RETANDO AL PELIGRO

Mi esposa aunque bella y en ocasiones muy ardiente en la cama, ya no me satisfacía por complete, ella siempre me había dicho que si me llegaba a descubrir siéndole infiel me castraría antes de dejarme en manos de otra mujer, cada que lo decía me agarraba de los huevos y me los apretaba, lo que hacía que mi pene saltaba a una dura erección de manera inmediata, por alguna razón que no entendía que disfrutaba de todas maneras, aquellos apretones se volvieron algo regular en nuestros encuentros sexuales......


RETANDO AL PELIGRO
Mi esposa aunque bella y en ocasiones muy ardiente en la cama, ya no me satisfacía por complete, ella siempre me había dicho que si me llegaba a descubrir siéndole infiel me castraría antes de dejarme en manos de otra mujer, cada que lo decía me agarraba de los huevos y me los apretaba, lo que hacía que mi pene saltaba a una dura erección de manera inmediata, por alguna razón que no entendía que disfrutaba de todas maneras, aquellos apretones se volvieron algo regular en nuestros encuentros sexuales.

[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [INFIDELIDAD]


Categoria: Hetero      Autor: Lovelittlegirl & DarkSoul





Mi  esposa aunque bella y en ocasiones muy ardiente en la cama, ya no me satisfacía por complete, ella siempre me había dicho que si me llegaba a descubrir siéndole infiel me castraría antes de dejarme en manos de otra mujer, cada que lo decía me agarraba de los huevos y me los apretaba, lo que hacía que mi pene saltaba a una dura erección de manera inmediata, por alguna razón que no entendía que disfrutaba de todas maneras, aquellos apretones se volvieron algo regular en nuestros encuentros sexuales que poco a poco comenzaron a ser menos frecuentes.

Fue un sábado, cuando fui a celebrar junto a mi esposa el recién ascenso en mi trabajo; fuimos a una discoteca junto a sus amigas y nos divertíamos en grande. Mi esposa se pasó de tragos y estaba casi inconsciente cuando llegamos a la casa de su mamá, donde vivíamos en un anexo. Al entrar veo a Gaby, mi cuñada de 19 años que veía tv de brazos cruzados y notablemente molesta; le pido me ayude a llevar a su hermana al anexo y a regañadientes acepta susurrándome: ¿veo que no te importa qué día es hoy verdad? ¡Cumplimos un año!      

Llevamos a mi esposa entre ambos mientras nos decía cosas sin sentido, la acostamos boca abajo y señalando a Gaby le dije.

-“¡Eres insoportable, pero también eres su hermanita y te amo! Dijo mi esposa.

Acto seguido se queda dormida o por lo menos eso pensé, apague la luz y me abalanzo contra mi cuñadita quien esquivando mis besos susurro sentirse muy molesta. La agarre por sus ricas nalgas para atraerla contra mí cuerpo; camuflados en la oscuridad frotaba mi erección sobre su rajita la delgada tela de su pijama que portaba ayudaba a que ella sintiera mi pene por completo insistiendo en besarla, mi esposa se voltea y en silencio la miramos quitarse falda y panty para comenzar a masturbarse.

Abrazo a Gaby por la espalda apoyando mi erección en aquellas hermosas nalgas, meto una mano dentro de su pijama y acariciándole su linda vagina decido usar mi arma secreta infalible: retarla para despertar la rivalidad entre hermanas por lo que le susurro al oído.     

-“Mira lo que está haciendo tu hermana, ya que no quieres tendré que desquitarme con ella”. Le dije al oído.  

Gaby jadeante se me acerca al oído y me susurra un firme “NO” abriendo un poco las piernas, por lo que  mis dedos comienzan a estimularla mientras con la otra mano manoseo sus senos que si bien no son tan grandes como los de mis esposa tiene unos pezones supremos y le beso el cuello; mi esposa gemía frotando su vagina, dándose el mismo placer que a menos de 2 metros yo le daba a su hermanita, que mordiéndose los labios trataba de contener los gemidos para no llamar la atención de su hermana.   

Apoyando a Gaby sobre la pared de mi habitación deslizo mis manos hasta su cintura para bajarle el pantalón de su pijama, acaricio sus nalgas desnudas por unos segundos se las abro y la penetro hasta el fondo; la tomo firme de las caderas y ella se tapa la boca tratando de suprimir sus gemidos causados por mis fuertes embestidas.     

El silencio de la madrugada satinada por la deliciosa armonía de ambas hermanas gimiendo y el choque de las nalgas de mi cuñadita contra mí pelvis era muy rico. Entre sus ricos gemidos mi esposa balbuceo:           

-“Jorge… amor… chúpamela… anda hazme sentir rico…”- Dijo mi esposa.       

Detengo mi embestida y Gaby voltea hacia mí:           

–“Ni se te ocurra…” Dijo Gaby. 

-“Debo hacerlo, puede despertarse y no imagino el escándalo que armaría”. Dije.         
-“No pares, sigue penetrándome”. Dijo Gaby. 
-“Debo complacerla, no me queda de otra, a menos que…” Dije.   
-“¿A menos qué Jorge?” Pregunto intrigada Gaby.     

Sin darle tiempo a que reaccione, tomo a Gaby por las caderas para posicionarla justo frente a su hermana que con las piernas abiertas de par en par rogaba tiernamente que su raja fuese atendida. La penetro empujándola con fuerza y mi esposa suspira profundamente cuando siente la boca de su hermana; sin tener otra opción Gaby se entrega a la vagina de mi esposa mientras yo, su cuñado, la penetro con fuerza, hundiendo mi duro miembro por completo en ella.    

Estaba experimentando una de mis más anheladas fantasías: un trío con mis dos mujeres amadas quien me iba decir que esos iban a hacer los últimos momentos de placer de mi vida como un hombre de verdad,

Luego de unos minutos Gaby arquea la espalda y levanta su culito, aquella era su señal para pedirme algo que le encantaba y en la más perfecta sincronía mi dedo pulgar entra en el ano de Gaby y ella mete dos dedos en la húmeda vagina que saboreaba, haciendo gemir de placer a mi esposa.         

Las manos de mi esposa toman a Gaby por la cabeza apretándola contra su vagina y en un intenso alarido de ambas al tener el más rico y hermoso orgasmo, mi esposa lanza chorro de jugos y mi semen son recibidos por la apretada vagina de mi cuñada, fueron cuatro poderosos chorros los que arroje me tuve que morder mi labio inferior para no dar un alarido de placer en ese momento, que aun lamento, pues fue una contención innecesaria de mi parte.           

Sin terminar de disfrutar el plácido instante de quietud post orgasmo, nos levantamos cuidadosamente de la cama; Gaby no tardo en comenzar a reclamarme haberla sometido a tan perverso acto y al salir del cuarto le dije.

 -“Caya que la vas a despertar, además eres la culpable de que no la complazca como debería”. Le dije.

Con el semblante molesto me dio un apretón de huevos levemente me beso en los labios lo que me hizo probar los jugos de mi esposa y se marcho, agotado, apenas me subí mi trusa (slip), fui a la cocina bebí algo de agua, fui al baño y regrese a mi cuarto, apenas cerré la puerta sentí un fuerte golpe detrás de la cabeza que me dejo aturdido por unos segundos.

Sentí como dos manos me despojaron de mi trusa que quedo a la altura de mis rodillas, luego sentí como alguien tomo mi pene y se lo llevo a la boca, sentí como una mano estiro mis huevos dolorosamente, con mi pene palpitando dentro de aquella boca, que se lo saco de repente escuche decir.

-“Así que esto salen los jugos de mi hermanita, ¡maldito traidor!” Escuche decir  mi esposa.
-“No es lo que cre…” Intente decirle a mi esposa.

Pero no pude acabar de tratar de explicar sentí un largo como doloroso corte por detrás y por debajo de mi estirada piel escrotal, seguido de un punzante dolor como nunca antes había sentido, sentí algo caliente correr por mis piernas y sin poder contenerme di un gran alarido de dolor.

-“AAAAAAAAAAAAAAHHHHHHH” Grite.

Mi alarido hizo venir a Gaby corriendo a nuestra habitación, apenas encendió la luz para poder bien lo que sucedía mi esposa le arrojo mi escroto con mis huevos en su interior a su pecho, que rebotaron, manchando su pijama de esperma y sangre, para luego mi escroto caer al suelo y mis dos amados huevos salirse de la cercenado bolsa de piel que los había contenido desde que nací.

-“AHÍ LOS TIENES MALDITA PUTA DE MIERDA A VER SI AHORA TE SIRVEN DE ALGO”. Le grito mi esposa a Gaby.

Mi cuñada quien momentos antes había disfrutado de mi virilidad quedo en shock al verme revolcándome en el suelo con mis manos en mi entrepierna, toda llena de sangre con mis huevos en el suelo y mi bajo vientre lleno se la que fue mi última eyaculación que no pude disfrutar.

Continuaba gritando de dolor cuando mi esposa de un pisotón, acabo por completo con uno de mis testículos estallándolo bajo su talón, Gaby cayó de rodillas llorando desconsoladamente al ver aquello, mientras que por mi parte solo pude gritar de horror al ver como mi esposa acabo para siempre con mi testículo. 

-“¡NOOOOOOOOO!” Grite.

Luego creo que me desmaye, pues ya no recuerdo más, me desperté en un hospital solo, castrado para el resto de mis días, tarde dos meses en recuperarme, cuando regrese a mi casa extrañado por no recibir visita alguna me encontré con mi suegra quien me dijo que no podía entrar ya más a su casa, me entrego dos maletas con mis cosas y me dijo que mi esposa se había marchado sin decir a donde.

Gaby también se marcho, sin decir nada eso fue hace cuatro años, ahora vivo solo en un cuartito, sin esposa o amante alguna, mi pene ya no puede tener erecciones pues los médicos me explicaron que durante mi castración me cortaron uno de los nervios de mi pene que hace que tenga sensibilidad por lo que apenas y lo siento.

No he logrado tener una erección desde aquella noche y ni siquiera sé que fue de Gaby o de mi esposa ahora entiendo que mi destino es morir solo, sin sexo por el resto de mis días que espeso no sean muchos y todo por “Retar al Peligro”.





Autor: Lovelittlegirl & DarkSoul       Adaptador: DarkSoul

REINA CANÍBAL RAVENOUS

Las Amazonas de hoy en día son Majestuosas. Ella es la Reina de esa tierra lejana. Su piel es bronceada y tiene un aire de superioridad y delicias exóticas. Ella es escoltada por sus asistentes, y ella ya está desnuda, como corresponde a una fiesta así. Su piel oscura brilla a la tenue luz de las velas, pequeñas conchas de ostras decoran su tobillo en pequeñas bandas. Ambos pezones han sido perforados como es su tradición. Diminutas espinas atraviesan los botones erectos. Su cabello es oscuro y suave y está atado detrás de su cabeza. Ella es hermosa... con una cara angular, casi felina y una figura sensual y elegante......


REINA CANÍBAL RAVENOUS
Las Amazonas de hoy en día son Majestuosas. Ella es la Reina de esa tierra lejana. Su piel es bronceada y tiene un aire de superioridad y delicias exóticas. Ella es escoltada por sus asistentes, y ella ya está desnuda, como corresponde a una fiesta así. Su piel oscura brilla a la tenue luz de las velas, pequeñas conchas de ostras decoran su tobillo en pequeñas bandas. Ambos pezones han sido perforados como es su tradición. Diminutas espinas atraviesan los botones erectos. Su cabello es oscuro y suave y está atado detrás de su cabeza. Ella es hermosa... con una cara angular, casi felina y una figura sensual y elegante.

[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [PENECTOMIA] [NULIFICACIÓN] [CANIBALISMO]


Categoria: Hetero      Autor: Aethean





Las Amazonas de hoy en día son Majestuosas. Ella es la Reina de esa tierra lejana. Su piel es bronceada y tiene un aire de superioridad y delicias exóticas. Ella es escoltada por sus asistentes, y ella ya está desnuda, como corresponde a una fiesta así. Su piel oscura brilla a la tenue luz de las velas, pequeñas conchas de ostras decoran su tobillo en pequeñas bandas. Ambos pezones han sido perforados como es su tradición. Diminutas espinas atraviesan los botones erectos. Su cabello es oscuro y suave y está atado detrás de su cabeza. Ella es hermosa... con una cara angular, casi felina y una figura sensual y elegante. Todo su cuerpo es suave y lampiño. Ella es una reina guerrera de elite, de las Amazonas orgullosa y elegante. Sus labios están llenos como enrojecidos con jugos de bayas, sus afilados dientes brillantes en la tenue luz. Sus ojos son oscuros y almendrados, de apariencia oriental.

Ella entra y mira alrededor. Ella está ahí para darle a nuestro pobre explorador su última lección por violar su reino. Ningún hombre blanco había llegado ahí antes, y ella siente curiosidad por su virilidad, el sabor de ella. Su lengua se mueve en sus labios con hambre silenciosa... ha estado ayunando por 3 días en preparación.

La habitación ha sido perfeccionada según sus especificaciones. La habitación está suavemente iluminada y el incienso se quema en pequeños trozos. El humo flota en una danza de seducción enredada. De eso, la habitación es de olor dulce. Un banco se instalo debajo del pene de nuestro pobre héroe y pequeños clips decoran la mesa.

Nuestro pobre héroe está cansado y a punto de desmayarse. Él ha sido alimentado y dejado dormir, por supuesto, pero nunca se le permitió recuperar toda su fuerza. Una vez más, está esposado a la delgada pared y sus genitales cuelgan de una abertura en él. Él tiene una erección una vez más, pero sin ninguna necesidad o razón. Ahora su pene se pone duro regularmente y es una señal de su sumisión, y también de la crema especial de hierbas que se le aplicó.

Ella se pavonea hacia él en su camino de realeza y se sienta en el banco. Ella está debajo de su miembro caliente y palpitante. Ella extiende la lengua y comienza a lamber rítmicamente la parte inferior de su pene. Nuestro pobre héroe cierra los ojos y comienza a disfrutar de esa concentración de placer en su sensible carne... incapaz de ver a su Señora. Ella lo lambe y lo chupa, ahondando más en su saco y comienza a chupar eso. Mientras su lengua está ocupada, sus manos se acercan y comienzan a jugar con sus pezones, tirando y retorciendo las delgadas espinas insertados en ellos.

Pronto el miembro nuestro pobre héroe está duro como de roca y la voraz reina caníbal comienza su fiesta. Su boca llega a la punta de su pene y la mueve de un lado a otro con su lengua. Nuestro pobre héroe comienza a temblar de placer, ya que esta área tan sensible recibe ese placer. Él grita por el contacto ácido-dulce. Nuestra voraz reina caníbal nota estos temblores y comienza su festín.

Ella toma centímetro a centímetro de ese largo pene en su boca. Cada vez más lejos, va como si ella realmente lo estuviera inhalando por la garganta. Nuestro pobre héroe puede sentir que su miembro se hunde más y se pierde en la sensación de ser tragado. Los músculos de su garganta se contraen alrededor de él mientras ella comienza a tragar su hinchado pene como si fuera una "gran salchicha viva", de sus machos nativos con las que ella se deleita. De un trago, él está en ella y ella comienza a chupar y llevarlo más profundo aún... aunque ya está casi completo en su interior. Él comienza a retroceder tratando desesperadamente de salvarse de su apetito mortal. Su pene se está sacudiendo tanto como en protesta, como por placer y miedo... ya que parece sentir su destino.

No tiene mucho espacio para retirarse ya que su cintura está asegurada a la pared, sin embargo lo intenta. Pero nuestra voraz reina caníbal está preparada para eso. Con una mano alcanza los clips en la mesa cercana. Son como los clips para un pezón porque son largos con bordes dentados. Cuando nuestro pobre héroe se aleja, su saco apretado queda aplastado con uno de esos clips. Grita en agonía cuando el metal duro se aferra a la fina cubierta de sus huevos, pero aun así encuentra algo de placer. Con cada extracción hacia atrás ella coloca otro clip, uno... dos... tres... finalmente cuatro clips adornan su apretado escroto. Ella aún lo chupa y lo toma más y más profundo con los músculos de su garganta contrayéndose a su alrededor, tirando de él cada vez más profundo, tratando de ordeñar su voluntad.

Pero nuestro pobre héroe todavía tiene voluntad y no cederá. Pero eso está bien, porque nuestra voraz reina caníbal sabe exactamente cómo vencerlo. Ella comienza a alejar su boca de él y por una fracción de segundo nuestro pobre héroe cree que ha ganado. No, hoy no... nunca. Ella clava sus dientes en su pene y comienza a masticarlo. Nuestro pobre héroe ni siquiera puede emitir un sonido porque está demasiado horrorizado por el dolor y la tortura increíble en la que se encuentra. Sus dientes raspan la parte exterior de su pene y muerden su carne como si fuera una fruta suave. Sus muelas comienzan a molerlo. Ella no hace ningún daño real... sin embargo, con la piel sensible junto en lo más alto de la excitación, hacen que sea muy difícil para él tener cualquier voluntad. Sin embargo, se aferra, pero por un simple hilo de su ser anterior.

Ella puede sentir su próxima liberación y mientras ella se burla lo devora, comienza a jugar y tuerce los clips en su carne. Torciéndolos por completo para que la piel se separe de sus huevos. Moliendo, masticando, retorciendo a su miembro, nuestra voraz reina caníbal espera su liberación. Ella no espera mucho.

Nuestro pobre héroe ya no puede sostenerse, finalmente se delata. No solo para un lanzamiento, sino porque su voluntad está rota. Él se ha venido. Con un grito furioso él suelta su semilla blanca caliente en su boca, brotando como un géiser abierto. Finalmente se ha entregado a sus ocultos placeres oscuros. Su carne es ahora para disfrutar y alimentar su voraz apetito.

Ella mueve el prepucio hacia atrás sobre su gran pene y gime con anticipación mientras sus labios se sujetan detrás de la hinchada corona. Sus incisivos afilados se cierran con una fuerza repentina similar a la de un cocodrilo y el placer se convierte en un dolor relámpago mientras sus dientes crueles cumplen su propósito y la tierna carne cede... una, dos y la última mordida corta el glande. Ella lo mueve alrededor de su lengua, saboreando la dulce suavidad y la forma madura antes de moverlo entre sus molares y comenzar a masticar. El sabor especial y la textura de la carne la hacen estar muy mojada debajo y una mano se mueve entre sus piernas con un propósito ansioso.

Ella rápidamente ata una fuerte ligadura alrededor de la base de la carne, la aprieta debajo del escroto y detiene el sangrado.

Ella come el árbol lentamente, tomándose su tiempo con cada mordisco, saboreando el sabor que es ligeramente más dulce que el de los machos de su tierra.

El cautivo blanco gime y siente cada exquisita toma de su pene, lentamente hasta el último bocado de su raíz. Cuando la Amazona retiró los clips y se lleva su escroto a los labios... solo tuvo tiempo de gritar antes de que el intenso dolor lo desmayara. Salvándose del rechinar de sus dientes mientras lo castraba y la cruel masticación de sus huevos.

Solo fue levemente consciente cuando le soltaron sus ataduras y lo llevaron con el resto de la tribu que lo esperaba... para alimentar al resto de las hambrientas amazonas que esperaban pacientemente su propia cena. La rápida oscilación del machete terminó con su sufrimiento de vida.

Debería pasar bastante tiempo antes de que los equipos de búsqueda y rescate lo busquen... pero la Reina Amazona estaría lista, y en realidad estaba buscando un futuro festín. Los hombres blancos sabían mucho mejor de lo que parecían.




Historia Original Aquí.




Autor: Aethean       Traductor: DarkSoul

SOBRE ZAPATOS

Tengo muchos zapatos ¡Montones de ellos! ¡Creo que algunas personas podrían decir que tengo un fetiche hacia los zapatos, y que podrían tener razón! ¡De esos zapatos, mis tacones rojos con punta abierta son los que me encantan mucho! Para mí eso es lo máximo no sé si eso sea de gente normal.......


SOBRE ZAPATOS
Tengo muchos zapatos ¡Montones de ellos! ¡Creo que algunas personas podrían decir que tengo un fetiche hacia los zapatos, y que podrían tener razón! ¡De esos zapatos, mis tacones rojos con punta abierta son los que me encantan mucho! Para mí eso es lo máximo no sé si eso sea de gente normal..

[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [BALLBUSTINS] [DOMINACIÓN] [PIES]



Categoria: Hetero      Autor: Rachael





Tengo muchos zapatos ¡Montones de ellos! ¡Creo que algunas personas podrían decir que tengo un fetiche hacia los zapatos, y que podrían tener razón! ¡De esos zapatos, mis tacones rojos con punta abierta son los que me encantan mucho! Para mí eso es lo máximo no sé si eso sea de gente normal.

Cuando estoy jugando con mi falda negra corta y el corsé de cuero rojo, ¡tengo que llevar zapatos rojos! ¡Y esos en particular son cómodos! ¡Ojalá la foto hubiera salido mejor! ¡Voy a ver si puedo hacer que mi amigo me toma una mejor para mí! El ya piensa que soy rara, ¿por qué no presionarlo?

De todos modos, me encanta cuando estoy en un club y me encuentro con un chico que no puede quitarme los ojos de encima. La mayoría de los hombres solo quieren mirar mis tetas, o mi trasero. ¡A algunas les gustan mis piernas largas y tonificadas! Sin embargo,  todo eso es aburrido para mí. ¡Estoy buscando a un hombre que revise mis dedos antes que cualquier otra cosa! Sé que no necesariamente significa nada, pero es una buena pista de que tal vez querrán algo que me encantaría hacerle... ¡Una buena patada en los huevos!

Conocí a un hombre hace un par de semanas en una fiesta de barrio cerca de Venice Beach. Estaba sentado, bebiendo un trago y hablando con mis amigos cuando lo sorprendí mirándome. Era un poco mono, quizás demasiado serio, ¡pero tenía un gran potencial de diversión! Lentamente moví mis piernas y volteé un poco más hacia él y las cruzaba lentamente. Él no se movió. ¡Sus ojos estaban pegados a mis pies todo el tiempo! Sonreí para mi interior y me pregunté si tendría que dar el primer paso.

Resultó que no. Vino y me preguntó si quería bailar y lo dejé llevarme al borde de la multitud. Todo el mundo se movía en un frenesí, y me encontré bailando con tres o cuatro personas diferentes a la vez, ¡lo que no es inusual para un Rave! ¡Normal, en realidad! Pero también fue frustrante porque quería mantener a mi nuevo amigo cerca de mí hasta que descubriera exactamente en lo qué estaba metido.

Finalmente, por acuerdo silencioso, nos encontramos algo solos, o al menos lo más solos posible con un par de cientos de personas por toda la calle. Estábamos al lado de una taberna al aire libre, una carpa con un montón de barriles y muchachos de la fraternidad bebiéndola. Dejé que me tomara de la mano y nos metimos en las sombras, detrás de la tienda a un callejón. Incluso ahí podíamos ver a una docena de personas o más pasando una botella, un porro o simplemente besándose en la penumbra.

Ambos estábamos acalorados y sudados, y me sentí bien solo de relajarme y dejar que el aire fresco de la noche me rodeara. Él sacó un cigarrillo y me lo ofreció, pero negué con la cabeza porque no fumaba. Se encogió de hombros, lo encendió y luego dijo "Me encantan tus zapatos".

Era tan simple como eso. Sin nombres, sin tonterías acerca de dónde era. Solo mis zapatos. Le pregunté qué le gustaba de ellos.

"Los talones, los dedos abiertos. Me gustan las correas del tobillo. Me gusta la forma en que estás parado con las pantorrillas apretadas, equilibrándote tan fácilmente". Él habló en voz baja, con un tono sensual de hecho. Algunos chicos se atan la lengua, se avergüenzan o simplemente se avergüenzan de hablar de un interés específico. ¡Pero no ese tipo! Continuó, "Me gustan los dedos de tus pies también. La forma en que mueves y los arreglaste. ¿Lo hiciste o vas a algún lado?"

Le dije que lo hice yo mismo y que estaba muy orgulloso de mis pies. Me acerqué un poco para que pudiera sentir el calor de mi cuerpo en la noche y le dije que me gustaba un hombre que apreciaba cada parte de mí. Él solo sonrió y tomó otra calada de su cigarrillo, con cuidado de volar el humo lejos de mí. Le pregunté si quería tocar mis pies.

"¿Aquí?" preguntó. Y le pregunté si tenía un mejor lugar en mente. Por supuesto que sí... Su departamento.

Saludé a mis amigos mientras regresábamos entre la multitud. Resultó que vivía bastante cerca y caminamos juntos haciendo pequeñas charlas en el camino. Se llamaba Jeremy y tenía 20 años. Conocíamos a algunas de las mismas personas que aparecieron, Ravers y Goths, y fue muy divertido hablar sobre ellos.

Cuando llegamos a su apartamento, él hizo las excusas superficiales por el desastre y me ofreció una cerveza, o jugo, ¿o...? Tome un asiento en su sofá y él tomó una cerveza de su cocina para luego sentarse a mi lado. El incómodo silencio duró 6 segundos antes de inclinarse y nos besamos. Su boca sabía a cigarrillos y cerveza, pero no me importó. Mi cuerpo anhelaba atención y moví mis manos hacia su cabello espeso y arenoso, sosteniendo su cabeza mientras nos besábamos. Las propias manos de Jeremy estaban en mi espalda y luego se deslizaban hacia el frente, entre nosotros, deshaciendo la pequeña cuerda de encaje que sostenía el corsé. Gemí y chupé su lengua cuando sus manos encontraron mis firmes pechos, con sus pulgares presionando contra mis endurecidos pezones.

