Iniciando en el BDSM a Tania

Iniciando en el BDSM a mi nueva empleada del hogar fue como quise terminar el día nada más conocerla. Ciertamente, no terminé iniciando en el BDSM a Tania, que así es como se llama, ese mismo día, aunque no tardaría mucho en interesarse por tan inquietante mundo. En efecto, Tania era una joven de 18 años que llegó a laContinuar leyendo »

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Fantasía lésbica: ¿Te atreves a jugar conmigo? (3ª parte)

(Relato erótico continuación de Fantasía lésbica: ¿Te atreves a jugar conmigo? parte 2) Yo, tumbada en la cama, me quedo esperando a que me busques el juguete erótico. Tú cansada y fatigada, te quedas al lado unos segundos hasta que reaccionas y te das cuenta de que mi proposición de que me “presentes” a tu amiguito es totalmente en serio. TeContinuar leyendo »

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Relato XXX de fantasía sexual: Voraz

Espero que mi primer relato XXX de fantasía sexual sea totalmente de su agrado.

Lo conocí un día soleado (la verdad no me interesó inmediatamente, no me pareció especial). Me lo presentó mi amigo Tomás en una de sus famosas “tardes de estudio”:

Tomás – July te presento a Patricio.

Yo– hola Patricio.

Él –Un placer July.

Solo fueron esas las palabras las que cruzamos aquel día, después solo lo olvidé toda la tarde, pero cómo no, una de mis amigas hizo comentarios lujuriosos sobre él, yo solo me limité a oír y reír con el grupo, sabía que solo era fascinación por el juguete nuevo.

Pasaron unos días después de la “tarde de estudios” y donde iba en la facultad me lo encontraba. La verdad es que era un tipo muy amable y simpático, un tanto mayor que yo, quizá unos 6 años, era ayudante del profesor de Matemáticas. Materia en la que yo me destacaba, así que sin pensarlo nos comenzamos a hacer cercanos.

Fue una mañana en la que al entrar a la facultad nos enviaron a una reunión en el casino, al cual nos dirigimos sin preguntar con mi grupo de amigas. Ahí estaba él, parado al lado de una ventana bañado por el sol matinal, lo que hacía que su camisa se transparentara un poco y dejara ver una espalda y unos brazos envidiables. Desde ese momento quedé atrapada por miles de pensamientos y más de una fantasía sexual… siendo él mismo el protagonista de cada fantasía sexual.

Más que una fantasía sexual

Sin pensarlo comencé a hacerme indispensable en su vida, con pequeños detalles, ayudas. Era demasiado evidente que me gustaba, todos lo notaban, incluso él, y yo no podía disimularlo… ese día me puse una falda amplia que quedaba por arriba de la rodilla y una polera con un generoso escote (solo quería llamar su atención). Me senté en la oficina a esperar su arribo, llego tarde como siempre. Entro sin notarme al principio y al verme saludo amable como siempre:

Patricio Hola July, ¡guau te ves infartante!

Yo Hola Patricio, no me digas ese tipo de cosas…

Entonces él se da la vuelta y saca de su bolsillo una llave y cierra la puerta lentamente hasta que la llave topa y la saca lentamente de la cerradura. Por alguna razón esto me éxito sobremanera, sentí que comenzaba a mojar mi pantaleta. Él se voltea y me mira de pies a cabeza como un leopardo a su presa, avanza lenta y elegantemente como esperando mi reacción, como no me muevo me toma de la mano y hace que me pare de mi silla. Yo como una autómata me paro y me quedo quieta, él se abalanza sobre mí y me da un beso ansioso, goloso y demandante (el cual yo no esperaba), pero me adapto rápido y le respondo con igual hambre, me pego a él, a su cuerpo tonificado y fibroso, siento hasta el más mínimo de sus movimientos. Sus manos comienzan a explorar mi cuerpo, primero mis pechos que son grandes redondos suaves y con una leve fragancia de Rosas, baja con sus besos hasta ese pronunciado escote y con sus dedos comienza a destapar ese pecho poco a poco hasta que lo libera y este queda levantado solo por la copa del sostén, comienza a chupar y besar mientras con la otra mano libera el pecho que falta y lo masajea como un poseso -mmm lo siento delicioso-.

Yo aún no me muevo, me siento como estacada en suelo, pero la sensación de su toque sobre mi comienza a enloquecerme, así que tímidamente comienzo a acariciar su pelo mientas le dejo hacer. Mis pezones se yerguen como un par de estandartes y comienzo a sentir ese pequeño cosquilleo eléctrico desde la cabeza recorriendo la columna y alojándose en lo más profundo de mi vientre, además siento su erección golpear en mi sexo, el cual cada vez está más preparado para lo que se viene.

Él sigue en su camino a mi perdición, sus manos bajan por mi espalda y desabrochan en un rápido movimiento la falda que cae al piso como el pétalo de una flor, entonces me agarra con toda confianza el trasero y lo aprieta lo amasa de repente me vuelve a besar la boca y me mira sonríe pícaro y comienza a bajar mis pantaletas de encaje sin decir palabra, como si supiera que yo no lo impediría, estas caen y quedo expuesta de la cintura para abajo solo con mis sandalias de medio taco. Me observa con una expresión satisfecha y dice:

 Sé que no lo esperabas, pero ya no lo resisto más y ese escote me provocó hasta el límite, ahora te haré mía y será mejor de lo que imaginaste, si quieres puedes gritar, ya que estamos solos en este piso.

Yo solo asentí y me tiré hacia él con ganas, solté su cinturón y comencé a bajar el cierre… pero él me detuvo y me sentó sobre el borde del escritorio, me besó y bajó su mano hasta mi ya inundada vulva.

 ¡Qué lista esta señorita! Pero quiero más.

Así comenzó a jugar con sus dedos en mis labios mayores, a separarlos llegando a ese pequeño vértice de placer mimándolo con múltiples tocadas pequeñas y rápidas, se agachó y haciendo que separara bien las piernas observó con una lujuria sin fin ese mar rosado y jugoso, acercó su cara e inspiró profundo. Acto seguido comenzó a besar y chupar como un bebé a su chupete. Yo sentía que iba a explotar de placer, solo podía acariciar sus fuertes brazos y su cabeza, comencé a temblar y arquear mi espalda. Él lo supo por mi temblor, por lo que metió su dedo medio en mi vagina y justo ahí hice la más increíble y húmeda explosión que jamás había hecho… pero este no es el fin de este relato XXX de fantasía sexual.

 

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Relato erótico: Hoy vas a sentirme como ayer…

Sé que estás ahí, curiosa con esos ojitos vivaces recorriendo cada letra, cada palabra mía. Hoy me acerco a ti como tantas veces, muy despacio rozando nuestras bocas,  mezclándose en alientos ardientes, mientras nos respiramos.

