VECINO CORNUDO

Era un día tranquilo como cualquier otro el marido de la vecina estaba trabajando, y ella ya había acabado sus cosas de la casa, por lo decidió broncearse en la piscina se estaba colocando su bikini cuando escucho un ruido que la llevo al recuerdo de cuando su esposo le hacía el amor en esa misma terraza no muchos años atrás. Vero era una rubia despampanante de unos 33 años delgada de grandes tetas y cintura estrecha con dos buenas nalgas......



VECINO CORNUDO
Era un día tranquilo como cualquier otro el marido de la vecina estaba trabajando, y ella ya había acabado sus cosas de la casa, por lo decidió broncearse en la piscina se estaba colocando su bikini cuando escucho un ruido que la llevo al recuerdo de cuando su esposo le hacía el amor en esa misma terraza no muchos años atrás. Vero era una rubia despampanante de unos 33 años delgada de grandes tetas y cintura estrecha con dos buenas nalgas.

[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [INFIDELIDAD]



Categoria: Hetero      Autor: DarkSoul





Era un día tranquilo como cualquier otro el marido de la vecina estaba trabajando, y ella ya había acabado sus cosas de la casa, por lo decidió broncearse en la piscina se estaba colocando su bikini cuando escucho un ruido que la llevo  al recuerdo de cuando su esposo le hacía el amor en esa misma terraza no muchos años atrás. Vero era una rubia despampanante de unos 33 años delgada de grandes tetas y cintura estrecha con dos buenas nalgas.            

Sus pensamientos fueron rotos al ver a su vecino. El cual caminaban un hombre de brazos, piernas y espalda enorme su nombre Daniel al verlo por primera vez a Vero le había parecido grande, pero al conocerlo personalmente, vio que él era realmente enorme, Daniel era doctor, Vero estaba con su pequeño bikini y con tacones altos aquello era porque a su marido así le gustaba por lo menos antes.       
    
Además otras de las razones es que siendo verano hacía calor a morir Daniel estaba cortando el césped frente a su casa. Vero lo llamo y entro a su casa, estaba con unos tenis (zapatilla) grandes de básquet color blanco, un short corto de color marrón y una camiseta blanca.         

-“¿En qué puedo ayudarla vecina?” Pregunto Daniel.

Vero respiro hondo y comenzó hablar sobre su voluntad de mejorar su vida amorosa, que ella y su marido tenían sexo solamente una vez por mes, con las luces apagadas y siempre en la pose del "misionero".

-“Es por eso que quería un consejo de tu parte”. Dijo Vero. 
-“¡Muy bien querida siéntate aquí en el sofá! creo que tengo algo que pienso te va a ayudar”. Le dijo Daniel.

-“¡Voy a empezar mostrándote como darle placer a tu marido!” Dijo Daniel con voz muy varonil.

Fue a su casa y regreso con un video porno que coloco en el televisor de Vero, en el video se podía notar claramente que se trataba de una rubia que estaba arrodillada con tacones altos desnuda comiéndose un enorme pene largo y grueso babeándolo todo y parecía poseída, Vero estaba con sus manos en su boca y apenas pudo decir. 

-“¡DIOS! Había escuchado que películas así existían, pero nunca había visto una”. Dijo Vero.          
-“¡Dios Mío!” Exclamo Vero.      
-“¿Qué ocurre? Pregunto Daniel algo alarmado.         
-“Esee penee es enormeee” Dijo nerviosa Vero.         
-“¿Ese? No para nada, solo es tamaño mediano”. Dijo Daniel         
-“¡Pero, pero eso no puede ser”. Dijo algo contrariada Vero.           

La expresión de Vero demostraba la poco experimentada que tenía en el sexo y especialmente en el porno de negros. Mientras tanto Daniel pensaba algo que a Vero no se le había ocurrido hasta ese momento.            

-“Voy a adelantar un poco la película, presta atención a la chica en esa escena”. Dijo Daniel.

La escena se mostraba como la rubia con una mano movía los huevos para adelante del negro y con la otra agarraba el pene desde la base apretándoselo, metiéndose cada centímetro dentro de su boca.    

-“¿Quieres que yo haga eso?” Pregunto vero.  

-“una mamada es uno de los mayores placeres que una mujer puede darle a un hombre, has esto y tu marido se transformara en una bestia salvaje que te hará gozar como nunca”. Dijo Daniel.      

-“Pero creo que necesitas estrenar con alguien, si tu quieres yo me ofrezco de voluntario para ayudarte en esa tarea”. Dijo Daniel con malicia.       

Con cara de picara y de sorpresa con una mano en su cara, Vero le dijo.  

-“¿Creo que eso no sería inapropiado?” Le respondió tímidamente Vero.

-“¡Espero que no estés pensando que quiero sacar provecho de toda esta situación! ¡Esto es solo una ayuda para tu matrimonio recuerdas? Respondió Daniel.     

Vero se puso a pensar aquello era solo por su bien acaso o Daniel tramaba algo más. Mmm necesito mejorar mi vida matrimonial, y por otro lado Daniel es un hombre muy guapo, grandote y bien dotado de seguro quizás pueda hasta ser divertido, pensó Vero para su misma.

Vero termino aceptando la ayuda que Daniel le ofrecía y el comenzó con decirle.         

Lo recibes desnuda, y entonces, se darán un beso sensual desde ahí vamos a comenzar.          

-¿Espera desnuda?
¿Quieres que me quite el bikini?  Pregunto Vero.        

-“Así es, ¡necesitas ser más agresiva con tu sensualidad y el primer paso es estar conforme con tu desnudez! Respondió Daniel       

-“Hum, ¿podrías darte la vuelta por favor? no estoy acostumbrada a que nadie me vea desnuda. Dijo Vero.

-“Vamos de todas maneras te voy a ver al fin y al cabo no es cierto, no hay necesidad de ocultar nada”. Le dijo Daniel.        

Una vez con ella desnuda Daniel agarra a la rubia muy fuertemente por los brazos la aprieta y le da un beso muy apasionado, las enormes manos de Daniel empezaron a refregarle, apretarle y acariciar su gran par de nalgas.          

-“Hum diablos que bello y buen cuerpo tienes”. Le dijo Daniel.     
-“Ahora relájate y vamos al sofá donde abrirás mi pantalón y sacaras su pene”. Dijo Daniel.  

Vero como hipnotizada hizo lo que Daniel le indico agarro su pantalón y se lo bajo  hasta que el enorme pene de Daniel quedo a la vista de los ojos de Vero que quedo con la boca abierta, debía de medir 25 cm y de grueso 8 cm, era algo de otro mundo para ella, que quedo agachada hincada en el piso, con el enorme pene de Daniel sobre su cara, mirándolo atontada.     

-“¡Lo tienes del triple de grande que mi marido! ¡Es enorme!·. Dijo 
Vero.   
-“Gracias”.
-“¿Pero por que te has puesto de pie? Pregunto Daniel.         
-“Vamos comienza a lamer mi enorme pene”. Le dijo Daniel.         
-“Esta bien querido”. Le dijo 
Vero.

Agarro su enorme pene y se la fui metiendo en la boca.

-“¡ahora mete la cabeza en tu boca y comienza a darme una mamada de verdad!” Le ordeno Daniel. 

Vero no paraba de pasar su lengua por sus huevos excitando mucho a Daniel logrando que las penes de su largo y grueso pene se marcaran aun más ella jamás había visto, ni sentido algo igual en su vida empezó a comerse su erección metiéndoselo completamente dentro de la boca hasta que le daban arcadas, y no dejaba de mirar a Daniel a los ojos.       

-“¡Lo estás haciendo muy bien!” Dijo Daniel. 

Las piernas de vero ya les temblaban y las tenía toda dobladas en el piso, con el pene metido bien adentro de su boca babeándolo alocadamente, Daniel no dudo en tomar sus grandes tetas, pellizcándole sin piedad sus endurecidos pezones.

Ya para ese momento Daniel se encontraba de pie solo con sus zapatos puestos con su pene metida dentro de la boca de ella que había separado sus piernas, Daniel se inclino para empezar a frota duramente su vagina y su clítoris hinchados sin descanso, haciendo que sus jugos comenzaran a chorrear de su interior.          

Daniel no tardo en comenzar a bañarle la boca de su cremosa leche, hasta llenar de su leche la boca de Vero que salió expulsada de su boca ya que no se la pudo beber toda, Daniel gimiendo de placer no dejaba de meterle sus dedos dentro de su ya muy húmedo y caliente vagina.       

Daniel de inmediato hizo que Vero se colocara de rodillas sobre el sobra con sus manos apoyadas sobre el respaldo, sus grandes tetas quedaron colgando hacia abajo, Daniel se coloco atrás restregó su enorme glande por su mojada vagina, Daniel tomo sus tetas antes de empujar su gran miembro que entro hasta la mitad.

-“¡DIOS ES MUY GRANDE!” Grito Vero.

Un fuerte empujón más y todo su gran falo entro por completo con los grandes huevos peludos de Daniel chocando contra la pelvis de Vero, quien abrió los ojos grandes al sentirse completamente empalada, su miembro había llegado a rincones jamás antes tocados por dedo o miembro viril alguno.

-“AAAAAAhhhh DIOS QUE RICO”, Grito Vero.

Daniel no tardo en comenzar a bombearla, mientras con sus manos apretaba sus tetas con fuerza, los gemidos de Vero, llenaban toda la sala, los juegos que brotaban de su vagina cada que Daniel extraía su miembro para volverlo a introducir ya empapaban sus piernas como el sillón, aquello duro por varios minutos, el sonido de sus gemidos y de la pelvis de Daniel chocando contra las nalgas de Vero eran lo único que se escuchaba, vero se vino tres veces antes de que Daniel gritara.

-“¡ME VENGOOOO!” Grito Daniel.

Al tiempo que comenzó a llenar de su espeso semen el interior de la vagina de vero muy profundamente, ambos gimieron y Vero llego a otro poderoso orgasmo, antes de que ambos se quedasen quietos respirando aceleradamente, sintiéndose agotados pero felices.

Aquella fue la primera de muchas ocasiones, el esposo de Vero comenzó a sospechar algo sobre todo porque cuando tuvo sexo con ella, sintió que su vagina siempre apretadita era algo más abierta que de costumbre por lo que sospechando que le era infiel planeo un viaje que no era real por lo que aquel sábado regreso a casa sin ser esperado.

Apenas entro por la cocina sin hacer ruido escucho los gemidos, provenientes de la sala, tomo un afilado cuchillo y camino hacia el origen de los gemidos los ojos del marido de Vero se abrieron grandes al ver al enorme hombre penetrando a su esposa sobre su sofá con ella gimiendo con los ojos cerrados, con el hombre apretándole sus tetas a su esposa, con mi largo como grueso pene entrando y saliendo de su vagina como si fuese un pistón impulsado con combustible los ojos del hombre estaban cerrados disfrutando del mete saca de la vagina de su esposa. 

Daniel estaba encaramado con los pies sobre el asiendo del sofá, con sus fuertes piernas bien separadas, con sus grandes huevos rebotando contra la pelvis de su esposa, que chorreaba de sus fluidos.

-“¡Más… Más… Dame Más!” Jadeaba Vero.
-“Si… Si… ¡Estoy por venirme!” Le respondió Daniel.