Cuando finalmente rompimos nuestro beso, lo hicimos para tomar aire que tanto necesitamos. Mi parte superior de cuero estaba en el sofá detrás de mí y Jeremy se inclinó para besar mis senos de a una por vez. Me recosté y lo vi ponerse de rodillas en el suelo frente a mí. Mis piernas estaban extendidas, dándole una amplia vista abierta entre mis muslos y mi calzón (braga) húmeda con mis jugos. Jeremy sonrió y comenzó a besar, lamber y mordisquear su camino por mis piernas, con sus manos masajeando mis muslos y pantorrillas a medida que avanzaba.

Cuando su boca llegó a uno de mis pies comenzó a lamber mis pies, bañándolos con su lengua. Me estaba haciendo cosquillas, pero se sentía demasiado bien para reír. Observé mientras él también lambía mi zapato, tomando el talón en su boca y chupando como si fuera un pene. ¡Eso me estaba mojando! Me habían hecho adorar un pie antes, pero nunca como el obviamente ¡Fue un placer darle a Jeremy mi pie! ¡Pasó unos buenos 10 minutos en mi pie izquierdo antes de moverse hacia el derecho y repetir su técnica!

Cuando pareció terminar, me incliné para tomar su barbilla en mi mano. Lo incliné hacia arriba para poder ver su rostro. Parecía casi asustado y supe que era un sumiso real cuando veo uno. Le dije que había hecho un buen trabajo... Pero quedaba un poco de suciedad en el talón izquierdo. Me dio una sonrisa de agradecimiento e inmediatamente inclinó su boca a la tarea, lamiendo y chupando la mancha imaginaria.

Utilicé mi otro pie para presionar suavemente contra su entrepierna, haciéndolo cambiar su peso de una rodilla a la otra mientras extiendo sus piernas con mi dedo del pie. Podía sentir su dureza filtrándose a través de su pantalón caqui y dejó escapar un pequeño gemido mientras movía el dedo del pie hacia abajo y hacia arriba, buscando sus huevos. "¿Te gusta eso?" Le pregunté. "¿Te gusta cuando toco tus huevos con mi pie?"

"¡Oh si!" él respiró, todavía sosteniendo mi otro pie en sus manos, masajeándolo.

Extendí la mano y aparté mi calzón para que pudiera ver la humedad de mi vagina. Me froté el clítoris con los dedos mientras lo veía mirarme. Le quité el pie de las manos y le dije que se enderezara y pusiera las manos a la espalda. Jeremy lo hizo de inmediato y no se movió cuando me incliné para desabotonar su pantalón. Tiré de la cremallera hacia abajo y metí la mano dentro de su bóxer. Su pene era largo y duro, tan gruesa como mi muñeca y líquido pre seminal rezumaban de la punta.

Saqué su pene y luego lo alcancé por debajo, agarrando sus pesados huevos en mi mano. Giré mi mano alrededor de ellos, dándoles un pequeño apretón para ver cómo reaccionaría Jeremy. Cerró los ojos y dio una pequeña inhalación. También saqué sus bolas de su ropa interior, así que colgaron del borde de su pantalón. Sus piernas abiertas evitaron que sus pantalones cayeran por sus muslos y se veía tan sexy así. Completamente vestido con su hermosa erección y grandes huevos peludos expuestos para que pudiera hacer lo que quiera.

Lo obligué a permanecer así mientras extendía mis piernas otra vez, echándome hacia atrás con un pie extendido para jugar con mis pies con sus huevos y pene. Mi vagina estaba muy mojada. Metí un dedo y luego otro, penetrándome mientras Jeremy miraba. Le di a sus huevos pequeñas patadas con los dedos de los pies. ¡Realmente no podían balancearse, pero se veían tan sexy!

Moví mis piernas para que los talones atraparan los huevos de Jeremy como unas tijeras debajo de su pene. Apreté las suelas de mis zapatos, atrapando el escroto entre las puntas de mis pies y los brillantes tacones rojos. ¡Fue incómodo para mí pero valió la pena! ¡La expresión de Jeremy no tenía precio! ¡Tenía miedo de que él se fuera a correr en ese momento, cuando comencé a juntar mis pies, amenazando con aplastar sus huevos entre los zapatos que adoraba!

Retrocedí y me toqueteé frenéticamente. Le dije a Jeremy que podría tener mis pies o mi vagina. ¡Pero él no podría tener ambas cosas! ¡Tendría que decidir ahora mismo y decirme lo que quería! ¡Su pene se movía arriba y abajo, amenazando con correrse en cualquier momento! Aparté completamente mis pies de él y me senté ahí.

"Quiero tus pies". Él dijo.
"¿Qué fue eso, Jeremy?" Bromeé, "No te escuché".

Con voz más alta, dijo: "¿Puedo ponerme de pie, señora?"

"Ahhh... ¡Eso es mejor!" Sonreí y toqué con la suela de mi zapato derecho hasta la punta de la pene de Jeremy. Lo froté untando su líquido pre seminal por todo el fondo de mi zapato recién lavado. Levanté mi pierna y le dije que me mostrara cuánto deseaba mi pie.

Jeremy inmediatamente comenzó a lamber su propio jugo del cuero. Lo vi cerrar los ojos y arrastrar la lengua por el fondo con movimientos largos y lentos. Tragando y haciendo un sonido de bajo zumbido mientras lo hacía. Me quedé impresionada y le pregunté a Jeremy qué le gustaría hacer, cuál era su fantasía ya que él era un esclavo tan bueno.

-'Ama... me gustaría, quiero decir, señora, ¿me patearías... allí... en mis huevos?', Preguntó en voz baja y real, como un niño pidiendo algo secreto de Papá Noel que nunca esperaba recibir.

¡No podía creer lo que oía! ¡Me moría de ganas de plantar el pie en sus hermosos huevos! ¡Pero una Amante Ama no puede parecer demasiado ansiosa por complacer a su esclavo! Le dije que lo haría, pero ¡solo si él entendía que lo haría tan duro como podría! ¡Lo haría más de una vez si sentía que el primer golpe no fue bueno! Y él tendría que satisfacerme después, ¡tendría que hacer que me corriera con la boca de inmediato! ¡No importaba cuánto dolor sintiera! Le dije que si no podía aceptar estos términos no lo haría.

Jeremy rápidamente asintió y parecía que acababa de ganar la lotería de California. ¡Apuesto a que había estado soñando con eso por mucho tiempo y que nunca había tenido los huevos para pedirlo antes, o que nunca había encontrado a alguien que aceptara hacerlo! Bueno, esa fue su noche de suerte!

Se desnudó e hice lo mismo, dejando solo mis zapatos. ¡Mi vagina estaba llena de jugos y el ardor me estaba volviendo loca! ¡Sabía que no tendría que hacer mucho para que me corriera después de que lo pateara! ¡También sabía que tendría que patearlo dos veces sin importar cuán buena o mala fuera la primer patada! ¡¡Sabía que lo amaría tanto como a mí!!

Él se paró frente a mí con sus manos entrelazadas detrás de su espalda. ¡Un delgado pero saludable hombre de 20 años de edad con un pene duro por la anticipación! Sus huevos finalmente estaban sueltos y me arrodillé frente a él para besarlos tiernamente antes de que los apretara con fuerza. Puse mis labios contra cada uno y luego los empujé con mi dedo índice, mirándolos balancearse ligeramente de un lado a otro... ¡Eso iba a estar muy bien!

Di un paso atrás y lo miré. Le di una última oportunidad para retroceder, quería que estuviera seguro antes de que fuera demasiado tarde. Él solo sonrió y me dijo que estaba listo. A algunos tipos les gusta cerrar los ojos. Tal vez por miedo, tal vez para que no involuntariamente trataran de bloquear o esquivar mi pie. Pero Jeremy quería mirar, casi podía verlo retorcerse por el dolor esperado.

Escogí mi lugar justo debajo de su pene y frente a sus huevos. Sabía que no iba a ser lo mejor, pero le dolería muchísimo y ¡tendría una buena razón para patearlo de nuevo! ¡Llevé mi pierna hacia atrás y luego hacia adelante lo más fuerte posible, ¡gruñendo con el esfuerzo! Mis brazos estaban afuera, ¡era poesía! ¡Un pequeño salto de mi pie izquierdo y mis dedos de los pies atraparon su saco de piel justo en el frente y justo debajo de su pene. Jeremy se estremeció en el último momento, pero no le sirvió de nada.

Sus manos se dirigieron inmediatamente a sus huevos, cubriéndolas mientras sus rodillas se doblaban. El aire salió volando de él y pensé que estaba por desmatarse. Pero Jeremy era fuerte, se mantuvo despierto y me acerqué, abrazándolo, entre sus brazos y sus costillas. Lo besé y le dije que todo estaría bien, que casi había terminado. Me miró con su cara de cenicienta e intentó susurrar algo sobre que no era tan malo como pensaba. Lo tuve de pie y levanté mis brazos debajo de los suyos, moviéndolos para que estuvieran sobre mis hombros. "Eso es todo", decía, "solo apóyate en mí..."

Cuando pareció que se estaba recuperando, lo besé nuevamente y cuando retiré mi boca, levanté la rodilla tan fuerte como pude directamente en sus huevos. ¡Sus ojos se abrieron y esta vez él cayó! Sentí que tenía los brazos flojos alrededor de mi cuello y él cayó en posición fetal a mis pies. ¡Mi vagina estaba empapada! ¡Mis pezones duros como diamantes! Lo dejé allí tumbado un momento, jadeando por el aire, con los ojos desgarrados, y haciendo que esos dulces muchachos de arcadas emitieran sonidos cuando dolían.

Me puse a su lado y lo volteé sobre su espalda. Me senté en su cara, empujando mi vagina empapada contra su boca. No sé porque me encantaba eso, pero tener a un hombre indefenso retorciéndose de dolor mientras me lambia mi vagina sobre su cara solo me hizo correrme y correrme. Estaba pellizcando mis tetas y rebotando en su cara mientras mis jugos llenaban mi vagina y corría entre mis piernas sobre la cara de Jeremy.

Cuando tuve lo que parecía un centenar de pequeños orgasmos combinados en un gran orgasmo largo, finalmente me calmé... Jeremy no se había movido mucho desde que le di la vuelta y me quedé en su boca, de cara a sus pies. Aparté sus manos de su pene y sus huevos y vi que todavía estaba duro. ¡Fue increíble! ¡Había visto chicos que se corrían antes cuando los pateé y los vi expulsar su semen en un abrir y cerrar de ojos! ¡Pero nunca esperé que un hombre pudiera permanecer duro después de ser pateado y luego acunando sus huevos!

Me incliné y comencé a masajear su pene. Sus huevos ya estaban hinchados y se ponían rojas casi violetas. Su pene también pude ver estaba magullado donde mi dedo del pie la había atrapado en la base y debe haberle dolido terriblemente cuando le estaba dando ese trabajo manual porque estaba gimiendo y llorando en mi vagina y sus manos intentaban hacer que me detuviera. !Pero solo me reí y le di una bofetada, ¡sabía lo que necesitaba! ¡Venirse!

Así que le di un masaje en su hinchado pene, moviendo mi mano hacia arriba y hacia abajo hasta que finalmente comenzó a escupir su caliente y espeso semen. ¡Su cuerpo estaba temblando y pude imaginar a sus pobres huevos magullados esforzándose por vaciar su carga. ¡Los agarré con mi otra mano y los apreté con fuerza, tratando de sacar cada gota de esperma de ellos! Pensé en tratar de aplastarlos, arreglarlo para que no tuviera que sufrir de correrse nunca más.

"¿Te sentiste bien?" Le pregunté y él, que solo gimió, así que lo tomé como un sí. "¡Entonces te encantará esto!" Sonreí, pensando en todo el dolor y la frustración que le estaría salvando más adelante en la vida.

Apreté sus huevos más fuerte, usando ambas manos ahora y entrelazando mis dedos para atrapar esos huevos maduros entre mis palmas. "¡Dime que me amas!" Susurré con urgencia, sintiendo que de mi sexo corrían mis jugos. "¡Dime!" ¡Apreté tan fuerte como pude! Aguantando la respiración y sintiendo cada músculo de mi cuerpo esforzándose contra sus preciosos testículos.

"¡¡No tan duro!! Su voz se quebró con un fuerte gemido estremecedor cuando su prime testículo pareció estallar bajo la presión, seguida una fracción de segundo más tarde por el otro.

¡No paré de exprimir! Me froté las palmas juntas, masajeando su saco y sintiendo la textura del pudín de sus huevos ahora irremediablemente aplastados que rezumaban hacia adentro y hacia atrás. Estaba delicioso y deseé poder verlo, lo que debe haber parecido ese grueso pegote dentro de su magullado y ahora hinchado escroto. Me levanto lentamente, viendo como mi recién descubierto amante se comba, sus párpados caídos, su respiración superficial y débil. Me preguntaba si un chico podría morir por eso, pero no lo creía. Sabía que se sentía terrible en este momento, pero más tarde, después de que se había acostumbrado a la idea de no tener que volver a correrse nunca más, me lo agradecería.




Historia Original Aquí.




Autor: Rachael       Traductor: DarkSoul

LA VENGANZA DE ANA Y RAQUEL

El destino quiso unir a Ana y Raquel, dos mujeres engañadas por el mismo hombre, Tony, un vividor que se aprovecho de las dos mujeres y las engaño, Tony un embaucador de mujeres, cada noche estaba con una, no conocía la palabra fidelidad, un vividor que bebía mucho, se emborrachaba y se sobrepasaba con las mujeres. Ana y Raquel descubrieron todo y llegaron a conocerse, las dos se dieron ánimos entre ellas, llegaron a ser muy buenas amigas, hicieron tan buena amistad que fraguaron la venganza hacia el hombre que odiaban......


LA VENGANZA DE ANA Y RAQUEL
El destino quiso unir a Ana y Raquel, dos mujeres engañadas por el mismo hombre, Tony, un vividor que se aprovecho de las dos mujeres y las engaño, Tony un embaucador de mujeres, cada noche estaba con una, no conocía la palabra fidelidad, un vividor que bebía mucho, se emborrachaba y se sobrepasaba con las mujeres. Ana y Raquel descubrieron todo y llegaron a conocerse, las dos se dieron ánimos entre ellas, llegaron a ser muy buenas amigas, hicieron tan buena amistad que fraguaron la venganza hacia el hombre que odiaban.

[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [SECUESTRO] [HUMILLACIÓN] [CBT] [FEMDOM]


Categoria: Hetero      Autor: Anónimo & DarkSoul





El destino quiso unir a Ana y Raquel, dos mujeres engañadas por el mismo hombre, Tony, un vividor que se aprovecho de las dos mujeres y las engaño, Tony un embaucador de mujeres, cada noche estaba con una, no conocía la palabra fidelidad, un vividor que bebía mucho, se emborrachaba y se sobrepasaba con las mujeres. Ana y Raquel descubrieron todo y llegaron a conocerse, las dos se dieron ánimos entre ellas, llegaron a ser muy buenas amigas, hicieron tan buena amistad que fraguaron la venganza hacia el hombre que odiaban.

Ana una mujer de 45 años, Raquel por su parte de 43 años, Ana la mujer de Tony y Raquel su amante de entre muchas otras, a las cuales les decía que era divorciado y las tenia completamente engañada. Ana y Raquel no se olvidaban de Tony, cada día pensaban en la venganza hacia él, hasta el día en que empezó a fraguarse la venganza.       

Raquel llamo a la puerta de Ana, al abrirla la puerta, entro rápidamente:  

-“Ya tengo la solución, se cual será nuestra venganza”. Dijo Raquel apresuradamente enseñando un libro a Ana.

-“La supremacía femenina, es un libro que por casualidad llego a mis manos comencé a leerle y me dio ideas”. Dijo Raquel entusiasmada.         

-“Explícame”. Dijo Ana mientras se sentaba para escucharla.         

Estuvieron hablando durante horas las dos, trazando un plan, secuestrarían a Tony y le someterían a las más inimaginables humillaciones y castigos, algo que nunca podría olvidar. Elaboraron una lista con todo lo necesario, en los siguientes días ambas estuvieron comprando todo lo necesario y alquilaron una casa un fin de semana a las afueras de la ciudad, todo estaba planeado, solo faltaba poner en marcha la ansiada venganza.     

Era viernes por la noche, Raquel llamo a Tony por teléfono, fingió estar llorando mientras le suplicaba que la perdonara, aunque por dentro solo tenía ganas de vengarse de aquel hombre que tanto daño le hizo, Raquel le dijo que quería verle, quedaron en un bar para charlar, Raquel se aguanto su ira y fingió todo lo que pudo al verle, Tony pensaba que había triunfado y se había salido con la suya una vez más, pero estaba muy equivocado, Estuvieron hablando tranquilamente, Raquel fingía muy bien su papel de arrepentida, En un momento de la conversación Raquel aprovecho el despiste para echar unos polvos en la bebida de Tony, el cual ni se dio cuenta y bebió su bebida tranquilamente sin saber que llevaba unos somníferos muy potentes, que le dejarían totalmente dormido y sin fuerzas.
           
Tony no tardo en comenzar a sentir realmente mal, Raquel le ayudo a llegar al coche con la excusa de que se le pasaría, pero el empeoro y se quedo completamente dormido, un sueño muy profundo debido a una gran cantidad de somníferos, ella arranco el coche y se dirigió a la casa donde se encontraría con Ana, tras un pequeño viaje llego a la casa, Ana la abrió la puerta de la cochera y entre las dos subieron a Tony a una habitación, la venganza de ambas estaba por comenzar.        

Por fin tenían delante al hombre que tanto odio les provocaba, sin mediar palabra entre ellas comenzaron a desnudarlo, le dejaron completamente desnudo durmiendo en el suelo, Ana y Raquel sacaron una mochila llena de objetos que habían comprado, Ana saco unas esposas , le puso las manos a la espalda y lo esposo apretando el metal a sus muñecas, era imposible que se liberara pero no querían correr riesgos y continuaron atándole las manos con una cuerda por las muñecas, ahora era imposible que se liberara.

Con los pies hicieron lo propio, le ataron los pies con fuerza con un buen manojo de cuerdas, se aseguraron que estuviese bien apretadas, ahora ya lo tenía como ellas querían, inmóvil y a su merced. Continuaron atándole, pasando una cuerda por los codos, una por las rodillas, todo lo habían leído del libro, lo tenían bien estudiado, acabaron inmovilizándole por completo. Una vez que estaba completamente atado le dejaron dormir, cuando despertara comenzaría la verdadera acción. 

Pasaron unas horas, Ana y Raquel entraron de nuevo a la habitación, cerraron con llave que guardaron en un lugar seguro, Tony estaba encerrado con ellas dentro e inmóvil, le esperaba algo que no olvidaría. Ana y Raquel se acercaron a él, Ambas comenzaron a darle pataditas para que despertara, ambas llevaban unas botas altas de tacón para la ocasión, al fin despertó, al hacerlo se llevo una gran sorpresa cuando vio a las dos mujeres juntas, primero hizo una sonrisa de burla y luego trato de ponerse de pie, para su sorpresa no podía moverse, ya que estaba muy bien atado, las cuerdas y esposas apretaban su piel fuertemente, no podía levantarse ni moverse.  

-“PERO QUE PRETENDEN, SUÉLTENME PARA DE PUTAS, O LAS MATARE” Empezó a gritarles, seguido de insulto tras insulto.    

-“Solo te lo voy a decir una única vez, cállate, no tienes nada que hacer ahora, lo haremos por las buenas o por las malas, tú eliges”. Raquel con tono muy amenazador y dominante le dejo en claro su situación.

-“PUTA SUÉLTAME O YA VERÁS”- le grito Tony.  
-“Bien será por las malas, te lo advertí”. Le recrimino Raquel.        
-“Dame algo para amordazarlo Ana”. Le pidió Raquel a su amiga. 

Ana saco de la mochila cinta de embalar, se la pasó a Raquel, cuando esta iba a empezar a amordazarlo, Ana la detuvo:        

-“Espera, méteselas en la boca” Ana dijo mientras se quito su calzón (braga) y se las dio a su amiga, Ambas se rieron,

Raquel se inclino sobre él y trato de metérselas, pero se resistía y no abría la boca, ella le tapo la nariz con fuerza, cuando abrió la boca para respirar ella comenzó a introducírselas, las forzó con muchas fuerza, presionaba la nariz y a la vez cada vez se las introducía más, al final entraron por completo, Alrededor de la boca empezó a amordazarle con la cinta de embalar, paso varias vueltas por su cabeza, ahora estaba bien amordazado, no podía emitir nada más que un leve gemido prácticamente inaudible.           

-“Hhhhhmmmmhhhh, hhhhhmmmmmhhhhmmm” Decía Tony.      

-“Ahora grita lo que quieras cerdo”. Raquel con odio le dijo y le soltó una terrible bofetada en la cara.

-“¿Bien que te apetece que le hagamos primero Raquel?” Le pregunto Ana.        

Ella se inclino sobre Tony de nuevo y pegando su cara a la de él dijo.      

-“Azotaremos su nalgas hasta que pida piedad, pero creo que no podrá hacerlo amordazado”, Raquel dijo y comenzó a reírse, estaba disfrutando mucho, era el momento que tanto tiempo deseaba.      

Ambas sacaron de la mochila dos pares de guantes para lavar trastes de goma d color amarillos que habían echado en la mochila, se colocaron bien los guantes a sus mano y sus dedos, cuando terminaron tomaron un cinturón, Raquel fue la primera, lo doblo por la mitad y se acerco a Tony, Ana se acerco también, entre las dos le dieron la vuelta y le pusieron bocabajo, Ana se sentó encima de Tony impidiendo que se moviera, Ana era más pesada y dejo su peso sobre él, ahora no podía moverse nada, Raquel se aproximo a Tony y de pronto descargo el primer azote sobre sus nalgas, se escucho un leve gemido de su boca amordazada, Raquel comenzó a reírse y comenzó a azotarlo una y otra vez, su brazo descargaba el cinturón una y otra vez con fuerza sobre las nalgas de Tony, que empezaron a ponerse rojas, cada vez dolían más los azotes y ella seguía sin ningún tipo de piedad, tenía las nalgas completamente rojas cuando paro.         

-“Toma Ana, dale su merecido a este cerdo” Dijo Raquel al entregar el cinturón a Ana y se cambiaron de posición,

Para continuar azotándolo sin piedad, Ana comenzó a descargar el cinturón en las nalgas de su marido, con cara de rabia azotaba una y otra vez a quien la engaño por completo, estuvo unos minutos azotándolo, cuando paro Tony tenía las nalgas completamente marcadas, ya había sufrido las primeras consecuencias, pero aun le esperaba demasiado de aquellas mujeres.       

-“Dale la vuelta, quiero verle la cara”, Dijo Ana.

Entre las dos le dieron la vuelta y Tony tenía cara de estar pasándolo realmente mal, ojos llorosos y sudado, Raquel se sentó sobre su pecho.          

-“MÍRAME A LA CARA CERDO”. Le dijo gritándole.

De pronto otra bofetada se estrello en la cara de Tony, con fuerza, Raquel se ajusto el guante y siguió mirándole fijamente, pronto le propino una nueva bofetada, empezó a darle bofetadas con su mano enguantada a Tony en la cara, sin apartar su mirada, bofetada tras bofetada, hacia una pequeña pausa mirándole con cara de odio y volvía a soltarle otra, como hicieron con los azotes luego continuo Ana, su guante de goma se estrellaba en la cara de Tony una y otra vez, estaba siendo castigado duramente y humillado ante las dos mujeres que buscaban venganza. La cara de Tony se volvió colorada, quedando adoloridas las nalgas y la cara.    

-“Se está haciendo tarde” Le dijo Ana a Raquel.         
-“Mañana continuaremos, ahora vamos a dormir” Ambas se miraron y rieron.    

Ambas con la mirada sabían que iban a hacer, Raquel se puso a la altura de Tony, se agacho poniéndose en cuclillas y aparto su calzón a un lado y comenzó a orinarle, lleno su rostro con su orina, cuando termino le miro riéndose y le soltó un nuevo bofetón, Ana hizo lo mismo, le orino la cara, ambas sintieron mucha satisfacción al hacer aquello. Ambas se quitaron sus guantes y se lo arrojaron a la cara.         

-“Mañana continuamos cerdo” Dijo Ana.

Ambas salieron de la habitación cerrándola con llave, Tony apenas pudo dormir en toda la noche, su situación no se lo permitía, la puerta se abrió a primera hora en la mañana, Ana y Raquel entraron en la habitación, Ambas iban vestidas con un camisón, se acababan de levantar y fueron a ver a su prisionero, se aproximaron a él.          

-“¿Que tal has dormido Cerdo?” Le pregunto Raquel.           

Raquel le piso la cara con su pie descalzo y apretó su pie contra la cara de Tony.          

-“Contéstame estúpido”. Le recrimino Raquel.

-“HmmmHmmmHHHmmm”. Fue lo único pudo salir de la boca de Tony.

-“Hueles mal Cerdo, habrá que lavarte”. Le recrimino Ana.

Ambas mujeres se echaron una mirada cómplice y dejaron asomar una sonrisa de su rostro, las dos mujeres volvieron con un cubo de agua en sus manos, ambas se pusieron al lado de Tony, levantaron el cubo y empezaron a echarle el agua por encima, comenzaron a lavarlo como a un animal, ambas comenzaron a reírse y burlarse, las dos mujeres se reían a carcajadas, estaban disfrutando, con su venganza.

La mañana trascurrió para Tony bajo la atenta mirada de las dos mujeres, entraban y salían de la habitación, no querían que nada saliera mal, pusieron mucho cuidado en todo. Pronto llegarían más humillaciones para él, Raquel entro en la habitación, tras ella Ana con un recipiente en la mano.

-“Hora de comer, vamos a quitarte la mordaza, ni una sola palabra o te azotamos de nuevo”. Le dijo con tono amenazador Raquel a Tony.

