacón alto. Parecía que ella fuera la que estuviera a la venta y no el.

Sacó un billete de U$100, lo puso en la mesa y le dijo:

-El resto cuando termines…

Karla hizo realidad mi fantasía sexual con un esclavo

Él se levantó a saludarla con un beso y ella rápidamente lo detuvo, se recostó en el diván de la sala, prendió un cigarrillo, tomó su whisky y le dijo:

-Juan quiero que te desvistas para mí, ten cuidado, no quiero que te quites los calzoncillos, no quiero ver tu miembro… aún.

Juan se desvistió sensualmente, mientras ella reía, y se burlaba un poco, no de el sino de la situación… Cuando estaba terminando de desvestirse, ella le dijo: Juan ven para acá y desvísteme lentamente…

Él empezó por quitarle la levantadora y mientras le masajeaba los senos empezó a besarle el cuello y los hombros, luego la giró hacia él y empezó a besarla por el pecho, justamente encima de sus senos, mientras le acariciaba el culo. Luego le retiro le desabrocho el sostén por la espalda con una mano y la dejó caer al sofá…

Ella le dijo: Muy bien hermoso, ahora ven y chúpamelas. Se refería a sus tetas, ella le cogió la nuca con fuerza y le pegaba las tetas a su cara, casi sin dejarlo respirar, luego con su mano le indicaba que quería que le tragar su pezón.

Luego le dijo: Vas a chuparme toda mi vulva y lo harás hasta que yo diga, y mientras lo haces no te olvides que tengo tetas…

Juan le bajó sus bragas y como se le había ordenado abrió sus labios y empezó a chuparle esa hermosa vulva, que estaba jugosa y rosada, le besaba los muslos por la entre pierna, y de vez en cuando subía por su ombligo y le besaba las tetas, como ella se lo había recomendado. Ella no tenía ningún afán, él estaría en  esa situación hasta que ella se lo pidiera.

Y decidió probarlo haber que tan metido estaba en su papel. Abrió sus piernas, las levantó un poco, las puso en frente de su cara y le dijo:

-Juan, cariño, ¿ves mi cuca, ves el hueco de mi culo… ? Bien pues quiero que pases tu lengua y me la metas en mi cuca, luego bajes por el espacio entre los dos agujeros y me chupes esa zona y finalmente quiero que lamas el culo, metas tu lengua en mi ano…

Juan se sentía humillado como nunca, le dolía su verga de no poderla doblar pues su calzón no se lo permitía y ella no le dejaba sacar su miembro que seguía doblado, pero a la vez estaba excitado como nunca, sabía que esa noche no la iba a volver a tener en mucho tiempo y el era muy macho para ser coartado por ninguna hembra, y aunque era algo que no había hecho para ninguna mujer… aceptó humildemente su penitencia y empezó a chupar…  Ella así supo que su fantasía erótica iba como lo había imaginado.

-Juan ahora ven hermoso… bájate los calzoncillos y muéstrame tu cosa… Ven acércate miremos que es lo que traes…

Ella le tocó la verga y por primera vez Juan empezó a sentir algo de alivio a esta excitación.

Su glande estaba húmedo y ella lo tocó con la punta de los dedos, sintiendo los primeros líquidos de él, se unto sus dedos con la humedad del pene de Juan y luego tomó sus dedos se los acerco a la boca de Juan y le dijo: Chupa zorra, siente tu verga… Siente a lo que sabes… chúpate como la zorra que eres y eso mientras con la otra mano le apretaba los huevos con fuerza,

En ese momento aún sin venirse Juan expulsó un poco de semen de su pene.

Ella le dijo: Tú te vienes cuando yo te diga, ¿entiendes cariño? Ahora por perra me tocará castigarte.

Le amarró una cuerda de cuero con una cadena de las que se usan en las sesiones sado, al pene, y lo empezó a jalar guiándolo hacia la alcoba para finalmente acostarlo en la cama. Luego amarró sus manos a la cabecera de la cama con una pañoleta de satín y las piernas abiertas con otra pañoleta similar. Él yacía de espaldas en la cama y su pena parado a 90 grados, dejaba ver sus testículos expuestos, ella se acercó y empezó a chuparle las bolas, se las succionaba y apretaba con fuerza, luego empezó a chuparle la verga y le decía: -Si te llegas a venir te voy a poner a tragar toda tu leche…

Juan le decía: -No me importa pero no puedo más… Déjame… me tienes loco…

Ella le decía: – Cálmate cariño, acá estás solo para satisfacerme zorra -y le daba una pequeña cachetada en la punta del pene.

Él Jadeaba de la excitación y del dolor y ella lo golpeaba un poco…

Ella se abrió de piernas y se le acerco a la cara… y le dijo… Chúpame el ano, chúpamelo. Ella estaba sumamente excitada y mientras él la chupaba ella se tocaba con fuerza el clítoris. En ese momento ella no aguantó más…

Sacó un condón de su cartera… le puso el condón en su enorme verga, que estaba dura y a punto de estallar.