Vas a sentirme subiendo por tu espalda con la yema de mis dedos y con la punta de mi lengua; acaso al sentirlo experimentarás un escalofrío que te haga temblar.

Hummm! Tu  aroma me ha llegado muy adentro, casi puedo olerlo. Con caricias me envuelves, me pones inquieto cuando tus pechos se aplastan en los míos y entonces me acerco a tu oído para susurrarte: “voy a penetrarte duro hasta que mis huevos salten en tus nalgas, y cuando me chupes mi pene duro y carnoso vas a desear que te entre por esa vagina tan apretada que tienes“. Al escuchar eso, sentirás humedecerte acompañado de un cosquilleo intenso en todo tu cuerpo, desde tu sexo exquisito hasta los dedos de tus manos.

Veo tus ojos brillar, mientras me muevo en ti, con tu sonrisa abierta cálida, tan bella. No puedo apartar de tu rostro mi mirada, cada gesto que haces cuando entro en ti me enciende más.

Me muevo en ti avanzando y retirando, abrazándote con descaro, moviendo mi cuerpo contra el tuyo, abriéndote las piernas, apretándote más y más. Mientras te estremeces y gimes, nuestros cuerpos se sacuden como descargas y en esa lucha pasional nuestras bocas se juntan besándose otra vez.

Como en un baile nos movemos sedientos e imparables: yo empujando, tú empujando, ahogando nuestros gemidos en nuestras bocas… Yo llenándote por dentro y tú mojándome todo… así quiero que me sientas hoy, tan dulce, tan inquieto, tan deseoso de ti…

 

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Autorretrato mientras me masturbo

La decisión está tomada y busco acomodarme sobre mi cama. Desnudo, cierro los ojos mientras acaricio mi escroto. Me encanta sentir cómo la piel se encoge y se mueve hacia no sé dónde mientras me masturbo, juntando todos sus pliegues para presionar suavemente a los gemelos.
Masturbo con suavidad mi pene, desde el punto donde se extiende hacia afuera. Lo aprieto un poco y siento lentamente cómo se endurece. Dejo mi falo encendido y estiro el brazo hacia el frasco con crema lubricante. Saco un poco y froto con ella mi glande.
Es una sensación deliciosa, y extiendo el aceitoso fluido por toda la longitud de mi falo. Mientras lo recorro con mi mano, siento cómo se endurece más cada vez, y la sensación del frote sobre mi piel se incrementa a medida que me concentro en mi glande, disminuye un poco al alejarme de él y me dirijo hacia el fondo y así, nuevamente.
Dependo de esa crema lubricante. Sin prepucio que me permita una sensación de frote de piel con húmeda piel, necesito sentir que mi mano se desliza sobre mi verga y la recorre cuando me masturbo, llevando placer que se interrumpe tan solo de vez en cuando para apretar con suavidad mis huevos.
Veo, con mis ojos cerrados, cómo se reproducen en mi memoria recuerdos recientes y lejanos. Aún mis fantasías se pueden ver mientras mi sensación es la de una penetración real al cuerpo de mi amante.
Aprieto más, sin proponérmelo, cuando imagino que entro por el ano de alguien o por la novísima gruta de una joven que me ha entregado su virginidad.
Continúo frotándome, sin sacudirme. Simplemente me froto, subiendo y bajando con mayor intensidad. Sé que pronto explotaré y así lo dejo ser.
Aunque sé que la explosión se acerca, no me entero del instante último sino hasta que está ya encima y me entero de los espasmos que me sacuden mientras de mi se escupen, con potencia aún, hasta mi pecho y casi hasta mi rostro, los escupitajos de mi semen, espeso y cálido, que dejan charcos húmedos sobre mi pecho y mi abdomen deslizándose, lentamente, hacia el colchón.

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Masajes sensuales a mi cuñada