Le quitaron la mordaza de su boca, Tony en un tono muy sumiso pidió que le soltaran, Ambas no hicieron caso a sus palabras, Ana tomo sus guantes de goma del suelo y se los coloco nuevamente, inclinándose hacia la cara de Tony,       

-“Sin mi nunca has sido nada, siempre has comido de mi mano”, Le dijo Ana,

Acto seguido ella tomo un puñado de comida con su mano enguantada y se la puso en la boca a Tony, quien comenzó a comer del guante de Ana, ella lo estaba humillando y haciéndole saber quién mandaba, Tony tenía hambre y sin decir nada comía de la mano de su mujer, sin rechistar comía del repugnante guante de Ana, ella disfrutó viéndole en aquella situación, mostrándole su superioridad. Raquel quiso también humillarle, volcó el plato de comida en el suelo y con su bota lo piso.   

-“Vamos come”. Ella le piso su cara con su bota contra la comida, el continuo comiendo, Raquel estaba llena de orgullo, una sensación de satisfacción la recorría su cara. 

Las dos mujeres habían cumplido con creces su venganza, pero no habían terminado la llevarían hasta el final, le sometieron a crueles castigos y humillaciones a lo largo del día, su peor castigo llego por la noche, Tony había conseguido quedarse dormido, Raquel y Ana entraron en la habitación, cerraron con llave como hacían siempre, se dirigieron hacia Tony, una bofetada en su rostro le despertó.   

-“Vamos a dejarte marchar, pero antes deberás suplicar perdón por todo el daño que nos has hecho”. Con voz muy seria y tranquila se dirigió Raquel a Tony.   

-“Lo siento, lo siento, no lo haré mas”. Se apresuro a decir Tony.   

Ana conmovida por la rabia le soltó un terrible bofetón a Tony.     

-“Así no estúpido, hazlo bien si quieres irte”. Le recriminaron.      

Raquel se puso delante de Tony y se agacho sentándose en su cara, se subió la falda y dejo caer su culo en la cara de Tony. 

-“Suplica perdón mientras besas mi culo”. Raquel estaba muy seria esperando verle suplicar y hacer menor su dolor que tanto la había hecho ese hombre.

Tony suplico todo lo que pudo, se arrastro, se humillo, suplico, pidió perdón, se insulto a sí mismo, beso el culo de Ana y de Raquel, se humillo todo lo que pudo con tal de salir de ahí. Ana y Raquel sonreían, ahora tenían lo que tanto habían deseado, por fin se sentían bien, su venganza las había calmado.

-“Ahora dejarme ir”. Suplico Tony.       
-“NO”. Contestaron rotundamente ambas.        

-“Me lo prometieron, par de putas, zorras… son unas mmmmhhhhhhhmmmhmhm”. Decía Tony cuando fue amordazado de nuevo.

Volvieron a amordazarlo para no escuchar sus insultos y gritos, las dos mujeres se dirigieron tranquilamente a la bolsa, para sorpresa de Tony sacaron de ella unos arneses tipo Strap on, que son arnés con un pene falso, Ana había ido a un sex shop a comprarlos, lo tenían planeado y ahora iban a llevarlo a cabo, Ambas comenzaron a desnudarse, Raquel tuvo una cruel idea, se acerco a Tony con sus medias en la mano, le coloco su media en la cabeza, le tapo la cara con su media, Tony estaba amordazado y con la presión de la media en su cara, era un cruel castigo.  

Ana y Raquel se acercaron con el arnés ya bien ajustado, entre las dos le levantaron y le apoyaron en una silla, las dos mujeres se pusieron sus guantes y comenzaron a meterle sus dedos con vaselina por el ano, Tony gritaba pese a la mordaza, pero lo peor llego después, ambas fueron turnándose e introduciendo el gran pene falso por el ano de Tony, le sodomizaron una y otra vez, Tony solo podía gritar contra su mordaza, Tony sudaba a chorros por el calor, el sufrimiento que sentía, inmóvil, amordazado, una media en la cabeza y aquellas dos crueles mujeres sodomizándolo.           

-“Así aprenderás a tratar a las mujeres”. Le recriminaron a Tony mientras seguían metiendo y sacando el pene falso de su ano, violándolo cruelmente.  

Para cuando ambas terminaron de violarlo a Tony ya no le quedaba nada de orgullo, estaba humillado y castigado, nunca olvidaría todo lo sucedido, la venganza de ambas se había cumplido, dejaron a Tony en el suelo y se fueron, al día siguiente ambas bajaron de nuevo para despertarlo iban desnudas, con una expresión en su rostro extraña.

Raquel le alzo la cabeza a Tony tomándolo de los cabello, le escupió en la cara y le dijo mirándolo firmemente a los ojos.

-“Te vamos a hacer gozar y más vale que lo disfrutes porque será la última vez que te corras en tu patética vida cerdo”. Dijo Raquel mientras masturba a Tony.

Cuando el pene de Tony estuvo lo suficientemente endurecido, ella se lo llevo a su vagina y se dejo caer, los huevos de Tony rebotaron en las nalgas de Raquel del fuerte sentón que ella le dio, ella comenzó a cabalgarlo, con fuerza, apoyando sus manos sobre el pecho de Tony sus gemidos eran sonoros estaba gozando lo mismo que Tony, fue por eso que no vio a Ana sacar de la  bolsa un burdizzo, apenas y sintió como fueron tomados sus huevos para ser colocados entre ambas mandíbulas de acero.

-“MMMMMMMMhhhhh, AAAAAHHHHHH” Gemían Raquel y Tony.
-“Me VENGOOOOO” Grito Raquel.

Sus jugos rebosaron de su vagina mojando incluso los huevos de Tony pero no se detuvo siguió cabalgándolo hasta sentir que su pene comenzó a tener contracciones, le hizo una seña Raquel a Ana que Tony no vio, y cuando Raquel sintió el primer gran disparo de la leche de Tony en su interior se lo hizo saber a Ana por una seña.

Ana entonces imprimió en las manijas del burdizzo que sostenía con ambas manos toda la fuerza que pudo,  cerrando las mandíbulas sobre la parte alta del escroto de Tony cuyos ojos se abrieron grandes y su pene lanzo un chorro tremendo que hizo gritar a Raquel al sentirlo.

-“AAAAAAAHHGGGG” Grito Raquel.

Los ojos de Tony se pusieron en blanco y todo su cuerpo comenzó a convulsionar sin parar por varios minutos hasta que quedo sin sentido, cuando Raquel se desmonto de Tony una gran cantidad de semen que se escapo de su vagina cayó sobre su vientre, Ana tomo un poco de esa leche y se la llevo a la boca para luego decir.

-“Vaya debo decir que voy a extrañar el sabor de la leche de este cerdo”. Dijo Ana, y ambas rieron.

Tony no tardo en ser de nuevo drogado con somníferos, cuando despertó estaba en aquella habitación libre, sin rastro de Ana y Raquel, Tony se levanto sintiendo mucho dolor como pudo se marcho de aquella casa, Tony apenas podía caminar por los castigos que había sufrido, azotes, violación y castración… con su orgullo por los suelos por las humillaciones sufridas, Tony había recibido lo que se merecía, nunca dijo nada de hacerlo todo mundo sabría que era un eunuco algo que su mente de macho nunca podría soportar, simplemente desapareció. 




Autor: Anónimo & DarkSoul       Adaptador: DarkSoul

CALLEJÓN SIN SALIDA

Carlos de 27 años era un delincuente de poca monta, carterista principalmente pero no de hombre sino exclusivamente de mujeres, aprendió que robar un bolso era más seguro y lucrativo que robar una cartera de hombre, además en la mayoría de los casos las mujeres preferían no presentar denuncia alguna, sin embargo las cosas en aquella ciudad eran cada vez más difíciles, el crimen era cada vez más elevado por lo que cada vez era más trabajo para Carlos conseguir su objetivo, pero la suerte que lo había acompañado desde los 17 años que fue cuando huyo de casa, estaba por terminarse......


CALLEJÓN SIN SALIDA
Carlos de 27 años era un delincuente de poca monta, carterista principalmente pero no de hombre sino exclusivamente de mujeres, aprendió que robar un bolso era más seguro y lucrativo que robar una cartera de hombre, además en la mayoría de los casos las mujeres preferían no presentar denuncia alguna, sin embargo las cosas en aquella ciudad eran cada vez más difíciles, el crimen era cada vez más elevado por lo que cada vez era más trabajo para Carlos conseguir su objetivo, pero la suerte que lo había acompañado desde los 17 años que fue cuando huyo de casa, estaba por terminarse.

[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [FEMDOM] [CIRCUNCISIÓN] [SECUESTRO] [TORTURA]


Categoria: Hetero      Autor: DarkSoul





Carlos de 27 años era un delincuente de poca monta, carterista principalmente pero no de hombre sino exclusivamente de mujeres, aprendió que robar un bolso era más seguro y lucrativo que robar una cartera de hombre, además en la mayoría de los casos las mujeres preferían no presentar denuncia alguna, sin embargo las cosas en aquella ciudad eran cada vez más difíciles, el crimen era cada vez más elevado por lo que cada vez era más trabajo para Carlos conseguir su objetivo, pero la suerte que lo había acompañado desde los 17 años que fue cuando huyo de casa, estaba por terminarse.

Un grupo de mujeres hartas de la delincuencia de organizaron y formaron una organización denominada las vigilantes, en su mayoría eran mujeres jóvenes, bien entrenadas en artes marciales y en defensa personal, sin que Carlos lo supiera dejo de ser el cazador y se convirtió en la presa, Mara y Tania estaban en la zona donde operaba Carlos por lo regular esa tarde, estaban en busca de un carterista y golpeador de mujeres que no era Carlos pero que correspondía con la descripción, hombre alto, rubio y roba bolsos.

Tania que iba esa tarde con un top morado iba con un ostentoso bolso de diseñador la vista de Carlos de inmediato lo detecto y no iba a perder la oportunidad de apoderarse de ese bolso, ya que solo el bolso por si mismo podía aportarle una buena cantidad siempre que fuese original, Carlos siguió a Tania hasta la entrada de un callejón su callejón, en donde de inmediato la abordo, llevándola hasta el fondo del callejos que se abría en un patio la amenazo con una navaja para Tania en vez de lucir asustada sonrió y le dijo.

-“¡Creo que hoy no es tu día de suerte!”. Dijo Tania

Apenas termino de hablar y Carlos sintió como una mano lo tomo del cabello, para darle la vuelta, para sentir un fuerte puñetazo en el rostro, era Mara quien portando una chamarra (abrigo, chaquete) color azul fuerte con capucha le pego, Carlos cayó al suelo donde Malo lo tomo de los cabellos para obligarlo a levantarse, aun con sus cabellos tomados le dijo.

-“Vamos es hora de pagar bastardo”. Dijo Mara.

Las piernas de Carlos quedaron abiertas ideales para que Tania que estaba detrás de él procediera a darle una fuerte patada en la entrepierna, que hizo que Carlos pusiera los ojo en blancos sus manos se fueron a sus huevos justo cuando Mara, le dio un fuerte puñetazo que lo dejo inconsciente.

Mara saco su teléfono y llamo para que la camioneta viniera por ellas, entre cinco mujeres subieron al pesado Carlos inconsciente aun a la camioneta cerrada para marcharse, Carlos estaba por vivir la peor de las pesadillas que ni siquiera hubiese podido imaginar. La camioneta se detuvo en una gran casa a las afueras de la ciudad, Carlos fue bajado para ser conducido en calidad de bulto al sótano.

Una vez ahí, le amarraron las manos por las muñecas para luego alzarlo por medio de una polea bien fijada en el techo, los pies de Carlos apenas y tocaban el suelo, le quitaron su chaleco y pantalón de mezclilla que portaba, lo mismo que sus botas dejándolo solo en trusa (slip) de color blanco, que según notaron no se había cambiado en días, con manchas amarrillas al frente de su prenda lo que les causo de asco a Mara y Tania, luego le amarraron un palo de escoba en los tobillos lo que dejo bien abiertas sus piernas y se marcharon dejando colgándolo ahí.

Carlos se despertó una hora más tarde, sus gritos e insultos hicieron notar al par de mujeres que estaba bien despierto lo dejaron gritar un par de horas más antes de bajar a donde estaba, pero no lo hicieron vestidas como antes sino portando un antifaz que no dejaba ver sus rostros, iban casi desnudas, con sus senos descubiertos, con medias altas de color negro y un par de minúsculas tangas color rojo y altos tacones de charol color rojo, Carlos se quedo boca abierto viéndolas descender por las escaleras que daban al sótano.

Ambas se acercaron a donde estaba Carlos, Mara comenzó a pasar su mano por el plano vientre de Carlos, para por fin bajar hasta su entrepierna, el bulto en su trusa era prominente, sintió los pesados huevos y pene de Carlos sostenidos por la delgada tela, le movió un poco el paquete hasta que su manos se cerró sobre sus huevos y se lo apretó con fuerza al tiempo que decía.

-“Te vamos a enseñar a respetar a las mujeres maldito golpeador bastardo de mierda” Dijo Mara.

Carlos quiso decir algo pero apenas abrió la boca Tania le coloco una mordaza de bola que la apretó muy bien en la parte de atrás de su cabeza, dejando sin poder decir nada a Carlos, Tania entonces fue hasta una mesa y regreso con una tijera que le dio a Mara.

Mara paso la afilada tijera por el cuerpo de Carlos que nervioso se estremeció al sentir el frio metal sobre sus tetillas, el metal descendió hasta su trusa que Mara corto por los laterales para luego arrancar la tela y dejar a Carlos por fin completamente desnudo ante ellas, los ojos de Mara se iluminaron al ver la portentosa virilidad de Carlos.

No solo era alto sino también bien dotado, ambas mujeres se quedaron admirando la entrepierna de Carlos por unos segundos, observando cómo tenía el vello rubio púbico bien recortado y como su prepucio cubría hasta la mitad, su glande de un color purpura leve, un poco más abajo dos grandes huevos sin vello alguno quedaron colgando libres bastante bajos, Tania alargo su mano y los sopeso, con malicia dijo para que fuese escuchada por todos.

-“Firmes, pesados y grandes es una pena que para cuando terminemos ya no vayan a seguir así”. Dijo Tania.

Ambas mujeres rieron con malicia que hicieron temer lo peor a Carlos.

Cuando terminaron de ir Tania fue hasta la mesa de antes y tomo una pala de madera de unos 40 cm de largo por 20 en su punto más ancho, tenia pequeños agujeros, ella y Mara echaron suertes para ver quién empezaba primero, Mara gana por lo que Tania con la paleta de madera se coloco detrás de Carlos y Tania tomo el pene ya semí erecto para comenzar a masturbarlo, cubriendo y descubriendo el glande de Carlos con su prepucio de una forma que pronto le hizo tener una asombrosa erección de 25 cm.

Mara espero hasta que Tania dio el primer azote en las nalgas de Carlos para comenzar a darle una mamada con cada nuevo azote el pene de Carlos entraba un poco más en la boca de Mara, Carlos daba un gemido que era más un gruñido mezcla entre placer y dolor, aquello se prolongo por un buen rato hasta que las nalgas de Carlos quedaron morada y enrojecidas con pequeños cortes sangrantes, Carlos ya ni siquiera gemía simplemente su cuerpo por inercia con cada nuevo golpe de la pala, mientras continuaba siendo su pene succionado por el pene de Mara.

Cuando Tania paro sus golpes y Mara saco su pene de su boca Carlos se sintió aliviado pensó que todo había acabado pero estaba en un error estaba por venir lo peor, las dos mujeres intercambiaron lugares no sin antes Mara ir a la mera y tomar algo que Carlos no vio, Tania se inclino y tomo su pene para comenzar a masturbarlo, cuando Mara estaba en posición Tania dijo.

-“Es un lindo pene es una pena que será de maldito bastardo”. Dijo Tania.

En ese justo momento Carlos sintió como Mara le abrió sus nalgas y sintió como algo de plástico comenzó a hacer presión sobre su ano, Carlos apretó sus nalgas dio un gruñido pues era lo único que podía hacer pero pronto la resistencia de su ano fue vencido y el intruso entre sus nalgas lo penetro, los ojos de Carlos se abrieron grandes y casi parte la mordaza en dos de los fuerte que apretó los dientes, sintió un enorme dolor seguido de una punzada como si algo se desgarrara por detrás.

En ese momento Tania se metió su pene en su boca con su prepucio corrido, dejando libre a su glande pero lejos del placer que eso le podría proporcionar, paso a ser algo que le causo dolor cuando Tania usando sus molares le mordió con fuerza su sensible glande, el cuerpo de Carlos se sacudió con fuerza lo que hizo que el enorme dildo realista que le estaba siendo introducido por el ano entrara con mayor facilidad, Carlos estaba en una terrible agonía, para cuando Tania saco su pene de su boca su glande sangraba y palpitaba de dolor.

Mara comenzó a sacar el gran dildo del ano de Carlos, un rio de sangre comenzó a descender desde el interior de sus nalgas para pasar luego por sus piernas para gotear en el suelo, Tania comenzó a masturbarlo con una mano, cada que su prepucio cubría su glande, el cuerpo de Carlos temblaba de dolor, pues su sensible piel rosaba y no dejaba que cicatrizaran las heridas aun sangrantes en su glande, Tania continuo con su trabajo manual por 15 minutos hasta sentir que su pene comenzó a tener espasmo se hizo a un lado, justo cuando el primer gran chorro de semen salió disparado.

A aquel primer chorro le siguió un segundo y un tercero, enormes, copiosos, con mucha fuerza, el pene de Carlos quedo, de la punta goteando semen, cuando Tania se marcho a la mesa para tomar algo que de nuevo Carlos no pudo ver. Tania Regreso a donde estaba Carlos aun siendo penetrado a un gran ritmo por Mara, volvió a tomar su pene y continuo masturbándolo por unos segundos hasta que de repente de un sorpresivo lengüetazo, retiro una gran gota de semen de la punta de su erección, que hizo estremecer a Carlos.

-“La leche de esta bastardo sabe rica”. Dijo Tania luego de probar la leche de Carlos.

Ambas mujeres rieron maliciosamente, luego Tania agrego de manera lo más casual que pudo.

-“Parece que su precio lo lastima cada que cubre su glande”.
-“No te preocupes cariño ahorita arreglo eso”, Dijo Tania con malicia.

Tania tomo su prepucio y lo estiro todo lo que puco por encima de su glande, el cuerpo de Carlos se arqueo de lo fuerte que se lo jalo, luego de un rápido movimiento usando una tijera quirúrgica, de un solo como rápido corte le cerceno su prepucio, circuncidándolo en el acto.

El cuerpo de Carlos se convulsiono de dolor por unos segundos, mientras su pene chorreaba sangre al suelo, Carlos estaba en una agonía total, de pronto Mara extrajo el gran dildo de su culo para colocarse un guantes de látex negro, con el que lo penetro, Mara busco de inmediato su próstata que oprimió con fuerza, el pene de Carlos aun en erección arrojo un gran chorro de semen, el más grande y potente de toda su vida que iba a hacer el ultimo también.

Tania entonces se coloco unas botas con una punta metálica para comenzar a patear los colgantes huevos de Carlos, quien trato de cerrar sus piernas sin éxito alguno, Mara no tardo en sacar su mano de su interior para unirse a la orgia de patadas que sus huevos estaba teniendo, las patadas iban en aumento en frecuencia como en potencia, pero los huevos de Carlos pese a todo pronóstico resistían.

Ambos mujeres luego de casi una hora estaban agotadas y los huevos de Carlos pese a estar terriblemente hinchados aun estaban enteros, Mara harta de la resistencia de ese par de huevos, fue hasta la mesa de nuevo para regresar con un cuchillo curvo para sin ningún preámbulo, abrirle el escroto a Carlos que se sacudió como poseído por el dolor que eso le produjo, y de un rápido apretón Mara extrajo los dos orbes, por la gran herida del desgarrado bolso de piel.

Tania los tomo, jalándolos, para tensar los conductos que los unían aun al cuerpo de Carlos, quien negaba con la cabeza, suplicando con la mirada que dejase sus mal trechos huevos, pero Mara sin miramiento alguno corto los conductos castrando a Carlos en el acto, todo su cuerpo se sacudió por varios minutos hasta desmayarse por fin.

Carlos fue el tercer delincuente en ser castrado, tardo meses en recuperarse luego de ser encontrado en un basurero apenas con vida, como si fuese una ironía del destino, Carlos trabaja como recolector de basura, castrado, circuncidado y con la próstata dañada ni las drogas para la impotencia pudieron lograr que volviera a tener una erección, Carlos está viviendo para el resto de su vida como un eunuco sin sexo y sin mucho futuro, su vida se ha convertido en un Callejón sin Salida.


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Autor: Darksoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

BRUTAL PENECTOMIA

Con 24 años era un joven hombre en lo mejor de mi vida, con cuerpo atlético gracias a que practicaba natación estaba en la universidad, cuando fue secuestrado por una organización criminal, para ser vendido poco después como un esclavo, durante la subasta tuve que estar desnudo mostrando mi bien dotado miembro viril que aun en estado de reposo era de 16 cm y en erección llegaba a los 26 cm, si bien no era muy grueso si era muy firme, con un glande en forma de casco coloro rosa muy sensible que me hacia tener intensos orgasmos......


BRUTAL PENECTOMIA
Con 24 años era un joven hombre en lo mejor de mi vida, con cuerpo atlético gracias a que practicaba natación estaba en la universidad, cuando fue secuestrado por una organización criminal, para ser vendido poco después como un esclavo, durante la subasta tuve que estar desnudo mostrando mi bien dotado miembro viril que aun en estado de reposo era de 16 cm y en erección llegaba a los 26 cm, si bien no era muy grueso si era muy firme, con un glande en forma de casco coloro rosa muy sensible que me hacia tener intensos orgasmos.


[HETERO] [PENECTOMIA] [FANTASÍA] [PENE] [SECUESTRO] [ESCLAVITUD] [FEMDOM]


Categoria: Hetero      Autor: DarkSoul





Con 24 años era un joven hombre en lo mejor de mi vida, con cuerpo atlético gracias a que practicaba natación estaba en la universidad, cuando fue secuestrado por una organización criminal, para ser vendido poco después como un esclavo, durante la subasta tuve que estar desnudo mostrando mi bien dotado miembro viril que aun en estado de reposo era de 16 cm y en erección llegaba a los 26 cm, si bien no era muy grueso si era muy firme, con un glande en forma de casco coloro rosa muy sensible que me hacia tener intensos orgasmos.

Mi primera dueña y Ama era una mujer de unos 60 años que me uso como su juguete sexual por cuatro meses, antes de volverme a vender mi segundo Amo fue un hombre de 50 años que gozaba torturarme y dejándome mese con un chastity sin poderme correr, aquello fue brutal, incluso me violo varias veces con su enorme y grueso miembro incluso me desgarro mi ano un par de veces, ya con 23 años fui vendido de nuevo esta vez a una mujer de unos 35 años, que fue donde comenzó mi verdadera pesadilla.

Luego de ser vendido en una subasta por tercera vez fui llevado en una caja a un lugar desconocido aquel lugar al que llegue parecía ser sacado de una película de Rambo, en medio de la selva en lo que parecía ser un campo de prisioneros de guerra, con otras decenas de hombres de todas las edades todos apenas vestidos con diminutos taparrabos todos sucios, con decenas de mujeres en la misma situación mostrando sus senos descubierto, todos llevábamos un collar con un cadena de 35 cm pendiendo al frente, ahí trabajábamos como bestias en las tareas más agotadoras como asquerosas que se puedan imaginar.

Bajo un sol abrazador con temperaturas que superaban los 40 grados la mayoría del tiempo aquello era un infierno, de tanto en tanto alguno de mis compañeros hombre era llamado por nuestra Ama para nunca más regresar, o si regresaba lo hacía en tal estado que más parecía un Zombie que una persona, los castigos para quien tratara de escapar o revelarse eran severos, corte de orejas, perdida de un ojo, azotes, violación por un burro, e incluso la amputación de una mano o peor del miembro viril, lo que era lo más temido por todos los hombres.

Como si fuera una broma de mal gusto aquel lugar era llamado “Campo Paraíso”, el sexo con las mujeres esclavas del lugar estaba prohibido para los esclavos pero no para los guardias, que abusaban sexualmente de ellas a su gusto, sin que nadie pudiera hacer algo al respecto, había adolescente e incluso ancianos, el hombre más mayor de los esclavos tenía 69 años y según nos conto estaba ahí hacia 36 años, que él era el esclavo originalmente de la madre de nuestra Ama actual que al morir aquella mujer no solo heredo aquel lugar sino a los esclavos en su interior.

Aquel hombre nos conto que escapar era imposible, la propiedad estaba en medio de una selva que a su vez estaba en una isla, lejos de tierra firme la única forma de salir de la isla era por aire ya que ningún barco pasaba o llegaba, la única ley era la de su Ama y nos conto que todos sus compañeros iníciales habían muerto o fueron ejecutados por intentar escapar o sublevarse, nos dijo que si queríamos vivir era mejor hacer lo que se nos ordenaba cuando se lo hacía, aquella historia fue como un balde de agua fría para mí un joven de 23 años condenado a vivir de ese modo.

Por supuesto la edad y la falta de sexo hicieron de las suyas fue en ese periodo de desesperación que conocí a Bertha una mujer de 29 años de grandes senos y culo hacia tres años que estaba en aquel lugar pese a todo su belleza física no había sido menguada por el lugar, poco a poco nos fuimos atrayendo hasta que paso lo que tenía que pasar entre un hombre y una mujer, a la naturaleza no se le puede engallar o tratar de contener y menos cuando de sexo se trata.

Bertha una noche se encontró conmigo en la parte alta del corral de los cerdos el olor no era precisamente lo más romántico del mundo pero era el único lugar seguro donde poder dar rienda suelta lo que ambos queríamos y necesitábamos, por supuesto ambos creímos que aquel era un lugar seguro pero nos equivocamos y ambos lo íbamos a lamentar en un futuro cercano, mucho más de lo que podríamos imaginar pero en ese momento ambos solo queríamos sentirnos, tocarnos, gozar y gemir de placer, estaba muy excitado como nunca antes en mi vida.

