Fantasía lésbica: ¿Te atreves a jugar conmigo? (continuación)

Siguiendo el juego de fantasía lésbica que comencé hace unos días con este relato XXX y según el comentario de Ricardo:

Estamos las dos, tú y yo, con las hormonas revolucionadas y entregadas a la pasión y el morbo de comenzar el placer.

Has estado un rato a 4 patas, y con mi lengua he lubricado completamente tu vagina. Todo sin contar el placer que he sentido de saborear tu cuerpo. Tonos dulces con toques salados y templados que últimamente eran más calientes. Después de esto, yo me canso de sólo dar placer y no recibirlo, al igual que tú, que siento cómo ardes en deseos de poder disfrutar de mi cuerpo.

Así que te volteas en la cama y te pones boca arriba, yo me giro y me coloco al revés para encajar en un perfecto 69 lésbico.

Como todo el tiempo tienes una actitud más paradita y sumisa, en cuanto pongo mis rodillas por los laterales de tu cuerpo, te falta tiempo para estirar el cuello y sacar la lengua para llegar a mí. Yo antes de notarte sigo con mi juego. Aprovecho mis pechos voluptuosos y pezones duritos que tengo, para arrastrarlos por tu ombligo, vientre bajo y llegar al pubis. Lo intercalo con hacer una especie de péndulo y moverlos también de un lado a otro. Tu inquietud ya es palpable, presiento la fuerza de la pasión en tu interior. Estás muy inquieta y con tus manos me sujetas por las caderas y parte del culo. Con la boca intentas moverte de un lado para otro para ver si en algún momento llegas a tocar mi cuerpo. Te revuelves entre el placer de las cosquillas, las caricias que te produzco y tus propias ganas de darme sexo oral.

Para no ser muy mala contigo, me incorporo un poco como si fuera a sentarme sobre mis talones, pero en lugar de usar mi cuerpo, uso tu cara. Según lo hago siento una oleada de placer. Tu lengua está justamente entre mis labios vaginales. Tus manos que se habían apartado por un instante, vuelven a mi cuerpo. Esta vez abrazando mis piernas y juntándose delante de mí, en mi regazo. Yo disfruto de sentirte y voy dándote juego de cadera para que si quieres, puedas recorrer todo mi sexo. Sutilmente roto mis caderas hacia adelante para que tu boca pase de mi vagina a mi ano. Casi te obligo a que me hagas un beso negro.

Varios escalofríos más tarde, me tumbo sobre tu cuerpo para controlar mi excitación y no tener el primer orgasmo tan rápido. Según me agacho, mis culo vuelve a subir y mi vagina retoma su posición natural que es en tu boca. Pero ahora con mucha más jugosidad, estoy muy húmeda.

Me recoloco bien para darte todo el placer que pueda. Esto es que tal como estás tú, puesta bocarriba y yo a 4 patas sobre ti, paso mis brazos por debajo de tu piernas entrelazándolos. Justo con las manos por tu ingle y vulva, para así poder manipularla bien y ayudarme mientras te la como. Para empezar, no uso apenas los dedos, solo mi lengua para recorrer tu vagina exteriormente nuevamente. De forma esporádica te doy algún beso por los laterales. A la vez, voy sintiendo que tu subes la intensidad conmigo, yo la subo para ti. Comienzo a usar mis dedos a la vez que mi boca. Tiro de los labios hacia fuera, apartándolos para dejar más expuesta tu vagina. Según abro tu entrepierna surge tu clítoris, que me ocupo de darle cariño con la punta de lengua para luego usar mis dientes. Lo sujeto con ellos y sin apretar excesivamente te muerdo y tiro un poquito de él.

Jugando y jugando presiento tu orgasmo. Cada vez tienes el coño más húmedo y desprende más y más calor. Hasta que de forma progresiva van sonando a lo lejos y taponados por mi vagina, gemidos varios. La última señal son pequeñas contracciones por tu ano y labios. En ese momento coloco mi boca presionando contra tu cuerpo y haciendo un sello entre tus labios y los míos. Muevo la lengua por tu interior en círculos, y en segundos se inunda toda mi boca. Temporalmente paras de darme placer y tu respiración se dispara para casi hiperventilar. Yo estoy disfrutando de tu orgasmo bebiéndome todo lo que sale de tu interior. Un líquido tremendamente caliente y fluido, muy dulce y con algo de acidez a la vez. ¡Riquísimo! De los mejores que he probado, pero yo también quiero correrme en tu boca.

Así que mientras tú te repones un poco, yo me masturbo sobre tu cara con una mano mientras me acaricio las tetas con la otra mano. No tardo mucho tiempo en correrme y soltarte todo lo que llevo dentro en tu boca. Se nota que no estás muy acostumbrada porque te cuesta succionar todo el líquido que sale de mi.