Luego se hizo en posición arriba clavándose todo el miembro de Juan, ella sentía que el pene que estaba entrando por su vagina iba a salir por la boca. Una verga como la de Juan que era poco mayor al promedio y en ese grado de excitación y dureza se sentía como una estaca clavada hasta lo más hondo.

Ella empezó a mover su pelvis con fuerza, luego con sus uñas le aruñaba el pecho a Juan hasta que le sacaba un poco de sangre, mientras ambos gritaban y jadeaban…

Finalmente ella le dio permiso y le dijo mientras estaba en el más intenso de los orgasmos: -Vente dentro de mí, siénteme zorra!!!

Juan se vino y ella cayó exhausta en su pecho…

A los pocos minutos, se levantó con una gran cara de satisfacción, lo soltó de sus amarras.

Sacó los $200 y le dijo: Te has ganado tu dinero cariño.

 

 

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La zorra de Karla cumplió mi fantasía erótica

En esta historia el protagonista no soy yo, es mi esposa. Para ponerles en contexto debo decirles que mi esposa Karla y yo somos una pareja, digámoslo así, muy liberal en cuestión de sexo. Cuando la conocí sabía que con ella el tema de la monogamia no iba a funcionar, así que me enamoré y me adapté. Sé que a ella le gusta el sexo con otros hombres y a mí encanta estar con otras mujeres, así que cada uno tiene su espacio y su tiempo. Por regla general no nos contamos las experiencias que tenemos fuera del matrimonio, pero a veces si la situación fue muy especial y vale la pena hablarlo… ¿Por qué no?

Un día Karla me oyó hablar con un amigo sobre una fantasía erótica que tenía yo. Mi fantasía es que una mujer me pague por tener sexo y me trate como a la más guarra de las zorras.

Karla, que está buscando experiencias interesantes, se quedó pensando en mi fantasía y pensó: ” Debe haber muchos hombres que tengan esa fantasía. De solo pensar en pagarle a un hombre para que sea zorra por primera vez, me pongo muy caliente… ¿Por qué no? ”

Así que un día se inscribió a un chat de sexo como el que tenemos en nuestra web, en busca del hombre perfecto para realizar su fantasía. Luego de una intensa búsqueda, según ella, fue difícil encontrar al hombre perfecto. Debía ser muy lindo, pues ella no se acuesta con cualquiera, debía ser muy creativo, inteligente y no tener límites en el sexo, pero al mismo tiempo debía ser un caballero, pues ella no se iba a arriesgar a que el hombre se saliera de su fantasía y se pusiera agresivo o algo peor.

-Hola Juan, estás entonces listo… La propuesta es así de sencilla: Quiero que seas mío por una noche, pero realmente mío, te voy a pagar 300 dólares, para que seas mío, estés para mí, hagas lo que yo quiera, te encargues de mis más sucios deseos y quiero aclararte que tus necesidades no me interesan, debes actuar como un profesional, eres una zorra a mi servicio. Si te interesa finalmente, te envío mi dirección, te espero hoy a las 9:00 pm.

-Acepto Karla, pero con una condición: No aceptaré nada con otro hombre o perversiones extrañas con animales ni nada por el estilo, solo tú y no podrás filmarme ni tomarme fotos.

-Te espero.

A las 9:00, llega a la puerta un hombre alto, de buen  cuerpo,  elegante, joven, de unos 25 años, cabello rubio y corto. Para ponerlos en el cuadro, Karla es una mujer de 40 años, muy hermosa, con unas tetas grandes y muy redondas, caderas anchas, pelo ondulado castaño, ojos café, de color trigueño, muy latina en sus facciones, labios anchos y carnosos. No es porque sea mi mujer, pero es una hembra como pocas.  Tiene una mirada y una voz muy sensual e imponente.

-Pasa Juan, toma asiento, sírvete un trago… bajo enseguida.

Al rato bajó Karla, con una levantadora de color rojo, con bordes negros, que dejaban ver una lencería muy sexi, en el mismo tono rojo con los calzones negros y unos ligueros que sostienen unas medias del mismo tono rojo y unos zapatos negros de tacón alto. Parecía que ella fuera la que estuviera a la venta y no el.

Sacó un billete de U$100, lo puso en la mesa y le dijo:

-El resto cuando termines…

Karla hizo realidad mi fantasía sexual con un esclavo

Él se levantó a saludarla con un beso y ella rápidamente lo detuvo, se recostó en el diván de la sala, prendió un cigarrillo, tomó su whisky y le dijo:

-Juan quiero que te desvistas para mí, ten cuidado, no quiero que te quites los calzoncillos, no quiero ver tu miembro… aún.