El primero en llegar fui yo, coloque unos sacos de alimento y cobijas viejas encima de los sacos a modo de que luciera como una cama, me acosté sobre ella para probarla, se sentía muy bien, debo confesar que me sentía muy ansioso, incluso más de cuando tuve sexo por primera vez, también estaba muy excitado y eso era evidente dado la pequeña prenda que cubría mi cuerpo, de pronto escuche que alguien subía las escaleras, cuando su rostro apareció me sentí aliviado, pero cuando sus grandes tetas quedaron a la vista mi pene dio un fuerte respingo Bertha de seguro noto por la expresión que su rostro mostro.  

Lejos de sentirme apenado como en una situación normal me hizo sentir muy excitado, Bertha termino de subir las escaleras y se dejo caer sobre la cama improvisada no tardamos en comenzar a besarnos con mis manos apretando como masajeando sus grandes tetas mientras nuestras lenguas se entrelazaban en nuestras bocas, parecía que no hubiese un mañana para nosotros, simplemente nos entregamos a una pasión desbordada que nuestros cuerpos nos exigían, bloqueando cualquier pensamiento racional, simplemente estábamos dominados por nuestras hormonas y cuerpos, queríamos mejor dicho necesitábamos sexo.

No pude resistirme por mucho tiempo separe mi boca de la de Bertha para empezar a besar sus tetas como un desesperado, haciendo la misma operación con la otra, posteriormente pasé a sus pezones y empecé a chuparlos como si me estuviese amamantando, ella mientas tanto había comenzado a suspirar y a murmurar.    
.
-“Chupa, chupa, como si fueses un bebé, ¡¡¡que rico!!!” Decía Bertha.     

Si, me encantaban, hubiese pasado el resto de mi vida chupándotelas, pero había que seguir, el tiempo era precioso, la recosté de nuevo en la improvisada cama para seguí mamando aquellas tetas, bajando poco a poco hacia su ombligo, mientras con mis manos seguía sobándole sus grandes tetas, pronto llegue a la única prenda que cubría su cuerpo un calzón (braga) que tuvo mejores días, sucio y oloroso, del cual despoje por completo para comenzar a usar mi lengua, metiéndosela su rica raja, buscando su clítoris, cuando lo encontré empecé a succionarlo, ella se arqueo y dio un pequeño gemido de gusto. 

-“Sigue, sigue, ¡Dios que sabroso!, sigue, sigue” Me susurraba Bertha.

 Continué, lambiendo y chupando su raja hasta que sentí la humedad en mi lengua, se había corrido, pero todavía no la había penetrando algo que deseaba con locura, me coloque encima de ella y volví a sus tetas para que volviese a excitarse y excitarme yo a su vez, no hizo falta mucho, en cuanto le di un par de lambidas a los pezones ya estaba otra vez muy excitada.      

-“Vamos que esperas penétrame ya no aguanto más”. Bertha me dijo casi suplicando al oído.

Bertha se coloco a cuatro patas encima de la cama, con sus tetas le colgando, sin más preámbulos me despoje de mi taparrabos para dejar mi gran miembro duro como nunca antes al desnudo, de la punta ya chorreaba abundante liquido pre seminal, se lo restregué por su raja un par de veces antes penetrarla hasta el fondo empujando con fuerza, no me costó mucho porque estaba muy abierta, y empecé a bombear, las tetas le bailaban al ritmo de mis embestidas, hasta que se las agarré fuerte como si fuera a ordeñarlas.   

Al poco tiempo sin poder evitarlo pues estaba muy excitado no aguanté más y me corrí dentro de ella, el semen reboso de su vagina pues fue una corrida majestuosa y descomunal, ambos acabamos agotados encima de lo que llamamos cama en ese momento.    

Luego de alguno minutos de nuevo mi pene estaba duro de nuevo me senté sobre ella para colocar mi pene entre sus tetas, y se la agarré bien, comenzando un movimiento de sube y baja que me volvió loco, tenías las tetas súper calientes y daba gusto tocárselas con las manos y con mi pene a la vez, Bertha mientras tanto no había perdido el tiempo y se lleno mi glande a la boca mientras con una de sus mano se daba placer frotando su raja y clítoris.  

No aguantamos mucho y nos corrimos al poco, yo le eché toda mi leche en las tetas y se las restregué bien algo de mi semen también llego a sus labios por lo que ella quedó saciada de leche, acabe encima de de ella, acariciando sus teta mientras ella con una mano me masturba, con su mano bajando por todo mi miembro hasta llegar a mis huevos con los que jugaba, luego de nuevo la volví a penetrar pero esta vez de ladito, de cucharita, con mis manos apretándole sus tetas mientras la penetraba, esta vez ella se corrió primero y varios minutos después fue mi turbo llenando de nuevo su vagina de mi leche en lo más profundo con ambos gimiendo de placer.

Luego de aquello dormimos algo y cada uno se fue a su barraca, no sin antes darnos uno muy apasionado beso, repetimos aquello varias veces por las próximas dos semanas hasta una noche que ella no llego a la cita, lo que me preocupo, al día siguiente trate de buscarla le pregunte a algunas de sus amigas por ella pero solo me dijeron que los guardias se la habían llevado, temí lo peor mi mente se la imagino siendo violada brutalmente entre varios de los guardias, sin que pudiera hacer algo.

Dos días después los que fueron una tortura mental fue llevado por varios guardias hasta el edificio central del campo, ahí fue desnudado, bañado e incluso rasurado y depilado de todo el bello de mi dorso y entrepierna, aquel lugar era el único que contaba con aire acondicionado del lugar, el fresco que sentía mi piel desnuda fue agradable, luego fui llevado hasta una habitación bien iluminada, limpia y ordenada, apenas se abrió la puerta mis ojos se abrieron grande Bertha estaba ahí, sobre un mueble de madera en forma triangular, en la cima una gran línea de protuberancias metálicas se destacaba.

Estaba desnuda, sujeta a ese mueble, con sus grandes tetas colgando a cada lado de la forma piramidal, con pesas colgando de sus pezones para ese momento muy esturados, le habían colocado una diadema con orejas de gato, su calzón estaba bajado a media pierna y sus nalgas estaban en alto, dejando ver su rosado ano como labios vaginales bien abiertos, por ella resbalaba una gran cantidad de semen aun fresco me fue evidente que ella había sido sometida a una violación grupal recientemente, trate de ir en su ayuda pero fue sujetado como dominado por los guardias.

En mi desesperación no me percate en una primera instancia que detrás de Bertha estaba colocada una guillotina pero no era para cortar cabezas, por lo menos no de las que sobresalen de los hombros, sino de la que sobresale de las entrepiernas masculinas, los guardias me llevaron hacia la guillotina y me colocaron frente a ella, uno de los guardias tomo mi pene y me masturbo hasta que tuve una erección total, en ese momento colocaron mi pene por el agujero para eso debajo de la cuchilla y lo aseguraron de tal manera que me era imposible retirar mi pene en erección.

Me amarraron las manos y piernas a los postes que sostenían a la cuchilla de la guillotina en todo lo alto y una última retención fue colocada sobre mis nalgas a modo que no pudiera ni hacer el intento de mover mi pelvis hacia atrás, también me colocaron un dildo plug en mi ano que comenzó a estimular mi próstata, y ya de ultimo me colocaron una mordaza de bola en mi boca para evitar que pudiera hablar o gritar, uno de los guardias me dijo al oído.

-“Disfruta mientras puedas, que no será por mucho”. Dijo el guardia para irse riendo.

Luego que los guardias se fueron la dueña y Ama no solo de Bertha sino de todos los del campo entro, ella fue hasta donde estábamos y tomo mi pene, el cual estaba muy duro, me masturbo por algunos segundos antes de hablar.

-“En verdad pensaron que no iba a saber que se estaban revolcando para de cerdos” Dijo nuestra Ama.

-“Saben que el sexo entre los esclavos está prohibido y por lo tanto debo dar un ejemplo con ustedes, ahora tú la vas a penetrar y es mejor que goces porque cuando te vengas, bueno será la última vez que lo hagas como un hombre”. Dijo nuestra Ama.

Aquellas palabras me hicieron estremecer, ella entonces tomo mi pene y lo llevo a la raja de Bertha, con su otra mano le abrió sus labios para hacer que mi pene entrara en ella, luego movió a Bertha para que quedase bien penetrada, con una fuerte nalgada nuestra ama le indico a Bertha que comenzara a moverse, lo que hizo casi de inmediato, se sentía magnifico sobre todo porque estaba todo húmedo por sus jugos y el semen de quien sabe cuántos hombres.

Aquello duro varios minutos, hubo momentos en que quería mover mi cadera pero me era imposible todo el trabajo lo hizo ella, con su vaivén, las pesas en sus pezones se movían causándole dolor a Bertha, mientras que mi duro miembro que salía y entraba de ella le causaba placer, ella se corrió dos veces dando gemidos de placer antes de que mi pene comenzara a dar signos de estar listo para explotar, mi pene comenzó a tener contracciones y mi respiración se hizo más agitada, aguante todo lo que pude hasta que dando un gran alarido comencé a venirme en su interior.

-“¡DIOS; ME VENGOOOO!”Grite con placer.

Apenas el primer gran chorro de mi semen impacto el fondo del útero de Bertha, cuando la cuchilla de la guillotina cayo, fue como un reyo, apenas la vi pasar frente a mis ojos, en menos de un segundo pase del más sublime de los placer al más horrendo de los dolores, mi amado pene quedo dentro de la vagina de Bertha que sintió como sus nalgas fueron impactadas por un chorro de mi sangre, luego varios chorros de mi semen salpicaron sus nalgas y espalda, ella también grito.

-“NOOOOOOOOO”. Grito Bertha.

Todo mi cuerpo se sacudió por unos segundos y me desmate, cuando desperté estaba en una cama con mi herida que era donde una vez estuvo mi pene suturada, aquello fue un duro golpe para mi mente de hombre, quede en un estado catatónico por meses, era como un zombie realizando mis labores mecánicamente.

Poco a poco fue saliendo de mi estupor, una tarde vi a Bertha, le habían cercenado su tetas y clítoris, ambos lloramos abrazados en un rincón secreto, aun seguimos siendo esclavos del campo, cada tanto Bertha me penetra con uno de sus dedos mientras me chupa mis huevos hasta hacerme correr, que es la única manera que tengo de desfogarme y obtener placer, por mi parte también usos mis dedos mientras lambo lo que le dejaron de sus labios vaginales, poniendo especial atención en su punto G, hasta lograr que alcance un orgasmo.

Sin embargo ambos siempre recordamos aquel día en que deje de ser un hombre de verdad para convertirme en un eunuco gracias a una “Brutal Penectomia”.


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A GUSTO DEL CLIENTE

Alan de 28 años era un joven deportista de cuerpo atlético y músculos marcaditos, era atractivo ciertamente y con un buen pene, aquella mañana Alan se ejercitaba como todas las mañanas, corriendo por el parque aun cubierta por una ligera bruma matutina, iba vestido con un ajustado pants color gris, sudadera con capucha que le cubría su cabeza escuchando sus audífonos, al pasar por un área de arboles sintió un fuerte pinchazo en su cuello y dos segundos más tarde ya no supo nada......


A GUSTO DEL CLIENTE
Alan de 28 años era un joven deportista de cuerpo atlético y músculos marcaditos, era atractivo ciertamente y con un buen pene, aquella mañana Alan se ejercitaba como todas las mañanas, corriendo por el parque aun cubierta por una ligera bruma matutina, iba vestido con un ajustado pants color gris, sudadera con capucha que le cubría su cabeza escuchando sus audífonos, al pasar por un área de arboles sintió un fuerte pinchazo en su cuello y dos segundos más tarde ya no supo nada.


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Alan de 28 años era un joven deportista de cuerpo atlético y músculos marcaditos, era atractivo ciertamente y con un buen pene, aquella mañana Alan se ejercitaba como todas las mañanas, corriendo por el parque aun cubierta por una ligera bruma matutina, iba vestido con un ajustado pants color gris, sudadera con capucha que le cubría su cabeza escuchando sus audífonos, al pasar por un área de arboles sintió un fuerte pinchazo en su cuello y dos segundos más tarde ya no supo nada, todo se le puso negro, de repente y aquello fue el inicio de su pesadilla. 

Lo siguiente que supo Alan fue despertar en lo que parecía ser una celda estaba vestido solo con su ropa interior, zapatos, pants y sudadera habían desaparecido, apenas su trusa (slip) de dolor gris de la marca CK aun cubría su marcadito cuerpo, le dolía su espalda, cuello y terriblemente la cabeza, conforme pasaron las horas el dolor de cabeza poco a poco paso hasta que desapareció por completo y fue cuando Alan se comenzó a plantear realmente en donde es que podría estar y porque estaba con las manos amarradas a la espalda casi desnudo.

Alan quiso ponerse de pero sus piernas no le respondieron, quiso gritar pero al intentarlo sintió como si algo en su tráquea se desgarrara, poco a poco sus piernas le respondieron no así su voz que aunque ya no sentía dolor al intentar gritar, el volumen de su voz era bajo muy bajo apenas un susurro, habían pasado ya tres horas desde que se despertó en aquel lugar, cuando la puerta, la unida entrada o salida de esa habitación que era de metal se abrió para que una mujer de lentes con un chongo en lo alto de la parte posterior de la cabeza entro.

Esta mujer iba vestida apenas con una leve tanga de color negro de cuero, con dos medias negras que casi le llegaban a su pelvis y un par de tacones negros de charol, Alan se le quedo viendo era muy atractiva de unos 45 años aproximadamente con un gran par de senos coronados por dos aerolas pequeñas en cuyo centro se erguían dos carnosos pezones, tanto los pezones como las aerolas que los rodeaban eran de un leve color rosa que hacia lucir sus senos aun más atractivos y suculentos, la mujer se le quedo viendo por unos segundos antes de acercarse a donde estaba de pie.

Lo primero que hizo ella al llegar al lado de Alan fue acariciar su fuerte pecho, su suave mano bajo por su pecho hasta acariciar sus marcados abdominales, pero no se detuvo, siguió bajando hasta posar su mano por encima del paquete de Alan, por encima de su trusa, lo que le hizo dar un respingo, sus miradas se cruzaron por unos segundos, no hubo palabra alguna en todo ese rato, simplemente ambos estaban ahí, con ella acariciando a Alan y este dejándose tocar sin resistencia alguna. 

-“¡Ya me tienes toda mojada!" De pronto aquella mujer hablo.

Su respiración era profunda y una sonrisa sensual adornaba su rostro. Sus labios buscaron los de Alan y se fundieron en un primer beso apasionado, sus labios devoraban los de Alan y su lengua jugaba dentro de su boca, Alan no entendía nada de lo que pasaba pero le estaba gustando mucho por lo que dejo que ella continuara con aquel beso mientras seguían manoseándolo, de pronto sintió como sus manos fueron liberadas pero en vez, de tratar de detenerla Alan comenzó a acariciarla con verdadera lujuria.

La mano izquierda de Alan bajo desde su pecho hasta encontrar su entrepierna y el tacto de sus dedos se encontró con el cuero de su interior que ya reflejaba su humedad, ella al sentir sus dedos entre sus piernas las abrió un poco más, como ofreciéndose para el tacto fuera completo, el beso fue aun más intenso sin duda ella quería devorarlo por completo y llego hasta a morder bruscamente su labio inferior de Alan.        

Su mordida en lugar de hacerlo retroceder intensifico el rose de sus dedos por sobre su tanga sus dedos eran un mar de jugos podía sentir perfectamente su mojada vagina, su vulva inflamada bajo la el cuero que cubría su sexo, los dedos de Alan apartaron la tanga para hurgar a través de los pliegues de sus ya inflamados labios vaginales, hasta encontrar su clítoris que por la fricción de sus dedos sobre la tela intensificaba sus sensaciones; asiendo que sus flujos fueran en aumento; tras unos cuantos roses más su respiración se intensifico y acelero.       

-“Ahhh siii si si siiiiiii asiiiiii así así que ricoooooo”. Jadeo ella.    
-“¡Diooooos que placer, que gusto, siiiiiiii asiiiii!” Dijo ella.          
-“Ummm, ohhhh siiiiiiiiiii aghhhhhhhhhhhh”. Gimio ella.   

Su espalda se arqueo, y gimió fuertemente; sus piernas casi se doblaron, su cuerpo se hizo inerte en los brazos de Alan, momento que aprovecho para retirar su mano de entre sus piernas y llevarla hasta la altura de su boca para así probar sus jugos, el sabor que Alan probo era embriagante y adictivo, tras un par de suspiros y dejarla reponerse un momento recupero el aliento así como la compostura.

Y con un delicado pero ardiente beso agradeció el primer orgasmo que Alan le provoco.

Ella apenas se acomodo su diminuto triangulo frontal apenas cubría lo hinchado de su sexo que hacía que el hilo trasero se perdiera entre la redondez y carnosidad de sus hermosas y bien torneadas nalgas, Alan pudo notar que tenía un culo de infarto, el tamaño de semejante par de senos era difícil de cubrir con sus manos, aquellos senos eran grandes, voluptuosos, se mostraban desafiantes ante la gravedad a pesar de su volumen, colgaban bellamente de su pecho, sus pezones invitaban a ser chupados con desesperación y desenfreno.  

Alan aun no salía de su hipnosis en la que lo había dejado el ver su cuerpo casi desnudo, noto como sus ojos se centraron en el bulto que se formaba en su trusa ella se acerco sigilosamente a Alan quedando su rostro justo frente a su hinchada entrepierna; su mano izquierda se deslizo sutilmente dentro de su trusa e inicio una serie de caricias que hicieron estremecer a Alan; hábilmente con una sola mano libero su miembro de su encierro, el cual se irguió imponentemente ante el asombrado rostro de la bella mujer.           

Sus ojos brillaron de lujuria mientras mordía sutilmente su labio inferior, notando el grosor de su hinchado miembro, su mano deslizo la piel de su prepucio liberando la cabeza ya roja de su pene, dejando salir las primeras gotas de líquido pre seminal que corrieron hasta alojarse en el venoso e inflamado tronco del pene de Alan uno de sus dedos alcanzo a tomar una gota que gustosa llevo hasta su boca y degusto con una cara de perversión absoluta. 

-“Que rico, sabe”. Dijo ella.
           
Tras decir eso su mano derecha empezó a subir y bajar por el largo de su pene, con un movimiento semi lento; provocando que en cada embate el placer fuera en aumente arrojando así más liquido seminal y causando palpitaciones de placer a lo largo de su erección, Alan se limitaba a deleitarse a disfrutar de la erótica escena, desde su posición observaba la lujuria en sus ojos, las sensualidad de sus hermosos senos colgado entre sus piernas y la femineidad de su espalda culminando en esas nalgas en forma de corazón que le invitaban a morderlas, besarlas y nalguearlas fuertemente.  

El movimiento de su mano poco a poco fue haciéndose más rápido haciendo que las palpitaciones se incrementaran así como la fuerza de su erección fue cuando su boca se dirigió hacia su pene y con su lengua lambio su glande, con suaves movimientos lambio la cabeza cual helado derritiéndose entre sus manos; el primer contacto de su lengua hizo que la piel de Alan se erizara y un largo e inesperado impulso eléctrico recorrió todo su cuerpo, provocando un escalofrió involuntario y una nueva palpitación de mi pene.     

Ella continuo con esas largas y placenteras lambidas recorriendo el largo de su venoso y grueso pene hasta llegar a sus huevos los cuales acaricio con la punta de su hábil lengua de manera muy sensual, y tras un par de minutos de hacer eso comenzó a introducir una porción de su pene en su boca, mientras con su lengua lambia su glande, la succión de sus labios hizo que el pene de Alan poco a poco fuese desapareciendo entre sus deliciosos labios, los movimientos de entrada y salida que en un inició fueron lentos y pausados; se incrementaron en velocidad lo cual le hizo estremecer de placer.

Su mano izquierda empezó a jugar con sus testículos mientras su boca continuaba con la mamada y su mano derecha se acariciaba incesantemente, era la mejor mamada que Alan había recibido en su vida, esa mujer era sin duda una experta en las artes orales, su boca engullía la totalidad de su pene, causando arcadas que le proporcionaban un enorme placer ya que la contracción de su garganta masajeaba mi glande, además de provocar que hilos de baba salieran de su boca.

Sus senos se bamboleaban de arriba abajo por su incesante mamada Alan se inclino para amasarlas, estrujarlas, recorriendo cada centímetro de su enorme volumen; hasta encontrarse con sus hermosos pezones, que debido a la excitación del momento habían incrementado su tamaño sintiéndolos totalmente erectos los cuales Alan se dedico a apretar y retorcer cual perillas, causando gemidos de placer por parte de ella, por lo que continuo con más ahincó la mamada; ensalivando completamente su endurecido miembro, de manera intempestiva interrumpió la felación y se incorporo un poco dejando a la altura de sus rodillas la enormidad de sus prominentes y hermosos senos.    

El pene de Alan palpitaba de excitación sabiendo lo que seguía, sus senos avanzaron desafiantes e imponentes arropando su erección, las manos de ella se dirigieron a sus voluminosos senos aprisionando en su totalidad su ensalivado miembro y dio inicio a una maravillosa masturbación con sus senos, el tacto de su piel en su pene verga lo estaba volviendo loco, sus hermosos senos subían y bajaban por el venoso tronco, causando un placer sin precedentes.    

El placer se intensifico cuando hábilmente su lengua encontró el punto exacto del placer de Alan, situado en la parte de abajo del glande donde el frenillo del prepucio termina e inicia la cabeza de su pene; causando que su mente se perdiera en una oleada de placer indescriptible; bastaron un par de lengüetazos en esa zona para que las palpitaciones de su pene fueran incesantes y sintiera la inminente sensación que precede a una venida bestial; la respiración de Alan era agitada e intensa provocando que emitiera bramidos de placer como lo hace un toro justo antes de venirse.    

Ella apenas tuvo tiempo de abrir sus hermosos labios su pene exploto en varios potentes chorros de leche, causando que Alan bramara de placer como nunca antes, debido a la intensidad de su eyaculación los primeros chorros fueron a parar en su cabello, unos cuantos más a sus mejillas y labios; pero los más abundantes entraron justo en su boca llenándola de su leche, causando que se formaran hilos de leche por la comisura de sus labios. 

Tras un par de segundos saboreando ella se trago totalmente aquella espesa leche, mientras sus hermosos pechos liberaron el aun erecto pene de Alan, posteriormente ella succiono su pene para que le exprimiera el glande para sacar hasta la última gota de semen.    

Poco a poco el corazón y respiración de Alan regresaron a la normalidad, e incluso su pene se relajo, regresando a su estado de reposo, aunque a decir verdad se notaba un poco mas hinchada de lo habitual, supuso por la intensa sesión de sexo oral que había tenido, aquel primer encuentro termino con un apasionado beso.    

De pronto los brazos de ella rodearon su cuello mientras su cuerpo se pegaba al de Alan fundiéndonos nuevamente en un delicioso y apasionado beso los brazos de Alan rodearon su  cintura, mientras una de las manos de ella bajo por su nuca y cuello hasta llegar a mi pecho, por su parte las manos de Alan decididas iniciaron el viaje hasta alojarse sobre su hermoso par de nalgas firmes y voluptuosas cubiertas aun por un insignificante tira de tela, las cuales acaricio, amaso y palmee a su gusto había olvidado por completo su situación.

Las caricias y besos por parte de ambos se incrementaron llevándolos a una frenética lucha de cuerpos que deseaban el placer máximo de una buena sesión de brutalmente, ella de nuevo ya jugaba con su pene su mirada se lleno de lujuria, anhelando con desenfreno el inicio de la que sería una épica y placentera penetración.

Alan sin ya poder soportar tanta excitación, sus manos se colocaron a los costados de sus amplias y hermosas caderas, para sujetar el fino hilo que sostenía aquella delicada y totalmente húmeda tanga jalo cuidadosamente hasta llenar al fin de sus hermosos pies, para tener acceso libremente a al objeto de su deseo en ese momento, la lujuria que reflejaban en sus ojos, Alan le abrió su piernas y su rostro se sumergió entre sus piernas; pero ahora teniendo ante mis ojos la majestuosidad de los pliegues de su hermosa vulva totalmente desnuda que aun derramaba flujos profusamente.      

Su intimidad hacia juego totalmente con la sensualidad de su cuerpo; una delgada y fina línea de vello púbico se dibujaba sobre su monte de Venus, la cual terminaba justo en el inicio de unos prominentes y brillosos labios mayores; que revelaban su ya punzante y dilatada raja, sus labios repitieron las acciones besando la nacarada y brillosa cara interna de sus muslos, provocando tenues suspiros, jadeos y gemidos que eran emitidos por los bellos labios de ella,           

Ella con desesperación coloco una de sus manos sobre su monte de Venus, ayudando a separar totalmente los pliegues de su mojada vagina; permitiendo que la lengua de Alan fuera aun más profundo en su hermosa gruta y revelando ante sus ojos el palpitante capuchón que recubría su hermoso y brillante clítoris que para este momento ya se percibía inflamado al igual que los labios menores. lo que la hizo gemir.

-“AAAAHHHHHH”. Gimió ella.

Tras este último gran gemido, Alan supo que había llegado a un nuevo orgasmo aun más intenso que el anterior que le propiciaron sus dedos; Alan con los labios y barbilla todos empapados de sus jugos, sin pensarlo Alan se abalanzó sobre ella y la penetro su miembro no tuvo problema alguno en entrar completo para luego comenzar con el mete y saca, lo hacía frenéticamente, Ella lo abrazaba y  le encajaba las uñas en su espalda, los dos gemían, luego de unos minutos cambiaron de posición y ella se sentó encima de Alan para cabalgarlo, lo besaba y acariciaba, al igual que al principio se movía de una forma frenética pero luego esos movimientos cambiaron por un ritmo más lento y suave.

