El día que descubrí que soy una puta

Eran las 11 de la noche y la excitación corría por todo mí ser mientras mi maestro de pintura me chupaba la vagina desenfrenadamente. Apenas tenía 17, pero ya conocía el sexo, no en su esplendor, sino algo básico con uno o dos noviecillos que había tenido.

 Con este hombre era diferente, desde el primer momento me di cuenta de que soy una puta muy caliente. Con tan solo mirarme hacía que me mojara y bailara mi boca de imaginarme con su pene en ella. Él me despertaba sensaciones que apenas identificaba, pero me encantaba hasta que caí y empezamos a tener el sexo más delicioso de mi vida hasta ese momento. Ese día en concreto me citó más temprano, me dio vino tinto y me esposó a una camilla multiposicional.

Me dijo que me tenía una sorpresa y yo rendida ante lo grave de su voz solo asentía cual sumisa ante su amo y empezó la tan magnifica sesión de sexo oral a las cuales ya me tenía acostumbrada. De repente, giró mi cuerpo aún esposada y me metió su gran pene de 22 centímetros en mi pobre vagina de la manera más fuerte que jamás había sentido. Yo escurría como un río, y gritaba de placer cada vez que empujaba su gran pene con tal fuerza en mi estrecha vagina. Cada penetración era más fuerte que la anterior, siendo yo una multiorgásmica descubierta por él, me rendía ante la magnitud de tan deliciosa forma de cogerme, y me venía una y otra vez hasta no soportarlo más.

Él, sin clemencia, seguía perforándome con tan exquisito pene. De pronto, entran dos hombres a la habitación y me dice que ese es mi regalo. Yo al principio me asusté, pero siendo consciente de que soy una puta, poco después solo tenía la inmensa curiosidad de saber qué se siente al ser bien cogida por todos los agujeros a la vez, y lo deseaba. Se dedicó a preparar mi estrecho culo, el cual solo él había penetrado, y me la metió toda mientras yo gritaba de placer.

Me la metía fuerte y rápido, y me decía:

-Toma perra, siente mi verga en tu culo niñita deliciosa. ¿Quieres más, puta, quieres más!

– ¡Sí señor, por favor dame más! -decía yo-.

Soy una puta y ellos lo disfrutan

Uno de los hombres que miraba mientras mi profesor me reventaba el culo se acercó y empezó a lamer mis pezones y por ende a chupar mis tetas; el otro, que se masturbada, se acercó e introdujo su pene en mi boca, haciéndomelo tragar todo, cosa que me encanta porque soy una puta, y me excitaba aún más. Solo quería más y más. Llegados es este punto, todos pararon, pues  era el momento de cogerme los tres al mismo tiempo: mi profesor se quedó con mi culo, se metió debajo de mi y metió su verga hasta que no quedó ni medio milímetro por fuera; uno de los hombres se puso encima y penetró mi vagina, gracias a lo cual sentí lo mas delicioso del mundo.

Así, empezaron a meter y sacar sus vergas por mis todavía solo dos agujeros ocupados, alegrándome de lo puta que soy, porque de otro modo no habría disfrutado tanto. Solo recuerdo esa sanción de deleite y mis gritos de ¡oh, por DIOS, qué delicia! ¡Quiero más duro! Y ellos me daban más duro. El que quedaba se acercó para meter su pene en mi boca. Todos mis agujeros estaban ya copados con vergas que entraban y salían duro y sin compasión. Recuerdo que el culo me ardía, pero como soy una puta insaciable yo quería más. Me encantaba ese dolor, cambiaron de sitio y siguieron metiéndome sus vergas aún con más fuerza hasta golpear mi útero yo me sentía en el cielo. El primero se vino en mi boca, el segundo en mi culo y el profesor fue el primer hombre que se vino dentro de mi vagina, mirándome fijamente a los ojos mientras se venía. Yo le suplicaba que me llenara de su leche hasta desbordarme con su semen delicioso… eso duró dos horas, de las más maravillosas de mi vida.

Después de eso descansaron rato. Yo todavía estaba esposada a aquella camilla multiposicional. Cuando abrí los ojos, uno de ellos estaba sobre mí, metiendo su pene en mi vagina y me folló brutalmente durante unos 20 minutos, tras lo cual echó su semen en mis senos. Luego estaba el otro, que también cogió mi vagina y metió su rico pene en ella y me  folló salvajemente. Se corrió en mi abdomen tras unos 15 minutos de cogida intensa. Mi profesor volvió a coger mi culo y empezó a darme duro con su gran pene como unos 20 minutos sin descanso, sin ir más lento, solo era más fuerte y más fuerte hasta que por fin se corrió dentro de mi culo…  después de eso me siguieron cogiendo hasta el amanecer, de a dos y otra vez los tres,  y de uno en uno, pero siempre en un agujero diferente. Yo, como soy una puta, no me cansaba, quería más y más todo el rato. Fue una de las mejores noches de mi vida… me llevaron a casa, mamá aun dormía. No me esperaba, pues creía que estaba con Alicia, mi mejor amiga, quien sabía mi amorío con el profesor y me cubrió para que yo tuviera sexo sin medida, porque soy una puta insaciable desde aquella vez…

Después de ese día supe que amo los pones y que no quiero uno solo, los quiero todos, uno la vez o todos a la vez pero el día que muera quiero estar cogiendo…

 

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