De pronto Daniel sintió como una fuerte mano tomo sus huevos, abrió los ojos antes de escuchar la voz de un hombre en su oído derecho.

-“Ya nunca más vas hacer a un hombre cornudo, maldito mal nacido”. Dijo el esposo de Vero.

Daniel no tuvo tiempo de reaccionar, antes de sentir una fuerte punzada en su entrepierna que bloqueo todo placer de su gran venida, que fue la ultima que su miembro viril le proporciono, al inundar la vagina de Vero.

-“¡AAAAAAAAAAhhhh NOOOOOOOOOO!” Grito Daniel.
-“HAAAA Siii, Papi dame tu leche” Dijo Vero.

A los pocos segundos sintió como el cuerpo de Daniel quedo sin sentido sobre su espalda, Vero sintió algo caliente chorrear por sus piernas al principio pensó que era la leche de Daniel, pero luego de unos segundos pensó que aquello era demasiado de pronto vio con un gran escroto con sus huevos aun dentro cayo a su lado en el sofá.

Vero de pronto comprendió que eran los huevos de Daniel, alterada, volteo su rostro, para ver a su esposo detrás de ella con un gran cuchillo ensangrentado que le dijo.

-“A ver si ahora tu amante te hace gozar sin sus huevos”. Dijo su esposo.

De pronto ella sintió un fuerte piquete cuando su esposo le produjo tres cortes en la parte alta de su vagina, arrancándole su hinchado clítoris y parte de sus labios vaginales mayores, Vero grito.

-“¡NOOOOOOOOOOO!” Vero grito cuando comenzó a sangrar.

Tanto Vero como Daniel se recuperaron de la agresión Daniel se divorcio de su esposa, Vero por otra parte sigue casada con su esposo simplemente porque nadie sabe donde esta, luego del ataque se desvaneció, Vero ya ni siquiera puede masturbarse sin su clítoris y el trauma que le causo el ataque de su esposo le bloquea cualquier placer que aun pudiera sentir en su mente, por lo que no solo Daniel fue hecho un eunuco sino Vero también.     




Autor: Darksoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

Sexo en las clases de salsa

Hola somos Selena y Bryan, nos hemos apuntado a un club que tiene de todo, en principio la idea era hacer piscina y un poco de gimnasio, pero a la semana me dijo que le gustaría aprender salsa. Claro que en eso momento yo no sabía que en realidad lo que buscaba era tener sexo en las clases de salsa.Continuar leyendo »

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Sexo con la Mamá de mi ex… ¿por qué no? (Parte II)

Todavía tenía en mente ese delicioso manjar de cuando tuve sexo con la mamá de mi ex, ese fruto prohibido del cual finalmente había podido disfrutar. Tenía impregnado en mí su aroma y apariencia. No sé si mi ex suegra sabía lo que lograría.

Desde aquel episodio en el que había tenido sexo con la mamá de mi ex habían pasado varios días, cada vez que visitaba a mi ex, no podía mirar a los ojos de su madre. Ella me veía y saludaba toda atenta; lo hacía a propósito, supongo, pero vestía de manera más provocadora de lo habitual.

Un día de visita normal a mi ex, nos quedamos jugando a las cartas. Su mamá se unió al juego y entre risas y miradas las horas transcurrían, sin darnos cuenta de que el tiempo había pasado hasta ser bastante tarde. Sabía que debía irme pronto, pero la mamá de mi ex dijo:

-Puedes quedarte en el cuarto de visitas, total ya es muy tarde y peligroso para que te vayas…

Obviamente, no puse mucha resistencia y acepté.

Nos despedimos y fui al lugar donde pasaría la noche, me quité la ropa hasta quedarme solo en bóxer, salí al baño y vi pasar a mi ex suegra a su cuarto despidiéndose con un beso volado y mirándome por un momento ahí mismo… donde reposaba mi herramienta ansiosa de visitarla.

Tenía que volver a tener sexo con la mamá de mi ex

Me recosté y no podía dejar de pensar en que la tenía tan cerca y tan lejos. Saqué mi celular y me puse a revisar aquellas fotos que tenía de ella desnuda. Mi favorita era una que estaba en 4, podía verle todo… me puse duro y empecé a tocarme el pene: me masturbaba pensando en ella, hasta que no pude más y me armé de valor y decidí ir a verla. Estaba muy duro, vi la puerta entreabierta y decidí entrar. Ahí estaba ella, recostada con su pijama sobre la cama, una blusa pequeña dejaba ver sus pequeñas pero hermosas tetas, un short protegía ese manjar del que días atrás pude probar y veía esas piernas tan hermosas que tenía. Mi erección no bajaba para nada, quería lanzarme sobre ella y devorar y saborear cada parte de su cuerpo.

En eso, ¡la mamá de mi ex despertó! Me miró y sonrió… supe que esa era la invitación que había estado esperando. Empecé a besar sus pies perfectos y subí por sus suaves piernas. Ella gemía, solo con eso y yo con mi verga a punto de explotar, pasé por alto a propósito su chochito, besé su abdomen y alcé su blusita para pasar mi lengua por sus pezones. Ella gemía mucho y yo me excitaba cada vez más, besé su boca y nuestras lenguas se entrelazaron en un beso eterno. Le pedí que se diera la vuelta bocabajo y empecé a besar su nuca; pude notar cómo eso la volvía loca, bajé por su espalda y esta vez me detuve para retirar su short; ella alzó su abdomen y así pude sacarlo más fácilmente. Le pedí que se pusiera a cuatro patas, ¡qué hermosa vista tenía! Ver su delicioso ano y su chochito depilado me volvía loco, así que empecé a lamer su ano; ella se agarró fuerte a la cama y gemía,  yo seguía lamiéndola. Empecé a lubricar mi dedo y con mucho cuidado se lo inserté; ella no dijo nada, solo respiraba muy rápido y se movía de adelante para atrás una y otra vez. Me animé y metí otro dedo, ella lo aceptó… ¡¡¡qué delicia!!! Pasaba mi lengua por su ano, y bajé un poco más para notar que estaba totalmente mojada.

De su vagina brotaban sus secreciones que me permití saborear con mucho gusto, pues sabía que ella lo disfrutaba tanto como yo. De repente, ella me pidió que me recostase en la cama, luego empezó a lamer mi pene con desesperación. Verla hacerlo me volvía loco, se lo metía todo a la boca y podía notar sus arcadas, no le importaba, se lo metía hasta el fondo.

Extrañamente, sabía lo que me gustaba: pasaba su lengua desde mi perineo hasta el glande (tal como lo hacía su hija), me miraba y sabía que yo lo disfrutaba. Lamió mi ano, ¡¡quería ensartarla ya!!En eso se recostó y me pidió algo que al principio me pareció raro.

Orínate en mí!

No podía negarme a nada. Ella era la jefa, así que oriné en su abdomen y ella no paraba de tocarse. No resistí más y abrí sus piernas, puse sus hermosas piernas en mis hombros y procedí a penetrarla. Gritó de tal manera que pensé que mi ex novia se despertaría. Sin embargo, mi mente estaba en otro lado y seguí penetrándola una y otra vez. Estaba tan mojada… en eso que paró y empezó a comerme la verga de nuevo: la escupía y se la relamía. Se puso en pie y me dio la espalda para luego sentarse sobre mi pene y cabalgar como toda una experta. Ver cómo mi verga la perforaba me volvía loco, sabía que no podría aguantar más.

Sabiendo lo que sentía, me pidió que le avisara cuando fuera a terminar… en eso ella gimió muy fuerte y agarró mis piernas con mucha fuerza. Sabía que se había venido, lo cual me excitó mucho, así que dije que iba a correrme. Se puso en 4 y me pidió que le terminara alrededor de su ano. Obedecí y logré un orgasmo. Puse toda mi leche en su ano mientras veía cómo se chorreaba hasta su vagina. Ella se frotaba y empezó a meterse el dedo lleno de semen en su ano al mismo tiempo que gemía. Se había venido nuevamente… yo la veía con total placer y locura.

Se levantó, me miró y me preguntó: “¿las fotos son tan buenas como en la vida real?”. Ambos nos reímos, se dirigió al baño y me dijo que fuera a descansar y que algún día, quién sabe, me dejaría terminar dentro de su ano. Fue un sueño hecho realidad, no pasó de nuevo, a los pocos meses terminé con mi ex y no supe nunca más de ella ni de la mujer que me había ofrecido otro agujerito que espero algún día coronar.

 

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Sexo con la mamá de mi Ex… ¿por qué no? (parte 1)

Llegué a estar 11 años con mi ex pareja… Nos conocíamos muy bien desde pequeños y obviamente nuestras familias también. La mamá de mi ex provenía de una de las regiones del país donde se dice que están las mujeres más lindas, tenía 40 y tantos y la verdad era muy bonita, ¡¡¡tenía un cuerpazo!!! Sin dudarlo puedo afirmar que es la mujer con las más bellas piernas que jamás vi. Desde que empecé la relación con mi ex recuerdo cómo en aquellas fiestas en donde coincidían las familias muchas veces bailé con su madre, a quien llamaré Magali. En varias ocasiones, ya entonada por el alcohol, me dio pequeños besos en la boca diciéndome lo feliz que era por ser yo el novio de su hija… Esos besos, aunque solo fueron picos, hacían volar mi imaginación.

El esposo de Magali viajaba mucho y tenía la fama de mujeriego… Lo lamentable era que su mujer lo sabía y jamás hizo algo para impedirlo. Creo que le gustaba ser cornuda. A veces, Magali acompañaba a la costa en sus viajes a su marido, y recuerdo que una mañana, cuando los padres de mi ex habían viajado juntos, me quedé en casa de mi ex, despertamos (luego de una noche de sexo loco) y ella me pidió que le ayudase a buscar un documento que su padre le había pedido. Entonces empezamos a buscarlo por toda la casa, fui al cuarto de sus padres y en un armario encontré un sobre, busqué en el interior y pude ver que contenía varias fotografías instantáneas, de esas antiguas… eran varias en las que la mamá de mi ex posaba sin tapujos, en perrito, abierta de piernas, tocándose…etc. Imagino que su esposo le sacó esas fotos hace cierto tiempo, no podía creer lo que veía, la realidad superaba por largo a lo que había imaginado, qué hermosa era Magali… sentí cómo en ese mismo momento tenía una erección, no podía quedarme así, por lo que saqué mi celular y tomé fotos a esas imágenes de incalculable valor. Obviamente, de ese hallazgo mi ex jamás se entero.

Al siguiente día, la mamá de mi ex regresó a casa. Yo sabía previamente que llegaría por lo que mi deber era estar ahí. Ella traía un vestido ligero (regresaba de la costa) y mi mente al verla no podía parar de recordar aquellas fotos que había visto el día anterior. Como les he contado, llevaba varios años con mi ex, por lo que teníamos mucha confianza entre nosotros y con su mamá, por lo que ella caminaba muchas veces en panties o pijama con total naturalidad aunque a mi ex muchas veces eso le molestaba. Ese día mi ex pareja debía dejar el documento que su papá le había pedido en una compañía de transporte para que fuera recibido por él, pero me pidió que no le acompañase, que mejor sería que le ayudase con un trabajo que debía presentar en su oficina, pues ella volvería enseguida, por lo que acepté con gusto. Mi ex salió y fue cuando desde su cuarto escuché que Magali se había metido a bañar.