Poco minutos después Alan la hizo poner en cuatro patas y la volvió a penetrar, así estuvieron por unos minutos, hasta que Alan la abrazo mientras se movía para tomar sus senos y apretarlos con fuerza, llego a un punto en que Alan se movió rápidamente, su respiración como la de ella ya eran agitadas ambos estaban por acabar y llegar al orgasmo, entonces súbitamente Alan dio un gemido fuerte dándole tres embestidas fuertes y luego paro, Mientras su pene le llenaba su vagina de su espesa leche, luego ambos cayeron uno al lado del otro completamente exhaustos, se besaron por unos segundos y lentamente Alan se quedo dormido, rendido luego de semejante sesión de sexo, la mejor de toda su vida.

Para cuando Alan se despertó de nuevo, la felicidad que sentía desapareció casi de inmediato cuando se percato que le habían colocado una mordaza de bola en la boca, un collar de cuero ancho de color negro que le cubría todo el cuello, un cinturón rodeaba su cintura también de grueso cuero negro con varias argollas metálicas, en algunas de ellas estaban ancladas sus muñecas a las que le habían colocado grilletes de cuero dejando su manos detrás de su cuerpo, sus tobillos también tenían grilletes de cuero.

Estaba solo en el suelo de aquella habitación, de pronto dos hombres vinieron y lo sacaron para llevarlo a una sala bien iluminada para colocarlo sobre un pedestal circular con una barra de acero sobresaliendo del centro, de 1.50 metros de alto, en su extremo superior culminaba con un dildo acanalado de 30 cm los hombre pese a la lucha que presento Alan lo alzaron, abrieron sus nalgas y colocaron la punta de ese dildo sobre su virgen ano, para luego soltarlo, la gravedad hizo el resto, insertando el dildo profundamente en Alan.

Todos su cuerpo se sacudió y tembló al sentirse desvirgado de aquella forma, quedo penetrado de puntillas sobre la base para evitar que mas de ese dildo entrara en sus entrañas Alan noto algunas cámaras de video colocadas frente a él que se encendieron lo que indicaban que lo estaban filmando pero no sabía la razón, luego de algunos minutos y una puerta se abrió una mujer con largo vestido azul fuerte de mangas largas con zapatos gruesos que la hacía parecer una abuelita entro.

Era ella, la mujer que tanto lo había hecho gozar no hacía mucho, aunque Alan tuvo problemas para notar que era ella en un principio, ella se acerco a donde estaba y le dijo al oído.

-“has sido vendido a un buen precio ahora comportarte si no quieres que sea peor esclavo”. Dijo ella. 
          
-“¡Por cierto en verdad goce mucho de nuestro encuentro, en una pena que tu nueva dueña quiera un eunuco porque tu leche fue muy rica!” Añadió ella.

Cuando termino de hablar extrajo de un bolsillo un elastrador y tomo el escroto de Alan que se estremeció al sentir un ligero apretón de su mano, para luego pasar uno a uno cada uno de sus testículos por en medio de la tensa liga, luego ella mirándolo a los ojos quito el seguro del elastrador y los ojos de Aldo se abrieron grandes al sentir como su escroto quedo ligado por la liga castradora, que hizo que casi de inmediato su cuerpo se convulsionara, al sentir un dolor como nunca antes en su vida.

Unos instantes después cuando dejo de temblar ella le coloco un chastity (cinturón de castidad) muy elegante de metal sobre su pene, uno minutos después ella regreso con otra mujer una rubia con una vestido de cuero negro de mangas largar con una minifalda minúscula, con medias negras que sobresalían por completo por debajo de la minifalda, con tacones negro, quien fue presenta como su nueva dueña.

Ella la que coloco la liga le pregunto a la otra mujer.

-“Este es nuevo esclavo señora. Si lo desea puedo colocar un catéter y anillar su pene ahora mismo y en 20 días entregarlo como un esclavo nulo”. Dijo ella.

Luego se produjo un silencio absoluto en la que Alan miro a la rubia con mirada suplicante hasta que ella dijo.

-“No será necesario deseo disfrutar de su buen pene, pero sin los riesgos que sus huevos me puedan traer, no deseo un embarazo y no deseo usar medicamentos y condones eso lo resta placer, por lo que solo necesito que este castrado”. Dijo la rubia.

Luego ambas mujeres se fueron, Ella de nuevo regreso dos horas después para ese momento los huevos de Alan ya eran historia ahora venia armada con una dijera, se acerco a donde estaba para tomar su hinchado escroto y apretarlo lo que hizo que Alan casi se desmayara de dolor. Ella se acerco  a su oído y le dijo.

-“En verdad voy a extrañar tu espesa leche pero negocios son negocios”.  

Entonces sufriendo un horrendo dolor y terror Alan vio como ella acerco la gran tijera a la parte alta de su escroto para colocar las afiladas cuchillas debajo de la liga castradora, el miembro de Alan presionaba dolorosamente las paredes del chastity y de pronto sus ojos quedaron en blanco, todo su cuerpo se convulsiono y de su miembro brotaron tres potentes chorro de su leche, justo cuando le fue cercenado su escroto, castrándolo en el acto y convirtiéndolo en un eunuco para el resto de sus días.

Ella levantando el escroto sangrante, ennegrecido en su mano, dijo ante un Alan desmayado.

-“Lo siendo en verdad pero aquí es A Gusto del Cliente”. 


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Autor: Darksoul         Mail: darksoulpgm@gmail.com

ZACK Y SU DILEMA

Zack de 26 años era un hombre atlético, atractivo de cabello castaño, con una personalidad atrayente como simpática que atraía a las chicas, sin novia formal en aquel momento, acababa de romper con Lucia su novia desde la prepa, con la que estuvo a punto de casarse, pero ella lo descubrió siendo infiel por lo que rompieron no solo el noviazgo sino el compromiso, para Zack fue un alivio y en parte incluso es lo que deseaba, no es que no amara a Lucia pero sentía que lo aprisionaban......


ZACK Y SU DILEMA
Zack de 26 años era un hombre atlético, atractivo de cabello castaño, con una personalidad atrayente como simpática que atraía a las chicas, sin novia formal en aquel momento, acababa de romper con Lucia su novia desde la prepa, con la que estuvo a punto de casarse, pero ella lo descubrió siendo infiel por lo que rompieron no solo el noviazgo sino el compromiso, para Zack fue un alivio y en parte incluso es lo que deseaba, no es que no amara a Lucia pero sentía que lo aprisionaban.


[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [ADVERTENCIA] [OBSESIÓN]


Categoria: Hetero      Autor: DarkSoul





Zack de 26 años era un hombre atlético, atractivo de cabello castaño, con una personalidad atrayente como simpática que atraía a las chicas, sin novia formal en aquel momento, acababa de romper con Lucia su novia desde la prepa, con la que estuvo a punto de casarse, pero ella lo descubrió siendo infiel por lo que rompieron no solo el noviazgo sino el compromiso, para Zack fue un alivio y en parte incluso es lo que deseaba, no es que no amara a Lucia pero sentía que lo aprisionaban, quería disfrutar un poco más de la vida antes de sentar cabeza.

Deseaba algo de libertad antes de tener, casa, mujer e hijos, lo primero que hizo luego de romper con Lucia fue ir a un bar y conseguirse a un par de fogosas de hermanas con las que se monto un ardiente como memorable trió, por su parte Lucia estaba devastada, lo amaba pero lo deseaba solo para ella y cuando se entero que un mes luego de romper se acostó con su peor enemiga algo estallo en ella que hizo querer vengarse de Zack, pensó mucho cual sería la mejor venganza y llego a una solo conclusión.

Zack Debía ser castrado, la pérdida de sus huevos seria un duro golpe para Zack que se creí un macho semental, Lucia sabia como atraerlo no en vano  tuvo tantas veces buen sexo con él, fue así que un sábado Lucia le hablo por teléfono y lo cito en la cabaña de sus padres no muy lejos de la ciudad, pidiéndole que fuese, que deseaba hablar con él, Zack pensó que ella quería regresar, puesto que le gustaba como se movía en la cama, acepto ir a hablar con ella aquel sábado, serian las 4:00 Pm cuando Zack estaciono su auto frente a la cabaña.

Iba a tocar en la puerta cuando vio un letrero que decía, “estoy en el patio de atrás te dejo la llave debajo de la maceta al pie de la puerta”.

Zack abrió la puerta y como ya conocía muy bien la casa fue hasta el patio trasero, apenas abrió la puerta que daba al patio, vio a Lucia, quien se asoleaba en toples, portando una minúscula parte baja de un bikini coloro blanco, en el que marcaban muy bien sus labios vaginales, sus dos jugosos senos estaban al aire, con sus dos pezones duros seguramente por el leve fresco que había esa tarde de otoño.

Al ver a Zack llegar Lucia rápidamente se coloco el sostén, para ir a su encuentro y darle un beso en la boca, que Zack correspondió para luego decirle.

-“¡Sigues tan guapa y ardiente como siempre Lu!” Dijo Zack buscando ser galante.
-“Gracias, y veo que tu miembro sigue tan rígido como siempre”. Dijo Lucia mientras acariciaba la evidente erección en el ajustado pantalón de mezclilla de Zack.

Ambos entraron a la casa y hablaron, de los viejos tiempo y como se la pasaban muy bien juntos, hasta que Lucia le dijo.

Zack, sorbia algo de la bebida que ella le proporciono cuando comenzó a hablar, “estoy dispuesta a volver, sin presiones, sin nada de matrimonio, simplemente siendo como antes siendo tal vez amigo con derechos pero no sé si estás dispuesto a ser solamente eso como antes”, Zack se puso de pie. Fue hasta donde estaba Lucia, le hizo ponerse de pie y la comenzó a basar de manera apasionada, cuando sus labios se separaron, Zack dijo.

-“Claro que acepto preciosa”. Dijo Zack.

Para de nuevo besar a Lucia, al tiempo que con una mano desato su sostén para con la otra comenzar a frotar su entrepierna por encima de su traje de baño, que hizo estremecer a Lucia de gusto, así besándose ambos se fueron a la habitación para caer en la cama.

En cuestión de segundos Zack estaba ya solo en trusa (slip) con Lucia aun con la minita prenda que cubría su sexo, ambos besándose y manoseándose sin cesar, la pasión estaba desbordada entre ambos, cuyos cuerpos se volvían a encontrar luego de meses de no hacerlo, los gemidos como respiración agitada de ambos lleno la habitación por completo.

La saliva de ambos se intercambiaba al mismo tiempo de que ya con sus dos manos Zack acariciaba sus pezones de Lucia que estaban a punto de estallar, acerco su boca y se las besó mordiendo muy rico sus erectos pezones, lo hacía tan bien, al mismo tiempo que acariciaba sus desnudas nalgas con sus manos, ya que su bañador era tipo hilo dental.       

Lucia bajó su mano hasta su pene y por primera vez lo tomo, la sintió muy dura, Zack dejo sus tetas para bajarse su trusa, dejando salir de un salto su ya muy duro pene, tomo su mano y la coloco en su pene, empezando Lucia a masturbarlo, la sentía muy dura y caliente, como la recordaba. Estaba a punto de bajar a mamarla cuando Zack le dio la vuelta, le beso el cuello, se agacho y la beso entre sus nalgas, chupando y mordiendo sus nalgas, le quito el bikini para pasar su lengua por su rajita, lambiéndola toda, pasaba su lengua también sobre su ano, todo esto sin dejar de pellizcar sus pezones hacia abajo, Lucia estaba en la gloria, no tarde nada en tener un primer orgasmo, llenando su cara con sus jugos, Zack se levantó la voltio y la beso nuevamente, Lucia probo con ese beso sus jugos.

Zack la puso en cuatro patas sobre la cama Lucia pensó que iba a sentir su pene hasta el fondo, pero no, siguió chapando, metiéndome uno, dos, tres dedos dentro de ella, que gemía como loca, jugaba con su clítoris, el cual al pasar su lengua por el electrificaba todo su cuerpo haciéndola llegar a otro orgasmo interminable.           

Pero lo que más deseaba era tener su pene en su boca así que Lucia se dio la vuelta y ahí estaba Zack con su pene todo mojado, lo tomo entre sus manos y lo empecé a besar, a chuparlo, que quería tenerlo todo adentro de su boca Zacm la tomo de la cabeza y seguía el movimiento de su mamada, también estrujaba sus pezones, alcanzaba sus nalgas acariciándolas, era sensacional lo que le estaba haciendo sentir por un momento olvido todo lo que tenía planeado Lucia.    

Lo más sorprendente fue que no se venía, Lucia quería probar su néctar, quería tragárselo todo. Tal vez estaba a punto de eyacular ya que se separó y me recostó boca arriba volviendo a chupar su raja y su clítoris que para ese momento estaba tan hinchado y sensible que Lucia pensó que iba a estallar. Zack subió a sus tetas chapándolas riquísimo ella le dijo.

-“¡Ya, métemela que ya no aguanto más!” Dijo Lucia con voz entrecortada.

Ella tomo su pene y se lo clavo sin compasión de un solo empujón, el rápidamente empezó con un vaivén de mete y saca, cada vez más rápido, más rico, Lucia le agarraba su nalga empujándolo más adentro de ella, estaba gozándolo, ambos gemían como poseídos. Zack continuo penetrándola riquísimo, puso sus brazos entre sus piernas para abrírselas más para continuar con sus embestidas, en momentos le sacaba todo su pene pero solo para volverlo a meter nuevamente para seguir bombeando sin dejar de besarla,  morder sus tetas, y dedear su clítoris lo que le produjo otro maravilloso orgasmo hizo gritar como una loca de gusto a Lucia.        

Después de unos minutos Zack se detuvo, Lucia pensó que estaba por venirse ella estaba lista para tragarse su leche, Zack se levantó llevando su pene hacia su boca, simulando que la penetraba por su boca, metiéndolo y sacándolo, mientras Zack acariciaba su raja metiéndole los dedos, tocándole sus tetas, en eso Zack se coloco para hacer un magnifico 69, de pronto luego de unos minutos Zack le dijo.     

-“Ven móntate encima”. Dijo Zack al tiempo que se recostaba boca arriba y tomando su pene.

Lucia se monto encima de Zack clavándose su pene. Cabalgaba en la gloria, tenía todo el pene adentro, raspaba hasta lo más profundo de su ser, se inclinaba para a besarlo o hacer que le chupara sus tetas, con ambos gimiendo de placer.           

Luego de lo que a ambos le pareció una eternidad Zack puso en cuatro patas a Lucia sobre la cama y la volvió a penetrar, para reanudar su rico, mete y saca, apretando sus nalgas, acariciando sus tetas, dándole nalgadas fuertes con sus huevos chochando contra su pelvis una y otra vez.       

-“Ahhhhhhhaaaaaaaaa, mmmmmmmmmm, que rico”. Gemía Lucia.          

De manera súbita zack tomando sus pezones con fuerza y jalándolos hacia él, al fin llego a su clímax, dando un fuerte grito, gimiendo cono loco eyaculo inundando a Lucia, bombeando más fuerte, ella sentía chorros de semen caliente dentro de ella, fue tan rica la sensación que tuvo un nuevo orgasmo, el mejor de su vida, jamás antes se había venido tan rico, y tan prolongado, estaba en la gloria con un pene palpitando y viniéndose en su interior. 

Al fin se había corrido al sacar su pene de ella se derramo su semen. Se dieron un beso con mucha pasión, el se recostó y ella fue al baño, para cuando regreso apenas vestida con una tanga Zack estaba profundamente dormido sobre la cama las gotas que ella puso de un ligero tranquilizante en su bebida habían surtido por fin efecto, viendo a Zack ahí tendido desnudo con su pene aun empapado en sus jugos y con algo de semen aun filtrando de la punta de su desinflado pene, pensó olvidar todo.

Pero cuando recogió su pantalón del suelo, su cartera cayó al suelo al abrirse, dejo al descubierto una foto de su peor enemiga desnuda dándole una mamada, aquello reavivo el odio que sentía, por lo que se preparo para consumar su venganza.

Lucia usando resistentes cuerdas de nylon de color blanco coloco a Zack en el centro de la cama, luego amarro sus extremidades a las cuatro esquinas de la cama, le medio su bañador usado en la boca y lo amordazo con un largo pañuelo, luego lavo sus genitales y rasuro todo el vello púbico tanto de su pene como de sus huevos dejando completamente lampiño a Zack de sus genitales.

Luego le amarro con una cuerda de nylon su escroto, amarrando en forma individual cada uno de sus testículos, y tenso el resto de la cuerda resultante a una polea con unos pesos, cuando todo estuvo listo Lucia simplemente espero a que Zack aun dormido despertara, eso ocurrió ya con el sol radiante a todo lo que daba a la mañana siguiente, Zack de inmediato noto que estaba amarrado y trato de soltarse pero por más que lucho no logro soltarse en lo más mínimo. 

Media hora después de despertar Lucia apareció frente a Zack estaba completamente vestida, camino a un lado de la cama y levanto su cabeza tomándolo de los cabellos de una manera nada amigable, para luego inclinarse y decirle.

-“Como has notado ¡cariño! Tus huevos están presos, si te fijas están unidos a aquella polea, cuando active aquella palanca un peso tensara a tus lindos huevos, con cada movimiento que hagas mas se tensara hasta que sean arrancados”. Dijo Lucia.

Los ojos de Zack se abrieron enormes aterrorizados, negó con la cabeza y de nuevo trato de soltarse con desesperación. Cuando Zack se calmo Lucia se inclino y lo beso en los labios pese a la mordaza, para luego cuando se levanto de nuevo decirle, en un tono lleno de odio, rencor y resentimiento.

-“¡Si no eres mío no serás de nadie!” Dijo Lucia.
-“Buena suerte cariño ahora todo depende de ti si, terminas como eunuco o no”. Sentencio Lucia.

Antes de dejar la habitación ella movió la palanca de aquella trampa usaba por algunas tribus del amazonas, para castigar a los asesinos y violadores, luego se marcho sin mirar a atrás, dejando a Zack en la incertidumbre total.

De nuevo Zack trato de liberarse olvidando por completo lo dicho por Lucia, lo que provoco que la cuerda que estaba floja hasta ese momento se tensara jalando hacia el pie de la cama a sus dos testículos lo que lo hizo temblar de dolor, a su mente vinieron las palabras de Lucia lo que hizo que Zack apretara la cabeza y dejase de moverse pero el dolor era insoportable, en esos momento escucho a Lucia marcharse con su auto.

Lo que lleno de terror a Zack que sabía que estaba solo sin que nadie viniera en su ayuda ya que no le dijo a nadie donde había ido, conforme pasaron las horas sus huevos se estiraban más pero como estaban amarrados de manera independiente uno del otro, su testículo derecho estaba más estirado que el izquierdo a eso de media tarde del domingo el dolor como el estiramiento de su testículo derecho estaba al máximo.

Zack estaba en aprietos era evidente que su testículos estaba por ser arrancado debía apresurarlo o tratar de aguantar lo más posible, el dolor era infernal Zack ya se había desmayado dos veces, fue entonces que decidió que era momento de decir adiós a uno de sus perlas, se sacudió lo que pudo su pierna derecha lo que provoco que su testículo de ese lado fuese estirado mas y mas hasta que la piel se desgarro y su testículos salió volando hasta caer al suelo.

Zack dio un alarido de dolor que la mordaza en su boca contuvo en su gran mayoría, la sangre baño su pierna y el testículo que aún le quedaba su pene en erección comenzó a palpitar hasta de pronto de la punta salieron disparados seis fuertes como copiosos chorros de su espeso semen, volando caso 30 o 40 cm por el aire antes de caer sobre su sudado vientre y pecho que estaban reluciente por sudor que los empapaba para ese momento.

Zack soporto por otras seis horas pero el único testículo que le quedaba, ya estaba estirado al máximo el dolor que eso le provoca sumado al dolor de la herida aun sangrante de su testículos arrancado era brutal, de pronto el cuerpo de Zack se arqueo y retorció de dolor como nunca antes cuando su ultimo testículo salió disparo para estrellarse en la pared frente a él, en el otro lado de la habitación, cuando por fin termino de ser castrado.

Su pene lanzo un último gran chorro de semen mientras Zack se contorsionaba de dolor como nunca antes, antes de por fin desmayarse definitivamente completamente derrotado por el terrible dolor que sentía.

Zack se despertó ya era de día. Lunes, una de sus manos estaba suelta, con eso pudo soltarse de sus demás retenciones, se levando como pudo para ir al baño donde tomo una toalla e hizo compresión por debajo de su pene, sus dos testículos o los que fueron alguna vez sus dos joyas estaban en el suelo, muertos para siempre, Zack los tomo y lloro como si hubiese muerto un hermano o un padre.

Zack condujo al hospital más cercano, con la vaga esperanza que ahí pudieran sus testículos ser recolocados algo que ya no era posible, lo que le fue confirmado en el hospital, la policía lo interrogo pero se negó a decir lo sucedido y se marcho a otro país.

Zack estaba en un dilema, si denunciaba a Lucia todo mundo sabría que había sido castrado, si mantenía la boca cerrada podría evitar que todos supieran que era un eunuco pero tendría que vivir una vida sin sexo o compañía femenina para el resto de su vida, siempre recordado la sonrisa de Lucia cuando jalo la palanca de aquel infernal dispositivo antes de marcharse, sabiendo que se salió con la suya, aquello en verdad era un gran dilema.


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Autor: Darksoul       Mail: darksoulpgm@gmail.com

SECUESTRADO POR ANA

Era viernes por la noche, me prepare para salir y tomar unas copas, me puse mis mejores ropas y me dispuse a pasar una agradable noche, fui a una discoteca lujosa y conocida que a menudo frecuentaba, un lugar donde acude mucha gente por la noche. Llegue el sitio estaba muy animado aunque no encontré a nadie conocido, pedí una copa en la barra y espere a que llegase alguien que conociese, a pesar de estar el sitio animado empezaba a aburrirme, estaba solo tomando una copa y observando a la gente, el tiempo pasaba y ya empezaba a plantearme el irme a otro lugar hasta que sucedió lo inesperado, una mujer muy atractiva se acerco a mí......


SECUESTRADO POR ANA
Era viernes por la noche, me prepare para salir y tomar unas copas, me puse mis mejores ropas y me dispuse a pasar una agradable noche, fui a una discoteca lujosa y conocida que a menudo frecuentaba, un lugar donde acude mucha gente por la noche. Llegue el sitio estaba muy animado aunque no encontré a nadie conocido, pedí una copa en la barra y espere a que llegase alguien que conociese, a pesar de estar el sitio animado empezaba a aburrirme, estaba solo tomando una copa y observando a la gente, el tiempo pasaba y ya empezaba a plantearme el irme a otro lugar hasta que sucedió lo inesperado, una mujer muy atractiva se acerco a mí.

[HETERO] [PENECTOMIA] [FANTASÍA] [PENE] [SECUESTRO] [HUMILLACION] [ESCLAVITUD] [FEMDOM]



Categoria: Hetero      Autor: Anónimo & DarkSoul





Era viernes por la noche, me prepare para salir y tomar unas copas, me puse mis mejores ropas y me dispuse a pasar una agradable noche, fui a una discoteca lujosa y conocida que a menudo frecuentaba, un lugar donde acude mucha gente por la noche. Llegue el sitio estaba muy animado aunque no encontré a nadie conocido, pedí una copa en la barra y espere a que llegase alguien que conociese, a pesar de estar el sitio animado empezaba a aburrirme, estaba solo tomando una copa y observando a la gente, el tiempo pasaba y ya empezaba a plantearme el irme a otro lugar hasta que sucedió lo inesperado, una mujer muy atractiva se acerco a mí.     

Era una mujer joven y atractiva, era unos años mayor que yo, tendría algo menos de 30 años, me dijo que se llamaba Marta, se acerco a la barra y empezó a hablar conmigo, nos presentamos y empezamos a entablar conversación, pronto descubrí que también era muy simpática, estuvimos un buen rato hablando, hasta que ella se me insinuó.       

-“¿Te gustaría tomar una copa en mi casa?, ¡estaremos más tranquilos!” Me dijo Marta.          

Sin dudarlo un momento acepte encantado, sin duda pensaba que aquella era mi noche de suerte y me equivoque por completo. Tomamos un taxi y ella me indico donde vivía, que era un poco lejos, a las afueras de la ciudad, al cabo de un rato llegamos a donde decía que era su casa, era una casa grande con un bonito jardín, atravesamos el jardín y entramos a la casa, nos dirigimos al salón y ahí empezamos a tomar unas copas, estuvimos otro rato charlando agradablemente, hasta que las cosas cambiaron.    

Marta tomo mi copa, dijo que iba a echarme hielo en la copa, un gesto muy amable por su parte, pero era todo lo contrario, volvió con mi copa con hielo, y continuamos charlando y bebiendo, pronto me bebí aquella copa, al cabo de unos minutos empecé a encontrarme algo mal, eran unos pequeños síntomas que poco a poco fueron a mayores, empecé a marearme, la cabeza me daba vueltas, empecé a perder las fuerzas y ver borroso. Marta se dio cuenta que algo me pasaba y ella sabía perfectamente lo que era, ella había echado algo en mi bebida y esos eran sus efectos, al poco tiempo me quede prácticamente inmovilizado, no sabía que había tomado ni que pretendía aquella mujer.

Marta se levanto y tomo su teléfono e hizo una llamada, ella se sentó y se quedo esperando, estaba a su lado sin poder moverme, ella no me dirigió ninguna palabra, era como si no estuviese ahí, su simpatía había desaparecido por completo, al cabo de unos momentos alguien entro en la casa y se dirigió hacia nosotros, era otra mujer, una mujer más mayor que marta.   