Me casé con mi novia, ella es una chica realmente hermosa, de piel blanca y cabello como de oro, sus ojos y todo lo de ella es hermoso, tomando en cuenta que tiene un trasero espectacular, grande y redondo, que se conjuga realmente bien con sus firmes piernas. Sus características son totalmente naturales, y es la razón por la cual sus hermanas también son así, muy parecidas, aunque sinceramente, la mayor tiene un trasero de mayor proporciones, que sinceramente creo que es perfecto. Hago estas descripciones, porque creo que la vida es un constante flujo de acontecimientos extraños que sin lógica suceden, y cuando pasan no hay justificación para las cosas que llegan a sentirse, es decir, ¿por qué mi cuñada tiene que ser tan atractiva a mis ojos si mi esposa es físicamente como ella y es mejor persona? Es increíble, ¿no? Pero así solemos ser los humanos, contradictorios en toda nuestra manera de vivir.
Cuando nos mudamos a nuestro nuevo hogar, había que hacer trabajos de pintura y cosas semejantes, detalles que harían de ese lugar un agradable espacio para comenzar a vivir. Mi esposa tenía un trabajo de tiempo completo y esos días le tocaban muchas más actividades hasta bien entrada la tarde, por eso mi cuñada se ofreció a ayudarme con algunas cosas, entre esas, pintar. Estábamos pintando el patio trasero con un sustituto de la pintura de buena calidad, era Cal, y la cal, al contacto con la piel tiende a lastimarla, resecándola. Mi cuñada por su inexperiencia pintando se manchó mucho, incluyendo la cara, el pecho y los hombros, le dije que al terminar se diera un baño para que no le hiciera daño y bueno, así fue, cuando terminó se duchó. Me había dicho que le dolía un poco la espalda antes de bañarse y por esa razón le dije que si quería al salir del baño le daba un masaje.
Así pues, salió y le dije que si quería el masaje y aceptó. Se fue a una habitación que teníamos al lado de donde dormiría con mi esposa y se acostó solo con un short y su brassier, comencé a masajear sus piernas, su espalda baja, de verdad que aunque tratara de evitarlo, ver ese trasero allí, tan cerca de mis manos era una real tortura, quería tocarlo desesperadamente, pero honorablemente me contenía. Desabotoné su brassier para poder masajear bien su espalda y ella no lo vio como algo inusual, pues no lo era, pero mi cabeza ya estaba entrando en la zona esa donde los hombres dejamos de pensar claramente, ¡qué bella era su espalda, con pequitas y de piel blanca!, ciertamente mi cuñada es muy hermosa.
Entonces, le dije que la cal había caído en su pecho, que se volteara para colocarle crema humectante, se dio la vuelta y se tapó los senos con un paño, mientras yo le aplicaba la crema muy pero muy cerca de esos lindos senos, ella con sus ojos cerrados estaba tranquila, no decía ninguna palabra, sus labios eran atractivos, provocaba darle un dulce beso, volví a pedirle que se diera la vuelta y comencé nuevamente a darle masajes sensuales en sus piernas. Le dije que la próxima vez tenía que ser sin short para poder llegar un poco más arriba, y ella contestó que estaba bien.
Todas esas pequeñas palabras que decíamos tendían a excitarme, y por esa razón mi pene bajo mi short estaba… puff, súper parado, queriendo salir de allí. Masajeé sus pies, y sin pensar mucho me saqué el pene, ya que ella estaba bocabajo y no veía, y lo coloqué en las plantas de sus pies, le eché crema y le daba masajes sensuales… con la punta de mi pene, ella no decía nada, pero a todas estas yo creo que no se estaba dando cuenta de lo que yo hacía, mi corazón temía que se explotara, palpitaba como desbocándose, era la segunda vez que hacía esto de ponerle mi pene en sus pies y ella creo que no lo notaba. Así estuve un rato y luego lo escondí, volví a masajearle un poco sus piernas y ella estaba súper relajada. Le dije que ya estaba listo, y me dio las gracias, se veía en su rostro que le había gustado. Claro, ella no sabía que mi pene había masajeado sus pies. Me salí de la habitación y se quedó sola, acomodó la cama de forma tal que no parecía que nadie se había recostado allí. Cuando llegó su hermana, pensé que le contaría que le había dado un masaje, como algo normal, pues otras veces lo había hecho incluso en presencia de mi esposa, (obvio sin lo del pene), pero esta vez mi cuñada no dijo nada, fue como si eso no hubiese sucedido.
Yo había tenido una serie de sueños con mi cuñada, que eran muy intensos, y un día me atreví a contárselos, escribiéndoselos en una hoja con lujo de detalles, pensando que luego de leerlos ni de broma se dejaría dar más masajes sensuales por mí ni nada parecido, pero me vi muy sorprendido cuando luego de leer semejante escrito acerca de mis sueños, donde la penetraba hasta por el culo, ella comenzó a escribirme con más regularidad por Whassap. Le pregunté qué había sentido cuando leyó eso y me dijo que le había dado rabia, pues nadie nunca se había enamorado de ella así. Y yo era el esposo de su hermana, que ya no quería volver a leer esos sueños… pero siempre me escribía, me hablaba incluso más que antes y hasta me pidió que le volviera a dar un masaje, o dos, ¡¡noooooo!!, no entiendo cómo no se daba cuenta de cuánto eso me torturaba.
Un día fuimos mi esposa y yo a visitarla junto con una tía y su primo, a donde ella vivía con su esposo, quien tuvo que irse de viaje, y nos quedamos en el apartamento solo 5 personas, su tía con su primo pequeño, mi cuñada, mi esposa y yo. A la tía le dijo que durmiera en su cama junto con el hijo, y mi esposa durmió con su hermana en dos colchones que juntaron y lanzaron en la sala de estar; yo me quedaría dormido en el sillón. Mi cuñada se colocó un mini short que dejaba al aire la mitad de sus nalgas ¡Dios santo!, bueno estaba en su casa, podía vestir como quisiera y yo no debía estar mirando más. Cuando podía dejaba escapar mis miradas a ese blanco trasero perfecto.
Nos fuimos a dormir, y en la madrugada no podía aguantar lo incomodo del sillón, así que fui, medio dormido y me lancé entre mi esposa y su hermana, de veras tenía sueño, pero ya al estar allí vi lo cerca que estaba de ese trasero y se me encendieron las ganas de tocarlo “dormido” … lo intenté, pero me ganaban los nervios, incluso levanté la sábana para verlo mejor y tuve una tremenda erección. ¡Qué problema, qué rabia que ella me pusiera así de cachondo y ni se lo imaginara! A eso de las cinco de la mañana ella se rodó y quedó muy pegadita a mí, y le coloqué una mano en el muslo, muy arriba, sonó el despertador y ella se despertó, yo medio miraba con los ojos entreabiertos, tomó su celular, lo revisó y se dio cuenta de mi mano, pero no se movió… se quedó inmóvil mientras yo la sentía. No sé si era porque no quería despertarme al moverse, pero sí sé que no se movió. Fue algo tonto, pero ese momento fue intenso para mí. Yo pensé “nada, ya con esto sí es verdad que me dejará de hablar o por lo menos no estará más con eso de que le de masajes sensuales o relajantes”.