Fui a su cuarto y ¡¡¡pude ver su vestidito ligero tirado en la cama, su brazier, su tanga!!! Por Dios solo verla me puso erecto, aproveché y me permití oler esa prenda impregnada de fluidos de esa mujer que tanto deseaba… la froté en mi pene y empecé a masturbarme y tuve que parar porque escuché que Magali había terminado de ducharse… sabía que pronto saldría, así que lancé su tanga a la cama y fui rápido al dormitorio de mi ex.

Al rato, ella entró al dormitorio; traía solo una toalla que cubría desde sus pechos hasta sus muslos. Me preguntó si ya terminaba con el trabajo de su hija a lo que supe responder que no aún… me quedé mirándola, rogando que esa toalla se cayera o en su defecto yo mismo arrancársela. Fue ahí cuando tuve que sacar fuerzas de donde no tenía y le dije:
-Magalita, ayer buscamos ese documento de su esposo y en eso yo encontré unas fotos suyas muy hermosas…
-¿Qué fotos ? –preguntó.
-Unas instantáneas -repliqué yo, notando cómo se sonrojaba.
-¿Qué te parecieron? –dijo ella.

Yo no sabía qué responder… le dije que eran hermosas tal como la había imaginado. En ese momento Magali me miró, se acercó y me dijo casi susurrando… “mi hija pronto llegará, vamos a ver esas fotos juntos”. Desde ese momento, Magali nuevamente era dueña de una erección mía, sobre todo porque no hacía más que pensar en tener sexo con la mamá de mi ex. Fuimos al cuarto, sacó el sobre y, sentados en la cama, empezamos a mirar las fotos juntos. No sabía cómo reaccionar, si bien la deseaba tanto… era la mamá de mi pareja (en ese entonces). Me preguntó cuál era la que más me había gustado y le mostré una en la que estaba en 4, mostrando su hermoso trasero y ese chochito con pocos pelitos y rosadito… Se subió a la cama, se quitó la toalla y se puso en la misma posición que le había comentado que me gustaba, y me pidió que le tomara una foto… estaba atónito, mis pantalones a punto de estallar. Torpemente saqué mi celular y procedí a tomar esa fotografía, no podía dejar de mirar ese hermoso paisaje.

Luego Magali me pidió que guardara su secreto, que no contara a nadie de esas fotos ni de lo que estábamos haciendo. Me preguntó si la deseaba, y obviamente mi respuesta fue un gran ¡SÍ! Se tiró sobre la cama, abrió sus piernas y me pidió como casi con una orden: ¡lame mi coño!

Ahí estaba yo, parado con una erección a más no poder y la mamá de mi ex ordenándome que lamiera su chochito. Me arrodillé y empecé a degustar ese manjar tan anhelado e imaginado en mis mejores sueños y pensamientos. Se humedeció pronto; al sentir mi lengua dentro de su vagina, gemía… y cada gemido hacia que me volviera loco. Quería llenarme de ese liquido, de ese aroma… aproveché para pasar mi lengua por su ano… ¡qué delicia! ¡Todo estaba tan húmedo! Magali se retorcía del placer, y fue ahí cuando escuchamos el auto de mi ex llegar. Me levanté y Magali me pidió que saliera, pero advirtiéndome que esto no había terminado ahí. Se acercó y me metió la lengua en la boca dándome un beso diferente a esos que le había robado cuando niño. Salí y fui al cuarto como si no hubiera tenido sexo con la mamá de mi ex sabiendo que desde ese día nada sería igual… (De hecho fue así…)

El resto de cómo tuve sexo con la mamá de mi ex lo cuento en la segunda parte 🙂

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Las últimas aventuras de J.

J. y yo nos conocimos en el cole, y nos volvimos hermanos de mil batallas, por ende sabíamos muy bien la vida del otro. Mi amigo nació bendecido con una belleza física que solo era opacada por su innato carisma y su gran habilidad con la mentira, alto, delgado-físico de jugador de fútbol, siempre peinado y vestido a la moda, de ojos color pardo y piel clara, su rostro fino tenía ciertas facciones femeninas pero su mandíbula y cejas en cambio eran amplios y fuertes…en pocas palabras, como hombre, admitiré que es un tipo con una buena pinta.

La vida de mi amigo, como era natural en alguien de sus características, fue muy sexualmente activa durante los años finales del cole y principios de la universidad; en nuestras salidas de viernes por la noche, si no estábamos derretidos de borrachos en un bar de mala muerte, estábamos rodeados de mujeres-que se interesaban mucho más por él-, o estábamos peleando con los amigos de los novios de las muchachas que J. conquistaba. En fin, fueron muy buenos tiempos, pero dicen que todo lo bueno debe acabar un día, y así fue cuando una de las tantas mujeres de mi amigo, se quedó embarazada como último recurso para mantenerlo a su lado de una vez por todas.

Desde ése momento la vida J. se vio encarrilada en una serie de eventos tontos, porque se había comprometido a ser fiel, aunque al mes de estar casado, decidió irse de su casa, y me contactó esa misma noche para irnos a un cabaret (aún puedo recordar como la bailarina se nos acercó, le robó un beso a J., luego puso sus grandes senos sobre mi cara sin dejar de acariciar el rostro de mi amigo diciendo “estás tan chulo que les voy a dejar el show gratis”), semanas más tarde se consiguió una mujer tan despampanante (pelo castaño, ojos azul cielo, y un cuerpazo de flaca, que dejaba a todos con la boca abierta); se había vuelto el chisme del momento en redes sociales, pues andaba con su amante de la mano por la calle sin ninguna vergüenza; “este J. nunca va a cambiar”, pensaba de forma alegre, pues era mi compañero inseparable de juergas, y no quería que eso cambiase. Sin embargo, de un momento para otro, en su estado de Facebook, aparecía casado con su primera esposa, y meses después se unió a una secta católica que en palabras de J.: “me hicieron entender que mi vida de fornicario solo me conducía al infierno”, es más, se puso a la tarea de evangelizarme a mí, que soy un gran fornicario gracias a su influencia-cosa que no voy a cambiar-.

Sin embargo, un día que estábamos compartiendo una cajetilla de tabacos, se sinceró completamente contándome sus últimas aventuras. J. trabaja como cajero en una entidad bancaria de la localidad, y tiene una jefa muy especial, una mujer que pide sexo salvaje con la mirada, a pesar de tener la edad de mi madre, resulta que un día se le acerco a mi amigo por detrás, mientras cerraba caja, lo tomó de la entrepierna con fuerza pegándolo hacía ella, y en el oído le dijo “me vuelves loca…para cuándo”, el anterior J., no hubiese esperado un minuto más, y haciendo que ella pague el motel de paso, se la habría cogido y ya, pero su dios intervino en ese momento y lo iluminó, pero, solo por ese momento, porque al siguiente día, sucedió esto, contado desde la perspectiva de mi amigo y adornado por mí:

-Yo no quería, amigo, lo juro, pero esa vieja está que da combate y pide sexo a gritos, así que me deje llevar por ella a su casa, y no pudimos más, tan pronto me sirvió el té yo ya estaba encima de ella, desvistiéndola y sobándole todo, le pasé la lengua por la oreja, y no sabes cómo gemía, parecía gata en celo, y luego solo me pidió a gritos que se la meta…no me di ni cuenta cuando la tenía de pecho contra la mesa, con una pierna de ella en el aire y yo dándole “mambo” sin parar…qué bien que se movía hermano, no tienes ni idea, la vieja está un poco chorreada, pero que ricos sentones que te da, ¡se empuja duro contra la verga, parece que te va a succionártela!, yo le cabalgaba durísimo, y ella gritaba que le pegase, que le arañase, que le jalase del pelo, y sin mentirte, me gustó…le di como a niño en ese culo flácido, ya después me arreché tanto, pero tanto, que me monté en una silla, le levanté del culo hasta la mesa y la cabalgué destrozándole el ano…-

No imagino que tan bien estuvo esa sección de sexo, pero J., aseguró que su jefa se lo agradeció, tan bien, y así explica su ascenso a supervisor de cajeros. Sin embargo, en esa misma noche, encontró de nuevo la sabiduría de su dios, y orando a una estrella en la noche, pidió perdón y prometió dar más novenas para saldar su pecado. Yo, en respuesta sólo atiné a reírme, prender otro cigarrillo y dejar que las cosas cayesen por su propio peso.

Después de eso, ya no nos veíamos mucho, es mi amigo-hermano y lo quiero mucho, pero su secta le ha vuelto un pesado completo, cada vez que nos veíamos para la cerveza, me terminaba diciendo las razones por las que me iría al infierno, además de su tonta insistencia en “tú debes renacer en dios”, él, justo él, por quien una vez terminamos en una orgía gigantesca que organizó en menos de tres horas. Pero una noche me preocupó realmente; “loco necesito tu apoyo moral…me quiero morir”, me dijo en esa llamada, yo fui a su casa lo más pronto que pude, compramos una cajetilla de tabaco, y como siempre comenzó su relato así:

-yo no quería loco (cómo siempre), pero esta vez ya me superó…te acuerdas de ***, trabaja como enfermera del seguro del banco…te acuerdas de cómo cogíamos en tiempos de la u…peor que perros jajaja-
Yo solo atiné a mirarlo y ofrecerle un cigarrillo, él continuo al ritmo que hablaba para el cigarrillo:
-me la encontré hace dos días, que justo me intoxiqué con la comida de mi mujer, me atendió de mil amores, me coqueteó desde que me acosté en la camilla…me frotaba la pierna y luego me preguntó si la extrañaba…loco esa tipa tiene un hijo de la edad de mi hija…-

En ese momento se descompuso anímicamente, y su mirada se perdió en el vacío del lugar donde vamos a fumar.