Era una mujer de al menos 45 años, de complexión ancha, con caderas anchas, estaba algo obesa y con unos brazos y pernas anchas, era una mujer con el cabello rubio rizado, con un rostro serio, sus pasos sonaban en la habitación, llevaba unos zapatos de tacón altos que sonaban mucho, iba vestida de forma provocativa, con una falda corta y medias negras. Ella se acerco hasta nosotros, me echo una mirada de arriba abajo y después se dirigió hacia Marta, se saludaron afectivamente y empezaron a hablar.      

-“Espero que te guste lo que te he traído”. Dijo Marta.          
-“Si, me gusta mucho”. Respondió aquella mujer.      
-“Espero que lo disfrutes mucho”. Le deseo Marta a ella.     
-“No te quepa la menor duda”. Respondió mientras sacaba dinero, para darlo a Marta. 

No me lo podía creer, estaban pagando por mí, me estaban tratando con un simple objeto, La nueva mujer había pagado a Marta para que me trajera hasta ella. 

-“¿Antes de irte me puedes ayudarme con él?”  Le pregunto a Marta.

Quien contesto afirmativamente, las dos mujeres me miraron, no sabía que pretendían, entre las dos me levantaron y me ayudaron a caminar, apoyándome en ellas llegamos hasta el final del pasillo, abrieron una puerta y había escaleras hacia abajo, con su ayuda las bajamos y la nueva mujer saco una llave con la que abrió una puerta, aquello era un sótano, no era muy grande, tenía una cama, un armario, una silla y alrededor había trastos por los suelos, estaba algo sucio el sótano y era algo frio y no tenía ninguna ventana, entramos en él y me dejaron en el suelo. Marta y la otra mujer se despidieron, Marta me dejaba a solas con aquella mujer obesa y fuerte sin saber que pretendía.      

Cuando se marcho Marta aquella mujer entro en el sótano y se dirigió hacia mí, se inclino y sin decir nada empezó a quitarme la ropa, no la costó mucho esfuerzo moverme, ya que soy una persona de complexión delgada, pudo manejarme fácilmente y quitarme la ropa, al momento estaba completamente desnudo, ella se dirigió al armario y de el saco un manojo de cuerdas, tomo una cuerda y me ató las manos a mi espalda y empezó a atármelas, al momento me ato las manos con fuerzas, dio varias vueltas con la cuerda sobre mis muñecas tensando la cuerda y apretando la cuerda a mi piel, se levanto y tomo otra cuerda e hizo lo mismo con mis pies a la altura de los tobillos, al momento estaba atado de pies y manos, todavía seguía medio dormido y no pude poner ningún tipo de resistencia, me ato con facilidad, cuando termino de atarme sin decir una palabra se marcho, dejándome encerrado a oscuras, atado de pies y manos.       

Tardo un rato en empezar a pasarse el efecto de aquello que me habían dado, según recuperaba mis fuerzas intentaba liberarme, pero descubrí que era imposible, estaba atado fuertemente, lo intente una y otra vez pero no conseguí nada, aquella mujer no era la primera vez que ataba a alguien, ante mis intentos en vano de liberarme opte por pedir ayuda, me puso a pedir ayuda por si alguien podía oírme, pero la única que me escucho fue aquella mujer, escuche sus tacones bajando la escalera, abrió la puerta y entro dirigiéndose a mi lado:      

-“Veo que ya te has despertado”. Me dijo aquella mujer.    
  
-“Ahora voy a presentarme, soy Ana y a partir de ahora voy a ser tu dueña, a partir de hoy me perteneces y yo te enseñare como debes comportarte”. Me dijo Aquella mujer con un tono Autoritario.

-“¿Has entendido cerdo?”. Me pregunto.          

Estaba asustado y solo pretendía salir de ahí, continué pidiendo ayuda, algo que la enfado mucho.

-“Cállate porque no vas a salir de aquí, obedéceme o será mucho peor”. Me recrimino en un tono más fuerte.

Pero no la hice el menor caso, gritar era lo único que podía hacer, y continué haciéndolo.       

-“Cállate cerdo” Me propino una fuerte bofetada mientras me pedía que me callara.
 -“Vuelve a abrir la boca y será la última vez que la abras”. Ante aquella bofetada la insulte con odio, lo que provoco otra fuerte bofetada.          

-“Te lo advertí, no volverás a abrir la boca”. Ella fue al armario y tomo cinta de embalar, me dio la vuelta poniéndome bocabajo en el suelo , ella se levanto la falda y empezó a quitarse su braga (calzón), se quito una de color negra, grande, la oprimió con su mano y se inclino hacia mí, me tomo por el cabello levantándome la cabeza y con la otra mano acerco su braga a mi boca, pronto me llego un fuerte hedor, trate de no abrir la boca, pero ella insistió con fuerza y su braga poco a poco fueron introduciéndose en mi boca, tenía fuerza en sus brazos y empezó a introducirlas poco a poco, la forzó hasta que entraron por completo en mi boca, llenando mi boca, una vez que estaban dentro tomo la cinta de embalar y dio varias vueltas con ella sobre mi boca y cabeza, con su mano se aseguro que quedara bien pegada a mi boca , ahora estaba totalmente amordazado, no podía hacer el más mínimo ruido con aquella mordaza, ahora estaba bajo su completo control. 

-“Calladito estas más guapo cerdo, yo te enseñare a obedecerme, jamás se te ocurrirá desobedecerme”. Tras decir aquello ella empezó a reírse de mí, se levanto y de nuevo se marcho de la habitación.       

Continué en aquel sótano, estaba encerrado y a oscuras, mis intentos por desatarme eran imposibles, desistí de intentarlo, acepte mi situación totalmente inmovilizado, pasa un largo rato hasta que sentí sus tacones bajando las escaleras, ella abrió la puerta, entro en la habitación y cerró la puerta de nuevo con llave, guardándose la llave en su ropa interior, se acerco a mí y me puso un zapato en mi cara, me piso la cara mientras me hablaba de forma autoritaria.           

-“Ahora me perteneces y hare contigo lo que me plazca pero antes voy a enseñarte a obedecerme”.  Me dijo Ana mientras me apretaba su tacón a mi cara.

Ama se dirigió hacia el armario donde tomo unos guantes, eran unos guantes de goma amarillos, empezó a ponérselos, se puso los guantes con dificultad, los guantes la quedaban muy apretados en su mano y brazo, eran unos guantes amarillos muy sucios casi de color marrón, estaba asustado no sabía que pretendía, trate de arrastrarme hacia la puerta, una idea absurda, estaba atado y la puerta cerrada, ella se rio al verme.

-“No podrás salir de aquí, ahora eres mío y no te dejare ir y será mejor que te portes bien o me harás enfadar” Me dijo mientras ella continuaba ajustándose los guantes a sus dedos, cuando termino tomo un cinturón de cuero y lo doblo por la mitad.        

-Ahora aprenderás quien manda aquí cerdo” Me dijo de una forma muy tranquila, era una mujer muy fría y perversa.   

Ella tomo la silla que había en la habitación y la coloco en el medio de la habitación, se empezó a quitar la falda, quedándose en braga y medias negras hasta los muslos, se acerco a mi me tomo por el cabello y me atrajo hacia ella, me tomo, acostándome bocabajo sobre la silla, mi pecho quedaba apoyado en el asiento de la silla, ella se acerco a mí y abrió sus piernas, metió mi cabeza entre sus piernas y las cerro con fuerza, sus anchos muslos me apresaban ejerciendo una fuerte presión en mi cara y con una mano levanto mis manos atadas dejando mi trasero al descubierto y a su antojo.          

-“Ahora estate quieto y no me hagas enfadar”. Me dijo Ana, algo absurdo porque no podía moverme ni oponer resistencia. 

Con la otra mano ella tomo el cinturón y de pronto recibí un fuerte azote en el trasero, antes de reponerme de este azote ya estaba recibiendo otro y otro, sus azotes eran dolorosos y tomo un ritmo constante, el sonido del cinturón contra mi trasero resonaba en la habitación, de mi solo salía un leve gemido de mi mordaza, ella continuo azotándome una y otra vez, al cabo de unos minutos era muy doloroso, cada azote dolía más y más, tenía el trasero ardiendo y ella sin piedad seguía azotándolo, la azotaina era interminable, al poco tiempo unas lagrimas salieron de mis ojos mientras ella seguía azotando con fuerza y apretando sus muslos para que no pudiese lo más mínimo moverme, cerré los ojos y espere a que aquello acabara, fue una azotina muy larga que me dejo el trasero completamente dolorido y marcado, cuando ella termino de azotarme me libero de entre sus piernas, caí rendido al suelo, el trasero me ardía.     

Ella se inclino hacia mí, levanto mi barbilla hacia ella

-“No me desobedezcas nunca o recibirás todas las azotes que sean necesarias hasta que comprendas quien es tu dueña”. Me dijo mientras me acaricio suavemente la cara con sus manos. Comprobé que sus guantes emitían un olor desagradable.

–“ahora eres mi perrito y harás lo que te ordene”. Continuo diciéndome mientras me acariciaba.      
-“Ahora me darás placer, pórtate como un buen perrito”. Me dijo mientras continuaba acariciándome como a su perrito.   

Ella se sentó en la silla y me puso de rodillas junto a ella.    

-“ahora voy a quitarte la mordaza, una sola palabra y te azoto de nuevo” Me amenazo Ana, no estaba dispuesto a recibir otra azotaina así que la hice caso, ella me quito la mordaza sacándome la braga de mi boca, respire aliviado por la boca.          

-“Bésame los pies perrito” Me dijo Ana.

La obedecí y me incline a sus pies y empecé a besar tanto sus pies como zapatos, cuando lambí sus zapatos ella se quito un zapato, acerco su pie con sus medias negras a mi boca y me metió el pie en la boca, lambí su pie dentro de mi boca dejando sus medias húmedas, al momento aparto ese pie y me dio su otro pie, mientras lambia su pie ella me acariciaba como a su perrito, ella tomo un zapato con su mano y me metió el tacón en mi boca, lambí los tacones de Ana.      

-“Ahora túmbate en el suelo perrito”. Me dijo Ana.

Obedecí, me tumbe boca arriba en el suelo, ella se puso de pie y se puso a mi altura y empezó a inclinarse hasta que se sentó en mi pecho.

-“Haz disfrutar a tu dueña perrito”.  Después de decirme esto empezó a inclinarse hasta mi cara y se sentó en cuclillas sobre mi cara, su trasero me aplasto la cara, el olor de su trasero entro por mi nariz, yo aparte la cara al instante, ella se levanto enfadada.     

-“No vuelvas a apartar la cara o lo lamentaras”. Me amenazo de una forma muy autoritaria.

Luego volvió a sentarse sobre mi cara, de nuevo empecé a respirar su trasero, apenas podía respirar , cuando estaba exhausto se levanto de mi cara dejándome respirar, sin apenas darme tiempo volvió a sentarse sobre mí, repitió eso una y otra vez, respiraba con dificultad, no aguantaba más esa situación, la pedí que me soltara pero ella me hizo caso omiso, ella se levanto y se quito su braga que llevaba puesta, me metió esa otra braga de nuevo en mi boca y se sentó de nuevo en mi cara, ahora solo podía respirar por la nariz, y lo único que respiraba era el olor de su trasero, continuo asfixiándome con su trasero durante un largo rato dándome apenas tiempo para respirar, ella se la notaba que estaba disfrutando mucho con aquella situación.      

Ella paro y se sentó sobre mi pecho, empezó a ajustarse los guantes a sus dedos,
-“Ahora lámelo bien y no me hagas enfadar perro” Me amenazo de nuevo Ana y me saco la braga de mi boca.

Se sentó de nuevo en mi cara.

-“Lambelo bien perro” Me ordeno,

En un principio no obedecí lo que me ordeno, ella se sentó sobre mi pecho de nuevo y me propino una fuerte bofetada, después volvió a sentarse en mi cara, esta vez saque la lengua tímidamente para lamber su ano, ella volvió a sentarse en mi pecho y me abofeteo varias veces, sus manos enguantadas  se estrellaron en mi cara varias veces.        

-“Quiero sentir tu lengua dentro de mi perro”. Me ordeno Ana.

Saque mi lengua y empecé a lamber sus nalgas y ano, ella movía su trasero suavemente sobre mi cara, estaba disfrutando mientras me sentía totalmente humillado ante ella y su trasero, me esmere con mi lengua no quería recibir más bofetadas o azotes, cuando quedo satisfecha hizo lo mismo con su sexo, empecé a lamber su sexo y ella empezó a gemir de placer, - muy bien perrito, sigue- me decía mientras lamia su sexo, al rato su sexo empezó a estar húmedo, lambí sus flujos mientras ella disfrutaba, cuando quedo satisfecha paro sentándose en mi pecho.          

-·Te has portado muy bien perrito”. Me felicito Ana.

Luego metió uno de sus dedos en su sexo, sacando el dedo totalmente húmedo, acerco el dedo a mi boca y lo metió en ella, tuve que lamer su flujo sobre su dedo, lo hizo una y otra vez, mi boca sabia completamente a sus flujos, ella metió su dedo en su ano, aquello no pretendía lamberlo pero antes de darme cuenta ya tenía su dedo en mi boca, ahora sabia porque sus guantes olían tan mal, no era la primera vez que lo hacía, lambí su repugnante dedo varias veces hasta que ella se levanto.        

-“Ahora voy a darte placer a ti”. Ana se levanto y saco un bote con vaselina, ella se sentó en la silla y me puso encima de sus rodillas, me apoyo sobre sus grandes muslos, ella se echo vaselina en su dedo y acerco su dedo a mi ano, note como su dedo se introdujo en mi, aquello me dolió, era mi primera vez que me pasaba algo así, intente resistirme y quejarme, pero lo único que conseguí fue que me volviera a amordazar y a amenazar con algo aun peor.     

-“Vuélvete a mover y te prometo que te corto tu asqueroso pene pero”. Me dijo Ana.

Luego continuo introduciendo su dedo en mi ano, aquello me dolía y ella metió su dedo completamente para empezar a moverlo en mi interior, sacaba y metía sus dedo, poco apoco dejo de dolerme aquello, cuando lo dilato lo suficiente ella se levanto y tomo un arnés con un pequeño pene, se puso aquel juguete, la quedaba muy ajustado a su cadera, ella empezó a untar vaselina por el pene de plástico, yo gritaba entre mi mordaza porque sabía lo que venía a continuación, ella se acerco despacio a mí, me puso de rodillas, ella se acerco por detrás, me abrazo por detrás y poco a poco empecé a notar como aquel pene se acercaba a mi trasero, empezó a introducir el pene de plástico en mi ano, aquello me dolía pero ella continuo metiéndolo, cuando entro en mi interior ella empezó a sacarlo y meterlo por mi trasero, fui violado por ella una y otra vez, notaba su pene en mi interior y su cuerpo pegado al mío, durante un largo raro forzó mi ano una y otra vez, sus muslos golpeaban en mis nalgas y me penetraba rápidamente. 

Luego de un rato ya estaba muy cansado de tantos castigos y humillaciones recibidos a lo largo de la noche, por lo que trate de revelarme lo que me hizo caer al suelo, los a Ana que era insaciable y muy cruel, le molesto no dejaba de humillarme, se quito el arnés, se inclino hacia mi trasero y empezó a meter con su mano el pene en mi de manera brusca y rápida.          

-“Perro mal ahora veras como trato a los perros como tu disfruta mientras puedas”. Ella dijo

Metió el pene en mi ano y con cinta de embalar empezó a pegarlo para que se quedara en mi interior, tras mucha cinta de embalar consiguió sujetar el juguete en su lugar, Ana tenía pensado dejarme puesto el pene de plástico en mi ano.          

-“Te advertí que te portaras bien y no me hicieras enfadar”. Me recrimino Ana,

Se levanto y fue hasta el armario del que saco una tijera de las para podar setos, se me acerco de nuevo y me dio la vuelta para tomar mi pene comenzó a masturbarme con una de sus manos enguantada, hasta que me vine copiosamente sobre mi vientre y pecho, luego ella dejo mi pene y coloco la tijera justo en la base.

-“Ahora veremos cómo te portas sin tu pene perro”. Dijo Ana.
-“MMMMMMMMMNGGGFDDD” Trate hablar pero la mordaza me lo impidió.
-“¡CLACK!” Sono.
-“MMMMMMMMMMM” Grite de dolor.

Ana me corto con la afilada tijera mi pene cercenándolo por completo, la sangre broto al tiempo que todo mi cuerpo se convulsionaba de dolor, Ana fue por algo y regreso a donde estaba retorciéndome, sentí que algo me quemaba mi entrepierna era Ana que con un soplete cauterizo mi herida, para luego colocar un pequeño cilindro de oro para que uretra no se cerrara, luego me dijo ahí retorciéndome y antes de desmayarme la escuche decir.

-“Creo que lo voy a pasar muy bien contigo”. Dijo riéndose y burlándose de mí,

Me arrojo los guantes a la cara y se fue de la habitación. Apenas escuche como cerraba con llave por fuera y como se alejaba dejándome atad, amordazado con un consolador dentro de mí y castrado.





Autor: Anónimo & DarkSoul       Adaptador: DarkSoul

DOMINADO POR MI MEJOR AMIGA

La historia que a continuación contare, se puede decir que cambio mi vida, ya que esta historia se remonta cuando yo tenía 20 años, ahora en la actualidad tengo 27 y se puede decir que soy otra persona desde aquel día, en que fui dominado y algo más por mi mejor amiga, perdí mi virginidad en una tarde-noche de verano junto con mi virilidad......


DOMINADO POR MI MEJOR AMIGA
La historia que a continuación contare, se puede decir que cambio mi vida, ya que esta historia se remonta cuando yo tenía 20 años, ahora en la actualidad tengo 27 y se puede decir que soy otra persona desde aquel día, en que fui dominado y algo más por mi mejor amiga, perdí mi virginidad en una tarde-noche de verano junto con mi virilidad.

[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [TESTÍCULOS] [DOMINACIÓN] [VIOLACIÓN]


Categoria: Hetero      Autor: Dimas & DarkSoul





La historia que a continuación contare, se puede decir que cambio mi vida, ya que esta historia se remonta cuando yo tenía 20 años, ahora en la actualidad tengo 27 y se puede decir que soy otra persona desde aquel día, en que fui dominado y algo más por mi mejor amiga, perdí mi virginidad en una tarde-noche de verano junto con mi virilidad.

Pues bien como les decía, todo paso en una tarde-noche de verano, en la cual como siempre me disponía a ir a buscar a mi mejor amiga a su casa, ya que siempre que salía con ella a tomar algo como era costumbre de nosotros, antes siempre pasaba a buscarla a su casa.

Una vez que había llegado a su casa me dispuse a tocar el timbre para que supiera que llegue por lo cual la esperaría abajo, pero para mi sorpresa la que contesto por el intercomunicador fue su madre, la cual al oír mi voz me dijo que subiese ya que su hija se estaba preparando todavía.       

La verdad que la idea de subir a casa de mi amiga no me gustaba mucho ya que los padres de ella y míos no se llevababan bastante bien, y por lo cual siempre me provocaban con su hija, y eso la verdad que me ponía colorado, ya que en realidad mi amiga me gustaba, pero la verdad que nunca se lo había dicho.           

Pues bien una vez que llegue a casa de mi amiga, su madre, me invito a pasar al salón ya que su hija se estaba duchando todavía, a lo cual al oír que se estaba duchando una sensación de morbo me entro al pensar como estaría ella desnuda, mientras el agua acariciaba su cuerpo, y mientras pensaba eso de pronto sentí que una puerta se abrió, desde luego era ella, ya que mientras estaba en el salón pude ver como se metía en su habitación para cambiarse de ropa ya que lo único que tapaba su culito y sus pechos era una toalla grande.        

Por fin llego el momento de verla vestida, y la verdad que estaba radiante ya que su forma de vestir era de lo mas provocativa, pues llevaba una faldita corta, que de lo corta que era incluso podía aprecia una tanguita que sería la que tapaba su más divino tesoro, después por encima de su cintura se podía apreciar bastante bien sus lindos pechos, ya que se puso una blusa clara y aunque sus pechos no eran, ni muy grandes, ni muy pequeños, más de uno soñaría con poder tenerlos para poder magrearlos y comérselos.           

Pues bien salimos de casa de ella, la verdad que casi no podía atender a lo que me decía, ya que en mi mente estaba centrado mirando su precioso cuerpo, a lo que ella al darse cuenta de que casi no le prestaba atención a lo que me decía, se dio cuenta que no paraba de dejar de mirar sus preciosos pechos y su lindo trasero.      

En un principio creía que no se había enterado de que la estaba mirando, más de lo que nunca se había imaginado, pero como que se dio cuenta, ya que de una forma amigable con su mano me dio un toquecillo en la cabeza, diciéndome "parece que me vas a comer con la mirada", yo ante eso la verdad que me corte mucho ya que no pensaba que se estaba dando cuenta, con lo cual pudo observar que ya le prestaba más atención, ya que estaba totalmente acobardado.         

De esto que pasamos por un bar mis palabras fueron que si quería parar, para tomar algo, a lo cual ella sin más me dijo que le gustaría ya que estaba seca y tenía ganas de beber algo, entonces nos dispusimos a entrar, y al sentarnos el camarero que estaba al lado se dispuso a tomarnos la orden de lo que queríamos beber, a lo que antes de que se fuese para traernos la bebida le di el dinero para que me cobrase lo pedido a su vez.       

Mientras esperamos a que nos sirvan empiezo a notar como mi amiga de una forma muy provocativa, se coloca de forma que cuando el camarero llegase pudiera ver su faldita corta ya que de lo corta que era, casi se podía ver su tanga, ya entonces llego el camarero ,y mientras nos servía pude comprobar cómo observaba a mi linda amiga, sus lindas piernas y la entrada de su sexo, cuando se retiro mi amiga se empezó a reír, fue entonces cuando me dispuse a recoger el dinero del platillo que el camarero había dejado, y con picardía tire una moneda debajo de la mesa esperando que ella no se diera cuenta, a lo que me agache y según me dispongo pude observar como la entrada de su sexo era de lo más apetecible, desde luego cuando me levante, me levante medio asombrado de lo que había visto, pero la verdad que mi amiga no era tonta, a lo que me dijo ¿"te gusto lo que has visto?"

Pues no te creas que no te vi que tiraste la moneda a propósito, esas palabras me dejaron helado, con lo cual de una forma más bien tímida le dije que me perdonase, que no era lo que pretendía pero que fue una reacción que ni esperaba que me pasase, ella se reía ante mis palabras mientras en un momento que ceso su risa me dijo que por esta vez pasaría pero que la próxima vez me acordaría por no la respetarla, pero ella la verdad que no quería que la respetara, ya que siempre hacia todo lo posible, para que yo cayese en la tentación de mirarla.     

Ya fue cuando de pronto me dijo que si la podía acompañar hasta un sex-shop, a lo que le dije que para que quería ir a un lugar de esos, contestándome que quería comprar algo para cuando llegase su novio de viaje, en tanto que la acompañe y de esto que nos disponemos a mirar los artilugios que hubiese, ella se decide por dos pares de esposas, en las cuales le pregunte que si pensaba comprarse eso, a lo que me dijo que si, ya que cuando llegase su novio de viaje quería someterlo a un tipo de dominación, en fin que no podía ni imaginar que esas serian para mí y que me estaba mintiendo.       

Después de eso todo lo demás, fue de lo más normal, claro que yo no podía dejar de mirar sus pechos ya que cuando estábamos en la discoteca con los destellos de luces se podía notar como sus pechos estaban de lo más visibles, era como si no trajera blusa alguna, ya que aunque llevaba sujetador, la blusa era clara, y el sujetador era de la misma claridad, desde luego ella ya no me decía nada, con lo cual yo me había dado cuenta que ella se había enterado que la estaba mirando, pero como notaba que me dejaba y que a su vez ella hacía por provocarme con sus movimientos mi vista no cesaba.          

Avanzada ya la noche me dice que se marcharía para su casa, ya que aunque sus padres se habían marchado 2 días de viaje a última hora de la tarde, ella se encontraba cansada.  

Sin pensarlo, le dije que haría lo mismo y que primero la acompañaría a su casa para que no fuera sola, ya que no quería que le pasase nada, fue cuando note en su mirada una expresión extraña, como si estuviese planeando algo, pero bueno como que no presentía cuáles eran sus planes, a lo que según llegamos a su casa, de pronto me dice que si puedo subir un momento ya que me tenía que dar una cosa, que no me llevaría mas de unos minutos, subí detrás de ella ya que así podía ver su tanga con el movimiento que realizaba al subir las escaleras, y una vez que llegamos de pronto me dice que la espere en el salón y que cuando ella me Dijera que cerrase los ojos, que los cerrase ya que quería darme una sorpresa, de pronto es cuando noto que se acerca y escondiendo algo detrás de ella me dice

-"Cierra los ojos y date la vuelta" Me dijo ella.

Obedecí sin más ya que no pensaba en lo que me pasaría, de pronto noto como me pone las manos hacia mi espalda y de una forma agresiva note como mis muñecas las hacia prisioneras con unas esposas, ante eso asombrado le dije que si estaba loca, que me soltase, a lo que sin mediar palabra empezó a empujarme hacia su habitación, en la cual una vez que llegue de una forma agresiva me tiro en su cama, mientras me decía.

-“Ahora me toca mirar a mí y tú te dejaras hacer lo que yo quiera, quieras o no quieras estas a mi merced”- Me dijo ella.

Aquellas palabras me hicieron poner muy nervioso no sabía qué hacer, y para colmo de pronto pude observar como con las otras esposas hacia lo mismo con mis piernas, desde luego ya no podía hacer nada, ya que estaba indefenso y ella podría hacer lo que quisiera conmigo.       

Pues así fue, de pronto cuando la veo llegar a la habitación veo que se me aproxima con unas tijeras a lo que asustado le pregunto ¿"que piensas hacer con eso?" De pronto me ordena que me calle y que observe y que ahora pagaría por mirarla de forma descarada y que como sabía que era virgen haría que la penetrase a lo que le dije que no me hiciera eso, ya que no quería perder mi virginidad así, entonces agresivamente agarro mi pene por encima de mi pantalón y con un aire dominando la situación me dijo.