Juan se desvistió sensualmente, mientras ella reía, y se burlaba un poco, no de el sino de la situación… Cuando estaba terminando de desvestirse, ella le dijo: Juan ven para acá y desvísteme lentamente…

Él empezó por quitarle la levantadora y mientras le masajeaba los senos empezó a besarle el cuello y los hombros, luego la giró hacia él y empezó a besarla por el pecho, justamente encima de sus senos, mientras le acariciaba el culo. Luego le retiro le desabrocho el sostén por la espalda con una mano y la dejó caer al sofá…

Ella le dijo: Muy bien hermoso, ahora ven y chúpamelas. Se refería a sus tetas, ella le cogió la nuca con fuerza y le pegaba las tetas a su cara, casi sin dejarlo respirar, luego con su mano le indicaba que quería que le tragar su pezón.

Luego le dijo: Vas a chuparme toda mi vulva y lo harás hasta que yo diga, y mientras lo haces no te olvides que tengo tetas…

Juan le bajó sus bragas y como se le había ordenado abrió sus labios y empezó a chuparle esa hermosa vulva, que estaba jugosa y rosada, le besaba los muslos por la entre pierna, y de vez en cuando subía por su ombligo y le besaba las tetas, como ella se lo había recomendado. Ella no tenía ningún afán, él estaría en  esa situación hasta que ella se lo pidiera.

Y decidió probarlo haber que tan metido estaba en su papel. Abrió sus piernas, las levantó un poco, las puso en frente de su cara y le dijo:

-Juan, cariño, ¿ves mi cuca, ves el hueco de mi culo… ? Bien pues quiero que pases tu lengua y me la metas en mi cuca, luego bajes por el espacio entre los dos agujeros y me chupes esa zona y finalmente quiero que lamas el culo, metas tu lengua en mi ano…

Juan se sentía humillado como nunca, le dolía su verga de no poderla doblar pues su calzón no se lo permitía y ella no le dejaba sacar su miembro que seguía doblado, pero a la vez estaba excitado como nunca, sabía que esa noche no la iba a volver a tener en mucho tiempo y el era muy macho para ser coartado por ninguna hembra, y aunque era algo que no había hecho para ninguna mujer… aceptó humildemente su penitencia y empezó a chupar…  Ella así supo que su fantasía erótica iba como lo había imaginado.

-Juan ahora ven hermoso… bájate los calzoncillos y muéstrame tu cosa… Ven acércate miremos que es lo que traes…

Ella le tocó la verga y por primera vez Juan empezó a sentir algo de alivio a esta excitación.

Su glande estaba húmedo y ella lo tocó con la punta de los dedos, sintiendo los primeros líquidos de él, se unto sus dedos con la humedad del pene de Juan y luego tomó sus dedos se los acerco a la boca de Juan y le dijo: Chupa zorra, siente tu verga… Siente a lo que sabes… chúpate como la zorra que eres y eso mientras con la otra mano le apretaba los huevos con fuerza,

En ese momento aún sin venirse Juan expulsó un poco de semen de su pene.

Ella le dijo: Tú te vienes cuando yo te diga, ¿entiendes cariño? Ahora por perra me tocará castigarte.

Le amarró una cuerda de cuero con una cadena de las que se usan en las sesiones sado, al pene, y lo empezó a jalar guiándolo hacia la alcoba para finalmente acostarlo en la cama. Luego amarró sus manos a la cabecera de la cama con una pañoleta de satín y las piernas abiertas con otra pañoleta similar. Él yacía de espaldas en la cama y su pena parado a 90 grados, dejaba ver sus testículos expuestos, ella se acercó y empezó a chuparle las bolas, se las succionaba y apretaba con fuerza, luego empezó a chuparle la verga y le decía: -Si te llegas a venir te voy a poner a tragar toda tu leche…

Juan le decía: -No me importa pero no puedo más… Déjame… me tienes loco…

Ella le decía: – Cálmate cariño, acá estás solo para satisfacerme zorra -y le daba una pequeña cachetada en la punta del pene.

Él Jadeaba de la excitación y del dolor y ella lo golpeaba un poco…

Ella se abrió de piernas y se le acerco a la cara… y le dijo… Chúpame el ano, chúpamelo. Ella estaba sumamente excitada y mientras él la chupaba ella se tocaba con fuerza el clítoris. En ese momento ella no aguantó más…

Sacó un condón de su cartera… le puso el condón en su enorme verga, que estaba dura y a punto de estallar.

Luego se hizo en posición arriba clavándose todo el miembro de Juan, ella sentía que el pene que estaba entrando por su vagina iba a salir por la boca. Una verga como la de Juan que era poco mayor al promedio y en ese grado de excitación y dureza se sentía como una estaca clavada hasta lo más hondo.

Ella empezó a mover su pelvis con fuerza, luego con sus uñas le aruñaba el pecho a Juan hasta que le sacaba un poco de sangre, mientras ambos gritaban y jadeaban…

Finalmente ella le dio permiso y le dijo mientras estaba en el más intenso de los orgasmos: -Vente dentro de mí, siénteme zorra!!!

Juan se vino y ella cayó exhausta en su pecho…

A los pocos minutos, se levantó con una gran cara de satisfacción, lo soltó de sus amarras.

Sacó los $200 y le dijo: Te has ganado tu dinero cariño.

 

 

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