Más que masajes sensuales

Sin embargo, estaba por pasar algo más confuso. Varias veces veíamos películas juntos, mi esposa mi cuñada y yo, y luego de estas cosas que habían pasado, volvimos a hacerlo, yo me recostaba entre ellas dos porque a mi esposa no le gusta sentirse apretada porque le da calor y mi cuñada no estaría en medio de los dos, así que me tocaba a mí estar en el medio. Así fue que un día, en medio de la película, sin que mi esposa se diera cuenta (que persona mala que soy 🙁 ) le empecé a hacer cariños a mi cuñada, en el brazo, o en la pierna, o en el pie, y ella se quedaba quieta, no me respondía ni me rechazaba, solo se quedaba quietecita. Bueno, no le paré a la situación, pensé que en vez de ella estar sintiendo rico quizás solo se quedó quieta para no hacerme sentir mal o no poner incómoda la situación, pero lo que más me ponía mal la cabeza es que se volvía a repetir la situación, varias veces, con otras películas.
Un día equis, me dijo que por favor le diera un masaje, que tenía dolor; yo le dije a mi esposa que viniera conmigo y ella estuvo un rato, pero luego bajó a la cocina con su mamá, estábamos en casa de mi suegra. Entonces, estaba yo allí otra vez solo dando masajes sensuales a mi cuñada, pero esta vez sí que estaba más decidido a que se diera cuenta de que mi pene se ponía duro por ella. Así, cuando le masajeé los pies mi pene se paró, no lo saqué de mi mono, pero sí se notaba bastante lo erecto que estaba y elevé uno de sus pies y recosté sus dedos en mi pene y lo pasaba de arriba abajo, hasta agarré sus dos pies y colocándolos a los lados de mi pene lo apretaba con ellos, pasándolo de un lado a otro, de muchas formas, lo único que faltaba era bajar hasta mis bolas, claro tenía el mono puesto pero tuvo que haberlo sentido. Ella ya no hablaba, solo respiraba relajada, me senté obre ella y le di masaje a sus hombros, metí mis manos por debajo de su pecho casi tocando sus senos y masajeaba intensamente abrieron de golpe la puerta y era un perrito pequeño que ellas tienen, mi cuñada dio un salto del susto, lo cual me dijo que si estaba sintiendo algo extraño, ¿por qué se iba a asustar…? Terminé de darle el masaje y me senté a un lado de la cama y comenzamos a conversar. Ella ni siquiera se puso el brassier y se elevó y casi podía ver el pezón de su seno. ¡Qué tortura! Será que no se daba cuenta de nada y me consideraba muy inofensivo, pero ya me estaba haciendo mal esta situación.
La última vez que vimos una película juntos, ella andaba con un vestido y sandalias, se tumbó en la cama con las sandalias puestas, y le dije en presencia de mi esposa que se las quitara para que no ensuciara la cama, y me dijo que era un pesado, eso lo dijo como en forma de broma, pero igual se las quitó. A media película extendí mi mano y le agarré el pie, duro, de forma que no pudiera decir que no se daba cuenta, esto lo hice por debajo de la sábana e intenté quitar la sábana con la que cubría su pie y durante el resto de la película no paré, solo me concentré en darle caricias a su pie y ella no lo quitaba, cuando la película terminó, mi esposa se fue al baño a orinar y entonces no me aguanté y le dije a mi cuñada que sus pies eran lindos, nunca he tenido ese tipo de fetiches por los pies, pero me gustaba acariciárselos a ella, me senté así recostado, ella extendió sus piernas, le quité la sabana de los pies y se los comencé a acariciar de arriba abajo, así de frente a ella, y solo dijo que no sabía si le olían mal sus patitas, a lo cual respondí que no, que olían muy bien y seguí dándole caricias hasta que escuché la puerta del baño, y me acosté de nuevo como estaba. Ya estaba claro, lo hice sin crema ni nada, mi cuñada tampoco es una tonta, tiene que saber que me gustaba acariciarla, ¡qué complicado es no saber qué es lo que siente!
Después de eso estuvimos de nuevo por su apartamento de visita y estábamos conversando. Ella decía que le dolían muchos sus pies, yo le dije a mi esposa “será que le doy masaje” y mi esposa le dijo a ella, “déjate dar masaje”, y bueno, estábamos los tres en la cama bocarriba, yo sentado, y me pasó la crema. Me coloqué sus pies en mis muslos, muy cerca de mi pene, al rato me puse duro, y como vestía una camisa manga larga por fuera del pantalón, en un movimiento súper arriesgado saqué mi pene casi hasta las bolas, lo escondí bajo mi camisa y coloqué el pie de mi cuñada pegando firme a mi pene desnudo. Ella se tapó la cara con una revista y hablaba como loca, no sé si disimulando o qué, pero fue muy excitante hacer eso mientra le daba masajes sensuales en sus lindos pies.
Actualmente, no le hablo mucho a ella, no por los masajes sensuales y demás, o quizás sí. A la larga estos masajes sensuales nos dieron remordimiento, pero bueno, fue excitante mientras duró. Que Dios nos perdone 🙁

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Primera mamada de mi amor platónico

Donde vivía en aquel entonces, cuando me sucedió lo que a continuación viene, cerca de mi casa moraba una chica en extremo hermosa, cada vez que por casualidad de la vida, la veía pasar, era como si el tiempo se detuviera, todo alrededor de ella dejaba por unos instantes de existir y no podía apartar mi mirada de ella. No era una mirada morbosa, era puramente de admiración, su piel blanca, su cabello ondulado, su forma de saludar a los demás, y esa sonrisa tan espectacular, brillante y radiante como el sol. La chica es todavía un monumento digno de enmarcar y admirar eternamente. No son exageraciones, es el texto literal de lo que se producía en mí cuando la veía pasar. Además de estos atributos subjetivos, físicamente tenía todo, absolutamente todo lo que un hombre podría desear. Sobe todo por su trasero: perfecto, redondo y levantadito, firme, hermoso desde cualquier ángulo, traseros así solo se ven en televisión o en gimnasios donde hay modelos.

Lo cierto es que esa chica me intimidaba demasiado, y ella ni sabía que yo existía, ni se daba cuenta de que la admiraba, o al menos eso siempre creí. Un día me atreví a escribirle, lo hice anónimamente por una de estas redes donde puedes hacer preguntas sin que sepas quién eres. Me gustaba cada cosa que respondía: era bella y de paso me atraía intelectualmente. Cada vez yo era más explícito acerca de lo que me causaba cuando la veía pasar y ella comenzó a indagar acerca de mi identidad, de quién era yo, de dónde la había visto… Entonces, un día le escribí por otra red social, pero abiertamente, con mi foto de perfil, lo cual a ella le agradó, y a mí pues mucho más, pues cada segundo que conversaba con ella lo disfrutaba con todo mi ser.

Primera mamada a través de una reja…

ELLA FUE MI PRIMERA VEZ. Nunca había tenido una conversación de tono erótico, y fue con esta asombrosa chica con la cual experimenté el más alto grado de excitación sin tocarse físicamente, era como si en cada letra estuviera realmente concentrado lo que sentíamos, y lo transmitíamos con fuerza a través de los textos. Tanto fue así, que el primer día que nos vimos en persona y hablamos no pudimos contenernos, era ya entrada la noche y ella me dijo que fuese a su casa, así hice y llegué hasta donde ella estaba, abrió la puerta, pero no la reja, solo podía meter mis brazos para abrazarla a través del metal de la reja, así, viéndola de cerca era mucho más hermosa que de lejos, mucho más real, mucho más perfecta. La abracé y nos besamos apasionadamente, como si no hubiese un mañana, mis manos bajaron hasta su trasero y fue la gloria, justo como lo había imaginado, duro, suave en la piel, lindo, mas allá de lo que había soñado. Los besos fueron tan intensos que era necesario más, quería abrir la reja y hacerla mía allí enfrente de la casa, pero no se podía. Sin embargo, mi pene estaba a todo dar y ella lo notó, así que lo tomó con su mano y lo sacó de donde estaba atrapado, se arrodilló y, metiéndolo a través de la reja, lo llevó a sus labios y lo chupó, regalándome la primera mamada.

Todo lo que antes habíamos hablado estaba volviéndose realidad, saliendo de los sueños y saltando a nuestra noche, era majestuosamente increíble, sus labios, sus ojos mirándome, todo ese deseo que me transmitía, casi me hizo acabar con esta primera mamada de ensueño, pero le dije que no lo hiciera y volvió a mis labios y nos besamos más y más hasta que ya tuve que irme a casa. Y esa fue la primera vez que nos sentimos, que nos tocamos, y fue como un sueño hecho realidad. Algo que creía imposible se hizo realidad.

¡¡¡Posterior a esta primera mamada han sucedido algunas cosas épicas!!!