-quedamos para hoy por la mañana, hizo que me firmen el certificado médico para no ir a trabajar…nos vimos en la casa de ella, qué denso y estúpido, pero qué rico (se frotó las manos y cerró los ojos recordándolo); ya me estaba esperando con la tanguita puesta, una negra apretada que se le metía en medio de los dos cachetes, apretándole el culo…y vos sí te has de acordar del ¡reverendo culo que se carga! así redondito (ya se le caía la baba dibujándolo en el aire con la punta incendiada del cigarrillo), en mis manos loco, fue como regresar al cielo (se santiguó la boca y pidió perdón a su dios en alguna parte de las nubes). Le metí la lengua hasta el fondo, en el ano, en la raja, en la entrepierna, y ella quería sentarse en mi cara…movía la cadera suavecito y se mordía el puño, yo estaba con los ojos abiertotes viéndole la cara a esta tipa, como se gozaba que le pase la lengua por todo lado…el diablo…es el diablo hermano…(se volvió a santiguar), ya no me aguanté y después solo me puse de pie, le jalé de los pelos a mí y se la metí con todas las ganas, estaba yo detrás de esta rica yegua dándole sin parar, no tengo la más mínima idea de por qué pasó, pero te juró que no terminaba, estaba imparable ese día…hasta que ella me detuvo diciendo “ya no más, lindo…suficiente…”-

La verdad no sabía qué me impresionaba más, si la forma en la que me lo relató, o su extraño complejo de tener dos ideas contradictorias y creer que las dos están bien. Entonces empecé la siguiente conversación:

-Loco, cuál es el problema con eso, tu solo obedeces al principio del placer…es natural en la especie humana, somos seres poseídos por el deseo…-

-No loco, no es así, Dios creó a la familia por algo, porque es el fundamento de la vida…Dios no quiere esto…-

-Me estás diciendo que dios no quiere que tú goces, no quiere que te vuelvas a coger el culito de campeonato que tiene esa mujer…-

-Eso es…eso es el diablo loco, esa mujer es mi diablo personal…me conduce al pecado…-

-¿Hasta cuándo Padre Almeida?…jajaja (un personaje famoso de mis tierras por haber sido un cura fiestero)-

-No hables de Dios con tu boca pagana…-

-Jajaja, yo no creo en muchos de los diez mandamientos…solo en algunos…jajajaja-

-Oye tienes que ir a mi grupo, hermano, me preocupa que no te vaya a ver conmigo en el cielo…-

-“Broder (amigo en mis tierras)”, yo no estoy eclesiásticamente casado como tú, yo no he prometido nada a nadie…a lo que voy, es que, si hay algo parecido a dios en el universo, no le interesa tu muy particular vida de humano, no somos más que un pestañeo en la historia del universo…debemos obedecer nuestra naturaleza, debemos ser esclavos exclusivos del placer…-

-Oye vos hablas muchas indecencias, Dios te va a castigar tan feo…amigo ven a mi iglesia…-

-Jajaja, mira, yo voy a la iglesia, pero si tu lees…entero no partes…un libro que yo te de.-

-¿Qué libro?-

-Uno de Henry Miller, un gringo que piensa casi como vos, respecto al sexo por supuesto…no es nada religioso…-

-(Se quedó pensando, luego prendió otro cigarrillo y volvió a recordar su “última aventura”) Amigo no tienes idea del excelente culo que se carga esa potra, no tienes ni idea…como te cabalga…pero ahora sí…sí…en serio voy a ser salvo, me voy a encomendar a mi Dios, mi guía, mi luz, mi camino y el único que puede juzgarme…rezarías conmigo…-

-¡Mijo, ni drogado!…a mí me juzgan otros dioses, te acompaño fumando un cigarrillo en silencio.-

-Gracias amigo, que Dios te bendiga y un día te ilumine…

-¿No ibas a rezar?-

Comenzó a rezar. Sin embargo, su plegaría era una llena de amor infinito hacia su dios, le suplicaba el perdón por ser adicto al placer del cuerpo de una mujer a la que su marido no puede complacer. Se excusó diciendo que el diablo es poderoso pero que él sabría luchar, yo me quedé fumando en silencio hasta que fue hora de regresar a casa.

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La zorra de Karla cumplió mi fantasía erótica

En esta historia el protagonista no soy yo, es mi esposa. Para ponerles en contexto debo decirles que mi esposa Karla y yo somos una pareja, digámoslo así, muy liberal en cuestión de sexo. Cuando la conocí sabía que con ella el tema de la monogamia no iba a funcionar, así que me enamoré y me adapté. Sé que a ella le gusta el sexo con otros hombres y a mí encanta estar con otras mujeres, así que cada uno tiene su espacio y su tiempo. Por regla general no nos contamos las experiencias que tenemos fuera del matrimonio, pero a veces si la situación fue muy especial y vale la pena hablarlo… ¿Por qué no?

Un día Karla me oyó hablar con un amigo sobre una fantasía erótica que tenía yo. Mi fantasía es que una mujer me pague por tener sexo y me trate como a la más guarra de las zorras.

Karla, que está buscando experiencias interesantes, se quedó pensando en mi fantasía y pensó: ” Debe haber muchos hombres que tengan esa fantasía. De solo pensar en pagarle a un hombre para que sea zorra por primera vez, me pongo muy caliente… ¿Por qué no? ”

Así que un día se inscribió a un chat de sexo como el que tenemos en nuestra web, en busca del hombre perfecto para realizar su fantasía. Luego de una intensa búsqueda, según ella, fue difícil encontrar al hombre perfecto. Debía ser muy lindo, pues ella no se acuesta con cualquiera, debía ser muy creativo, inteligente y no tener límites en el sexo, pero al mismo tiempo debía ser un caballero, pues ella no se iba a arriesgar a que el hombre se saliera de su fantasía y se pusiera agresivo o algo peor.

-Hola Juan, estás entonces listo… La propuesta es así de sencilla: Quiero que seas mío por una noche, pero realmente mío, te voy a pagar 300 dólares, para que seas mío, estés para mí, hagas lo que yo quiera, te encargues de mis más sucios deseos y quiero aclararte que tus necesidades no me interesan, debes actuar como un profesional, eres una zorra a mi servicio. Si te interesa finalmente, te envío mi dirección, te espero hoy a las 9:00 pm.

-Acepto Karla, pero con una condición: No aceptaré nada con otro hombre o perversiones extrañas con animales ni nada por el estilo, solo tú y no podrás filmarme ni tomarme fotos.

-Te espero.

A las 9:00, llega a la puerta un hombre alto, de buen  cuerpo,  elegante, joven, de unos 25 años, cabello rubio y corto. Para ponerlos en el cuadro, Karla es una mujer de 40 años, muy hermosa, con unas tetas grandes y muy redondas, caderas anchas, pelo ondulado castaño, ojos café, de color trigueño, muy latina en sus facciones, labios anchos y carnosos. No es porque sea mi mujer, pero es una hembra como pocas.  Tiene una mirada y una voz muy sensual e imponente.

-Pasa Juan, toma asiento, sírvete un trago… bajo enseguida.

Al rato bajó Karla, con una levantadora de color rojo, con bordes negros, que dejaban ver una lencería muy sexi, en el mismo tono rojo con los calzones negros y unos ligueros que sostienen unas medias del mismo tono rojo y unos zapatos negros de tacón alto. Parecía que ella fuera la que estuviera a la venta y no el.

Sacó un billete de U$100, lo puso en la mesa y le dijo:

-El resto cuando termines…

Karla hizo realidad mi fantasía sexual con un esclavo

Él se levantó a saludarla con un beso y ella rápidamente lo detuvo, se recostó en el diván de la sala, prendió un cigarrillo, tomó su whisky y le dijo:

-Juan quiero que te desvistas para mí, ten cuidado, no quiero que te quites los calzoncillos, no quiero ver tu miembro… aún.

Juan se desvistió sensualmente, mientras ella reía, y se burlaba un poco, no de el sino de la situación… Cuando estaba terminando de desvestirse, ella le dijo: Juan ven para acá y desvísteme lentamente…

Él empezó por quitarle la levantadora y mientras le masajeaba los senos empezó a besarle el cuello y los hombros, luego la giró hacia él y empezó a besarla por el pecho, justamente encima de sus senos, mientras le acariciaba el culo. Luego le retiro le desabrocho el sostén por la espalda con una mano y la dejó caer al sofá…

Ella le dijo: Muy bien hermoso, ahora ven y chúpamelas. Se refería a sus tetas, ella le cogió la nuca con fuerza y le pegaba las tetas a su cara, casi sin dejarlo respirar, luego con su mano le indicaba que quería que le tragar su pezón.

Luego le dijo: Vas a chuparme toda mi vulva y lo harás hasta que yo diga, y mientras lo haces no te olvides que tengo tetas…

Juan le bajó sus bragas y como se le había ordenado abrió sus labios y empezó a chuparle esa hermosa vulva, que estaba jugosa y rosada, le besaba los muslos por la entre pierna, y de vez en cuando subía por su ombligo y le besaba las tetas, como ella se lo había recomendado. Ella no tenía ningún afán, él estaría en  esa situación hasta que ella se lo pidiera.

Y decidió probarlo haber que tan metido estaba en su papel. Abrió sus piernas, las levantó un poco, las puso en frente de su cara y le dijo:

-Juan, cariño, ¿ves mi cuca, ves el hueco de mi culo… ? Bien pues quiero que pases tu lengua y me la metas en mi cuca, luego bajes por el espacio entre los dos agujeros y me chupes esa zona y finalmente quiero que lamas el culo, metas tu lengua en mi ano…

Juan se sentía humillado como nunca, le dolía su verga de no poderla doblar pues su calzón no se lo permitía y ella no le dejaba sacar su miembro que seguía doblado, pero a la vez estaba excitado como nunca, sabía que esa noche no la iba a volver a tener en mucho tiempo y el era muy macho para ser coartado por ninguna hembra, y aunque era algo que no había hecho para ninguna mujer… aceptó humildemente su penitencia y empezó a chupar…  Ella así supo que su fantasía erótica iba como lo había imaginado.

-Juan ahora ven hermoso… bájate los calzoncillos y muéstrame tu cosa… Ven acércate miremos que es lo que traes…

Ella le tocó la verga y por primera vez Juan empezó a sentir algo de alivio a esta excitación.

Su glande estaba húmedo y ella lo tocó con la punta de los dedos, sintiendo los primeros líquidos de él, se unto sus dedos con la humedad del pene de Juan y luego tomó sus dedos se los acerco a la boca de Juan y le dijo: Chupa zorra, siente tu verga… Siente a lo que sabes… chúpate como la zorra que eres y eso mientras con la otra mano le apretaba los huevos con fuerza,

En ese momento aún sin venirse Juan expulsó un poco de semen de su pene.

Ella le dijo: Tú te vienes cuando yo te diga, ¿entiendes cariño? Ahora por perra me tocará castigarte.

Le amarró una cuerda de cuero con una cadena de las que se usan en las sesiones sado, al pene, y lo empezó a jalar guiándolo hacia la alcoba para finalmente acostarlo en la cama. Luego amarró sus manos a la cabecera de la cama con una pañoleta de satín y las piernas abiertas con otra pañoleta similar. Él yacía de espaldas en la cama y su pena parado a 90 grados, dejaba ver sus testículos expuestos, ella se acercó y empezó a chuparle las bolas, se las succionaba y apretaba con fuerza, luego empezó a chuparle la verga y le decía: -Si te llegas a venir te voy a poner a tragar toda tu leche…

Juan le decía: -No me importa pero no puedo más… Déjame… me tienes loco…

Ella le decía: – Cálmate cariño, acá estás solo para satisfacerme zorra -y le daba una pequeña cachetada en la punta del pene.

Él Jadeaba de la excitación y del dolor y ella lo golpeaba un poco…

Ella se abrió de piernas y se le acerco a la cara… y le dijo… Chúpame el ano, chúpamelo. Ella estaba sumamente excitada y mientras él la chupaba ella se tocaba con fuerza el clítoris. En ese momento ella no aguantó más…

Sacó un condón de su cartera… le puso el condón en su enorme verga, que estaba dura y a punto de estallar.

Luego se hizo en posición arriba clavándose todo el miembro de Juan, ella sentía que el pene que estaba entrando por su vagina iba a salir por la boca. Una verga como la de Juan que era poco mayor al promedio y en ese grado de excitación y dureza se sentía como una estaca clavada hasta lo más hondo.

Ella empezó a mover su pelvis con fuerza, luego con sus uñas le aruñaba el pecho a Juan hasta que le sacaba un poco de sangre, mientras ambos gritaban y jadeaban…

Finalmente ella le dio permiso y le dijo mientras estaba en el más intenso de los orgasmos: -Vente dentro de mí, siénteme zorra!!!

Juan se vino y ella cayó exhausta en su pecho…

A los pocos minutos, se levantó con una gran cara de satisfacción, lo soltó de sus amarras.