-"Perderás la virginidad como yo diga y algo más, se acabo la timidez". Me dijo ella.    

Sabía que no podía hacer nada para impedirlo, de pronto ella empezó a desabotonarme el botón del pantalón bajándolo estos hasta los tobillos, para después empezar con mi camisa y una vez que ya me había quitado la camisa, se detuvo a acariciar todo mi cuerpo con sus manos y su lengua hasta llegar a mi pene, de pronto se aparto de mí, no antes de haberme acariciado mi pene y sentirlo ella que se encontraba erecto de la excitación que sentía en ese momento.    

Empezó a denudarse quitándose primero su faldita, mientras que hacia eso me decía, si me gusta mirar este es tu momento, yo estaba a cien cuando se quito la faldita quedándose con su tanga, cuando de pronto pude observar que se quitaba su blusa diciéndome, ¿no te gustan mis tetas? Pues hoy no dejaste de mirarlas, en fin que estaba que no podía mas, a lo que sin saber lo que decía en ese momento le dije no me hagas eso que no quería, al oír eso se quito su tanga y el sujetador, ella se quedo totalmente desnuda, y a mi todavía me quedaba mi trusa (slip), el cual no tardaría en hacer desaparecer, fue entonces cuando de una forma dominante tomo la tijera y sin pensarlo dos veces empezó a abrir un agujero en la parte delantera de mi trusa, con lo que acto seguido de una forma agresiva me desgarro toda la prenda.     

Eso desde luego para mí ya fue lo máximo y más aun cuando de pronto empezó a agarrar mi pene y después de ver que se encontraba erecto, se lo llevo a su boca, produciéndome una serie de escalofríos ya que esa era mi primera experiencia sexual y por lo cual para mí todo era demasiado excitante, de pronto fue cuando empecé a sentir que me correría a lo que dándose cuenta, me dijo que no lo haría en su boca en ese momento me apretó los huevos haciéndole gritar de dolor, cuando me calme ella se monto encima de mí, empezó a moverse lentamente mientras que sus pechos podía sentirlos tan cerca de mi boca, que casi se los podía chupar mientras ella se movía lentamente con mi pene dentro de ella.

Fue entonces cuando después de tanto placer empecé a gemir ya que estaba llegando al punto máximo de mi resistencia sexual, cuando de pronto de una forma exagerada, comencé a derramar mi leche dentro de ella, a lo que retirándose rápido comenzó a menearla salvajemente de forma, que mi leche caía sobre su cuerpo desnudo rociándose entera sobre sus pechos.

Entonces levantándose de encima de mi continuó acariciando mi pene, con una mano mientras con la otra comenzó a acariciar sus pechos ya que antes no había podido debido, mientras le dije inocentemente muy contento luego de lo sucedido.

-“Nunca lo olvidare, esta noche”. Ella solo sonrió y me dijo.
-“Ya creo que nunca la olvidaras perro”. Me dijo ella.          

Quien se levanto y fue a uno de los cajones, saco algo de ahí y regreso a donde estaba, era un elastrador ya con una liga castradora cargada, ella se monto de nuevo sobre mí, restregó su húmedo sexo sobre mi aun erecto pene, y me dijo.

-“Es hora de pagar por haberme penetrado”. Dijo ella.

Tomo mis huevos, y los estiro luego los paso uno a uno por la liga abierta, coloco la liga en la parte alta y soltó el seguro del elastrador, recuerdo que sentí mucho dolor, no recuerdo si grite, recuerdo que me retorcía y arquee mi cuerpo pero no, creo que me desmaye, cuando recobre el sentido habían pasado ya dos horas. Ella me mostro usando un espejo de mano mis huevos ya ennegrecidos, muertos dentro de mi escroto.

Le suplique que me llevara a un hospital pero ella se monto sobre mí de nuevo dándome la espalda, sus hermanas nalgas se asentaron sobre mi pecho, podía sentir su sexo sobre mi piel, la sentí tomar mi pene y luego mi escroto que me hizo temblar de dolor, luego sentí un fuerte piquete que me hizo retorcer de dolor y de pronto ella se bajo de encima de mí, y me dijo.

-“Bien ya no eres más un hombre, ahora y para siempre serás mi eunuco”. Dijo ella.

Luego alzo su mano bañada en sangre y me mostro mi escroto cortado sostenido por sus dedos, sin poder contenerme ante tal horror grite.

-“¡NOOOOOOOOOOO!” Grite aterrado.

Actualmente está casada y tiene dos hijas, en secreto sigue siendo mi Ama, mi pene aun logra tener erección gracias a drogas para la impotencia y a que ingiero testosterona ella me azota, humilla, orinándose encima, incluso me marco con sus iníciales con un hierro al rojo vivo una de mis nalgas, sin embargo estoy sometido a ella, se que nadie más me daría la oportunidad de tener sexo, aunque sea cuando a ella se le antoje, después de todo que mujer quería tener sexo con un eunuco.





Autor: Dimas & DarkSoul       Adpatador: DarkSoul

CIELO E INFIERNO

La joven poseía una belleza sobrenatural, alta y esbelta, con largas piernas torneadas, su larga y abundante cabellera rubia parecía una cascada de oro, sus ojos verdes esmeralda destellaban reflejos de fuego, su sensual boca de labios rojos esbozó una sonrisa mientras sorbía un trago de vino de la copa de cristal que sostenía en una mano. Estaba apenas vestida con un diminuto bikini, el cual era una joya maestra de orfebrería, entallado con finos anillos de aro entrecruzados, en la otra mano blandía una fusta de cuero negro. Un halo de luz brillaba alrededor de su cabeza, mientras sus alas blancas como las de una paloma se hallaban recogidas tras su espalda......


CIELO E INFIERNO
La joven poseía una belleza sobrenatural, alta y esbelta, con largas piernas torneadas, su larga y abundante cabellera rubia parecía una cascada de oro, sus ojos verdes esmeralda destellaban reflejos de fuego, su sensual boca de labios rojos esbozó una sonrisa mientras sorbía un trago de vino de la copa de cristal que sostenía en una mano. Estaba apenas vestida con un diminuto bikini, el cual era una joya maestra de orfebrería, entallado con finos anillos de aro entrecruzados, en la otra mano blandía una fusta de cuero negro. Un halo de luz brillaba alrededor de su cabeza, mientras sus alas blancas como las de una paloma se hallaban recogidas tras su espalda.

[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [PENECTOMIA] [SOBRENATURAL] [SADO] [HUMILLACION] [ESCLAVITUD] [CBT] [TORTURA]


Categoria: Hetero      Autor: Lilith





-“¡Hazlo más suave! ¡Con más delicadeza!” -Ordenó de mal humor Akasha, al hombre que de rodillas ante el diván donde ella se encontraba se esmeraba en besarle los dedos de los pies.
-“¡No olvides que yo soy una Arcángel!” 

Y vaya si lo era, la joven poseía una belleza sobrenatural, alta y esbelta, con largas piernas torneadas, su larga y abundante cabellera rubia parecía una cascada de oro, sus ojos verdes esmeralda destellaban reflejos de fuego, su sensual boca de labios rojos esbozó una sonrisa mientras sorbía un trago de vino de la copa de cristal que sostenía en una mano. Estaba apenas vestida con un diminuto bikini, el cual era una joya maestra de orfebrería, entallado con finos anillos de aro entrecruzados, en la otra mano blandía una fusta de cuero negro. Un halo de luz brillaba alrededor de su cabeza, mientras sus alas blancas como las de una paloma se hallaban recogidas tras su espalda, su voluptuoso cuerpo estaba recostado a lo largo del diván tapizado de terciopelo rojo.

El hombre sostenía entre sus manos, por el tobillo, uno de los hermosos pies descalzos, su lengua recorría la planta del pie, lamiéndola y masajeándola con extrema adoración. El sumiso estaba desnudo por completo, su miembro desplegaba una erección total, como a punto de estallar, un hilo de líquido pre seminal iba desde el agujero de su glande hasta el piso de mármol, de cuadros blancos y negros. La estancia era un lujoso estudio, con paredes de piedra, y columnas que subían hasta unirse en cruceros, las ventanas ojivales daban paso a la luz a través de sus vitrales multicolores en los cuales el artista había recreado escenas fantásticas de la rebelión de los Ángeles en el cielo.

El hombre deslizó su mano por la pantorrilla de la joven, la piel cremosa y sonrosada, era como el más fino alabastro, inmaculada sin ninguna imperfección, era suave, tersa al tacto, era como tocar el paraíso, un ligero bronceado le daba un tono de oro.

La lengüeta de la fusta golpeó con furia el dorso de la mano del hombre.

-“¡Retira tu asquerosa mano, esclavo!” Sentenció Akasha, haciendo énfasis en la palabra esclavo.
-“¡Sabes que tienes prohibido tocar mi divino cuerpo, tu asquerosa lengua y tus sucias manos solo pueden tocar mis pies, por debajo de mis tobillos”.

-“¡Perdón, Diosa!” Se disculpó el esclavo.
-“¡No! ¡No voy a perdonarte! ¡Esta noche recibirás tu castigo!”

El esclavo asintió resignado. Continuó lamiendo y besando los pies de la joven belleza rubia. Un reloj de péndulo, junto a la pared sonó dando seis campanadas.

-“Es hora de que te retires, gusano, debes ir a hacer el aseo del templo”.
-“Diosa… Si, mi, Diosa…” Balbuceó el hombre con enorme respeto.

-“¡Y más te vale que lo dejes resplandeciente de limpio! ¡O te hago que limpies el piso con la lengua!”
-“Sí, mi Ama”.

Akasha hizo una mueca de desprecio con su lindo rostro y le despidió con un gesto de la mano, se acomodó sobre el diván y cogió de la mesa de café a su lado un libro de tapas de cuero negro, con un pentáculo de plata grabado en la portada. El hombre salió del estudio, fue a un armario de dónde sacó escobas e instrumentos de limpieza y salió por un pasillo a la nave central de la catedral para dar inicio a las tareas de limpieza.

Tres horas después el interior de la catedral relumbraba de limpio, sus grandes puertas de acero estaban cerradas, adentro ardían los cirios de cera negra montados en sus candelabros de plata, sus mortecinas lenguas de fuego creaban misteriosos claroscuros, el hombre estaba de rodillas ante el altar mayor, de espaldas a las bancas, con sus manos unidas en oración. La catedral gótica estaba adornada con efigies de mármol blanco, de voluptuosas amazonas aladas, enfundadas en sexys armaduras y botas, armadas con espadas y látigos, plantadas de pie sobre el cuerpo de hombres desnudos. Tras la mesa del altar mayor, contra la pared del ábside, se alzaba una cruz invertida de madera negra y bajó ella un trono hecho de huesos humanos, con un escabel de calaveras para reposar los pies de la Ama.

-“¡Asumo que tus suplicas son dirigidas hacia mí, gusano!” Escuchó decir a la voz de cristal, mientras los dedos de un hermoso pie descalzo se posaban sobre su frente y empujaban su cabeza hacía atrás. Akasha estaba sentada sobre el altar, desnuda por completo, sus alas blancas extendidas en toda su extensión tras su espalda, la perversa y retorcida sonrisa decoraba su hermoso rostro. En una mano sostenía el cáliz de oro que se había utilizado durante la ceremonia.

-“¡Sí, mi Diosa!” Respondió el hombre sumiso.

Akasha se puso de rodillas sobre el altar, con sus suaves muslos abiertos, posó el gran cáliz de oro bajo su entrepierna y comenzó a orinar dentro de él, su sagrado néctar de oro llenó la copa hasta el borde. Posó la copa sobre la mesa del altar y se puso en pie, alta e imponente, esbelta en toda su angelical hermosura, con un halo de luz recortando el borde de su figura, con sus inmaculadas alas blancas extendidas.

-“¡Bebe!” Ordenó Akasha.
-“¡Te concederé la inmerecida gracia de delectar mi preciado néctar”.

El hombre se apresuró a cumplir la orden, tomo el cáliz entre sus manos y lo apuro como si la vida le fuera en ello.

-“Estarás en ayunas hasta que yo diga, no beberás ni comerás ninguna otra cosa”.

Después de haber dado su ultimátum la preciosa Ángel dio media vuelta y levitando sobre el aire abandonó la nave central de la iglesia. A medianoche el hombre descendió los escalones de piedra que conducían a los sótanos de la catedral, se trataba de una enorme red de galerías subterráneas, antiguas mazmorras, pozos y catacumbas aún más arcaicas que la misma catedral y el castillo que habían sido asentados encima.

Era justo medianoche, la hora a la que Akasha le había citado, iba desnudo y descalzo por completo, como ella lo exigía. llegó al vestíbulo subterráneo, ella estaba de pie en medio de la sala, ataviada con su angelical armadura de combate, en la parte superior, un pectoral de oro esculpido que realzaba sus formas femeninas y acomodaba por arriba sus exquisitos pechos, por abajo llevaba un tanga hecho de oro, calzaba sus pies con botas altas que subían hasta arriba de la rodilla, las botas estaban recubiertas de placas de oro sólido como guardas, sus manos iban cubiertas por guanteletes de oro que subían hasta los codos.

El hombre supo al verla vestida así que esa noche iba a recibir una paliza tremenda. Su pene se irguió en una erección tremenda, apuntado anhelante a su verdugo.

-“Al menos tu saludo es halagador”. Dijo Akasha, con ambas manos en la cintura.

El hombre bajó la mirada en señal de respeto, su erección era bestial, resultado de la excitación de ver la figura de la hermosa y poderosa mujer alada, y también de la castidad forzada que esta le había impuesto, así era, Akasha le había prohibido por completo los orgasmos, la perversa Ángel se había asegurado de que aquello se cumpliera así, usando sus poderes de magia angelical, había hechizado al hombre para que este fuera incapaz de alcanzar el orgasmo y eyacular a menos que ella lo ordenase.

-“Ponte a gatas como el perro que eres”. Ordenó la voluptuosa rubia.
-“Y sígueme, administraré tu castigo en la cámara de torturas”.

Un escalofrío helado recorrió el cuerpo del hombre, la cámara de torturas significaba que ella tenía planeado algo muy severo, el castigo sería cruento e inmisericorde. Atravesaron un amplio corredor, iluminado por antorchas, ella andando de pie, haciendo resonar las suelas de sus botas contra el piso de piedra negra, él siguiéndola a gatas, sobre manos y rodillas, como un perro, la seguía como un borrego que iba al matadero, conforme con su destino, apreciando desde abajo el perfecto espectáculo del trasero de la Ángel, enmarcado por el tanga de oro.

Entraron a la cámara de torturas, era un siniestro salón enorme, estaba iluminado con candelabros donde ardían cirios de cera negra, el lugar poseía un área central despejada, con un circulo de plata engastado al suelo, dentro del círculo se dibujaba un pentagrama hecho con láminas de plata. Alrededor del círculo se hallaban repartidas diversas mesas de madera, sobre las que se desplegaban infinidad de instrumentos de tortura, escalpelos, cuchillas, dagas, ganchos. También podían verse distintas máquinas de tortura, hechas de madera, metal y cuero, empotradas al piso, potros, cruces, jaulas de acero, dentro de los braseros de bronce se calentaban herrajes al rojo vivo, de todas formas y diseños. De las paredes colgaba una colección infinita de látigos, de diversos estilos y tamaños.

Al hombre el corazón le latía con fuerza, recordaba haber entrado a la cámara de torturas solo una vez, la primera noche que había conocido a Akasha, la cruel beldad le había torturado con sadismo hasta el amanecer, ella se había detenido al ver que él había perdido la conciencia y ya no era divertido para ella el continuar golpeándole.

-“¡Anda, camina!” Ordenó, llevándole hasta el centro del pentagrama, en el medio del salón.

Él elevó la vista y observó, ahí en medio de la estrella de cinco puntas se hallaba de pie una misteriosa y esbelta figura femenina. Era una pelirroja de ensueño, ataviada con un bikini de cuero negro, con remaches de acero y cadenas, calzaba botas de caña alta, con suela de plataforma y tacones altos de acero, afilados como estiletes, cubría sus manos con guantes arriba de los codos, el cabello rojo intenso como llamas del infierno, con brillos naranjas, lo llevaba suelto y caía como una cascada de fuego tras su espalda, sus ojos azules eran fríos y refulgían con centelleos metálicos, a ambos lados de su cabeza salían un par de cuernos retorcidos como carneros, tras la espalda la chica desplegaba unas alas negras similares a la de los vampiros.

Era una Súcubo, una Demonio femenino.

La diabólica belleza sonrió, sus sensuales labios los llevaba pintados de carmín negro, todo su maquillaje era oscuro, con sombra gruesa alrededor de los ojos, al sonreír mostró dos blancos colmillos, largos y afilados.

-“¡Akasha, te ves hermosa vestida así, con tu armadura!” Dijo la pelirroja con las manos a la cintura.
-“¡Lilith, tu estas fulminante con esas botas!” Respondió la Arcángel rubia.

Las chicas se abrazaron y se dieron un apasionado y profundo beso en la boca, una a la otra.

-“¿Vamos a divertirnos esta noche con el cerdo del esclavo?” Preguntó Lilith, una vez se separó de los brazos y los labios de Akasha, la pelirroja observaba al tembloroso hombre con profundo desprecio.

 -“Si, aguarda aquí”. Ya vengo.

Akasha fue a examinar una de las colecciones de látigos desplegada en un mostrador de madera, tras examinarlos se decidió por dos y los descolgó de su percha. Regresó al centro del pentagrama, donde la aguardaba Lilith de pie, plantada junto al esclavo que a gatas se mantenía quieto y en silencio. Akasha entregó uno de los dos látigos a Lilith, los instrumentos de tortura estaban hechos de cuero negro endurecido, eran gruesos y sólidos, del tipo usado para azotar bestias. Las chicas caminaron alrededor del esclavo haciendo sonar los tacones de sus botas, sonreían de manera perversa, semejaban lobas salvajes listas para devorar a su presa indefensa. Akasha dio el primer golpe, hizo restallar el cuero contra las espaldas de su esclavo, el golpe fue contundente y arrancó un alarido de dolor al hombre, el desgraciado se agazapó pecho a tierra, el latigazo le había dejado una estela rojiza, gruesa e hinchada como salchicha, casi al borde de verter sangre.

-“¡Anda, ponte a gatas, como perro, sobre manos y rodillas! ¡Si te mueves de nuevo te va a ir peor!”
Lilith tomó impulso y le dio un duro latigazo.

Turnándose de esta manera, las crueles féminas le azotaron con furia, le flagelaron la espalda, en los riñones, glúteos y muslos, los gruesos y largos listones de hematomas recorrían el cuerpo del hombre dándole el aspecto de una cebra de rayas escarlatas. A pesar de arquear la espalda y no dejar de temblar el desgraciado logró mantenerse en su puesto. Después de terminada la paliza, Lilith ordenó al hombre que se acercase y le lamiese las botas, el hombre se acercó hacia la pelirroja a gatas, comenzó a deslizar su lengua por la superficie de cuero negro de las botas, haciendo un esfuerzo por sostenerse a gatas y no caer al piso. En tanto Akasha fue a inspeccionar su colección de látigos en busca de uno nuevo, había cañas de madera de varios largos, látigos cortos y largos, fustas con lengüetas de variadas formas, cogió algunas de las piezas, blandiéndolas y cortando el aire con ellas, haciéndolas silbar de forma ignominiosa, finalmente se decidió por un gato de nueve colas, el terrible instrumento tenía un mango de madera, al que iban sujetas nueve cordones de cuero entrelazados terminados cada uno en un garfio de metal. Tomo el objeto y además tomó una botella de cristal vacía, y regresó al centro del pentagrama.

Lilith abrió su boca al ver el arma que la rubia portaba.

-“¡De manera que si vamos a divertirnos en serio!”
-¡Por supuesto!

La rubia se plantó a un lado del esclavo, con sus piernas abiertas y blandiendo el gato de nueve colas.

-“¡Escucha gusano! voy a azotarte, y mientras lo hago, tú vas a continuar lamiendo las botas de Ama Lilith, te vas a mantener en tu posición de perro a cuatro patas, si no te mueves, ni te caes y si no paras de lamer, entonces se acabará el castigo y te dejaré descansar en tu celda, pero si fallas, entonces vamos a continuar sin parar y te juro que de verdad vas a lamentarlo”. ¡Vas a recibir cinco latigazos!
Akasha lanzó la botella contra el piso, quebrándola en varios pedazos, luego con sus botas de oro pisoteó los restos de los cristales, reduciéndolos más de tamaño. Lilith sonrió con maldad, plantándose tentadora, manos a la cintura, frente a los restos afilados de cristal que yacían en el piso. El hombre gateó hacia ella, teniendo que ubicarse sobre los trozos de cristal roto, lastimándose las palmas de las manos y las rodillas, sin embargo, sacó su lengua y comenzó a lamer las botas de cuero negro de la pelirroja.

En tanto Akasha se ubicó tras el esclavo, elevó su brazo y descargó sobre las espaldas desnudas el primer golpe con el látigo de nueve colas, el impacto hizo trastabillar al pobre al hombre, los gruesos cordones de cuero negro entrelazado le habían golpeado duro, además sentía el dolor de los garfios de acero que se habían clavado en su carne. Akasha tiró hacia atrás para recoger las colas, pero los garfios estaban incrustados oponiendo resistencia, la rubia cogió impulso y dio un poderoso tirón, liberó los garfios al tiempo que arrancaba jirones de piel y carne y hacía saltar la sangre en el aire. Los miembros del hombre vacilaron, pero haciendo un titánico esfuerzo logró sostenerse en su posición, el dolor era terrible, más, debajo de él se hallaban los restos afilados de cristal, si caía se los iba a clavar en la carne, además, lo más importante, sino resistía la golpiza, sabía que le iba a ir terrible, no podía ni imaginar los sádicos castigos que las féminas fueran a administrarle.

Akasha lanzó un nuevo latigazo, esta vez estirando suficiente su brazo para clavar las garras de acero en la parte alta de la espalda de su esclavo, luego con un diestro tirón las hizo descender desgarrando la piel en rayas sanguinolentas corriendo a lo largo de la espalda. La roja sangre brotó y comenzó a deslizarse por los costados del hombre, y de ahí empezó a caer en gotas al piso.

Al tercer latigazo, el hombre supo que no iba a soportarlo, las heridas abiertas de su espalda manaban abundante sangre, así como sus manos y rodillas, todo su cuerpo era presa de terribles espasmos, no podía concentrarse en continuar lamiendo las botas de Lilith. Akasha se aproximó por detrás del prisionero, y tomando impulso le descargó una tremenda patada de arriba abajo justo en los testículos, que colgaban libres entre los muslos del hombre, el hueso púbico del hombre crujió, al chocar con él, la placa metálica que cubría la puntera de la bota. Todo se tornó borroso para el esclavo que dio de bruces contra el piso, quedando acostado a lo largo de los fragmentos de vidrio quebrado.

-“¡Eres un perro inútil!” Dijo con despreció Akasha.
-“¡Esta sangrando mucho!” Exclamó Lilith excitada, sus ojos azules brillaban ante la vista del rojo líquido.

Akasha tiró a un lado el gato de nueve colas, e hizo señas a Lilith que le ayudase. Entre ambas pusieron sobre el piso de piedra negra un brasero encendido, repleto de herrajes al rojo vivo. Akasha se sentó sobre la nuca del hombre, y Lilith sobre sus muslos. De manera que lo tenían contraminado contra el piso. A continuación, las chicas comenzaron a cauterizar las heridas de la espalda empleando para ello los hierros al rojo vivo, cuando los herrajes besaban la piel salían despedidas pequeñas columnas de vapor de agua, pronto se pudo sentir el olor a carne quemada.

Le achicharraron la carne de las heridas hasta detener todas las hemorragias. Luego ambas se pusieron de pie, parándose con ambos pies sobre la espalda del hombre, cogidas de las manos, una con otra, comenzaron a saltar sobre la espalda del hombre, Akasha con sus botas planas de suelas gruesas y Lilith con sus botas de tacón de acero, los huesos de las espaldas del hombre crujían a cada salto, mientras que por delante se le incrustaban los filos de los cristales rotos que yacían sobre el suelo.

Las chicas bajaron al piso, cada una tomo uno de los brazos del hombre, levantándole para ponerlo de rodillas. Tenía algunas cortaduras sobre los pectorales, pero ninguna era profunda. Akasha se plantó frente a él y le descargó una dura bofetada con el dorso de su mano enfundada en el guantelete de metal. El golpe hizo al hombre expeler un escupitajo de sangre y le lanzó rodando por el piso.

A continuación, las chicas agarraron el cuerpo del hombre a patadas con sus botas, le dieron fuertes puntapiés en el pecho, en las costillas, en el abdomen, y en los testículos. Lilith le clavaba a talonazos los altos tacones de acero de sus botas, profundo en las carnes, Akasha le dio un pisotón sobre la mano, con la suela plana de su bota, fracturándole los huesos. Le cubrieron el cuerpo de moretones y verdugones.

Las chicas volvieron a tomarlo, cada una de un brazo, y le arrastraron fuera del pentagrama de plata, le colocaron de rodillas en el piso, justo ante una plataforma rectangular de lisa piedra negra sólida, de manera que sus testículos quedaran encima de la superficie de piedra. Primero fue el turno de Lilith, mientras Akasha sostenía al hombre con sus brazos tras la espalda, la pelirroja subió sobre la plataforma, plantada con un pie a cada lado de los testículos del hombre, y sin piedad comenzó a clavarle pisotones en los genitales, con los tacones de acero de sus botas, los tacones de acero perforaron el escroto y los testículos.

