Sexo con un desconocido al que odiaba

Hola queridos amigos, me llamo Irma, soy nueva en Sexo Escrito y me he quedado encantada por todo lo que he leído, por lo que decidí contarles mi relato erótico de cuando tuve sexo con un desconocido que me caía muy mal.

Soy una estudiante y hace dos meses estuve de intercambio en Colombia, por lo cual estuve  en un departamento y tuve que compartirlo con Mateo, un compañero del colegio. Mateo y yo nunca nos llevamos bien; él me molestaba mucho, por lo que estaba inconforme al compartir el departamento con él, pero en fin, trataba de ignorarlo casi todo el tiempo.

Él empezó a salir por su lado y yo por el mío. Mateo solía llegar más tarde que yo cuando iba de fiesta, así que mientras él estaba fuera del departamento yo aprovechaba el tiempo para ducharme y a veces masturbarme viendo películas eróticas o con mi propio dildo.

Una de esas noches yo estaba tocándome y quería correrme antes de que Mateo llegar. Estaba sola, así que no contenía mis gemidos; antes de darme cuenta, Mateo esta viendo fijamente cómo me tocaba mientras se acariciaba el pene suavemente, a lo que yo di un salto tapándome y cerrándole la puerta en la cara. Me sentía avergonzada, pero a la vez no podía negar  que él me atraía  y no podía dejar de pensar en cómo acariciaba su miembro, el tamaño que tendría y cómo sería.

Al día siguiente salí con unas amigas a recorrer la ciudad y como de costumbre yo sabía que al llegar al departamento Mateo seguramente no estaría, pero me equivoqué, cuando entré vi su habitación con la luz prendida y supuse que estaría allí, así que fui a mi habitación, me puse cómoda, me quité el sostén y me puse una blusita de tirantes, (mis tetas son pequeñas pero mis pezones resaltan mucho), me puse un short, entré al baño para quitarme el maquillaje, abrí la puerta y él estaba ahí ¡Me estaba esperando totalmente ebrio!

Alzó la mano apretando uno de mis pezones, y con la otra sacó su verga totalmente erecta. Me humedecí de inmediato, no pude resistirme, así que me puse de rodillas, tomé su exquisita verga y empecé a lamerla y a chuparla. Estaba tan caliente… mientras él me guiaba la cabeza con sus manos, sus gemidos me excitaban más y más! Dejé que se corriera en mi boca porque quería probar su leche, se corrió y yo seguía lamiéndole. Cuando me levanté me quité la blusa y el short quedando totalmente desnuda; quería que me follara, lo quería dentro de mí, moría porque me penetrara.

Cuando me vio desnuda me tomó de las nalgas cargándome hasta su habitación, me tumbó en la cama abriéndome las piernas para chuparme el clítoris, me comió el coñito como nunca antes me lo habían comido, pero él no dejó que me corriera. Me distraje mientras me mordía los pezones, cuando de repente sin aviso y con un dolor placentero sentí su penetración, grité , y eso pareció excitarlo más porque empezó a hacerlo más y más fuerte, mientras que yo gemía. Ya no podía más, estaba a punto de correrme, él se dio cuenta y me puso a cuatro patas. Mientras me penetraba fuertemente, me daba unas ricas nalgadas, hasta que me corrí.

Antes no nos podíamos ver ni en pintura y, después de tener sexo con un desconocido, ahora es mi prometido. Tenemos sexo todos los días, lo más rico del mundo! Pronto les escribiré otra de mis aventuras con el hombre al que diario complazco!

Un beso!

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