Sacó los $200 y le dijo: Te has ganado tu dinero cariño.

 

 

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La zorra de Karla cumplió mi fantasía erótica

En esta historia el protagonista no soy yo, es mi esposa. Para ponerles en contexto debo decirles que mi esposa Karla y yo somos una pareja, digámoslo así, muy liberal en cuestión de sexo. Cuando la conocí sabía que con ella el tema de la monogamia no iba a funcionar, así que me enamoré y me adapté. Sé que a ella le gusta el sexo con otros hombres y a mí encanta estar con otras mujeres, así que cada uno tiene su espacio y su tiempo. Por regla general no nos contamos las experiencias que tenemos fuera del matrimonio, pero a veces si la situación fue muy especial y vale la pena hablarlo… ¿Por qué no?

Un día Karla me oyó hablar con un amigo sobre una fantasía erótica que tenía yo. Mi fantasía es que una mujer me pague por tener sexo y me trate como a la más guarra de las zorras.

Karla, que está buscando experiencias interesantes, se quedó pensando en mi fantasía y pensó: ” Debe haber muchos hombres que tengan esa fantasía. De solo pensar en pagarle a un hombre para que sea zorra por primera vez, me pongo muy caliente… ¿Por qué no? ”

Así que un día se inscribió a un chat de sexo como el que tenemos en nuestra web, en busca del hombre perfecto para realizar su fantasía. Luego de una intensa búsqueda, según ella, fue difícil encontrar al hombre perfecto. Debía ser muy lindo, pues ella no se acuesta con cualquiera, debía ser muy creativo, inteligente y no tener límites en el sexo, pero al mismo tiempo debía ser un caballero, pues ella no se iba a arriesgar a que el hombre se saliera de su fantasía y se pusiera agresivo o algo peor.

-Hola Juan, estás entonces listo… La propuesta es así de sencilla: Quiero que seas mío por una noche, pero realmente mío, te voy a pagar 300 dólares, para que seas mío, estés para mí, hagas lo que yo quiera, te encargues de mis más sucios deseos y quiero aclararte que tus necesidades no me interesan, debes actuar como un profesional, eres una zorra a mi servicio. Si te interesa finalmente, te envío mi dirección, te espero hoy a las 9:00 pm.

-Acepto Karla, pero con una condición: No aceptaré nada con otro hombre o perversiones extrañas con animales ni nada por el estilo, solo tú y no podrás filmarme ni tomarme fotos.

-Te espero.

A las 9:00, llega a la puerta un hombre alto, de buen  cuerpo,  elegante, joven, de unos 25 años, cabello rubio y corto. Para ponerlos en el cuadro, Karla es una mujer de 40 años, muy hermosa, con unas tetas grandes y muy redondas, caderas anchas, pelo ondulado castaño, ojos café, de color trigueño, muy latina en sus facciones, labios anchos y carnosos. No es porque sea mi mujer, pero es una hembra como pocas.  Tiene una mirada y una voz muy sensual e imponente.

-Pasa Juan, toma asiento, sírvete un trago… bajo enseguida.

Al rato bajó Karla, con una levantadora de color rojo, con bordes negros, que dejaban ver una lencería muy sexi, en el mismo tono rojo con los calzones negros y unos ligueros que sostienen unas medias del mismo tono rojo y unos zapatos negros de tacón alto. Parecía que ella fuera la que estuviera a la venta y no el.

Sacó un billete de U$100, lo puso en la mesa y le dijo:

-El resto cuando termines…

Karla hizo realidad mi fantasía sexual con un esclavo

Él se levantó a saludarla con un beso y ella rápidamente lo detuvo, se recostó en el diván de la sala, prendió un cigarrillo, tomó su whisky y le dijo:

-Juan quiero que te desvistas para mí, ten cuidado, no quiero que te quites los calzoncillos, no quiero ver tu miembro… aún.

Juan se desvistió sensualmente, mientras ella reía, y se burlaba un poco, no de el sino de la situación… Cuando estaba terminando de desvestirse, ella le dijo: Juan ven para acá y desvísteme lentamente…

Él empezó por quitarle la levantadora y mientras le masajeaba los senos empezó a besarle el cuello y los hombros, luego la giró hacia él y empezó a besarla por el pecho, justamente encima de sus senos, mientras le acariciaba el culo. Luego le retiro le desabrocho el sostén por la espalda con una mano y la dejó caer al sofá…

Ella le dijo: Muy bien hermoso, ahora ven y chúpamelas. Se refería a sus tetas, ella le cogió la nuca con fuerza y le pegaba las tetas a su cara, casi sin dejarlo respirar, luego con su mano le indicaba que quería que le tragar su pezón.

Luego le dijo: Vas a chuparme toda mi vulva y lo harás hasta que yo diga, y mientras lo haces no te olvides que tengo tetas…

Juan le bajó sus bragas y como se le había ordenado abrió sus labios y empezó a chuparle esa hermosa vulva, que estaba jugosa y rosada, le besaba los muslos por la entre pierna, y de vez en cuando subía por su ombligo y le besaba las tetas, como ella se lo había recomendado. Ella no tenía ningún afán, él estaría en  esa situación hasta que ella se lo pidiera.

Y decidió probarlo haber que tan metido estaba en su papel. Abrió sus piernas, las levantó un poco, las puso en frente de su cara y le dijo:

-Juan, cariño, ¿ves mi cuca, ves el hueco de mi culo… ? Bien pues quiero que pases tu lengua y me la metas en mi cuca, luego bajes por el espacio entre los dos agujeros y me chupes esa zona y finalmente quiero que lamas el culo, metas tu lengua en mi ano…

Juan se sentía humillado como nunca, le dolía su verga de no poderla doblar pues su calzón no se lo permitía y ella no le dejaba sacar su miembro que seguía doblado, pero a la vez estaba excitado como nunca, sabía que esa noche no la iba a volver a tener en mucho tiempo y el era muy macho para ser coartado por ninguna hembra, y aunque era algo que no había hecho para ninguna mujer… aceptó humildemente su penitencia y empezó a chupar…  Ella así supo que su fantasía erótica iba como lo había imaginado.

-Juan ahora ven hermoso… bájate los calzoncillos y muéstrame tu cosa… Ven acércate miremos que es lo que traes…

Ella le tocó la verga y por primera vez Juan empezó a sentir algo de alivio a esta excitación.

Su glande estaba húmedo y ella lo tocó con la punta de los dedos, sintiendo los primeros líquidos de él, se unto sus dedos con la humedad del pene de Juan y luego tomó sus dedos se los acerco a la boca de Juan y le dijo: Chupa zorra, siente tu verga… Siente a lo que sabes… chúpate como la zorra que eres y eso mientras con la otra mano le apretaba los huevos con fuerza,

En ese momento aún sin venirse Juan expulsó un poco de semen de su pene.

Ella le dijo: Tú te vienes cuando yo te diga, ¿entiendes cariño? Ahora por perra me tocará castigarte.

Le amarró una cuerda de cuero con una cadena de las que se usan en las sesiones sado, al pene, y lo empezó a jalar guiándolo hacia la alcoba para finalmente acostarlo en la cama. Luego amarró sus manos a la cabecera de la cama con una pañoleta de satín y las piernas abiertas con otra pañoleta similar. Él yacía de espaldas en la cama y su pena parado a 90 grados, dejaba ver sus testículos expuestos, ella se acercó y empezó a chuparle las bolas, se las succionaba y apretaba con fuerza, luego empezó a chuparle la verga y le decía: -Si te llegas a venir te voy a poner a tragar toda tu leche…

Juan le decía: -No me importa pero no puedo más… Déjame… me tienes loco…

Ella le decía: – Cálmate cariño, acá estás solo para satisfacerme zorra -y le daba una pequeña cachetada en la punta del pene.

Él Jadeaba de la excitación y del dolor y ella lo golpeaba un poco…

Ella se abrió de piernas y se le acerco a la cara… y le dijo… Chúpame el ano, chúpamelo. Ella estaba sumamente excitada y mientras él la chupaba ella se tocaba con fuerza el clítoris. En ese momento ella no aguantó más…

Sacó un condón de su cartera… le puso el condón en su enorme verga, que estaba dura y a punto de estallar.

Luego se hizo en posición arriba clavándose todo el miembro de Juan, ella sentía que el pene que estaba entrando por su vagina iba a salir por la boca. Una verga como la de Juan que era poco mayor al promedio y en ese grado de excitación y dureza se sentía como una estaca clavada hasta lo más hondo.

Ella empezó a mover su pelvis con fuerza, luego con sus uñas le aruñaba el pecho a Juan hasta que le sacaba un poco de sangre, mientras ambos gritaban y jadeaban…

Finalmente ella le dio permiso y le dijo mientras estaba en el más intenso de los orgasmos: -Vente dentro de mí, siénteme zorra!!!

Juan se vino y ella cayó exhausta en su pecho…

A los pocos minutos, se levantó con una gran cara de satisfacción, lo soltó de sus amarras.

Sacó los $200 y le dijo: Te has ganado tu dinero cariño.

 

 

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Mis momentos con Saul 1ra parte

Desde hace algunas meses mi Novio no me toca, quizás la costumbre y la rutina han hecho mella en nuestra relación. Vivimos juntos desde hace algunos años y al parecer el fuego y la pasión se extinguieron, pero una mujer tan caliente y fogosa como yo…necesitaba de algunas atenciones, porque si, me encanta el sexo, es la mejor forma de sentirse hermosa.

Así que desde que conocí al atractivo Saúl, mis noches húmedas le pertenecían por completo a él.

Saúl era un hombre enigmático, brutalmente inteligente y sarcástico en algunas ocasiones, pero conmigo siempre se había comportado como todo un caballero, decente y educado, hasta podía sentirlo un poco distante cuando me mandaba textos y algun que otro correo, pero todo se extinguía cuando leía aquel apodo con el que me llamaba a diario.

Porque nació de la nada y era algo que solo me decía cuando estábamos a solas o cuando me escribía, me sentí atraída a él desde que comencé a trabajar a su lado, me di cuenta de que era un hombre realmente apasionado y sin querer comencé a tener fantasías con él.

Aquel hombre de 1.90 que siempre estaba de punta en blanco, de pies a cabeza, aun cuando su cuerpo robusto podía confundirse con el de un leñador, el olía a hombre de poder y eso me hacía temblar, su mirada ambarina que jugueteaba conmigo cuando comíamos juntos y me decía cosas de doble sentido…él también quería jugar con fuego.

Y la oportunidad se nos sirvió en bandeja de plata , Saúl celebraría sus 29 años en una preciosa reunión al aire libre, todos los de la oficina estábamos invitados y yo no pude resistirme a vestirme para matar. No podía llegar con nada vulgar, pues él era un hombre elegante y en la reunión estarían muchos de sus familiares y compañeros, por lo que opté por un vestido vaporoso azul claro largo, se pegaba perfectamente a mis senos sin brasier y realzaba mi fabuloso trasero, que muchas veces pille como Saúl veía.

Entre la música y el poco alcohol lo vi caminar hacia mí, con una enorme sonrisa en su rostro y aquellos fuertes brazos que me atraparon junto a un húmedo beso muy cerca de mis labios me dijo:

-Estas preciosa Kahila, como siempre – me susurró y de inmediato mi piel se erizó, yo le sonreí y comencé a parloteare sobre cosas sin importancia, el simplemente sonreía y me rozaba de vez en cuando, pero pronto nos vimos ansiosos por salir de la vista de todos, me llevó dentro de la casa con la excusa de buscar otra botella de vino, pero cuando llegamos a la bodega sentí sus manos ceñirse a mi cintura y su aliento tras mi oreja.