Luego Lilith intercambió posiciones con Akasha, la rubia dio pisotones con las gruesas suelas planas de sus botas, prensando los testículos contra la superficie de roca, hasta convertirlos en una masa sanguinolenta.

Las chicas le arrastraron luego hasta una mesa de madera, Lilith le obligó a ponerse de pie, sosteniéndole los brazos tras la espalda, mientras Akasha acomodaba sobre la mesa los restos sanguinolentos de los genitales, la rubia fue a por un hacha de acero que estaba al rojo vivo sobre uno de los braseros y con ella cercenó de un tajo lo que quedaba de los genitales del hombre.

-“¡Ni se te ocurra desmayarte!” Gritó abofeteando a su esclavo, mientras con la otra mano sostenía el hacha por el mango y presionaba el lado de la hoja contra la entrepierna para cauterizar la herida.

Akasha le tomo por la garganta con una mano, apretando sus dedos, Lilith le soltó y comenzó a recorrerle la piel con las garras de acero de sus guantes de cuero negro. El esclavo estaba nada más sostenido por la mano de Akasha, sus miembros estaban demasiado débiles, sus piernas aguadas no podían sostenerlo en pie.

-“¡Eres un inútil!” -Le increpó Akasha.

En tanto las garras de acero de la rubia abrían surcos sobre la piel, dibujando formas sanguinolentas, abriendo heridas anteriores ya cauterizadas.

Akasha, sin soltarle, acercó su rostro al rostro del hombre, el pobre desgraciado contempló de cerca la exquisita belleza de la rubia Arcángel, su rostro de Diosa, sus ojos verdes, sus deliciosos labios rojos y sus cabellos de oro, entre los esténtores de dolor de su demacrado cuerpo sintió una adoración que le embargaba.

-“¡Abre la boca!” Ordenó Akasha con su voz de Ángel.

El obedeció. Ella carraspeó y luego lanzó un escupitajo de su angelical flema dentro de la boca del hombre, quien saboreó el fluido como si fuese la más fina de las ambrosias. Akasha se acercó más y le cogió el labio inferior entre los dientes, apretó duro, hasta hacer fluir la sangre. Se retiró soltando al hombre, que cayó como un guiñapo sin vida sobre el duro piso de piedra negra. Las chicas le cogieron de nuevo a patadas, con más furia, las botas iban y venían, amoratando la piel, quebrando huesos, las botas armadas de puntas de metal de Akasha causaban estragos, Lilith incrustaba sus tacones de acero con duros pisotones por todo el cuerpo, clavó uno de los tacones en la cara del hombre, incrustándolo en el ojo izquierdo. La cruel lluvia de patadas se prolongó durante largo rato, aun ya cuando el hombre había perdido el sentido.

Despertó mucho después, sólo podía ver por su ojo derecho, tenía el cuerpo destrozado, en total agonía, la superficie de su piel quemaba por la fiebre. Estaba de pie, le habían atado a un poste de metal, en el centro de un círculo rodeado de piedras negras, a sus pies había acopiada una buena cantidad de leña. El círculo estaba delimitado por un aro de bronce engastado al piso, el cual poseía grabados signos cabalísticos, la habitación donde se hallaba era de planta circular, con piso y paredes de lisa roca negra, sin ventanas, daba la impresión de ser un estancia subterránea, la única apertura estaba sobre su cabeza, arriba de la hoguera, una tronera que ascendía metros y metros, como una torre, por la apertura superior se observaba una luna llena, cuyos rayos de plata caían iluminando el centro de la estancia. Frente a él vio un gran sillón de cuero negro.

Una puerta de metal se abrió y Akasha y Lilith entraron, la Arcángel y la Súcubo, iban desnudas y descalzas, por completo, la hermosura de sus cuerpos desnudos era deslumbrante, sus largos cabellos sueltos, dorado el de Akasha y rojo fuego el de Lilith, ondeaban libres al viento. Para estar más cómodas, ambas habían hecho desaparecer sus alas, el cual era uno de los poderes mágicos que poseían, también Akasha había desvanecido el halo de luz que circundaba su cuerpo y Lilith había hecho desaparecer los cuernos retorcidos que adornaban su cabeza, además que sus ojos azules ya no brillaban con luz propia. De manera que las féminas se veían ahora más naturales, más humanas, aunque la perfección de las formas de sus cuerpos y las facciones de sus rostros seguían delatando una belleza imposible, manifestando un atractivo sobrenatural. Las chicas se acercaron al borde de la hoguera, justo al inicio del anillo de bronce, Akasha llevaba una tea encendida en su mano.

El maltrecho esclavo las observó haciendo un titánico esfuerzo, habría sufrido una erección al verlas, de no ser porque las sádicas le habían cortado el pene en pedazos. Las chicas sonrieron de forma maligna, Akasha arrojó la tea encendida dentro del círculo, al pie de la leña cubierta en aceite, unas llamas surgieron, alimentándose de la leña seca. Ellas tomaron asiento en el sillón de cuero, una junto a la otra, observaban las lenguas de fuego crecer, el calor daba una confortable tibieza a la habitación. Ambas comenzaron a abrazarse y darse tiernos y profundos besos boca a boca, se comieron a besos, masajeando sus lenguas entre sí, devorándose, con pasión hicieron el amor al calor de la hoguera.

Las llamas crecían y crecían, delimitadas por el círculo de bronce, el humo escapaba arriba por la tronera, ascendiendo. Desde lejos, podía observarse el torreón de la alta chimenea de la catedral, lanzando nubes grises bajo la luz de la luna de plata de la negra noche. 




Historia Original Aquí.




Autor: Lilith       Adaptador: DarkSoul

TIGRESA

Esa noche aquella mujer se sentó uno de los bancos altos de aquel bar y escudriñó a la multitud, buscando a su próxima víctima. Y allí estaba él, sentado solo, no era desagradable, con una expresión algo aburrida en su rostro. Ella lo miró fijamente. Después de unos segundos, se dio cuenta de que se estaba poniendo incómodo, que era lo que ella deseaba......


TIGRESA
Esa noche aquella mujer se sentó uno de los bancos altos de aquel bar y escudriñó a la multitud, buscando a su próxima víctima. Y allí estaba él, sentado solo, no era desagradable, con una expresión algo aburrida en su rostro. Ella lo miró fijamente. Después de unos segundos, se dio cuenta de que se estaba poniendo incómodo, que era lo que ella deseaba.

[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [PENECTOMIA] [CANIBALISMO] [ADVERTENCIA]


Categoria: Hetero      Autor: Ja299





Esa noche aquella mujer se sentó uno de los bancos altos de aquel bar y escudriñó a la multitud, buscando a su próxima víctima. Y allí estaba él, sentado solo, no era desagradable, con una expresión algo aburrida en su rostro. Ella lo miró fijamente. Después de unos segundos, se dio cuenta de que se estaba poniendo incómodo, que era lo que ella deseaba.

Empezó a mirar a su alrededor, y luego sus ojos se encontraron con los suyos. Ella se rió para sí misma mientras él la miraba; ella llevaba su pequeño vestido a rayas tipo piel de tigre. Él era suyo desde ese momento. Se acercó para presentarse, caminando de forma felina, mostrándose sensual.

No se molestó en prestar atención a su nombre. "¿Te gustaría venir conmigo?" – le susurró al oído. Por supuesto que él lo haría. Vivía a pocas cuadras de distancia, le dijo, deja su coche aquí. Consiguió su abrigo y se fueron con él comiéndosela con los ojos.

Abrió la puerta del pequeño apartamento (ella no vivía allí, por supuesto) y se rió mientras sus ojos se abrieron de sorpresa. La habitación estaba llena de plantas de todo tipo. Grandes arbustos frondosos y pequeños árboles cubrían cada espacio en el suelo... excepto por un colchón en el centro de la habitación que era muy evidente lujosamente cubierto con sábanas selectas. Aquel lugar era sofocante – ya que mantenía el apartamento a una temperatura de 38 grados noche y día durante todo el año. -Yo soy una tigresa -dijo ella-, y estoy en casa en la jungla. Él sonrió torpemente, y cerró la puerta detrás de ellos. Sin prestar mucha atención a sus palabras.

Ella se quitó el vestido y supo que ella lo había excitado: todo lo que llevaba bajo el vestido era una camisola escasa que terminaba en la mitad de la cadera. Ella gruñó y se abalanzó sobre él.

Antes de que pudiera reaccionar, le quitó la camisa y empezó a despojarlo de su pantalón de mezclilla. Ambos quitaron el pantalón y como su ajustado bóxer de color negro, y él se quitó los zapatos y los calcetines mientras lo llevaba por aquella selva de plantas hasta el gran colchón en el centro de la habitación.

Ella le miró a los ojos y gruñó y ella lo empujó hacia abajo y se agachó encima de él. Bajó la mano hacia el matorral y sacó cuatro esposas, e ignoró sus preguntas mientras rápidamente sujetaba sus muñecas y tobillos a cuatro árboles convenientemente ubicados alrededor del colchón. "Shh," dijo ella, y de frente a sus piernas, ella volvió su atención a sus genitales. Para casi de inmediato pasas sus largas uñas por el escroto mientras agarraba su pene flácido con la otra mano. Ella comenzó a acariciarlo suavemente mientras ella bajaba su vagina despertada y goteando sobre su cara. "Adelante", ronroneó, y él comenzó a lamberla y chupar suavemente su clítoris. Sus ojos se cerraron y sus caderas se movieron, y ella hizo pequeños ruidos de maullido disfrutando de su lengua que se deslizaba por su muy húmedo sexo.

Lentamente, sintió un intenso calor dentro de ella, y ella gimió fuertemente, molió su sexo inflamado sobre su boca, y agarró el pene agrandando firmemente - y entonces ella gritó y sus jugos brotaron directamente sobre su boca. Se espasmo fue tremendo y ella solo aguanto unos segundos antes de desplomarse agotada por el gran placer sentido.

Continuó lamiéndola lentamente mientras ella permanecía sobre él, jadeando pesadamente. Finalmente, ella se levantó, y aún sosteniendo su pene para ese momento muy duro, se agachó entre sus piernas. "Eso estuvo genial", dijo sonriendo maliciosamente. "Pero sabes que los gatos siempre juegan con su comida antes de que se la coman". Ella observó el pene erecto y el escroto tenso, y de repente se lanzó. Ella chupó el pene dentro y fuera de su boca con lujuria, como hambrienta, agarrando el eje firmemente. Se sentó y acarició el pene salvajemente, con fuerza, y se agachó para succionarle de nuevo con hambre, como si aquel pene fuese el último sobre la tierra.

Dos minutos de una frenética mamada y acaricias fue todo lo que pudo aguantar el placer era demasiado, y como ella lo sintió hincharse en su boca ella agarró el escroto y apretó firmemente. Con un enorme grito en parte de dolor y en parte de placer él eyaculó directo en su boca. Ella sintió como el semen brotaba de su palpitante pene, sobre su lengua mientras ella succionaba suavemente ahora, y probaba su pegajosa y almizclada salinidad. Después de varios chorros, ya había terminado. Levantó la cabeza, le miró a los ojos, y muy lentamente y deliberadamente se tragó todo su semen.

Ella se inclinó hacia delante, respiró una respiración almizclada y perfumada en su rostro, y le susurró al oído: -Ese fue el aperitivo, ahora el plato principal. Antes de que pudiera hacerle preguntas estúpidas, se movió de nuevo entre sus piernas, acarició su pene arrugado y goteando aun semen, lo chupó suavemente con la boca y le mordió el glande. El grito. La sangre brotó sobre ella mientras mascaba el trozo de carne cruda. Tragándolo, mordió el resto del pene. Le gustaba ver el chorro de sangre desde el agujero donde antes estaba un pene mientras masticaba lo que antes era un pene.

Ella lo tragó, y atacó al escroto con sus dientes, estirando la delgada piel, luego rasgando y rasgando. Ella apenas masticó los trozos de escroto que ella arrancó, tragándolos casi enteros. Tenía sangre en el cabello, por todo su rostro y cuerpo, y le encantaba. No prestó atención a los enormes gritos estridentes, lo que le interesaba era desnudar a su premio: pronto los dos testículos estaban desnudos, esperando ser cortados. Así lo hizo, mordiendo sus cuerdas de conexión y terminando su virilidad para siempre, si "él" hubiese vivido, pero el dolor y la pérdida de sangre hicieron que su vida terminase esa misma noche.

Ella comió algunas partes más de su cuerpo y enterró el resto en alguna de aquellas macetas que servirían de abono para su selva personal. 




Historia Original Aquí.





Autor: Ja299       Traductor: DarkSoul

EUNUCO EGIPCIO

Estaba dirigiendo un pequeño grupo de soldados. Nuestro propósito era atacar al general enemigo, con un ataque por la retaguardia. Habíamos evitado una colina y nos habíamos metido en un estrecho pasadizo, que emergía cerca de su cuartel principal. Estábamos cerca de usar nuestros arcos para intentar matar al general cuando nos encontramos delante de una unidad de caballería, que estaban alimentando a sus caballos antes de volver a la batalla......


EUNUCO EGIPCIO
Estaba dirigiendo un pequeño grupo de soldados. Nuestro propósito era atacar al general enemigo, con un ataque por la retaguardia. Habíamos evitado una colina y nos habíamos metido en un estrecho pasadizo, que emergía cerca de su cuartel principal. Estábamos cerca de usar nuestros arcos para intentar matar al general cuando nos encontramos delante de una unidad de caballería, que estaban alimentando a sus caballos antes de volver a la batalla.

[HETERO] [CASTRACIÓN] [FANTASÍA] [PENECTOMIA] [NULIFICACION] [ABLACION] [GUERRA] [ESCLAVITUD]



Categoria: Hetero      Autor: Beynazura





Estaba dirigiendo un pequeño grupo de soldados. Nuestro propósito era atacar al general enemigo, con un ataque por la retaguardia. Habíamos evitado una colina y nos habíamos metido en un estrecho pasadizo, que emergía cerca de su cuartel principal. Estábamos cerca de usar nuestros arcos para intentar matar al general cuando nos encontramos delante de una unidad de caballería, que estaban alimentando a sus caballos antes de volver a la batalla.

Cambiamos nuestro camino, pero uno de ellos nos vio, por lo que no tuvimos más remedio que entablar batalla, pero el lugar no estaba a nuestro favor, o por supuesto que matamos a muchos de ellos antes de llegar a nosotros, y rápidamente los caballos estaban pisoteándonos, cuando recibí un corte de espada a través de mi hombro. De algún modo la hoja se rompió así que la hoja se mantuvo en la herida. Finalmente, la unidad de caballería se alejó de nosotros y descubrí que la mayoría de mis hombres perecieron en el ataque. Intentamos continuar nuestra misión, pero como fuimos descubiertos, una nueva unidad vino a nosotros. Me desplomé después de ser golpeado por una flecha en la próxima batalla.

Cuando me despierto, estaba atado en una cama.

-“Tu hombro ha sido curado del corte de la espada como por la flecha” Dijo el hombre que estaba junto a mí.
-¿Dónde estoy?

-“Ha perdido la batalla, eres prisionero, pero tu bravura se ha reconocido”.
-“¡Así que!”
-“Tendrás el cuidado que se reservan para los oficiales superior”. Dijo el hombre.

Una mujer vino, y le contó algo al hombre.

-“Vassilia quiere saber si puedes caminar un poco, así que estarás desatado, pero no intentes escapar" Dijo el hombre.

La mujer me sonrió. Pude levantarme pero fue difícil.

-“Has perdido muchas de tus fuerzas viriles”. Dijo ella.

No entendí lo que significaba. Pero Vassilia vino a mí y me ayudó a caminar alrededor de la tienda. El hombre estaba traduciendo lo que me estaba diciendo.

-“Eres un hombre fuerte. Te lo haré mañana. Será una prueba más que tendrás que pasar. Te darán algo de carne esta noche”. Dijo el hombre.

Al principio no lo entendí. Y mis tobillos fueron esposados ​​a una gran piedra en medio de la tienda.

Al día siguiente por la mañana, el hombre me ayudó a levantarme y me llevó a otra cama. Estaba medio sentado, y mis piernas estaban atadas en cada lado así que mis muslos estaban abiertos y mi pene y huevos expuestos. Tenía las manos atadas a los lados de la cama.

Vassilia me dio algunas hojas para masticar. El hombre se fue. Ella vertió un poco de líquido aceitoso en mi pene y huevos, para comenzar a frotar esa zona. Mi pene de erigió, pero parecía no molestarle. Pero cuando ella vino con una navaja de afeitar comencé a gritar, Pero ella me mostro que ella deseaba solo afeitarme la entrepierna. No tenía otra opción que dejarla hacerlo. Ella me dio más hojas y comenzó a darme una mamada. Como estaba haciendo mucho ruido, ella vino con un pedazo de madera con la que me amordazo, y luego continuó la mamada. Tenía la esperanza de que ella me dejase penetrarla, pero ella sólo me hizo venirme en su boca.

Volvió con un largo palo de madera que enfundó dentro de mi pene. Empecé moverme ansioso y traté de mostrarle que no disfrutaba de eso. Pero su señal me tranquilizó. Pero siguió introduciendo el palo hasta la base de mi pene. Luego amarro un cordón alrededor y lo apretó. Ella aseguró que era para anclar el palo. No podía moverme, no podía gritar, pero tenía un gran dolor. Cuando se detuvo, mi pene se desinflo por lo que no era más grueso que el bastón. Yo estaba sudando pero a ella pareció no importar decir algo y poner su mano en mi vientre.

Ella me dejó así por unos minutos, y volvió con un tazón lleno de brasas resplandecientes. Tomó una espada y la pasó por encima de las brasas y la pasó sobre el cordón cortando tanto el encaje como mi pene. Ella giró el palo y coloco el falo sobre mi vientre. Entonces ella cortó el palo, así que una parte estaba en el palo mientras que la otra estaba todavía en mi entrepierna. Ella aplicó un palo de metal que estaba en las brasas en la base de mi eje cortado. Quitó el cordón y no salió ningún flujo de sangre. Luego aplicó otra barra de metal en mi entrepierna. El dolor me hizo desmayarme.

Me desperté en la cama anterior. El hombre estaba cerca de mí. Explicó que aquello se hacía a todos los prisioneros derrotados. Él me ayudó a caminar fuera de la tienda y mostrarme los carros llenos de penes cortados. Cuando le pregunté en qué me convertiría, me explicó que me venderían como un esclavo, le grité que era bárbaro, me mostró su entrepierna, vi que no tenía pene. Era el esclavo de Vassilia. Vassilia era un doctor que el ejército utilizaba para la castración porque la mayoría de los otros hombres que eran castrados no sobrevivían a menudo. El hombre dijo que si tenía algún problema podría ir ver a Vassilia.

Me incliné rápidamente para usar mi agujero orina.

Unos días más tarde llegó una chica rubia árabe y después de recorrer el campamento me miró.

- "¿Eres el hombre lucho contra una unidad de caballería?"
-¿Lo eres? ¡Supongo que lo soy! Le dije.

Y me fui con ella. Su amo me había comprado, como fue escrito la esclava de metal en mi muñeca.

Yo iba a comandar la sección de seguridad de un harén. Como eunuco se me permitía ir tanto dentro como fuera del harén. Los soldados que mandaría no eran eunucos, por lo que no se les permitía entrar en el harén. Samia había sido secuestrada, debido a su color de cabello, pero como ella luchó para no convertirse en una de las concubinas, ella llegó a ser un eunuco femenino, por lo que se le permitió viajar dentro y fuera del harén también. Estaba trabajando para la seguridad del harén también. Dijo que teníamos que compartir la misma habitación. Lentamente, ella me enseñó su  idioma. Como compartimos la habitación rápidamente vi que su entrepierna estaba cosida cerrándola, como eran la de los eunucos mujeres.

Nos apreciamos inmediatamente y una tarde ella me preguntó cómo me sentía de mi castración. No fue fácil porque todavía tenía deseo, pero era incapaz de darse cuenta de nada. Era lo mismo para ella. Y empezamos a acariciarnos algunos minutos algunas noches. A Samia le gustaba cuando jugaba con su pecho, y me pareció muy agradable cuando jugaba con mi escroto y huevos. Nos tomó cerca de seis meses para encontrar una manera de conseguir un orgasmo. El camino no fue fácil y necesitábamos horas para alcanzar el orgasmo.

Un día, Samia me mostró un cinturón con dildo que había recibido de otro eunuco que estaba a cargo de entregar tales juguetes para las esposas del amo. Ella insistió en penetrarme, diciendo que muchos hombres castrados conseguían placer de ese modo. Al principio fue difícil, pero debo admitir que me gustó. Me avergonzaba, pero Samia me explicó que era normal que ya que no era un hombre, sino un eunuco, y que tenía que aprender los placeres de los eunucos. Ella dijo que le gustaba por el culo también, pero no me lo dijo como para que se lo hiciera. También aprendí a chupar penes de madera. Por supuesto que no habría hecho eso antes de perder mí pene. No sabía si me complacía la cosa por la vergüenza de hacerlo, o si la vergüenza provenía del placer que obtuve. Samia y a mí también nos gustaba ver el semen salir a través de mi agujero de orina.

Un día Samia me ató las manos en la espalda antes de acariciarme, y me llevó cerca del orgasmo, pero se detuvo y mostró un dilido con la me empalo. Me dio vergüenza, pero no tenía otra opción. Me vine con fuerza. Y a partir de entonces usualmente uno de nosotros penetra al otro.

Una noche estaba atado, alguien vino por nosotros porque había una pelea entre dos de las esposas del amo. Fue Elbarán el Eunuco el que le proporcionaba los juguetes a Samia. Me vio atado, y ayudó a Samia a desatarme. Samia y yo separamos a las esposas y las encerramos en la celda del Harem, y nos preparamos para explicar al maestro lo que pasó. Elbarán nos ayudó, ya que era el único testigo. Una vez que el informe estaba listo, Elbaran nos preguntó qué estábamos haciendo. Nos volvimos rojos, pero Samia explicó. Elbaran parecía interesado y me preguntaba si podía mostrarle mis genitales como nunca había visto un Eunuco de guerra antes. Poco a poco terminamos desnudos de nuestros genitales. Samia explicó que solo cosía a diferencia de la mayoría de las hembras eunucos que también pierden el clítoris y los labios.

Elbarán explicó que perdió sus huevos al principio de su pubertad, por lo que su cuerpo se mantuvo cerca al de un niño, con una voz demasiado baja, sin vello, y un pene pequeño que casi nunca estaba duro, pero también tenía una libido muy bajo. Como pedimos todos nos despertamos, y lo vi duro, su eje era todavía pequeño. Le expliqué que mi libido era el mismo, pero que tenía muy pocas maneras de experimentar un orgasmo. Elbarán pidió participar en nuestro juego esa noche, y finalmente me ataron, y me encontré chupando el pequeño pene de Elbaran  Samia estaba acariciando mis huevos. Después de atar a Samia. Elbarán nos sodomizo, aunque su pene no estaba duro y lo suficientemente largo para eso.

Desde aquella noche Elbarán vino a menudo a participar en nuestros juegos. Varias veces me había visto obligado a dejarlos jugar solos, ya que un dolor intenso provenía de mi agujero de orina. Elbarán miraba mi entrepierna con envidia, y estaba imaginando que ya no tenía ningún pene. Estábamos jugando juntos cuando una de las esposas del maestro nos descubrió. A la mañana siguiente el maestro nos pidió que visitáramos nuevamente a Vassilia.

Ella nos explicó que tenía que quitar el eje de Elbarán, los labios de Samia, el clítoris y mis huevos. Estábamos desolados. Pero ella explicó también, que ella podría intentar un experimento para nosotros. Así que nos convenía que Vassillia nos construyera unos labios para enmascarar nuestro orificio de orina, así que nuestra entrepierna sería como la de una mujer. Esto tomaría tiempo, y durante este tiempo Samia tendría su entrepierna libre.

El tiempo que pasamos con Vassillia nuestros juegos fueron mucho mejores ya que Samia ya no era un eunuco. Elbarán trató de penetrarla, y perdió su pene al día siguiente. Los días después de que Vassillia nos construyó algunos labios fueron difíciles, pero ella explicó que estos labios nos ayudarían a evitar el dolor en el agujero de orina que había tenido. Después de que Samia fue procesada, ella parecía feliz, diciendo que ella como nosotros ahora. Pero todos sabíamos que ella era la que más había perdido.

Una vez de regreso a nuestro Amo, Realizamos nuestros juegos de nuevo. Nos llevó más tiempo el orgasmo. Echo de menos el pene de Elbaran, pero era feliz siendo como era. Por supuesto rápidamente nos descubrieron otra vez. El Amo explicó que era suficiente, Nos dijo que nos matarían. Pero Samia no estaba ahí. Aprendimos que ella nos vendió al Amo.

Dos días más tarde, Elbaran y yo teníamos dos penes enormes en nuestros culos. Debíamos ser empalados lentamente. El palo era lo suficientemente grande por lo que tuvimos que estar de pie en las puntas de los pies. Cada vez que aflojábamos el dolor era insoportable.

Un lazo estaba delante de nosotros. Samia vino y se disculpó. A ella le pusieron un lazo alrededor del cuello. Luego, la levantaron lentamente delante de nosotros hasta que las puntas de los pies apenas tocaban el suelo.

Al mediodía, Samia seguía luchando por respirar y Elabarán, que estaba gordo, había puesto el talón en el suelo. La sangre corría por sus pálidas piernas. Yo estaba sobre mis dedos de los pies, pero cerca del agotamiento.

A la caída de la noche, Samia estaba muerta, y Elbaran todavía estaba respirando, pero estaba poco a poco colapsando, Estaba cerca de su muerte. Había aceptado el dolor de poner mi tacón en el suelo; Tuve todavía largas horas de dolor antes entregarme a mi muerte. Debo decir que aprecié mi vida sexual como un eunuco de guerra.




Historia Original Aquí.





Autor: Beynazura       Traductor: DarkSoul