 

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Primera mamada de mi amor platónico

Donde vivía en aquel entonces, cuando me sucedió lo que a continuación viene, cerca de mi casa moraba una chica en extremo hermosa, cada vez que por casualidad de la vida, la veía pasar, era como si el tiempo se detuviera, todo alrededor de ella dejaba por unos instantes de existir y no podía apartar mi mirada de ella. No era una mirada morbosa, era puramente de admiración, su piel blanca, su cabello ondulado, su forma de saludar a los demás, y esa sonrisa tan espectacular, brillante y radiante como el sol. La chica es todavía un monumento digno de enmarcar y admirar eternamente. No son exageraciones, es el texto literal de lo que se producía en mí cuando la veía pasar. Además de estos atributos subjetivos, físicamente tenía todo, absolutamente todo lo que un hombre podría desear. Sobe todo por su trasero: perfecto, redondo y levantadito, firme, hermoso desde cualquier ángulo, traseros así solo se ven en televisión o en gimnasios donde hay modelos.

Lo cierto es que esa chica me intimidaba demasiado, y ella ni sabía que yo existía, ni se daba cuenta de que la admiraba, o al menos eso siempre creí. Un día me atreví a escribirle, lo hice anónimamente por una de estas redes donde puedes hacer preguntas sin que sepas quién eres. Me gustaba cada cosa que respondía: era bella y de paso me atraía intelectualmente. Cada vez yo era más explícito acerca de lo que me causaba cuando la veía pasar y ella comenzó a indagar acerca de mi identidad, de quién era yo, de dónde la había visto… Entonces, un día le escribí por otra red social, pero abiertamente, con mi foto de perfil, lo cual a ella le agradó, y a mí pues mucho más, pues cada segundo que conversaba con ella lo disfrutaba con todo mi ser.

Primera mamada a través de una reja…

ELLA FUE MI PRIMERA VEZ. Nunca había tenido una conversación de tono erótico, y fue con esta asombrosa chica con la cual experimenté el más alto grado de excitación sin tocarse físicamente, era como si en cada letra estuviera realmente concentrado lo que sentíamos, y lo transmitíamos con fuerza a través de los textos. Tanto fue así, que el primer día que nos vimos en persona y hablamos no pudimos contenernos, era ya entrada la noche y ella me dijo que fuese a su casa, así hice y llegué hasta donde ella estaba, abrió la puerta, pero no la reja, solo podía meter mis brazos para abrazarla a través del metal de la reja, así, viéndola de cerca era mucho más hermosa que de lejos, mucho más real, mucho más perfecta. La abracé y nos besamos apasionadamente, como si no hubiese un mañana, mis manos bajaron hasta su trasero y fue la gloria, justo como lo había imaginado, duro, suave en la piel, lindo, mas allá de lo que había soñado. Los besos fueron tan intensos que era necesario más, quería abrir la reja y hacerla mía allí enfrente de la casa, pero no se podía. Sin embargo, mi pene estaba a todo dar y ella lo notó, así que lo tomó con su mano y lo sacó de donde estaba atrapado, se arrodilló y, metiéndolo a través de la reja, lo llevó a sus labios y lo chupó, regalándome la primera mamada.

Todo lo que antes habíamos hablado estaba volviéndose realidad, saliendo de los sueños y saltando a nuestra noche, era majestuosamente increíble, sus labios, sus ojos mirándome, todo ese deseo que me transmitía, casi me hizo acabar con esta primera mamada de ensueño, pero le dije que no lo hiciera y volvió a mis labios y nos besamos más y más hasta que ya tuve que irme a casa. Y esa fue la primera vez que nos sentimos, que nos tocamos, y fue como un sueño hecho realidad. Algo que creía imposible se hizo realidad.

¡¡¡Posterior a esta primera mamada han sucedido algunas cosas épicas!!!

 

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La primera vez de Ricky

Ricky estaba muy asustado cuando Maggie lo llamó aquella noche. No porque supiera que iban a pelear o porque hubiera hecho algo malo. No. Ricky estaba nervioso porque, esa noche, Maggie había decidido convertirlo en hombre. Esa iba a ser la primera vez de Ricky.

Recapituló antes de golpear la puerta:

Maggie le llevaba cinco años, era la hermana mayor de su mejor amigo y, ¡Dios! Él lo sabía muy bien: ¡La muchacha era una bomba!

De piel canela y piernas largas, llevaba el cabello castaño y largo y los ojos marrones cargados de placer. Sus pechos se dejaban imaginar grandes y turgentes, su vientre liso y bien marcado, y sus nalgas redondas y firmes. Completando lo que para él era una imagen divina.

Sí. Maggie era el sueño de todo chico y él estaba a punto de volverlo realidad la primera vez que iba a tener sexo. Tragó saliva.

Ya no recordaba cuántas veces se había masturbado viéndola. Pero si tenía grabado a fuego en su mente aquella vez que ella lo descubrió mientras tomaba sol tumbada de espaldas en el patio y, en lugar de escandalizarse y regañarle, se puso en cuatro patas levantando su culito y contoneándolo, como si se lo estuviera ofreciendo. Pero Rycky no pudo dejar de masturbarse y apuró el roce de su mano en su pene para largar su contenido. A partir de ese día, supo que solo era cuestión de tiempo. Por eso no se sintió para nada sorprendido cuando Maggie le escribió informándole de que sus padres y su hermano habían salido, que volverían tarde y que quería verlo cuanto antes. Al principio se sintió intrigado, pero su curiosidad se volvió una mezcla de miedo y excitación cuando le oyó decir:

-No te olvides de traer unos cuantos forros.

Así que ahí estaba él, el joven y virgen Ricky, a un golpe en la puerta de cambiar su vida y volverse hombre. Tocó tres veces.

Maggie lo recibió envuelta en una bata rosa clara y con una sonrisa por demás juguetona. Ricky entró tímidamente y fue conducido hasta la cocina.

-No tengas miedo, relájate. –le dijo Maggie al tiempo que le servía una copa de vino. –Créeme, nos vamos a divertir mucho.

La primera vez de Ricky, un sueño hecho realidad

Sin mayores preámbulos, Maggie tomó a Ricky de la mano y lo condujo hasta la habitación de sus padres. Rápidamente tiró al muchacho sobre la confortable y enorme cama. Se acostó a su lado y, sonriéndole abiertamente, comenzó a besarlo.

Sus labios y sus lenguas danzaban apasionadamente al tiempo que la muchacha lo tomaba por la espalda, acercándolo hacia su cuerpo. En su inexperiencia y desesperación, Ricky buscaba bruscamente acariciar cada centímetro de la muchacha, desde sus nalgas hasta su espalda y cabellos.

-Mmmmm, veo que alguien ya está preparado. –comentó grácilmente Maggie al tiempo que frotaba la pelvis de Rick por sobre su pantalón y notaba cómo su bulto iba creciendo y creciendo. –Abrí bien los ojos pendejo, que esto te va a encantar.- Añadió guiñándole un ojo.