-hueles delicioso – susurró para luego comenzar a depositar besos en mi cuello, yo retrocedí un paso para sentirlo más cerca de mí y me encantó sentir aquel bulto justo en mi trasero, comencé a moverme un poco para estimularlo a lo que el mordió mi cuello y llevó sus manos a mis senos, escuche su gruñir al darse cuenta de mi falta de brasier, con delicadeza pellizcó aquellos pezones que rugían por algo de atención.

Me giró para mirarme a los ojos, aquellos magníficos ámbar estaban empañados en deseo y supe que, como el caballero que era, estaba esperando mi permiso. Yo lo tomé del cuello y me acerqué a su boca para besarlo con ansia, porque lo había deseado tantas noches que ya no podía resistir más, él se dejó llevar y comenzó a jugar con mi lengua, llevando sus manos a mi trasero, apretándolo y masajeándolo como si se le fuera la vida en ello.

Poco a poco bajó sus labios por mi cuello y los llevó a mi clavícula hundiendo sus dientes como un animal. Dios cuanto deseaba que ese hombre me empotrara de una vez, pero no descansó mucho en ese lugar, quitó las tiras de mi vestido dejándolo caer al suelo, mientras mi piel se volvía a erizar al sentir sus manos masajear mis senos y pellizcar mis pezones, se sentía tan bien que tuve que morderme el labio, verlo ahí totalmente encantado conmigo …pero a su
merced.

Pronto me obligó a recostarme en aquella mesa llena de vinos, dándole la espalda, dejándole una hermosa vista de mi maravilloso trasero, me sentía tan húmeda que estuve tentada a tocarme, pero no…deseaba que ese hombre me hiciera lo que quisiera.

-Que rico culo tienes bella mía – sentí su mano rozar mi mojada braga, que de seguro estaba chorreando y lo escuché reír, ese hombre era poder y tentación.

Me despojó de aquel pedazo de tela y me abrió las piernas, yo preparada para su estocada mordía mi labio ante la espera, pero lo que sentí fue mucho mejor que eso, su lengua me recorrió desde el clítoris al ano en una sola lamida, gemí tan alto que tuve miedo de ser descubierta por lo que tape mi boca con mi mano.

-No, quiero escucharte – me dijo y me tomó ambas manos para asegurarse de que no volviera a silenciarme, volvió a su tarea de saborearme tan rico. Lamía y succionaba toda mi rosada vagina sin contemplación, arrancándome sonoros gemidos, que fueron acompañados por espasmos al sentir sus dedos entrar y salir de mí, aquellos dos dedos tan gruesos y perfectos que me hacían ansiar aún más su pene.

-¡Vamos Saúl métemela ya! – le rogué entre gemidos, el sonido de su cierre bajándose me hizo sonreír, vamos que los dos estábamos igual de cachondos

Sin mucha ceremonia sentí la punta de su pene abriéndose paso lentamente, era bastante grueso,justo como lo había esperado, estaba duro y se sentía tibio mientras entraba, pude escucharlo jadear al hundirse por completo dentro de mí.

-Quiero partirte en dos…que rica estas –ese hombre me encendía con cada palabra que salía de su boca, comenzó a darme estocadas fuertes lo sacaba y metía por completo, justo como me gustaba, como si tuviéramos toda una vida follando, se apoderó de mis senos nuevamente, pero me la metía hasta el fondo con ansias, las botellas vibraban al compás de nuestros movimientos, podía sentir sus testículos chocar contra mis nalgas con fuerza, casi la misma con la que yo gemía su nombre.

-Más, duro…más!  – le exigía mientras me tomaba por las caderas intensificando cada movimiento. Ya muchas botellas habían caído al suelo, pero eso no importaba, no cuando tenía esa deliciosa verga dentro de mí, palpitante y dura, la maldita verga de mis sueños.

Tomó una de mis piernas y la subió a la mesa, diablos ahora sí que la sentía toda adentro, sus gruñidos y palabras sucias me encantaban, tanto que llevé mi mano a mi clítoris para estimularme, él se dio cuenta y me dio una pequeña nalgada, si tan solo supiera que me encantaba el sexo rudo.

-Eres una viciosa mi niña – su niña, se la estaba metiendo hasta la garganta a su niña, por un momento me molesté al sentir como salía de mí, pero fue solo para tomarme y empotrarme en la pared más cercana, enredé mis piernas en sus caderas , estaba llena de vicio por ese hombre.

-Quiero verte a la cara cuando te corras –me la metió de nuevo hasta el fondo, comiéndome la boca al mismo tiempo, mientras sus manos me subían y bajaban como les daba la gana, sentía todo su poder y control sobre mí.

– ¿Te gusta? – pregunto buscando aumentar su ego al verse sudoroso y temblando gracias a mi apretada vagina.

-Me encanta – y lo vi sonreír, con aquella media sonrisa que desde hace algunos meses me hacía mojar las bragas, comenzó a morder mis pezones y lo supe, estaba a punto de correrse, por la forma en que me lamia y mordía, por como gemía mi nombre en voz alta y porque yo también estaba viendo las estrellas del climax.

-Hazlo dentro – le ordené y es que deseaba sentir todo su semen dentro de mí, al parecer eso le excitaba  aún más porque cada vez se movía más rápido, casi sentía aquella pared retumbar, más allá del temblor que se apoderó de mis piernas, la contracción completa de mi columna ante aquel exquisito orgasmo que estaba sintiendo, cuando ese hombre se hundía cada vez más hondo en mí, mientras mis espasmos me controlaban por completo y pude sentir su espeso semen llenarme por completo, dios era tanta cantidad que pude sentirla escurrirse por mis nalgas, el me veía fijamente con una sonrisa en sus labios, cuando tuve mis tacones de nuevo en el suelo él se apartó un poco de mi y tomó  mis prendas para entregármelas.

-Este ha sido el mejor de todos los cumpleaños…tiene que repetirse mi niña – cuando tuve mis cosas en las manos me beso nuevamente y con una sonrisa se despidió.

Algo drogada aun por la lujuria me vestí con lentitud, dándole algo de tiempo para luego salir de aquel lugar, así que tomé mi teléfono para entretenerme por algunos minutos, hasta que llegó un mensaje.

“¿Sabes algo?…no sé cuándo podré volver a tenerte entre mis brazos.
Así que no pienso esperar 5 meses más…te espero en mi coche
Saúl”

 

 

Si…no deben dejar mucho tiempo a sus novias desatendidas chicos…o llegará un hombre como Saúl, que estará más que dispuesto a darle todo y más.

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Relato de infidelidad: mi cuñada y yo

Esta infidelidad que os voy a contar sucedió hace más o menos como un mes atrás. Yo, todos los sábados, voy a natación y a la salida voy para la casa de mi novia. Siempre cuando estamos juntos mi novia y yo lo hacemos en su habitación generalmente o en el cuarto de baño, porque son los lugares más privados de su casa. El baño de ella tiene algo re conveniente, que es que tiene traba :) pero esa tarde al llegar yo, comimos y nos fuimos para su habitación. Lo hago con ella que ya estamos hechos unos expertos podría alardear porque lo hacemos de todas formas y posiciones, pudimos llegar a un punto de nuestra relación que no nos tenemos vergüenza.

Bueno, al terminar con mi novia, yo me quedo echado en la cama desnudo y un poco agitado. Mi novia se va hacia el baño y no sé por qué deja la puerta abierta, y yo sin darme cuenta seguí destapado, no me podía mover y no quería hacerlo porque me faltaba fuerza. Después de un rato, miro hacia la puerta y la veo que está abierta, y observo que mi cuñada se había quedado mirando. Se ve que, al moverme, ella se dio cuenta y se fue. Al venir mi novia, le pregunto que por qué dejó la puerta abierta, y me contestó:

Ella: ah, es mi familia.
Yo: sí, pero estaba destapado.
Ella: bueno, te hubieras tapado.
Yo: si lo hice, pero creo que fue muy tarde.
Ella:(se ríe) ¿por qué?
Yo: porque creo que me vio tu hermana.
Ella: ah, bueno, es mi hermana.

Y lo decía todo como despreocupada o despreocupándose.

Los días siguientes a esa situación su hermana se comportaba algo diferente, algo más amable y me empezó a decir cuñadito, cuando ella antes me decía cuñado. Bueno, yo seguí tratándola bien porque en verdad tiene un físico muy lindo tiene de todo: rubia, culo muy sexi, pechos tiene pero no mucho y es de 1,70 de alta.

Otro sábado, voy a su casa como todos los sábados, y mi novia no estaba todavía. No llegaba del trabajo. Solía pasar, así que me fui a recostar en la habitación de mi novia. Mi cuñada estaba en la cocina, a lo que me vino a la mente una escena muy chacha de ella conmigo, así que me empecé a tocar y pensé que no cerraba la puerta para dejar la posibilidad de que me viera, y me puse en una posición en la que no me viera mucho la cara, así yo pispiaba en vez en cuando si me estaba viendo. Me relajé y cerré los ojos mientras me masturbaba con la idea de que ella viniera y siguiera mi trabajo.

Después de un rato, miré muy suave y vi que me estaba mirando y se mordía la boca. Yo, al ver que se estaba mordiendo, dije acá esta me tiene ganas y me hice el sorprendido y me tapé rápidamente. La miré, y ella corrió a mirar hacia otro lado, por yo la llamé y le dije: “¡qué! ¿Me miraste? A lo que ella me respondió: sí, un poco. Todo mirando hacia otra parte y lo decíamos en voz alta porque estábamos los dos solos en la casa. Yo le repliqué: muy cara dura, ¿quieres venir? Ella me miró y vino con una sonrisa media callada. Cuando llegó cerca de mí, le pregunto: ¿te gustó lo que viste? Ella asiente y la agarro, la beso y me paro junto a ella. Mientras la besaba con mis manos en sus mejillas. Ella empezó a tocarme la polla, luego le empiezo a quitar la ropa y le dejo sin ropa y con su pequeño short apretado, con el que solo le veía el culito.

La tiré sobre la cama y le empecé a chupar la cola. Ella se retorcía toda hasta que me cansé y la penetré con mi pito. A la cuarta o quinta penetrada, y en una muy excitada situación, se siente la puerta de la calle. Yo, rápidamente, voy al baño y, al salir, veo a mi novia hablando del trabajo con mi cuñada.

Bueno espero que les haya gustado este relato porno de infidelidad. Traté de describir todas las situaciones que viví y no se me borran de la cabeza. Después de ese día, mi cuñada y yo no somos los mismo  :-)

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Un buen viaje al infierno con la hermana de mi mujer

UN BUEN VIAJE AL INFIERNO

Aquella noche tocaba un famoso grupo punk en la ciudad, todos y todas las punkys del pueblo donde vivíamos se preparaban para ir a verlo y disfrutar saltando y gritando sus canciones. A mí siempre me había gustado ese estilo de música si bien no me defino como punky ni visto como tal, cadenas, pinchos, ropa ajustada ni nada de eso, pero esa noche sí que me convertí más o menos en un sex Pistols para el evento tan esperado, me puse unos jeans negros elásticos mis botas militares y una camisa negra un poco rota de The Class.