Después de ese momento de placer tan intenso, me tumbo al lado tuya mirando al techo. Aunque como soy un poco viciosa, en cuanto recupero la respiración, por instinto mis manos van a mi coño y me voy masturbando nuevamente.

Sin ni siquiera mirarme, me preguntas: “¿Quieres conocer a un amigo muy complaciente que guardo aquí? Es mi “amigo” fiel para cuando estoy sola

A lo que yo respondo: “Yo soy muy simpática y los amigos de mis amigas, son también mis amigos, preséntamelo

Y ya lo siguiente es cuestión de otra historia que no sé si os gustará conocerla 😉 Contadme qué opináis en los comentarios.

 

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Fantasía lésbica: ¿Te atreves a jugar conmigo?

Si alguna chica de las que entran por esta web a leer fantasías sexuales tiene la fantasía lésbica de probar con otra chica, debes leer esto e imaginar lo que te escribo. Si eres chico seguro que también te pondrá muy caliente pensar en esta fantasía lésbica.

Estamos tú y yo en la cama, la descripción física de nuestros cuerpos es lo de menos, lo dejo a tu elección. Ya hemos hablado durante un tiempo y ambas sentimos la atracción por la otra. Por llegar a ese momento de fusionar placeres, el tuyo y el mío.

Hago que te tumbes bocabajo en la cama, que te coloques de la forma más cómoda para ti. Yo me retiro de tu lado unos instantes. Después lo siguiente que notas es tímidamente el roce de mis pelos por una de tus piernas. A continuación, mi pelo largo acaricia con suavidad tus piernas, ahora ya las dos. Desde los tobillos voy subiendo hacia tu cuerpo. Además puedes sentir por el colchón como me voy moviendo y la cama se va adaptando al cambio de lugar de mi peso.

Las caricias pasan de las piernas a la espalda y de repente tu cuerpo siente el contacto del mío. Tu piel es abrazada por la mía, me he subido encima de ti. Ahora tu cuello es el centro de mi deseo. Tumbada sobre tú lo único que hago es respirar despacio sobre tu cuello y esperar a que tu piel se erice y un escalofrío nazca y vaya hacia el brazo y la columna.

Vuelvo a moverme y ahora me coloco a cuatro patas sobre ti, con mis rodillas sujetando tus caderas y mis manos apoyadas junto a tus hombros. Cariñosamente te voy dando besos por la espalda. Voy haciendo una especie de caminito serpenteante hasta llegar a la parte baja de tu espalda. Ahí saco los dientes y los marco en uno de tus glúteos. Yo estoy bastante excitada con la situación y mi vagina hace rato que está emanando flujos. Así que me vuelvo a mover para ahora sentarme sobre ti. Poner mi pubis y vagina caliente y húmeda sobre tu delicada piel de la espalda. Te agarro del pelo de tu cabeza y lentamente voy deslizándome por tu espalda. Aprovecho la humedad de mi vagina para que lubrique y relaje la fricción de tu cuerpo contra el mío. A la vez que uso el resalto de tus vértebras como juguete para masturbarme y sentir más placer según froto mi clítoris contra tu cuerpo.

Esto lo hago varias veces, primero más lento y recorriendo tu espalda por completo. Después voy más rápido pero usando menos espacio, hasta que termino sentada sobre ti casi sin moverme del sitio pero frotándome más enérgicamente. Ahora sí que estoy más caliente y toca ponerte a ti igual de cachonda que yo. Así que me quito de encima de ti y me pongo otra vez a cuatro patas pero en dirección contraria a ti. Todo para poder ir lamiéndote la espalda y limpiando todos los fluidos que he estado dejando por tu piel. Comienzo en la parte alta de tu espalda y voy dirección hacia tu culete. Mientras voy lamiéndote puedes notar perfectamente como mis pezones duritos van arañándote. Al final llego a tus nalgas, paso mi lengua por el medio a la vez que con las manos te separo las piernas. Paro un segundo y me pongo detrás de ti, meto una mano por debajo de tu vientre y tiro hacia arriba de él. Para que termines estando en pompa o a cuatro patas, según tu experiencia sexual. Así vuelvo a pasar mi lengua por tu cuerpo, ahora ya si llego a tu vagina con facilidad. Juego con tus labios a la vez que con las ingles.

Justamente en este punto, es el momento de jugar y romper la barrera de la lectura, escribe en los comentarios cómo quieres que sigamos “jugando” en esta fantasía lésbica y lo pongo en el siguiente relato dentro de unos días ;).

¡¡¡Espero ardiente vuestros comentarios a esta fantasía lésbica!!!

 

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