Y ante la sorprendida y fogosa mirada de Ricky, Maggie se quitó la bata quedando completamente desnudo.

-¿Te gusta lo que ves? –le preguntó entre jadeos al tiempo que le acercaba los pechos a la cara y le tomaba las manos para que se los apretase. –Apriétalos y chúpalos, dale… Mmmm sí, así. –Comenzó a gemir cuando Ricky comenzó a apretar y masajear sus pechos mientras le daba largas lamidas y chupadas.

El éxtasis del joven comenzó a crecer cuando Maggie lo liberó de sus pantalones y dejó a la vista su pene totalmente duro y erguido.

-Mmmm qué grande es –comentó la joven tocándole la cabecita con la lengua y haciendo que se doblara de placer sobre la cama. Sonrió. –Despacito, que quiero saborearlo entero, entero.-Añadió dándole suaves lamidas y frotándolo con la mano lentamente.

Una fina capa de sudor comenzó a recorrer el cuerpo de Ricky mientras acariciaba a Maggie en las mejillas y esta se tragaba dispuesta y hambrienta todo su pene. No podía creer que se lo estaban chupando. Sentía el paladar de la muchacha en la punta de su miembro y una suave lengua recorriéndole por los costados. Sus huevitos duros y redondos, masajeados por finos y suaves dedos, amenazaban con descargarse.

-Llegó la hora de hacerte hombre. –Dijo Maggie a su oído, incorporándose y sentándose sobre él.

La muchacha comenzó a frotarle el pene mientras le ponía un preservativo y lentamente se sentó sobre él haciendo que su conchita se lo tragara por completo. Dejó escapar un gemido seco y comenzó a moverse lentamente.

Las manos de Ricky iban de las piernas de la muchacha a sus dulces nalgas. Su respiración se agitaba y se entrecortada al tiempo que una electricidad recorría su espalda y un leve hormigueo invadía sus caderas al sentir cómo Maggie lo rozaba con cada pequeño saltito que daba sobre su pene. Sus ojos estaban hipnotizados por el bailecito que hacían esos rebosantes pechos con cada sacudida y solo quería tenerlos en su boca. Pensamiento que Maggie debió adivinar, pues se agachó y le colocó los pechos en el rostro, moviéndolos de lado, al tiempo que aumentaba la velocidad de su cabalgada.

Ricky comenzó a mover su pelvis también, automáticamente, al tiempo que comenzaba a ser consciente de la sensación tan plácida de calor y humedad que invadía a su pene y de cómo este se iba pelando en el interior de la muchacha.

-¡Sí, sí, así! –gimió Maggie, al tiempo que Ricky se llevaba uno de sus pezones a la boca y apretaba el otro con dedos un poco más expertos.

La joven se incorporó un poco y lo besó apasionadamente, introduciéndole la lengua hasta la garganta, al tiempo que aumentaba la velocidad de sus movimientos y roce. Los gemidos de ambos comenzaron a entremezclarse. La muchacha dejó escapar un agudo grito en el mismo momento en el que Ricky sentía cómo su semen abandonaba su pene y se desparramaba, caliente y espeso, en el interior del condón. Era la primera vez que Ricky experimentaba aquella inolvidable sensación.

La muchacha le dio un cálido beso y se recostó a su lado.

 -¿Te gustó volverte hombre? –le preguntó besándole una oreja.

 Ricky no pudo responderle con palabras, solo atinó a volver a besarla.

 

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Fantaseando con mi madre y mi tía

Comenzaba el verano, y mi madre (Pilar) y mi tía (Amparo) ya se estaban empezando a probar vestidos y ropa de verano que tenían de años anteriores, algunas de las cosas no le gustaban como le quedaban a mi madre y decidieron ir de compras.

Al día siguiente yo me levanté como cada día, me lavé, hice la cama y mi madre me dijo que se iban a comprar ropa aprovechando que empezaban las rebajas de verano.

Pasaron más o menos unas tres horas cuando llegaron, mi madre se había comprado un vestido con estampados y mi tía unos pantalones “shorts” y unas sandalias grises.

Al rato, me enseñaron todo lo que se habían comprado cada una y me preguntaron que si me gustaba. Yo afirmé que sí y que le quedaban bastante bien.

Por la tarde, me eché la siesta como un día cualquiera de verano, al levantarme, me levanté con el pene erecto como cuando te levantas por la mañana, yo no le di importancia cuando me entraron ganas de ir al baño, me encontré a mi madre maquillándose para ir a salir, le pregunté qué adónde iban y me dijeron que a comprar una cosa. Me quedé pensativo dándole vueltas a que iban a comprar, cuando volvieron, me saludaron rápido y se metieron en la habitación, al cabo de una hora ya extrañado con todo lo que estaba pasando esa tarde, fui a la habitación donde se habían metido mi tía y mi madre, fue entonces cuando me las encontré dándose un beso.

Por la noche, nos fuimos a dormir. Como cada noche, mi madre y mi tía me dieron las buenas noches y se fueron rápidamente a la cama; no le di más importancia hasta que al día siguiente, cuando me levanto, me las encuentro desnudas en la cama. Cuando me vieron, se taparon rápidamente y me dijeron que me fuera de la habitación inmediatamente.

Me fui a mi habitación y me hice una paja fantaseando con mi madre y mi tía…

 

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Fantaseando con mi madre y mi tía

Comenzaba el verano, y mi madre (Pilar) y mi tía (Amparo) ya se estaban empezando a probar vestidos y ropa de verano que tenían de años anteriores, algunas de las cosas no le gustaban como le quedaban a mi madre y decidieron ir de compras.

Al día siguiente yo me levanté como cada día, me lavé, hice la cama y mi madre me dijo que se iban a comprar ropa aprovechando que empezaban las rebajas de verano.

Pasaron más o menos unas tres horas cuando llegaron, mi madre se había comprado un vestido con estampados y mi tía unos pantalones “shorts” y unas sandalias grises.

Al rato, me enseñaron todo lo que se habían comprado cada una y me preguntaron que si me gustaba. Yo afirmé que sí y que le quedaban bastante bien.

Por la tarde, me eché la siesta como un día cualquiera de verano, al levantarme, me levanté con el pene erecto como cuando te levantas por la mañana, yo no le di importancia cuando me entraron ganas de ir al baño, me encontré a mi madre maquillándose para ir a salir, le pregunté qué adónde iban y me dijeron que a comprar una cosa. Me quedé pensativo dándole vueltas a que iban a comprar, cuando volvieron, me saludaron rápido y se metieron en la habitación, al cabo de una hora ya extrañado con todo lo que estaba pasando esa tarde, fui a la habitación donde se habían metido mi tía y mi madre, fue entonces cuando me las encontré dándose un beso.