Mi esposa bastante conservadora en gustos musicales por supuesto no se planteaba ni de lejos ir al concierto, siempre criticaba mis gustos y mi forma de vestir, así que esa noche mis planes eran irme con mi grupo de 4 amigos en el coche de uno de ellos a saltar y bailar y después saldríamos a tomar unas birras y a vacilar por la zona de bares y seguir escuchando buen punk en esos antros oscuros y concurridos, la noche prometía, además hacía tiempo que no salía sin mi mujer y a veces apetece, lo reconozco.

Todo estaba pensado y preparado, iríamos en el auto de Marcos que aunque pequeño era el único que tenía medio de transporte propio, ya habíamos comprado una buena carga de cerveza, vino y también algo para comer por el camino, y por supuesto, llevábamos un buen cargamento de sustancias para aguantar bien toda la noche. Todo estaba listo, éramos los justos para aquel auto pequeño y un poco incómodo pero estábamos muy motivados y alterados por salir a la ciudad. Mi mujer estuvo todo el día con cara de perro ya que nunca le ha gustado que me juntara con mis amigos y menos que fuéramos a la ciudad a escuchar ese ruido del diablo como decía ella, así que estuvo todo el día sin dirigirme la palabra, pero yo no iba a cambiar mis planes.

Como digo ya estaba todo preparado, yo estaba dándome los últimos retoques ya que aun siendo un hombre no tan joven siempre he sido bastante coqueto y me gusta acicalarme bien, mis jeans bien ajustados marcando bien mi entrepierna que dejaba ver un buen bulto y que me encantaba que las chicas por las calles miraran, me excitaba. La camiseta rota por varios sitios de tantos años usándola estaba casi transparente y dejaba ver mi pecho bien formado.

Estaba a punto de salir de casa cuando de pronto sonó el teléfono y mi mujer lo cogió, con su voz seria iba contestando con monosílabos y cuando abrí la puerta para salir me llamó, me acerqué y me dijo: “ Oye en el auto de Marcos ¿queda sitio para otra persona?” yo me quedé callado y me vino todo el bajón ya que pensé que se había arrepentido y se quería venir al concierto y la contesté “No, la verdad que llevamos el auto a tope, no entra ni un alfiler”, entonces ella me dijo, “Vaya, mi hermana quiere ir; ya sabes que es una fan total del punk, pero no tiene cómo ir a la ciudad, por favor, haced espacio y llevadla, si no, me va a estar dando la paliza todo el día, es muy pendeja para entender un No por respuesta”. Entonces respiré, y pensé “menos mal que mi mujer no había cambiado de opinión”, pero aun así me fastidiaba que tuviera que modificar mis planes, y le dije “de verdad, que en el coche no entra nada más, somos 5 tíos y todos bastante grandes como para que entre otra persona”, pero ella no daba su brazo a torcer, “joder, hazme este favor, no cuesta tanto, si no hay plaza la llevas encima de ti, ya sé que es un viaje un poco largo, pero no te vas a morir”. Realmente tenía razón, el viaje era largo, casi 5 horas, y llevar a una persona encima de las piernas podría ser todo un calvario, además que eso de que mi cuñadita, a la que hacía tiempo que no veía, viniera me cortaba el rollo, ya no podría hablar con mis amigos de todas las cosas que hablan los amigos cuando están solos, debería de cuidar mis palabras, ya que la niña luego podría largar la lengua de cosas que no me interesaba que se supieran, y menos mi mujer; pero al final le dije que llevaría a su hermana al concierto, todo por no tener más problemas con ella, así que avisé a Marcos para que pasáramos por la casa de Rebeca para llevárnosla en el auto.

La hermana de mi mujer, toda una belleza

Estando ya los 5 amigos bien apretados en el coche pasamos a buscarla y cuando bajó del departamento donde vivía nos quedamos todos con la boca abierta, joder con la cuñadita, hacía tiempo que no la veía y había cambiado demasiado, la niña de 18 años aparentaba bastantes más, y encima venía vestida con la ropa adecuada para el concierto, zapatos de tacón, medias de rejilla rotas como buena punkita, minifalda de cuadros escoceses que mostraban unas piernas largas y delgaditas y de piel muy blanca y camiseta negra de Kortatu bien apretada que dejaba bien marcadas sus tetas pequeñas pero bien formadas y redondas. Llevaba el pelo casi al cero pero le quedaba bien, le favorecía ese corte, llevaba los brazos tatuados y piercing casi por todos los sitios de la cara.

Cuando me bajé del coche para saludarla me abrazó efusivamente y me dio dos besos. “Eyy cuñadito ¿cómo estás? Hacía siglos que no te veía, ¿preparado para una noche loca de punk?

Yo me quedé sorprendido pero alegre, siempre me había caído bien Rebeca aunque me parecía que estaba hablando con otra persona, yo la recordaba siendo una niña tímida y vestida con el uniforme del colegio, ahora tenía delante de mí a una jovencita punkita toda sexi y alternativa.

Yo: Sí ansioso por quemar la noche y pasarlo bien, tenemos cervecitas en el maletero, ¿tú bebes?

Rebeca: Bieeeen si claro que me gusta, saquemos algunas para el camino.

Yo: ok, el único problema que tenemos es que no hay plaza libre en el coche.

Rebeca: Pero cuñadito eso no es problema, yo iré encima de ti, soy delgadita y ligera como una pluma, no te aplastaré, ¿vale?”

YO: ok, si me canso cambiamos y ya está, jajaja yo me subiré encima de ti jajajaja.

Rebeca: Vale jajaja sin problema, venga vámonos.

Sacamos un paquete de cervezas del maletero y nos metimos en el auto, primero entré yo y luego ella que se sentó encima de mí, ahora sí que íbamos como sardinas en lata, pero íbamos contentos. Después de que Rebeca saludara a mis amigos arrancamos y nos fuimos camino a la ciudad por la autopista.

En cuanto entramos a la autopista comenzamos a beber y con la música a tope empezamos a cantar, reír y a recordar historias de otros conciertos. A todo esto Rebeca no paraba de botar y de moverse encima de mí, cosa que enseguida me puso caliente, su minifalda quedaba por encima y su culo se apoyaba casi desnudo en mi paquete, yo disimulaba, reía y hablaba como si no pasara nada, pero me preocupaba que mi verga comenzara a encenderse y ella se diera cuenta, para mí supondría toda una vergüenza que aquella niña pensara que era un pervertido.

Al principio pensé que ella se movía de forma inocente sin ninguna intención, pero con el transcurso del viaje me di cuenta de que quería calentarme. Lo que me excitó más fue sentir en mi verga el calor de su coño que parecía un horno, era increíble el calor que desprendía, incluso con mis jeans puestos sentía el ardor de su sexo encima del mío, así que ya sin vergüenza alguna dejé que pasara, di rienda suelta a mi polla, que se puso como el acero y amenazaba con romper la cremallera del pantalón, Rebeca sintió mi calentón y siguió moviéndose; con la excusa de bailar y hablar con los amigos que iban en la parte delantera del auto se rozaba todo el rato con mi rabo, yo también con la excusa de jugar y hacerla cosquillas la apretaba fuerte hacia abajo, le hacía que se sentara bien contra mi entrepierna, como si me la fuera a follar con la ropa puesta. Así el viaje transcurría entre risas, cervezas y yo más cachondo que un mono.

Pasado un rato comencé a bajar mis manos por sus piernas, sentía sus medias de rejilla rotas y su piel suave como la seda como es la piel de una niña de 18 años, ella seguía como si nada, cosa que me indicaba que la gustaba que la tocara y seguí apretando cada vez más sus largas piernas, subía y bajaba mis manos por sus muslos y sus tobillos, esto nos estaba calentando a los dos, pero ella no hizo en ningún momento gesto de placer aunque sus bragas cada vez desprendían más calor e incluso creo que las sentí húmedas en mi polla que ya sí que estaba como un volcán a punto de reventar, y que empezaba también a estar húmeda en su glande.

Pasadas unas horas, mis amigos se calmaron un poco, el viaje era largo y después de bastantes cervezas llegó el sueño y todos salvo el conductor, claro, se quedaron dormidos o al menos con los ojos cerrados, había que descansar un poco antes del gran concierto, pero yo no podía pegar ojo con Rebeca encima, era imposible. Ella también cerró los ojos y se echó hacia atrás pegando su espalda contra mi pecho y mi cara, aún así, seguía moviendo su cadera y su culo, como si quisiera masturbarme con su rico trasero o incluso follarme con la ropa puesta, uff eso ya era demasiado y mis manos comenzaron a subir por su entrepierna hasta llegar a su tanga que estaba empapado y caliente, ella seguía haciéndose la dormida, pero no lo estaba; dejó que le tocara su mojadísima raja que estaba llena de sus fluidos, esto ya me pareció una tortura. Necesitaba follarla, pero donde estábamos era imposible, necesitaba clavarle mi verga gorda y larga de 23 cms en esa concha que pedía a gritos que la taladrara; de pronto bajó su mano hasta mi bragueta y apretó fuerte mi polla, eso casi ya hizo que me corriera, la situación era de extremo morbo, todos mis amigos dormidos en espacio minúsculo y yo con Rebeca encima pidiéndome a gritos que le clavara el cipote y todo esto sin decir una palabra, la música que sonaba a todo volumen me salvaba de que mis amigos me oyeran mi respiración fuerte y agitada. Ya no pude más y me lancé a la locura y lo que pasara no me importaba, así que me acerqué a su oído y le dije que se levantara un poco, porque tenía las piernas dormidas; bajé mi mano y abrí mi cremallera dejando mis 23 cms libres y, agarrándola de la cadera, la empujé hacia mí. Ella, que notó mi verga fuera del pantalón, bajó colocándose justo encima de ella y se la metió entera, giró su cuello y pegó su boca en mi cuello para silenciar su gemido de placer, yo la apreté con todas mis fuerzas y ella comenzó a hacer pequeños giros con su cadera haciendo que mi glande se rozara por todas las paredes de su coño, que ya estaba encharcado. Yo miraba a mis amigos con temor de que se dieran cuenta de lo que estaba pasando, pero parecían bien dormidos y el conductor iba a lo suyo, cantando las canciones que iba cambiando cada poco rato en la radio. Esta niña sabía moverse muy bien, me estaba haciendo perder el sentido y mi polla se puso más dura, gorda y grande que nunca, le llegaba a la altura del ombligo y su concha la recibía sin problema, así estuvimos un rato, yo quieto y ella moviéndose con giros de cadera discretos… pero tan sensuales, que me volvía loco. Ella se mordía los labios para no gritar y yo pegaba mi cara contra su espalda como para esconderme y que no me vieran mis amigos, debía de tener el corazón a mil y cuando estaba a punto de correrme la volví a empujar hacia abajo con la intención de que dejara de moverse y poder soltar toda mi leche dentro de aquella pequeña y maravillosa almeja que llené completamente, hasta tal punto que le empezó a escurrir por los labios y a mojarme con mi propio semen los pantalones y hasta la tapicería del coche. Ella se corrió cuando sintió el calor de mi leche dentro y no pudo evitar soltar un pequeño grito contenido, pero que con la música pasó desapercibido y nadie escuchó o al menos eso creo.