Por la noche, nos fuimos a dormir. Como cada noche, mi madre y mi tía me dieron las buenas noches y se fueron rápidamente a la cama; no le di más importancia hasta que al día siguiente, cuando me levanto, me las encuentro desnudas en la cama. Cuando me vieron, se taparon rápidamente y me dijeron que me fuera de la habitación inmediatamente.

Me fui a mi habitación y me hice una paja fantaseando con mi madre y mi tía…

 

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Fantasía sexual cumplida: compartir mi leche

Mi esposa Karla y yo siempre hemos tenido una excelente relación sexual y una gran comunicación, diría que somos muy abiertos de mente y siempre estamos preocupados por satisfacer al otro. Hablamos frecuentemente de nuestras fantasías sexuales y hacemos lo posible para cumplirlas o recrearlas de algún modo, haciendo que no solo estemos muy unidos, sino que además tengamos un matrimonio que, después de 15 años, sigue siendo tan o más fogoso que el primer día. Sin embargo, había una fantasía sexual mía que ella no había querido darme gusto de realizar… Era el venirme en su boca y su cara… como en las películas porno. Ella no tiene problema con el sexo oral, siempre y cuando no termine con un final lleno de leche en su boca y cara.

Un día hablábamos de mi fantasía sexual y tuve que decirle que, aunque respetaba su posición, a mí me gustaría mucho correrme en su boca. Ella ya me había permitido que lo hiciera con otra mujer y, aunque fue muy rico, yo quería que fuera la boca de ella. Ella lo pensó unos días y un día llegó con una propuesta que resultó muy salomónica como verán.

Me dijo: “yo lo hago si tú accedes a esto: te vienes dentro de mí normalmente e inmediatamente después me harás sexo oral, ¿quieres que sienta tu leche en mi boca? Pues primero tú la sentirás en la tuya, ¡así me demostrarás que mi temor no tiene fundamento!
Lo pensé unos días y unas noches después de una tranquila, pero muy agradable, noche de sexo. Me vine en su vagina en posición de misionero clásica, luego la abrí de piernas con delicadeza y empecé a chuparla como nunca… Elevaba sus nalgas con sus manos y ponía mi lengua entre su vagina, la chupaba. Ella estaba entre encantada y sorprendida… Excitada y metida en nuestro juego, se sentó con toda su vagina abierta sobre mi cara. Yo metía mi lengua y ella me decía: trágatelo todo!!! Límpiame con tu lengua, no quiero nada de tu leche por ahí. Es tuya, tómala…
Lo hice, debo confesar más que por la recompensa prometida, por el orgullo de varón. Ella no iba a ganar el juego y si me retiraba… perdía…
Al principio, cuando sentí la mezcla de semen y líquidos vaginales en mi lengua y boca, fue difícil, además me acababa de venir, así que no estaba propiamente con mi excitación a pleno.
Cuando por la gravedad y por sus movimientos empezó a salir un poco más de lo que yo esperaba, tuve la intención de mover mi cara, pero sus piernas no me lo hicieron fácil… Así que decidí gozarlo y empecé a chuparla como nunca y tragaba lo que recibía como una niña buena.
Increíblemente, cuando mi actitud mejoró, empecé a calentarme de nuevo, empecé a gozarla y cuando ella se vino seguí lamiéndola toda, ahora lo quería todo lo que había sido mío y lo que era de ella. Para no alargarme la noche termino con otro polvo de antología que después les contare en otro relato.

Pasaron unos días, estaba yo dormido cuando sentí cómo su boca tocaba mi pene y mis testículos, mi pene iba creciendo entre su boca, la sensación era deliciosa… Me desperté y la vi a ella totalmente desnuda y con su cabeza en mi entrepierna. La quise coger cuando puso mis manos arriba y me dijo: esta mañana es para ti, vas a gozar como nunca, tendrás una mamada como nunca te he dado. No te he tocado en una semana para que tuvieras tus reservas llenitas…
Tomó mi pene y lo chupó como si fuera la última verga del universo… Chupaba mis huevos y luego su lengua no se retiraba de mi pene. Me dijo: te voy a extraer todo, me lo voy a tragar sin desperdiciar nada, soy tuya mi amor… Y esta leche tuya es mía. Fue la última palabra que oí esa mañana de su boca. Yo gemía y jadeaba como una puta mientras ella me la chupaba, me succionaba el glande, cogía los huevos con sus manos y chupaba, solo chupaba, yo sentí cuándo salieron mis primeros líquidos y ella no se retiraba, esta vez iba a tragárselo en serio… iba a tragárselo todo para mi deleite y gozo. Sentía su boca caliente y húmeda chupando mi verga que estaba dura, y a punto de explotar. Sentía su lengua cada vez que se movía sus manos apretaban y jalaban mis huevos. Yo no la tocaba solo recibía. Yo me concentraba en como aguantar al máximo, no quería que se acabara.

Finalmente, como todo lo bueno, mi mente no aguantó más y dejó explotar mi verga. Sentía los espasmos de mi pene en su boca. Sentía cómo mi leche entraba en su boca y ella recibía complaciente. Yo no podía hablar, estaba completamente eléctrico. Su lengua seguía chupando mi pene, que estaba tan sensible que no lo resistía pero ella lo quería todo. Terminó diciéndome “puedes venirte en todo mi cuerpo, nada está vetado para ti ahora: en mis senos, nalgas, culo, boca, cara, vagina… donde quieras”.

Y aunque no es algo fácil de aceptar y contar a los amigos, debo confesar que, aunque me encantó cómo se lo tragó, ahora me fascina chuparla cuando tiene mi leche en su vagina, en su culo, en sus tetas, en su boca y en su cara…

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Mi novia tuvo sexo con otro hombre

Mi fantasía sexual más grande es ver a mi novia teniendo sexo con otro hombre y poder verla gozar y gritar de placer, al mismo tiempo que yo disfruto mirando desde un lado.

La primera vez que le comenté lo que me excitaba ella pensó que yo estaba bromeando, por lo que al verla así, dudé y seguí la corriente. La segunda vez estaba mucho más excitado, y se lo dije completamente serio y decidido. Ella se molestó porque definitivamente no le gustó la idea y estuvimos peleados por una semana.

Ella es profesora de inicial en un colegio particular. En este colegio lógicamente trabaja con otros profesores en su mayoría mujeres, pero también hay personal administrativo. Dentro de este personal administrativo hay un chico del área de contabilidad que le diremos Julio. Según lo que mi novia me ha contado Julio está muy atraído por ella y frecuentemente busca situaciones para conversar, coquetearle, invitarla a salir e incluso en alguna oportunidad mi novia me comentó que Julio le habría tocado las nalgas, según él de forma casual (dicho sea de paso, mi novia tiene unas caderas y unas nalgas grandes y hermosas), pero según ella lo hizo intencionadamente.

Algo que también me comentó mi novia y que pude comprobar en alguna oportunidad que fui al colegio donde trabaja es que el baño tanto para docentes como para personal administrativo es compartido, es decir tanto para hombres como para mujeres. Es un baño grande que tiene, se podría decir, dos partes. La primera parte al entrar es como un pequeño lobby con casilleros donde el personal guarda sus pertenencias, no es muy grande pero hay un pequeño lavatorio. La segunda parte del baño empieza al doblar a la derecha en U después de este pequeño lobby apenas al doblar hay un gran espejo y cuando vuelves a doblar para hacer la vuelta en U encuentras a la izquierda y en fila los cubículos con los baños naturalmente cada uno con su puerta y a la derecha están los lavatorios y un espejo grande para todos.

Recuerdo ese sábado a la perfección y estoy seguro de que nunca lo olvidaré, ya que mi novia fue a mi departamento por la noche y estaba excitada de una forma que nunca antes la había visto. En cuanto entró, nos fuimos al sofá y tuvimos sexo como nunca antes ella lo había hecho, estaba demasiado excitada, yo diría que estaba en modo salvaje. Cuando terminamos el segundo “round” estábamos ya en el cuarto y echados en la cama le pregunté el porqué de haber estado así. Ella me evitó la pregunta y me preguntó si no me había gustado, obviamente que me había gustado, pero algo tenía que tener para que hubiese actuado de una forma que generalmente no hace. Estuve intentando hacerla hablar hasta que por fin cedió y me contó lo que había pasado en el colegio:

Al ser profesora de inicial, realiza diversas actividades con los niños en fechas importantes, una de ellas, el día de la madre. Ese día hubo un evento en el colegio y ella se tuvo que vestir con un vestido para recibir a los padres y guiarlos hasta la zona donde se realizaba el evento. Todo transcurrió con normalidad hasta que llegó el final del evento, todo salió bien y no hubo ningún percance. Ella se tuvo que quedar hasta el final para despedir a los padres y arreglar algunas cosas así que poco a poco se fue quedando sola hasta que termino lo que tenía que hacer y se fue al baño para cambiarse ya que íbamos a ir a una reunión por el cumpleaños de un amigo y ella llegaría lista para salir. Entró al baño que describí en líneas anteriores, recogió su bolso de los casillero, pasó el lobby y se dirigió hacia la parte posterior del baño para poderse cambiar y salir. Ella llegó a los lavatorios, donde se lavó los dientes y justo cuando estaba por sacarse el maquillaje escuchó que la puerta se abría y ella se quedó inmóvil atenta saber quién era, y cuando vio a través del espejo al inicio baño pudo ver por el reflejo a Julio, ella por alguna razón se sintió nerviosa y se agitó, empezó a excitarse con la idea de que algo pueda suceder, esta excitación hizo que ella se subiera un poco el vestido y se inclinó hacia adelante como si estuviera acercándose al espejo para verse mejor, dejando ver una parte de sus hermosas nalgas y el hilo rojo que llevaba puesto. Julio se fue acercando hasta que llegó donde estaba y se quedó parado al inicio de esa parte del baño, mi novia me contó que ella lo miró por el reflejo del espejo y él estaba pegado en su trasero, grande, redondo, durito y hermoso. Ella lo saludó y el devolvió el saludo, conversaron brevemente un par de cosas acerca del evento hasta que se quedaron callados. Ella sintió el ambiente un poco tenso, ya que él no paraba de mirarla de pies a cabeza y se le hacía agua la boca. Ella estaba muy excitada, tanto así que sentía que se mojaba demasiado y el líquido de su vagina caía por sus piernas, él se acercó más hasta llegar a su lado, la miro fijamente al rostro y ella volteó a mirarlo también, aún seguía con maquillaje, de pronto en medio del silencio él la cogió de la cintura y la jalo hacia él y la besó.

Mientras me contaba cómo tenía sexo con otro, yo me ponía cachondo

Mientras ella me contaba cómo comenzaba su infidelidad teniendo sexo con otro, yo estaba con una erección enorme y quería que siguiera para después cogérmela otra vez.

Mientras la besaba, ella sentía a través del vestido cómo su pene se ponía cada vez más grande y duro mientras que él bajaba su mano desde el cuello pasando por la espalda, hasta llegar a sus nalgas, él le cogió poto muy fuerte y luego metió su mano por debajo del vestido, empezó a recorrer con sus dedos por dentro desde la cintura, bajando por el anito, hasta llegar a su cosita, que estaba muy mojada. Ella disfrutaba no sólo de cómo él la tocaba, sino del contexto en el que estaban. Él empezó a meter el dedo y ella, que ya no podía más, también metió su mano dentro del pantalón de Julio y encontró una bestia dentro, cosa que la excitó más aún, y fue entonces cuando él la subió a los lavatorios y le subió el vestido, ella se lo sacó. Él se arrodilló y le sacó el hilo y le empezó a hacer sexo oral, según lo que me dijo no era tan bueno aunque en ese momento ella estaba muy excita y cualquier cosa la estimulaba aún más. Ella decidió devolverle el favor, así que se bajó e intercambió lugares con Julio: se arrodilló y le bajó el pantalón liberando a la bestia, como ella decía. Se lo metió en la boca y se atragantaba con lo dura y mojada que estaba. Luego de un rato, él la levantó y la apoyó nuevamente contra el lavadero, pero esta vez de espaldas. En ese momento, sintió cómo entraba por detrás todo el pene de Julio. Él la cogía de las caderas y le besaba el cuello, mientras ella se retorcía de placer. Después, él se sentó en el baño y ella se sentó encima mirando hacia él, luego fueron al piso. Ella llegó como 3 veces, entonces le dijo a Julio que terminase. Él quería terminar dentro, pero ella tenía mejores planes: se quería tomar la leche. Así que empezó con el sexo oral nuevamente y luego de un rato él la apartó y se empezó a correr hasta que llegó, ella cerró los ojos, abrió la boca y recibió un chorro de semen caliente en toda la cara. Terminó toda embarrada, y aún así se tomó hasta la última gota que había salido del pene de Julio. Después de tener sexo con otro, se lavaron y ella le pidió que se fuera para poder terminar de arreglarse. Fue entonces cuando pasó por mi departamento.

Naturalmente, cuando terminó de contarme cómo tenía sexo con otro me tiré encima de ella y volvimos a tener sexo de forma increíble. Esto ayudó a nuestra relación. Ambos sentimos que de alguna forma estamos mejor que antes y, por supuesto, los dos felices.

Volveré pronto con un par de situaciones que se presentaron, esto en un nuevo relato erótico.

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