Después de todo esto nos quedamos tan relajados que incluso logramos dormir unos minutos. Así llegamos al concierto, bailamos, saltamos y disfrutamos. El concierto estuvo superior, pero por supuesto lo mejor de todo fue el buen viaje que tuvimos.

Nunca hablamos de lo sucedido. Creo que ninguno de los dos teníamos claro si había sido real o sólo un sueño. Después de un par de años en los que no la volví a ver, pues se fue a estudiar fuera del pueblo, y tras mi divorcio, una noche estando con mis amigos en un bar de los que solíamos frecuentar me la encontré de cara, cuando salía del baño. Nos quedamos mirándonos fijamente, me sonrió y me saludó efusivamente como siempre hacía y, después de un rato conversando, me guiñó un ojo y, cortando la conversación que estábamos teniendo, me dijo: “oye ¿te apetece que recordemos aquel buen viaje que tuvimos?”

Lo que pasó después lo contaré en otro relato relato erótico, porque creo que por esta vez es suficiente.

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Cumplí mi fantasía sexual de follar con la hermana de mi novia

Hace unos años cuando iba a la universidad y ya llevaba unos meses con mi novia (ahora es mi mujer), después de las clase solía ir a comer a casa de mi suegra. Después normalmente mi novia y yo nos poníamos a follar en su habitación totalmente despreocupados de que alguien fuera a abrir la puerta a pesar de que no tuviera pestillo.

En uno de esos días, estábamos sentados encima de la cama follando uno enfrente del otro, postura que me excita muchísimo, porque me encanta ver cómo mi pene entra y sale del coño de mi novia mientras se moja entera… En ese momento una de mis cuñadas abre la puerta directamente, sin llamar ni nada, y allí nos pilla a su hermana pequeña follando conmigo. Nos quedamos durante unos segundos mirándonos, nosotros a ella y ella a nosotros, pareció una eternidad, pero finalmente dijo:

-Perdón.

Y cerró la puerta. Yo lejos de cortarme el rollo, todavía me puse más cachondo imaginando cómo me follaba a mi novia mientras mi cuñada nos miraba…

La verdad es que la hermana de mi novia me pone cachondo, es una mujer voluptuosa con anchas caderas y grandes pechos con melena castaña, una  buena yegua… aunque me parece una hija de puta, y supongo que esa mezcla me da más morbo todavía.

Unos meses más tarde mi novia no iba a estar en casa, yo a pesar de todo fui a comer a su casa y luego me quedé para estudiar y verla a la noche. Por la tarde no había nadie en casa, excepto mi cuñada, y mi imaginación comenzó a funcionar cuando me aburrí de estudiar y me pareció buen momento para un descanso con una buena paja pensando en mi cuñada. Me bajé los pantalones y comencé a masturbarme cuando de repente llaman a la puerta y entra la hermana de mi novia:

– Ohhh, perdona…

– ¿Joder Mónica! vaya pillada… parece que lo hueles…

– Manu perdona, no sabía que te estabas…

La muy cabrona no paraba de mirarme la polla, aunque yo me estaba intentando tapar, ya que estaba bastante cortado.

-Por favor no digas nada, me da un poco de vergüenza, aquí en tu casa…vaya es un palo.

– Por mí no te preocupes, aunque me pareces un cerdo, joder Manu.

– Joder tía, ¿un cerdo? ¡no paras de mirarme el paquete!

-Esto lo vamos arreglar tú y yo ahora.

La hermana de mi novia, una zorra viciosa

Entonces cerró la puerta y se dirigió con paso firme hacia mí, yo estaba sentado en la silla del escritorio de nuevo empalmado, se arrodillo y comenzó a pajearme lentamente, para después pasear su lengua por mi falo de arriba abajo acabando por chupar mi glande. Yo, estremecido del gusto, de los remordimientos y del morbo de aquella situación, estaba a punto de correrme pero no podía dejar aquello sin penetrarla, así que la levanté de las axilas y la puse apoyada contra la cama, le levanté el camisón y le bajé el tanga que tenía empapado, y se la metí del tirón, entró sola de lo mojada que estaba. Verla postrada ante mí, mientras mi pene entraba y salía, notando cómo su entrepierna estaba humedecida entera y oyendo cómo gemía era un doloroso placer al que le faltaba poco para acabar. La agarré del cabello tirando hacia atrás para que se levantara mientas mi polla salía de ella, la giré y arrodillé, y acabé corriéndome abundantemente en su cara.

Fue un espectáculo, la hija puta de mi cuñada con toda la cara corrida de mi semen. Sin más se levantó y se marchó. Yo me fui para casa, después de eso necesitaba asimilar lo que había sucedido.

Pues aquí acaba mi primer relato, espero que haya gustado ?

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Tras una infidelidad…

Fuente: Tumblr Para cada pareja el término "infidelidad" implica una cosa diferente, para unas es el mero hecho de hablar con un persona de continuo, para otras sería un beso, para otras unos cuantos, para otras un coito, para otras relaciones emocionales (que no sexuales), etc. Lo que si está claro es que todas tienen un denominador común: la traición. La traición es un sentimiento

Le fui infiel a mi novio

Hola de nuevo soy ahomi y les contaré cómo le fui infiel a mi novio por primera vez.

Me excita bastante que me miren los hombres, lo que pone muy celoso a mi novio, y esto me gusta.
Ese día llevaba puesta una camisa blanca y un pantalón negro muy ajustado. Pasó en un pueblecito de montaña en el que paso casi todos los veranos. Tengo novio desde hace unos 4 años y estoy muy bien con él. Ese día se desplazó con unos amigos a celebrar una despedida de soltero y yo quedé sola aquí en el pueblo. Como ya tengo muchas amistades aquí, salí a cenar con unas amigas. Después de la cena nos fuimos a tomar algunas copas y acabamos en el único local nocturno que hay en el pueblo. Había mucha gente ya que en verano hay mucho turismo aquí. Entre ellos estaba un chico que conozco desde hace años y que también es amigo de mi novio. Se llama Marco, pero todos le llaman “Bruce” (no sé por qué motivo). Es muy tímido con las chicas. Es moreno, pelo corto, ojos marrones, bastante alto y tiene un cuerpo envidiable. Lo he visto a veces en la piscina y me vuelve loca.
En fin, le saqué a bailar y estuvimos bailando y charlando casi dos horas. Él, al principio, no creo que se hubiera imaginado cuáles eran mis propósitos aquella noche. Bailábamos cogidos de la mano y separados (yo no quería despertar sospechas en la gente, ya que en un pueblo pequeño todos se conocen y enseguida sale a la luz cualquier tontería). Me desabroché un botón de la camisa por el calor y para calentar aún más a mi compañero de baile. Como era bastante más alto que yo, contempló enseguida mi escote. No me fue difícil convencerle ya que él también estaba excitadísimo después de tenerme tanto rato junto a él contemplando mis atributos tan cerca.
Estuvimos hablando y quedamos citados al cabo de 10 minutos en un piso que tenían sus padres en el pueblo y donde no vivía nadie. Cogimos cada uno su coche, primero él y al cabo de cinco minutos yo, para no despertar sospechas, y nos fuimos hacia allí.
Bruce ya me esperaba con la puerta medio abierta. Al momento de entrar me lancé sobre él como una perra en celo. Estaba súper excitada. Al principio él tenía un poco de miedo ya que, como me confesó al final, a sus 24 años aún era virgen.
Empecé a besarle la boca, juntando nuestras lenguas y jugando con ellas. Cogí yo la iniciativa y le quité su polo azul. Con mi lengua seguí su cuello y su pecho de abundante pelo hasta llegar a su cintura. Le desabroché el cinturón y le toqué su enorme bulto por encima del pantalón, que estaba a punto de romperse. Seguidamente le bajé el pantalón y froté mi cara por encima de su calzoncillo. Finalmente se lo quité todo. Al bajarle el calzoncillo me golpeó en la cara su enorme miembro. Era increíble. Yo nunca había visto nada igual, sólo en las pelis porno. Debía medir unos 24 o 25 cm y era bastante grueso. No tardé en cogerlo con mis pequeñas manos, que casi no abarcaban aquel miembro. Lo podía coger tranquilamente con las dos manos y empecé a chuparlo desde la punta, buscando cada rincón de él con mi lengua, hasta que me lo tragué casi todo entero de un golpe. No me cabía todo dentro, me faltarían unos 5 cm para tragármelo todo y su punta tocaba ya en el fondo de mi garganta. Se lo chupé durante cinco cortos minutos. Era increíble ver la cara de gusto que ponía el chico, lo cual hacía que me pusiera aún más caliente. Yo estaba toda mojada ya.
Paré un momento de mamársela y me quité toda la ropa. Ya hacía rato que él me tocaba todo mi cuerpo, pero el pobre no se atrevía a desvestirme. Cuando vio mi cuerpo desnudo creo que aún le creció más el pene. Se lanzó a lamer mis tetas rápidamente. Mis grandes pezones estaban durísimos y calientes. Luego fue bajando hasta llegar a mi coño, que estaba todo empapado de jugos (yo me había corrido ya una vez). Siguió toda su lengua por mi entrepierna, lo lamió todo, los pelítos negros que tengo encima hasta llegar a los labios húmedos, que besaba con toda su fuerza hasta que consiguió que me corriera otra vez.
Yo aún estaba disfrutando del último orgasmo y, cuando me di cuenta, se estaba masturbando con fuerza. Se lo impedí enseguida ya que se hubiera corrido muy pronto y le dije que esto era faena mía. Volví a chupársela un rato y, cuando estaba a punto de correrse, le dejé enseguida para evitarlo. Le obligué a tumbarse en la cama y me monté encima de él.
Al principio me dolió un poco debido a que nunca había tenido un miembro de esas dimensiones dentro de mí pero luego, cuando las paredes de mi coño se adaptaron a tal instrumento, mi cuerpo gozaba como nunca, mientras él presionaba mis tetas con sus manos y cerraba los ojos sin dar crédito de lo que le estaba ocurriendo en aquellos momentos.
Después de unos dos minutos de saltar encima de aquella verga ví cómo Bruce apretaba los dientes con fuerza y gemía al mismo tiempo, lo que me hizo suponer que estaba a punto de correrse dentro de mi vagina. Por eso me excité aún más y le follé con más fuerza. Poco antes me había confesado que hacía dos semanas que no se masturbaba. Cuando descargó toda la cantidad de leche dentro de mi coño creí por unos instantes que me iba a desmayar. ¡Madre mía, qué cantidad de esperma descargó dentro de mí!. Nunca antes había tenido una sensación tan grande de placer.
Y le dí mi recompensa. Chupé aquella banana hasta no dejar ni una gota de su leche. Luego practicamos un 69 fabuloso, me trabajó muy bien mi clítoris visto que era la primera vez que lo hacía. Yo me corrí dos veces por una de él, que lanzó otra descarga encima de mis pechos y de mi cara. ¡Qué noche!
Durante el verano volví a repetir varias veces con Bruce. Mi comportamiento con mi novio, tanto en la cama como saliendo juntos, ya no era el mismo y por muchos motivos discutimos varias veces.
Aparte de hacerlo con Bruce, le he cogido un cariño muy especial y hace dos semanas que he dejado a mi novio después de llevar cuatro años juntos. Sigo teniendo relaciones con Bruce y él insiste en que salgamos juntos, pero es muy reciente mi separación.

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